Después de la playa

Ian y Breth, a media tarde, después de un dia en la playa, iban en el coche dirección a su casa. Breth estaba conduciendo mientras le contaba a Ian lo guapo y sexy que estaba con su nuevo bañador.
Ian…-  Brerth se excitaba otra vez conforme se lo iba contando – con este bañador se te marca un culo…mmmm… que no veas. Te aprieta lo justo para marcarte hasta la punta del “capullo“, y te levanta los huevos…grrrrr. Ha habido un rato que me he puesto super caliente, he mojado hasta las braguitas del biquini. Surte que yo no me trem…..
Cuando Breth se giro para mirar un momento a Ian, se lo encontró durmiendo y de inmediato se percato del enorme bulto que este tenía en la entrepierna. Ella no sabia que hacer. Se excitó aún más de lo que ya estaba, quería tocársela, quería chupársela…
Como conducían por una carretera entre dos pueblos, Breth pronto encontró, a su derecha, un camino de arena. Giró bruscamente.
No podía dejar de mirar la enorme erección de Ian, y se estaba poniendo cada vez más caliente. A la vez, este no se enteró de nada, solo estaba teniendo un sueño erótico en la paya con Breth y su bañador nuevo. Breth siguió adelante por el camino de arena enterrado por un enorme bosque. Se desvió del camino y se introdujo en él hasta que encontró un sitio bien escondido entre arbustos, robles y encinas. Paró el coche y tiró su asiento hacia atrás. No sabia por donde empezar.
Ian seguía dormido, pero se había movido un poco. Ahora estaba sentado mirando hacia delante, con las piernas abiertas y los pies muy separados. Su rodilla izquierda tocaba el cambio de marchas. Estaba tan cómodo, que el bulto de su entrepierna aún se pronunciaba más. Breth le puso la mano encima con cuidado, entonces Ian jadeó de placer  y se movió ligeramente con la intención de echar hacia delante la pelvis. La polla se le puso más dura. Seguía dormido, pero feliz.
Breth estaba super excitada, tenia la vulva ardiente y mojada. Empezó a masajear, poco a poco, la enorme verga  por encima de las bermudas. Ian se fundía de gusto pero no despertaba. Entonces Breth le bajo un poco la cintura de la bermuda y puso la mano encima del bañador. Ian había estado tanto rato excitado que tenia el bañador empapado de liquido seminal. Breth no pudo más y empezó a bajarle el bañador. Él medio despertó, y levantando el culo del asiento le despejó el terreno para que ella pudiera bajar el bañador y las bermudas hasta los tobillos. Al hacerlo, se acercó tanto a la polla de Ian que no  pudo resistirlo más. Se la empezó a chupar, y de que manera.
Hooo…  Sigue cari, joder que gusto. – Ian despertó de golpe, estaba en el limbo, no sabia muy bien que pasaba, pero estaba tan caliente y relajado que se dejó hacer.
Breth, evidentemente no dijo nada, y siguió lamiendo satisfecha, tenia la boca ocupada.
El  caliente miembro de Ian, estaba tan empapado que las mejillas de Breth resbalaban con facilidad. Entonces ella se lo puso todo entero en la boca hasta tocar la garganta. Ian gimió de gusto y de la punta de su ardiente glande salió una enorme gota de liquido transparente que Breth notó caliente en su paladar, así que, sin sacar la polla de su boca, cogió los testículos con la mano y los apretó suavemente, pero lo suficientemente firme como para que Ian deseara correrse en ese mismo instante.
¡Dios, que gusto!- gimió Ian. – Quiero metértela… y chupártelo todo.
Intentaron cambiar de posición pero se dieron cuenta de que en el coche no podían seguir. Salieron fuera, pusieron las toallas de la playa, como pudieron,  en el suelo e Ian, aún con la polla bastante erguida, invitó a Breth a que se echara sobre las toallas. Ella antes de sentarse lamió y mordisqueó las nalgas de él, pasó por las caderas, hasta llegar a la zona de la pelvis. La erección se izo más prominente. Entonces Breth se echo sobre la toalla  abriendo los muslos para que él pudiera lamer sus jugos.
Empezó jugando con los pechos, lamiendo los pezones. Mientras, el miembro erecto de Ian tocaba de vez en cuando el pubis femenino, poniéndose más duro.
Hooo….. mmm…  – en el aire quedaban los jadeos de ambos al rozarse.
Ian tocaba y lamía cada rincón del cuerpo de Breth mientras sentía sus escalofríos de placer. Besó su ombligo y bajó hasta tocar el vello del pubis, allí casi sin rozar, paso la nariz y los labios haciendo círculos. Breth se estaba poniendo a cien, quería besarlo en la boca y se lo hizo saber. Así que él subió hacia sus labios, notando los pezones duros en su pecho y dejando caer su sexo sobre el de ella. Se besaron y chuparon con bastante desesperación mientras los dos sexos ardían cada vez más.
Ian, después de un rato, necesitaba chupar algo más, y con la lengua muy blanda y los labios suaves bajó dulcemente hacia la ardiente vulva de Breth y empezó a lamer sus enormes labios hinchados, introdujo la lengua en la vagina y delicadamente, con la lengua suave empezó a jugar con el clítoris, estimulándolo sin parar.
Breth no podía abrir más las piernas de gusto. Cada vez estaba más caliente – hoo…  sigue así… hoo… quiero sentirte dentro… – Breth con la mano, buscó  la polla de Ian.
Estaba dura y erecta. Ian se estremeció de placer – hoo… estoy super caliente – jadeó –  Te la voy a meter…. hooo…. – sentía la mano de breth apretando su miembro  y empezó a mover la cadera para hacerse una paja – mmm…. cari te la meto ya – dijo mientras se ponía de rodillas entre las piernas de Breth. Ella abrió bien sus piernas dejando que Ian introdujera su miembro en su interior.
Haaa…. mmm…. – gemían los dos rítmicamente.
Luego, Breth se sentó encima de Ian con las piernas abiertas, mientras este de rodillas se la metía hasta el fondo con los movimientos de cadera – ho… ho.. –  a la vez que se abrazaban y besaban con pasión. Esto les puso muy cachondos.
Deja que te la meta por detrás… mmm… – le jadeó Ian mientras le comía la oreja.
A Breth le gusto la idea y sin pensárselo se puso a cuatro patas, puso el culo bién en pompa para que su vulva hinchada de placer se viera por detrás. Ian se mojó la mano con saliva y se la pasó por el sexo, estaba ardiendo y tenia el clítoris duro. Quiso chupárselo. Esto le puso a cien y la polla más dura, así que se la agarró con la mano, pasó poco a poco el capullo empapado de líquido seminal, por el duro clítoris y se empezó a hacer una paja mientras le lamía la espalda a Breth.
haa…. haa… si sigues me correré… haa… – le dijo Breth – quiero que te corras dentro…
Entonces ella se echó en el suelo otra vez, con las piernas abiertas y se abrió el coño con las manos, para que Ian se la pudiera meter con facilidad. Él rápidamente se puso encima de ella y se la metió hasta el fondo y se quedaron quieto unos segundos sin sacarla –haaaaaa…..- jadearon de placer los dos.   Luego empezó a mover la cadera hacia delante y atrás bombeando rítmicamente, mientras besaba a Breth en la boca y el cuello.
haa… haa… haa… – gemían de placer – estaban muy calientes los dos y a punto de correrse.
Breth con la mano derecha se empezó a masajear el húmedo clítoris haciéndose una paja. Ian vio que Breth estaba a punto de explotar y empezó a bombear más rápido. Cada vez se ponía más caliente y se le aceleraba el pulso. – haa… haa… cari, me voy a correr- le decía a Breth bombeando las caderas cada vez más deprisa. – yo también… haa… no pares.. que me viene.. haaaaaaaaaaa…. – Breth sintió en su vagina como el miembro de Ian se hacía más grande y duro, y como el caliente semen se depositaba en su interior. A la vez Ian gimió de placer al sentir como las contracciones vaginales de Breth le envolvían la dura y palpitante polla.- haaaaaaaaa… joder….hooo…Diós…. –   se corrieron los dos a la vez.
Se quedaron un rato abrazados  y relajados, hasta que se les pasó el éxtasis. Los dos echados en las toallas en medio del bosque, sintiendo la brisa del final de la tarde cuando el sol se pone por el oeste.
Ha sido genial cariño, buf  – le dijo Ian a Breth – Es uno de los mejores polvos que hemos echado nunca. ¿Que ha pasado? Yo estaba dormido y…
Tu bañador, que me ha puesto a tono – le dijo ella riendo – te estaba contando lo sexy que estabas en la playa  y cuando me giro estabas durmiendo con una trempera que no veas y eso me ha puesto a tope. ¿Qué estabas soñando?
Es verdad – le contestó él – soñaba que estabamos en la playa y yo llevaba mi bañador negro nuevo, pero estabamos solos, no había nadie más y tu estabas bañándote desnuda y se me ha empezado a poner dura. Entonces me he quitado el bañador corriendo hacia el agua.
¿Estabas trempado? – Preguntó ella.
Sí, la tenia a tope de dura. Cuando estaba en la orilla, tú has salido y de rodillas, me la has empezado a chupar. Dios como me la chupabas.
Se empezaban a poner calientes, otra vez,  con el relato de Ian.
Oye cariño – dijo Ian – me estoy poniendo otra vez, porque no te lo cuento en el coche de camino a casa, que ya queda poco y cuando lleguemos, ya sabes, ya estaré listo otra ves para….
Vale… – afirmó ella – porque yo también me estoy poniendo – le dijo poniéndole la mano en el miembro a Ian – cuéntamelo todo ¿follábamos como locos en la playa?

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