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Laura, la alumna cachonda

Estaba tan cachondo que fui, y con la excusa de ayudarla me puse detrás de ella y empecé a refregar mi polla erecta ya sobre su dulce coñito, ella lo notó, pero no me dijo nada así que seguí hasta que me parecía muy descarado

Hola soy Roberto, os voy a contar una historia que me sucedió hace unos años en un pueblo de Sevilla. Todo esto empezó cuando estaba en mis últimos años de universidad y dentro de nada me marcharía trabajar. Pero primero empezaré describiéndome, yo en esa época no era muy atractivo, rondaba los 90 kilos aunque de todas formas gracias al ejercicio que hacía no estaba gordo sino más musculado digamos y media 1′80. Yo tenía pelo color castaño, ojos marrones, y era morenito y mi polla era más o menos de un tamaño normal, rondaba los 17 cm. erecta, pero lo mejor era su anchura que era indescriptible en su forma erecta. Lo que más destacaría de mí sería mi capacidad para poder hacer que las chicas se sintieran a gusto conmigo, ya que mi forma de ser era tranquila e inspiraba confianza algo de lo que sin duda aprendería a utilizarlo a mi favor.
Bueno la historia transcurre en la universidad en la que estudiaba, en mi clase habían muchas chicas realmente guapas, pero sin duda quien me proporcionó cientos de horas de placer infinito masturbándome fue una chica llamada Laura, cada vez que me acuerdo de ella se me empalma la polla. Ella, era una chica que medía 1,70 si no me equivoco, tenía pelo corto de color castaño, unas tetas más o menos aceptables, en las que se les podía notar cuando estaba excitada, por sus hermosos pezones, pero lo que más me volvía loco de ella y me produjo muchas pajas fue su culo, uuuummm, su culo era para enmarcarlo, creo que todos los varones de la clase deseábamos haberlo tenido entre nuestras manos aunque solo fuera por unos escasos segundos. Su culo era un tanto respingón y no era muy ancho que digamos, pero creo que jamás veré un culo tan perfecto como aquel que tenía Laurita. Laurita en su forma de ser, era una pija de los pies a la cabeza, aunque ella se negará a admitirlo, además era un tanto presumida y coqueta. A mi opinión creo que las pijas son las chicas más potentes que hay, sobre todo a los 19 en los que te deslumbran con su belleza y sus curvas por eso son mis favoritas.
Bueno, creo que con esto ya tenéis una buena introducción, empezamos pues con la historia. Empezó en un día de clase normal y corriente, llegábamos a clase nos sentábamos, yo y ella siempre en primera fila aunque en diferentes lados. La clase por cierto era pequeñita, aunque muy pocas veces coincidíamos cerca. En la primera hora, dimos la clase y todo iba normal, cada uno con sus pandillas, en el descanso todo normal. Ya pasaron las horas hasta llegar a la clase de hacemos el trabajo y empezamos a charlar: -Oye Laura bonita casa.

-Gracias, Roberto, a ver cuando puedo ver la tuya.

-Eso esta hecho. (Lo dije yo pensando, lo que le haría en mi casa) -¿Y esto tienes novia?-me pregunta- -No, pero algo hay, ¿y tú? -No, pero algo también hay-risas- -Pues me extraña con lo guapa que eres y ese cuerpo.
Ella se queda callada durante unos momentos-Lo mismo digo, con lo guapo que eres tú-comenta.
Yo mientras hacía el trabajo, me estaba fijando en sus tetas, ummm, lo que haría yo si me dejará, se le notaba que no llevaba sujetador, eso me encantaba, me estaba cebando con ella mentalmente, imaginándome como me la follaría a esa putilla. Pero había caído en que aún no le había visto el culo, así que se me ocurrió hacer que se le cayera un lápiz para que se agachara y poco después lo hice. Y pude ver como se agachaba, le vi el tanga negro que llevaba, ummm, lo que daría por haber podido olfatear sus olores procedentes del tanga.
En ese momento estaba tan cachondo que fui, y con la excusa de ayudarla me puse detrás de ella y empecé a refregar mi polla erecta ya sobre su dulce coñito, ella lo notó, pero no me dijo nada así que seguí hasta que me parecía muy descarado. Paré y seguimos con el trabajo hasta que terminamos. Y me fui.
Al día siguiente en clase, ella se sentó al lado mío e iba con un top amarillo semitransparente y una minifalda muy corta que me puso cachondo. Transcurrió la primera hora y en la segunda me dijo que se le había olvidado hacer los deberes y me pidió que les dejara los míos, yo accedí, pero le dije que me debía una, aunque nunca pensé que llegaría a tomárselo tan en serio. Tras unas interminables horas, llegó el recreo, en el que podíamos abandonar el colegio o no durante una media hora. Cuando me disponía a salir, ella me paró.

-Espera-me dijo, yo accedí, pero no me di cuenta de que había cerrado la puerta, cuando me dijo- Gracias por lo de antes, me has salvado la vidaNo es nada-respondí me disponía a salir cuando me agarró de la mano, y le dije-¿Qué quieres?-Recompensarte-me dijo. Y entonces se quitó la camisa y empezó a darme un morreo difícil de olvidar. Así es como te quiero pagar-dijo, mientras me seguía morreando y yo le metía la lengua hasta la campanilla.

Me solté un poco y le dije-Pues creo que lo estás haciendo muy bien. Mientras la agarré de frente y la coloqué en la mesa de la profesora, quité todo, tirándolo al suelo y empecé a tocarle las tetas, esas ansiadas tetas, las tacaba, pellizcaba y amasaba, mientras la besaba a ella, en la boca, en la oreja hasta que me decidí a plantarme con las tetas, y las empecé a chupar de fuera a dentro, ella mientras gemía de placer-aaaaaaaaaaahhhhhhhh, sisisisisisisisi, sigue, sigue, cabrón mámame y ordéñame, ssisisisisisisisi, así hasta que obtuvo su primer orgasmo, después yo ya me había quitado la ropa, y ella miró a mi polla y dijo- ummm, te la voy a mamar hasta que no te corras más, – entonces empezó a primero a rozar su lengua de abajo a arriba por el tronco de mi polla, luego se la metió en la boca y empezó a hacerme diabluras con la lengua, se notaba que esa puta, ya lo había hecho muchas veces y muy bien. Mientras me la chupaba, yo le veía mamármela con gusto, le gustaba a la muy zorra, seguí así hasta que la tumbé en la mesa y yo agachado le empecé a lamer el clítoris, lo que más gusto me daba era como la escuchaba gemir-oooohhhhh, siiii, siiiiiiii, ooohhh, siiiiiiii, fólla primer día quería que me la metieras, soy tu zorra-así seguimos hasta que le propicié el 5 orgasmo y saqué mi polla y ella automáticamente empezó a chupármela hasta que le dije que me corría, pero eso a ella le daba igual y siguió así hasta que solté todo en su boca con un profundo gemido mío, y Laura se lo tragó todo. Al acabar me dio un buen morreo a lo que aproveché para tocarle ese culo con el que había soñado toda mi vida.
Después de esto no tuvimos más encuentros, y después de la universidad nos perdimos cada uno y no nos hemos vuelto a encontrar. Bueno espero que les haya gustado, ya volveré si eso…

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2 comentarios en “Laura, la alumna cachonda

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