Trabajando en el sotano

No habían pasado ni dos meses desde que entre a laborar en una empresa,
cuando sucedió la experienia que les voy a contar.

Una compañera, con la cual había estado compartiendo el escritorio por falta
de espacio, me pidio que le ayudara a buscar unos documentos en el archivo
muerto. Acepté y como mi jefe no se encontraba, nos dirigimos al sotano de
un edificio continuo. Solicitamos las llaves a la encargada, entramos y nos
dispusimos a buscarlos.

Despues de bajar cajas y no encontrar los documentos, mi compañera se sento
en una caja que había en el piso. Llevaba un falda azul larga, con una
abertura al lado, y la cual al sentarse se abrió y dejo al descubierto su
larga y esbelta pierna hasta el muslo. Aunado a ese panorama tan exquisito,
su blusa blanca dejaba ver por encima del primer botón desabrochado, una
buena parte de sus senos blancos, erguidos como dispuestos a enfrentar una
batalla.

Sin saber que hacer ante esa imagen tan excitante, me limite a pedrile que
se cubriera. Pero cual seria mi sorpresa, al contestarme que lo hacia para
que yo disfrutara de esos encantos; sabiendo que esto podria terminar con mi
siguiente comentario, asumi el riesgo y le aclaré que no me iba a conformar
con mirar. Contrario a mi primer pensamiento, se colocó de pie y dijo que no
sólo la pierna, sino todo lo que yo quisiera podía tocar.

No lo creía, esta mujer alta, delgada y que más allá de su físico, toda ella
me encantaba, me estaba invitando a disfrutar de todo ese cuerpo lleno de
sensualidad.

Debido a mi momentaneo silencio, me cuestiono si no me gustaba. Mi respuesta
fue que estaba equivocada, una mujer como ella era todo una encanto. Pero mi
respuesta, no fue lo sufientemente clara para ella. Con cara de desilusión
me dijo que si sólo eso me inspiraba. Quede sin palabras, la tome de los
brazos y la atraje hacia mí.

Sin decir palabra alguna la abrazé por la cintura y acerque mi boca a la
suya. Lo que se inició como un beso dulce y delicado, pronto se convirtió en
un morboso juego de lenguas, las cuales no dejaban de enredarze para
separarse y volver a juntarse.

La exitación comenzó a aumentar en ambos. Podía sentir sus senos frortandose
a mi cuerpo, lo cual aumentaba todavía más la exitación.

Baje mis manos hasta sus gluteos, eran como se veian: firmes y llenos, una
delicia. Me recargue en el anaquel y doble un poco las piernas para quedar
al nivel de su sexo. Su reacción fue la que esperaba, comenzó a pegar su
sexo al mio, era algo exquisito. Por debajo de su falda meti mis manos y
comenze a acariciar sus muslos, senti una diminuta prenda de vestir, que no
estorbaba para acariciar con todo gusto sus trasero respingon.

Ya no podía más la excitación, ambos habiamos llegado al climax…

Se dío vuelta sin dejar de besarme, y coloco su trasero pegado a mi sexo, se
movia con empujoncitos lentos, mi musculo ya listo para repeleer el ataque
lo disfrutaba al maximo. Subi mis manos a sus pechos y los acaricie por
encima de su blusa. Sin saber como, la blusa se desabrocho por completo, lo
cual aproveche para levantar el bra y poner al descubierto ese par de
monumentos. Sus pezones estaban como dos cerezas adornando un pastel.

Dejandome llevar por mis impulsos, la retire un poco, desabroche mi
pantalón, bajé el siper y saque mi miembro. Suponiendo ella lo que hacía,
paso una mano hacia atrás; al sentirlo, lo tomo con delicadeza y lo acaricio
como si fuera a masturbarme.

Con la otra mano levantó su falda e hizo a un lado su diminuta prenda.
Acerco su trasero y coloco mi miembro en su entrada. Estaba mas que mojada y
caliente. Un leve empujón bastó para que entrará en toda su cavidad. Tomó
mis manos y las colocó en sus pechos.

Así, acariciando ese par de jugosas carnes, iniciamos un candente vaiven de
caderas. A cada empujón mío un empujón de ella hacia que mi trozo de carne
chocara en lo mas intimo de su ser.

No tarde mucho en sentir un abundante liquido que brotaba de ella y escurria
hasta mis piernas. No conforme con eso, la retiré y me acomodé sobre la caja
donde se había sentado ella. La volté frente a mí y la hice colocarse sobre
mí. Mientras frotoba su clitoris contra mi miembro, yo me dedique a
disfrutar der sus pechos.

Antes de que disminuyerá la excitación, la invité a introducirse mi trozo de
carne, indicandole con mi manos que levantara sus nalgas. Con su mano la
puso en puerta y dejo caer todo su peso para clavarse literalmente todo mi
trozo de carne.

Comenzó a cabalgar como una loca, subia y bajaba como si estuviera sobre un
potro desbocado. Yo tomaba sus pechos para no perderlos de mi boca. Los
degustaba con la más inmenso placer.

No me quizé contener más y deje explotar mi miembro con todo el placer que
ello conducía. Al sentir mi última respuesta, dejó de moverse y disfruto del
contacto de ese líquido caliente que llenaba sus entrañas.

La encargada de las llaves, quien minutos antes habia entrado a
solicitarlas, de una manera considerada espero hasta el último momento para
no interrumpir nuestro delicioso encuentro e hizo hacer notar su presencia.

Mi compañera pretendió ocultar su rostro, recargando su cara sobre mi pecho.
Me limite a estirar mi mano para entregarle las llaves. Le ofrecí una
disculpa con una sonrisa, la cual respondió con una sonrisa de complicidad y
haciendo negativas con movimientos de cabeza, se dió media vuelta y salió.

Al oír el cerrar de la puerta, nos levantamos y nos apuramos a arreglar
nuestra vestimenta, la presencia de la secretaria nos hizo sentir una
sensación de peligro, que disimulamos mutuamente con una pequeña risa,
seguida de un corto beso.

Al salir, mi compañera trató de caminar aprisa para no tener que enfrentar a
la encargada, pero no resultó. Apenas dió dos pasos y la llamó por su
nombre, no le quedó más remedio que regresar. Sabiendo que la llamada era
sólo para ella, seguí mi camino al baño de los obreros. Entre y me revisé
buscando borrar toda evidencia de tan placentero encuentro. Limpie a mi
cansado compañero con un papel humedo para reducir el olor y verifique en el
espejo estar lo mejor ordenado posible. Ya listo, me diriji a mi lugar de
trabajo. Al parecer nadie había notado nuestra ausencia. Al poco rato
regresó ella, mejor arreglada que yo. La encargada le indicó que pasará a su
baño a asearse bien y a arreglarse.

Era de comer y salimos a disfrutar de una suculenta comida, la cual
acompañamos expresando mutuamente las emociones vividas apenas unos minutos
atras. Mi compañera, había hecho un pacto de confidencialidad con la
encargada de las llaves, por lo que nuestro secreto, estaba seguro…aunque
despues tuve la necesidad de afianzar esa confidelcialidad, haciendole una
visita a la encargada de las llaves….

AUTOR:PEGASO69
pasale69@hotmail.com

One Response to “Trabajando en el sotano”

  1. servidores dedicados…

    servidores dedicados a precios inbatibles…

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