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Disfruto viendo a mi esposo con hombres

Hola, soy Ximena, tengo 35 años y disfruto viendo a mi esposo teniendo sexo con hombres.

Mi mejor amigo Raúl es peluquero y siempre me ha parecido tremendamente sexy, siempre que me corta mi cabello me cuenta de sus experiencias sexuales con su novio… Y eso me pone a mil!!! Por eso empecé a fantasear con la idea de que mi esposo tuviera relaciones sexuales con un chico, pero no sabia como planteárselo puesto que el no es gay. Por eso decidí pedirle concejos a Raúl y puse mi plan en marcha!!!!

Era el cumpleaños número 38 de mi esposo Carlos, lo recibí del trabajo con una torta y festejo con nuestros hijos y amigos. Cuando termino la fiesta, acostamos a los niños y nos encerramos en nuestro cuarto. Carlos empezó a besarme pero yo le dije que aún faltaba un regalito. De atrás de la almohada saque una caja de regalo y Carlos emocionado lo abrió. De adentro saco una diminuta tanga roja de hilo dental para hombre.

CARLOS: ¿Y esto?
XIMENA: ¿Te gusta?
CARLOS: Pues… Es raro, no sabia que te gustara esto.
XIMENA: La verdad me encantaría vértela puesta.

Carlos se sonrió y se despojo de su pantalón y dándome la espalda se puso la tanga roja. Sus nalgas se veían divinas!!!  En seguida Carlos no pudo ocultar su erección.

XIMENA: Me encantas mi amor, te ves precioso… ¿Te gusta?
CARLOS: Se siente extraño en medio de las nalgas…
XIMENA: Te gusta? Lo sientes ¿Rico?
CARLOS: ….Si… Me gusta… Me veo bien no?
XIMENA: Divino mi amor!!!

Tome a Carlos y le hice el amor como hacia tiempo no lo hacíamos, pasaron los días y pronto convencí a mi marido de que ya no usara boxers si no solamente tangas de hilo dental. Fue así como comenzó todo!!

El hilo entre las nalgas de mi marido le produjo un deseo sexual constante por la estimulación de su ano, fue así como cuando llego el momento de ir de vacaciones a la playa lo convencí de que compráramos un tanga de hilo dental como vestido de baño. Carlos inicialmente no quería pues decía que una cosa era la privacidad pero otra era hacer público nuestro gusto por la tanga. Yo le dije que si nosotras las chicas lo usamos sin problema en la playa no veía por que ser tan machistas de que un hombre no pudiera usarlo si le gustaba, además le dije que no quería que le quedaran sus nalgas todas blanquitas. Carlos pregunto: ¿y los niños? No te preocupes por ellos, aun son pequeños, los acostumbraremos a ver sus papis en hilo.

Juntos fuimos a un almacén de hombres metrosexuales y compramos una preciosa tanga de baño de colores tipo hawaiano. Recuerdo como al vendedor del almacén se le ilumino el rostro cuando vio a mi marido en hilo dental. Entonces el vendedor comento:
VENDEDOR: Te queda fantástico ese diseño pero creo que deberías hacerte el bikini.
XIMENA: Que idea tan fantástica mi amor!!! Voy a pedirle una cita a Raúl para eso!
CARLOS: Tu crees? ¿El también se tiene que enterar?
XIMENA: Mi amor, que tiene, es solo una moda… ¡Vamos que quiero verte un pubis precioso.

Raúl, mi cómplice gay nos recibió en la peluquería y haciéndose el que no sabía nada, nos pregunto que queríamos. Yo le pellizqué el brazo a mi marido para que hablara.

CARLOS: Vengo… para que me hagas el bikini…
RAÚL: Que? Que emoción, un heterosexual vanidoso, me encanta!!

Eso le dio confianza a Carlos y paso a la camilla con tranquilidad para que Raúl le hiciera la cera.

RAÚL: Carlos!! Esa tanga te queda preciosa, te ves divino. Vas a enloquecer a mas de uno en la playa… Mujeres y hombres mi amor!!!
CARLOS: jajaja, no es para tanto.

Poco a poco Raúl comenzó a tocar el pubis de Carlos y todos vimos como su pene empezó a ponerse de pie. Luego Raúl le dio la vuelta a Carlos para depilarle las nalgas.

RAÚL: Huy que bombón mi amor.
CARLOS: ¿Te parece?

No se de donde salio eso, mi marido me sorprendió, era evidente que estaba exitado. Entonces decidí aprovechar el momento.

XIMENA: Por que no te depilas todo de una ves mi amor.
CARLOS: Tu que opinas Raúl, te gustan más velluditos o lampiños.

No lo podía creer, mi marido se comportaba como un gay… Estaba muy exitada!!

RAÚL: Depiladito mi amor.

Raúl le quito la tanga a Carlos y le untó todo el cuerpo de cera, incluidas sus bolas, sus axilas y su ano. Cuando Raúl le arranco la cera, carlos dijo: “¡Ahhgg, que rico!”. Yo quería que pasara algo más, pero Carlos se limito a ponerse su tanga y mirarse en el espejo.

CARLOS: Me encanta! Gracias Raúl. Vendré a menudo para que me hagas esto.

Decepcionada de que no pasara nada más entre ellos dos, regresamos a la casa para hacer las maletas para el viaje. Cuando nos acostamos a dormir, no pude contenerme las ganas y abrazada a mi esposo me decidí a preguntar:

XIMENA: Mi amor? Como te sentiste hoy con ese vendedor mirandote?
CARLOS: Bien… ¿Por qué?
XIMENA: No se, me pareció que te miraba raro… Como con lujuria.
CARLOS: ¿De veras?… Que divertido.
XIMENA: ¿Te divierte?
CARLOS: Pues… Mira mi amor, no quiero que te asustes con lo que te voy a decir, pero.. Me está agradando la idea de parecerle sexy a otros hombres!

Me quede pasmada de la sorpresa mirando a Carlos, en seguida sentí como se me mojaba mi vagína.

XIMENA: ¿De veras? Por que…
CARLOS: No se… Me estimula. Pero no te preocupes, no pasa nada.

Emocionada, me sonreí, pues mi plan estaba surtiendo efecto.

XIMENA: Nada? Al contrario mi amor… Esto es importante!! Es… Sexy!!!
CARLOS: Sexy? Pensé que te iba a molestar!
XIMENA: Pero por que mi amor, al contrario, me parece super divertido, y es que la verdad tengo que admitirlo… Eres precioso mi amor y todos tenemos derecho a sentirnos sexys!!!
CARLOS: jajaja, ¿tu crees?
XIMENA: Y dime, ¿te gusto que Raúl te tocára?
CARLOS: Me vas a matar!…. Fue… Fantástico!!
XIMENA: Wow!! Mi amor que sexy!!
CARLOS: ¿De veras te parece Sexy?
XIMENA: ¡Me encanta!!!
CARLOS: jajaja, Yo la verdad estoy asustado.
XIMENA: No te preocupes mi amor, todo esto es normal, la piel es piel… Y a todos nos gusta ser deseados… Yo te entiendo mi amor… Es más juguemos con eso!
CARLOS: ¿Cómo? ¿Jugar?
XIMENA: ¡Si! Aprovechemos este paseo a la playa mi amor, miremos hasta donde llega tu sexapíl!!!
CARLOS: ¿Qué quieres decir?
XIMENA: ¡!Veamos si te puedes levantar un chico en la playa mi amor!! No tiene que pasar nada, solo probemos tu potencial!! Será divertido!
CARLOS: ¡No! Ni loco!!!

Rápidamente sin perder el momento le di un apasionado beso a mi marido y metí mi mano entre su tanga. Con ímpetu empecé a frotarle su verga de arriba abajo, Carlos estaba muy caliente, lo que demostraba que no le disgustaba la idea para nada, entonces le hable suave al oido:

XIMENA: ¡Vamos mi amor! Me encantas, no me dejes así de prendida… Dime que vas a jugar conmigo en la playa!…. Dímelo.
CARLOS: Si mi amor… ¡Vamos a jugar en la playa!
XIMENA: Eso mi amor, ¡eso! Dime que te vas a ligar un chico!
CARLOS: Si!! Me lo voy a ligar!!me lo voy a ligar!!
CARLOS: Me vengooooo!!!!

Mi esposo eyaculo como nunca, su exitación era tremenda!!! Y mi emoción de todo lo que viviríamos en nuestro viaje no me dejaría dormir esa noche…

Después de un vuelo de 2 horas finalmente llegamos al mar. Esa tarde como al medio día, sin perder tiempo nos fuimos a la playa como una familia feliz, Carlos mi esposo, Luisa mi hija de 8 años y Pablito de 10 años. La playa estaba a reventar, chicas en bikini por todos lados, muchos machos buscando ligue y familias descansando como siempre.
Nos ubicamos en una zona cerca al mar y colocamos unas esteras y una sombrilla playera para darnos sombra.

Sin mas preámbulo me quite mis shorts y  mi camiseta y deje a la luz mi bikini de tanguita amarilla que tanto me gustaba lucir, por mi piel bronceada mis nalgas se me ven geniales!!

XIMENA: ¡Vamos chicos, quedemos ya en vestido de baño que el sol está espectacular!

Mis dos hijos me hicieron caso en seguida pero Carlos se acercó a hablarme al oído.

CARLOS: ¿Estas segura? Mira que no veo ningún tipo en hilo dental, yo mejor me quedo con el Short.
XIMENA: Hay mi amor, no te pongas con eso ahora, entre gustos no hay disgustos!… Dale, con confianza.

Entonces muy tímido, Carlos se quito la camiseta, debo decir que su cuerpo no esta nada mal y por la depilación que se hizo se veía divino. Luego se quito su Short y dejo ver la preciosa tanga de hilo dental de colores Hawaianos que habíamos comprado el día anterior. Mis dos hijos se quedaron pasmados, nunca habían visto la cola de su padre. Ellos, bien respetuosos a sus padres como los habíamos criado, inicialmente no hicieron ningún comentario. Yo estaba super emocionada, sabía que el cuerpo de mi marido iba a generar muchas reacciones con la gente que estaba a nuestro lado. Saque de mi mochila el bronceador, se lo esparcí por el cuerpo a mis hijos y luego le pedí a mi esposo que se acostara boca abajo en la estera para echarle el bronceador en la espalda. Luisa mi niña, siempre cariñosa con su padre se ofreció a ayudarme, mientras Pablito miraba atónito el cuerpo de papá.

LUISA: ¿Mami, por que su vestido de baño es distinto al nuestro?
XIMENA: Porque ustedes son pequeños aún. Te prometo que cuando cumplas 15 yo te comprare un bikini de tanga.
LUISA: ¡Si! Yo quiero verme igual.

Juntas cubrimos de aceite el cuerpo de Carlos y yo me dedique a frotarle las nalgas, lógicamente mi idea era calentar a mi maridito. De pronto Carlos hizo un comentario que me sorprendió.

CARLOS: ¿Y tu Pablito? También te gustaría usar tanga?

Muy tímido respondió mi precioso hijo.

PABLITO: … No se… Es cómodo?
CARLOS: Muy cómodo. No solo eso… Se siente rico.
XIMENA: ¿Tu también quieres una?
PABLITO: No se… No se.

Decidí no incomodar más a mi hijo con eso y deje el tema quieto… Por ahora. Luego mis dos hijos se pusieron a hacer un castillo en la arena y yo aproveche para acercarme al oído de Carlos.

XIMENA: ¿Ya te diste cuenta de cómo te miran?
CARLOS: Si… Que pensaran.
XIMENA: Que eres divino mi amor, alguien moderno y liberal.
CARLOS: ¿Te gusta esto? ¿Qué me miren?
XIMENA: Me encanta… Me encanta que seas moderno… ¿Has visto algún chico que te guste?
CARLOS: ¿Cómo?.. No! Que cosas dices!!
XIMENA: ¿Ni siquiera un poquito?
CARLOS: ¡No!
XIMENA: ¿De veras? Y aquel?

A unos dos metros había un grupo de tres muchachos, uno de ellos era trigueño, muy buen mozo de cabello largo y Short negro.

CARLOS: Es pinta el tipo.
XIMENA: Muy pinta ¿no te parece?
CARLOS: Si tiene muy buen cuerpo.
XIMENA: A que no eres capas de picarle el ojo.
CARLOS: ¿Quieres que le pique el ojo?
XIMENA: En que quedamos mi amor anoche, antes de venir al paseo…
CARLOS: Esta bien, esta bien… Vamos a jugar!!!

Carlos se levanto de su estera y empezó a caminar en dirección de los muchachos luciendo sus preciosas nalgas y cuerpo depilado, pero el joven no lo miro, sin embargo, otro chico delgado que salía del mar con un slip y buen paquete se quedo pasmado viendo a mi marido. Carlos no se dio cuenta de aquel muchacho. Entonces mi marido regresó.

CARLOS: Si viste? Nada! Ni se dieron por enterados de mi.
XIMENA: No te preocupes mi amor, apenas estas comenzando, a veces ligar chicos no es fásil…. Déjame mostrarte.

Me levante y camine en dirección de los chicos, moviendo mi cadera de lado a lado y deje caer una pulsera frente a ellos. Mi esposo miraba con atenta nota, Me agache dándoles la espalda para que vieran mis nalgas dilatándose frente a ellos. Entonces el muchacho de pelo largo me hablo.

MUCHACHO: ¿Necesitas ayuda?
XIMENA: No, gracias.
MUCHACHO: ¿Con quien bienes?
XIMENA: Con mi peluquero y mis dos hijos.
MUCHACHO: pero estas muy bien para ser mamá.
XIMENA: Gracias!
MUCHACHO: ¿En que hotel te quedas?

Para no demorarme más, le di mis datos de contacto y seguí caminando hacia una fuente de soda pues era evidente que al muchacho no le había interesado mi esposo con la mentirita de que era peluquero. Entonces pedí unas piñas coladas cuando el joven de slip que hacia un rato había observado a mi marido se me acerco.

JOSE: Hola soy José… ¿Con quien bienes?
XIMENA: ¡Hola! Mucho gusto.  Con mi esposo… ¿Por qué?
JOSE: ¿Tu esposo? Wow! ¿Y no te molesta que el se exhiba tanto?
XIMENA: Al contrario… me gusta… Somos muy liberales… Ves?
JOSE: Que bonito, yo quisiera tener una esposa igual.
XIMENA: ¿Por qué lo dices?
JOSE: Yo también quisiera usar hilo, pero ella solo me deja usar este Slip.
XIMENA: Que mal, ¿y bienes con ella?
JOSE: No, es que estoy en viaje de negocios.
XIMENA: Veo. ¿te gustaría conocer a mi marido?
JOSE: Me encantaría, nunca e tenido un amigo con el cual compartir mis gustos.
XIMENA: Ven te lo presento, quizás compartan algo más…

Carlos estaba sorprendido, desde lejos lo había visto todo. Nos acercamos, le di la piña colada a mi esposo y los presente.

XIMENA: Mira carlos, te presento a Jose.
CARLOS: Mucho gusto, ¿quieres sentarte?
JOSE: Si gracias, tienen una bonita familia.
CARLOS: Muchas gracias.
JOSE: Le comentaba a tu esposa que me encanta lo que usas?
CARLOS: jajaja, de veras, te gusta?

Mi esposo se levanto y daba vueltitas para que Jose pudiera apreciarlo. Con mi cara le hice gestos a mi marido, diciéndole que intentara coquetear con el.

CARLOS: Déjame ver tu que traes puesto!
JOSE: No es nada…

Jose se levanto y se dio una vueltita.

CARLOS: Si, esta muy grande por detrás, pero tienes muy buena cola.

Pablito, desde el castillo de arena alcanzo a escuchar eso y volteo a mirar hacia nosotros sorprendido… Yo sabía que no era bueno que mis hijos vieran esto, pero me estaba calentando tanto que no quise parar.

JOSE: Gracias, la tuya tampoco está nada mal.
XIMENA: Y que dice tu esposa, por que no te deja lucirte.
JOSE: Ella dice que son cosas de gays.
XIMENA: Para nada, la moda no incomoda… Y si lo fuera, que tiene de malo ser gay, o bisexual?

Pablito no podía dejar de mirar lo que hablábamos, pero yo ya no podía parar.

JOSE: Ya que dices eso… No quisiera hacer una imprudencia, tu que opinas de eso Carlos.

Rápidamente con la mirada le pedí a mi esposo que no la fuera a embarrar.

CARLOS: Que eres libre de que te guste lo que te plazca… Y pienso que tus seres queridos deben aprender a respetarte, apoyarte y quererte tal y como eres.

En ese momento mi esposo le agarro la mano a Jose… Eso me sorprendió.

JOSE: Que bonito escuchar eso.
CARLOS: Donde te estas quedando Jose.
JOSE: Aquí atrás, en el hotel del sol.
CARLOS: ¡Estamos en el mismo hotel! Por que no vamos, si quieres te puedo prestar una tanga.
JOSE: ¿De veras?
XIMENA: Claro! Que buena idea, con eso puedes tomar el sol con nosotros!
CARLOS: entonces que dices, ¿bienes a nuestro cuarto?
JOSE: Claro que si ¡Vamos!

Emocionada me levante para recoger las cosas, pero no sabia que hacer con los niños. Jose, de forma discreta tomo de la mano a Carlos.

JOSE: No te preocupes, no te lo voy a demorar… Ya venimos.

Carlos se asusto cuando vio que José se despedía de mi.

CARLOS: No espera, podemos ir con los niños.
JOSE: Nooo, pero para que los vas a sacar de la playa. Mejor vamos solitos.

No lo podía creer, al fín había conseguido que Carlos ligara con alguien y me lo iba  a perder por culpa de mis hijos.

Carlos se soltó de la mano de José y se acerco hacia mí para hablar en privado mientras José esperaba.

CARLOS: Que hago mi amor? Este tipo me va a querer follar.
XIMENA: Yo se, yo se…. Pero tu como te sientes.
CARLOS: ¡Mirame!

La verga de mi esposo se quería salir de su tanga, estaba exitadísimo, yo en cambio me sentía frustrada de lo que estaba a punto de perderme… Pero sabía que tenía que aprovechar la calentura de mi esposo. Con todo mi cariño me acerque y le di un beso en los labios.

XIMENA: ¡¡Disfrútalo mi amor, fóllatelo como a nadie!!
CARLOS: ¿Estas segura? Yo no soy gay.
XIMENA: Tu eres muchas cosas mi amor… ¡¡¡Esta es tu oportunidad de probar!! ¡¡¡Disfrútalo mi amor!!!
CARLOS: Gracias mi amor… Te amo!

Carlos se acerco a José y de nuevo se aferro a su mano. Ambos hermosos hombres se alejaron rumbo al hotel tomados de la mano. Entonces Pablito se me acerco.

PABLITO: ¿A donde va papá?
XIMENA: Cosas de hombres mi amor… Cosas de hombres.

De nuevo me recosté en la estera, sentía una frustración terrible al tiempo que se me mojaba mi cuca…. Quería masturbarme… Pero no podía… Que exitación tan terrible, realmente quería dejar botados a mis hijos y reunirme con ellos. En ese momento mi sueño se hacía realidad, mi esposo tendría sexo con un hombre y me lo iba a perder.

Cayo la tarde y mi esposo no regresó a la playa, sin duda aún estaría follando con José. Estaba tan exitada, quería ver el rostro de mi marido gritando de dolor por una fuerte penetrada en su culito.

PABLITO: Nos vamos al hotel mamá?
XIMENA: Si hijo. Vamos Luisa.

Cuando subimos las escaleras, vimos a mi esposo Carlos sentado en una banca, aún con su tanga de hilo dental… Se veía exhausto!!! No permití que los niños lo saludaran, los metí al cuarto y les pedí que se fueran bañando que en un rato sus papis entraban.

XIMENA: Como te fue mi amor!
CARLOS: Me siento terrible.
XIMENA: ¿No te gusto?
CARLOS: Es que… No pude.
XIMENA: ¿Por qué?
CARLOS: Estaba tan exitado que entre en pánico, pensé que sería un juego pero en verdad José me encanta!!
XIMENA: Oh mi amor… eres tan tierno!!
CARLOS: ¿De verdad quieres que haga esto?
XIMENA: Con todo mi corazón… ¡Sí!… No te preocupes mi amor yo te voy a ayudar.
CARLOS: Por favor! Lo deseo tanto! Ayúdame!
XIMENA: Si! Yo te voy a ayudar, te enseñare a ser gay, te lo prometo.
CARLOS: Si mi amor, ¡Quiero ser el más gay de todos! Quiero que me llamen maricón!!
XIMENA: Te amo!! Te amo!!

Esa noche acostamos a los niños temprano y nos fuimos de parranda. Yo tenia un precioso vestido negro de falda corta y escote profundo en la espalda. Carlos lucía de blanco, le pedí que usara una camiseta blanca apretada que me encanta. Nos subimos a un taxi y el chofer nos pregunto para donde íbamos:

XIMENA: Llévanos al mejor bar gay de la ciudad por favor.

Mi esposo aún estaba nervioso, pero yo le dije que se tranquilizara que allí solo estaríamos el tiempo necesario. Ya estando en el bar le pedí a mi esposo que bailara con un chico. Después de unos cuantos tragos mi esposo estaba felíz, se reía con todo hombre que le tocaba la cola o le hacía un piropo. Yo mientras tanto me sentía tan realizada que tampoco paraba de beber.

CARLOS: Mi vida, dime cual te gusta por que esta noche me los comería a todos!! Son tan viriles!! Me encantan!!!
XIMENA: Wow, en serio? Que tal aquel, dime que le harías.
CARLOS: Huy, ese bombón? Me lo comeria a besos, chupándole esa boquita tan deliciosa mientras le acaricio el pecho! Luego le mordería los pezones y bajaría besándolo hasta encontrarme con su verga… ¡¡¡Dios mío como deseo mamar una verga!!!
XIMENA: Y yo deseo tanto ¡que la mames mi amor!

Pero yo sabía que aún faltaba más para que mi esposo diera el gran salto, por eso en seguida tome a mi esposo de la mano y lo saque del bar.

XIMENA: ¡Vamos, te tengo una sorpresa!!! Este viaje no sería placentero para ti si no te acuestas con Jose!!
CARLOS: ¿Jose? Aún quiere hablar conmigo?
XIMENA: Te desea mi amor.

Subimos juntos de la mano y golpeamos a la puerta de Jose. El nos abrió, se veía lindo con su bata roja.

JOSE: Hola, los estaba esperando.

Fue increíble, ante la presencia de Jose, Carlos se ponía super nervioso, yo sabia que tenía que tomar la iniciativa, tras tomar otro par de tragos decidí hacerle una pregunta a mi esposo.

XIMENA: Te importaría si se la chupo a Jose?… O te pones celoso… Es que estoy muy caliente.
CARLOS: Celoso yo?

Sin que me respondiera me pare frente a Jose y comencé a moverme como una puta moviendo mi cadera como una zorra en celo, lo tome de la mano y lo levante, luego le abri la bata y se la deje caer. El llevaba puesta la tanga de hilo dental que le regalo mi esposo. Con mis manos comencé a frotarle sus nalgas mientras le mordía su verga aún cubierta por la tela.

XIMENA: Vamos mi amor libera esa verga que se que debe querer estallar, quiero que te la frotes mientras me ves.

Mi esposo me hizo caso y saco su poderosa verga de 19cm completamente erguida y comenzó a frotársela.

XIMENA: Dime que ves Jose.
JOSE: Veo la verga de tu marido.
XIMENA: ¿Te gusta?
JOSE: ¡Me encanta!

Entonces baje un poquito de su tanga para liberar su miembro. Se trataba de una verga re gorda de unos 17cm.

XIMENA: Huy mira mi amor esta cosa tan rica!!!
CARLOS: La veo mi amor… ¡me enloquece!!
XIMENA: ¿Te enloquece?
CARLOS: ¡Si!!!!!
XIMENA: Venga mi loca, venga y prueba esta chupeta!!!!

Carlos se levanto de su silla y se arrodillo junto a mi.

XIMENA: Mira mi amor, mira lo suave que es… Dame tu mano!

Tome la mano de Carlos y acerqué la yema de sus dedos hasta el cuerpo del pene de Jose.

XIMENA: Eso mi amor, siéntelo!!

Mi esposo estaba super exitado, de su pene salían gotícas de deseo. Mientras yo parecía una regadera, me deleitaba el rostro de deseo de mi marido por un hombre. Mi esposo no aguanto más y comenzó a frotarle la verga a Jose.

XIMENA: Eso mi amor, así se hace!!! Así se hace!!! ¿Te gusta jose?
JOSE: Me derrite!!!
CARLOS: ¿Puedo chuparlo?
XIMENA: Dale mi amor, sin temores, esta polla es todita para ti!!

Carlos estiro su lengua y toco la punta del glande y sintió su humedad.

XIMENA: Trágatelo todo mi amor.

Mi esposo hundió su boca en ese pene y comenzó a chupar como una puta, de arriba abajo, con total sevicia.

XIMENA: Te ves tan lindo mi amor, estoy tan orgullosa de ti. ¡¡Mira como lo chupas!!!
CARLOS: ¡Me encanta! ¡me encanta! ¿Te gusta Jose lo que hago?
JOSE: Si!! Ya eres un experto señor.

Jose no aguanto más y se agacho y beso a mi esposo en la boca, fundían sus lenguas de forma apasionante, fue allí donde supe que ya todo se había consumado!!! Me retire un poco por que quería contemplarlos!!! Por fin mi fantasía se hacía realidad!!.

CARLOS: Chúpamela por Dios!!!

José termino de desnudar a Carlos y le practico una salvaje felación, mientras que con su mano comenzó a masajearle el ano.

CARLOS: Wow ¡Que es eso!

Me levante de la silla y me senté a su lado y mientras le besaba la boquita a mi esposo le dije:

XIMENA: Es tu punto “G” mi amor, ese mismo que has deseado penetrar desde que usas tus tanguitas!!
CARLOS: ¿Me dolerá?
JOSE: Prometo hacerte suavecito.
XIMENA: Vamos mi amor, te encantara.

Mi esposo soltó su cuerpo y se dejo a merced de Jose, él le levanto sus piernas a Carlos y se las puso sobre sus hombros y apunto con su verga.

CARLOS: ¿No es mejor primero con el dedo?
XIMENA: Mejor un solo dolor mi amor.

Jose penetro con violencia el ano de mi esposo, casi me vengo de solo ver eso!!

CARLOS: Oh!! Ohhh!!!
XIMENA: ¡Si mi amor, dime que te encanta!!!
CARLOS: No… No se! Ohh!! Ohhh!!
XIMENA: Relájate mi amor… solo siente!!!

Carlos me hizo caso y soltó sus músculos, entonces comenzó a sollozar como un toro.

CARLOS: Si!!! Me encanta!! Me encanta!!!! Dale jose, ¡Dale!!!
XIMENA: Eso Jose!! Dale bien duro!!! Dale!!

Carlos se retorcía de placer mientras yo con mi mano le frotaba su verga, decidí sentarme sobre la cabeza de mi marido para que el pudiera darme una poderosa mamada.

XIMENA: Oh!!oh!!! siii!!! Este es mi macho!!!! Mi macho GAY!!! ¡¡Aaaaaahhhhh!

Que orgasmo tan impresionante el que tuve, me sentía en el cielo!!! En seguida José se bino también entre las entrañas de mi marido.

JOSE: ¡Ohhhh! Aaahhhhhh!!! Que culo tan rico!!!

Solo faltaba mi marido. Me acerque a su verga y empecé a mamarlo con pasión.

CARLOS: Quiero mamar el culo de Jose!!!! Quiero mamarlo!!!

Esas palabras me prendieron otra ves, Jose se sentó sobre la cabeza de mi marido y Carlos por primera ves probó las entrañas de un hombre.

CARLOS: ¡Huy que delicia!!! No, no , no, no quisiera terminar!!! No quiero!! ¡AAAAHHHH!!!!!!!!
La verga de mi esposo estallo dentro de mi boca en una lluvia de semen sin precedentes!!!!

XIMENA: Te amo mi amor, te amo!!!

Eran las 4:00 de la mañana, teníamos que regresar con los niños, no fuera y se despertaran. Nos despedimos de Jose y nos fuimos hacia nuestro cuarto. Antes de entrar, Carlos me tomo de la mano.

CARLOS: Que piensas de todo esto que nos ocurrió.
XIMENA: Pienso que es lo más fantástico que nos ha ocurrido!!!!
CARLOS: ¿Y que vamos a hacer?
XIMENA: Disfrutar de tus amantes mi amor.
CARLOS: ¿Estas segura?
XIMENA: ¡SI! No sabes como disfruto viéndote tirar con un hombre!!!
CARLOS:  ¿No te preocupa que ahora sea gay?
XIMENA: No te preocupes… Tu siempre serás mi MACHO!! Mi machito gay!!!
CARLOS: Te amo mi amor… me haces feliz.

Ese resto de la madrugada dormimos placidamente abrazados como una pareja feliz.

Mis hijos se despertaron muy temprano y empezaron a molestarnos para ir a la playa, entonces Luisa mi niña de 8 años le pregunto a mi esposo:

LUISA: ¿Papi? Y que te fuiste a hacer ayer por la tarde con ese señor?
CARLOS: Fuimos ha……
XIMENA: Negocios nena! Tu papi se fue a hacer negocios con el y sabes que? Llegaron a un acuerdo, así que lo veremos más a menudo!!!
LUISA: ¡Que bueno papi!!
CARLOS: Si nena, por eso hoy vamos a celebrar por que mami y papi están muy felices!!!
LUISA: Yupiiiiii.

Pablito apenas nos escuchaba hablar, me pregunto que pasaría por su cabeza…. Pasaron los días y regresamos a la ciudad, entonces Carlos y yo fuimos a visitar a Raúl mi peluquero.

RAUL: Hola tortolitos, como les fue?
XIMENA: Bien Raúl, no sabes lo bien que nos fue.
CARLOS: Asi es, pero mira como estoy.
RAÚL: Dios mio, pero si ya te están saliendo los bellitos.
CARLOS: Te das cuenta? Estoy tenaz!! Venimos para que rectifiquemos mi bikini.
RAÚL: Huy pero que vanidoso estás… jajaja ¿Fue que hiciste un ligue por allá?
XIMENA: Si te contara…
RAÚL: ¡No! Cuéntamelo todo!!

Raúl se sorprendió de la efectividad de nuestro plan, y ahora el es quien nos ayuda a hacer nuevos amigos… Sin duda nuestra vida cambio, hasta el futuro de mis dos hijos cambio, pero que puedo hacer… Me llamo XIMENA, tengo 35 años y disfruto la vida viendo a mi esposo tener sexo con hombres!!!!

FIN

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Olga, mi compañera de trabajo

Esta historia sucedió algunos años atrás, cuando yo estaba soltero con casi 40 años de edad. Vivía solo en un departamento que tenía un dormitorio, suficiente espacio para mí.

Tenía una compañera de trabajo, Olga, que a varios los tenía babosos, aunque, para se honesto, no era muy bonita. Sí tenía bonito cuerpo, aunque no se apreciaba con las ropas que usaba normalmente. Ella tenía una pareja, con quien convivía algunos días a la semana, pues ella vivía a más de 100km de la ciudad, y no viajaba todos los días.

Un día ella se peleó con su pareja y se le presentó el problema de un alojamiento, a lo que yo gentil y desinteresadamente, le ofrecí compartir mi departamento mientras ella resolvía su situación.

Lo primero que hizo fue comprar un sillón-cama más cómodo, pues el que yo tenía era bastante malo, así que se instaló en el living-comedor mientras yo dormía solo en mi habitación.

Un día tenía de invitado a cenar a un muy bien amigo, quien al despedirse después de la cena, afuera del departamento, no escatimó en indagar sobre Olga:

– ¿Qué hay entre ustedes?, preguntó.

– Nada –  contesté rápidamente.

– Pero, ¿por qué nada? Ni tú ni ella tienen compromisos. ¿Por qué no se lo metes? Pude notar que andaba sin sostenes – agregó.

– ¿En serio? No me di cuenta – le dije.

Nos despedimos y volví a mi departamento algo caliente con el comentario de mi amigo.

Con Olga nos lavábamos los dientes juntos en el baño, y esta vez no fue la excepción. Ambos estábamos ya con pijamas, listos para acostarnos. Como era verano, mi pijama era un pantalón corto y una polera de mangas cortas; el de ella era uno de dos piezas, largo, azul oscuro, de seda, que le tapaba brazos y piernas.

Como mi padre es dentista, le ofrecí revisar su técnica de cepillado, observando detenidamente su boca sensual, imaginando mi pene en ella. En esos instantes se produjo el siguiente diálogo:

–         Me siento muy observada, más aún, casi invadida. Creo que nunca me habían observado tanto la boca alguien que no es mi dentista – dijo ella.

–         Sólo quiero que mejores tu técnica de cepillado – respondí.

–         ¿Quieres que te haga un masaje? – agregué rápidamente, cambiando el tema.

–         Bueno, pero acostada en la cama – me contestó.

Ella se tendió boca abajo en mi cama y yo me senté primero a un lado de ella y comencé a masajear su espalda.

–         Mejor si lo haces por debajo de mi pijama – me dijo.

Entonces le subí la pijama hasta dejar al descubierto casi la totalidad de su espalda.

Ella era delgada, un poco más baja que yo (1,62mt aprox.) con unos pechos no muy grandes, pero de buen tamaño, de caderas más bien estrechas y un culito redondito. Un cuerpo de una joven de 20, teniendo ella unos 35.

Como estaba incómodo, me senté sobre ella, precisamente sobre sus nalgas, sin siquiera pedirle autorización, pero ella no reclamó. En mis movimientos de masaje me inclinaba hacia delante, cada vez más excitado, por lo que mi pene iba creciendo en tamaño por la evidente erección. En cada movimiento hacía que mi pene se colocara entre sus nalgas, lo que a esas alturas ya me tenía muy caliente.

–         Para masajearte la zona baja de tu espalda, es mejor que te apoyes en las rodillas, así esa zona quedará más extendida – le inventé para que se pusiera en 4 patas.

Ella levantó sus caderas y se colocó como yo le sugería, muy obedientemente.

–         ¿Así está bien? – me preguntó.

–         Sí, está muy bien. Cuéntame cómo se siente ahora – le dije, mientras rozaba mi pene por sus nalgas y mis manos se deslizaban por su espalda, pasando por sus costillas hacia sus pechos, rozando suavemente sus senos.

–         Se siente mejor – contestó.

Entonces mis roces eran cada vez más groseros, clavándola cada vez más fuerte con mi pene en su ano, siempre ambos con pijama y muy calientes

–         ¿Sabes? Creo que es mejor que utilicemos alguna crema o algo similar para que el deslizamiento sea más suave – agregué.

Me paré y fui al baño en busca de algo así, y encontré vaselina líquida. Ella mantenía su postura en 4 patas, con su culito bien parado y su espalda descubierta.

–         Esto servirá – le dije, mostrándole la vaselina.

–         Te voy a colocar un poco a ti primero – agregué.

–         No quisiera estropear tu pijama, así que te lo voy a bajar un poco – añadí.

Ella nada decía, Se notaba que estaba tan caliente como yo.

Procedí a bajar sus pantalones lentamente, claro que los bajé mucho más de lo necesario, y junto con sus calzones, dejando al descubierto ese exquisito culo, que torpemente yo no había notado antes.

Ella seguía sin decir palabra alguna, y mostraba su culo a plenitud, procurando incluso abrir sus nalgas para mostrar también su ano.

Tomé la vaselina y me coloqué en abundancia en mi dedo medio, el que comencé a deslizar desde la zona lumbar hacia abajo, hasta llegar a su ano. Luego le metí el dedo lentamente, hasta notar que quedaba bien lubricado. Repetí esta operación varias veces, primero con un dedo, luego con dos y hasta con tres dedos, para asegurar una buena dilatación y lubricación. Todo esto era combinado con un diálogo de indirectas, diciendo que era bueno que se “hiciera” bien lubricado, claro que ese “hiciera” no se refería precisamente al masaje, mientras con la otra mano me ayudaba abriéndole más las nalgas, convirtiendo el masaje en un evidente preámbulo de penetración anal.

–         Ahora me voy a lubricar mis dedos – le dije. Me bajé mis pantalones cortos y comencé a colocar vaselina en mi pene.

–         ¿Quieres ver cómo quedaron mis dedo? – le pregunté con el pene completamente erecto.

–         Bueno – respondió.

–         Pásame tu mano – le pedí.

Ella extendió su brazo hacia atrás y coloqué su mano en mi pene, el que comenzó a acariciar con movimientos de masturbación.

–         Quedaron muy bien – me dijo

–         Empecemos entonces – agregué, y me puse detrás de ella, con la punta de mi pene en su ano, listo para metérselo.

–         Antes de empezar, ¿cómo te gustan los movimientos? ¿Lentos o rápidos? Porque esto es a gusto del consumidor – le dije.

–         Me gusta con movimientos rápidos – contestó.

–         ¿Y te gusta de a poco, o con movimientos profundos desde un comienzo? – pregunté nuevamente.

–         Profundo desde el inicio – respondió.

–         ¿Te gusta que te hablen mientras tanto como estímulo o prefieres en silencio? – agregué.

–         Me encanta que me hablen. Es un muy buen estímulo.

No podía ser mejor. A mí me encanta el diálogo erótico mientras culeo y me encanta meterlo hasta el fondo a la primera.

–         Bueno. Entonces prepárate porque vamos a comenzar – le dije.

–         Ya estoy lista – respondió.

Y entonces empujé con fuerza y le clavé todo el pene en su rico culito. En cuanto entró se escuchó un “ssssssssssssssssssssss”, algo así como un quejido de placer.

–         – ¿Te dolió? – le pregunté.

Ella sólo movió la cabeza para indicar una negación.

–         Entonces te voy a seguir culiando, porque tu culo está muy rico – agregué, mientras le metía y sacaba el pico del culo, con movimientos rápidos, tal como ella lo solicitó, disfrutando de una vista panorámica espectacular de sus nalgas abiertas y mi pico perdiéndose por completo en su interior.

En un momento ella propuso cambiar de posición y se tendió de lado en la cama, con su espalda hacia mí. Yo le levanté una pierna para lograr mejor visión de su culo y empecé a meterlo nuevamente. Noté que en esa posición las metidas eran más profundas, pues nada quedaba afuera, mientras que al estar ella en 4 patas, sus nalgas impedían una penetración total.

Seguimos culiando así un buen rato, hasta que sentí que iba a acabar, lanzando un buen chorro de semen bien adentro de su culo.

Al terminar, se produjo el siguiente diálogo:

–         Creo que esta es una de las veces que he culiado con más erotismo. Fue un preámbulo exquisito – le dije

–         La verdad es que yo también estaba muy caliente. Me gustó mucho – agregó.

Para resumir lo que sucedió los días siguientes, voy a decirles que culiábamos 3 veces al día: una en la mañana, antes de irnos al trabajo; una al regreso del trabajo, como a las 19:00; y otra antes de dormir. Lo hacíamos en el baño, en la cocina, en el living, en todas partes. Había tardes después del trabajo en que decidíamos andar sin ropa, por lo que nos calentábamos rápidamente y teníamos que culiar casi de inmediato.

Esta historia duró un par de meses, pues después ella decidió volver con su pareja. Claro que se la devolví bien culiada, por todos lados, pues también me lo chupó y se tragó el semen, se lo metí por la vagina, pero la mayoría de las veces se lo hice por el culo, pues a ella y a mí nos gustaba más y decía “se siente más apretadito”. Y la verdad, es así: más apretadito. Hay que agregar que las veces siguientes no necesitaba dilatárselo, sólo un poco de vaselina, luego se lo metía entero y ella hacía siempre la misma exclamación de placer: “ssssssssssss”.

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Mi nombre es Carmen

Mi nombre es Carmen, tengo 46 años y ayer por la tardecita fui al club a ver a unas amigas para tomar el te como habitualmente hacemos todos los martes.  Aprovechando el tiempo pase por la  administración para iniciar el trámite de admisión a natatorios dado que están empezando los días lindos y seguramente empezaremos a ir en familia  los fines de semana. La secretaria me informa que en cualquier momento previo al uso del natatorio debería  pasar a tramitar la inspección medica y que si quería aprovechar en ese momento estaba atendiendo el Doctor que atiende a los niños, un joven medico que no supera los 25 o 26 años. Yo siempre había concurrido cuando estaba la doctora para las señoras, por pudor y por la comodidad de lo conocido. Pero la practicidad de terminar con el tema me seducía. Yo estaba con un vestidito de algodón blanco bastante sugerente y recordé que llevaba un corpiño de esos que transparentan completamente las areolas y los pezones y una tanga blanca muy chiquita que quedaba bárbara marcadita debajo del vestido, una ropa interior que no era la ideal para una consulta medica. Pero mis amigas alentándome a terminar la cosa me dijeron que ya habían estado ellas mismas con este muchacho y que la revisación no pasaba de la simple rutina de solo unas preguntas y la revisacion de los dedos de los pies en busca de hongos como tantas veces hacen. Me deje convencer y aprovechando que no había nadie fui. Golpee y pase. El Doctor estaba leyendo una revista, por cierto bastante aburrido en esa mínima salita de revisada, que pretendia el titulo de consultorio.

Pase y vi que le impacto mi presencia. “Hola Mami” fue su saludo que en ese momento me sonó cariñoso. Nos presentamos, me senté frente a su escritorio y empezó el cuestionario típico de historial medico, de enfermedades y todas esas cosas propias de la rutina.

Se paro y me indico que me parase para revisarme. Yo me puse de pie me indicó abrir la boca y sacar la lengua. Me miro bien la boca con linterna y cuchara, las manos de ambos lados y detenidamente entre los dedos y luego me indicó levantar los brazos para ver mis axilas. Me observo y palpo las axilas cuidadosamente no sin rozar los costados de mis pechos en su accionar.   Muy cordialmente me pidió que me quitase el vestido para revisarme mejor. Sorprendida porque no lo esperaba dude, pero insistió con mucha autoridad en examinarme bien. Como no había biombo ni nada que ofreciese cierta intimidad tuve que desvestirme delante de él, que no disimulaba demasiado su interés en mirarme. Realmente yo estaba tensa, muy tensa por desvestirme tan cerca de un extraño y porque sabia de mi ropa interior inadecuada. Ya sin el vestido, solo con un corpiño que transparentaba absolutamente mis grandes pechos y con una muy mínima bombachita blanca que potenciada por el calor la tenia mas escondida que nunca entre mis importantes nalgas, sentia el calor propio de la vergüenza de encontrarme tan impúdica. Pensaba para alivianar mi bochorno “soy una señora casada que le debo llevar 20 años o mas a este joven y por mas obscena que me encuentre seguro he de parecerle una vieja” a fin de relajarme.  Pero al Doctor por más que yo quisiera pensar otra cosa le agrado y mucho verme así. Primero me pidió subir a la balanza, No quería porque como a cualquier mujer no me gusta que sepan cuanto peso, pero insistió hasta que accedí. . Me acomodo bien sobre la balanza y anoto en una planilla mientras estaba detrás mió y yo sentía que me miraba de arriba abajo. Me hizo pararme bien firme y me recorrió las vértebras desde el cuello hasta el final, llegando con sus dedos justo al lugar donde la tanguita desaparecía entre la raja de mis nalgas. Presiono fuertemente sobre el huesito final, mientras aumentaba mi vergüenza de encontrarme semidesnuda, con mis maduras nalgas a su vista, frente un un jovencito que morbosamente ponía su dedo donde las nalgas se descubrían exuberantes para su placer.  Me tomo de la mano para bajar de la bascula y me llevo a la camilla donde me hizo sentar. Me miraba y era obvio que lo estaba disfrutando a pesar que era una “vieja” para el. Me tomo la presión atentamente  anotando los valores y luego con el estetoscopio empezó a auscultarme detenidamente. Era evidente que mis abundantes pechos lo aturdían, quizás por su tamaño quizás por las transparencias que poco ocultaban a us vista. Puso el estetoscopio de todas las maneras posible para rozarme las tetas una y otra vez, animándose cada vez a un poquito mas mientras yo no sabia como actuar, aturdida por la sensación de que alguien tan joven me estuviese dominando como a una niña. Me hace un comentario acerca del tamaño de mis pechos y el peso que representaba para mi columna y todas esas cosas que ya escuche mil veces. Me destaca y muestra como los breteles de mi corpiño se clavan en la carne de mis hombros por el peso de mis mamas, mientras corre levemente el bretel. Me corre el otro sin necesidad aparente  y me pregunta si habitualmente me duele la espalda y otro montón de excusas, preparando la justificación de lo que seria su próximo pedido que  textualmente sonó así “Bueno Mami, vamos a soltarnos el corpiño que te quiero revisar las mamas para quedarme tranquilo”. Pensé para mi, es un mentiroso, el corpiño me lo suelto solo yo, y tranquilo estaba lo que quería era verme bien las tetas,  Pero sin oponer resistencia y sentada en la camilla me solté la presilla del soutien y mis blancos y generosos pechos quedaron a su total disposición, ofreciendo a su vista todas las redondeces y  pliegues de mi anatomia de mujer madura que apenas quedaban cubietos por una muy minima bombachita que cubria el vello pubico.  Su cara describió un placer que no les puedo contar. Me volvió a hacer comentarios del tamaño que ya eran bien morbosos. Me hizo poner ambas manos detrás de la nuca para empezar a palparme, obligandome a erguir los pechos y convertirlos en realmente importantes.  Primero hizo una revision bastante profesional, palpando las axilas, los costados de las mamas, presionando sobre las areolas y todas las rutinas que muchas veces me han hecho. Pero después de a poco, sentí que empezó a tocarme por placer.  Ya no me palpaba sino que me tocaba las tetas de todas las formas hasta lograr que mis pezones se pusieran bien duros y tensos. Y la máxima fue cuando haciéndose el buenito me quiso enseñar a hacerme un autoexamen. Me hizo parar frente a un espejo y él se paro justo detrás mió para enseñarme como debía hacerme. Era una situación inimaginable, avergonzante: yo estaba apenas con una bombachita muy chiquita para toda mi abundante carne, en bolas frente a un espejo con un joven que me apoyaba lascivamente por detrás para mostrarme como tocarme las tetas. Insistió muchas veces y yo sentía que cumpliéndole sus pedidos le hacia frente al espejo todas las poses que lo excitaban. Hasta  tuve que revisarme sola frente al espejo mientras el me observaba en algo que era realmente erótico. Volvimos a la camilla. Me dice el muy cochino que para su total tranquilidad me tenia que hacer un tacto rectal. Le digo que esta loco. Me explica que dada mi edad (una señora vieja) a mujeres mayores de cuarenta convenía hacerlo y que el se quedaría mucho mas tranquilo. Me dice que no me va a doler que lo va a hacer suave. . Me hace pones parada de espaldas, con las manos en la camilla y la cola hacia fuera.  Me pide que me baje solo un poquito la bombachita para que no me dé tanta vergüenza la situación. La situación me aturde: tengo 46 años, estoy en un cuarto de 3×3 con un joven medico que me tiene hace rato a su merced, desnuda, parada de espaldas con la cola para afuera y con la bombachita entre las piernas.  Camina con parsimonia a buscar sus guantes y sus lubricantes mientras me conversa sabiendo que me tiene humillada y a su merced. Me habla todo en diminutivos, mientras me pide que me relaje que va a ser muy suave. Se que se va a dar cuenta que mi cola no es virgen y me avergüenzo de estar allí con el.  Acerca su dedo y avanza a explorar la cola de esta señora, mientras yo estaba a punto de perder toda mi dignidad y mi compostura porque empezaba a excitarme. Suavemente roza mi rajita y las humedades lo envuelven, dándole certeza de que me tenia excitada .Yo entre avergonzada y excitada, empiezo a mover la cola sin pudor indicando que sus dedos me agradaban. Insisto en despatarrarme ofreciéndome como una puta cualquiera para que me haga lo que quiera. “Tranquilita Mami que ya terminamos” me dice y tocándome bien mis pliegues como para mostarme que sabia que estaba chorreándome de la calentura, me da una palmadita en la cola y me dice que me vista. Yo quería matarlo, estaba avergonzada como nunca me paso en mi vida. Roja de la vergüenza, aturdida por la situación me subí la bombacha, tome mi ropa y sin otra alternativa me vestí delante de el mientras me miraba con total desparpajo como si fuese mi hombre. Sin  poder mirarlo a los ojos escucho que me dice tengo un honguito en la cola, que me va a recetar una crema para ponerme tres días y que el viernes próximo que el vuelve a estar de guardia vaya a verlo para que  me de el aprobado.

Sigo aturdida y no se que hacer. No se que voy a hacer

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LA VIDA ES AMOR – Capitulo: confesando mi amor

hola amigos este es mi primer relato que escribo así que me llamó frank,tengo 17 años,estudio en la universidad y vivo en venezuela,les contaré mi primera vez realmente no se como empezar pero bueno ahí les voy.Siempre he tenido una especial atraccion por los hombres pero sin darme cuenta me enamore de un viejo amigo,eramos amigos desde hace tiempo,estudiamos en el colegio igualmente en el bachillerato,éramos como hermanos salíamos juntos para la fiestas con las chicas y otras actividades.Estaba tan enamorado que soñada con èl casi todos los dias,pensba en èl,a cada rato,pero a la vez yo estaba confundido,de como yo me  pude enamorar de mi mejor amigo,realmente no lo entendia.Un día sentí la necesidad de confesarle mi amor así que lo invité a cenar a mi casa,lo invite un dia cuando mis padres no estuvieran por la noche,sali a comprar todo el dia para prepar la mejor cena toda mi vida,claro la hice con mucho amor,cuando llego la noche todo estaba preparado,la cena,mientras comiamos me sentia nervioso y asustado a la vez pensando que me rechasaria,después de la gran cenar lo llame para hablar en el fondo de mi casa,nos sentamos en unas silla,yo a su lado,no hallaba como decirle a mi amigo que lo amaba,en mi cabeza pasaban muchas ideas, entonces en la luz de la luna me llene y le dije:
_No se como decirte esto yunior…pero me he enamorado de ti sin saberlo,
_Que estas loco!!!,me contesto

Yo nervioso le dije:_Yunior mi yo mismo lo entiendo pero sí se una cosa que te amo…y quiero que hagas el amor y quiero ser tu novia,
_frank pero es que yo no soy marisco(gay)y tú desde cuando eres bueno tú sabes.me dijo
En ese momento quedamos en silencio  solo se oian el sonido de los grillos,nos miramos a los ojos y yo con nervio y valor,como antes dije le di un beso tierno en la boca,en un momento pensé que él me iba a golpear o a alejarme pero no él se estaba dejando llevar,yo al notar su reacción lo agarré de la mano y lo lleve a la planta alta de la casa(parte de arriba de una casa),
cuando llegamos lo empecé a besar pero él me alejo
_No está está mal…mejor me voy.
Yo lo calle con un beso en la boca,no se porque me comporte de esa manera pero hoy me doy cuenta que fue por el amor y la excitacion que tenia,mis manos le quitaba la camisa,él todavía se dejaba llevar yo besaba su abdomen hasta que sientos que sus manos me dirigían hacia su pipe(verga)yo sorprendido porque en unos momentos no queria y ahora queria que se lo chupara,entoces empecé a desabrochar su bluejeans con desesperacion,bajé boxér y salió su pipe de 19cm bien parado por la excitación que tenía,yo nunca pense que lo tuviera tan grande.Al ver su pene todo erecto y grueso me lo lleve a la boca cuando hice esto Yunior dio un suspiro de placer,su sabor no me parecía desagradable,empecé a besar su cabecita para luego besar también su tronco venoso,decidí llevarmelo todo a la boca pero me era imposible así que me lo lleve hasta por la mitad y con lo que sobró lo agarré con la mano,veía su cara tenía su ojos cerrados,lo estaba difrutando,yo al notar esto empecé a chupar más rápido pero con sensación hasta que sentí que su pipe palpitaba estaba a punto se explotar,él me lo sacó de la boca y se vio en mi cara,yo solo vi dos chorros de semen que báñaron toda mi cara casi no podía ver de tanta leche que tenía,nos lanzamos en el piso a descanzar,entonces el me dijo:
_Esto no puede ser yo soy hombre y tú eres mis mejor amigo de la infancia.
Yo le cerré la boca con beso y le dije:_No importa eso,sabes que desde ahora eres mi hombre y no quiero que nuestra amistad cambie,y lo seguí besándolo mientras mis manos agarraban su pipe nuevamente,noté que mientras agarraba su pipe nuevamente crecía cada segundo dentro de mis manos asi que me lo lleve a la boca para que se pusiera mas erecto,en ese momento parecia un experto en ese tipo de cosas.
Chupaba su cabecita y mamaba su tronco,cuando ya estaba completamente parado lo mame más rápido para hacerlo gemir de placer y despues me lleve su huevos a la boca,me las queria comer y asi que le pasaba la lengua a sus redondas bolas,hasta que me dijo:
_Quiero cojerte por tu culo virgo,yo me asuste porque era virgen pero como estaba con mi hombre gustosamente  acepte me desnude me puse en la posición tradicional del perrito,él se colocó saliva en su pipe y su dedo del medio,me introdujo primero su dedo del medio bruscamente a mi me dolio y empezo a hacer circulos,después intento meterme su pipe pero al primer intento no pudo entrar pero después me metió su pene de un sólo golpe de una manera brutal,yo pegué un grito de dolor-placer mis ojos se aguaron,mis piernas temblaban pero después mi dolor pasó y se convirtio en 100% placer,sentí que  me había desvirgado,era una noche espectacular donde luna era nuestro testigo silencioso,luego empezó un mete y saca lento,para luego empezar unas embestidas rapidas parecia un toro de lo salvaje que estaba pero igual eran genial, se podía oír sus bolas al pegar de mi culo,yo quería gritar una  por el tamaño que desgarraba mis intestinos y la otra por el placer que me estaba dando porque su miembro viril estaba dentro de mi,despues de cinco minutos cambiamos a la posición del misionero con esa posición me sentía en la nubes,me sentía suyo,sus embestidas eran lentas pero en segundos pasaban a rápidas,yo me masturbaba mientras èl me penetraba.Hasta que me vine en mi estómago,Yunior seguía con su mete y saca,despues volvimos a la posicion del perrito,para despues de 5 minutos de embestidas,se vino dentro dentro de mi,sentia su leche dentro de mis intestinos,él cayó rescostado encima mío,yo inmediatamente le dije:_Gracias por hacerme el amor… Yunior ese mi hombre!!!,.Yunior se quedó callado me dijo al rato:_Yo no se porque hice esto pero fue genial…oye esto”yo no soy gay”,después de hablar,él se visto y se fue para su casa yo me quedé en mi casa,con placer de haberlo  hecho con Yunior mi principe azul.
No sean tan crueles con sus criticas es mi primera  vez relatando algo,para sus comentarios al hearbreakboy@yahoo.com espero sus comentarios

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Escuela Secundaria Para Jovencitas Adolescentes Rebeldes

Tatiana era una adolescente muy rebelde. Tendría unos 17 años. Estaba en el último año del colegio secundario y no hacía caso alguno a sus padres, Miriam y Patricio. Quiénes no sabían más que hacer. Como controlar ni criar a su hija.

Tatiana, tenía un lomazo, espectacular. Era toda una hembra. Caliente, sexual y muy deseable. Pasando por una etapa de su vida muy alborotada y desordenada como es la adolescencia. Tenía el pelo castaño claro y levemente enrulado, unos hermosos ojos verdes, mediría 1,76 mts, y tenía un culo grande espectacular y hermoso. Bien lleno, carnoso, jugoso, ideal para tocar o penetrar. Eso no es todo, también tiene un par de hermosas tetas. También muy carnosas, jugosas, bien grandes y sabrosas. Ideales para hacer una buena “turca”.

Entre otras cosas, pese a que era muy inteligente, a Tatiana le iba mal en el colegio. Estaba más preocupada por los chicos que por el estudio. Un día sus padres se enteraron que había un Colegio Secundario (High School) especial para este tipo de casos. Sus padres cuando vieron que la situación se hacía insostenible, decidieron cambiarla de colegio y llevarla a este nuevo colegio.

Hicieron un llamado telefónico y pidieron una entrevista con la Directora. Les dieron un turno para esa semana, el viernes a las 15 hs.. Llegó el día y se dirigieron al futuro Colegio de Tatiana, ella y sus padres. La Directora (La Sra. Irma) los recibe muy amablemente y los hace pasar a todos a su oficina.

Luego de los saludos y presentaciones correspondientes, la Directora la observa bien. La mira de arriba a abajo. Y dice: “Mmm, sí, este es un caso claro de rebeldía adolescente aguda. Nosotros tenemos la solución. Sugiero que empiece ya mismo el tratamiento y quede internada hoy mismo”.

Los Padres (al mismo tiempo): “¿Internada?”.

Directora: “Claro, este es un colegio pupilo. Las alumnas pueden ir a sus casas solo un fin de semana al mes y por supuesto si se portan bien”.

Los Padres: “Y bueno, sí es lo mejor para ella”.

Directora: “Perfecto. Vamos a comenzar la primera etapa de tratamiento ya mismo con ustedes aquí presentes”. Acto seguido, la Directora llama a la Lic. Fernanda Vázquez. Esta última entró en la oficina de la Directora, se presentó y saludó: “Hola, ¿Qué tal? Mucho gusto, yo soy la psicóloga Fernanda Vázquez, quien dirige técnicamente los tratamientos”. Luego del saludo y las presentaciones, hizo una breve reseña de su currículum académico-laboral y les contó un poco cuál era la orientación teórica del tratamiento. Los padres escuchaban atentamente y parecían en todo de acuerdo con lo que la Licenciada les comentaba. De ninguno modo se iban a imaginar, lo que verían en breves momentos acerca de cómo la Licenciada llevaba a la práctica la teoría que estaba desarrollando.

Tatiana seguía siendo el centro de la escena y de las miradas. En un momento, determinado y repentino, La Lic. Vázquez se acercó a Tatiana y comenzó a desnudarla delante de sus padres. Muy bruscamente, tiró de la falda que tenía puesta, rompiéndola y la arrojó a un costado. Dejando a Tatiana en culo delante de sus padres. Ella se sonrojo instintivamente un poco, pero todo fue tan rápido que ni tuvo tiempo de resistirse o hacer movimiento alguno. La clase de tanga (muy chiquitita, fina y blanquita) hizo que su padre al verla pensara que su hija había crecido demasiado. Pero volviendo a Tatiana, ella tenía puesta una remera color lila y bastante atrevida, escotada. La psicóloga tomó un cutter (cuchillo pequeño de oficina) y le cortó la remera de abajo hacia arriba, por adelante y por el medio. Pasando bien la línea del corte, entre las dos bellas tetas de Tatiana. La Lic. Vázquez parecía saber lo que hacía y lo hacía con decisión. No tuvo reparos en dejarla en corpiño y tanga delante de sus padres. Los pechos eran enormes. Se salían del soutien por todos lados. Tatiana no entendía nada, sus padres tampoco y todos se miraban desorientados, shockeados, sin poder reaccionar. Luego Fernanda le preguntó a La Directora, Irma: “¿Ténés alguna tanguita del instituto ahí?”. La Directora contestó: “Sí, acá tengo una tomá” y sacó de un cajón una pequeña y delicada bombachita de color azul con elástico blanco y con el nombre del instituto. La Lic. Vázquez, muy intempestiva nuevamente, se acercó a Tati, y le bajó su blanca bombachita hasta los pies y luego se la sacó. Y le puso la bombachita del instituto. “Ya está, bienvenida al Instituto. Ahora ya sos una más de nuestra comunidad” le dijo al tiempo que le daba una palmadita en la cola (todo delante de sus padres).  Lic. Vázquez: -“Ahora luego, iremos a la secretaría y te daremos la ropa del colegio, el jumper (uniforme de colegiala) y demás cosas”.

Tatiana se despide de sus padres y se va así como estaba casi desnuda, junto a la Lic. Vázquez a la secretaría, dónde esta le da el kit de ropa del colegio. Este constaba de:

o 3 pares de medias blancas, que llegaban hasta la rodilla.
o 3 polleras bastantes cortas, que casi le dejaban las nalgas al aire.
o 3 bombachas con la insignia y logo del instituto, muy chiquititas todas. A Tati se le perdían en el culo.
o 3 corpiños con la insignia y logo del instituto. Con forma de triángulo, con lo cuál las tetas se le escapaban por todos lados.
o 3 remeras del instituto, de un color blanco bastante clarito. Con un poco de transpiración o a contra-luz esas remeras se transparentarían de seguro.
o 2 pares de zapatos y 1 par de zapatillas.
o 2 sweaters del instituto.

Tatiana se incorporó a este Colegio en Mayo y los primeros dos meses, mientras tanteaba el terreno todo transcurrió con normalidad. De a poco se fue desatando y rebelando, volviendo a ser la chica terrible que era en el otro Colegio. Al empezar a sentirse a gusto en este Colegio y entendiendo como funcionaban aquí las cosas, comenzó a volver a ser la rebelde que era. Sin embargo, en este Colegio las cosas funcionaban de manera distinta. Es por eso que un día a mediados de Julio, la Directora la llamó a su oficina. La Directora ya venía con la idea de llamarle la atención por distintas cosas, pero comenzó por lo más evidente.

Directora. “Señorita, veo que usted no cuida el uniforme. Esta es la primera advertencia que le hago, si sigue sin respetarlo va a terminar por no usar ninguno. Ya que ese uniforme lleva los colores, escudo e insignia del instituto y debe ser honrado y respetado”.

Luego de esa primera llamada de atención, Tatiana prometió cumplir con las reglas, pero Tatiana que era bastante rebelde, siguió incumpliendo las reglas en cuanto al uniforme y poco tiempo más tarde la Directora la volvió a llamar a su despacho por segunda vez.

Directora: – “Bueno señorita, veo que no ha aprendido la lección”.

Mientras la Directora le hablaba, Tatiana mascaba chicle y un poco se burlaba de ella.

Tatiana: -“Sí, no aprendí la lección ¿Y qué?. ¿Cómo me va a castigar? ¿Me va a dar tarea?”.

De a poco la Directora se iba enfureciendo.

Directora: -“Usted está muy mal acostumbrada señorita. Es una mal educada. Pero a encontrado la horma de su zapato. Este no es un Colegio común, es un Colegio exactamente para señoritas como usted. Entrégueme inmediatamente el uniforme”.

Tatiana, seguía mascando chicle y no se movía.

Directora: -“Señorita, déme el uniforme que tiene puesto, es propiedad del Colegio”.

Tatiana que no se dejaba intimidar, ni le gustaba retroceder se desnudó ahí mismo en el despacho de la Directora, como si la cosa fuese de la menor importancia. Desafiante le contestó: “Así está bien”. Y la verdad que estaba muy bien … su cuerpo.

Directora: “No me desafíe señorita”.

Tatiana accedió un poco fácilmente a desnudarse, no porque desnudarse en público fuera algo común para ella, sino porque pensó que esto iba a provocar un escándalo y esto le traería serios problemas a la Directora, es decir el hecho de que haya una alumna desnuda en su despacho. Pero la realidad es que nadie se inmutó por el hecho. Este era un Colegio realmente especial.

No conforme la Directora con la actitud de Tatiana decidió darle una lección.

Directora: -“Veo Señorita que no ha entendido el castigo, así que si tanto le gusta estar desnuda, justo es la hora de gimnasia y usted va a tomar su clase de gimnasia precisamente desnuda”.

La clase fue una clase normal de gimnasia. Pero mientras el resto de sus compañeras estaban vestidas con ropa de gimnasia, ella debió hacer todo desnuda. Correr por el patio desnuda, hacer abdominales desnuda, hacer flexiones desnuda, jugar al volley desnuda. En fin todo lo que se hace en un clase de gimnasia. (Queda para el lector, imaginarse como se bamboleaban sus pechos al correr y la belleza de su colita torneada y transpirada al aire libre). El patio del colegio no estaba perfectamente cerrado, con lo cuál se juntaron un par de mirones que disfrutaron gratis de ver el hermoso cuerpo de Tatiana.

Una vez finalizada la clase la Directora estuvo satisfecha con el castigo propinado y la dejó tranquila por el momento.

Sin embargo Tatiana, no se curó del todo con el castigo de la clase de gimnasia nudista. Y un día luego de una discusión en el patio del Colegio, le contestó muy mal y le faltó seriamente el respeto a uno de los porteros. Que a la vez era uno de los caseros del Colegio y vivía en la parte de atrás del mismo.

Nuevamente la Directora la llamó a su despacho y luego del regaño general y típico le dice cuál es su castigo esta vez. Y el mismo fue: -“Deberás vivir con él unos 3 días como si fueras su esposa. Harás absolutamente todo lo que te pida o sino serás expulsada del Colegio y tus padres sabrán que fue por tu pésima conducta”.

Tatiana: -“No, por favor no me expulse. Mis padres no tolerarían otra expulsión de un Colegio”.

Directora: -“Mirá si cumplís el castigo de manera obediente, no te voy a expulsar”.

Ese mismo día a la noche, se tuvo que presentar en casa del casero. El Sr. Wilson. El Sr. Wilson, tendría unos 57 años de edad, era viudo y de origen mulato. Era muy bueno en su trabajo y de suma confianza de la Sra. Directora. Era un persona super responsable y honesta. Era siempre el primero en levantarse en el Colegio, lo hacía a eso de las 6 de la mañana y era uno de los últimos en retirarse, ya que su vivienda estaba ubicada en el fondo del Colegio. Hacía unos diez años que había enviudado con lo cuál hacía bastante que no tenía una mujer entre sus brazos. Ni bien entró Tatiana en su casa, luego de que se saludaran, le dijo: -“Necesito un poco de alegría visual, así que sacáte toda la ropita”. Tatiana obedeció a medias y se quedó en bombachita y corpiño. Pero ya la vista de Wilson estaba arreglada.

Wilson: -“Nena, preparáme la cena. Que sea algo rico” le dijo. Era un hombre bueno, pero rústico, con lo cuál sus formas de hablar no eran de las mejores. Tatiana fue a la cocina a prepararle la cena. El se sentó a ver televisión. Al rato, le dijo: -“Traéme una cerveza”.

Tatiana sacó una cerveza fría de la heladera y se la llevó. Cuando se acercó, empezó a acariciarle el culo, siempre por arriba de la bombacha. Justo en la televisión estaban pasando una película erótica o de soft-porn en la que una señorita en un cabaret o nightclub le estaba haciendo a un señor lo que los norteamericanos llaman “baile de la falda”. Y Wilson le dijo: -“Quiero que me hagas algo así” al tiempo que señalaba la televisión.

Tatiana se le sentó encima y empezó a restregarse por encima de su miembro. Wilson, comenzó a elevarse, a erectarse. Tatiana se frotaba por todo el cuerpo de Wilson, tratando de darle placer. Wilson le tocaba el culo y las tetas, una y otra vez. En un momento se aburrió del corpiño en el medio y se lo sacó. Tati quedó en tetas. Luego se excitó y comenzó a estrujarlas, magrearlas y apretarlas con más intensidad. De a poco también empezaba a meterle mano por debajo de la bombacha y cada tanto, estiraba el brazo, tomaba un trago de cerveza, y pasaba la botellita fría por los pechos de Tatiana, para que sus pezones se erectaran. También le convidaba tragos de cerveza a esta. Luego de manosearla un buen rato Wilson, fue por un poco más de acción. Hizo que Tatiana se corriera de encimar y bajara para hacerle una fellatio. Tatiana todavía con su blanca tanguita puesta se arrodilló, delante de Wilson y comenzó a lamer su miembro. El miembro del hombre negro era inmenso. No cabía completo en la boca de Tatiana. Tatiana comenzó su labor, su castigo, su penitencia y Wilson comenzó a disfrutarla. Se relajó, se recostó y dejó que Tatiana chupara su miembro de punta a punta. Era grueso, y erecto como un tronco. A Tatiana, que no tenía una abultada experiencia en el sexo oral le gustó este pene. Tenía algo especial, era como chupar un tronco. Grueso y duro. Necesitaba de toda su boca y de su lengua bien extendida para chuparlo. Wilson, parecía estar en otro mundo. Hacía tiempo que no disfrutaba de una situación así. Llevaba mucho tiempo de viudez. Y la pendejita sabía como proporcionarle placer. Incluso parte de su inexperiencia, hacía aún más excitante la situación. Como su boquita recorría tímidamente su miembro le calentaba. Aparte, el hecho de verla ahí, arrodilladita ante él, como si fuera todo un señor importante y no el portero del Colegio, era una situación muy excitante. El verla con esa chiquita tanguita blanca también era un lindo espectáculo. Que linda bombachita y que bien que le quedaba. Que bien se metía ese hilito en ese precioso culo. Mientras Wilson, pensaba y/o sentía todo esto, Tatiana no dejaba de lamer. Wilson, parecía estar en otra dimensión, de placer y relax y a Tatiana le daba la impresión de que no acabaría jamás. A medida que Tatiana chupaba, el pene de Wilson cobraba más tamaño y vigor y esto a Tatiana inconscientemente le gustaba, la excitaba un poco, el hecho de saber, que lo que estaba haciendo, lo estaba haciendo bien. Wilson volvió un poco a la realidad, dejó ese limbo de relax y placer al que había llegado y de solo ver y concentrarse un poco en el espectacular cuerpo de Tatiana se llenó de líbido y lujuria. Verla en tetas, en tanguita y con su pene en la boca, lo devolvieron al maravilloso y apasionante mundo del sexo y se puso casi por acabar. Pero fue bueno y le avisó: -“Cuidado nena que ahí va”.  Tatiana se sacó la pija de Wilson de la boca, pero enseguida Wilson la agarró por la cabeza y atrayéndola hacia él le puso nuevamente su miembro en la boca y le dijo: -“Te dije que ahí va, no que te ibas a salvar de probar mi semen”. Y acto seguido acabó un impresionante torrente de leche en la garganta profunda de Tatiana. Lo que no lo pudo tragar, Wilson se encargó de que lo recibiera en la cara y las últimas gotas, en los pechos.

Luego de esto, Wilson se acercó a la mesa y se puso a comer la cena que Tatiana había tenido que prepararle. No la dejó vestirse, le hizo quedarse así solo en tanguita e incluso no la dejó sentarse. Wilson pensaba que luego de 30 años de servicio a la comunidad educativa en general era momento de que lo sirvieran un poco a él. Era la hora de aunque sea por un rato, ser protagonista en esta vida que siempre lo había tenido por un segundón. Por eso Tati debió quedarse parada al lado de la mesa, como una camarera/mucama de lujo y servir vino o cerveza para Wilson según él le pidiera y/o servirle la comida. Tatiana comenzó a entrar en conciencia de la situación y a sentirse incómoda con su desnudez, pero Wilson no la dejó vestirse. Una vez que terminó de comer, se tomó un tiempo para descansar, para que le bajara la comida y luego volvió a la acción. Le dijo: -“A ver pendeja, vení por acá. Parate acá”. Tatiana se le acercó y se paró al delante de él, esperando alguna reacción típica de viejo verde como que se le abalanzara encima y le empezará a tocar el culo o las tetas. Sin embargo eso no ocurrió. Wilson le ordenó: -“Sacate la tanguita que el Tío Wilson se la va a quedar de recuerdo”. Tatiana se la quitó delicadamente, y se la entregó (como si de una ceremonia solemne se tratase) a Wilson en las manos. Ahora sí estaba completamente desnudita y eso la hacía estar un poco más expuesta a la lujuria de este señor. “Que lindo ahora tus dos orificios principales están descubiertos. ¿No te sentís como vacía? ¿Cómo si te faltara algo en ellos? No te preocupes que eso que sentís que está faltando es justo lo que yo te voy a dar. Ya probaste el sabor, ahora vas a sentir la potencia y el grosor” dijo Wilson. Y efectivamente, se la hizo sentir. La tomó por la espalda y la puso contra la mesa, en posición de 90 grados con la boca hacia abajo. Sus pechos quedaban aplastados contra la mesa, su cara de costado y su culo … en la posición ideal para ser penetrado. Estaba más durito y paradito que nunca, ideal para romperlo todo. Wilson metió dos de sus dedos en la boca de Tatiana. Los untó con la saliva de Tati y luego se los introdujo bruscamente en el ano. Para lubricar e ir dilatando la zona. Tati sintió un poco de asco y repulsión al sentir los dedos grandes y calientes del portero del Colegio entrar en su boca. Igual se olvidó rápidamente de ese asco, cuando sintió un colosal pene entrando en su orificio anal. Primero Wilson empezó empujando despacio, pero luego fue cobrando velocidad como una locomotora a vapor y empezó a bombear y empujar a toda máquina con todas sus fuerzas. Tatiana pensaba que era verdad todo lo que decían acerca de los negros. Pues si este hombre, a su avanzada edad, podía empujar de esa manera y con esa fuerza y vigor, no quería imaginarse lo que habría sido de joven, la hubiera partido al medio, desgarrándole el ano. Sin embargo era muy tarde para volver atrás, ella había sido castigada, y debía cumplir el castigo para demostrarle a la Directora que no iba a poder con ella y por supuesto, para evitar que la expulsaran del Colegio y que sus padres tomaran medidas mucho más severas con ella. Entonces puso el culito y aguantó una y otra vez los duros embates de Wilson. Wilson ajeno a todo lo que Tatiana pensara, no paraba de darle pija por el culo. La tenía tomada por la cintura y empujaba fuertemente, bombeando su pene dentro de ella. Alguna nalgadita le dio, pero no muchas. Lo que si hacía era pasarle sus grandes y negras manos por la espalda. De manera que Tatiana debiera quedarse si o si contra la mesa y no se pudiera incorporar en lo más mínimo. En esta posición, Tati sentía mucho más el pene de Wilson entrando en ella. Pene contra culo, pene contra culo, chocaban una y otra vez, haciendo mucho ruido por la fuerza que Wilson le imprimía al movimiento. A Tati le gustaba ese brusco choque entre cuerpos, el ruido a carne en movimiento, a sexo salvaje que hacían ambos.

Se estaba por venir, Tati sintió que Wilson comenzó a moverse un poco más despacio, un poco más despacio y PLASH se vino con toda su leche dentro de ella. Wilson cerró los ojos y dio un suspiro de alivio y placer, Tati ya se había corrido dos veces. Era un castigo, es cierto, pero hay reacciones del cuerpo que no se pueden evitar, y si bien disfrutaba de esas sensaciones, se sentía un poco puta por estar teniendo sexo con un hombre mayor y en esa situación. Podría haberse negado y arriesgarse a ser expulsada del Colegio, pero ella veía al sexo como un arma, con la que se podía sacar provecho. Era toda una mujer y lo estaba demostrando. No era la nenita rebelde que sus padres creían y esto era un poco una forma de vengarse ante la educación y formación puritana y católica. Por otro lado era toda una mujer y no arrugaba.

Era un hombre grande, con lo cual no pudo echarse más de dos polvos, polvazos pensó Tatiana. Así que una vez que acabó esta segunda vez se dirigió a su recámara e invitó a Tatiana a que lo siguiera así desnuda y se acostará con él. Ambos durmieron en la misma cama. No hubo más sexo esa noche. Algo de una tosca y limitada charla. Cuando Wilson se cansó de ver todos los programas de TV que veía habitualmente se recostó de costado durmiendo “cucharita” con Tatiana adelante. Aunque como dije, no hubo más sexo esa noche, Tatiana sintió el miembro de Wilson apoyado directamente en su culo toda la noche mientras dormía, incluso llegó a soñar con él y cuando se levantó a la mañana se dio cuenta que estaba algo mojada y que había tenido un sueño erótico con quién la había cogido la noche anterior.

Los dos días que siguieron para cumplir el castigo fueron bastante parecidos a este primero. Wilson no dejó ir a Tatiana a clase, se la pasó teniendo sexo con ella o haciéndola bailar desnuda para él. Hacía mucho que no tenía sexo y quería aprovechar los tres días que la Directora le había concedido con todo.

Como todos los castigos que le fueron dando a Tatiana, este tuvo un efecto pasajero. En un principio, Tatiana comenzó a portarse bien, pero luego su naturaleza rebelde la volvía a llevar por mal camino.

Un día, no estudió para una prueba y tuvo una fuerte discusión con el profesor de geografía. El castigo que le impuso la Directora, fue el mismo de la vez anterior, se tuvo que ir a vivir con el profesor de Geografía. Esta vez por una semana.

Tatiana en la prueba ya había sido aplazada, pero debía estudiar para el recuperatorio. Ahora estaba en la casa del profesor de geografía, que mejor lugar para aprender. Pero, para ello, el Profesor empleó un método muy particular de enseñanza. Antes de irse a dar clases al Colegio dejaba a Tatiana esposada a su cama de dos plazas y media, desnuda y con todos los libros de geografía que Tatiana tenía que leer y estudiar. Le decía que capítulos tenía que estudiar y cuando volvía a la tarde/noche de su trabajo le tomaba lección. Si Tatiana no la sabía a la perfección, aplicaba distintas medidas correctivas dependiendo de la lección de Tatiana.

Al Profesor, que era un tipo muy recto y al que le gustaban las reglas claras, desde un principio le aclaró a Tatiana que los castigos por no estudiar correctamente podían ser cosas como desde practicarle sexo oral, hasta ser cogida por el ano en seco, sin la más mínima lubricación o meterse las bolas chinas en el culo, y también cualquier otra cosa que su imaginación se le ocurriera y que pudieran hacer efecto en Tatiana y lograr que estudiara geografía. Con lo cual, con esta amplia definición, el Profesor podía hacerle casi cualquier cosa, pero respetando sus “reglas claras”.

El primero de los días en que convivieron, por ejemplo, el profesor dio a Tatiana tres capítulos, del libro de Geografía para estudiar. Los capítulos 8, 9 y 10. Cuando volvió de su trabajo, llegó, entró a su departamento y saludo a Tatiana con un “Hola” desde la puerta de entrada. Se dirigió a la cocina, pero sin pasar por el dormitorio donde Tatiana permanecía atada a la cama dando los últimos repasos a la lección. Se hizo un café, bien cargado, cómo a él le gustaba y cómo siempre lo tomaba y se dirigió a la habitación. “¿Cómo andás?” le preguntó a Tatiana en una especie de segundo saludo. “Bien” respondió ella. “Con el cerebro quemado de tanto estudiar” agregó.

Profesor de Geografía: -“Espero que hayas estudiado mucho, porque si no las consecuencias van a ser bastante duras”.

Le tomó una lección muy difícil, demasiado tal vez. Casi como si quisiera que Tatiana, que había estudiado bastante, no tuviera ninguna chance de aprobar. Cuando terminó de formular la última de las 25 preguntas que hizo a Tatiana se tomó unos minutos y luego le dijo: -“Tatiana, debo decirte que tenés un dos”. Tatiana se afligió un poco, pero más que nada, por el hecho de haber desperdiciado todo el día estudiando para un examen tan injusto, en el que tuvo nulas chances de aprobar. Incluso si hubiera ido respondiendo las preguntas bien, el Profesor hubiera ido subiendo el nivel del examen para que desaprobara.

Profesor de Geografía: -“Bueno, en vistas de que has desaprobado me veo obligado a hacer lo que corresponde” dijo y dejó en suspenso la situación.

Profesor de Geografía: -“Venga ese culito para acá”.

Tatiana que estaba esposada a la cama se dio vuelta, medio poniéndose en cuatro y apuntó con el culito hacia el profesor, sabía que no tenía mucha alternativa. Se preguntó para sí misma que le haría este, ya que no se veía como la clase de tipo que la penetraría por el ano directamente.

Tatiana: -“Profesor, le pido un favor. No me haga nada en la colita, ya que hace pocos días he sido castigada yendo a la casa del portero, el Sr. Wilson y me ha dejado la cola destruida con la enorme verga que tiene”.

Profesor de Geografía: -“Así que Wilson Eh. La verdad me importa poco, lo que te haya hecho Wilson. Esto es Geografía. El castigo anterior que te dio la Sra. Directora nada tiene que ver con esto. Ahora venga ese culo para acá. Y tranquila que no lo voy a romper, solo voy a jugar con él”. Tati dejó su culito en punta. El Profesor sacó algún accesorio de su maletín. Las había comprado hoy y eran las bolas chinas. Una a una las fue metiendo por el conducto anal de Tatiana quien se aguantaba los dolores y las sensaciones sin chistar. Cuando metió la tercera, le preguntó: -“¿Qué sentís?”. “Algo de dolor” contestó ella.

Profesor de Geografía: -“Aguanta que hay varias bolas más”.

“¿Por qué me hace esto” le preguntó ella.

“Para que aprendas” le contestó él.

“No creo que esto tenga nada que ver con Geografía” dijo ella.

“Sí, tiene que ver con Geografía. Con la Geografía de tu cuerpo, que es lo que estoy explorando en este preciso instante” contestó él. “Además te recuerdo que luego de este período de “estudio” yo tengo que hacer un informe a la Directora y seguro vas a querer que ponga que te portaste bien y que estudiaste mucho en el” agregó el Profesor.

“Ponga lo que quiera. No me interesa” dijó Tatiana haciéndose la desafiante para tomar algo de control en la situación, pero la realidad era que las bolas chinas le seguían entrando una a una en el culo.

Finalmente el Profesor logró meter la última. “Me duele” le dijo ella. “Que bien” le respondió él. “Y preparáte porque vas a estar un ratito largo así. Acostumbrate porque las vas a tener adentro un ratito”. Y así le dejó las bolas chinas en el culo por intervalo de entre 45 minutos y una hora.

“¿Querés que te saque las bolas chinas del culo?” preguntó él esperando la suplica de ella y para hacerle sentir su estado de sumisión.

“Sí por favor, se lo agradecería” respondió Tatiana, a la vez que por su cabeza pasaba el pensamiento de que nunca pensó que un tipo tan correcto en lo público, como era el Profe de Geografía pudiera ser alguien tan perverso en lo privado.

Profesor de Geografía: -“Para que yo te saque las bolitas del culo, vas a tener que hacer algo por mi”.

Tatiana: -“Haré lo que sea”.

Profesor de Geografía: -“Nunca digas lo que sea, ya que “lo que sea” puede ser aún peor que lo actual”.

Tatiana: -“¿Y que puede ser peor que este dolor insoportable?”.

Profesor de Geografía: -“No sé aún algo se me va ocurrir”. Penso un poco y luego dijo: -“Ya sé, me vas a tener que chupar el culo, masturbarme y hacerme acabar”.

Con esto Tatiana se terminaba de convencer que el Profesor era un tipo raro al 100 %. Lo que le estaba pidiendo, no era algo que a todos los hombres les gustara, ni algo a lo que todos se animen. Tampoco a ella le agradaba la idea. Ya había tenido que soportar varias pijas en su boca como castigo, pero esto era algo nuevo. El Profesor se paró al lado de la cama. Ella en cuatro como estaba se acercó, poniendo su cara al lado del culo del Profesor. “Tiene un lindo culito” pensó. Blanquito y parado. Le gustaba. Sin saber bien que hacer metió su lengua en el ano de su Profesor. Este casi ni se inmutó. La cosa arrancó mal y todavía tenía las bolas chinas en el culo, debía esmerarse, hacer acabar y contentar al Profesor para que se las sacara. Siguió tímidamente metiendo su lengua en el orificio anal del Profesor. Este parecía no sentir mucho. Luego se dio cuenta que debía y podía ayudarse con sus manos. Comenzó a masturbarlo suave y delicadamente con la mano derecha y con la derecha le acariciaba los testículos. También se dio cuenta al poco tiempo que no debía chupar siempre en el mismo lugar. Bajó un pocó y lamió el punto que está entre el ano y los testículos y ahí el Profesor pareció sentir algo. Siguió lamiendo en el mismo lugar, aunque de distintas formas y con distintas intensidades y el Profesor se encendió definitivamente y comenzó a disfrutar el momento. Con su mano derecha por momentos los masturbaba rabiosamente para acelerar el trámite y por momentos bajaba el ritmo y lo hacía con suavidad, para desconcertarlo y excitarlo más de esta forma. Así el Profesor no sabía que iba a pasar. No era del todo agradable para Tatiana el lugar donde tenía que lamer, pero ya estaba metida en eso. Chupó y chupó por un largo rato. Hacía lo mejor que podía con su lengua que pasaba un poco por los huevos del Profesor y un poco por el ano propiamente dicho. Otra cosa que excitaba mucho al Profesor eran las suaves caricias que le proporcionaba con su delicada manito por debajo de los testículos. Tan bien hizo Tatiana su labor que el Profesor, a quién no se lo veía un tipo super-potente sexualmente hablando, acabó un torrente de leche. Esta vez, no sobre Tatiana ya que acabó para adelante y Tatiana estaba ubicada detrás de él.

El Profesor cumplió su promesa y le dijo: -“A ver vení que te voy a sacar las bolas chinas del culo”. La salida también fue algo dolorosa, especialmente cuando salieron las primeras. Pero al final la sensación fue de alivio. Sin duda el ano de Tati se había agrandado, ahora estaría más preparada a futuro para disfrutar del sexo anal.

Tatiana se imaginó como ya estaba acostumbrada, que luego de un descanso, el Profe iba a volver a la carga y se la iba a coger nuevamente esta vez probablemente de una forma más tradicional. Pero eso no ocurrió. La desesposó de la cama y luego comieron juntos, charlaron, miraron televisión y luego se fueron a dormir. El profesor había quedado satisfecho y no volvió a tocarla con intenciones sexuales durante esa noche. Eso sí le dejó instrucciones muy claras para la mañana siguiente.

Era un tipo de levantarse muy temprano a las 06:30 hs. ya estaba arriba. Las instrucciones que había dado a Tatiana eran las siguientes: A esa hora exactamente debía estar paradita al lado de la cama, en bombachita solamente y con el desayuno servido. Ella no iba a desayunar con él, sino que lo haría más tarde, para poder atenderlo bien y que él no se demorase. Tati puso el despertador de su celular algo más temprano, a eso de las 6 de la mañana. Se levantó y fue a la cocina a preparar el desayuno. Con café, tostadas, mermelada, manteca, jugo de naranjas recién exprimidas y todo lo que le gustaba al profesor. A las 6 horas y 28 minutos. Se paró con la bandeja del desayuno al lado de la cama. Se quitó la poca ropa que traía puesta, se quedó solo vestida con una insignificante, casi inexistente tanguita y despertó al Profesor. Este bostezó y tardó un rato en despertarse realmente. Que manera de hacerlo. Que bella forma de despertar. Que hermosa visión al despertar. Una linda joven en tetas, que más se puede pedir, y encima con el desayuno listo. El tipo se tomó muy tranquilo su café, su jugo y comió algunas tostadas con manteca. Mientras tanto, Tati permanecía parada al lado de la cama con la firmeza de un soldado. El Profe una vez que terminó el café cada tanto le tocaba y/o acariciaba un poquito la cola, pero no hacía nada más que eso. Llamaba la atencion de Tatiana el hecho de que ni siquiera hubiera tocado la mermelada. Pero todo tenía un porque, tratándose de alguien tan pulcro y metódico como el Profesor de Geografía.

“Vení acercaté” le dijo. Tatiana se subió a la cama por el otro lado y se quedó como arrodillada.

“Hoy quiero comer mermelada, pero no con tostadas. Quiero comer tetas con mermelada” dijó el perverso profesor. Acto seguido untó en el seno izquierdo de Tatiana mermelada de durazno y en el derecho mermelada de naranja. Tati sintió el frío de dichas sustancias. Era una sensación rara, pero no llegó a sentirlas mucho, ya que enseguida, atrás de la mermelada, se vino la lengua del Profe en cada uno de sus pechos barriendo con toda la mermelada a su paso.

“Que rico” remató el Profe. “Es algo que alguna vez deberías probar. Es maravilloso sentir el dulce sabor de la mermelada combinada con la suave y firme a la vez textura de tus tetas”. Que tipo raro seguía pensando Tatiana mientras se dejaba chupar los senos una y otra vez. El profesor le untaba mermeladas de distintos gustos y las devoraba todas sin dejar rastros. También le untó la típica crema y el dulce de leche. Le hubiera gustado también al Profesor, untarle cosas en la vagina y en el culo, pero hubiera sido más incomodo para “comer” y se le haría tarde. Tenía un día complicado y debía irse. Sin embargo antes de hacerlo, encomendó a Tatiana los capítulos 11, 12 y 13.

Esta vez Tatiana decidió que no se iba a matar estudiando, si después de todo el Profesor sabía de Geografía muchísimo. Era también profesor universitario y de una forma u otra elevaría el nivel del examen para que ella no aprobara y tener que hacerle “cositas”.

Al volver al atardecer, su ingresó fue similar al del día anterior. Cuando llegó a su dormitorio, en dónde Tatiana estaba estudiando, llegó con su café en mano y la saludo. Le tomó un examen, pero esta vez uno mucho más fácil. Tatiana se sintió una boluda, se hubiera leído un poco lo hubiera aprobado, pero no lo hizo.

Profesor de Geografía: -“Ay, Tatiana, Tatiana. Lo tuyo es un caso serio. No sé que voy a hacer con vos”.

Tatiana: -“Eso mismo decían mis padres y acá estoy”.

Profesor de Geografía: -“La verdad no sé como te voy a castigar ahora para que aprendas. Yo pensé que con lo del otro día ibas a escarmentar pero veo que no”.

Tatiana iba a decirle que él le tomó un examen para que desaprobara pero era inútil.

“Ya sé” dijo él. “Vas a tener que ir a tocar el timbre del tipo que vive en el 1ero. “A” medio desnudita y le vas a tener que pedir un poco de azúcar y luego una prenda más y te dejo descansar por hoy”.

Tatiana preguntó: -“¿A que te referís con medio desnudita?”

Profesor de Geografía: -“Sólo con dos prendas”.

Tatiana pensó que le iba a dar una falda y una remera.

Profesor de Geografía: -“Vas a ir con la bombachita y con esa remerita”. La remerita era una remera muy cortita, ombligo afuera y muy escotada por cierto. Además el tipo del 1ero. A era un tipo evangelista muy religioso y vivía con su familia, compuesta por su señora un hijo y una hija. Tatiana salió del departamento, así como el Profesor la había mandado, casi desnuda. Miró que no viniera nadie y se metió en el ascensor. Por suerte era tarde y nadie la vió. Descendió hasta el primero. Nadie tampoco por suerte en el pasillo del primer piso. Se acercó sigilosamente a la puerta del 1ero. “A” y golpeó. Don Carlos, el evangelista, miró por la mirilla de la puerta y vió el rostro de una chica. No la alcanzaba a verla de cuerpo entero a través de dicho dispositivo. Al abrir la puerta casi se infarta. No entendía nada. Igualmente era religioso, evangelista, pero no era de vidrio, inmediatamente se calentó con la joven aunque dado lo moralista que era, temió un escándalo con su mujer y su familia.

Tatiana: -“¿Hola, no me daría un poco de azúcar?” preguntó Tatiana con un tono que mezclaba lo sexy y lo inocente/ingenuo.

Apenas pudo pronunciar palabra y decir “Sí, ya te traigo” apresurándose a cerrar la puerta.

Su señora preguntó: -“¿Quién es cariño?.

“No es nadie” respondió él.

“Cómo nadie. Yo escuché el timbre” le retrucó su señora.

“Te dije que no es nadie” insistió él.

Su señora, también muy religiosa y no conforme con la respuesta se acercó a la puerta y la abrió. Al ver el gesto de extrema de sorpresa de su madre los hijos también se acercaron a la puerta y vieron a la bella joven casi desnuda parada en su puerta y esperando algo.

“Hola” dijo Tatiana quien ya había perdido a través de las distintas experiencias casi toda su timidez.

Enseguida llegó Carlos con una tacita de azúcar y se la entregó y cerró la puerta inmediatamente. Miró por la mirilla una última vez y vió como la chica se iba y subía al ascensor. Mejor dicho, no reparó tanto eso como en el fino hilo de tela que se colaba entre los dos cachetes de sus nalgas. La vista era deliciosa. Su esposa, puertas adentro le hizo un gran escándalo, pero que no hace a la historia principal.

Tatiana subió y volvió con el azúcar. La primer parte de la misión estaba cumplida. ¿Qué le aguardaría ahora? Seguramente esto habría sido un ardid del Profesor para ganar tiempo y pensar algo mucho más sucio.

Cuando volvió al departamento el Profesor estaba esperándola con toda su lujuria y líbido a pleno.

“Ya tengo el castigo de hoy para vos, mi querida. Vamos para el dormitorio”.

En el dormitorio el profesor le ató las muñecas una con otra y se las puso por la espalda. Le vendó los ojos con un grueso paño negro que no dejaba pasar una gota de luz. También le ató los pies. Tomó una tijera, cortó un poco y luego rompió la remera dejándola en tetas nuevamente. Tomó la bombacha por el elástico hizo un corte con la tijera, otro en el otro elástico y luego retiró la bombacha dejando a Tatiana con su conchita al aire nuevamente. Para Tatiana la incertidumbre era total. No sabía que le harían. Y eso la ponía loca. El profesor se desnudó completamente. Y empezó a excitarla de diversas formas. La besaba en la boca. En el cuello, dulcemente. Una y otra vez. Le acariciaba los senos delicadamente. Los lamía, pero todo con una suavidad distinta a la del día anterior. El trato era muy distinto. Le tocaba el culo por el costado. Tatiana se iba excitando de a poquito. Quería evitarlo. Pero no podía. De a poquito se iba humedeciendo y excitando. Incluso de tanto en tanto se le escapaba algún gemido que ella intentaba reprimir. “No lo reprimas” le decía él “Dejáte llevar”.

Entre tanta caricia y tanto beso, empezó a pasar su pene por la concha de Tatiana pero sin penetrarla en lo más mínimo. Le rozaba la vagina. Para un lado, para el otro. Amenazaba con introducirle la puntita, pero enseguida la retiraba del todo y volvía con las “caricias” de su pene sobre la vagina de Tati.

Durante una hora, estuvo repetiendo estos procedimientos. Tatiana ya estaba muy excitada. Muy caliente. Y el hecho de estar vendada, y atada. La colocaba a ella en un sitio mental donde solo había lugar para el placer. No debía hacer nada, solo relajarse y gozar. Al estar vendada no pensaba en quien le estaba haciendo todo ello, solo se dedicaba a sentir las sensaciones.

El Profe le seguía rozando su vagina con el pene, pero no la penetraba y Tatiana se mojaba cada vez más, pero sin llegar a acabar.

El juego del profesor, no era sólo sexual era primordialmente psicológico, lo que le estaba haciendo en este preciso instante y le preguntó: -“¿Que es lo primero que se te viene a la mente? ¿Si me tuvieras que pedir algo ahora ya, pero sólo una cosa, que me pedirías?”.

Tatiana gritó como una loca, como una desesperada: -“¡Metéme tu pija YA! Por favor, no aguanto más. ¡Metémela Ya! Estoy re-caliente. Penetrame”.

“No” respondió seca y simplemente él. “Te vas a quedar con las ganas putita”. Y así fue, la dejó al borde de la explosión, super caliente, pero no le dio lo que ella le pedía. Y ese fue el peor castigo, la peor tortura que le podía hacer. Tatiana estaba tan, pero tan caliente que casi no pudo dormir en toda la noche, y como estaba atada tampoco pudo proporcionarse ella misma placer. Al día siguiente el profesor levantó y desató a Tatiana para que le preparara el desayuno, pero antes de preparar este último para el Profesor, Tatiana fue al baño y se masturbó porque no podía aguantar la excitación.

El resto de la semana transcurrió de manera similar con distintos castigos, pero de manera similar. Incluso Tatiana logró aprobar dos días distintos la lección y esos dos días se salvó de la reprimenda.

Una vez que terminó su período de estudiar Geografía de manera intensiva, Tatiana se portó mejor por un tiempo y todo transcurrió por los cauces normales de un Colegio Secundario. No sé si lo dije en otra parte del relato, pero Tatiana estaba en quinto año. Con lo cuál, luego de finalizado el mismo, era tiempo de realizar el famoso viaje de egresados. Durante el transcurso del año las alumnas de ese colegio realizaba distintas actividades para juntar fondos y dinero para el mismo. En otros colegios, mixtos, en general una de las actividades que se hace para dicho fin, es realizar un desfile de modas, en el que se cobra entrada y se venden bocadillos y bebidas a los asistentes. Sin embargo en el desfile de unos años atrás había habido algunos inconvenientes que no vienen al caso contar y que obligaron a la Directora del colegio a tomar la determinación de no permitirlos en adelante.

Sin embargo la misma, había conseguido una mejor fuente de ingresos y financiación del viaje. A la vuelta había otro Colegio, el Colegio Industrial – Técnico Nro. 17 “Don José de San Martín” que era un Colegio sólo de varones. Ellos también debían juntar fondos, pero al ser todos varones, un desfile de modas no sería demasiado exitoso. Por eso la Directora, que era una mujer brillante en algunas cosas, había negociado con el Director que por cada chica que ella le enviaba (“alquilaba”) en este caso para su desfile este le debía pagar U$S 200.

El Director del otro colegio, cuando se sentaron a negociar le dijo: “Irma, estás perdiendo la cordura. Si yo te pagó U$S 200 por cada chica de tu colegio que venga al mío para el desfile no voy a poder juntar fondos para el viaje de egresados de mis alumnos. La única forma de recuperar la plata, sería cobrar entradas más caras que la gente no va a pagar. Salvo que desfilaran desnudas”. Pero esto el Director lo dijo, como una locura, no como algo que el quisiera hacer, ni que fuera correcto, o que fuera a pasar.

Sin embargo la Directora Irma, una mujer implacable contestó rápidamente: “Veo que vas entendiendo. Yo sabía que sos un tipo inteligente”. Vos pagáme, que las chicas vienen como parte de sus obligaciones extracurrículares y luego lo que pase en este colegio ya no es responsabilidad mía. Aquí estarán bajo tu cargo y si vos querés que desfilen desnudas lo harán”.

Director: -“Bueno, dejámelo pensar”.

El Director se tomó 1 semana para pensarlo y pasado ese plazo llamó telefónicamente a la Sra. Irma diciéndole: “Irma, bueno vamos a hacer el desfile, que sea en agosto”.

Irma: -“Ok. Entonces lo haremos. Te voy a mandar a todas las chicas de 5to. año que son unas 22 y también a una de 4to. año que aunque no va de viaje es un “avión” y le va a encantar al público que vaya al desfile”.

En los primeros días de agosto, se realizan los preparativos previos del desfile. Los organizadores eran los varones del otro colegio, con la mínima coordinación y superior de un profesor. Los varones del otro colegio fueron quienes eligieron la ropa, definieron los distintos estilos y pasadas del evento. Como era de suponerse, los varones organizaron todo para su propio deleite visual y eligieron ropa muy provocativa, para que las chicas del otro colegio se vistieran muy perras.

Finalmente llegó el gran día, luego de un breve discurso de apertura que dio el abanderado del curso, el desfile lo abrió una chica llamada Nati. Rubia, hermosa. Menudita pero hermosa, ojos celestes, hermoso cuerpo. Lindo culo, lindos pechos, lindas formas. Un regalo a los ojos para abrir el desfile y lo abrió desfilando en ropa de noche, que fue la primera de las pasadas.

El desfile estaba organizado en dos partes. En la primer parte había cinco pasadas o estilos diferentes. Primero venía la ropa de noche, de fiesta. Luego, la ropa común, casual, informal. Luego venía una pasada con los uniformes de los distintos colegios. En cuarto lugar venía la pasada en ropa de gimnasia. En quinto lugar, los disfraces. En esta primer etapa en todas las distintas pasadas por la pasarela participaban tanto los chicos del colegio como las chicas del otro colegio.

Los dos primeros estilos pasaron sin mucha repercusión en el público, aunque las chicas se veían verdaderamente muy bien en los vestidos de noche y los chicos se veían muy elegantes. Ya en el tercer estilo, las chicas vestidas de colegialas, con sus polleras a cuadros características y más cortas que lo usual, comenzaron a despertar la líbido de parte de la platea masculina presente.

Cuando llegó la cuarta pasada de Tatiana, en ropa de gimnasia bien ajustada, que le marcaba todo el cuerpo el evento comenzó a tornarse más caliente. Fue una especie de punto de inflexión. Para esa pasada los varones organizadores habías elegido para Tatiana una “calza” de Lycra de color rojo fuerte, Ferrari desde el cuello a los pies. Esta vestimenta que marcaba una por una, todas las curvas de su cuerpo, sumada a la belleza natural de Tatiana y a su altura, impactaron de lleno en la platea masculina que empezó a despertar verdaderamente y a disfrutar y deleitarse con este desfile. En los preparativos previos, Tati, viendo lo ajustado de la indumentaria que le tocaba había decidido que para esa pasada no iba a utilizar ropa interior, ya que sino se le marcaría demasiado la tanga por encima de la ropa y también el sostén y quedaría a la vista del público casi como una verdadera zorra, una ramera. Sin embargo, el remedio fue peor que la enfermedad y al no usar ropa interior, sus pezones se marcaron terriblemente por encima de la calza de Lycra y en la parte de abajo, su culo se encargó de “comer” la tela que se le introdujo de lleno en él y también se le marcó de manera excesiva la vagina. Tatiana no se dio cuenta, hasta que terminó de realizar su caminada por la pasarela. El público mientras tanto fascinado y agradecido. Tati se sintió un poco avergonzada, pero no se hizo problema, ya que sabía que la cosa luego se pondría más caliente.

Luego venía una segunda parte, que era la que realmente estaba esperando el público presente y los mismos alumnos del colegio, en el que sólo participaban las chicas del otro colegio. Y cuyas pasadas les voy a contar a continuación: venía en primer lugar el segmento de las bikinis y ropa de playa, luego ropa erótica variada y/o lencería y por último desnudez total o semi total dependiendo a lo que se animarán cada una de las chicas que desfilaban.

Primero vino como estaba previsto, la pasada en bikinis. No fue lo que más gustó al público de esta segunda etapa, pero aquí ya se comenzaba a ver y a descubrir los cuerpos hermosos y privilegiados que tenían algunas de las chicas. A Tatiana en esta parte le tocó desfilar con un bikini amarillo.

La segunda pasada de Tatiana, en esta segunda parte del desfile, fue con una tanga blanca y una musculosa deportiva, suelta y sin corpiño de manera que los que estaban en las primeras filas pudieron ver perfectamente el nacimiento de sus pechos.

A cada pasada del desfile, la temperatura y la provocación por parte de los organizadores iba subiendo. Hubo varias “pasadas” de distintos estilos, pero cada vez más “hot” y más subidas de tono.

La tercera pasada de Tatiana fue con una microtanga roja dos florcitas de brillantina en sus pezones. Fue la primera en pasar así. Abriendo el segmento de la desnudez o semi-desnudez. Le tocó a ella, por ser la “nueva” del otro colegio. Ya que nadie quería ser la primera en este segmento. Nadie se animaba, pero alguna tenía que abrir el juego. Tatiana llegó a la punta de la pasarela, solamente vestida con su tanguita roja, que prácticamente era inexistente y se perdía en su culo, ya que ella había pedido “semi-desnudez”. Sin embargo, una vez en la punta de la pasarela, viendo al público tan “contento” con su figura y viendo lo animados que estaban tomó su tanguita roja por los elásticos de los costados, se la bajó y la arrojó al público. Exponiendo su sexo ante todos. “Un aplauso para la belleza de Tatiana pedía el conductor de la ceremonia a través de los micrófonos”. Tatiana pego la vuelta y se fue, mientras unas 300 personas miraban su culo y la aplaudían de manera impresionante. Se llevó el aplauso más importante de la jornada. Luego continuaron desfilando las chicas algunas desnudas y otras semi, para deleite de los hombres presentes. Eran todas bellísimas. Y que bien les quedaban las tanguitas o directamente la desnudas. Era un mar de tetas y culos hermoso.

Tatiana hizo otra pasada más en esta sección, pero ya esta vez completamente desnuda, excepto por un lindo collar plateado que se puso y un aro en la vagina.

El cierre definitivo del evento lo hicieron Tatiana, Nati y Brenda (la chica de 4to. año) las tres que fueron consideradas las más lindas, por votación de los varones del otro colegio y lo hicieron “vestidas” solamente con tanguitas blancas y sin corpiño. Se pararon de izquiera a derecha en el siguiente orden: Natalia, Tatiana y Brenda. La tanguita de Nati decía la palabra “DESFILE”, la de Tatiana “DE MODAS” y la de Brenda “2007”.

El Director y la Directora finalmente cerraron el desfile con un discurso muy emotivo que termina con los dos diciendo a coro “El desfile ha sido un éxito” y la gente aplaudiendo de pie emocionada. En la pasarela los chicos del colegio Industrial y las chicas del otro colegio (desnudas o en ropa interior) también aplaudieron a los directores de sus respectivos colegios y agradecieron al público en general.

El año no terminó allí, pasaron algunas cosas más que les contaré seguramente en un próximo relato.

Si quieres enviarme tus opiniones o comentarios:

julieta_s24@hotmail.com

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Enculado por caníbales

Soy español, aburrido, de 47 años, aunque muy caliente y bien conservado. 1,78 mts, de piel algo morena y pelo entre negro y canoso ya. Soy gay, pasivo y algo masoca. Mi fantasía es sobre indios que me capturan.
Un día decidí vivir esa fantasía y fui a Venezuela para irme con un guía por el alto Orinoco a buscar una banda de 15 indios, feroces caníbales gays que aterrorizaban la selva. Ya en zona salvaje decidió el guía no seguir ante la cercanía de la zona caníbal. Yo decidí seguir…los buscaría y me dejaría apresar aunque me devorasen, pues se decía que sus ritos eran de sodomizar a sus presas antes de comérselas.
Al poco me noté observado y seguido. Y sin saber cómo, me ví asido fuertemente por los robustos brazos de un indio y otros dos fornidos me amarraban fuerte y me desnudaban por completo. Me subieron a su canoa. En ella, el que me capturó, que sabía español, me palpó y me acarició por la espalda para ver si mi reacción era de homosexual. Al ver que sí, me agarró por la cabellera y con la otra mano me agarró los testículos fuertemente y me susurró al oído:
-¡eres miiiiooooo!
-¡yo te cacé como a un tapir lo caza un jaguaaarrrrr!
-¡comeré tu carne sabrosa y tus huesos adornarán mi choza hermoso blancoooo!
-Pero antes te clavaré mi cola en tu culete varios días para que te relajes y tu carne sea tierna.

Al llegar a su aldea los demás indios gritaban alaridos de alegría ante la buena “caza humana”. Mis captores también daban alaridos. Me llevaron ante el cacíque, sentado en su trono adornado de huesos humanos y cráneos y cabelleras. estaba ante un bellísimo y fornido caníbal, completamente desnudo con una cola enorme, pintado y tatuado, y adornado de collares y plumas.
Me miraron los 15 indios en silencio, esperando a ver qué decía el cacíque. Éste y un hechicero susurraron un rato mirándome y al fin dijo algo. Mi captor me llevó a un jaula dentro de la tienda del cacíque. Por la noche, junto al fuego de la hoguera, los hermosos guerreros danzaban frenéticamente y yo fui obligado a danzar también, ya desatado. Era hermoso ver los falos de los desnudos guerreros moverse al ritmo de los tambores de piel de anaconda. Luego me dieron exquisita carne de mono y deliciosa bebida.
Por fín el cacíque me hizo arrodillarme ante él para que le lamiese su enorme cola. Era una cola muy linda y rica. Chupaba y chupaba ese falo. Me tumbó luego y puso su culo sobre mi boca y empecé a explorar sus entrañas con la punta de mi lengua. Era excitante para mí. ¡Por fin hacía lo que quería desde que era niño al ver documentales de la tele! Era tal el placer que apenas temía el que sería devorado en unas semanas.
Tras un rato de lamida me hizo tumbarme hacia abajo con las piernas extendidas. Me untó con una grasa muy lubricante e indolora que sacaban de los pecaris. Sus dedos exploraron primero mi sfinter. Sabía masajear muy bien. Por fín sentí su enorme y durísima verga dentro de mí. Yo participé acompasando mi movimiento anal al de sus embestidas. Fué trepidante el ritmo enloquecido entre suspiros de placer de ambos.
Al rato se corrió y sacó muy suavemente su verga. Me encantó su suavidad y la sensibilidad final de su capullo al salir de ano placentero.
Todo esto fue en presencia de los cuirosos guerreros y el hechicero que miraban fijamente el acto y esperaban su turno diario. Eran 15 guerreros y 15 días para ser sacrificado. Mi captor me llevó a su choza y acurrucado dulcemente en sus brazos caí en profundo sueño mientras me besaba amorosamente y me susurraba:
-Tú dormir mi Amor Blanco, tu ser muy lindo para ser comido, mejor quedar como juguete sesual del cacíque, el cual decidir que tu ser esclavo de la tribu para siempre.
Yo le repondí: sí mi bello caníbal, yo ser tuyo y del Gran Cacique, claro que sí Jaguar Caníbal
Los siguientes meses y años fuí amado y follado con todo tipo de fantasías y juegos que me hicieron muy feliz, sin desear escapar pues ya me convertí en Amor Blanco.
Espero os haya gustado. Me gustaría que me escribiéseis a carpetano02@hotmail.com
Un beso a todos y ¡Viva el orgullo gay!

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La guerra de las fogosas (Primera parte)

En Marzo del 2007 tres fogosas querían irse a vivir juntas.

Tanto Lucía como Marta como Sabrina estaban hartas de sus respectivos hogares.

Lucía, cansada de las quejas de su madre, decidió que ya tenía edad y ovarios como para irse a vivir sola. A partir de ahora iba a comer cuando le diera la gana, iba a pegarse tres días de fiesta si quería, y se iba a llevar al novio a casa si le salía del mismísimo.

Marta, que vivía con el novio, tuvo una discusión con él acerca de unas fotos de ella en tanga que circulaban en Internet; así que también se marchó del hogar conyugal para darse un descansito.

Sabrina no tenía problemas serios, pero estaba harta de coches estrechos y hostales baratos, quería hartarse de chingar en una buena cama.

Tardaron unas semanas hasta que encontraron un pisito guay para vivir. Éste estaba situado en una zona residencial, disponía de cuatro amplias habitaciones, aire acondicionado, una cocina con lavaplatos y una terraza muy grande.

Instalaron el Internet y pronto llegó la sorpresa de las facturas: los baños de media hora de cada una de las tres, el ordenador echando chispas todo el día, la comunidad que al final no iba incluida en el precio; en fin, que las facturas hicieron estragos en los bolsillos de las nenas.

Aprovechando que quedaba una habitación libre, decidieron poner un anuncio en el periódico para encontrar una compañera más y así aligerar gastos.

Se busca persona responsable para compartir piso con tres chicas. Amplias habitaciones individuales, Internet, lavavajillas, aire acondicionado.

Llamen al 617556418

El cartelito lo diseñó Marta y en cuanto Lucía lo vio se puso furiosa:

—¡Pero niña! ¡¿Es que no te das cuenta de que ahora se nos van a colar aquí un montón de salidos a pillar cacho?! Tendrías que haber especificado: «Se busca chica».

Marta puso cara de circunstancias. Lucía siguió abroncando:

—Y encima cuando lleguen y vean cómo somos las tres, seguro que nos van a dar el coñazo para quedarse.

Sabrina opinaba lo mismo:

—Yo paso de compartir piso con un tío por dos cosas: Primero porque voy todo el día en bragas. Y segundo porque quiero traerme a todos los buenorros del mundo sin que nadie se entere. O mejor dicho: sin que luego algún idiota lo vaya pregonando por ahí.

Marta se excusó buscando un poquito de comprensión:

—Yo lo hice pensando en alquilar el piso lo antes posible. Siempre podemos rechazarlos o mandarlos a la mierda…

Ese mismo día por la tarde llamó una chica y fue a visitarlas. Era rubia, muy mona y parecía muy modosita y responsable. Vio el piso y le encantó. Se despidió diciendo que quería pensarlo porque tenía un par de pisos más en mente. Ellas con amplias sonrisas le expresaron que estarían encantadas de tenerla allí, y que se decidiera lo antes posible.

Casi llegando la noche, Marta estaba dándose una ducha en plan erótico, con la manita bien abajo y pensando en sus asuntos personales. Sonaba el móvil. Ella con prisas cerró el grifo, se enrolló la toalla para no manchar el suelo, y fue a cogerlo; estaba allí mismo, encima del bidé.

—¿Sí, dígame…?

Una voz masculina muy sensual resonó a través del aparato:

—Buenas noches. Llamaba para preguntar por la habitación que tienen en alquiler.

—Muy bien. ¿Cuándo quiere venir a verla?

—Cuando usted prefiera.

Ese «cuando usted prefiera» sonó a voz de locutor de radio erótica o a las voces que doblan a los actores porno y te mojas del tirón sólo con oírlas. Marta pensó en que a las amigas no le iba a gustar nada que un tío se colara por allí, pero ella estaba todavía caliente, y la voz de ese hombre era tan morbosa… que siguió hablando con voz coqueta a la vez que se enredaba los rizos en los dedos.

—Sí, mire, somos tres chicas… —pasó la lengua cálidamente por el labio inferior—… vivimos aquí solitas… y estamos buscando a alguien educado…

Le faltó decir que estaban cachondas y que buscaban un tío con un buen pollón.

—¿No les importa que yo sea varón, verdad?

—Claro que no —respondió dejando caer la toalla.

—Me gustaría saber la dirección, si es tan amable.

—Sí, apúntela, es: Avenida…

—Mañana a las diez me pasaré a ver el piso. Si a usted le parece bien. Yo me llamo Javier.

Se pellizcó el pezón, y con voz de cachondona dejó salir:

—Me parece estupendo. Yo soy Marta

—De acuerdo, allí estaré. Mañana nos vemos.

Marta suspiró rebasada y dejó el móvil sobre el lavamanos. Volvió a la ducha caminando con una mano en el pecho y los ojos entrecerrados. Allí terminó la faena recordando las palabras:

«Cuando usted prefiera…»

«Si es tan amable…»

«Yo me llamo Javier…»

«Allí estaré…»

MMmmmnnnoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooh!!

Lunes 12, Marzo

Al día siguiente a las diez del mediodía llamaron al timbre y Marta fue a abrir. Llevaba puesta una bata enorme de algodón y estaba despeinada, por supuesto sin maquillar. Abrió la puerta:

—Buenos días, soy Javier. ¿Tú eres Marta?

Un tío de 1.85 con sonrisa de anuncio de dentífrico deslumbró las ojeras de Marta. Su pelo era negro. Lo tenía de punta y despeinado como Ricky Martin en su época más guapa. Llevaba unas gafas de diseño plateadas cubriendo parcialmente un rostro típico de modelo de Armani, muy anguloso y de mentón fuerte. Como era más alto que ella, los ojos de Marta bajaron por la gravedad y por más cosas a mirar sus tremendos pectorales. Éstos sobresalían abombados a través de una camiseta fina de algodón gris. Sus fuertes bíceps iban atravesados de lado a lado por un par de venas hinchadas. Estaban así por culpa de la camiseta, que, a pesar de ser de dos tallas por encima de un hombre de su altura, le apretaba por todos lados.

Marta lo primero que pensó fue que era un stripper, seguro que las amigas le habían contratado para reírse de ella, incluso hizo memoria a ver si era ya su cumpleaños.

Pero broma o no, le invitó a pasar. Al hacerlo, Marta, por puro instinto animal, le pegó un vistazo abusivo a su culo. Recordó haber oído que Antonio Banderas se lo había operado. Si no hubiese sido porque éste estaba en armonía con los demás músculos, ella lo hubiera sospechado. «Mmmfff, ¡qué culito! Tanta carne y yo sin desayunar…»

Sabrina salió de la cocina con una taza de chocolate en la mano. Por poco no se le cae al suelo cuando ve a aquel pedazo de tío. Él iba caminando supersexy, quitándose las gafas con la mano izquierda y estudiando el estado del piso con mirada de chico de anuncio. Sabrina estaba sin maquillar, llevaba coleta y un pijama de franela ancho; seguro que comodísimo, pero llevando eso puesto ni Pamela Anderson pillaba cacho.

Se acercó a él y al darle dos besos le puso la mano sin querer en el brazo. Pensó en quedarse colgada de él como un loro, seguro que él ni lo notaba.

Le enseñaron la cocina y el salón. Él lo observó todo con sus ojos claritos color miel, y a las chicas les encantaba la miel…

Lucía estaba en el baño con la puerta abierta y secándose el pelo. Llevaba una toalla enorme reliada por todo el cuerpo. Vio pasar por allí a aquel fenómeno de la naturaleza y apagó del susto el secador. Él sonrió y saludó con la mano. Ella se quedó sonriendo mientras los otros caminaron por el pasillo. Cuando abrieron la puerta de la habitación libre y pasaron dentro, Lucía todavía seguía sonriendo.

En cuanto Javier se marchó, las chicas se sentaron al sofá a comentar la jugada, quizá restándole un poco de importancia para no dejar claras sus intenciones y que no se declarase abierta le temporada de caza mayor.

—El chico no está mal, es mono. Parece simpático —comentó Lucía.

—No sé, se veía muy serio —insertó Marta.

—A mí no me entusiasma demasiado la idea, pero bueno, si vosotras queréis que se quede… yo no voy a ser la que lo fastidie —remató Sabrina.

Sonó el móvil de Marta.

Tirorirooo tiroriroriiiiiii

—¿Diga?

—Hola, Marta, soy Azucena, la chica que quiere irse a vivir a vuestro piso. Creo que sí, que voy a decidirme. Me gustaría hacer la mudanza esta tarde, ¿es posible?

¡Clic!

Marta colgó y volvió a poner el móvil sobre la mesa.

—¿Quién era? —preguntó Lucía.

—Algún pesado gastando una broma.

A los cuatro días llamó Javier preguntando si todavía estaba libre la habitación. Marta contestó un SÍ a velocidad del sonido mientras agitaba las manos como si le hubiera tocado un viaje a Jamaica.

—Me pasaré mañana a las diez, si te parece bien.

—Me parece perfecto —contestó Marta parando de dar saltitos.

Colgó, suspiró profundamente, se fue serenando, y se acercó a las amigas.

—Chicas, que el tío ese que vino el otro día quiere venirse al piso. Le he dicho que esta tarde venía una chica a quedarse y que si no… que a lo mejor le llamaba. ¿Qué hacemos?

—No sé, lo que tú veas…

—Por mí vale —dijo Sabrina.

—Venga, ahora lo llamo y le digo que mañana se venga a eso de las diez.

Ese mismo día por la noche, las chicas en sus camas estuvieron pensando en él un buen ratito. Les dio tiempo a imaginárselo de mil maneras y en mil posturas. Se les ocurrieron infinidad de ideas para llevar a cabo con su nuevo compañerito. Las veréis a continuación… Se durmieron la mar de tranquilitas.

Viernes 16, Marzo

A las diez apareció por allí Javier en plan chico Pepsi—light, pero con un mochilón de cuero. Marta abrió la puerta mejor maquillada que las del anuncio de Lancôme. No tenía pensamiento de salir y tampoco lo hizo en todo el día, pero ¿por qué no?, los satélites de Saturno estaban alineados… Esta vez llevaba una bata de seda semitransparente color turquesa, la llevaba cerrada con el pico a la altura del ombligo y le tapaba la entrepierna a lo justo. Por supuesto no llevaba nada debajo. Al abrirse la puerta, Javi estaba agachado cogiendo el asa de la mochila. Un golpe de aire y de luz dieron el aviso. Fue levantando la mirada hasta la cara de Marta, vislumbrando por el camino su rayita brasileña y el peaje rosado de sus puntiagudos pezones. Saludó embobado, a la cara, y pasó adentro con su maletón al hombro. De camino a su cuarto vio a Sabrina en la cocina. Ella llevaba un camisón corto de raso blanco, unas sandalias de tacón alto, y el pelo como recién salida de la peluquería. Estaba colocada por delante de una lámpara halógena, transparentando al trasluz el trazo de sus estimuladas curvas (Sabrina lo vio en una peli y se moría por hacerlo). Lo saludó con la mano y una amplia sonrisa, él se la devolvió.

Recorrió el pasillo caminando hacia su habitación. La puerta del baño estaba abierta. Dentro estaba Lucía secándose el pelo con una toalla enrollada en la cintura. Sus grandes tetas se secaban al aire y el pelo parecía llevar seco media hora. Lucía lo vio pasar…

—Uy, perdón —dijo tapándose poco y tarde con la mano libre. Qué despistadilla…

Javier llegó a la habitación con Marta siguiéndole por detrás, y pasó dentro. Ella se quedó mirándolo desde el marco de la puerta. Empezó a hablar con él del viaje… del calor que hacía… una tontería detrás de otra.

De repente Marta, como dando un respingo, se dio cuenta de que sobraba y se despidió:  —Estamos aquí para lo que necesites. Lo que quieras nos lo pides, ¿vale, guapo?

—Muchísimas gracias —dijo Javi sin poder creerse dónde se había metido.

El chico, sofocado de calor, deshizo la maleta sobre la cama. Llevaba poco tiempo en la ciudad y apenas tenía trastos, sólo ropa y poco más.

Las chicas se reunieron en la cocina y Marta les informó:

—Bueno, chicas, estarse tranquilas que me ha dicho que tiene novia, así que no va a haber problemas.

A la media hora, Javier plegó el periódico que estaba leyendo y salió de su habitación. Llevaba puesta una camiseta blanca y unos pantalones azules estrechitos. Se acercó a la habitación de Marta, la puerta estaba abierta y allí estaba ella chateando por el ordenador.

—¿Tenéis Internet? Qué bien. Yo voy a comprarme un portátil en cuanto pueda.

—Si quieres puedes usar el ordenador de mi cuarto.

—¿De verdad?

—Por supuesto, las chicas lo usan también… Bueno, excepto Sabrina que no le dejamos tocarlo porque metió un virus. Le tenemos puesta una contraseña. Te la voy a decir pero no se la digas a ella: es Sexsexsex.

—Muy bien, muchas gracias.

Más tarde comieron todos juntos hablando de temas triviales, y a Javier apenas le hicieron preguntas personales; pero por la tarde, después de ordenar su cuarto, salió un rato al salón y las chicas se empezaron a interesar:

—¿Tú de qué trabajas, Javi?

—Soy modelo de pasarela y de publicidad. He sido imagen del catalogo de Springfield, Jag, Punto blanco, Speedo…

—Oh, qué maravilla… —dijo Marta con los ojos haciéndole chiribitas y deseando ver las fotos de los dos últimos.

Sabrina interrumpió:

—Pues si me das tu dirección de correo electrónico puedo hacer que te manden propuestas de trabajo. Mi amiga Graciela tiene un novio que dirige una agencia.

—Claro, venga. El mío es Javi_fogoso25@hotmail.com.

—Oye, ¿y lo de fogoso por qué es? —preguntó indiscreta Lucía. Él se encogía de hombros.

—¡Esas cosas no se preguntan, Lucía! —regañó Sabrina.

Él, más tarde, volvió a su cuarto para leer El socio de John Grisham. Una hora después, cuando Eva rememoraba su romance con Danilo, Sabrina se asomó por su puerta:

—Javi, amor, he hecho una tarta de chocolate. Como las chicas están a régimen me preguntaba si querías un poquito.

—¿Chocolate? ¡Es mi pasión! Qué buena eres… ¿Qué puedo darte yo a cambio?

—Ummm, mejor que no te lo diga… pero ya te enterarás…  —decía picarona volviéndose.

Se levantó animado y fue a la cocina a ver la pinta que tenía la tarta. Allí estaba Marta fumándose un cigarro por la ventana. Javier miró la pila de platos que había en el fregadero.

—Vaya, perdón, se me ha olvidado fregar —dijo él dando un par de pasos adelante.

—No, no. No hace falta —dijo Marta poniendo las manos sobre sus antebrazos y mirándole a los ojos— Si tenemos lavaplatos. —Le puso voz de ninfómana—: Tú preocúpate de no romper nada… “material”. Siempre que tú acabes, nosotras lo limpiaremos todo después.

Javier tenía un nudo en la garganta y las manos sudorosas.

—De acuerdo. Vaya. No estoy acostumbrado a tanta comodidad.

Él se fue muy contento al salón y puso la tele. Llegó Sabrina y se sentó con él.

Se abrió la puerta de la casa y apareció Lucía con un par de boletos en la mano. Se acercó al sofá donde estaba Javi.

—Javi. Tengo dos entradas para ir a ver a Madonna en el Camp Nou, ¿te apuntas?

—“Venga ya”, ¿lo dices en serio?

Sabrina interrumpió:

—¿No ibas a llevarme a mí, Lucía?

—¿Pero a ti te gusta Madonna?

—Claro que sí, me encanta.

—No mientas Sabri que tú no sabes ni quién es Madonna.

—¿Cómo que no? La de Muuuusic. La que sale en un video de una limusina blanca con un sombrero.

Llegó Marta, se acercó al sofá y se tiró de un salto encima de Sabrina.

—¿Qué estáis viendo los cotilleos? ¡Qué porquería! Si echan fútbol ahora a las 20.30. ¡Anda cambia de canal…!

Lucía, que ya estaba calentita, tuvo que joder la marrana.

—¿A ti desde cuándo te gusta el fútbol, Marta?

—Desde que vi el anuncio del culo de Romario.

Sábado 17, Marzo.

El sábado el chico estuvo toda la mañana de ajetreo dejando fotos suyas y currículums por las agencias, comió fuera, y luego se coló por el piso a eso de las cuatro de la tarde.

Hacía un calor asfixiante. Abrió la puerta de la casa y al asomarse encontró a Lucía durmiendo la siesta en el sofá. Cerró sin hacer ruido, se quitó los zapatos, y fue caminando en silencio por el pasillo.

La puerta de Marta estaba entreabierta. Como iba caminando despacio, pudo verla por el hueco. Ella estaba sentada en la cama, desnuda de cintura para abajo, y repasándose las ingles con una cuchilla estrecha. La respiración de Javier se paró, sus piernas también, sus ojos mucho más. Se quedó unos segundos allí con los ojos saltones y las piernas temblando. La chica tenía un chocho precioso, muy abierto y perfectamente depilado. Por arriba llevaba una camisetita cortada justo por debajo de los senos. Los pezones asomaban transparentando su dureza. La cremita fría por abajo a veces tiene esos efectos…

Con el corazón todavía corriendo a toda máquina, se fue a su cuarto tratando de tranquilizarse. Una vez dentro, resopló varias veces, cogió aire inspirando profundamente, y se cambió de ropa. Se puso una camiseta de tirantes y unas calzonas sin calzoncillos debajo. «Estas guarras van a flipar con mi cuerpo.»

Salió de la habitación y fue caminando con sigilo hasta el salón. No pudo mirar a Marta porque tenía que girarse por completo y hubiese sido muy descarado. Llegó al sofá y vio que la cortina del balcón estaba corrida. Parecía que había alguien fuera.

Se acercó hasta la puerta de cristal y vio a Sabrina en la terraza. Estaba tumbada bocabajo tomando el sol desnuda. Su cara estaba ladeada y coloradita. Tenía las piernas abiertas y un culo muy duro y bronceado. Su chocho depilado brillaba quizás del sudor, quizás no.

Él se puso con la tensión a doscientos, la boca se le secó. Se quedó mirando unos segundos con la polla creciéndole a máxima potencia. Hubiera dado cualquier cosa por salir a la terraza y follársela a lo bestia. Lo que él no sabía es que ella estaba allí precisamente por lo mismo. Se recolocó el paquete, y con las calzonas como una tienda de campaña se fue a sentarse al sofá. El corazón se le iba a salir del pecho. Un documental de animales salvajes de la dos sonaba a poco volumen.

En el otro sofá estaba tumbada bocabajo Lucía, con una camiseta larga/túnica corta que le llegaba justo por debajo de culo.

Ella, repentinamente, flexionó la pierna izquierda, dejando a la vista sus glúteos y el diminuto tanga blanco que los separaba. Javier dio un breve vistazo hacia atrás para comprobar que Marta seguía en su habitación, y giró la cara adelante para volver a mirarle el culo. Lo miró fijamente y en cinco segundos volvió a ponérsele el tranco en hiperextensión. Pero lo peor estaba por llegar…

Lucía empezó a gemir suavito, estaba hablando entre sueños:

—MMmmmsiiiií

… Siiiiiií

Javier se alarmó y volvió a mirar hacia la habitación de Marta, no venía.

—Siiiiiiií, Javier, uff, cómo estássss… —murmuraba Lucía.

Javi abrió los ojos asombrado.

—… La tienes enorme, Javi

…Qué bien te mueevess…

No aguantó más y se llevó la mano al paquete. Ella seguía gimiendo:

—oooooooh

…mmmmmmmmmm

…mmmm qué bieeen

…A cuatro patas, Javi, por detrás…

Javier comenzó a tocarse por encima de la tela con la boca abierta, y mirando de vez en cuando hacia detrás.

—Oohh, no me cabe, Javi, no….

Las bragas de Lucía cada vez estaban más húmedas. Ya se transparentaba perfectamente los dos labios hinchados y la raja que los dividía.

Javier tenía la cara descompuesta y una gota de semen cayéndole por el capullo.

Lucía empezó a contraer suavemente los glúteos.

—… Por ahí, siiiiií, por ahí…

…Dame, dame fuerte…

El culito de Lucía se movía de lado a lado en pequeños movimientos. El flujo le resbalaba por el muslo brillando.

Javier con la polla a punto de explotar se levantó y con la mano en el paquete salió apresurado al cuarto de baño.

Al escuchar el pestillo del baño, Lucía abrió los ojos y sonrió maliciosa.

Javier se metió dentro, se quitó la camiseta y se hizo la paja más brutal de su vida. Salieron chorros hasta casi el techo. Se quedó un ratito con los ojos en blanco, recuperando sus constantes vitales. Luego encendió la ducha para no levantar sospechas y se hizo otra paja. Ésta duró cinco minutos y culminó en otro orgasmo de campeonato. Se limpió por todo el torso, por la entrepierna y hasta por la cara. Se levantó con los ánimos un poco más templados, se echó un poco de agua por la cabeza y se fue de nuevo al salón, allí estaba Lucía tumbada en el sofá con los ojos abiertos.

—Hola, Javi. No te he oído entrar, estaba aquí tirada. Con el aire acondicionado y el dichoso documental, me he quedado dormida como un tronco.

—¿Ah, sí? Pues no te he visto. Me estaba duchando. He tenido un día de ajetreado….

—Cuenta, cuenta…

Lo estuvo contando y Marta pasó por el salón y se marchó a la calle despidiéndose con la mano. En cuanto Javi terminó de contarlo, Lucía se levantó con prisas para ir al cuarto de Marta y ponerse con el ordenador.

—Vuelvo en un segundo, Javi —eso le dijo, pero tardó media hora.

Y justo a la media hora, entró en casa Marta. Sabrina se cubrió con una bata y salió de la terraza empapada de sudor. Marta habló con Javier:

—Javi, a eso de las siete voy a volver a salir. Te dejo el cuarto abierto. Ponte con el ordenador si quieres.

—De acuerdo. Muchas gracias. Lo haré.

Lucía llegó por detrás del sofá con un dvd en la mano.

—Toma, éste es el dvd con las películas que me he descargado.

—Vaya, muchísimas gracias. ¡Qué rapidez!

Siguieron hablando un rato mientras Marta se fumaba un cigarro.

Luego, Javier se tiró un rato en la cama a leer y dieron las siete de la tarde. Se escuchó la puerta de la casa abriéndose despacio y cerrándose de golpe. Javier creyó que era Marta marchándose. Salió de su habitación, se asomó a la de Marta y no había nadie. Decidió meterse un rato a chatear.

Caminó hasta la mesa, se sentó en una silla y encendió el ordenador. Marta no era la que se había ido, se había ido Sabrina. Marta estaba escondida dentro del armario de su habitación. El armario tenía unas rejillas blancas transversales que estaban inclinadas hacia abajo, y que desde dentro se veía perfectamente lo que había fuera.

Allí estaba Marta de pie espiándole, le tenía preparada una sorpresita.

Apareció el escritorio del Windows. Además de los iconos típicos habían un par de carpetas más.

Primero Javi metió en el lector de dvds el dvd de Lucía con las pelis. Lo abrió y vio a ver cuales le había grabado: Todas contra él, Lucía y el sexo, y Desde que amanece apetece… Además había una carpeta que ponía «D 34».

Javi con curiosidad la intentó abrir pero estaba codificada (tenía una contraseña). Probó suerte y tecleó «lucia». Se abrió la carpeta. «Anda que no es tonta.»

Dentro de la carpeta había muchos apuntes, enlaces a páginas, y un archivo de texto que ponía «Diario 34». Lo abrió y empezó a leer:

Día 17/3 (semana 34)

Esta semana ha venido un chico a vivir con nosotras al piso. Está bastante bueno. A las otras chicas no les mola, pero a mi me pone mucho y me mojo bastante cuando le veo. Hoy he tenido un sueño en el que él me follaba en plan salvaje. Me he despertado con las bragas empapadas, creo que hasta me he corrido de gusto. Cuánto me gustaría volver a vivir aquel sueño. Chupársela… que luego que me atara y me la metiera hasta darme un superorgasmo y yo a él, y después otro… y después otro….

A este chico sí que le dejaría desvirgarme el culito. Me encantaría que él me atacara por detrás sin que yo me lo esperase. Cada vez que me ducho pienso sin querer en él. Me imagino que él entra y me pilla masturbándome y luego me ayuda y acabamos follando debajo del chorrito. MMMMMMMMMMM. Cuántas veces me habré masturbado ya con lo mismo…

Estoy muy preocupada por Marta. Los resultados de la pruebas se los dan dentro de quince días. Desde que se folló aquel viejo está en un sin vivir. Ella se nota picores raros por abajo. Piensa que como poco son ladillas.

Hoy Sabrina me ha contado lo alucinada que está con su amante secreto. Es negro y está casado. Por lo visto tiene un tranco de treinta centímetros y brutal de gordo. Ella dice que después de eso no va a conformarse con menos. Incluso comenta que no va a poder evitar reírse en la cara del que no la tenga así. Menos mal que a ella le da asco chupar, y él lo respeta, si no es que no le cabría en la boca…

…………

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Entregada y expuesta por mis amigas en vacaciones

Mi nombre es Valeria y esto que les voy a contar, ocurrió hace 2 veranos en las playas de Mar del Plata, República Argentina. Estaba de vacaciones con mis amigas, pasando un tiempo estupendo. Las vacaciones transcurrían por situaciones comunes, nada raro, pero la estábamos pasando muy bien. Hasta que un día … una de mis amigas tuvo una idea …

“Mira Vale, hay unos tipos que conocimos en la playa que pagarían mucha guita por estar con vos. Nos podríamos pagar casi todas las vacaciones” me dijo mi amiga Marina uno de esos días de vacaciones. Más o menos una semana después de que hubiéramos llegado.

“Dale, hacelo por nosotras” animó otra de mis amigas, Marcela. Ese verano habíamos ido con dos amigas más Laura y Cinthia. La verdad que las 4 no eran feas, eran chicas comunes, lindas sí (excepto Cinthia), pero comunes. No eran diosas como yo.

Desde que he nacido, Dios me ha regalado el don de la belleza. Me ha hecho rubia, me ha dado lindos senos, ojos celestes, y me ha dado un lindo culo, junto con una deliciosa vagina con pelitos rubios que enloquece a los hombres. Tal vez, todo lo que me dio en belleza no me lo haya dado por otro lado, como inteligencia, por ejemplo, aunque no soy una chica tonta, no soy brillante, ni nunca me he destacado en la escuela o en la universidad. También soy algo insegura de mi misma y me dejó llevar fácilmente por mis amigas.

En mi grupo de amigas, la más “inteligente” y se puede decir también que la líder, es sin duda Marina. Ella es linda e inteligente, pero no tan linda como yo, y eso hace que me tenga una envidia que no puede contener. Creo que para sus adentros, desde que estábamos en segundo o tercer año de la secundaria y todos los chicos me miraban a mí, y querían salir conmigo, ella se juró a si misma que me lo haría pagar. Y ese verano tuvo la oportunidad y no la desaprovechó.

Ella misma, Marina fue la encargada de arreglar todo. Ella fue, concertó la hora, el lugar y cobró el dinero, que luego repartiríamos entre todas. Se puede decir, que mis propias amigas me estaban prostituyendo. Ellas eligieron la ropa, de acuerdo a lo que habían arreglado. Y me vistieron. Me hicieron poner una tanga minúscula. Se me perdía en el culo. Una pollera que apenas me tapaba el culo, además de que se transparentaba. Me pusieron una remera muy escotada y me mojaron, ya que hacía calor, además de que para que se me pegara al cuerpo y se me transparentara aún más.

“Ring” sonó el timbre. Llegaron 3 tipos y ahí estaba yo, vestida como una puta, delante de estos desconocidos y de mis amigas. Todos nos saludamos, y ni bien entraron ya comencé a notar miradas de lujuria por parte de estos tres señores. Además no con mis amigas, pero si conmigo, se tomaron muchas libertades en el saludo. Por ejemplo me tomaban de la cintura pero bien abajo al momento de saludarme con un beso, que por otro lado me lo dieron muy cerca de las comisuras de los labios, casi como si quisieran robarme un primer beso en la boca, algunos de ellos.

Hacía menos de un minuto que habían entrado a la casa y ya me sentía incómoda con la ropa que tenía puesta. Una cosa era estar así vestida delante de chicas y otra muy distinta delante de hombres. Le hice saber discretamente a Marina, sin que los hombres escucharan, que me quería ir a cambiar, a ponerme algo más “decente”. Pero Marina en voz baja, me dijo “¿Para qué? Sí en poquito tiempo, estos tres señores te van a sacar la ropita y vas a estar en pelotas”.

Valeria (yo): -“¿Qué? No, yo no me voy a desnudar delante de nadie”.

Marina: -“Valeria, sos tarada nena. Ya está todo arreglado, estos tipos me pagaron U$S 1.000 solo por hoy. ¿Qué te crees, que me los iban a dar solo por verte con una pollerita corta y una remera escotada? Aparte pensá en Lau y en Cinthia que tienen poca plata”.

Como les comenté antes, Marina es muy decidida y tiene un carácter muy fuerte, y yo lamentablemente no soy así, y me dejo llevar por mis amigas. Mientras yo me debatía por dentro, en instantes de tensión pensando que hacer, Laura y Cinthia preparando cocktails para estos tres señores, de los cuáles nunca supe sus nombres. Uno pidió un Martini, otro un Tom Collins y el último simplemente una cerveza. Mis amigas se hicieron tragos para ellas, y me prepararon uno para mí, extra fuerte, con mucho vodka y gin, para que me “soltara” un poco.

Empezamos a conversar entre todos, para romper un poco el hielo. Hablábamos de trivialidades, las que más conversaban eran Marina y Laura. En un punto la conversación se desvió hacia un elogio de mis atributos físicos. Los tipos comentaban lo linda que era, las tetas que tenía, lo paradito que tenía el culo y cosas por el estilo. Esto lo comentaban por ejemplo con mi amiga Laura y ella respondía que sí.

Uno de los hombres, por ejemplo, preguntó: -“¿Pero de dónde la sacaron, de una película porno?”. Lo más curioso es que hablaban de mí, como si yo no estuviera allí, como si estuvieran admirando un cuadro o algo similar.

El trago que me habían preparado era bastante fuerte, pero sabía que era mejor para mí tomarlo y pasar esta situación. Me lo tomé todo y me relajé un poco.

Laura: -“Valeria, este señor dice que tenés lindo culo, porque no te paras y se lo mostras”. Yo estaba sentada, me paré y di una vueltita. No pensé jamás que Lau me iba a levantar la pollera, dejando a la vista mi culo entangado.

Laura me dio una suave palmadita, y miró a los tres señores diciendo: -“Ven que lindo, tratenlo con cuidadito que se puede romper”. Luego de esto, soltó mi falda, que volvió a su posición normal, cubriéndome en algo el trasero.

Marina: -“A ver las tetas. Muéstrales a estos generosos señores, también las tetas. Mostráte completa”.

Me puse de frente a ellos, sin saber bien que hacer, pero una de mis amigas que eran bien rápidas me dijo “Levantate la remerita”. Me levanté de manera sexy la remera y sonreí a ellos, quedé en sostén. Me miraron unos 30 segundos, apreciaron mis pechos y luego me volví a poner la remera.

Marina, luego de que me exhibieran delante de ellos, dijo “Miren que buena mercadería. Por un rato es toda de ustedes”. Hizo una pausa y luego continuó: -“Bueno chicas, que tal si vamos yendo y dejamos a Vale con estos tres señores para que se conozcan y se diviertan”. Mis amigas, se despidieron por un rato y se fueron a pasear por el centro comercial veraniego y luego a tomar un café a una confitería. Mientras yo, quedé sola con estos tres desconocidos. Que momento. Que querrían de mí. El clima enseguida se enrareció y se tornó tenso, cuasi-violento (aunque en ningún momento me pegaron). Era otro tipo de violencia que se respiraba en el aire, violencia sexual (aunque tampoco me violaron). Por la rudeza de su trato tal vez es que yo sentía este ambiente.

Sr. 1: -“Que buena que estás, pedazo de perra”.

Sr. 2: -“Te vamos a coger toda”.

Sr. 3: -“Te vamos a acabar por todos los rincones de tu cuerpo, te vamos a hacer ese culito hermoso que tenés, te vamos a dar verga hasta por dónde ni te imagines”.

Sr. 1: -“Te vamos a coger tanto y dar tanta pija, que te vamos a sacar las ganas de coger por un mes”.

Sr. 2: -“Y seguro que sos bien ramera, que te encanta la pija”.

Y la verdad que yo no era lo que ellos creían. Desde ya que no era virgen, pero tampoco era una “come-hombres”. Incluso varias de mis amigas, de las que me habían metido en esto, eran bastante más atorrantas que yo.

Yo estaba parada en el medio de los tres hombres que comenzaron a venir hacia mí. Se me acercaron y comenzaron con el manoseo lógico. Uno se me acercó por delante, Me besaba en la boca, con su mano izquierda me tocaba la conchita, aunque por arriba de la bombacha y con la derecha me tocaba el culo por debajo de la pollera. Dos, fue por detrás y me apoyó su verga en el culo directamente. Me la hizo sentir. Y me tocaba las tetas. Estaba pegado a mi cuerpo. Tres tocaba lo que le dejaban de manera alternada, me tocaba la cara, un poco las tetas, el culo y la conchita. Rápidamente al poco tiempo del manoseo, Dos hizo que mi falda volara por el aire y me dejó en tanguita. Tres hizo lo mismo con mi remera. Estaba ahora en ropa interior. Tenía un conjunto de ropa interior negra. Bien de puta. Volvieron al manoseo, más o menos en las posiciones que les describí anteriormente, con algunos agregados. Dos lamía los cachetes de mi culo. Uno, me colaba los dedos, metiendo mano ya dentro de mi bombachita y Tres me ponía una botellita de cerveza entre las tetas y se calentaba con eso. Cada tanto la sacaba y me hacía tomar un trago de esa cerveza.

Pronto lo tres hombres no pudieron aguantar más. Uno tomó una tijera y cortó mi sostén por el frente. Eso era innecasario, pero quisieron hacerlo. Mis tetas quedaron liberadas. Las tocaron, las tocaron y las tocaron. Las manosearon y las apretujaron. Mientras yo estaba bastante quietita, dejaba que hicieron conmigo lo que quisieran. Ellos no me atraían particularmente en cuanto a lo físico, con lo cuál yo no iba a trabajar para ellos. Iba a hacer lo mínimo indispensable, pensaba.

“Arrodillate” me dijeron. Y me empujaron hacia abajo. Se pusieron los tres delante de mí, sacaron sus enormes pijas. Yo estaba en tetas, pero todavía conservaba mi tanguita puesta.

Sr. 1: -“Elegí una de las tres la que más te guste y empezá por esa”.

La que más me gustaba era la del Sr. 2. Me la metí en la boca obediente y empecé a hacer mi trabajo. Mi boca estaba ocupada con la Pija 2, pero mis manitos, suaves, chiquitas y delicadas entretenían momentáneamente a los otros dos tipos. Los masturbaba y chupaba al Sr. 2. No se porqué pero mantenía los ojos cerrados, estaba empezando a entrar en clima. Empezaba a excitarme, a mojarme. Estoy de sentirme un poco putita me gustaba. A todas las mujeres (aunque digan que no o no lo reconozcan) les gusta ser tratadas como una puta de vez en cuando, como un mero pedazo de carne o un objeto de deseo sexual.

La pija de 2 era bastante grande y el guacho me la metía bien hasta el fondo. Me sostenía la cabeza y me cogía la boca. Yo no podía escapar. Trataba de tirar mi cabeza para atrás, pero el fuertemente me la empujaba hacia él. A los otros no solo los masturbaba, cada tanto paraba y les tocaba los huevitos, los acariciaba. Y luego volvía a masturbarlos. Pero eran duros, tenían aguante, no acababan más. Estuve así arrodillada casi media hora y nada, hasta que sentí primero unas gotas calientes en la lengua y luego un torrente de esperma en mi boca. No me di cuenta, pero creo que si me hubiera corrido me lo hubieran hecho tragar igual. Luego de que acabara el Sr. 2. El Sr. 1 tomó su lugar e inmediatamente puso su pija en mi boca. Aunque ya estaba bien erecto, al borde de la eyaculación estaba esperando ocupar ese lugar (mi boca) hace rato. Le habré dado 6 chupadas y se vino también con todo. Todo adentro de mi boquita. Cuando quería correrme, me sostenían la cabeza y me hacían tragar todo el semen que expulsaban de sus penes.

Con respecto a lo quedó fuera de mi boca y en su miembro, esto es lo que dijo el Sr. 1: -“Limpiala toda. Que no le quede ni una gota”.

El último, el Sr. 3 actuó distinto, terminó por masturbarse él y me acabó en las tetas y en la cara. Con un dedo de la mano derecha, me lo pasé por mi teta derecha con semen y luego me lo introduje en la boca. Esto los calentó muchísimo. Se ve que les gustaba yo y mi actitud.

Descansamos un poco, nos sentamos en un sillón, que había por ahí cerca y que daba a la ventana. Dos y Tres se pusieron a fumar. Yo ni los conocía y estaba ahí, desnuda y con ellos. No se podían quejar, la verdad que me esmeré bastante en las mamadas que les di y les saqué a los tres buenas cantidades de semen. Ellos fumaron un poco, tomamos un poco de alcohol y charlamos un poco también. Los cuatro desnudos. Mientras descansaban me hicieron que yo les sirva los tragos y cuando iba y venía hacia la cocina contemplaban todo mi cuerpito desnudo. “Estás bárbara, hermosa” me decía uno de ellos. “Me alegraste las vacaciones” me decía otro y proseguía “Sabés lo que es tener que cogerse a mi mujer. Es horrible y tiene 45 años, nada que ver con tu piel suave, joven, tu carne fresca, tu culo paradito y tus senos turgentes”. Yo no decía nada pero por dentro pensaba que ellos para la edad que tenían, si bien no eran atletas de gimnasio, mantenían sus penes en muy buena forma, erectos y con mucha potencia.

Al rato el momento de descanso se cortó.

Sr. 3: -“Vamos al dormitorio ahora”. Los cuatro fuimos para el dormitorio principal que como por lo general toda casa de verano tiene, tenía una cama matrimonial. Ese lugar sería el escenario de la acción para las horas que siguieron. Yo al dormitorio no llegué caminando, sino que 2 me cargó al hombro como una bolsa de papas. Con mi cabeza hacia abajo y mi culo a la altura de su cara. Cuando llegó al dormitorio me tiró en la cama.

Sr. 1: -“Con la boca muy muy bien. Vamos a ver que más sabés hacer”.

Yo estaba acostada boca arriba. Esperando que alguno de los tres viniera y me cogiera en la típica y aburrida posición del “misionero”. En eso vi que el Sr. 2 estaba sacando unas cosas.

Sr.2: -“Queremos asegurarnos de que no te escapes ni te vayas, así que espero que no te ofendas con esto. Pero como buena perrita que sos te vamos a tener que atar”. Me ataron de dos lados, con una esposa de mi muñeca derecha al lado derecho de la cama. Y con un collar-soga del cuello. Sin embargo tanto la esposa como el collar tenían casi 2,5 metros de largo cada una. Con lo cuál en la cama podía hacer lo que quería, cualquier posición, pero no podía salir fuera de ella. Me sentía una Diosa del Sexo. Una Máquina de Dar Placer. Siempre me gustó sentirme así de deseada.

Esta vez le tocó comenzar al Sr. 3. Me puso en cuatro patas y me montó por el culo. El Sr. 1 no iba a desaprovechar los agujeros vacíos. Con mucha agilidad se acomodó por debajo mío, es decir se acostó en la cama de frente a mí y ocupó mi conchita. Dos descansaba y se tomaba unos tragos, y esperaba su turno.

Recibí bombéos de pijas sin parar por un intervalo de 45 minutos y 1 y 3 me hacían moverme bastante. Me hicieron sudar. Me mojé toda. Que puta me sentía y ellos se daban cuenta que me gustaba. Cada tanto me decían cosas como “¿Te gusta putita no?” o “Que perra que sos, no te alcanza una pija, necesitas 3”. Y yo estaba en un momento de éxtasis total, casi inconsciente, necesitaba que me tocaran, que me manosearan, que me penetraran, por cualquiera sea de mis agujeros. Me movía con todo, tanto que transpiré como una loca, gemía y gemía, como una golfa descarada. Cabalgaba a Uno y recibía a Tres por detrás por el culo con toda su fuerza. Sus penes duros, penetraban mis partes suaves. Ambos me tocaban todo lo que podían. Uno también me besaba en la boca y Tres de vez en cuando en el cuello. También me lamía el cuello. No faltaron tampoco las fuertes nalgadas en los costados de la cola, para que me mueva aún más, sí como si fuera un caballo. Dos contemplaba la situación. A mi me sorprendía sobremanera que no se sumara de alguna forma a la acción. Que no me tocara una teta algo. Era el más “voyeur” de los tres, se ve que le gustaba mirar. Incluso comenzó a masturbarse sólo en un costado. Luego se acercó un poco, el no me dijo ni me pidió nada, pero a mi no me gustan las desigualdades, entonces si estaba dando tanto placer sexual a los otros dos, algo tenía que darle a él, tomé su pene con mi mano derecha y de costado comencé a masturbarlo. Esto lo encendió sobremanera, se ve que le gustaba. Mientras tanto Uno y Tres eran como dos máquinas del sexo no paraban. Sus penes parecían de acero. Duros y constantemente empujando hacia adentro. Yo pensé que iba a reventar. Pero no, me mojaba cada vez más. Me excitaba cada vez más. Me gustaba que me tocaran de todos lados. Que me apretaran las tetas me encantaban. Que juguetearan con mis pezones. Descubrí también en este acto sexual, algo que no sabía ya que nunca lo había hecho, lo bien que se siente para una mujer la doble penetración. Me sentía “llena” en el sentido literal de la palabra. Llena de penes. Todos mis puntos de excitación tanto vaginales como anales eran tocados casi simultáneamente por uno u otro pene, por eso tanto placer y excitación me provocaba. Aparte estimulaban otras zonas erógenas mías, me besaban la boca, los oídos, el cuello, etc.. E incluso uno disfrutaba y se excitaba con sólo mirarme, con lo cuál no podía sentirme sexualmente más completa.

Luego de 45 minutos de doble penetración, por delante y por detrás repetidamente, empecé a sentir que se venían ambos. Al mismo tiempo acabaron y descargaron todos sus flujos sementales dentro mío. Que linda sensación. Ese calorcito. Ese cosquilleo. Descargaron tanta leche dentro mío que un buen rato estuve chorreando semen.

Dos aún no había acabado y una vez que sus dos compañeros se retiraron de mi cuerpo, me acostó boca abajo en la cama y me puso su pija, también grande entre mis dos tetas y se hizo/le hice una buena “paja turca”. Dos podríamos decir que me “cogió las tetas”. Empujaba con una fuerza impresionante. A mi me gustaba sentirme su pene entre mis senos y a él creo que aún más. Cada tanto se iba de mis tetas hacia mi boca y me introducía su miembro y también bombeaba con mucha fuerza y me “cogía la boca”. Yo estaba bien quietita. Para terminar no me acabó ni en la boca ni en las tetas que era lo que yo esperaba. Me hizo dar vuelta, quedando boca abajo y me junto las piernas, me las hizo cerrar y me entró por el culo. En esa posición, con mi culito medio cerradito lo sentí penetrarme bien y fuertemente aún más que al anterior. Aguante los primeros dolores mordiendo la almohada y luego comencé a disfrutar su rítmica forma de moverse y hacer un culito. El se acostó plenamente sobre mí y su cara quedó a la altura de la mía. Yo sentía su respiración en la nuca y el me decía cosas como “Cerrá los ojos y disfruta” y yo cumplía. Cuando estaba por acabar sacó su pene y me acabó en mi colita, pero afuera y luego a modo de bronceador me pasó todo su semen por el culo y la espalda. Se reía y me decía “Para la piel es lo mejor que hay” y debía serlo, el tipo me enteré luego de casualidad era médico dermatólogo.

A las tres horas llegaron mis amigas, estábamos en el living de abajo. Yo estaba en bombachita y los tres tipos ya cambiados y listos para irse en la sala de debajo de la casa, en dónde los habíamos recibido “¿Y cómo la pasaron?” preguntó Marina. “Bien” contestaron 1, 2 y 3.

“Bueno, cuando quieran ya saben. Me llaman y arreglamos. Es más si me avisan con tiempo podemos comprar disfraces, aparatos. En fin lo que ustedes quieran. E incluso podemos arreglar para que la vean en Capital” los despidió Marina …

Me gustaría recibir tus opiniones y comentarios:

julieta_s24@hotmail.com

OTROS RELATOS PUBLICADOS:

– OBLIGADA A HACER STRIP-TEASE EN EL CABARET DE MI TÍO (Capítulos 1, 2 y 3)

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Mi cumpleaños!!!! Inolvidable

Bueno a pedido de muchos q m agregaron a mi MSN, por si acaso soy Steffany publique un relato hace tiempo, no recuerdo su nombre pero dice q les gusto así q hago otro, por si acaso mi MSN es steffany_76246@hotmail.com para q m conozcan pero no m hablen mucho de los relatos, tengo 17, española, barcelonesa, chica extremadamente loca, bisexual pero agréguenme al MSN para mas información, comenzando con el relato paso a mis 14 años un año después del anterior relato, en mi cumpleaños q por si acaso es el 1º de enero y no es mentira es mucha coincidencia, pero paso esto yo fui a una fiesta con mi mejor amiga Diana, por si acaso tengo unas aventuras con ella q luego las digo, pero fuimos a una fiesta de góticos , soy gótica chica dark, la verdad celebrando el año nuevo ahí m encontré con un chico q no lo conocía la verdad era sexy, buen cuerpo lindos ojos, una mirada q t daba ganas de irte a la cama ese rato con el, ya saben era guapo, la verdad como soy medio loca fui a hablar con el ya deben imaginarse q ideas tenia, hablamos un rato peor para q contarles eso vamos a la acción, m llevo a mi casa entramos a mi cuarto, yo como soy loca m fui directo a desvestirlo y como es típico en los hombre no se resistió, la cosa es q ya era experimentada en eso del sexo joven pero experta, yo muy desesperada lo desvestí rápidamente, quiero hacerlo pero ya, pero el lo hizo muy lentamente disfrutando cada segundo conmigo, fue emocionante la sensación d q ese chico t quite la ropa sentir sus besos, esas caricias, con eso nomás creo q tuve un orgasmo, pero luego empezamos a hacerlo, a mi m encanta el sexo vaginal además m gusta estar arriba y como yo mando cuando estamos en la cama se hizo como yo quería fue emocionante lo bueno de estar arriba esq puedo controlar todo hacerlo como yo quiero, así es mas emocionante para una chica se hace lo q a mi m gusta y es mas excitante, la verdad no se cuando duro pero solo sentir como m penetraba era la emoción mas grande mi vida, luego el se puso arriba la y seguimos haciendo por muy buen rato, lo hicimos de toda clase de posiciones, pero solo por la vagina, solo m gusta por ahí, creo q estuvimos nací 2 horas acabo muchas veces dentro mió, pero como siempre prevengo todo tome unas pastillas anticonceptivas, eso del condón no m gusta, fue muy excitante sentirlo dentro de mi la forma como se movía y sentir como descargaba todo su semen dentro mió como 4 veces toda la noche así, apenas 14 años y ya era muy experta en esto del sexo, no se como se llama el chico hasta ahora nunca le pregunte solo se q tenia 16, lo veo de  ves en cuando no lo volvimos a hacer porq cuando lo estábamos haciendo alguien entro a mi cuarto no sabemos quien fue, pero fue mas excitante la sensación d q alguien nos aya visto, quien habrá sido y la verdad no importa lo q importa esq fue mi mejor regalo de cumpleaños, hacer el amor con un desconocido en tu propia casa, bueno ahí acabo odio escribir mucho, si quiere conocer ahí les deje mi MSN o pueden verme en mi hi5….. ynaffets.hi5.com comente las fotos de mi hi5 m gustan los comentarios,  actualmente tengo novia se  llama Diana es mi mejor amiga, por el momento estoy como lesbiana pero aclaro q soy bisexual, así q no se desanimen, no soy muy exigente en mis gustos solo 2 requisitos, bueno me despido ojala q les guste, tanto como a mi m gusto escribirlo, nos vemos pronto.

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Con mi ex en un cine porno

Mi ex era bastante alta un 1,73 y pesaba unos 59kg, morena y guapeta. Tenía unos pechos bastante pequeñitos, pero no estaban mal, lo que era sorprendente de su cuerpo era un pedazo culo alucinante, para mi era un 10, para mi y para muchos que no paraban de piropear “¡vaya culo!”…

Prácticamente todos los días se la metía por el culo y me la mamaba, para mi esa niña era un placer aunque lo aprecie mucho más cuando ya no la tuve. Pero situémonos en la historia que os quiero contar.

Un día le dije que nos íbamos a un cine porno a ver alguna peli mientras ella me la chupaba, y ella me dijo que ok. La pobre, poca peli vería pero bueno, valía la pena pagarle la entrada.

Entramos a media peli y nos sentamos en la tercera fila de delante. En el cine había poca gente y la única chica era mi niña. Cuando entramos nos miraron todos, como quien mira a una presa, supongo que pensarían “vaya chollo tiene ese”.

Nos sentamos, le quite el sujetador para tocarle con tranquilidad las tetas mientras me la chupara y le baje a la cabeza hasta la polla. Ella empezó a mamarla como siempre de puta madre, la muy zorra me la pajeaba mientras tenia mi capullo refrescado por su lengua… Pero como no quería correrme pronto le baje la cabeza estirándole de los pezones y le susurre que me la chupara despacio como ella sabia.

Al cabo de un rato se nos sento al lado de la Yoli, un tio que estaba una filas más atrás. Al principio pensé de levantarme y cambiarnos, pero luego me dio morbo la situación y pensé que coño a ver si le mete mano y nos divertimos un rato.

El tío como vio que no nos movíamos empezó a acariciar la espalda porque no podía tocar mucho, pero poco a poco se fue acercando a las tetas. Metió la mano por debajo de la blusa y pillo una teta.

La Yoli que se estaba percatando del tema, se hizo la tonta y siguió mamando….

El tío (según me contó la Yoli luego) empezó a apretar el pezón y ha estirarlo con fuerza hacia abajo y retorciéndolo. Y mientras tanto se pajeaba con la otra mano.

Yo cogi de los pelos a la zorrita de la Yoli estirando hacia arriba para dejarla sentada, las tetas le habían quedado a fuera porque la blusa ya solo tenia 2 botones cordados. El chaval no dejo la teta que la seguía sobando, esta vez la Yoli le miraba a la cara mientras el otro le retorcía el pezón y le sobaba la teta. No se si era de chuparla tanto o de la emoción pero la Yoli estaba con la boca medio abierta y gimiendo un poco por la tocada de tetas que le estaba propinando el chaval.

Yo le meti el dedo en la boca y ella lo chupo como si le fuera la vida, el chaval cuando vio como me comia el dedo cuando yo saque el mio enseguida puso el suyo, y la Yoli lo chupo igual o con más ganas.

Creí que el chaval se merecía una mamada así que le pille un pezón a la Yoli y se lo estire hacia abajo guiándola hasta la polla de chaval. Y la Yoli se amorro rápidamente, el chaval tiro la cabeza hacia atrás y siguió tocándole las tetitas.

La verdad es que me estaba meando así que me fui a WC mientras le chupaba la polla al chavalin.

Cuando volví, cual fue mi sorpresa, que vi que en mi sitio había un tío y le estaba manoseando el culo a la Yoli y le habían bajado los pantalones y seguía chupando la polla al chaval. Yo me senté al lado del chaval nuevo y le dije “nada tío, tu sigue que a mi zorrita le mola”, el tío me guiño un ojo con complejidad mientras tenia un dedo dentro del ano y tres dedos en la vagina.

El chaval nuevo me pregunto si se la podía follar, y yo le dije que por el culo si, pero por la vagina no.

El nen no se lo pensó 2 veces y se saco la polla y se la coloco delante del ano, el tio empezó a apretar y enseguida entro, empezó a envestirla fuertemente y para que entrara hasta el fondo el muy cabroncete le apartaba las nalgas con las manos.

Mientras tanto el primer chaval flipaba con la pedazo mamada que le estaba propinando mi zorrita. El tío no se de donde saco dos pinzas de ropa, y le puso una en cada pezón. La Yoli gemía de placer y de morbo.

El chaval que le petaba el culo se corrió enseguida y pego un gemido que se entero medio cine. Me dio las gracias y se fue a limpiársela.

Por culpa de los gemidos, volvía a tener a dos tíos nuevos al lado mío, preguntándome si podían entrar, les dije que si me daban mil pelas les dejaba metérsela por el culo. En menos que canta un gallo tenia las dos mil pelas en mi cartera y al primero dándole fuerte en el ano de mi nena.

Estos dos duraron mucho, y yo no entendía como el primero seguía con la polla dentro de la boca sin correrse. Luego me contó mi nena que el chaval se había corrido tres veces y que le había obligado a tragárselo ya que no le dejaba subir la cabeza.

El primero de los dos nuevos se corrió en el ano y se puso el segundo a darle, pero cuando llevaba un rato dándole se acabo la peli y se empezaron a encender la luces del cine.

El de la mamada recogió las dos pinzas y se fue sin dar las gracias. Y el segundo que la tenia metida dentro del culo no la quería sacar.

Me dijo “he pagado por esta zorra y hasta que no me deje satisfecho no la sacare de su ano”.

Lo intente convencer pero no había manera… al final le dije que me acompañara a mi casa  y allí podría acabar la faena. El tío accedió y nos fuimos los tres. La Yoli casi no podía caminar, porque tenía el culo como un bebedero de patos.

Cuando salimos los tres del cine ya era de noche, el pavo nos ofreció ir a su casa que vivía al lado del cine, la Yoli me dijo con la mirada que no le hacía gracia, y yo le dije que si me invitaba a una cerveza íbamos. El chaval asentó con la cabeza…

El edificio no tenia ascensor y le dijimos a la Yoli que subiera primero así le veríamos como contorneaba el culo, una vez llegamos a la planta cuarta entramos al piso. Era un piso de esos antiguos y grandes, con los techos de madera y grandes ventanales, la Yoli flipaba de lo guapo que era, le pregunte si vivía solo y me dijo que solo vivía con su hermano que era inválido y estaba en silla de ruedas.

Cuando cerro la puerta nos dijo que pasáramos al salón y nos sentáramos, una vez nos habíamos sentado me llamo desde la cocina, yo pensé que seria para darme la cerveza. El chaval me ofreció 5.000 pelas para que la Yoli se la chupara también a su hermano, me lo pensé y como me daba morbo la situación acepte cogiendo la pasta.

Salimos los dos de la cocina y yo bebiendo una cerveza, el chaval que se llamaba Agus le dijo a la Yoli que se pusiera en tanga pero que se dejara los tacones puestos.

Yo me senté en el sofá mirando el espectáculo, la Yoli empezó a desnudarse y entonces entro el hermano en silla de ruedas, el chaval era mayorcito tendría unos 50 años. La Yoli flipo un poco y me miro como preguntado a ver que hacia, yo le hice una señal como diciendo que siguiera.

El hermano sin decir media palabra se saco el rabo y Agus se la saco también, yo pensé pobre culo de la Yoli debe esta súper dilatado de darle los del cine durante toda la peli y ahora estos parece que tienen más hambre…

Cuando la Yoli estuvo con tanga y los zapatos se acercaron los dos hermanos a ella, me preguntaron que si le podían poner un collar de perro para manejarla mejor y yo les conteste que claro “el cliente siempre tiene la razón”, los dos se rieron y le pusieron el collar de perro, la verdad es que daba mucho morbo la situación.

El chaval de la silla de ruedas estiro de la correa hasta dejar a la Yoli de rodillas, le sobo el culo metiéndole primero un dedo dentro del ano pero como vio que fácilmente entraban unos cuantos más, intento meterle los cinco aunque solo pudo con cuatro, la Yoli gemía como una zorra, su respiración cada vez era más rápida y le daba mucho morbo que la sobase un tío con silla de ruedas. Después de estar un rato con los cuatro dedos los saco y apartándole las nalgas escupió en el agujero dilatado dando de lleno. Mientras tanto Agus se  dedicaba a sobarle las tetas.

El chaval de silla de ruedas le dijo a Agus mirándome a mi de reojo, “ves a buscar dos agujas que vamos a traspasar esos pezones a esa zorra”, yo les di mi aprobación con la cabeza y la Yoli ni se inmuto.

Enseguida Agus trajo dos agujas de coser y se las paso al hermano, el chaval cogio un pezón estirándolo hacia un foco de luz que había cerca y la Yoli se vio obligada a seguirle, cogio la aguja y sin ninguna contemplación le traspaso el pezón, la Yoli pego un buen gemido, el chaval cogio la otra aguja y le hizo lo mismo al otro pezón, pero esta vez pinchando varias veces antes de clavarlo definitivamente, la Yoli se corría de gusto y a la vez emitía unos gemiditos que todos nos ponían a cien. Una vez la zorrita tenia las dos agujas que traspasaban sus pezones, cogio dos pinzas y se las puso en los pezones encima de las agujas para que no se cayeran. La estiro de la correa para acercar su boca a su polla y se la metió en la boca hasta el fondo, a la Yoli le entraban arcadas, porque el tío no parecía muy limpio, pero mi zorrita se la dejaría como nueva.

Agus después de dejar que su hermano la sobase y torturase un rato se la volvió a meter en el ano para acabar el trabajo que no había hecho en el cine.

La Yoli chupo y chupo la polla del inválido aquello le daba mucho morbo, yo creo que se hubiese quedado toda la noche mamando aquella polla.

Agus mientras tanto seguía metiéndole por el ano, la sacaba de vez en cuando para ver el agujero dilatado y se la volvía a meter diciendo “vaya zorra estas hecha”, después de haberle dado duro durante media hora se corrió en el ano.

Agus después de correrse me miro y me ofreció el ano dilatado de la Yoli como si ya fuera suyo, me dijo “mira nen, el ano se ha quedado abierto, parece que no se cierra”. Yo me acerque y vi que realmente estaba súperdilatado, me saque la polla y se la metí de golpe hasta los huevos. La verdad es que estaba tan dilatado que casi no notabas nada…

Mientras le iba dando al culo, el hermano me pidió si podía metérsela él por el ano, el chaval me dio pena (aunque era un cabroncete por torturar a mi nena) y le dije a la Yoli que se sentara encima del tío y se la metiera ella por el culo. La Yoli lo hizo sin rechistar. El chaval puso una cara de placer tremenda y al cabo de un rato se corrió dentro.

Agarre a la Yoli de la correa y le dije que se pusiera de rodillas para limpiarles a los clientes la polla sucia de su culo. La nena lo hizo muy bien, se amorro como dios manda. Los dos hermanos mientras se la chupaba le fueron estirando de las agujas clavadas en los pezones para marcarle el ritmo de la mamada. Se la dejo super limpia a los dos.

Uno de los hermanos me ofreció un vibrador para ponérselo en el culo de la Yoli y que no se cerrara la dilatación que nos había costado tanto.

Me dijo: “solo déjale sacárselo para cagar el resto de los días lo tendría que llevar puesto y 3 horas al día encendido al máximo”. Me gusto la idea y les dije que así lo haría. Me pidió el teléfono y quedamos en que me llamaría para otra sesión, y que estarían interesados en alquilar a la Yoli todo un fin de semana, para una fiesta con unos amigos.

Pero bueno esta ya es otra historia….

Espero vuestros comentarios, a aureliopelotasbcn@yahoo.es

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