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Disfruto viendo a mi esposo con hombres

Saturday, January 26th, 2008

Hola, soy Ximena, tengo 35 años y disfruto viendo a mi esposo teniendo sexo con hombres.

Mi mejor amigo Raúl es peluquero y siempre me ha parecido tremendamente sexy, siempre que me corta mi cabello me cuenta de sus experiencias sexuales con su novio… Y eso me pone a mil!!! Por eso empecé a fantasear con la idea de que mi esposo tuviera relaciones sexuales con un chico, pero no sabia como planteárselo puesto que el no es gay. Por eso decidí pedirle concejos a Raúl y puse mi plan en marcha!!!!

Era el cumpleaños número 38 de mi esposo Carlos, lo recibí del trabajo con una torta y festejo con nuestros hijos y amigos. Cuando termino la fiesta, acostamos a los niños y nos encerramos en nuestro cuarto. Carlos empezó a besarme pero yo le dije que aún faltaba un regalito. De atrás de la almohada saque una caja de regalo y Carlos emocionado lo abrió. De adentro saco una diminuta tanga roja de hilo dental para hombre.

CARLOS: ¿Y esto?
XIMENA: ¿Te gusta?
CARLOS: Pues… Es raro, no sabia que te gustara esto.
XIMENA: La verdad me encantaría vértela puesta.

Carlos se sonrió y se despojo de su pantalón y dándome la espalda se puso la tanga roja. Sus nalgas se veían divinas!!!  En seguida Carlos no pudo ocultar su erección.

XIMENA: Me encantas mi amor, te ves precioso… ¿Te gusta?
CARLOS: Se siente extraño en medio de las nalgas…
XIMENA: Te gusta? Lo sientes ¿Rico?
CARLOS: ….Si… Me gusta… Me veo bien no?
XIMENA: Divino mi amor!!!

Tome a Carlos y le hice el amor como hacia tiempo no lo hacíamos, pasaron los días y pronto convencí a mi marido de que ya no usara boxers si no solamente tangas de hilo dental. Fue así como comenzó todo!!

El hilo entre las nalgas de mi marido le produjo un deseo sexual constante por la estimulación de su ano, fue así como cuando llego el momento de ir de vacaciones a la playa lo convencí de que compráramos un tanga de hilo dental como vestido de baño. Carlos inicialmente no quería pues decía que una cosa era la privacidad pero otra era hacer público nuestro gusto por la tanga. Yo le dije que si nosotras las chicas lo usamos sin problema en la playa no veía por que ser tan machistas de que un hombre no pudiera usarlo si le gustaba, además le dije que no quería que le quedaran sus nalgas todas blanquitas. Carlos pregunto: ¿y los niños? No te preocupes por ellos, aun son pequeños, los acostumbraremos a ver sus papis en hilo.

Juntos fuimos a un almacén de hombres metrosexuales y compramos una preciosa tanga de baño de colores tipo hawaiano. Recuerdo como al vendedor del almacén se le ilumino el rostro cuando vio a mi marido en hilo dental. Entonces el vendedor comento:
VENDEDOR: Te queda fantástico ese diseño pero creo que deberías hacerte el bikini.
XIMENA: Que idea tan fantástica mi amor!!! Voy a pedirle una cita a Raúl para eso!
CARLOS: Tu crees? ¿El también se tiene que enterar?
XIMENA: Mi amor, que tiene, es solo una moda… ¡Vamos que quiero verte un pubis precioso.

Raúl, mi cómplice gay nos recibió en la peluquería y haciéndose el que no sabía nada, nos pregunto que queríamos. Yo le pellizqué el brazo a mi marido para que hablara.

CARLOS: Vengo… para que me hagas el bikini…
RAÚL: Que? Que emoción, un heterosexual vanidoso, me encanta!!

Eso le dio confianza a Carlos y paso a la camilla con tranquilidad para que Raúl le hiciera la cera.

RAÚL: Carlos!! Esa tanga te queda preciosa, te ves divino. Vas a enloquecer a mas de uno en la playa… Mujeres y hombres mi amor!!!
CARLOS: jajaja, no es para tanto.

Poco a poco Raúl comenzó a tocar el pubis de Carlos y todos vimos como su pene empezó a ponerse de pie. Luego Raúl le dio la vuelta a Carlos para depilarle las nalgas.

RAÚL: Huy que bombón mi amor.
CARLOS: ¿Te parece?

No se de donde salio eso, mi marido me sorprendió, era evidente que estaba exitado. Entonces decidí aprovechar el momento.

XIMENA: Por que no te depilas todo de una ves mi amor.
CARLOS: Tu que opinas Raúl, te gustan más velluditos o lampiños.

No lo podía creer, mi marido se comportaba como un gay… Estaba muy exitada!!

RAÚL: Depiladito mi amor.

Raúl le quito la tanga a Carlos y le untó todo el cuerpo de cera, incluidas sus bolas, sus axilas y su ano. Cuando Raúl le arranco la cera, carlos dijo: “¡Ahhgg, que rico!”. Yo quería que pasara algo más, pero Carlos se limito a ponerse su tanga y mirarse en el espejo.

CARLOS: Me encanta! Gracias Raúl. Vendré a menudo para que me hagas esto.

Decepcionada de que no pasara nada más entre ellos dos, regresamos a la casa para hacer las maletas para el viaje. Cuando nos acostamos a dormir, no pude contenerme las ganas y abrazada a mi esposo me decidí a preguntar:

XIMENA: Mi amor? Como te sentiste hoy con ese vendedor mirandote?
CARLOS: Bien… ¿Por qué?
XIMENA: No se, me pareció que te miraba raro… Como con lujuria.
CARLOS: ¿De veras?… Que divertido.
XIMENA: ¿Te divierte?
CARLOS: Pues… Mira mi amor, no quiero que te asustes con lo que te voy a decir, pero.. Me está agradando la idea de parecerle sexy a otros hombres!

Me quede pasmada de la sorpresa mirando a Carlos, en seguida sentí como se me mojaba mi vagína.

XIMENA: ¿De veras? Por que…
CARLOS: No se… Me estimula. Pero no te preocupes, no pasa nada.

Emocionada, me sonreí, pues mi plan estaba surtiendo efecto.

XIMENA: Nada? Al contrario mi amor… Esto es importante!! Es… Sexy!!!
CARLOS: Sexy? Pensé que te iba a molestar!
XIMENA: Pero por que mi amor, al contrario, me parece super divertido, y es que la verdad tengo que admitirlo… Eres precioso mi amor y todos tenemos derecho a sentirnos sexys!!!
CARLOS: jajaja, ¿tu crees?
XIMENA: Y dime, ¿te gusto que Raúl te tocára?
CARLOS: Me vas a matar!…. Fue… Fantástico!!
XIMENA: Wow!! Mi amor que sexy!!
CARLOS: ¿De veras te parece Sexy?
XIMENA: ¡Me encanta!!!
CARLOS: jajaja, Yo la verdad estoy asustado.
XIMENA: No te preocupes mi amor, todo esto es normal, la piel es piel… Y a todos nos gusta ser deseados… Yo te entiendo mi amor… Es más juguemos con eso!
CARLOS: ¿Cómo? ¿Jugar?
XIMENA: ¡Si! Aprovechemos este paseo a la playa mi amor, miremos hasta donde llega tu sexapíl!!!
CARLOS: ¿Qué quieres decir?
XIMENA: ¡!Veamos si te puedes levantar un chico en la playa mi amor!! No tiene que pasar nada, solo probemos tu potencial!! Será divertido!
CARLOS: ¡No! Ni loco!!!

Rápidamente sin perder el momento le di un apasionado beso a mi marido y metí mi mano entre su tanga. Con ímpetu empecé a frotarle su verga de arriba abajo, Carlos estaba muy caliente, lo que demostraba que no le disgustaba la idea para nada, entonces le hable suave al oido:

XIMENA: ¡Vamos mi amor! Me encantas, no me dejes así de prendida… Dime que vas a jugar conmigo en la playa!…. Dímelo.
CARLOS: Si mi amor… ¡Vamos a jugar en la playa!
XIMENA: Eso mi amor, ¡eso! Dime que te vas a ligar un chico!
CARLOS: Si!! Me lo voy a ligar!!me lo voy a ligar!!
CARLOS: Me vengooooo!!!!

Mi esposo eyaculo como nunca, su exitación era tremenda!!! Y mi emoción de todo lo que viviríamos en nuestro viaje no me dejaría dormir esa noche…

Después de un vuelo de 2 horas finalmente llegamos al mar. Esa tarde como al medio día, sin perder tiempo nos fuimos a la playa como una familia feliz, Carlos mi esposo, Luisa mi hija de 8 años y Pablito de 10 años. La playa estaba a reventar, chicas en bikini por todos lados, muchos machos buscando ligue y familias descansando como siempre.
Nos ubicamos en una zona cerca al mar y colocamos unas esteras y una sombrilla playera para darnos sombra.

Sin mas preámbulo me quite mis shorts y  mi camiseta y deje a la luz mi bikini de tanguita amarilla que tanto me gustaba lucir, por mi piel bronceada mis nalgas se me ven geniales!!

XIMENA: ¡Vamos chicos, quedemos ya en vestido de baño que el sol está espectacular!

Mis dos hijos me hicieron caso en seguida pero Carlos se acercó a hablarme al oído.

CARLOS: ¿Estas segura? Mira que no veo ningún tipo en hilo dental, yo mejor me quedo con el Short.
XIMENA: Hay mi amor, no te pongas con eso ahora, entre gustos no hay disgustos!… Dale, con confianza.

Entonces muy tímido, Carlos se quito la camiseta, debo decir que su cuerpo no esta nada mal y por la depilación que se hizo se veía divino. Luego se quito su Short y dejo ver la preciosa tanga de hilo dental de colores Hawaianos que habíamos comprado el día anterior. Mis dos hijos se quedaron pasmados, nunca habían visto la cola de su padre. Ellos, bien respetuosos a sus padres como los habíamos criado, inicialmente no hicieron ningún comentario. Yo estaba super emocionada, sabía que el cuerpo de mi marido iba a generar muchas reacciones con la gente que estaba a nuestro lado. Saque de mi mochila el bronceador, se lo esparcí por el cuerpo a mis hijos y luego le pedí a mi esposo que se acostara boca abajo en la estera para echarle el bronceador en la espalda. Luisa mi niña, siempre cariñosa con su padre se ofreció a ayudarme, mientras Pablito miraba atónito el cuerpo de papá.

LUISA: ¿Mami, por que su vestido de baño es distinto al nuestro?
XIMENA: Porque ustedes son pequeños aún. Te prometo que cuando cumplas 15 yo te comprare un bikini de tanga.
LUISA: ¡Si! Yo quiero verme igual.

Juntas cubrimos de aceite el cuerpo de Carlos y yo me dedique a frotarle las nalgas, lógicamente mi idea era calentar a mi maridito. De pronto Carlos hizo un comentario que me sorprendió.

CARLOS: ¿Y tu Pablito? También te gustaría usar tanga?

Muy tímido respondió mi precioso hijo.

PABLITO: … No se… Es cómodo?
CARLOS: Muy cómodo. No solo eso… Se siente rico.
XIMENA: ¿Tu también quieres una?
PABLITO: No se… No se.

Decidí no incomodar más a mi hijo con eso y deje el tema quieto… Por ahora. Luego mis dos hijos se pusieron a hacer un castillo en la arena y yo aproveche para acercarme al oído de Carlos.

XIMENA: ¿Ya te diste cuenta de cómo te miran?
CARLOS: Si… Que pensaran.
XIMENA: Que eres divino mi amor, alguien moderno y liberal.
CARLOS: ¿Te gusta esto? ¿Qué me miren?
XIMENA: Me encanta… Me encanta que seas moderno… ¿Has visto algún chico que te guste?
CARLOS: ¿Cómo?.. No! Que cosas dices!!
XIMENA: ¿Ni siquiera un poquito?
CARLOS: ¡No!
XIMENA: ¿De veras? Y aquel?

A unos dos metros había un grupo de tres muchachos, uno de ellos era trigueño, muy buen mozo de cabello largo y Short negro.

CARLOS: Es pinta el tipo.
XIMENA: Muy pinta ¿no te parece?
CARLOS: Si tiene muy buen cuerpo.
XIMENA: A que no eres capas de picarle el ojo.
CARLOS: ¿Quieres que le pique el ojo?
XIMENA: En que quedamos mi amor anoche, antes de venir al paseo…
CARLOS: Esta bien, esta bien… Vamos a jugar!!!

Carlos se levanto de su estera y empezó a caminar en dirección de los muchachos luciendo sus preciosas nalgas y cuerpo depilado, pero el joven no lo miro, sin embargo, otro chico delgado que salía del mar con un slip y buen paquete se quedo pasmado viendo a mi marido. Carlos no se dio cuenta de aquel muchacho. Entonces mi marido regresó.

CARLOS: Si viste? Nada! Ni se dieron por enterados de mi.
XIMENA: No te preocupes mi amor, apenas estas comenzando, a veces ligar chicos no es fásil…. Déjame mostrarte.

Me levante y camine en dirección de los chicos, moviendo mi cadera de lado a lado y deje caer una pulsera frente a ellos. Mi esposo miraba con atenta nota, Me agache dándoles la espalda para que vieran mis nalgas dilatándose frente a ellos. Entonces el muchacho de pelo largo me hablo.

MUCHACHO: ¿Necesitas ayuda?
XIMENA: No, gracias.
MUCHACHO: ¿Con quien bienes?
XIMENA: Con mi peluquero y mis dos hijos.
MUCHACHO: pero estas muy bien para ser mamá.
XIMENA: Gracias!
MUCHACHO: ¿En que hotel te quedas?

Para no demorarme más, le di mis datos de contacto y seguí caminando hacia una fuente de soda pues era evidente que al muchacho no le había interesado mi esposo con la mentirita de que era peluquero. Entonces pedí unas piñas coladas cuando el joven de slip que hacia un rato había observado a mi marido se me acerco.

JOSE: Hola soy José… ¿Con quien bienes?
XIMENA: ¡Hola! Mucho gusto.  Con mi esposo… ¿Por qué?
JOSE: ¿Tu esposo? Wow! ¿Y no te molesta que el se exhiba tanto?
XIMENA: Al contrario… me gusta… Somos muy liberales… Ves?
JOSE: Que bonito, yo quisiera tener una esposa igual.
XIMENA: ¿Por qué lo dices?
JOSE: Yo también quisiera usar hilo, pero ella solo me deja usar este Slip.
XIMENA: Que mal, ¿y bienes con ella?
JOSE: No, es que estoy en viaje de negocios.
XIMENA: Veo. ¿te gustaría conocer a mi marido?
JOSE: Me encantaría, nunca e tenido un amigo con el cual compartir mis gustos.
XIMENA: Ven te lo presento, quizás compartan algo más…

Carlos estaba sorprendido, desde lejos lo había visto todo. Nos acercamos, le di la piña colada a mi esposo y los presente.

XIMENA: Mira carlos, te presento a Jose.
CARLOS: Mucho gusto, ¿quieres sentarte?
JOSE: Si gracias, tienen una bonita familia.
CARLOS: Muchas gracias.
JOSE: Le comentaba a tu esposa que me encanta lo que usas?
CARLOS: jajaja, de veras, te gusta?

Mi esposo se levanto y daba vueltitas para que Jose pudiera apreciarlo. Con mi cara le hice gestos a mi marido, diciéndole que intentara coquetear con el.

CARLOS: Déjame ver tu que traes puesto!
JOSE: No es nada…

Jose se levanto y se dio una vueltita.

CARLOS: Si, esta muy grande por detrás, pero tienes muy buena cola.

Pablito, desde el castillo de arena alcanzo a escuchar eso y volteo a mirar hacia nosotros sorprendido… Yo sabía que no era bueno que mis hijos vieran esto, pero me estaba calentando tanto que no quise parar.

JOSE: Gracias, la tuya tampoco está nada mal.
XIMENA: Y que dice tu esposa, por que no te deja lucirte.
JOSE: Ella dice que son cosas de gays.
XIMENA: Para nada, la moda no incomoda… Y si lo fuera, que tiene de malo ser gay, o bisexual?

Pablito no podía dejar de mirar lo que hablábamos, pero yo ya no podía parar.

JOSE: Ya que dices eso… No quisiera hacer una imprudencia, tu que opinas de eso Carlos.

Rápidamente con la mirada le pedí a mi esposo que no la fuera a embarrar.

CARLOS: Que eres libre de que te guste lo que te plazca… Y pienso que tus seres queridos deben aprender a respetarte, apoyarte y quererte tal y como eres.

En ese momento mi esposo le agarro la mano a Jose… Eso me sorprendió.

JOSE: Que bonito escuchar eso.
CARLOS: Donde te estas quedando Jose.
JOSE: Aquí atrás, en el hotel del sol.
CARLOS: ¡Estamos en el mismo hotel! Por que no vamos, si quieres te puedo prestar una tanga.
JOSE: ¿De veras?
XIMENA: Claro! Que buena idea, con eso puedes tomar el sol con nosotros!
CARLOS: entonces que dices, ¿bienes a nuestro cuarto?
JOSE: Claro que si ¡Vamos!

Emocionada me levante para recoger las cosas, pero no sabia que hacer con los niños. Jose, de forma discreta tomo de la mano a Carlos.

JOSE: No te preocupes, no te lo voy a demorar… Ya venimos.

Carlos se asusto cuando vio que José se despedía de mi.

CARLOS: No espera, podemos ir con los niños.
JOSE: Nooo, pero para que los vas a sacar de la playa. Mejor vamos solitos.

No lo podía creer, al fín había conseguido que Carlos ligara con alguien y me lo iba  a perder por culpa de mis hijos.

Carlos se soltó de la mano de José y se acerco hacia mí para hablar en privado mientras José esperaba.

CARLOS: Que hago mi amor? Este tipo me va a querer follar.
XIMENA: Yo se, yo se…. Pero tu como te sientes.
CARLOS: ¡Mirame!

La verga de mi esposo se quería salir de su tanga, estaba exitadísimo, yo en cambio me sentía frustrada de lo que estaba a punto de perderme… Pero sabía que tenía que aprovechar la calentura de mi esposo. Con todo mi cariño me acerque y le di un beso en los labios.

XIMENA: ¡¡Disfrútalo mi amor, fóllatelo como a nadie!!
CARLOS: ¿Estas segura? Yo no soy gay.
XIMENA: Tu eres muchas cosas mi amor… ¡¡¡Esta es tu oportunidad de probar!! ¡¡¡Disfrútalo mi amor!!!
CARLOS: Gracias mi amor… Te amo!

Carlos se acerco a José y de nuevo se aferro a su mano. Ambos hermosos hombres se alejaron rumbo al hotel tomados de la mano. Entonces Pablito se me acerco.

PABLITO: ¿A donde va papá?
XIMENA: Cosas de hombres mi amor… Cosas de hombres.

De nuevo me recosté en la estera, sentía una frustración terrible al tiempo que se me mojaba mi cuca…. Quería masturbarme… Pero no podía… Que exitación tan terrible, realmente quería dejar botados a mis hijos y reunirme con ellos. En ese momento mi sueño se hacía realidad, mi esposo tendría sexo con un hombre y me lo iba a perder.

Cayo la tarde y mi esposo no regresó a la playa, sin duda aún estaría follando con José. Estaba tan exitada, quería ver el rostro de mi marido gritando de dolor por una fuerte penetrada en su culito.

PABLITO: Nos vamos al hotel mamá?
XIMENA: Si hijo. Vamos Luisa.

Cuando subimos las escaleras, vimos a mi esposo Carlos sentado en una banca, aún con su tanga de hilo dental… Se veía exhausto!!! No permití que los niños lo saludaran, los metí al cuarto y les pedí que se fueran bañando que en un rato sus papis entraban.

XIMENA: Como te fue mi amor!
CARLOS: Me siento terrible.
XIMENA: ¿No te gusto?
CARLOS: Es que… No pude.
XIMENA: ¿Por qué?
CARLOS: Estaba tan exitado que entre en pánico, pensé que sería un juego pero en verdad José me encanta!!
XIMENA: Oh mi amor… eres tan tierno!!
CARLOS: ¿De verdad quieres que haga esto?
XIMENA: Con todo mi corazón… ¡Sí!… No te preocupes mi amor yo te voy a ayudar.
CARLOS: Por favor! Lo deseo tanto! Ayúdame!
XIMENA: Si! Yo te voy a ayudar, te enseñare a ser gay, te lo prometo.
CARLOS: Si mi amor, ¡Quiero ser el más gay de todos! Quiero que me llamen maricón!!
XIMENA: Te amo!! Te amo!!

Esa noche acostamos a los niños temprano y nos fuimos de parranda. Yo tenia un precioso vestido negro de falda corta y escote profundo en la espalda. Carlos lucía de blanco, le pedí que usara una camiseta blanca apretada que me encanta. Nos subimos a un taxi y el chofer nos pregunto para donde íbamos:

XIMENA: Llévanos al mejor bar gay de la ciudad por favor.

Mi esposo aún estaba nervioso, pero yo le dije que se tranquilizara que allí solo estaríamos el tiempo necesario. Ya estando en el bar le pedí a mi esposo que bailara con un chico. Después de unos cuantos tragos mi esposo estaba felíz, se reía con todo hombre que le tocaba la cola o le hacía un piropo. Yo mientras tanto me sentía tan realizada que tampoco paraba de beber.

CARLOS: Mi vida, dime cual te gusta por que esta noche me los comería a todos!! Son tan viriles!! Me encantan!!!
XIMENA: Wow, en serio? Que tal aquel, dime que le harías.
CARLOS: Huy, ese bombón? Me lo comeria a besos, chupándole esa boquita tan deliciosa mientras le acaricio el pecho! Luego le mordería los pezones y bajaría besándolo hasta encontrarme con su verga… ¡¡¡Dios mío como deseo mamar una verga!!!
XIMENA: Y yo deseo tanto ¡que la mames mi amor!

Pero yo sabía que aún faltaba más para que mi esposo diera el gran salto, por eso en seguida tome a mi esposo de la mano y lo saque del bar.

XIMENA: ¡Vamos, te tengo una sorpresa!!! Este viaje no sería placentero para ti si no te acuestas con Jose!!
CARLOS: ¿Jose? Aún quiere hablar conmigo?
XIMENA: Te desea mi amor.

Subimos juntos de la mano y golpeamos a la puerta de Jose. El nos abrió, se veía lindo con su bata roja.

JOSE: Hola, los estaba esperando.

Fue increíble, ante la presencia de Jose, Carlos se ponía super nervioso, yo sabia que tenía que tomar la iniciativa, tras tomar otro par de tragos decidí hacerle una pregunta a mi esposo.

XIMENA: Te importaría si se la chupo a Jose?… O te pones celoso… Es que estoy muy caliente.
CARLOS: Celoso yo?

Sin que me respondiera me pare frente a Jose y comencé a moverme como una puta moviendo mi cadera como una zorra en celo, lo tome de la mano y lo levante, luego le abri la bata y se la deje caer. El llevaba puesta la tanga de hilo dental que le regalo mi esposo. Con mis manos comencé a frotarle sus nalgas mientras le mordía su verga aún cubierta por la tela.

XIMENA: Vamos mi amor libera esa verga que se que debe querer estallar, quiero que te la frotes mientras me ves.

Mi esposo me hizo caso y saco su poderosa verga de 19cm completamente erguida y comenzó a frotársela.

XIMENA: Dime que ves Jose.
JOSE: Veo la verga de tu marido.
XIMENA: ¿Te gusta?
JOSE: ¡Me encanta!

Entonces baje un poquito de su tanga para liberar su miembro. Se trataba de una verga re gorda de unos 17cm.

XIMENA: Huy mira mi amor esta cosa tan rica!!!
CARLOS: La veo mi amor… ¡me enloquece!!
XIMENA: ¿Te enloquece?
CARLOS: ¡Si!!!!!
XIMENA: Venga mi loca, venga y prueba esta chupeta!!!!

Carlos se levanto de su silla y se arrodillo junto a mi.

XIMENA: Mira mi amor, mira lo suave que es… Dame tu mano!

Tome la mano de Carlos y acerqué la yema de sus dedos hasta el cuerpo del pene de Jose.

XIMENA: Eso mi amor, siéntelo!!

Mi esposo estaba super exitado, de su pene salían gotícas de deseo. Mientras yo parecía una regadera, me deleitaba el rostro de deseo de mi marido por un hombre. Mi esposo no aguanto más y comenzó a frotarle la verga a Jose.

XIMENA: Eso mi amor, así se hace!!! Así se hace!!! ¿Te gusta jose?
JOSE: Me derrite!!!
CARLOS: ¿Puedo chuparlo?
XIMENA: Dale mi amor, sin temores, esta polla es todita para ti!!

Carlos estiro su lengua y toco la punta del glande y sintió su humedad.

XIMENA: Trágatelo todo mi amor.

Mi esposo hundió su boca en ese pene y comenzó a chupar como una puta, de arriba abajo, con total sevicia.

XIMENA: Te ves tan lindo mi amor, estoy tan orgullosa de ti. ¡¡Mira como lo chupas!!!
CARLOS: ¡Me encanta! ¡me encanta! ¿Te gusta Jose lo que hago?
JOSE: Si!! Ya eres un experto señor.

Jose no aguanto más y se agacho y beso a mi esposo en la boca, fundían sus lenguas de forma apasionante, fue allí donde supe que ya todo se había consumado!!! Me retire un poco por que quería contemplarlos!!! Por fin mi fantasía se hacía realidad!!.

CARLOS: Chúpamela por Dios!!!

José termino de desnudar a Carlos y le practico una salvaje felación, mientras que con su mano comenzó a masajearle el ano.

CARLOS: Wow ¡Que es eso!

Me levante de la silla y me senté a su lado y mientras le besaba la boquita a mi esposo le dije:

XIMENA: Es tu punto “G” mi amor, ese mismo que has deseado penetrar desde que usas tus tanguitas!!
CARLOS: ¿Me dolerá?
JOSE: Prometo hacerte suavecito.
XIMENA: Vamos mi amor, te encantara.

Mi esposo soltó su cuerpo y se dejo a merced de Jose, él le levanto sus piernas a Carlos y se las puso sobre sus hombros y apunto con su verga.

CARLOS: ¿No es mejor primero con el dedo?
XIMENA: Mejor un solo dolor mi amor.

Jose penetro con violencia el ano de mi esposo, casi me vengo de solo ver eso!!

CARLOS: Oh!! Ohhh!!!
XIMENA: ¡Si mi amor, dime que te encanta!!!
CARLOS: No… No se! Ohh!! Ohhh!!
XIMENA: Relájate mi amor… solo siente!!!

Carlos me hizo caso y soltó sus músculos, entonces comenzó a sollozar como un toro.

CARLOS: Si!!! Me encanta!! Me encanta!!!! Dale jose, ¡Dale!!!
XIMENA: Eso Jose!! Dale bien duro!!! Dale!!

Carlos se retorcía de placer mientras yo con mi mano le frotaba su verga, decidí sentarme sobre la cabeza de mi marido para que el pudiera darme una poderosa mamada.

XIMENA: Oh!!oh!!! siii!!! Este es mi macho!!!! Mi macho GAY!!! ¡¡Aaaaaahhhhh!

Que orgasmo tan impresionante el que tuve, me sentía en el cielo!!! En seguida José se bino también entre las entrañas de mi marido.

JOSE: ¡Ohhhh! Aaahhhhhh!!! Que culo tan rico!!!

Solo faltaba mi marido. Me acerque a su verga y empecé a mamarlo con pasión.

CARLOS: Quiero mamar el culo de Jose!!!! Quiero mamarlo!!!

Esas palabras me prendieron otra ves, Jose se sentó sobre la cabeza de mi marido y Carlos por primera ves probó las entrañas de un hombre.

CARLOS: ¡Huy que delicia!!! No, no , no, no quisiera terminar!!! No quiero!! ¡AAAAHHHH!!!!!!!!
La verga de mi esposo estallo dentro de mi boca en una lluvia de semen sin precedentes!!!!

XIMENA: Te amo mi amor, te amo!!!

Eran las 4:00 de la mañana, teníamos que regresar con los niños, no fuera y se despertaran. Nos despedimos de Jose y nos fuimos hacia nuestro cuarto. Antes de entrar, Carlos me tomo de la mano.

CARLOS: Que piensas de todo esto que nos ocurrió.
XIMENA: Pienso que es lo más fantástico que nos ha ocurrido!!!!
CARLOS: ¿Y que vamos a hacer?
XIMENA: Disfrutar de tus amantes mi amor.
CARLOS: ¿Estas segura?
XIMENA: ¡SI! No sabes como disfruto viéndote tirar con un hombre!!!
CARLOS:  ¿No te preocupa que ahora sea gay?
XIMENA: No te preocupes… Tu siempre serás mi MACHO!! Mi machito gay!!!
CARLOS: Te amo mi amor… me haces feliz.

Ese resto de la madrugada dormimos placidamente abrazados como una pareja feliz.

Mis hijos se despertaron muy temprano y empezaron a molestarnos para ir a la playa, entonces Luisa mi niña de 8 años le pregunto a mi esposo:

LUISA: ¿Papi? Y que te fuiste a hacer ayer por la tarde con ese señor?
CARLOS: Fuimos ha……
XIMENA: Negocios nena! Tu papi se fue a hacer negocios con el y sabes que? Llegaron a un acuerdo, así que lo veremos más a menudo!!!
LUISA: ¡Que bueno papi!!
CARLOS: Si nena, por eso hoy vamos a celebrar por que mami y papi están muy felices!!!
LUISA: Yupiiiiii.

Pablito apenas nos escuchaba hablar, me pregunto que pasaría por su cabeza…. Pasaron los días y regresamos a la ciudad, entonces Carlos y yo fuimos a visitar a Raúl mi peluquero.

RAUL: Hola tortolitos, como les fue?
XIMENA: Bien Raúl, no sabes lo bien que nos fue.
CARLOS: Asi es, pero mira como estoy.
RAÚL: Dios mio, pero si ya te están saliendo los bellitos.
CARLOS: Te das cuenta? Estoy tenaz!! Venimos para que rectifiquemos mi bikini.
RAÚL: Huy pero que vanidoso estás… jajaja ¿Fue que hiciste un ligue por allá?
XIMENA: Si te contara…
RAÚL: ¡No! Cuéntamelo todo!!

Raúl se sorprendió de la efectividad de nuestro plan, y ahora el es quien nos ayuda a hacer nuevos amigos… Sin duda nuestra vida cambio, hasta el futuro de mis dos hijos cambio, pero que puedo hacer… Me llamo XIMENA, tengo 35 años y disfruto la vida viendo a mi esposo tener sexo con hombres!!!!

FIN

Olga, mi compañera de trabajo

Friday, January 25th, 2008

Esta historia sucedió algunos años atrás, cuando yo estaba soltero con casi 40 años de edad. Vivía solo en un departamento que tenía un dormitorio, suficiente espacio para mí.

Tenía una compañera de trabajo, Olga, que a varios los tenía babosos, aunque, para se honesto, no era muy bonita. Sí tenía bonito cuerpo, aunque no se apreciaba con las ropas que usaba normalmente. Ella tenía una pareja, con quien convivía algunos días a la semana, pues ella vivía a más de 100km de la ciudad, y no viajaba todos los días.

Un día ella se peleó con su pareja y se le presentó el problema de un alojamiento, a lo que yo gentil y desinteresadamente, le ofrecí compartir mi departamento mientras ella resolvía su situación.

Lo primero que hizo fue comprar un sillón-cama más cómodo, pues el que yo tenía era bastante malo, así que se instaló en el living-comedor mientras yo dormía solo en mi habitación.

Un día tenía de invitado a cenar a un muy bien amigo, quien al despedirse después de la cena, afuera del departamento, no escatimó en indagar sobre Olga:

– ¿Qué hay entre ustedes?, preguntó.

– Nada –  contesté rápidamente.

– Pero, ¿por qué nada? Ni tú ni ella tienen compromisos. ¿Por qué no se lo metes? Pude notar que andaba sin sostenes – agregó.

– ¿En serio? No me di cuenta – le dije.

Nos despedimos y volví a mi departamento algo caliente con el comentario de mi amigo.

Con Olga nos lavábamos los dientes juntos en el baño, y esta vez no fue la excepción. Ambos estábamos ya con pijamas, listos para acostarnos. Como era verano, mi pijama era un pantalón corto y una polera de mangas cortas; el de ella era uno de dos piezas, largo, azul oscuro, de seda, que le tapaba brazos y piernas.

Como mi padre es dentista, le ofrecí revisar su técnica de cepillado, observando detenidamente su boca sensual, imaginando mi pene en ella. En esos instantes se produjo el siguiente diálogo:

–         Me siento muy observada, más aún, casi invadida. Creo que nunca me habían observado tanto la boca alguien que no es mi dentista – dijo ella.

–         Sólo quiero que mejores tu técnica de cepillado – respondí.

–         ¿Quieres que te haga un masaje? – agregué rápidamente, cambiando el tema.

–         Bueno, pero acostada en la cama – me contestó.

Ella se tendió boca abajo en mi cama y yo me senté primero a un lado de ella y comencé a masajear su espalda.

–         Mejor si lo haces por debajo de mi pijama – me dijo.

Entonces le subí la pijama hasta dejar al descubierto casi la totalidad de su espalda.

Ella era delgada, un poco más baja que yo (1,62mt aprox.) con unos pechos no muy grandes, pero de buen tamaño, de caderas más bien estrechas y un culito redondito. Un cuerpo de una joven de 20, teniendo ella unos 35.

Como estaba incómodo, me senté sobre ella, precisamente sobre sus nalgas, sin siquiera pedirle autorización, pero ella no reclamó. En mis movimientos de masaje me inclinaba hacia delante, cada vez más excitado, por lo que mi pene iba creciendo en tamaño por la evidente erección. En cada movimiento hacía que mi pene se colocara entre sus nalgas, lo que a esas alturas ya me tenía muy caliente.

–         Para masajearte la zona baja de tu espalda, es mejor que te apoyes en las rodillas, así esa zona quedará más extendida – le inventé para que se pusiera en 4 patas.

Ella levantó sus caderas y se colocó como yo le sugería, muy obedientemente.

–         ¿Así está bien? – me preguntó.

–         Sí, está muy bien. Cuéntame cómo se siente ahora – le dije, mientras rozaba mi pene por sus nalgas y mis manos se deslizaban por su espalda, pasando por sus costillas hacia sus pechos, rozando suavemente sus senos.

–         Se siente mejor – contestó.

Entonces mis roces eran cada vez más groseros, clavándola cada vez más fuerte con mi pene en su ano, siempre ambos con pijama y muy calientes

–         ¿Sabes? Creo que es mejor que utilicemos alguna crema o algo similar para que el deslizamiento sea más suave – agregué.

Me paré y fui al baño en busca de algo así, y encontré vaselina líquida. Ella mantenía su postura en 4 patas, con su culito bien parado y su espalda descubierta.

–         Esto servirá – le dije, mostrándole la vaselina.

–         Te voy a colocar un poco a ti primero – agregué.

–         No quisiera estropear tu pijama, así que te lo voy a bajar un poco – añadí.

Ella nada decía, Se notaba que estaba tan caliente como yo.

Procedí a bajar sus pantalones lentamente, claro que los bajé mucho más de lo necesario, y junto con sus calzones, dejando al descubierto ese exquisito culo, que torpemente yo no había notado antes.

Ella seguía sin decir palabra alguna, y mostraba su culo a plenitud, procurando incluso abrir sus nalgas para mostrar también su ano.

Tomé la vaselina y me coloqué en abundancia en mi dedo medio, el que comencé a deslizar desde la zona lumbar hacia abajo, hasta llegar a su ano. Luego le metí el dedo lentamente, hasta notar que quedaba bien lubricado. Repetí esta operación varias veces, primero con un dedo, luego con dos y hasta con tres dedos, para asegurar una buena dilatación y lubricación. Todo esto era combinado con un diálogo de indirectas, diciendo que era bueno que se “hiciera” bien lubricado, claro que ese “hiciera” no se refería precisamente al masaje, mientras con la otra mano me ayudaba abriéndole más las nalgas, convirtiendo el masaje en un evidente preámbulo de penetración anal.

–         Ahora me voy a lubricar mis dedos – le dije. Me bajé mis pantalones cortos y comencé a colocar vaselina en mi pene.

–         ¿Quieres ver cómo quedaron mis dedo? – le pregunté con el pene completamente erecto.

–         Bueno – respondió.

–         Pásame tu mano – le pedí.

Ella extendió su brazo hacia atrás y coloqué su mano en mi pene, el que comenzó a acariciar con movimientos de masturbación.

–         Quedaron muy bien – me dijo

–         Empecemos entonces – agregué, y me puse detrás de ella, con la punta de mi pene en su ano, listo para metérselo.

–         Antes de empezar, ¿cómo te gustan los movimientos? ¿Lentos o rápidos? Porque esto es a gusto del consumidor – le dije.

–         Me gusta con movimientos rápidos – contestó.

–         ¿Y te gusta de a poco, o con movimientos profundos desde un comienzo? – pregunté nuevamente.

–         Profundo desde el inicio – respondió.

–         ¿Te gusta que te hablen mientras tanto como estímulo o prefieres en silencio? – agregué.

–         Me encanta que me hablen. Es un muy buen estímulo.

No podía ser mejor. A mí me encanta el diálogo erótico mientras culeo y me encanta meterlo hasta el fondo a la primera.

–         Bueno. Entonces prepárate porque vamos a comenzar – le dije.

–         Ya estoy lista – respondió.

Y entonces empujé con fuerza y le clavé todo el pene en su rico culito. En cuanto entró se escuchó un “ssssssssssssssssssssss”, algo así como un quejido de placer.

–         – ¿Te dolió? – le pregunté.

Ella sólo movió la cabeza para indicar una negación.

–         Entonces te voy a seguir culiando, porque tu culo está muy rico – agregué, mientras le metía y sacaba el pico del culo, con movimientos rápidos, tal como ella lo solicitó, disfrutando de una vista panorámica espectacular de sus nalgas abiertas y mi pico perdiéndose por completo en su interior.

En un momento ella propuso cambiar de posición y se tendió de lado en la cama, con su espalda hacia mí. Yo le levanté una pierna para lograr mejor visión de su culo y empecé a meterlo nuevamente. Noté que en esa posición las metidas eran más profundas, pues nada quedaba afuera, mientras que al estar ella en 4 patas, sus nalgas impedían una penetración total.

Seguimos culiando así un buen rato, hasta que sentí que iba a acabar, lanzando un buen chorro de semen bien adentro de su culo.

Al terminar, se produjo el siguiente diálogo:

–         Creo que esta es una de las veces que he culiado con más erotismo. Fue un preámbulo exquisito – le dije

–         La verdad es que yo también estaba muy caliente. Me gustó mucho – agregó.

Para resumir lo que sucedió los días siguientes, voy a decirles que culiábamos 3 veces al día: una en la mañana, antes de irnos al trabajo; una al regreso del trabajo, como a las 19:00; y otra antes de dormir. Lo hacíamos en el baño, en la cocina, en el living, en todas partes. Había tardes después del trabajo en que decidíamos andar sin ropa, por lo que nos calentábamos rápidamente y teníamos que culiar casi de inmediato.

Esta historia duró un par de meses, pues después ella decidió volver con su pareja. Claro que se la devolví bien culiada, por todos lados, pues también me lo chupó y se tragó el semen, se lo metí por la vagina, pero la mayoría de las veces se lo hice por el culo, pues a ella y a mí nos gustaba más y decía “se siente más apretadito”. Y la verdad, es así: más apretadito. Hay que agregar que las veces siguientes no necesitaba dilatárselo, sólo un poco de vaselina, luego se lo metía entero y ella hacía siempre la misma exclamación de placer: “ssssssssssss”.

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Mi nombre es Carmen

Thursday, January 24th, 2008

Mi nombre es Carmen, tengo 46 años y ayer por la tardecita fui al club a ver a unas amigas para tomar el te como habitualmente hacemos todos los martes.  Aprovechando el tiempo pase por la  administración para iniciar el trámite de admisión a natatorios dado que están empezando los días lindos y seguramente empezaremos a ir en familia  los fines de semana. La secretaria me informa que en cualquier momento previo al uso del natatorio debería  pasar a tramitar la inspección medica y que si quería aprovechar en ese momento estaba atendiendo el Doctor que atiende a los niños, un joven medico que no supera los 25 o 26 años. Yo siempre había concurrido cuando estaba la doctora para las señoras, por pudor y por la comodidad de lo conocido. Pero la practicidad de terminar con el tema me seducía. Yo estaba con un vestidito de algodón blanco bastante sugerente y recordé que llevaba un corpiño de esos que transparentan completamente las areolas y los pezones y una tanga blanca muy chiquita que quedaba bárbara marcadita debajo del vestido, una ropa interior que no era la ideal para una consulta medica. Pero mis amigas alentándome a terminar la cosa me dijeron que ya habían estado ellas mismas con este muchacho y que la revisación no pasaba de la simple rutina de solo unas preguntas y la revisacion de los dedos de los pies en busca de hongos como tantas veces hacen. Me deje convencer y aprovechando que no había nadie fui. Golpee y pase. El Doctor estaba leyendo una revista, por cierto bastante aburrido en esa mínima salita de revisada, que pretendia el titulo de consultorio.

Pase y vi que le impacto mi presencia. “Hola Mami” fue su saludo que en ese momento me sonó cariñoso. Nos presentamos, me senté frente a su escritorio y empezó el cuestionario típico de historial medico, de enfermedades y todas esas cosas propias de la rutina.

Se paro y me indico que me parase para revisarme. Yo me puse de pie me indicó abrir la boca y sacar la lengua. Me miro bien la boca con linterna y cuchara, las manos de ambos lados y detenidamente entre los dedos y luego me indicó levantar los brazos para ver mis axilas. Me observo y palpo las axilas cuidadosamente no sin rozar los costados de mis pechos en su accionar.   Muy cordialmente me pidió que me quitase el vestido para revisarme mejor. Sorprendida porque no lo esperaba dude, pero insistió con mucha autoridad en examinarme bien. Como no había biombo ni nada que ofreciese cierta intimidad tuve que desvestirme delante de él, que no disimulaba demasiado su interés en mirarme. Realmente yo estaba tensa, muy tensa por desvestirme tan cerca de un extraño y porque sabia de mi ropa interior inadecuada. Ya sin el vestido, solo con un corpiño que transparentaba absolutamente mis grandes pechos y con una muy mínima bombachita blanca que potenciada por el calor la tenia mas escondida que nunca entre mis importantes nalgas, sentia el calor propio de la vergüenza de encontrarme tan impúdica. Pensaba para alivianar mi bochorno “soy una señora casada que le debo llevar 20 años o mas a este joven y por mas obscena que me encuentre seguro he de parecerle una vieja” a fin de relajarme.  Pero al Doctor por más que yo quisiera pensar otra cosa le agrado y mucho verme así. Primero me pidió subir a la balanza, No quería porque como a cualquier mujer no me gusta que sepan cuanto peso, pero insistió hasta que accedí. . Me acomodo bien sobre la balanza y anoto en una planilla mientras estaba detrás mió y yo sentía que me miraba de arriba abajo. Me hizo pararme bien firme y me recorrió las vértebras desde el cuello hasta el final, llegando con sus dedos justo al lugar donde la tanguita desaparecía entre la raja de mis nalgas. Presiono fuertemente sobre el huesito final, mientras aumentaba mi vergüenza de encontrarme semidesnuda, con mis maduras nalgas a su vista, frente un un jovencito que morbosamente ponía su dedo donde las nalgas se descubrían exuberantes para su placer.  Me tomo de la mano para bajar de la bascula y me llevo a la camilla donde me hizo sentar. Me miraba y era obvio que lo estaba disfrutando a pesar que era una “vieja” para el. Me tomo la presión atentamente  anotando los valores y luego con el estetoscopio empezó a auscultarme detenidamente. Era evidente que mis abundantes pechos lo aturdían, quizás por su tamaño quizás por las transparencias que poco ocultaban a us vista. Puso el estetoscopio de todas las maneras posible para rozarme las tetas una y otra vez, animándose cada vez a un poquito mas mientras yo no sabia como actuar, aturdida por la sensación de que alguien tan joven me estuviese dominando como a una niña. Me hace un comentario acerca del tamaño de mis pechos y el peso que representaba para mi columna y todas esas cosas que ya escuche mil veces. Me destaca y muestra como los breteles de mi corpiño se clavan en la carne de mis hombros por el peso de mis mamas, mientras corre levemente el bretel. Me corre el otro sin necesidad aparente  y me pregunta si habitualmente me duele la espalda y otro montón de excusas, preparando la justificación de lo que seria su próximo pedido que  textualmente sonó así “Bueno Mami, vamos a soltarnos el corpiño que te quiero revisar las mamas para quedarme tranquilo”. Pensé para mi, es un mentiroso, el corpiño me lo suelto solo yo, y tranquilo estaba lo que quería era verme bien las tetas,  Pero sin oponer resistencia y sentada en la camilla me solté la presilla del soutien y mis blancos y generosos pechos quedaron a su total disposición, ofreciendo a su vista todas las redondeces y  pliegues de mi anatomia de mujer madura que apenas quedaban cubietos por una muy minima bombachita que cubria el vello pubico.  Su cara describió un placer que no les puedo contar. Me volvió a hacer comentarios del tamaño que ya eran bien morbosos. Me hizo poner ambas manos detrás de la nuca para empezar a palparme, obligandome a erguir los pechos y convertirlos en realmente importantes.  Primero hizo una revision bastante profesional, palpando las axilas, los costados de las mamas, presionando sobre las areolas y todas las rutinas que muchas veces me han hecho. Pero después de a poco, sentí que empezó a tocarme por placer.  Ya no me palpaba sino que me tocaba las tetas de todas las formas hasta lograr que mis pezones se pusieran bien duros y tensos. Y la máxima fue cuando haciéndose el buenito me quiso enseñar a hacerme un autoexamen. Me hizo parar frente a un espejo y él se paro justo detrás mió para enseñarme como debía hacerme. Era una situación inimaginable, avergonzante: yo estaba apenas con una bombachita muy chiquita para toda mi abundante carne, en bolas frente a un espejo con un joven que me apoyaba lascivamente por detrás para mostrarme como tocarme las tetas. Insistió muchas veces y yo sentía que cumpliéndole sus pedidos le hacia frente al espejo todas las poses que lo excitaban. Hasta  tuve que revisarme sola frente al espejo mientras el me observaba en algo que era realmente erótico. Volvimos a la camilla. Me dice el muy cochino que para su total tranquilidad me tenia que hacer un tacto rectal. Le digo que esta loco. Me explica que dada mi edad (una señora vieja) a mujeres mayores de cuarenta convenía hacerlo y que el se quedaría mucho mas tranquilo. Me dice que no me va a doler que lo va a hacer suave. . Me hace pones parada de espaldas, con las manos en la camilla y la cola hacia fuera.  Me pide que me baje solo un poquito la bombachita para que no me dé tanta vergüenza la situación. La situación me aturde: tengo 46 años, estoy en un cuarto de 3×3 con un joven medico que me tiene hace rato a su merced, desnuda, parada de espaldas con la cola para afuera y con la bombachita entre las piernas.  Camina con parsimonia a buscar sus guantes y sus lubricantes mientras me conversa sabiendo que me tiene humillada y a su merced. Me habla todo en diminutivos, mientras me pide que me relaje que va a ser muy suave. Se que se va a dar cuenta que mi cola no es virgen y me avergüenzo de estar allí con el.  Acerca su dedo y avanza a explorar la cola de esta señora, mientras yo estaba a punto de perder toda mi dignidad y mi compostura porque empezaba a excitarme. Suavemente roza mi rajita y las humedades lo envuelven, dándole certeza de que me tenia excitada .Yo entre avergonzada y excitada, empiezo a mover la cola sin pudor indicando que sus dedos me agradaban. Insisto en despatarrarme ofreciéndome como una puta cualquiera para que me haga lo que quiera. “Tranquilita Mami que ya terminamos” me dice y tocándome bien mis pliegues como para mostarme que sabia que estaba chorreándome de la calentura, me da una palmadita en la cola y me dice que me vista. Yo quería matarlo, estaba avergonzada como nunca me paso en mi vida. Roja de la vergüenza, aturdida por la situación me subí la bombacha, tome mi ropa y sin otra alternativa me vestí delante de el mientras me miraba con total desparpajo como si fuese mi hombre. Sin  poder mirarlo a los ojos escucho que me dice tengo un honguito en la cola, que me va a recetar una crema para ponerme tres días y que el viernes próximo que el vuelve a estar de guardia vaya a verlo para que  me de el aprobado.

Sigo aturdida y no se que hacer. No se que voy a hacer

Carmen es mi nombre rectal tacto Carmen es mi nombre rectal tacto

LA VIDA ES AMOR - Capitulo: confesando mi amor

Wednesday, January 23rd, 2008

hola amigos este es mi primer relato que escribo así que me llamó frank,tengo 17 años,estudio en la universidad y vivo en venezuela,les contaré mi primera vez realmente no se como empezar pero bueno ahí les voy.Siempre he tenido una especial atraccion por los hombres pero sin darme cuenta me enamore de un viejo amigo,eramos amigos desde hace tiempo,estudiamos en el colegio igualmente en el bachillerato,éramos como hermanos salíamos juntos para la fiestas con las chicas y otras actividades.Estaba tan enamorado que soñada con èl casi todos los dias,pensba en èl,a cada rato,pero a la vez yo estaba confundido,de como yo me  pude enamorar de mi mejor amigo,realmente no lo entendia.Un día sentí la necesidad de confesarle mi amor así que lo invité a cenar a mi casa,lo invite un dia cuando mis padres no estuvieran por la noche,sali a comprar todo el dia para prepar la mejor cena toda mi vida,claro la hice con mucho amor,cuando llego la noche todo estaba preparado,la cena,mientras comiamos me sentia nervioso y asustado a la vez pensando que me rechasaria,después de la gran cenar lo llame para hablar en el fondo de mi casa,nos sentamos en unas silla,yo a su lado,no hallaba como decirle a mi amigo que lo amaba,en mi cabeza pasaban muchas ideas, entonces en la luz de la luna me llene y le dije:
_No se como decirte esto yunior…pero me he enamorado de ti sin saberlo,
_Que estas loco!!!,me contesto

Yo nervioso le dije:_Yunior mi yo mismo lo entiendo pero sí se una cosa que te amo…y quiero que hagas el amor y quiero ser tu novia,
_frank pero es que yo no soy marisco(gay)y tú desde cuando eres bueno tú sabes.me dijo
En ese momento quedamos en silencio  solo se oian el sonido de los grillos,nos miramos a los ojos y yo con nervio y valor,como antes dije le di un beso tierno en la boca,en un momento pensé que él me iba a golpear o a alejarme pero no él se estaba dejando llevar,yo al notar su reacción lo agarré de la mano y lo lleve a la planta alta de la casa(parte de arriba de una casa),
cuando llegamos lo empecé a besar pero él me alejo
_No está está mal…mejor me voy.
Yo lo calle con un beso en la boca,no se porque me comporte de esa manera pero hoy me doy cuenta que fue por el amor y la excitacion que tenia,mis manos le quitaba la camisa,él todavía se dejaba llevar yo besaba su abdomen hasta que sientos que sus manos me dirigían hacia su pipe(verga)yo sorprendido porque en unos momentos no queria y ahora queria que se lo chupara,entoces empecé a desabrochar su bluejeans con desesperacion,bajé boxér y salió su pipe de 19cm bien parado por la excitación que tenía,yo nunca pense que lo tuviera tan grande.Al ver su pene todo erecto y grueso me lo lleve a la boca cuando hice esto Yunior dio un suspiro de placer,su sabor no me parecía desagradable,empecé a besar su cabecita para luego besar también su tronco venoso,decidí llevarmelo todo a la boca pero me era imposible así que me lo lleve hasta por la mitad y con lo que sobró lo agarré con la mano,veía su cara tenía su ojos cerrados,lo estaba difrutando,yo al notar esto empecé a chupar más rápido pero con sensación hasta que sentí que su pipe palpitaba estaba a punto se explotar,él me lo sacó de la boca y se vio en mi cara,yo solo vi dos chorros de semen que báñaron toda mi cara casi no podía ver de tanta leche que tenía,nos lanzamos en el piso a descanzar,entonces el me dijo:
_Esto no puede ser yo soy hombre y tú eres mis mejor amigo de la infancia.
Yo le cerré la boca con beso y le dije:_No importa eso,sabes que desde ahora eres mi hombre y no quiero que nuestra amistad cambie,y lo seguí besándolo mientras mis manos agarraban su pipe nuevamente,noté que mientras agarraba su pipe nuevamente crecía cada segundo dentro de mis manos asi que me lo lleve a la boca para que se pusiera mas erecto,en ese momento parecia un experto en ese tipo de cosas.
Chupaba su cabecita y mamaba su tronco,cuando ya estaba completamente parado lo mame más rápido para hacerlo gemir de placer y despues me lleve su huevos a la boca,me las queria comer y asi que le pasaba la lengua a sus redondas bolas,hasta que me dijo:
_Quiero cojerte por tu culo virgo,yo me asuste porque era virgen pero como estaba con mi hombre gustosamente  acepte me desnude me puse en la posición tradicional del perrito,él se colocó saliva en su pipe y su dedo del medio,me introdujo primero su dedo del medio bruscamente a mi me dolio y empezo a hacer circulos,después intento meterme su pipe pero al primer intento no pudo entrar pero después me metió su pene de un sólo golpe de una manera brutal,yo pegué un grito de dolor-placer mis ojos se aguaron,mis piernas temblaban pero después mi dolor pasó y se convirtio en 100% placer,sentí que  me había desvirgado,era una noche espectacular donde luna era nuestro testigo silencioso,luego empezó un mete y saca lento,para luego empezar unas embestidas rapidas parecia un toro de lo salvaje que estaba pero igual eran genial, se podía oír sus bolas al pegar de mi culo,yo quería gritar una  por el tamaño que desgarraba mis intestinos y la otra por el placer que me estaba dando porque su miembro viril estaba dentro de mi,despues de cinco minutos cambiamos a la posición del misionero con esa posición me sentía en la nubes,me sentía suyo,sus embestidas eran lentas pero en segundos pasaban a rápidas,yo me masturbaba mientras èl me penetraba.Hasta que me vine en mi estómago,Yunior seguía con su mete y saca,despues volvimos a la posicion del perrito,para despues de 5 minutos de embestidas,se vino dentro dentro de mi,sentia su leche dentro de mis intestinos,él cayó rescostado encima mío,yo inmediatamente le dije:_Gracias por hacerme el amor… Yunior ese mi hombre!!!,.Yunior se quedó callado me dijo al rato:_Yo no se porque hice esto pero fue genial…oye esto”yo no soy gay”,después de hablar,él se visto y se fue para su casa yo me quedé en mi casa,con placer de haberlo  hecho con Yunior mi principe azul.
No sean tan crueles con sus criticas es mi primera  vez relatando algo,para sus comentarios al hearbreakboy@yahoo.com espero sus comentarios

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Escuela Secundaria Para Jovencitas Adolescentes Rebeldes

Tuesday, January 22nd, 2008

Tatiana era una adolescente muy rebelde. Tendría unos 17 años. Estaba en el último año del colegio secundario y no hacía caso alguno a sus padres, Miriam y Patricio. Quiénes no sabían más que hacer. Como controlar ni criar a su hija.

Tatiana, tenía un lomazo, espectacular. Era toda una hembra. Caliente, sexual y muy deseable. Pasando por una etapa de su vida muy alborotada y desordenada como es la adolescencia. Tenía el pelo castaño claro y levemente enrulado, unos hermosos ojos verdes, mediría 1,76 mts, y tenía un culo grande espectacular y hermoso. Bien lleno, carnoso, jugoso, ideal para tocar o penetrar. Eso no es todo, también tiene un par de hermosas tetas. También muy carnosas, jugosas, bien grandes y sabrosas. Ideales para hacer una buena “turca”.

Entre otras cosas, pese a que era muy inteligente, a Tatiana le iba mal en el colegio. Estaba más preocupada por los chicos que por el estudio. Un día sus padres se enteraron que había un Colegio Secundario (High School) especial para este tipo de casos. Sus padres cuando vieron que la situación se hacía insostenible, decidieron cambiarla de colegio y llevarla a este nuevo colegio.

Hicieron un llamado telefónico y pidieron una entrevista con la Directora. Les dieron un turno para esa semana, el viernes a las 15 hs.. Llegó el día y se dirigieron al futuro Colegio de Tatiana, ella y sus padres. La Directora (La Sra. Irma) los recibe muy amablemente y los hace pasar a todos a su oficina.

Luego de los saludos y presentaciones correspondientes, la Directora la observa bien. La mira de arriba a abajo. Y dice: “Mmm, sí, este es un caso claro de rebeldía adolescente aguda. Nosotros tenemos la solución. Sugiero que empiece ya mismo el tratamiento y quede internada hoy mismo”.

Los Padres (al mismo tiempo): “¿Internada?”.

Directora: “Claro, este es un colegio pupilo. Las alumnas pueden ir a sus casas solo un fin de semana al mes y por supuesto si se portan bien”.

Los Padres: “Y bueno, sí es lo mejor para ella”.

Directora: “Perfecto. Vamos a comenzar la primera etapa de tratamiento ya mismo con ustedes aquí presentes”. Acto seguido, la Directora llama a la Lic. Fernanda Vázquez. Esta última entró en la oficina de la Directora, se presentó y saludó: “Hola, ¿Qué tal? Mucho gusto, yo soy la psicóloga Fernanda Vázquez, quien dirige técnicamente los tratamientos”. Luego del saludo y las presentaciones, hizo una breve reseña de su currículum académico-laboral y les contó un poco cuál era la orientación teórica del tratamiento. Los padres escuchaban atentamente y parecían en todo de acuerdo con lo que la Licenciada les comentaba. De ninguno modo se iban a imaginar, lo que verían en breves momentos acerca de cómo la Licenciada llevaba a la práctica la teoría que estaba desarrollando.

Tatiana seguía siendo el centro de la escena y de las miradas. En un momento, determinado y repentino, La Lic. Vázquez se acercó a Tatiana y comenzó a desnudarla delante de sus padres. Muy bruscamente, tiró de la falda que tenía puesta, rompiéndola y la arrojó a un costado. Dejando a Tatiana en culo delante de sus padres. Ella se sonrojo instintivamente un poco, pero todo fue tan rápido que ni tuvo tiempo de resistirse o hacer movimiento alguno. La clase de tanga (muy chiquitita, fina y blanquita) hizo que su padre al verla pensara que su hija había crecido demasiado. Pero volviendo a Tatiana, ella tenía puesta una remera color lila y bastante atrevida, escotada. La psicóloga tomó un cutter (cuchillo pequeño de oficina) y le cortó la remera de abajo hacia arriba, por adelante y por el medio. Pasando bien la línea del corte, entre las dos bellas tetas de Tatiana. La Lic. Vázquez parecía saber lo que hacía y lo hacía con decisión. No tuvo reparos en dejarla en corpiño y tanga delante de sus padres. Los pechos eran enormes. Se salían del soutien por todos lados. Tatiana no entendía nada, sus padres tampoco y todos se miraban desorientados, shockeados, sin poder reaccionar. Luego Fernanda le preguntó a La Directora, Irma: “¿Ténés alguna tanguita del instituto ahí?”. La Directora contestó: “Sí, acá tengo una tomá” y sacó de un cajón una pequeña y delicada bombachita de color azul con elástico blanco y con el nombre del instituto. La Lic. Vázquez, muy intempestiva nuevamente, se acercó a Tati, y le bajó su blanca bombachita hasta los pies y luego se la sacó. Y le puso la bombachita del instituto. “Ya está, bienvenida al Instituto. Ahora ya sos una más de nuestra comunidad” le dijo al tiempo que le daba una palmadita en la cola (todo delante de sus padres).  Lic. Vázquez: -“Ahora luego, iremos a la secretaría y te daremos la ropa del colegio, el jumper (uniforme de colegiala) y demás cosas”.

Tatiana se despide de sus padres y se va así como estaba casi desnuda, junto a la Lic. Vázquez a la secretaría, dónde esta le da el kit de ropa del colegio. Este constaba de:

o 3 pares de medias blancas, que llegaban hasta la rodilla.
o 3 polleras bastantes cortas, que casi le dejaban las nalgas al aire.
o 3 bombachas con la insignia y logo del instituto, muy chiquititas todas. A Tati se le perdían en el culo.
o 3 corpiños con la insignia y logo del instituto. Con forma de triángulo, con lo cuál las tetas se le escapaban por todos lados.
o 3 remeras del instituto, de un color blanco bastante clarito. Con un poco de transpiración o a contra-luz esas remeras se transparentarían de seguro.
o 2 pares de zapatos y 1 par de zapatillas.
o 2 sweaters del instituto.

Tatiana se incorporó a este Colegio en Mayo y los primeros dos meses, mientras tanteaba el terreno todo transcurrió con normalidad. De a poco se fue desatando y rebelando, volviendo a ser la chica terrible que era en el otro Colegio. Al empezar a sentirse a gusto en este Colegio y entendiendo como funcionaban aquí las cosas, comenzó a volver a ser la rebelde que era. Sin embargo, en este Colegio las cosas funcionaban de manera distinta. Es por eso que un día a mediados de Julio, la Directora la llamó a su oficina. La Directora ya venía con la idea de llamarle la atención por distintas cosas, pero comenzó por lo más evidente.

Directora. “Señorita, veo que usted no cuida el uniforme. Esta es la primera advertencia que le hago, si sigue sin respetarlo va a terminar por no usar ninguno. Ya que ese uniforme lleva los colores, escudo e insignia del instituto y debe ser honrado y respetado”.

Luego de esa primera llamada de atención, Tatiana prometió cumplir con las reglas, pero Tatiana que era bastante rebelde, siguió incumpliendo las reglas en cuanto al uniforme y poco tiempo más tarde la Directora la volvió a llamar a su despacho por segunda vez.

Directora: - “Bueno señorita, veo que no ha aprendido la lección”.

Mientras la Directora le hablaba, Tatiana mascaba chicle y un poco se burlaba de ella.

Tatiana: -“Sí, no aprendí la lección ¿Y qué?. ¿Cómo me va a castigar? ¿Me va a dar tarea?”.

De a poco la Directora se iba enfureciendo.

Directora: -“Usted está muy mal acostumbrada señorita. Es una mal educada. Pero a encontrado la horma de su zapato. Este no es un Colegio común, es un Colegio exactamente para señoritas como usted. Entrégueme inmediatamente el uniforme”.

Tatiana, seguía mascando chicle y no se movía.

Directora: -“Señorita, déme el uniforme que tiene puesto, es propiedad del Colegio”.

Tatiana que no se dejaba intimidar, ni le gustaba retroceder se desnudó ahí mismo en el despacho de la Directora, como si la cosa fuese de la menor importancia. Desafiante le contestó: “Así está bien”. Y la verdad que estaba muy bien … su cuerpo.

Directora: “No me desafíe señorita”.

Tatiana accedió un poco fácilmente a desnudarse, no porque desnudarse en público fuera algo común para ella, sino porque pensó que esto iba a provocar un escándalo y esto le traería serios problemas a la Directora, es decir el hecho de que haya una alumna desnuda en su despacho. Pero la realidad es que nadie se inmutó por el hecho. Este era un Colegio realmente especial.

No conforme la Directora con la actitud de Tatiana decidió darle una lección.

Directora: -“Veo Señorita que no ha entendido el castigo, así que si tanto le gusta estar desnuda, justo es la hora de gimnasia y usted va a tomar su clase de gimnasia precisamente desnuda”.

La clase fue una clase normal de gimnasia. Pero mientras el resto de sus compañeras estaban vestidas con ropa de gimnasia, ella debió hacer todo desnuda. Correr por el patio desnuda, hacer abdominales desnuda, hacer flexiones desnuda, jugar al volley desnuda. En fin todo lo que se hace en un clase de gimnasia. (Queda para el lector, imaginarse como se bamboleaban sus pechos al correr y la belleza de su colita torneada y transpirada al aire libre). El patio del colegio no estaba perfectamente cerrado, con lo cuál se juntaron un par de mirones que disfrutaron gratis de ver el hermoso cuerpo de Tatiana.

Una vez finalizada la clase la Directora estuvo satisfecha con el castigo propinado y la dejó tranquila por el momento.

Sin embargo Tatiana, no se curó del todo con el castigo de la clase de gimnasia nudista. Y un día luego de una discusión en el patio del Colegio, le contestó muy mal y le faltó seriamente el respeto a uno de los porteros. Que a la vez era uno de los caseros del Colegio y vivía en la parte de atrás del mismo.

Nuevamente la Directora la llamó a su despacho y luego del regaño general y típico le dice cuál es su castigo esta vez. Y el mismo fue: -“Deberás vivir con él unos 3 días como si fueras su esposa. Harás absolutamente todo lo que te pida o sino serás expulsada del Colegio y tus padres sabrán que fue por tu pésima conducta”.

Tatiana: -“No, por favor no me expulse. Mis padres no tolerarían otra expulsión de un Colegio”.

Directora: -“Mirá si cumplís el castigo de manera obediente, no te voy a expulsar”.

Ese mismo día a la noche, se tuvo que presentar en casa del casero. El Sr. Wilson. El Sr. Wilson, tendría unos 57 años de edad, era viudo y de origen mulato. Era muy bueno en su trabajo y de suma confianza de la Sra. Directora. Era un persona super responsable y honesta. Era siempre el primero en levantarse en el Colegio, lo hacía a eso de las 6 de la mañana y era uno de los últimos en retirarse, ya que su vivienda estaba ubicada en el fondo del Colegio. Hacía unos diez años que había enviudado con lo cuál hacía bastante que no tenía una mujer entre sus brazos. Ni bien entró Tatiana en su casa, luego de que se saludaran, le dijo: -“Necesito un poco de alegría visual, así que sacáte toda la ropita”. Tatiana obedeció a medias y se quedó en bombachita y corpiño. Pero ya la vista de Wilson estaba arreglada.

Wilson: -“Nena, preparáme la cena. Que sea algo rico” le dijo. Era un hombre bueno, pero rústico, con lo cuál sus formas de hablar no eran de las mejores. Tatiana fue a la cocina a prepararle la cena. El se sentó a ver televisión. Al rato, le dijo: -“Traéme una cerveza”.

Tatiana sacó una cerveza fría de la heladera y se la llevó. Cuando se acercó, empezó a acariciarle el culo, siempre por arriba de la bombacha. Justo en la televisión estaban pasando una película erótica o de soft-porn en la que una señorita en un cabaret o nightclub le estaba haciendo a un señor lo que los norteamericanos llaman “baile de la falda”. Y Wilson le dijo: -“Quiero que me hagas algo así” al tiempo que señalaba la televisión.

Tatiana se le sentó encima y empezó a restregarse por encima de su miembro. Wilson, comenzó a elevarse, a erectarse. Tatiana se frotaba por todo el cuerpo de Wilson, tratando de darle placer. Wilson le tocaba el culo y las tetas, una y otra vez. En un momento se aburrió del corpiño en el medio y se lo sacó. Tati quedó en tetas. Luego se excitó y comenzó a estrujarlas, magrearlas y apretarlas con más intensidad. De a poco también empezaba a meterle mano por debajo de la bombacha y cada tanto, estiraba el brazo, tomaba un trago de cerveza, y pasaba la botellita fría por los pechos de Tatiana, para que sus pezones se erectaran. También le convidaba tragos de cerveza a esta. Luego de manosearla un buen rato Wilson, fue por un poco más de acción. Hizo que Tatiana se corriera de encimar y bajara para hacerle una fellatio. Tatiana todavía con su blanca tanguita puesta se arrodilló, delante de Wilson y comenzó a lamer su miembro. El miembro del hombre negro era inmenso. No cabía completo en la boca de Tatiana. Tatiana comenzó su labor, su castigo, su penitencia y Wilson comenzó a disfrutarla. Se relajó, se recostó y dejó que Tatiana chupara su miembro de punta a punta. Era grueso, y erecto como un tronco. A Tatiana, que no tenía una abultada experiencia en el sexo oral le gustó este pene. Tenía algo especial, era como chupar un tronco. Grueso y duro. Necesitaba de toda su boca y de su lengua bien extendida para chuparlo. Wilson, parecía estar en otro mundo. Hacía tiempo que no disfrutaba de una situación así. Llevaba mucho tiempo de viudez. Y la pendejita sabía como proporcionarle placer. Incluso parte de su inexperiencia, hacía aún más excitante la situación. Como su boquita recorría tímidamente su miembro le calentaba. Aparte, el hecho de verla ahí, arrodilladita ante él, como si fuera todo un señor importante y no el portero del Colegio, era una situación muy excitante. El verla con esa chiquita tanguita blanca también era un lindo espectáculo. Que linda bombachita y que bien que le quedaba. Que bien se metía ese hilito en ese precioso culo. Mientras Wilson, pensaba y/o sentía todo esto, Tatiana no dejaba de lamer. Wilson, parecía estar en otra dimensión, de placer y relax y a Tatiana le daba la impresión de que no acabaría jamás. A medida que Tatiana chupaba, el pene de Wilson cobraba más tamaño y vigor y esto a Tatiana inconscientemente le gustaba, la excitaba un poco, el hecho de saber, que lo que estaba haciendo, lo estaba haciendo bien. Wilson volvió un poco a la realidad, dejó ese limbo de relax y placer al que había llegado y de solo ver y concentrarse un poco en el espectacular cuerpo de Tatiana se llenó de líbido y lujuria. Verla en tetas, en tanguita y con su pene en la boca, lo devolvieron al maravilloso y apasionante mundo del sexo y se puso casi por acabar. Pero fue bueno y le avisó: -“Cuidado nena que ahí va”.  Tatiana se sacó la pija de Wilson de la boca, pero enseguida Wilson la agarró por la cabeza y atrayéndola hacia él le puso nuevamente su miembro en la boca y le dijo: -“Te dije que ahí va, no que te ibas a salvar de probar mi semen”. Y acto seguido acabó un impresionante torrente de leche en la garganta profunda de Tatiana. Lo que no lo pudo tragar, Wilson se encargó de que lo recibiera en la cara y las últimas gotas, en los pechos.

Luego de esto, Wilson se acercó a la mesa y se puso a comer la cena que Tatiana había tenido que prepararle. No la dejó vestirse, le hizo quedarse así solo en tanguita e incluso no la dejó sentarse. Wilson pensaba que luego de 30 años de servicio a la comunidad educativa en general era momento de que lo sirvieran un poco a él. Era la hora de aunque sea por un rato, ser protagonista en esta vida que siempre lo había tenido por un segundón. Por eso Tati debió quedarse parada al lado de la mesa, como una camarera/mucama de lujo y servir vino o cerveza para Wilson según él le pidiera y/o servirle la comida. Tatiana comenzó a entrar en conciencia de la situación y a sentirse incómoda con su desnudez, pero Wilson no la dejó vestirse. Una vez que terminó de comer, se tomó un tiempo para descansar, para que le bajara la comida y luego volvió a la acción. Le dijo: -“A ver pendeja, vení por acá. Parate acá”. Tatiana se le acercó y se paró al delante de él, esperando alguna reacción típica de viejo verde como que se le abalanzara encima y le empezará a tocar el culo o las tetas. Sin embargo eso no ocurrió. Wilson le ordenó: -“Sacate la tanguita que el Tío Wilson se la va a quedar de recuerdo”. Tatiana se la quitó delicadamente, y se la entregó (como si de una ceremonia solemne se tratase) a Wilson en las manos. Ahora sí estaba completamente desnudita y eso la hacía estar un poco más expuesta a la lujuria de este señor. “Que lindo ahora tus dos orificios principales están descubiertos. ¿No te sentís como vacía? ¿Cómo si te faltara algo en ellos? No te preocupes que eso que sentís que está faltando es justo lo que yo te voy a dar. Ya probaste el sabor, ahora vas a sentir la potencia y el grosor” dijo Wilson. Y efectivamente, se la hizo sentir. La tomó por la espalda y la puso contra la mesa, en posición de 90 grados con la boca hacia abajo. Sus pechos quedaban aplastados contra la mesa, su cara de costado y su culo … en la posición ideal para ser penetrado. Estaba más durito y paradito que nunca, ideal para romperlo todo. Wilson metió dos de sus dedos en la boca de Tatiana. Los untó con la saliva de Tati y luego se los introdujo bruscamente en el ano. Para lubricar e ir dilatando la zona. Tati sintió un poco de asco y repulsión al sentir los dedos grandes y calientes del portero del Colegio entrar en su boca. Igual se olvidó rápidamente de ese asco, cuando sintió un colosal pene entrando en su orificio anal. Primero Wilson empezó empujando despacio, pero luego fue cobrando velocidad como una locomotora a vapor y empezó a bombear y empujar a toda máquina con todas sus fuerzas. Tatiana pensaba que era verdad todo lo que decían acerca de los negros. Pues si este hombre, a su avanzada edad, podía empujar de esa manera y con esa fuerza y vigor, no quería imaginarse lo que habría sido de joven, la hubiera partido al medio, desgarrándole el ano. Sin embargo era muy tarde para volver atrás, ella había sido castigada, y debía cumplir el castigo para demostrarle a la Directora que no iba a poder con ella y por supuesto, para evitar que la expulsaran del Colegio y que sus padres tomaran medidas mucho más severas con ella. Entonces puso el culito y aguantó una y otra vez los duros embates de Wilson. Wilson ajeno a todo lo que Tatiana pensara, no paraba de darle pija por el culo. La tenía tomada por la cintura y empujaba fuertemente, bombeando su pene dentro de ella. Alguna nalgadita le dio, pero no muchas. Lo que si hacía era pasarle sus grandes y negras manos por la espalda. De manera que Tatiana debiera quedarse si o si contra la mesa y no se pudiera incorporar en lo más mínimo. En esta posición, Tati sentía mucho más el pene de Wilson entrando en ella. Pene contra culo, pene contra culo, chocaban una y otra vez, haciendo mucho ruido por la fuerza que Wilson le imprimía al movimiento. A Tati le gustaba ese brusco choque entre cuerpos, el ruido a carne en movimiento, a sexo salvaje que hacían ambos.

Se estaba por venir, Tati sintió que Wilson comenzó a moverse un poco más despacio, un poco más despacio y PLASH se vino con toda su leche dentro de ella. Wilson cerró los ojos y dio un suspiro de alivio y placer, Tati ya se había corrido dos veces. Era un castigo, es cierto, pero hay reacciones del cuerpo que no se pueden evitar, y si bien disfrutaba de esas sensaciones, se sentía un poco puta por estar teniendo sexo con un hombre mayor y en esa situación. Podría haberse negado y arriesgarse a ser expulsada del Colegio, pero ella veía al sexo como un arma, con la que se podía sacar provecho. Era toda una mujer y lo estaba demostrando. No era la nenita rebelde que sus padres creían y esto era un poco una forma de vengarse ante la educación y formación puritana y católica. Por otro lado era toda una mujer y no arrugaba.

Era un hombre grande, con lo cual no pudo echarse más de dos polvos, polvazos pensó Tatiana. Así que una vez que acabó esta segunda vez se dirigió a su recámara e invitó a Tatiana a que lo siguiera así desnuda y se acostará con él. Ambos durmieron en la misma cama. No hubo más sexo esa noche. Algo de una tosca y limitada charla. Cuando Wilson se cansó de ver todos los programas de TV que veía habitualmente se recostó de costado durmiendo “cucharita” con Tatiana adelante. Aunque como dije, no hubo más sexo esa noche, Tatiana sintió el miembro de Wilson apoyado directamente en su culo toda la noche mientras dormía, incluso llegó a soñar con él y cuando se levantó a la mañana se dio cuenta que estaba algo mojada y que había tenido un sueño erótico con quién la había cogido la noche anterior.

Los dos días que siguieron para cumplir el castigo fueron bastante parecidos a este primero. Wilson no dejó ir a Tatiana a clase, se la pasó teniendo sexo con ella o haciéndola bailar desnuda para él. Hacía mucho que no tenía sexo y quería aprovechar los tres días que la Directora le había concedido con todo.

Como todos los castigos que le fueron dando a Tatiana, este tuvo un efecto pasajero. En un principio, Tatiana comenzó a portarse bien, pero luego su naturaleza rebelde la volvía a llevar por mal camino.

Un día, no estudió para una prueba y tuvo una fuerte discusión con el profesor de geografía. El castigo que le impuso la Directora, fue el mismo de la vez anterior, se tuvo que ir a vivir con el profesor de Geografía. Esta vez por una semana.

Tatiana en la prueba ya había sido aplazada, pero debía estudiar para el recuperatorio. Ahora estaba en la casa del profesor de geografía, que mejor lugar para aprender. Pero, para ello, el Profesor empleó un método muy particular de enseñanza. Antes de irse a dar clases al Colegio dejaba a Tatiana esposada a su cama de dos plazas y media, desnuda y con todos los libros de geografía que Tatiana tenía que leer y estudiar. Le decía que capítulos tenía que estudiar y cuando volvía a la tarde/noche de su trabajo le tomaba lección. Si Tatiana no la sabía a la perfección, aplicaba distintas medidas correctivas dependiendo de la lección de Tatiana.

Al Profesor, que era un tipo muy recto y al que le gustaban las reglas claras, desde un principio le aclaró a Tatiana que los castigos por no estudiar correctamente podían ser cosas como desde practicarle sexo oral, hasta ser cogida por el ano en seco, sin la más mínima lubricación o meterse las bolas chinas en el culo, y también cualquier otra cosa que su imaginación se le ocurriera y que pudieran hacer efecto en Tatiana y lograr que estudiara geografía. Con lo cual, con esta amplia definición, el Profesor podía hacerle casi cualquier cosa, pero respetando sus “reglas claras”.

El primero de los días en que convivieron, por ejemplo, el profesor dio a Tatiana tres capítulos, del libro de Geografía para estudiar. Los capítulos 8, 9 y 10. Cuando volvió de su trabajo, llegó, entró a su departamento y saludo a Tatiana con un “Hola” desde la puerta de entrada. Se dirigió a la cocina, pero sin pasar por el dormitorio donde Tatiana permanecía atada a la cama dando los últimos repasos a la lección. Se hizo un café, bien cargado, cómo a él le gustaba y cómo siempre lo tomaba y se dirigió a la habitación. “¿Cómo andás?” le preguntó a Tatiana en una especie de segundo saludo. “Bien” respondió ella. “Con el cerebro quemado de tanto estudiar” agregó.

Profesor de Geografía: -“Espero que hayas estudiado mucho, porque si no las consecuencias van a ser bastante duras”.

Le tomó una lección muy difícil, demasiado tal vez. Casi como si quisiera que Tatiana, que había estudiado bastante, no tuviera ninguna chance de aprobar. Cuando terminó de formular la última de las 25 preguntas que hizo a Tatiana se tomó unos minutos y luego le dijo: -“Tatiana, debo decirte que tenés un dos”. Tatiana se afligió un poco, pero más que nada, por el hecho de haber desperdiciado todo el día estudiando para un examen tan injusto, en el que tuvo nulas chances de aprobar. Incluso si hubiera ido respondiendo las preguntas bien, el Profesor hubiera ido subiendo el nivel del examen para que desaprobara.

Profesor de Geografía: -“Bueno, en vistas de que has desaprobado me veo obligado a hacer lo que corresponde” dijo y dejó en suspenso la situación.

Profesor de Geografía: -“Venga ese culito para acá”.

Tatiana que estaba esposada a la cama se dio vuelta, medio poniéndose en cuatro y apuntó con el culito hacia el profesor, sabía que no tenía mucha alternativa. Se preguntó para sí misma que le haría este, ya que no se veía como la clase de tipo que la penetraría por el ano directamente.

Tatiana: -“Profesor, le pido un favor. No me haga nada en la colita, ya que hace pocos días he sido castigada yendo a la casa del portero, el Sr. Wilson y me ha dejado la cola destruida con la enorme verga que tiene”.

Profesor de Geografía: -“Así que Wilson Eh. La verdad me importa poco, lo que te haya hecho Wilson. Esto es Geografía. El castigo anterior que te dio la Sra. Directora nada tiene que ver con esto. Ahora venga ese culo para acá. Y tranquila que no lo voy a romper, solo voy a jugar con él”. Tati dejó su culito en punta. El Profesor sacó algún accesorio de su maletín. Las había comprado hoy y eran las bolas chinas. Una a una las fue metiendo por el conducto anal de Tatiana quien se aguantaba los dolores y las sensaciones sin chistar. Cuando metió la tercera, le preguntó: -“¿Qué sentís?”. “Algo de dolor” contestó ella.

Profesor de Geografía: -“Aguanta que hay varias bolas más”.

“¿Por qué me hace esto” le preguntó ella.

“Para que aprendas” le contestó él.

“No creo que esto tenga nada que ver con Geografía” dijo ella.

“Sí, tiene que ver con Geografía. Con la Geografía de tu cuerpo, que es lo que estoy explorando en este preciso instante” contestó él. “Además te recuerdo que luego de este período de “estudio” yo tengo que hacer un informe a la Directora y seguro vas a querer que ponga que te portaste bien y que estudiaste mucho en el” agregó el Profesor.

“Ponga lo que quiera. No me interesa” dijó Tatiana haciéndose la desafiante para tomar algo de control en la situación, pero la realidad era que las bolas chinas le seguían entrando una a una en el culo.

Finalmente el Profesor logró meter la última. “Me duele” le dijo ella. “Que bien” le respondió él. “Y preparáte porque vas a estar un ratito largo así. Acostumbrate porque las vas a tener adentro un ratito”. Y así le dejó las bolas chinas en el culo por intervalo de entre 45 minutos y una hora.

“¿Querés que te saque las bolas chinas del culo?” preguntó él esperando la suplica de ella y para hacerle sentir su estado de sumisión.

“Sí por favor, se lo agradecería” respondió Tatiana, a la vez que por su cabeza pasaba el pensamiento de que nunca pensó que un tipo tan correcto en lo público, como era el Profe de Geografía pudiera ser alguien tan perverso en lo privado.

Profesor de Geografía: -“Para que yo te saque las bolitas del culo, vas a tener que hacer algo por mi”.

Tatiana: -“Haré lo que sea”.

Profesor de Geografía: -“Nunca digas lo que sea, ya que “lo que sea” puede ser aún peor que lo actual”.

Tatiana: -“¿Y que puede ser peor que este dolor insoportable?”.

Profesor de Geografía: -“No sé aún algo se me va ocurrir”. Penso un poco y luego dijo: -“Ya sé, me vas a tener que chupar el culo, masturbarme y hacerme acabar”.

Con esto Tatiana se terminaba de convencer que el Profesor era un tipo raro al 100 %. Lo que le estaba pidiendo, no era algo que a todos los hombres les gustara, ni algo a lo que todos se animen. Tampoco a ella le agradaba la idea. Ya había tenido que soportar varias pijas en su boca como castigo, pero esto era algo nuevo. El Profesor se paró al lado de la cama. Ella en cuatro como estaba se acercó, poniendo su cara al lado del culo del Profesor. “Tiene un lindo culito” pensó. Blanquito y parado. Le gustaba. Sin saber bien que hacer metió su lengua en el ano de su Profesor. Este casi ni se inmutó. La cosa arrancó mal y todavía tenía las bolas chinas en el culo, debía esmerarse, hacer acabar y contentar al Profesor para que se las sacara. Siguió tímidamente metiendo su lengua en el orificio anal del Profesor. Este parecía no sentir mucho. Luego se dio cuenta que debía y podía ayudarse con sus manos. Comenzó a masturbarlo suave y delicadamente con la mano derecha y con la derecha le acariciaba los testículos. También se dio cuenta al poco tiempo que no debía chupar siempre en el mismo lugar. Bajó un pocó y lamió el punto que está entre el ano y los testículos y ahí el Profesor pareció sentir algo. Siguió lamiendo en el mismo lugar, aunque de distintas formas y con distintas intensidades y el Profesor se encendió definitivamente y comenzó a disfrutar el momento. Con su mano derecha por momentos los masturbaba rabiosamente para acelerar el trámite y por momentos bajaba el ritmo y lo hacía con suavidad, para desconcertarlo y excitarlo más de esta forma. Así el Profesor no sabía que iba a pasar. No era del todo agradable para Tatiana el lugar donde tenía que lamer, pero ya estaba metida en eso. Chupó y chupó por un largo rato. Hacía lo mejor que podía con su lengua que pasaba un poco por los huevos del Profesor y un poco por el ano propiamente dicho. Otra cosa que excitaba mucho al Profesor eran las suaves caricias que le proporcionaba con su delicada manito por debajo de los testículos. Tan bien hizo Tatiana su labor que el Profesor, a quién no se lo veía un tipo super-potente sexualmente hablando, acabó un torrente de leche. Esta vez, no sobre Tatiana ya que acabó para adelante y Tatiana estaba ubicada detrás de él.

El Profesor cumplió su promesa y le dijo: -“A ver vení que te voy a sacar las bolas chinas del culo”. La salida también fue algo dolorosa, especialmente cuando salieron las primeras. Pero al final la sensación fue de alivio. Sin duda el ano de Tati se había agrandado, ahora estaría más preparada a futuro para disfrutar del sexo anal.

Tatiana se imaginó como ya estaba acostumbrada, que luego de un descanso, el Profe iba a volver a la carga y se la iba a coger nuevamente esta vez probablemente de una forma más tradicional. Pero eso no ocurrió. La desesposó de la cama y luego comieron juntos, charlaron, miraron televisión y luego se fueron a dormir. El profesor había quedado satisfecho y no volvió a tocarla con intenciones sexuales durante esa noche. Eso sí le dejó instrucciones muy claras para la mañana siguiente.

Era un tipo de levantarse muy temprano a las 06:30 hs. ya estaba arriba. Las instrucciones que había dado a Tatiana eran las siguientes: A esa hora exactamente debía estar paradita al lado de la cama, en bombachita solamente y con el desayuno servido. Ella no iba a desayunar con él, sino que lo haría más tarde, para poder atenderlo bien y que él no se demorase. Tati puso el despertador de su celular algo más temprano, a eso de las 6 de la mañana. Se levantó y fue a la cocina a preparar el desayuno. Con café, tostadas, mermelada, manteca, jugo de naranjas recién exprimidas y todo lo que le gustaba al profesor. A las 6 horas y 28 minutos. Se paró con la bandeja del desayuno al lado de la cama. Se quitó la poca ropa que traía puesta, se quedó solo vestida con una insignificante, casi inexistente tanguita y despertó al Profesor. Este bostezó y tardó un rato en despertarse realmente. Que manera de hacerlo. Que bella forma de despertar. Que hermosa visión al despertar. Una linda joven en tetas, que más se puede pedir, y encima con el desayuno listo. El tipo se tomó muy tranquilo su café, su jugo y comió algunas tostadas con manteca. Mientras tanto, Tati permanecía parada al lado de la cama con la firmeza de un soldado. El Profe una vez que terminó el café cada tanto le tocaba y/o acariciaba un poquito la cola, pero no hacía nada más que eso. Llamaba la atencion de Tatiana el hecho de que ni siquiera hubiera tocado la mermelada. Pero todo tenía un porque, tratándose de alguien tan pulcro y metódico como el Profesor de Geografía.

“Vení acercaté” le dijo. Tatiana se subió a la cama por el otro lado y se quedó como arrodillada.

“Hoy quiero comer mermelada, pero no con tostadas. Quiero comer tetas con mermelada” dijó el perverso profesor. Acto seguido untó en el seno izquierdo de Tatiana mermelada de durazno y en el derecho mermelada de naranja. Tati sintió el frío de dichas sustancias. Era una sensación rara, pero no llegó a sentirlas mucho, ya que enseguida, atrás de la mermelada, se vino la lengua del Profe en cada uno de sus pechos barriendo con toda la mermelada a su paso.

“Que rico” remató el Profe. “Es algo que alguna vez deberías probar. Es maravilloso sentir el dulce sabor de la mermelada combinada con la suave y firme a la vez textura de tus tetas”. Que tipo raro seguía pensando Tatiana mientras se dejaba chupar los senos una y otra vez. El profesor le untaba mermeladas de distintos gustos y las devoraba todas sin dejar rastros. También le untó la típica crema y el dulce de leche. Le hubiera gustado también al Profesor, untarle cosas en la vagina y en el culo, pero hubiera sido más incomodo para “comer” y se le haría tarde. Tenía un día complicado y debía irse. Sin embargo antes de hacerlo, encomendó a Tatiana los capítulos 11, 12 y 13.

Esta vez Tatiana decidió que no se iba a matar estudiando, si después de todo el Profesor sabía de Geografía muchísimo. Era también profesor universitario y de una forma u otra elevaría el nivel del examen para que ella no aprobara y tener que hacerle “cositas”.

Al volver al atardecer, su ingresó fue similar al del día anterior. Cuando llegó a su dormitorio, en dónde Tatiana estaba estudiando, llegó con su café en mano y la saludo. Le tomó un examen, pero esta vez uno mucho más fácil. Tatiana se sintió una boluda, se hubiera leído un poco lo hubiera aprobado, pero no lo hizo.

Profesor de Geografía: -“Ay, Tatiana, Tatiana. Lo tuyo es un caso serio. No sé que voy a hacer con vos”.

Tatiana: -“Eso mismo decían mis padres y acá estoy”.

Profesor de Geografía: -“La verdad no sé como te voy a castigar ahora para que aprendas. Yo pensé que con lo del otro día ibas a escarmentar pero veo que no”.

Tatiana iba a decirle que él le tomó un examen para que desaprobara pero era inútil.

“Ya sé” dijo él. “Vas a tener que ir a tocar el timbre del tipo que vive en el 1ero. “A” medio desnudita y le vas a tener que pedir un poco de azúcar y luego una prenda más y te dejo descansar por hoy”.

Tatiana preguntó: -“¿A que te referís con medio desnudita?”

Profesor de Geografía: -“Sólo con dos prendas”.

Tatiana pensó que le iba a dar una falda y una remera.

Profesor de Geografía: -“Vas a ir con la bombachita y con esa remerita”. La remerita era una remera muy cortita, ombligo afuera y muy escotada por cierto. Además el tipo del 1ero. A era un tipo evangelista muy religioso y vivía con su familia, compuesta por su señora un hijo y una hija. Tatiana salió del departamento, así como el Profesor la había mandado, casi desnuda. Miró que no viniera nadie y se metió en el ascensor. Por suerte era tarde y nadie la vió. Descendió hasta el primero. Nadie tampoco por suerte en el pasillo del primer piso. Se acercó sigilosamente a la puerta del 1ero. “A” y golpeó. Don Carlos, el evangelista, miró por la mirilla de la puerta y vió el rostro de una chica. No la alcanzaba a verla de cuerpo entero a través de dicho dispositivo. Al abrir la puerta casi se infarta. No entendía nada. Igualmente era religioso, evangelista, pero no era de vidrio, inmediatamente se calentó con la joven aunque dado lo moralista que era, temió un escándalo con su mujer y su familia.

Tatiana: -“¿Hola, no me daría un poco de azúcar?” preguntó Tatiana con un tono que mezclaba lo sexy y lo inocente/ingenuo.

Apenas pudo pronunciar palabra y decir “Sí, ya te traigo” apresurándose a cerrar la puerta.

Su señora preguntó: -“¿Quién es cariño?.

“No es nadie” respondió él.

“Cómo nadie. Yo escuché el timbre” le retrucó su señora.

“Te dije que no es nadie” insistió él.

Su señora, también muy religiosa y no conforme con la respuesta se acercó a la puerta y la abrió. Al ver el gesto de extrema de sorpresa de su madre los hijos también se acercaron a la puerta y vieron a la bella joven casi desnuda parada en su puerta y esperando algo.

“Hola” dijo Tatiana quien ya había perdido a través de las distintas experiencias casi toda su timidez.

Enseguida llegó Carlos con una tacita de azúcar y se la entregó y cerró la puerta inmediatamente. Miró por la mirilla una última vez y vió como la chica se iba y subía al ascensor. Mejor dicho, no reparó tanto eso como en el fino hilo de tela que se colaba entre los dos cachetes de sus nalgas. La vista era deliciosa. Su esposa, puertas adentro le hizo un gran escándalo, pero que no hace a la historia principal.

Tatiana subió y volvió con el azúcar. La primer parte de la misión estaba cumplida. ¿Qué le aguardaría ahora? Seguramente esto habría sido un ardid del Profesor para ganar tiempo y pensar algo mucho más sucio.

Cuando volvió al departamento el Profesor estaba esperándola con toda su lujuria y líbido a pleno.

“Ya tengo el castigo de hoy para vos, mi querida. Vamos para el dormitorio”.

En el dormitorio el profesor le ató las muñecas una con otra y se las puso por la espalda. Le vendó los ojos con un grueso paño negro que no dejaba pasar una gota de luz. También le ató los pies. Tomó una tijera, cortó un poco y luego rompió la remera dejándola en tetas nuevamente. Tomó la bombacha por el elástico hizo un corte con la tijera, otro en el otro elástico y luego retiró la bombacha dejando a Tatiana con su conchita al aire nuevamente. Para Tatiana la incertidumbre era total. No sabía que le harían. Y eso la ponía loca. El profesor se desnudó completamente. Y empezó a excitarla de diversas formas. La besaba en la boca. En el cuello, dulcemente. Una y otra vez. Le acariciaba los senos delicadamente. Los lamía, pero todo con una suavidad distinta a la del día anterior. El trato era muy distinto. Le tocaba el culo por el costado. Tatiana se iba excitando de a poquito. Quería evitarlo. Pero no podía. De a poquito se iba humedeciendo y excitando. Incluso de tanto en tanto se le escapaba algún gemido que ella intentaba reprimir. “No lo reprimas” le decía él “Dejáte llevar”.

Entre tanta caricia y tanto beso, empezó a pasar su pene por la concha de Tatiana pero sin penetrarla en lo más mínimo. Le rozaba la vagina. Para un lado, para el otro. Amenazaba con introducirle la puntita, pero enseguida la retiraba del todo y volvía con las “caricias” de su pene sobre la vagina de Tati.

Durante una hora, estuvo repetiendo estos procedimientos. Tatiana ya estaba muy excitada. Muy caliente. Y el hecho de estar vendada, y atada. La colocaba a ella en un sitio mental donde solo había lugar para el placer. No debía hacer nada, solo relajarse y gozar. Al estar vendada no pensaba en quien le estaba haciendo todo ello, solo se dedicaba a sentir las sensaciones.

El Profe le seguía rozando su vagina con el pene, pero no la penetraba y Tatiana se mojaba cada vez más, pero sin llegar a acabar.

El juego del profesor, no era sólo sexual era primordialmente psicológico, lo que le estaba haciendo en este preciso instante y le preguntó: -“¿Que es lo primero que se te viene a la mente? ¿Si me tuvieras que pedir algo ahora ya, pero sólo una cosa, que me pedirías?”.

Tatiana gritó como una loca, como una desesperada: -“¡Metéme tu pija YA! Por favor, no aguanto más. ¡Metémela Ya! Estoy re-caliente. Penetrame”.

“No” respondió seca y simplemente él. “Te vas a quedar con las ganas putita”. Y así fue, la dejó al borde de la explosión, super caliente, pero no le dio lo que ella le pedía. Y ese fue el peor castigo, la peor tortura que le podía hacer. Tatiana estaba tan, pero tan caliente que casi no pudo dormir en toda la noche, y como estaba atada tampoco pudo proporcionarse ella misma placer. Al día siguiente el profesor levantó y desató a Tatiana para que le preparara el desayuno, pero antes de preparar este último para el Profesor, Tatiana fue al baño y se masturbó porque no podía aguantar la excitación.

El resto de la semana transcurrió de manera similar con distintos castigos, pero de manera similar. Incluso Tatiana logró aprobar dos días distintos la lección y esos dos días se salvó de la reprimenda.

Una vez que terminó su período de estudiar Geografía de manera intensiva, Tatiana se portó mejor por un tiempo y todo transcurrió por los cauces normales de un Colegio Secundario. No sé si lo dije en otra parte del relato, pero Tatiana estaba en quinto año. Con lo cuál, luego de finalizado el mismo, era tiempo de realizar el famoso viaje de egresados. Durante el transcurso del año las alumnas de ese colegio realizaba distintas actividades para juntar fondos y dinero para el mismo. En otros colegios, mixtos, en general una de las actividades que se hace para dicho fin, es realizar un desfile de modas, en el que se cobra entrada y se venden bocadillos y bebidas a los asistentes. Sin embargo en el desfile de unos años atrás había habido algunos inconvenientes que no vienen al caso contar y que obligaron a la Directora del colegio a tomar la determinación de no permitirlos en adelante.

Sin embargo la misma, había conseguido una mejor fuente de ingresos y financiación del viaje. A la vuelta había otro Colegio, el Colegio Industrial - Técnico Nro. 17 “Don José de San Martín” que era un Colegio sólo de varones. Ellos también debían juntar fondos, pero al ser todos varones, un desfile de modas no sería demasiado exitoso. Por eso la Directora, que era una mujer brillante en algunas cosas, había negociado con el Director que por cada chica que ella le enviaba (“alquilaba”) en este caso para su desfile este le debía pagar U$S 200.

El Director del otro colegio, cuando se sentaron a negociar le dijo: “Irma, estás perdiendo la cordura. Si yo te pagó U$S 200 por cada chica de tu colegio que venga al mío para el desfile no voy a poder juntar fondos para el viaje de egresados de mis alumnos. La única forma de recuperar la plata, sería cobrar entradas más caras que la gente no va a pagar. Salvo que desfilaran desnudas”. Pero esto el Director lo dijo, como una locura, no como algo que el quisiera hacer, ni que fuera correcto, o que fuera a pasar.

Sin embargo la Directora Irma, una mujer implacable contestó rápidamente: “Veo que vas entendiendo. Yo sabía que sos un tipo inteligente”. Vos pagáme, que las chicas vienen como parte de sus obligaciones extracurrículares y luego lo que pase en este colegio ya no es responsabilidad mía. Aquí estarán bajo tu cargo y si vos querés que desfilen desnudas lo harán”.

Director: -“Bueno, dejámelo pensar”.

El Director se tomó 1 semana para pensarlo y pasado ese plazo llamó telefónicamente a la Sra. Irma diciéndole: “Irma, bueno vamos a hacer el desfile, que sea en agosto”.

Irma: -“Ok. Entonces lo haremos. Te voy a mandar a todas las chicas de 5to. año que son unas 22 y también a una de 4to. año que aunque no va de viaje es un “avión” y le va a encantar al público que vaya al desfile”.

En los primeros días de agosto, se realizan los preparativos previos del desfile. Los organizadores eran los varones del otro colegio, con la mínima coordinación y superior de un profesor. Los varones del otro colegio fueron quienes eligieron la ropa, definieron los distintos estilos y pasadas del evento. Como era de suponerse, los varones organizaron todo para su propio deleite visual y eligieron ropa muy provocativa, para que las chicas del otro colegio se vistieran muy perras.

Finalmente llegó el gran día, luego de un breve discurso de apertura que dio el abanderado del curso, el desfile lo abrió una chica llamada Nati. Rubia, hermosa. Menudita pero hermosa, ojos celestes, hermoso cuerpo. Lindo culo, lindos pechos, lindas formas. Un regalo a los ojos para abrir el desfile y lo abrió desfilando en ropa de noche, que fue la primera de las pasadas.

El desfile estaba organizado en dos partes. En la primer parte había cinco pasadas o estilos diferentes. Primero venía la ropa de noche, de fiesta. Luego, la ropa común, casual, informal. Luego venía una pasada con los uniformes de los distintos colegios. En cuarto lugar venía la pasada en ropa de gimnasia. En quinto lugar, los disfraces. En esta primer etapa en todas las distintas pasadas por la pasarela participaban tanto los chicos del colegio como las chicas del otro colegio.

Los dos primeros estilos pasaron sin mucha repercusión en el público, aunque las chicas se veían verdaderamente muy bien en los vestidos de noche y los chicos se veían muy elegantes. Ya en el tercer estilo, las chicas vestidas de colegialas, con sus polleras a cuadros características y más cortas que lo usual, comenzaron a despertar la líbido de parte de la platea masculina presente.

Cuando llegó la cuarta pasada de Tatiana, en ropa de gimnasia bien ajustada, que le marcaba todo el cuerpo el evento comenzó a tornarse más caliente. Fue una especie de punto de inflexión. Para esa pasada los varones organizadores habías elegido para Tatiana una “calza” de Lycra de color rojo fuerte, Ferrari desde el cuello a los pies. Esta vestimenta que marcaba una por una, todas las curvas de su cuerpo, sumada a la belleza natural de Tatiana y a su altura, impactaron de lleno en la platea masculina que empezó a despertar verdaderamente y a disfrutar y deleitarse con este desfile. En los preparativos previos, Tati, viendo lo ajustado de la indumentaria que le tocaba había decidido que para esa pasada no iba a utilizar ropa interior, ya que sino se le marcaría demasiado la tanga por encima de la ropa y también el sostén y quedaría a la vista del público casi como una verdadera zorra, una ramera. Sin embargo, el remedio fue peor que la enfermedad y al no usar ropa interior, sus pezones se marcaron terriblemente por encima de la calza de Lycra y en la parte de abajo, su culo se encargó de “comer” la tela que se le introdujo de lleno en él y también se le marcó de manera excesiva la vagina. Tatiana no se dio cuenta, hasta que terminó de realizar su caminada por la pasarela. El público mientras tanto fascinado y agradecido. Tati se sintió un poco avergonzada, pero no se hizo problema, ya que sabía que la cosa luego se pondría más caliente.

Luego venía una segunda parte, que era la que realmente estaba esperando el público presente y los mismos alumnos del colegio, en el que sólo participaban las chicas del otro colegio. Y cuyas pasadas les voy a contar a continuación: venía en primer lugar el segmento de las bikinis y ropa de playa, luego ropa erótica variada y/o lencería y por último desnudez total o semi total dependiendo a lo que se animarán cada una de las chicas que desfilaban.

Primero vino como estaba previsto, la pasada en bikinis. No fue lo que más gustó al público de esta segunda etapa, pero aquí ya se comenzaba a ver y a descubrir los cuerpos hermosos y privilegiados que tenían algunas de las chicas. A Tatiana en esta parte le tocó desfilar con un bikini amarillo.

La segunda pasada de Tatiana, en esta segunda parte del desfile, fue con una tanga blanca y una musculosa deportiva, suelta y sin corpiño de manera que los que estaban en las primeras filas pudieron ver perfectamente el nacimiento de sus pechos.

A cada pasada del desfile, la temperatura y la provocación por parte de los organizadores iba subiendo. Hubo varias “pasadas” de distintos estilos, pero cada vez más “hot” y más subidas de tono.

La tercera pasada de Tatiana fue con una microtanga roja dos florcitas de brillantina en sus pezones. Fue la primera en pasar así. Abriendo el segmento de la desnudez o semi-desnudez. Le tocó a ella, por ser la “nueva” del otro colegio. Ya que nadie quería ser la primera en este segmento. Nadie se animaba, pero alguna tenía que abrir el juego. Tatiana llegó a la punta de la pasarela, solamente vestida con su tanguita roja, que prácticamente era inexistente y se perdía en su culo, ya que ella había pedido “semi-desnudez”. Sin embargo, una vez en la punta de la pasarela, viendo al público tan “contento” con su figura y viendo lo animados que estaban tomó su tanguita roja por los elásticos de los costados, se la bajó y la arrojó al público. Exponiendo su sexo ante todos. “Un aplauso para la belleza de Tatiana pedía el conductor de la ceremonia a través de los micrófonos”. Tatiana pego la vuelta y se fue, mientras unas 300 personas miraban su culo y la aplaudían de manera impresionante. Se llevó el aplauso más importante de la jornada. Luego continuaron desfilando las chicas algunas desnudas y otras semi, para deleite de los hombres presentes. Eran todas bellísimas. Y que bien les quedaban las tanguitas o directamente la desnudas. Era un mar de tetas y culos hermoso.

Tatiana hizo otra pasada más en esta sección, pero ya esta vez completamente desnuda, excepto por un lindo collar plateado que se puso y un aro en la vagina.

El cierre definitivo del evento lo hicieron Tatiana, Nati y Brenda (la chica de 4to. año) las tres que fueron consideradas las más lindas, por votación de los varones del otro colegio y lo hicieron “vestidas” solamente con tanguitas blancas y sin corpiño. Se pararon de izquiera a derecha en el siguiente orden: Natalia, Tatiana y Brenda. La tanguita de Nati decía la palabra “DESFILE”, la de Tatiana “DE MODAS” y la de Brenda “2007”.

El Director y la Directora finalmente cerraron el desfile con un discurso muy emotivo que termina con los dos diciendo a coro “El desfile ha sido un éxito” y la gente aplaudiendo de pie emocionada. En la pasarela los chicos del colegio Industrial y las chicas del otro colegio (desnudas o en ropa interior) también aplaudieron a los directores de sus respectivos colegios y agradecieron al público en general.

El año no terminó allí, pasaron algunas cosas más que les contaré seguramente en un próximo relato.

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julieta_s24@hotmail.com

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Enculado por caníbales

Tuesday, January 22nd, 2008

Soy español, aburrido, de 47 años, aunque muy caliente y bien conservado. 1,78 mts, de piel algo morena y pelo entre negro y canoso ya. Soy gay, pasivo y algo masoca. Mi fantasía es sobre indios que me capturan.
Un día decidí vivir esa fantasía y fui a Venezuela para irme con un guía por el alto Orinoco a buscar una banda de 15 indios, feroces caníbales gays que aterrorizaban la selva. Ya en zona salvaje decidió el guía no seguir ante la cercanía de la zona caníbal. Yo decidí seguir…los buscaría y me dejaría apresar aunque me devorasen, pues se decía que sus ritos eran de sodomizar a sus presas antes de comérselas.
Al poco me noté observado y seguido. Y sin saber cómo, me ví asido fuertemente por los robustos brazos de un indio y otros dos fornidos me amarraban fuerte y me desnudaban por completo. Me subieron a su canoa. En ella, el que me capturó, que sabía español, me palpó y me acarició por la espalda para ver si mi reacción era de homosexual. Al ver que sí, me agarró por la cabellera y con la otra mano me agarró los testículos fuertemente y me susurró al oído:
-¡eres miiiiooooo!
-¡yo te cacé como a un tapir lo caza un jaguaaarrrrr!
-¡comeré tu carne sabrosa y tus huesos adornarán mi choza hermoso blancoooo!
-Pero antes te clavaré mi cola en tu culete varios días para que te relajes y tu carne sea tierna.

Al llegar a su aldea los demás indios gritaban alaridos de alegría ante la buena “caza humana”. Mis captores también daban alaridos. Me llevaron ante el cacíque, sentado en su trono adornado de huesos humanos y cráneos y cabelleras. estaba ante un bellísimo y fornido caníbal, completamente desnudo con una cola enorme, pintado y tatuado, y adornado de collares y plumas.
Me miraron los 15 indios en silencio, esperando a ver qué decía el cacíque. Éste y un hechicero susurraron un rato mirándome y al fin dijo algo. Mi captor me llevó a un jaula dentro de la tienda del cacíque. Por la noche, junto al fuego de la hoguera, los hermosos guerreros danzaban frenéticamente y yo fui obligado a danzar también, ya desatado. Era hermoso ver los falos de los desnudos guerreros moverse al ritmo de los tambores de piel de anaconda. Luego me dieron exquisita carne de mono y deliciosa bebida.
Por fín el cacíque me hizo arrodillarme ante él para que le lamiese su enorme cola. Era una cola muy linda y rica. Chupaba y chupaba ese falo. Me tumbó luego y puso su culo sobre mi boca y empecé a explorar sus entrañas con la punta de mi lengua. Era excitante para mí. ¡Por fin hacía lo que quería desde que era niño al ver documentales de la tele! Era tal el placer que apenas temía el que sería devorado en unas semanas.
Tras un rato de lamida me hizo tumbarme hacia abajo con las piernas extendidas. Me untó con una grasa muy lubricante e indolora que sacaban de los pecaris. Sus dedos exploraron primero mi sfinter. Sabía masajear muy bien. Por fín sentí su enorme y durísima verga dentro de mí. Yo participé acompasando mi movimiento anal al de sus embestidas. Fué trepidante el ritmo enloquecido entre suspiros de placer de ambos.
Al rato se corrió y sacó muy suavemente su verga. Me encantó su suavidad y la sensibilidad final de su capullo al salir de ano placentero.
Todo esto fue en presencia de los cuirosos guerreros y el hechicero que miraban fijamente el acto y esperaban su turno diario. Eran 15 guerreros y 15 días para ser sacrificado. Mi captor me llevó a su choza y acurrucado dulcemente en sus brazos caí en profundo sueño mientras me besaba amorosamente y me susurraba:
-Tú dormir mi Amor Blanco, tu ser muy lindo para ser comido, mejor quedar como juguete sesual del cacíque, el cual decidir que tu ser esclavo de la tribu para siempre.
Yo le repondí: sí mi bello caníbal, yo ser tuyo y del Gran Cacique, claro que sí Jaguar Caníbal
Los siguientes meses y años fuí amado y follado con todo tipo de fantasías y juegos que me hicieron muy feliz, sin desear escapar pues ya me convertí en Amor Blanco.
Espero os haya gustado. Me gustaría que me escribiéseis a carpetano02@hotmail.com
Un beso a todos y ¡Viva el orgullo gay!

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La guerra de las fogosas (Primera parte)

Tuesday, January 22nd, 2008

En Marzo del 2007 tres fogosas querían irse a vivir juntas.

Tanto Lucía como Marta como Sabrina estaban hartas de sus respectivos hogares.

Lucía, cansada de las quejas de su madre, decidió que ya tenía edad y ovarios como para irse a vivir sola. A partir de ahora iba a comer cuando le diera la gana, iba a pegarse tres días de fiesta si quería, y se iba a llevar al novio a casa si le salía del mismísimo.

Marta, que vivía con el novio, tuvo una discusión con él acerca de unas fotos de ella en tanga que circulaban en Internet; así que también se marchó del hogar conyugal para darse un descansito.

Sabrina no tenía problemas serios, pero estaba harta de coches estrechos y hostales baratos, quería hartarse de chingar en una buena cama.

Tardaron unas semanas hasta que encontraron un pisito guay para vivir. Éste estaba situado en una zona residencial, disponía de cuatro amplias habitaciones, aire acondicionado, una cocina con lavaplatos y una terraza muy grande.

Instalaron el Internet y pronto llegó la sorpresa de las facturas: los baños de media hora de cada una de las tres, el ordenador echando chispas todo el día, la comunidad que al final no iba incluida en el precio; en fin, que las facturas hicieron estragos en los bolsillos de las nenas.

Aprovechando que quedaba una habitación libre, decidieron poner un anuncio en el periódico para encontrar una compañera más y así aligerar gastos.

Se busca persona responsable para compartir piso con tres chicas. Amplias habitaciones individuales, Internet, lavavajillas, aire acondicionado.

Llamen al 617556418

El cartelito lo diseñó Marta y en cuanto Lucía lo vio se puso furiosa:

—¡Pero niña! ¡¿Es que no te das cuenta de que ahora se nos van a colar aquí un montón de salidos a pillar cacho?! Tendrías que haber especificado: «Se busca chica».

Marta puso cara de circunstancias. Lucía siguió abroncando:

—Y encima cuando lleguen y vean cómo somos las tres, seguro que nos van a dar el coñazo para quedarse.

Sabrina opinaba lo mismo:

—Yo paso de compartir piso con un tío por dos cosas: Primero porque voy todo el día en bragas. Y segundo porque quiero traerme a todos los buenorros del mundo sin que nadie se entere. O mejor dicho: sin que luego algún idiota lo vaya pregonando por ahí.

Marta se excusó buscando un poquito de comprensión:

—Yo lo hice pensando en alquilar el piso lo antes posible. Siempre podemos rechazarlos o mandarlos a la mierda…

Ese mismo día por la tarde llamó una chica y fue a visitarlas. Era rubia, muy mona y parecía muy modosita y responsable. Vio el piso y le encantó. Se despidió diciendo que quería pensarlo porque tenía un par de pisos más en mente. Ellas con amplias sonrisas le expresaron que estarían encantadas de tenerla allí, y que se decidiera lo antes posible.

Casi llegando la noche, Marta estaba dándose una ducha en plan erótico, con la manita bien abajo y pensando en sus asuntos personales. Sonaba el móvil. Ella con prisas cerró el grifo, se enrolló la toalla para no manchar el suelo, y fue a cogerlo; estaba allí mismo, encima del bidé.

—¿Sí, dígame…?

Una voz masculina muy sensual resonó a través del aparato:

—Buenas noches. Llamaba para preguntar por la habitación que tienen en alquiler.

—Muy bien. ¿Cuándo quiere venir a verla?

—Cuando usted prefiera.

Ese «cuando usted prefiera» sonó a voz de locutor de radio erótica o a las voces que doblan a los actores porno y te mojas del tirón sólo con oírlas. Marta pensó en que a las amigas no le iba a gustar nada que un tío se colara por allí, pero ella estaba todavía caliente, y la voz de ese hombre era tan morbosa… que siguió hablando con voz coqueta a la vez que se enredaba los rizos en los dedos.

—Sí, mire, somos tres chicas… —pasó la lengua cálidamente por el labio inferior—… vivimos aquí solitas… y estamos buscando a alguien educado…

Le faltó decir que estaban cachondas y que buscaban un tío con un buen pollón.

—¿No les importa que yo sea varón, verdad?

—Claro que no —respondió dejando caer la toalla.

—Me gustaría saber la dirección, si es tan amable.

—Sí, apúntela, es: Avenida…

—Mañana a las diez me pasaré a ver el piso. Si a usted le parece bien. Yo me llamo Javier.

Se pellizcó el pezón, y con voz de cachondona dejó salir:

—Me parece estupendo. Yo soy Marta

—De acuerdo, allí estaré. Mañana nos vemos.

Marta suspiró rebasada y dejó el móvil sobre el lavamanos. Volvió a la ducha caminando con una mano en el pecho y los ojos entrecerrados. Allí terminó la faena recordando las palabras:

«Cuando usted prefiera…»

«Si es tan amable…»

«Yo me llamo Javier…»

«Allí estaré…»

MMmmmnnnoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooh!!

Lunes 12, Marzo

Al día siguiente a las diez del mediodía llamaron al timbre y Marta fue a abrir. Llevaba puesta una bata enorme de algodón y estaba despeinada, por supuesto sin maquillar. Abrió la puerta:

—Buenos días, soy Javier. ¿Tú eres Marta?

Un tío de 1.85 con sonrisa de anuncio de dentífrico deslumbró las ojeras de Marta. Su pelo era negro. Lo tenía de punta y despeinado como Ricky Martin en su época más guapa. Llevaba unas gafas de diseño plateadas cubriendo parcialmente un rostro típico de modelo de Armani, muy anguloso y de mentón fuerte. Como era más alto que ella, los ojos de Marta bajaron por la gravedad y por más cosas a mirar sus tremendos pectorales. Éstos sobresalían abombados a través de una camiseta fina de algodón gris. Sus fuertes bíceps iba