Archivo por meses: mayo 2007

Con sus perros

hola, de nueva cuenta les relato una de mis travesuras, en esta ocasion fue con un amigo que me presentaron, bueno no fue todo con el, es mas solo fue una parte, lo que quiero decir es que este amigo tiene dos perros y fueron con ellos con quien tube sexo.
todo comenzo con una de mis amigas, la cual me presento a un amigo de la escuela, dejen les digo que mi amiga sabe de mis relaciones con los perros, es una amiga intima, bueno ella me presento a este chico con la unica intencion de que yo fuera follada por los perros de el; ella ya habia visto a estos perros pues ella en una ocasion fue a la casa de el para hacer un trabajo de la escuela y desde ese momento no hacia otra cosa que hablarme de lo que vio en la casa de este chico, me describia como eran los perros, de que tamaño eran, bueno de todo, hasta llegue a pensar que ella era quien iba a ser follada por los perros, pues me hablaba de una forma que parecia que lo gozaba. Bueno entonces en un rato libre nos encontramos a su amigo y me lo presento, ella le hablaba de mi, claro no de mis travesuras, ella le decia que queria conocerlo y llegar a algo mas. El chico me empezaba a buscar y a invitar a salir, yo no queria ni siquiera estar un rato con el, y no es porque estubiera feo o algo asi, solo es porque me siento atraida por los perros y siento que te satisfacen mas que los hombres, nunca lo he hecho con un hombre, desde el dia que me cogio un perro, bueno es por eso que no me siento atraida por un hombre. Una ocasion mi amiga me invito a salir, nunca me imagine que me llevaria a la casa de este chico y dejarme sola ahi, el nos invito a pasar a su casa y ella dijo que si, no podia dejarla sola y pase con ella, al pasar por el patio me señalo a los perros, que dejenme decirles que uno de ellos era  bastante grande y el otro era un perro muy pequeño y lo unico que pensaba era que pasara lo que pasara no podia dejarla sola, pero ella si pudo dejarme sola y lo que hizo fue inventar que se le olvido su celular en su casa y que iba por el, claro solo por dejarme con el, le dije que la acompañaria pero sin darme tiempo de salir ella cerro la puerta, el me tomo de la mano con tal fuerza que no me pude safar y me invito a pasar a su sala, me imagine que no podia estar solo, que estaria algun familiar pero me equivoque, estaba solo, me puse tan nerviosa, pense que abusaria de mi. Me sirvio un poco de refresco y comensamos a platicar, todo estaba bien hasta que me dijo que si yo queria tener relaciones con el, recuerdo lo que me dijo, era algo asi “sabes tu me gustas desde hace tiempo pero no me haces caso, si no quieres ser mi novia quiero tenerte una sola vez en la cama, eres una obsecion y no puedo sacarte de mi cabeza”. Lo que me dijo me puso mas nerviosa, y todo era por la culpa de mi amiga, el me comento que mi amiga le habia dicho que yo queria acostarme con el solo una vez. Para mi suerte, no se si buena o mala, pero al no saber que decir, lo unico que se me ocurrio fue confesarle mi secreto, le dije que ella le habia mentido, le dije que solo lo queria conocer para saber como eran sus perros y crearnos fantasias entre ella y yo, cuando le dije esto el me llevo a donde estaban sus perros y me dijo cual era el que me gustaba, no pense que estubiera mal el decirle cual me gustaba y le dije que los dos me gustaban.
Creo que el se dio cuenta de que no podia haber nada entre los dos y ya resignado me hizo una propuesta,la cual era que me dejaria estar con sus perros con la condicion de que el pudiera ver como seria cogida por ellos, no supe que decir en ese momento, pero los nervios o la exitacion me hicieron decirle que si, salio de mi un si muy suave, casi no abri la voca pàra decirlo, fue mas entre dientes que un si fuerte. Los nervios de miedo pasaron a ser nervios por la exitacion y lo mejor estaria por pasar, o seria lo peor, no se eso lo dejo a criterio de quien lo este leyendo en este momento.
 El sin pensarlo o tal vez para que no me arrepintiera de lo que iba a pasar se dio prisa para llevarme dentro del lugar donde estaban encerrados aquellos perros, me pregunto que tenia que hacer para que los perros se pusieran en estado de animo para poder montarme, le conteste que ellos olfateaban el celo de la hembra y que si una estaba disponible para ser montada era cuestion de tiempo para saber si el perro estaba tambien de acuerdo para hacerlo. Asi que empece a acariciar a uno de ellos con un poco de miedo, pues no sabia si ellos me dejarian tocarlos, todo empezo bien y mas con el perro mas chiquito, resulto mas jugueton que el otro, el chavo nada mas me veia con una exitacion inmensa que pense que se me aventaria a cogerme, pero no lo hacia. Yo me empece a exitar y me atrevi a mas, empece a masturbar al perro mas grande.
Este perro era bastante grande y tenia una verga de un tamaño de acuerdo a la estatura del perro, lo acariciaba pero el no respondia, lo unico que pense era en chuparselo hasta que el sintiera la exitacion que yo le daba, pero aun asi no reaccionaba aquel perro, el chico me pregunto que porque no reaccionaba si lo que yo estaba haciendo era bastante rico, le dije que el no queria montarme y si el no queria no iba a pasar nada, asi que me dispuse a levantarme pero el perro mas pequeño no me dejo, se apoyo sobre mis caderas y hacia un movimiento como si me quisiera cojer, el chico me dijo que me dejara cojer por el perro pequeñito pues se veia decidido a todo. asi que me agache pero el unico inconveniente es que era demasiado bajito el perrito,al ver esto el chico se metio  a su casa y regreso con una manta y la tendio sobre el piso, me dijo que me recostara boca abajo en la manta para que el perro me alcansara, asi lo hice y el perro pudo meterme su verga era diminuta pero lo movia bastante bien, pense que el perrito iva a durar moviendose pero a la primera oportunidad que tubo me trabo, nada mas sentia como su semen escurria de mi cosita, no quiero decir que no me complacio, al contrario se sintio muy agradable pero yo queria mas y estaba dispuesta a que el otro perro me montara, asi que cuando el perrito me dejo le acerque mi cosita al perro mas grande para que lo olfateara.
En eso senti como el chico me tomo por la cintura y me acerco a el como si quisiera cojerme, me le quede viendo y me solto al ver que el perro mas grande me empezo a lamer mi cosita, senti bastante rico como me lamia ese perro y me puse en cuatro patas y me dispuse a pasarla muy bien senti como el perro puso sus patas encima de mi, eran unas patas muy grandes, tenia una fuerza enorme, no me dejaba lebantarme ni moverme solo sentia su respiracion en mis hombros, el perro trato de introducir su pene sobre de mi pero no le atinaba este al contrario del otro perro era muy grande y solo sentia su pene arribita de mis nalgas. se bajo el perro de mi al no sentir que me penetraba y el chico  se metio otra vez a su casa esta vez para sacar un banco, el cual lo puso cerca de mi y me inclino sobre de el quedando a la estatura de el perro, yo le dije quer no era necesari pues yo podia alzar las nalgas para que el me penetrara, pero el insistio y me dijo que el banco lo podia utilizar tambien para estar boca arriba y asi disfrutarlo en otra posicion, el perro me monto y al primer movimiento me penetro sacndome un hay de placaer el perro se movia muy rapido yo solamente gritaba de placer decia “hayyyyy cojeme fuerteee porfabor no te bajes maaaasss mmmmm” el chico empezo a masturbarse y se acerco a mi poniendo su pene en mi cara mientra que el perro seguia moviendose.Nunca lo he hecho con un hombre esta fue la primera vez que le chupe la verga a un hombre, y saben que no me gusto, claro yo con la exitacion que sentia no le di importancia, solo queria que el perro me siguiera cogiendo. El perro se bajo de mi y el chico me dijo que me pusiera boca arriba y asi lo hice al momento que el perro vio esto se subio de nuevo en mi, guauuu que placer pueden darte estos animales, una vez escuche que una al hacer esto con los perros era abusar de ellos, pero dejenme decirles que ellos son los que abusan de mi. El perro seguia cojiendome y el chico seguia masturbandose en mi cara, cuando lanzaba un gemido el chico metia su verga dentro de mi boca y hacia a que lo lamiera asi estuvimos por lo menos unos 20 minutos, cojiendo de las dos formas, hasta que me puse en cuatro patas de nueva cuenta el perro me trabo de una manera brutal, sentia que me partia en dos pero era bastante rico, placentero, yo solamente gritaba, decia “yaaaa no me cojaaas hayyy me dueleeeee, bajalo de miii no dejes que sigaaa” le decia al chico, pero el no hacia nada y el perro seguia moviendose, senti como me jaloneaba con su enorme verga, en una ocacion una de mis amigas me dijo como era que nos entrara tanto por nuestra cosita y yo no se pero esos perros lo tienen muy grande, bueno el perro se bajo de mi quedando de espaldas uno con otro y senti como me salia todo el semen que me dejaba, me sentia llena, mientras que el chico seguia masturbandose en mi cara hasta que senti como me salpicaba la cara con su semen, tenia semen de tres machos dos perros y un hombre, que buena cojida me dieron, cuando el perro se destrabo de mi, me vesti y me fui a mi casa y en el camino me encontre a mi amiga, me pregunto y le conte todo con lujo de detalles.
Esta ha sido una historia verdadera, no quiero que alguien lo crea solo lo que quiero es contarla, si alguien quiere opinar sobre esto mandenme un mail a  rockurb_28@yahoo.com gracias bye

 

Un Hogar Completo (XV).. Rosaura se Hace Mujer y se va (II)

Sigo contando de cómo mi segunda criada, Rosaura, perdió la virginidad con su jefe.

Cuando amaneció el día siguiente, me desperté con la sensación deliciosa de mi nueva amante mamando su tesoro, o sea mi pinga.  Al verme despierto, me dijo:

“Vagabundo, son las ocho de la mañana, levántese, ya hice el desayuno y tengo hambreâ€?, y saltó de la cama.  Cuando llegué al desayunador ya estaban las tostadas y el gallo pinto listos y servidos, ella se había puesto una remera de la Liga (un equipo de futbol), que le habían regalado; yo inmediatamente pegué el grito al cielo “Noooo, mija, hoy es día de andar en cueros, así que se me quita la camiseta de ese equipo de mierda (yo soy saprissista y no aguanto viejas liguistas), a lo sumo se deja la tanguita que se le ve muy bienâ€?.  “Uy que dicha, porque yo siempre quise sentir lo que era andar desnuda por toda la casaâ€?, dijo quitándose la ropa.  Apenas terminábamos de desayunar cuando sonó el teléfono, era la madre de ella que llamaba para confirmar que Rosaura no iba a ir al pueblo, cuando Rosaura le dijo que no, entonces la señora le pidió un favor semiurgente, que comprara unos asuntos y se los pusiera en el autobús del pueblo esa misma mañana.  Al regresar a la cocina me explicó el caso, a mi me pareció que lo más prudente era acompañarla al centro de la ciudad.  Ella se puso de nuevo el tanga rojo, y un vestido corto veraniego, porque el día pintaba caluroso, y nos pusimos en camino;  cuando íbamos por la autopista del oeste no pude resistir la tentación de empezar a tocarle las rodillas, bajando hasta la parte interior de sus piernas.  Ella se reía y decía “quédese  quieto, ¡templado!â€?, y se quitó el cinturón de seguridad, se aseguró que la puerta de la camioneta estuviera bien cerrada y se sentó recostada en la puerta, de frente a mi, y abriendo sus piernas empezó a tocarse lascivamente su vagina y sus pechos de niña; “¿esto es lo que quiere tocar ahh?…  olvídate, esto es mío, tu solo puedes mirar… jaja!â€?, dijo esto mientras continuaba tocándose, ahora en serio; por dicha el carro tiene los vidrios oscurecidos y nadie la podía ver, en medio de la autopista.  “mhmhmh..  siii que rico me mamaste anoche, y me culeaste toda… de solo acordarme me mojo toda, mira como estoyâ€?, y yo quité la vista de la autopista para ver que ya tenía la tanga corrida y me acercaba sus dedos llenos de jugos a mi cara, para que pudiera ver lo excitada que estaba.  Así continuó masturbándose como posesa, hasta que llegamos al centro, donde, poco antes de parquear tuvo un orgasmo gracias a su masturbación; yo, en cambio, me había quedado con una erección tremenda, y sin nada que poder hacer porque ya estábamos entrando al parqueo.  Cuando se bajó estaba como si nada hubiera pasado.

Hicimos todas las vueltas del favor que había que hacerle a su madre, y en menos de una hora ya íbamos de vuelta, donde ella empezó con el mismo juego, solo que esta vez se soltó el vestido para que sus senos quedaran expuestos a sus masajes lascivos.  No logró el orgasmo porque encontramos mucho menos tráfico de regreso a casa; así, cuando yo bajé del carro ella ya estaba bajando con el vestido en la mano y solo su tanguita puesta.  Ni que decir que mi miembro seguía duro como un riel.

Apenas cruzar la puerta ella corrió a la piscina y saltó a ella de una vez, yo me desnudé y la acompañé en tan refrescante lugar.  Estuvimos jugando como chiquillos por media hora, hasta que ella se acercó y me agarró la mano, me la puso en su culo, y me dijo libidinosa “vamos a tu cuarto y me rompes el culo, amorâ€?.  No hay respuesta alguna a una frase de ese tipo, simplemente salí de la piscina con el agua chorreando de mi pinga que ya se estaba poniendo media dura,  dejé que ella caminara delante de mí con ese andar de venada en celo que tiene esta pelirroja cuando anda descalza; “déjame verte el culo de chiquita mi amor, me muero por rompérteloâ€? dije morbosamente, a lo que ella, se detuvo en media cocina, frente a la entrada de su habitación, se agachó y se quitó la tanga, y tirándola a través de la puerta hacia su cuarto me dijo “Ok, míralo con gusto, porque es tuyo; ya te dije, soy tu putita adolescente, ¿no te da vergüenza comerte un culito de quince añitos?  sátiro…â€? “no, la verdad es que me encanta, y aquí la puta adolescente sos vos, yo solo me dejo usar sexualemente por vos… jajaâ€?

Al llegar a mi habitación sentenció “Quiero hacerlo con paciencia, quiero aprender cómo se hace, quiero que me rompas el culito de a poco, quiero estirar la sensación todo lo que pueda, me gustaría verlo, pero no hay formaâ€? me dijo mientras entraba a la habitación y se sentaba con las piernas cruzadas en la cama.  “bueno…â€?, dije yo “si quieres te puedo mostrar un video que tengo en el que se ven todos los pasos del proceso, es más didáctico que porno, ¿quieres?â€?.   Ella lo pensó dos veces  pero al final dijo “sabes qué, si, me parece la idea, pongámosloâ€?.  Así lo hicimos, y media hora después este había terminado, obviamente era didáctico, primero porque la chica del video no era una rubia tetona y segundo porque el tipo no tenía una verga de medio metro.  “ok, entonces vamos paso a paso ¿no?â€?, dijo la chiquita, “si señorita, vamos poco a pocoâ€?, dije yo pasando las yemas de los dedos por sus hombros y bajando hasta sus pechos chiquitos, duros y adolescentes, “mhmhm, que dicha que por fin me vas a meter esa pinga en mi culito, papacitoâ€?…  “es tuyaâ€?, le dije mientras seguía tocándola en el torso, los pechos y el estómago…  “ahhh mhmhmh  siiii papito sigueâ€?;  con mucha más paciencia que la noche anterior, acaricié ese cuerpo virginal, turgente y rebosante de juventud, pellizqué sus rosados pezones, apreté sus blancas y redondas nalgas, besé su piel suave como pétalo de rosa, la sentí excitarse poco a poco, mientras mis manos y mis labios jugaban con ese hermoso y delicado cuerpo pelirrojo.

Ella estaba de rodillas en la cama, con las piernas abiertas, sentada en sus talones y conmigo a sus espaldas, sus movimientos eran cada vez más sensuales, y cada vez más contribuía ella misma a levantar la excitación; como cuando mis labios llegaron a su nuca y cuello, inmediatamente ella reaccionó tocándose sus propios pechitos, apretándolos y con sus dedos mojados en mis propios labios se hacía masajes circulares en los pezones gimiendo como gata complacida.  “siii…  ¡sos un bruto, me tenes mojadísima…!â€? dijo con voz baja y ronca, yo acerqué mi boca a su oído y le dije… “!es que me calienta tanto tu culo, amor!â€? dije pasando mi lengua por su oreja, lo que al parecer le causó más placer que lo normal, porque inmediatamente se recostó en mi y bajando uno de sus brazos empezó a masturbarse abiertamente;  “siiii papacito…  estoy mojada…  pruébame, me tenes toda mojada….  siii  asi… déjame tocarme… tócame vos el culo, tócame el culo…â€? decía, al sacar sus dedos de la vagina y dármelos a probar.  Al escucharla pedirme eso, esperé a que volviera a masturbarse y me mojé los dedos con su saliva, procediendo a masajearle la entrada de su ano, presionando, pero sin meter los dedos.  “Uyyy si, en el culo…en el culo….  dame dedo en el culo, mételo…â€?, pero yo no quise meterlo, todavía quería masajearlo por otro ratito; luego de un minuto extendí mi brazo y tomé la crema para penetración anal, me puse un poco en la yema del dedo, y mientras le besaba el cuello, empecé a ponerle la crema en su huequito, con los mismos movimientos de hacía un momento, hasta que sentí que ya estaba bien lubricada le introduje el dedo en el culo.  Rosaura, al sentir la invasión anal, sacó el culo y aceleró los toqueteos en su clítoris, y empezó a levantarse y a bajarse rítmicamente, moviendo sus caderas adelante y atrás, sobre mi dedo; penetrándose ella misma en uno de los movimientos más sexys que me pueda imaginar, “ahhaghhhh  que rico, hasta adentro, métalo todo, si hasta adentro, no pares que me vengo…  deja que me vengaaaaa…  ricoooooooooooo  en el culooooooooooo  siiiiiiiiiiiiiiii  siiiiiiiiiiiii  diostodopoderoso que ricoooooooooâ€? dijo cayendo de bruces y poniéndome el culo en pompa, perfecto para penetrarle el dedo aún más adentro;  apenas lo metí, la escuché gemir con la almohada en la boca, y contracciones fortísimas se hicieron sentir en su esfínter.  Había tenido un orgasmo.

Este segundo orgasmo de la mañana la dejó tendida de bruces en la cama, respirando fuerte y sollozando de placer; “gracias Mario….  de veras, estuvo delicioso….â€?, dijo sin levantar la cara de la almohada.  Mientras tanto, yo aproveché el momento para traer el resto de instrumentos que íbamos a utilizar, los consoladores, y un tapón anal.

Cuando Rosaura levantó su cara de la almohada y vio el instrumental tendido en la cama sonrió con picardía, y haciendo una mohín dijo “¿seguimos, amorcito?â€?.  “!seguimos, muñequita!â€? repliqué, mientras la acostaba de espaldas, con una almohada bajo la cabeza y otra bajo la cadera, dándome un ángulo perfecto de penetración, y presentando en todo su esplendor su vagina de fuego, apenas cubiera de pelitos rojos, suavecitos, debido a su corta edad.  Yo me acosté frente a ella y procedí a encender el consolador pequeñito (de apenas unos cuantos centímetros de largo y media pulgada de ancho), jugando con la vibración en sus labios vaginales y el perineo,  esperando que empezara a calentarse de nuevo, cosa que no tardó ni un minuto.   Una vez que empezó a calentarse, yo posé mi lengua en su clítoris y la empecé a mover de forma circular, presionando el capullito con suavidad; esto la hizo calentarse aún más, y empezar a mover sensualmente las caderas, como masturbándose con mi lengua. “uyy siiiiii así papito, así….  páseme la lengüita en el chochito, cómaselo, es suyo papito…â€? decía como poseída por los espíritus de la lujuria; de una forma que solo una adolescente recién desvirgada podía hacerlo.  Momentos después incrementé la velocidad de la mamada, pero no mucho, no quería que estuviera exhausta de orgasmos al momento de penetrarla, sino más bien en el pico del deseo.  “Siii, dame lengua…  siiii  diossssssssssssssssito mio… no pares…â€? gemía la moza.  Cuando el momento se presentó propicio le empecé a poner el pequeño vibrador en la entrada del ano, presionando poco a poco;  “que riiiiiiiicoooooo si, por el culo, dame por el culooooooo…â€? fue su respuesta cuando el juguetito pequeño entró con facilidad en su ano, debido a que ya con el dedo había abierto camino previo.  El juguete entraba hasta el fondo, y salía completamente, sin parar; la idea era que se acostumbrara a la sensación de penetración, y que le empezara a tomar el gusto, cosa que no tardó mucho, aumentando el volumen de sus gemidos y gritos, y empezando a tocarse y pellizcarse los pezones.

Cuando vi acercarse el nuevo orgasmo me detuve poco a poco, sacando el juguete de su culo y diciéndole “ahora si, agárrese las piernas y levánteme el culo, que vamos con el otro jugueteâ€?.  Ella puso cara de susto, porque sabía que ahora si empezaba la parte verdadera del asunto; pero pudo más la lujuria juvenil que el susto… “con cuidado Mario, con amor, usted es medio bruto, hágale con amor, ¿ok?â€?, yo le sonreí y me apresté a empezar la desfloración anal de mi criada Rosaura, la pelirroja quinceañera.

Encendí el vibrador, que medía como quince centímetros, por 3 de ancho y cuyo uso es ese mismo, abrir un poco el culo y acostumbrarlo a la penetración, y lo introduje en su vagina, dejándolo ahí para que se calentara (tampoco era cuestión de que se le resfriara el culo, jeje), mientras continuaba con la mamada de vagina.  La sesión siguió a ese ritmo, hasta que volvió a calentar motores, en ese momento yo tomé el vibrador pequeño y se lo di a Rosaura, explicándole cómo se usaba sobre el clítoris, y le dije “ok, de acá en adelante usted se encarga de la vagina y yo me concentro en el culito, ¿ok?â€?  ella no atinó a decir nada, solo asintió y respirando profundo empezó a jugar con su clítoris y el vibrador.  “Uyyy  que bueno  que esta estoooo… siga Mario, sigaâ€?.

Mientras ella se acostumbraba a la sensación del vibrador, yo llené el dildo grande con crema anal y lo puse en la entrada de su culo, procediento a empujar milímetro por milímetro, “ayyyyy   dueleeeeeeeeeeee…  dale, no me hagas casoooo  ayyyyy  que ricooo, puta esta vara dueleeeee….  dame por el culo, partímelo… venga…â€?, definitivamente estaba sintiendo la diferencia, porque a cada milímetro que entraba de más, ella ponía cara de sorpresa, para cambiarla inmediatamente por una sensación de placer.  “Dame más Mario, no pares de meterlo, me encanta… ayyyy, jueputa, me dolió, sigue.. más, dios mío másâ€? repetía cada vez que lo metía más.  Hasta que por fin entró en todo su ancho, empecé a moverlo hacia adentro y afuera. “Ohhhhhh  no lo puedo creer, dios mío, no lo puedo creer, esta mierda es riquiiiisisisissmo..  siiiiiiiiiiiiiii  dame más…!â€?, empezó a gritar, como sorprendida de que le encantara sentir algo en el culo.

Tres minutos de este movimiento fueron suficientes para que, sin yo quererlo tuviera su siguiente orgasmo: “dale, dale, ahhghghghghghhg  dame más… más por diosito que ricoooooooooooooo dameeeeeeeeeeeeeeeeeeeeâ€? gritó la chiquilla cuando sintió su primer orgasmo anal.  E inmediatamente se agarro las piernas juntas y las recogió sobre el pecho, dejando de lado el vibrador pequeñito solo dijo “dame más, quiero más, hijueputa yo debí haber hecho esto desde los trece años igual que Gladysâ€?.  Mi rección fue inmediata.

Empecé a meterle el consolador en el culo, sin compasión y hasta adentro, sacándolo completamente y metiéndolo hasta adentro, una y otra vez, mientras la muchacha gritaba… “ayyy  que deliiiiiciaaaa… dame por le culo, dame más… con razón a Rosy le encanta, es deliciooooososo  dios miiiio no pares cabrón no pares…â€?; “toma puta, zorra de mierda, te cuadra, ¿verdad? Te cuadra que te den por el culo zorritaâ€?, y demás insultos que la hacían ponerse cada vez más cachonda, mientras yo empezaba a masturbarme, ante la inminente rotura de culo.  Así, cuando a los tres minutos estaba de nuevo por regarse, le saque el consolador de golpe, a lo que ella reaccionó abriendo los ojos diciendo “no pares cabrón, ya casi llego!â€?, “jaja, no mamita, ahora viene la de verdadâ€? mientras le mostraba mi pinga dura como un poste.  “uyyy si, por fin me la van a meter… pero no así, hágamelo como los perritos, ¿si?â€?, “Bueno, pero dese la vuelta rápido, que no aguanto las ganas de llenarle el culo de lecheâ€?.

Ella se giró y se puso en cuatro patas, agachando la cintura para levantar aún más la cadera y darme un mejor ángulo de cogida. “dámelo papito, dámelo de una vez, no me hagas esperar playo… culeameeeeeeee  yaaaaaaaaâ€?, decía mientras yo jugaba con mi pene, entre la entrada del culo y la de la vagina; pasándoles para arriba y para abajo, solo para calentarle más.  En el momento en que ella iba a decir “¿qué esperas?â€?, yo se lo metí en la vagina de un solo golpe, quitándole la ansiedad, porque ella lo esperaba en el culo.  “Ahhh  que ricoooo   siiii dame duroooo…â€? dijo sorprendida, yo no le di más de diez segundos, y en un metesaca, la puse en la entrada del culo, y sin que tuviera tiempo a reaccionar, se la clavé hasta la mitad, no violentamente, pero si con fuerza.  Su reacción inmediata fue tratar de quitarse, pero yo la agarré de las caderas y la atraje hacia mi pinga, metiéndosela hasta el fondo. “Ayyyyyyyyyyyyyy…  mae dueleeeeeeeeee…  ahhhhhyyyy jueputa me arde muchoooo, me rompiste el culo, playo hijodeputa….â€?; “tranquila, quédese quietita, solo un momento mientras se acostumbra; mi pinga es un centímetro más ancha que el consolador, rapidito se te va a quitar el dolorâ€?.  Ella volvió su cara, ya el sudor le bajaba por las mejillas,  y me dijo “ya no me duele tanto, esto va a estar más rico que con el consolador, me siento toda llena, siento los ovarios en la garganta cabrón, muévase suavecito…â€?.  Y así lo hice, me empecé a mover suavecito; ella ni siquiera podía gritar, la sensación le pasó por encima, y empezó a llorar, no del dolor , como me diría después, sino de la alegría de que por fin era toda una mujer, ya no más una muchacha quinceañera a la que todos veían como niña tonta.

Cuando el movimiento se hizo más acelerado, tampoco pudo gritar, más bien bufaba, respiraba con gran fuerza, y bufaba como toro enloquecido; desde atrás yo veía levantarse su torso con fuerza cada vez que respiraba, como tratando de recuperar la vida que se le iba por el culo. “¿este era tu plan verdad?, terminar enculada por tu jefe, darme el culo para que te lo rompiera, zorra de pueblo, es lo que querías ¿verdad? cachorra culeraâ€? le decía yo acelerando cada vez más la penetración. “mhmhmsssiiiiii, hmhmmhsssiiiâ€? era lo único que podía articular, cuando le metía la pinga en su culito rosado de niña.   Cuando ya aceleré la cogida a velocidad normal, no pudo más y gritó como loca “siiiii me vengoooo  dame duro hijodeputa que ricoooo me vengoooo  siiii  diossssssssssssssssssssssssssssssssss ahghaghgah dios míiiiiiiiiiooooooo  dame hasta adentro, no pares…â€?, y volví a sentir su esfínter apretándome la verga hasta casi cortármela, en el momento de su éxtasis juvenil.  “siiii, sigue, no pares quiero más quiero másssssss   dios míiiiioooooo que ricoooooâ€?.

“Ahora si vas a saber lo que es que te cojan, puta, date vuelta de frente otra vez, sobre la almohada, como estabas hace un ratoâ€?.  Ella me miró con un poco de curiosidad, y se volvió a poner como al principio, cuando me vió agarrar el consolador, me miró con cara de curiosidad, “esta ni te la imaginabas, ¿verdad?â€?, le dije al momento en que le metía el consolador en la vagina, y luego me acercaba y le metía la pinga en su culo levantado a más no poder.  “Ohhhhhhhhhh  siiiiiiiiiiiiiiiiii hijodeputaaaaaaaaaaa…. ¿que es esto?,  múeveteeeeeâ€?, dijo al sentir mis movimientos, ya que, dado que el consolador de la vagina trataba de salirse solo, cada vez que yo metía la pinga en el culo, empujaba el consolador de nuevo hacia adentro con mi pubis (es una movida que maltrata un poco el pubis de uno, pero que las mata).  Así, cuando empece el mete y saca, tomé nota mental de que tenía que probar esta posición con Gladys, mi nueva amiga/amante que es dos años menor que esta zorrita,  y le dije a la pelirroja: “!ahora si te tengo llena, puta de mierda, ¡mueva el culo zorra!â€?.  “Ahhhyyyyy  hijo deputaaaaaaaaaa  que es esto?????… por la gran puta, no puedo ni respirar, me estasss matandoooooo dame másssssssss  dame máaaaaaasss hijodeputa…!  Más, dios mio más diosito santo, durooo, diosito de los cielossss hasta el fondo…  hijodeputaâ€?, me decía sin parar y moviendo el cuerpo como loca, la cabellera roja se movía de lado a lado, como mostrando la incredulidad de que algo tan rico le pudiera pasar a ella.

Después de tres minutos en semejante posición yo apenas lograba aguantarme.   “¿dónde quieres la leche putita, en el culo o en la boca?â€?, le pregunté entre bramidos que anunciaban una eyaculación monstruosa “en el culooo, en el culo…  llenámelo de leche playo de mierda,  mássssss  no pares cabrón que estoy por regarme, no paressssssss másssssssssssss, dame por el culooo, dame tu leche playo….  me vengooâ€?; en ese momento pudo más mi cuerpo, y mi verga explotó llenándole el culo de litros y litros de semen.  “ahghgh  tomala..  zorraaaaaaaaa  es tuyaaaaaaaaa….  ahhghghghâ€? gritaba yo en los estertores de mi propio orgasmo; no había terminado de regarme cuando ella gritó levantando la cabeza y mirándome a los ojos como en señal de triunfo “siiiii  me vieneeeeeeee  la sientoooo  la leche  mi lecheeeee  es míaaaaaaaaaaaaaa  ahhghghghgh  me vengoooooo  ahghghghghgâ€?, pero esta vez sí me dio tiempo de sacar mi verga de su culo, para que su esfínter no me la cortara con sus contracciones.  Caímos rendido y sudorosos en la cama; ella empezó a temblar y a sollozar, encogiendo su cuerpo como un bebé.  Yo me levanté y fui a traer un par de tragos bien fuertes, porque me pareció que a Rosaura le iba a hacer falta un reanimante.

Cuando regresé me quedé observándola en la misma posición que la había dejado, y por primera vez me di cuenta de que realmente era apenas una niña que hace un par de años jugaba con muñecas, “tome mi amor, tómeselo de a pichasoâ€?, y le pasé el vaso hasta la mitad de brandy.  “Ya voy, déjame acomodarme, me hiciste mierda, me duele todo, hasta que estoy temblando…jejeâ€?, “y porqué sollozas, te ¿duele algo?â€?; ella me volvió su cara hacia mi y me espetó “No te dije, bruto, ¡que me duele hasta el pelo!; pero no es por eso que lloraba, no sé, simplemente me siento tan feliz, no sabes lo feliz que me has hechoâ€? y se tomó el trago de un solo golpe.  “Vamos, ve y te das una ducha caliente, eso te va a aflojar los músculos y te va a quitar el dolor, además estas toda llena de semen y sudorâ€?.  Me quedé sentado en la esquina de la cama tomando mi trago, y admirando su turgente cuerpo balancearse hacia el baño, mientras el semen le chorreaba sin piedad de su culo, bajando por sus deliciosas piernas, hasta casi llegar al suelo.  Dos minutos después, cuando escuché el agua caer, fui a hacerle compañía.  Mientras nos duchamos jugamos un rato; y luego, nos recostamos en la cama a hablar del asunto.  Después de media hora me dice “Mario, se lo digo otra vez, cuando quiera cogerme nada más me avisa, lo que hoy me hizo usted fue riquísimo, nunca lo voy a olvidar.  Ahorita, déjame dormir un rato, ¿si?â€?.  “ok, en todo caso yo tengo que ir donde Rosa, pero antes de irme, vas a usar esto todo el fin de semanaâ€?, le dije, mientras le ponía crema de nuevo en el culo y le metía el tapón anal “¿para qué es?, se siente riquísimoâ€?, “para que te acostumbre el esfínter, solo te lo sacas para ir al baño; por cierto, vas a ver el placer que te da cuando camines con eso puesto, hasta luegoâ€?.  Me vestí y salí, mientras  ella se dormía.

En el camino iba pensando no solo en lo rico que había pasado las últimas 24 horas, sino en que, como había sucedido con Adelia, probablemente a Rosaura la perderíamos también, estas cosas no suelen durar mucho.  Lo mismo le dije a Rosa, ya en su casa, sentados en la mesa de la cocina frente a un delicioso café y pan casero.  Por un par de horas ella me contó cómo fue que ella tuvo sexo con Rosaura:  Resulta que Mayra le contó a su madre el encontronazo sexual con Rosaura, el día de la fiesta de las gemelas.  Sabiendo eso, el viernes en horas de la mañana, Rosy le comentó a Rosaura que ella ya sabía, y que la felicitaba, que ya era hora que empezara a tener experiencias sexuales, Rosaura empezó a interrogar a la cincuentona por sus experiencias, y conforme cocinaban el almuerzo, se fueron calentando, una cosa llevó a la otra, y cuando Rosy, en un estado de templazón inaguantable, le dijo que ella también quería cogérsela, la chica prácticamente se le abalanzó encima.  También me contó que el polvo que le pegó a Rosa fue súper intenso, que usaron todos los juguetes que se encontaron;  y que al final la niña le expuso su caso.

Básicamente le dijo a Rosy, que consideraba injusto que siendo ella más cercana a mi y más bonita que Gladys, yo hubiera preferido hacerle el amor a una rata de biblioteca antes que a la deliciosa doméstica pelirroja que tenía al alcance de la mano; que no era justo, que Gladys solo tenía trece años y ya era mujer, y que ella, que tenía quince, seguía siendo virgen y tratada como si fuera una chiquilla, que yo la ignoraba siempre y ella mojándose las ganas con pan, y etc, etc.  Total, para pedirle a Rosy que la ayudara con el plan que tenía de perder su virguillo con el jefe.  Obviamente Rosy, que se apunta a toda clase de intrigas, ayudo a la niña en su plan.  Excelentemente ejecutado, debo añadir.

Al acabar el café, decidí volver a mi casa.  Debido a que la casa de Rosy es humilde y pequeñita, al salir pasa uno frente a las habitaciones de todos.  Decidí entrar en la de las gemelas, la puerta estaba entreabierta, así que asomé la cabeza sin tocar y saludé a Denis que sorprendido se dio vuelta, pude ver que en su mano tenía un vestido de Raquel, como queriendo probárselo, andaba un short, que definitivamente no era de hombre.  “¿cómo te fue con los regalos de cumpleaños?â€? le pregunté ignorando lo demás; “Muy bien, vea usted que bien pudimos acomodar el tele y el dvd acá en la habitaciónâ€?, señalando los dos aparatos.  “Ajá…  que bien, y el ¿otro regalo?â€?, el me miró con cara de quien no sabe lo que le estan hablando y dijo “¿cuál otro?â€?, luego se le iluminó la cara al acordarse del regalo extra anónimo que recibió en la fiesta  “Ohhhh,  que bueno, gracias, de veras gracias, yo se que usted si entiende como soyâ€? y de un brinco estaba frente a mi besándome la mejilla en señal de agradecimiento, me abrazó y pude sentir cómo se me repegaba al cuerpo; luego de unos segundos, recapacitó y me dijo “gracias mil don Marioâ€?.  Yo solo pensé que “este pobre muchacho necesita urgentemente decidir si es gay o no!â€?

Yo me despedí y salí rumbo al carro, en el portón de salida había un grupo de tres mujeres jovencitas: Raquel, a quien esperaba encontrarme; Gladys, mi amante amiga, y la que presumí que era Marcela, hermana de Gladys y mejor amiga de Raquel. A la distancia de cinco metros me detuve a admirar el panorama de esas tres deliciosas muchachas, (dos de quince y una de trece, sorprendentemente la de trece era la única que no era virgen), vestidas de sábado en la tarde (shorts y blusita cualquiera), pude observar y comparar a las hermanas, Marcela tenía un cuerpo de diosa, alta, de casi 171, delgada, piernuda y caderona, blanca de pelo negro, con corte de hongo, con unos pechos que parecían salirse de su blusa (copa B++ como mínimo), pero con gestos, actitud y una voz, que la hacían verse menor que su hermana menor.  En resumen, su cuerpo no parecía de quince, parecía de veinte, pero sus maneras la hacían parecer de doce.  Noté que Gladys se dio cuenta de que las estaba mirando, y no dijo nada, solo me sonrió despistadamente;  por lo que decidí acercarme.  Al caminar hacia ellas pude ver la cara y gestos que hacía Raquel cuando hablaba con Marcela, sin duda estas dos eran uña y mugre.  Al pasar frente a ellas, las saludé, me presentaron a Marcela “don Mario, esta es mi amiguita Marcelaâ€? dijo Raquel; “Mucho guuusto Marcelaâ€? dije galantemente acercándome a darle un suavecito beso en la mejilla, cerca del oído.  La primer reacción a aquel sensual saludo la tuvo Raquel “!Que raro, usted siempre de galán!â€? y me pegó un manotazo en el hombro; Gladys me tomó del brazo y declaró confianzudamente “no lo culpes Raqui, el muy perro no lo puede evitar, ¿verdad Marito?â€?, mientras que Marcela se puso colorada como un tomate, y solo dijo “Don Mario, un placer conocerlo, ellas me han hablado muy bien de ustedâ€?, dijo ruborizándose aún más, y pareciendo aún más niña todavía, “que dicha que le hablaron bien de mi, pero no les crea ni una palabra, jajaâ€? dije en el mismo tono galante, pero bromeando.  Todos nos reímos y yo me despedí con beso para todas, solo que al devolverme iba a llamar a Raquel aparte (para preguntarle por los regalos, igual que hice con Denis), pero fue Gladys la que con toda la seriedad del mundo dijo, como quien se acuerda de algo de repente… “Don Mario, espérese… le iba a preguntar acerca de un libro de Galeano… y se alejó de ellas acompañándome hasta el otro lado de la calle, donde estaba mi carro.  “¿Cuál, “Las Venas Abiertas?â€?, pregunté yo, “nooo baboso, ya lo leí de todos modos, era para despistar que dije eso…  quiero decirte algo: Marcela no sabe lo mío con usted, no le digas, Raquel si sabe, pero ella no le va a decir; y por cierto, cuidadito con mi hermana, se ve grande y mayor, pero en el fondo es como una niña de muñecas, así que no se le acerque sin mi permiso, ¿oye?â€?, yo no pude menos que reirme de ver eso, la niña pequeñita de trece defendiendo a la grandota de quince.  “ok, no te preocupes, como vos misma lo dijiste no puedo evitar el galanteo, pero cuando quiera hacer algo a tu hermana te voy a pedir permiso, jajaâ€?; dije yo riéndome.  “Bueno, entonces chao, mañana te llego a casa, ¿Si?â€?,   “mhmh…no, mejor nos vemos la otra semana, mañana quiero ir al estadio a ver el fútbol (los que conocen este país saben que hasta el señor Presidente de la República va de vez en cuando al estadio) y quiero descansarâ€?, dije yo pensando no en el futbol, sino en pasar el resto del fin de semana montado en el culo de Rosaura. “Bueno, bueno, entonces el lunes hablamosâ€?, me dijo y se dio vuelta… “por cierto, enana, dígale a Raquel que si puede venir un momentoâ€?.  Me subí al carro y abrí la ventana justo en el momento en que Raquel se paró junto al carro.  “¿Si, que pasó?â€?, “No nada, solo quería preguntarte como te fue con el regalo de cumpleañosâ€?; “Genial, gracias, el dvd esta súper coolâ€?,  yo le sonreí morbosamente y le dije “Aja, y… ¿el otro regalito, que te pareció?â€?, como respuesta recibí otro manotazo… “!Yo sabía!, yo le dije a Rosaura, yo sabía que solo usted era capaz de regalarle dvd´s porno a una chiquilla en su fiesta de quince años y que todavía es señorita, ¡degenerado!… jajaj  yo sabíaaaaâ€?…  yo no pude contener la risa y en medio de las risas le dije, “pero bueno, ya en serio, ¿te gustaron?â€?, “uyyy  Mario, definitivamente siiii, me están dando algunas ideas…  luego hablamosâ€?, y se iba dar vuelta cuando se devolvió y me dice, enfática “por cierto Mario, Marcela está fuera de límites, ¿ok?, es muy inocente, aunque se vea grandota y toda ricaâ€?, yo me sorprendí genuinamente “¿te molestó la forma en que la salude?â€?, “SIâ€? fue su respuesta, “pero vos sabes que yo soy así de galán, no quiere decir que le estaba echando los perros, disculpaâ€?, y continué, “pero, ¿por que te molestó?… pura curiosidadâ€?, Ella se volvió toda ruborizada y me dijo “no se, Mario, no se, no pregunte porque no se, nos vemos mañanaâ€?; “Raquel, discúlpame, no se que hice malo, pero discúlpame, de veras, no quiero irme y dejarte molestaâ€?; ella se recompuso y me sonrió; “no Mario, de veras, todo está bien, no me haga caso, vaya tranquilo, chaoâ€? y se dio vuelta para regresar con sus amigas.

Al llegar a casa continué mi fin de semana de sexo desenfrenado con la pelirroja que había prometido ser mi puta por siempre.  Tan bruto fue el resto del fin de semana, que el lunes yo salí para la empresa y a mediodía, cuando llegué a almorzar, ella apenas se venía levantando.  Sin embargo, y tal y como lo había previsto, varias semanas después, la joven madre de Rosaura hizo acto de presencia en casa y se la llevó, con el argumento de que habían abierto una fábrica en el pueblo, y que estaban contratando muchachas, pagaban mejor y era en su propio pueblo.  Sin embargo Rosaura cumplió su palabra, con su liquidación de salario se compró un celular, y siempre se mantuvo en contacto.  Hasta la fecha llama de vez en cuando, aunque nos visite solo en fechas esporádicas.

Asi, tristemente nos volvimos a quedarnos sin segunda empleada doméstica en casa; como dijo Rosy cuando volvió a quedarse sola “Mario, ¡no me importaría si la que viene no coge con nadie! Ni con usted, ni conmigo, si fuera una monja mejor, pero…  puñetera sal, que se queden de una vez por todas!!!â€?.  Lo que Rosy no sabía es que yo seguía tramando la solución final a esta situación, pero iba a tardar algunos meses más, por lo menos dos domésticas más.

La historia la seguiré en el siguiente capítulo, les parece?

Saludos, si quieren me pueden escribir a Cotico: tico6013@yahoo.com

Un Hogar Completo (XIV).. Rosaura se Hace Mujer y se va (I)

Las semanas pasaban y las cosas se habían normalizado en mi casa, Rosa y Rosaura ya habían normalizado los trabajos de limpieza, y la casa resplandecía; como a mi me gusta; de vez en cuando me encontraba a las visitas asiduas: la familia de Rosy y mi amiga Gladys.  Con Rosy seguía manteniendo mis sesiones esporádicas de sexo, igualmente con Gladys, al menos una vez por semana con cada una de ellas; más que se habían hecho súper amigas, ya que se admiraban entre ellas, Rosy le encantaba lo brillante y seria que era la niña apenas púber y a Gladys le fascinaba la forma de ver la vida de la cincuentona.  De esta forma, un miércoles en el que había tenido sexo con Rosy, dejé otra vez la puerta de mi habitación abierta, para ver si Rosaura se iba calentando.  El asunto es que el día siguiente, después de almuerzo me dice Rosy: “Mario, ayer la colorada (Rosaura, por pelirroja) nos estuvo espiando todo el rato, yo alcancé a verla, se estuvo masturbando en la puerta un rato…â€?  “Excelente, ¿crees que ya esté lista?â€?, “Para coger, si; con quién, no sé,  en la de menos se la levanta un idiota del pueblillo de ella, uno de estos fines de semana… jajaâ€?; “jaja, bueno, luego hablamos, depravada!â€?

El viernes de esa semana regresé yo, temprano y sin avisar, como a las tres de la tarde; entré gritando a ver si alguna de mis criadas aparecía para ayudarme con algunas compras:  En vista de que nadie apareció, tuve que llevarlas yo mismo a la cocina.  Tratando de jugar de ordenado, decidí yo mismo acomodar las cosas en los anaqueles, sin embargo lo único que logré fue que la latería se me viniera encima, recibiendo una de las latas de atún en la frente, provocándome un pequeño corte en la frente, y un escándalo de madre.

Estando en el suelo, en posición poco decorosa, oí salir a Rosaura presurosa de su habitación (que, como todas las habitaciones de las criadas, da a la cocina); “Don Mario, por dios santo y los evangelios, varón, ¿que le pasó?�, a mi me dolía mucho, pero la verdad tengo el instinto muy entrenado, y esta muchacha salió de su habitación con el uniforme totalmente descompuesto, con algunos botones sueltos, y como pude darme cuenta minutos después, sin ropa interior alguna.  “!Nada, que me puse a jugar de caballero y las putas latas esas me atacaron, se me cayó todo encima: atunes, hongos, frutas en conserva, todas las putas latas!� Dije bajando la cabeza, poniendo mi pañuelo en la herida; aún así pude observar que, dos minutos después de haber salido Rosaura de su cuarto, salió Rosy, de la misma habitación, pero totalmente arreglada; solo hubo un detalle que me informó precisamente de lo que estaba sucediendo en el momento en que fui vil y cobardemente atacado por las latas de sardinas; y es que Rosy, siempre después de coger, se arregla puntillosamente, pero al salir del cuarto, se toma el cabello de la parte de atrás de la cabeza y se lo levanta, como para darse aire.  “Ajaaa!!,  con que esas tenemos�, dije yo para mis adentros.

Ambas se apresuraron a darme los primeros auxilios, y a ordenar las cosas del estante de la latería.  En ese momento me di cuenta, viendo a la pelirroja quinceañera subida en un banquito para alcanzar el mueble, que no llevaba ropa interior, puesto que ya anteriormente había visto que se le marcaban los calzones en la falda del uniforme, y en ese momento no se le marcaban nada más que sus deliciosas nalguitas; al darme cuenta de eso, levanté los ojos hacia Rosy, que estaba limpiándome la herida de la frente y le dije en voz baja “no me digas nada cabrona, ustedes estaban haciendo tortillas!â€?, “jaja… hacía rato habíamos terminado, pero todavía nos agarraste en cueros jugando en la cama, luego te cuentoâ€?, y seguimos en silencio, yo ,sufriendo los ardores del alcohol o lo que sea que ella usaba para limpiarme la herida y ella, muerta de risa.  Luego de la limpieza, me fui a mi estudio a hacer algunas cosillas de trabajo que me había traído a casa.

Poco antes de las cinco, llegó Rosy a mi estudio, y me dijo “Mario, ya me voy; pero antes de irme quiero advertirle una cosa: Rosaura anda calientísima, y me dijo que quiere que la desvirguen, así que si usted quiere hacerlo, es hoy, porque mañana en la noche sale con un muchacho del pueblo que le gusta, y yo creo que ahí se le acaba el virguilloâ€?.  “Rosa, vos sabes que yo no me muero por un virgo, si la muchacha hubiera querido conmigo, hace días lo hubieramos hecho, además, yo creo que ella me ve muy viejo para ella, acuérdate que ella solo tiene quince añosâ€?, “Y qué, ¿Gladys no tiene trece?, y aún así le partiste la madre cabrónâ€? “Ah, si, pero vos conoces a Gladys, es más madura que vos y yo juntosâ€? lo que pasa es que Rosaura es muy de campo, y me da pena desflorar a una muchacha inocentona, vos sabes que yo no soy un aprovechador, yo cojo con las que quieren conmigo, no fuerzo a nadieâ€?.  “Si, Mario, y eso te hace encantador, cabrón.  Pero por favor hazme caso, yo soy vieja y muy, muy jugada; si quieres hacerle un favor a la niña esa, que sea este.  Por lo menos date hoy la oportunidad de ver si ella quiere contigo, es todo, llévala al cine o algo así.  Es mucho mejor que seas vos el que la desflore, a que la embarace un idiota del puebloâ€?, y se dirigió a la puerta del estudio, cuando me acordé de nustro tema pendiente “Ehhhh,   suave, usted no se va así nomás… ¿cuándo me va a contar?â€?, “Ayy Mario, ya me tengo que ir.  Hagamos un trato, pásate mañana por casa, en la tarde, mañana hago pan casero, así te cuento mientras tomamos café,… ¡morboso!â€?, “Ok, nos vemos mañanaâ€?, dije mientras me acordaba de que tenía ganas de ver al resto de la familia, que tenía casi dos semanas de no venir por mi casa, principalmente quería ver cómo les había ido a las gemelas con los regalos de cumpleaños.

La verdad es que ya había terminado el trabajo, así que le di algo de pensamiento al tema de Rosaura; total la verdad es que Rosy tenía razón, era mejor que la chica esa aprendiera de alguien que la iba a tratar bien, a que la semi-violara un muchacho babeante que ni siquiera la iba a valorar; y la verdad es que Rosaura era una excelente persona.  Así que decidí darle una oportunidad, no seducirla, sino darle la oportunidad, si ella se mostraba deseosa lo iba a aceptar, y si se mostraba indiferente, la dejaría.

Salí del estudio y la encontré terminando de desempolvar los adornos en cristal cortado que habían en una mesita ratona de la sala, así inclinada se le veían bastante atractivas las piernas.  “Oiga Rojilla (por lo de pelirroja), ¿que tal si se alista más tarde bien guapa y la llevo a cenar a Tony Roma´s?â€?.  Ella se volvió haciendo que su cabello pareciera una llamarada en el viento y sorprendida dijo “si claro…uy, pero no, mejor no, ese debe ser un restaurante caro, y yo no tengo qué ponerme; no gracias, no quiero que pase una vergüenza por miâ€?, la verdad es que el argumento era bien tonto, pero tierno, y me conmovió.  “No sea babosa, si viera la pinta con la que llegan los gringos ahí, póngase guapa, nada formal ni nada de eso, solo una falda y una blusa cualquiera, salimos a las siete; y no hay pero que valgaâ€?, y me di vuelta, saliendo hacia mi habitación, rezongando que las viejas siempre son un dolor de cojones para salir, y demás; lo que la dejó a ella muerta de risa, pero lo principal es que no le permití que se sintiera avergonzada o que creyera yo estaba haciendo algo muy, muy especial por ella.

A las siete bajé, bañadito y afeitadito; y le toqué la puerta de su habitación, ella solo abrió un poquito, y me dijo “espérese tantito, ya casi estoy listaâ€?, mientras cerraba de nuevo.  Por lo que pude ver, solo tenía el brassiere puesto, por consiguiente no iba a ser “tantitoâ€?, iba a ser su buen rato, mientras se alistaba.  Total, faltando un cuarto para las ocho, salió de su habitación; estaba muy bonita, con toda su juventud esplendorosa: llevaba tacones altos, una faldita corta que le permitía mostrar las piernotas y su trasero precioso, una faja de pedrería y una blusa muy bonita que tenía una amplio escote caído en ondulaciones, tanto al frente como atrás.  Peinada con el pelo recogido en un moño alto, como una gran llamarada de fuego rojo; aretes de argolla dorada grande y maquillaje discreto.  Me le acerqué la tomé de la mano, se la levanté y la hice girar sobre si misma… “Definitivamente Rosaura, usted es una mujer muy, pero muy guapa, nadie diría que tienes quince, pareces una mujer de veinteâ€?, le dije mientras observaba encantado que, al uso de las mujeres de ciudad, prefirió no usar calzón antes de que se le marcara en la falda, y que, dado el tipo de blusa, definitivamente no usaba sostén; más que cuando levantó el brazo para girar, la blusa se le pegó al cuerpo, marcando un potente pezón en libertad.  Se los juro, ¡por un momento pensé en empujarla de nuevo hacia su cuarto y violarla ahí mismo!.  Pero dado que soy un caballero, la llevé al restaurante, donde tuvimos una cena deliciosa, regada con unas cervezas igualmente deliciosas (luego me di cuenta que ella no estaba acostumbrada a tomar, por su religión).  Al final de la cena, tuvimos una conversación muy interesante acerca de todo, entre ello, me confesó que no le gustaban las restricciones de su religión, y ya al final de la segunda cerveza, declaró que ella sospechaba que no iba a poder vivir bajo esas restricciones por mucho tiempo más.

Muy juiciosa, cuando se sintió un poquito mareada me dijo “Mario, me encantaría tomarme otra de estas (cerveza), pero mejor nos vamos a casa y nos la tomamos allá, ¿le parece?�.  A mi me pareció una excelente decisión, tampoco quería abusar de una chiquilla ebria.  Cuando llegamos a casa le pregunté cómo se sentía; “Bien, no es que estaba mareada, pero es mejor estar sobria, uno nunca sabe lo que le traerá la noche a uno�; “ok, entonces nos tomamos otra acá en la sala, ¿quieres?�, ella me miró y me hizo una sonrisa picarona y me dijo, “claro,  ya las traigo�, regresando poco después con las susodichas cervezas.  Se sentó junto a mi, se quitó los zapatos y subió piernas sobre el sillón; y continuamos nuestra conversación trivial, hasta que a los cinco minutos me dijo, “Mario, cuénteme, ¿cómo es que usted se acuesta con doña Rosa y con Mayra (la hija de Rosa) también?�, les juro que quise responderle: “igual que vos zorra!!�, pero en mi papel de chico bueno le explique con detalle cómo fue que tuve sexo con Rosy y posteriormente con Mayra (capítulos 3 y 7 de esta historia).  Desde el principio me pidió detalles, así que yo se los fui proporcionando, notando como la chica se iba calentando poco a poco; movía las piernas para un lado y para otro, permitiéndome ver con amplitud sus piernas y su entrepierna, coronada por una vagina súper chiquita, con algunos vellitos rojo fuego.  Vale decir que entre ese espectáculo visual, y los recuerdos sexuales, ya tenía una erección de campeonato; sin embargo, iba a ser ella quien tuviera que seducirme, no yo, o al menos no todavía.  Aunque yo sabía, en mi fuero interno, que esa misma noche esa quinceañera iba a perder su atesorada virginidad.  La chica adolescente, no podía evitar mirar de rato en rato la erección que yo tenía, tanto así, que poco a poco empezó a provocarme abiertamente.  Por ejemplo, cuando se reía por algo, se inclinaba hacia delante, tocándome las piernas y dejándome ver sus pechos por el escote, o se estiraba arquenado su cuerpo, de tal forma que se le marcaban los pezones que estaban por reventar, o movía las piernas lentamente, dejándome ver su vagina.  El acoso estaba en lo mejor, porque yo la miraba descaradamente y ella sonreía cada vez que me cachaba viéndola.  Luego, para hacerla mejor me dice “me deja recostarme en usted, le prometo que no me duermo�, y sin esperar mi respuesta recostó la cabeza sobre mis piernas, mejor dicho sobre mi pene, mientras subía todo el cuerpo en el sofá, recogiendo las piernas y disimuladamente jalándose la falda hacia arriba (según ella rascándose la pierna), hasta dejar medio culo al aire.  Yo, siguiendo el espíritu de los eventos puse mi mano sobre su cadera, sin darle mucha importancia.

Continuamos la conversación, mayormente acerca de relaciones, ella me contaba de sus novios de infancia y de cómo uno de los últimos trató de hacerle el amor “me empezó a tocar acá  Mario� decía mientras se agarraba las tetas de una manera más sensual que explicativa, “no es que me molestara, es que lo hacía con muy poca delicadeza, como si no le importara nada, muy desconsiderado, se le notaba lo carajillo, por eso me gustan más los hombres mayores�, dijo, mientras me volvía a ver, sabiendo que cada movimiento de cabeza es como si me estuviera masturbando; y sin darle mucha importancia al hecho de que ya yo le había subido la enagua hasta arriba, arrollada sobre el cinturón de pedrería.

Luego de unos minutos de manoseos, sin parar de hablar, se levantó y dijo “ya vengo, voy por la última cerveza y a cambiarme la ropa�; yo protesté diciéndole que me encantaba la ropa que andaba, a lo que ella, sin volver a ver y bajándose la enagua a su posición original dijo “ya se que te gusta, por eso mejor me cambio, no quiero ser una tentación�.  Duró varios minutos en regresar, en los cuales yo creí, seriamente, que se había arrepentido a medio camino; “no importa, lo intenté� me dije a mí mismo con decepción.

Claro, cuando regresó venía con las cervezas en la mano, descalza, caminando super sensual, moviendo las caderas como una venada en celo.  Y… si, se había cambiado la ropa; ¡pero qué cambio mi hermano!.

Se había puesto un baby doll (una de estas batas pequeñas totalmente transparentes que llegan apenas a cubrir la vagina, combinada por un calzón tanga de encaje) rojo, todo el conjunto, obviamente sin brassiere y con una tanga igualmente transparente.  Una de las imágenes más sexy que he visto en mi vida.  Lo único que acaté a decir fue “te ves deliciosa, rojilla!�, ella, se inclinó exageradamente, dejándome ver su culo perfecto y cómo se le metía la tanga en su rajita, a cincuenta centímetros de mi cara; puso la cerveza en la mesita, se levantó y se sentó en mis piernas, me abrazó, y acercando su boca a mi oído (porque si me lo dice de frente se hubiera muerto de vergüenza, lo juro) me dice: “yo se que te gustaba la ropa que andaba puesta, pero creo que así vas a poder verme mejor, ¿no?�, mientras me soltaba y se sentaba al otro lado del sofá, cruzando las piernas en una pose propia más de una niña que de una mujer, permitiéndome ver cómo la tanga se perdía dentro de su vagina virginal.  “si claro que me gusta el cambio, tienes un cuerpo precioso, disculpa por no haberme fijado antes, ¿de dónde sacaste el conjunto?�, ella se rió y levantando sus brazos, para dejarme ver mejor sus pezones me dice  “lo compré por catálogo, Raquel y Denis me ayudaron a escogerlo, me alegra que te guste, lo estaba guardando para esta ocasión, entre otras cosas que guardé también para este momento�.

Ya era suficiente!!!, ya no aguantábamos las ganas ninguno de los dos, me acerqué a ella, y pegando mi boca a su oído le di un suave, muy suave beso en la mejilla, diciéndole “¿y que otra cosa guardaste para este momento, ahh?â€? mientras le besaba el lóbulo de la oreja.  Su respuesta fue contundente: “mi virtud Mario, quiero que me hagas el amor, quiero dejar de ser virgen en tu cama… ¡bésame!â€?.  Yo ni lerdo ni perezoso, separé mi cabeza de su oído y la besé, primero suavemente, luego más apasionadamente, mientras nos fundíamos en una abrazo electrizante lleno de manos, besos y jadeos; pude comprobar que sus pechos casi infantiles eran duros como piedra, y que sus pezones eran suaves como la rosa, le besaba el cuello con pasión y suavidad, perfectamente consciente de que, por su forma de ser, esta jovencita iba a atesorar cada uno de los recuerdos que esta noche le dejaran; y si bien yo estaba deseando cogérmela, quería que su recuerdo fuera el de la más romántica de las escenas del mundo.  Siempre que me topaba con una virgen lo hacía así, más este, que era un caso muy, muy especial.

Ella me tocaba las piernas, el estómago y me abrazaba con fuerza diciéndome “nunca creí encontrar a alguien que me tratara así…  gracias don Marioâ€?, “shshshshsss, déjate llevar, no pienses en nada más solo disfrútalo, ¿ok? solo disfrútaloâ€?.  Al escuchar eso, ella se volvió más atrevida, y empezó a tocarme el pene por sobre la tela del pantalón diciendo “¿esto es mío, papacito?, ¿me va a meter esta cosa?â€?, mientras yo le besaba los pechos sobre la tela transparente le dije “cuando quieras, te la meto cuando quieras…â€?.  Su respuesta no se hizo esperar  “vamos a tu cama, ¡ahí es donde me quiero entregar!â€?.  Me levanté, y casi me dolía la erección que tenía, empecé a caminar detrás de ella, la cual, al darse cuenta que iba viéndole el culo, cuando subíamos las escaleras me dijo, como sin darle importancia, “no te preocupes, también te vas a comer mi culito, pero no hoy, mañana; de todos modos ya avisé que este fin de semana no iba a ir a mi casaâ€?.  Yo estiré la mano y le apreté una nalga, y le pregunté que desde cuándo tenía planeado esto, ella respondió “como fantasía… desde que te conocí; como plan… desde que te veo coger con Rosa y ¡como trampa desde esta tarde, jaja!â€?, y cuando entraba a mi habitación dijo muerta de risa “le pedí a Rosa el favor de convencerte que me invitaras hoy a salir o algo así, a ver si de veras te gustaba yo…  pero ven, déjame desnudarteâ€? dijo mientras me quitaba la ropa.  Al verme desnudo me tomó de mi pene y me jaló hasta la cama, donde continuamos la sesión de besos y manoseos, cada vez más fuerte; hasta que a los cinco minutos le quité su bata por encima de la cabeza y le dije, “ya sabes lo que te voy a hacer ¿no?â€?, “uy siiii, chúpeme la vagina, si por favorâ€?.

Yo he visto a Mayra chupando, y es una experta, a Rosa nunca la he visto, pero estoy seguro de que es una experta también, así que tenía que lucirme con esta mamada. Y creo que lo hice, porque a diferencia de la forma en que se lo había hecho Mayra, en un rato de deseo apurado en medio de una fiesta, yo me tomé las cosas con calma.

Al momento de sentir mi lengua jugando con sus labios superiores Rosaura empezó con sus gemidos y gritos “Uyyy si, chupe papacito, chúpeme el virgo, deme lengua, Dios todopoderoso que mamadaâ€? y bajaba a los santos como loca mientras se movía como poseída, subiendo y bajando su vagina en mi lengua.  Luego de un rato de jugar con su clítoris, se le vino el primero de muchos orgasmos.  “Siii me riego  me riego…  demelooooo, cabrón asaltacunas!â€?,  “eso era lo que querías verdad cojerte a esta güila inocente, ¿verdad?, sátiro hijodeputa.. mámameeee  me vengooooo   dioooooooooooossssssss  dioooooooooooooooosssmiiiiiiiiiiiio!â€? y empezó a jadear como loca, mientras yo, decidido a dejarla muerta, no paré, sino que le metí los dedos y empecé a jugar con su himen, tratando de romperlo a poquitos.  “Ayyy, si rómpalo, rómpalo que es suyo Mario, uy que rico, ay duele un poquito, pero no pare diossssss, no pares,  ahí mismo, mètame los dedos, ahí mismo… no me suelte, me vengooooo   ricooooooo  Diosmíiiiiiiiiiiiiiooo  me riegooooooo!â€?, y le vino otro orgasmo,  mientras yo le agarraba el punto G, ya roto su himen en medio de el éxtasis de su orgasmo juvenil.  Yo seguí trabajando con mi lengua y probé el meterle un dedito en el culo, para ver como reaccionaba.  “Ayyy, suavecito, solo un dedo, no más, mañana me lo rompes, solo un dedito… asiiii, rico, que rico, si, chúpemela, métame los dedos, siii..â€? gemía la chica cuando sintió que le clavaba dos deditos en la vagina y el dedo anular en el culo, haciendo el mete y saca clásico, sin parar de succionarle el clítoris, como si estuviera chupándole la vida.  “Siiii metalos, chupe, me matas me maaatasssssss  diossssmioooooooooooooo ricoooooooooooo  sigueeeee, me vengooo  idiooooootaaaa, dame maaaassss  no paresssssss, ahghghghghgâ€? dijo teniendo un nuevo y más impresionante orgasmo.  Yo fui sacando mi mano de su vagina, y dejándola que respirara un poco; “dame un descanso papi… que ricoooooo estuvoâ€?, dijo al darme un beso apasionado lleno de lengua, “dame los dedos, quiero probar mi caldo y mi sangreâ€? dijo tomando mi mano y chupándo los dedos.

“venga, descanse mamando mamita, aprenda a mamar picha� le dije, acercando su cara a mi pene, ya flácido por el esfuerzo de la mamada;  Ella queriendo retribuirme su placer empezó mamar como loca, una mamada que me pareció bastante experta; por lo que le pregunté dónde había aprendido a mamar tan rico, y me contestó socarronamente “aprendí viendo tus cintas porno, chupándo uno de tus consoladores y masturbándome pensando en ti, no sabes desde hace cuánto sueño con poder chuparte la picha, Mario�, y la engulló con gran destreza, tocándome los huevos y acariciándome el culo.  “dame un momento, que quiero hacerlo a lo loco�, dijo levantándose y sacando el famoso consolador de la gaveta de los juguetes, “Ahora si, deme para chupársela�, me dijo mientras se metía el consolador, en modo vibrador, dentro de su chochito,  una y otra vez, sin por ello descuidar ni por un momento la mamada deliciosa que me estaba dando.  Cambiamos de posición un par de veces, y como dos orgasmos después le dije, “ahora si, voy a romperte el virgo de verdad�,  la atraje hacia mi y le dije “Abre bien las piernas amor�, ella se agarró la parte de atrás de las rodillas y me presentó una piernas abiertas dignas de una puta, obviamente eso lo había aprendido de Rosy y su hija.

Puse mi pinga en la entrada de su vagina y le dije, “¿lista?â€?, “Siii amor, métamela de un solo pichazo, deme sin pena, que tengo quince años deseando que me cojanâ€?.  Yo ya no aguantaba las ganas de empujársela, desde temprano esta chiquilla quinceañera me había estado provocando sin pena, y ahora por fin le iba a romper la madre.  “!Toma entonces puuuutaaaaaaa….!â€? le dije al momento de clavársela hasta adentro, pero hasta adentro, ¡ni los pelos del pubis me quedaron fuera!.  “Ayyyyyyyy  cabroon, me dolióoooooooooooo  hijodeputa, dele, dele duro… Diooooooooosssssmioooooooooooo que deliciaaaaaaâ€? dijo abriendo los ojos y agarrandose las tetas deliciosas….  “deme, cabrón, deme picha, no pares, diosssssssssssssssss gracias diooooooooooooosss que ricooooo, más, más durooooâ€?, decía la chavala, al sentir mi verga entrar una y otra vez en su, ya no más virgen, vaginita.   La sensación era deliciosa, Rosaura tenía una vagina súper estrecha, y poco profunda, entonces mi pene se sentía totalmente rodeado de carne joven y deseosa.  “rico mamita, mueva el culo, mami, muévalo puta pelirroja, mueve tu roja panocha, puta de mierdaâ€?…  decía yo cuando la cabroncita empezó a moverse como si la hubieran acostado en un hormiguero.  “siii, hasta adentro, siiiii hasta adentroâ€?, empezó a gemir cuando sintió que se la sacaba completa y se la volvía a empujar hasta el fondo.  En un momento determinado la saqué, más para evitar regarme, que por otra cosa, y le puse de perrito “venga para que se acostumbreâ€?, y al empujársela ella grito. “Siii que rico, me vengooooo, si otra vez me viene  Dioooooooooossito mio que ricoooo otroooo otroooooooâ€?, clavándose hacia atrás y quedándose quieta.  Treinta segundos después empezó ella misma a meterse y sacarse mi picha, “si, que ricooo, papi si quiere se me riega adentro, a mi se me fue la regla hace dos días (o sea ¡no era fértil ese fin de semana!), deme más papitoâ€?.  Yo seguía como loco, estaba sudando copiosamente y ya casi me daba un ataque cardiaco, estaba a punto de regarme, pero aún quería hacerle algo más a esta puta quinceañera, y le puse la mano sobre las nalgas, empujándole el pulgar un poquito nada más en el culo “toma puta, toma por los dos huecos, eres mi puta, dilo, sos mi puta Rosaura, te voy a culear cuando me de la gana puta, eso era lo que querías, desde temprano que empezaste a templarme, ¿verdad puta?, toma por los dos huecosâ€?.  “Ahghhghgh  siiiiiii siiii, soy tu puta hoy  y siempreeeee….  dame más dame….  soy tu puta…  dame que desde temprano estaba mojada pensando en tu picha en mi panocho…dameloooooâ€? Y en ese momento no aguanté más mi eyaculación: “tomalaaaaaaaaaaaaa  tu lecheeeeeeee   tomalaaaaaaa ohhhhhhhhhhhhhh  siiiiiiiii  mamacita…  esta es tu leche, tenga…â€? y me le regué adentro, con oleadas de leche tras oleadas de leche, esta idiota me había ordeñado como si yo fuera un chico de colegio.   “Siiii la sientoooo  siii papi no pares lléname la panochaaaaaaaa  siiiiiiiiiiiiii  aghghghghghgh  diooooooooooooossssssssssssss santo de los cielossssssssssssssss que ricoooooooo!â€? dijo cayendo de bruces sobre la cama, al momento de tener el último orgasmo de la noche.  Yo caí a su lado.

Luego de recuperar la respiración, se acercó y me dio un beso muy tierno, se levantó y se metió a la ducha a asearse, a los dos minutos salió totalmente empapada y caminando desnuda y descalza se fue pegando brinquitos de alegría hacia la cocina a traernos dos cervezas más.  Les digo, no hay nada más sexy que ver a una mujer totalmente desnuda salir empapada del baño y caminar en cualquier dirección.

Al volver, me dio la birra, y otro beso igualmente apasionado, luego se empinó la cerveza, y, al igual que yo, se bebió la mitad del contenido de un solo trago.  Sacudió su pelo y me dijo, con cara de ángel: “Mario, gracias, no sabe lo feliz que me has hecho, créeme que te recordaré por siempre, con todo el cariño del mundo, hoy se que no importa si algún día me case y tenga hijos.  Por más que ame a mi esposo, siempre te amaré al menos un poquito acá en mi corazón�, dijo tocándose la deliciosa teta izquierda, “y acá también, papito� dijo agarrándose la vagina, y  después de otro trago continuó “mhmhm  es cierto lo que te dije hace un rato, soy tu putita, hoy y cuando quieras; yo se que a vos lo último que te hace falta es otra puta, pero acá estaré cuando quieras; y si algún día me voy de esta casa, siempre sabrás donde encontrarme�.

Yo le agradecí mucho sus palabras, y sobre todo el gesto de darme su virginidad, nos estuvimos besando hasta caer rendidos.  Pero todavía no terminaba el asunto, al día siguiente esta chica demostraría que realmente deseaba iniciar su vida sexual por todo lo alto.

La historia la seguiré en el siguiente capítulo, les parece?

Saludos, si quieren me pueden escribir a Cotico: tico6013@yahoo.com

Enloquecidos y apasionados – Capí­tulo 5.

Como ya dije, este relato es 100% ficticio, pero podría ocurrir. Recomiendo que lo lean desde el primer capítulo, si no lo han hecho ya.

e-mail: tiocarlos52@yahoo.com.ar

msn: tiocarlos52@hotmail.com

Pasaron los días y no volví a pensar demasiado en la extraña actitud de mis compadres/suegros… seguramente, este segundo apelativo no sería muy agradable para ellos, pero un hecho es un hecho y este caso no era ninguna excepción: Mica y yo nos amábamos y no estábamos dispuestos a renunciar a esa relación… por lo menos yo; aclaro esto porque, por su edad, mi amada nena hermosa podría haber cambiado de opinión en cualquier momento… eso pensaba, hasta que un día, volvía yo de una reunión de probable futuro trabajo, en la que mi nena hermosa se habría aburrido como un hongo; la encontré recostada de panza sobre “su” cama, escuchando el último disco compacto del grupo U2 en su equipo de música, y entré a saludarla con un beso. Vestía una remerita fucsia que cubría sólo hasta la mitad de su espalda y por delante, obviamente, no le cubría la panza. Abajo, tenía una coqueta bombachita, al tono, con rayas horizontales rosadas y vivos azules en cintura y piernas, con la inscripción “Hi Daddy” (”Hola Papi”) en la cola, en letras blancas. Me causó gracia, pese a que, después, se me ocurrió pensar que ésa podría haber sido una de las dos prendas íntimas que había usado el día de su primera experiencia sexual con un adulto… o quizá, no hubiese usado nada. La idea me puso un poco celoso, pero no se lo comenté y logré disimularlo. Entre sus manos sostenía un osito de peluche, contra el cual descansaba su mejilla izquierda. Un último detalle que, en estos días, había descubierto que me excitaba de una manera extraña, era que estaba descalza. Con esa escena increíblemente sensual ante mis ojos, sólo me limité a escuchar su saludo y la pregunta casi “obligatoria”, después del beso.

-Hola, Carlos, mi Amor… ¿cómo te fue? -interrogó, bajando un poco el volumen de la música.

-Bien… no llegamos a ninguna conclusión definitiva, hay unos detalles que habría que arreglar, pero, a pesar de eso, todo indica que es posible -expliqué, brevemente, deleitando mi vista con aquella chica que estaba estrenando su adolescencia con sus trece años tan bellos y la sensualidad que la Naturaleza le había dado. Luego, saliendo a medias de mi trance, pregunté-: ¿y por acá, alguna novedad?

-No… Julia vino, limpió, dejó una tarta para meter al horno esta noche, se quedó tres horas y se fue hace unos quince minutos. Ah, le di el dinero que me dejaste para ella -respondió, con un tono algo nervioso, como si quisiera decirme algo más, algo personal, y mi intuición no me falló-. Además… bueno, Cielo… no sé si estarás de acuerdo, pero lo pensé mucho y, cuando me venga la regla, lo primero que quiero es tener un hijo tuyo… quedar embarazada de vos.

No supe cómo reaccionar. Hoy me resultaría fácil decir que lo primero habría sido decirle que no, que estaba loca, que debía pensar en el futuro, que era muy chica, etcétera, etcétera, etcétera. Pero lo dicho: no supe qué hacer. Me limité a seguir mis impulsos. Me senté a su lado, en el angosto borde que quedaba en la cama de una plaza, tomé su carita de muñeca entre mis manos y la besé… nos besamos como nunca antes. Recordando ese momento, creo que una dosis especial de ternura fue lo que marcó la diferencia.

-¡Te amo, mi nena hermosa! -alcancé a decir, antes de acariciarle su brazo derecho, subiendo hasta el bretel de su remera, comenzando a bajárselo.

Mica no tardó nada en incorporarse y, dando nuevos bríos al beso, colaboró para que su prenda superior volara al otro lado de la cama; así, con una inevitable separación de nuestras bocas y debido a las nuevas “reglas”, quedó con sus pechitos al aire, los cuales no tardé en besar, lamer alrededor de las areolas y succionar sus ya erectos pezones. Luego, se arrodilló sobre el lecho, permitiéndome quitarle la bombachita. Dado que mi nena tomaba sol en el balcón -con toda su bikini puesta, para evitar “escándalos vecinales”-, las marcas del traje de baño eran notables en las partes que cubría, pero en este caso particular, me llamaron especialmente la atención los cachetes de su cola, tan atractivos, firmes y redondos. Los apreté cariñosamente, llegando casi al pellizco. Suspiró de placer y se recostó sobre la cama terminando de quitarse su prenda íntima; al hacerlo, me dijo, como si fuera una disculpa, en voz muy baja:

-La tenía puesta porque hacía mucho calor y, como estaba Julia, creí mejor ponérmela, ¿sabés?

-Todo bien, amor, mi muñequita… no te preocupes: me gusta ver tu cuerpo expuesto, pero no pretendo que hagas papelones. Aparte, mucho más me gusta ver tu alma, y eso lo veo mirándote a los ojos. Y, por si eso fuera poco, no estabas hecha una monja, Dulce mía.

Mientras, ella se encargó de desvestirme. Era obvio que nos necesitábamos y que esa tarde en especial, nos habíamos extrañado mucho. Así lo demostró, la velocidad a la que quedé completamente desnudo, la pasión con la que volvimos a besarnos y con la que también nuestras manos acariciaron y, en algunos casos, hasta rasguñaron el cuerpo del otro. Luego, lo inevitable: comenzando con ella montada sobre mí, con mi pija que iba hasta lo más profundo de sus entrañas, en tanto mi vista se deleitaba mirando su cuerpo de casi niña y su rostro decididamente infantil, todo lo cual, como ya dije o insinué en más de una oportunidad, me excitaba más que la mejor mamada o cogida con la más puta de las mujeres con las que hubiese estado. Cada orgasmo suyo era un poema digno de ser grabado en una cinta de video… excepto por un detalle: no contaba con ese tipo de cámara; y, además, era algo demasiado nuestro, demasiado íntimo como para que quedara tan expuesto a miradas indiscretas, en caso de que cayera en manos que no fueran las nuestras.

Yo ya estaba por llegar cuando mi nena hermosa me pidió la posición del misionero. Yo, por mi parte, ya me había regocijado lo suficiente, no sólo mirándola, sino acariciándole sus hombros, tetitas, panza, caderas y aun su clítoris con mis dedos, como para negarme a su pedido. Ya en esa postura, la bombeé a fondo y con una rapidez a la que sólo había llegado con Micaela, y en muy poco tiempo, inundé su todavía estéril útero. Después y tras un largo beso en la boca, le rocé la punta de la nariz con mis labios, y caí, de costado, a su lado, al borde de su cama.

Seguí acariciándola, pero con mucha más suavidad, mientras ella paseaba su dedo índice por mi pecho, bajando hasta mis testículos y regresando al punto de partida.

-Gracias -me susurró, con algo muy similar a la vergüenza en su voz-… gracias por amarme así. Si esto es un agradecimiento a mi deseo de tener un hijo tuyo, te aseguro que yo te agradezco a vos por aceptarlo.

-Sí, claro que lo acepto, pero me gustaría saber cómo te las arreglarías para seguir estudiando, si tuvieras un bebé; ¿lo pensaste?

-Para decirte la verdad, no… no lo había pensado. Pe, pero vos dijiste que… tartamudeó, con algo de temor.

-Sí, ya sé lo que dije: que si quedaras embarazada, yo me haría cargo de vos y del bebé; que enfrentaría a tus padres y que, de alguna manera, saldríamos adelante. A eso te referías, ¿no? -pregunté, casi seguro de su respuesta, y ella asintió-. Bueno, quedate tranquila, mi Cielo: sigo pensando lo mismo. No estoy tratando de escaparme de mis responsabilidades para con vos -dije, y besé sus labios brevemente-. Sólo quiero que entiendas que tenemos toda la vida por delante y que podemos esperar para tener un hijo, algo que me encantaría y que, si supiera que vamos a seguir juntos de ahora en más, aceptaría sin pensarlo dos veces; porque seguirías estudiando, pese a ser mamá. Lo que quiero evitar, mi Vida, es que tus padres se encarguen de nuestro hijo… no porque sean ellos: no hay nada personal, pero lo que no quiero es que nuestro hijo se convierta en tu hermano, porque, conociendo como conozco a tus padres, opinarían que sos muy chica para hacerte cargo de un bebé; en cambio, conmigo, los dos nos encargaríamos de su educación, ¿entendés? ¿Ves la diferencia?

-Sí, entiendo y veo la diferencia. Y también veo que sos el hombre más maravilloso del mundo; otro tipo, me cogería sin importarle yo, mi probable embarazo, mi futuro y, por sobre todo, el bebé.

-Bueno -intervine, ruborizado hasta los talones-, pero lo importante es que, con tu idea, quitaste la última sombra de duda que tenía sobre tu amor por mí… a tu edad, las personas creemos estar enamoradas de Fulano o de Mengano, pero después, cambiamos de opinión con mucha facilidad. En cambio vos, con tu decisión, me demostrás que me amás con todo tu corazón. Yo sé que eso todavía puede pasar, porque… bueno, porque tenés trece años, pero muy dentro de mí, intuyo que tu amor por mí no es algo pasajero: que es algo que durará toda la vida.

-¿Sabés algo, mi Cielo? Siempre, aun de muy chiquita, sentí algo muy especial por ti… tal vez, fuera por no tener tíos, no lo sé. Cuando viniste a mi Comunión, hace tres años, sentí algo muy especial dentro de mí. Te quería de una manera especial… no como a mis papás, ni cerca, ni tampoco como a mis amigos: era algo parecido pero más fuerte, creo. El año pasado, mis amigas y algunas chicas mayores que conozco empezaron a hablar de sus novios y entonces me di cuenta que lo que sentía por vos era amor de novios… bueno, de pareja. Quise probar qué sucedía si dejaba que un chico mayor que yo me cogía; no te enojes, pero me gustó… me dolió un poco al principio pero me gustó. Sin embargo, no era lo mismo… lo mío por vos era más fuerte que lo que me daba Brian, el chico que te dije y que era mi novio. Por eso, decidí ver cómo era hacerlo con un hombre grande y elegí al papá de mi amiga. Coqueteé con él unos meses hasta que un día se dio la oportunidad y cogimos… fue muy suave, me trató muy bien, pero aun así, no era lo que yo deseaba; empecé a preguntarme si no sería lesbiana…

-Y fue entonces cuando probaste con tu amiga… ah, no: es verdad que aquello fue un accidente -me autocorregí enseguida.

-Sí, no fue algo que sucedió porque quisiéramos probar cómo era el sexo entre chicas, pero igual, no me disgustó. De todas formas, recién me di cuenta qué era lo que me unía a vos, cuando tocaste mi cuerpo en casa de mis abuelos… estaba casi segura que era eso, pero en ese momento exacto, supe que, si me aceptabas, sería tuya para siempre.

Diciendo esto, se me acercó más aún y, leyendo nuestras mentes y corazones, nos besamos, enloquecidos y apasionados. Luego, me puse de espaldas y ella se subió sobre mí, sin la intención de ser penetrada. Sencillamente, sentimos nuestros cuerpos el uno contra el otro: fue una sensación única e incomparable. Así, en esa posición, entre beso y beso, le dije a Mica que todo esto merecía un festejo.

-¿Qué mejor festejo que éste? -ronroneó, mirándome a los ojos y jugando con mi cabello, enrulándolo en sus dedos.

-Podríamos salir a mirar vidrieras, comprar alguna cosita que nos guste… aunque la “cosita” que más me gusta es un regalo tuyo y es mía para siempre -dije, haciendo un evidente juego de palabras que sólo reflejaba la verdad-. Luego, iríamos a cenar y, finalmente, si querés, ir a un hotel de “ésos” para pasar la noche. ¿Te parece, mi nena hermosa?

-¡Claroooooo! -exclamó, eufórica; pero enseguida se volvió reflexiva-. ¿Cómo podré entrar en uno de esos hoteles?

-En este país, todo se resuelve con dinero o con conocidos. En este caso, probaré con un conocido, dueño de un hotel alojamiento. Si eso no resulta, iremos a otro con un fajo de billetes.

-Espera, espera, espera -dijo ella, con voz y carita de pseudopreocupación, simulando un enojo… o intentándolo-… ¿cómo es que conocés al dueño de un hotel de ésos?

-Bueno, belleza -respondí, mientras ella quitaba su cuerpo de encima del mío, comenzando a levantarse y yo apoyaba los pies en el suelo para ponerme de pie-, ¿qué soy yo? Quiero decir, ¿cuál es mi profesión?

-Pues, arquitecto; bastaría que cualquiera entrase a esta habitación… ahora no, ¡por Dios! -dijo, desde la puerta, haciendo un ademán de cubrise el cuerpo con sus brazos, lo cual, afortunadamente, nunca llegó a hacer-, para darse cuenta.

-¡Exacto! -enfaticé-. Y, como arquitecto que soy, estoy a cargo de la construcción de edificios como éste, casas, centros comerciales, etcétera. Y, entre esos “etcéteras” están los hoteles y moteles de todo tipo, incluyendo esos hoteles… ahora decime, ¿qué tiene de raro que conozca al dueño que, después de todo, es el que me contrató? -terminé, con una sonrisa… ¿de qué otra manera podría culminar una conversación con esa muñeca?

-Okey, tenés razón… pero, desde ahora, quiero ser la única chica y mujer en tu vida, ¿eh? Digo, porque ya te veo llevando a otras a esa clase de hoteles.

-Andá, andá a vestirte, así salimos, y dejá de estar imaginándote cosas raras, ¿sí? -dije, detrás de ella, dándole una suave palmada en su cola aún desnuda, como toda ella y, claro, como yo.

Unos treinta minutos después, ambos nos habíamos dado una rápida ducha -por separado- apenas para quitarnos el olor a sexo y refrescarnos. Ella se vestía en nuestro dormitorio y yo, en el baño. Me ponía un poco de perfume en partes específicas de mi cara, luego de peinarme, cuando Mica me llamó por mi nombre, desde la habitación. ¡Qué diferente y bello sonaba mi nombre en sus labios!

-Sí, Cie… lo -dije, casi tartamudeando al verla, sin poder dejar de observarla de arriba abajo, una y otra vez-… ¡Guauuuu, Micaela! ¡¡Estás hermosa!!

Y, sin duda, lo estaba, con un conjunto negro de top y falda. La parte superior se sostenía con tiras angostas que no le habrían permitido usar un corpiño con breteles. La parte inferior era una minifalda que le llegaba un poco más arriba de medio muslo. Según su posición, estas dos partes no llegaban a unirse, dejando una angosta franja de su terso vientre al aire. Complementaba esta ropa un par de sandalias negras, con muy poco taco, como a mí me gustan, aun en chicas mayores y en mujeres. Subiendo mi mirada, vi que se había maquillado un poco, con algo de rubor en las mejillas y brillo en los labios. Su cuello estaba adornado, como si hiciera falta, con una gargantilla de plata, con un dije que simulaba una perla muy pequeña, incrustada en una base del mismo material de la gargantilla.

-¿Te gusto? -preguntó, mimosa y coqueta. Yo sólo pude asentir. De repente, cambió su actitud, levantando su top, primero y luego su minifalda, mostrándome sus pechitos y la conchita completamente expuestos-. ¿Ves? La elegancia no tiene porqué hacer que deje de ser tu putita.

-Vamos -dije extendiéndole mi mano para ir hacia la puerta principal del departamento-… vamos, antes de que me arrepienta de esta invitación.

Tal cual se lo prometí, fuimos a un centro comercial, donde le compré algo de ropa que, desde luego, en su mayoría, ella eligió. Digo “en su mayoría” porque Mica misma me pidió que escogiera alguna de sus prendas. Francamente, admito que me sentí extraño, pero me fascinó.

De ahí, nos dirigimos a uno de los mejores y más nuevos restaurantes de la Capital Federal. Yo ya había oído hablar de él, pero era la primera vez que comería ahí, y me alegré de compartir mi primera vez con mi novia… con quien ahora estaba convencido de que sería mi amor para el resto de mi vida. ¿Cómo? No lo sabía, pero estaba seguro de que nada ni nadie podría separarnos; y ésa también fue una primera vez, porque nunca antes había sentido algo tan fuerte por una mujer… ni siquiera por Alicia -como recordarán, mi última ex-, con quien ya habíamos comenzado a hacer planes para irnos a vivir juntos.

Terminamos de cenar y pusimos rumbo al Gran Buenos Aires. Llegamos al hotel de mi ex cliente y conocido alrededor de las once de la noche; me bajé solo del auto que había dejado fuera del predio, a fin de que Alberto -el hombre en cuestión- no viera a Mica antes de tiempo.

Luego de los “saludos protocolares” del tiempo que hacía que no nos veíamos y esas cosas, fui directamente al grano. Me dijo que, en principio, estaba en contra de recibir chicas menores de edad en su establecimiento; que sabía que siempre alguna se le colaba, pero era parte de las reglas del juego en ese negocio. En concreto, me dijo que si yo no lo involucraba en el supuesto y bastante remoto caso de que la policía se diera una vuelta para ver si todo estaba en orden, él no se oponía… por ser yo, claro, según su afirmación. Me dio la llave de una de sus mejores habitaciones -de acuerdo con lo que me dijo y pudimos comprobar luego-, le pagué la noche y, pidiéndome que no le dijera el nombre ni la edad de la menor (cuanto menos supiera, mejor para él, me aseguró), regresamos, él a su despacho y yo al auto. En mi corto trayecto, me dio la sensación de que lo había defraudado. Honestamente, no me importó.

Habiendo estacionado el Fiesta en la cochera correspondiente y ya en el cuarto, vimos que, en efecto, era un lujo, lleno de espejos, tanto en las paredes como en el techo; no bien entramos, Mica, caminando frente a mí, con un gracioso “¡Upsss!”, levantó la parte trasera de su faldita, mostrándome su colita, acaso recordándome que no llevaba ropa interior. ¡Como para olvidarlo, con tan bello cuerpo esperándome debajo de tan poca tela!

Nos desnudamos mutuamente, espiando, de vez en cuando, nuestras siluetas en los espejos.

Sentado al pie de la cama, la invité a ubicarse frente a mí, montando mis piernas. Ella aceptó a medias, porque se subió, pero algo más arriba, introduciéndose mi pija en su conchita ya encharcada. Mis manos recorrieron todo su cuerpo, regocijándose, mientras ambos gozábamos.

-Quiero metértela como si fuera la última vez, como si mañana no existiera -le dije, en un tono casi cruel-… quiero que me sientas adentro como nunca lo has hecho, inundarte tu cosita de nena puta con mi leche tibia.

-Síiiiiiiiiii… dámela entera, pero antes que te corras, necesito sentir tu pijota… cada vena de ella en mi conchita que hoy volví a depilarme sólo para vos, Papiiiiiiiiiiiii…

Esas palabras me enardecieron y la besé por enésima vez, desde nuestra llegada al hotel, clavándosela con más fuerza que nunca. Parecía que mis bolas se apretaban entre mis nalgas y las suyas. Enseguida, se acostó de espaldas sobre la cama, invitándome a una encantadora maniobra que alcancé a ver por el rabillo del ojo reflejada en uno de los espejos que nos multiplicaban hasta el infinito. Aceleré mi mete y saca, y ella gemía y gritaba de placer. Ambos llegamos al orgasmo al mismo tiempo. Mis oídos, pegados a sus labios, percibieron un “¡Te amo, Carlos!”, inaudible de cualquier otro modo.

-¡Yo también te amo, mi chiquita, mi nena hermosa!… -susurré, sin moverme.

Después de un rato de silencio total, mirándonos a los ojos y dándonos piquitos, me sorprendió con uno de sus comentarios.

-¿Sabías que tenés una vecinita lesbiana?

-No, pero no me sorprende: debe de haber más de una lesbiana en el edificio, mi Amor… o, al menos, no sería extraño.

-Sí, pero yo te dije una vecinita -remarcó, pasando el dedo índice por mi frente, con mucha delicadeza-; la que yo digo tiene mi edad… la del segundo piso “C”.

-¿En serio? ¿Y vos cómo te enteraste de todo esto? -pregunté, en tono cómplice, habiéndoseme despertado la curiosidad.

-La vi con otra chica, besándose en la boca, diciéndole que se acercaba su primer aniversario juntas… que qué quería de regalo. Lucy, la otra, le dijo que estar con ella le alcanzaba, pero Romina le ofreció hacer un trío con otra chica… nada de varones. Lucy aceptó, pero le dijo que la otra debía ser de la edad de ellas.

-Y Lucy, ¿también tiene tu edad?

-Sí, más o menos… no estoy muy segura, pero parece. Y, ¿sabés? Me gustaría ser esa otra chica… la tercera. ¡Por favor, no creas que dejé de amarte y que quiero cambiarte por una chica! Sólo quiero saber cómo es estar con otra chica… una sola vez.

-¿Y si te gusta mucho? -interrogué, auténticamente interesado.

-Bueno, no séeee; pero igual te seguiría amando. Creo que no sería como estar con otro hombre, ¿no?

-Supongo que no -me sorprendí respondiendo-. Pero, ¿y si realmente te dieras cuenta de que lo que te gusta es estar con mujeres y nada de hombres?

-No creo que suceda nunca: te amo y te necesito demasiado, Cielo. Pero, si así fuera, lo descubriría tarde o temprano… es decir, no por dejar de hacer ese trío, puede no cruzarse otra oportunidad en mi futuro, ¿no crees?

Tuve que darle la razón, aunque aún no en palabras. Sé que lo que diré a continuación contradice bastante lo expresado más arriba, pero así de confundido estaba en esos momentos. Tal como se nos presentaba el panorama, por más que ambos deseáramos estar juntos para siempre, se me hacía altamente improbable que nuestro sueño pudiera cumplirse. Entonces, en esos días de libertad y convivencia que tendríamos, lo justo era que le diera ese permiso de probar con chicas, para que, al regresar con sus padres, tuviera un espectro más amplio de sus posibilidades y preferencias sexuales.

-Okey, de acuerdo. Si lográs convencer a Romina de que sos la chica ideal para el regalo de aniversario de Lucy, no voy a oponerme. Pero, mientras tanto, serás toda mía. -le sonreí, en tanto ella, con movimientos de gatita mimosa, bajaba para tomar mi pija entre sus manos, relamiéndose, preparada para engullirla y mamarla, previa sesión de paja que tanto nos gustaba observar… sí, así es: tanto a ella como a mí nos fascinaba ver mientras mi verga era acariciada por sus manitos, a veces, hasta que echaba toda mi leche en su boca o sobre distintas partes de su cuerpo… y ahora, más todavía mirándola en los distintos espejos a nuestra disposición.

-¿Te cabe alguna duda que seré toda tuya? -ronroneó, comenzando a pajearme con una mano y acariciarme las bolas con la otra-. Antes, durante y después…

Continuará

Si alguna niña de la edad de Mica desea escribirme o, mejor aún, agregarme a su msn, será muy bienvenida. Puteadas y agresiones, ¡no, gracias!

Mi primera y unica vez

Somos una pareja muy enamorada con suficientes años de casados, siempre hemos hecho locuras y nos encanta innovar, el tiene 45 y yo 40 años.

Siempre hemos fantaseado con hacer un trío, pero nos daba miedo….uno no sabe que puede encontrar en ese camino….,pero un día nos resolvimos y entonces nos fuimos para una playa nudista, y al llegar vimos una pareja muy sexy tomando el sol, ella era rubia y hermosa, tenia unos senos grandes con pezones que invitaban a darle besos y mordisquearlos………el era moreno y con un gran cuerpo…fue atracción  a primera vista !!!

Nos quedamos tirados en la playa tomando unos cócteles deliciosos y embriagantes, los observábamos  y estábamos conversando que bonito seria tener algo con ellos pues sus físicos nos llamaban mucho la atención…se veían jóvenes, traviesos, hermosos y con clase, con mucha clase…

Creo que se dieron cuenta de que estábamos hablando de ellos por que nos miraron fijamente y sonrieron. Ella me miró por largo rato a los ojos y sentí un fuerte corrientazo que me hizo sonrojar y humedecer mi vagina….

Le comenté a mi esposo que estaba un poco mareada con el  licor y además estaba muy excitada viendo a esa hermosa mujer…..

Mi esposo me pregunto que si me gustaba y yo le dije que si….pero que yo no era capaz de decirle nada, mi esposo me dijo que el  era capaz de acercarse y ponerles conversación, así lo hizo y comenzamos a conversar, de donde éramos, que hacíamos, que nos gustaba y de nuestras fantasías….

Imagínense hablando a calzón quitao de nuestras fantasías… Nos contamos que era lo mas atrevido que cada una había hecho, nosotros les contamos que lo nuestro era habernos masturbado mutuamente en un avión  durante un hermoso viaje nocturno muy largo pero que nosotros hicimos muy agradable, y ellos nos contaron que haberse masturbado con otra pareja de amigos….

Así mi coño se humedecía cada vez mas y notaba las miradas picaras de ella, que como dicen los hombres estaba muy buena, y yo no me quedaba atrás, porque se que ella me miraba con excitación…..y muchos deseos por tenerme.

ellos nos propusieron que si nos íbamos juntos a su  habitación, a mi me daba miedo y volteé a mirar a mi esposo, el me guiño el ojo  y me dijo……vamos mi amor.

Yo dije que bueno, pero que solo quería estar con ella y que los maridos solo miraran….les juro que nunca pensé que seria capaz  de hacer todo lo que hice, todavía me pongo muy caliente cuando lo recuerdo……

Llegamos al cuarto de ellos, estaba preciosamente decorado, con velas, pétalos de rosas, sabanas de seda, música suave…………..todo incitaba al amor y se veía que nos tenían todo preparado.

Servimos unas copas de vino para cada uno y cuando menos lo pensé ella se abalanzó sobre mi, dándome un beso muy largo, tierno y apasionado. Sentía sus labios suaves y sus manos deslizando mi panties y desabrochando el brasier de mi bikini hasta quedar completamente desnuda…ella me llevo hacia su cama y allí me recostó dándome besos en mi cuello, que es donde mas me gusta………

Quede sorprendida y asustada, pero en el fondo también me gustaba decidí dejarme llevar, ya que estaba tan excitada, que era imposible pensar y parar…

Yo respondía a sus besos, y fueron los mas suaves y tiernos que yo jamás había recibido, y eso que mi esposo y yo alguna vez bromeábamos diciendo que nosotros habíamos inventado los besos…..

Yo le dije que quería que fuera muy especial y suave, ella me dijo que no me preocupara, que me trataría como una princesa y así lo estaba haciendo hasta ahora.

Ya estaba supercaliente, y volteé a mirar donde estaban nuestros esposos y ambos se habían desvestido y estaban todos parolos y extasiados mirándonos.

Ella siguió acariciando mi conchita y yo la de ella, en ese momento se giró quedando de frente su coño en  mi cara, nunca había visto tan de cerca y olido los jugos de otra mujer, inicialmente no supe que hacer, pero ella comenzó a lamer la mía y bueno, creo que yo debía corresponder y comencé a hacer lo mismo, su sabor era distinto al mío, pero era muy excitante tener su clítoris en mi boca…..

Cuantas veces había fantaseado con eso…. Y ahora lo tenia en mi boca !!!!

Nos hicimos un 69 espectacular, creo que subí al cielo y volví….mi pelvis subía y bajaba, mientras ella chupaba y chupaba y yo le correspondía, en un momento de tanta excitación, le metí un dedo en el culito y ella grito de placer, le chupaba ese capullito hermoso y dulce y con mi mano izquierda le metía el dedo corazón al culito, y pude darme cuenta que esto la enloquecía cada vez más…

Ella estaba encima de mi, dimos una voltereta y yo quede encima, cada vez se mojaba mas, no se si eran sus jugos o mi saliva y a mi me gustaba cada vez más esa sensación de producirle tanto placer…

Lentamente comencé a ascender hasta su vientre…besé su ombligo y al llegar a sus hermosos senos mordisqueé sus pezones que se encontraban erectos y duros..ella gritaba de placer y gemía como una gata en celo, se los chupe deliciosamente.

Me acosté sobre ella para sentir sus senos junto a los míos y mi pelvis contra la suya…la abrace por largo rato besando su boca suave y tierna..me encantaba oler su pelo que estaba suelto y emanaba un perfume delicioso…

Me propuso que hiciéramos la tijereta pero como esta era mi primera vez yo no sabia que significaba…ella muy dulcemente me fue llevando y me recostó sobre la cama entrelazando nuestras piernas de tal manera que su clítoris quedó contra el mío y empezó a frotarse contra mi pelvis produciéndome la más grata sensación de placer hasta lograr el más formidable orgasmo que en mi vida había sentido el cual  me arrancaba unos gritos desesperados.

Mientras tanto  ellos continuaban extasiados, muy excitados mirándonos al pie de la cama, ella les propuso que se subieran y se colocaran encima de cada una y se nos masturbaran encima, y así lo hicieron.

Fue muy hermoso ver desde abajo la polla de mi marido totalmente parada gracias a nosotras, fue increíble cuando gimiendo me comenzó a echar encima toda su leche calientita y rica, fue una sensación  increíble para ambas; cada una  de nosotras  lamió su pene recogiendo el semen que brotaba aun de su polla.

Ahora creo que esto es algo que toda mujer debería experimentar por lo menos una vez, estoy contando la historia y me estoy excitando tanto que creo que si mi marido se demora, me voy a masturbar….

Me gustaría recibir sus comentarios y/o sus historias, que me excita mucho leer.

Mi e-mail es: luisaferoz@hotmail.com

Un Hogar Completo (XIII).. La computadora dañada. (Gay)

Varias semanas habían pasado después de la fiesta de las gemelas, cuando la computadora de mi habitación empezó a dar signos de soberbia lentitud, así que decidí llamar a la empresa que me da servicio técnico, para pedirles que me enviaran a alguien, a lo que me respondieron que no atendían residenciales, solo comerciales.  Por consiguiente me quedé sin máquina por unos días, hasta que me encontré a mi nueva amiga Gladys un día almorzando en mi casa como si fuera de ella (y así lo ha hecho de por vida), la saludé y le pregunté que si sabía de alguien que pudiera ayudarme; “Inmediatamente, yo tengo un amigo que hace esas vainas, le digo que venga ahora en la tarde y que lo haga mientras yo hago mi tarea”…  “Ok, perfecto, hazte cargo de eso, me llamas después para ver cuánto cobra y cual es tu comisión, jaja”, “Perfe, yo lo llamo, y mi comisión es la de siempre, pago en especie y que me deje estudiar en su estudio!!”  “Perfecto, si quieres me haces compañía ahorita en la siesta, hoy no está Rosa” dije ya en plan de coger… Cuando iba a responder viene Rosaura que me estaba sirviendo el almuerzo y dice “Ay, don Mario, es que usted de veras no tiene arreglo; consígase una de su edad, jaja”.  Bueno, el asunto es que ese mediodía tuve una sesión de sexo riquísima con mi pequeña Gladys, dejé la puerta semiabierta para que Rosaura, no solo escuchara, sino porque quería tenerla en estado de ansiedad y deseo, porque cualquiera de estos días me la iba a coger a esa cristianita.

En la tarde recibí la llamada de Gladys a la empresa, cuando mi secretaria la pasó, inmediatamente me dijo “Mario, el chavalillo de las compus vino, la vió y dijo que tenía que hacerle no se que cosa de fragmentar, partir o no se qué el disco duro, que no traía el software, que si venía el sábado a mediodía, yo le dije que si… sea, nos vemos el sábado, ciao, que tengo que entrar a examen” y me colgó; tal vez por eso me quieren las mujeres, porque siempre las dejo que hablen hasta por los codos.

El sábado estaba solo, debido a que Rosaura no se quedaba, se iba a primera hora el sábado para su pueblo y volvía los domingos avanzada la tarde, así que me hice el desayuno, y me puse a leer unos reportes de las exportaciones…  aburridísimo. No se ni como he hecho dinero, los negocios son aburridísimos, pero la plata es bastante útil… jeje.

A las 9 am llegó la chiquitilla, como siempre venía con pinta de nerd, falda de lana por debajo de las rodillas, blusa tejida sin mangas (ni brassiere, de por sí no ocupa), y botas de esas raras que usan las viejas.  Nos sentamos a hablar largo y tendido, de todo un poco, de su vida, la mía, sus estudios, hasta que tocamos el tema del sexo, la sexualidad, mejor dicho, en su estilo maduro que más parece de una mujer de treinta que de trece.  “A veces me parece tan confuso, yo soy muy observadora Mario, y nada es como parece, o como los papás le dijeron a una de cuando niña, en mi caso me hablaron de sexo hasta que tuve la primer regla, imagínese, hasta hace un año!!”.  Ok, yo tomé aire, y le expliqué que no hay tal cosa como que estos son hetero, y aquellos son homo, que más bien es como un arcoiris donde hay de todo para todos.

“Ok, si te entiendo bien, por ejemplo ¿una mujer que tiene sexo con otro mujer no necesariamente es lesbiana?, lo mismo los hombres”, “exacto mi pequeña saltamontes, eso mismo”.  Se echó a reir, y me dice, “¿Quieres ver que yo si soy muy observadora?”, “si dime”, “Ok, te voy a hablar de cómo veo a cada uno de nuestros amigos, vale?”, “vale”

“Ok, Doña Rosa es bisexual, pero prefiere levemente a las mujeres que a los hombres; Mayra es igual de bisexual, pero prefiere un poco más a los hombres que a las mujeres; Raquel es virgen, pero cuando deje de serlo, probablemente le gusten más las mujeres que los hombres, pero también es bisexual; Denis es gay, pero me parece que es más gay que los gay, ¿voy bien?” preguntó haciendo pausa… “Si mae, lo que pasa con Denis es que tienes que hacer una diferencia entre que a un hombre le gusten los hombres a que un hombre se sienta mujer, esa es la diferencia entre un gay que viste y actúa como hombre, y una transexual, que se pone tetas y todo”  “Ahhh, bueno, Denis es historia, Rosaura, esa chica se me hace que cuando coja va a ser bien puta, mayormente heterosexual; mi hermana Marcela, esa no, esa cogerá con hombres, pero tiene espíritu de tortillera; y vos….. mhmhmh…. vos sos de todo, te coges de todo, sos capaz de cogerte a Maikol!!, jaja”.  Yo me reí de su agudeza mental, solo le dije…  “¿Y quién putas es Maikol??”…  “Jajaj el muchacho de las compus que viene ahora más tarde… me parece medio gay” y así siguó de amena la mañana, pero a las once me dice, seria..  “Vos sabes que si me dolió lo de Denis, no entiendo, ¿será que es rico para un hombre coger con otro?”,  lo pensé un momento y le dije “bueno, en mi experiencia si, hay circunstancias en las que uno tiene placer de coger con otro tipo, pero en mi caso eso es muy esporádico”,  ella lo pensó y simplemente dijo “Ahhhh… me gustaría verlo ¿sabes?”, yo salté y le dije “Arriba tengo algunas cintas gay, ¿si quieres?”, ella lo pensó mas, y me sentó, diciendo “es que eso no me ayuda a entender…mhmhmh…. Mario, te tengo una propuesta loca…. ¿Qué tal si te coges a Maikol y me cuentas luego?”, “Mae, solo a sualmanaque se le ocurren estas babosadas”  respondí de pronto.

“Siiiii, porfa, siiii, luego nos vemos en la noche y me cuenta… siii???”; yo la pensé un rato y me dije para mi mismo, sino no me la voy a quitar de encima…  “Ok, hagámoslo así, yo conecto la webcam, vos jalas la señal desde mi laptop, te la traes acá al estudio, te encierras y ves todo; yo voy a hacerle alguna que otra insinuación, si el chico se apunta bueno, sino lo dejo ahí, tampoco es cuestión de hacer una escena fea, ¿te parece?”.  Obviamente le encantó al punto que se puso a acomodar las cosas tal como estaba planeado, para antes del almuerzo ya yo había planeado la supuesta seducción del chico.

A las 12 y 30 llegó la víctima, un chico de quice años, de 160 cms, blanquito, con pinta de nerdo obviamente, buen culito y si, algunos gestos amanerados.  Al llegar saludó a Gladys, quién se despidió de nosotros, quienes subimos a mi habitación, mientras ella realmente se ubicaba frene a la laptop en el estudio.

Al entrar, Maikol se fijó en varias cintas en dvd que estaban sobre la cama, le llamó la atención y se volvió a ver el librero lleno de aproximadamente 150 dvd´s.  “¿Todo eso es suyo don Mario?”, “Ahh, si, es mi colección de porno”, a lo que el chico se le abrieron los ojos como platos.  Siguió hasta sentarse en la compu, instaló el software y lo puso a correr; “Don Mario, esto puede durar hasta dos horas corriendo, así que hay que esperar un rato…”

Así que no teníamos nada más que hacer que ver el monitor avanzar en su trabajo, en eso me preguntó “Don Mario, acá aparece corriendo una webcam, ¿la apago?”, a lo que le respondí..  “No, no te preocupes, esa es conexión con la empresa, para ver si sucede algo por allá, pero es solo una vía, esta está apagada”, dije mientras jugaba con la bolita de la cámara, volviendo a colocarla en la posición que yo sabía que tomaba directamente una imagen amplia, aunque lejana de la habitación.

Luego me acerqué al famoso librero y empecé a acomodar las películas que  Maikol había visto sobre la cama, silbando como si tal cosa.  El chico se moría de ganas de preguntar, y cuando ya no aguantó me dijo: “yyy… ¿qué tiene ahí?”, “Ahh…  de todo hetero, gay, lesbo, dp, gorditas, veteranos, anal, etc, de todo pues…”  lo observé y reaccionó levemente al oír las palabras “gay” y “anal”, el asunto es que preguntó inmediatamente “¿don Mario, usted es gay?”, “¿No, porqué?” dije sin darle importancia al tema… “Ahh, no, es que como tiene películas de esas…”.   Este es gay me dije para mis adentros… y le dije planamente “obviamente si he tenido experiencias homosexuales, como muchos hombres, pero eso no te hace gay, simplemente hay circunstancias en las que es excitante tener sexo con hombres”.  Se quedó mirándome a los ojos, con una cara de ternura, y luego agachó la cabeza apenado…  yo no le di oportunidad a cambiar de tema y le dije… “¿y vos, sos gay?”; la verdad yo esperaba una reacción más airada, pero simplemente me dijo “No se, la verdad no se”; “¿Y cómo es eso? Esta bien que eres un joven adolescente, pero alguna experiencia tendrás ¿no?; ¿en qué piensas cuando te masturbas?”…  el lo pensó largo rato, mientras yo bajaba por un par de cervezas, y cuando regresé me respondió “he estado con mujeres, no mucho, porque no me satisface, y cuando me la sobo siempre pienso en parejas haciendo el amor, pero no me excita mucho, la duda me sale porque cuando tengo sueños mojados (eróticos) casi siempre son hombres los que me acompañan, ¿qué piensa usted?”.  Yo le hice seña de que me diera unos momentos para pensarlo, en eso el se levantó y se sentó en la cama, mirándome expectante.

“Esto es lo que pienso, en primer lugar, no encasilles tu sexualidad, no digas soy esto o lo otro, en lugar de eso puedes decir, me gusta esto o lo otro.  En segundo lugar vamos a ver qué es lo que realmente te gusta, ya mismo”, dije mientras me levantaba y ponía en el dvd una cinta de adultos, hetero-anal, me recosté en la cama, encendí la máquina y le dije “de todos modos ando con ganas de ver porno, que tal si te recuestas acá y la vemos juntos”.  Él se me quedó viendo, y con una sonrisa iluminada me dijo “Claro!!”.

Empezamos la cinta, hablando de detalles de sus gustos, sin que el se diera cuenta que le estaba interrogando, ya a los diez minutos había un tipo con una vergota rompiéndole el culo a una rubia tetona, y entre “oh my god” y “fuck me” pude ver que Maikol estaba, no solo concentrado en la cinta, sino visiblemente excitado, como no lo estuvo durante la etapa de la penetración vaginal, a la que le dio poca importancia.  Al momento le digo “¿yyy  qué piensas, que te parece la cinta?”,  “Yyy no se, buena, ese tipo tiene una pinga grandísima, y a la chavala le debe estar gustando montones”.  Si, definitivamente el tipo era gay, así que iba a proceder a seducirlo…  “Maikol, hazme un favor toma cualquiera de las películas del estante de arriba y la pones en lugar de esta, si?”, “Si señor, ¿para qué?”, “Porque esa te va a gustar más que esta, te lo aseguro”, y mientras el procedía a hacer el cambio de cintas, le pregunté “y dime ¿alguna vez has jugado con tu culito?, digo, meterte cosas, los dedos, y así”,  “Que pena don Mario, pero desde chiquito siempre me ha gustado, sin embargo siempre me da pena”.

Pusimos la nueva película, una película gay, y fue como que lo conectaran a tierra, el chico no despegaba los ojos de la película, se mordía los labios, y se movía de un lado al otro,  aunque a ratos me miraba el paquete, que mostraba mi erección.  Yo empecé a tocarme por encima diciendo “que buen culito el de ese chavo…  ¿te gusta?”,   “si, y vea como disfruta cuando se la meten” dijo él imitándome en la tocadera de paquete, cuando ya estaba bien templado por la inminencia de comerme ese culito adolescente me levanté y me desnudé, diciendo, “no se vos, pero yo estoy mejor sin ropa, si quieres haces lo mismo” retornando a mi posición, el sin decir nada, se levantó se desnudó dejándome ver ese cuerpo joven, y unas nalguitas deliciosas, blanquitas y redondas, así como su pinga, de tamaño normal para un chico de esa edad, unos 14 centímetros, totalmente parada y mojada ya con líquido preseminal, sin embargo, en vez de recostarse como estaba anteriormente, con la espalda contra el respaldar de la cama, se sentó al borde de la cama, con una pierna en el suelo y la otra cruzada, junto a mis pies, a cada rato se volvía a ver mi pinga erecta, mientras me masturbaba. Llegó un momento en el que en la peli un tipo le estaba mamando el garrote a otro, y me dije: acá es cuando… “Maikol, ¿no quiere hacer lo mismo que están haciendo ellos?, venga que te mueres de ganas de mamármela”.  “jeje…  si Mario, me tiene más templado verle la pinga a usted que verlos a esos cogiendo!!!”

Se agachó y empezó a darme una mamada inexperta pero muy esforzada, le fui diciendo que hacer, y el chico aprendía con la facilidad que solo dan los genes gay que tiene este chico; mientras el subía y bajaba en mi pinga decía… “Que rico Mario, esto si es una delicia…” y seguía mamando como poseído, yo me moví un poco para poder tener acceso a su culito, el cual se lo empecé a sobar y a dar unas nalgaditas… “Si papacito, este culo es suyo, hágale lo que quiera, mi culito es suyo…”, y volvía a la mamada.  A los pocos minutos me tenía al borde de la eyaculación así que lo quité y lo recosté diciéndole, venga papito, para mamarle ese bate yo también, acomodándonos en un 69 delicioso…  nuestras cabezas se movían al unísono y los gemidos de placer sobraban, yo le tenía agarrado el culo con fuerza, y con un poco de saliva le lubriqué el culo, pasando a meterle un dedito, a lo cual él soltó mi pinga y gritó “Ayyy  si, dios esto es lo que quería…  deme por el culo Mario, esto es como en mi sueños… deme…”, yo le hice caso y le metí un segundo dedo, que igualmente le dolió, pero le encantó…  y así por varios minutos; hasta que soltándome le dije, “ahora si te voy a preparar, no quiero maltratarte y quiero que lo disfrutes en pleno”.

Me levanté, abrí la caja de juguetes, saque los dildos anales, el chiquito que ya les conté, y uno más grandecito, como de 15 centrímetros por cuatro de diámetro; también saqué la crema especial para penetración anal que había comprado en Miami el año anterior y que estaba resultando de extrema utilidad.  “Papito, con cuidado, que soy virgen, por favor”, me dijo el muchacho, mientras lo ponía de cuatro patas y le enseñaba cómo se levanta el culo para una mejor penetración.  Poco a poco le puse la crema y le fui metiendo el consolador chiquito, lo encendí para que le diera vibración, lo cual parece que le fascinó.  “Ayyy, si, que ricoo métamelo, uyy  que rico se siente, eso es, eso es lo que quería, que alguien me estrenara el culo, me siento tan puta, me encanta, muévalo siii asiiii asiiii…”, yo estiré la mano por entre sus piernas para tocarle sus genitales, me sorprendió la textura tan suave y deliciosa de su vello púbico y de la piel de su pene, me encantaron sus huevitos con apenas vello, y sobre todo que fuera capaz de mantener la erección cuando lo penetran.

Cambié de tercio y lo penetré con el consolador grande, que ya tiene el tamaño de una pinga normal, para ver si estaba listo,  “ayyy….  me duele, suavecito, si así suavecito, muévalo, cójame con el consolador, uyyyy siiii  que ricooooo…  deme, métalo hasta la empuñadura, si….   ayyyy duele, pero que ricooo,  por fiiiiin   ya se lo que es bueno….” mientras yo le metía cada vez más rápido el juguete; luego de cinco minutos, le dejé el juguete adentro, y  le dije, “Ahora vas a aprender como se comporta un playo puto como vos, metételo vos mismo y me la mamas a la vez”, moviéndome para ponerle mi verga en la cara, la que engulló con un placer indescriptible, mientras se metía y se sacaba el dildo.  Al minuto, ya yo estaba listo para penetrarlo, le dije “sácate eso, que ahora viene lo bueno, hágame la V de la victoria (levantar las piernas en forma de V, mostrando el culo para que se lo cojan) puto”.  “Si… por fin, si métamela… Ahhhyyyyyy  cabrón…   que ricooo metala más, hasta los huevos, hasta los huevos, porfa, hazme tu putaaaaa….”, gritó el mancebo mientras yo le ponía la verga en el culo y lo penetraba de un solo empujón.  La sensación de cogerme un culito virgen siempre es deliciosa, y Maikol lo tenía apretadito, pero suave, entraba como una seda, solo que sumamente apretado.  Empecé el mete y saca con furia, ya los dos estabamos sudados y rebosantes de excitación, así que la eyaculación no podía durar mucho.

“Vate vuelta, para darte de perrito, zorra!!!”, le dije sacando mi verga, brillante de la crema que le puse en el culo al gay adolescente, al darse vuelta lo agarré y con la misma fuerza lo penetré de golpe, solo que esta vez se la metía y la sacaba completa, y otra vez hasta adentro y otra vez hasta afuera, “que rico, si, sáquela y la mete, es como que me desvirgues muchas veces..  ayyyy  que ricoooo papacito”, me decía con la cara clavada en la almohada, y así hasta que ya no aguantábamos.  “Me vengooo,  me riego putito  toma tu primer leche…  cómetela toda, te voy a llenar el culo de lecheeeee” le dije mientras le llenaba las entrañas con una, asombrosamente profusa, regada….  “Siii que rico, la sientoooo la sientooo, me vengooooo  yo también me riego”  dijo desesperado, al momento en que empecé a sentir como su esfínter se contraía con gran fuerza, como queriéndome cortar el pene, una y otra vez, le puse la mano en su pene y sentí la cantidad asombrosa de deliciosa leche que había soltado el chico.

Luego de unos minutos, y ya repuestos me dice “pues Mario, lo lograste, definitivamente si, soy gay”, “ok, probemos si eres pasivo o activo, ¿te parece?” le dije mientras me agachaba a chuparle su pene blanco suave y lleno de semen.  “Uy si que rico, mámelo…  ¿usted quiere que se la meta también, Mario?”…  “Si, hace años no siento una pinga en el culo, y vos la tienes del tamaño perfecto”, le dije.  Oh juventud, el chico la tenía tiesa y dura como piedra en menos de un minuto, mientras se la mamaba, yo mismo me ponía la crema en el culo, y me metía los dedos; cuando ya estuve listo, le dije “Acuestese de espaldas, que yo me quiero sentar en esa picha”, y me puse de cuclillas, poniéndome esa verga quinceañera en la entrada de mi culito, no virgen, pero si muy fuera de práctica.  Poco a poco me fui introduciendo su pedazo de carne, hasta que me senté totalmente penetrado, la sensación fue, como siempre, placentera, me sentía delicioso, así, empece a bajar y subir cada vez más rápido, sintiendo como me revolvía los intestinos, y como me tocaba la próstata por dentro, produciéndome un gran placer, y una erección mediana.  El estaba como loco, no dejaba de ver mi pinga brincando sobre su estómago, hasta que la agarró y empezó a tratar de masturbarme, sin mucho éxito, pero contribuyendo grandemente a mi placer.  “Uyyy si, sientese, que rico, métasela toda, siiii, métasela…” me decía el chico, a lo que yo aumentaba la velocidad y la fuerza de los brincos…  “Siii, me riego otra vez Mario, no pareeee  que rico, métasela bien ricooo…  siiiii no pare…  ahhgh aghghgha ahghghgghgayayyayahghgh  que ricooooo… tome mileche…” “damela, maricón riégate en mi culoooo…”  le dije al momento que sentía venir su leche en mis intestinos…  fue fantástico.  Caí sobre el, bañado en sudor y con una erección tremenda, le puse mi boca al oído y le dije, “¿estoy por regarme otra vez, te la quieres tragar?”.  Inmediatamente se puso sentado y se abalanzó sobre mi pinga, que si bien no estaba totalmente erecta, si estaba a punto de largar su ansiado néctar.

Me la empezó a mamar y al minuto le pedí que me metiera un dedo en el culito, y me masajeara la pelotita que sentía arriba (la próstata)…  “Siii, putita trágatela toda  toma tomaaaaaaaaaaaaa….  yessssssssss” le grité al tener el orgasmo.  Pude ver como se la tragaba, y como me limpió la picha hasta dejarla totalmente limpia, aún después de estar sentados me salía un poquito de semen, y él decía “no hay que desperdiciarlo!!”, agachándose de nuevo a limpiarme la verga.

Ya pasados unos minutos, nos bebimos las cervezas de golpe, y le pregunté: “¿Qué te pareció la experiencia!!!”, “bárbara, nunca he sito tan feliz en mi vida”;  “Me alegra mucho, de veras, y te agradezco que me hayas escogido para ser tu primero, yo se que te morías de ganas de que te rompieran el culo, pero gracias de todos modos”, “No, Mario, a usted las gracias, si no hubiera sido tan comprensivo toda la tarde, nunca me hubiera atrevido con usted ni con nadie” “De nada, por cierto, ¿qué te gustó más? ¿Coger o que te cogieran?”.  Sin pensarlo me dijo, “uyyy… no hay nada comparable a tener una pinga metida en el culo de uno, me encantó que me cogieras, tan es así, que cuando te cogía estaba sintiendo rico, lo admito, pero en el momento en que me vino por la mente lo rico que estaba usted sintiendo con una pinga adentro, me regué como bestia”.  Seguimos hablando un rato, hasta que la computadora quedó arreglada, antes de irse me dice en el portón de la calle: “Don Mario, yyyyy  ¿se irá a repetir esto?”, yo hice que la pensaba y le respondí “no te lo prometo, pero la verdad la pasamos bien, déjame pedirle a Gladys tu celular, y ahí vemos ¿te parece?”  “Si claro, yo se que soy solo un joven adolescente quinceañero para usted, pero me gustaría hacerlo de nuevo”.  “Ok, primero consíguete un hombre fijo, así no te vas a apegar a mi, una vez que tengas cabro, me avisas y si todavía quieres, ahí vemos, ¿Ok?”.  Le dije cerrando el portón, la verdad es que así es mejor, porque sino se enamoran, por alguna razón todos se enamoran de quien les rompió el virgo.

Cuando entré a la casa pasé directo al estudio, donde me encontré a Gladys semidormida, espatarrada en la silla ejecutiva (que a ella le quedaba inmensa por ser tan chica), desnuda, pero con la falda tirada sobre el cuerpo a manera de poncho.

“Quéeee ¿Te dormiste?” le dije despertándola sin misericordia.

“Que vaaa nombreee  si estuvo fuertísimo”, “Bueno, deje la ropa ahí tirada, voy por un par de tragos y nos sentamos en la piscina a hablar del tema, ¿si?”

Diez minutos después estabamos comentando el asunto a fondo  “No sea bruto, cómo lo sedujo, ese maesillo ni siquiera vió la pinga venir”, “No creas, se estaba quemando porque le rompieran el culo” “De veras era virgo…mhmhmh… te comiste dos culos virgos en pocas semanas, aprovechado…”  dijo ella refiriéndose también a su propio culito de trece añitos, virgen hasta hace varias semanas.

“Mario, definitivamente es super sensual, feo, porque los hombres desnudos son feos como la gran puta, pero si super sexy, para cuando se la metiste ya yo me había quitado toda la ropa y me estaba metiendo la botella de cocacola en el culo, de la templazón que tenía; ahora entiendo porqué Denis nos envidia a las mujeres, espero que le vaya bien en su vida de gay”…  se tomó un sorbo de su trago y me dijo, “Claro, al principio me puse celosa, luego al final también, cuando él te estaba cogiendo, me pasó por la mente hacértelo yo, y de solo pensarlo me regué, pero después me enojé porque el que te cogía era ese playo y no Yooo!!!”.

Bueno, el asunto es que después de un par de tragos me convenció de que quería cogerme, pero otro día, que no tuviera el culo usado, por un hombre.  Tan así, que subimos a mi cuarto y ordenamos por internet un “Feeldoe”, que es lo último en consoladores strapon para que ella me cogiera, claro, viniendo desde Miami iba a durar su par de meses, pero que esta enana me iba a coger, me iba a coger.  En dos meses me iba a violar una chiquilla de trece años, solo de pensarlo se me paró nuevamente.  Al verlo me pidió un polvito rápido, yo estaba muy hecho mierda para tener sexo, pero ella estaba lista, así que lo más que pude hacerle fue una mamada y mandarla para su casa con un buen orgasmo de despedida.

La historia la seguiré en el siguiente capítulo, les parece?

Saludos, si quieren me pueden escribir a Cotico: tico6013@yahoo.com

Mi vecina Celia

Esta historia es real  y sucedió así:

Soy Alan, mido 1.75, tengo buen cuerpo ya que siempre he ido al gimnasio, soy guapetón por lo que no me quejo de mi suerte con las mujeres, estoy casado con Laura y con un hijo de 1 año el cual por azares del destino yo cuido ya que el negocio que había puesto el dueño donde rentaba me robo todo, vivo en una colonia bien donde las casas están en conjuntos de cerradas por lo que hay varios vecinos en cada cerrada. Bueno esta vez les contare de mi vecina Celia, ella es delgada de 1.70 de estatura cabello con mechas rubias piel tostada ya que va seguido a asolearse, unas tetas redondas y paradas muy ricas y unas nalgas también que la gravedad no ha hecho nada por perjudicarlas y unas piernas largas y delgadas que vuelven loco a cualquiera, ella vive como a cinco casas de la mía, somos buenos vecinos y nos frecuentamos con otros mas para tomar la copa o convivir en el jardín haciendo una carne asada.

Cierto día me la encuentro cuando yo llegaba de la tienda con mi hijo y ella salía con el suyo para dejarlo en la guardería, y me pidió unos papeles ya que ella trabaja en seguros y es edecán (imagínense como está) a lo que le dije que ya los tenía que en cualquier momento pasara por ellos, me dijo que después ya que iba de salida pero regresaba rápido.

“OK te dejo la puerta abierta y los papeles en la mesa por que voy a dormir al niño y me avisas”. Le dije.

“Si yo paso no te preocupes”

Mi hijo se durmió rápido y lo acosté en su cuna, cerré su puerta para respetar su sueño, aunque tiene el sueño muy pesado ya que no se despierta aún gritándole al lado.

Espere a Celia en la sala en lo que detallaba un currículo que iba a entregar pronto, al ver que no llegaba me subí a bañar, ya desvestido, me meto a la regadera y me enjabono el cuerpo y aplico el shampoo para después enjuagarme todo el cuerpo, es en eso que siento que me agarra el miembro una mano que viene de atrás mío por lo que me alejo de un salto y me quito el exceso de agua de la cara para descubrir que es Celia completamente desnuda y metida en mi regadera.

“Hola espero no te importe pero llegue desde hace rato y me metí pensando que estabas durmiendo al niño, escuche el ruido de la regadera, al principio me quise ir pero me ganó el morbo de verte desnudo ya que siempre me has gustado y aquí estoy”

Yo estaba perplejo ya que era una visión lo que tenía enfrente de mí, la mujer que también me gustaba desde hacia mucho desnuda a punto de entregarse a mis mas bajos instintos.

“Como crees que me va a molestar” y ya no la deje decir nada por el beso que le plante en la boca, esos besos que absorben toda el alma, que te limpian las amígdalas con la lengua y estaba siendo correspondido ya que ella hacia lo propio con su lengua en mi boca, con mis manos que al principio la tenían sujetada de la diminuta cintura, bajaron y empecé a amasar sus nalgas, yo estaba loco de calentura y ella también ya que podía sentir como su cuerpo se estremecía con oleadas de corrientes eléctricas internas, ella con sus manos me masajeaba diestramente el miembro logrando aun mas una erección en todo su esplendor. Al sentir esto Celia abrió los ojos y me dijo “siéntame aquí, te quiero cabalgar”, no la hice esperar mas, la tomé de la cintura y la acomodé en mi erecto miembro, pude sentir que su depilada puchita estaba empapada no solo por el agua de la regadera que nos recorría los cuerpos sino de sus propios jugos, por lo que no hubo ninguna fricción al colocarle la punta de mi pistola en su entradita. “Uff que rico” me dijo “y solo es la punta, espera que llegues al tope”. Tengo que confesar que lo tengo estándar 17 centímetros de placer puro. Conforme la fui deslizando hasta abajo Celia abría los ojos mas y mas hasta que llegó al tope, me dijo. “Espera, no te muevas por favor hace mucho no me cogen” Ella es madre soltera, no entiendo como no tiene pareja ya que es un bombón de mujer. Ella empezó el movimiento de cadera, de un lado al otro, lentamente, yo que estaba a mil por hora le besaba el cuello y lamía y mordisqueaba los pezones por lo que se calentó aún mas y comenzó a moverse mas rápido, gritando y gimiendo de placer, yo la tenía sujeta de las nalgas soportando el peso de ella con los brazos, por lo que se me tensaron y se me marcaban más los músculos, ella se agitaba todo el cuerpo a lo que decidí subirla y bajarla, como la sostenía de las nalgas fue algo muy fácil, primero lento y después de 2 minutos la movía más rápido, por lo que gritaba y se sujetaba de mis hombros en cada sacudida que le daba. “¡Me vengo, me vengo, aaayyy que rico me coges, dame mas, dame mas, no pares, ya casi termino!” 2 segundos después siento una lluvia cálida y pronunciada en mi miembro enterrado, se había venido, yo todavía estaba bien ya que no es por presumir pero tengo bastante experiencia en esto ya que desde chico fui muy cogelón y adquirí mis mañas. Celia descansaba aún ensartada en mi pistola.

“Aún estoy caliente sabes? Quiero mas de ti” Ella estaba completamente mojada por el agua de la regadera y el verla con las gotas escurriendo en su cuerpo me excite aún mas, la baje con cuidado ya que le temblaban las piernas por el orgasmo que tuvo. Yo contemplando su cuerpo seguía teniendo la erección de antes pero con el pito mucho mas duro, con su mano derecha me agarra la verga y me lo empieza a acariciar y me dice “Sabes?  Tengo una fantasía que quisiera cumplir contigo” “A si? Y cual es?” Le conteste. “Que me cojas por el culo, nunca lo he hecho por ahí pero desde que te conozco se me ha antojado, que dices” “Es mi sueño hacértelo por ahí, no sabes cuantas veces he soñado con esto Celia” antes de terminar de decirle esto la voltee y su espalda dio contra mi pecho, ella con sus manos tomó mis huevos y los jugó entre sus dedos, yo besaba su cuello desnudo ya que ella había hecho a un lado su larga y china cabellera con mi mano izquierda tomo su seno izquierdo y lo masajeo terminando en su pezón el cual tomo con el pulgar y el índice y lo juego delicadamente dando algunos pellizcos, Celia se estremecía cada vez mas, con mi mano derecha le meto el índice en el culo para empezar a distender los músculos, comienzo un mete saca por lo que Celia se estremece aún más, saco el dedo y le meto ahora dos, haciendo la misma acción, saco los dedos y me enjabono la verga. “Con tus manos ábrete las nalgas” Le digo mientras pongo la punta de mi pistola en esa entradita estrecha que casi me grita cógeme, ella obediente se abre y yo empiezo a meter despacio la punta, con mis manos en sus caderas voy empujándola delicadamente hacia mi. “Con cuidado por favor recuerda que soy virgen del culo” Me dijo y eso me excitaba mas, ella estaba muy excitada también por lo que sola se fue acercando mas a mi “Ufff que rico entra, que rica la tienes” me dijo cuando ya estaba a la mitad por lo que me detuve para que se distendiera mas el culito que se estaba comiendo a mi verga, segundos después le dije “Estas lista?” “Que vas a hacer ..” dijo, antes de que pudiera terminar la frase se la termine de meter de un solo golpe por lo que Celia gritó de dolor pero también de placer, sobre todo de placer, “Ay que rico, cogeme, desmadrame el culo, que rico” Le estaba dando unos empeñones durísimos por lo que mis huevos rebotaban en su cuerpo. “Te gusta así?” Le grite, ella estaba con sus manos recargadas en la pared y yo profanándole su culito, ese culito que tantas veces soñé hacerle esto que le estaba haciendo ahora. “Aaayyy me vengo otra vez, cogeme, no dejes de culearme, aaayyy que rico, nunca había sentido esto” Me dijo mientras dos de mis dedos estaban ensartados en su puchita. “Te siento hasta los intestinos, me vas a partir en dos, pero no pares, aaayyy que rico” “Ahora me toca a mi flaquita, me vengo” le dije. “No te salgas quiero sentir tu leche en mi, aaaah, aaaah” Jadeaba y se retorcía de placer haciéndome sentir aún mas su estreches. “Ahí te va mi leche flaquita” al decir esto la verga me explotó en un segundo, parecía fuente no paraba de salirme semen, de su culo se escurría esta leche espesa y yo seguía el movimiento, claro mas despacio, hasta que ella calló al suelo casi desmayada de éxtasis. Yo me senté a un lado de ella, Celia jadeaba y tenía la respiración muy acelerada. “Acabo de tener el orgasmo de mi vida, no mames, que manera de coger”. Me dijo. “Espera y veras lo que es cogerte” Le contesté.

Nos secamos y seguimos dándonos besos tan calientes que nos fuimos a mi recamara, ahí la tumbé en la cama, quedo con las piernas abiertas, como se me antojo esa puchita depilada y con las marcas del bikini, que acto seguido le empecé a mamar de una forma que me dijo al cabo de 5 minutos. “Te vas a comer mis tripas mi amor, espera, me vengo otra vez, no es posible aaahh, aaaaahhh” y termino otra vez y yo gocé la vista que me proporcionaba su desnudez, como estaba bien lubricada y mi verga otra vez erecta me fui sobre ella metiéndosela de un solo golpe, ella bramó de dolor y mucho placer. “Estoy súper excitada, cogeme fuerte”. A lo que yo muy obediente se lo hice como me lo pedía, un mete saca tan violento y rico a la vez que la hacia gemir de placer, esto duro como veinte minutos, me detuve y la voltee, ella casi no tenía fuerza y se dejaba hacer todo, le puse una almohada en el vientre para levantar su culito el cual se le veía como los labios de un negro mandando un beso. Su puchita estaba roja y empapada por lo que se la volví a meter hasta adentrote un solo golpe, la cabalgue fuertemente hasta que me dijo casi gritando. “Me vas a matar, viene otro orgasmo, que bruto con razón tu mujer es feliz, ya casi, ya casi”. A lo que le contesto “Si me esperas nos venimos juntos”, “Si papito vente conmigo si, si, aaaah, aaaah, ya casi!”. “Vente ya flaquita, vente conmigo”.

La oleada se sintió en los dos cuerpos como si fuera uno solo y de su puchita salió un líquido turbio, se vino, y mi leche que le chorreaba de la rajita. Me quede adentro de ella como 5 minutos mas y me acosté a su lado, después de una hora despertamos y nos vestimos, la tuve que llevar a su casa ya que según ella, aún le temblaban las piernas.

Esta fue la primera vez que tuvimos algo que ver Celia y yo, en otra entrega les contare lo que pasó con mis demás vecinas.

Mis dos Rodrigos. II parte

Pero enseguida me puse feliz al recordar que otro Rodrigo, mas grande y ahora, por supuesto mas lindo, me esperaba en la sala para acompañarlo toda la noche.

Me bajé al primer piso y ahí estaba el. Ya sin su uniforme habitual y ahora con una remera bien ajustada a su cuerpo que decia “I love Medicin” y unos pantalones oscuros. Me miró y me sonrió. Que suerte que venis, aca ya estaba muy aburrido. Me dijo el joven medico. Yo le dije: Y si, ya no le aguantaba mas al tipo este que me fui recien a verle. Y porque asi? No era tu amigo? Y yo le respondí: Y yo pense que era. Me trato mal y me fui. Y a el le parecia importar lo que le contaba. Pero que imbecil que es y encima que venis a visitarle. Dijo mi nuevo amigo Rodrigo. Y lo peor es que mañana me tengo que quedar toda la mañana y quien sabe si todo el dia porque su mama no puede y me ofreci para que no este solo, pero ahora me arrepiento porque no le puedo ver. En ese momento sentia una rabia enorme ya que recorde todo lo que me dijo después de haber estado desnudos en la ducha y después de haberle chupado la pija y lamer todo su semen. Realmente estaba muy enojado con Rodrigo, vino a mi casa, escapandose de un ladron, le curo su herida, después nos dejamos llevar por la excitación y nos chupamos la pija y después nos besamos bajo la ducha y ahora me dice que se arrepiente y que le doy asco. Todo eso pense, mientras que el nuevo Rodrigo, el casi medico me dijo: Y que paso, o sea que te dijo para que le odies tanto. Yo ni loco le pensaba contar a el que habia cojido con el universitario. Solo le dije: Nada, es muy largo para contar. Pero el me dijo: Tengo toda la noche para escucharte. Y se rio. Cambie de tema y super rapido le dije: Ahh eso te queria preguntar, hasta que hora tenes que estar despierto. El me dijo: Todos los sabados me toca hacer guardia. Vengo ya a la tarde por ahí. Si alguien viene accidentado a las 3am tengo que estar yo ahí despierto. Y hasta las 6 no mas después descanso un rato hasta el mediodia y vuelvo a trabajar hasta las 7 y a veces me quedo hasta las 11. Yo le miraba sorprendido. Venia todos los sabados de tarde y vivia en el hospital de mi papa hasta el domingo de tarde. Y nunca le vi. Nos quedamos hablando por muchísimo tiempo. Nos reiamos de cualquier cosa. Contabamos chistes y cosas simpaticas que nos pasaron. Era muy divertido y muy simpatico a diferencia del otro Rodrigo, que mas o menos me traicionó. No tenia nada de sueño y eso que la madrugada anterior me quede despierto chupando la pija del Rodrigo universitario y a la mañana ya vinimos al hospital y le conoci al nuevo Rodrigo, el casi medico, del que me estaba empezando a gustar, a sentir ese cosquilleo y al ver su cara de felicidad cuando le contaba unos chistes. De repente nos quedamos en silencio, no habia mas tema de que hablar. Ya sabia que se llamaba Rodrigo, tenia 24 años, estudiaba medicina, vivia solo con su mama y tiene una hermana mayor que vive en España. El tambien ya sabia mi nombre, mi colegio. Ya se agotaron los temas y ese silencio se hacia eterno.

El rompio ese silencio interminable diciendome: Que lo que paso con el tipo ese, porque cuando me fui a darle la bata y explicarle a que hora venia el cirujano y todo lo demas el me dijo que me cuidara de un chico que se llamaba Lucas y ahí me describio como sos. Me quede congelado, trague un litro de saliva al escuchar eso. No podia decir nada, que le habra dicho el otro Rodrigo al casi medico Rodrigo. Como yo no decía nada continuo. Me dijo que me cuidara porque vos me podías acosar y me podías violar. De donde saco eso? Yo no le dije nada porque me parecia una estupidez lo que me decia. Yo me rei, pero muy nervioso. Rodrigo en serio me traicionó, le conto a este medico que yo le acosaría y a pesar que después de coger el me pidio que guarde el secreto y el es el primero en contar. El seguia hablando: Por eso te enojaste con el? Yo ahí ya tenia que contestar: Y si. Le dije. Y otro silencio permaneció durante varios segundos. Pero el demasiado queria saber la verdad y me continuaba diciendo: Pero que me quiso decir con eso? Vos entendiste Lucas? Yo le respondi: No. El me miro y me noto raro: Que seco contestaste. Ahh me olvide contarte que el tambien me dijo que te vigile mañana de mañana para que no entres a su habitación y le violes. Y se rio.

Yo ahí ya estaba furioso con el Rodrigo internado. Quien se cree para decirle a un extraño que me vigile para que no entre a su cuarto y encima decirle que le iba a violar. Yo le dije al casi medico: No le hagas caso es un idiota. Ahí en seco me dijo: Vos tuviste sexo con el o que? Me descubrió pero no le iba a decir la verdad y me hice del enojado y gritando le dije: Estas loco? Que imbecil que sos! Porque decis eso? Pensas que soy puto o que? Ahí el rapido al notarme furioso me dijo: Perdón, perdón, no se porque se me vino eso, como me dijo que le ibas a violar, no se, dije por decir no mas. Perdón enserio! Y yo todavía fingiendo mi furia le dije: Pero nada que ver! Es un idiota el puto ese! Ïnventa ahí que yo le acoso y que quiero tener sexo con el. El me respondio: Si, tenes razon, no se porque dije eso, quizas porque hace rato que no tengo sexo. Y se rio. Yo le mire y me rei con el. Fue muy simpatico la forma en que dijo eso. Y hace cuanto no tenes sexo? Le pregunte. Hijoo, hace mucho, es que corte con mi novia y tuve una o dos veces no mas. Es que ella se pasaba estudiando y yo tambien y los fines de semana ella trabajaba y yo venia aca. Me empezo a gustar saber la vida sexual de Rodrigo y le pregunte: Y da gusto? Y el riendose: Que putaa, lo mejor es! Pero la cagada es que la tipa esta nunca quiso hacer mas que besos y solo sexo. Yo le pregunte: Nunca te hizo sexo oral? Rodrigo calentandose me respondio: Noo, si ni siquiera queria tener sexo. Era muy religiosa y decia que el sexo oral no era necesario. Se me empezó a parar la pija. Que boba que es, lo mejor es chupar una pija. El me miro sorprendido: Lo mejor es chupar? No me di cuenta que me confese ante el. Nooo, perdon, que te chupen quise decir. Y el me miro con una sonrisa enorme: Pero ya te chuparon? A mi nunca y me encantaria que me chupen. Rodrigo se estaba confesando. Me pidio quiera o no, que le chupe. Yo ahí ya me acerce a el y me pare, porque los dos estabamos sentados. Cuando me pare no me di cuenta que mi pija estaba re parada y se notaba mucho porque mi pantalón lo marcaba. Ya queria decir la verdad y le dije: Si, ya me chuparon y fue lo mejor. Pude notar claramente como se le paraba su pija y como el veia la mia. Me acerque mas a el, y el todavía sentado, al frente del telefono. Me agache y ya tenia al frente su pija para poder mamarla. El me miro y me dijo: Seguro? Y yo ahí ya le empece a tocar su pija, que se sentia muy dura.

Todavía encima del pantalón le tocaba y el ya empezaba a sacarse el pantalón y quedo en boxer. Ya queria arrancarle el boxer y chuparle ya de una vez, pero yo queria que espere lo mejor. Le tocaba sus vellos y un poquito su pija. El ya se sacó la remera y el me dijo que yo tambien me quitara y me quite la remera. Tenia unos abdominales bien marcados y tenian mucho vello.

Sus pectorales los tenia bien marcados a diferencia del otro Rodrigo que seguramente ya estaba durmiendo. Yo seguia con mis pantalones y agachado tocando su pija y masturbandole de a poquito. Estaba por sacarle el boxer y ya chuparle hasta que suena el telefono. Los dos nos asustamos y el rapidamente atendio. Era el portero que le aviso que abajo habia una nena que se accidentó. El se puso su pantalón y su remera y agarro algunas cosas.

Me sonrió y se fue corriendo. Mire el reloj y ya eran las 4.15. Que rapido paso el tiempo. A las 12 y media por ahi fue la ultima vez que le hable con el otro Rodrigo y ya hacian 3 horas que estaba con el casi medico que ahora de urgencia tenia que curar a una nena. Quien se lastima a las 4 y media de la madrugada. Me puse mi remera y después de varios minutos me baje para ver lo que hacia el joven medico al que casi le chupo la pija. De repente me perdi. No sabia ni en que piso estaba y donde estaba Rodrigo. Me sentia mareado, tal vez por no dormir nada la noche anterior. El hospital se volvia mas oscuro a medida que buscaba un ascensor. Me parecio mejor volver a la salita esa donde casi tuvimos sexo pero ni eso me acordaba donde estaba.

Estaba desesperado. Como me iba a perder en el hospital, donde mi papa es uno de los dueños, y que desde tengo uso de razon vivo y duermo en ese hospital. No encontraba nada familiar, parecia un lugar nuevo. Llegue al ascensor y por lo menos ya me acorde en que piso estaba la oficina de mi papa. Pero no sabia en que piso estaba Rodrigo haciendo la curación. Asi que me fui no mas al lugar que mas seguro me parecia en ese momento. Llegue y veia ahí el colchón, donde supuestamente tenia que dormir, pero no me entraba el sueño y ese mareo repentino paro. Queria volver con Rodrigo, quería chuparle, queria mostrarle lo que es sentir que te mamen. Ya quería tocar esa pija enorme que todavía ni vi. Vi el reloj y ya eran las 5. Tarde media hora en encontrar algun lugar seguro. Me quede por lo menos otra media hora ahí en la oficina ya que me distraje navegando en Internet y el tiempo paso muy rapido. Ya veia por la ventana que se iba aclarando el dia. Ya era domingo y afuera ya sentia mucho ruido. Como tal me dijo Rodrigo que hasta las 6 no mas era su turno ya que venian las enfermeras y demas medicos. Mi papa suele llegar recien al mediodia los domingos. Ya sali seguro a buscarle a Rodrigo. En el camino ya me topaba con medicos, enfermeras y pacientes. Ya no habia esa paz y calma que habia a la madrugada. Llegue a la salita y no le encontre a Rodrigo. Me desespere, ya quería verle y no le encontraba.

Recorri todos los pisos para buscarle pero no habia rastros del joven medico. Miro el reloj principal y ya eran las 6, a esa hora el ya terminaba su turno y se iba descansar. Y de repente me acuerdo del otro Rodrigo, delque me traiciono y quise ir a visitarle y a hablar con su mama para saber a que hora se operaba. Voy a la habitación 110 y me dicen Adelante. Entro y le veo a Rodrigo, al que le busque por mas de media hora, poniendole el suero al otro Rodrigo. Cuando me miró sonrió, pero no nos dijimos nada. Habla con la tia Susy y me dijo que su hijo entraba a la cirugía a las 8 y que a eso de las 11 ella ya se quería ir a su casa. Rodrigo terminó su labor como medico y se quedo un rato. Le mire y parecia querer decirme algo. Mientras que el otro Rodrigo hablaba con su mama pase cerca del medico y me dijo susurrando: Te espero en la 124. Y dijo en voz alta: Hasta luego y mucha suerte. El otro Rodrigo me seguia mirando con asco, pero no me importaba. Ya quería irme a la 124 y les dije: Bueno tia, vengo a las 11 entonces y mucha suerte con tu cirugía Rodri. Y me despedi. Empece a buscar las habitaciones. 120,121,122,123 y llegue a la 124. Toco la puerta y escucho su voz gritando: Pasa! Entro, cierro la puerta y le veo a el, desnudo en la cama, con su pija paradisima, esperandome. Me excite tanto verlo desnudo, como Dios le trajo al mundo. Estaba ahí tocandose su pija enorme que ahora ya le veia. Estaba totalmente desnudo y todo para mi solo. Llaveo la habitación y me quito la remera. Me acuesto en la cama y nos empezamos a besar. El me tocaba el culito. Y trataba de sacarme el pantalón. Nuestros besos eran bien apasionados. Ya le besaba la nuca y el me quito el pantalón. Me fui lentamente con mis manos y mi lengua y le lamia sus pezones. Mi mano ya acariciaba la punta de su pija. Y me acerco a su pija, que era mucho mas gruesa y grande que la mia y se veia mucho mas excitante que la pija del otro Rodrigo. Yo seguia en boxer y mi pija ya quería salir. Le pelo la pija bien despacio y le miro y el me sonrie. Le empiezo a lamer y a darle besitos a sus testículos bien peludos. Y le doy la primera mamada de la que el nunca se olvidara porque grito de placer al sentir mi lengua rosando su glande y llegando a mi garganta. Meti esa pija enorme de un bocado, casi atragantandome, pero a mi tambien me excito tener su miembro caliente en mi boca. Desde esa primera lamida vinieron otras mas, pero bien lentas, para que disfrute un buen sexo oral. El cerraba los ojos y decia: Ah, ah, ah.

Esos gemidos eran increíbles. A diferencia del otro Rodrigo, que cuando le chupe la pija se quedaba callado. Yo le sigo chupando esa polla y el me dice: Para! Ahora es mi turno. Me acuesto al lado de el y Rodrigo se para y me quita el boxer y dice: Hijo de puta, que grande tenes! Y me rei. No sabia como comenzar, empezo a pelarme con su mano, y lo hacia muy rapido y me dolia. Le dije que me pele mas lento y ahí disfrute que me masturbe lentamente. Empezo a chupar mi pija y dentro de su boca me lamia. Fue algo extraordinario como me mamaba. Como yo estaba acostado y el me chupaba la pija con una mano empezo a tocarme abajo del testiculo, donde comienza la abertura del culo. De repente deja de chuparme y me alza mis dos piernas sobre su hombro e intenta meterme. No podia. Era muy difícil la posición.

Entonces me doy la vuelta y me pongo de a cuatro. El empieza a ensalivarme el ano con un dedo. Y abria con sus dos manos mi ano. Ahí coloco su pija y de una metio gran parte de su pija en mi culo. Me dolio mucho esa entrada y el ya no podia meter mas. Saco de nuevo y trato de nuevo de meter. Yo le ayudaba con mis dos manos para que entre. Después de varios intentos fallidos me metió completamente hasta sentir sus testículos tocar mi culo y sus vellos pubicos rozar con los mios. Se quedo por varios segundos ahí quietito con su polla dentro de mi culo. Cuando saco enseguida me metio y ya fue muy facil y se sentia de lo mas placentero. Me metia mucho mas rapido, como esas películas pornos. Sentir su miembro dentro de mi cuerpo fue algo extraordinario. Cuando mas lento me metia mas disfrutaba. Como las mujeres tienen su punto G, en donde alcanzan el mayor placer, yo creo que en el culo tiene que haber un punto, aunque el hecho de que te penetren ya es un verdadero orgasmo, tiene que existir un punto en el culo. No podia contar cuantas veces sacaba su enorme pija y me metia porque estaba disfrutando al maximo y Rodrigo tambien disfrutaba por los gemidos que hacia. Cuando saco su polla por ultima vez se acosto. Yo me quede un ratito de a cuatro pero me di cuenta que Rodrigo ya estaba acostado, desnudo, esperando que hagamos otra cosa. Me tire encima de el y nos besamos de nuevo. Como yo estaba encima de el, nuestras pijas chocaban, como si fuera que se besaban, mientras nosotros nos lamiamos. Yo quería tambien meterle y  que el sienta lo que se siente que te penetren. Paramos de lamernos los labios y me arrodille y alze sus piernas sobre mi hombro. Me excito ver tantos pelos pubicos al terminar su pija y comenzar su ano, que en vez de meterle ya de una vez me fui y le lami esa parte. Sus testículos lo meti en mi boca y después con mi lengua le lamia esa parte. El gemia de placer. Entonces el, voluntariamente alzo sus piernas y ya tenia su culito peludo frente a mi cara. Le tocaba sus pelitos y con mi lengua los rozaba. No quería tanto meter mi lengua en su ano, entonces solo besaba y lamia sus nalgas y volvia a esa parte donde terminaba sus testículos y comenzaba el culo. Entonces el ya me pide que le meta. Se da la vuelta y me abre su culo pidiendo que meta mi pija, que según el era enorme. Comienzo a rosar. Y le meto. A mi me dolio bastante la primera vez, pero al le excito tanto que grito de placer. Lo saque lentamente y el me pedia mas rapido. No podia complacerle porque a mi me seguia doliendo, prefiriria mil veces meterle con condón. Entonces deje de meterle y solo hacia el acto de meterle con mi miembro afuera golpeando su nalgas. El se acosto de nuevo y me dijo: Lucas esto fue increíble! Yo le respondi: Si, fue lo mejor y no me arrepiento por nada en el mundo. Entonces el salto de la cama y se paró y me dijo: Y si nos bañamos para no ensementar la sabana y tenga que limpiar de nuevo. Yo ahí me pare y el me agarro de la mano. La duchita de la pieza del hospital era muy chiquitita y el agua salia bien fria, pero igual nos metimos y como estabamos re calientes no sentimos el agua fria cayendose sobre nuestros cuerpos desnudos. Bajo la ducha nos abrazamos bien fuerte. Yo acariciaba sus brazos musculosos y el me acariciaba mi culo. Nos quedamos en esa posición por varios minutos. Solo abrazados y desnudos bajo la ducha. Pareciamos una pareja bailando musica lenta en una fiesta. Entonces el agarra mi pene y yo el suyo y nos masturbábamos al compás de esa musica lenta que bailábamos. Entonces el me abraza super fuerte yo suelto su pija y tira todo el semen. Senti algo caliente derramandose por mi cuerpo. El ahí temblaba mientras expulsaba ese semen espeso y calentito. Quizas cerro sus ojos y disfruto de ese momento.

Expulso mucho semen. Yo me masturbo rapidamente y enseguida suelto mi semen y el agarra con su mano y se lo pone en sus pectorales y se esparce por todo su cuerpo. Jamas pense que iba a hacer eso, pense que iba a dejar caer el semen, que por cierto yo tambien expulse mucho, caer en el piso. El agua borro y limpio todo el semen en su cuerpo y en nuestras pijas. El cerro la ducha y me dio un besito. Se seca con la toalla y me tira para que yo me seque y sale del baño. Yo tarde en secarme y me voy junto a el y lo veo ya acostado en la cama. Yo me acuesto y como habia solo una almohada yo me recuesto sobre su hombro. Le doy un beso con lengua y dormimos. Yo estaba re cansado que enseguida me dormi y por lo visto el tambien. De repente escucho un ruido. Era Rodrigo ya vestido con su uniforme de medico listo para irse a trabajar. Yo me estaba despertando de ese sueño, de ese momento increíble que pase con el. Todo dormido le pregunto: Adonde te vas? El me responde: Me voy a trabajar, ya descanse demasiado. Y se rie. Me da un besito y sale de la pieza. Miro mi reloj y ya eran las 10.30 de ese domingo sensacional que vivi. Me vesti y cerre la puerta de la habitación 124. Me fui a la 110 donde me esperaba el otro Rodrigo traidor y su mama. Entro y su mama e alegra: Ahh que suerte que ya llegaste Lucas! Ya quería irme a casa! Se despidio de su hijo y sale. Yo le veo y tenia toda la mano enyesada por la cirugía y todavía el suero en su mano. Me dio un poco de pena verlo asi, pero después de lo que me dijo ya no quería saber mas nada de el. Me sonrio al verme pero apenas podia hablar. El se durmió y yo tenia tambien sueño y me dormi en el sofa para visitantes. De repente alguien toca la puerta y entra y era mi Rodrigo trayendole el almuerzo al Rodrigo enfermo. Yo sonrei al verle y el tambien. Rodri, el recien operado, no entendi porque nos reiamos los dos. Yo sentia cosquillas al verle asi vestido, con su uniforme de medico, siendo que le vi desnudo y le mame su pija. El dejo el almuerzo se despidio y cerro la puerta. Yo salgo corriendo de la habitación y le segui al medico. Le abrace y el me dijo: Aca no! Y yo le respondi: Ya se, pero que tiene que te abrace. Y el sonrio y me dijo: Bueno anda alimentale al pobre ese y después me voy a ver como estas. Y se fue rapido, seguramente a la salita donde empezamos a conocernos. Vuelvo a entrar a la habitación donde estaba en enfermo y lo ayudo a almorzar. El tenia su bata y no se dio cuenta que sin querer se veia sus vellos pubicos y una parte de su pija. No me excito para nada, siendo que dos noches anterior estaba obsesionado y enamorado de el. Y siendo que vi esa pija parada, lo chupe y lo vi desnudo, nada se compara con lo que tuve con el otro Rodrigo, el casi medico. Tal vez no sentia nada mas por Rodri, ya que después de que vino a casa y nos vimos desnudos, me dijo que sentia asco y que era un puto. Y mas estaba enojado porque le dijo al medico que se cuide de mi porque le iba a violar. Pero después pense y me percate que gracias a que Rodrigo le dijo eso al otro Rodrigo, el casi medico, que se cuidase de mi, coji y tuve una de las experiencias mas placenteras de mi corta vida. Porque si el no l decia nada al medico, no ibamos a empezar aquella conversación de sexo que tuvimos el domingo de madrugada.  Mientras que le daba en un tenedor la comida, Rodri se tocaba y se acariciaba la pija. Yo miraba de reojo y no entendia porque hacia eso. De repente alza toda su bata y se empieza a pajear. Yo le digo: Ya no queres comer mas? Y el sonrie y me dice: Tu pija lo que quiero comer! Y se tocaba la pija, que ya estaba grande. Yo sorprendido le digo: no era que estabas arrepentido de lo que hicimos en mi casa y que yo te daba asco. Al pedo te voy a chupar la pija porque le tengo a otro Rodrigo mucho mas hermoso y bueno en la cama que vos. Le hize callar con esas palabras. No me importo contarle que habia cojido con otro tipo y enserio ya no me exitaba verle a el. Pero el se seguia tocandose su pija y me decia: No creo, te moris por estar conmigo y chuparme la pija. Al pedo inventas eso si yo se que me amas.

Yo ahí enojado le decia: Que voy a inventar, mientras que a vos te operaban yo estaba sintiendo una pija en mi culo. Y antes de operarte me dijiste que te daba asco y que era un puto. Y tambien le dijiste a Rodrigo que yo le iba a violar. Que lo que ahora te arrepentis? Y el seguia masturbandose y me respondio: Quien Rodrigo? el medico ese idiota que me trajo la comida. Yo enojado: Que va ser un idiota, vos lo que sos el imbecil. El me dijo: Con ese idiota con cara de boludo cojiste? No pudiste conseguir algo mas lindo que yo? Y se reia. Yo tenia unas ganas de pegarle y romperle su mano recien operada. El se masturbaba y me decia: Ah, ah, ah, dale Lucas, yo se que vos queres. Y de repente entro el otro Rodrigo y al verle a el masturbandose y yo mirando cerro la puerta. Pero Rodri le dijo: No, no, no. Veni aca y cerra la puerta. El casi medico entra y me mira con una cara de sorprendido. Rodri estaba loco, totalmente tarado que le dijo al otro Rodrigo: Ey veni aca y chupame la pija. El le responde: No señor, yo no soy gay. Y Rodrigo se empieza a reir fuertisimo y gritando le dice: Que no vas a ser gay. Aca Lucas ya me conto que cojieron y que lo disfrutaron. Ahora yo quiero que me chupes a mi. Y se reia fuertisimo. Ahí el casi medico dijo: Sabes que, yo me voy de aca. Son unos hijos de putas y vos Lucas sos el peor. Cerro la puerta y salio. Yo ahí salgo y corro junto a el. El joven de 24 años me dice: Sos un hijo de puta, mal parido. Le contaste asi lo que hicimos. Y yo asi que confie en vos. Sos de lo peor Lucas y dejame que me tengo que ir a trabajar.

Yo me quede mudo. Ni perdón le pude decir. Ahí yo empece a lagrimear por todo lo que me dijo, que era cierto. Porque conte lo que hicimos. Porque no me calle cuando el otro se burlaba de mi. Porque no pude guardar en secreto lo que hicimos y que nadie se entere. Entre a la habitación 110 con una rabia. Rodrigo seguia tocandose la pija y pidiendo que le mame. Yo de tanta rabia por lo que paso y para vengarme por lo que me hizo agarro el suero y lo arranco de su mano y empieza a sangrar muchísimo. Rodrigo se empieza a desesperar por el dolor y por toda la sangre que perdia y gritando dice: Lucas ayudame. Llamale a una enfermera, por favor. Yo solo me sente en el sofa y vi como el sufria, a la par que yo sufria por lo que me dijo el otro Rodrigo. El se para con las pocas fuerzas que tenia y toca un timbrecito que estaba al lado de su cama. Ahí yo le digo: Pobre de vos si contas lo que te hize, porque yo voy a contar lo que me hiciste. Dos enfermeras entraron corriendo y ahí yo re actue y le dije: El se quería ir al baño y trate de ayudarle y no se como pero le salio el suero. Ahí las enfermeras lo curaron y le pusieron de nuevo el suero. Una enfermera dijo: Por suerte tocaste el timbre, porque si tardaban mas, esto se le iba a complicar y podia terminar internado una semana mas. Se fueron las enfermeras. El acostado y un poco asustado no me dice nada. Yo me voy junto a el y le digo: Ahora queres que te chupe? Y el solo nego con su cabeza. Me sente en el sofa y no podia dejar de pensar en el pobre Rodrigo, el casi medico, al que yo ahora le traicione. Ese domingo ya todos en sus respectivas casas le pregunto a mi papa muy indiferente: El sabado vino un joven medico a tu oficina a buscar unos papeles. Quien era? Y mi papa me respondio: Ahh ese. Es un pasante de medicina. Pero es muy bobo el tipo. Esta luego era su ultima semana. Y mi mama grito: Bruno! No digas asi del pobre estudiante. Y mi papa respondio: y que voy a decir. No nos servia en el hospital, confundia los materiales y eso. Lo unico bien que hacia era traerme los papeles. Y ahí mis papas se rieron. Yo me quede paralizado al escuchar que mi papa dijo que era su ultima semana en el hospital. Ahí me levante de la mesa y me fui a continuar este relato que aquella vez comencé a escribir. Ahora ya no me encuentro mas con el Rodrigo universitario. A veces pensaba salir a mi casa a ver si le veia pero no me interesaba. Varias veces le vi pero solo nos saludamos con la mirada. Yo se que ninguno de los dos vamos a querer tener sexo juntos, por mas que necesitemos, pero después de lo que paso, ni amigos podemos volver a ser. Ahora ya no se donde esta mi Rodrigo, con el que debute, le entregue mi virginidad, al que le hice sentir lo que es un sexo oral. Ya no se donde esta Rodrigo, el casi medico, que ahora, por todo el tiempo que paso ya estara recibiendo su diploma como medico.

Gracias por leer mi relato. escribime a tortolito@hotmail.com

Enloquecidos y apasionados – Capí­tulo 4.

Como ya dije, este relato es 100% ficticio, pero podría ocurrir. Recomiendo que lo lean desde el primer capítulo, si no lo han hecho ya.

e-mail: tiocarlos52@yahoo.com.ar

msn: tiocarlos52@hotmail.com

Cuando desperté, alrededor de las nueve de la mañana, estuve un rato quieto, pensando cuál sería el mejor sistema para levantarme sin despertar a mi adorada Micaela, acurrucada, desnuda y apenas tapada con la sábana hasta los tobillos; su brazo izquierdo estaba sobre mi pecho, como abrazándome, acostada sobre su lado derecho, pegada a mí. Tuve que contenerme para no comérmela a besos en ese mismo instante. Finalmente, con toda la suavidad de que era capaz, tomé su codo y su muñeca, los acomodé lo mejor que pude contra su propio cuerpo y me levanté, muy sigilosamente. Murmuró algo entre sueños, se acomodó y siguió durmiendo.

Desnudo, me fui al baño y tomé una ducha y, quince minutos más tarde, reaparecí en mi dormitorio. No pude evitar verla y admirarla en toda su deliciosa belleza. Yacía en la cama, de espaldas, abierta de brazos y piernas; me extrañó que, en esa postura, no estuviera roncando. Pero esa carita de ángel y su cuerpito todo, ahora sí, totalmente a mi vista y a mi dispocisión, me volvían loco.

-¡Ay, mi nena hermosa de trece años! -suspiré, en voz baja… inaudible-. ¡Cuánto te amo! ¡Y cuán difícil se plantea nuestro futuro, mi Cielo!

Aún envuelto en una toalla de la cintura hasta las rodillas, buscaba mis mocasines, cuando oí su voz.

-Buenos días, Papito… -me saludó, sensualmente soñolienta, para luego desperezarse, con alguno que otro bostezo.

-Buenos días, mi amor -respondí, con una amplia sonrisa, mostrándome auténticamente feliz-. Voy a vestirme y desayunamos juntos, ¿te parece?

-No -dijo ella, mimosa, lo cual, en cierta forma, me descolocó-. Primero, quiero que me des un besito; y, después, quisiera tomar la lechita… ya sabés -agregó, insinuante-. Yo prometo darte un juguito que sé que te gusta…

Me acerqué a ella, con el simple propósito de besarla: si bien había comprendido sus otras intenciones, de alguna manera, mi mente se negó a tomarlas en serio. Unimos nuestros labios y, en seguida, nuestras bocas comenzaron a chuparse y a saborearse con desesperación. Mis manos alcanzaron su rostro y, desde ahí, descendieron por su cuello y hombros hasta sus irresistibles tetitas, cuyas areolas también acaricié para, luego, pellizcarle los pezones con suma delicadeza; jugué con ellos hasta sentirlos duros como diamantes. Ella, a su vez, me quitó la toalla y empezó a tocar la punta de mi ya endurecida pija, cuyo prepucio corrió hasta que mi glande quedó al descubierto. Se relamió con lujuria, pero no se la metió en la boca aún, sino que tras darle un beso en la “rayita”, la lamió para lubricarla, según ella (ya bastante lubricada estaba, pese a lo cual su saliva vino muy bien), y alejó su carita unos centímetros para apreciarla en su verdadera magnitud. En ese momento, me acomodé de pie a su lado para facilitarle la tarea y para que ambos estuviésemos más cómodos. Enseguida, me miró a los ojos, con cara de niña traviesa y comenzó a pajearme, despacio… muy despacio, girando su manito de derecha a izquierda y viceversa, cada vez que iba y volvía hacia y desde mis huevos.

-¡Cómo me gusta jugar con tu pijota, Papuchín! -exclamó, con esa vocecita de nenita malcriada que me ponía a mil-. ¿De quién es esta pija grandotota, Papi?

-Tuya, mi amor… ¡toda tuya! -respondí, inundado por el placer-. Te la regalo… mi pijota es tu juguete, mi amor, putita mía… pajeame más, mi nenita puta… jugá con tu juguetito nuevo… aaahhhhhh… ¿te gusta, hijita puta?

-Síiii… me gusta mucho, mucho, mucho, Papito. Y también me gusta cuando escupe esa leche tibiecita y espesa. ¿Puedo chuparte la pija grandota que tenés, Papi? Porfiiii…

-¡Claro que podés mi putita! Me volvés loco cuando me lamés la poronga… aaaahhhh… así, mi putita… así… -gemí, al sentir los mojados masajes de su lengua, recorriendo mi tronco, dejando una estela de saliva en mi piel, como si estuviera untando miel sobre un pedazo de pan.

-¿Así, Papi? -interrogó, sólo para calentarme aún más, deteniéndose lo suficiente para hablar con su mejor imitación de una nenita inocente, menor de lo que ya era, pero sin dejar de pasar su manito por mi pene-. ¡Cómo me gusta esta salchicha! ¿Puedo comérmela? ¡Porfi, Papi, porfiii!… -siguió con su juego, como si yo pudiera negarme a semejante pedido.

-Sólo si prometés ser una niñita muy, pero muy buena y obediente y comerte todo lo que yo te dé… mi salchicha y la leche.

-Claro que sí, Papucho… te lo prometo, te lo prometo; pero decime, ¿te gusta cómo te pajeo?

-¡Me encanta, mi nena putita… me encanta! Seguí así, mi amorcito, y muy pronto vas a poder metértela en la boca para comerla y tomar toda la lechita que voy a darte.

-¡¿De verdad?! ¡¡Gracias, Pa!! ¿Te pajeo más rápido, así llegás más prontito? -preguntó, y sin esperar respuesta, aceleró el ritmo, mirándome con esa carita de “yo no fui”, directo a los ojos.

-Sí, mi vida… aaaahhhhh… así… uuyyyyy… ¡más rápido… más, máaaaasss! -le pedí, entre suspiros y gemidos, sabiendo que, en cuanto accediera, la llenaría de semen.

En cuanto empezó a tomar más velocidad, le advertí con un simple “¡Ahí voy!” que el momento había llegado. Con la maestría a la que, de a poco, estaba acostumbándome, se metió mi verga en la boca, cerró sus carnosos labios alrededor de mi pedazo y, moviendo su cara hacia mi pubis, logró estirar mi “pellejito”, como ella lo llamaba, para atrás por última vez, antes de echar todo mi líquido blanquecino en su boquita, y fue tragándolo con un gozo que se hizo notorio en todo su rostro. Luego, limpió mi verga hasta dejarla como si nada hubiese ocurrido… incluso, se tomó el “trabajo” de enfundar nuevamente mi glande dentro del prepucio. A esta altura, mi poronga estaba “desinflándose”. Debía descansar y tomar fuerzas para nuevas acciones en un futuro no demasiado lejano.

Mica y yo volvimos a mirarnos a los ojos; esta vez, con ternura y nos dimos un beso dulce, de lengua -por supuesto- y muy largo. Sólo alcancé a probar un dejo del sabor de mi leche, ya que la muy golosa se la había bebido toda. En realidad, no me importó demasiado: era su premio. Yo sabía que no pasaría mucho tiempo antes de que yo tuviese el mío… ya lo saboreaba en mi recuerdo y era delicioso. Nos separamos con un simple y por demás sincero “Te amo” y, sin decir más, comenzamos a vestirnos.

Yo siempre me he vestido con gran rapidez. No por nada: simple costumbre; de modo que, cuando yo terminé, salí de mi habitación y me di vuelta para preguntarle algo a mi dulce ardorosa adolescente… allí estaba: apenas vestida con una remerita azul sin mangas y bombacha para chicas de su edad -nada de tanga, hilo dental ni prenda provocativa alguna-, blanca, con vivos azules en los elásticos de la cintura y de las piernas. ¡Me pareció estupenda! Contrariamente a lo que le sucede a la mayoría de los varones y a algunas lesbianas, claro, me fascinan las chicas de 13, por ejemplo, vestidas con ropa acorde a su edad, sin disfrazarse de mujeres adultas, con portaligas, medias de nylon negras o, para el caso, de cualquier otro color que, de todas formas, no me agradan ni en féminas mayores de edad.

-¡Estás hermosa, mi amor! -exclamé, espontáneamente.

-Gracias, mi vida… vos también estás buenazo. Me pongo el pantaloncito y ya estoy con vos.

-De acuerdo, Cielo. Iba a preguntarte qué vas a desayunar.

-Nada especial: café con leche, si tenés… si no, té, y algunas tostadas con manteca y mermelada. ¿Puede ser?

-Claro, Mica… lo que vos quieras. ¿No vas a ducharte primero?

-Si vas a empezar como mis papás (los de verdad), no voy a quererte más. -me dijo, con pucheros fingidos que me parecieron adorables.

-No… al menos en esto, no voy a imponerte nada; claro que, si no te bañás en dos o tres días, voy a empezar a “sospechar” que sos una mugrienta -sonreí, mientras, a unos seis metros de donde ella aún estaba, ya había llegado a la “sección cocina” de mi diminuto departamento y ponía el agua para mi té y su café.

-No te preocupes, amor: después de desayunar, me doy una ducha -me aseguró, acercándose, ya completamente vestida, incluyendo las sandalias del día anterior.

-A propósito de lo que pude ver entre ayer y hoy, quiero pedirte un favor… pero sólo si querés: aprovechando tu ducha, ¿me darías el gusto de depilarte la conchita? Sé que la tuya tiene nada más que una pelusita, pero me encantan las conchitas sin nada de pelo.

-Sí, claro que voy a darte ese gusto; pero, ¿qué tiene que ver la ducha con eso? -me preguntó, un poco desconcertada.

-En realidad, nada; pero sí podrías aprovechar a depilarte antes para que, después, con el agua, se te vayan todos los pelitos que puedan quedar pegados. -sugerí, con toda naturalidad.

-Lo que vos querés es que mi cuquita quede como la de una bebé, ¿verdad? -consultó, para asegurarse hasta qué punto deseaba que se rasurase y del morbo que eso me provocaría.

-Sí, es lo que me gusta, como ya te expliqué; y, aunque no lo creas, serás la primera chica en complacerme totalmente: muchas se recortaban para que no le sobresalieran cuando usaban bikini; pero cuando se desnudaban, tenía que entrar con un machete -exageré, y mi amada adolescente rió con todas sus ganas.

-Te amo, mi Cielo. -me dijo, cuando dejó de carcajear.

-Y yo a vos; pero es verdad. Después, otra decía que sólo podía cortarse el vello al ras, pero no depilarse, porque le irritaba la piel. Por supuesto, era mucho mejor que nada, pero no era lo que yo buscaba. Y la última me dijo que sí, pero se dejó un triángulo sobre la rajita. Yo no quise discutir por esa insignificancia; pero, en definitiva, nadie me dio el gusto.

-No te preocupes, Amor: yo sí, lo prometo. Quedará tan pelona como la tenía yo hasta los diez años… sin un solo pelito. Pero, ¿me ayudarás a depilarme? -interrogó, sugestiva.

-Será un verdadero placer, mi vida. ¿Es la primera vez que vas a hacerlo?

-Sí… totalmente, sí. Como no tengo mucha cantidad, por mi edad, supongo, hasta ahora, sólo me lo había recortado, como tus ex, para que no salieran del bikini… pero también me excita la idea de tenerla toda depiladita. Las he visto en sitios de internet y me han gustado. Es más: una amiga mía, de mi edad, lo hizo y me pidió que se la tocara para ver si estaba suave y bien depilada… ¡mmmmm, qué sensación, Papi! En cuanto se la toqué, sentí algo muy especial y me hubiese quedado horas tocándola, metiendo mis dedos entre sus labios vaginales; pero luego, desistí: no quería que pensara que era lesbiana, ¿comprendes?

-Sí, claro; pero ella sabía que ya no eras virgen y que lo habías hecho con hombres, ¿no? -pregunté, y Mica asintió-. Bueno, siendo así, a lo sumo, habría podido pensar que eras bisexual. Quizá, ella misma lo es, o estuviera averiguando si lo era. Estas cosas, a tu edad, son muy comunes, mi amor; y en chicas mayores, también.

-Sí, lo sé… pero decime, ¿hay algún otro gusto en el que pueda complacerte?

-De hecho, sí, lo hay: que no uses ropa interior… ni corpiño, ni bombacha. A menos que te incomode.

-No, nada de eso; es más, ya lo he hecho… lo hago con mucha frecuencia, cuando salgo con mi grupo de amigos. Así que, si eso te agrada, lo haré para vos también. Es muy divertido cuando me pongo faldas, especialmente, si son minis.

-¿Tenés muchas? Minifaldas, quiero decir… -interrogué, ya imaginándomela con ese tipo de prenda.

-En casa, sí, muchas. Aquí sólo traje algunas; ya te imaginarás quién me ayudó a empacar. -me dijo, con un gesto de “¡qué vamos a hacerle!” en los labios apretados.

-Bueno… no importa: tus padres no van a sorprenderse de que tu padrino te “malcríe” un poco y te compre algunas minifaldas más, ¿no es cierto? -interrogué, guiñándole un ojo, gesto que ella imitó.

Alrededor de una hora más tarde, Mica me preguntó si necesitaba el baño -el único que había en mi hogar- porque ella iba a ducharse. Creo que sólo le gané de mano al mencionarle que, primero y si no había cambiado de idea, la ayudaría a depilarse la cuquita.

Entramos juntos en el pequeño recinto, donde, sin complejo alguno, se desvistió por completo y se sentó, abierta de piernas, en el bidé, abriendo un poco la lluvia para mojarse la vulva. Hecho esto, tras cerrar la llave del agua, se recostó con la nuca contra la pared y me miró.

-Soy toda tuya… -me dijo, sonriéndome con una frescura y un amor tan puro, que fue imposible resitirme a agacharme para que pudiésemos besarnos… de todos modos, ¿quién podría haber sido tan tonto para resistirse a semejante invitación? Sí, ya sé: por no mencionar a los “moralistas” de siempre, yo mismo me habría resistido apenas veinticuatro horas antes.

Tomé una pequeña tijera que utilizaba para recortarme el bigote, cuando me lo dejaba -no era el caso, en esa época- y, con sumo cuidado, corté sus suaves vellitos (¡realmente eran pequeños!) al ras de su inquietantemente suave piel. Luego, tomé la espuma envasada y me puse un poco sobre las yemas de mis dedos índice, corazón y anular y procedí a esparcirla sobre su pubis. Acto seguido, tomé una maquinita de afeitar descartable y se la ofrecí.

-¿Querés hacerlo vos, mi Cielo?

-No… prefiero que me sigas mimando. -me respondió, acariciándome con su voz y su mirada.

Con la mayor delicadeza, rocé su zona pélvica, arrastrando la crema y aquella pelusa con los suaves filos del aparato manual que sostenía entre mis dedos. Superada la parte más “peligrosa” -todo alrededor de su clítoris-, ya tomé más confianza con mi tarea, si bien aún era consciente de la necesidad de mantener la misma suavidad y, desde luego, el pulso firme. A los pocos minutos, creí haber terminado, por lo cual encendí la luz -salvo raras excepciones, los baños suelen no ser la parte más luminosa de una casa o departamento-, a fin de comprobar si mis ojos no estaban engañándome. A simple vista, me pareció que había culminado exitosamente mi misión.

Después de enjuagarla y secarla, instintivamente, pasé mis dedos por esa zona erógena para dar mi veredicto final. Si he de ser sincero, sentí como si tocara la piel de un bebé -o de una bebé… jejeje-, tras lo cual vino el “shock” eléctrico. La levanté, como quien lleva una novia a traspasar el umbral, así, desnuda como estaba y la deposité en mi cama. Ella se abrió de piernas, sabiendo, sin lugar a ninguna duda, lo que estábamos a punto de hacer. A punto tal estaba segura que, antes de que yo comenzara a quitarme la ropa, ella ya se frotaaba su “cosita”, como también le gustaba denominarla, y me dijo:

-Quiero que goces con mis juguitos, mi Amor… y ya van a empezar a salir, te lo aseguro: tu bebita está cada vez más calientita, Papucho… aaahhhh, mmmmmmmm… ¿vas a bebértelos?

Por toda respuesta, habiéndome desvestido por completo, la tomé de las pantorrillas y la llevé hasta el borde de la cama, dejando sus pies sobre la moqueta que tenía en mi dormitorio y en casi todo el resto de mi departamento. Me puse en cuclillas y, agachándome un poco más, mis labios besaron su recién depilada conchita; se había vuelto a humedecer pero, esta vez, no era agua… eran sus juguitos que, dadas las circunstancias y sus propios masajes, ya salían. Lamí, chupé y hasta mordí ese “terrenito” de placer, haciéndola tener un orgasmo.

-Metémela, Papi… quiero ser tuya otra vez -me rogó, continuando-; quiero que acabes dentro de mí, sentir tu pija y tu leche en mis entrañas.

Desde luego, no me hice rogar: el deseo era mutuo y no había motivo alguno que nos detuviera, de modo que fui introduciéndosela sin prisa y sin pausa. Con cada embestida, iba más profundo y rápido. Mis dedos jugaban con sus areolas, apenas rozándole los pezones, pero aún no quería tocarlos… me moría de ganas, pero deseaba que ella me pidiera que se los pellizcara y tirase de ellos con cada pellizco. Así, soportó la “tortura” durante unos minutos… ¡qué sé yo cuántos! Sólo recuerdo que me asombró su aguante, antes de gritar:

-¡Ya, Papi! Apretalas, tironealas, mordelas, chupalas, ¡pero hacé algo antes que me vuelvas loca!

Por supuesto, obedecí y cumplí cada uno de sus pedidos, cautelosa y minuciosamente, logrando que ambos sintiésemos mucho placer con esto. Tan así fue que me vine dentro de ella mucho más pronto de lo que lo hacía y sus juguitos me mojaron la verga justo antes de mi “monstruoso” orgasmo.

Media hora después, Mica se levantó, avisándome que iba a ducharse, pero que, si necesitaba el baño, sólo entrase sin golpear: la puerta estaría entreabierta. Yo, por mi parte, le dije algo que me había quedado “colgando” desde que me había levantado.

-Cielo, hay un “pequeño detalle” que debemos tener en cuenta -le comenté, mientras, envuelta en un toallón, secaba su cabello frente al espejo del baño. Me miró, como interrogándome, por lo que continué-: esta tarde, alrededor de las dos, vendrá Julia, la empleada que me hace los quehaceres del depto y no me gustaría que se diera cuenta de que dormimos en la misma cama… sospecharía, ¿entendés?

-Sí, claro… o se daría cuenta de que sos un padrino muy “afectuoso” que, aparte, me “cuida” en todo momento -ironizó, sonriendo. Luego, se puso seria-. ¿Entonces, qué se supone que haremos?

-No te preocupes, Amor: de eso quería hablarte. En mi estudio, donde tengo mi mesa de trabajo, hay una cama y pensé que ésa podría ser tu habitación “oficial”. Por supuesto, seguiremos compartiendo mi dormitorio y nuestra cama; pero, ante los ojos del mundo, habrá que disimular. Además, como no tengo lugar en el placard de esa pieza (está todo lleno de reglas, escuadras, proyectos… unos rollos de papel muy grandes, etcétera), será lógico que guardes tu ropa en mi cuarto.

-Comprendo -dijo, tras apagar su secador de pelo-; pero podría hacer la cama allí, poner mis peluches y hacer que se vea como el dormitorio de tu ahijadita, una niña inocente y buena, incapaz de romper un plato -sonrió, con cierta alegre “malicia”-. Después y sólo para que tu empleada crea que dormí allí, podríamos darnos un revolcón sobre la cama, en medio de los peluches… apuesto lo que no tengo a que te causaría más morbo hacerme el amor ahí que sobre tu cama de adulto.

La idea me gustó… muchísimo -¿para qué negarlo?-, pero, en ese momento, no quise seguir mis instintos: debía salir a comprar verdura, carne, fruta, etcétera y, si seguíamos en cama, no podría hacer nada más.

Esa misma tarde, llamó Roberto: estaban en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, Buenos Aires. Unas horas más tarde, abordarían el vuelo a Miami y, ahí, planeaban partir en un crucero, con fecha indeterminada, en el cual recorrerían gran parte del Caribe. Calculaban tardar unos diez días. Si bien -como ya dije- conocía al matrimonio desde nuestra infancia y éramos muy amigos, hubo algo en su actitud que no acabó de convencerme: ¿habían conseguido los pasajes en menos de veinticuatro horas? Y, suponiendo que ya los tuvieran -lo cual no descarté-, ¿qué habría pasado si yo, por razones que no venían al caso, les hubiese dicho que no podía cuidar de Micaela, mientras ellos arreglaban sus problemas de pareja? Desde luego, no mencioné mis dudas a mi adorada novia, pero, conociéndola como la conocía -no tenía ni un pelo de tonta-, me pregunté cuánto tiempo tardaría en llegar a mi misma conclusión.

Continuará

Si alguna niña de la edad de Mica desea escribirme o, mejor aún, agregarme a su msn, será muy bienvenida. Puteadas y agresiones, ¡no, gracias!

Travesti maduro

Hola,  soy Olga, asi me llamo cuando  me  transformo en una mujer que solo anhela  dar rienda suelta al placer. Soy Hombre maduro,  casado,  por mas de 30 anos, actualmente tengo 50, y desde pequeno he tendio inclinaciones  al transvestismo, Desde chico  las prendas femeninas me han subyugado, el roce de la ceda  y las telas delicadas pegadas a mi cuerpo han sido una  caricia a mi piel, Mis rituales de transformacion  se han hecho mas frecuentes ultimamente, debido a que no hay hijos  en casa, y mi esposa  trabaja todo el dia,  mientras que mi turno  comienza a las 3 de la tarde,  Asi que tengo el tiempo suficiente y diariamente  para  dar rienda suelta a mis fantacias.

Comence esto desde  que era un chico 10-11 anos, ya desde entonces  me facinaba la ropa femenina, la cual  yo  escondia y me probaba  cada vez que podia, escondido  de mis hermanos y padres.

De mis fantacias  he llegado a culminar algunas de ellas,  como slair vestido de nena a dar un paseo,  lo he hecho varias veces,   siempre buscando  a algun galan que  me  diga algo, cosa que no he logrado culimnar.  He contactado  dos hombres  por este medio de internet, y me he entrevistado con ellos, he llegado a tener sexo,  uno era  maduro igual que yo, pero simplemente no hubo quimica entre los dos.  el otro fue un joven  aproximadamente de 25 anos, quien solo deseaba tener una experiencia con alguien maduro, y solo una vez lo hicimos,   no nos volvimos a ver.

Muchas personas  me han contactado  y han querido  salir con migo, pero hay algo que  no me inspira confianza la mayoria son muy jovenes, asi que dejo  de llamarles  o  simplemente  bolqueo  su numero de mi telefono.

El proposito de mi relato,  es para buscar  la compania, la comprension y los consejos de aquellas personas que como yo, tenemos tendencias transvestis, que aun estamos en el closet, pero  que ademas la edad se ha convertido un un factor de recahzo o de temor

Los jovenes buscan aventuras,  cuerpos  preciosos, musculos y glamur,   Pero… y que de nosotras? las maduras, las que ya no lucimos una cintura  esvelta,  y nuestros rostros no lucen ya como los de una  jovencita?
El temor a hacer el ridiculo o ser rechazadas  nos es aterrador,  Por ahora solo nos queda vernos en el espejo, recordar  pasadas imagenes y sonar  que aun somos bonitas,  esperando que algun dia  alguien sepa entender nuestra necesidades  y nos llene de  caricias y cumpla  lo que resta de nuestras fantacias.   Si tu eres una persona  madura, y tienes  algunos de estos problemas me gustaria  intercambiar experiencias e ideas.   escribeme:   superolga2002@univision.com