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Un Hogar Completo (IV).. Rosa en el convento…

Continúo la historia de mi criada Rosa, de cómo mi casa se convirtió en el hogar de ella y su familia.

Después de una soberbia culeada que nos dimos en la piscina, retomé las preguntas de la noche anterior….

-Ahora, sígame contando … ¿qué pasó cuando la echaron de su casa por quitarle el hombre a su madre?

-Ay Mario no lo diga tan feo, que yo solo me acosté con el Eusebio una vez…

-Si, pero esa bastó para que te botaran de la casa y la embarazaran..

-Jejej.. pues si… Bueno, te contaba que cuando mi madre me botó de la casa…

Y aquella admirable cincuentona continuó con la historia de su vida…

Pues te decía Mario, que mi madre me envió a un convento en la ciudad cercana, donde vivía el Cura que llegaba a dar misa a mi pueblo. Realmente no era un convento, era algo parecido, pero no estoy muy segura. La cosa es que era una casona inmensa, adosada a una iglesia colonial, en las afueritas de la ciudad. Allí vivían dos curas, tres monjas, tres novicias y dos muchachas de limpieza, una de ellas era yo.

Cuando llegué, inmediatamente me presentaron a toda la gente, todos eran simpáticos y amables, de veras ahí me trataron bien. Me ubicaron con Mariana, la otra muchacha de limpieza, la cual era una chica un año mayor que yo, de 15, alta como jirafa, delgada y con un bonito cuerpo. Nuestra habitación estaba en el final del pasillo de las habitaciones de las damas, habían tres puertas de cada lado y la nuestra de frente al final del pasillo, o sea que con la puerta abierta podías ver el pasillo completo de frente.

Me acuerdo que la primer noche, después de cenar y rezar interminables rezos, todas nos fuimos a acostar.. como a la media hora de acostarnos y de estar hablando a oscuras con Mariana, me dice: bueno Rosy, durmámonos ya. Yo hice el sincero intento de dormirme, pero por alguna razón me sentía incómoda en mi nueva cama, asi que me quedé en silencio meditando mi situación, cuando veo que Mariana se levanta y abre un poquito la puerta, como asomándose a hurtadillas, se queda ahí como un minuto cuando de pronto dice bajito. “la muy puta!!””… yo supe que se refería a alguien en el pasillo, pero no supe más.

A los tres días sucedió un evento que me dejó muy sorprendida, pues a pesar de ser medio zorra, nunca se me ocurrió que algo así pasara. Estaba yo limpiando la oficina de uno de los curas, el padre Roberto, que era el que me había traído al convento, un padre joven y simpático. El asunto es que su oficina estaba junto a la del Padre Sebastián, el cual era un padre más maduro, no viejo, pero como de 35 años, muy serio (“ese odia a las mujeres” había escuchado yo decir a Mariana); la cuestión es que mientras limpio una oficina oigo ruido en la oficina contigua, y como de esta tenía que pasar a limpiar la otra, se me ocurrió asomarme por la puerta interna que las conectaba. No se porque razón abrí la puerta suavecito, así que nadie se dio cuenta de nada. Lo que vi en ese momento me impresionó, y fue ver al padre de pié, con la sotana abierta y su gran pinga al aire, mientras el sacristán, un tipo llamado Jairo, estaba de rodillas dándole una mamada de campeonato… yo quise cerrar, pero me dio curiosidad y morbo.

Luego de cinco minutos de estar en esa posición, el Padre Sebas se agacha y le dice algo al oído a Jairo, que mientras mamaba se había sacado la verga y estaba masturbándose suavemente y con delicadeza. Jairo se levanta y luego de besar al cura, le da vuelta y lo agacha, procediendo a cogerselo como perrito. En ese momento era tanto el ruido que hacían que no sabía que hacer, cerré la puerta y me concentré en lo mío. Pero el tema me quedó en la cabeza…

En la noche quise comentárselo a Mariana, pero ella estaba con un humor de perros, de hecho después de la cena le había hecho un desplante a la Hermana Soledad, la cual era un alma de dios y una chica blanquita, con cara de ángel, de como 18 años, como las otras novicias..

La mañana siguiente estaba en el baño colectivo, cuando estaba terminando de bañarme entraron las hermanas Soledad y Jenny, a ducharse porque estaban todas llenas de harina de hornear. Yo me vestí mientras ellas se desvestían, y seguí con mis cosas, como a los 20 minutos, cuando todos estaban concentrados en sus labores volví al baño, porque me había dado cuenta que había perdido mi medalla milagrosa, creyendo que la pude dejar en el baño, regresé.

Al entrar escuche voces y sonidos que solo se los había escuchado a mi madre cuando se la cogía el Eusebio. Me asomé y las vi, las dos novicias desnudas, mojadas y llenas de jabón, abrazándose y besándose, en una mezcla de cuerpos y líquido que hizo que me mojara ahí mismo.

“Soledad, no sabe hace cuándo deseo tenerla, hacerla mía” decía la hermana Jenny, con voz de zorra en celo.. mientras le restregaba una pierna en la vagina de ese angelito blanco con cara de diosa.

Quieres que te la chupe amor??

Preguntaba la Sole, que aparte de cara de ángel tenía cuerpo de puta. Unas tetas medianas pero con pezones negros y grandes, y un culito respingón delicioso…

Si, amor, mátame… le respondía la Jenny, que era una morena bajita, gruesa, pero no gorda, con senos como naranjas y aureolas negras como su pelo…

Dáme lengua mami. Decía la morena mientras la otra le chupaba la oreja con lascivia..

Las veo que se alejan de la ducha y se sienta Jenny en una banca, abriendo sus piernas a todo lo que le dan.. y empieza a recibir una mamada que me tenía loca de solo verla..

Mientras soledad le daba lengua, le iba introduciendo los dedos de uno a uno en la vagina… suave pero inexorablemente Jenny iba sintiendo que el mundo se le venía encima, con los ojos viendo al cielo decía “La sangre santa que rico mamas amorcito”… Sole simplemente sonreía, sabiendo que era una experta, y seguía metiendo sus dedos en la vagina de la pobre morena.

Yo por mi parte ya estaba en plena masturbación, nunca había sentido atracción por una mujer, pero esto era demasiado excitante, hubiera tenido que ser de palo para no excitarme.

Estando yo en mi masturbación se oye a Jenny gritar.. “puuta… dame más que me vengo, me vengo dame más..”

La Hermana Soledad, como si su vida dependiera de ello aceleró el ritmo de la mamada y logró por fin introducirle a su amante los cinco dedos.. “vengase mami, siéntalo bien rico… sos mi zorra y de nadie más.. sos mi zorra, Dilo!! “

“ siiiii soy tu zorra.. dame más…. Ahhhhhhh” y cayó como desfallecida.. exactamente en el momento en que yo me mordía los labios para no gritar por el orgasmo fantástico que me llegó.

Sin dar mucho tiempo de descanso Soledad le dijo a su Hermana, “venga te toca zorra”…

Sin pensarlo y como desesperada Jenny se levantó y mientras le tocaba el chocho a la otra le decía con voz grave… “ te voy a dejar muerta!!” y procedió a iniciar una mamada de similar factura a la que había recibido, solo que en este caso cuando ya tenía a soledad bien caliente le empujó dos dedos en la vagina y dos en el culo, haciendo que Sole se retorciera en medio de un placer que casi la desmaya. Aparentemente su orgasmo fue aún más fuerte que el de su compañera de hábitos.

Yo terminé con mi segundo orgasmo y, con mis jugos aún chorreando por mis piernas, me desaparecí antes de que se dieran cuenta de que su indiscreción había sido descubierta.

Esa noche no aguanté más y le conté a Mariana de los hechos ocurridos, sin decirle nombres. Ella inmediatamente me dijo que esas cosas eran normales, que ese no era el lugar santo que todos creían, y me dijo que el Padre Sebastián era “del otro equipo” y que el padre Roberto de vez en cuando se le “torcía la rosca“, pero que generalmente se satisfacía con alguna de las monjas.

Sin embargo cuando le conté lo de las monjas en el baño, inmediatamente se echó a llorar a lágrima tendida… yo me sorprendía, pero no soy tonta, alguna de las dos que sorprendí cogiendo era la persona a la que Mariana había tratado de “puta” en el pasillo. Así que le pregunté directamente: “por cuál de ellas lloras?”

Ella se me quedó viendo como entre sorprendida y encantada de que yo supiera el secreto y me dice.. Soledad. Ajá, le dije, conque cara de ángel y cuerpo de tentación…y bien puta además…

Aparentemente eran normales esas relaciones entre las monjas; que por algo las apodaban las “lesbianitas descalzas” aunque no fueran de la orden de las descalzas.

Yo esa noche le hice de paño de lágrimas a mi amiga.. sin embargo ya al rato de llorar ella en mi pecho, me tenía caliente, tanto de tenerla a ella pegada a mi cuerpo como de recordar la mamada espectacular que le dio Sole a Jenny, y decidí que si iba a vivir ahí, tenía que acomodarme al tema. Así que sin más dilación le dije a Mariana: “nunca lo he hecho con otra mujer, pero lo que vi hoy, me ha dejado sumamente caliente, solo de tenerte abrazada estoy toda templada y mojada…¿quieres enseñarme?”.

Ella levantó la cabeza y me dijo.. “que tierna mi chiquita… con gusto amor…” me dio un beso en la boca con una ternura que nunca creí que existiera (Mario, créame, no hay hombre tan sensible como una mujer.. no lo hay) ..y procedió a levantarme el camisón que cubría mi cuerpo desnudo y deseoso… se levantó e hizo lo mismo, dejándome ver un cuerpo delgado y largo como un domingo sin plata… coronado por dos bellos senos que reclamaban atención, y con un pubis relativamente afeitado… “ven”, me dice…

Me tomó y me sentó a la cabecera de la cama, pues ella al ser tan alta, necesitaba el resto del espacio… y empezó a besarme, en los labios, el cuello los hombros y los senos, los cuales chupaba con una delicadeza hasta ese día desconocida para mí. “Mhmhmh si Mari por favor chupamelos, que rico mi amor… nunca me habían mamado así… dale Mari,… mientras con la palma de su mano cubría mi vagina, apretando y moviendo en círculos sobre mi pipirigallo… rico mamita!!! Dame..”

Así me tuvo hasta que casi lloraba del deseo, y de pronto se detiene, me sonríe como posesa y me dice, ahora vas a saber lo que se disfruta en este encierro de mierda…

Y empezó a mamármela… fue indescriptible la suavidad y el calor con el que lo hizo, de lo poco que me acuerdo es que poco a poco me fue calentando más y mas, que movía su lengua de un lado al otro, que me apretaba el clítoris con sus labios y que chupaba poquito a poquito…y que por mi vagina bajaban flujos como leche derramándose, y así de calientes..!! mientras subía sus largos brazos para apretar mis senos, que ya estaban empezando a crecer por mi embarazo…

“Chupa, no pares, enséñame… que rico… dale dale..”.

“Ahorita vas a saber lo que es regarse cabrona”, y diciendo esto me ha puesto dos dedos en la entrada de la vagina, empujando hasta llegar al fondo. “Ahhhhhh puttaaaaaaaaaaaa… dale.. dale cabrona…” mientras Mariana continuaba con un movimiento de penetración, pero no con los dedos rectos, sino ligeramente curveados hacia arriba, acariciándome el cielo de la vagina (El punto g que llaman, Mario), y ahí si, mientras jalaba sus dedos era como engancharme con su mano… cada uno de esos golpes de dedo me tenía loca, cuando ya en el momento en que me estaba regando puso dos dedos de su otra mano en la entrada de mi culo, la cual estaba súper mojado… y luego de hacer circulitos en la entrada.. simplemente me los empujó con todas las ganas… al principio sentí un leve dolor y una incomodidad, pero como la mamada seguía no dije nada… pero me estaba encantando, tenía su lengua en mi clítoris, dos dedos en la vagina y dos en el culo…. en mi vida había sentido tanto placer.. mi pubis se levantaba en el aire, del placer absoluto que sentía… por como diez minutos, hasta que fue demasiado…

“Riégate zorra, riégate zorra… me decía…” hazlo como las monjitas…

“Mhmhamahmahmhammm…” tuve mi orgasmo, maravilloso y alucinante; en serio Mario, vi luces candelillas y colores, te lo juro!!… quedé en estado de indefensión, cuando Mariana sacó sus manos de mi cuerpo, quedé desmadejada, como desarmada en la cama…. solo recuerdo que Mariana me dio un beso delicioso y me dijo “Bienvenida al club, zorrita”… “mmhmhm gracias..” dije yo, antes de caer inconsciente.

Mario, te lo digo en serio, el día siguiente me desperté ante una nueva realidad, lo primero que hice fue despertar a Mariana con un beso en la boca, y una mamadita de chocho que mostraba que algo había aprendido, por lo menos llegó al orgasmo…

Veía a las hermanas con ojos distintos y entendía las miradas curiosas de algunas de ellas, principalmente las de Soledad, novicia rebelde y la Gran Diosa del Placer Lésbico del convento.

Claro, no pasó mucho tiempo en que tuviera escarceos con algunas de ellas, y obviamente tendría mis encuentros con la Gran Diosa, así como con el padre Roberto, pero eso fue cuando ya se me notaba el embarazo.

En todo caso Marito,… hablamos el lunes que ya viene mi hija a recogerme… se levanto y me dejó todo excitado en la mesa de la cocina, con mi pene tan duro que golpeaba la parte baja de la mesa…. subió a la habitación, recogió sus cosas y se volvió a sentar conmigo.. en el preciso instante en que sonaba el timbre de la puerta…

Es mi hija, quiere conocerla… tal vez le guste…. me dice con picardía la mujer que todavía tenía mi semen en sus intestinos…

Entró la hija, Mayra se llama, tiene 35 y está muy bien, bastante más alta que su madre (1.70), sin ser gorda si tiene lo que los gringos llaman grandes huesos, y se viste super conservadora…. y le luce con su cara de seriedad, sin verse amargada.

“buenos días don Mario” . “buenos díiiiias dije yo..” con cierto dejo de deseo…

“Bueno Mario, nos vemos el lunes”; “otro día continuamos con la historia, si?” dijo Rosy, con una sonrisa de quien sabe que me dejó con una excitación que me iba a matar de pajas en el resto del fin de semana…

La historia la seguiré en el siguiente capítulo, les parece?

Saludos, si quieren me pueden escribir a Cotico: tico6013@yahoo.com

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