Desde que tengo memoria, me gusta usar cosas de mujer; quiero decir: ropa, zapatos, accesorios, maquillaje. Mi primera experiencia en el rol del travestismo, fue cuando tenía tan solo 3 añitos; por que en mi casa me ponía unas coquetas de mi mamá y unos zapatos de tacón. Cuando tenía cuatro años mi prima, que era mayor que yo, me vestía de niña; jugábamos a la comidita, a la muñecas, y a veces me animaba a salir a la cochera de su casa vestida de mujercita, incluso en algunas ocasiones a la tienda. Mis tías no decían nada, se reían y me llamaban Laurita, y como yo era el único hombre en esa casa, no era justo que lo fuera, y me transformaba en mujer.
Con el tiempo tuve que ocultar esta pasión, por que mis padres lo dejaron de ver con ojos de risa, y lo vieron más como una amenaza a mi heterosexualidad, pero yo desde pequeña tenía un gusanito dentro de mí que promovía mi feminidad.
Hubo una etapa de mi vida; entre los 13 y los 15, en que no me aceptaba a mi misma, cada vez que me travestía en la intimidad de mi casa me arrepentía después de tener un tremendo orgasmo al masturbarme pensando en hombres de esculturales cuerpos, me ponía a llorar y luego trataba de masturbarme pensando en mujeres o mirando alguna porno hetero en la Internet; pero siempre sin resultado. Me gusta mirar porno gay o de travestis y masturbarme; sobre todo los orales, por que me gusta fantasear que yo soy la que los está haciendo. Después, como a los 16, aprendí a aceptarme a mi misma, tal y como soy, por que no tiene caso engañarme a mi misma.
Cuando tenía 15 comencé a ir a los cafés gay de Guadalajara, primero vestido de hombre, pero cuando me dijeron que me podía transformar en el baño (por que hay un solo baño unisexo), me la pasaba como nena gran parte del día. Ahí conocí a muchos amigos que tengo hoy en día, en especial a Lilia, una lesbiana muy linda que es algo así como mi amigovia. Tenemos una relación muy abierta, ella se acuesta con otras mujeres y yo puedo andar de piruja con los hombres, aunque la verdad nunca he tenido sexo con ningún hombre, únicamente he hecho algunas mamadas y me ha gustado, sólo con Lilia he tenido sexo, ella es la única mujer con la que puedo tener relaciones sexuales, claro ella siendo el hombre y yo la mujer, aunque a veces nos gusta tomar nuestras verdaderas sexualidades y hacerlo como cualquier pareja boga. Compartimos algo lindo ella (él) y yo. Ella me ayuda a comprar mis cosas, mi ropa, mi maquillaje, mi lencería, mis zapatos, etc.
Gracias a todos mis amigos del café gay aprendía a aceptarme como soy.
Ahora les contaré mis deslices con los hombres, aunque no son muchos, y nunca me han follado.
La primera vez que hice una mamada tenía 10 años, se la hice a un amigo de mi colonia que tenía 14. Resulta, que una tarde que no había nadie en mi casa, decidí vestirme un rato de nena, mientras mi amigo y yo jugábamos en mi cuarto.
-¡Voy al baño!- le dije.
Él no dijo nada, como que no le importó, y como a mi me gustaba ese muchachito, pues me vestí en la recámara de mi hermana, con una faldita rosa, unos aretes de broche, una blusita blanca, me pinté los labios en la alcoba de mi mamá y le tomé prestada una peluca.
Cuando me vio entrar transformado, se quedó con la boca abierta, no dejaba de mirarme mientras yo le veía su dulce pene que se veía erecto por encima de su short.
Me aproximé a él, lo tomé por el cuello y lo besé, luego él reaccionó muy rápido y me acostó en la cama, me manoseó entera, de pies a cabeza, y no dejaba de besar mi cuello, mis piernas, mis brazos, mi boca. Después me levantó la blusa y tocó mis pechos que malditamente no tenía, besó mis pezones rositas, mi abdomen, mi ombligo, la zona del bikini, y cuando recordó que no era precisamente una niña se detuvo, y volvió a subir; dios mío, lo recuerdo y aún me erizo y me estremezco. Luego le bajé el short y le quité la playera, el se sentó en el borde de la cama y yo le aproximé mis labios a su falo que estaba duro, grueso, largo, delicioso. Primero se lo besé, le di de besos por todo su pene y por los testículos, él gemía y me miraba con una mezcla de erotismo y dulzura. Luego le chupé el glande, me lo metí en la boca y lo chupé como si fuera una paletita, después me lo metí todo, TODO y lo hice eyacular, me comí todo su semen. Me pidió que fuera su novia en secreto, yo acepté encantada, y sus visitas a mi casa fueron más constantes durante todo 1 año. Luego rompimos cuando me enteré que se había hecho una novia de verdad, una que si sacaba a la calle, que llevaba al cine y a comer; por que yo sólo era la que le daba un rato de placer. Me rompió el corazón ese niño, e incluso llegué a pensar en entregarme completa a él, quiero decir, darle mi virginidad, pues en verdad creo que me enamoré de él.
Mi segunda experiencia fue, aunque suene extraño, con el repartidor del agua. Una mañana, cuando yo estaba travestido, él me miró a través de la ventana, se quedó afuera de mi casa mirándome y yo la verdad, me quedé muy asustada. Pero al día siguiente lo invité a pasar para que dejara el agua… y para otras cosas. Así fue durante todas las mañanas de 3 años, 3 bellos años en los que tomaba mi lechita cada mañana. Pues yo me quedaba solo todos los días hasta las 4 de la tarde. A veces me traía regalos, me compraba ropa, perfumes, zapatos; pronto me hice de todo un arsenal propio que escondí muy bien en mi cuarto, y por ende, cada día me ponía más bella para él. Fui creciendo con su dulzura, y lo más que llegamos a hacer fue quedarnos los dos desnudos en mi cama, claro yo arreglada como nena. A veces le dejaba poner su pene entre mis nalgas y rozar mi ano, pero nunca me penetró, aunque sí me llenaba la colita con su esperma caliente y jugoso. Luego a él lo cambiaron de ruta y no lo volví a ver.
Mis experiencias siguieron, sobre todo en fiestas a las que mis amigos me invitaban, ahí hacía mamadas por montones.
Quiero aclarar que a estas fiestas iba por la madrugada, y me salía sin permiso, ya arreglada y vestida, mis amigos pasaban por mí, y yo tenía que regresar a casa antes de las 5 de la mañana, para que no me descubrieran transformado. Sin embargo, una noche, cuando regresé, mi mamá y mi padre estaban en la sala esperándome, cuando me vieron, de principio no me reconocieron, pero luego se dieron cuenta de que era yo y me regañaron; mi padre me propinó una tremenda golpiza que aún recuerdo, pero mi madre me defendió.
-¡No voy a compartir esta casa con éste maricón! ¡O se endereza o me voy yo!- dijo mi padre.
Mi mamá y mis hermanas platicaron conmigo durante toda la mañana, yo ya tenía 17 y había decidido mi sexualidad. Ellas me aceptaron, y desde ese día sólo fuimos mujeres en la casa, ya que mi padre nos abandonó por mi culpa. A veces me siento culpable, pero mi familia me apoya, y me dicen que el que tiene que cambiar es él.
-¡Si quieres ser una mujer lo vas a ser!- me dijo mi madre- Nosotras te vamos a transformar entera.
Me prometió que cuando terminara mi carrera podría ser una mujer de tiempo completo, pero de mientras estudio, tengo que vestirme de hombre todavía para ir a la escuela, cuando salimos juntas soy Laura, Laura Denisse.
Cuando mi familia sale fuera de la ciudad y me dejan solita, salgo por la noche a “dar una vuelta”, sin embargo, nunca me he ido con nadie a follar, es algo que aún me da miedo.
No seré el travesti más escultural de México, tengo 18 añitos y quiero que me estrenen.
Quiero perder mi virginidad, pero de manera que todo éste arreglado, no prostitución, simplemente quiero saber que se siente tener un pene en las entrañas. Si quieres hacerme el favor por favor comunícate conmigo a mi msn:
laurita-denisse@hotmail.com
Y así nos ponemos de acuerdo.


