Ocurrio en un cajero bancario

Relato de una imprevista sesion de sexo transcurrida en un un cajero bancario del downtoun, en una calle perdida, sin un alma circulando a esa hora.

Doris es una amiga agraciada, de treinta y pocos años, ni flaca ni gorda (mas bien rellenita), dotada de  una líbido activísima. Aquel día estuvimos charlando en un pub hasta bien tarde, cuando el centro bancario y de oficinas se despuebla casi totalmente. Yo bramaba de deseo por ella, pero esa noche me entretuvo contándome una experiencia sexual cuasi fallida vivida en horas mas tempranas, y explicándome que creía que empezaría ir a reuniones de sexoadictos anónimos para rebajar su apetito sexual. A mi no me hacia gracia alguna, máxime que ella me demostraba interés, pero   el tipo de charla habia disipado el clima  para hacer algo esa misma noche.

Yo creia que con solo esperar unos días tendría mi sobrada recompensa, asi que la deje ir (ella tiene su propio vehículo) y la comprometí que al día siguiente por la tarde hablaríamos inextenso (planeaba yo atacar sin piedad y volteármela sin mas demora).

Cuando me habló al dia siguiente me hizo el extenso relato que transcribo a continuación, que me dejò atónito y maldiciendo por no haberla embretado y cogido aquella misma noche de nuestra charla. Me agregó  Doris que habia imaginado que yo mismo era el follador inicial del gang bang que vivió esa noche.

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El relato de Doris

Desde que llegué en mi auto al cajero, urgida por un poco de efectivo, apenas para saciar el hambre de combustible de mi auto, mi propio apetito por un emparedado y un par de copas mas, vislumbro un par de chicos, uno adentro y otro afuera de la cabina de aquel cajero. La noche ya estaba avanzada y la calle lucia desierta, el par de tios, uno adentro del cajero y el otro esperando afuera me atemorizaban un poco, pero, en rápido razonamiento pensé ¿qué podría perder? Mi saldo casi esta en cero…¿ó que me violen? …tal vez esto me encantaría…el tipo con el que pase la tarde no me dejo nada satisfecha y… una buena follada no me caería nada mal. En fin, reí para mi misma y decidida me animé a bajar del auto, antes, un rápido vistazo a mi peinado y al maquillaje, me acomodo la minifalda y salto hacia fuera del auto.

Lo primero que percibo es un marcado olor a humo de marihuana que fumaba el chico de afuera, me hace titubear un poco, pero bueno, las copas que llevaba encima y mi alma siempre aventurera me dan el valor y adelante me aproximo al cajero, saludo al tío de afuera con un tímido hola y por única respuesta recibo una bocanada de humo y una sonrisa sarcástica acompañada de una mirada recorriéndome de arriba abajo. Espero paciente a que tu, el de adentro, termine de hacer su transacción y salga, volteas y de nuevo me tengo que tragar otra mirada recorriéndome desde los tobillos a los senos, ni siquiera me ves a los ojos, solo el cuerpo les interesa pienso. Al verte de espaldas descubro que me gusta tu cuerpo esbelto, con anchas espaldas y un culo pequeño pero duro y respingon, hacían en conjunto un atractivo cuerpo atlético. Después de un par de minutos finges terminar y salir, me cedes el paso hacia adentro, pero no, te quedas ahí sin dar un paso mas, en ese momento la puerta cierra nuevamente, y pienso “anda pues no te equivocaste, te van a joder”. En ese momento me enfrento envalentonada y te digo, bueno chico ¿qué acaso no vais a salir y dejarme hacer mi retiro? ¡Hala! ¡fuera!. Por respuesta solo recibo una hermosa sonrisa y una mirada serena llena de confianza, tu rostro me cautiva sin saber porque, no eres precisamente guapo pero si terriblemente atractivo, quizás esos ojazos o será la nariz grande? o la sonrisa?  a saber. Siento también un ligero piquete en la parte baja de mi abdomen y un poquito mas abajo un pequeño estremecimiento casi imperceptible.  Me conozco y se lo que significan esas señales de mi cuerpo. Un poco aturdida giro para meter la tarjeta y a tratar de obtener el poco dinero disponible, sin embargo incomprensiblemente estoy nerviosa y me equivoco un par de veces en digitar el NIP, sin voltear a mirarte siento tu mirada, no es vanidad pero se que tengo largas y bien formadas piernas así como un bonito trasero, sin pasar por alto que no soy lo suficientemente bonita o al menos como yo lo quisiera.

En fin, notas mi nerviosismo y te me aproximas muy cerca del oído casi en un susurro me preguntas si algo pasa, con esto aumentas mi nerviosismo y apenas me separo uno centímetros del cajero y siento con sorpresa la proximidad de tu cuerpo chocar con mi espalda, percibo tu genitales rozando mi trasero, instintivamente como gata en brama con un ligero doblar de cintura paro el culo un poquitin para sentirte mas, captas la invitación y te me pegas un poco mas, mi terrible temperamento y la atracción que sentí por ti desde que te vi, hacen que mi excitación crezca empezado a recorrer todo mi cuerpo. Me tomas por los antebrazos y presionas mi cuerpo con el tuyo, ya siento francamente tu dureza, lo cual me encanta, te separas un instante soltándome un brazo para que tu mano libre la lleves a tus genitales acomodándolos de tal manera que tu enorme pene, aun dentro del calzoncillo y pantalón, quede en posición vertical de tal forma que al siguiente repegón  debido a lo delgado de la tela de mi faldita y a mis diminutas pantis de hilo dental hacen que lo sienta en medio de las nalgas con toda su dureza y en toda su dimensión. El placer que disfruto me hace cerrar los ojos permitiendo que lo restriegues en mi trasero con suaves movimientos circulares de cintura. Me besas y mordisqueas las orejas, mi cuerpo todo se cimbra con cachondos escalofríos, me susurras bajezas que me excitan aun mas, sueltas mis antebrazos y ahora con tus manos me jalas hacia ti cogida por los senos. Por mi parte me ocupo de mantener el culo pegado disfrutando tu enorme paquete, entre mas lo sentía ahí en medio de mis nalgas mi excitación crecía deseando ya me penetrara, esto me lleva describir lentos movimientos de cintura gozando tu virilidad entre mis nalgas, las que instintivamente  cada vez levanto mas tratando de sentirlo también en mi ya empapada vagina. Alcanzo a meter mi propia mano por debajo de la falda y la tanga para tocarme el empapado coño al grado de que pude constatar que empezaban a escurrir mis propios jugos, recorro con el dedo mi raja desde mi babeante agujero hasta mi erecto e inflamado clítoris al que empiezo a estimular con mi dedo para aumentar mi placer. Por fin sueltas mis magullados senos, levantas la faldita y rompes de un jalón mis frágiles  panties, separas por un momento tu cuerpo del mío, tan solo para sacar del pantalón tu enorme tronco babeante al igual que mi pucha deseosa, me haces abrir al máximo las piernas y tratas de atinar entre mis agujeros. El primer intento lo haces sobre mi ano, siento como lo mojas con tu caliente y abundante eyaculación, así mismo percibo la terrible desproporción entre el pequeñito agujerito comparado con la hinchada cabeza de tu enorme verga,  que por supuesto al mínimo intento de traspasarlo produce un dolor agudo, instintivamente me retraigo con rápido movimiento, entiendes que no lo deseo por ahí y tomas el enorme falo  que con tu mano guías haciéndolo recorrer de arriba abajo y en sentido contrario a lo largo de mis labios vaginales, repites una y otra vez el movimiento entremezclando nuestros fluidos lubricantes, me tienes al borde de la locura, el deseo incontenible de que me penetres ya de una buena vez me hace gemir de placer, ya empapado de nuestros flujos por fin colocas la enorme e hinchada cabeza en la entrada de mi expectante vagina, empiezas metiéndola suavemente tan solo un poquito, lo cual me tensa y me hace vibrar, entra con lentitud y empiezo a experimentar en cada centímetro de mis estrechas paredes vaginales la realidad del grosor de ese pedazo de carne dura y caliente, continua  entrando todavía, la sensación era deliciosa, sin embargo me lastimaba la vagina y el vientre y mas arriba aun, lo sentía hasta el pecho, mi cuerpo deseoso ya casi no podía soportar el dolor que únicamente aceptaba por el placer que al mismo tiempo me brindaba, llegabas a las profundidades de mis entrañas donde nunca  antes nadie había llegado, sentía que me partiría en dos, lo largo y grueso de esa verga descomunal me asfixiaba, cuando pensaba que me llegaría hasta la garganta al fin sentí tu velludo vientre tocando mis nalgas, una sensación de alivio me invadió al pensar que ya no irías mas adentro. Durante unos segundos de calma quedamos quietos, me sentía deliciosamente llena de ti, gozando esa increíblemente enorme porcion tuya. Enseguida lo sacas con la misma lentitud, esto es aun mas delicioso, gemía y bramaba de placer con la boca abierta al igual que mis ojos que parecían salir de sus orbitas. Por un instante volteo hacia las paredes de cristal de la cabina que alojaba aquel cajero y me doy cuenta de que ahora ya eran tres los tipos que observaban con lujuria y sin perder detalle de la tremenda cogida que me estabas aplicando, me causo risa como se apretaban con la mano por encima del pantalón sus respectivos penes casi en un acto de masturbación  multitudinaria. Me sacas de mis pensamientos al iniciar de nueva cuenta la introducción, ahora ya no tan lentamente, el dolor ya no es tan fuerte, llegas al tope y repites la sacada, aplicas varias veces los movimientos de sacar y meter aumentando paulatinamente la velocidad del movimiento, el gozo que esto me producía es inenarrable, ya no había dolor todo era infinito placer. Me lo sacas completamente y después de un instante repentinamente empujas con fuerza y lo dejas ir de un solo golpe hasta el fondo de mis entrañas, lo sacas y un instante después nuevamente arremetes hasta el fondo, repites el movimiento tres, cuatro veces, una y otra vez, no se cuantas mas tomándome con tus dos manos fuertemente de las caderas estrellando ruidosamente mi abultado culo en tu abdomen, igual sentía como tus también enormes testículos se azotaban en mis nalgas y muslos haciendo vibrar todo mi cuerpo y zangoloteando mis adoloridos senos . Por fin loca de placer me estremecí nublándoseme la vista y casi cayendo de rodillas al doblarse sin fuerza  mis estremecidas piernas, me corro desenfrenadamente, pasa un instante y viene una segunda vez, el gozo era infinito. En este momento ya me tenias completamente empinada con el culo hacia arriba tan solo sosteniéndome con las palmas de mis manos sobre el cajero recibiendo tus envestidas de macho salvaje. Repentinamente de nueva cuenta metes en mi cuerpo hasta el fondo aquel enorme pedazo de carne y siento como te tensas e inmediatamente dejas escapar un potente chorro ardiente en el interior de mi dolorido vientre, dos veces mas se repiten los chorrazos de semen caliente, te sostienes en mi, extasiado y sudoroso egoístamente lo sacas sin esperar a que yo terminara del todo. Al sacarlo de mi vagina sale acompañado de una gran cantidad de semen entremezclado con mis propios jugos corporales, la densa mezcla se estrella en el piso con un sonoro chasquido. Tu has terminado, pero yo he quedado aun deseosa de mas.

Sin mediar palabra alguna, te apartas de mi y todavía alcanzo a ver aquel enorme pedazo de tu cuerpo que segundos antes jugueteaba en el interior del mío enloqueciéndome de placer, pude constatar de que a pesar de que ya no estaba totalmente erecto lucia todavía enorme, observe pacientemente y un tanto desilusionada por tu actitud, ver como acomodabas aquella enormidad semierecta dentro de tu ropa interior.

De repente sin decir nada entra otro de los tres espectadores de afuera, sin decir palabra desabrocha con rapidez su pantalón y sale de un salto su miembro erecto. El tamaño de este era normal, como los muchos que yo ya había conocido antes. Me hace girar, me empina, lo coloca en la entrada de la ya lubricadísima vagina y lo deja ir hasta el fondo. No me produce ningún dolor, y con desagradable rapidez lo saca y lo mete, me hace sentir como perrita callejera a la que perro tras perro se la cogen solo por satisfacer sus ansias y venirse dentro de mi, la experiencia anterior me había dejado adormecidos todos mis interiores de manera que esta verga pequeña (tal vez normal) se deslizaba libre y rápidamente sin pena ni gloria. Tuvo el tino de sacarla totalmente y en su lugar empezó a hurgar en mi vagina con el dedo mas largo y con experiencia busco mi “punto G” eso lo supo hacer con maestría, cuando lo encontró grite ahí, si ¡ahí¡ la yema de su dedo tocó y sobó una y otra vez y de nuevo me llevo al éxtasis hasta alcanzar otra deliciosa venida la cual llegó acompañada de un tremendo y sonoro pedo emitido por mi incontrolada vagina, expulse mi propia venida con parte de lo que habías dejado empapándole la mano. Parece que esto redobló su excitación, me dio unos minutos mas de dedo y lo saco. Lo que vertí en su mano me lo embarro perfectamente en el ano, apuntó y despacito lo introdujo hasta el tope de su abdomen. Nuevamente dolor, mezclado con placer. Primera vez que aceptaba un pene por ahí, me pareció rico, no cabía duda que este tipo no sabía tratar una vagina pero vaya si tenía habilidad para tratarte el recto. Con ritmo y cadencia lo metía y lo sacaba a placer deslizándolo fabulosamente bien. Sus piernas y las mías estaban temblorosas y exhaustas y se soltó dejándose caer de nalgas sobre el piso de la casetilla jalándome por las caderas sin sacarme el pito de tal manera que caí sentada sobre su regazo lo que hizo que se me fuera hasta lo mas profundo del intestino. Ya sentados hizo con sus rodillas que abriera completamente las piernas para continuar jugando con sus dedos en mis labios y clítoris, tres pares de ojos desorbitados, incluyendo a los tuyos, veían con azoro como mi pucha abierta de par en par era mancillada y dedeada. Otro perro caliente espectador no pudo mas y se saco el miembro a punto de estallar en una venida, busco como arrodillarse o acomodarse para de alguna manera metermela por la pucha babeante y deseosa de mas. No encontró nunca la forma de acomodarse para lograrlo, optó entonces por colocármela frente a mi cara abofeteándome dos y tres veces con su miembro erecto y rebosante infiriéndome al mismo tiempo toda la gama de insultos y bajezas de su repertorio para después ponérmela en la boca exigiendo se la mamara, así lo hice y en menos de un minuto soltó el primer chorretazo dentro de mi boca, con asco gire la cabeza para sacarlo y los siguiente dos chorretazos los estrelló en mi cara, casi inmediatamente el pene dentro de mi culo empezó a vaciarse y ya no lo disfruté por el asco que me produjo este ultimo animal.

Quedaba un cuarto perro empeñado en que el también quería meterme la verga, le suplique y le dije que no podía mas y la verdad lo deseaba pero me dolían terriblemente las entrañas. El culo me punzaba y ardía, la vagina la tenia adormecida y acalambrado el vientre Ante su insistencia opté por sujetarlo con la mano e hincándome frente a él se la mame sabrosamente utilizando mi mejor técnica pasándole la lengua por el glande y en la rajita que ustedes tienen, de la cual no recuerdo el nombre, después de un rato de mamadas me agarró fuertemente de la cabeza jalándome el cabello señal de que se vendría en un instante, no me quise tragar su semen y lo expulsé rápidamente de mi boca sin dejarle oportunidad a protestar porque seguí jalándosela apuradamente con mi mano hasta que se vino profusamente otra vez sobre mi cara y pecho.

Por fin me dejaron ir, yo que había llegado ahí, pensando en la decepción que me dejó el tipo con que estuve toda la tarde sin satisfacerme del todo, cuando iba a pensar que recibiría la leche de cuatro mas. Al salir de aquella caseta solo a ti le dirigí la mirada, todos guardamos silencio, me dejaron finalmente abordar mi auto para irme a mi casa.

Ya sola en el auto meditaba sobre la gran cogida recibida, la tuya me dejo marcada para siempre, toque ligeramente mi vientre adolorido y recordé la pieza de colección que tal vez una hora antes estaba dentro de mi dándome tanto placer. El ano me dolía horriblemente, a los otros tres ni siquiera quise recordarlos y así llegué a casa.

Baje del auto y sentí de nuevo el profundo dolor de ano que me hizo gesticular, sentí que caminaba con las piernas abiertas apestando y escurriendo todavía todo el semen que en tan solo minutos vertieron sobre mi. Me di una ducha lavándome profusamente  todo el cuerpo, me aplique un lavado de vagina, me aplique pomada y me acaricie con mi propio dedo, así me acosté desnuda por el fuerte calor veraniego, adolorida pero satisfecha me dormí pensando en ti, en tu destino y en tu enorme y delicioso falo. Nunca mas habría de saber de ti?

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Por supuesto puede continuar esta historia, pero no se cuando dispondré de tiempo para volcarla al papel. Espero algunos comentarios de las gentiles lectoras/es, para tener el necesario feedback.

Cachalote     (ea33mg@hotmail.com)

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