Archive for abril, 2007

Invitacion para coger a mi novia por el culo

Miércoles, abril 18th, 2007

Estimados lectores:

He de confesar que esta es la primera vez que escribo a esta pagina; por mucho tiempo me ha llamado la atención leer distintos tipos de relatos eróticos, mis favoritos son sin lugar a duda los relatos de fetiche, vouyerismo y los de sexo no consentido.

Como les comentaba, es la primera vez que escribo, y es la primera vez que lo hago, debido a que sinceramente no he tenido una experiencia tan extraordinaria para compartirla con ustedes. He leído mucho relatos de historias que relatan de cómo hombres gozan viendo como sus mujeres son sodomisadas y cogidas por otros tipos.

Yo en la actualidad tengo una novia a la que llamare por cuestión de cubrir su integridad Jessica. Con ella he llevado un noviazgo largo, donde hemos experimentado diversas formas de posición sexual; en la intimidad somos como leones, no nos detenemos, ella es sumamente cachonda le fascina el sexo. He de revelar que yo soy el único chico con el que ha tenido sexo.

Cada que puedo leo relatos de tipos que permiten o les encanta que otros se cojan a su mujer me pongo a mil, pues imagino a un tipo cogiéndose a mi novia, a ella constantemente le platico los relatos que leo, al principio no le gustaba que le contará eso, pero con el transcurrir del tiempo a ella le daba curiosidad ese tipo de relatos, en varias ocasiones los hemos leído juntos. Y cuando estamos en la cama yo más de una vez le he confesado que me gustaría que tuviera sexo con otro mientras yo veo. Al principio le molestaba que yo le digiera eso, y me tiraba de a loco, pero poco a poco le ha gustado la idea de ser cogida por otro tipo.

Después de tanto insistirle y rogarle, actualmente me ha confesado que le gustaría ser cogida por otro tipo, pero que no quiere ser cogida de la forma que ella y yo acostumbramos, por la vagina; pues le gustaría que otro tipo le quitara su virginidad anal.

Ella es una chava de lo mas bonita, con buen cuerpo, delgada no grandes tetas, pero un culo deliciosos, redondito y muy suavecito, siempre esta calientito. Yo siempre le he insistido de que me deje poseerla por el culo, pero ella no quiere, hoy por hoy me confeso que su virginidad anal se la quiere reservar para un desconocido, que una vez que un desconocido le quiete la virginidad anal, ella me dejara poseerla por el culo.

Ella gusta de ponerse pantalones pegados y entallados para presumir su buen trasero, y cada día que pasa, la idea de ser cogida por el culo por un desconocido la enloquece, por lo que hemos jugado mas de una vez a que se deja manosear en camiones y discotecas por tipos que no conoce, sin pasar del simple toqueteo. Los tipos que han rosado o tocado su culo varían, desde un obrero hasta un chavo de secunadria. Ella tiene 22 años y anexo una foto de su culo.

Nuestras experiencias han venido aumentando y me confeso que ya le gustaria ser cogida por un tipo que conozcamos los dos por medio de la red y mas especifico por medio de los relatos. El problema es que me dio 15 días para contactar con el chavo y realizar la operación. Nosotros somos de México de la ciudad de San Luis Potosí. Ella esta dispuesta hacer de todo en la cogida, pero preferencialmente le gustaría que le quitaran la virginidad anal. Que quede claro no queremos tríos, ella quiere ser cogida por otro mientras yo veo. Los requisitos del chavo no importan; si son gordos, delgados, chaparros, altos, guapos, feos, etc. Así como su edad tampoco nos importa, aunque nos gustaría que fuera menor de 23 años. Eso si pedimos unas pocas condiciones, entre ellas desde luego que el chavo tendrá que usar condón obligatoriamente, las otras condiciones serán especificadas de forma particular. Ella no padece de ninguna enfermedad y si no los piden le podemos mostrar un análisis de sangre que hace poco ella se realizo donde demuestra que no padece de nada venéreo. Si los chavos interesados no son del lugar de donde radicamos, estamos dispuestos a pagar  la estancia en un hotel. Les repito ella es delgada, bonita con un buen culo. Su edad es de 23 años. Así que si hay alguien que se anime, y le gustaría quitarle la virginidad anal, les agradecemos que nos escriban a este correo: sexygirlgcm@yahoo.com.mx  Ahí nos pondremos de acuerdo para las demás cláusulas (mas que nada sobre las vestimentas que el chavo deseara que ella use) y después les daré mi número de celular para ponernos de acuerdo para la cogida que le vayan a dar. Desde luego que si nos escriben les mandaremos fotos de su culo para que se termine de animar.

Gracias por su tiempo de leer esta petición y agradecemos nos escriban pronto, por que ya queremos vivir esa nueva emoción para nosotros.

Tu Amorcito Incondicional

Miércoles, abril 18th, 2007

Esta historia me paso hace 6 años, mi nombre es jessica y vivo en la ciudad de arequipa, peru. tengo 25 años soy una chica normal, delgada, 1.55cm.

despues de haber acabado mi carrera de enfermeria, me dispuse a buscar un puesto a lo cual primero tenia que trabajar en algun pueblo lejano como practicante, a lo cual me tube que alejar de mi familia por un tiempo con solo poder ir a visitarles una vez a cada vez y en ocaciones hasta una vez cada dos meses.

bueno en el pueblo donde trabajaba se encontraba localizado a 7 horas de la ciudad, era un pequeño pueblo con una poblacion bastante pobre, pues estos vivian en pequeñas casas rusticas y entre casa y casa habia considerables estancias, solo el centro de la cuidad habian casas juntas.

bueno la pequeña posta no era mas que una improbisada casa, y solo eramos dos enfermeras y un doctor que ya tenia una edad abanzada…

bueno el cuarto que me proporcionaron se encontraba a 15 minutos del centro, algo alejado que porcierto desde la primera vez me dio mucho temor estar en ese pueblo sin luz, y estando sola en una pequeña chosa a 15 minutos de centro del pueblo, pero bueno despues de un tiempo me acostumbre un tanto…….

despues de estar en la posta toda la mañana y parte de la tarde a la hora de salir 4 de la tarde, siempre me dirigia sola ami chosa lo hacia muy rapido antes que la noche llegara para luego encerrarme en mi casa hasta el dia siguiente… eso mientras salia a esa hora porque habia ocaciones que salia mas tarde 5,6,7,8 de la noche

en todo ese tiempo que trabajaba obserbaba como los hombres del lugar se quedaban mirandome, pricipalmetne un par de chicos que siempre venian frecuentemente por cualquier cosa….hasta que un dia justos por una emerjencia tube que quedarme hasta 3 horas mas de lo normal, cuando todo listo y me retivata ami casa, caminando por la noche senti que ese par de chicos me seguia, claro que me asuste ademas todo estaba silencio….. asi fui apurando el paso hasta que pense que los habia perdido ya un poco mas tranquila me dirigi ami casa, y justos cuando entraba ellos aparecieron en la puerta y con un empujon me metieron adentro y despues cerraron la puerta…

yo estaba super asustada, al imaginar de lo que me iva a pasar…. solo gritaba y lloraba pero nadie escuchaba mis gritos…..

uno de ellos me tomo de la mano sujetandome fuerte y el otro se puso ensima mio tratando de quitarme la ropa, cosa que no consegia por los movimientos que hacia al quererme sabar, cosa que de jalones me comensaron a arrancar la ropa hasta quedarme completamente desnuda…

yo solo lloraba, mientras uno de ellos comenso a meterme su pene en mi vagina hasta ese dia virgen todo fue dolor en ese momento mientras el otro me tocaba para luego sacarse el pene frente de mi cara y decirme que se lo chupara y cuidado que intentara algo que no sabia que me iva a pasar, bueno no tenia otra y asi lo hice…..

despues de un rato me agarraron y me lansaron a la camara ahi los dos comensaron a violarme me hicieron hacer de todo… y no fue la unica vez porque por una amenasa ellos por dos semans lo hacian cuando querian….. despue de ese tiempo y al aguantar mas y sin decir nada me fui de ese pueblo, cuando llegue a casa solo le dije amis padres mis practicas habian acabado y por eso me regrese…

todos pensaran que fue una experiencia traumatica, pero es tanto asi pues no voy a negar que en parte me exitaba tener esas eperiencias, lo que si tenia miedo era en quedar enbarazada a lo cual no sucecio menos mal

bueno esta es mi historia, la primera y creo que fue la que cambio mi vida por completo porque despues de esos dias tengo otra forma de mirar la vida y que siginifica hoy para mi el sexo… solo les dire que tener sexo con dos tipos al mismo tiempo hace que lo tradicional sea aburrido…… chauu

Sexo en la tienda

Martes, abril 17th, 2007

Por Charly fox

Era un día como cual quiera otro, estaba viendo en un buscador de contactos y de pronto me llamo la atención un perfil, no tenia foto pero eso me gusto en primer punto ya que eso deja ver que es discreto además es medico tiene 25 no es muy joven y puede que sea maduro, yo tengo 30 y no estoy para relaciones inmaduras pero veamos a ver que pasa (pensé entre mi) a si que me dispuse a escribirle, me respondió por el buscador  a los dos días comentándome que me había anexado a su mns pero yo no había recibido ningún contacto así que decidí agradecerle y  ratificarle mi mns, siendo asertivo ya que en la primera ocasión le había dado mi mns mal, bueno lo cierto es que en ese momento me anexo era un domingo estaba solo en mi trabajo, comenzaron los rigores el típico “hola como estas” y así poco a poco me comentaba que tenia unas pruebas de admisión para otro puesto así que tenia algo de estrés, entonces le comente que porque no venia a mi trabajo que estaba solo y me dijo, “bien así me desconecto un rato para bajar presión” (waw valla que si se desconecto) a los 15 minutos estaba en mi trabajo y me pareció normal tanto en lo personal como en su forma de ser tenia su ángel al poco rato ya no me parecía normal me estaba agradando hablar con el veía en su mirada algo de picardía,   Para romper hielo comenzamos hablando un poco de cómo se inicio en el gremio y como me inicie yo  y así sucesivamente que me gustaba y que le gustaba así que llego el momento de cerrar la tienda donde trabajo, entonces le pregunte que le había parecido yo, me dijo que le había agradado, yo pues fui al grano y le dije que también me agrado y que me gustaría besarlo pero luego que cerrara la tienda y me encanto la cara de aceptación que puso y me dijo que si su semblante cambio con ese “si”, eso me gusto mucho porque me dio una buena expectativa de que la cosa andaba bien, cerré acomode todo en mi trabajo y le dije que pasáramos a la parte de atrás de la tienda es privado así que estaríamos en confianza, apague las luces solo se veía el resplandor de las luces de afuera del local  pero era propició para un buen beso waw cuando probé sus labios eran muy ricos sobre todo el labio de abajo tenia una cierta magia que me encantaba adicional que besaba bien era el complemento perfecto eso me puso muy excitado de pronto me creía como salvaje y solo pensaba en comerme su piel, otra cosa que me encantaba era escuchar sus jadeos de placer lo que me indicaba que estaba en buen camino y que lo que estaba haciendo le gustaba al igual que a mí, al rato la ropa estaba de mas lo que comenzó como un simple beso ya estaba perdiendo el horizonte y no sabia en que podía parar aquello pero lo que si sabia era que su química me mataba al solo rose de su piel con la mía, me encanto verlo desnudo se veía tan varonil  eso cada ves me excitaba mas de pronto cuando fuimos a ver estábamos en la entrada del baño del local, es pequeño pero lo ideal  para nuestras necesidades en ese momento el se sujeto al marco mientras yo recorría desde sus labios al cuello del cuello a su pecho del pecho a su verga era bonita allí acaricie primero con mi lengua puntos excitantes como los lados de la verga en la entrepierna waw eso lo ponía loco de placer y me daba una satisfacción increíble  luego le mame la verga con sumo gusto, ya estábamos en el punto de satisfacción plena y no parábamos de disfrutar de el calor y las ganas de otro luego el se dispuso a disfrutar mi cuerpo me besaba, acariciaba y por dios yo me quería salir del cuerpo al sentir la forma en que lo hacia luego lo fui llevando al piso estábamos en ese baño tan pequeño pero conseguíamos espacio sin problemas yo encima de él queriendo devorarlo lo recorría todo desde la cabeza hasta los pies con mi legua eran  besos, mamadas y caricias de pronto se voltio y me dijo que quería sentirme encima suyo waw que rico fue eso era como si lo estuviese haciendo mió pero sin penetración pero el simple rose del cuerpo a cuerpo era un derroche de placer lo que estaba ocurriendo no quería que ese instante acabara pero se ponía mejor, luego nos sentamos frente a frente con las dos vergas muy juntitas yo lo besaba con tonto delirio y el me correspondía luego nos empezamos a masturbar mientras nos acariciábamos con la otra mano en un momento le acaricié el ano y eso le gusto, entonces le pedí que me lo hiciera también a mí y fue algo muy rico hasta ese momento no había sentido tanto placer con otra pareja sexual era algo a  otro nivel me sentía tan excitado hasta que llego el clímax total y le dije que me venia, me dijo con vos placentera vente acto seguido estaba en Júpiter delirando de placer con un jadeo extraordinario luego tomo de mi semen para seguirse masturbando me dijo que eso lo excitaba mucho igualmente verlo hacer eso me encantaba  luego eso lo  llevo a que el se viniera mientras seguíamos entrelazados con la piernas verga con verga, después todo quedo en una apacible calma era como que el mundo se había detenido para los dos mientras el me ponía la mano en el hombro yo aprovechaba y besaba sus dedos y acariciaba su pecho era el momento mas tierno vivido por mi hasta ese entonces el seguía con los ojos cerrados y me gusto como se le dibujaba una sonrisa de satisfacción el su cara, creo que aunque fuese viejo y perdiera la memoria no olvidare ese momento  tan especial, luego el con los ojos cerrados aun me comentaba que le gustaba  mucho ese momento y que no le gustaba hacerlo y luego pararse sino que disfrutaba mucho ese momento de quietud yo le dije que también lo estaba disfrutando mucho luego nos besamos estábamos con ganas de no terminar  lo que hace casi dos horas habíamos comenzado, pero el tiempo corría nos vestimos y nos fuimos a comer ya que tanta actividad nos había dado hambre, luego han pasado otras cosas pero eso es materia de otra historia .

Si te gusta mi historia,  para cualquier comentario puedes escribirme a foxcharlyusa@yahoo.com

Esther

Martes, abril 17th, 2007

Esta historia me ocurrió allá por el año 1988, aquí en Montevideo y que nunca me animé a contarle a nadie.

En esa época tenía yo tres años de casado y mi esposa tenía dos amigas de su infancia, Esther y Ana. Ana se había casado un año antes que nosotros y Esther estaba por casarse.

Una noche de diciembre de 1988, mi esposa invitó a Ana y a su esposo y a Esther y novio a cenar a nuestra casa. Faltaban unos quince para que Esther se casara y el motivo de la invitación era hacerle como una especie de despedida.

Era una noche muy calurosa, primero llegaron Ana y su esposo y al rato Esther y su novio.

Esther es morocha, de pelo lacio largo algo por debajo de sus hombros, muy bonita de cara y un cuerpo bastante apetecible (buenos pechos y buena cola) y  de profesión enfermera.

Cuando llegaron tomamos un aperitivo y luego nos sentamos a la mesa a cenar. Durante la cena me llamó la atención las miradas picaronas que Esther me hacía. Yo pensé: No puede ser que esta me esté dando filo delante de su novio y de sus amigas, una de ellas mi esposa.

Terminamos la cena y nos sentamos el living, yo en el sofá, Esther en un sillón frente a mí, mientras el novio de Esther y el marido de Ana hablaban de no sé que cosa y Ana y mi esposa estaban en la cocina.

De repente, como haciéndose la acalorada, Esther se levanta su pollera por arriba de sus rodillas y abre sus piernas, de forma que podía ver su entrepierna, donde se le notaba claramente su bombacha blanca que traslucía la sombra oscura de sus vellos pubicos. Esther al darse cuenta que yo tenía mi mirada clavada en su entrepierna (era imposible resistirse), atrevidamente y casi con malicia, abrió más sus piernas y me miró con una sonrisa pícara como diciendo: ¿te gusta lo que ves?.

Esta situación debe haber durado un tiempo que fueron segundos, pero que para mí fueron como horas, donde mi excitación y mi pene subieron como resortes. Totalmente turbado me levanté y me fui al baño, donde no pude evitar hacerme la paja más impresionante de mi vida, unos masajes a mi miembro duro y la leche me brotó a borbotones.

Me repuse, me lavé la cara y volví a la reunión pero las miradas picaras de Esther continuaron toda la noche.

Esa noche casi no pude dormir y para colmo mi esposa estaba con su período así no pude sacarme la excitación que tenía, pero no estaba dispuesto a dejar la cosa así, y entonces al otro día a eso de las 10 de la mañana llamé a Esther a su casa.

La encaré de entrada y le pregunté sobre lo ocurrido la noche anterior y al principio se hizo la tonta, pero cuando le dije que después de su espectáculo con la pollera me tuve que ir al baño a masturbarme, se rió y luego de hablar un rato del tema  me reconoció que yo le atraía desde que me había conocido siendo novio de mi esposa y que quería tener algo conmigo antes de casarse y que no encontró mejor forma, pero por lo que veía le había dado resultado.

Quedamos para encontrarnos esa tarde a las cuatro, antes que entrara a trabajar al hospital a las seis de la tarde, de forma que teníamos dos horas para hacer el amor en un hotel.

Convenimos una esquina de Montevideo no muy transitada para encontrarnos y la pasé a buscar. Cuando arrimé el auto a una parada de ómnibus la vi a ella, tenía puesta una pollera amplia por debajo de sus rodillas, de color claro estampada, y una blusa blanca y lentes de sol. Subió al auto y arranque rápidamente para un hotel cercano, ambos estábamos algo nerviosos, así que hablamos poco durante el trayecto que duró unos 5 minutos.

Entramos a la habitación y casi inmediatamente la abracé sin darle tiempo a nada y nos besamos mientras mis manos acariciaban su espalda y bajaban hasta su cola, metiendoselas por abajo de la pollera para acariciarle la cola por arriba de su bombacha.

No pude resistir más y con las ganas que tenía de la noche anterior, baje mi cabeza hasta su entrepierna y le besé la concha por arriba de su bombacha, que era de color beige tipo bikini, de Lycra. Ella no se resistió sino por el contrario, abrió sus piernas para facilitar mi tarea mientras me acariciaba la cabeza. Con mi cabeza entre sus piernas, chupé su concha como loco, primero por arriba de su bombacha y luego se la corrí hacia un costado la sumergir mi boca y mi lengua entre sus labios carnosos y húmedos y chupar su clítoris. Después la di vuelta y le besé su cola mientras le bajaba su bombacha y mordisqueé sus nalgas hasta separárselas algo y pasarle la lengua por su ano. Le resaltaba sus nalgas blancas con su ano rodeado por un halo de piel oscura y los pliegues que irradiaban como un sol, cerrando su orificio. Después de esto volví a subir y veo que Esther ya se había sacado la blusa y el soutien y entonces le besé sus enormes tetas, chupándole sus pezones duros con una gran areola oscura.

Me saque toda la ropa y estando ya ambos desnudos nos acostamos en la cama. Yo me puse boca arriba con mi pene duro como poste y Esther lo toma en sus manos y delicadamente lo empieza a lamer y chupar como toda una experta. La pongo encima de mí en posición de “69” y le chupo su concha y su culo, mientras ella chupaba mi pija.

Entonces Esther toma la iniciativa, se da vuelta y se coloca arriba mío, metiendose mi pija en su concha, comenzando una cabalga frenética, hasta que exploté dentro de ella llenándola de semen, mientras ella tuvo por menos dos orgasmos seguidos. Puede decirse que ella me cogió a mí.

Luego este primer polvo, ella se quedó acostada arriba mío y ambos descansamos unos minutos, mientras tanto yo aproveché para acariciarle su cola y hurgar delicadamente con mi dedo dentro su ano, cosa que pareció gustarle así que seguí unos minutos más.

No levantamos y la coloque en 4 patas y comencé a besarle sus nalgas y lamer su ano. Con la sábana limpie de su concha de restos de semen de mí eyaculada anterior y se la lamí nuevamente.

Para ese entonces mi pene estaba duro de nuevo y le hice una penetrada a su concha para lubricar mi pene con sus jugos vaginales y le penetré el orificio del culo muy suavemente pero hasta el fondo. La cogí aumentando la fuerza de mis arremetidas paulatinamente hasta que ella tuvo un orgasmo muy fuerte y entonces mientras que decía entre gemidos que le rompiera el orto, le acabé el segundo polvo en el culo.

Al terminar ella se acostó boca abajo en la cama y yo le seguí el movimiento permaneciendo arriba de ella, sin sacarle totalmente la pija del culo, besándole la nuca y las orejas. Comencé a moverme nuevamente y al no sacarle pija del culo, ella me la apretaba por lo que tuve una nueva erección rápidamente. La cogí por culo hasta acabar un tercer polvo (segundo anal), mientras ella disfrutaba con un orgasmo muy pero muy fuerte.

Después de eso bajé y me acosté al lado de ella, que se quedó como estaba boca abajo y nos quedamos dormidos abrazados como veinte minutos, al cabo de esto nos despertamos sobresaltados por ella tenía que ir a trabajar, pero por suerte aún había tiempo, ambos estábamos muy felices y satisfechos y habíamos disfrutado mucho, nos bañamos, nos vestimos y la llevé al trabajo.

Luego que Esther se casó, continuamos con estos encuentros durante unos dos años, hasta que ella quedó embarazada, luego de lo cual, si bien continuamos la amistad hasta hoy día, no volvimos a tenerlos nuevamente.

Hoy ella tiene dos hijos y yo dos hijas, ambos seguimos casados y somos muy felices en nuestros matrimonios, pero a mí siempre me quedó la duda (y la tendré hasta el fin de los tiempos), si ese primer hijo de Esther es mío o de su esposo.

Espero que le haya gustado mi relato y si desean hacerme algún comentario mi correo es mariom1959@hotmail.com.

El hijo de mi tí­a – Capitulo 5

Martes, abril 17th, 2007
No dije nada permanecia sentado en la cama y Roberth empeso a besarme,me secaba las lagrimas y me apretava fuerte contra él.De pronto lo retire y le dije:
_lo siento Roberth no puedo continuar
  Roberrth solo agacho la cabeza golpeo la cama pero no dijo nada ,yo me puse el pantalon,tome mi polera y sali de la habitacion tan rapido como pude y alli abajo estaba mi primo Alejandro apoyado en la pared con las pocas fuerzas que le quedavan asi es que me acerque y lo abraze.Por un instante pense que me rechasaria pero no lo hiso.me abrazo tambien y me dijo:
_Javi llevame a casa
  Al llegar a casa tratamos de que los padres de mi primo no nos vieran pero no pudimos evitarlo pues mi tio nos encontro
_Alejandro que paso?_pregunto furioso,entonces yo trate de esplicarlo pero mi tio no me dejo mas por el contrario dijo
_no lo defiendas Javier mi hijo es un iresponsable _entonces Alejandro dijo:
_esta bien papá si yo tuve toda la culpa unos chocros querian robarnos y yo bueno me enfrente a ellos
_te he dicho que es mejor quedarse quieto ´pudieron matarte
  Llamo ami madre y bueno ellos lo curaron
  Paso algunos dias no volvi a comunicarme con Roberth ni con nadie estava tranquilo en casa. Alejandro y yo volvimos a ser amigos incluso trate de llevarme mejor con Rosa hasta  me presentaron a una de sus amigas, ivamos a bailar juntos y la pasavamos bien. Entonces mis tios  junto ami madre desiden regresar ala chacra para ver algunos asuntos.
  Alejandro y yo nos quedamos solos en casa y entonces alejandro invita a Rosa y su amiga a pasar la noche en casa.
  Rosa y el hijo de mi tia dormiria en la alcova de mis tios y yo, bueno yo estaria en mi habitacion con una de las amigas de Rosa
  Les aseguro trate de sentirme comodo pero cuanto mas la amiga de Rosa me acarisiava pensava en Alejandro, por mi mente pasava muchas cosas ,desia entre mi._ ella lo debe de estar tocando ,y entonces con el sierre bajo y la boca de la amiga de Rosa en mi pene me levante de la cama y sali.sin dar ninguna esplicacion al rato mientras tomava agua en la cocina desidi ir a ver como estava Alejandro y cuanto mas me acercava asia donde estava empese a escuchar gemidos
_ah ah ah ahhhhhhhhhhhhhhh _este sonido se repetia.eso hasia que mi vientre se consumiera de deseos y entonces empuje la puerta lentamente para ver lo que acontecia adentro. Fue de ese modo que vi a Rosa ensima de mi primo con los cabellos sueltos y a mi primo que le agarraba fuertemente el trasero mientras que cual si fuera un caballlo lo cabalgavan  serre la puerta lentamente y me quede detras con los ojos humedos y muy desconsolado
  Al dia siguinte.La amiga de Rosa salio furiosa me dijo de todo y tenia razon pues esa noche la deje dormir sola y al dia siguiente ni le preste atencion.
  Pasaron tres noches y ni si quiera se imaginan las ganas que tenia de entrar a esa habiatacion y golpear a Rosa,no obstante me contenia apesar que escuchava sus gemidos.bueno pense que ese seria el plan durante la ausencia de mis tio pero no.Al dia siguiente Alejandro me dise :
_Rosa se va nos vamos a quedar solos tu y yo
_si?….y por que se va Rosa
_no te pases pues aun no estamos casados y a sus padres no les gusta mucho la idea de que ella se quede a dormir  aqui
_a entiendo
  Pense que dormiria en la habiatcion de su padre pero no esa noche Alejandro subio el dvd al cuarto y me dijo:
_primo alqui una super peli asi es que toma tu mejor asiento
  me tire a la vcama y bueno me dispuse a ver la pelicula y entonces Alejandro tambien se hecho en mi cama ,si en serio se acosto ami lado
_javi esta pelicula me gusta mucho_me dijo poniendo su cabeza en mi pecho entonces yo le toque los cabellos, me sentia tan bien queria que ese momento no terminara nunca.Entonces Alejandro me dijo:
_sabes javi me gustaria besarte

El sobrino de mi amigo

Martes, abril 17th, 2007

Recuerdo muy bien como los conoci .Yo alquilava una casa en una residencia de una familia muy importante y bueno un dia tocaron la puerta y cuando sali alli estavan esta familia de resien casados
_si en que los puedo ayudar_ les dije
_vimos el abiso …dise que aqui alquilan cuartos
_a si pero la señora no esta ..si quieren pueden pasar a ver
Bien asi fue como conoci a David y Ruth que eran esposos y asus hijos Alex y Rene.El caso es que a cabo de unos dias ellos regresaron y alquilaron el cuarto .nos hicimos muy amigos aveces desayunava con ellos y hasta merendava puesto que yo vivia solo habia venido a la capital por un trabajo y queria reunir dinero para poner un negocio en mi ciudad.y pues tenia que privarme de muchas cosas ya saben: licores,fiestas,y lo que mas me costava …mujeres
Una noche ya no aguante mas y me fue en busca de una mujer de la calle .Alli estava ella era muy bonita tenia harto maquillaje y un chicle en la boca asi es que lo aborde
_100 soles de dijo que seri como 35dolares
_um es mucho para mi …no podrias hacerme una rebaja?
_no tienes plata? regresa cuando lo tengas
_no mira que tengo por 50 soles
_por 50 ?un polvo
_mira y si te devistes y me lo tocas mientrar yo me masturbo puedo darte 20 soles?
_esta bien deme los 20 soles aunque por 100 haria lo que tu quisieras hasta te dejearia meterla por mi colita …..mira te gusta
Esa p….. tenia razon asi es que tome los 20 y me fui regresaria con los 100 soles y le haria mamar mi verga pero para eso pasaria unos dias mas asi es que mi mano tenia que pagar pato.puse el canal de eroticos y con la pelicula comense a masajear mi pene que cada ves queria mas un hueco.En eso estava cuando tocaron la puerta
_ya boy espera un momento me estoy bañanado
_Renzo disculpa que te moleste pero queria pedirte un favor
_si que sera David ..dime
_lo que pasa es que mi sobrino llega mañana y no tenemos donde alojarlo y como tu vives solo …no se pensamos que se podria quedar contigo .mira sera solo por unos dias el viene de bacasiones
_David mira no es que no quiera hacerte el favor pero es que yo solo cuento con una cama y bueno
_no te preocupes el dormira en el suelo
En fin me conbencieron y el sobrino de mi amigo se quedo en mi cuarto,efectivamente durmio en el suelo este era un muchacho de 21 años tenia el cabello rojiso y era delgado con un tes muy fino y habalava suave pero parecia bien hombresito nada lo delatava asi es que congeniamos muy bien habalavamos de muchas cosas
hasta que un dia le dije:
_marco te molesta si yo me tiro una paja? lo que pasa es que ya son barios dias que no estoy una chica y bueno el cuerpo no resiste tu entiendes
_no claro que no haslo nomas
Entonces me quite el calzoncillo y comense a masturvarme.Al inicio me parecio ver que Marco
_Renzo hoy podria dormir en su cama?
_que?  no estas habaldo en serio verdad
_lo que pasa es que el piso esta matando mi columna ..solo por hoy si me mirava y estava disfrutando verme en ese acto pero luego dije entre mi no.
Al siguiente dia ya al anochecer Marco me dijo:

_esta bien
Este se acosto ami lado.Ambos solo estavamos con calzoncillos asi es que ya comprenderan que nuestros cuerpos se rosaron esa noche yo no dormi sentia mucho calor no se si el pudo hacerlo
Al dia sigueinte me dijo mirandome alos ojos
_no sabe la fuersa que tuve que hacer para no tocarle su pene en verdad me contuve hasta mas no poder

continua  josluis4@hot

Paraí­so e infierno!, continuacion

Lunes, abril 16th, 2007

Karina Otilia Mercader se hallaba recogiendo unas hojas secas en el jardín del coqueto chalet de los Roger, cuando arribó la patrona de la casa en su automóvil, procedente de la escuela a la que acababa de llevar a sus hijos. El ama había salido muy temprano en la mañana, antes que aquélla llegara al domicilio a cumplir con sus diarias tareas del servicio doméstico.

––Buen día Karina ––saludó, cortés la dueña de casa––. Hoy espero una jornada muy fatigosa en la puesta en orden de gran cantidad de cosas. Por suerte Rolando no va a estar en todo el día, ya que debe visitar algunas de sus obras que se hallan bastantes retiradas de aquí; lo espero hacia bien entrada la tarde. Los niños tampoco vendrán a almorzar, pues han de pasar derecho a sus clases de gimnasia; de todas formas se han llevado una buena provisión para comer en la hora del descanso; a esta edad comen como peones de campo.

––Tendrá que armarse de paciencia antes de iniciar cualquier puesta en orden ––replicó la empleada, con expresión enigmática y señalando hacia la casa con la cabeza––, pues antes que nada parece que deberá atender visitas. Hay una señora, muy bonita ella, que le está esperando desde hace más de media hora.

––¿Una visita?… ¿Una señora? Realmente no esperaba a nadie… ¿Quién puede ser en la mañana de un día de semana?… ¿Y sin anuncio previo? ¿Cómo es su nombre?

––En realidad no tuve la precaución de retenerlo; creo que lo pronunció demasiado por lo bajo. Pero lo que sí recuerdo es que dijo ser su amiga y que estaba dispuesta a esperar que Ud. regrese. Se puso de inmediato a mirar con especial interés todas las fotografías de la familia; estuvo largo rato tomando los retratos y, olfato femenino de mi parte, me parece que ponía ternura en su rostro.

––Bueno ––prosiguió Salomé––, ¡ahora sí que estoy intrigada! Espero que no se trate de alguna ex novia de mi marido con un pleito en ciernes; a lo mejor alguien que viene a echarle en cara una supuesta o real paternidad.

Karina se echó a reír más de la cuenta.

––¿Una ex novia de don Rolando? ¿Una escondida paternidad? ––dijo, con lágrimas de hilaridad en los ojos–– ¡Sí, tal vez se trate de algún reclamo de extra paternidad de D. Rolando!… Pero mi querida Salomé, ¿cree vd., por ventura, que su marido haya puesto sus ojos o sus manos en otra mujer que no haya sido Ud. misma?… ¡Por favor, no me haga reír más que va a hacer estallar mi diafragma!

––Agradezco la confianza que tienes en los antecedentes de mi marido y, por adición, en su fidelidad. Pero nunca una ha de estar segura en estas cosas. Yo te llevo varios años, Karina, y sé por qué te lo digo. Nunca más cierto es en los hombres aquello de que la ocasión hace al ladrón…

––Lo cual ha de valer también para nosotras, las mujeres.

Salomé se quedó algo pensativa ante la simplicidad y validez del aserto y luego penetró resuelta al interior de la vivienda. Al llegar a la sala del estar se quedó petrificada. Un pequeño paquete con unos repasadores que había adquirido de paso en el supermercado se deslizó de entre sus dedos y fue a parar al piso.

Parada junto al arquitrabe de la chimenea de leña, con un portarretrato entre sus manos en el que aparecía el rostro de la dueña de la morada, retratada unos cuantos años atrás, se hallaba su amiga de la adolescencia: Melisa Wanda Sotomayor. Había en su rostro una sonrisa, mezcla de nostalgia y alegría, y… estaba bellísima.

Salomé abrió desmesuradamente los ojos, la boca… y luego los brazos en toda su envergadura. Ambas corrieron, la una hacia la otra, y se confundieron en un apretadísimo abrazo. De inmediato rompieron a llorar y mucho tiempo pasaron contemplándose, suspirando, riendo, nuevamente lagrimeando, volviéndose a abrazar… y acariciándose sus cabellos, antes de que palabra alguna fuese parida al aire.

Finalmente la dueña de casa abrió el diálogo:

––¡Lisita!… ¡Cuánto tiempo que no nos veíamos! ¡Nunca creí que llegaría el día en que pudiera disfrutar nuevamente de tu presencia! La mucama me dijo al entrar que una hermosa señora me esperaba; pero jamás pasó por mi cabeza el que fueras tú. Estás… ¡bellísima!

––Sí… ¡Cuánto tiempo, Saly!…No falta mucho para que se cumplan tres lustros de nuestra separación. En realidad ésta parece ser la ley inexorable relativa a la conclusión del ciclo de estudios, el cual une y mantiene juntos a los compañeros del colegio secundario por mucho tiempo… Y en una época de la vida en que tanto valoramos la amistad… A ti también se te ve hermosa…

––Pero, cuéntame, ¿qué fue de tu vida cuando terminamos el secundario?… No te vi nunca más… y tampoco has dado señales de tu existencia. Mucho te busqué en los primeros tiempos pero me dijeron que junto a tus padres te habías trasladado a Europa. Quedé esperando por muchos días tus noticias y tu residencia… pero.

––En realidad mis padres fueron los que se mudaron a Europa, a España más precisamente. Yo, querida Salomé, inicié una suerte de vida trashumante. Viví en varios pueblos y ciudades. Luego estuve establecida durante bastante tiempo en Montreal en donde formé la más duradera de mis parejas. Ahora, cuando hubo arribado la hora de desmontarla, he resuelto regresar a estos lares. Como ves, no me fue difícil encontrarte… Yo sabía desde mucho tiempo atrás que habías contraído matrimonio; y, por lo que veo, tienes dos bellos chicos.

––Pues sí, hace varios años ya. Éste es Diego, de diez años y ésta es Carla de siete; aquí ves a mi marido, el ingeniero Rolando Elvio Roger.

––¡Ah, sí!… ¡Rolando Roger!… Lo he sentido nombrar mucho por los medios. No se habla de otra cosa que del discurso que ha pronunciado en la sala de conferencias del Hotel Parque. Creo que se ha ganado el alias de «Señor Transparencia».

Salomé sonrió, no sin cierto amargo orgullo. Melisa prosiguió:

––Tus chicos son muy lindos y al parecer muy vivaces. Creo que debes haber encontrado el gran sentido de la vida en la crianza de tus hijos que, después de todo, por más vueltas que le den, está en los tuétanos de toda mujer. Yo no he tenido la suerte de tener hijos…

––Pero has vivido en pareja ––replicó vivamente Salomé.

Y aproximándose al oído de su amiga y casi como un bisbiseo, agregó:

––¿Siempre… con hombres?…

––Así es, en efecto. Aunque debo reconocer que fueron varios… más de los que hubiera deseado. ¿Y tú, querida Salomé, siempre has pertenecido a tu marido? ¿Has estado con otros… hombres?

––Bueno… en realidad… antes de casarme… Pero dime: ¿por qué razón has tenido varias parejas? ¿Acaso ninguno logró satisfacer tus requerimientos?

Melisa entró en un cono de sugerente silencio en tanto que acompasadamente caminaba de aquí para allá. Simultáneamente efectuaba una serie de gestos y muecas demostrativos de que aquello tocaba una parte nerviosa de la cuestión.

––Para serte sincera, mi querida ex camarada de secundario, esto forma parte del intríngulis de mi vida. Después de aquellas… de aquellas… vivencias que tuvimos en nuestra extrema juventud, nada volvió a ser igual para mí. Por lo que veo, tú conseguiste casarte y presumo que estás haciendo una vida absolutamente normal. Eres señora casada, con el estatus que le corresponde a tal estado, esposa de un buen marido (que figura como político en el florilegio de los escasos reconocidos como honestos) y madre de un par de preciosas criaturas.

––¿Has… has… compartido cariños con otra mujer? ––reiteró, insistente, Salomé.

––No, para nada.

––Pues, yo tampoco ––remarcó rápidamente Salomé––. Por lo que veo sólo hombres han existido en nuestras vidas después de… aquellos momentos tan preciosos de nuestra juventud. Lo cual significa -en sentido estricto- que nuestra común fidelidad permanece indemne.

––Pero el hecho es que yo he tomado bastante gusto por los hombres; muchas veces pienso que me he vuelto excesivamente pasional. No estoy segura si lo que nos ocurrió aquella nefasta noche en Arroyo Manso no ha dejado su impronta sobre mí y en lugar de provocarme repugnancia la presencia de cualquier hombre, pues…

Salomé, al recordar la desgraciada circunstancia, se tomó la cabeza con ambas manos. Ella tampoco olvidaría jamás la noche de la violación y había escondido el secreto bajo bóveda de siete llaves. En realidad, después de largos años, era la primera vez que se hallaba comentando sobre el asunto; y precisamente con su compañera en la desgracia. Ambas estaban convencidas que sólo ellas y los tres malhechores eran los conocedores del hecho.

––Algo se ha desatado dentro de mí ––prosiguió Melisa–– a partir de aquella circunstancia que me ha convertido en una voraz buscadora de hombres. Pero no creas que se trata de ninfomanía; es un algo más profundo; quizá, una suerte de sed de venganza. A veces lo percibo, querida amiga, como algo malévolo, perverso.

Rápidamente cayó en la cuenta Salomé del especial humor que se había apropiado de su antigua amante. Recordó que en los últimos tiempos de su relación con ella hacía frecuentes referencias a la curiosa figura de la medialuna que viera estampada en el miembro del violador, y a la que consideraba como mancha de nacimiento. Restablecidos ya, en todo su esplendor, los lazos que, etéreos, enredan las almas amantes, le vino a quedar en claro que Melisa se hallaba en la inconsciente búsqueda de aquel órgano criminal que mancillara tan brutalmente su fresca carne de primavera.

––Creo, querida Lisa, que se hace necesario echar un saludable manto de olvido acerca de aquella noche. Considera que eres joven y muy buena moza, como lo fuiste siempre.

Y aproximándose a ella púsole sus manos sobre los hombros y con sugestivo y amoroso tono susurró:

––Mucho debe complacernos el que ambas hayamos seguido siéndonos fieles. Ni tú ni yo hemos conocido otras mujeres, con lo que nuestro amor de la juventud sigue siendo prístino. En cuanto a los hombres que pudieron haber pasado por nuestras vidas: ¡eso no tiene la menor importancia! Ni la tiene el que yo haya alumbrado hijos al mundo… Lo nuestro es como un universo paralelo, con sus propias leyes, con sus particulares consignas, con sus paradisíacas sutilezas. ¿Serás capaz de separar las cosas de tal manera, querida Lisa?

Por toda contestación Melisa, arrobada, pasó las palmas de sus manos por detrás de la cabeza de su antigua amante y buscó ansiosamente sus labios. Se besaron largamente como lo solían hacer en las noches de sus tempranos amores… ¡Ah, la mutua frescura de ambos labios de mujer!

Luego se sentaron. Previamente Salomé se asomó al amplio ventanal del estar para localizar a Karina, su mucama; pues de inmediato tomó conciencia de la necesidad de mantener en el más absoluto secreto la relación que la ligaba a su amiga del alma y nada sería más contraproducente que el hecho de que su empleada haya andado atisbando y pudiera haber observado la escena del beso. Se arrepintió rápidamente de no haber logrado dominarse y tomar los recaudos del caso. Por suerte Karina se hallaba trabajando en la esquina más alejada del enorme jardín, regando unas flores y mostrando una actitud de total despreocupación; no era, pues, pensable que escasos segundos antes pudiera haber estado en las proximidades de la escena. Al comprobar tal hecho Salomé suspiró aliviada.

––¿Ya estás establecida aquí? ––preguntó–– ¿Cuándo regresaste de Canadá?

––Hace escasamente una semana y me quedaré a vivir aquí. Tengo en el medio algunas rentas que me han dejado mis padres, los cuales murieron en España en un accidente de automóvil hace casi un año. Así que me he quedado huérfana, por decirlo de una manera llana.

––¡Caramba!… ¿Murieron en un accidente de tráfico?… Como sabes, yo adoraba a tus padres tanto como conocía que ellos me querían a mí… Mas, ¿cómo ocurrió tal hecho?

─Y… bueno, tú sabes. Mi querido padre siempre fue un tanto imprudente como automovilista; digamos que conducía «a lo argentino». Fue en una de las autopistas de acceso a Madrid y quedó involucrado en una muy violenta colisión múltiple en la que murieron varias personas. Él falleció instantáneamente y mi madre, unos días después en el nosocomio.

—¡Caramba!… ¡Qué fatalidad! Y tú, ¿cuándo decidiste regresar?

––Hace un mes atrás ––siguió Melisa–– tomé la decisión de abandonar Montreal y al estúpido que tenía a mi lado; así que sin decirle «agua va» me largué para estos lares no bien conseguí completar algunos trámites. Ahora estoy viviendo en la antigua casa de mis padres, que tú tan bien conoces.

––Te presentaré a mi marido como mi antigua amiga de la secundaria. Muchas veces le hablé de ti; así que haz de cuenta de que Rolo te conoce. En realidad me gustaría que te quedaras unos días en esta casa. ¡Es tan grande y me hallo tanto tiempo sola!…

––Hoy no ha de ser pues tengo varias cosas que hacer durante un par de días. ¿Cómo te llevas con tu marido?

––¡Qué quieres que te diga!… Es un hombre extraordinario, marido respetuoso, padre amante, jefe de familia cuidadoso; en fin, un espécimen no muy alejado de lo tradicional apetecible a cualquier mujer que se precie. Pero… bueno: es posible que el tiempo transcurrido en nuestro matrimonio haya dejado ya secuelas de rutina. Él cumple con sus ritos maritales con cierta parsimonia y no más allá de una tibia ambición pasional. Por ahora estamos conservando las posiciones; ni yo no le he sido infiel, ni creo que él se fije en otra pollera.

––¿Me… recuerdas a mí cuando estás haciendo el amor con él?

Salomé guardó un sugestivo silencio, se levantó del sillón en que se hallaba sentada y se dirigió, con solemne parsimonia, hasta el amplio ventanal.

––Karina tiene verdadera obsesión por las flores y el jardín ––esquivó––; muchas veces pienso que es en detrimento de la prolijidad en la atención del interior de la casa. Pero parece ser leal y buena con los chicos y también es algo susceptible, razón por la cual debo actuar con diplomacia para encargarle los distintos quehaceres.

––No has contestado mi pregunta. Si tu respuesta fuera negativa te diré, querida Salomé, que quedó establecida una asimetría entre nosotras; pues yo no he hecho sino pensar en ti, en tu piel, en tus cabellos, en tus caricias y en los inefables instantes que vivimos en los últimos años de nuestro bachillerato, especialmente las noches de Arroyo Manso.… No puedo escuchar aquel feeling sin que lágrimas de profunda nostalgia se despeguen de mis ojos.

Salomé seguía estática de pie frente al ventanal dando la espalda a su amiga. Los regueros del dulce recuerdo de la juventud corrían por sus mejillas. Luego se volvió a su amiga y con una triste sonrisa murmuró:

––Te he extrañado más de lo que considero lícito manifestar. Ésa es la cruda verdad. El varón que hay a mi lado no ha conseguido arrancar a mi cuerpo sino una débil proporción del placer que tú fuiste capaz de prodigarle. Me alegro mucho de volverte a ver pero… tu inesperada presencia no deja de provocarme una fuerte inquietud.

––¡Oh, Saly!… ¡Espolvoréala!… No tiene sentido tener miedo. En el esquema social en que nos desenvolvemos no hay mayores dudas acerca de la amistad de dos mujeres; verás tú: eso no se considera infidelidad. ¿Quién te dice que no podamos rehacer nuestra maravillosa relación por estos días conservando nuestras respectivas situaciones? Tú no tienes que abjurar de tu familia… ¡para nada! Y yo podré seguir con mis amantes… Todo lo que debemos hacer es adoptar una actitud adulta de no celarnos mutuamente por esas cosas. ¡Somos mujeres jóvenes, Salomé! Y es seguro que podremos aún explotar vetas de exquisito placer en las ricas minas, de que nuestra femineidad es portadora.

Tales palabras cubrieron con el dulce manto de la reminiscencia el espíritu de Salomé y, habiendo caído en terreno sumamente abonado, la convencieron definitivamente.

––Pese a todo, Lisita, será menester guardar muy bien las apariencias y tomar todos los recaudos y cuidados del caso para que no se filtre absolutamente nada. Habrás de comprender que las responsabilidades de la familia que tengo sobre las espaldas así lo exigen.

––Desde luego que sí. Tenemos varios lugares en donde podamos reunirnos a nuestro gusto al abrigo de cualquier indiscreta mirada: mi casa, por ejemplo, ya que vivo sola… A propósito: ¿Qué es del chalet de Arroyo Manso, ese verdadero paraíso de tu familia?

––Aún está allí. Mis padres lo siguen usando con frecuencia. Nosotros, es decir, mi propia familia, de vez en cuando pasamos algunas temporadas. Los chicos gozan sobremanera el paraje. La diferencia que podrás observar allí es que hemos introducido importantes reformas y, en la medida en que intuimos (como todo el mundo) que el grado de delincuencia se está escapando de madre en los últimos años, hemos incrementado de manera notable las condiciones de seguridad del predio.

––¿Y a tu marido le agrada el paraje?

––Parece que lo hubieras olfateado, querida Lisa, porque la verdad es que a los dos o tres días de hallarse allí, disfrutando de vacaciones, comienza a fastidiarse y no ve la hora de volver a la ciudad. Si bien una se siente reverdecer por eso del cambio de aire y por el relajamiento general que experimenta en la quietud de la serranía, a él no parece agradarle. Aunque es muy adicto a la vida campestre, su espíritu sólo goza en el aspecto trashumante. A decir verdad, cuando se halla en las sierras él sólo anhela ir de aquí para allá y dormir en una carpa; ver un paisaje distinto cada día.

––Tu marido está ganando rápidamente gran nombradía por el nivel de sus ideas y por la lucha político-social que está emprendiendo.

––Él es realmente una gran persona ––apuntó Salomé–– pero debo advertirte que lo que aparece como una acción nimbada de santidad en el nivel colectivo es una carga a veces muy difícil de soportar en el ambiente familiar. Muy otra cosa le apasiona, que no es precisamente el sexo. Su encendida preocupación por la corrupción de los dirigentes políticos raya en la obsesión; así por lo menos lo percibo como esposa. Tal pasión se ha aposentado de tal manera en sus cascos que prácticamente no existe actividad de la vida que no acabe por vincularla al latrocinio de los políticos. Es como una manía que le persigue a todos lados y siempre anda pensando en tribunales, jueces, cámaras, comisiones juzgadoras y hasta ejecuciones para poner coto a la corruptela que nos caracteriza… ¡Cómo si todos los encargados de proveer justicia fueran nenes de leche!

––¡Ahá!… ¡No en balde le dicen el «transparente». Tengo entendido que en la conferencia del Hotel Parque de hace unos días ha sentado una serie de bases para atacar la corrupción.

––Así es, está trabajando con un nutrido conjunto de importantes personalidades para el Grupo Transparencia que tendrá por objetivo dar las bases de un sistema simplificado de la función pública y muy controlable. Ellos están persuadidos de que si se puede enfocar la escrutadora mirada en pocos y responsables funcionarios y gobernantes, puede lograrse un gran avance en la honestidad general. Quieren, sobre todo, facilitar los trámites de las revocatorias para hacer valer el compromiso que asume todo funcionario al jurar por la constitución y sus deberes.

»Pero como ya te dije, esta manía le provee de un humor muy especial, bastante ácido y sobre todo perdurable; de tal manera que los restantes miembros de la familia, chicos incluidos, nos debemos cuidar de mencionar ciertas palabras clave que suelen actuar como detonadores… y para las que, luego de cometer la estupidez de pronunciarlas, ya no es posible detener la explosión. Por ejemplo, nunca debemos hacer referencia a una «partida presupuestaria agotada», ni a una «licitación privada», ni «concurso de precios»… ¡Y qué decir si se menciona la palabra «cohecho»! Si a alguien se le resbala algunas de estas expresiones o las que las sugieran, todo el entorno, sin excluir a la sufrida familia, deberá cargar con el fastidioso costo de una filípica de varias horas… quizá, de días.

»Claro que muchos años atrás él vivió su propia experiencia en la materia y hay que decir, en prez de su proverbial honestidad, que en sus manos estuvo el compartir el fruto de un cohecho, a lo que él se negó en redondo. Con ello al parecer incineró el negociado que varios habían preparado y que había menester de su aquiescencia para llevarlo a la práctica; de manera que fácil es imaginar que ha dejado un reguero de vituperios y muchos juanetes pisados. Pienso que por ese costado se ha fabricado muchos enemigos, a la mayoría de los cuales ni siquiera conoce. Incluso no dejó de tener ácidos críticos entre sus propios socios, que lo tildaron de incauto.

––No puede negarse, Salomé, que te ha tocado en suerte un tipo interesante de marido. Pienso que, por ese lado, no has de tener tiempo de aburrirte. Se trata, evidentemente, de un hombre que ha tomado estado público y… ¡con qué causa noble entre sus manos!

Salomé volvió a aproximarse al ventanal y pudo verificar que aún su empleada se hallaba abstraída en la atención del jardín. Luego, sin dirigir la mirada a Melisa, dijo:

––No dudo de lo que dices; la causa es noble, mas no exenta de un matiz utópico. Pero la verdad es que la veta pasional conyugal de mi Rolando se halla siempre presta a agotarse raudamente y es del caso pensar que la causa tenga mucho que ver. Por ello… he procurado una eficaz «complementación» recurriendo a los auxilios del arte y, en verdad, que me he asegurado no escasas satisfacciones.

––¿Complementación?… ¿A… qué te refieres?

––¡Ah, Lisita! Se trata de la utilización de los más sofisticados adelantos de la industriosa artesanía en materia del sexo… del sexo en solitario. Me estoy refiriendo al uso de consoladores y de sus más avanzadas versiones de vibradores íntimos.

Y haciendo un pícaro guiño a su amiga y desplegando y contrayendo alternativamente las tres falanges de su dedo índice, articulando así el consabido gesto para que la siguiese, Salomé la condujo a una suerte de bohardilla, atestada de bultos y trastos, en una de cuyas paredes se destacaba un pequeño placard. En el interior del mismo había un compartimiento personal, un volumen con puerta cerrada con llave (de esos que suelen denominarse «secrétaire») que la dueña de casa abrió luego de accionar su cerradura con una llave que tomó de entre los vericuetos de un escondrijo. Del interior del citado «secrétaire» extrajo una caja de plástico duro cuyas caras presentaban sofisticados matices artesanales, tomada al azar de las varias que contenía. Allí descubrió Melisa varios cuerpos en forma de barra que ostentaban un maravilloso parecido con el órgano viril masculino, ya sea por su conformación, ya por los detalles de sus superficies, ya por las coloraciones y tonalidades. Quedó sorprendida y no pudo sino mirar inquisitivamente a su amiga.

––Sabía de la existencia de estos aditamentos ––dijo–– pero en verdad que hasta la fecha no he hecho uso de ellos y nunca sospeché que a ti te interesarían. Además, algunos presentan dimensiones un tanto exageradas, ¿no te parece?

––Los que aquí ves, tomados al azar, ––aclaró Salomé –– ya no los uso; forman parte de mi algo dilatada colección. Su acción es meramente estática y, si bien queda bajo tu total monitoreo, a la fecha resultan obsoletos.

Y mientras iba diciendo destapó otra caja, esta vez convenientemente escogida.

––Mira ––prosiguió––, éste, en cambio, es un vibrador y ¡rotacional!… Puro jelly dice el prospecto (aunque conozco que su traducción del inglés es «jalea», no me preguntes cómo encaja esto en el material de que está hecho)… Pero mira, ¡es una verdadera maravilla!, Lisita. Actualmente es el encargado de complementar el llenado de la copa que el marido, con sus apuros y estrés, tan avaramente logra escanciar.

Melisa tomó aquel objeto entre sus manos, tentándolo y apretándolo con sus dedos en diferentes zonas. Uno de sus extremos ostentaba un glande perfecto en tanto que el otro se abultaba ostensiblemente en la representación de los testículos y presentaba un receptáculo en el que se alojaba una batería. Hizo un gesto de asombro.

––Realmente ––apuntó––, ¡parece tan natural!… Se diría que ofrece la suavidad, tersura y mansedumbre de superficie como si fuera real, pero se destaca por aparecer como dotado de un poco común grado de erección. Como te dije, yo… yo… nunca he experimentado una vivencia con este tipo de instrumento. Se me ocurre, por otra parte, que con eso de «jalea» han de pretender hacer referencias a su modo de actuar; quiero creer que se trata de una insinuante coartada publicitaria… Dime: ¿conoce tu marido el contenido de este espacio secreto?

––¡Ah, querida Lisa! Él tiene el suyo. Por una suerte de pacto tácito los dos mantenemos al margen toda curiosidad con relación a sus contenidos; ni él se ocupa de mi compartimiento ni yo inquiero por el suyo en su escritorio. Jamás visita este placard; ni siquiera la bohardilla.

––Bueno, al menos supongo que guardará barruntos de tus aficiones a estas prótesis; de todos modos duermes con él y se me hace que has de necesitar mucha intimidad para tu… «complementación».

––Cuando se está tanto tiempo sola, como es mi caso, para nada es difícil encontrarse con prolongados lapsos de intimidad. Por otra parte pienso que aunque lo barruntase o conociese, no habría de molestarse mayormente. Y para extremar mi dialéctica te diré que hasta habría de pensar que se alegrase y agradeciese a la existencia de tales métodos, que son capaces de librarle a él del natural desgaste que impone la diligencia de un buen amante. Ya te lo dije: no es ésta su especialidad.

––¡Eh, Saly!… Me parece que te estás extralimitando con tus consideraciones.

––En fin… yo sé por qué lo digo.

Cambiando la directriz de la conversación, apuntó Melisa:

––Veo, por otra parte, que al hallarte muy ducha como usuaria de estos artificios has de mantener buenos contactos con los proveedores. Aunque conozco que hay ventas en casas especializadas en el ramo, ¡qué quieres que te diga!: a mí me resultaría muy vergonzante presentarme a adquirir algunas de estas cosas. Debo jactarme que aún no he arribado a tal grado de desenvoltura.

––¡Nada más sencillo, mi amor! Hago mis elecciones y mis compras por Internet y me aseguro que la encomienda llegue a mis propias manos por vía directa. No necesito que nadie me esté explicando embarazosamente cómo funciona el artículo; las descripciones y detalles que se brindan en sus instructivos, al menos para mí, son más que suficientes y nunca he visto desbaratadas mis expectativas.

Y después de colocar las piezas en su caja, acomodando los diferentes elementos que constituían al conjunto, puso aquélla en un bolso de plástico con manijas y entregándoselo a Melisa, dijo en tono solemne:

––Toma, llévalo y pruébalo… después, me cuentas. Tiene pila nueva y en el interior de la caja verás un instructivo, el que te recomiendo que leas con detalle.

––Pero… pero… yo no…

––¡Oh, cállate!… ¡No me digas nada! No te lo estoy regalando; tan sólo te pido que lo experimentes. Después conversamos, ¿eh?

––Está bien ––susurró la visitante.

Volvieron al living-room donde prosiguieron recordando el feliz tramo de vida de la adolescencia.

––Quédate durante todo el día de hoy ––dijo Salomé––; te presentaré a Rolando a la hora de la cena, que es cuando recién regresará a casa. Entretanto tendremos todo el día para charlar y luego te presentaré a los chicos cuando vuelvan de la clase de gimnasia. Ahora prepararé una rica torta para el postre… como las de aquellos tiempos de Arroyo Manso, ¿recuerdas?

µ µ µ

Rolando Roger y sus hijos, Diego y Carla, tenían una afición común que los unía más allá de los condicionantes familiares: el anhelo trashumante, el afán de andar y andar: el camping. Prácticamente casi todos los fines de semana hacían sus incursiones por casi cualquier sitio o paraje de las sierras. El padre se había dotado de toda la implementación requerida para tales efectos, sin dejar de apreciar muy especialmente a los elementos más sofisticados que la moderna tecnología brinda en la materia.

Y, claro está, el primerísimo lugar lo ocupaba un flamante y poderoso vehículo 4 x 4, un Gran Cherokee, que era naturalmente considerado por el grupo como la niña bonita de toda la implementación y que les permitía acceder a los lugares más inconcebibles. Tenía incorporado un torno con cable de acero arrollado en su parte delantera, dispositivo con el cual se procuraban tracción adicional cuando la de las ruedas no era suficiente y que habían utilizado en no pocas ocasiones… ¡Nada era tan subyugante como poder acampar en el paraje más inhóspito que fuera dable encontrar!

Después de Su Majestad, el 4 x 4, embargaba la consideración de estos aficionados a huestes tártaras toda la parafernalia típica del hobby: carpas, catres, colchonetas, bolsas de dormir, faroles, herramientas varias, elementos de cocina, cañas de pescar, armas para la caza, y un largo etcétera.

Padre e hijos eran tan entusiastas de esta actividad, que difícilmente desperdiciaran oportunidad de ponerla en práctica. La excepción a tal afición era la propia Salomé que estaba muy lejos de participar de aquellas salidas: ella prefería la comodidad de una buena cama, dentro de un confortable dormitorio, que a su vez formara parte de una bien arquitecturada casa moderna; nada de carpas, catres, sol y viento… y nada de convertir a la Naturaleza toda, en testigo de las funciones biológicas de eliminación.

Empero —como corresponde a seres racionales— tan antitéticas predisposiciones se habían zanjado sabiamente: sencillamente Salomé no participaba de tales excursiones, mas no planteaba objeciones a que el resto de la familia hiciese su gusto. De ordinario, los viajeros se ausentaban al menos durante tres días, en el decurso de los cuales Salomé quedaba sola en su chalet. Hasta el momento, había aprovechado la ocasión para visitar a sus padres o a alguna amiga, pero muy otra cosa habría de ocurrir a partir del momento del reencuentro con su antigua compañera del secundario.

Así, diez días después de aquel reencuentro, ambas amigas realizaron los aprestos necesarios para lograr reunirse en la mayor intimidad, en casa de Melisa. En el ínterin se habían comunicado casi permanentemente por el teléfono, pero omitiendo por ambas partes hacer referencias a la cuestión de la prótesis que Melisa recibiera de su amiga. Y Salomé aprovechó aquel fin de semana largo en que su marido y los chicos realizaran una de sus acostumbradas salidas de camping.

El reencuentro fue patético… apoteósico… tachonado de aureoladas reminiscencias… impregnado de infinita ternura… nimbado de suprema felicidad… turgente de romántica poesía… ¡La inspiradora Safo en su plenitud!

Dedicaron la primera parte de la noche a escuchar música, a leer poesías, a dar rienda suelta a la alegría; todo ello en medio de las más cálidas manifestaciones de afición y de cariño.

La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.
Con relevante unción declamatoria, Melisa recitó los imborrables versos de Rubén Darío. Luego, mirando con ardorosa intensidad a su amante, prosiguió:

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer.

––¿Y qué ocurrió con la tristeza de la princesa? ––interrogó, en medio del arrobamiento, Salomé.

«Calla, calla, princesa ––dice el hada madrina––;
en caballo con alas hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con un beso de amor».

Y plasmando el último verso a la acción, ambas amantes se confundieron en un ardiente beso de amor, cuyo fuego suponían ellas mitigar con el fresco elixir del manantial de sus bocas…

Luego se quitaron las vestimentas y entonces, subyugadas, se contemplaron largamente. Sus cuerpos, sutilísimos instrumentos de la rapsodia de su adoración, ya no eran aquellos gráciles retoños primaverales de la época de sus estudios secundarios. Aquilatados, depurados, experimentados, fogueados, acrisolados por las otras prácticas inherentes al sexo y hallándose en la flor de la madurez, amalgamaban ahora esa insuperable consumación de la belleza con la inextricable habilidad adquirida para extraer la máxima cuota de delectación.

Con el salto de sus años de rapazas a los de hembras adultas, sus formas se habían modificado, tornándose infinitamente más dulces. Sus pechos se habían entumecido y redondeado, conservando su atrayente conformación orogénica. Sus muslos habían engrosado un tanto, mas permanecían maravillosamente tersos y torneados. Sus cinturas aparecían afinadas y sus caderas netamente insinuadas. Sus nalgas habían adquirido una voluptuosa proyección, sin atreverse, en lo más mínimo, a posar su mirada al suelo.

En el transcurso de sus juegos y manipulaciones descubrieron un terreno abonado a lujuriantes nuevas experiencias; se adentraron en frescos e insospechados estímulos; se revelaron exóticas sensaciones; paladearon exquisitos sabores; percibieron inefables vivencias; sucumbieron al abandono del éxtasis supremo.

Ambas se hallaban hechizadas en el tráfago de la irresistible pasión que las poseía. Desde largos años atrás ninguna de ellas había podido sentir tan inmensa felicidad como la que saborearon en el transcurso del par de días de aquel exquisito reencuentro.

Durante todos los instantes de esta acción amorosa, la obligada referencia a la experiencia de Melisa con el vibrador rotacional pasó a un segundo plano… ¡Era tanta la concentración que requería el largamente ambicionado reencuentro!

Mas al momento de la relajación final, Salomé, que se salía de madre por el requerimiento de la cuestión, trajo el tema:

––Y… ¿qué tienes para decirme de la prótesis que te presté? ¿La has probado?

––Sin duda ––respondió Melisa––. Su aplicación es… interesante.

––¿Sólo eso? ¿Acaso no te ha satisfecho del todo? No pareces estar muy entusiasmada.

––Sobradamente… Mas tú bien sabes que yo soy de «llegada rápida» y reiterativa. Pero, claro está, a mí me erotiza en grado superlativo las caricias en la piel de todo el cuerpo y por ende no puedo evitar una sensación de carencia con la mera actuación de ese pequeño y placentero monstruo.

––¡Ah… ahí está la cuestión! ––Exclamó, alborozada, Salomé––. Por vías separadas venimos a dar al mismo punto.

Melisa quedó sorprendida ante la expresión de Salomé: se había hallado embarazada por la contestación a dar a su amiga pues no sabía qué palabras utilizar para encomiar aquel instrumento, sin defraudar al notorio entusiasmo de ella y sin traicionar a su verdadero sentir. Con gran curiosidad preguntó:

––¿A qué te refieres?

––¡Pues, está claro como el agua clara!… Nos servirá a ambas como maravilloso complemento… en realidad, el complemento que está ausente entre nosotras.

––¡Ah!… Entiendo.

––Oye, Lisita, no nos privaremos de usar como mejor venga a cuento los modelos que tengo allá en la gaveta sin que hayamos de dejar de lado ninguna de nuestras caricias, pero estoy segura que habremos de conseguir una buena estimulación adicional… Particularmente, estoy pensando en una prótesis vibratoria y rotacional… a dos voluptuosos y «glandiosos» extremos… Veremos.

––¡Ah… ah! ––Melisa lucía una iluminada sonrisa en el rostro.

––Sí, sí… Algo que nos permitirá acariciar a sabor nuestras tersas pieles y tener al mismo tiempo la sensación de estar ligadas por nuestras entrañas. Ya vislumbro que habremos de obtener el súmmum.

––¡Ah… ah! ––volvió a consentir Melisa.

––Ahora, descansemos.

µ µ µ

Aquel maravilloso reencuentro se prolongó por espacio de varias semanas con las características de una verdadera luna de miel: todo volvía a ser énfasis y novedad y las amigas se reunían casi todos los fines de semana y, aun, cualquier otro día, si ello venía a cuento.

Y en una de esas reuniones, realizada ahora en el chalet de los Roger aprovechando las ya consabidas ausencias del padre y de los hijos, Salomé mostró a su amiga una ornamentada caja de plástico, muy alargada, que presentaba aún los vestigios de una flamante recepción.

––He aquí ––dijo–– este portentoso «cetro de dos extremos».

Y puso ante los ojos de Melisa una prótesis fálica de alrededor de cuarenta centímetros de largo provista en sus extremos de dos bien configurados glandes. Ambos se mostraban diferentes: el uno era puntiagudo y asimétrico y de diámetro, en su base, algo superior al del resto de cuerpo adyacente; el otro era romo y casi como una prolongación del resto. El grosor de la pieza era variable y presentaba un ensanchamiento hacia el centro. Abrió Melisa desmesuradamente sus bellos ojos.

––No hay que leer prospecto alguno en relación con este adminículo ––musitó, entusiasmada, Salomé––. Es uno de esos casos en que la función surge prístina de la propia forma. Va una parte para cada una; y como sus dos mitades son de diferente conformación, podremos alternar su utilización para adecuar la que más nos vaya en gusto… Pero su extraordinaria similitud con la realidad no es todo…

––La similitud ––interrumpió Melisa–– aparecería impoluta ante los sorprendidos ojos si este «cetro» se dividiera por la mitad. De la forma en que es dable verle y alejando la vista de cualquier momento pasional, yo diría que su «bicefalismo» más bien tira a monstruosidad, querida Salomé.

Salomé, blandiendo por el centro aquel objeto cual si se tratara de una amazona haciendo tremolar su lanza, manifestó llena de alborozo:

––¡Oh, sí!, mi amor: ¡un maravilloso monstruo para los momentos de pasión! Que no será menester de él para otra cosa… Mas he aquí lo que antes quería decirte: mira.

Y manipulando una muy disimulada palanquilla que en la parte central había bajo la sutil cubierta de látex, dio al conjunto una curvatura que semejaba una U cuyas ramas podían separarse casi a voluntad. A partir de esta conformación lo doblaba en diferentes regiones y, cada vez, la extraña prótesis retornaba, casi de inmediato aunque con viscoso movimiento, a su posición curvada de origen.

––¿Te diste cuenta? ––remató la enfervorizada manipuladora del «cetro»––. Dentro de ciertos límites puede adoptar la forma que se le asigne y a partir de ahí, como dicen, «tiene memoria». El material de que está constituido se deforma ante las presiones exteriores pero, cual si se tratase de cosa viva, retorna a su posición inicial. Además, la curvatura original que desees en un determinado momento puedes obtenerla sobre la marcha, pues el acceso a la palanquilla de comando, aun en los momentos de mayor actividad, es inmediato y simplemente al tacto. Finalmente, puedes anular la acción de la palanca y dejar que el instrumento se adapte como le venga en gana a él y a nosotras. Es cuestión de probar, Lisita, y de acostumbrarse a la ínter-actuación. ¿Te imaginas la cantera inagotable de insospechados estímulos que tal combinación representa?

Melisa permanecía absorta ante tales demostraciones y no escapaba al juicio de su amiga, para gran alegría suya, que demostraba en sus dilatadas pupilas un singular regusto. Engolosinada, Salomé prosiguió, mientras pasaba lánguidamente su mano a lo largo del inefable «cetro»:

––Y observa aun las voluptuosas ondulaciones de su superficie. ¿No te llevan a imaginar lo deleitoso de la caricia que, en gran medida, nos estaremos comunicando entre nosotras, de interior a interior?

––Oye ––recordó Melisa––, dijiste que sería vibratorio y rotacional; a lo que veo éste no es el caso.

––Así es. Hice tal consulta al proveedor, pero me contestaron que aún no habían conseguido su implementación y, fundamentalmente, que para la función que debe cumplir no parecería ser conveniente o práctico dotarlo de tal manera. Y ponte a pensar un poco… y verás que tienen razón. Éste es instrumento que ha de estar estrictamente supeditado a la voluntad de los movimientos del usuario y dado las naturales respuestas que seguramente proporciona, es claro que aquellas funciones extra no constituirían sino inútil recargo.

»Vayamos ahora, primor, a cenar algo…

Poco después, en la propia alcoba matrimonial de Salomé, ambas amantes se refocilaban con sus ternuras y caricias. Habían tenido a buen cuidado de iniciar con los juegos y estimulaciones más sutiles, de tal forma de ir asegurando el incitante crescendo; el cual, demás está decirlo, debía culminar con la utilización del ya lubricado «cetro». Llegado el momento, Salomé dijo:

—Bien, tesoro, hemos arribado a la hora de la verdad, al momento de pasar a la acción más importante que hasta ahora hayamos emprendido. Será menester no desanimarse por los esperables desajustes de todo inicio. Pronto, muy pronto, habremos de tener más que satisfactorias respuestas de esta pieza maravillosa.

Y poniéndose de espaldas en la cama replegó al máximo sus piernas, tomó al resbaladizo «cetro» por su mitad y aproximándolo a los ojos de Melisa lo sacudió amorosamente con delicadas muestras de respeto.

—Comenzaré yo con el extremo «cabezón» —agregó.

Dicho lo cual se insertó la mitad correspondiente, haciendo que emergiera la otra parte como si del esculpido mango de un estoque clavado en la carne se tratara.

Observando el extrañísimo cuadro andrógino que presentaba su amante, Melisa murmuró:

—Querida, parece que has hendido el corazón con una subyugante daga de amor. El conjunto se ve como un maravilloso monumento priápico.

—¡Oh, Lisita!… ¡Déjate de metáforas y ven encima de mí!… Es realmente glamorosa la sensación que me provoca… Ven sobre mí… Haz tu parte.

Y así dieron inicio a la última etapa de su acción amatoria. Dotaron a la prótesis de la curvatura apropiada para contemplar la convergencia de sus canales vaginales, pues ellas no deseaban otra cosa que estar frente a frente. Así, luego de penetrarse ambas con el «cetro», pudieron mantenerse muy aferradas durante un prolongado período de tiempo, entrelazando entre sí piernas y brazos; pudieron contemplarse a los ojos, acariciarse el pelo, besarse en los labios, ora con laxa terneza, ora con fogosa fruición, frotar sus palmas en las espaldas y glúteos de la amada, rastrillar con sus uñas los cascos de sus cabezas por entre los sedosos cabellos…

Y el «cetro» obraba sus maravillas, más allá de las que ellas se habían prefigurado. Profundamente insertado en las entrañas de ambas, no dejaba de procurarles infinito deleite al influjo del voluptuoso y resbaladizo frotamiento de sus pubis. Entonces la potenciación de la caricia interior, con sus multiformes disposiciones relativas y sus sorpresivas e incognoscibles reacciones de cada momento, hacía las delicias de las amantes mujeres. Muy pronto la intuición hizo que acompasaran adecuadamente cada meneo de sus pelvis y cada presión de sus pubis, de modo tal de obtener el máximo rendimiento de los estímulos. Así, cuando la una subía, la otra bajaba; si la una se desplazaba hacia un costado, la otra lo hacía hacia el opuesto y cuando una de ellas insinuaba un giro, la otra emprendía el contrario… Y en todos los casos percibían de qué manera se acomodaba aquella maravillosa pieza a la conformación a que era obligada; y luego recibían grandísimo gusto cuando sentían actuar la «memoria» del material del «cetro», intentando, en cada ocasión, recuperar su posición original. Y en verdad que ambas amantes habían conseguido un verdadero plus en cuestiones de amor sáfico… Aquella sin igual vivencia difícilmente podría ser superada.

Para sus psicologías, el bicefálico «cetro» no era sino una exquisita porción de sus cuerpos, capaz de emitir y receptar una pléyade de sensaciones gozosas.

Después de reiterados tanteos y acomodos consiguieron sincronizar un movimiento que atendía con adecuada frecuencia a rozar sus clítoris. Ello convirtió al movimiento en cuestión, en la fase final del acto amatorio, pues motivó las hercúleas potencias de los estímulos finales… Ya no había lugar a otras opciones.

Así, férreamente abrazadas y unidas sus bocas en un inacabable beso de amor, sólo sus pelvis vibraban con la intensidad y frecuencia adecuadas para asegurar el sin igual crescendo… Se hallaron bajo el dominio de un demoníaco automatismo con sonoras exclamaciones de ayes profundos y miríadas de jadeos… Pronto estalló Melisa en un clímax enloquecedor, que fue correspondido casi de inmediato por el de su amante ex compañera…

Luego, entre cortas y reparadoras relajaciones, se gozaron en una retahíla de gustosos -aunque cada vez menos intensos- orgasmos posteriores.

A la hora de la relajación final se hallaron fuertemente estrechadas en un simbiótico vis a vis.

Y en tanto que acariciaba los revueltos cabellos de su amada, Salomé musitó:

––Esto es lo más próximo a la apoteosis que es posible conocer, querida Lisa. Nunca he sido tan feliz… y presiento que a ti te debe ocurrir algo similar.

––Así es, mi amor ––respondió tenuemente Melisa, que tenía su rostro apoyado en los afectuosos pechos de Salomé––. Ahora descansemos y no desarmemos esta inembargable posición de amor.

Y manteniendo el mentado «cetro» como nexo físico y comunicador interno, ellas le provocaban algún que otro gustoso movimiento a través de un lánguido meneo de caderas, el cual iba resultando cada vez más menguado en la medida en que el manto del sueño iba velando sus ojos. Finalmente acabaron por dormirse profundamente en medio de la mayor felicidad y con la profunda convicción de haber encontrado «el complemento perfecto» a su amor.

Por la mañana, a primera hora, Melisa se dio a la tarea de limpiar el «cetro» y de acomodarlo ordenada y primorosamente en su caja de fantasía; antes de cerrar la tapa contempló unos momentos su contenido y, sin levantar la vista, murmuró:

––Verdaderamente, de haber sido dotada esta inusual pieza de movimientos artificiales nos hubiera privado del enorme placer que, mediante nuestras propias inducciones, nos ha prodigado. Tenían razón los que dijeron que eran inconvenientes tales movimientos; ellos no se constituirían sino en inútil recargo: el excesivo endulzamiento acaba por relajar… Mientras contemplo esta maravillosa adquisición no puedo sino pensar que se ha convertido en parte de nosotras.

Primer encuentro de Sak

Lunes, abril 16th, 2007

SAK era una mujer casada, metida en la rutina diaria de casa y trabajo, casi sin alicientes en la vida, solo de ver crecer a sus hijas. Un día se conecto a un Chat y conoció un chico, le llamó mucho la atención su forma de ser, el chico era AMO, empezo a descubrir la vida de la sumisión, le parecía un mundo muy enigmático y excitante. DIA a día empezó a tener una relación civer con su AMO. Hasta que el le dice que iría a su pueblo que le gustaría conocerla. Carla tenía sus miedos pero accedió encantada, llevaba un año hablando con el a trabes de MSN y le apetecía mucho ver a su AMO. El cual le dijo que esperara sus órdenes, ella estaba muy nerviosa, por que no conocía ni en foto a su AMO.
Pero confiaba en el y quería ir.

Llegó el día de la chita apenas durmió nada la noche de antes, no cumplió una de las ordenes que le dio su amo, le ordeno que se acostara muy temprano y que durmiera, pero ella no pudo hacerlo los nervios no le dejaron.

Por la mañana se levanto y llevó a su hija al colé, de vuelta se paso por una zapatería a comprarse unos zapatos negros de mucho tacón, seguía las ordenes de su AMO.
Ya en casa se metió en la ducha y se depiló, su AMO le dijo que fuera totalmente depilada. Y así lo hizo se termino de asear, se maquillo, se puso una falda y medias de liga, todo lo siguió al pie de las ordenes recibidas, cogio el abrigo, el bolso y se puso en camino hacia el hotel. En el coche iva toda excitada y asustada era una mezcla muy explosiva, de sentimientos. Se sentía muy especial, al final seria ella protagonista de un relato, como de tantos que había leído e imaginado.

En el hotel siguió las instrucciones que le dio el AMO, pidió la llave de la habitación 7 estaba reservada a su nombre. una vez en la habitación, miraba a su alrededor, no había nadie, en la cama un sobre, lo cogió, lo abrió, la carta decía _tardare un poco en llegar, quiero que te pongas ya encima de la cama a cuatro patas con la falda levantada y en sujetador, mirando hacia la pared, cuidadito con que yo llegue y no estés así, pues ella obedeció se puso mirando para el cabecero de la cama a cuatro patas, así se quedo esperando mas de media hora, estaba súper excitada tenia los muslos chorreando con sus jugos, en eso que sintió un ruido por el pasillo, estaba asustada, e impaciente no sabia lo que le esperaba. Sintió como la llave entraba en la cerradura, creía que las piernas le fallarían, era mucho tiempo el que estaba así, pero no quería defraudar a su AMO, por fin el AMO entró se le antojo horas, y solo fueron segundos. El se le acerco y le dijo que no se moviera que siguiera así, que no se le ocurriera mirar hacia atrás, le vendó los ojos, ella temblaba por la excitación y por el miedo, sintió como una ráfaga de fuego, le azotaba el culo, el amo le decía no pararé hasta que no tengas tu culo como a mí me gusta, -¿como es? Ella le contesto rojo muy rojo ._muy rojo ¿que? le replico el y ella contesto _ muy rojo AMO. Carla creía que no duraría mucho en correrse pero el AMO le advirtió que no lo hiciera hasta que el se lo ordenara. Sentía como le ardía el trasero, cuando el AMO dejo de azotarla tendría que tenerlo ya listo, al gusto del AMO. Estaba muy excitada. -Por fin pararon los azotes, pensó. Cuando siente un dolor inmenso en el ano, el le metió dos dedos y empezó a dilatarle el ano, le puso un consolador en la boca, le dijo mojaló y bien mojado que ya sabes para donde va. el consolador era anal y tenia un aro que sobresalía y una vez dentro del ano impedía que saliera solo, se lo puso, ella sentía dolor y gusto a la vez, las lagrimas se le saltaban, creía que ya no aguantaba mas, el AMO le ordeno que se levantara y se pusiera de pie al lado de la cama, le puso en los pezones unas pinzas con una cadena, el tiraba de ella de vez en cuando, sin darse cuenta le sujeto la mano al AMO cuando le estaba tirando de la cadena, el le dijo:_quien te ha dicho que me toques. Como castigo diez azotes más y los vas a contar tu, la puso echada en la cama, y empezó a contar los diez azotes.

Cuando terminó, de recibir el castigo, le dice el AMO:
-De ti depende que te puedas o no correr, si me haces una buena mamada y que ni una gota de mi leche salga fuera de tu boca te daré permiso para que lo hagas. Le cogio el pene con las dos manos, empezó primero a darle besos despacito, luego se lo metió enterito en la boca, y empezó a subir y bajar, deseaba tanto ese momento que se volvía loca, el se corrió de momento y todo el semen se lo tragó sin derramar nada.

El deseado premio por fin llegó, el AMO dijo te doy mi permiso para que te corras, empezó a acariciarse el clítoris, entre eso y el consolador del ano llegó en segundos, al mejor orgasmo que había sentido nunca. Quedó destrozada echada en la cama, le dijo al AMO que si se podía quitar la venda de los ojos, el le dijo que no, que esperara que el se fuera, le dio un beso en la boca y se fue.

Ella quedó quieta mucho tiempo pensando en todo lo que le había pasado, era como un sueño echo realidad.

Estaba segura de que estaría siempre dispuesta para su AMO.

Si tienes algun comentario lo puedes mandar a: ku1237@hotmail.com

Mi mejor regalo

Sábado, abril 14th, 2007

Me llamo David y tengo 26 años, éste es mi primer relato así que espero hacerlo bien, es verídico. Vivo en Argentina y soy gay, piel blanca, mido 1,78 y soy de contextura medianamente delgada con músculos levemente marcados.

Era mi cumple y me suena el celular.

* Hola feliz cumple loco lindo.
* Hola Diego, gracias, ¿Qué estás haciendo?.
* Hace un rato salí de trabajar y quería pasar a saludarte, ¿estás en tu casa?.
* Si, vení – Le dije sin pensar en el regalo que me iba a dar.
* Mirá que llevo una sorpresita, espero que estés solo.
* Si estoy solo… ¿qué sorpresa? – Pregunto sorprendido.
* Ya te vas a enterar en un rato llego – Y corta.

Me tocan el timbre y cuando abro la puerta era Diego, entra, me abraza apoyándome todo el cuerpo y me da un rico beso en la boca. Me agarró desprevenido.

* Epa… como estamos.
* Si, y hoy quiero estar con vos… en todo sentido.

Siempre hubo onda entre los dos, pero nunca nos animamos a decirnos ni hacer nada por tontos, pero ese día él se animó a besarme y tomar la iniciativa, (menos mal que suerte para mí, ja ja).

Nos pusimos cómodos en el sofá y abrimos una botella de vino, tomamos un par de copas y el ambiente ya estaba medio calentito.

* Tomá tu regalo pero te lo tenés que probar adelante mío – Era un boxer y una camiseta negra con una raya finita blanca a los costados.
* Bueno ya vuelvo.

Aparezco con ambas cosas puestas y le digo:

* ¿Y… Cómo me queda?.

Se para y apoyando una mano en la pared y la otra en mi cintura dice:

* De diez, estás hermoso – Besándome el cuello y poniéndome cachondo.
* Pará… me estás excitando y te podés arrepentir…
* Nunca me arrepiento de lo que hago – Contesta y se va agachando besando todo mi pecho haciéndome cerrar los ojos del placer.
* Seguí, seguí – Le pido mientras me baja el boxer para comenzar a darme una mamada espectacular como nunca antes había recibido.

Mientras me come de una forma impresionante la pija comienzo a gemir y a agarrarle suavemente los cabellos haciendo remolinos y dirigiendo despacio su hermosa boca carnosa que me chupaba desde los huevos hasta la cabecita de mi pija en forma muy rica.

* Si, así dale, me ponés loco – No podía abrir los ojos del placer que estaba sintiendo.
* Te vas a acabar como merecés… bien espeso, rico y adentro mío.

Escuchar eso me calentó muchísimo, a tal punto que lo levanté y abrazándolo desde atrás lo llevé hasta mi habitación. Mientras caminábamos besaba su cuello dulcemente y apoyaba mi pija en su cola, él todavía estaba vestido.

Al sentirme como lo apoyé arqueó la espalda y me apoyó aún más la cola en mi pija.

Me dijo casi en susurro:

* Hacéme tuyo papi.

Al llegar a la habitación yo ya estaba a mil, no daba más, quería tomarlo ya.

Le saco la camisa y empiezo a besarlo desesperado buscando torpemente su cinto para sacarlo y bajarle el jean, lo logro con su ayuda. Le saco el jean, luego el boxer, lo volteo y queda frente a mi una cola hermosa firme y redondita sedienta de pija. Me puse más cachondo.

Lo estimulo dándole besos y caricias en ese hermoso agujero que tiene y me pone loco. Como un gato ronronea de placer, y solo sin decirle nada se pone en 4 dejando su cola a mi merced.

* Dale, dale… quiero.

Sigo mi tarea, lo beso y pongo un dedo, se excita, pongo dos calentándolo mucho, sigo un poco y… Listo su cola ya está lista para recibir mi pija, ya está bien dilatado y caliente.

Agarro mi pija y le apoyo la cabeza en la entrada, empujo despacio y entra sin dificultad. Se estremece.

* Meté, meté – pedía una y otra vez.

Empujo de nuevo y entra la mitad larga un quejido de placer.

* AAAAAAAAAA…

La meto toda hasta los huevos.

* MMMMM… SIIIIIIIIII.

Dejo que su cola se adapte y comienzo a moverme despacio, eso le encanta a mi chico que arranque despacio y voy tomando velocidad y ritmo, según él suelto la cintura y cabalgo como loco.

Le beso la espalda y lo tomo suave de los pelos con una mano y con la otra le agarro su cintura sin parar de cogerlo, eso nos pone locos.

La saco, nos acostamos yo detrás de él y se la meto de costado, enredamos las piernas, seguimos cogiendo sin parar con la verga re dura a punto de explotar.

Cada vez con más ganas de acabar aumento la intensidad de las envestidas apretándolo contra mí y gimiendo como loco.

* Dame leche dale, damelá.
* Te doy, te doy.

Lo cogí intensamente hasta que ya no aguanté las ganas, se la saco y lo pongo boca arriba, subo sus piernas a mis hombros masturbándolo y lo penetro de una.

* AYYYYYY – grita del placer.
* ¿Te gusta Die? Decíle a papi si te gusta.
* Me encanta no pares por favor… cogéme con toda, dale.
* Te culeo entero Die.
* SIIIIIIII… no acabes, seguí papi…

Cuando vi que el también se estaba por acabar aumento las envestidas y la masturbación para acabar juntos. Tras unas cuantas cogidas y varias masturbadas intensas a su pija no pudimos más.

* Me acabo papi… me acabo…
* Yo también, gozá bebé, gozá rico.

Ahí nos dejamos caer ante el placer y el calor inconfundible del orgasmo. Tuvimos una acabada intensa y larga.

* AAAAAAAAAAAAA, ACA… ACABOOOOOO.
* SIIIIIIIIIIIII LOS DOS… JUNTOSSSSSS.
* AAAAAAAAAAAAAA.
* QUE RICOOOOOOOO.

Quedamos tirados en la cama, yo encima de él y sin parar de besarlo y acariciarlo. Él con semen en la cola aún habiendo usado condón y en su vientre por su gran acabada.

Al recuperar un poco el aliento le digo:

* Vamos a ducharnos estamos todos lechados, jeje.

Entramos a la ducha sin dejar de apoyarle la pija, nos mimamos mucho y enjabonamos mutuamente. Se vuelve a poner cariñoso y me agarra mi pija para empezar a mamarla de nuevo.

Estuvo muy bueno porque me hizo acabar a puro sexo oral, cuando me recuperé de esa buena corrida lo seco, lo llevo a la cama y lo hice correr yo a él con sexo oral también.

Si les gustó no duden en escribirme a:

eldavo_2007@hotmail.com

Besos y los espero.

Mi mejor amigo se convirtio en mi novia

Miércoles, abril 11th, 2007

Mi nombre es Carlos, tengo 19 años y soy de México y mi “novia” se llama Monica que es un año menor que yo, por respeto no dire su verdadero nombre, eramos amigos desde niños, viviamos frente a nosotros y jugabamos sin contratiempos, pero cuando entramos a la secundaria se volvio muy reservado y timido, por lo que lo fastidiaban mucho y yo como buen amigo lo defendia, a veces actuaba un poco afeminado pero no le di importancia, cuando llegaba a su casa y como su madre no estaba siempre por el trabajo y su padre muerto desafortunadamente, se encerraba en su casa para hacer quien sabe que, asi seguimos hasta el bachillerato donde la mala fama lo siguio y seguiamos en la misma rutina…

Un dia en la escuela lo humillaron mientras estaba en el baño haciendo de burla que se las chupara, yo me di cuenta despues, no pude hacer nada para ayudarlo, al llegar a casa le pedi disculpas por no ayudarlo pro no dijo nada solo se fue triste a casa y se volvio a encerrar, despues de comer fui a visitarlo para ver si staba bien, no fuera a hacer que se cuelgue o algo asi, cuando llege vi una silueta por la ventana del cuarto de su madre sabiendo que era el, pero no podia creer lo que veia, ahí estaba usando una tanga rosa, con los labios pintados, un vestidito y medias negras en la cama lista para la transformacion, cuando me vio por la ventana, tomo una toalla y salio corriendo al baño, yo hize como que no vi nada y le toque a la puerta, el abrio nervioso con una bata puesta y despintado, ple prengunte que si podia pasar y el solo se hizo a un lado, al entrar cerro con llave y me pregunto que qué tanto habia visto, yo le dije que nada y me gritó que le dijera la verdad, le dije ue lo vi todo, la tanga, la pintura, todo… el se puso a llorar y me le acerque para consolarlo yprestarle un hombro donde llorar, me confeso que desde la secundaria lo hacia, experimento una vez y le gusto, le dije que no se preocupara que no le diria a nadie, el me pregunto si decia la verdad y le dije que si, entonces me dio un abrazo, eso me hizo estremecer… no se por que lo hice, pero me atrevi a preguntarle como se veia, el me sonrio y me dijo que lo esperara, unos minutos despues salio, con el vestidito ajustado, las medias y zapatos de tacon de cinta al tobillo, todo negro; el ya no era el, era ella, me pregunto coome se veia, le dij que se veia … sexy, me sonrio y con su voz afemindad me dio las gracias, se subio a mis piernas y me beso no pude evitarlo era tan sexy, le tocaba su redondo y bien formado trasero, se bajo hacia mi pija, la saco y la empezo a mamar, no sabia como hacerlo pero era agradable, luego le agarro la onda, me corri dentro de su boca y se la trago, tomo de mi semen para lubricar y volvio a subirse en mi mientras le hacia a un lado la tanguita, se la metio ella solita para que no le doliera mientras nos besabamos, lo hacia cada vez mas rapido por lo que su culito ya se habia dilatado lo suficiente, la tome y me puse encima de ella lo penetre como loco, ella gemia y pedia mas profundo y yo estaba dispuesto a complacerla, hasta que me corri dentro, estabamos cansados y nos quedamos asi, ella me dio las gracias por ser su primer hombre, le pregunte su nombre y me dijo Monica, le dije que ella seria mi novia de ahora en adelante y ella acepto.

logicamente tuvimos mas sexo despues de eso pero eso sera en otra historia… ahi se ven

Anonimo