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Confesiones de una hija y de su padre

Me dijo que era muy cachondo saber que yo la vi montada por una verga que no era la de su marido, y que le gustaba que yo accediera a eso, que lo había gozado mucho, que ahora no tenía por que tener inhibiciones conmigo

Ahora te tengo muchas novedades. Te conté que iría a visitar a mi hija. Ella vive fuera de la ciudad de México, en un fraccionamiento bonito, en una ciudad chica del interior, fui con la intención de pasar unos días a solas con ella, ya que su marido iría a visitar a su mamá, y sus hijos viajarían también con él. Bueno, llegué, me tenía ya un lugarcito reservado en uno de las recámaras de la casa, y platicamos largo de todas las novedades de la familia. Después fuimos a comer a un restaurante, y luego fuimos a tomarnos un café. Hicimos planes para salir de “destrampe” por la noche, aprovechando la ausencia de marido e hijos, lo que le daba libertad de movimientos. Le pregunté si sabía de algún buen lugar para ir, ver algún show y bailar un poco. Su comentario fue: papá, ¿acaso quieres ir a bailar con alguna mujer?, te va a tocar conmigo un par de buenos cates, ¿por qué no me respetas? (ella siempre ha jugado conmigo a ser celosa), y yo le comenté que quería bailar con ella, no con otra persona. Se quedó sorprendida, pero parece que le gustó la idea. Luego de estar platicando le pedí que me llevara a algún lugar de puro destrampe, y me dijo que de acuerdo a lo que ella conocía o sabía, me llevaría al lugar más divertido posible, y que nos íbamos a divertir bastante…

En la noche, se vistió de color crudo, con una falda larga y blusa escotada, plisada por enfrente, con un hilito que amarra el escote, y lo hace más o menos amplio. Ella tiene un pecho bastante generoso, y cuando usa ese tipo de blusas, no deja mucho a la imaginación, además, con ese tipo de faldas, que son de una tela de algodón muy delgada, tienes una vista maravillosa ya que se transparenta bastante. Yo le dije que estaba muy cachonda, se rió, me preguntó si estaba bien, y yo le contesté que sí, que me gustaba mucho verla así. Como respuesta, me dijo que esperara a ver el antro a donde me llevaría. Bueno, llegamos al antro, y vaya sorpresa, el show deja muy poco a la imaginación. Hay una variedad de strip tease de una pareja que termina enredándose muy sensualmente en el piso del escenario. Ella con una tanguita súper pequeña, que apenas tapa los labios de su vulva, y él con un micro bikini, que casi no tapa nada, y deja ver un bulto enorme. Ese tipo realmente es superdotado, seguro que por eso lo tienen en el show. Bueno, siguen en el enredo de piernas y fricciones de ella en el bulto de él, hasta que pasado un buen rato, de un montón de besos en los pechos de ella, en su tanguita y en sus nalgas, ella se monta en él y lo cabalga. Con bikini y todo, pero se nota cómo se rozan uno con el otro. Realmente me sorprendí que me llevara a ese lugar, y le pregunté si le gustaba, y me contestó muy directamente que sí, que era bien padre, muy excitante. El baile, las copas de vino y esos comentarios nos pusieron bastante excitados, y cuando salimos a bailar lo hicimos de tal forma que bailábamos muy pegadito uno con el otro. Tanto que, sentía su pubis rozarse en una de mis piernas. No dije nada, al contrario, lo gocé mucho, y me provocó tener una erección mientras bailábamos. Como ella es chaparrita, pienso que lo sintió en su pancita, lo que sí es cierto, es que sí lo sintió, porque yo no hice nada por separarme, y ella tampoco, al contrario, sus roces eran un poco más cercanos a mi pierna. Bueno, de los roces pasamos a las caricias disimuladas, acaricié su espalda, pero gozando cada centímetro de ella, sintiendo sus pechos pegados al mío, sintiendo su pubis rozar mi pierna. Entonces me di cuenta de que no traía brassier. Le dije que me había dado cuenta que venía sin él, y que se veía muy sexy. Su contestación fue razonada, me dijo que allí hace mucho calor, y que así estaba más cómoda. Me atreví a subir de tono, y le volví a repetir que estaba muy sexy y muy rica, que ella era una mujer deseable. Como dije anteriormente, tiene unos pechos de muy buen tamaño, turgentes, muy apetitosos, con una aureola grande, color rosa, y sus pezones, a éstas alturas muy visibles a través de la blusa, ya que tienen la propiedad de ponerse muy duros, además de que tienen un buen tamaño. Seguí acariciándola cada vez que bailábamos, y en la mesa, después de varias copas de vino (nos gusta el vino blanco, y además parece que nos pone muy a tono a ambos), de hablar de cualquier cosa, y para enfatizar mis palabras, “fíjate que…”, yo tomaba una de sus piernas con ese pretexto, y la acariciaba con disimulo, a veces por en medio de sus muslos. Al salir a bailar de nuevo, en dos ocasiones, le di una pequeña nalgada, como queriendo que se apurara a salir, pero que sin embargo eran más roces que nalgadas, y entonces, le comenté que me parecía que traía una tanga que dejaba sus pompitas al descubierto, y ella me dijo en efecto, había descubierto una boutique en donde vendían ropa interior australiana y que tenían unas súper micro tangas, que apenas cubrían lo necesario, pero que eran muy cómodas y que le gustaba andar así. Me comentó que yo había despertado en ella muchas cosas y muchos sentimientos, y que tal vez me gustaría o tal vez no, pero que así era ella ahora.

Yo le dije que ella también despertó en mí muchas cosas y sentimientos, pero que no quería lastimarla, que me gustaba mucho y que desde que era una chiquilla y la despertaba para ir al colegio, con un masaje en todo su cuerpo, me había provocado muchos sentimientos encontrados. Me dijo: ¡ah! qué pícaro, con razón se me hicieron raritos esos masajes al principio, aunque me gustaban bastante, y le dije que me encantaba poder acariciarla toda, que siempre me acordaba de cómo la masajeaba y cómo ella se dejaba acariciar toda, que me disculpara, pero que esa era la realidad. Pero aprovechándome, volví la plática a las tangas, le dije que cómo hacía, porque ella es velludita, y que pensaba que si eran micro, pues… entonces me dijo que había entrado a un tratamiento de depilación permanente, y que no tiene un solo vello en todo el cuerpo. Le pregunté si era cómodo porque le picaba cuando empezaran a crecer, y me dijo que ya no le crece nada, con el tratamiento se inhibe el crecimiento. Llevé la plática tratando de subirla de tono, le dije que a mí me parecía muy sexy el hecho de estar totalmente depilada, le pregunté si ella se había aplicado algo o que cómo era el tratamiento, y me dijo que se lo hicieron, y de nuevo, le dije que seguro era muy cachonda la situación, porque una cosa era depilarse el área del bikini y las axilas, pero que si estaba totalmente depilada entonces que seguramente era algo excitante. Ella no me quiso contestar, pero ya habíamos bebido varias copas de vino, y la animé a seguir. Me costó, pero finalmente, bajo la promesa de que yo le contaría algo muy secreto también, y de pasar mi mano de arriba hacia abajo y luego para arriba, en su muslo, como queriendo convencerla, pero tratando de excitarla, siguió contándome que esa experiencia había sido una de las cosas más calenturientas que le había sucedido. Se lo hizo una chica que tuvo que ponerle las manos en todos lados, y que le había excitado sobremanera. Que habían sido siete sesiones y que fueron subiendo de tono cada vez más, que la chica no hablaba casi nada, que las últimas tres fueron de pura cachondez. La chica de la estética de depilación es les, y que cuando estaba en el tratamiento de la cuarta vez, la empezó a acariciar en donde ponía una crema hidratante, que había empezado por la parte de atrás de los muslos, y luego subió a las pompas, pero que luego le pidió voltearse boca arriba, y ya no la cubrió como otras veces, que de nuevo empezó por los muslos, pero en la parte interna, y fue subiendo poco a poco, hasta pasar al pubis, y que lo que estaba haciendo era masturbarla de manera muy discreta, y que con mucha discreción la chica usó un aparato de masajes dizque “porque así era el tratamiento”, pero lo usó siempre en sus pompis y en el pubis, y que en un momento dado, le dejó la mano con el aparato muy disimuladamente, como una “distracción”, mientras le aplicaba crema en los muslos con la otra mano. Mi hija dice que no pudo disimular el orgasmo que tuvo, y la chica le preguntó si le gustaba, y ella le respondió que sí, que no lo había podido evitar. Luego la chica le dijo “te voy a poner otro que te va a agradar más”, y sacó un vibrador larguísimo y que empezaba más o menos delgado, pero que luego tenía un grosor impresionante, le pidió que se volteara para aplicarle crema en la espalda, y una vez que se la aplicó, le puso en las pompas, y que entonces la empezó a masajear de nuevo, pero con el que había sacado recientemente, empezó en la cintura, pero luego se fue a los muslos, y que luego “sin querer queriendo”, se fue a las pompas, y mi hija sin lograr evitarlo, las paró un poco y abrió un poquito las piernas. La chica fue directo a masajear muy cerca de la vulva, en la entrepierna, y de allí bajaba casi hasta las rodillas para volver a subir hasta casi tocarla completamente. Sin decirle nada, le abrió un poco más las piernas, diciendo que así es más fácil, y luego de ponerle más crema, le dejó caer un poco de ella entre sus nalgas, y que entonces, usó el aparato de masajes entre las pompas y bajó por ellas, pasando por toda su rajita, hasta que rozó su vulva, allí tuvo otro orgasmo, y la chica le puso el aparato entre los labios; luego aprovechó para subirse a la camilla de masajes, y ya con todo descaro, la acarició toda, le metió los dedos, la lamió toda, y que terminaron teniendo “una experiencia distinta”, porque la chica se puso un aparato con arnés y con él la penetró, pero que tenía unas dimensiones que la asustaron porque dice que era tan grueso como un brazo, y larguísimo, pero que lo hizo con mucho cuidado y lejos de lastimarla, le provocó una serie de orgasmos ininterrumpidos y tremendos, que hicieron que mi hija se contorsionara toda, que hizo que abriera totalmente las piernas y parara su culo al máximo. Me contó que la chica fue la activa, que ella cerró los ojos y se dejó hacer, que nunca pensó que una mujer fuera tan delicada y excitante, pero que le daba mucha pena contarme eso, y que si se atrevía a hacerlo es porque ya se sentía un poco borrachita por el vino. Yo le dije que a mí no me asustaban esas cosas, y que mi criterio era muchísimo más amplio de lo que parecía, además de que me parecía una situación excitante. Le dije que soy un hombre muy morboso, pero que así me gusta ser. Bueno, me dejó con una erección que para qué te cuento. Mi hija teniendo aventuras con una chica.

Luego ella me dijo: ahora tú me cuentas a mí tus secretos. Y no tuve más remedio que confesarle que yo había propiciado que su mamá se hubiera atrevido a tener relaciones sexuales con nuestro amigo más cercano. Que había todo comenzado de manera simple y casual, pero que fue convirtiéndose en algo de casi todos los días, ellos se iban dizque “al cine”, porque no podíamos ir los dos, ya que teníamos que cuidarlas a ellas, las niñas, y lo que hacían era irse a algún motel, y que allí hacía su mamá lo que nunca hacía conmigo, que le encantaba usar el pene de él como un caramelo, y que eran interminables los orgasmos que él le propiciaba, por tener el pene mucho más grande que yo. Que cuando regresaban ya en la madrugada, ella siempre volvía súper caliente, y me contaba las cogidas que se daban, que una de las formas que a ella más le gustaban era sentarse sobre él, ya ensartada por su pene, y que luego se echaba hacia atrás, y que de esa manera tocaba su punto G, y que le provocaba muchos orgasmos. El único trato que teníamos era que ella me contara todo lo que hacían, y que eso me calentaba a mí, y que terminábamos cogiendo ella y yo, y que a ella le encantaba porque así tenía relaciones sexuales con dos hombres en una sola noche, y que eso la excitaba mucho. También le comenté que si se acordaba que a veces nos quedábamos viendo tele en la casa de él, y que ellas dormían en el cuarto de visitas y nosotros en el de él, pero que por la noche, ya cuando nos poníamos la pijama, mamá usaba pantalones muy holgados generalmente, para poder quitarse los calzones y “que no se notara”, y que ya con la luz apagada y ella “durmiendo” en medio poco a poco se los bajaba, y que de lado acercaba sus nalgas a nuestro amigo, que le metía la verga por atrás, y así se la cogía, conmigo a un lado, haciéndome el dormido, pero que a mí me calentaba mucho al oír los gemidos de su mamá cuando estaba viniéndose él en ella, y que por eso los dejaba. Que cuando fuimos a Acapulco cuando ellas tuvieron vacaciones, también fue lo mismo, pero que esa vez me hice el borracho y me fui a dormir al cuarto con ellas (eran cuartos contiguos), y que ellos se quedaron cogiendo casi toda la noche. Esa vez me contó mamá que le pidió venirse en su boca, y que se mamó la verga hasta que él se vino en ella, y que le había gustado mucho, porque él se calentó tanto que después se la metió de mil maneras. Que una de las cosas que más la calentaba era el tamaño de verga de mi amigo, bastante mas grande que la mía. Mi hija me comentó que sospechaba eso, pero que no se imaginó antes que su mamá fuera tan fogosa, y que era bueno que lo hubiera hecho si yo no sentía celos. Dijo que era una gran ventaja poder tener sexo con varios hombres, para poder tener un comparativo real. Pero que le había sorprendido saber que su mamá había cogido con ese amigo tantas veces. En fin, platicamos de cómo es la ciudad, muy alegre, divertida, mojigata en apariencia, pero en realidad un verdadero destrampe, qué tanto hay qué ver, y le pregunté si había una buena sala de masajes. Me dijo que sí, que la clínica de depilación tenía masajes también, que las masajistas eran chicas, aunque ella había ido con uno que era gay, pero que eran muy buenas. Después de estar platicando sentados, y tomando vino, la volví a sacar a bailar, pero ya muy cachondos los dos. Allí me di cuenta que es especialista en acercarse y frotar sus pezones contra uno, y dejarse sentir toda mientras baila, volví a acercarla a mí, para sentir su pubis contra mi pierna, pero ésta vez, abría un poco sus piernas para frotarse contra la mía, no tienes idea de lo delicioso que sentí.

Bueno, le dije que quería que fuéramos a los masajes, pero que a qué hora cerraban, y ella me dijo que no sabía, pero pensando que podíamos encontrar otra “clínica” como la quería yo, le dije que fuéramos a ver si todavía estaba abierto para que nos dieran uno a cada uno. Ella dijo: cómo crees que me voy a dejar hacer un masaje frente a ti, ¿y por un hombre?, yo le dije que cada uno por su lado. Mi pretexto era que lo necesitaba porque me dolía la espalda de tanto manejar ese día. No encontramos ese lugar abierto, pero alguien nos dijo que había otra sala abierta, y nos dijo en donde estaba. Entonces mi hija dijo que en esa otra trabajaba la chica que le había aplicado el tratamiento de depilación, que estaba bien, pero que le parecía que los masajes no eran tan serios como parecían, que creía que eran más bien masajes eróticos, a lo cual le dije que probáramos, y nos fuimos. Al llegar nos recibió una chica y le pregunté por los servicios, ella nos asignó una chica y un chico para mi hija, pero la vi como que no quería, entonces le dije, vamos yo te acompaño y después tú me acompañas a mí, y sin dejarla pensar entramos a la salita. Allí no quería desvestirse, pero ya las copitas habían hecho su trabajo, y la convencí que me volteaba, que no la vería, hasta que estuviera cubierta. Así lo hicimos, y cuando entró el chico (Jorge), con un tshirt y con unos pantalones cortos, muy amplios (después supe por qué eran tan amplios), empezó muy serio porque yo estaba sentado platicando con ella. Pero yo ya quería más acción, y me callé para ver cómo la masajeaba. Cuando metió las manos debajo de la toalla, en los muslos, le hice una seña y yo le quité un poco la toalla a mi hija, quedó casi descubierta, sólo con su tanga, que en realidad era micro, apenas un hilito entre sus nalgas, y por delante sin tapar el pubis, apenas tapaba los labios de su vulva. Parece que el tipo entendió a la primera, porque siguió con el masaje, pero ya muy cachondo, sobándola en lugar de masajearla. Como estaba usando aceite, resbalaban sus manos de manera fácil. En un momento dado, después de un rato de trabajar la espalda, bajó a los muslos de nuevo, y se los separó un poco, para poder meter las manos en medio. Cuando llegó a las pompas, las masajeaba con un movimiento circular, lo que hizo que ella empezara a moverse al ritmo del masaje. Ella sin querer, empezó a parar las nalgas, ya se había excitado un chorro, y empezó a dar pequeñísimos gemidos. El masajista (Jorge) me volteó a ver y yo le hice una seña de “adelante, haz lo que ella quiere”. El le dijo que quitaría su tanga para no mancharla con aceite, y la cubrió con una toalla mientras que con un solo movimiento se la quitó. Yo se la pedí, y me di cuenta que ya estaba empapada, y la olí enfrente de Jorge, dejando que viera que me gustaba. Luego, como no queriendo, le fue quitando la toalla con los movimientos del masaje. De repente, Jorge se subió encima de la cama de masajes, puso una pierna entre las de ella, lo que provocó que ella las abriera aún más, y se puso a masajear la espalda, pero hincado se sentó sobre los muslos de ella, y se acercó a sus pompas, que estaban un poco paradas. Un ratito después empezó a masajear la parte baja de la espalda, y lo hacía con movimientos de abajo hacia arriba, cosa que provocó que mi hija moviera las nalgas de igual forma, pero Jorge estaba ya muy cerca de ellas, y de repente vi que se acomodó un poco los shorts, y por una de las mangas del mismo, salió su pene, algo que yo no me imaginé que hubiera. Se lo puso entre las pompas, y ella dio un respingo, pero él se lo acercó más y ella se quedó quieta. De inmediato él subió las manos hasta arriba de su espalda, y empezó a subir y bajar por ella, pasando las manos por los lados, como tratando de llegar a sus pechos, cosa que, imagino que la excitó más.

Luego llegó a los hombros, y sin decir nada la jalaba hacia abajo. Allí entendí que quería que ella se dejara hacer eso para clavarle la verga, acercarla a la vulva y penetrarla. Te cuento, el cuate mide mucho más de una cuarta mía, que son 22 centímetros. No muy gruesa, pero larguísima, el condón que se puso no se la cubrió por lo larga. De allí ya no hubo mayor resistencia, Jorge sacó su pene completamente y se lo fue metiendo poco a poco con los jalones que le daba en los hombros, hasta que la ensartó por completo, con los movimientos del masaje sobre la espalda, y pegándose hasta las mismas nalguitas de mi hija. Ella se quejaba con un ¡Ay! cada vez, y entre quejido y quejido se dejó hacer, no opuso resistencia. Hasta que la tuvo toda adentro. Luego empezó de nuevo con el movimiento circular que le abría las nalgas, y de nuevo para arriba. Mi hija gimió duro en el primer orgasmo, pero después perdí la cuenta de los que tuvo. Ella quedó prensada entre Jorge y la cama de masajes, en donde le había ya puesto una almohada para pararle bien las nalgas. Se la cogió enfrente de mí, le metió la verga mil veces, la sacaba casi toda, y la volvía a meter de nuevo, despacio y luego rápido, y bueno, es un espectáculo poder ver cómo se la cogió, me puso tan caliente que casi me vine sin tocarme. No logré contar cuántos orgasmos tuvo, pero fue una infinidad de ellos. Nunca me imaginé que mi hija fuera tan caliente cogiendo. Finalmente, él se vino y terminó. De allí salimos a eso de las tres de la mañana. Con el cuete y la cogida, perdió la vergüenza y yo también, lo que nos permitió hablar sin rodeos, y me dijo que era muy cachondo saber que yo la vi montada por una verga que no era la de su marido, y que le gustaba que yo accediera a eso. Me dijo que lo había gozado mucho, y que ahora ella sabía la razón de esos masajes que yo le hacía para despertarla cuando chica, que ahora no tenía por que tener inhibiciones conmigo. Que así la había hecho yo, y que desde que empecé a tocarla cuando ella era una chiquilla, le había gustado mucho, que entonces ella sentía cosquillitas en su vulva, y que hoy se había graduado de putita bisexual, y que le gustaba con todos, ellas y ellos, siempre y cuando las cosas se hicieran como ella quería. Me dijo “me hiciste así, tú tienes la culpa, así que no me reproches nada”. Yo le comenté que no iba a reprocharle nada, que así me gusta ella, que en realidad yo había estado buscando esto, y que me encanta la forma en que se comporta. En la plática de vuelta a casa me comentó que hacer el amor con una mujer es tremendamente delicioso, que mamarle los pechos es muy rico, yo le pregunté si no había probado el clítoris de una mujer, me dijo que no, pero que quiere sentir una vulva en su boca, porque debe ser una experiencia arrolladora, aunque sentir la boca de la chica de la clínica de depilación en su vulva había sido devastador, que en esa ocasión sus orgasmos no paraban.

Me dijo que quería bañarse antes de hacerlo conmigo, porque se sentía llena de semen, aunque yo le comenté que Jorge usó condón. Que quería que yo la mamara como lo hice esa primera vez. Que quería que le hiciera cuchi, cuchi, despacito, que lamiera desde su culito hasta su vulva, que buscara su botón para mamarlo, y que quería sentir mi lengua adentro de sus agujeritos, porque necesitaba calmarlos un poquito. Que así quería dormirse el resto del día. Te cuento que fue un verdadero destrampe esa noche.

Luego te seguiré contando. Te mando un beso.

Autor: Anonimo

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