Entre el cielo y el infierno: la decisión de Marwa / 2da parte
La primera lección de dolor y placer
CIntente pararme pero me fue imposible, mis pies, que hasta cuando recuerdo, momentos antes de dormirme mamando los senos de Marwa eran normales, ahora se mostraban mas bien grotescos, casi deformes, producto de la hinchazón. El cuerpo aun me dolÃa horriblemente pero por lo menos podia extenderlo, contraerlo o ejercitarlo.
-No, no te muevas, la flagelación que recibiste fue muy seria. No me extrañarÃa que tengas más de un hueso roto. Yo te cuidare niño. InclÃnate un poco y toma esta sopita. Te hará bien, necesitas recobrar fuerzas.
Trate de sentarme en la cama pero me fue imposible. El dolor en las nalgas y espalda era espantoso. No niño, no te he pedido que te sientes, solo inclÃnate un poco y abre la boca, yo te alimentare. AsÃ… ¿ya vez?, asà es mas fácil… no me dejes nada… Acabado de comer, como siempre, trague el alimento de sus senos.
-Ahora cariño, déjate hacer. Veras que también se llora de placer. No muevas un solo músculo, solo déjate ir. Nada más. Y recuerda, mi palabra es ley, no cometas otra vez la tonterÃa de desoÃrme o peor aun de desobedecerme. Solo déjate hacer. Mientras decÃa todo esto, tiro el cubrecama al suelo dejando expuesto mi cuerpo desnudo y casi paralizado por el dolor. Con mucha delicadeza, tomándome del cuello y nalgas fue girando mi cuerpo para dejarlo de costado, en una posición que me impedÃa ver que hacia detrás mÃo. No me importaba en absoluto, mi amor era tan grande por ella que aun si me hubiera sacrificado en ese momento, lo hubiera aceptado con gusto.
Ahora Sebastián, conocerás un nuevo nivel de placer, un éxtasis que jamás soñaste. Te dolerá un poco al principio pero si te relajas y te dejas llevar te garantizo que hoy dÃa, sollozaras y gritaras de gusto.
Sabias amor que el culo y la próstata están llenos de terminaciones nerviosas?, sabias que ambos pueden tener las mismas contracciones y espasmos como por ejemplo lo tiene tu verga cariño? Lo sabias chiquillo? -No mami. No lo sabÃa. Que me vas a hacer? Shuuu, shuuuu niño, solo escucha mientras me preparo.
La próstata es una fuente de placer que muchos hombres ignoran o rechazan por tontos escrúpulos, excepto claro esta, muchos homosexuales y todos los afeminados de tu clase, que estoy seguro, son la mayorÃa no? Ya los conozco… ¿no es asà amor? … Ja ja ja. O me vas a decir que no te gusta que te meta el dedo al culo mocosito lindo?…
Uhmmm, vaya, ¿donde me quede? En todo caso, sin excepción alguna, haciendo bien las cosas, todo hombre puede llegan a tener orgasmos increÃbles como resultado de la estimulación de esa cosita, ahà adentro, en tu culito pequeñÃn.
-¿La que? ¿La próstata? –agregue-. Si tesoro. La próstata. Y ahora y hoy dÃa, yo te haré el amor, te voy a culear como a una hembrita, en el estado en el que estas será muy fácil manejarte y poder hacerte completamente mÃo tesoro. No podrás oponer ninguna resistencia y aunque asà fuera, -Marwa comenzó a sonreÃr- que diablos me importa no crees? Yo hago contigo lo que me de la gana. Eres mÃo…
Como te prometÃ, conmigo conocerás el cielo y el infierno. Hoy recibirás tu primera lección de sumisión total…
–La cara se me encendió de miedo…
Trate de tornar la cabeza para ver que estaba haciendo. Estaba desnuda y solo la vista de su cuerpo me produjo una instantánea erección. Sus senos estaban más grandes, más hinchados, más erectos que nunca. Un poco mas abajo, a la altura de su cintura se terminaba de ajustar una suerte de cinturón que acomodaba en un extremo, a la altura de su sexo, la replica, relativamente pequeña de un órgano masculino. Un pene.
-Que es eso Marwa?, que me vas a hacer?
-¿Te dije que podÃas mirar? ¿Te pedà que voltearas? El rostro se me encendió de vergüenza y miedo a la vez –No Marwita, no me dijiste nada…. es que… es que… te estabas demorando… -ya casi estaba tartamudeando
-Ay tesoro, ¿cuando vas aprender? Tu educación es lo primero Sebastián, asà que… ve aquÃ… muchachito, ven aquÃ…
-No Marwita! no, por favor no Marwita, aun me esta doliendo mucho el cuerpo, mira como tengo los pies, puedo morirme si me pegas otra vez…
-Ja ja ja. Claro que no morirás, quizás del espanto con la cara que tienes, pero no de mÃ.
-No me pegues mami, además no hay látigo mami, con que me vas a castigar? Dije esto casi en un tono infantil… estaba sollozando…
-Ven angelito, ven aquÃ. Marwa se sentó al filo de la cama lo más lejos posible de mÃ. Estaba chasqueando la palma de la mano en su muslo desnudo. ParecÃa la llamada del verdugo frente al patÃbulo… Aquà mierdita, echadito y de espaldas hacia mi, como un gusanito, como una larva, arrastrándote… Ven… tomado de los cabellos por Marwa, me retorcà como pude sobre la cama para quedar perfectamente acomodado sobre sus muslos con mis nalgas muy bien expuestas. Mi cabeza estaba colgando del aire de espaldas a mi Marwa. Comenzó a darme un discurso del porque necesitaba yo esa corrección.
-Si mamita, tienes razón, necesito un buen castigo, soy todavÃa un niño malcriado.
–Asà es, asà que te daré unas buenas azotainas que harán, de paso, aun más placentero el dolor que sentirás cuando comience a culearte tesoro. Ponte cómodo y levanta más el potito, asà niño…. asà tesoro… Levanta bien el culo… Marwa comenzó a darme palmadas con una violencia y fuerza que yo desconocÃa. Eran muy dolorosas asà que sin proponérmelo ya al minuto estaba pataleando en el aire y lloriqueando sin saber como terminar ese suplicio.
Mira pues, ya tienes las nalgas casi moradas. Creo que con esto bastara angelito. Arrástrate sobre la cama como una lombriz y vuelve a ponerte en la posición exacta que tenias antes de que empezara todo esto. ¡No!, ¡asà no!, serpentea como un gusano muchacho, no trates de utilizar las rodillas o las manos. Aprende niño, aprende o sufrirás más de la cuenta.
Sacando fuerzas de donde no habÃa, me deslice como lo sugirió mi amor, me arrastre a las justas zigzagueando las nalgas y el tronco sobre la cama y me puse de costado mirando a la pared. Cerré los ojos y selle mis labios, no querÃa disgustar a Marwa otra vez.
Volvà a escuchar el ruido producido por las hebillas y los aditamentos que se estaba acomodando. Esta vez, sin decir nada, ella mismo comenzó a explicar lo que estaba pasando. Me estoy colocando un doble pene ajustable con correas (un Strap-on dildo en ingles). Si todo esta en su sitio, los dos gozaremos como locos hoy dÃa.
Sentà como se acomodo en la cama a mi costado. Quédate tranquilo mocoso, esto te dolerá al principio pero si no pones resistencia, conocerás hoy mismo el paraÃso. Acto seguido, tomándome de un tobillo, me levanto una pierna como muchas veces lo habÃa hecho antes de masturbarme, en casa de mis papas.
Asà me gusta… como una putita, con el culito bien expuesto. Apoya tu pie en mi cadera precioso, ya no tengo paciencia para sostenerla todo el tiempo, además… esta vez yo también quiero gozar… Intente hacer lo que me ordenó. De costado, dándole la espalda y la pierna levantada y flexionada en el aire, trate de apoyarla en su cuerpo, a tientas, aterrorizado de hacer el mas mÃnimo movimiento de cabeza. Al primer contacto con su piel, grite, saltando de dolor… ah mami, me duele muchÃsimo, me duele mi patita…
-Apoya bien carajo, mocoso de mierda. No querÃas vivir conmigo? Aprende a comportarte como un hombre y soporta el dolor mierda. ¡YA! Quiero sentir tus pies en mi cadera. ¡Es una orden!
Como pude, a pesar del dolor, recorrÃ, con la planta de mis pies atormentados, la superficie de su cuerpo hasta que sentà efectivamente que estaba apoyándolo en su cadera. La hendidura que formaba el punto de unión con la cintura hacia fácil el sostén y sobre todo, mantenÃa una de mis piernas bien abiertas y el ano en perfecta posición. Asà tesoro, asÃ… acomoda tu patita, ya… asÃ… ponte en pose, acomódate amor, casi, casi, es una perfecta tijerita amorcito… ¿ves que rico?…
-Soba la planta de tus pies contra mi cuerpo niño, quiero que sientas el dolor de ser poseÃdo. Estaba gimiendo y sobaba con toda lentitud el pie sobre su piel engrasada y muy aromática. Sin duda habÃa embadurnado su cuerpo con algún aceite especial que me producÃa una excitación terrible. La sensación hasta ese momento, aun sin iniciar la penetración era y es hasta ahora, para mi, inenarrable. Por primera vez, ambos estábamos desnudos en la misma cama, por primera vez sentÃa su cuerpo pegado al mÃo, el corazón me latÃa a mil por hora y pensé seriamente que podrÃa sufrir un ataque cardiaco. El aroma que expedÃa su cuerpo era abrasador, aromático, calmante y al mismo tiempo, al pedirme que sobara la planta del pie azotado sobre sus carnes, sentÃa atroces ondas de dolor que subÃan y bajaban por toda mi espalda.
Ya no sabia si debÃa llorar de dolor o de placer, con la boca abierta comience a emitir gemidos irreproducibles, babeaba y sin proponérmelo, las lagrimas me surcaron el rostro…
Asà esta bien, ya estas entrando en calor, siente, cariño, siente todo tu cuerpo como te quema, como te arde, como te duele. Sientes el dolor?… Apenas pude asentar con la cabeza sin atreverme a dejar de deslizar la planta de mis pies sobre sus muslos.
Marwa comenzó a jugar con mi ano. Para ese entonces, me habÃa introducido ya miles de veces sus dedos en el culo mientras me masturbaba. No me molestaba en absoluto. De hecho me gustaba. Pero entonces, sentà algo diferente a todas las otras veces. Algo habÃa en la punta de su dedo Ãndice, algo grasoso y consistente, como una crema, algo que me ardÃa mucho y que me estaba provocando una sensación distinta, rara, muy especial.
-¿Sabes lo que te estoy haciendo tesoro? Puedes hablar. Pero no dejes de sobar tu patita en mi muslo. Tosà un poco para poder hablar. –Me duele mamita, me duele mi patita. ¿Puedo parar? No abuses, puedes hablar, pero nada de gemidos, rebuznes ni reclamos.
-¿Tienes otra cosa que decir? –no se… Marwita, no se que es, pero tienes algo en tu dedo no? Asà es, es una sustancia basada en una mezcla de cuernos de rinoceronte, yombina y la llamada mosca española, la combinación es explosiva tesoro
-Relaja el culo mocoso -, y lleva dentro de si la fuente de los máximos ardores que puedas imaginar. Relaja el culo mocoso! Esto despertara mecánicamente tus instintos, la sangra, la verga, la próstata, esta cosita que estoy masajeando en este instante, explotaran en ondas terribles de placer. ¿No sientes nada especial cariño? Te estoy haciendo un masaje prostático mientras te aplico la crema. Hoy dÃa tendrás lo que los practicantes del sexo tántrico llaman un orgasmo seco. Muy incipiente por cierto, pero aun asÃ, gozaras como un loquito.
Y de paso, te informo, a partir de hoy dÃa, ya no eyacularas como un cerdito. Ahorraras todas tus energÃas para servirme, para tributarme y hacerme cada dÃa más feliz. Relájate cariño y no dejes por nada del mundo de sobar la patita adolorida en mi muslo, en mi cadera.
De repente, saco su dedo de mi culo y sin preámbulo alguno como si toda la vida lo hubiera hecho, comenzó a penetrarme con su órgano artificial. Lo hizo con tal destreza y dominio de la situación que casi no sentà al ver perforado mi culo con un objeto asÃ, apoye con más fuerza que nunca el pie mortificado sobre su muslo. El aceite facilitaba la fricción y en el momento en que hundió todo el dildo dentro de mÃ, estaba friccionando más rápido que nunca la planta del pie. La sensación era rarÃsima pero sin lugar a dudas con un tinte netamente sadomasoquista. Estaba sorprendido de mi propio accionar. Jamás imagine relacionar el dolor y el placer de esa manera.
-Mueve el culo, muévelo, aprieta y suelta el culo criatura, como si quisieras escapar a la monta… como cuando pujas para cagar… asà amorcito, asà tesoro… mientras me daba palmadas en las nalgas o los testÃculos. -Quiero encontrar la posición exacta de tu próstata cariño. Con una mano comenzó a palpar mi bajo vientre, la zona inguinal. Ahà esta…. Ya lo siento, se te esta comenzando a abultar bebé. Ahora veras lo que es bueno… Tratando de obedecer a Marwa, a pesar de la posición en la que me encontraba, comencé a menear el culo, a soltar y apretar el esfÃnter, mi pie por otro lado, seguÃa sobando sin descanso el muslo lubricado.
Agarrándome de los cabellos con una mano y de los testÃculos con la otra, sin que yo dejara de menear el culo y sobar el pie sobre sus carnes, hizo un movimiento firme, nÃtido y solemne. El pene artificial estaba refregando algo que yo mismo sentÃa como un bulto dentro de mi ano. Poco a poco la tensión fue subiendo a niveles insospechados. Poco a poco sentà como ondas increÃbles de placer recorrÃan mi cuerpo de un extremo al otro. Me estaba cabalgando con mis cabellos como rienda. Me los jalaba sin compasión, como si estuviera montando una bestia.
–Ahora siente como te culeo mocoso. Deja de mover el rabo y concéntrate en gozar como te monto, como te cojo y te hago mÃo. Relaja el potito tesorito, relájalo…no hagas las cosas mas difÃciles… asà amor, asÃ, entrégate… abandónate, sométete… asà niño, asÃ…bien culeado, bien amancebado… No dejes de refregar tus patitas en mi muslo… ves?, ese ungüento en tu culito cumple su función no es asà precioso?… asÃ… bien sumiso, bien rendido, bien… bien rico… suelta el culo niño, que te entre bien… asÃ… asÃ…hasta el fondo…
Marwa estaba concentrada culeandome de una forma muy acompasada, sin prisa, sin apuros, parecÃa que el tiempo se hubiera detenido. El dolor de las plantas de mis pies habÃa casi desaparecido por completo y ahora sobaba con frenesà sus muslos, su cadera, los ligeros golpes que sentÃa terriblemente dolorosos minutos antes en mis testÃculos, ahora en cambio, mitigaban las explosiones de placer que creÃa me harÃan perder la razón.
Me monto un tiempo que me pareció una eternidad. En todo momento, tirando de mis cabellos que los usaba como riendas, como timón de barco. Marwa tuvo orgasmos sucesivos casi sin pausa y seguramente cada vez mas intensos. Sus gritos eran más estridentes, más agudos, más salvajes. Asà niño, asÃ… sometete y acepta tu condición, tu destino. AsÃ… abre mas el rabo… mas rápido… mueve tu patita mas rápido, soba bien… asà tesoro, asÃ…
Como antes, como muchas veces, creà haber sido trasladado al paraÃso y juro haber sentido o creÃdo que me transforme en alguna suerte de animal, esa alma animal que todos tenemos. No se si aullé, grite o llore, pero sin duda alguna, comencé a ver el paraÃso. Por instantes todo mi cuerpo era un inmenso glande eyaculando. Las ondas de un placer sublime se sucedÃan sin descanso desde los pies a la cabeza. En algún momento, me desmaye como siempre, en un arranque de desenfreno absoluto. Cuando desperté Marwa estaba al pie de mi cama con mi comida esperándome.
Te sientes mejor tesoro?
-Si Marwa. Te amo tanto que no existen palabras para describir este sentimiento. Y mi amor sigue creciendo en mi corazón dÃa a dÃa y no se si podré resistirlo. Alguna vez has sabido de alguien que haya muerto por un éxtasis de pasión?
Alguna vez alguien ha sido declarado muerto por excesos de amor?
Ja ja ja ja niño querido, yo también te amo, pero en verdad a veces me haces reÃr de buen agrado. Por supuesto que la gente muere y con mucha frecuencia por amor. Ahora menos que antes, pero siempre existen los exaltados como tu. Y sin duda, tú serás uno de ellos. Será el último acto de amor que me darás. Tu alma. Y cuando juntes tu alma a la mÃa, vivirás el último y más ciego nivel de deleite que dos espÃritus pueden gozar. Eso si, serás mÃo y para siempre, ¡eternamente! y eso… es mucho, mucho tiempo, tesoro… bien lo vales…
-Siempre seré tuyo Marwa. Siempre. La abrace con furor, con frenesÃ. Mi cuerpo estaba sanando de los golpes recibidos. Haber, volvamos donde nos quedamos… ponte de costado adorado chiquillo…
May 18th, 2008 at 7:16 am
QUE BUEN RELATO
ME GUSTARIA
INTERCAMBIAR EXPERIENCIAS
TE DEJO
MI CORREO
Zorro_hot@hotmail.es