Las semanas pasaban y las cosas se habÃan normalizado en mi casa, Rosa y Rosaura ya habÃan normalizado los trabajos de limpieza, y la casa resplandecÃa; como a mi me gusta; de vez en cuando me encontraba a las visitas asiduas: la familia de Rosy y mi amiga Gladys. Con Rosy seguÃa manteniendo mis sesiones esporádicas de sexo, igualmente con Gladys, al menos una vez por semana con cada una de ellas; más que se habÃan hecho súper amigas, ya que se admiraban entre ellas, Rosy le encantaba lo brillante y seria que era la niña apenas púber y a Gladys le fascinaba la forma de ver la vida de la cincuentona. De esta forma, un miércoles en el que habÃa tenido sexo con Rosy, dejé otra vez la puerta de mi habitación abierta, para ver si Rosaura se iba calentando. El asunto es que el dÃa siguiente, después de almuerzo me dice Rosy: “Mario, ayer la colorada (Rosaura, por pelirroja) nos estuvo espiando todo el rato, yo alcancé a verla, se estuvo masturbando en la puerta un rato…â€? “Excelente, ¿crees que ya esté lista?â€?, “Para coger, si; con quién, no sé, en la de menos se la levanta un idiota del pueblillo de ella, uno de estos fines de semana… jajaâ€?; “jaja, bueno, luego hablamos, depravada!â€?
El viernes de esa semana regresé yo, temprano y sin avisar, como a las tres de la tarde; entré gritando a ver si alguna de mis criadas aparecÃa para ayudarme con algunas compras: En vista de que nadie apareció, tuve que llevarlas yo mismo a la cocina. Tratando de jugar de ordenado, decidà yo mismo acomodar las cosas en los anaqueles, sin embargo lo único que logré fue que la laterÃa se me viniera encima, recibiendo una de las latas de atún en la frente, provocándome un pequeño corte en la frente, y un escándalo de madre.
Estando en el suelo, en posición poco decorosa, oà salir a Rosaura presurosa de su habitación (que, como todas las habitaciones de las criadas, da a la cocina); “Don Mario, por dios santo y los evangelios, varón, ¿que le pasó?â€?, a mi me dolÃa mucho, pero la verdad tengo el instinto muy entrenado, y esta muchacha salió de su habitación con el uniforme totalmente descompuesto, con algunos botones sueltos, y como pude darme cuenta minutos después, sin ropa interior alguna. “!Nada, que me puse a jugar de caballero y las putas latas esas me atacaron, se me cayó todo encima: atunes, hongos, frutas en conserva, todas las putas latas!â€? Dije bajando la cabeza, poniendo mi pañuelo en la herida; aún asà pude observar que, dos minutos después de haber salido Rosaura de su cuarto, salió Rosy, de la misma habitación, pero totalmente arreglada; solo hubo un detalle que me informó precisamente de lo que estaba sucediendo en el momento en que fui vil y cobardemente atacado por las latas de sardinas; y es que Rosy, siempre después de coger, se arregla puntillosamente, pero al salir del cuarto, se toma el cabello de la parte de atrás de la cabeza y se lo levanta, como para darse aire. “Ajaaa!!, con que esas tenemosâ€?, dije yo para mis adentros.
Ambas se apresuraron a darme los primeros auxilios, y a ordenar las cosas del estante de la laterÃa. En ese momento me di cuenta, viendo a la pelirroja quinceañera subida en un banquito para alcanzar el mueble, que no llevaba ropa interior, puesto que ya anteriormente habÃa visto que se le marcaban los calzones en la falda del uniforme, y en ese momento no se le marcaban nada más que sus deliciosas nalguitas; al darme cuenta de eso, levanté los ojos hacia Rosy, que estaba limpiándome la herida de la frente y le dije en voz baja “no me digas nada cabrona, ustedes estaban haciendo tortillas!â€?, “jaja… hacÃa rato habÃamos terminado, pero todavÃa nos agarraste en cueros jugando en la cama, luego te cuentoâ€?, y seguimos en silencio, yo ,sufriendo los ardores del alcohol o lo que sea que ella usaba para limpiarme la herida y ella, muerta de risa. Luego de la limpieza, me fui a mi estudio a hacer algunas cosillas de trabajo que me habÃa traÃdo a casa.
Poco antes de las cinco, llegó Rosy a mi estudio, y me dijo “Mario, ya me voy; pero antes de irme quiero advertirle una cosa: Rosaura anda calientÃsima, y me dijo que quiere que la desvirguen, asà que si usted quiere hacerlo, es hoy, porque mañana en la noche sale con un muchacho del pueblo que le gusta, y yo creo que ahà se le acaba el virguilloâ€?. “Rosa, vos sabes que yo no me muero por un virgo, si la muchacha hubiera querido conmigo, hace dÃas lo hubieramos hecho, además, yo creo que ella me ve muy viejo para ella, acuérdate que ella solo tiene quince añosâ€?, “Y qué, ¿Gladys no tiene trece?, y aún asà le partiste la madre cabrónâ€? “Ah, si, pero vos conoces a Gladys, es más madura que vos y yo juntosâ€? lo que pasa es que Rosaura es muy de campo, y me da pena desflorar a una muchacha inocentona, vos sabes que yo no soy un aprovechador, yo cojo con las que quieren conmigo, no fuerzo a nadieâ€?. “Si, Mario, y eso te hace encantador, cabrón. Pero por favor hazme caso, yo soy vieja y muy, muy jugada; si quieres hacerle un favor a la niña esa, que sea este. Por lo menos date hoy la oportunidad de ver si ella quiere contigo, es todo, llévala al cine o algo asÃ. Es mucho mejor que seas vos el que la desflore, a que la embarace un idiota del puebloâ€?, y se dirigió a la puerta del estudio, cuando me acordé de nustro tema pendiente “Ehhhh,  suave, usted no se va asà nomás… ¿cuándo me va a contar?â€?, “Ayy Mario, ya me tengo que ir. Hagamos un trato, pásate mañana por casa, en la tarde, mañana hago pan casero, asà te cuento mientras tomamos café,… ¡morboso!â€?, “Ok, nos vemos mañanaâ€?, dije mientras me acordaba de que tenÃa ganas de ver al resto de la familia, que tenÃa casi dos semanas de no venir por mi casa, principalmente querÃa ver cómo les habÃa ido a las gemelas con los regalos de cumpleaños.
La verdad es que ya habÃa terminado el trabajo, asà que le di algo de pensamiento al tema de Rosaura; total la verdad es que Rosy tenÃa razón, era mejor que la chica esa aprendiera de alguien que la iba a tratar bien, a que la semi-violara un muchacho babeante que ni siquiera la iba a valorar; y la verdad es que Rosaura era una excelente persona. Asà que decidà darle una oportunidad, no seducirla, sino darle la oportunidad, si ella se mostraba deseosa lo iba a aceptar, y si se mostraba indiferente, la dejarÃa.
Salà del estudio y la encontré terminando de desempolvar los adornos en cristal cortado que habÃan en una mesita ratona de la sala, asà inclinada se le veÃan bastante atractivas las piernas. “Oiga Rojilla (por lo de pelirroja), ¿que tal si se alista más tarde bien guapa y la llevo a cenar a Tony Roma´s?â€?. Ella se volvió haciendo que su cabello pareciera una llamarada en el viento y sorprendida dijo “si claro…uy, pero no, mejor no, ese debe ser un restaurante caro, y yo no tengo qué ponerme; no gracias, no quiero que pase una vergüenza por miâ€?, la verdad es que el argumento era bien tonto, pero tierno, y me conmovió. “No sea babosa, si viera la pinta con la que llegan los gringos ahÃ, póngase guapa, nada formal ni nada de eso, solo una falda y una blusa cualquiera, salimos a las siete; y no hay pero que valgaâ€?, y me di vuelta, saliendo hacia mi habitación, rezongando que las viejas siempre son un dolor de cojones para salir, y demás; lo que la dejó a ella muerta de risa, pero lo principal es que no le permità que se sintiera avergonzada o que creyera yo estaba haciendo algo muy, muy especial por ella.
A las siete bajé, bañadito y afeitadito; y le toqué la puerta de su habitación, ella solo abrió un poquito, y me dijo “espérese tantito, ya casi estoy listaâ€?, mientras cerraba de nuevo. Por lo que pude ver, solo tenÃa el brassiere puesto, por consiguiente no iba a ser “tantitoâ€?, iba a ser su buen rato, mientras se alistaba. Total, faltando un cuarto para las ocho, salió de su habitación; estaba muy bonita, con toda su juventud esplendorosa: llevaba tacones altos, una faldita corta que le permitÃa mostrar las piernotas y su trasero precioso, una faja de pedrerÃa y una blusa muy bonita que tenÃa una amplio escote caÃdo en ondulaciones, tanto al frente como atrás. Peinada con el pelo recogido en un moño alto, como una gran llamarada de fuego rojo; aretes de argolla dorada grande y maquillaje discreto. Me le acerqué la tomé de la mano, se la levanté y la hice girar sobre si misma… “Definitivamente Rosaura, usted es una mujer muy, pero muy guapa, nadie dirÃa que tienes quince, pareces una mujer de veinteâ€?, le dije mientras observaba encantado que, al uso de las mujeres de ciudad, prefirió no usar calzón antes de que se le marcara en la falda, y que, dado el tipo de blusa, definitivamente no usaba sostén; más que cuando levantó el brazo para girar, la blusa se le pegó al cuerpo, marcando un potente pezón en libertad. Se los juro, ¡por un momento pensé en empujarla de nuevo hacia su cuarto y violarla ahà mismo!. Pero dado que soy un caballero, la llevé al restaurante, donde tuvimos una cena deliciosa, regada con unas cervezas igualmente deliciosas (luego me di cuenta que ella no estaba acostumbrada a tomar, por su religión). Al final de la cena, tuvimos una conversación muy interesante acerca de todo, entre ello, me confesó que no le gustaban las restricciones de su religión, y ya al final de la segunda cerveza, declaró que ella sospechaba que no iba a poder vivir bajo esas restricciones por mucho tiempo más.
Muy juiciosa, cuando se sintió un poquito mareada me dijo “Mario, me encantarÃa tomarme otra de estas (cerveza), pero mejor nos vamos a casa y nos la tomamos allá, ¿le parece?â€?. A mi me pareció una excelente decisión, tampoco querÃa abusar de una chiquilla ebria. Cuando llegamos a casa le pregunté cómo se sentÃa; “Bien, no es que estaba mareada, pero es mejor estar sobria, uno nunca sabe lo que le traerá la noche a unoâ€?; “ok, entonces nos tomamos otra acá en la sala, ¿quieres?â€?, ella me miró y me hizo una sonrisa picarona y me dijo, “claro, ya las traigoâ€?, regresando poco después con las susodichas cervezas. Se sentó junto a mi, se quitó los zapatos y subió piernas sobre el sillón; y continuamos nuestra conversación trivial, hasta que a los cinco minutos me dijo, “Mario, cuénteme, ¿cómo es que usted se acuesta con doña Rosa y con Mayra (la hija de Rosa) también?â€?, les juro que quise responderle: “igual que vos zorra!!â€?, pero en mi papel de chico bueno le explique con detalle cómo fue que tuve sexo con Rosy y posteriormente con Mayra (capÃtulos 3 y 7 de esta historia). Desde el principio me pidió detalles, asà que yo se los fui proporcionando, notando como la chica se iba calentando poco a poco; movÃa las piernas para un lado y para otro, permitiéndome ver con amplitud sus piernas y su entrepierna, coronada por una vagina súper chiquita, con algunos vellitos rojo fuego. Vale decir que entre ese espectáculo visual, y los recuerdos sexuales, ya tenÃa una erección de campeonato; sin embargo, iba a ser ella quien tuviera que seducirme, no yo, o al menos no todavÃa. Aunque yo sabÃa, en mi fuero interno, que esa misma noche esa quinceañera iba a perder su atesorada virginidad. La chica adolescente, no podÃa evitar mirar de rato en rato la erección que yo tenÃa, tanto asÃ, que poco a poco empezó a provocarme abiertamente. Por ejemplo, cuando se reÃa por algo, se inclinaba hacia delante, tocándome las piernas y dejándome ver sus pechos por el escote, o se estiraba arquenado su cuerpo, de tal forma que se le marcaban los pezones que estaban por reventar, o movÃa las piernas lentamente, dejándome ver su vagina. El acoso estaba en lo mejor, porque yo la miraba descaradamente y ella sonreÃa cada vez que me cachaba viéndola. Luego, para hacerla mejor me dice “me deja recostarme en usted, le prometo que no me duermoâ€?, y sin esperar mi respuesta recostó la cabeza sobre mis piernas, mejor dicho sobre mi pene, mientras subÃa todo el cuerpo en el sofá, recogiendo las piernas y disimuladamente jalándose la falda hacia arriba (según ella rascándose la pierna), hasta dejar medio culo al aire. Yo, siguiendo el espÃritu de los eventos puse mi mano sobre su cadera, sin darle mucha importancia.
Continuamos la conversación, mayormente acerca de relaciones, ella me contaba de sus novios de infancia y de cómo uno de los últimos trató de hacerle el amor “me empezó a tocar acá Marioâ€? decÃa mientras se agarraba las tetas de una manera más sensual que explicativa, “no es que me molestara, es que lo hacÃa con muy poca delicadeza, como si no le importara nada, muy desconsiderado, se le notaba lo carajillo, por eso me gustan más los hombres mayoresâ€?, dijo, mientras me volvÃa a ver, sabiendo que cada movimiento de cabeza es como si me estuviera masturbando; y sin darle mucha importancia al hecho de que ya yo le habÃa subido la enagua hasta arriba, arrollada sobre el cinturón de pedrerÃa.
Luego de unos minutos de manoseos, sin parar de hablar, se levantó y dijo “ya vengo, voy por la última cerveza y a cambiarme la ropaâ€?; yo protesté diciéndole que me encantaba la ropa que andaba, a lo que ella, sin volver a ver y bajándose la enagua a su posición original dijo “ya se que te gusta, por eso mejor me cambio, no quiero ser una tentaciónâ€?. Duró varios minutos en regresar, en los cuales yo creÃ, seriamente, que se habÃa arrepentido a medio camino; “no importa, lo intentéâ€? me dije a mà mismo con decepción.
Claro, cuando regresó venÃa con las cervezas en la mano, descalza, caminando super sensual, moviendo las caderas como una venada en celo. Y… si, se habÃa cambiado la ropa; ¡pero qué cambio mi hermano!.
Se habÃa puesto un baby doll (una de estas batas pequeñas totalmente transparentes que llegan apenas a cubrir la vagina, combinada por un calzón tanga de encaje) rojo, todo el conjunto, obviamente sin brassiere y con una tanga igualmente transparente. Una de las imágenes más sexy que he visto en mi vida. Lo único que acaté a decir fue “te ves deliciosa, rojilla!â€?, ella, se inclinó exageradamente, dejándome ver su culo perfecto y cómo se le metÃa la tanga en su rajita, a cincuenta centÃmetros de mi cara; puso la cerveza en la mesita, se levantó y se sentó en mis piernas, me abrazó, y acercando su boca a mi oÃdo (porque si me lo dice de frente se hubiera muerto de vergüenza, lo juro) me dice: “yo se que te gustaba la ropa que andaba puesta, pero creo que asà vas a poder verme mejor, ¿no?â€?, mientras me soltaba y se sentaba al otro lado del sofá, cruzando las piernas en una pose propia más de una niña que de una mujer, permitiéndome ver cómo la tanga se perdÃa dentro de su vagina virginal. “si claro que me gusta el cambio, tienes un cuerpo precioso, disculpa por no haberme fijado antes, ¿de dónde sacaste el conjunto?â€?, ella se rió y levantando sus brazos, para dejarme ver mejor sus pezones me dice “lo compré por catálogo, Raquel y Denis me ayudaron a escogerlo, me alegra que te guste, lo estaba guardando para esta ocasión, entre otras cosas que guardé también para este momentoâ€?.
Ya era suficiente!!!, ya no aguantábamos las ganas ninguno de los dos, me acerqué a ella, y pegando mi boca a su oÃdo le di un suave, muy suave beso en la mejilla, diciéndole “¿y que otra cosa guardaste para este momento, ahh?â€? mientras le besaba el lóbulo de la oreja. Su respuesta fue contundente: “mi virtud Mario, quiero que me hagas el amor, quiero dejar de ser virgen en tu cama… ¡bésame!â€?. Yo ni lerdo ni perezoso, separé mi cabeza de su oÃdo y la besé, primero suavemente, luego más apasionadamente, mientras nos fundÃamos en una abrazo electrizante lleno de manos, besos y jadeos; pude comprobar que sus pechos casi infantiles eran duros como piedra, y que sus pezones eran suaves como la rosa, le besaba el cuello con pasión y suavidad, perfectamente consciente de que, por su forma de ser, esta jovencita iba a atesorar cada uno de los recuerdos que esta noche le dejaran; y si bien yo estaba deseando cogérmela, querÃa que su recuerdo fuera el de la más romántica de las escenas del mundo. Siempre que me topaba con una virgen lo hacÃa asÃ, más este, que era un caso muy, muy especial.
Ella me tocaba las piernas, el estómago y me abrazaba con fuerza diciéndome “nunca creà encontrar a alguien que me tratara asÃ…Â gracias don Marioâ€?, “shshshshsss, déjate llevar, no pienses en nada más solo disfrútalo, ¿ok? solo disfrútaloâ€?. Al escuchar eso, ella se volvió más atrevida, y empezó a tocarme el pene por sobre la tela del pantalón diciendo “¿esto es mÃo, papacito?, ¿me va a meter esta cosa?â€?, mientras yo le besaba los pechos sobre la tela transparente le dije “cuando quieras, te la meto cuando quieras…â€?. Su respuesta no se hizo esperar “vamos a tu cama, ¡ahà es donde me quiero entregar!â€?. Me levanté, y casi me dolÃa la erección que tenÃa, empecé a caminar detrás de ella, la cual, al darse cuenta que iba viéndole el culo, cuando subÃamos las escaleras me dijo, como sin darle importancia, “no te preocupes, también te vas a comer mi culito, pero no hoy, mañana; de todos modos ya avisé que este fin de semana no iba a ir a mi casaâ€?. Yo estiré la mano y le apreté una nalga, y le pregunté que desde cuándo tenÃa planeado esto, ella respondió “como fantasÃa… desde que te conocÃ; como plan… desde que te veo coger con Rosa y ¡como trampa desde esta tarde, jaja!â€?, y cuando entraba a mi habitación dijo muerta de risa “le pedà a Rosa el favor de convencerte que me invitaras hoy a salir o algo asÃ, a ver si de veras te gustaba yo… pero ven, déjame desnudarteâ€? dijo mientras me quitaba la ropa. Al verme desnudo me tomó de mi pene y me jaló hasta la cama, donde continuamos la sesión de besos y manoseos, cada vez más fuerte; hasta que a los cinco minutos le quité su bata por encima de la cabeza y le dije, “ya sabes lo que te voy a hacer ¿no?â€?, “uy siiii, chúpeme la vagina, si por favorâ€?.
Yo he visto a Mayra chupando, y es una experta, a Rosa nunca la he visto, pero estoy seguro de que es una experta también, asà que tenÃa que lucirme con esta mamada. Y creo que lo hice, porque a diferencia de la forma en que se lo habÃa hecho Mayra, en un rato de deseo apurado en medio de una fiesta, yo me tomé las cosas con calma.
Al momento de sentir mi lengua jugando con sus labios superiores Rosaura empezó con sus gemidos y gritos “Uyyy si, chupe papacito, chúpeme el virgo, deme lengua, Dios todopoderoso que mamadaâ€? y bajaba a los santos como loca mientras se movÃa como poseÃda, subiendo y bajando su vagina en mi lengua. Luego de un rato de jugar con su clÃtoris, se le vino el primero de muchos orgasmos. “Siii me riego me riego… demelooooo, cabrón asaltacunas!â€?, “eso era lo que querÃas verdad cojerte a esta güila inocente, ¿verdad?, sátiro hijodeputa.. mámameeee me vengooooo  dioooooooooooossssssss dioooooooooooooooosssmiiiiiiiiiiiio!â€? y empezó a jadear como loca, mientras yo, decidido a dejarla muerta, no paré, sino que le metà los dedos y empecé a jugar con su himen, tratando de romperlo a poquitos. “Ayyy, si rómpalo, rómpalo que es suyo Mario, uy que rico, ay duele un poquito, pero no pare diossssss, no pares, ahà mismo, mètame los dedos, ahà mismo… no me suelte, me vengooooo  ricooooooo DiosmÃiiiiiiiiiiiiiooo me riegooooooo!â€?, y le vino otro orgasmo, mientras yo le agarraba el punto G, ya roto su himen en medio de el éxtasis de su orgasmo juvenil. Yo seguà trabajando con mi lengua y probé el meterle un dedito en el culo, para ver como reaccionaba. “Ayyy, suavecito, solo un dedo, no más, mañana me lo rompes, solo un dedito… asiiii, rico, que rico, si, chúpemela, métame los dedos, siii..â€? gemÃa la chica cuando sintió que le clavaba dos deditos en la vagina y el dedo anular en el culo, haciendo el mete y saca clásico, sin parar de succionarle el clÃtoris, como si estuviera chupándole la vida. “Siiii metalos, chupe, me matas me maaatasssssss diossssmioooooooooooooo ricoooooooooooo sigueeeee, me vengooo idiooooootaaaa, dame maaaassss no paresssssss, ahghghghghgâ€? dijo teniendo un nuevo y más impresionante orgasmo. Yo fui sacando mi mano de su vagina, y dejándola que respirara un poco; “dame un descanso papi… que ricoooooo estuvoâ€?, dijo al darme un beso apasionado lleno de lengua, “dame los dedos, quiero probar mi caldo y mi sangreâ€? dijo tomando mi mano y chupándo los dedos.
“venga, descanse mamando mamita, aprenda a mamar pichaâ€? le dije, acercando su cara a mi pene, ya flácido por el esfuerzo de la mamada; Ella queriendo retribuirme su placer empezó mamar como loca, una mamada que me pareció bastante experta; por lo que le pregunté dónde habÃa aprendido a mamar tan rico, y me contestó socarronamente “aprendà viendo tus cintas porno, chupándo uno de tus consoladores y masturbándome pensando en ti, no sabes desde hace cuánto sueño con poder chuparte la picha, Marioâ€?, y la engulló con gran destreza, tocándome los huevos y acariciándome el culo. “dame un momento, que quiero hacerlo a lo locoâ€?, dijo levantándose y sacando el famoso consolador de la gaveta de los juguetes, “Ahora si, deme para chupárselaâ€?, me dijo mientras se metÃa el consolador, en modo vibrador, dentro de su chochito, una y otra vez, sin por ello descuidar ni por un momento la mamada deliciosa que me estaba dando. Cambiamos de posición un par de veces, y como dos orgasmos después le dije, “ahora si, voy a romperte el virgo de verdadâ€?, la atraje hacia mi y le dije “Abre bien las piernas amorâ€?, ella se agarró la parte de atrás de las rodillas y me presentó una piernas abiertas dignas de una puta, obviamente eso lo habÃa aprendido de Rosy y su hija.
Puse mi pinga en la entrada de su vagina y le dije, “¿lista?â€?, “Siii amor, métamela de un solo pichazo, deme sin pena, que tengo quince años deseando que me cojanâ€?. Yo ya no aguantaba las ganas de empujársela, desde temprano esta chiquilla quinceañera me habÃa estado provocando sin pena, y ahora por fin le iba a romper la madre. “!Toma entonces puuuutaaaaaaa….!â€? le dije al momento de clavársela hasta adentro, pero hasta adentro, ¡ni los pelos del pubis me quedaron fuera!. “Ayyyyyyyy cabroon, me dolióoooooooooooo hijodeputa, dele, dele duro… Diooooooooosssssmioooooooooooo que deliciaaaaaaâ€? dijo abriendo los ojos y agarrandose las tetas deliciosas…. “deme, cabrón, deme picha, no pares, diosssssssssssssssss gracias diooooooooooooosss que ricooooo, más, más durooooâ€?, decÃa la chavala, al sentir mi verga entrar una y otra vez en su, ya no más virgen, vaginita.  La sensación era deliciosa, Rosaura tenÃa una vagina súper estrecha, y poco profunda, entonces mi pene se sentÃa totalmente rodeado de carne joven y deseosa. “rico mamita, mueva el culo, mami, muévalo puta pelirroja, mueve tu roja panocha, puta de mierdaâ€?… decÃa yo cuando la cabroncita empezó a moverse como si la hubieran acostado en un hormiguero. “siii, hasta adentro, siiiii hasta adentroâ€?, empezó a gemir cuando sintió que se la sacaba completa y se la volvÃa a empujar hasta el fondo. En un momento determinado la saqué, más para evitar regarme, que por otra cosa, y le puse de perrito “venga para que se acostumbreâ€?, y al empujársela ella grito. “Siii que rico, me vengooooo, si otra vez me viene Dioooooooooossito mio que ricoooo otroooo otroooooooâ€?, clavándose hacia atrás y quedándose quieta. Treinta segundos después empezó ella misma a meterse y sacarse mi picha, “si, que ricooo, papi si quiere se me riega adentro, a mi se me fue la regla hace dos dÃas (o sea ¡no era fértil ese fin de semana!), deme más papitoâ€?. Yo seguÃa como loco, estaba sudando copiosamente y ya casi me daba un ataque cardiaco, estaba a punto de regarme, pero aún querÃa hacerle algo más a esta puta quinceañera, y le puse la mano sobre las nalgas, empujándole el pulgar un poquito nada más en el culo “toma puta, toma por los dos huecos, eres mi puta, dilo, sos mi puta Rosaura, te voy a culear cuando me de la gana puta, eso era lo que querÃas, desde temprano que empezaste a templarme, ¿verdad puta?, toma por los dos huecosâ€?. “Ahghhghgh siiiiiii siiii, soy tu puta hoy y siempreeeee…. dame más dame…. soy tu puta… dame que desde temprano estaba mojada pensando en tu picha en mi panocho…dameloooooâ€? Y en ese momento no aguanté más mi eyaculación: “tomalaaaaaaaaaaaaa tu lecheeeeeeee  tomalaaaaaaa ohhhhhhhhhhhhhh siiiiiiiii mamacita… esta es tu leche, tenga…â€? y me le regué adentro, con oleadas de leche tras oleadas de leche, esta idiota me habÃa ordeñado como si yo fuera un chico de colegio.  “Siiii la sientoooo siii papi no pares lléname la panochaaaaaaaa siiiiiiiiiiiiii aghghghghghgh diooooooooooooossssssssssssss santo de los cielossssssssssssssss que ricoooooooo!â€? dijo cayendo de bruces sobre la cama, al momento de tener el último orgasmo de la noche. Yo caà a su lado.
Luego de recuperar la respiración, se acercó y me dio un beso muy tierno, se levantó y se metió a la ducha a asearse, a los dos minutos salió totalmente empapada y caminando desnuda y descalza se fue pegando brinquitos de alegrÃa hacia la cocina a traernos dos cervezas más. Les digo, no hay nada más sexy que ver a una mujer totalmente desnuda salir empapada del baño y caminar en cualquier dirección.
Al volver, me dio la birra, y otro beso igualmente apasionado, luego se empinó la cerveza, y, al igual que yo, se bebió la mitad del contenido de un solo trago. Sacudió su pelo y me dijo, con cara de ángel: “Mario, gracias, no sabe lo feliz que me has hecho, créeme que te recordaré por siempre, con todo el cariño del mundo, hoy se que no importa si algún dÃa me case y tenga hijos. Por más que ame a mi esposo, siempre te amaré al menos un poquito acá en mi corazónâ€?, dijo tocándose la deliciosa teta izquierda, “y acá también, papitoâ€? dijo agarrándose la vagina, y después de otro trago continuó “mhmhm es cierto lo que te dije hace un rato, soy tu putita, hoy y cuando quieras; yo se que a vos lo último que te hace falta es otra puta, pero acá estaré cuando quieras; y si algún dÃa me voy de esta casa, siempre sabrás donde encontrarmeâ€?.
Yo le agradecà mucho sus palabras, y sobre todo el gesto de darme su virginidad, nos estuvimos besando hasta caer rendidos. Pero todavÃa no terminaba el asunto, al dÃa siguiente esta chica demostrarÃa que realmente deseaba iniciar su vida sexual por todo lo alto.
La historia la seguiré en el siguiente capÃtulo, les parece?
Saludos, si quieren me pueden escribir a Cotico: tico6013@yahoo.com