Archivo por meses: septiembre 2007

La madre soltera

Silvana vivía en un edificio de departamentos de alquiler con su hija de 2 años. Trabajaba en un videoclub, pero no siempre su sueldo le alcanzaba para cubrir los gastos del mes. Algunas veces incluso, cuando podía, tomaba un segundo trabajo, pero el mismo era temporal. Tenía unos 23 años y era toda una luchadora. Desde siempre había trabajado, y aunque terminó con muy buenas calificaciones sus estudios secundarios, luego su temprano embarazó le impidió terminar una carrera universitaria. Ella era morocha, divina, se la notaba una mujer fuerte y decidida. Tenía unos ojazos celestes y un físico espectacular. Una cola firme, paradita, durita. Y dos senos hermosos, grandes, interesantes y turgentes. 
Ese mes, el día 5 cayó un jueves, y como era de esperarse, el Gordo González, pasó a cobrarle la renta. Sin embargo ese mes había sido muy difícil, había tenido muchos gastos imprevistos (en los que no vale la pena entrar en detalles) y verdaderamente no tenía para pagar el alquiler.

Por más que tuviera razones, por las que no había podido juntar el dinero, el Gordo González era un ser despreciable y sin corazón. O por lo menos así era como lo veía Silvana. No obstante, el alquiler que le cobraba era menor a otros departamentos de similar nivel de la zona.

Silvana, estaba casi convencida de que el Gordo González le cobraba algo menos de la tarifa promedio que indicaba el mercado porque era bonita. Cada vez que se cruzaban, ya sea en la calle, en el ascensor o cuando el pasaba a cobrarle la renta, este la miraba de una forma muy obscena. Lo mínimo que puede decirse es que la “desnudaba” con la mirada, más bien le arrancaba la ropa con la mirada y luego le hacía “otras cosas”, también con la mirada claro.
Ese mes como ya les comenté antes, Silvana no tenía, no había podido juntar el dinero para pagar el alquiler. “RING!” sonó repentinamente el timbre. “¿Quién es?” preguntó Silvana.

González: – “Soy yo Sil, venía a cobrarte el alquiler”. Ya su voz, pensaba Silvana, sonaba desagradable.

Silvana abrió la puerta. En ese momento estaba vestida de entrecasa con una remera cortita y unos minishorts tipo calza ajustados al cuerpo (al culo, que se le marcaba de una manera hermosa). El Gordo González agradecido, y disfrutando del espectáculo visual que se le ofrecía. Con cualquier excusa, ya sea pidiéndole una bebida o que le mostrara algo, el Gordo intentaba mirarle el culo a Sil por un rato. Esta vez el pretexto era si le podía traer algo fresco para beber.
Tomó su bebida, le dio un largo trago y luego dijo:

González: – “Bueno a ver, pagame los U$S 500, así me voy”.

Silvana vaciló un poco y le dijo casi avergonzada: – “Este mes no tengo para pagar el alquiler, te pido que me aguantes hasta el mes que viene”.

El Gordo González empezó a los gritos y armó un escándalo, cuando se calmó un poco, dijo:

González: – “Bueno, mirá. Si vos no tenés plata, de alguna forma esto lo podemos arreglar. Me podés ayudar con algunas cosas”.

Silvana: – “Seguro, lo que vos digas”.

González: – “Bueno. Vamos a hacer lo siguiente. Veníte el viernes a mi casa. Yo me reúno con unos amigos y tal vez me puedas dar una manito”.
Todos los viernes había Noche de Póker en la casa del Gordo González. Ese día se reunía con sus amigotes. Los mismos ya estaban alrededor de la mesa jugando cartas, cuando Silvana tocó el timbre. Ring, Ring! sonó la campanilla. El Gordo González abrió la puerta. “Hola” saludó Silvana, con su mejor cara. “Hola” le contestó el Gordo ya con aliento a alcohol y la hizo pasar. La entrada de la casa daba directo a la cocina. Era un piso entero en uno de los edificios en los que el Gordo González poseía algunos otros departamentos.

Gordo González:- “Bueno, vos hoy vas a ser la camarera en este viernes de póker con mis amigos. Y si no conseguís dinero para pagarme el alquiler, en unos cuantos más también”. Silvana:- “OK. Lo que vos digas, ¿Querés que les lleve unas cervezas? ¿Qué les cocine algo?”.

A lo que el Gordo González responde: “Sí, traénos una cervezas”. En la heladera había una gran cantidad de cervezas, todas marca Budweiser.

González: – “Traénos un par, somos cinco”.

Silvana se disponía a agarrar los cinco porrones (botellitas chicas) de Budweiser, cuando González le dijo: “¿Qué color de ropa interior tenés puesta?”.

“¿Qué?” re-preguntó Silvana extrañada.

González: -“Te pregunté ¿Qué color de ropa interior traes puesta?”

Silvana: – “¿Y para que quiere saber eso?”

González: – “Sólo contesta la pregunta”.

Silvana no recordaba con seguridad, entonces tomó uno de los elásticos de su tanga, lo sacó fuera de su jean azul y le contestó: -“Negra”.

González: – “Me gusta. Perfecto. Sacate la ropita y te podés quedar en bombacha y corpiño … Por ahora”.

Silvana (pregunta sorprendida): -“¿Cómo?!”.

González: – “Sí, nena. Dale, que no tengo toda la noche para perder. O te pensabas que te voy a perdonar el alquiler sólo por alcanzarnos un par de cervezas de la heladera. Está bien que estoy gordo, pero puedo levantarme de mi sillón y caminar dos metros hasta la cocina”.

Silvana, dudó un instante, dos instantes, tres instantes. Primero miró el suelo mientras pensaba y luego miró al Gordo González, que tipo desagradable y que mirada lasciva. Encima, aún no sabía como eran sus amigos, mas si eran como él que larga noche le esperaba …

Luego de pensar un rato prolongado en silencio, pensó “Que más da. Necesito pagar el alquiler. Por mi hija. No tengo la plata, ni otro lugar adónde ir. Haré de cuenta que estoy en bikini en la playa. Después de todo, no es la primera vez que un hombre me ve en bikini o ropa interior”. Silvana se sacó la remera primero quedando en corpiño. El Gordo quedó maravillado con lo que veía, con esos hermosos pechos. Luego, Silvana junto un poco más de coraje para el paso siguiente y se bajó el jean quedando completamente en ropa interior ante el desagradable Gordo González. “Que empiece el show” dijo este. Y el show habría de empezar …
Silvana tomó las cervezas y así como estaba se acercó a la mesa. Saludó a todos los muchachos con un sensual y fresco: “Hola” al que los amigos de González respondieron tomándose el tiempo necesario para contemplar la belleza de Silvana. La miraron de arriba abajo, como corresponde a una mujer de semejante hermosura.

Julián, el mejor amigo de González sacó un billete de U$S 10,00 y se lo puso en el elástico de la bombacha y luego le dio una palmada fuerte en la nalga. Silvana lo miró sorprendido. “Es por los U$S 10,00” aclaró el Gordo. 
Silvana, se disponía a irse para la cocina. De atrás escucha al Gordo González que le ordena: “Nena, cocinanos algo, que sea rico y que sea rápido, que los muchachos tienen hambre”. Silvana fue para la cocina, con intención de cocinar, tras de sí, la seguían las miradas de los hombres.

Silvana, tardó unos 20 minutos en cocinar unos exquisitos platos, con lo poco que encontró en la desordenada cocina del Gordo González. A los 20 minutos volvió a entrar en escena acercándoles los platos a la mesa. Esta vez no sólo Julián le tocó el culo, sino que a medida que iba sirviendo a cada uno todos le agradecían con una cariñosa “palmadita” en la cola. La fina tanga, la dejaba más que expuesta para este proceder por parte de los amigos del Gordo.
Los muchachos se tomaron un recreo, mientras comían y dejaron de jugar Póker, se pusieron a charlar. Silvana, una vez servida la comida, fue a buscar refugio temporal en la cocina, pero el Gordo González, le dijo que se sentara con ellos a charlar. Así semi-desnuda como estaba se sentó a charlar con los muchachos. Sin embargo, no le trajeron una silla, sino que tenía que irse sentando alternativamente en cada uno de ellos. Con su cola, notó y le hicieron sentir las erecciones de cada uno de ellos.

Hablaron de la vida en general y contaron muchas anécdotas. Muchas de ellas, tal vez motivados por la presencia de una mujer, de índole sexual.

Después de finalizada la comida, los muchachos siguieron jugando en una larga noche de póker. Jugaron durante más de dos horas, después de la comida, y ya el Gordo González que no había tenido una buena noche, estaba casi sin plata. Cuando se quedó en cero, y tenía una buena mano como para seguir jugando, dijo a uno de sus amigos: “Te apuesto el corpiño de Silvana”.

Marcelo, el amigo en cuestión, le contestó enseguida: “Apuesta aceptada”.

Silvana, estaba en la cocina, no había escuchado en que consistía la apuesta. Marcelo que tenía póker de ases ganó la mano. Entonces el Gordo González la llamó con un grito y cuando esta se acercó al living le dijo:

“Sil quítate el corpiño por favor y entregáselo a Marce”. Silvana, demoró un instante ya que era la primera que se exhibía así en público ante varios hombres, pero luego obedeció y mostró sus tetas a los jugadores, entregándole el corpiño a Marcelo.

Otro de los amigos, Damián, dijo: “La verdad que sos hermosa nena”.

Silvana se sonrojo un poco y le dijo un tímido “Gracias”.

Nuevamente todos los amigotes y el Gordo González aprovecharon para contemplar su belleza.
Los 4 amigos, que ya estaban más que excitados y calientes, Julián, Marcelo, Damián y Roberto le pedían al Gordo lo siguiente: “Dale Gordo, por un strip-tease, si lo hace bien de verdad. Perdonále el alquiler de todo el mes a la piba”.

Gordo González: – “Bueno déjenme pensarlo. Aparte hay que ver si Silvana quiere”.

Julián: “Cómo no va a querer, si igual ya está en tetas. Mucho no le costó desnudarse a la putita esta” comentó Julián, con Silvana allí presente.
A Silvana, por un momento se le iluminó la cara. Total ya estaba en el baile, en el medio del río. Con un poco más de audacia y coraje, tal vez se ahorraría el alquiler del mes, y la verdad que ese dinero no le vendría nada mal. Lo necesitaba. Sin que el Gordo, tomara su decisión y sin dejarlo pensar, Silvana empezó a bailar de la manera más sexy y erótica que jamás haya hecho. Y lo hizo bien, casi como una verdadera profesional de cabaret.

El Gordo González, eufórico, excitado, parte por la excitación sexual y parte por la provocada por el alcohol dijo: “Está bien, por esto te perdono el alquiler de este mes completo”.
Silvana continuó con su show, pero más motivada. Tenía un motivo, y estaba dispuesta a llegar hasta el final. Siguió bailando por un largo tiempo de manera sexy. Se acerca a los hombres, se frota con ellos, los excita, se les sienta encima. Sumerge sus caras en sus senos, se agacha delante de ellos, se deja tocar toda, en fin, hace todo lo que se hacen en los nightclubs de cualquier lugar del mundo. Y va repitiendo el circuito una y otra vez, haciendo que todos los muchachos tengan oportunidad de sentir, tocar y jugar con sus partes más sexuales. Es toqueteada, apoyada, lamida y demás.

Luego de un largo tiempo bailando de manera erótica, se acerca al Gordo González, se le para al lado, ya que era a quien le debía el alquiler, para darle el privilegio de sacarle su bombachita. Tomó con sus manos las dos manos del Gordo y las puso sobre los elásticos de su tanguita, dejando muy claro todo. El Gordo, se toma un segundo y luego la deja completamente desnudita. Ahí la excitación es total y los hombres se le abalanzan como salvajes para toquetearla. La manosean un buen rato, por el lapso de 30 minutos, pero sin llegar a penetrarla.
Cuando Silvana termina de hacer su baile erótico y de ser manoseada por los muchachos, intenta agarrar su ropa para vestirse pero estos no la dejan. Le esconden primero la ropa y luego no se la quieran dar. Se la pasan de uno a otro, mientras Silvana intenta agarrarla. Finalmente se aburren de verla moverse y bambolear sus pechos y su cola de un lado para otro y le entregan su ropa. Así la noche casi estaba llegando a su fin. Con lo cuál la mayor parte de los amigos del Gordo González comienzan a irse, pero se queda él con uno para charlar sobre un negocio que tenían pendiente.

Los otros van hacia la puerta junto con González que los acompaña y los despide. Alguno de ellos comenta “Linda la piba”, otro “Que venga más seguido” y no faltaron las expresiones del tipo “Está bárbara”, “Me la cojo toda” y demás.

El Gordo y un amigo se quedan.

Gordo González: “Sil, traénos dos cafés por favor”.

Silvana: “Enseguida”
Silvana va a la cocina, nuevamente vestida, prepara los dos cafés y los alcanza a la mesa. Los dos hombres, conversan y luego de una media hora, terminan de cerrar el negocio en cuestión. El amigo, Julián, le dice en voz baja y con una mirada cómplice: “¿Gordo, no vamos a terminar la noche acá, no?”

Gordo: “Cómo te conozco, yo sabía que me ibas a decir esto”.

Gordo (hablándole a Silvana ahora): “A ver Silvana, vení. ¿Te querés ahorrar el alquiler del mes que viene también?”.

Silvana que ya estaba en el baile preguntó con una mirada excitante que indicaba en parte que ya estaba dispuesta a todo: “¿Y que tendría que hacer?” al tiempo que se ponía un dedo en la boca como haciéndose la inocente y la que no entendía. Pero en realidad entendía perfectamente.

Gordo González: “Y mira, tendrías que usar tus dotes y habilidades de mujer como mejor sabés. Y cuánto más placer nos des, más plata te voy a compensar yo del alquiler”. Por si quedaban dudas, le aclaró: “Placer sexual, se entiende, no”.
Silvana, que por un lado era una chica grande y entendía perfectamente lo que le querían decir y por otro, realmente necesitaba el dinero, se acercó a ellos dos entregándose. Pronto la comenzaron a manosear y a desnudar. Le sacaron su ropita como desesperados. Casi a los tirones y pronto la dejaron nuevamente en bombacha y corpiño como cuando estaba haciendo el baile sensual. El Gordo González, estaba delante de ella y la tocaba por todos lados e incluso la besaba, con su aliento desagradable. El otro iba por atrás, y le hacía sentir bien su miembro, entre sus nalgas. Luego Julián, que estaba detrás, le sacó el corpiño. Ella instintivamente se cubrió los senos, pero luego el Gordo González le apartó las manos y le dijo: “Compartí, dejate ver, que sos linda”. Ella dejó sus manos a los costados del cuerpo pasiva mientras la seguían tocando. Una vez tetas que sus tetas estaban al aire, nuevamente Julián, le bajó la tanguita de  dejándola desnudita, mientras ellos estaban casi vestidos por completo. Simultáneamente el Gordo le chupaba los pezones y le llevaba una de sus manos a su bragueta.

Gordo González: “Dale sacala que te gusta”.

Ahí Silvana, tuvo que bajarle el cierre del pantalón, meter su mano dentro del mismo y sacar el pene del Gordo González, fuera del pantalón. Mientras tanto Julián le chupaba el culo, le colaba los dedos y también le metía mano en la vagina. 
De a poco los dos hombres comenzaron a desvestirse, el Gordo desagradable se sacó la remera, quedando con el torso desnudo. El otro hizo lo mismo. Y acto seguido ambos se bajaron los pantalones para estar listos para la acción. Silvana, terminó recibiendo penes por ambos frentes. El Gordo González por delante al cuál tuvo que hacerle un largo y prolongado “pete” hasta que este acabara en su boca. Tragó el semen como le ordenó el Gordo. El otro la penetró por la cola sin pedirle permiso y sin lubricarla adecuadamente, lo cuál le dolió demasiado. Sin bien no era la primera vez, para ella la cola era algo que no se la “entregaba” a cualquiera, pero aquí no tuvo más remedio. Sentía como en su boca debía entrar una y otra vez el desagradable pene del desagradable Gordo González. Mientras que también recibía el pene de Julián por su colita, casi sin lubricación alguna. A medida que la penetraba Julián le daba palmadas en la nalga, fuerte que le enrojecían un poco las mimas y le decía alternadamente cosas como: “Dale movete”; “Dale que te encanta”; “¿Te gusta que te coja?”. Cada tanto Silvana le contestaba un “Sí, me encanta” y esto así excitar más a un Julián que le daba con todo, a un ritmo frenético. El Gordo González más tranquilo, disfrutaba y dejaba hacer a Silvana. Se relajaba y gozaba de la felación que estaba recibiendo. Sin embargo, cuando Sil dejaba de chupar por instante o intentaba ayudarse con las manos, masturbándolo por un instante, enseguida el Gordo, le quitaba las manos, le agarraba fuertemente la cabeza y le metía su pija hasta el fondo de la boca, tan adentro que casi al punto de provocarle arcadas. Y así Silvana recibía simultáneamente de un lado y de otro una buena cogida. Mejor dicho, dos buenas cogidas. Los dos terminaron como mejor quisieron. El Gordo, no tuvo ningún reparo ni respeto en acabarle primero en la boca, una parte, semen que tuvo que tragarse, y luego en la cara. El otro acabó algo después y no sacó su miembro al eyacular. Descargó todos sus fluidos en el culito tierno y suavecito de Silvana.
Por suerte para ella los muchachos estaban algo cansados, sino la noche hubiera sido aún más larga. Pero cuando se estaba cambiando para irse el Gordo le dijo:

González: -“Dale, uno último rápido para cada uno y no te jodemos más e incluso por el mes que viene y el otro no me debes el alquiler”.

Silvana, no tenía más ganas de ser penetrada, estaba ya bastante cansada. Pero ahorrarse otro alquiler y visto el punto hasta dónde ya había llegado era algo importante para ella.

Lo que hace entonces, es ir delante de ellos, arrodillarse y hacerles un fellatio doble. Por momentos chupaba el pene de uno y masturbaba al otro e iba alternando. Lo hizo con mucha energía, con mucha fuerza, para que ambos acabaran rápido y pudiera irse a su casa. Ya estaba bastante cansada. Succiona los penes muy rápido, como una estrella de película porno, pareciendo sedienta de sexo y en el punto máximo de la lujuria, aunque lo que en realidad le pasaba era que quería que los hombres acabaran rápido para poder irse a su casa.

Ambos terminan casi simultáneamente en su cara. Estaba vez no tuvo que tragar, pero recibió leche en su cara y en las tetas. Se limpió un poco rápidamente y para evitar que los hombres se recompusieran y tuvieran diera ganas de más acción se fue velozmente y a medio vestir.
Cuando llega a su departamento, a las 4 de la mañana aproximadamente, entra y antes de irse a dormir va al cuarto de su hija, le da un gran beso, la mira con una tierna mirada maternal y luego se va a dormir.
 
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La secretaria

Vanina era una joven secretaria de 19 años con mucho por aprender. Era morocha y tenía un físico estupendo. Simplemente les diré que tiene perfectas lolas y una perfecta cola. Las palabras hermosa/s quedan chicas, por eso solamente diremos que sus tetas y su culo son perfectos. Su pelo es negro como ya dije, y lacio, con un flequillo muy sexy.

Trabajando era realmente muy eficiente y eficaz en todas las tareas que le encomendaban, pero se ve que esto no era lo que le interesaba, ni suficiente para su jefe, el arquitecto Fernández.
Un día, Vanina debía aprender una nueva tarea que no sabía realizar. Y que el arquitecto Fernández le tenía que enseñar. Era un martes a eso de las 10 hs. cuando el Sr. Fernández llamó a Vanina diciéndole: “Vanina, venga por favor a mi oficina que le voy a enseñar a utilizar el software para preparar las licitaciones”. A lo que Vanina respondió inmediatamente: “Enseguida voy”. Vanina se acercó a la oficina del Sr. Fernández y se paró en la puerta. “Pasé, adelante” dijo el Sr. Fernández. El Sr. Fernández permanecía en su silla al lado de la computadora. No había ninguna otra silla en la oficina. Vanina se acercó a la PC y se quedó parada al lado. El Sr. Fernández comenzó a apretar unas teclas en la computadora y a explicar simultáneamente algunas cosas referidas al uso del software a Vanina. Sin embargo al poquito tiempo, le dijo en tono de sugerencia: “¿Porque no se sienta?”. Vanina no veía a dónde y efectivamente no había a dónde. “Aquí” dijo el Sr. Fernández, al tiempo que con la palma de sus manos daba golpecitos en sus muslos, dando a entender perfectamente cuál era la “silla” que le esperaba a Vanina. Vanina dudó un instante que duró una eternidad para ambos. Y dijo: “No, gracias. Prefiero quedarme parada”. El Sr. Fernández no insistió y continuó explicándole el procedimiento. Al tiempo, unos quince minutos, volvió a insistir pero con más enfásis. Vanina volvió a dudar, pero esta vez el arquitecto la miró de una forma, que finalmente Vanina accedió, aunque sin pensarlo demasiado a sentarse en sus rodillas. Rápidamente el miembro del Sr. Fernández se empezó a erectar y Vanina comenzó a sentir en su culo, la apoyada del miembro del Sr. Fernández. Vanina trataba de no moverse, mientras el Sr. Fernández continuaba explicándole, pero a veces se hacía inevitable y a cualquier movimiento de Vanina, el Sr. Fernández se ponía aún más duro y erecto. Las explicaciones a nivel técnico cada vez eran peores y el Sr. Fernández parecía concentrado en otra cosa. Luego de otros quince minutos de explicaciones, le pidió a Vanina si podía pararse un segundo con la excusa de que le estaba sonando el celular. Vanina se paró y quedó delante del Sr. Fernández, con el culo prácticamente a la altura de su cara. Fernández atendió la llamada y una vez que finalizó cuando Vanina estaba volviendo a sentarsele encima, este muy rápida de reflejos y sin mediar palabra le subió la falda a la cintura, dejándola en tanguita al aire. La tanguita era blanca. Vanina se sentó en tanguita encima del Sr. Fernández, anonadada por la situación. Ahora sentía plenamente al Sr. Fernández que ya tenía una erección descomunal que no podía disimular. 
Por otro lado el Sr. Fernández tenía en su oficina, puesto el aire acondicionado en modo calor al máximo y la alta temperatura ya comenzaba a sentirse en el amibiente. Vanina que todavía conservaba puesto su saco del trajecito “sastre” tipo ejecutiva con el que había ido ese día a trabajar decide sacárselo. El Sr. Fernández la ayuda y esta queda en camisa. Sus pezones estaban bien erectos también. En varias oportunidades el Sr. Fernández se inclinaba hacia delante por encima del hombre de Vanina y echaba una buena mirada a su escote. Llegado un punto le pregunto: “¿No tiene calor? Déjeme ayudarla” y acto seguido sin dejar tiempo a que Vanina respondiera, le desabrochó los tres botones superiores de la camisa. Sus senos ya comenzaban a salir afuera. Su corpiño era muy ajustado y estaba a punto de estallar. Era blanco también. Los botones que faltaban de la camisa, se los desabrochó Vanina misma, ya que dada la situación actual, tres botones más o menos era lo mismo y realmente hacía “calor” en esa habitación. Por eso mismo, una vez desabrochada la camisa, se la sacó y la arrojó a un costado. Quedando en lo sostén. 
Ahí el Sr. Fernández le dijo: “A ver Vani, parece un segundito”. Vanina obedeció quedando nuevamente con el culo casi a la altura de la cara del Sr. Fernández. “Dese una vueltita” le pidió este último. Y ella así lo hizo. El Sr. Fernández aprovechó la ocasión para terminar de quitarle la pollerita que para ese entonces la tenía de cinturón. Quedando plenamente en ropa interior, el Sr. Fernández le dijo: “Vani, está no es la bombachita reglamentaria de la empresa. No tiene bordado el nombre como es obligación”. A lo que Vanina contestó: “Sí ya lo sé, es que la empresa se llama “Warsmarstein, Fernández, Baciteh & Asociados” y ese nombre tan largo no entra en las diminutas bombachitas que uso yo”. Fernández: “Bueno, puede ser, puede ser. Por esta vez está disculpada”.
“Bueno continuemos con la explicación” dijo el Sr. Fernández y Vanina volvió a sentarse ahora semi-desnuda encima de él. Claro que la situación era rara, pero ella quería conservar y destacarse en ese trabajo. El Sr. Fernández continuó explicándole hasta completar la explicación de todo el procedimiento. Al llegar al final le dijo: “Bueno vamos a practicarlo ahora. Si te equivocas una vez, te desabrocho el corpiño. Si te equivocas dos veces, te saco la bombachita. Si equivocas tres, bueno no sé todavía”. Vani empezó con el procedimiento venía muy bien, había hechó 10 de los 35 pasos sin equivocarse, pero en el nro. 11 se equivocó y sentadita en el Sr. Fernández esperó lo que se venía. El Sr. Fernández desabrochó su corpiño y sus pechos salieron hacia fuera como liberados. Continuó realizando el procedimiento, mientras el Sr. Fernández le acariciaba los pechos. Luego este se calentó aún más y comenzó a apretarlos fuertemente. Vanina continuó bien, pero al paso nro. 27 del procedimiento volvió a fallar y cumpliendo lo que se había dispuesto se paró delante del Sr. Fernández y espero paradita, que le sacaran la tanguita. Y así lo hizo el Sr. Fernández. Muy suavemente le bajó la bombachita y la dejó completamente desnudita en su oficina. Que pedazo de hembra tenía delante de sí. Cuánta líbido y lujuria le despertaba esta niña de 19 años. Que haría ahora se preguntaba, o hasta dónde llegaría. Vanina permanecía desnuda y parada frente a él, hasta que él dijo: “Bueno, de acá en más no importa cuánto te equivoques o no. Si haces el resto del procedimiento perfecto o no. Lo único que yo sé y que me importa es que me vas a chupar la pija, ¡Ahora!”. Vanina que ya estaba “jugada” se arrodillo y comenzó a mamarle la verga. Mamaba y lo miraba. Mamaba y miraba al Sr. Fernández. Al Sr. Fernández le encantaba que lo miraran mientras le chupaban la pija. Y la forma en que lo miraba Vanina, lo calentaba aún más, de manera especial. Cada tanto, Vani lamía los testículos del Sr. Fernández, cada tanto se metía la verga bien hasta el fondo de su garganta, cada tanto se ayudaba con una mano, ya sea para masturbarlo o hacerle “caricias”, pero nunca dejaba de mamar verga. Estuvo así, unos 15 minutitos chupando, y finalmente el Sr. Fernández acabó sin avisar, en la cara de Vanina que terminó tragando buena parte del semen. 
Vanina se limpió un poco y se paró. Amagó a vestirse, pero Fernández le dijo bien clarito: “Que hacés, no te vistas todavía nena, que tengo algunas cositas más por enseñarte”. Ese día por suerte no había más nadie en las oficinas de ese sector de la empresa. Por eso Fernández le ordenó a Vanina: “Anda a la cocina y traéte dos cafés”.

Vanina va desnuda a la cocina, prepara los cafés y los trae luego a la oficina Fernández. Se toman un café cada uno, mientras charlan de distintos temas, como si no hubiera pasado lo que acababa de pasar.
Una vez terminados los dos cafés, el Sr. Fernández decide que es el momento de volver a la acción. Fernández permanece sentado en su sillón, del que nunca se movió. Vanina camina hacia él y se le sienta siguiendo sus indicaciones encima. El Sr. Fernández comienza a penetrarla lentamente al principio. Vanina comienza a subir y bajar al ritmo cadencioso del Sr. Fernández. Vanina va sientiéndo como el pene del Sr. Fernández le entra bien adentro, erecto y hacia arriba. Ella como mujer, pone sus pechos bien a disposición de él, es decir, en su cara. Le pone sus dos tetas en la cara, para que este se vea obligado a lamerlos, cosa que le encantaba sentir a Vanina. La excitaba muchísimo que los hombres cayeran rendidos ante el poder de su poderosa delantera y le encantaba que sambulleran sus caras en sus senos. El Sr. Fernández continúa con su ritmo propio al penetrarla, pero comienza a lamer descontroladamente los pezoncitos de Vanina. Los mismos se erectan cada vez más, y Vani se excita cada vez más. Se humedece cada vez más. Las manos del Sr. Fernández, permanecían firme en el culo de Vani, pero de a poco este empieza a alternar y a tocarle un poco las tetas. Mientras tanto, Vanina subía y bajaba, recibiendo la penetración de su jefe. De tanto subir y bajar, subir y bajar, su jefe finalmente no pudo contenerse más y acabó dentro de ella. Ella también lo hizo jadeando y gimiendo casi al mismo tiempo que él. Se tomaron un momento los dos para gozar del punto máximo del orgasmo y luego, Vanina se bajó de encima de él.
Desnudita como estaba, estaba juntando sus ropas, que estaban desperdigadas por todo el suelo de la oficina. Cuando se estaba yendo, desnuda con su ropa en las manos, hacia el baño para cambiarse, escucha desde su espalda que el Sr. Fernández le dice: “Vanina, sos una gran empleada, seguro vas a hacer una larga y prometedora carrera en esta compañía”. Vanina no le contestó y salió de la habitación.
 
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Sensaciones

Hola que tal, mi nombre digamos que como niña es graciela, la verdad este nombre me encanto muchisimo asi que decidi ponermelo, acontinuacion les escribire algunas cositas que me han sucedido, para comenzar soy un chico que varonilmente no estan guapo, pero tampoco feo, digamos que soy lindo, pero cuando visto de chica digamos que soy una linda jovencita morena, yo soy alta 1.68, labios gruesos rojisos, ojos cafes oscuros medianos, peso 55 kg (delgada), y morena, todo inicio desde muy pequeño, pero no hablare de mi niñes, bueno ahora actualmente soy un jovencito, he tenido una que otra oportunidad de vestirme completamente, pero no llegar hacer mujer en si al 100%, me he quedado en un 60% porcierto digamos, me encanta usar boxer femeninos, tangas, hilitos, minifaldas, me gustaria usar unos jeans por que hasta ahora no he tenido la oportunidad, unas blusistas pegaditas, y en ocasiones uso brasier, jejeje es riquisimo estar vestida, me encantan los tacones, bueno cierta ocasion, me quede sola en casa, me levante con unas ganas de vestirme, asi que aproveche, a ponerme como una camisa pegada de 3/4 pero femenina, que porcierto hacia lucirme bien, luego me puse unos tacones negros, una mini de mezclilla, tenia el deseo de ser vista, asi que agarre abri la puerta que da hacia la calle, con temor, y rapido entre corriendo, pero luego dentro de mi quisiera que algun chico me chiflara, o sentir una linda sensacion, pero aquella ocasion no paso nada mas, y asi constantemente me vestia, no es por creerme, pero muchos comentan que si soy mujer o que si he tomado algo, pues dicen que mi cuerpo luce muy femenino, luego cierta ocasion ya eran como las 12:00pm, en mi mismo cuarto duerme mi abuela, mi hermanita de 5 añitos, empeze a ver un programa que se llama desvelados, en esa ocasion salieron unas chicas con linceria erotica, pues resulta que en esa ocasion andaban promoviendo ropitas eroticas, asi que se me vio algo a la mente vestirme…estaba realmente loca, pero en mi algo decia que lo haga, pues un mes antes, tenia que ir acierto lugar, pero claro vestido de niño, y en eso adelante de mi en una calle habia una travesti , y me quede con el ojo cuadrado al ver que medio hombre le citaba, se detenian los carros, la saludaban, asi que esperaba que pasara lo mismo aquel dia, asi que me vesti, me puse una blusa, una minifalda, unos taconcitos verdes y sali a la calle, camine de mi casa, pero tenia temor de ser visto por un vecino, pero me valio, la verdad senti por primera vez el aire entre mis muslos, camine y en esos los perros empezaron a ladrar me detube, pero queria que algun carro pasara y me dijiera adios, como te llamas? pero no paso nada….
aun sigo esperando ese momento….
Bueno Nos Vemos 

Si quieren estar en contacto conmigo escribanme a :
princesa.bunny@hotmail.com [Campeche,Cam]

Antonio

Hola amigos:
 Mi nombre es Antonio, tengo 17 años y soy de Morelia, Mich.,México. Bueno para comenzar les platicare sobre mi, soy un chavo que me considero atractivo, mido 1.75, complexion un poco delgada, moreno claro y cabello ondulado.
 
Siempre me gusta conocer gente nueva y hacer amigos. La verdad, desde esta experiencia, nunca antes me habia considerado gay, de hecho mis gustos se enfocaban siempre en las chavas.
En mi clase iba un chavo con el que me llevaba muy bien, se llama Emmanuel,el es de piel blanca, es delgado, mide como 1.75, su cabello es lacio y un poco largo. aunque no es obvio ni afeminado, tenia la fama de ser gay, pero a eso nunca le preste atencion, me divertia mucho con él cuando
saliamos juntos a alguna parte, cuando jugabamos con mis demas  amigos futbol era de lo mas divertido. un dia, jugabamos un partido, cuando todos estabamos agotados y decidimos terminar el juego; emmanuel nos invitó a su casa,
ya que quedaba muy cerca de ahi, para tomarnos un refresco y descansar un poco, casi todos accedimos.
 
Ya en su casa nos aventamos todos en los sillones mientras emmanuel iba a su cocina por los refrescos, despues de como 4 horas de platicar, jugar play, y hechar desmadre, mis amigos decidieron irse a sus casas, pero como yo no tenia nada que hacer
opté por quedarme un rato mas. estando los dos solos en su casa me pregunto si queria ver una pelicula, yo respondi que si.
-como de cuál quieres ver?- me preguntó.
-la que tu quieras, de todos modos no creo terminar de verla, por que en dos horas me voy- repondí.
-ok, entonces vemos esta.
de la coleccion que tenia en su cuarto de dvd´s, sacó una caja negra sin portada, me invitó a pasar a su cuarto y a sentarme en una orilla de la cama, puso el disco y la pelicula comenzó.para mi sorpresa la pelicula era porno, pues al comenzar ya tenia
cierta pinta de ser de esas. Lo volteé a ver con extrañesa y el solo sonrió de una manera sinica. No tome importancia a esa situacion, sino al contrario me dio cierto gusto el que pudiera ver ese tipo de peliculas con un amigo, a si que me acomode bien,
me recarge a la pared y me sente junto a emmanuel.
Duranto un rato, mientras mirabamos la pelicula, los dos no haciamos nada solo veiamos, la verdad yo estaba muy caliente y con el pene duro entonces comenze a acariciarme, me meti la mano bajo el short y el boxer, emmanuel, no hacia nada mas que ver la
pelicula y voltearme a ver. Entonces el silencio se rompio:
 
-me dejas ver tu pene?- preguntó emmanuel con cierta timidez.
-que?- respondi con tanta extrañeza que cuando lo voltee a ver, él rapido agacho la cabeza y dijo:
-perdon, solo era una pregunta.
-ok esta bien. como somos amigos te voy a dejar que me la veas.
Y bajandome un poco el short, dejando el boxer cubriendo mi pene, que en ese momento se notaba mucho pues estaba en total ereccion, y le dije.
-bajame el boxer tu.
El no tardó en acercar su mano, tomar suavemente el resorte del boxer y bajar lentamente descubriendo mi miembro, noté en su cara cierta expresion de asombro y de alegria al ver. con su otra mano, empezo a tocarmelo, y aunque no habiamos quedado
en eso, yo no hice nada por impedirlo, al contrario me dejaba a su merced, y de hecho me gustaba sentir una mano dura tocando mi pene, el cual media 18cm. A cada momento que pasaba emmanuel dejaba los ligeros palpamientos con las llemas de sus dedos y pasaba o tomar
todo el tronco de mi verga con su mano, la acariciaba tan deliciosamente, la apretaba como tratando de exprimirla y de momentos solo la acariciaba delicadamente, subia y bajaba su mano y su ritmo empezaba a acelerarse, yo me sentía en las nubes, dejando
que mi gran amigo jugeteara con mi verga, con los ojos cerrados y con una sensacion de placer grande.Pero esa sensacion se incrementó de una manera exagerada cuando senti en mi pene el roce de sus labios, abri los ojos y emmanuel tenia la cabeza justo
entre mis piernas, me daba pequeños besos por todo mi miembro, deliciosos lengüetazos electrizaban mi piel, de pronto en un beso, abrió sus labio y con su boca tomó el glande, succionando como chupando un caramelo, jugando con su lengua en la abertura del glande,
y lamiendo todo el tronco como si fuera una paleta.
 
Separe su cabeza de entre mis piernas y lo subi hasta la altura de mi cara, lo jale violentamente impactando nuestros labios, besandonos tan apasionadamente que duramos largo rato asi, no tardamos en quitarnos la ropa y quedar completamente desnudos sobre la cama,
nuevamente nos besamos estando de cunclillas, lo tire sobre la cama y me avalance sobre el, me sente sobre sus piernas, le acariciaba su pecho, sus anchos hombros y brazos, su abodmen que ya dejaba ver algunos cuadritos, me incline y comenze a besarle los pezones, los lamia y estos
se contraian y se ponian duritos, recorría con mi lengua todo su pecho, su abdomen , su pubis, hasta bajar a su pene, aunque nunca antes me habia llamado la atencion mamar un pene, en eso momento era lo unico que deseaba, ese instrumento media lo mismo que el mio, solo que era un poco
mas delgado, alrededor de el pocos y delgados bellos, con mi lengua recorri de arriba a abajo todo el cuerpo de su verga, disfrutando ese indescriptible sabor que tenia, abria mi boca me la tragaba casi por completo aquel pedazo de carne, succionaba y besaba como una puta. Despues de su falo
bajaba un poco más a sus huevos, con mi lengua acaricibia su arrugada piel, me metia un a la boca como si fuera un delicioso caramelo solo para chupar, me lo tragaba todo y despues los dos juntos, miraba hacia su cara y apreciaba sus lindas facciones , sus labios que se mordian entre si, su lengua
que limpiaba sus labios y sus ojos cerrados disfrutando al maximo.
Despues de varios minutos de mamar, decidimos decidimos pasar al siguiente nivel, mientras nos besabamos, nuestras manos acariciaban cada rincon del cuerpo, con mi mano derecha apretaba y pelliscaba sus ricas nalgas, sobandolas y en ocasiones golpenadolas, mis dedos jugueteaban con su ano,
tocando y presionando, mi dedo indice logro entrar por completo, lo metia y lo sacaba para que su ano poco a poco se fuera abriendo mas y mas hasta permitirle la entrada a mi dedo medio, siguiendo el anular, ya teniendo tres dedos dentro de el, levante sus piernas y las puse sobre mis hombros, acerque
mi pene hacia la entrada de su ano y presione, al principio fue un poco doloroso para emmanuel, pues veia como su cara hacia un gesto de dolor, pero mientras aumentaban mis movimientos su ano se dilataba aun mas y abria sus puertas ante mi falo hasta lograr enterrarselo todo.
Metia y sacaba en un ritmo lento, empujaba hasta el fondo sin dejar ni un pedazo de mi verga a la vista.
-ah, ah ,ah, asi,mas mmm,mas ah, ah, metemela toda -entre gemidos decia emmanuel.
Sus deseos eran ordenes para mi, asi que acelere cada vez mas el ritmo logrando tanta rapidez que un soindo como de nalgada se oia cada vez que metia hasta el fondo, mientras mis manos pelliscaban sus pezones y de vez en cuando sacudian su verga. cuando estaba apunto de correrme, emmanuel lo noto
y pidió que me saliera de él, lo hice y nuevamente comenzó a darme una rica mamada, esta vez con mas fuerza y yo sin poder resistirme me corrí dentro de su boca, el muy puto no dejaba salir ni una gota, se la tragaba toda hasta el ultimo chorro. mientras el limpiaba mi pene con su boca yo lo masturbaba
buscando que el tambien se corriera, no tradó mucho en pasar eso y sus grandes chorros de semen comenzaron a brotar llenando su abdomen de sus liquidos que despues yo limpie samiendo cada gota.
 
Desde ese dia, la amistad entre emmanuel y yo no ha dejado de crecer y no la pasamos igual o mas divertido ya sea con mis demas amigos jugando futbol, o en la intimidad de su cuarto experimentando sexo nuevo cada vez que podemos.
espero que les haya gustado mi relato y deseo que me envien sus comentarios, sugerencias, o si me quieren conocer, mi correo es sixboy_16@hot

Flor de Jazmí­n

Alguna estación de tren, ELLA distraída hacia un cartel publicitario, me acerco, digo dos palabras al oído, y nuestro camino esta planeado, le abro la puerta del carro, descaradamente  deja ver su ropa interior, figuro una sonrisa, enciendo un cigarrillo y me meto al carro.

El viaje es  silencioso, casi fúnebre, una, dos, no se cuantas veces mire sus piernas, ELLA fría, distante, miraba al interminable asfalto, nuestro objetivo son 20 kilómetros o mas; es agradable vivir en el campo, lo desagradable en ciertas ocasiones, es la falta de compañía, el eco interminable de tu cerebro y claro la necesidad hiriente de un cuerpo; que tonto casi me paso de la desviación, la carretera ha sido maltratada por un camión y su señuelo, un pequeño carro compacto que desgraciadamente perdió la reta machacando a sus tripulantes, ELLA aun con su mirada sobre la carretera, no creo que sea buena idea,  después de todo quien es.

Abro  la puerta de ELLA, nuevamente veo su ropa interior, la conduzco hacia el interior de mi hogar, una casa en las lejanías de alguna ciudad, entramos, por fin conozco su voz. Me pregunta la ubicación de la recamara.

Entra, se quita el abrigo, menciona que necesita ir al tocador, 3 minutos, sale…

ELLA es alta, 1.80 aproximadamente, huele a jazmin,  tez blanca, muy blanca, cabello negro lizo hasta la cintura, ojos verdes, labios gruesos con un rojo cautivador, nariz pequeña, largos dedos, trae puesto un conjunto de ejecutiva, piernas largas y delgadas.

… se quita el conjunto, deja ver  un coordinado de satín negro, su figura esbelta hace que mi erección ahora sea notoria, ELLA fría como una estatua de cera, da un paso al frente me observa y me besa suavemente, su aliento me transforma, deleita mis sentidos, sabe a durazno, su lengua recorre mi boca, inspeccionando, indagando, ahora es la respiración la que traigo acelerada, mis manos se dan la libertad de recorrerla, primero su espalda suave, sus glúteos duros firmes, la cadera estrecha, ELLA sostiene mi rostro, lo acaricia una y otra vez,  ese beso que fue el único, no lo olvidare.

ELLA se aleja unos pasos, se va despojando de su ropa, hasta quedar completamente desnuda

YO sigo el juego y me quito la ropa.

ELLA se arrodilla, coge  mi pene entre sus manos tomándolo firmemente pero sin hacerme daño me acaricia suavemente, arriba, abajo, su boca ahora es la que toma posesión de mi objeto, lambe, recorre, explora, su lengua llega a cada parte de el, succiona, chupa, mordisquea, sus manos tocan ahora mis glúteos llevando un compas rítmico, como un reloj viejo de péndulo, tic adentro tac afuera, gotas de saliva llegan hasta mis testículos, su respiración cálida sobre mi abdomen me trasportan, forman un punto y aparte de esta habitación, de cuando todo era feliz, de un rico caldo, de un estofado calientito. Me sobresalto cuando ELLLA se pone de pie, su respiración es medio agitada, en cambio, la mía es tranquila.

ELLA se dirige a su bolso toma algún objeto, lo pone debajo de la almohada, me invita  acercarme nuevamente el olor a Jazmín, un rico olor como su entrepierna, ahora ELLA recostada en la cama, me incita a hundirme  en sus piernas, que llegue al punto final, su suave intersección, mi lengua recorre su dulce entrada,  separa sus labios que poco a poco se abren como…  si, como una delicada flor, como un manantial brota su licor que embriaga y te vuelve adicto a tomarlo, introducir tu lengua para extraer mas, ELLA mueve su cadera a un ritmo pretencioso, sutil, exigente cada vez mas demandante a que mis ataques a su clítoris sean mas constantes, mas insistentes, veo que sus manos recorren sus senos, esos tan perfectamente blancos con un pecado en medio, una isla rosa que lleva un volcán en erupción, sus géminos hacen eco en la habitación.

YO me pongo de pie

ELLA se pone de pie.

Somos como  dos boxeadores que sabemos la regla del juego, me acuesta en la cama. Como  un dócil felino se acomoda para que pueda entrar en ELLA, suelta un leve gemido, YO una lagrima, me levanto, la abrazo mientras la sensación de estar dentro, de la piel que roza mi pene, lo presiona, su cadera se mueve a un mejor compas, mi boca besa apetitosamente sus senos, esas blancas palomas que llena mi saciedad, el sudor recorre mi espalda, sus gemidos hacen toda una pieza bien ejecutada de alguna obra de Mozart, sujeto firmemente sus nalgas muy firmes, suaves, eternas, ELLA hunde sus uñas en mi espalda primero son caricias al compas de el choque de las caderas, ahora, me hace daño, sus uñas rasgan mi piel, dulce tormento, no creo que sea sudor el que recorre mi espalda, ELLA se da cuenta, toma un poco de ese liquido y lo pone en mi boca, efectivamente es sangre, un sabor acido, sutil, mi deseo se incrementa,  la tomo de los hombros y ahora ella es quien esta debajo de mi pero, la volteo, agarro sus caderas y la penetro salvajemente, cual apareamiento canino, dos tres 15, ELLA, gime, grita, aulla por mis embestimientos,

ELLA mete la mando debajo de la almohada saca una daga, sonríem, gira de posición, la clava en mi pecho, caigo, ella se monta nuevamente, se  introduce mi pene, hace movimientos adelante, atrás, me agarra los testículos,  nuevamente el olor a jazmin. El jazmin  del patio trasero.

El jazmin que mi esposa regaba

Mi esposa con un niño

El niño jugando dentro del carro mientras mi esposa manejaba, distrayéndola y haceindo chocar debajo de un tráiler.

No quedaron vivos.

La daga sale de mi piel y se incrusta dentro de mi estomago.

Mi vida se acabo desde el instante de la noticia.

Varias veces intento de suicidio. Ninguna con suficiente valor.

Un asesino profesional.

ELLA.

Servicio completo.

 

La ultima y mortal daga en el cuello, eyaculo, suficiente paz.

 

He teminado.

 

 

El culo de mi suegra

Lo que voy a contarles sucedió hace algunos meses, acababa de llegar de viaje; y mi esposa no estaba en la casa, había ido a visitar a su hermana que se encontraba enferma, mientras buscaba algo de comer llamaron a la puerta, y era mi suegra quien tocaba; ella es una mujer de 50 años, con unas tetas enormes, un culo redondo y bien grande. Me preguntó por su hija y yo le indiqué que había ido a visitar a su otra hija que estaba enferma, me pidió que la llevara pero yo me encontraba muy cansado por el viaje. Así que le pedí que esperara un poco y luego la llevaría.
Mi querida suegra aceptó, fui a bañarme para refrescarme y luego fui a mi habitación a vestirme, me puse una camiseta y buscaba mis interiores cuando mi suegra entró en el cuarto, se sobresaltó y sin mirarme me dijo que la perdone que no fue su intención, le dije que no se preocupara que éramos dos personas adultas y esas cosas sucedían. No sé por que pero eso provoco en mi ideas, como sería verla desnuda?, mi suegro la tendrá bien atendida? Ese tipo de ideas, terminé de vestirme, pero las ideas seguían rondando en mi mente; me había preparado un sándwich y un vaso de jugo, le agradecí y nos sentamos en el sofá a conversar, me volvió a pedir disculpas por haberme encontrado semi desnudo, y yo en tono de broma, le dije:”Está bien, ya vió lo que quería o acaso quiere ver más??” reímos divertidamente y las ideas seguían dando vueltas. Subí a la habitación a buscar las llaves del coche, y mi suegrita fue al baño.
Una idea cruzó por mi mente, y la puse en ejecución; como el seguro del baño estaba dañado, empuje la puerta e ingrese como si no me había dado cuenta de que ella estaba ahí, me quedó mirando y me dijo:” Sal por favor no vez que estoy ocupada?”; yo me eche a reír y le dije:”ahora estamos a mano”. Pero cuando salía no cerré la puerta, me dí vuelta y le quedé mirando, ella se sorprendió. Mis ojos miraban como su escotada blusa casi no podía contener ese enorme par de tetas, verla sentada a la altura de mi polla me dio el deseo de hacer que se coma toda mi verga que a esas alturas estaba tan dura que mi pantalón parecía una carpa.  “pero hijo, que haces?, que pasa?”  Me le acerque y le dije, “suegrita, le llego el día”………  “Pero como es eso? Que dices?”…..
“Como lo escuchó, ahora le toca”, trató de levantarse pero fui más rápido, de un empujón quedo sentada en la bañera, con los calzones en los tobillos, su falda sobre sus nalgas, y su peluda conchita totalmente abierta hacia mi…….. “Pero que haces hijo de puta, soy tu suegra, la madre de tu mujer”…………    “Mira maldita, perra, te empiezas a desvestir o te lleno de patadas aquí mismo, asi que vieja puta quiero verte desnuda pero ya”…….. Ni yo podía creer que le había dicho esas palabras a mi suegra ya que ella había sido muy buena conmigo desde siempre.
Creo que por el susto, se empezó a desvestir, se sonrojo, mientras lo hacía temblaba; cuando quedó totalmente desnuda, me senté en el inodoro saque mi polla y mientras me hacia una paja le dije a mi suegra que se bañara, muy sensualmente para mi…. Quería verla tocarse todo, ver que se lave bien el culo…..   Ella empezó a obedecer ya sin hacer preguntas, tomo el jabón y lo recorrió por todo su cuerpo, creo que le empezaba a gustar la idea, vi como metía su mano entre sus piernas y frotaba vigorosamente su rajita, luego lavó su culo metiéndose hasta 2 dedos en su agujerito. Esa imagen y mi paja me estaba poniendo como loco, empecé a imaginarla mamándome la verga, terminándole en su cara y hasta comiéndome su culo. Ella dejó de bañarse, y le dije:”Puta, quien te ha dicho que pares?”……. Ella salió muy decidida de la ducha y me dijo:” Ya te he dado el gusto de lo que quisiste, ahora me toca a mí”…….. Luego de decirme esas palabras se puso de rodillas frente a mi…… besó la cabeza de mi verga y empezó a lamerme con una maestría que solo ella ha sabido demostrar, subía con su lengua por toda mi dura polla, la recorría por todos lados parecía ansiosa de tragársela toda, subía y bajaba, luego empezó a metérsela chupando primero la cabeza, iba bajando poco a poco, disfrutando totalmente la tranca que tenía en su boca, yo me estaba volviendo loco. Estire mi brazo y con mis dedos recorrí su gordo cuerpo, logré tocar uno de sus pezones, y los sentí durito, tan rico, que lo pellizque, en eso mi suegra empezó a menear su cuerpo de un lado a otro pero sin dejar mi polla, chupaba, lamía se la sacaba y se la volvía a meter….. “que delicia suegrita, eso es una hembra verdadera”……. Ella siguió con su trabajito hasta que me vinieron las ganas de llenarle con mi leche su boca.  No le dije nada y le dejé seguir mamándome hasta que estallé…. Sentí como se tragó casi toda mi leche, levantó su cara y otro chorro saltó sobre sus labios, ella se relamió todo…..  “Que rica mamada suegrita, ahora si podemos ir con sus hijas”…. “me detuvo y me dijo, “No infeliz de mierda, a mi nadie me deja picada”…….   Sonreí con furia, la tomé de la mano y la lleve a mi habitación, allí le comí su coño, lo lamía de arriba abajo, le chupaba su botoncito, zobaba  sus enormes y gordas tetas….. sentí como su cuerpo se retorcía, temblaba, se echaba para atrás y volvía hacia el frente, se volvía loca, gemía y hasta gritaba; terminó en un enorme chorro de un líquido transparente, del cual tomé un poco en mi boca solo para llevárselo hasta la suya….. en un beso le hice tragarse los jugos que había derramado……   “ahora si va mi polla a disfrutar de tu húmeda caverna”……. “si hijo, dámela, métemela hasta el fondo”…… Mi polla estaba recuperada y lista para el trabajito, se puso a cuatro patas y la cogí por su rajita como un desesperado, entraba y salía, empujaba y ella regresaba su culo con mayor fuerza, era visto que hacía tiempo no tenía un buen mantenimiento. Estábamos cogiendo así por un buen rato, hasta que empecé a meter uno de mis dedos en su culo…… entre gemidos ella dijo:”Hijito, noooooo…… mi culo es virgen….. apenas he metido la punta de mis dedos allí….. no lo soportaríaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa……..”
Mientras perforaba por su peluda rajita con mi verga, le metí totalmente un dedo en el culo, ella saltó  pero sin perder el ritmo……”Ahora si viene lo bueno….”    Saqué mi polla totalmente mojada por sus jugos y puse la cabeza de mi verga en la entrada de su culito, ella me decía:”por favor no lo hagaaaaaaaasssssssss…  dueleeeeeeeeeeee” Entró totalmente la cabeza de mi gorda y dura polla, ella se quedó quieta, creo que llorando… nos quedamos así pegados un momento, decidí sacarla y mientras lo hacía mi suegra tomó mis nalgas y empezó a jalarme hacia ella, me dijo:”Ya empezaste a romperme el culo, así que termínalo”  Empecé a empujar metiendo cada vez un poco más…. Ella estaba feliz se meneaba, se retorcía y gemía como la maldita puta que es…… “Vez perrita de lo que te perdías????”……..  “Sí, mételooooooo,  mételoooooooo, más, más…. Ahhh Ahhhhh….ahhhhhahhhhhh” Y le perforé por el culo un buen rato, sentí que me venía, sentía como mi polla empezaba a bombear ella se tocaba su raja con una de las manos y sentí como sus jugos salían abundantes, deliciosos…. Fue tan excitante que me vine en su culo, lo terminé todo dentro… nos acostamos así pegados, con mi verga en su culo….. sin dejar que se saliera la leche que deposite dentro de ella, los dos sudábamos, seguí metiéndole mano un buen rato, hasta que se levantó fue a ducharse nuevamente y regresó a mi lado desnuda, me limpió con su boca todo mi aparato, y me abrazó….. me dijo que estaba feliz de que su hija haya encontrado un buen macho que la hiciera feliz.  Luego me confesó que el problema de su otra hija no es que estaba enferma sino que el estúpido de su marido la había dejado, por un chico de 20 años…. Y parece que ella quiere ayudarle a encontrar alguien mejor, hasta entonces mi suegra se va a aliar conmigo para darle un buen mantenimiento a mi cuñadita, y quien sabe a ella también se le esté antojando su hijita….. como a mí.

Cualquier mujer que desee….. aunque sea escrito…. Les hare sentir….. jujolee666@yahoo.com

Le di su Premio

Hola amigos soy Nidia trabajo como secretaria en un centro de estudios superior y le di a un alumno por ser muy aplicado una recompensa que ni él mismo se esperaba. 

Diego, así se llama el muchacho que ha sido el mejor amante que he tenido en mi vida, tiene 24 años, un pene grandísimo y muy grueso; yo por mi parte no estoy nada mal, tengo 40 años, pero mis tetas siguen en su lugar y mi culo como es grande vuelve locos a los chicos que ahí estudian, pero solamente a Diego se lo entregué, ya que él también me miraba siempre con mucho deseo. 

Yo siempre lo he notado pero preferí no decir nada ya que siempre es bueno guardar respeto, no puedo negar que deseaba y soñaba con que su verga entrara en mi vagina y también en mi culo y me trataba como una perrita mientras me bombeaba toda. 

Hasta que un día me decidí, fue el último día de sus clases en el centro de estudios, él había venido a hablar conmigo referente a sus papeles, entonces decidí provocarlo, iba de un lado para otro, enseñándole mi trasero, había ido con falda ese día para mostrar también mis piernas, entonces decidí hacer algo para mostrarle a Diego mi culo en toda su dimensión, para que se fuera calentando para nuestro encuentro sexual que ocurriría momentos más tarde, encuentro que ni él mismo sabía que ocurriría, así es que boté unos papeles adrede para tener que recogerlos y al estar esparcidos, le mostraba más tiempo mi culo para que lo deseara con más ansias de lo que ya lo hacía, y eso hice, noté que Diego me miraba con mucho placer y al despedirlo segundos después vi que su miembro estaba duro como piedra, lo cual me excitó muchísimo y me puso aún más caliente que de costumbre. 

Entonces no pude esperar más y como 10 minutos después fui a buscarlo a su aula, lo hice salir y le dije que le iba a dar una sorpresa que la dirección le había dado por ser un buen alumno, entonces Diego no dudó en acompañarme, entramos a la oficina en que le dije que se encontraba su obsequio, ahí le dije que se sentara en la silla y le pedí por favor que cerrara los ojos ya que era una sorpresa, él aceptó mi pedido y una vez que lo hizo, empecé a desnudarme, me quité la blusa, mi falda y por último mi brassiere, tenía mi calzón, pero quería que Diego me lo quitara; entonces me acerqué a él desabroché su pantalón y vi por fin su grande y hermosa verga, era una delicia para mis ojos y una vez afuera, le hacía la paja lentamente para que no se corriera, me acerqué a sus labios y lo besé, con gran emoción noté que me correspondía, entonces me senté en sus piernas, sus manos recorrían cada parte de mi cuerpo con gran pasión y yo estaba como loca por que me penetrara, cogí sus manos e hice que me cogiera de las tetas, le encantaba jugar con ellas, acerqué mis pechos a sus labios y los empezó a lamer y a chupar con desenfreno. 

Sus manos llegaron a mi culo que todavía lo cubría mi calzón, acerqué de nuevo mis labios a los suyos, y antes de terminar el beso Diego me dijo: Creo que ya puedo abrir los ojos ¿no, Nidia?, al escucharlo hablarme así me calentó aún más de lo que ya estaba y cuando abrió los ojos su primera expresión fue: Estás riquísima, mejor que todas las chicas que estudian aquí; lo miré a los ojos y lo besé de nuevo, parecía una colegiala cuando estaba a su lado, entonces miré su pene y comencé a bajar suavemente. 

Al llegar a su miembro, lo tomé entre mis manos, lo acaricié y me lo metí a la boca, le di una mamada como nunca en mi vida porque nunca lo había hecho, ni en la suya porque me dijo: Nidia es tu primera vez mamando una verga ¿verdad?, asentí con la cabeza ya que no quería sacar su verga de mi boca, y me dijo lo haces como una experta que rico la chupas no pares, se la seguí mamando y antes de que se corriera me dijo: Nidia, yo también quiero probar el jugo de tu conchita, yo sonreí y me puse de pie, Diego se acercó a mi, se puso de rodillas y me quitó el calzón, vio mi vagina y me dijo sonriendo es muy linda tu conchita y me la besó, yo me estremecí, me abrió un poco las piernas y me lamió la rajita, abrió mis labios vaginales y jugó con mi pepita, entonces me jaló a mí hacia el suelo colocándome sobre él e hicimos un 69 de lo lindo. 

Él chupaba mi conchita en toda su extensión, yo chupaba su pene con cierta dificultad porque era muy grande, hasta que luego de un momento sentí un nuevo placer, su lengua recorría el agujerito de mi culo y yo ardía en placer, tanto que me vine y le di de tomar mis jugos que él tanto deseaba, al momento que Diego también me daba de su lechita calentita. 

Yo necesitaba de su pene dentro de mi vagina y se lo hice saber diciéndole: Diego, hazme tuya de una vez, tú eres el único que me puede apagar el fuego que llevo por dentro, él se sonrió entonces me volteé, me arrodillé, tomé su verga y la acomodé lentamente en mi conchita, quería sentirla en toda su dimensión y una vez que la tuve toda dentro de mí, di un gemido de placer. 

Diego era un perfecto amante, mientras yo estaba sobre él, me acariciaba todo el cuerpo, y yo meneaba las caderas para sentir como me poseía cada centímetro de su verga, de rato en rato se sentaba y me chupaba los pechos y me daba besos en la boca los cuales yo correspondía con mucho gusto, y con alaridos de pasión. 

Cambiábamos de posiciones por momentos, yo de espaldas a él, luego me echó sobre el suelo de costado y él colocándose atrás de mí me penetró con todas sus fuerzas, hasta que me dijo para hacer la posición del perrito ya que le agradaba mucho y además me dijo que quería ver mi culo mientras me follaba, yo accedí a su petición sin saber lo que me esperaba una vez que estuviera en esa posición. 

Diego me enterró su verga de una sola, yo lancé un gemido que lo excitó mucho y comenzó a bombearme la vagina de una forma frenética, por lo cual yo entré a la dimensión de orgasmos múltiples, me llegaban uno tras otro, creo que hasta me desvanecí un momento y cuando volví en sí, Diego continuaba bombeándome la conchita pero ya más despacio, y empezó a meterme los dedos en mi culito, yo lo dejaba hacerlo sin imaginar lo que él tenía en mente, cuando después de 10 minutos más de bombeo, descargó su lechecita en mi vagina, yo lancé una gemido de placer extremo mientras que de su pene seguía brotando leche, llenándome toda. 

Quería llevarme su pene a mi boca para tomar más lechita, pero cuando sintió que estaba sacándome su verga, me cogió de las caderas con más fuerza, y me dijo: todavía no acabo; y así sujetándome firmemente de las caderas, sacó su pene de mi vagina y la dirigió en la entrada de mi culito, al notar que yo quería escapar de él, me dijo: Nidia, no sé si lo has hecho antes o no, pero tú me dijiste que eras mi premio, así es que puedo hacer lo que me plazca, además no te preocupes no te haré daño. 

Pero Diego, le dije, por ahí nadie me la ha metido, soy virgen por ese hoyito. Mejor aún, me dijo, ahora tu culo quedará marcado con mi semen y será solamente mío. Al oír eso solo me quedó decirle que hiciera lo que quisiese conmigo, porque ahora yo era suya. 

Entonces comenzó a ablandar mi agujerito punteándolo con mucha fuerza, y haciendo fuerza aún mayor para que entrara, yo soltaba algunas lágrimas que aún no sé si eran de alegría por perder la virginidad del culo o de temor de que un pene tan grande me entrara por atrás porque podía hacerme daño. 

Cuando de pronto la cabeza de la vergota de Diego comenzó a entrar en mi cola, yo grité de dolor ¡sácala, me duele mi culo, me duele mi culo no ya no por favor!, le dije, pero él no paraba y siguió metiéndola centímetro a centímetro, hasta que por fin sentí que sus huevos tocaron mi cuerpo, yo continuaba llorando y él empezó a bombear muy despacio, pero al sentir mis quejidos se detuvo, me hizo voltear la cabeza y me dio un largo beso en los labios; mientras tu huequito se acostumbra a mi verga, me dijo, yo sonreí, y luego de un momento comenzó a bombearme la cola despacio, y cada vez iba aumentando más y más el ritmo del bombeo, hasta que mis quejidos de dolor se convirtieron en gemidos y gritos de placer. 

Diego me bombeaba el culo de una manera deliciosa, y yo disfrutaba cada bombeada que me daba; más, sigue, no me la saques, soy tuya Diego sólo tuya, gritaba, mientras él me decía: lo sé, Nidia, lo sé. 

Luego de 30 minutos de estarme dando por el culo, Diego se vino dentro de mí, tenía toda mi cola llena de leche y yo brillaba de felicidad, y Diego me dijo: ahora este culo me pertenece y me dio una palmazo en las nalgas; sí, es todo tuyo, cada vez que quieras meter tu verga en mi culo yo te lo daré con mucho gusto, respondí yo. 

Y así yo caí rendida al suelo y él se tiró sobre mí porque aún tenía su verga metida en mi cola y una vez que salió la tomé entre mis manos y la comencé a chupar con emoción mientras que le decía que él era de ahora en adelante mi único hombre, el único que quería que me cogiera, y el único que me iba a follar. 

Así fue como acabó esta aventura que aún recuerdo con mucha emoción, ya que fue cuando perdí la virginidad de mi colita y además porque todavía sigo siendo la mujer de Diego porque cada vez que viene al instituto me folla y siempre me pide que le de mi culito y yo se lo doy siempre, ahora ya se acostumbró mi culo a su pene así es que ahora es mucho más sabroso el sexo con Diego, porque como lo dije antes ahora él en mi único hombre, el único que me folla, con el único que yo disfruto plenamente y es la única verga que quiero comerme y que me coma. 

Adiós, espero que les haya gustado mi relato, hasta la próxima, besitos a todas las vergas y conchitas, que lo hayan leído. 

¡Me hizo su hembra!

Hola amigos mi nombre es Aracely y les voy a contar la primera vez que me sentí toda una perra, lo que es lógico ya que le mascota de mi amiga me hizo suya. 

Me encantan los animales, y desde ese día les tomé un cariño especial a los perros machos, todo empezó cuando un día mientras mi amigo Diego me bombeaba el culo, me dijo: Ara, eres una completa perra, te juro que harías muy feliz a uno…, yo me quedé helada, sonreí, pero esa idea se me quedó en la mente. 

Ya en mi casa esa estaba caliente, queriendo que una verga me bañe de leche el interior de mi trasero, pero como no había ninguna cerca, decidí masturbarme viendo páginas pornográficas en Internet, cuando entro a una y veo fotos de una mujer como de mi edad que estaba siendo montada por ¡un perro!, me excité aún más de lo que ya estaba, y recordé lo que me dijo Diego mientras me follaba, que sería una excelente perrita, me quedé pensando en eso mientras me masturbaba hasta llegar al orgasmo. 

Días después llegando a mi casa vi a un perro que se quería coger una perra pero la perrita no se dejaba, yo miré la verga del perro y era grandísima, se me hizo agua la boca con solo verla, pero no me lo pude llevar a mi casa, y me masturbé al llegar pensando como ese perro me hacía su hembra, cuando recibí la llamada de mi amiga Erika, diciéndome que si conocía alguien que tuviera una perrita hembra porque quería cruzar a su perro pero no encontraba a alguien de confianza para pedirle, entonces se me ocurrió que talvez yo pudiera ser la perra de la mascota de mi amiga, y le dije que sí pero que era yo quien debía llevarlo, mi amiga aceptó y al día siguiente me trajo al perro, era un siberiano con ojos azules, de color blanco con negro, yo me alegré muchísimo al verlo y pensé que me iba a hacer suya esa misma noche. 

Al tenerlo en mi casa le dije al perro: Diablo (así se llamaba el perro) esta noche vas a tener a tu perrita, lo dejé en mi casa y salí de compras, quise vestirme para él, compré un sostén y un calzoncito nuevo de color rojo por que me encanta ese color, al llegar a casa, me di una ducha a la vez que imaginaba a Diablo haciéndome su hembra. 

Salí de la ducha y me puse la ropa interior especial que me compré para ese momento, miré al perro a los ojos y le dije, tu te vas a comer todo esto en un momento, no sabía como hacer para que el perro me montara, entonces recordé que las perras en celo atraen a los machos por su olor por lo que empecé a masturbarme delante del animal, además recordé que tenía entre la ropa sucia el calzoncito con el que me había masturbado días antes, lo saqué y se lo di al perro, al principio lo olfateó y luego comenzó a lamerlo, al ver eso comencé a excitarme mucho más, lo llamé para que me viera, extendí mi mano que estaba con mi jugo y la comenzó a lamer también, acerqué la mano a mi conchita y al oler también ahí mis jugos el perro comenzó a darme una lamida espectacular, yo gritaba de placer ¡Aaaaahhhh, uhmmmmmmm, sigue, Diablo, sigue, soy tu perrita!, el perro se metía con su hocico cada vez más en mi conchita, cuando no pude más y comencé a buscar su verga con mi mano y al tocarla salió de su capullo, crecía más y más y yo pensaba ¿Cómo me va a entrar todo eso? pero no me importaba solo quería que Diablo me follara como una perra, como lo que soy. 

Entonces bajé y vi su enorme verga de perro, roja y bien parada, me la metí a la boca con cierto recelo pero al probarla me sentí como en el cielo entonces como el perro estaba excitadísimo comenzó a bombear en mi boca como si estuviese en mi vagina, yo estaba encantada, pero yo quería su leche dentro de mi, entonces la saqué de mi boca porque creció aún más y casi me ahogo, me terminé de desnudar y apoyándome en el sofá le entregué mi vagina y mi culo a ver donde entraba y el perro, al parecer entendiendo, se trepó rápido ya que en mí veía a su perra en celo. 

Su verga hacía de todo por entrar en mí pero no embocaba entonces agarré la verga de Diablo con la mano y la dirigí a la entrada de mi vagina, al sentir la entrada de mi concha en la punta de su pene el perro entró sin compasión y me la metió entera de un solo tranco, yo grité de dolor por que pensaba que me había hecho daño, cuando me empezó a culear de una manera criminal, yo gritaba ¡bájate, ya no quiero, me haces daño!, pero el perro no entendía y arremetía aún más fuerte contra mi vagina, y de pronto comencé a alcanzar el orgasmo y mis gritos de dolor se esfumaron pero quedaron los de placer ¡Diablo, sigue cómete a tu perrita, dale más verga, a tu puta!, y el perro me seguía bombeando de una manera deliciosa cuando siento que una bola de mayor tamaño entra a mi conchita, y yo di un grito ahogado al momento que alcanzaba otro orgasmo, ¡ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiií! grité yo y el perro se quedó atorado en mí vagina y sentía como su semen entraba en mí, yo le decía, sí Diablito, preña a tu perra, cuando el perro pasó su pata por detrás y quedamos culo con culo mientras Diablo me seguía llenando de semen. 

Luego de 20 minutos el perro salió de mi conchita y empezó a lamerse el miembro, yo sentía mi conchita un poco adolorida y llena de semen de perro, entonces al ver a Diablo lamiéndose su verga decidí ayudarlo a modo de agradecimiento por lo que me había hecho sentir, así comencé a darle una mamada, cuando de pronto su pene se puso duro otra vez y el perro volvió a excitarse, entonces como yo estaba bien excitada me entregué a Diablo de nuevo diciéndole ¿Quieres montarte a tu perrita de nuevo?, el perro me movió la cola, entonces le dije, como me has dejado doliendo la conchita entonces sólo queda que te entregue mi culo, el perro me quedó mirando y yo como toda buena puta, que quiere que su macho la cabalgue bajé más las caderas para que Diablo alcance mi ojete y al verme así el perro vino hacia mí y me montó otra vez y le atinó porque justo su vergota dio en el ojito de mi culo entonces al sentir su verga ahí le ayudé a que me metiera la punta de su herramienta y una vez que la metió me la enterró entera en el ojete sin darme un segundo para darme por enterada, y yo grité ¡Diablo nooooooooooooo, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhahhhhhhhhhahhhhhhh! al momento que un nuevo orgasmo invadía mi ser. 

El perro me bombeó todito el culo, estuvo sobre mi como 30 minutos, yo en cada arremetida de mi macho daba alaridos de placer, alcanzando un orgasmo tras otro y uno mejor que el anterior pero peor que el siguiente, yo gritaba como loca, ¡Diablo, tu eres mi macho! ¡No me la saques perrito por favor! ¡Ahhhhahhhahhhahahahahaha, sigue, Diablo, sigue, dale duro a tu perrita, dame más duro Diablo que soy tu puta! y mientras gritaba como desquiciada y tenía más orgasmos y gozaba más que una ninfómana, el Diablo me seguía dando hasta que sentí su bulto entrando a mi culo y yo comencé a derramar lágrimas por el dolor que sentía, pero no gritaba, porque era el mejor momento de mi vida, nunca me había sentido así tan puta, tan perra, y mientras pensaba eso, Diablo llenaba mi culote con su lechecita y yo estaba feliz, porque era la mejor verga que alguna vez me hayan metido. 

Dos días después llegó Erika a mi casa para llevarse a su can, yo me puse un poco triste y al ver mi amiga mi estado de ánimo preguntó porqué y yo contesté que me había divertido mucho con Diablo (¡y de que forma!) y que me daba pena que se fuera, mi amiga sonrió y se despidió, yo veía como se iba mi macho mientras yo me quedaba como una perrita triste sin su compañero. 

Semanas después, Erika me contó que le había pasado algo muy extraño, que al salir de la ducha estaba desnuda y al ir a su dormitorio vio a Diablo ahí, lo cual era normal, pero que cuando se agachó para sacar sus pantuflas que estaban bajo su cama, el animalito se le trepó y como ya era un experto (ya que aprendió conmigo) le atinó a la vagina y la violó (según sus propias palabras) y se sentía mal pero no porque su perro la hubiera violado, sino porque fue ese el mejor sexo de su vida y a la vez se sentía feliz, porque tenía a su mejor amante en su casa, y también me dijo que ya no se lo iba a prestar a ninguna perrita porque de ahora en adelante ella iba a ser su hembra. 

Yo aún continúo masturbándome recordando ese día, de vez en cuando dejo que algún perro callejero me folle y así me siento muy bien conmigo misma, ahora he pensado decirle a Erika para una noche compartir a Diablo para que nos folle a las dos.  

Una Experiencia Muy Placentera

Hola mi nombre es Jacqueline pero en el instituto donde estudio me conocen como Jacqui, la historia que les contaré transcurre justamente en el instituto, lugar donde perdí mi virginidad y tuve mi primera experiencia lésbica, esta historia se refiere a mi primera experiencia en un trío con mi amiga Inger y un conocido por las dos como es Diego, ya que él nos desvirgó a las dos. 

A Inger y a mi nos mandaron a recoger unos documentos de la oficina de uno de los profesores, una vez en la oficina mientras buscamos los documentos nos pusimos a conversar, cuando de pronto Inger me cogió el culito, cosa que a mi me gustó mucho. 

Yo estoy muy satisfecha con mi cuerpo, soy morocha, tengo 22 años, unos senos redonditos y bien proporcionados al igual que mi trasero que es muy firme, muchos de mis amigos lo desean pero sólo Diego lo ha hecho suyo. Inger también tiene lo suyo es más alta que yo, es blanca, tiene 20 añitos, unos senos pequeños y redonditos que son una delicia, y un culito muy rico de lo redondito que es, si lo sabré yo que hemos pasado tantas noches juntas, ella es una experta en el sexo, su maestro al igual que el mío fue Diego, y aunque también es deseada por los chicos, nosotros somos fieles (por ahora) al hombre que nos quitó la virginidad de nuestras conchitas y nuestro culito y con el que tenemos el mejor sexo de nuestra vida. 

Como decía Inger me tocó el trasero, y yo la miré con cara de complicidad, nos acercamos y empezamos a besarnos en los labios, y a quitarnos la ropa. Yo le abrí el pantalón a Inger mientras ella abría mi blusa y jugaba con mis pechos, yo mientras le sobaba su conchita y le metía un dedo en ella, cuando de repente sonó el celular de Inger y tuvo que salir porque en esa oficina hay muy mala recepción, los minutos pasaban, y mientras esperaba con ansias a que regresara Inger, tuve una sorpresa inesperada; me abrazaron por detrás sus manos tocaron mi conchita aún cubierta por el pantalón y mis tetas cubiertas también por mi blusa, al sentirme tocada así solo podía ser una persona. 

Adivina quien soy, me dijo, y yo sonreí y respondí eres tú Diego, mi amor, me volteé y por supuesto era el, lo sabía le dije mientras lo besaba con locura y él que me agarraba el culote que tengo, mi culo que es solamente suyo. 

Diego me sacó rápidamente la blusa, mi sostén y mi pantalón me dejó sólo con una tanguita que también me había puesto, luego que me desnudó me besó cada poro de mi cuerpo, mientras yo me excitaba cada vez más, Diego se concentró en mis pezones y los chupaba de una manera deliciosa al igual que mis tetas, las lamía centímetro a centímetro, con cada paso de su lengua me excitaba cada vez más, le bajé el zipper del pantalón y le comencé a hacer una paja mientras me lamía toda y besaba mis labios. 

A modo de agradecimiento, me arrodillé ante él, le quité el pantalón y el boxer que traía puesto y por fin vi la mazorca que me había hecho mujer y por la cual me había vuelto una putita en la cama, al verla me volví loca y recordé todos los momentos que él me había hecho suya, porque mi culito aún le pertenecía sólo a él, y comencé a chuparla con locura, a Diego parecía agradarle mucho, gozaba mucho con mi mamada, estaba segura que le encantaba “mi perrita consentida” me llamaba y yo me llenaba de satisfacción cuando me llamaba así, porque me hacía sentir completamente suya.

Luego de estarle mamando la verga por 20 minutos y de haberme tomado su semen, Diego me hizo parar y me bajó el calzón, se sentó en una silla, y yo me coloqué sobre él enterrando toda su verga en mi vagina, sentía como entraba cada centímetro de su trozo en mí y una vez dentro comenzó a bombear mi conchita con desenfreno y yo deliraba de placer de pronto cuando estaba a punto de alcanzar el orgasmo llamaron a la puerta, me asusté pero al preguntar quien era me respondieron “Inger” así es que saqué la verga de Diego de mi conchita y fui a abrir la puerta así desnuda como estaba. 

Al abrir la puerta Inger estaba ahí sola (por suerte) y al verme desnuda se excitó muchísimo, exclamó ¡Mi amor, estás bellísima! y se abalanzó sobre mí dándome un beso profundo y largo en mis labios, al advertir Inger la presencia de Diego en la oficina comprendió lo que estábamos haciendo y eso la excitó aún más y se puso aún más calentona cuando Diego le preguntó ¿nos acompañas? Inger dejó de besarme y sonrió dijo Pensé que no me incluirían, Diego se acercó y me dijo Jacqui, Inger no puede estar así vestida tenemos que hacer algo, yo le guiñé el ojo a manera de complicidad, Diego besó la boca de Inger y bajó para quitarle los pantalones y el calzón mientras yo le quitaba el top y su brassiere, Diego al ver su conchita la comenzó a chupar, yo le sobaba las tetas tan lindas que tiene Inger y le besaba los labios. 

Diego dejó de chuparle la concha a Inger y se fue a sentar a la silla donde me estaba cogiendo, fuimos tras él y comenzamos Inger y yo a chuparle la verga, la compartíamos, primero Inger y luego yo, o sino yo chupaba el tronco e Inger le chupaba los huevos y viceversa, luego de haberla chupado, y de haber compartido la lechita de Diego en partes iguales, nos entregamos a él. 

Diego comenzó conmigo, me puso sobre su verga y me la enterró de una sola en mi conchita, me bombeaba de una manera deliciosa, y mientras lo hacía, Inger nos besaba a ambos, primero a Diego y luego a mí, Inger me besaba en los labios y luego besaba mis tetas, las chupaba con locura y yo me llenaba y gritaba del placer que me estaban dando Inger y Diego, Inger se arrodilló y comenzó a lamer mi ojete yo me llenaba de placer, a Diego también le chupaba los huevos, por momentos Diego sacaba la verga de mi vagina, le daba de chupar a Inger y ella luego de chuparla la metía nuevamente a mi conchita y Diego me seguía bombeando. 

Párate me dijo Diego y yo lo hice enseguida, me volteé y ya sabía lo que me tocaba, Inger y Diego se concentraron en mi culo me hicieron inclinarme y mientras Inger chupaba mi culo, Diego lo hacía con mi conchita, me metían los dedos al culo y a la vagina, yo estaba en las nubes, cuando no pude más y grité ¡Diego, por favor méteme la verga al culo, ya no aguanto más!, OK me dijo Diego tus deseos son órdenes; pero antes de metérmela al culo le hizo chupar a Inger su verga y luego de una buena mamada de Inger me la empezó a meter. 

¡Aaaaahhhhhhhhhhhhhhh, aaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhh! grité, la verga de Diego estaba riquísima bien parada y bien gruesa sentí como me entraba toda en mi hoyito, una vez dentro me bombeaba fuerte y parejo todo el culito y causaba una revolución placentera en mi interior, de rato en rato sacaba la verga de mi culo, le hacía chupar a Inger la verga y mi culo y la volvía a meter, hasta que después de 3 ocasiones y luego de dos orgasmos míos, me bombeó el culo 10 minutos seguidos y sin descanso para acabar y llenarme con su leche calentita, luego de un rato la sacó, Inger se encargó de limpiarle a Diego la verga y a mí me lamió el culito para tomarse la leche que caía para no desperdiciarla. 

Yo estaba llena de semen por todos mis huecos y feliz obviamente, así es que luego le tocó el turno a Inger, la hicimos poner en 4 patas yo me puse debajo de ella como en la pose del 69, Diego se puso sobre las dos y antes de meterle la herramienta a Inger, se la chupé un poco al igual que el culo y la conchita de Inger, luego Diego procedió a introducirle el pene en el culo y ella gritó de placer, luego comenzó a bombearla igual que a mí, pero para darle aún más placer a Inger y que se corriera más rápido yo le lamía su conchita que estaba deliciosa. 

Diego le llenó el culito con leche después de 30 minutos seguidos de estarla bombeando con la misma fuerza que a mí, la besó y luego le sacó el pene del culo, entonces Inger y yo comenzamos a hacer un 69, Inger era una experta lamiendo mi conchita la recorría todita, de arriba abajo y en círculos, hasta que se encontraba con mi clítoris y jugaba con él utilizando su lengüita sabrosa, luego de un buen rato, nos pusimos de pie, y nos dirigimos donde Diego que se corría la paja viendo lo que él llamaba un hermoso espectáculo que era vernos a mí y a Inger haciendo el amor, le quitamos las manos y se la comenzamos a chupar de nuevo hasta que Diego se vino en nuestras boquitas y como seguía botando chorros de leche, empezó a bañarnos con ella, terminamos con el cuerpo regado y lleno de semen. 

Después Inger y Diego me vistieron luego de que Inger y yo nos lamimos mutuamente todo el cuerpo para limpiarlo de la deliciosa lechita de Diego, yo besé a los dos en los labios, Inger cogió mis senos y Diego me metió la mano al culo, luego de esa manoseada que me encantó me retiré y mientras me iba observé como Inger se inclinaba otra vez ante Diego, nuestro hombre, y también vi a Diego metiéndole la verga al culo otra vez, me sonreí de ver como Diego se follaba a mi amiga, feliz por ella porque la verga de Diego es incomparable y por él por que sé que le encanta el culito de Inger y que le encanta tenerlo a su disposición (y nosotras tenemos nuestro culito a disposición de Diego, somos sus putitas), y así entre gritos y gemidos de Inger salí de la oficina, feliz por esta nueva experiencia, la mejor de todas ya que hice el amor con los dos mejores amantes que una chica pudiera tener, el hombre que me quitó la virginidad que es mi macho, y mi mejor amiga que es la chica con la que cualquier chica quisiera estar.

Mi Amigo me hizo la Cola… ¡Y fue delicioso!

Hola mi nombre es Jesse y les voy a contar de la ocasión cuando por primera vez mi amigo y mi mejor amante me hizo sentir una mujer. 

Soy un poco gordito, tengo el pene muy pequeñito, me encanta vestirme de mujercita ya que me siento una, aunque de chico lo negaba me encantaban los hombres, en los vestidores del colegio luego de las clases de gimnasia veía sus miembros de reojo mientras nos aseábamos, me moría por chupar alguna de esas vergas o que alguna me entrara pero me reprimía ya que no se que me dirían mis compañeros. 

Pasaba el tiempo y yo sentía aún más ganas de que un hombre me la metiera en mi anito y me diera su lechita, quería saborearla para disfrutar de ese manjar exquisito que es el semen de un macho, pero no hubo oportunidad sino hasta quinto año del colegio cuando quedé sólo en el salón con mi amigo Diego.  

Todos mis compañeros se referían a mi amaneramiento (que era evidente) en algún momento y aunque no me lo decían en mi cara yo lo notaba, el día que me quedé a solas con Diego en el aula, él sacó una revista de esas con mujeres desnudas y como supuestamente estábamos entre hombres sin ninguna demora sacó su pene y empezó a masturbarse en mi delante, yo miraba como crecía su verga y lo dura que estaba, que delicia pensaba y me imaginaba que me hacía su mujer, penetrándome dándome a chupar su pene delicioso que medía como unos 22 cm de largo y 5 cm de grosor, lo miraba sin que se diera cuenta pero llegó un momento en que Diego se percató de lo que yo hacía y aunque traté de voltearme ya era demasiado tarde. 

Diego vino hacia mí con la verga ya guardada, yo estaba con la cabeza puesta sobre mi carpeta entonces Diego me llamó y me dijo Jesse, te tengo una sorpresa, cierra los ojos; yo los cerré y me dijo abre la boca, yo lo hice de inmediato cuando sentí algo duro entrando a mi boca, entonces Diego me dijo, no abras los ojos y no muerdas solo chupa ¿ok?, yo asentí y me dediqué a chupar, en mi corazón yo estaba contento sabía que era su verga la que chupaba pero mi cabeza lo quería rechazar, Diego me sujetó la cabeza y empezó a arremeter más rápido en mi boca luego de 5 minutos más sentí por primera vez el sabor del semen de un hombre en mi boca, Diego me dijo ahora abre los ojos yo los abrí y al ver su pene dentro de mi boca lo empujé hacia atrás y le grité ¡como pudiste! Diego me dijo si no quieres es tu problema y se fue a su silla, se continuó masturbando viendo la revista y yo continué mirándolo, cuando de pronto no pude más salí de mi asiento y me dirigí hacia él, me arrodillé ante él, aparté sus manos y metí su aparato de nuevo a mi boca para chuparlo otra vez, Diego me dijo: eres toda una putita, me la chupas muy bien, yo estaba feliz porque me trataba como una señorita yo era su putita y no tenía miedo que me rechazara. Eres una maricona chupa verga, me dijo Diego y yo asentí con la cabeza. 

Luego de mamársela por media hora me tomé de nuevo su leche y estaba deliciosa, le limpié todito su pene con mi lengua, que rico que chupas la verga puta, me dijo, yo sonreí y de pronto Diego me dijo: tengo una idea se acercó a mí me reclinó sobre el pupitre del profesor y me comenzó a puntear el culo, mi pene pequeñito estaba excitadísimo, cuando Diego me desabrochó el pantalón dejando al descubierto mi ropa interior que era un calzoncito blanco con un lacito rosado, que rico calzón me dijo Diego, desde hace cuanto que los usas me preguntó, desde el año pasado respondí yo y al parecer eso le excitó aún más porque comenzó a puntearme con más fuerza y su pene lo sentía mucho más duro que antes. 

Yo estaba excitadísima mi sueño se estaba haciendo realidad al fin me iba a abrir un hombre pero me daba miedo que le hiciera daño a mi culito porque su pene era muy grande, y de pronto Diego me preguntó ¿Ya te la han metido?, No, respondí yo, y continuó preguntando ¿Dejarías que yo te meta mi pene? quiero meterte mi pene al culo; no sé, respondí, anda déjame, continuó Diego, si tu eres un mariconcito estás rica utilizas calzoncitos, deja que te inaugure el culito, deja que te haga mi mujer, al escuchar eso me volví loca me dijo lo que yo quería escuchar que sería una mujer y que le pertenecería a un hombre, pero me seguí resistiendo no aún no, dije con firmeza pero él continúo insistiendo, ya pues si ya te lo metiste a la boca y te gustó además falta sólo que te quite el calzón para poder disfrutar de tu culito rico. 

Diego tenía razón ya me había metido su pene a la boca y había descubierto que yo era un hombrecito que utilizaba calzones de mujer entonces no me quedó de otra que aceptar, Bueno papi, le dije, si tanto lo deseas métemelo, hazme tu mujer, pero despacito que recién tú vas a estrenar mi culo; sí, me dijo, no te preocupes; entonces me bajó el calzón se paró y apoyó su vergota en mi culito, ábrete las nalgas me ordenó, yo lo hice, entonces vio mi agujerito y dijo aquí va. La verga de Diego dura y grande como estaba arremetía contra mi culito queriendo entrar, como estaba virgen no entraba fácilmente, entonces Diego utilizó más fuerza y metió su cabezón en mi agujerito, yo me mordí los labios del dolor, cuando sentí que toda la verga de mi macho estaba dentro de mí. 

¡Ahhhhhhhhhhhhhhhh! grité, Diego me dijo calma que te va a gustar primero voy a dejar que tu culito se acostumbre a mi verga, estuvo metido un par de minutos sin moverse, yo meneaba las caderas para sentirla toda al notar Diego que me movía mucho dijo que putona ya quieres que te bombee la cola, y comenzó con el mete y saca, me bombeaba todito y yo al principio lloraba de dolor, ¡por favor sácamela, ya no sigas! , y Diego que me contestaba, ¡yo la saco después de llenar este culo, yo la saco cuando yo quiero, puta!, yo asentí con lágrimas en los ojos, pero luego mis quejidos de dolor se convirtieron en gemidos de placer, sigue, sigue Diego, no pares, le decía, que bien ahora si pareces toda una puta me contestaba, se sentía riquísimo tener esa verga tan grande dentro de mi culo, y así continuó bombeándome durante 10 minutos más cuando sentí la delicia más grande que una mujer pueda tener, su leche calentita en el interior de mi culito, ¿te gustó? me preguntó mientras que seguía llenándome la colita con su leche; muchísimo, me encanta tu verga, respondí yo, cuando su pene se puso flácido salió de mí, yo estaba feliz, por fin era toda una señorita mi virginidad le pertenecía a un macho que me había hecho sentir toda una puta, cuando se sentó Diego en su silla me llamó para que se la chupara a lo que yo accedí y mientras la chupaba sentí como se le iba poniendo tiesa de nuevo yo me asusté un poco porque aún me dolía un poco el culito y no quería que me la metiera pero el sujetó mi cabeza y yo le seguí mamando el pene hasta que me dio de tomar su deliciosa lechecita. 

Ahora eres mi puta, me dijo, yo le dije que sí, me ordenó que sólo sea su mujer que mientras esté en la escuela él era el único que podía metérmela porque mi colita era suya, yo por supuesto que le dije que sí, mientras le seguía mamando la verga, feliz por ser al fin toda una mujer a los ojos de mi único macho en ese momento. 

Luego de ese día seguí siendo su mujer, me ordenó que orine sentado, que sólo utilice calzoncitos y que cada vez que el necesitara mi culo se lo tenía que dar, yo acepté todos los pedidos de mi macho ya que el me hacía feliz, como lo hacíamos muchas veces mi culo se acostumbró rápidamente al tamaño de su verga, a veces yo me iba al baño, él salía luego tocaba la puerta donde estaba yo y como ahora me sentaba para orinar me ordenaba que se la chupara mientras lo hacía y yo feliz de hacerlo porque luego de acabar de mamársela el se encargaba de meterme su vergota en mi agujerito y así me hacía su mujercita, y mi culito fue solo suyo hasta que salimos de la escuela, porque ahora mi culito goloso tiene muchas vergas que cuando quieren la pueden meter y aún quiero muchas más (una vez me compartieron dos amigos y me penetraron los dos a la vez), pero a veces yo lo busco para pedirle que me meta la suya y él acepta entonces me vuelve a meter ese hermoso palo que me hizo sentir toda una mujer por primera vez y más aún que me convirtió en una perrita come verga.