Casado con dos mujeres / Parte 2

Realmente no supe en que momento comenzó a gustarme Fernanda. Siempre me pareció una morocha muy bonita. Pero hasta entonces nunca me había fantaseado con ella. A los varones nos pasa que hay mujeres que nos parecen lindas y otras que nos calientan. Ella me parecía una muchacha tierna y linda pero hasta ese día no me gustaba mucho. A pesar de su linda figura, su rico culito, sus ojitos verdes, su pelo largo y sus ojos verdes oscuros. Quizá porque antes de ir a laburar mis mujeres me daban un buen polvo que me dejaba exhausto para el resto del día.

Sin embargo, yo siempre fui de una personalidad seductora. Pero no a la manera tradicional, no haciéndome el macho. Llegué a la conclusión de que la mayoría de las chicas les gusta más un chico que parece dulce y tierno pero que no se duerma cuando ellas le tiran una indirecta. Y bien, esa técnica, con Fernanda , me funcionó de maravillas. Tras darle unos halagos y tantear el terreno durante unos los días previos solo quedaba esperar la oportunidad para atacar, para dar el sablazo. Ya sabía que caminaba sobre terreno firme

Ese día estaba en el trabajo y le dije a mis mujeres que hoy llegaría un poco tarde porque pensaba quedarme a tomar unos tragos con los chicos del laburo. En ese momento, no le mentí a mis mujeres. Con los chicos del laburo habíamos quedado que íbamos a aprovechar el 2×1 del bar de a la vuelta del trabajo, en plena city porteña.

Yo era operador en un call center americano en esos momentos y solía gastar a Fernanda debido a su acento nasal. Solía compararla con la niñera y ese día me dijo “ querés ser mi señor Sheffield?”. Nos reímos pero luego la miré con una cara picara y seductora. Y bien, le comenté que ese día íbamos al bar con los chicos y le pedí que por favor se nos uniese. Se hizo un poco la interesante pero termino yendo. Le tome la mano, la miré a los ojos y ella aceptó gustosamente.

En un momento, entre palabras y tragos dulce se me agotaron los cigarrillos. Fernanda me dijo que me acompañaría a comprar más. Entonces, cuando volvíamos yo le dije “ estás muy linda, manzanita” (ese día le puse ese apodo porque cuando se agachó se le noto una tanga de color rojo manzana) Esas ocho horas de laburo estuve muy al palo pensando en ella. En esa colita jugosa y en como se vería con esa tanguita tan linda. Ese día me pudo. Tenía todo en casa pero la quería a ella en mi cama. Se me hacía agua la boca pensando en como se le metía esa tanga en los labios de su conchita. Ella tenía novio y yo estoy doblemente casado. Sin embargo, me animé a comerle la boca. Y ella comenzó a abrazarme y a besarme con una tierna pero exuberante pasión. Luego, comenzó a tocar mi espalda por debajo de mi remera. Yo comencé a sobarle ese culito redondito como una manzana. Estuvimos así un rato largo. Decidimos ir a otro bar para no levantar sospechas. Bah, sospechas íbamos a levantar pero preferíamos eso a que todos nuestros compañeros nos vean engañando deliberadamente a nuestras parejas.

Fuimos solos a unos de esos bares irlandeses donde pasan marcha. Seguimos bailando, tomando, besándonos y franeleando. En un momento, ella se va al baño y vuelve vestida de colegiala. Me confesó que no iba a volver a su casa ese día porque tenía pensando ir a lo de su prima y darle su ex uniforme del colegio. Con buen atino y debido a algunas copitas de más que tenía encima, pensó que me gustaría verla así. Seguimos bailando y yo la re apoyaba por debajo de su faldita. Le tocaba el culo por debajo de la pollera. Podía sentir esa tanguita y la carne de esa cola. Finalmente, toqué esa conchita por encima de la tanga y veo que estaba algo mojadita. Entonces, le digo “ hermosa, estoy cansado y no quisiera que te vuelvas sola a tu casa, queda tan lejos. Querés quedarte en casa?”. Ella me sonrió y me preguntó irónicamente: “ que clase de mujer pensás que soy” .Muy sarcásticamente le dije: “discúlpeme, mi lady”.

Sin embargo, estábamos en la puerta del boliche y paré un taxi y la invité a subir. Le indiqué el camino al chofer y ella se puso nerviosa al saber que íbamos a mi casa. No sé, era algo ingenua, tal vez creía que la llevaría a la parada de su colectivo.

– Te noto tensa, hermosa, que pasa?
– Es que, no sé, nunca antes había engañado a mi novio
– ( le toco la concha y aun la siento calentita) pero te gusto, lo siento
– Si, me gustas pero esto está mal
– Pero te va a gustar, te voy a tratar como una reina
– (le parto la boca de un beso)
– Estas solo en tu casa?
– Quédate tranquila, está todo bien

Llegamos a casa y en silencio nos pusimos a hacer el amor en el sofá. Era muy tiernita en la cama. Me hacía acordar a mis primeros polvos cuando tenía 16 años. Por momentos, me recordaba a mi primera novia. Pero ojo, me hacía gozar mucho. Era muy golosa. Chupaba bien y tenía unos ojos hermosos. Me miraba con una cara de putita mientras me peteaba. No tragaba pero escupía y se pasaba mi leche como si fuera una crema humectante .

En eso se levanta Marisol y nos ve cogiendo. Ella estaba totalmente en pelotas. Nos sorprendió y me dijo

– Así que estabas tomando tragos con tus amigos (fingiendo estar súper indignada)
– Marisol, no te pongas así.
– Miramelo a mi machito cabrío. Se trae a casa a la putita del laburo
– (Fernanda estaba súper colorada y no sabía por donde irse o donde meterse)
– Pero esta buena la turrita, eh. Mirámela. Me mojo todo el sofá. Ahora quién va a limpiar eso?

Entonces, comenzó a chupar los fluidos que dejó Fernanda en el sofá. Luego, se fue acercando a mi amante ocasional. Fernanda temblaba como una hoja de papel. Estaba nerviosa. Pero se quedaba quietita en su lugar. Tal vez no se animaba a resistirse. No sé. Marisol comenzó a frotarle los pechos y a comerle la conchita. Fernanda se resistió levemente. Pero finalmente aceptó y se dejó a fuerza de resignación. Mierda. Prontamente descubrió que le encantaba que mi tetona mujer le comiera el clítoris. Fernandita tuvo un orgasmo largo y profundo. Marisol le sacó la lengua de la concha porque quería cambiarla de pose. Y ella la tomo violentamente por la cabeza y le dijo “ chupame, mamí, dalé, soy tu puta”. Yo estaba re caliente. Me acerqué a Fernanda para que me hiciera un pete. Ella me hacia una deliciosa felación mientras mi mujer le comía la concha. Y acabé en sus labios y al poco tiempo ambas acabaron juntas.

Se comenzaron a hacer un jugoso 69. Fernandita me mostraba ese culito redondito y paradito que tenía. Entonces, me acercó por atrás dispuesto a partírselo. Pero me ve y me frena en seco, “ no, que tengo el culo virgen”. Entonces, Marisol la detiene besándola dulcemente y le dice

– Mi amor, no sabés que lindo que es culear. No tenes idea lo que te perdes
– Si, puede ser. Pero me da miedo. Encima Lucho tiene la pija gorda. Me va a doler mucho
– Te va gustar. Hacemos una cosa. Yo te voy abriendo la colita despacito así no te duele y te voy preparando para esa pija, dale?

Marisol trajó un lubricante y suavemente se lo unto por la puerta del ano. Lo hacía despacito y con su dedo más chiquito le empezó a meter lubricante en ese anito virgen. Primero el meñique y después el indice. Lo hacía lento y Fernanda gemía como una puta cuando le puso dos dedos juntos. Luego le puso tres y la desvirgó. Salía sangre de su culo. Marisol la limpio toda y siguió. Ya le entraban y comodamente cuatro dedos y entonces le dijo: “ estas lista, hermosa”.

Me susurró al oído y con voz de puta. “ partitela, hacela mierda para mi, papito. Mostrame que es tu puta. Dalé, partila para mi. Sino mamá se enojará mucho con vos”. Que morbosa de mierda. Quería que la hiciera mierda delante suyo. Y obedecí porque sino iba a haber en serio un castigo para mi. Algún día iba a estar dormido y me iba a atar para someterme a humillaciones. Solían hacerlo. Era común que si un día discutiéramos que esa misma noche me agarraran dormido, me esposaran de pies y manos a la cama y me humillen de alguna manera asquerosa. Cagando en mi cara o siendo orinado. O que alguna se pusiera un arnes con un consolador y comenzará a bombearme. Cuando terminaban, no me soltaban hasta el día siguiente y me dejaban con la cama mojada toda la noche.

Me daba un poquito de pena por Fernanda. Pero cacé su culito y le puse la punta de mi verga. Ella me dice “ dale, damela ya”. Eso me re calentó y se la clave hasta el fondo. Y la empecé a bombear con bronca porque me acordaba de que esa amenaza era cierta. Recordaba como me humillaban y como Julia gozaba al cachetearme las bolas en pleno coito. La cogía con sabor a venganza. Se oían gritos terrible pero ahogados en la mordaza que le puso Marisol. Mi mujer pajeaba al vernos y acabó como tres veces al verme desvirgar el horto de mi compañerita. Fernanda cuando estuve a punto de acabar y respiró profundamente y parecía que se había ahogado en un gemido. Luego, lanzó un grito sufrido como una terrible perra. Tuvo un orgasmo súper largo y muy placentero. Me calentó tanto que acabé en su horto.

Se rindió en mi cama en un suspiro de placer y apenas se movía porque tenia su ano virgen dilatado como si hubiera parido por el culo. Marisol me dio un beso y me agradeció lo que le hice. Felicito a Fernanda por ser tan guapa de bancarse una culeada sin chistar. Desde ya, dijo eso irónicamente ya que Fernanda aun tenia lagrimas de dolor en su cara.

Por el calor del verano o por los gemidos que hacíamos, se levantó Julia. Se enojó porque nos vio cogiendo con otra mina. No le molesta que nos cojamos a otras personas. Pero ella quiere estar presente en toda fiesta que se haga en casa. No es cuestión de celos, sino de querer de omnipresencia. Debido a ese raye que tiene de querer estar en todos lados. Nos miramos preocupados con Marisol y yo. Fernanda no entendía nada. Julia bajó en pelotas y en su cara se notaba que le gustaba la minita que traje a casa. Finalmente, le ordenó a Fer: “ pendeja de mierda, chupame la concha”. Ella se negó. Con Marisol nos miramos morbosamente tratando de imaginar como nos iba a sorprender Julia y que cosas pensaba hacerle a nuestra pobre y algo inexperta putita. Pero esta es otra historia, pero, queridos lectores, solo les diré , por ahora, que Fernanda debe tener recuerdos algo agrios cada vez que una ve una botella.

lucianolaise@fibertel.com.ar

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