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Mi mejor experiencia . . .

Voy a contarles una historia que me sucedió y que en realidad duró varios años para “concretarse” por lo que obviamente tendré que resumirla trantando en todo caso de no dejar de incluir los detalles importantes.

Tendría yo 24 años cuando esta aventura tomo el giro que voy a contar.  Mi prima en segundo grado en ese momento tenía 13 años y aunque ya había desarrollado sexualmente, era y sigue siendo bajita y algo gordita pero muy bonita, es de piel blanca y pelo castaño obscuro largo y algo colochito.  Ella es la segunda de cuatro hermanas y con todas siempre tuve muy buena relación desde que erán bebesitas.  Ese año, por haber pasado mucho tiempo juntos en algunas actividades familiares la hermana pequeña (8 años en este tiempo) agarro la costumbre de pedir permiso a sus papás para ir a dormir a mi casa cada vez más seguido.  En mi casa había un cuarto recién construido y equipado con una cama por lo que eso nunca fue problema.  Una noche estando yo  en casa de ellas, la menor se le metio ir a dormir a mi casa y como cosa rara, ya que solo esa vez sucedió, dos de las hermanas la tercera y la segunda (la niña que ahora es sujeto de mi relato), también pidieron permiso para irse conmigo y así fue.  Ya en mi casa arreglamos la cama, bajamos un colchon y todo estuvo listo para que ellas durmieran alli, luego nos pusimos a jugar cartas y poco a poco las menores se quedaron dormidas y solo quedamos despiertos mi prima de 13 y yo.  Las patojas ya estaban todas con ropa de dormir y como mi cuarto estaba a la par y lejos del cuarto de mi mama, pues no había prisa para irse a dormir.  Mi prima me pidio apagar  la luz y me dijo que me quedara un rato con ellas hasta que se durmiera porque sentia un poco de miedo, yo pense en aprovechar la ocasión pero no con ella, sino con su hermana que le seguia de 12 años ya que ella si tenía un cuerpo increible y siempre me había llamado mucho la atención.  Al apagar la luz me quede acostado con ropa a la par de mi sobrina despierta en la colchoneta que habiamos bajado pero justo al lado del somier donde dormían ya las hermanas menores.  Esperé un rato antes de hacer mi primer movimiento y cuando estuve seguro que las tres dormían comence a meterle mano a mi prima que me gusta, pero como niña al fin de cuentas estaba mas envuelta en su ropa que una viejecita y solo la pude tocar sobre la ropa, nada espectacular pensé.  Como no podía hacer nada pensé en irme ya a mi cuarto a dormir y cuando comencé a levantarme mi prima de 13 me pidio quedarme otro rato porque no se habia dormido.  Me acosté de nuevo y la abracé sobre los ponchos y bastante molesto por no haber podido manosear a su hermana.  Al rato noté que ella se había dormido y estaba por irme cuando pense en compensar con ella lo que no había podido hacer antes, con la ventaja que ella estaba justo a la par mía y su pijama era de tela delgada y no le quedaba apretada.  Comencé tocandole las nalgas sobre la ropa y no se movió por lo que decidí ir más lejos, meti mi mano en su ropa y comence a sobar sus nalguitas redondas, duras y tibias.  Segí así un buen rato y como no notaba reacción pasé al siguiente punto.  Poco a poco comencé a separarle las nalgas con los dedos para poder llegar a su vulva pero como ella estaba de lado y es un poco gordita no fue muy fácil, de hecho no lo logré y cuando más empeñado estaba en eso ella se desperto y de repente se sento en la cama pero no me dijo nada, supongo que estaba asustada pero no tanto como yo.  Le dije que se acostara y que yo me iba a ir a mi cuarto se acostó y yo me fui a dormir pero pensando en que ella iba a contar algo.  Afortunadamente eso no sucedió, pero por algún tiempo ya no tuve oportunidad de estar a solas con ella ni para disculparme o para volver a intentarlo, era evidente que ella estaba evadiendo el tema y a mi.  Pasaron algunos años y nunca me dijo nada y por supuesto yo tampoco a ella aunque contrario a lo que pensé la relación nunca se enfrió y por el contrario nos hicimos mejores amigos y también con sus hermanas.

Tiempo después las cosas cambiaron como es natural, ella comenzó a tener novios y ambos nos contabamos las cosas que nos pasaban, yo trataba de aconsejarla y ella me preguntaba sobre cosas del colegio, como tener una mejor relacion con sus hermanas, sus papás, amigos y novios y de muchas cosas más.  No recuerdo exactamente como, aunque si sé que no fue de un día al otro, la confianza fue creciendo entre nosotros y como ahora ya era una mujercita con una figura hermosa aunque siempre algo rellenita, llegó el momento en que comenzamos a hablar de sexo, mas que todo ella me preguntaba y yo le aclaraba algunas dudas porque yo nunca he sido alguien afortunado con las mujeres por lo que aunque ya tenía algo de experiencia sexual no era mucha pero igual la compartía con ella.  Para todo esto ya ya estaba segurísimo que el incidente de algunos años atrás había quedado olvidado pero una noche ella me lo saco a relucir.

Estabamos platicando y ella me preguntaba muy interesada de las cosas que excitaban a los hombres, supongo que para practicarlas con alguien, y las cosas que uno más les ve a las patojas y yo mencioné las nalgas y ella con sutileza, no como reclamo, me dijo que si había sido por eso que yo le había tocado las nalgas esa vez.  Yo traté de no hacerme el sorprendido y le dije que si que siempre me habían gustado sus nalgas desde que desarrollo y ella lo tomo con naturalidad y me dijo que aunque se había asustado no lo vió como algo malo y por eso nunca había dicho nada.  Entonces yo aproveche para no soltar el tema y le dije que me seguían gustando mucho sus nalgas a lo que respondió que ella lo sabia por la forma en que la miraba y que lo consideraba normal.

Entonces con la naturalidad del caso le pregunté que si podía tocarselas y me dijo que no había problema.  A partir de allí siempre que teníamos oportunidad de estar solos, nos tratabamos casi como novios, porque nos abrazabamos, nos besabamos como novios, menos en la boca, nunca me ha dejado besarle los labios, y principalmente yo le acariciaba sus nalguitas redonditas que me vuelven loco.  Cuando andaba de buenas hasta me llamaba para que llegara a masajearle la nalgas, se ponía faldas bien delgadas y tangas ajustadísimas y yo llegaba y la manoseaba toda.  Así estuvimos algunos años pero de allí no pasabamos, poco a poco llegué a tener acceso a su vulva, a sus pechos y como siempre a sus hermosas nalgas, pero eso si nunca me dejo besarla en la boca, verle la vulva, o meterle los dedos porque era virgen, de all todo lo demás.  Una noche que me tenía super caliente, a propósito me dejo sólo en su cuarto y se fue a la cocina a hacerme un café que no le había pedido, estaba jugando conmigo pero a mi no me molestaba para nada.  Estaba ya dispuesto a masturbarme cuando escuche ruidos en el cuarto de las hermanas que según yo no estaban, cuando vi por un espejo era su hermana que me gusta y me le quede viendo como tonto.  En eso entro ella y con la naturalidad que siempre la caracterizó me dijo que ella sabía que la que me gustaba era su hermana y no ella pero que ella lo habá platicado con su hermana y ella le dijo que no estaba interesada por lo que ella decició dejarme seguir jugando y por supuesto ella conmigo porque dice que había aprendido mucho gracias a mi.  Aquí creo muy honesto admitir que yo aprendí mucho más gracias a ella.  Como sabía que yo estaba muy excitado, dejó el café en la mesa, le pidió a su hermana que se fuera a la sala a ver tele y que nos dejara, le hermana, pícara y con un cuerpo cada vez más hermoso, me saludo muy efusivamente pues no me había visto hasta ese momento, y salio del cuerto rumbo a la sala.  Nos quedamos solos de nuevo y seguimos en lo que estabamos, yo me sente en la esquina de la cama y mi prima se sentó en mis piernas poniendo su culito redondito sobre mi pene, doblandose un poco hacía atrás comenzó a acariciarme el pelo y a besarme las mejías, yo mientras tanto había metido mi mano derecha en su pants y acariciaba su sexo sobre el calzoncito de algodón que llevaba.  No voy a mentir diciendo que se mojó toda, que sus juguito no se que y otras pajas más muy comunes en otros relatos que he leido, porque eso no sucedió, tampoco comenzó a gemir ni nada de eso, simplemente la seguí acariciando y ella me besaba y movía sucadera para frotar mi pene con la raya de sus nalgotas.  Alcancé a decirle que se diera vuelta y se puso de pié, se giro hasta quedar viendonos de frente y se volvió a sentar en mis piernas.  Lo malo de esta nueva posición es que como estaba muy pegada a mi no podía tocarle la vulva, solo las nalgas por lo que en un momento la deje de besar y comencé a subirle el sudadero para besarle la tetas aunque sin quitarle el brasier.  No sabía moverse bien, porque como dije, era virgen y nunca había visto peliculas porno y lo que hacía lo hacía por instinto y al principio eso no es muy coordinado que digamos.  Fue tan agradable ese ajetreo que antes de que siquiera pudiera pensarlo y evitarlo acabe, y se me escapo algún tipo de mueca o no se que pero ella lo notó y me preguntó que qué me pasaba.  Trate de explicarle y al hacerlo le dió curiosidad de ver el semén por lo que sin mucha insistencia de su parte la dejé que me registrara lo que quisiera.  Me recosté en la cama con las pies en el suelo y ella me abrio el zipper y me bajo la ropa.  Me dijo que le dio asco pero la curiosidad pudo más y aunque otras veces ya había querido que me tocara, esa fue la primera vez que ella vió un pene y lo toco.

Esa noche le enseñe a masturbarme y aprendió rápido pero no pude hacer que me la mamara, solo me masturbaba.  Era tal la afición que los dos teníamos a esto que solo cuando ella estaba realmente enojada o molesta por algo (no conmigo porque yo nunca la hice enojar) se negaba a pajearme, de lo contrario yo hasta la llamaba para preguntarle si quería jugar con mi amiguito y ella accedía aunque tuviera cosas que hacer, siempre tuvo tiempo para darme placer sin compromiso de mi parte.  Conmigo aprendió a decir vulgaridades y recuerdo que a mi una de las cosas que más me excitaba era cuando ella me masturbaba a mi y me decía al oído cosas como “te voy a dejar la verga exprimida” o “ojala que esta moronga aguante un par de buenas acabadas despues de tanto estarme coquiando” o “te estoy estirando la pija” o cosas por el estilo.  Aprendió muchas cosas y yo con ella pero nunca me dejo penetrarla.  Lo más que hicimos fue quedarnos una tarde completa, los dos solitos en su casa, encerrados en su cuarto y masturbandonos mutuamente. Esa vez le enseñe el 69 y la verdad es que no ha habido nadie con quien me guste eso tanto como con ella.  Esa vez también nos rasuramos el uno al otro  y fue con ella la única vez que he visto un hímen ya que en la calentura nos salimos un rato al patio en pelota y la acosté en la grama y luego de hacerle un oral me dediqué a revisarle todos sus orificios ya que a mi siempre me ha gustado mucho ver.  En esa revisión fue la oportunidad más cercana que tuve de penetrarla pero aunque ella ya estaba re caliente y por supuesto yo también, cuando estaba frotandole el glande en los labios menores y estaba por empujar, ella me detuvo y no pude entrar en su vagina.  Recuerdo esa tarde como la más hermosa de mi vida ya que aunque yo ya no tenía semen en el cuerpo, el solo verle las nalgas y besarle y chuparle el clítoris me excitaba de tal forma que aunque ya estaba con el pene irritado de tanta mamada y paja que me dió, se me paraba luego del respectivo descanso.

Después seguimos masturbandonos a veces aunque ya no tuvimos nunca una jornada como esa y eso que yo lo busqué muchas veces, pero no hubo otra oportunidad, quizá porque ambos sabíamos que si había otra, de esa no salíamos sin que yo se la metiera toda.  De alli en adelante pasaron varios años en que seguimos en nuestras sesiones de autoestimulación pero sólo a ratitos en su cuarto, incluso una vez llegué muy temprano y tuve que esperar que se fuera su novio de la casa para que me la mamara porque una patoja del trabajo me habia dejado muy caliente y no me dio nada en serio al final, pero preferí que ella me quitara las ganas.

Con el tiempo tuvimos un alejamiento, como era natural, a causa del tipo que era su novio, ya otro diferente del que les conté arriba, y finalmente se casó con él.  Ahora ya no nos hablamos, pero me imagino que nunca olvidará, como yo no lo puedo hacer, aquella tarde en su casa en que, como dijo Arjona, “le bese hasta la sombra” pero me dejo la espinita de alguna vez poder penetrar su más profunda intimidad.

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2 comentarios en “Mi mejor experiencia . . .

  1. si ese relato esta vueno si teagaro yo no terminamas de escrivri las cosas que teago si vos de si que si re pondeme a ca pone es para pato el capo tedejo nos vemos amor

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