Crea tu cuenta gratis y disfruta de una semana de videos de primera calidad en PornHub Premiun

Un Hogar Completo. (I) La historia de Rosy

Esta es una historia un poco larga… pero no crean no es la historia de mi vida, solo los últimos dos años.

Les cuento, me llamo Mario y vivo en una bella ciudad de Centroamérica; profesional desde joven, no me ha ido mal en los negocios, si he tenido que trabajar arduamente, pero me ha ido bien. Son un tipo flaco, 40 años, de 170 cmts, y ciertamente no soy un adonis, sin embargo nunca me ha faltado alguna mujer con quien tener sexo. De hecho hasta hace unos años tenía una vida sexual muy activa. Esa vida sexual activa significaba salir varias noches por semana, llevar las cuentas de con quién iba a salir ese día, etc. La verdad es que me cansé (quienes han pasado los 35 saben que trasnochar 3 veces por semana ya no es tan fácil!); terminé casándome con una chica más joven que yo, pero el matrimonio no funcionó, así que a los 38 años, decidí divorciarme. Una vez que mi mujer tomó lo que pudo en el divorcio, decidí por fin comprar la casa que siempre quise; un poco cara, pero la verdad era la que quería. Así inicié mi nueva vida de soltero, pero sin las ganas de fiesta de años anteriores; eso si, con mi canita al aire de vez en cuando.

El tema inicia cuando me vi en la casa nueva, por fin amueblada y decorada a mi gusto, pero que requería de serio servicio, o sea necesitaba una criada en serio. De tal forma que puse un anuncio en el periódico y contacté un par de agencias; al final ninguna me satisfizo pero logré la contratación gracias a una antigua vecina que me dijo que una señora estaba buscando trabajo. Así llegó doña Rosa a mi hogar.

Mis primeras impresiones fueron muy buenas, era una mujer de cincuenta y tantos (50) años, blanca cuyo color de pelo original ni ella lo sabía, digamos que castaño claro con múltiples tintes encima; como de metro sesenta, flaca, con un culillo normal (para una mujer más joven) y mediana de senos, eso sin, con un dejo de sensualidad que uno percibe, pero no entiende; simpática sin ser habladora, eficiente sin ser esclavizada. Inicialmente la contraté para que viniera todas las mañanas, pero a las pocas semanas fue claro que yo no tenía ni idea de cómo calcular las horas del trabajo doméstico, nunca lograba terminar nada. Así que un día de tantos me sentó y me dijo: -Don Mario, o me contrata por todo el día o me voy, porque me va a matar este trabajo. Así que amplié su horario.

Acostumbrado a llegar a la hora del almuerzo a hacer mi siesta, terminé acostumbrándome a su presencia. En esos ratos de ocio, empezamos a entablar una buena amistad, muy cercana…

Un viernes de tantos no llegué al almuerzo, tenía un juego de golf con un cliente, que dio paso a algunas cervezas y demás jolgorio hasta entrada la tarde, así, medio mareado llegué a casa, aparque el coche y me fui a dormir. Para mi sorpresa doña Rosa estaba trasteando cosas en la cocina. Le pregunté la razón de que no se fuera a su casa temprano y me respondió un poco compungida:

-Ay don Mario, es que tenía que hacer muchas cosillas atrasadas y la verdad no quiero llegar a casa, esperaba que usted me llevara al terminar yo acá-.

Claro que yo solo pensaba en la hora y pico de manejada hasta su casa y regresar, además de que andaba medio picado por las cervezas. Pero parecía inevitable ante la sonrisa picara de Rosa, dejando por primera vez notar que cuando le daba la gana era una dama resplandeciente. Así, le dije. –Sabe qué Rosa, mejor nos tomamos unas birras y me cuenta qué fue ese asunto en su casa-.

Resulta que vivía sola con su hija y dos nietos (pareja), pues según parece el nieto varón no era tan varón que digamos y la madre le hacía bronca por ser afeminado. Rosa, como buena abuela decía que tenían que comprender al chico y demás vainas. Yo siempre he sido muy abierto a la sexualidad así que concordaba son su opinión, pero lo que más me concentraba era que conforme pasaban las cervezas, Rosa se veía más coqueta y deseable… Yo sabía que era el efecto del alcohol, pero la verdad la señora era de buen ver, yo simplemente no lo había querido ver antes. Así, mientras escuchaba del nieto gay, la paré en seco y le dije.. y Rosa, que? Usted tiene alguien… medio insinuándomele…. me ha respondido con una carcajada prístina que me bajó como dos cervezas de golpe…

-Don Mario.. – Dime Mario, a secas- le dije.

-Bueno Mario… pues no, pero no crea que es por mojigata o por el que dirán ni esas vainas, es que los Hombres apenas cogen con uno (perdón la palabrota!! Dijo sin sonrojarse), quieren que uno sea su propiedad.. y yo no soy zorra, pero nunca he sido de nadie!! Fui madre soltera y sigo siendo abuela soltera.

Aquella declaración de principios no hizo más que excitarme, sexual e intelectualmente… “mhmhm.. he acá un interesante espécimen, me imagino que debe ser un polvo de a madre”.. así que solo por seguir la conversación a ver si me podía meter entre sus calzones le pregunté: ¿usted es medio terrible, verdad?….

-jaja, no, don Mario, fui y no medio, muy terrible!!!-

A puñeta, yo esta historia tengo que escucharla, me dije para mi mismo

Así que, sabiendo como alguien de mi experiencia que ya había cruzado el umbral de confianza y que cualquier día esta señora iba ser mía, decidí explorar su pasado:

Cómo fue eso? Le dije mientras destapaba otra cerveza para ella… (in vino veritas… and sex!!?)

*

Bueno, la verdad es que se nos coge la tarde… (mhmh el que te va a coger soy yo!!!)
*

No Rosa, si usted se queda esta noche a dormir, yo preferiría no manejar..
*

Ahh si es cierto, que desconsiderada, bueno, ahí en el cuarto de visitas me acomodo.

“la acomodo yo…” pensé con mi pene ya a media asta… mientras la veía quitarse el delantal y mostrarme el bello traserito cuando se agachó a llamar a su hija para avisarle. Estaba con una falda normal a la rodilla, y con una blusa de lycra tallada… sin sostén, como me acostubraría a verla después…, se sentó conmigo en el sofá, recostándose a uno de los brazos, frente a mi, con las piernas recogidas. Se quedó pensativa y dijo.. Usted es terrible Mario, pero bueno, espero que tenga suficientes cervezas en la nevera…

*

Bueno, el asunto empezó cuando era jovencita…

“Tenía yo si acaso unos dos o tres años después de venirme la regla (o sea como a los catorce), pero recuerda que en aquella época a uno la casaban jovencita sin saber nada de nada de sexo y eso. En casa solo vivía mi madre, que para esa época tenía como cuarenta y tantitos y un hermano mayor, lo otros habían buscado mundo, así que yo era como muy sola y retraída. Mi hermano trabajaba en una finca cercana y mi madre se las arreglaba con el huerto de la casa, al que venía de vez en cuando un vecino de nosotros dizque a ayudarla…

Un día se enfermó la profesora de la escuela y nos mandaron temprano para casa, sería como las diez de la mañana. Llegue a casa y me encontré la puerta cerrada, cosa rara en las casas de campo, así que di la vuelta para entrar por la cocina, era una de esas casas viejas de gente pobre, que no tienen ventanas de vidrio, sino de madera que se abre como pequeñas puertas. Cuando pasé por la ventana de mi cuarto oí a mi madre diciendo en voz alta: Cabrón Dame, dame más duro! Jaja yo me asusté montones porque no sabía que pasaba, así que aceleré el paso, entre por la cocina y me asomé a la puerta, calladita, calladita.. y vi a Eusebio, el vecino como subido encima de mi madre que estaba de cuatro patas con la cara clavada entre las pocas muñecas que tenía en mi cama como recuerdo de cuando era niña.

“Te imaginas la impresión, Mario? En mi inocencia viendo a este tipo cogerse a mi madre, y yo sin saber de qué era el asunto, pero seguía ahí parada, asomando la cabezota de curiosa.”

Eusebio no era de mucho hablar pero si de mucho coger, porque pasaron un gran rato.. ahí vehía yo a mi madre darse vuelta como loca y decirle “venga mi negro, para que se eche a una mujer de verdad” por que mi madre era bien mayor y Eusebio era de la edad de mi hermano, como 27 años.

En uno de esos darse vuelta, Eusebio me vió, y en vez de molestarse me sonrió tiernamente; pero apenas pude ver la sonrisa, porque quedé como hipnotizada por esa cosa dura y levantada que tenía entre las piernas. Ahí si me asusté y salí corriendo para el patio, y hice la que jugaba hasta que mi madre apareció, se sorprendió un poco, pero al verme tranquila jugando pensó que yo no había visto nada…

Al rato pasó Eusebio y si se me acercó y me dijo.

-Rosita no se asuste, esas son cosas de mayores, ya verá que a usted le va a gustar el tener una de estas adentro- lo dijo agarrandose el paquete y sonriéndome, pero sin mucha malicia, más bien como burla…

Ni que te cuento, pasé como una semana entera soñando que era yo la que estaba de espaldas recibiendo ese regalo entre las piernas; aunque no sabía ni cómo era el asunto, porque así como que ver, no vi mucho, pero ese día se me alborotaron realmente las hormonas. Después de pocas noches empecé a soñar con otros hombres.. compañeros de colegio, vecinos, el lechero, hasta con mi hermano Gerardo. Una de tantas noches me desperté sudando después de uno de esos sueños y me sentí empapada, cuando me puse l mano en la vagina sentí como un escalofría muy rico, que hoy te digo, fue mi perdición… seguí tocándome como loca hasta que empezaba a sentir extraño y lo dejaba por miedo… Además me acordaba que el cura de la iglesia hace tiempo decía en el catecismo que era pecado tocarse.. esa noche entendí que significaba tocarse.. y me encantaba. La noches siguientes esperé a que se durmieran todos y volvía a masturbarme un poquito, no mucho porque era pecado.. jaja.. incluso me metía un dedito en mis huequitos, se sentía delicioso, pero solo un poquito.

Así pasó como un año, ya tenía cuerpo de mujer, flaca y esmirriada, pero mujer al fin, casi vieja para casarme como se usaba en esa época, y cada noche me masturbaba pensando en cualquier hombre que me viniera a la mente, pero todos tenían el mismo pene (el único que había visto). Por esos días yo veía que mi hermano me miraba raro, como entre enojado y cariñoso, pero cada vez que yo le hacía cariñitos me quitaba de encima como triste…pero siempre buscaba estar un rato conmigo a solas…

Como ya había terminado mi educación, ahora me tocaba a mi trabajar el huerto; y un día me quedé hasta como las tres de la tarde desyerbando, cosa que vino mi hermano a llamarme para tomar el café de la tarde.. yo como casi iba a terminar apenas si le puse atención, seguía hincada en la tierra cuando me di cuenta que Gerardo estaba de pie mirándome el pecho, claro, estaba espiandome los senos a través de el escote, caído por estar agachada, y con los senos casi al aire por usar sostenes de mi madre que siempre me quedaban grandes. Al levantar la vista y derlo así, no pude sostenerle la mirada de apenado que puso y baje mi vista también, solo para toparme frente a mi un bulto grandote entre sus piernas… no pude evitarlo, inmediatamente se me mojarlo los calzoncitos… me levanté y en mis susto/pena/calentura le dije a Gerardo..

-Vamos y no se quede ahí parado como bruto, como si no conociera un par de tetas, degenerado!!!- eso si, más bromeando que enojada.

Él reacciona y me dice: “Yyyyyy que quiere que haga, si usté está güena!!!”…

Ahh ese fue el primer e inolvidable halago, así a lo campesino. “mhmhm con que estoy buena, que bien!!.

Esa noche empezó todo. Ya teníamos radio de sala y mi hermano se quedaba a veces escuchando la Voz de América hasta tarde, según el para “instruirse”, esa noche él se quedó oyendo radio y nosotras nos acostamos. Al rato pudo más la tentación que la sensatez y empecé a manosearme.. pero esa noche solo pensaba en Gerardo, en cómo sería su pene y lo rico que fuera él quien me tocaba..

Probablemente por mis gemidos, mi hermano se fue a asomar a mi cuarto y empujó la puerta que no cierre tenía… pero la puerta sonó y yo la escuché, inmediatamente me detuve, pero no me tapé, ahí estaba yo con mis piernitas flacas abiertas, con una mano en mi cosita con el dedo hasta adentro y la otra tapándome la boca…

No se que diablo se me metió, pero estaba segura que era Gerardo, y en menos de dos segundos seguí masturbándome como si no lo hubiera escuchado.. él se quedó parado en la puerta mirándome, hasta que no aguantó más y se sacó la verga del pantalón, así a la penumbra, yo solo lo observaba moviendo el brazo.. yo me llené aún más de calentura y curiosidad y no puede más: se me salió su nombre, entre gemido y gemido.

Él se acercó y me dijo:

-Si Rosy, acá estoy…. con la voz ahogada…

-Qué haces???

-Lo mismo que vos.. me masturbo.. “bendita palabra Mario, que siempre me encantó!!”

-¿pero cómo lo hacen los hombres? En mi curiosa calentura!!!

-¿Quieres que te enseñe?

-Si, pero no veo nada…

-Dame tantito, que prendo la candela (vela)… y se fue como treinta segundos, en los que casi lloro por verlo ir con lo que sabía era mi tesoro en sus manos…

volvió con una vela pequeña, pero suficiente para alumbrarnos.

-¿ves esto?, esto es la pilinga, los hombres tienen pilinga y las mujeres chunchito… me dijo apretando los labios… mientras yo observaba su pene dando pequeños saltitos y con la cabeza mojada…

-Nos hacemos esto…mostrándome como se la sobaba… nos hacemos esto cuando deseamos cogernos alguna hembra…

-¿la puedo tocar?

-Para eso te la pongo acá, para que me la sobes vos mientras yo te toco el chochito….

haciendo eso me empujo un poco hasta que me acostara, se hincó en la cama a la par mía y me empezó a tocar la vagina con sus dedos de campesino; mientras yo acostade desde abajo miraba su pene y se lo masturbaba.. “que delicia observar un pene desde abajo Mario, vieras que delicia”

Yo sentía que me estaba matando de placer, por fin sentía la mano de un hombre tocándome, y un pene en mi propia mano, me sentía como en sueños… cuando empecé a sentír como un calambre. Siempre que sentía eso, paraba porque me asustaba y le deije a Gerardo.. –pare Gera que estoy sintiendo rara..-… –No tonta si acá viene lo mejor cuando a las hembras le da la chichirota- yo le decía suavecito.. nooo.. pero sentía cada vez más rico… nooo pero me mojaba como loca y me empezaba a mover como culebra, noooo pero yo misma puse mi mano encima de la de él y se la apreté… no la quite cabrón siga!!!.. siga!!!… y me vino mi primer orgasmo como un grito de estremecimiento por todo el cuerpo.. “he tenido mejores, Mario, pero los he olvidado ya.. esa noche con mi hermano, nunca la olvidé”

Quedé como tiesa, con la espalda levantada y con las manos en la boca para no gritar y despertar a mi madre. Cuando volví en mi, Gerardo seguía con su cosa parada y me decía, -¿seguimos…?

-Ahh hay más dije calenturienta… que rico.. gracias mi hermanito, y me levanté y lo besé en la mejilla.

-Si hay mas. Pero mejor demonos besitos así, y me besó en la boca… woowww.. que rico.. su lengua se metió entre mis labios y empezó a jugar con la mía, así los dos hincados en la cama, el me besaba y me llevaba la mano a su pilinga, mientras sus manos me apretaban los pechos… en menos de un minuto ya estaba yo super mojada…

-Chúpemela Rosy, por favor…- rogándome.. no le di importancia al ruego, pero si le hice caso… sin saber ni lo que hacía me la metí en la boca como con los bananos con chocolate que vendían en el pueblo… al parecer estaba muy rico porque empezó a jadear como loco..

-Siii me hermanita, chupeme la pilinguita.. rica zorraaaa,, mamamela…- y yo cada vez más duro y más rápido hasta que me dijo.. – tráguesela, tráguesela- y sin decir mi cuío, se regó el cabrón en mi boca… vale que estaba por sacármela para preguntarle que qué me iba a tragar. Que rara sensación, como a detergente, pero rico.. que rico, delicioso…

Se sentó en la cama y nos pusimos a descansar.. nos recostamos un rato y me dijo: Mañana cuando Mamá se vaya a misa seguimos.

Casi no dormí del desasosiego….

En eso Rosa se levanta del sofá y me dice, espérese un rato que voy a orinar, si?, ya le cuento el resto.

La segunda parte de este relato va junto a la primera, así que espero les guste. cualquier comentario a Cotico en tico6013@yahoo.com

Mejora la calidad y duracion de tus erecciones con Vigrax


3 comentarios en “Un Hogar Completo. (I) La historia de Rosy

  1. Mario como me puedo comunicar contigo???
    Te he mandado correos pero aparece como inexistente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*