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La esposa joven de un paralí­tico me pide que la posea ( Parte 2 )

Agradezco a todas las personas y especialmente mujeres que me han escrito de todas partes del mundo al leer mi relato, ustedes han hecho que este relato sea el más leído de los de mi autoría Espero poder escribir todas mis experiencias y compartirlas con ustedes para que me sigan enviando sus comentarios tan apreciados por mí.

Después de que Hernán regresara de su viaje con sus amigos del partido político al cual pertenece, Viviana le había contado con lujo de detalles todo lo que hicimos juntos en nuestro primer encuentro, esto según ellos mismo me contaban vía telefónica ya que ahora nos manteníamos en contacto permanente casi a diario más con ella que con él, me supieron comentar que la estaban pasando de maravilla en la cuestión sexual por que gracias al relato que ella le hizo se ponían muy morbosas las noches de sexo en las cuales en la mayoría de veces me nombraban para tal o cual cosa poniendo más llama a la brasa en sus noches íntimas de matrimonio.

Pasaron casi dos meses que yo tuve que viajar a  su ciudad por razones laborales y al estar en contacto permanente a través de los mensajes de celular a celular, en el correo electrónico y a los teléfonos convencionales pues habíamos concretado un encuentro esta vez ya los tres con su esposo presente.

Viviana cada vez era más adentrada y cariñosa conmigo y su esposo estaba feliz de verle tan contenta y radiante desde que tuvimos nuestra primera sesión de sexo, ella ya se encontraba satisfecha del acuerdo que entre los dos habían llegado que era el de yo ser su amante para poder satisfacerla a plenitud, tenía un genio más liviano y ya no le fastidiaba nada como antes de conocerme, eso es lo que me habían manifestado los dos.

Luego de trabajar todo el día en su ciudad tenía la invitación para ir a cenar y a dormir en su casa esa noche, ya estaba todo planeado, llegué a la hora convenida,  toqué el timbre y salió a recibirme ella, estaba deliciosa, mucho más guapa que la primera vez estaba esmerada en su arreglo con un vestido blanco con puntitos negros, de la cintura para arriba era muy ceñido al cuerpo tipo top y de la cintura para abajo era en forma de campana muy ancha, pero que no le llegaba a las rodillas y dejaba dar justicia a sus bien torneadas piernas, en la cintura tenía marcada  y apretada su silueta un cinturón de tela negra, lazo del mismo color un tanto ancho, zapatos te tacón alto aguja y muy bien cepillada el pelo y maquillada tenuemente, sus pestañas resaltaban en su rostro y parecía mi Bella Genio, estaba como recién sacada de una caja de muñecas en la noche de Navidad.

Al contrario yo llegué sudado y un tanto meloso por que es costa en dónde ellos viven y pues ese día sí que hizo calor y me pasé tomando cervezas heladas durante toda la tarde para aplacar el calor.

Apenas entré me recibió con un rico beso en los labios muy húmedo y rodeando mi cuello con sus delicadas manos me acerco su cuerpo hasta que delineando mis labios con su lengua se separó dándome una sonrisa radiante, me dijo que metiera el carro a su garage me dio las llaves del candado y fue lo que hice, al entrar ya con mi equipaje ella me llevó hasta dónde estaba su esposo en la sala viendo televisión y nos saludamos efusivamente, ella me dijo que en pocos minutos estaría servida la cena y yo les dije que quería bañarme, ella  muy atenta como buena anfitriona me condujo al baño y entré a disfrutar de un rico baño de agua tibia, dejé la puerta cerrada pero sin seguro y cuando estaba por culminar mi delicioso y relajante baño entró Viviana con el pretexto de dejarme unas toallas a sabiendas que yo ya llevaba la mía propia y me comenzó a observar de pies a cabeza todavía con un poco de shampoo en mi cuerpo, se acercó y cerró la llave de la ducha y comenzó a acariciarme los pechos, el abdomen, los huevos y mi verga dio un respingo y de lo flácido que estaba  comenzó a despertarse, ella al ver mi reacción natural inmediata se emocionó y me empezó a pelar muy despacio, como estaba lubricado con espuma al sentir sus manos calientes y suaves sentía una sensación muy rica, con la una mano me acarició a conciencia el escroto y con la otra me empezó a hacer una paja cada vez más rápida, mi verga parada ya en su totalidad comenzó a botar ya los primeros líquidos pre seminales de la noche, ella acercó su boca y me empezó a mamar delicioso, momentos se la clavaba con maestría dándose estocas para mí de placer y en ratos me pajeaba con sus manos mientras besaba y se me pegaba con su boca a chuparme los pechos y jugar con mis tetillas con su lengua de una manera muy acelerada y fuerte, fue tanta la estimulación que una cascada de semen fue a dar a su carita preciosa y el ojo izquierdo fue el que en sus pestañas bien rizadas recibió una buena cantidad de los primeros chorros de leche que cayeron, me quedé tenso hasta derramar la última gota y al abrir los ojos me sentí un tanto mareado y mis piernas se pusieron débiles y no me querían obedecer ni sostener, mi cuerpo relajado y blando ya con la monumental corrida no quería ya más estimulación en ninguna parte, ella metiéndose con los dedos lo que pudo de los chorros de semen de su vestido y su cuerpo a su boca saboreo con epicúreo deleite mi leche caliente y espesa y la tragó todo lo que pudo. Me dio un beso en la boca y abrió de nuevo la llave de la ducha y dándome un ligero empujón hacia la mitad de la regadera y al sentir el agua nuevamente resbalando por mi cuerpo recién pude despertar a la realidad recordando las escenas vividas como un sueño reciente que no era más que la pura realidad. Esperó a que acabe con mi aseo y esperándome   con una toalla de la casa grande y muy suave ella mismo me secó recorriendo todo mi cuerpo hasta debajo de mis huevos y en mi culo.

Al salir a la sala en compañía de ella del baño Hernán nos regresó a ver y ella muy cariñosa y mimosa con una mirada de complicidad que se lanzaron entre ambos Viviana se acercó y plantándole un beso metiendo su lengua bien adentro de la de su esposo le dejó a él mis restos de semen a lo cual es se dio cuenta y se hizo el loco.

Al irme a la recamara de ellos a vestirme ya que ahí habían dispuesto a que ponga mis maletas a pesar que después me enteré que habían más habitaciones ella me acompañó por unos momentos mientras su marido seguía en la sala y me dijo:

— Me encantas cabrón, me fascinó como te corriste como un caballo en el baño, eres un semental rico y me encanta que seas mi macho y quiero que sigas viniendo a mi casa siempre a cogerme, en realidad disfruto mucho de ti y para que veas la emoción que tengo de que hayas venido, te espero en la mesa a que pruebes lo que te preparé con mis propias manos.

Dándose la vuelta con una coquetería única y cruzando al caminar las piernas y pies como una modelo internacional en pasarela se alejó de mí para luego yo alcanzarlos luego de unos minutos de arreglarme a la mesa.

Ella se desmidió en atenciones y Hernán bromeaba con ella diciéndole que ni cuando vienen sus padres ella era así, que tenían siempre servidumbre pero que ella quiso hacerlo con sus propias manos la comida de esa noche, la comida estuvo exquisita y ella se sentó a mi lado en dónde de vez en cuando ella muy cariñosa me daba piquitos en la boca, haciéndome en momentos sentir el dueño de la casa y que en realidad yo era su marido.

La compañía durante la cena era inmejorable, la esposa de la casa a mi lado atenta a todo lo que requería y hasta lo que no, muy cariñosa y buena anfitriona y Hernán al ser un tipo por demás brillante entablando conversaciones de todos los temas adentrando en ellos y haciendo una tertulia de lo más interesante. Su esposo era un hombre muy instruido, brillante e inteligente, disfruté mucho de la charla en la cual también Viviana daba su punto de vista de todos los temas, al acabar de comer agradecí por el gourmet y nos dirigimos a la sala y seguíamos con la conversación, esta vez sin darnos cuenta que pasaba el tiempo y ya eran casi las once de la noche nos encontrábamos hablando de política y Viviana se acomodó alado de su esposo a acariciarle el pelo y a hacerle mimos.

Hernán es de tendencia derechista contraria a la mía que desde siempre ha sido de extrema izquierda, hubo unos contra puntos obvios y pues mejor desvié la conversación a lo buena que estaba su esposa y que en cierto sentido él también era comunista y socialista por que compartía a la rica de su esposa con otros ciudadanos y todos echamos a reír.

Viviana durante toda la conversación me quedaba viendo con aire de sorprendida al sacar mis pensamientos políticos y con una coquetería propia se me insinuaba abiertamente junto a su esposo, en un momento menos pensado después de la broma y de que se calmaron las risas ella se aproximó a mí coqueta y arrecha y dijo:

— Bien pues ahora sí a lo que viniste, quiero que me cojas delante de mi marido y vea como me haces gozar de tanto placer.

Uniendo las palabras a los hechos se paró frente a mí en el sofá en dónde me encontraba sentado y se agachó a darme un beso muy apasionado, la tomé de la cintura y correspondiendo su beso la recliné encima de mis piernas y parte de su cuerpo en el espaldar del sillón. Seguimos con nuestra morbosidad convertida en besos llenos de mucha saliva y lengua larga mientras su esposo nos observaba expectante desde su silla de ruedas, alcé su vestido de campana arrugándole en el cinturón y me dediqué a hurgar en su chochito que estaba chorreante de líquidos viscosos, seguíamos besándonos con desenfreno y bajé la parte superior de su vestido con todo y sostén,  saltaron a relucir su hermoso par de tetas bien formadas y duras, no tiene ninguna cirugía son naturales 100 % pero son perfectas envidia de muchas presentadoras de televisión.

Ella comenzó a desvestirme  y bajando el cierre del pantalón se quedó conforme temporalmente al observar mi verga bien parada apuntando al techo invitándola a que la disfrute como hembra arrecha que es.

Se agachó a mamarme la pinga y de una manera sugerente movía su culo empinando su cuerpo a noventa grados, sacando punta las nalgas sin dejar de besarme morbosamente por toda la extensión de mi barra, su esposo dejando su actitud de mirón se aproximó a ella y le bajó su hilo suavemente sin que ella deje ni por un segundo de la posesión que tenía de mi virilidad, acercó su silla de ruedas y de frente a su culo le empezó a dar lenguetazos en el culo y en la vagina haciendo que su esposa gima de gusto y teniendo como consecuencia inmediata que aceleró sus movimientos al recorrer toda la extensión de mi falo.

Los tres gozamos durante mucho tiempo deleitándonos de este tipo de caricias y juego erótico de a tres, noté que Hernán se había desabrochado su pantalón y bajado los calzoncillos para sacar su verga que sin duda alguna era mucho más grande que la mía en lo larga y gruesa, tenía una verga descomunal sólo vista por mí en películas porno, se pajeaba con gusto mientras veía como su esposa me comía la verga golosa. Ella al notar esto se dio la vuelta y proporcionándole el mismo placer que hace segundos lo practicaba conmigo engullía con esmero erótico la verga descomunal de su marido, yo por mi parte desde atrás aproveché mi libertad temporal para desvestirle y desvestirme por completo para tener mayor comodidad en nuestra jodienda.

Poniendo el pie izquierdo sobre el sillón y acomodando un poco el culo de la esposa viciosa de Hernán,  me dispuse de pie a penetrarla, al notar mis intenciones ella regresó a verme y mirando por segundos a mis ojos y por momentos a mi verga tomó mi verga con su mano y ella misma se la colocó en la entrada de su vulva chorreante y tomándome de las nalgas fue haciéndome a ella dirigiendo su propia penetración con verdadero deleite y maestría, una vez que ya estuvo todo dentro ella se quedó tranquila y suspiro de gusto, acariciaba mis huevos por debajo de su cuca sin dejar de mamarle a su marido y pajearle con la otra mano, era delicioso sentir su cuevita bien estrecha y caliente, que babeaba chorreante a cada arremetida mía, nos acoplamos los tres tomando el compás de nuestra orgía y movimientos mientras cada uno daba un concierto de alaridos y jadeos sexuales.

Hernán al borde de la locura comenzó a gritarle a su esposa que se detuviera que se iba a venir, se arrechó mucho viendo en directo y en primera  fila como otro se follaba a su querida y fiel esposa, ella hizo oídos sordos a su petición y apresuró sus caricias bucales y manuales haciendo que su esposo se bañe en su propia cascada, tenía una capacidad eyaculatoria sorprendente, era capaz de eyacular como un asno,  la leche salía en chorros cada vez más lejanos que su esposa Viviana los recibía como podía ya que yo de atrás no perdonaba momento alguno y seguía con mi follada dura y al oír los alaridos de ella y el bramido de su esposo incrementé instintivamente mi fuerza y velocidad penetradora.

Su chepa cada vez más ajustada, me daba en cada envestida más y más placer, ella ya un tanto incomoda ya por la posición se dio bruscamente la vuelta hacia el sillón poniéndose en cuatro patas con sus tetas en el lomo del espaldar del sofá y el culo en pompa, en ningún momento quise desenchufarme de ella y clavada como la tenía esperé a que se acomode, su esposo estaba semi desmayado después de tan trascendental corrida, mientras atrás nuestro tenía una visión inmejorable de cómo le cogía a su esposa de a perrito como a ella más le gustaba, tomé su cabello lacio negro azabache  con fuerza con mi mano y ya subido en el sofá comencé a castigarle con un bombeo maquinal, me convertí en una máquina de follar y taladrando su humanidad hasta lo más profundo de su ser a conciencia me vino el paroxismo, ella bufaba como una loca y le gritaba cosas a su marido:

— Mira como Tato se la clava a tu perrita mi amor, mira como me la da con fuerza, gracias esto es lo que quería, sentirme mujer así, hazme hembra, hazme tu puta, hazme lo que tu quieras pero no dejes de hacerme lo que me estas haciendo.

— Goza putita, esto es lo que querías verdad ?… dale bien duro a esta puta que así es como le gusta, así es como me lo pide siempre y yo no le puedo dar, hazle gozar bien a este putón que quede bien culpada y no me esté jodiendo a mi, así querías estar putita ?

— Sí, sí, así que me la clave un macho muy fuerte y muy rico en cuatro patas, me hace gozar rico este cabrón tiene una fuerza para poseerme este cabrón, ayyyyyy me matas cabrón de gusto, tienes una verga de ensueño, quiero ser tu puta por siempre, mira como me goza Tato, mira como me la está clavando, míralo como me ensarta su verga, que rica verga, macho, macho, macho aaaaaaaaayyyyyyy, agggggggch, quiero que le dejes vivir aquí con nosotros, aaaaaaaaagggggggch, que rico que eres, hijo de puta, cabrón, mal parido me estás haciendo acabar, hijo de puta, que rico me la colocas, ayyy que rico, que rico papi, me culea este cabrón, que rico ayyy ayyy ayyyyy que delicia de macho, quiero, quiero tenerte por siempre.

— Quieres tenerle por siempre putona ?

— Sí, sí quiero que me coja así siempre, ayyy ayyyy papi rico, me mata este hijo de puta con su rica verga, que verga tiesa y rica, mis papis ricos háganme gozar.

— Pues si quieres que venga siempre entonces ofrécele un rico orgasmo y báñale su cañón con tu leche.

— Sí que rica verga, voy a bañarte papito, voy a mearte como nunca nadie te ha meado cabrón. Te gusta mi chepita para ti y como muevo mi culo, te gusta ?

— Eres una rica puta y siempre te voy a hacer gozar, eres una delicia de hembra, que delicia tienes en casa.

— Cógetela Tato, así le da gusto, dale verga a esta zorra.

— Sí, sí, soy bien zorra y qué no me compadezcas, soy bien zorra, me gusta ver como observas desde esa silla como me posee este hijo de puta y me la clava como un animal y te crecen los cuernos, cornudo hijo de putaaaaaaaa mira como le parten a tu mujer, y te voy a hacer un cornudo siempre con este cabrón por que se merece ser dueño de todos mis huecos cuando el quiera.

Durante todo este tiempo Viviana, presa de la arrechera no hacía más que decir obscenidades y a cada momento su chepa a manera de spray despedía gotitas de placer, se venía a cada rato mientras más hablaba cosas obscenas más se venía, el sillón ya estaba mojado de sus meadas, durante todo este tiempo en cuatro patas se vino unas quince veces y seguía más arrecha, yo por mi parte disfrutaba cada momento y llamando a mi poder de autocontrol quería dar placer mucho placer por que ese es mi placer.

Su esposo se acercó más a nosotros con su silla y comenzó a darle nalgadas muy fuertes que dejaban marcadas sus nalgas con palmas rojas muy vistosas mientras me decía.

— Así le gusta a la puta, dale así fuerte y verás como se viene la muy puta.

Uniendo nuestras acciones Hernán dándole nalgadas a su mujer y yo dándole verga muy fuerte, ella comenzó a gritar como una loca, parecía histeria más que placer gritó tanto que hasta los perros del vecindario comenzaron a ladrar al escuchar a lo lejos los extraños crujidos finales.

Viviana mordió el sillón y explotó como un volcán expulsando flujos abundantes, un medio litro en chorro continuo de su  vulva iba saliendo en medio de mis fuertes penetraciones y las nalgadas de su cónyuge, piernas abajo se escurrían riachuelos de alivio que hicieron un charco en el sillón, nos vino a los dos un orgasmo bestial yo tampoco puede contenerme más la presión de su guante era exquisita y sacando mi manguera chorreante le bañé su espalda,  sus nalgas y su culo, haciéndose una cocha en un hoyuelito que tiene ella en el coxis, su esposo sin duda sabía como hacerle venir de esa manera, Hernán regó mi semen caliente en todo el cuerpo de su esposa con su mano y ella temblorosa se desplomó en el sillón boca abajo ensimismada.

Después de unos minutos y ya recuperando todos el aliento de semejante cogida brindamos con un buen vino por nuestra amistad y el acople que pudimos lograr, era hermoso poder ver la cara de complacencia de recién cogida de Viviana, me gustó mucho verla complacida y sudorosa, pero aún ese delgado y hermoso cuerpo quería más guerra, lo intuía.  Estaba yo en la silla del comedor alzándome lo último de vino de mi copa y se acercó muy mimosa y coqueta. Le dio unas ricas mamadas a mi falo que todo el tiempo no había perdido la erección y andaba por la caza apuntando el techo y mirando a su marido en la posición de observador que se encontraba con su dedo le hizo la seña de que se acerque y Viviana apoyó su cabeza en los hombros de  Hernán, mientras el la tomaba de la cintura, estando sentado de frente a ella y la ayudaba a mover el culo de arriba abajo para ensartarse mi verga lo mas hondo posible, yo seguía sentado en la silla dando empujones hacia arriba disfrutando del espectáculo de verla sentada de espaldas a mí mientras miraba de frente a Hernán quien con mirada completamente morbosa no se perdía detalle de la follada que le estaba dando a su esposa. Su actitud esa noche fue de complacer a su amada, concretándose a mirar y a ayudarnos a tener acoplamientos más cómodos, como esta vez.

Hernán disfruta de esta forma, asistiéndonos solo como un ayudante dispuesto a atender a su mujer y a mi para poder tener mejores cogidas, él nos apoya en lo que hace falta, ella le da la copa para que se le vaya llevando, si necesitamos apoyo para acomodar a Viviana en alguna posición él siempre estuvo y esta presto, si mi pene se sale él lo vuelve a acomodar, si ella me la quiere mamar él toma mi pene y se lo da en la boca o cuando yo la mamo a ella el separa sus piernas le abre el coño con sus manos lo más que puede para que pueda yo meterme dentro de ella con mi boca, en fin lo importante es que él disfruta de esa manera y yo lo disfruto igual que su esposa y respeto su forma de disfrutar.

Cansados de esa posición nos fuimos a la cama, ya completamente desnudos me tendí boca arriba esperando que ella me cabalgara, se subió en mi y empezó a buscar mi penetración moviendo la pelvis de arriba abajo, como no entraba y no usamos las manos para acomodarlo entró nuevamente en acción Hernán para tomar mi pene y guiarlo a la cuevita húmeda de su esposa, mientras sentía su mano alrededor del tronco de mi verga abría el coñito de su mujer y el mismo unía nuestros sexos para placer de los tres.

Seguimos cogiendo en esa posición, ella sentada en mi pene y yo disfrutando de sus senos, los chupaba con pasión, los amasaba y también los dejaba solos para mirar como se columpiaban al ritmo de los movimientos de Viviana, es un espectáculo ver esos grandes senos moviéndose de un lado a otro, a veces estando ella erguida o bien cuando se agacha sobre de mi quedando literalmente colgadas como enormes frutos de su árbol a la disposición de mi boca, los atrapé y los chupé con fuerza, tomado con mis dos manos cada unos de ellos de forma alterna para disfrutarlos. A veces mi pene se salía por lo brusco de los movimientos pero ahí estaba el atento de Hernán para volverlo a poner en su sitio, también él chupaba el coño de Viviana antes de ensartarla nuevamente con mi verga. Me gusta esa sensación de morbosidad y excitación máxima que provoca el tener a alguien que te ayuda a coger de forma más cómoda y a gusto.

Hernán tenía su poronga parada como un obelisco y ayudándole un poco para que se coloque boca arriba en el medio de su lecho matrimonial logramos nuestro objetivo, esta vez Viviana tomando su palo con muchas ganas se lo llevó a la concha y de a poco se lo fue clavando, esta vez era yo el observador, era increíble ver como esa cuevita tan apretadita y húmeda se expandía para alojar a semejante invasor, tenía primera fila y los quejidos y jadeos de los dos no se hicieron esperar, ahí estaba su esposa gozando de su esposo a plenitud y él de ella, se empalaba semejante vergota con maestría y subía y bajaba sobando el pene de su marido de arriba hacia a bajo de principio a fin.

Los dejé que se disfruten un rato hasta que Viviana me buscó con su mirada y me hizo señas de que me acerque, le besaba sus hermosos senos y en su boca de manera apasionada y morbosa, nuestras lenguas se entremezclaban en una orgía de placer, se la di a mamar mientras seguía montando a su marido, me la puso húmeda y a punto y me dirigí con intenciones de lamer su ano, lo cual ella adivino y me sacó punta el culo para darme mayor espacio sin dejar de cabalgar a Hernán que hacía cada vez más caras de placer y sus quejidos eran más fuertes, lamí su culo durante mucho tiempo y otra vez salieron a relucir las chispitas de placer señal inequívoca que se estaba viniendo de nuevo Viviana, me acerqué con la punta de mi glande a la estreches de su culo y de a poco se la fui  metiendo, ella decía:

— Así, así cabrón, me da gusto tenerte, dale más, que me duele pero es más rico el placer que me hace sentir tu rica verga.

— Métecela de una vez en el culo a esta cabrona.

— Estoy disfrutando de tu esposa deliciosa y de su culo que me aprieta como un estuche en mi verga, que rica puta eres, me tendrás aquí siempre que quieras, putona.

— Si háganme lo que quieran hijos de puta que rico

Le ensarte hasta los huevos y los testículos de Hernán chocaban con los míos en un perfecto acople y sentía expandirse dentro de la chepa de su mujer las venas de la verga de su marido separados por una delgada membrana, comenzamos de nuevo en acople perfecto a darle verga por todas las vías, mientras al oído le decía que siempre será mía.

Fue muy salvaje la corrida de los tres al unísono , estallamos como tacos de dinamita al mismo tiempo, haciendo vibrar la cama y el cuarto con nuestros movimientos y sonidos, ella se quedó desmayada y dormida y con Hernán nos dimos un apretón de manos satisfechos de haber logrado juntos en equipo nuestro objetivo de dar placer a su joven y arrecha mujer.

Me quedé con ellos dos días más y ya se imaginarán todo lo que pudimos hacer, a Viviana y a Hernán los sigo visitando cada vez que puedo y para ella y para él mi más alto respeto.

Son una pareja muy sui géneris con la cual la pasamos a tope cuando queremos, gracias a la mentalidad amplia de su esposo, hay muchas mujeres o parejas que no se atreven a hacer esto pero que les gustaría mucho vivirlo, invito a que se pongan en contacto a través de este medio sin temor y poder ayudarles, no importa de que parte del mundo sean y mejor si son de Ecuador.

Espero sus comentarios y comunicaciones a semental_de_esposas@hotmail.com MSN  y si les gustó este relato, dejen sus comentarios en la página y recomienden a sus amigos leerlo.

Espero que hayan tenido una buena paja…

Saludos.

Tato

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