Sigo contando de cómo mi segunda criada, Rosaura, perdió la virginidad con su jefe.
Cuando amaneció el dÃa siguiente, me desperté con la sensación deliciosa de mi nueva amante mamando su tesoro, o sea mi pinga. Al verme despierto, me dijo:
“Vagabundo, son las ocho de la mañana, levántese, ya hice el desayuno y tengo hambreâ€?, y saltó de la cama. Cuando llegué al desayunador ya estaban las tostadas y el gallo pinto listos y servidos, ella se habÃa puesto una remera de la Liga (un equipo de futbol), que le habÃan regalado; yo inmediatamente pegué el grito al cielo “Noooo, mija, hoy es dÃa de andar en cueros, asà que se me quita la camiseta de ese equipo de mierda (yo soy saprissista y no aguanto viejas liguistas), a lo sumo se deja la tanguita que se le ve muy bienâ€?. “Uy que dicha, porque yo siempre quise sentir lo que era andar desnuda por toda la casaâ€?, dijo quitándose la ropa. Apenas terminábamos de desayunar cuando sonó el teléfono, era la madre de ella que llamaba para confirmar que Rosaura no iba a ir al pueblo, cuando Rosaura le dijo que no, entonces la señora le pidió un favor semiurgente, que comprara unos asuntos y se los pusiera en el autobús del pueblo esa misma mañana. Al regresar a la cocina me explicó el caso, a mi me pareció que lo más prudente era acompañarla al centro de la ciudad. Ella se puso de nuevo el tanga rojo, y un vestido corto veraniego, porque el dÃa pintaba caluroso, y nos pusimos en camino; cuando Ãbamos por la autopista del oeste no pude resistir la tentación de empezar a tocarle las rodillas, bajando hasta la parte interior de sus piernas. Ella se reÃa y decÃa “quédese quieto, ¡templado!â€?, y se quitó el cinturón de seguridad, se aseguró que la puerta de la camioneta estuviera bien cerrada y se sentó recostada en la puerta, de frente a mi, y abriendo sus piernas empezó a tocarse lascivamente su vagina y sus pechos de niña; “¿esto es lo que quiere tocar ahh?… olvÃdate, esto es mÃo, tu solo puedes mirar… jaja!â€?, dijo esto mientras continuaba tocándose, ahora en serio; por dicha el carro tiene los vidrios oscurecidos y nadie la podÃa ver, en medio de la autopista. “mhmhmh.. siii que rico me mamaste anoche, y me culeaste toda… de solo acordarme me mojo toda, mira como estoyâ€?, y yo quité la vista de la autopista para ver que ya tenÃa la tanga corrida y me acercaba sus dedos llenos de jugos a mi cara, para que pudiera ver lo excitada que estaba. Asà continuó masturbándose como posesa, hasta que llegamos al centro, donde, poco antes de parquear tuvo un orgasmo gracias a su masturbación; yo, en cambio, me habÃa quedado con una erección tremenda, y sin nada que poder hacer porque ya estábamos entrando al parqueo. Cuando se bajó estaba como si nada hubiera pasado.
Hicimos todas las vueltas del favor que habÃa que hacerle a su madre, y en menos de una hora ya Ãbamos de vuelta, donde ella empezó con el mismo juego, solo que esta vez se soltó el vestido para que sus senos quedaran expuestos a sus masajes lascivos. No logró el orgasmo porque encontramos mucho menos tráfico de regreso a casa; asÃ, cuando yo bajé del carro ella ya estaba bajando con el vestido en la mano y solo su tanguita puesta. Ni que decir que mi miembro seguÃa duro como un riel.
Apenas cruzar la puerta ella corrió a la piscina y saltó a ella de una vez, yo me desnudé y la acompañé en tan refrescante lugar. Estuvimos jugando como chiquillos por media hora, hasta que ella se acercó y me agarró la mano, me la puso en su culo, y me dijo libidinosa “vamos a tu cuarto y me rompes el culo, amorâ€?. No hay respuesta alguna a una frase de ese tipo, simplemente salà de la piscina con el agua chorreando de mi pinga que ya se estaba poniendo media dura, dejé que ella caminara delante de mà con ese andar de venada en celo que tiene esta pelirroja cuando anda descalza; “déjame verte el culo de chiquita mi amor, me muero por rompérteloâ€? dije morbosamente, a lo que ella, se detuvo en media cocina, frente a la entrada de su habitación, se agachó y se quitó la tanga, y tirándola a través de la puerta hacia su cuarto me dijo “Ok, mÃralo con gusto, porque es tuyo; ya te dije, soy tu putita adolescente, ¿no te da vergüenza comerte un culito de quince añitos? sátiro…â€? “no, la verdad es que me encanta, y aquà la puta adolescente sos vos, yo solo me dejo usar sexualemente por vos… jajaâ€?
Al llegar a mi habitación sentenció “Quiero hacerlo con paciencia, quiero aprender cómo se hace, quiero que me rompas el culito de a poco, quiero estirar la sensación todo lo que pueda, me gustarÃa verlo, pero no hay formaâ€? me dijo mientras entraba a la habitación y se sentaba con las piernas cruzadas en la cama. “bueno…â€?, dije yo “si quieres te puedo mostrar un video que tengo en el que se ven todos los pasos del proceso, es más didáctico que porno, ¿quieres?â€?.  Ella lo pensó dos veces pero al final dijo “sabes qué, si, me parece la idea, pongámosloâ€?. Asà lo hicimos, y media hora después este habÃa terminado, obviamente era didáctico, primero porque la chica del video no era una rubia tetona y segundo porque el tipo no tenÃa una verga de medio metro. “ok, entonces vamos paso a paso ¿no?â€?, dijo la chiquita, “si señorita, vamos poco a pocoâ€?, dije yo pasando las yemas de los dedos por sus hombros y bajando hasta sus pechos chiquitos, duros y adolescentes, “mhmhm, que dicha que por fin me vas a meter esa pinga en mi culito, papacitoâ€?… “es tuyaâ€?, le dije mientras seguÃa tocándola en el torso, los pechos y el estómago… “ahhh mhmhmh siiii papito sigueâ€?; con mucha más paciencia que la noche anterior, acaricié ese cuerpo virginal, turgente y rebosante de juventud, pellizqué sus rosados pezones, apreté sus blancas y redondas nalgas, besé su piel suave como pétalo de rosa, la sentà excitarse poco a poco, mientras mis manos y mis labios jugaban con ese hermoso y delicado cuerpo pelirrojo.
Ella estaba de rodillas en la cama, con las piernas abiertas, sentada en sus talones y conmigo a sus espaldas, sus movimientos eran cada vez más sensuales, y cada vez más contribuÃa ella misma a levantar la excitación; como cuando mis labios llegaron a su nuca y cuello, inmediatamente ella reaccionó tocándose sus propios pechitos, apretándolos y con sus dedos mojados en mis propios labios se hacÃa masajes circulares en los pezones gimiendo como gata complacida. “siii… ¡sos un bruto, me tenes mojadÃsima…!â€? dijo con voz baja y ronca, yo acerqué mi boca a su oÃdo y le dije… “!es que me calienta tanto tu culo, amor!â€? dije pasando mi lengua por su oreja, lo que al parecer le causó más placer que lo normal, porque inmediatamente se recostó en mi y bajando uno de sus brazos empezó a masturbarse abiertamente; “siiii papacito… estoy mojada… pruébame, me tenes toda mojada…. siii asi… déjame tocarme… tócame vos el culo, tócame el culo…â€? decÃa, al sacar sus dedos de la vagina y dármelos a probar. Al escucharla pedirme eso, esperé a que volviera a masturbarse y me mojé los dedos con su saliva, procediendo a masajearle la entrada de su ano, presionando, pero sin meter los dedos. “Uyyy si, en el culo…en el culo…. dame dedo en el culo, mételo…â€?, pero yo no quise meterlo, todavÃa querÃa masajearlo por otro ratito; luego de un minuto extendà mi brazo y tomé la crema para penetración anal, me puse un poco en la yema del dedo, y mientras le besaba el cuello, empecé a ponerle la crema en su huequito, con los mismos movimientos de hacÃa un momento, hasta que sentà que ya estaba bien lubricada le introduje el dedo en el culo. Rosaura, al sentir la invasión anal, sacó el culo y aceleró los toqueteos en su clÃtoris, y empezó a levantarse y a bajarse rÃtmicamente, moviendo sus caderas adelante y atrás, sobre mi dedo; penetrándose ella misma en uno de los movimientos más sexys que me pueda imaginar, “ahhaghhhh que rico, hasta adentro, métalo todo, si hasta adentro, no pares que me vengo… deja que me vengaaaaa… ricoooooooooooo en el culooooooooooo siiiiiiiiiiiiiiii siiiiiiiiiiiii diostodopoderoso que ricoooooooooâ€? dijo cayendo de bruces y poniéndome el culo en pompa, perfecto para penetrarle el dedo aún más adentro; apenas lo metÃ, la escuché gemir con la almohada en la boca, y contracciones fortÃsimas se hicieron sentir en su esfÃnter. HabÃa tenido un orgasmo.
Este segundo orgasmo de la mañana la dejó tendida de bruces en la cama, respirando fuerte y sollozando de placer; “gracias Mario…. de veras, estuvo delicioso….â€?, dijo sin levantar la cara de la almohada. Mientras tanto, yo aproveché el momento para traer el resto de instrumentos que Ãbamos a utilizar, los consoladores, y un tapón anal.
Cuando Rosaura levantó su cara de la almohada y vio el instrumental tendido en la cama sonrió con picardÃa, y haciendo una mohÃn dijo “¿seguimos, amorcito?â€?. “!seguimos, muñequita!â€? repliqué, mientras la acostaba de espaldas, con una almohada bajo la cabeza y otra bajo la cadera, dándome un ángulo perfecto de penetración, y presentando en todo su esplendor su vagina de fuego, apenas cubiera de pelitos rojos, suavecitos, debido a su corta edad. Yo me acosté frente a ella y procedà a encender el consolador pequeñito (de apenas unos cuantos centÃmetros de largo y media pulgada de ancho), jugando con la vibración en sus labios vaginales y el perineo, esperando que empezara a calentarse de nuevo, cosa que no tardó ni un minuto.  Una vez que empezó a calentarse, yo posé mi lengua en su clÃtoris y la empecé a mover de forma circular, presionando el capullito con suavidad; esto la hizo calentarse aún más, y empezar a mover sensualmente las caderas, como masturbándose con mi lengua. “uyy siiiiii asà papito, asÃ…. páseme la lengüita en el chochito, cómaselo, es suyo papito…â€? decÃa como poseÃda por los espÃritus de la lujuria; de una forma que solo una adolescente recién desvirgada podÃa hacerlo. Momentos después incrementé la velocidad de la mamada, pero no mucho, no querÃa que estuviera exhausta de orgasmos al momento de penetrarla, sino más bien en el pico del deseo. “Siii, dame lengua… siiii diossssssssssssssssito mio… no pares…â€? gemÃa la moza. Cuando el momento se presentó propicio le empecé a poner el pequeño vibrador en la entrada del ano, presionando poco a poco; “que riiiiiiiicoooooo si, por el culo, dame por el culooooooo…â€? fue su respuesta cuando el juguetito pequeño entró con facilidad en su ano, debido a que ya con el dedo habÃa abierto camino previo. El juguete entraba hasta el fondo, y salÃa completamente, sin parar; la idea era que se acostumbrara a la sensación de penetración, y que le empezara a tomar el gusto, cosa que no tardó mucho, aumentando el volumen de sus gemidos y gritos, y empezando a tocarse y pellizcarse los pezones.
Cuando vi acercarse el nuevo orgasmo me detuve poco a poco, sacando el juguete de su culo y diciéndole “ahora si, agárrese las piernas y levánteme el culo, que vamos con el otro jugueteâ€?. Ella puso cara de susto, porque sabÃa que ahora si empezaba la parte verdadera del asunto; pero pudo más la lujuria juvenil que el susto… “con cuidado Mario, con amor, usted es medio bruto, hágale con amor, ¿ok?â€?, yo le sonreà y me apresté a empezar la desfloración anal de mi criada Rosaura, la pelirroja quinceañera.
Encendà el vibrador, que medÃa como quince centÃmetros, por 3 de ancho y cuyo uso es ese mismo, abrir un poco el culo y acostumbrarlo a la penetración, y lo introduje en su vagina, dejándolo ahà para que se calentara (tampoco era cuestión de que se le resfriara el culo, jeje), mientras continuaba con la mamada de vagina. La sesión siguió a ese ritmo, hasta que volvió a calentar motores, en ese momento yo tomé el vibrador pequeño y se lo di a Rosaura, explicándole cómo se usaba sobre el clÃtoris, y le dije “ok, de acá en adelante usted se encarga de la vagina y yo me concentro en el culito, ¿ok?â€? ella no atinó a decir nada, solo asintió y respirando profundo empezó a jugar con su clÃtoris y el vibrador. “Uyyy que bueno que esta estoooo… siga Mario, sigaâ€?.
Mientras ella se acostumbraba a la sensación del vibrador, yo llené el dildo grande con crema anal y lo puse en la entrada de su culo, procediento a empujar milÃmetro por milÃmetro, “ayyyyy  dueleeeeeeeeeeee… dale, no me hagas casoooo ayyyyy que ricooo, puta esta vara dueleeeee…. dame por el culo, partÃmelo… venga…â€?, definitivamente estaba sintiendo la diferencia, porque a cada milÃmetro que entraba de más, ella ponÃa cara de sorpresa, para cambiarla inmediatamente por una sensación de placer. “Dame más Mario, no pares de meterlo, me encanta… ayyyy, jueputa, me dolió, sigue.. más, dios mÃo másâ€? repetÃa cada vez que lo metÃa más. Hasta que por fin entró en todo su ancho, empecé a moverlo hacia adentro y afuera. “Ohhhhhh no lo puedo creer, dios mÃo, no lo puedo creer, esta mierda es riquiiiisisisissmo.. siiiiiiiiiiiiiii dame más…!â€?, empezó a gritar, como sorprendida de que le encantara sentir algo en el culo.
Tres minutos de este movimiento fueron suficientes para que, sin yo quererlo tuviera su siguiente orgasmo: “dale, dale, ahhghghghghghhg dame más… más por diosito que ricoooooooooooooo dameeeeeeeeeeeeeeeeeeeeâ€? gritó la chiquilla cuando sintió su primer orgasmo anal. E inmediatamente se agarro las piernas juntas y las recogió sobre el pecho, dejando de lado el vibrador pequeñito solo dijo “dame más, quiero más, hijueputa yo debà haber hecho esto desde los trece años igual que Gladysâ€?. Mi rección fue inmediata.
Empecé a meterle el consolador en el culo, sin compasión y hasta adentro, sacándolo completamente y metiéndolo hasta adentro, una y otra vez, mientras la muchacha gritaba… “ayyy que deliiiiiciaaaa… dame por le culo, dame más… con razón a Rosy le encanta, es deliciooooososo dios miiiio no pares cabrón no pares…â€?; “toma puta, zorra de mierda, te cuadra, ¿verdad? Te cuadra que te den por el culo zorritaâ€?, y demás insultos que la hacÃan ponerse cada vez más cachonda, mientras yo empezaba a masturbarme, ante la inminente rotura de culo. AsÃ, cuando a los tres minutos estaba de nuevo por regarse, le saque el consolador de golpe, a lo que ella reaccionó abriendo los ojos diciendo “no pares cabrón, ya casi llego!â€?, “jaja, no mamita, ahora viene la de verdadâ€? mientras le mostraba mi pinga dura como un poste. “uyyy si, por fin me la van a meter… pero no asÃ, hágamelo como los perritos, ¿si?â€?, “Bueno, pero dese la vuelta rápido, que no aguanto las ganas de llenarle el culo de lecheâ€?.
Ella se giró y se puso en cuatro patas, agachando la cintura para levantar aún más la cadera y darme un mejor ángulo de cogida. “dámelo papito, dámelo de una vez, no me hagas esperar playo… culeameeeeeeee yaaaaaaaaâ€?, decÃa mientras yo jugaba con mi pene, entre la entrada del culo y la de la vagina; pasándoles para arriba y para abajo, solo para calentarle más. En el momento en que ella iba a decir “¿qué esperas?â€?, yo se lo metà en la vagina de un solo golpe, quitándole la ansiedad, porque ella lo esperaba en el culo. “Ahhh que ricoooo  siiii dame duroooo…â€? dijo sorprendida, yo no le di más de diez segundos, y en un metesaca, la puse en la entrada del culo, y sin que tuviera tiempo a reaccionar, se la clavé hasta la mitad, no violentamente, pero si con fuerza. Su reacción inmediata fue tratar de quitarse, pero yo la agarré de las caderas y la atraje hacia mi pinga, metiéndosela hasta el fondo. “Ayyyyyyyyyyyyyy… mae dueleeeeeeeeee… ahhhhhyyyy jueputa me arde muchoooo, me rompiste el culo, playo hijodeputa….â€?; “tranquila, quédese quietita, solo un momento mientras se acostumbra; mi pinga es un centÃmetro más ancha que el consolador, rapidito se te va a quitar el dolorâ€?. Ella volvió su cara, ya el sudor le bajaba por las mejillas, y me dijo “ya no me duele tanto, esto va a estar más rico que con el consolador, me siento toda llena, siento los ovarios en la garganta cabrón, muévase suavecito…â€?. Y asà lo hice, me empecé a mover suavecito; ella ni siquiera podÃa gritar, la sensación le pasó por encima, y empezó a llorar, no del dolor , como me dirÃa después, sino de la alegrÃa de que por fin era toda una mujer, ya no más una muchacha quinceañera a la que todos veÃan como niña tonta.
Cuando el movimiento se hizo más acelerado, tampoco pudo gritar, más bien bufaba, respiraba con gran fuerza, y bufaba como toro enloquecido; desde atrás yo veÃa levantarse su torso con fuerza cada vez que respiraba, como tratando de recuperar la vida que se le iba por el culo. “¿este era tu plan verdad?, terminar enculada por tu jefe, darme el culo para que te lo rompiera, zorra de pueblo, es lo que querÃas ¿verdad? cachorra culeraâ€? le decÃa yo acelerando cada vez más la penetración. “mhmhmsssiiiiii, hmhmmhsssiiiâ€? era lo único que podÃa articular, cuando le metÃa la pinga en su culito rosado de niña.  Cuando ya aceleré la cogida a velocidad normal, no pudo más y gritó como loca “siiiii me vengoooo dame duro hijodeputa que ricoooo me vengoooo siiii diossssssssssssssssssssssssssssssssss ahghaghgah dios mÃiiiiiiiiiooooooo dame hasta adentro, no pares…â€?, y volvà a sentir su esfÃnter apretándome la verga hasta casi cortármela, en el momento de su éxtasis juvenil. “siiii, sigue, no pares quiero más quiero másssssss  dios mÃiiiioooooo que ricoooooâ€?.
“Ahora si vas a saber lo que es que te cojan, puta, date vuelta de frente otra vez, sobre la almohada, como estabas hace un ratoâ€?. Ella me miró con un poco de curiosidad, y se volvió a poner como al principio, cuando me vió agarrar el consolador, me miró con cara de curiosidad, “esta ni te la imaginabas, ¿verdad?â€?, le dije al momento en que le metÃa el consolador en la vagina, y luego me acercaba y le metÃa la pinga en su culo levantado a más no poder. “Ohhhhhhhhhh siiiiiiiiiiiiiiiiii hijodeputaaaaaaaaaaa…. ¿que es esto?, múeveteeeeeâ€?, dijo al sentir mis movimientos, ya que, dado que el consolador de la vagina trataba de salirse solo, cada vez que yo metÃa la pinga en el culo, empujaba el consolador de nuevo hacia adentro con mi pubis (es una movida que maltrata un poco el pubis de uno, pero que las mata). AsÃ, cuando empece el mete y saca, tomé nota mental de que tenÃa que probar esta posición con Gladys, mi nueva amiga/amante que es dos años menor que esta zorrita, y le dije a la pelirroja: “!ahora si te tengo llena, puta de mierda, ¡mueva el culo zorra!â€?. “Ahhhyyyyy hijo deputaaaaaaaaaa que es esto?????… por la gran puta, no puedo ni respirar, me estasss matandoooooo dame másssssssss dame máaaaaaasss hijodeputa…! Más, dios mio más diosito santo, durooo, diosito de los cielossss hasta el fondo… hijodeputaâ€?, me decÃa sin parar y moviendo el cuerpo como loca, la cabellera roja se movÃa de lado a lado, como mostrando la incredulidad de que algo tan rico le pudiera pasar a ella.
Después de tres minutos en semejante posición yo apenas lograba aguantarme.  “¿dónde quieres la leche putita, en el culo o en la boca?â€?, le pregunté entre bramidos que anunciaban una eyaculación monstruosa “en el culooo, en el culo… llenámelo de leche playo de mierda, mássssss no pares cabrón que estoy por regarme, no paressssssss másssssssssssss, dame por el culooo, dame tu leche playo…. me vengooâ€?; en ese momento pudo más mi cuerpo, y mi verga explotó llenándole el culo de litros y litros de semen. “ahghgh tomala.. zorraaaaaaaaa es tuyaaaaaaaaa…. ahhghghghâ€? gritaba yo en los estertores de mi propio orgasmo; no habÃa terminado de regarme cuando ella gritó levantando la cabeza y mirándome a los ojos como en señal de triunfo “siiiii me vieneeeeeeee la sientoooo la leche mi lecheeeee es mÃaaaaaaaaaaaaaa ahhghghghgh me vengoooooo ahghghghghgâ€?, pero esta vez sà me dio tiempo de sacar mi verga de su culo, para que su esfÃnter no me la cortara con sus contracciones. CaÃmos rendido y sudorosos en la cama; ella empezó a temblar y a sollozar, encogiendo su cuerpo como un bebé. Yo me levanté y fui a traer un par de tragos bien fuertes, porque me pareció que a Rosaura le iba a hacer falta un reanimante.
Cuando regresé me quedé observándola en la misma posición que la habÃa dejado, y por primera vez me di cuenta de que realmente era apenas una niña que hace un par de años jugaba con muñecas, “tome mi amor, tómeselo de a pichasoâ€?, y le pasé el vaso hasta la mitad de brandy. “Ya voy, déjame acomodarme, me hiciste mierda, me duele todo, hasta que estoy temblando…jejeâ€?, “y porqué sollozas, te ¿duele algo?â€?; ella me volvió su cara hacia mi y me espetó “No te dije, bruto, ¡que me duele hasta el pelo!; pero no es por eso que lloraba, no sé, simplemente me siento tan feliz, no sabes lo feliz que me has hechoâ€? y se tomó el trago de un solo golpe. “Vamos, ve y te das una ducha caliente, eso te va a aflojar los músculos y te va a quitar el dolor, además estas toda llena de semen y sudorâ€?. Me quedé sentado en la esquina de la cama tomando mi trago, y admirando su turgente cuerpo balancearse hacia el baño, mientras el semen le chorreaba sin piedad de su culo, bajando por sus deliciosas piernas, hasta casi llegar al suelo. Dos minutos después, cuando escuché el agua caer, fui a hacerle compañÃa. Mientras nos duchamos jugamos un rato; y luego, nos recostamos en la cama a hablar del asunto. Después de media hora me dice “Mario, se lo digo otra vez, cuando quiera cogerme nada más me avisa, lo que hoy me hizo usted fue riquÃsimo, nunca lo voy a olvidar. Ahorita, déjame dormir un rato, ¿si?â€?. “ok, en todo caso yo tengo que ir donde Rosa, pero antes de irme, vas a usar esto todo el fin de semanaâ€?, le dije, mientras le ponÃa crema de nuevo en el culo y le metÃa el tapón anal “¿para qué es?, se siente riquÃsimoâ€?, “para que te acostumbre el esfÃnter, solo te lo sacas para ir al baño; por cierto, vas a ver el placer que te da cuando camines con eso puesto, hasta luegoâ€?. Me vestà y salÃ, mientras ella se dormÃa.
En el camino iba pensando no solo en lo rico que habÃa pasado las últimas 24 horas, sino en que, como habÃa sucedido con Adelia, probablemente a Rosaura la perderÃamos también, estas cosas no suelen durar mucho. Lo mismo le dije a Rosa, ya en su casa, sentados en la mesa de la cocina frente a un delicioso café y pan casero. Por un par de horas ella me contó cómo fue que ella tuvo sexo con Rosaura: Resulta que Mayra le contó a su madre el encontronazo sexual con Rosaura, el dÃa de la fiesta de las gemelas. Sabiendo eso, el viernes en horas de la mañana, Rosy le comentó a Rosaura que ella ya sabÃa, y que la felicitaba, que ya era hora que empezara a tener experiencias sexuales, Rosaura empezó a interrogar a la cincuentona por sus experiencias, y conforme cocinaban el almuerzo, se fueron calentando, una cosa llevó a la otra, y cuando Rosy, en un estado de templazón inaguantable, le dijo que ella también querÃa cogérsela, la chica prácticamente se le abalanzó encima. También me contó que el polvo que le pegó a Rosa fue súper intenso, que usaron todos los juguetes que se encontaron; y que al final la niña le expuso su caso.
Básicamente le dijo a Rosy, que consideraba injusto que siendo ella más cercana a mi y más bonita que Gladys, yo hubiera preferido hacerle el amor a una rata de biblioteca antes que a la deliciosa doméstica pelirroja que tenÃa al alcance de la mano; que no era justo, que Gladys solo tenÃa trece años y ya era mujer, y que ella, que tenÃa quince, seguÃa siendo virgen y tratada como si fuera una chiquilla, que yo la ignoraba siempre y ella mojándose las ganas con pan, y etc, etc. Total, para pedirle a Rosy que la ayudara con el plan que tenÃa de perder su virguillo con el jefe. Obviamente Rosy, que se apunta a toda clase de intrigas, ayudo a la niña en su plan. Excelentemente ejecutado, debo añadir.
Al acabar el café, decidà volver a mi casa. Debido a que la casa de Rosy es humilde y pequeñita, al salir pasa uno frente a las habitaciones de todos. Decidà entrar en la de las gemelas, la puerta estaba entreabierta, asà que asomé la cabeza sin tocar y saludé a Denis que sorprendido se dio vuelta, pude ver que en su mano tenÃa un vestido de Raquel, como queriendo probárselo, andaba un short, que definitivamente no era de hombre. “¿cómo te fue con los regalos de cumpleaños?â€? le pregunté ignorando lo demás; “Muy bien, vea usted que bien pudimos acomodar el tele y el dvd acá en la habitaciónâ€?, señalando los dos aparatos. “Ajá… que bien, y el ¿otro regalo?â€?, el me miró con cara de quien no sabe lo que le estan hablando y dijo “¿cuál otro?â€?, luego se le iluminó la cara al acordarse del regalo extra anónimo que recibió en la fiesta “Ohhhh, que bueno, gracias, de veras gracias, yo se que usted si entiende como soyâ€? y de un brinco estaba frente a mi besándome la mejilla en señal de agradecimiento, me abrazó y pude sentir cómo se me repegaba al cuerpo; luego de unos segundos, recapacitó y me dijo “gracias mil don Marioâ€?. Yo solo pensé que “este pobre muchacho necesita urgentemente decidir si es gay o no!â€?
Yo me despedà y salà rumbo al carro, en el portón de salida habÃa un grupo de tres mujeres jovencitas: Raquel, a quien esperaba encontrarme; Gladys, mi amante amiga, y la que presumà que era Marcela, hermana de Gladys y mejor amiga de Raquel. A la distancia de cinco metros me detuve a admirar el panorama de esas tres deliciosas muchachas, (dos de quince y una de trece, sorprendentemente la de trece era la única que no era virgen), vestidas de sábado en la tarde (shorts y blusita cualquiera), pude observar y comparar a las hermanas, Marcela tenÃa un cuerpo de diosa, alta, de casi 171, delgada, piernuda y caderona, blanca de pelo negro, con corte de hongo, con unos pechos que parecÃan salirse de su blusa (copa B++ como mÃnimo), pero con gestos, actitud y una voz, que la hacÃan verse menor que su hermana menor. En resumen, su cuerpo no parecÃa de quince, parecÃa de veinte, pero sus maneras la hacÃan parecer de doce. Noté que Gladys se dio cuenta de que las estaba mirando, y no dijo nada, solo me sonrió despistadamente; por lo que decidà acercarme. Al caminar hacia ellas pude ver la cara y gestos que hacÃa Raquel cuando hablaba con Marcela, sin duda estas dos eran uña y mugre. Al pasar frente a ellas, las saludé, me presentaron a Marcela “don Mario, esta es mi amiguita Marcelaâ€? dijo Raquel; “Mucho guuusto Marcelaâ€? dije galantemente acercándome a darle un suavecito beso en la mejilla, cerca del oÃdo. La primer reacción a aquel sensual saludo la tuvo Raquel “!Que raro, usted siempre de galán!â€? y me pegó un manotazo en el hombro; Gladys me tomó del brazo y declaró confianzudamente “no lo culpes Raqui, el muy perro no lo puede evitar, ¿verdad Marito?â€?, mientras que Marcela se puso colorada como un tomate, y solo dijo “Don Mario, un placer conocerlo, ellas me han hablado muy bien de ustedâ€?, dijo ruborizándose aún más, y pareciendo aún más niña todavÃa, “que dicha que le hablaron bien de mi, pero no les crea ni una palabra, jajaâ€? dije en el mismo tono galante, pero bromeando. Todos nos reÃmos y yo me despedà con beso para todas, solo que al devolverme iba a llamar a Raquel aparte (para preguntarle por los regalos, igual que hice con Denis), pero fue Gladys la que con toda la seriedad del mundo dijo, como quien se acuerda de algo de repente… “Don Mario, espérese… le iba a preguntar acerca de un libro de Galeano… y se alejó de ellas acompañándome hasta el otro lado de la calle, donde estaba mi carro. “¿Cuál, “Las Venas Abiertas?â€?, pregunté yo, “nooo baboso, ya lo leà de todos modos, era para despistar que dije eso… quiero decirte algo: Marcela no sabe lo mÃo con usted, no le digas, Raquel si sabe, pero ella no le va a decir; y por cierto, cuidadito con mi hermana, se ve grande y mayor, pero en el fondo es como una niña de muñecas, asà que no se le acerque sin mi permiso, ¿oye?â€?, yo no pude menos que reirme de ver eso, la niña pequeñita de trece defendiendo a la grandota de quince. “ok, no te preocupes, como vos misma lo dijiste no puedo evitar el galanteo, pero cuando quiera hacer algo a tu hermana te voy a pedir permiso, jajaâ€?; dije yo riéndome. “Bueno, entonces chao, mañana te llego a casa, ¿Si?â€?,  “mhmh…no, mejor nos vemos la otra semana, mañana quiero ir al estadio a ver el fútbol (los que conocen este paÃs saben que hasta el señor Presidente de la República va de vez en cuando al estadio) y quiero descansarâ€?, dije yo pensando no en el futbol, sino en pasar el resto del fin de semana montado en el culo de Rosaura. “Bueno, bueno, entonces el lunes hablamosâ€?, me dijo y se dio vuelta… “por cierto, enana, dÃgale a Raquel que si puede venir un momentoâ€?. Me subà al carro y abrà la ventana justo en el momento en que Raquel se paró junto al carro. “¿Si, que pasó?â€?, “No nada, solo querÃa preguntarte como te fue con el regalo de cumpleañosâ€?; “Genial, gracias, el dvd esta súper coolâ€?, yo le sonreà morbosamente y le dije “Aja, y… ¿el otro regalito, que te pareció?â€?, como respuesta recibà otro manotazo… “!Yo sabÃa!, yo le dije a Rosaura, yo sabÃa que solo usted era capaz de regalarle dvd´s porno a una chiquilla en su fiesta de quince años y que todavÃa es señorita, ¡degenerado!… jajaj yo sabÃaaaaâ€?… yo no pude contener la risa y en medio de las risas le dije, “pero bueno, ya en serio, ¿te gustaron?â€?, “uyyy Mario, definitivamente siiii, me están dando algunas ideas… luego hablamosâ€?, y se iba dar vuelta cuando se devolvió y me dice, enfática “por cierto Mario, Marcela está fuera de lÃmites, ¿ok?, es muy inocente, aunque se vea grandota y toda ricaâ€?, yo me sorprendà genuinamente “¿te molestó la forma en que la salude?â€?, “SIâ€? fue su respuesta, “pero vos sabes que yo soy asà de galán, no quiere decir que le estaba echando los perros, disculpaâ€?, y continué, “pero, ¿por que te molestó?… pura curiosidadâ€?, Ella se volvió toda ruborizada y me dijo “no se, Mario, no se, no pregunte porque no se, nos vemos mañanaâ€?; “Raquel, discúlpame, no se que hice malo, pero discúlpame, de veras, no quiero irme y dejarte molestaâ€?; ella se recompuso y me sonrió; “no Mario, de veras, todo está bien, no me haga caso, vaya tranquilo, chaoâ€? y se dio vuelta para regresar con sus amigas.
Al llegar a casa continué mi fin de semana de sexo desenfrenado con la pelirroja que habÃa prometido ser mi puta por siempre. Tan bruto fue el resto del fin de semana, que el lunes yo salà para la empresa y a mediodÃa, cuando llegué a almorzar, ella apenas se venÃa levantando. Sin embargo, y tal y como lo habÃa previsto, varias semanas después, la joven madre de Rosaura hizo acto de presencia en casa y se la llevó, con el argumento de que habÃan abierto una fábrica en el pueblo, y que estaban contratando muchachas, pagaban mejor y era en su propio pueblo. Sin embargo Rosaura cumplió su palabra, con su liquidación de salario se compró un celular, y siempre se mantuvo en contacto. Hasta la fecha llama de vez en cuando, aunque nos visite solo en fechas esporádicas.
Asi, tristemente nos volvimos a quedarnos sin segunda empleada doméstica en casa; como dijo Rosy cuando volvió a quedarse sola “Mario, ¡no me importarÃa si la que viene no coge con nadie! Ni con usted, ni conmigo, si fuera una monja mejor, pero… puñetera sal, que se queden de una vez por todas!!!â€?. Lo que Rosy no sabÃa es que yo seguÃa tramando la solución final a esta situación, pero iba a tardar algunos meses más, por lo menos dos domésticas más.
La historia la seguiré en el siguiente capÃtulo, les parece?
Saludos, si quieren me pueden escribir a Cotico: tico6013@yahoo.com