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Ordeñada por Don Fulgencio / Parte dos

Además de las diversas ocasiones en que fui sometida por el Sr. Fulgencio y el médico, y que prometo contaré en otras entregas, el episodio que ahora narraré es otro de los que marcaron mi adolescencia y mi sexualidad futura.Mi hermano Juan, que era dos años menor que yo, estaba loco por andar con la panda del Sebastián, unos ocho chavales mayores que él y con edades de dieciséis a dieciocho años. Había hecho todo lo posible por andar con ellos pero ellos le rechazaban por su edad y se reían de él. Yo ya había notado sus miradas más de una vez en mis tetazas cuando me los cruzaba por la plaza. Yo quería muchisimo a mi hermano y habría hecho cualquier cosa por él aunque cuando me pidió que le ayudará no sabía hasta que punto llegaría. Según él si le enseñaba las tetas al “Sebas” le dejarían entrar en la panda. Después de pensármelo un rato y ante las súplicas de mi hermano acepté, a fin de cuentas estaba harta de enseñárselas y dejarme sobar por el cura y el médico y mi hermano me estaba pidiendo ayuda .

Esa misma tarde me fui con Juan hacia el árbol de detrás de la iglesia donde había quedado con la banda del Sebas. Yo llevaba una blusa blanca (para los que no hayan leido mi anterior relato les diré que tenia prohibido por mi madre llevar camisetas y que generalmente usaba blusas para intentar así disimular mi delantera) y mi falda preferida. Llegamos al árbol y allí estaba el Sebas, con una sonrisa nerviosa y rodeado por el resto de la panda. Nada mas verme empezaron a bromear entre ellos sin que yo entendiese que es lo que se decían al oido aunque estaba claro que se refería a mi tetal por sus descaradas miradas. Mi hermano le dijo al Sebas:

— “Bueno Sebas, aquí la tienes, he cumplido mi promesa no ?”
— “Estará cumplida cuando ella haya enseñado lo que tu sabes…”

Mi hermano me dijo: “anda enséñaselas…” Yo me fui desabotonando la blusa mientras los chicos se iban poniendo cada vez más nerviosos.

Cuando me quede con mis sostenes al aire se quedaron mudos y con los ojos como platos. El Sebas no contento le dijo a mi hermano: “que se quite el sostén y me deje tocar, sino no hay trato”. Viendo a mi hermano apurado me di la vuelta y me desabroche el sostén, me lo saque por las mangas de la camisa y me di la vuelta. Los chicos empezaron a resoplar y a emitir gritos nerviosos al ver mis tetazas con mis enormes aureolas al aire. El Sebas se acerco y empezó a acariciar casi con miedo de hacerme daño mi teta izda. Sin tocar el pezón ni la aureola. Yo con la mirada baja empece a ver como un bulto de tamaño considerable se le marcaba en su pantalón de tergal, poco apoco empezó a sobarme con mas fuerza hasta llegar a cogérmelas con las dos manos e incluso estirarme los pezones. Lo que yo empezaba a notar se parecia a lo que sentía cuando me sobaban el cura y el medico pero no se porque esa sensación de estar sometida e indefensa ante todos aquellos bravucones aun me excitaba mas. El Sebas se saco el pene, un pene aunque no demasiado largo mucho mas gordo que el de mi hermano. El resto de la banda se empezó a acercar y todos por turno empezaron a sobarme las tetazas, a apretármelas y estirármelas llegando a hacerme gemir por la intensidad de sus sobeteos. Para entonces yo ya tenia las bragas empapadas y podrían haberme follado todos sin que yo hubiese puesto resistencia, hasta mi hermano se estaba masturbando viendo como abusaban de mi. El Sebas trato de tocarme entre las piernas pero yo le suplicaba: “eso no por favor, solo las tetas…” mas por la vergüenza de que viesen mis bragas mojadas que por el temor a lo que me podía hacer pues el cura y el medico ya se habian hartado de observarme y tocarme hasta hacerme correr varias veces. Ante mi negativa el Sebas propuso algo que todos aprobaron con gritos de alegría: “Que la ordeñe Anton….” Yo grite “no, por favor….no mas, por favor…” “Si no es por las buenas te ordeñaremos a la fuerza,tu eliges…” Mi hermano trato de convencerles pero sin mucho esfuerzo, yo creo que fruto de la excitación que también tenia. Viendo que no tenia elección me coloque apoyada en el árbol lo bastante agachada como para que mi tetal quedase colgando a merced de aquel bruto. Anton era el hijo del lechero y si alguien sabia ordeñar era el, todos se pusieron frente a mi, el se coloco detrás de mi y tras palparme las tetas empezó a sobármelas describiendo círculos como para estimulármelas, después hizo lo mismo con mis aureolas que empezaron a hincharse y a enrojecerse. Mis pezones para entonces estaban ya muy gordos y congestionados ante tanto sobeteo. Tras esto empezó a cogerme con una mano mi tetaza mientras con la otra me ordeñaba la aureola y el pezón como si fuese un autentica vaca mientras el resto de chicos, incluido mi hermano con el pene en la mano se masturbaban mientras le decían: “Asi ordeña a esa vacona Anton, sacale la leche de esas ubres…” Anton me decia mientras: “que buenas ubres tienes golfa, que pezones… vacona, como te pesan las tetonas, asi…, asi…. Veras que a gusto te quedas…” Yo estaba a punto de llegar al orgasmo, apenas podía abrir los ojos y notaba mis nalgas mojadas de la lubricación de mi vagina. Anton apretaba su pene contra mi culo y mi vagina por encima de la falda. Uno a uno se fueron corriendo llegando incluso a salpicarme el tetas y los brazos. Anton a fuerza de rozarse contra mi fue poco a poco suspirando junto con sus ordeños hasta que con unas de sus manos por detrás y metiéndola por el costado de mis bragas me cogió toda la vagina mientras me decia:”Uff a ver como tiene el chocho esta vacona….” Hasta que no pude mas y me corrí en su mano mientras el se corría sobre mis bragas.

No se cuanto tiempo paso después, cuando abrí los ojos estaba sola, con mis tetazas al aire , mis aureolas y pezones hinchados y una maravillosa sensación de calma. Me limpie ,me fui a casa y nunca ha vuelto a comentar este episodio con mi hermano.alanaluis@hotmail.com

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