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Una Experiencia Muy Placentera

Hola mi nombre es Jacqueline pero en el instituto donde estudio me conocen como Jacqui, la historia que les contaré transcurre justamente en el instituto, lugar donde perdí mi virginidad y tuve mi primera experiencia lésbica, esta historia se refiere a mi primera experiencia en un trío con mi amiga Inger y un conocido por las dos como es Diego, ya que él nos desvirgó a las dos. 

A Inger y a mi nos mandaron a recoger unos documentos de la oficina de uno de los profesores, una vez en la oficina mientras buscamos los documentos nos pusimos a conversar, cuando de pronto Inger me cogió el culito, cosa que a mi me gustó mucho. 

Yo estoy muy satisfecha con mi cuerpo, soy morocha, tengo 22 años, unos senos redonditos y bien proporcionados al igual que mi trasero que es muy firme, muchos de mis amigos lo desean pero sólo Diego lo ha hecho suyo. Inger también tiene lo suyo es más alta que yo, es blanca, tiene 20 añitos, unos senos pequeños y redonditos que son una delicia, y un culito muy rico de lo redondito que es, si lo sabré yo que hemos pasado tantas noches juntas, ella es una experta en el sexo, su maestro al igual que el mío fue Diego, y aunque también es deseada por los chicos, nosotros somos fieles (por ahora) al hombre que nos quitó la virginidad de nuestras conchitas y nuestro culito y con el que tenemos el mejor sexo de nuestra vida. 

Como decía Inger me tocó el trasero, y yo la miré con cara de complicidad, nos acercamos y empezamos a besarnos en los labios, y a quitarnos la ropa. Yo le abrí el pantalón a Inger mientras ella abría mi blusa y jugaba con mis pechos, yo mientras le sobaba su conchita y le metía un dedo en ella, cuando de repente sonó el celular de Inger y tuvo que salir porque en esa oficina hay muy mala recepción, los minutos pasaban, y mientras esperaba con ansias a que regresara Inger, tuve una sorpresa inesperada; me abrazaron por detrás sus manos tocaron mi conchita aún cubierta por el pantalón y mis tetas cubiertas también por mi blusa, al sentirme tocada así solo podía ser una persona. 

Adivina quien soy, me dijo, y yo sonreí y respondí eres tú Diego, mi amor, me volteé y por supuesto era el, lo sabía le dije mientras lo besaba con locura y él que me agarraba el culote que tengo, mi culo que es solamente suyo. 

Diego me sacó rápidamente la blusa, mi sostén y mi pantalón me dejó sólo con una tanguita que también me había puesto, luego que me desnudó me besó cada poro de mi cuerpo, mientras yo me excitaba cada vez más, Diego se concentró en mis pezones y los chupaba de una manera deliciosa al igual que mis tetas, las lamía centímetro a centímetro, con cada paso de su lengua me excitaba cada vez más, le bajé el zipper del pantalón y le comencé a hacer una paja mientras me lamía toda y besaba mis labios. 

A modo de agradecimiento, me arrodillé ante él, le quité el pantalón y el boxer que traía puesto y por fin vi la mazorca que me había hecho mujer y por la cual me había vuelto una putita en la cama, al verla me volví loca y recordé todos los momentos que él me había hecho suya, porque mi culito aún le pertenecía sólo a él, y comencé a chuparla con locura, a Diego parecía agradarle mucho, gozaba mucho con mi mamada, estaba segura que le encantaba “mi perrita consentida” me llamaba y yo me llenaba de satisfacción cuando me llamaba así, porque me hacía sentir completamente suya.

Luego de estarle mamando la verga por 20 minutos y de haberme tomado su semen, Diego me hizo parar y me bajó el calzón, se sentó en una silla, y yo me coloqué sobre él enterrando toda su verga en mi vagina, sentía como entraba cada centímetro de su trozo en mí y una vez dentro comenzó a bombear mi conchita con desenfreno y yo deliraba de placer de pronto cuando estaba a punto de alcanzar el orgasmo llamaron a la puerta, me asusté pero al preguntar quien era me respondieron “Inger” así es que saqué la verga de Diego de mi conchita y fui a abrir la puerta así desnuda como estaba. 

Al abrir la puerta Inger estaba ahí sola (por suerte) y al verme desnuda se excitó muchísimo, exclamó ¡Mi amor, estás bellísima! y se abalanzó sobre mí dándome un beso profundo y largo en mis labios, al advertir Inger la presencia de Diego en la oficina comprendió lo que estábamos haciendo y eso la excitó aún más y se puso aún más calentona cuando Diego le preguntó ¿nos acompañas? Inger dejó de besarme y sonrió dijo Pensé que no me incluirían, Diego se acercó y me dijo Jacqui, Inger no puede estar así vestida tenemos que hacer algo, yo le guiñé el ojo a manera de complicidad, Diego besó la boca de Inger y bajó para quitarle los pantalones y el calzón mientras yo le quitaba el top y su brassiere, Diego al ver su conchita la comenzó a chupar, yo le sobaba las tetas tan lindas que tiene Inger y le besaba los labios. 

Diego dejó de chuparle la concha a Inger y se fue a sentar a la silla donde me estaba cogiendo, fuimos tras él y comenzamos Inger y yo a chuparle la verga, la compartíamos, primero Inger y luego yo, o sino yo chupaba el tronco e Inger le chupaba los huevos y viceversa, luego de haberla chupado, y de haber compartido la lechita de Diego en partes iguales, nos entregamos a él. 

Diego comenzó conmigo, me puso sobre su verga y me la enterró de una sola en mi conchita, me bombeaba de una manera deliciosa, y mientras lo hacía, Inger nos besaba a ambos, primero a Diego y luego a mí, Inger me besaba en los labios y luego besaba mis tetas, las chupaba con locura y yo me llenaba y gritaba del placer que me estaban dando Inger y Diego, Inger se arrodilló y comenzó a lamer mi ojete yo me llenaba de placer, a Diego también le chupaba los huevos, por momentos Diego sacaba la verga de mi vagina, le daba de chupar a Inger y ella luego de chuparla la metía nuevamente a mi conchita y Diego me seguía bombeando. 

Párate me dijo Diego y yo lo hice enseguida, me volteé y ya sabía lo que me tocaba, Inger y Diego se concentraron en mi culo me hicieron inclinarme y mientras Inger chupaba mi culo, Diego lo hacía con mi conchita, me metían los dedos al culo y a la vagina, yo estaba en las nubes, cuando no pude más y grité ¡Diego, por favor méteme la verga al culo, ya no aguanto más!, OK me dijo Diego tus deseos son órdenes; pero antes de metérmela al culo le hizo chupar a Inger su verga y luego de una buena mamada de Inger me la empezó a meter. 

¡Aaaaahhhhhhhhhhhhhhh, aaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhh! grité, la verga de Diego estaba riquísima bien parada y bien gruesa sentí como me entraba toda en mi hoyito, una vez dentro me bombeaba fuerte y parejo todo el culito y causaba una revolución placentera en mi interior, de rato en rato sacaba la verga de mi culo, le hacía chupar a Inger la verga y mi culo y la volvía a meter, hasta que después de 3 ocasiones y luego de dos orgasmos míos, me bombeó el culo 10 minutos seguidos y sin descanso para acabar y llenarme con su leche calentita, luego de un rato la sacó, Inger se encargó de limpiarle a Diego la verga y a mí me lamió el culito para tomarse la leche que caía para no desperdiciarla. 

Yo estaba llena de semen por todos mis huecos y feliz obviamente, así es que luego le tocó el turno a Inger, la hicimos poner en 4 patas yo me puse debajo de ella como en la pose del 69, Diego se puso sobre las dos y antes de meterle la herramienta a Inger, se la chupé un poco al igual que el culo y la conchita de Inger, luego Diego procedió a introducirle el pene en el culo y ella gritó de placer, luego comenzó a bombearla igual que a mí, pero para darle aún más placer a Inger y que se corriera más rápido yo le lamía su conchita que estaba deliciosa. 

Diego le llenó el culito con leche después de 30 minutos seguidos de estarla bombeando con la misma fuerza que a mí, la besó y luego le sacó el pene del culo, entonces Inger y yo comenzamos a hacer un 69, Inger era una experta lamiendo mi conchita la recorría todita, de arriba abajo y en círculos, hasta que se encontraba con mi clítoris y jugaba con él utilizando su lengüita sabrosa, luego de un buen rato, nos pusimos de pie, y nos dirigimos donde Diego que se corría la paja viendo lo que él llamaba un hermoso espectáculo que era vernos a mí y a Inger haciendo el amor, le quitamos las manos y se la comenzamos a chupar de nuevo hasta que Diego se vino en nuestras boquitas y como seguía botando chorros de leche, empezó a bañarnos con ella, terminamos con el cuerpo regado y lleno de semen. 

Después Inger y Diego me vistieron luego de que Inger y yo nos lamimos mutuamente todo el cuerpo para limpiarlo de la deliciosa lechita de Diego, yo besé a los dos en los labios, Inger cogió mis senos y Diego me metió la mano al culo, luego de esa manoseada que me encantó me retiré y mientras me iba observé como Inger se inclinaba otra vez ante Diego, nuestro hombre, y también vi a Diego metiéndole la verga al culo otra vez, me sonreí de ver como Diego se follaba a mi amiga, feliz por ella porque la verga de Diego es incomparable y por él por que sé que le encanta el culito de Inger y que le encanta tenerlo a su disposición (y nosotras tenemos nuestro culito a disposición de Diego, somos sus putitas), y así entre gritos y gemidos de Inger salí de la oficina, feliz por esta nueva experiencia, la mejor de todas ya que hice el amor con los dos mejores amantes que una chica pudiera tener, el hombre que me quitó la virginidad que es mi macho, y mi mejor amiga que es la chica con la que cualquier chica quisiera estar.

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2 comentarios en “Una Experiencia Muy Placentera

  1. olaz pues kiero agradeserte por tu historia me gusdtaria ser diego claro ke te gustaria tambien ati tenerme por ke mi herramienta mide 23 cm y pues mi novia sigue siendo virgen por ke tiene medio pero me gustaria ke tu lo cfomieras

  2. Mmmmmmmmm q ricoo…creeme q daria lo q fuera x comermela yo….a mi si no me da miedo…y cn lo caliente q me dejo el relato…mmmmhasta dejaria q me comieras x dond quisieras…

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