Natalia

Mi nombre es Mario, tengo 46 años de edad y esta es una historia real que me ocurrió hace unos meses.

Vivo en Montevideo, en un edificio de apartamentos en el 7mo. piso y en el 8vo. piso, vive una chica muy joven, de 19 años actualmente, junto con su madre y su abuela.

Esta chica se llama Natalia, es de estatura algo baja, rellenita sin ser gorda, morocha, de cabello lacio y largo hasta la cintura, muy bonita. La conozco desde me mudé aquí, cuando Natalia era una niña de unos 8 o 9 años.

Con el transcurrir del tiempo, se fue convirtiendo en una adolescente muy hermosa, que no tengo vergüenza en decirlo, me empezó a gustar mucho.

Natalia era muy simpática conmigo, hasta que desde hace aproximadamente un año me empezó a “tirar onda“. Yo al principio no me di cuenta o no quise darme cuenta, dada la diferencia de edad y ella aún era una menor, pero con el correr del tiempo la cosa fue cada vez más evidente.

Una mañana, serían las 9 de la mañana, salí para ir al supermercado. Cuando salgo de ascensor, una imagen hizo sonar todas mis alarmas y hacer brotar mis hormonas automáticamente, en la puerta del edificio estaba Natalia, hablando con el portero. Estaba vestida con un buzo celeste corto por la cintura y calza azul muy ajustada.

Esa imagen me impactó, Natalia tenía el culo más hermoso que había visto, no solo por su tamaño, sino por su perfecta redondez, que la calza ajustada mostraba en toda su dimensión y para aumentar más mi excitación, se le notaba claramente la marca en forma de “V“ de su bombacha debajo del pantalón.

Luego de algunos segundos de perplejidad (que parecieron horas), reaccioné y la saludé, ella me saluda muy simpática como siempre, pero yo aún estaba totalmente turbado, me fui supermercado y mientras recorría las góndolas me la encuentro a ella, parece que el destino insistía en juntarnos.

Hicimos las compras y mientras regresábamos me contó que andaba triste porque se había peleado con su novio y entonces me di cuenta que era ahora o nunca y me la jugué, le comente que desde hacía tiempo me estaban pasando cosas muy fuerte con ella, que me gustaba mucho, pero que tenía claro nuestra diferencia de edad y que yo era casado, pero que era lo que sentía.

– “Bueno, aleluya, ya era hora que te dieras cuenta“ – me contestó.

Esta repuesta me sorprendió.

– “Hace como un año que te tiro onda y vos nada, vos también me gustas mucho y no me importa tu edad o que seas casado, estoy enamorada de vos desde que tengo 14 o 15 años“
– “¿En serio?“ – le pregunté, con algo de vergüenza.
– “¿Pensabas que no me daba cuenta como me mirás?, cada vez que nos encontrábamos se te iba la mirada en mi cola“ – me dijo.

En ese entonces llegamos al edificio y subimos al ascensor, yo abrí la puerta de mi piso y le pregunto:¿No me querés acompañar a casa? Estoy solo.

Entramos en mi apartamento y apenas cerré la puerta quedamos abrazados dándonos los besos más apasionados de mi vida. Nuestras lenguas se enredaban, mientras con mis dos manos le acariciaba toda su cola, después coloqué mis manos por debajo, entre la calza y la bombacha amasándole las nalgas. La pasión era impresionante de ambas partes.

Luego la di vuelta, me agaché, le bajé calza y le empecé a dar besos y mordiscos en su cola por encima de la bombacha, que era de algodón, blanca estampada con pequeñas florcitas celestes y rosadas, y si bien no era una tanga, solo cubría una pequeña parte de sus nalgas. Su cola era hermosa, redonda y con dos cachetes bien duritos y blancos, perfectos sin ninguna marca, típica cola de una adolescente.

El aroma de su culo impregó mis fosas nasales excitándome aún más, entonces le corrí la bombacha hacia un costado, le separé las nalgas y le comencé a lamer su ano absorbiendo con mi lengua su sabor agrio.

– ¿Te gusta mi cola?- me preguntó.
– Si me encanta – le contesté – te la voy a comer toda.

En menos de lo que se dice hola, estábamos en el dormitorio, se subió a la cama y se colocó en 4 patas en posición de perrito (o en “21“ como le dicen) de forma transversal, yo me arrodille en el piso y le bajé la calza y la bombacha hasta casi sus rodillas y le humedecí el ano con la lengua, le chupé y le introduje los dedos en la concha para después, con mis dedos húmedos con sus jugos vaginales, introducirle la punta del dedo índice en el ano y apenas entró la punta pude sentir su caca ahí nomás, en la puerta. Lo introduje más adentro y pude sentir que era muy grande, se lo saqué y chupé la caquita que salió en mi dedo, comiéndomela toda.

– Mi amor, estás llena de caquita – le dije.
– Si, todavía no fui al baño, siempre hago de mañana a esta hora – me contestó entre gemidos con la vos transformada por la excitación – ¿te da asco? ¿querés que vaya al baño?.
– ¡Nooo!- le contesté – me gusta así, no me molesta.

Le penetré la concha suavemente y la cogí durante unos minutos, luego le penetré el ano, lentamente, pensando que se iba a resistir, pero no, Natalia resultó ser toda una putita y disfrutaba como loca mi pija en su culo.
Mientras la cogía por el ano, me daba vueltas en la cabeza esa caquita que tenía en el culo, que ya había probado y era una delicia, entonces me animé y le dije:

– ¿Este culito es todo mío?.
– Si – me contestó – es todo tuyo.
– Entonces toda esa caquita que tiene es toda para mí, quiero comerme todo lo que te sale de tu culito – le dije.
– ¡Queeee! Eso es una chanchada – me contestó asombrada.
– Si, pero me gusta, lo deseo más que nada, ¡¡dame tu caquita por favor!! – le dije casi rogándole.
– Bueno está bien, si te gusta te la doy, no tengo problemas, ¿Pero cómo hacemos? ¿vamos al baño?
– Si vamos – le contesté

Le saque mi pija de culo y salió sucia de caca. Nos levantamos y fuimos al baño, y mientras íbamos, ella delante de mí, sin subirse del todo la calza y la bombacha, yo le miraba el culo y se me hacía agua la boca.

Estando en el baño, coloqué la toalla de baño en el piso y me acosté boca arriba y le dije a Natalia que se colocara agachada en cuclillas sobre mí, mirando hacia mis pies, de forma que su culo quedara directamente sobre mi cara.
Se sacó la calza y la bombacha y se colocó tal como le dije, con sus dos manos apoyadas en mis rodillas, y acerqué mi boca a su ano, listo para recibir todo su contenido intestinal.

Entonces Natalia empezó a pujar y un chorro de pis amarillo y caliente salió de su concha, lleno mi boca y lo tragué, llenó dos veces más mi boca de pis bebiéndomelo todo y casi enseguida asomó de su culo la punta de un sorete y descargó una andanada de mierda blanda y de color marrón claro sobre mi boca y mi cara.

Mientras yo todavía trababa la mierda de boca, descargó sobre mi cara una segunda andanada de mierda, algo más blanda pero igual de abundante que la primera, seguido de cuatro o cinco pujos que descargaron en cada uno sendos pedacitos de mierda que cayeron directamente en mi boca y me los tragué, no podía creerlo me estaba comiendo la mierda de Natalia, mi vecinita.

– ¿Te gusta? – me preguntó entre suspiros.

– Si me encanta, me estoy comiendo toda tu caquita – le contesté – que rica caca que haces, y que cantidad – le dije – ¿siempre cagás mucho así?

– Si –me contestó – casi siempre hago así, mucho.

Mientras tanto yo tomaba su mierda del suelo, se la embadurnaba por todo su culo y se lo lamía.

– ¿Me puedo bajar? – me dijo- porque estoy cansada de esta acá arriba.

Se bajó, entonces yo me acosté en e piso sobre una toalla y ella se puso en 4 patas sobre mí en posición “69�?, y empezó a chuparme la pija, mientras tanto yo continuaba embardunando todo el culo con su mierda blanda, hasta que sus nalgas blancas quedaron totalmente marrones de mierda. Salí de debajo de ella y lamí esas nalgas totalmente cagadas, absorbiendo con la lengua toda su mierda.

Aprovechando que su ano esta totalmente dilatado, la penetré por el culo nuevamente y mientras la cogía, saboreaba en mi boca toda su mierda.

Mientras Natalia disfrutaba de mi pija sumergida en su culo, daba vuelta su cabeza para mirar como me comía su mierda y me decía:

– Mmm, que divino, me gusta ver como te comés mi caquita, cométela toda, la hice toda para vos y esta tarde te voy a dar más, todos los días te voy a dar mi caca para que te la comas.

– Si, quiero que me des tu caquita todos los días, quiero ser de ahora en adelante tu W.C. personal. Quiero que toda la caquita que salga de culo sea para mí.

Natalia se acabó con un tremendo orgasmo y entonces de eyaculé todo mi semen lo más adentro posible de su culo. Ese culo que estaba lleno de caca ahora estaba lleno de mi leche.

Después de un momento de relajación, nos levantamos y mientras nos bañábamos me dijo:

– Guau, que chanchada, pero que bueno que estuvo, me gustó pila, tenemos que hacer esto más seguido.
– Si claro, cada ves que tengas ganas de hacer caca me llamás y yo vengo, esta tarde voy a estar en casa, pues estoy con licencia, si tenés ganas de hacer caca llamáme – le dije.

Nos terminamos de bañar, Natalia se vistió y se fue para su casa y yo quedé con una sensación de placer que nunca había sentido.

A eso de las cinco y media o seis de la tarde, Natalia me llama por teléfono y me dice:

– Hola, mamá y mi abuela salieron y estoy sola ¿querés venir? Tengo premio para vos.
– Siii, ya voy para ahí a comerme mi premio –le contesté.

Y bueno ya se imaginarán el resto, como hacía calor estaba vestida con una solerita amarilla cortita y una minifalda vaquero, con una bombachita de algodón de color celeste.

Estábamos tan excitados que no llegamos ni siquiera ir al baño, me entregó sus perlas estando parada en la cocina con sus manos apoyadas en la mesada y yo agachado detrás con mi boca en la puerta de su culo, ni siquiera se sacó la bombacha, solamente se la corrió hacia un costado y mientras con la mano derecha se la aguantaba al costado con la izquierda se abría su nalga para dejar todo su ano libre.

Como me había dicho, hizo menos caca que en la mañana, fueron tres pequeños soretitos blanditos que pasaron de su culo a mi boca y se deslizaron por mi garganta a mi estomago bien calientitos. Después de lamer todo su culo y limpiarle el resto de caquita, me paré detrás de ella y le penetré el ano, eyaculándole abundantemente en el culo.

Hasta hoy seguimos con estos encuentros y lo disfrutamos mucho.

mariom1959@hotmail.com

3 Responses to “Natalia”

  1. Alfredo dice:

    WWOOOWWW, qué rico relato, por fin encuentro una historia en la que el protagonista es la caca femenina, que para mí es lo mas sabroso del mundo

  2. salva el wc humano dice:

    hola,soy un wc humano sólo para señoras,vivo en valencia y busco mujeres de 20 a 50 años que me usen,cagamdose y meandose en mi boca abierta,me encantan el sabor y el aroma de la mierda y de la orina,me podéis llamar al 600398709 a cualquier hora del día, soy muy sumiso y estoy a vuestra disposición,me gusta mucho que os sentéis en mi cara después de cagar y que os tiréis pedos en mi cara para aspirar y tragarme el olor,un beso y os espero pronto,soy un wc humano

  3. gitano dice:

    me gustaria conocer señoras de 40 en adelante que quisieran mearse en mi cara yo vivo en chalco estado de mexico mail jabeyro@yahoo.com.mx

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