Gran viaje
Llegué algo tarde al entrenamiento, casi característico en mí. Estaban todos sentados en los bancos mientras Ema, el director técnico, les hablaba seriamente; me miró con cara de enojo, y me dijo dale, apurate y sentate ahí.
El tema principal de la charla, era que un famoso y conocido club de voley de Brasil, precisamente Don Bosco de Curitiba ( ó más conocido como Club Curitibano), al cual habíamos hospedado años anteriores, ya que es una tradición del club realizar campeonatos e invitar a gente de afuera (en este caso Brasil y Uruguay, aunque también de otras provincias argentinas), nos había invitado esta vuelta a participar de un campeonato allá.
Por supuesto se habló del viaje, de las condiciones, de lo costoso que era todo, (creo que el real ó “ os reais”, están algo así como $ 2,40 pesos argentinos/ Real); como nuestro club cuenta con instalaciones que permiten que todo un club, o al menos un equipo se hospede en él, supusimos que sería el mismo caso allá, sin embargo nos hablaron de ser hospedados en las casas de los jugadores Brasileiros; dato no menor, puesto que poco les interesaba a mis padres que compartiera intimidades con desconocidos, y mucho menos gente de afuera, por lo cual , pensé casi todo el entrenamiento para ver cómo los convencía que viniesen a la reunión de padres, y que finalmente dijeran que sí.
El entrenamiento continuó normal, salvo que con la mirada en Brasil, los ejercicios táctico-técnicos estuvieron algo pesados, ( más cuando sos receptor-punta como yo). Al término me fui a casa, acompañado como siempre de Miguel y Ezequiel que se tomaban siempre el mismo bondi (colectivo). Por supuesto que hablamos del viaje, pero pronto nos preguntamos si irían las minas del club también, y chistes al respecto.
Llegué a casa, hablé con mi vieja, que es siempre la más cercana en estos casos, traté de dejarle muy en claro cuanto soñaba con esto,( bueno, no exageremos), pero cuán importante era, y cosas tontas como todos van a ir, etc. Me dijo que era para pensarlo, lo del dinero era un tema NO MENOR, me aclaró, pero que lo hablaría con mi padre, y por supuesto me dio su opinión que se lo comentara yo a él, claro como si no supiera la respuesta, pensé.
El viernes de esa semana, era la reunión de padres, y mi tan comunicativo padre, se ofreció a llevarme al entrenamiento, a lo que le respondí que no había problema, que me iba en cole como siempre, pero insistió y me llevó. Claro, lo que menos quería era que me dejara en la puerta y ni se diera por aludido por lo del viaje, pero en efecto, pensé, eso sucedería. Al llegar, saludó al guardia y entro con el auto, lo estacionó, se bajó, y al poner la alarma, salté de alegría, le dije te quedás?…casi sin preguntar mucho, como temiendo que se fuera, me contestó, sí, vamos a ver qué tal, pero no te hagas muchas ilusiones. El tema fue que ya era muuuuuy tarde, porque ya las tenía hechas.
Mientras los padres charlaban con el técnico y las autoridades del club, nosotros nos comíamos las uñas, casi, como con un pie en el “ordem e progresso”; y entrenábamos con el técnico de las chicas, que en ese momento no tenían entrenamiento, y se hizo cargo de nosotros. Le preguntamos si ellas viajaban también, y nos aclaró que estaba por verse, pero que la invitación era para ambos equipos, para la categoría sub 16, para ellos era sub 17 (como intermedia a nosotros).
Al concluir el entrenamiento, todos nos abrigamos y partimos hacia la reunión, que en menos de 30 minutos más ya había concluido; me fui con mi padre, y en el camino traté de esperar a que me contara ,pero no me contuve y comencé a cuestionarlo. Mirá, me dijo con vos fría y que me aseguraba la respuesta, la verdad es que es carísimo, con esa plata nos vamos todos de vacaciones, a lo que le respondí ansioso uhhh, pero nos falta bocha para las vacaciones de todos. Me miró y me dijo, sos egoísta eh?; Bueno , perdón, respondí , y mi cara dijo todo. Al llegar a casa saludé a mi vieja, con las ganas que me quedaban, ella me preguntó qué me pasaba , pero le dije : “nada”, de manera seca y rotunda. Andá a bañarte, y vení a cenar, me dijo. Mientras me bañaba no pude evitar sentir furia, además pensar en estar lejos de casa, en lo de un Brasilero, con lo grandes que se ven al lado nuestro, al menos los que habían venido el año anterior, y todos estos pensamientos me llevaron a hacerme una terrible paja.
Salí, me vestí y fui a cenar, en la cena, mis viejos se miraban de manera cómplice, mi hermanita no entendía mucho y sólo molestaba, y mi hermano más grande me dijo, casi delatándolos, espero que no nos hagás pasar vergüenza con los brasucas. Sí, como si fuera a ir, le dije, en tono bastante idiota, a lo que mi padre respondió, bueno, si no cambiás esa cara te vas a quedar acá; creo que fue el punto que me dijo que iba a ir, salté de alegría y los besé a ambos, les di 100.000 veces las gracias, y bueno, ya estaba mucho más contento.
En esa semana, mi vieja empezó a insistirme que la ropa, que las medias, que los calzoncillos, como si más que yo , fuese a viajar ella, y me dijo : Ni se te ocurra llevar esas porquerías rotosas que tenés de calzoncillos, y esas medias agujereadas, mañana sin falta vas a comprarte ropa. La verdad me tenía sin cuidado, pero cuando fuimos a ver ropa interior, (aunque suene muy pajero), me calenté bastante pensando en usar todo lo que veía que me gustaba, los colores, los talles, los apretados me mataban, y finalmente, me compré algunos boxers, y otros slips, MUUUY cortos, apretados. Mi vieja me dijo, esos te vas a llevar?? No tenés que usar ropa ajustada o te vas a quedar estéril; Uh vieja, qué buena onda la tuya, le dije irónicamente, pero bueno finalmente fueron los que quería, y como ella tenía la tarjeta, tuvo que venir conmigo. Luego de ver remeras, y abrigos, partimos de nuevo a casa; mi hermano al volver, hurgó entre mis bolsas y sacó los slips: - estas tangas de trolo vas a usar? Vos querés dejarnos como el culo, o te gustan los chabones. Le respondí con mala cara, pero siguió molestando y se los puso sobre un pantalón corto que tenía, MIERDA dije cuando lo vi, la verdad es que marcaban mucho, claro que mi hermano la tiene más grande pensé, pero la verdad es que eran bastante apretados. No seas puto, le dije, no sabés que van las minitas también?; a lo que respondió, “qué, también va Memy, (Emilia, una chica de mi categoría, de pelo castaño ondulado, curvas MUY pronunciadas, y de cara un verdadero ángel), a Brasil? “obvio, le contesté, porqué pensás que me compré ropa”; “Que terrible está esa mina, bueno, pero ni se te ocurra mostrarte con esas tangas frente a los chabones, porque te van a querer hacer el orto”- me dijo alegrándome bastante-“ y no le digas a los viejos que te doy esto, pero vos sabés que tenés que cuidarte” mi hermano, siempre se había caracterizado por ser un denso, de esos que te gastan y molestan de manera constantes, pero siempre que estaba en problemas me ayudaba, y esta vuelta sacó una caja de preservativos, y me la dio para el viaje. Lo mantuvimos en secreto.
De vez en cuando pensaba en mi hermano pajeándose con Memy, y distintas cosas, que la verdad me calentaban bastante.
Llegó el día del viaje, por poco y van hasta mis abuelos a despedirme al aeropuerto, y aunque me dio al principio algo de vergüenza, finalmente, estaba tan alegre que lo acepté y me gustó el gesto. Mi hermano me hacía señas, y hablaba pelotudeces con los demás, se hacía el “dandy” con las minas, y sobre todo con Memy, pero la verdad es que cualquiera le venía bien, aún cuando tiene novia.
Despegó el avión y junto con él mis ilusiones; el contingente entero le dio los documentos, y papeles a los profesores, algunos padres vinieron también, sobre todo algunas madres de las chicas, y bueno, fue bastante lindo.
Al fin llegamos, aunque parecía que había pestañado y en un “santiamén” ya estábamos en las tierras de Lula.
Mi vieja, siempre tan precavida, me había dado casi toda la plata en reales, mi abuela aportó algunos morlacos verdes (dólares), y en cuanto a mí, muy ingenuo de mi parte, llevé mis ahorros en pesos (pesos argentinos), pero bueno, es un mundo globalizado y hay casas de cambio en todos lados, al menos casi.
En el aeropuerto esperaban un hombre (y su mujer) de edad avanzada, de traje, canoso, y algo gordito, el técnico del equipo de las brasileras de 1,90m casi, de GRAN porte, bastante gordito, y otro más, que no sé quién era. Nos esperaban con alegría, nos saludaron, y subimos a un colectivo que nos llevó al club. El lugar queda en el ESTADO de PARANÁ (entre Florianópolis y São Paulo) región sur o sureste, creería que es la capital, pero si les digo les miento. Es hermoso, verde, muy húmedo, el calor era casi infernal, un verdadero paraíso. El club está situado en un predio escolar, como si fuera un campus, y es porque más que un club, es el equipo de un colegio, o algo así; el deporte es casi el 50% de esta gente además de su estudio. Al llegar, nos esperaban los equipos de hombres y mujeres, o mejor dicho “os homem e as mulheres”; estaban vistiendo el equipo de gimnasia del club, de color verde, con tiras blancas, y una que otra línea negra, escrito en portugués; en fin, que bien se veían, sobre todo los hombres, altos, bastante altos, algunos fornidos, nos dejaban bastante pequeños, digamos. Había uno que otro de nuestra altura y flacuchos, pero eran los menos. Unas manos con dedos anchos , como si con ellos levantasen pesas; espaldas grandes, buenos traseros, bultos que al moverse parecían que dijeran “no” yendo de una pierna a la otra en cada bamboleo, como si debajo del pantalón no estuviesen usando ropa interior. Algunos con “canoas”, porque las zapatillas no llegan a tales talles, y otros con sandalias tipo franciscanas.
Nos saludaron muy afectuosamente, con abrazos, y hasta “tapinha nas costas” (golpes en la espalda), como si nos conociéramos desde siempre. Pude reconocer a algunos, que de hecho les había “puesto el ojo encima” el año anterior, y al opuesto del equipo. Un morocho como de 1,90m con el cabello medio largo, que verdaderamente era de temer en la cancha, pero que fuera de ella era bastante amistoso.
Fuimos a una especie de bufet , y almorzamos como si no hubiésemos comido en años. Habían muchas frutas, fiambres, feshoada (o como se diga), gaseosas extrañas, aunque mi preferida fue una de nombre conocido, pep–, que era energizante con Guaraná o algo por el estilo. Nos habíamos sentado todos mezclados, argentinos con brasileros, hombres por un lado, y mujeres por otro; muy bueno, aunque tuvieron muy buena onda, poco les entendía al principio, bueno todos en general, y eso nos causaba bastante gracia; hubieron chistes respecto al futball entre otras cosas, pero dada la evidente desventaja, jajaja, no hicimos mucho alarde . Al término nos convocaron los técnicos y comenzó “ la repartija” de gente, y si bien tenía mis preferidos, verdaderamente cualquiera de ellos me venía más que bien…jajaja,( y bueno, para qué vamos a mentir). Me tocó con Diogo, que como buen receptor-punta, tenía un culo parado y muy llamativo, el bulto estaba bien, no quise mirarlo demasiado para no dejar a nadie incómodo, y de cara bastante lindo; estaba rapado, aunque era obvio que su cabello es rubio, ojos marrones, y de piel muy blanca. El rostro con pómulos marcados y de mandíbula algo cuadrada, jajaja habré dejado algo sin contar? Jajaja, ah, sí, 1,85m….un verdadero fenómeno, y eso que no estaba en los que habían viajado el año anterior.
Partimos para su casa con su madre, y en el camino me hablaba y preguntaba cosas, la verdad poco entendí, pero algunas las contestaba en “portuñol”, lo que los hacía reírse a ambos, y bueno…a mí también, de todos modos, algo cazaban del castellano.
Llegamos, me mostró rápidamente la casa, y luego el dormitorio donde dormiríamos, me preguntó si tenía ganas de hacer algo, y lentamente le expliqué que hablaría a casa para avisar que habíamos llegado bien y que luego me bañaría. Llamé a casa, mi vieja parecía haber estado pegada al teléfono todo el tiempo, porque ni bien comenzó a sonar contestó, me llamó la tención a los gritos que porqué no había avisado antes, que estaba con los pelos de punta, etc., le dije que no había recibido ningún mensaje, y que no se preocupara que estábamos bien, bueno en fin le hice un resumen de todo. Luego desarmé la valija, dejé a mano la ropa que iba a usar y me llevé ropa interior y un corto al baño, me duché, y aunque tenía terribles ganas de jalarme el ganso, me contuve.
Mientras me ponía una remera en el cuarto, Diogo prendió la máquina, por si quería navegar y me dijo que se iba a bañar, desvistiéndose como si nada, mientras seguía moviendo los labios sin que siquiera escuchara lo que decía…. Por suerte podía quedar como que no entendía lo que decía, pero lo que verdaderamente no entendía era porqué estaba TAN BUENO!!! Cuando quise acordar estaba sólo con un slip blanco, algo gastado (como traslúcido), conteniendo un par de buenas bolas, y la pija dormida que se mostraba bastante gruesa (aunque no muy larga), rascándose la ingle mientras me señalaba una repisa con CD´s, no sé si de juegos o música, pero si era por lo segundo, ya la estaba escuchando de fondo!!!
La verdad es que pocas ganas de navegar tenía, pero revisé el correo, entré a YOU TUBE, y nada, me reí un rato. En eso escuché la puerta, “ Diogo, onde você deixou minha…… Oi! Como vai? ( un “ Dorian Grey” rubio, de pelo ondulado, ojos color miel, me estaba hablando de repente) Eu sou João…..” era el hermano de Diogo, que verdaderamente estaba mejor, bastante. Me saludó le dije que poco entendía de portugués pero dijo algo como que no había problema, pero mucho no capté, yo estaba algo pasmado; entró Diogo y dijo algo como, este es mi hermano bla, bla, a lo que le respondimos que ya se había presentado. Algo hablaron y João salió del cuarto. “ espero que você não teña problemas niso que eu estou veschindo aquí”….”nou” respondí esperando haber entendido algo, y tras su risa, siguió hablándome dejando caer la toalla al piso, con lo que pude notar “al desnudo” su miembro, la verdad es que dudo que no notara cuanto lo miraba, pero pronto se vistió y charlamos, o algo así, un rato.
- O que quer você para comer?
- No sé, cualquier cosa- le dije como si estuviera clarísimo.
- mas, o que preferi você?
- Eu preferi piZa- le mandé.
- Realmenchi, você quer piSa?- me dijo tentado de risa.
- Sí, hay algún problema?
- Eu asho qui você quer PiXSa, mas si você quer pisa …..posu sim dar- concluyendo con una pícara risa que la verdad me hizo dudar qué mierda había dicho….
- Sí, si no es mucho problema- dije algo “seco” como que no entendía cuál era la gracia.
- João, Lucas quer piSa, jajaja, o que diz você?- Le dijo a su hermano que estaba por ahí.
- Y que você espera, eli e aryenchino (argentino), jajaja- dijo el otro, dándome a entender qué podía haber pedido. Me puse rojo!!!
- Não lie preschi atensão, e uma piada!!- me dijo con una palmada en la espalda. Mientras se me cagaban de risa ambos, lo que en parte me dio risa, aunque me puso bastante incómodo, y si el primer día me mandaba tal pelotudés, no quería imaginarme cómo me iban a gastar mis compañeros hasta que terminara el campeonato.
Comimos, conocí al padre, y la noche fue bastante grata. Al otro día teníamos el acto inaugural, y se jugaba el primer partido, entre Curitibano y otro equipo de por ahí; por lo cual nos fuimos a acostar temprano, y como ya había estado demasiado incómodo, evadí toda mirada hacia el bulto de mi hospedador. Acostado recordaba cada imagen guardada en mi cabeza, hasta que me dormí. A la mañana siguiente me despertó Diogo, con unos toques en el hombro.
- Se levanchi, temos o ato inaugurau.
-Ah…sí,sí, ya voy, le dije, mientras me destapaba y trataba de sentarme en la cama.
- e você quer mais! Jajaja Você tevi doces soños!
-Qué?- qué vergüenza me dio cuando me di cuenta que la tenía hecha un poste!!
- Não preocupe! O deixo só- y salió de la pieza ya vestido.
Porqué??? Pensé, pero bueno, en fin, a todos nos pasa; al menos así me tranquilicé. Fuimos, el acto estuvo bueno, cada uno se contó lo que había visto, algunos estaban en casa de chicos con hermanas, por lo que ese tema se volvió bastante importante; yo por mi parte no iba a decirle los papelones que había pasado, pero todo el club de varones de Curitiba se me cagaba de risa cuando me veía, por lo que no era nada cómodo. Estuvimos con las chicas, y le dije a Diogo que me quedaba en el campus con mi equipo, por lo que se fue él solo a su casa, me dijo que no había problema, de todos modos ellos jugaban el primer partido a la tarde y al término me volvería con él.
Durante ese tiempo la pasamos muy bien, sacamos fotos, recorrimos todo lo que pudimos dentro del campus, en fin pasamos un lindo día con las minas, y gastándonos entre nosotros, sobre todo con Miky y Eze. A Miguel le había tocado estar con el líbero de curitibano, quién según Miky, era muy introvertido y que poco hablaban; por su parte Eze nos contó que se había no sorprendido, sino asustado con el miembro del brasuca con quien estaba, uno de los centrales titulares, que según Eze, era mejor dormir boca arriba por las dudas, ambos le hicimos varias bromas, pero la verdad que no fue un dato SIN SENTIDO, al menos para mí y mis morbosos pensamientos.
A la tarde el partido estuvo bueno, curitibano ganó 3-1 , y aunque Diogo era suplente entró al final del tercer set y se quedó hasta el último. La verdad es que juega bastante bien, pero lo que más me gustaba era verlo en movimiento, al menos sabía qué había debajo de esos cortos!!! Al término, partimos rumbo a su casa. Todo estuvo normal, se bañó, no lo miré mientras estuvo desnudo, porque tampoco quería ser el “Hazme reír del torneo”, pero ganas de ver no me faltaban, comimos, dormimos, y ala mañana siguiente partimos temprano luego de un RESPETUOSO desayuno ya que jugábamos nosotros. Al llegar estaban las chicas mirando, ya que al término jugaban ellas; entramos a los vestidores comenzamos a cambiarnos, me puse al final, como para poder tener todo al alcance de mis ojos, y entraron los jugadores contra los que teníamos el partido. Algunos saludaron, otros nos miraron con mala cara, pero nada de eso me importó más que el momento en que comenzaron a cambiarse, la verdad es que Diogo dejaba mucho que desear al lado de varios de este equipo. Jugamos, perdimos 3-2, aunque hicimos un gran partido, nos costó entender que nos superaban ampliamente, y la presión del primer partido, bueno en fin, y el resultado de las minas no distó mucho del nuestro. Comimos ahí, y luego algunos fuimos a ver los partidos que seguían, aunque todos insistían en ver sólo a las mujeres, yo prefería siempre quedarme y ver “TODO”.
Quedábamos pocos del equipo, entre minas y chabones, antes que comenzara el partido de Curitiba, cuando apareció João. Luego de preguntarme cómo estaba, y de ser presentado ante mis amigos, las chicas hablaron un rato con él, y mientras los equipos entraban en calor, tuvieron que irse con las brasileras. El adonis me dijo que volvería a su casa, y que si no quería que se me hiciera tarde, que me fuera con él. Como no quería estar tan apegado a Diogo, puesto que si bien disfrutaba de verlo no quería que me cagara a trompadas por pesado, acepté.
Tomamos un colectivo que entraba al campus, un tipo conducía, y otro te cobraba y pasabas por esas “ruedas mecánicas” como las del subte, que sólo giran en un sentido. Charlamos en el camino, de a poco entendía más, o se esforzaban más; finalmente estuvimos en su casa como a eso de las 5:30 de la tarde, me preguntó si “ quer ter um lanche”, a lo que contesté que con algo de beber estaba bien. Me dijo que le habían gustado las mininas argentinas, a lo que afirmé, y le dije que la mejor era Memy, así es que tuve que explicar a quién me refería, y él hizo hincapié en su culo (que verdaderamente está dibujado), y concluyó que hasta “os aryenchinos” teníamos buen culo, seguido de una sonrisa que me hizo pensar “esto se está yendo ala mierda”, pero qué me importaba, si no sospechaba nada, y además estaba buenísimo. Me animé a decirle que ellos no se quedaban atrás, y se me ocurrió acotar que no sólo en el culo. Me preguntó sonriendo que porqué más lo decía, pero no se lo dije. Puso música movida, pero de todos modos no entendía una mierda lo que decían, lo que sí entendí es que en ese lugar todos cargan más energías que en ningún otro, y que crecen a fuerzas de hormonas, o algo por el estilo, ya que todo el tiempo están alegres, moviéndose, y son bastante grandotes. Se frotaba el pecho, a veces se mandaba una buena rascada de bolas, me estaba calentando mal, hasta que se escuchó salir de esos carnosos labios : você eschevi com uma menina? – “ me la dejó picando” pensé, le dije que no (a decir verdad no había tenido relaciones, con nadie, sólo me la habían chupado unas cuantas veces); sonrió diciendo que qué esperaba, y le dije que se diera la situación y listo. Tenía puesto un pantalón de acetato, como los que usábamos para jugar, por lo que pude notar cómo “algo” estaba bastante pronunciado como para estar “dormido”, pero no pude disimular y al verme que lo miraba, se miró y dijo : “oh, agora eu entendu, você recorre a istu” -señalándose la berga -“Você quer ver? Certu , você preferi pisa!” – me dijo mientras lo miraba excitado, y continuó “Você vem tranqüilo. Toque si você quiser, eu não direi nada!” seguí sus palabras al pie de la letra, me senté a su lado en el sofá, y mientras se recostaba y apoyaba su brazo izquierdo en mi espalda, liberé de a poco aquel terrible pene. De un prepucio grueso, lo que lo hacía verse enorme, más larga que la de mi propio hermano, con un abundante bello marrón claro. Un olor delicioso, a hombre, y latía en mis manos, con sus venas cargadas de sangre, nunca antes había tocado de manera intencional otra pija, al menos no una parada, mucho menos de esta forma y ahora mis dedos le daban la vuelta a todo el ancho tocándose escasamente por la punta; “mostre para mim como os aryenchinos fazem istu” me dijo con voz suave mientras comenzaba a hacerle una lenta paja, mirando cómo se arqueaba, cómo serraba los ojos con la cara mirando al techo. Presionaba mi mano contra su berga, y esta me devolvía la presión con latidos; tenía el glande rojo, caliente, la mano me ardía, y entonces aceleré levemente el ritmo. “Me chupe istu; me faza sentir prazer”- y fue como una orden que venía esperando desde que lo conocí. Apoyé mis labios que se encontraban más que húmedos, y antes de metérmela, le daba vueltas con mi lengua a todo el glande, pasando por el frenillo, jugando, bajando por el tronco hasta la base. Se bajó los pantalones y junto con ello la ropa interior, lo que me dejó libre ese par de bolas, peludas, con un delicioso sabor, de olor fuerte, pero agradable. Las chupaba una por una, me animé a meterme lentamente una a la boca; él respondió flexionándose hacia delante con la boca entreabierta con una sonrisa dibujada y un suspiro intenso. Adentro lo moví con mi lengua, alejando mis dientes. Mi pija apretaba desde abajo, desesperado por contacto. Llevé una mano a aquella y me la acaricié sobre la ropa, mientras que subía nuevamente por el tronco hasta llegar arriba y metérmela lentamente “Sua boca está húmida y quenchi”, puso su gran mano sobre mi cabeza, mientras me hacía que se la chupara íntegra, “Você sim sabi di issu”, lo estaba pajeando con mi boca, y estaba cumpliendo mi sueño, mi primera pija, y SEMEJANTE comienzo. João es un sueño, y verlo tan excitado y sintiendo tanto placer me parecía irreal.
Empezó a penetrarme la boca, primero lento, y luego más rápido, no le importaba si me ahogaba, hasta que lo detuve, no quería que esto terminara acá. Me miró a los ojos, con la cara algo asustada, le di un beso que me despertó unas terribles ganas de regalarme a él, y supe que no se negaría. Le dije que si tanto le gustaba ver culos argentinos, qué pensaba de probar uno. Sus ojos brillaron y me dijo “Eu o farei ver o céu!” o algo así dijo y nos fuimos a su pieza. Al entrar cerró la puerta con llave. Me empujó sobre la cama, quitó mis pantalones y mirándome la pija erecta en mis traspirados slips me dijo “Como você desfrutará cachorra!” me mordió suavemente el bulto, me quitó la ropa, y mientras estaba de rodillas me dio una chupada que me despertó aún más la pija, no quería dejar de mirarlo, pero de momentos me desconectaba de la realidad y sólo sentía su boca. Mi berga estaba más que mojada, y empezó a frotarla con sus manos a “ toda máquina”, se detuvo sólo para seguirla chupando. Frenó, me hizo ponerme en cuatro patas; escupió mi ano hasta dejarlo chorreando. Metió de a poco un dedo, que pude sentir como una pija el dolor que me dejaba, pero se hizo placentero, y a ese lo acompañó otro, y luego un tercero que me terminó de dilatar. Sacó un preservativo de la mochila, se lo puso, y sentí la cabeza jugar en mi dilatado agujero.
“Isto o ferirá, mas você gostará muito!”, no supe bien qué era ferirá hasta que trató de entrar. Me tapó la boca para calmar mis gritos, pero eso no quitaba el dolor que su tronco me estaba generando; sin intentar sacarla, con sólo empujar pude sentir cómo me abría entero, dijo cosas que nunca entendí, pero que tampoco atendía mucho. Aceleraba el movimiento de caderas, y luego se detenía. Me estaba cogiendo a más no poder, y lo estaba comenzando a disfrutar. Los golpes secos que daban sus bolas en mi entrada, sólo me daban más placer, mientras mi pija secretaba líquidos de manera constante. La sacó de golpe, y antes que pudiera preguntar que pasaba, la introdujo entera de una sola vez, solté un suspiro algo ahogado. No se detuvo y repitió el acto, hasta que finalmente la sacó y no la volvió a meter. Me puso de costado, subió una de mis piernas a su hombro y jugo en la entrada hasta que encontró la mejor posición. Ahí me la puso hasta la mitad, la sacaba, volvía, en cada ciclo llegando más adentro, no pude aguantar tanto placer y derrame todo mi semen por sus sábanas, y en mi mano, al ver esto aceleró aún más sus movimientos, la sacó rápidamente y acabó sobre mí tirando varios chorros en mi pecho y abdomen. “Istu fica entre nós” me dijo mientras me besaba. Me trajo una toalla para que me limpiara, y sequé un poco las sábanas. Se fue a bañar y yo volví al cuarto de Diogo. Luego me bañé sin siquiera poder creer lo ocurrido; el culo me ardía a más no poder, me latía de manera constante, pero estaba demasiado feliz como para lamentarme.
Al salir, mientras me vestía João me invitó a jugar en la Pc, pero le dije que si no le molestaba me acostaría a descansar, al menos hasta que fuésemos a cenar.
Se prendió la luz del cuarto, y me desperté algo perdido. “você terminou cansado”, “embora você perdeu, jogou beim”- era Diogo, aún con el equipo puesto, tratando de alentarme, mientras yo trataba de entender donde estaba y qué hora era. Me había puesto uno de los slip nuevos (o tangas según mi hermano), y estaba durmiendo boca abajo destapado. Diogo había cerrado la puerta, y se estaba desvistiendo mientras me miraba, algo sorprendido, cómo me quedaba la ropa interior. “Não teim roupa íntima lá para homens?”, “você não sabe o que e uma cueca?”. Siempre le mirás el culo a los hombres- le dije algo idiota para que cortara con sus comentarios. Terminó de quitarse toda la ropa, me miró seriamente, se puso de pié y se bajó los calzoncillos, sin dejar de mirarme, me los tiró en la cara diciendo “ Istu é uma cueca” .
Aún medio dormido, miré su pija sin descaro, y recién lo miré ala cara. “Você quer pisa? Aqui você tem pisa!” me dijo agarrándose el “ganso” que comenzaba a despertar, nos quedamos un momento quietos, me moría por chuparselá, pero quise que me respetara, además João estaba en el otro cuarto, no estaba solo con él. Me sonrió, caminó hasta el armario y empezó a buscar su ropa. Mi pija estaba dura, me puse de pié y sin poderme contener le apoyé el bulto, con mi berga erecta, en el culo desnudo. Se quedó helado, pensé que al menos me movería; viendo que no respondía más que con un leve temblor, pasé mi mano por su pecho hasta su abdomen, mientras observaba cómo se paraba aquella pija, grande como la de su hermano, algo más corta, pero de un mayor grosor; tenía menos bello, pero se levantó tan rápido como la de João. La tomé con la misma mano, mientras empujaba mi pija contra su agujero. Le besé el cuello, y sólo atinó a reposar su cabeza contra mí. Comencé a pajearlo, disfrutando cada centímetro de berga. Lo di vuelta, y mientras me miraba aún algo asustado, lo besé. Su lengua comenzó a jugar dentro mío, y su pija mojaba mi slip. Se detuvo, bajó por mi pecho y me la empezó a mamar, se sentía mejor que con su hermano, como si Diogo supiera lo que estaba haciendo; se la tragaba toda, la sacaba, y mientras, movía su cabeza hacia los costados. Sus apretados labios friccionaban mi pene, y no podía dejar de mirarlo. Se levantó, esta vuelta fue él quien me besó, y yo el que chupó ansioso su pija. Estaba traspirada, podía oler “los sets” del partido en cada mamada, sentía un placer increíble, estaba seguro que era más gruesa, pero casi entraba toda en mi boca, imitaba sus movimientos, y lo pajeaba dejando sólo el glande adentro, como esperando que acabara ahí dentro.
Me detuve decidido a sentirlo dentro mío también, lo miré a los ojos, sonreí, y me subí el slip, caminé hasta mi cama, y me recosté mientras posaba sensualmente. Se apretó la pija desde la base junto con los huevos, mientras se mordía un labio. Se abalanzó sobre mí, me despojó de mi slip, me puso de costado, y poniéndose detrás de mí se recostó, llevó la punta de su grueso pene a mi agujero y comenzó a empujar, aún sentía el malestar causada por la terrible cogida de su hermano, pero esta berga, gruesa, me estaba haciendo recordar cuánto podía dolerme, no le importó si estaba gritando, o si no estaba del todo lubricado, hasta que finalmente pude sentirla adentro. Dejé de tocarme para poder acompañar las embestidas sin acabar, disfrutando de su pene apretando mi próstata, cada vez era más salvaje, el ruido de su pija entrando en mi mojado culo se escuchaba fuerte, y sus piernas y bolas empujaban en la entrada a más no poder, de pronto la sacó casi por completo y al meterla sentí un calor recorrer por dentro, la sacó y volvió a meterla, y pude sentir cómo corría desde mi culo hasta mis piernas un líquido caliente, que junto con su respiración agitada, me hizo saber que había acabado, pero seguía cogiéndome, más lento, y más lento, mientras su tronco reducía su tonicidad. No dejó de cogerme hasta que no la tuvo flácida, como queriendo aprovechar cada momento, suspirando profundo en cada envestida luego de acabar. Mi pija estaba tiesa, volvió a mamármela dejándome sin respiración, cerré los ojos, y de pronto se detuvo, al verlo, estaba observándome con el mismo miedo que había mostrado al principio, antes que pudiese preguntarle algo dijo “queru que você faza istu a mim!”, asentí con la cabeza, y me mojó la pija con una chupada, se subió sobre mí y de a poco fui intentando penetrarlo, estábamos muy excitados, sin siquiera poder entrar en él aún, cuando sentí que me apretaba más allá de la punta, abrió fuerte los ojos, toqué su rostro para relajarlo mientras con mi otra mano abría sus nalgas, empujé más, y me detuve en cuanto frunció el ceño, pero me dijo que continuara, cuando se tranquilizó empujé más, y más, disfrutando más de lo que nunca había sentido en mi glande, cuyo prepucio se había corrido, y dejaba toda la sensación a la cabeza, quien en pocos segundos ya estaba adentro, en cuanto él largaba un suspiro profundo y se mordía los labios, volví a empujar, y esta vez no me detuve, comenzando a cogerlo a un ritmo parejo, se soltó de mis hombros, se enderezó y empezó a empujar contra mi pija, que se encontraba toda adentro, nos movíamos al compás, pero él aceleraba el ritmo, haciendo fuerzas hacia abajo mientras le abría el culo. Se echó hacia delante y con su mano pajeándose acabo en mi pecho, con lo que aceleré mis envestidas, tanto que mi pija escapó y acabé sobre su espalda, su culo, y mis bolas. Se recostó sobre mí, diciéndome que nunca lo había hecho con nadie, y que siempre pensó que sería con una mujer su primera vez, pero que lo había disfrutado. Yo le dije que lo deseaba desde el primer día, a lo que me respondió que se daba cuenta por mis miradas poco disimuladas. Se escucharon unos pasos, saltó de encima mío para quedarse de pie, me tapé rápidamente disimulando estar dormido; llamaron a la puerta, era João, que quería preguntarle algo a Diogo, este se encontraba colorado, la espalda con semen, desnudo, con la pija aún húmeda de su última acabada, y sin haber descendido del todo; mis slips a mitad de camino entre él y la cama (en donde supuestamente estaba durmiendo), entró sin más preámbulos, y al ver este panorama, no estuvo mucho tiempo, Diogo contestó con vos entrecortada lo que este preguntó, y João le dijo “lhe pergunta se eli quer pisa agora, porque você está quasi pronto jajaja”, algo nervioso Diogo dijo “Issu é um fato”, se rieron, salió de la pieza, y Diogo fue a bañarse. Me puse el slip, me vestí y esperé a que nos llamaran para comer.
Cenamos sólo Diogo, su madre y yo, luego fuimos a acostarnos, y mientras estaba solo en el cuarto entró João y me dijo que no contara ni una palabra a su hermano, sino me delataba con mis amigos, lo que me dio a entender que no se había percatado de lo de Diogo y yo, por ende le dije que guardaría el secreto.
No volví a hacerlo ni con João, ni con Diogo, pero con este último al menos nos hicimos unas cuantas pajas, y uno que otro ”pete”, antes que terminara el campeonato. En el torneo terminamos cuartos (de seis equipos que participaron en varones) y Curitibano terminó segundo perdiendo la final con el equipo que nos destrozó en el primer partido. Las chicas quedaron últimas, pero disfrutaron más que nadie, claro, sólo fueron de paseo.
Nos hicimos amigos con Diogo, prometiendo volvernos a ver, le regalé un calzoncillo e inventé la excusa que se me había quedado en lo de una brasuca; volví con la caja de preservativos intacta, pero mi hermano nunca se enteró, ni tampoco mis compañeros. Espero ansioso el campeonato del año próximo, y por fin puedo saber qué se siente ser feliz.
Mi mail : dorian_g12@hotmail.es, gracias
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