Entre el cielo y el infierno: la decisión de Marwa / 6ta parte

El inicio del fin

Efectivamente… Marwa quedo embarazada al muy poco tiempo después de producida mi castración. Nació niña, mantendré su nombre en reserva y simplemente la  llamare: M. En cambio, el pronostico de mi decline sexual no se produjo como estuvo predicho. Marwa busco entre su gente productos naturales que conservaran mi apetito sexual. No estoy seguro de nada, pero creo que fueron sustitutos notables de las hormonas que en los años siguientes se perfeccionaron en el mundo medico “oficial”. Para efectos prácticos yo volví a ser el mismo de antes y creo que mejor aun. Mi carácter volvió a ser tan alegre como en mis mejores épocas, mi capacidad de concentración, responsabilidad, detalle para las tareas, minuciosidad y otras más, mejoraron de manera significativa. Estaba mejor que nunca y en efecto, mis celos casi desaparecieron, deje de mortificar mi alma por Marwa. Seguí adorándola, pero mi amor se volvió mas tranquilo, mas pausado, mas maduro. Por fin!!! Por fin me estaba convirtiendo en un hombre aunque el precio que estaba pagando por ello fue muy alto durante muchos años…

Sin embargo, por épocas, Marwa me privaba de estos productos naturales (hormonas sin duda) solo por el gusto de enloquecerme de celos. Sin estos sustitutos naturales, mis deseos sexuales bajaban considerablemente, casi hasta la extinción completa y subían en cambio, una serie de desarreglos emocionales, entre ellos, mis celos. Marwa aprovechaba estos periodos para enervar mis deficiencias al máximo. Mi pene, sin ningún paliativo, adquiría dimensiones casi grotescas por insignificantes, risibles a decir de Marwa. Sin erección posible era no más grande que las tetillas de mi pecho. –Mira chiquillo, así que rico se te ve- Tu vergita parece un granito de pus en medio de tus piernas. Haber, ven aquí tesoro, date la vuela quiero manosearte así, quiero tocar tu adefesio, así que rico amor…, esto que tienes ya no es una verga, es un disparate, un hazmerreír, un insignificante y ridículo mamarracho de pene. Mira pues, hasta tus pechitos los notos más grandes tesoros. En la práctica, ya eres un castrado total. Te voy a dejar otro mes mas así cariño, sin remedios… un mes más de sufrimientos… y eso… eso me hace muy muy feliz. ¿Estas contento amor, de saber que a cada momento me haces feliz?

-Ah, verdad, me olvidaba, en cualquier momento va a sonar la puerta, dos amigos muy pero muy queridos míos, me acompañaran toda la tarde. Esta vez queremos hacerlo todo en  tu cuarto. Así que… ya? Que haces aquí tesoro? Que te he ensenado? En tales circunstancias, debía subir a mi cuarto y meterme debajo de la cama. No tenia que desnudarme ni había correas, candados ni nada. Simple y llanamente debía quedarme quieto  y sin hablar a veces hasta 12 horas o hasta mas. Muchas veces tuve que orinar en el piso sin más. También fue mi sitio de dormir en innumerables noches. Debajo de la cama, mientras que Marwa, aprovechaba la alcoba, mi alcoba, para gozar con sus amantes todos los excesos imaginables del “pecado” como ella llamaba a esos encuentros.

El catre de mi cama había sido cambiado por otro que además de muy cómodo y grande, era muy… sonoro. En mis narices veía al catre vibrar, traquetear y sonar sin pausa por largos periodos de tiempo,  mientras Marwa no ahorraba ningún comentario que pusiera en manifiesto la ridiculez de mi pene frente a sus amantes, por el contrario, muy desarrollados anatómicamente. Carajo, que tal verga! Cuanto mide? 23 cms? Esto si es una verga mierda, no como el capado que tengo debajo de la cama. Puta madre!, hoy día voy a parir de nuevo, solo que al revés… ja ja ja… Hasta por la nariz papito!.. Así amorcito, bruto maldito, así… empuja no mas, aunque me dejes sorda, quiero oír las campanadas de la iglesia… por ahí también la quiero… puta madre!, me van a tener que remendar la boca pero me la… glup glup… Las risas, creo que las risas y las burlas de sus amantes era una de las cosas que menos soportaba. Se burlaban de mí cruelmente.

Efectivamente, Marwa me había educado con varias reglas de oro y una de ellas era que yo jamás, absolutamente jamás debía observar ninguno de sus encuentros de sexo. Inclusive, si por error ella olvidaba mi presencia, yo debía tomar la iniciativa y cerrar los ojos o voltear la cara o taparme los ojos. Lo hice muchas veces. Marwa no gustaba de fetiches ni posiciones excéntricas ni  palabras ridículas. Nunca la vi vestida de cuero, botas altas, látigos de película, palabras “estúpidas” –como ella decía- ni cosas así. Que es eso de “ama”, “esclavo”, “soy tu esclavo”? Esto no es una fantasía cariño. Yo no uso látigos de circo amor, ni mordazas, ni nada de esas payasadas cariño. Esas cosas solo sirven para calentar a enfermos degenerados como tu. El único látigo que cargo todo el tiempo esta aquí, en mi mano, ¿lo vez? ¿Vez el látigo mocoso? –Me quede callado, Marwa no tenia nada en la mano abierta.

-Me daba entonces una sonora cachetada. Ahora si vez mi látigo? –Si Marwita, si lo veo. – ¿Y entonces mocoso? Quieres otra más? Tengo látigos en las piernas, pies y brazos, ¿quieres verlos? –No, no Marwita, así no mas, ya entendí todo. – Que bueno –me respondía-

Marwa ejercía un poder absoluto y total. Pero no se piense que era injusta. Marwa era cruel pero en ningún caso, injusta o menos aun imprevisible. Era una persona auténticamente dominante. Disfrutaba del poder y sus atributos. Yo podía tomar decisiones siempre y cuando siguieran las consignas y filosofía de Marwa en general y desde luego, siempre que ella consintiera dejarme disponer… Solo en esos casos. En lo demás, Marwa era quien decidía que amigos, en que fechas y el como y cuando de cualquier cosa. En muchos periodos, viví sin un centavo en el bolsillo. Para mi no habían propinas, “gastos de transporte” ni nada parecido. Si tenia que tomar un bus recibía en su momento, el respectivo ticket. Si tenía permiso de ir al cinema, el monto exacto, incluido gaseosa y transporte. Nunca más.

-¿Para que quieres dinero tesoro? No lo necesitas si de verdad estas entregado a mi. No lo necesitas criatura. Yo soy la vida para ti y eso deberías haberte dado cuenta ya amorcito…

Todo, absolutamente todo debía consultarlo con ella. Desde comprar una simple corneta de helado, hasta la hora en que debía acostarme y dormir. Con el tiempo todos en casa sabíamos de memoria que hacer, que no hacer, donde estar, como estar, etc. Con el tiempo, apenas si tenía que hablar para provocar un remolino de acciones concretas. La hora de su siesta era entre muchas cosas, sagrada. Debía permanecer sentado y leyendo en un rincón de la habitación esperando sumisamente por cualquier capricho suyo. Cuanto gocé viendo a mi Marwa dormida en cama mientras yo guardaba su sueño y leía las cosas que me gustaban! Cuanto disfrute todas esas tardes… difícilmente podría explicar la enorme tranquilidad de espíritu, la paz, el orden que había en mi vida con ella en todo momento.  Para todo, había un instante, una hora, para cada hora del día, una actividad, un quehacer, un deber, un placer, un dolor…

-Dormir por ejemplo, era para Marwa DORMIR. Bastaba una sola palabra, un solo gesto y todos en casa, estábamos acostados y dormidos en nuestras respectivas alcobas en menos de diez minutos. Y no me refiero al acto simple de acostarse y descansar. Marwa a fuerza de exigirlo, acondiciono mi cuerpo a un sueño profundo al cabo de dos escasos minutos –como máximo-.

Más de una vez pude comprobar la sabiduría de Marwa para conducir mi destino. Estaba muy cansado después de casi una semana interrumpida de exámenes universitarios. El ultimo, el último y más importante, debía rendirlo el domingo. Estaba agotado, pero decidido a estudiar la materia. Que? –exclamó Marwa. Domingo? Nadie rinde exámenes los domingos. –Agrego. Bueno pues, el domingo… pero eso no significa que cambiemos tú y yo nuestros hábitos no es así cariñito? Y no me mires con esa cara pequeño, no vas a estudiar y punto. Si repruebas el curso, lo llevaras otra vez. No se hable más del asunto.

-Angustiado pero sin atreverme a replicar su mandato, el sábado Marwa me dio una soberbia paliza que me hizo recordar la obediencia ciega que le debía. -Obedece y jamás dudes de mis decisiones mocoso, aprende, aprende, mientras el látigo caía sin misericordia sobre mis nalgas y espaldas mientras que muy cómoda y bien sentada me instruía y me corregía. En la noche, a media noche, tuve una sesión de sexo casi mágico con Marwa que se aplico especialmente a provocarme mares de delirio, de arrebato, de frenesí.

En la mañana del domingo, excepcionalmente me dio permiso para presentarme al examen. Quieres ir no chiquillo? Quieres dar tu prueba no? –Si Marwa. Puedo? Insolente, al parecer no fue suficiente la tunda que te aplique no? …pero… estas autorizado… solo esta vez porque…

Rendí ese examen y no solo lo aprobé, obtuve un raro A+ para una materia ciertamente compleja cuando es tratada a fondo: Game Theory (Teoría de Juegos). Un tema que no solo me gustaba, me aplique a estudiarlo con ahínco mucho tiempo.

-Ah mocoso!, que haces estudiando esos símbolos?, -sabes apenas siquiera en que te estas metiendo?

Este anagrama Marwita?, este símbolo que usaron tantos pueblos antiguos? Ya, ya, el sabelotodo en acción…-decía Marwa con especial enfado, desagrado- .Es la representación matemática del juego entre dos oponentes perfectos…

-La eterna lucha del bien y del mal… -agrego Marwa…

No Marwa, no es nada misterioso lo que estoy estudiando. El matemático que ha desarrollado toda esta teoría es un genio sin duda, dicen que loco también, pero quien que se meta a estos confines no lo esta? No me cabe duda Marwita que Nash recibirá algún día, el premio Nóbel de Matemáticas o de Economía por esto., 4000 anos de superstición se terminan alrededor de este anagrama Marwa, 4000 anos! Sabias que hay una coincidencia casi mágica,  estremecedora entre los postulados de la teoría que ha desarrollado Nash y lo que muchos antiguos, sobe todo budistas, afirman sobre las propiedades y significado de este dibujo?

Ah marwita, es increíble, tiene una teoría que la ha llamado Non-cooperative games que se ajusta como anillo al dedo a lo que tu me has hecho leer sobre las escrituras sánscritas… “Non-cooperative games” –repitió Marwa  con una entonación lamentable-

-Me gustas mas cuando me hablas en francés cariño… No pues Marwa, no puedo estar diciéndolo todo en francés, ese señor es de origen ingles…

-Esas cosas de universitarios chiflados como tú yo no me meto criatura, para mí, solo son dibujos. Eso si, me encanta verlos aunque no los comprenda, se ven bonitos, nada mas, ni vuelta que darle. Pero me encanta sabes chiquillo, me encanta, cuando empiezas a hablar de tus cosas… como dices que se llama tu cursito? Teoría de Juegos Marwita.

-Y esas cosas estudian en las universidades? Tenia que ser algo de juegos mocoso descarriado…, apostaría que tiene que ver con juegos de soldaditos no es así? -No Marwa, nada de eso, es un curso muy serio y sus aplicaciones, por ahora y durante al menos 100 anos, parecen estar en el campo de la macro-economía, sociología, política y juegos matemáticos de salón. Algo parecido sucedió con toda las Series de Fourier y ya vez? Ahora casi ninguna ciencia aplicada puede ignorarla.

-Que hablas mocoso? Y todos esos dibujitos tan raros dicen lo mismo? Eso dicen? Esas cosas tienen algún significado criatura? Matemáticas Marwa, esos dibujos que ves son símbolos matemáticos, no son dibujos. Y este símbolo, este anagrama, es el demonio perdedor de la Segunda Guerra Mundial, como tu dices, quien lo uso y mancillo Marwita… tu lo sabes… Así? -Si Marwa, esa es justamente la esencia de la teoría de este señor…algún día será reconocido. Ves? Si las aspas están orientadas en el sentido de las agujas del reloj significan una cosa, si están en contra de las agujas del reloj significan otra cosa completamente diferente…

–Sebastián, cuando veas al señor, te sientas atrás. Ok amor?

-Si Marwita. –le respondía.

Ya en plena marcha, quizás por la arrechura, quizás por humillarme, ambos estaban ya manoseándole, tocándose, palpándose, intercambiando sus lenguas… Espera, le decía Marwa a su “amigo”. Espera, voy a hacer dormir a Sebastián y la seguimos, te parece? -Marwa se pasaba entonces al asiento de atrás y me tapaba con un manto. Duerme criatura, duerme. Tengo mucho que conversar con el señor y ya es hora de tu siesta. No te destapes si te despiertas y menos aun si escuchas ruidos o me escuchar gritar, tu ya sabes. Me esperas que yo lo haga. Ok tesoro? …

-Ya Marwita, ya.

Con nuestros dos hijos a cuestas, los tres siempre mirábamos la cara de Marwa esperando su aceptación si encontrábamos algo que nos gustara. Marwa, queremos comer, queremos ir al… (Cualquier sitio cerca). Vamos? Siempre tenía un buen argumento y razonamiento para aceptar o negar cualquier solicitud. Y su palabra era la ultima y definitiva, sagrada e inviolable. Un gemido de gusto o de tristeza nos invadía si ella tomaba una decisión favorable o no, imposible más.

Recordando tales instantes me pongo a pensar en todo lo que veo a cada momento, a cada instante, en la calle, en los parques, en cualquier lugar en miles de parejas, en miles de familias. Para nosotros, sus decisiones no eran solo veredictos, eran las leyes de la naturaleza misma y esta percepción, esta manera ciega de obediencia nos permitía una vida en perfecta armonía, sin peleas, sin rencores, sin reclamos, sin envidias, sin orgullos ni jactancias. Jamás, jamás nunca se nos hubiera siquiera ocurrido por una fracción de segundo, expresar o mostrar algún tipo de berrinche, por ligero que sea. Y esa falta de negatividad no era fingida, falsa, hipócrita, no. Aprendimos sincera y realmente, quizás por instinto de sobrevivencia, a desterrarla de nuestras vidas. Si se vivía bajo su férula solo quedaba un camino: someterse, total y completamente.

Elimino las peleas y rencores, elimino… elimino la rabia, la cólera, furia, el enojo, la ira, poco a poco y para siempre de nuestras vidas. Con ella NO EXISTIA simplemente ninguna posibilidad de sentirla. Muchas veces, hasta que lo entendí, hasta que lo hice carne de mi carne, hasta que lo grabe en lo más profundo de mi mente, tuve que sufrir severos castigos: –Desde que vives bajo mi autoridad chiquillo, los berrinches, la ira, la rabia me la dejas en la calle. Recibirás por eso, una lección que jamás olvidaras, a tu cuarto… después de esta paliza no podrás ni recordar siquiera que significan estas palabras…

Con un sentido de propiedad y autoridad total, nos ponía enemas, supositorios, o simples baños de… cualquier cosa. Manejaba nuestros cuerpos como propios. Cuando creía necesario, debíamos soportar cualquier escrutinio, cualquier examen por exagerado que pareciera. Muchas veces mi hijo y yo debimos permanecer desnudos y en cama mientras Marwa además de ponernos un enema o un supositorio, preparaba nuestras ropas antes de salir a la calle.

-No se Marwa, no se, me siento raro hasta ahora que me desnudes delante del niño. He pensado muchas veces que estará diciendo, que se estará imaginando. ¿Nuestro hijo? Descuida Sebastián, yo le he explicado con toda claridad la relación de autoridad que tenemos tú y yo. Ya entendió que tú te has sometido a mí, que aceptas mi jugo total y absoluto, así como todo lo que hay en esta casa. Así de claro, definitivo y categórico. Punto.

-Ese niño va a crecer sin tantas hipocresías y sin tantas cojudezes propias de tu clase y cuando sea adulto, pueda hacer feliz sin restricciones, a cualquier mujer. Nuestro hijo Sebastián, será en su momento, un varón apreciado y deseado no solo por su porte y figura, sobre todo por la manera correcta de tratar y amar a una mujer. Será el varón perfecto…, ya veras…

En efecto, Marwa hablaba y adoctrinaba a nuestro hijo, de una manera… escandalosamente franca. Le explico como venían los niños al mundo, por donde salían, como tenia relación una copula y tantas otras cosas que me quedaba a menudo helado. –Así es hijo. El pene es un órgano de placer y de vida y su función primera y única es satisfacer y colmar de sensaciones la vagina de una mujer. El sexo de tu dueña hijo,  debe ser el centro de tu adoración total… debes aprender a usar todos tus sentidos pero sobre todo la lengua si quieres hacer feliz a tu señora. Y ya creo que es hora que tomes tu primera lección…

-¿Sebastián? ¿Que Marwa? –Sal un rato a la calle. Tengo que enseñar a este niño algunas cosas que no quiero que tu veas… ¿Que? No pensaras…? No marwa, ¿no? Vete a pasear, tu no estas preparado para esto. Todo lo mezclas con tus cochinadas, solo eso.  Dame la llave y quédate en el parque. Cuando sea el momento, te iremos a buscar.

Pero no había promiscuidad, no había morbosidad en su trato. Nos desnudaba juntos, a ambos, porque para Marwa el cuerpo, el sexo es parte de la vida. Consideraba natural lucirlo. De hecho, ella se sentía cómoda y familiar… mostrando su propia desnudez. –Porque tu si puedes estar desnuda Marwita?

-Porque yo no soy un degenerado como tu tesoro… Yo estoy desnuda esperando a mi guía espiritual y poder entregarle la savia, el néctar de la vida, en forma apropiada. Tu en cambio mocoso…, tu quieres desnudarte, desvestirte, estar calato, solo por enfermedad, solo para sufrir y sentirte mas despreciable, mas miserable, como un perro ver la impotencia de tu sexo enjaulado, para sentirte como un…

-Ya toco la puerta criatura, ya sabes… a tu cuarto niño, iré a verte en cinco minutos y te quiero bien dormido. Mi guía es un santo señor, un hombre completo y cabal, en extremo fértil y viril y no gusta de interrupciones, menos tuyas… a dormir Sebastián…

A mi no me importaba, era inmensamente feliz recibir esas muestras de atención por parte de ella. Manejaba mi cuerpo como si fuera propio. Me manoseaba en absoluta libertad de obra y de palabra. Jamás me pregunto si algo me gustaba o no me gustaba, si lo quería o no lo quería. Me lo daba, me lo aplicaba, me lo imponía. Para desnudarme por ejemplo, simplemente me llevaba cerca de una silla o un asiento donde se sentaba y sin más, comenzaba a desvestirme, a desnudarme y llevarme a cualquier posición por extravagante que luciera. Con mis hijos, visitas, parientes, padres o quien fuera. Muchas vergüenzas tuve que pasar hasta que aprendí a entregarme a ella en cuerpo y alma y sentir la felicidad de ser atendido o revisado por mi amor. Aun recuerdo la espantosa turbación que sentí el día que mi madre nos visito por primera vez: Sebastián! Ver cariño, le voy a enseñar a tu madre tu cinturón (se refería a mi cinturón de castidad), ven niño, ven!… Pero siempre y en todo caso, su juicio además de correcto, era pertinente y sensato. Nunca caprichoso, veleidoso o insano, por lo menos no para las cosas simples de la vida…

En general, por genética, por razones físicas, nunca fue un fanático de los deportes. Marwa consciente de esta debilidad, se aplico a torturarme y cambiar en mí esa actitud frente al deporte y que ella consideraba funesta.

-Desde hoy precioso, sales a correr conmigo todos los días del año, llueva, con relámpagos, truenos, tormentas, nevadas, aguaceros, tornados o cataclismos. No me importa… Has entendido Sebastián? Acuéstate ahora mismo, mañana empezamos a las cinco en punto de la mañana. Mañana y por el resto de tu vida tesoro, siete veces por semana, todas las semanas del año, todos los años de tu vida.  Te hará bien y así me servirás mejor. Cuanto sufrí al principio por todo aquello… pero… cuanto bien, vigor y bienestar me produjo Marwa con tanta autoridad. Hizo de mí una persona llena de energía, llena de vitalidad y brío para…. servirle mejor…

Solo en una ocasión quise esperarla de rodillas desnudo con un látigo en la boca. Estaba muy excitado con una película que había sacado del video y me imagine a Marwa tomando el papel de una diosa, una ‘ama” severa  y yo, su esclavo, esperándola de rodillas en casa. Cuando me vio, sorprendida me hizo levantarme. –Que paso mocoso?, Estas arrecho?, estas caliente? Porque estas así, calato, desnudo? De donde has sacado ese látigo? –Me sentí en extremo ridículo y solo atine a contarle…que había visto una película…

Ya, ya, como siempre digo, debes ser un alma muy joven Sebastián, a veces pienso que no tiene caso, eres demasiado inmaduro para muchas cosas. Y basta verte la cara, todavía pareces un adolescente. Primero que nada, corre vístete porque no me gusta verte desvestido, calato en la sala, excepto si yo lo deseo… -Ya te vi… te has cortado también mucho el pelo mocoso… Estaba prohibido de recortarme mucho el cabello. Cuando esto sucedía, por cualquier motivo, mi apariencia era apenas, con las justas, la de un adolescente. –Mira carajo, ahora pareces con ese corte, un crío total y completo. Como voy a salir así contigo, haber dime? Como? Puta madre! Van a decir que soy tu madre.  Con los niños encima ya parece que salgo con la guardería completa a la calle! La gente va a decir que soy madre soltera!…

-Poco antes de salir a dar una ronda el domingo siguiente, Marwa me dio una nueva consigna. -Vas a llevar a  M en tus espaldas Sebastián a partir de hoy y para siempre. También  quedan prohibidos los  pantalones cortos para la calle…

-Mira, te gusta? Es para que lleves a M en tus espaldas…

-Me reí casi sin ocultarlo. ¡Como cambian los tiempos! –Pensé-, preguntándome si me gusta algo…

Marwa muchas, muchas veces, gustaba humillarme en lo que yo más detestaba de mi cuerpo: mis piernas. Tenia que usar ridículos pantalones cortos que compraba en tiendas para niños. A veces en la calle me decía casi eufórica: -Que rico Sebastián, pareces una pipiola en autobús a hora punta en medio de su primera menstruación. Toda tu –y decía esto con un soneteo mas que femenino- eres un mar de confusión y vergüenzas no? –No decía nada pero… era la verdad, la cruda y simple verdad. -Padece cariño, sufre… que vean todos las piernitas de señorita que te manejas… no me vas a decir que no te meten las mano en el metro (tren subterráneo) puto de porquería no? Apostaría que si ¡maldición! y además, para que sepas mierdita, deberías agradecérmelo, si te vieras en un espejo, pareces una putita total y completa, una putita rica, no es así criatura? Me gustas mucho Sebastián, te amo de verdad.

-Así que ya no mas pantalones cortos… -pensé- , no había caso, Dios, el hacedor de todas las cosas, es justo y sereno como decía mi madre…

Mi hija M que para todo el mundo yo aparecía como su progenitor, además de bellísima nació casi como un ser humano clonado de su madre. Todos sus rasgos, todas sus maneras y hasta su sonrisa y su mirada fueron clonados en la niña. Únicamente heredo del padre, del amante –si lo hubo- el color. La mezcla?: Un rosado con canela pastel que hizo de la niña un ser de unas facciones y semblante increíblemente hermosa. Marwa tenía entonces 36 años y su encanto era memorable entre todos los hombres que la conocieron. Recién nacida, simplemente no tenía competencia.

Fue como si un ángel del cielo hubiera bajado a la tierra y con un magnetismo y atracción sin par. Y cuando evoco los hechos en perspectiva, no pudo haber sido tan bella como yo la recuerdo. Tal vez brujita?, tal vez heredo también esto de la madre? Su genio? Era el demonio mismo para hacerse engreír. Su coquetería no tenía par. A los dos años ella misma ya se presentaba a los demás: “Yo me llamo Marwa y tengo dos años” haciendo la V de la victoria. Si en cambio no estaba de tanto humor y alguien le preguntaba por ejemplo su nombre, solía a veces decir: “Yo me llamo… -a continuación acomodaba el cuerpo, la cara y sobre todo la boca, y emitía un… sonoro eructo.

-¿Contento pendejo? -agregaba la inocente, dulce y sobre todo “delicada” niña… Cuando cumplió los cuatro años, en su propio cumpleaños nos regalo una danza especial “La danza de los siete velos”, claro esta, con una interpretación libre de toda atadura, llena de fantasía e ingenuidad. Lo hizo con tanta sensualidad, con tanta pericia, armonía y brujería… Todos los presentes quedaron en verdad hechizados. Nadie reacciono durante varios y largos segundos después de terminada la ultima evolución. Su madre tuvo que intervenir.

Sus gritos y malgenio también fueron célebres. Heredo sin dudas esa vehemencia, ese coraje, esa tozudez a toda prueba de la madre. El aporte del padre, si lo hubo, fue mínimo o nulo y esto me daba una inmensa dicha interior quien quiera que fuera el infeliz.

Con los años y el tiempo, mirando todo en perspectiva creo firmemente que Marwa lo planeo todo, planeo a esa niña, planeo su herencia genética y por lo tanto su apariencia física y planeo también…

Si lo creo, era parte todo de un plan magistral. De alguna manera consiguió volver a nacer a través de esa niña y al hacerlo, mi amor por esa criatura y por Marwa se multiplico y mi vehemencia y dedicación por ambas casi creció hasta el cielo. Mi hija M, nació con un desarreglo cardiovascular, mortal en esos tiempos, que impedía el intercambio normal de sangre entre los ventrículos del corazón. Para decirlo brevemente, era una niña… Si, y en una forma extrañamente intrincada de operar y resolver. Debíamos esperar que cumpliera los 5 años antes de intentar cualquier intervención pero justo, días después de cumplir su quinto aniversario partió de este mundo. Los médicos nos explicaban que la volatilidad de su carácter, sus exabruptos y cambios súbitos de humor se debían en gran parte a su enfermedad. No lo creo así, yo conocí a Marwa toda mi vida y conocía cada una de sus reacciones, sus caprichos, su manera de ser. Simplemente la pequeña… era Marwa a “escala reducida”, nada mas…

Para mi padre, su abuelo, M era simplemente “mi palomita” y el dolor e impacto que causo ver a mi padre llorar por su nieta causo tal lastima que muchos se apiadaron mas del abuelo que de la nieta. Tuvo todas las oportunidades y facilidades del mundo a sus pies. Pienso a veces que si mi niña bonita hubiera sido muy humilde, muy pobre, quizás estaría con vida. Quién sabe, mas de un medico se hubiera arriesgado a operarla contra todo pronostico, contra toda lógica y tal vez, ahora mismo estaría conmigo. Pero el abuelo era rico y poderoso y esa… fue la sentencia de muerte de mi niña bonita. Justo en su segundo cumpleaños, M mordió en las nalgas a su abuelo con toda el alma. Hasta cuando murió le repetía riéndose, “les fesses d’amour” (las nalgas del amor) para recordarle quien fue la única persona en este mundo capaz de atreverse a morder las nalgas del abuelo. “Eres mío” le decía. Su abuelo le respondía: “Hasta la muerte mi palomita”. Cuando mi hija murió, mi padre había bajado 45 kilos de peso. Era el fantasma de aquel hombre orgulloso, jactancioso y vanidoso que fue toda su vida.

Fue la “enfermedad” de la familia acostumbrada a matrimonios y uniones entre primos y parientes a lo largo de muchas generaciones. Yo estaba turbado por la coincidencia de la dolencia ya que sabía con “certeza” que no era el padre de la niña. Durante años me atormento la idea del origen de M, su padre y el momento de infidelidad con sus amantes tal como me lo recito a la oreja apenas salio del vientre de Marwa. Padecí hasta el alma creyendo que había mentido sobre el origen de la criatura a todo el mundo. Era una mentira muy seria o así lo creía. Me extraño siempre la facilidad con que Marwa, tan incapaz de mentir, se coludiera conmigo para que pasara como propia.

Desde el primer día, cuando la tuve en mis brazos y le anuncie –asustado casi hasta la muerte- que la registraría como hija mía, Marwa no solo no puso reparos en aceptar mi mentira. Parecía estar esperando mi declaración.

-Marwa, le dije asustado- voy a registrar a esta niña como hija mía y te informo que aunque me mates después, lo haré primero. Lo haré Marwita, lo haré, mientras cargaba a la criatura mas vehemente e inseguro que nunca. La tenia casi aplastada contra mi pecho. Marwa acababa de alumbrar y parecía tan fresca como una lechuga. Tenía una mano abierta debajo de la cabeza, reclinada ligeramente en cama apoyándose en un codo.

-Tranquilo mocoso, tranquilo, no te voy a comer, no por lo menos hoy día… ja ja ja. Estaba sonriendo y sentí un alivio enorme en mi corazón. Me puse a sonreír con ella. Se me ocurrió hasta contar un chiste y estaba por hacerlo cuando Marwa me interrumpió: Ya basta! No te pases de imbecil. Serás el padre de mi hija y punto, lo acepto y te consiento porque así me harás muy feliz, así haré de ti alguien mejor, mas sumiso, mas amoroso y también mas cornudo no es así amorcito?

Te gusta la niña? Mírala bien, es el fruto de la infidelidad total, de los cuernos absolutos. Estas cargando, estas besando el pedacito de carne que otro hombre puso dentro de mí. Uno de muchos. Es esperma, es semen de hombre en el fondo de mi útero, es un pene enorme, pasmado y jadeante de placer en mis entrañas, restregando y lamiendo mi útero, apretado, rugoso y repleto de mis jugos escupiendo su simiente, su esperma, lo que estas cargando Sebastián,   lo que me dejo preñada, bien apareada, fecundada, lo que ya tú nunca más podrás… Y eso, eso es justamente… lo que me hace tan feliz, por eso te amo chiquillo. Por eso. Es placer y sexo absoluto. Pecado total. Son tus celos y sufrimiento hecho carne, la aceptas?

Me quede pensando y mirando a Marwa…

Se llamara M… -agrego Marwa

¿Así? –Respondí- ¿Y ese nombre? ¿De donde viene? Es un nombre raro Marwa. –miraba a la niña mientras hablaba en un tono triste y apagado.

-Es el nombre de mi tutora -agrego. Es fenicia. Es un pequeño tributo que le quiero hacer. Ya la conoces. Ella te implanto tu Apadravya

– ¿Ella? ¿Ella se llama igual?… ¿Fenicia? Que país es ese Marwa? Fenecia…, que yo sepa, fue una cultura de la antigüedad. ¿No te estarás equivocando?

Hay Sebastián, tan incrédulo, no se que hago contigo niño, de veras, a veces pienso que estoy perdiendo mi tiempo. –Pero, ¿que he hecho Marwa? De veras, Fenicia no existe. Dirás en todo caso Líbano, es libanesa?

-Que me coja un  demonio! El sabelotodo! No sabes la cuera que te espera en casa por haberme contrariado y hacerte el muy sabiondo mocoso de mierda y ¡si!, es Libanesa…

Baje la cabeza asustado. -Ya Marwa, ya no diré mas. Esta bien? –Si, dijo finalmente. Marwa ya estaba francamente fastidiada por tantas preguntas… hubo un silencio mientras abrazaba a M…

-Mire a la niña y quede embrujado. Si –le replique, la acepto Marwa, acepto a esta niña venga de donde venga, no importa lo que digas. Yo le daré todo el amor del mundo, no me importa saber como ha sido engendrada. Ya en este mismo instante no podría imaginar la vida sin esta niña y solo esta unos minutos con nosotros.

-Mierda, que cursi estas, cornudo de porquería… no tienes remedio carajo. Vete, vete ahora, déjame dormir… pero antes ven aquí… ven chiquillo, te quiero decir una última cosa… a ver si así enciendo mas tus celos…

Me acerque a Marwa, lo suficiente como para que solo yo la escuchara muy despacio, casi al oído. -Que Marwita?

“Pequeño, me preñaron, me llenaron como perra en celo a cuatro patas toda una noche, justamente la pose que te tengo negada… es pose solo para hombres… Me martillaron mas de diez machos, muy hombres todos, no sabes… la pase con la lengua fuera todo el tiempo de puro gusto, tragando litros y litros de  esperma, semen, leche de hombre. Veinte centímetros como mínimo de carne gruesa, dura, como me gusta, justo en el fondo de mi útero, descargando todos sus testículos, justo, justo después de castrarte, justo después, mientras permanecías en cama recién capado, nulo, inútil, inservible, como un desecho amorcito…y lo mas rico de todo sabes que fue?”

-Que Marwa, que fue? –con la voz apagada y la vista perdida

“Lo hicimos todo en la misma cama donde te castramos amor, ahí mismo, a tu lado, casi encima de tuyo, mientras dormías, mirando tus huevitos estériles, muertos…”

Con una mano me empujo hacia atrás. –Hombres!, has escuchado bien?… Ahora si vete hombrecito… Me retire odiándola, odiándola más que nunca…  En ese momento me odie y la odie más que nunca.

Yo no era el padre de M. Por lo menos eso pensé durante años. Muy recientemente, se hizo un examen de ADN a un cabello de la niña y se confirmo lo que yo sentía en mi corazón: M si fue mi hija, yo fui el padre de esa niña, mi niña bonita. Y analizando las fechas del embarazo, el alumbramiento y todo lo demás solo me queda como posible origen de mi paternidad una cosa: Marwa recolecto mi semen, la última noche antes de mi castración.

Porque Marwa me hizo sufrir tanto, haciéndome creer que uno de sus amantes era el padre biológico? No lo se, pero si puedo imaginar la razón, conociendo como conocí a Marwa. Quiso enloquecerme, quiso torturar más que mi cuerpo, mi alma, como me anuncio en uno de sus primeros discursos. “Es parte de tu formación chiquillo, si tienes que entregarte a mi, primero sufrirás y mucho, sufrirás tanto que no sabrás si amarme o odiarme mas, pero me adoraras…”, y así fue… la adore siempre.

M cumplió un rol importantísimo en la vida de todos nosotros. Sirvió como amalgama, para reunirnos y olvidar viejas rencillas. Gracias a M toda mi familia se volvió a reencontrar, todos pendientes de cualquier posibilidad por insignificante que fuera, para salvarla.

Gracias a M mis padres “perdonaron” a Marwa el haber “mancillado” su nombre con una relación y vida, sin matrimonio, sin religión, sin apellido. Gracias a M mis padres por fin perdieron esa arrogancia ridícula, esa ignorancia en la que vivieron toda su vida respecto al país donde nacieron. Mi padre expió todos sus pecados a través de M. Gracias a M pude regresar a Perú y volver a ver a mi querida familia. En fin, gracias a M, todos hicimos la paz. En lo que a mi respecta, esa niña, fue la  ultima parte de mi “entrenamiento”, la ultima prueba a la que Marwa me sometió para entregarle mi alma.

Gracias a M pude galvanizar el infinito dolor que sentí al ver partir a esa niña y prepárame para lo que imaginaba imposible hasta ese momento: la partida de mi propia Marwa. Sin M y el dolor que me enseño a soportar, yo no habría sobrevivido una semana siquiera sin Marwa y según siempre me repetía, necesitaba que pasara más tiempo. Cuantas veces me trato de hacer entender esto. Cuantas!

-Testarudo de porquería, cuando muera, y MORIRE –me gritaba correteándome- necesito que vivas por lo menos un año o mas antes que pueda recogerte. Cabeza de calabaza,  ¿has entendido pequeño?

-NOOOOOOOO!!!! Jamás, jamás, nunca jamás. Ponía mis manos sobre mis orejas y a veces riendo, en otras llorando, me tenia que perseguir por donde fuera para repetírmelo. Nunca habría aceptado y menos soportado su muerte sin M.

Cuando por fin, cansado hasta el agotamiento, me lograba pescar del cuello (tenia un físico de gladiador o por lo menos así me parecía), literalmente cargado y forzado me llevaba a la cama donde terminaba de desnudarme si acaso no estaba todavía desnudo y sin ninguna prisa, como saboreando cada segundo, me culeaba con un doble dildo. Seguramente debía sentir algún tipo de placer especial el penetrarme mientras sobaba mi sexo sin testículos.

-Que rico tu disparate mocosito, ya casi es un granito…la semillita de nada…

Fui inmensamente feliz al verla gozar tanto y me pareció el justo precio a pagar por el mar de lujuria que ella me dio durante tantos años.

-Si amor, goza, deléitate conmigo, como a ti te gusta mamita, tírame bien, hazme tuyo amor, así… si, si mami, ya solo tengo un grano de pus entre las piernas, nada mas amor… si si, castradme todo, córtame todo, todo mami, mi amor divino… -le repetía casi con lagrimas en los ojos de tanta alegría al verla disfrutar con tanto arrebato. Por fin, Marwa sacaba la lengua de gusto gracias a mí.

Aunque algunos no tengan estas experiencias, también de puede gozar casi infinitamente al ver al ser amado elevarse a las estrellas del placer gracias a uno. No me importaba si sentía dolor físico, no me importaba, esos apareamientos, esas cogidas, eran un mar de sentimientos voluptuosos en mi corazón, en mi cerebro, en mi alma… en esos momentos sentía transformarme de pasión, todos mis órganos se trastocaban, todos mis sentidos explotaban.

Era el amor perfecto y puro que tanto me había hecho leer Marwa. Mi libido se había trasplantado al corazón, mis orgasmos transcurrían por mis venas a cada latido, mis hormonas se exprimían a cada llanto de felicidad, mi simiente era derramado con cada beso, con cada caricia, con cada beso, mientras ella me penetraba y me hacia suyo. Era sin duda, el amor eterno y verdadero que hay en el espíritu original e iluminado de cada uno. En esos días lo conocí.

Mi hijo, en cambio, pago un precio caprichoso, quizás  injusto. Creció casi sin padres, dedicados exclusivamente a su hermana, le quitamos tiempo, cariño, amor. Le quitamos su infancia. Pero en cambio no le quitamos lo más importante que tiene un ser humano: su espíritu, su alma.

Donde quiera que viva, seguramente lo hace siguiendo el ejemplo que su madre y yo le enseñarnos desde que nació. Heredo lo mejor de ambos física y emocionalmente y fue la mezcla perfecta no solo de dos personas distintas, también de dos culturas, de dos mundos completamente diferentes a pesar de haber nacido en el mismo país.

La suerte tangible, incondicional y absurda, esa suerte inexplicable y total, pero juiciosamente impartida solo en los momentos necesarios o decisivos de su vida, hasta donde recuerdo, lo tiene siempre entre sus elegidos. Cuando me preguntaban los amigos donde había nacido, yo les respondía que debía ser en el paraíso, porque en el paraíso estábamos su madre y yo, mirándonos quietamente, con un amor infinito, como si el tiempo se hubiera detenido, en el instante mismo en que lo concebimos.

Seguramente fueron los genes heredados de la madre porque el niño tuvo una predisposición innata para el baile y en especial para el baile folclórico. Mientras pudo, Marwa le dedico todo el tiempo posible. Eran incansables bailando y practicando las danzas típicas de pueblos nativos americanos, varios canadienses, americanos, aztecas, mayas, ecuatorianos, bolivianos, paraguayos y por supuesto, del Perú. Marwa dedico todo su tiempo en Canadá para ampliar e incluir en sus danzas la de cuanto pueblo nativo-americano pudo. No tenia limites para esta ambición.

-Aprende hijo! –mientras se movían- es la música de nuestros antepasados, aprende a quererla y respetarla. Dánzala con devoción y entrega, sin condiciones, sin hitos ni fronteras, sin lenguas ni estados, sin egoísmos ni egolatrías. Siéntela hijo, la música es una sola, venga de donde venga… la música es… el lenguaje de Dios…

Nunca tuvo consideraciones con el niño pero creo que fue mas que nada una política de Marwa para con su hijo: lo trato muchas veces con dureza pero con clemencia, sin ventajas pero con justicia. Fue en general muy severa, pero con ello logro lo que yo jamás pude oír de Marwa: “Estoy orgullosa de ti.  No me necesitas más. Vete ya”. Esa fue la frase con la que simplemente, se despidió de nuestro hijo.

Cuando tenía apenas 11 años ya se presentaba en plazas públicas de Montreal, Toronto y Norte América. Represento muchas danzas de pueblos indios canadienses. Ellos no solo lo aceptaron como uno de lo suyo, lo rebautizaron y le pusieron uno propio: Shawinigan. En el Perú hizo lo propio.

Sin Marwa, el final

Después de la partida de M, Marwa regreso al Perú y murió allá al cabo casi exacto de un año. A sus pies, me repetía incansable lo que debía hacer y pensar el día de mi muerte como si la suya no existiera.

-No olvides mocoso, deja pasar por lo menos un año, saca de tu alma todo sentimiento de ira, soberbia, apego, vanidad. Trata de encontrar la paz en tu corazón y así, en tu partida, puedas entregarte a mí. Estaré esperándote con ansias amor. Yo y la niña te estaremos aguardando. Por eso me voy hoy día mismo, ya puedo recoger a mi hija y tu endiablado chiquillo…, mira pues, ya por lo menos, no pareces un crío completo, ahora ya aparentas un muchacho hecho y derecho, no hay caso, estas madurando por fin. Muchachito, te espera la etapa mas difícil de tu vida y vas a tener que soportarla solo porque yo ya no estaré aquí para disfrutar tu sufrimiento. -Estas preparado amor? –Me preguntaba Marwa-.

-Preparado para tu partida? –le contestaba como un autómata la pregunta con otra igual.

–Si, ¿lo estas? –agregaba Marwa.

-No lo se, no se si podré resistirlo Marwita, porque no comes?

-No, no, ya es hora de partir…

-Como muchas otras veces, Marwa me tomo entre sus manos agarrando mis mejillas. Sebastián. Cariño, pequeño, te espera el peor y más atroz suplicio que puedas imaginar. ¿Podrás soportarlo? – Es la última prueba que te exijo. ¿Podrás?

-¿Para estar contigo?

–Si criatura.

–Si Marwa, si es para ese fin, acepto cualquier cosa, cualquier cosa. ¿Que es Marwita?, -Imaginando algún tormento físico, mi corazón comenzaba a latir muy fuerte.

–Los padecimientos físicos son limitados y cortos. Yo quiero tu alma mocosito y eso exige de tu parte enormes sacrificios. ¿Podrás?

-Si Marwita, si, pero ¿porque no comes? Come Marwita, come, por nuestro hijo, hazlo por el.

-Por supuesto que no y no lo menciones! ¿Que te has creído? Nuestro hijo esta muy por encima de tus bajezas y perversiones Sebastián. No lo metas. –No, no Marwita, no te enojes, haré lo que sea, dime Marwa, dime, ¿que debo hacer?

-Te espera corazón lindo el mas terrible y espeluznante de los tormentos y tengo mucha pena y ¿sabes porque?

-¿Porque marwita?, ¿Porque?

Porque como ya te dije, ya no estaré para verte sufrir, verte agonizar de dolor, de tanto sufrir, de tanto padecer, como si cada mañana del año, cada año de tu vida, al levantarte, te clavaran un puñal en el corazón

¿Podrás chiquillo? ¿Podrás con este calvario?

-Un puñal en el corazón? ¿Todos los días? ¿Por cuanto tiempo marwa? No importa, soportare todo, absolutamente todo. Con tal que vuelvas a mi lo soportare amor, ¡lo soportaría toda la vida marwita! ¿Porque no comes amor?

–Carajo, ¿cuando se te quitara esa maldita costumbre de llorar y repetir la misma cantaleta todo el tiempo? –No Sebastián, tu sentencia, la conocerás solo después de mi muerte. Solo entonces.

La vi apagarse lentamente hasta el final. Medita niño, medita mucho para que puedas estar preparado al morir. Intentare liberarte de tu karma. Si no lo consigo, volverás a nacer. En ese caso, regresare otra vez a buscarte. ¡No Marwa! Por nada del mundo me dejes solo, no me dejes marwita, mamita linda, no me dejes –decía esto llorando y casi gritando sin consuelo a los pies de su cama.

-Vete de aquí mocoso llorón, con tu presencia me es imposible alcanzar la paz que necesito para partir.

¡Vete!… giro una última vez la cabeza hacia mí antes que saliera del cuarto: vete niño, mi niño querido, mi niño adorado. ¡Vete ya! Parecía triste. Marwa me había advertido que antes de media noche, antes que la luna alcanzara su máximo esplendor, dejaría su cuerpo, es decir, moriría. La conocía demasiado bien, sabia que sus palabras eran inconmovibles, seguras e inviolables. Marwa moriría ese día. Fue tal mi conmoción y aturdimiento, que me desmaye tres veces solo en el transcurso de esa tarde. A las diez de la noche, bajo el efecto de fuertes somníferos, estaba durmiendo en una cama que se había agregado a la habitación. No la vi partir, por lo menos conscientemente, físicamente, pero si se despidió de mi. Se acerco a mí y me beso con un amor infinito: Tesoro, me voy en este momento. No tengas miedo, confía en mí y solo concéntrate en sufrir tu penitencia. Es atroz amor, es terrible y casi infernal pero estoy seguro que la soportaras hasta el final. Ahora me voy. La vi desvanecerse en el ambiente como un halo de luz.

Oficialmente, según el parte medico, murió por efectos de una desnutrición severa  que le provoco finalmente un paro cardiaco. Murió de hambre simplemente. Se negó a comer todo alimento a partir de un cierto día y lo cumplió, así de simple, as de fácil, así era Marwa

Tal como lo pronostico, desde su partida, estoy pasando y sufriendo el peor tormento jamás imaginado. Creí que los suplicios a los que me sometió durante años eran casi demoníacos, enfermizos, aplastantes, terroríficos, pero me equivoque. La perdida de Marwa significo la perdida del amor, de la luz, de la vida por último. Los dolores del alma son tormentos aun más punzantes, más dolorosos, más angustiantes que todo dolor físico. Son lentos, son abundantes, de largo suspiro, de nunca acabar. Es como sentir la muerte a cada momento, a cada recuerdo, a cada caricia vivida. Es como amanecer cada día, con la muerte a los pies de nuestros lechos, con una lanceta sin anestesia aguijoneando el alma, el corazón… Los amigos insisten que un día podré aceptar su partida y quizás hasta olvidarla y así…seguir viviendo, tal vez, no lo creo. Prefiero suponer que este último martirio será breve y que muy pronto, Marwa me llame a la puerta, la estaré esperando.

Pero tal vez Marwa quiera hacerme padecer por mucho tiempo, martirizar mi alma, torturar mi espíritu, sentir como me quema de dolor el corazón a cada instante, sentir como me muero cada día. Por eso, siempre, siempre que decaigo, siempre que siento que las fuerzas me faltan para resistir tanto dolor, vuelvo a recordar sus palabras cuando recién llegue a su casa: “Sufrirás amorcito conmigo, sufrirás tanto que morirás finalmente de pena…Y cuando mueras, de tanto sufrimiento, de tanto dolor, recién entonces te unirás a mi” Aunque parezca mentira, esta frase, si bien supone dolor y muerte, también entraña una esperanza, la esperanza de la resurrección. Y eso…me da vida. Se que al final, moriré de pena y de dolor y cumplido mi tormento  podré unir, por fin, mi alma a la de Marwa.

Lamentablemente, para este tipo de suplicios, no puedo ofrecer ningún enlace o página Web que muestre en detalle el horrendo espectáculo. Si desea ver este tipo de sufrimiento, vaya a la calle y mire a la gente. Hay muchos. Se les ve en todo sitio y se les reconoce al caminar y al hablar. Parecen arrastrase, en realidad, cojean de dolor. Parecen balbuceantes,  en realidad, están mudos de tristeza. Se han olvidado de hablar. Parecen esqueletos o ánimas del purgatorio y en realidad, lo son.

Hay un libro, un libro que Marwa me sugirió leer: El libro tibetano de la vida y de la muerte. El contenido mismo es discutible y no voy a expresar opinión, excepto decir que me causo sincera sorpresa observar el inmenso amor, compasión y respeto con que se trata el tema de la vida y la muerte, mas aun, teniendo en cuenta que fue Marwa quien me lo recomendó leer. También me asombró la cantidad de eventos, todos casi inverosímiles, que se describen a lo largo del libro y que, indirectamente, están suscritos y avalados por el más grande representante del budismo tibetano actual: el Dalai Lama en persona. Al menos, el prologo de Su santidad el Dalai Lama (trascrito textualmente por respeto, no soy budista) o el prefacio del autor, merecen ser leídos. Según Marwa, hace una introducción estupenda de como preparar a un mortal cualquiera a la iluminación de la muerte…

-En estos últimos años escuche una canción bellísima que quizás expresa de alguna manera mis sentimientos respecto a Marwa. La canción en cuestión se llama Crazy, en especial, si es cantada por Nora Jones (segundo enlace). Adjunto hipervínculo a dos sitios Web escogidos al azar donde puede escuchar fragmentos de la canción

http://www.groovedoctors.com/SoundClips.html (1.4 Mbs , 1 minuto)

http://www.cmt.com/artists/az/jones_norah/359791/album.jhtml (Nora Jones)

Esta canción no solo expresa mis sentimientos, también mi estupor. Marwa se parecía mucho a esta estupenda cantante. Con esto debo aceptar que por lo menos dos mujeres en el mundo, semejaban a Marwa casi como gotas de agua. Para mí, esto significa una sola cosa: han transcurrido, a lo largo del tiempo, a lo largo de muchas vidas, en todas partes, muchas Marwas.  Siempre habrá mujeres como ella que traspasen nuestras almas, nuestras vidas y nuestros corazones. El dolor, pasión, amor y deleite que causan es extremo. Lo dan y ofrecen todo y en ese esfuerzo, causan también mucho dolor.

A Marwa hasta ahora, aún pasados los años, los amigos la recuerdan y hablan de ella como si estuviera viva, todos recuerdan ese aroma embriagador que emanaba, esa sonrisa que hacia parecer primavera cualquier momento ordinario, la gracia y perfección de su cuerpo, pero sobre todo… por esa incitación terrible, esa conmoción, ese deseo irrefrenable a pecar… Estar cerca de ella era una constante provocación, una permanente sensación de que existe la pasión, el fuego, la carne, la lujuria, todo al mismo tiempo … Por mi parte confieso honestamente algo que Marwa me producía como nadie jamás: un automático e irrefanable deseo de palparme, de tocarme, de masturbarte, de acariciarme, pero nunca pude…. Marwa tuvo mi sexo toda la vida enjaulado, encadenado, prisionero… imposibilitado de satisfacerse por si mismo…

-Marwa, me pica mi cosita, estoy que ardo, vámonos a casa. No tesoro, te aguantas. Quiero ver tu cara de sufrimiento. Ja ja ja … mientras se ponía a conversar con mas ahínco, con mas fervor, con mas… lujuria… a veces, en el colmo de la desfachatez, me mandaba a casa… mientras ella abordaba el auto de alguno de nuestros amigos…

Cuando no se ama mucho, cuando el amor no es tan raro, tan especial, cuando es… un amor “normal” es fácil finalizar una relación así… pero, cuando se ama con tanto ardor, con tanta pasión, con tanto ahínco, con tanta devoción, con tanto sentimiento, en fin, como ella misma decía, con tanta adoración… solo nos queda… aceptar su amor… por raro y difícil que parezca. Marwa era una maestra acabada en el arte de la dominación. -Hablar con ella –y eso lo confirman muchos- era como tener un pequeño orgasmo en algún momento de la conversación, era… el demonio en persona…

-Así quieren que la olvide? -Les respondo-

Tratando de explicar él porqué Marwa y mi hija M causaron tanto alboroto y revueltas en su paso por esta vida… me plantee muchas teorías y formulas que resolvieran ese aparente misterio y entonces me acorde en algún momento de una frase que leí en una revista Selecciones: “La belleza siempre ha seducido al ser humano”. Esta frase, simple y superficial en apariencia, cruel, vanidosa y dictadora en el fondo, gráfica en silencio, con austeridad y sin inciensos, la respuesta a esta pregunta y tal vez, otras mas…

Cuando tenga que partir… estoy seguro que después de entregarle mi alma, me pedirá bailar para festejar esa unión. -Quieres bailar conmigo tesoro? Ven, vamos a bailar…

Entonces retumbara, como tantas noches, esa música que era para ella era tan solemne como hermosa: un Sikuri. La música marcial de los Incas. La música con la que iniciaba a menudo, sus presentaciones. Con esa música me dio lecciones de vergüenza y también de humildad.

-Tienes vergüenza ¿no? -No se Marwita, no se, nunca había bailado en publico y mucho menos esta música. –Que bueno, me gusta que sientas vergüenza chiquillo, me gusta. Saborea tu estupidez. No mires a nadie y solo déjate llevar. – ¡Levanta la cabeza angelito! Que vean la cara de la vergüenza, que todos te vean, así…levanta la cabeza, sufre niño, padece…

–Aprende entonces, es tu país, aprende mocoso, a querer a tu país antes que nada….

(Fragmentos, Clips de Sikuri’s)

http://www.pachamamamusic.com/nss-folder/soundclips

http://www.musicaperuana.com/english/andinos.htm

De todos los martirios descritos en este relato este es, sin duda, el peor y más atroz de todos: Morir de pena azotado por ráfagas inclementes y constantes de tristeza, desolación, dolor y añoranza.

Hasta el infierno, muy dado a sadismos extremos, se compadece por esta sanción. Se considera excesiva para cualquier fin, excepto, si y solo si…desea viajar… entre el cielo y el infierno. A mi no me importa y lo soportare hasta el fin…

De cualquier modo, siempre he vivido entre el cielo y el infierno… por gracia y voluntad de Marwa…

Epílogo.

Antes de dar por finalizado este relato, esta historia de amor, agridulce, lastimosamente cierta y difícilmente comprendida, quiero recordar una canción que Marwa cantaba y gustaba muchísimo: una canción religiosa, una canción cristiana de un nicaragüense, Carlos Mejia Godoy. La letra, la música y el génesis de la misma; cristiana, refleja la esencia y personalidad de una vida contradictoria, paradójica y compleja como lo fue Marwa. Condenaba o rehuía la mentira, la hipocresía, la envidia, la ira, el apego o el miedo y al mismo tiempo… gustaba del cielo y del infierno…, del budismo, cristianismo y ateismo, en fin, era una mujer dominante en extremo, amante en exceso, mujer en abundancia, brujita… para siempre…

-Como puedes decir que eres atea y al mismo tiempo leer y gustar de cosas religiosas Marwa? Eso es imposible. Es la contradicción total. Como puedes ser que tengas gustos tan raros (era cruel en exceso) y al mismo tiempo hablar de compasión y amor por la vida? Por supuesto, no quise pedirle me explicara como era posible que me amara tanto como me lo demostró muchas veces y al mismo tiempo ser tan singularmente infiel e impiadosa, entre otras muchas y considerables contradicciones.

-No entiendo Marwita, no te entiendo de veras…

-No te preocupes tesoro, no tienes que entender nada, aunque parezcan mis actos tan variados como el mismo cielo, tan vastos como el universo, estos solo reflejan apenas, la variedad inagotable del ser humano y de uno mismo en esencia. Nunca te has preguntado criatura, tu que lo sabes todo, que hizo Jesús en el infierno?

-Jesús en el infierno Marwa? Esa es una blasfemia! ¡Te vas a ir al infierno por decir cosas así Marwita!…

-Ja ja ja, ojala me vaya, no sabes… no tesoro, no es blasfemia, no es pecado y por supuesto no me iré al infierno, ja ja ja, ya paso los veranos allí…

-Demonios!, ya sabia que eras una diablita Marwita!, por eso puedes leerme el pensamiento!…

No tesoro, no me mires así, si aceptas con fe y humildad los credos y dogmas de tu religión, esos mismos que recitas o lees cada domingo de misa, entonces no tendrás mas remedio que aceptar esta verdad. Basta que recuerdes el Credo que todo buen católico, “apostólico y romano” como tú, recitan cada vez que quieren redimir sus pecadillos…

-Que Marwa? No te entiendo todavía…

-Todavía no lo entiendes criatura? Te lo recito yo misma, haber como empieza?…

Creo en Dios Padre todopoderoso creador del cielo y de la tierra.

Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo nació de Santa María Virgen

Padeció bajo el poder de Poncio Pilatos

Fue crucificado, muerto y sepultado

Descendió a los infiernos

al tercer día resucitó de entre los muertos

subió a los cielos

y esta a la diestra de…

Marwa declamo El Credo haciendo hincapié en las palabras donde aceptamos como cierto que Jesús bajo a los infiernos y solo al tercer día resucito…

Continuo?

-No, no, ya entendí, no se que pensar Marwa…

Que hizo Cristo tres días en el infierno Sebastián? Te has puesto a pensar en ello alguna vez?

-No Marwa, en ese credo no dice que Cristo estuvo tres días en el infierno, dice que al tercer día, resucito de entre los muertos, bajo a los infiernos tal vez, pero no se puede inducir la conclusión que estuvo tres días allí.

Piensa lo que quieras tesoro, pero a menos que este texto este mal escrito o alterado, no puede ser interpretado de otra manera. Las palabras son claras y no dan margen a interpretaciones, excepto claro esta, que existan reinos desconocidos al cielo, la tierra o el infierno. Tal vez el purgatorio? Tal vez, pero si fue allí donde se dirigió después de una corta permanencia en el infierno, no entendería porque se ocultaría o se censuraría ese pasaje. Pero aun, si así fuera, si Jesús pasó casi dos días en el purgatorio, dicho esto como hipótesis, inmediatamente entonces te haría la pregunta siguiente:

¿Que hizo Cristo casi tres días en el purgatorio Sebastián? o en términos mas generales si no quieres aceptar que estuvo tres días en el infierno ni en el purgatorio: ¿Que hizo Cristo casi tres días en el reino de lo desconocido? O aun mas general, Que hizo Cristo casi tres días en la nada absoluta? ¿Es posible ello? No lo creo.

Yo preferiría limitarme a hechos incontestables sin intentar crear controversia, es decir, a lo que dicen textualmente estos credos: Dios descendió a los infiernos, al tercer día resucito entre los muertos… Esta frase compuesta, es categórica y concluyente. Te animo a que revises la fuente que desees, en la lengua o idioma de tu preferencia. En todos, el texto y contenido es exactamente el mismo.

Repitiéndote otra vez la pregunta amor,

Que hizo Cristo tres días en el infierno Sebastián?

-Ya no se que pensar… no se, no se, me parece esto un irreverencia, una perversión, un pecado. Hablas de Dios y de Cristo como si fuera un asunto casi policíaco, no me gusta Marwita… mejor no hables mas de Dios ni de Jesús. Tu sabes Marwita que el señor es mi guía  y mi mejor amigo y no me gusta escuchar cosas sombrías de mis amigos, ya marwita? ¿Ya? ¿No te enojas?

-Bueno, respeto tus creencias tesoro. Observa por ultimo, que Cristo, después de permanecer en el infierno un par de días, subió a los cielos… ¿no te recuerda a nada eso mocosito?

-Ah! y una ultima cosa tesoro, preferiría que digas “sádica” o “cruel” pero no de “gustos raros”, así no pues…,quisieras saber o leer sobre cosas realmente espeluznantes? Cosas que harían huir a demonios y Ángeles del infierno?

-Así Marwa? Es posible aquello?

-Claro tesoro, toma esto, es el resumen médico de los efectos de ciertos martirios…

Cuando termine de leer la sumilla, me quede pensativo y en silencio. Ya no sabia que creer. Después, en los años sucesivos, esos mismos textos fueron publicados en Internet. No, no, Marwa jamás llego a tales extremos felizmente. Los imaginó físicamente excesivos e innecesariamente crueles al torturar la carne. Hasta Marwa por fortuna, tenía límites para sus gustos raros…

Si alguna mente inquieta desea investigar más, adjunto una dirección entre tantas otras, son miles iguales!

¡OJO!: Sadismo EXTREMO!

(Buscar secciones Aspectos médicos de…)

http://www.hermanosunidosencristo.org/apologetica_5.htm

-Como podrás comprobar angelito, no están muy lejos las puertas del infierno después de todo no crees? Y no lo dudes, esos escritos se consideran sacros y santos.

-Pero Marwa, tu no tomas en cuenta el contexto en que las descripciones de esos tormentos se realizan? Solo después de leer el todo se entiende la parte. Es así Marwita. Cristo fue crucificado y flagelado por amor y para redimir los pecados del hombre. Por eso mamita… es el amor de dios el que justifica esos excesos…

-Así? Así tengo que interpretar esas torturas? Como un acto de amor? Pues que bueno, eso significa criatura, que tú y yo estamos perdonados y santificados…

El cántico preferido de marwa se llamaba: Misa campesina nicaragüense, Credo o Credo Campesino, para otros. Porque una canción religiosa? No lo se exactamente, como muchas cosas de ella. Quizás fue el carácter “campesino”, “nativo”, “anti-imperialista” de la letra, tal vez por nicaragüense o simplemente… por la enorme belleza de la música y escritura misma. Dudo mucho que el carácter religioso haya tenido algo que ver. Marwa aceptaba la vida y lo mejor que pudiera de ella, de donde viniera, del cielo o del infierno…

La interpretación de Nana Mouskouri, una deliciosa cantante griega, la interpreta (en español!), entre muchos otros, muy destacados como ella y a mi gusto, mejor que nadie –con el perdón de los nicaragüenses- .Esto solo demuestra y confirma sin duda alguna, una sola cosa: la universalidad y éxito de la letra de Credo Campesino

Adjunto pagina Web desde puede descargar libremente la canción entonada por el mismo autor.

http://www.alsurdelriobravo.com.ar/pg_musica_sandino.htm

Le encantaba entonar este himno –según sus propias palabras- cuando salíamos a correr o pasear. Con simples y seductores movimiento de piernas y brazos, que según decía, imitaba a las grullas y que ella adapto a las limitaciones humanas, para trotar bailando, saltando y avanzando al mismo tiempo, la coreábamos y canturreábamos, mientras recorríamos en fila, con Marwa a la cabeza, todos los rincones de un bellísimo parque…

Hasta ahora recuerdo los pasos, todavía escucho su voz:

¡Ahora galopando!

¡Ahora resbalando!

¡Ahora brincando!

Ahora brincando en un pie!

¡Cambiando los pies después de cada brinco!

Una rodilla siempre levantada!

El brazo opuesto gira en la misma dirección

a la rodilla opuesta y levantada…

vamos niños…

Nos gritaba estas instrucciones sin descanso hasta que las aprendimos de memoria. Ella por su parte, eximia bailarina, nos animaba y encandilaba con exquisitos movimientos que jamás habríamos podido reproducir.

La grulla Marwa? Esta danza, estos pasos tuyos tan preciosos son de grullas? Si tesoro, la grulla no es de este mundo, obsérvala, apréciala, estudiala si quieres aprender a saborear el paraíso. Además, además niño, ella representa la fidelidad, la gracia y lealtad que tú me debes.

Baje la cabeza. No quise decir, no quise reclamar nada. Ya no. Mi fidelidad no solo estaba garantizada por mi cinturón de castidad, también estaba encadenado con grilletes y cadenas invisibles, por mis pensamientos, por  mi razón, mis sentimientos, mi corazón, mi alma, mis alegrías y penas. Para esos días, previos a mi graduación, yo le pertenecía por completo a Marwa.

-Si Marwa, mira esto –me toque mi sexo esclavizado- mírame, acepto mi cinturón con amor, entrega y resignación, con mansedumbre y sumisión. Mi mente también ya esta encadenada Marwa, mi mente, mi cuerpo, mi alma ya te pertenece Marwa, soy tuyo para siempre. Tú lo sabes, ya me convencí que en efecto me puedes leer la mente. Mis pensamientos también están y estarán siempre dedicados a venerarte, adorarte y honrarte aun más allá de la muerte.

-¿Marwa, amor, sabes?

-¿Que tesoro?, ¿que pasa niño?

-Estoy loco por ti Marwa, estoy perdidamente loco de amor…

-¿Tengo miedo marwita, tu crees que uno se pueda morir de tanto amar? en fin, de tanto amor? ¿Es posible marwita? Volteo a mirarme, se limito a sonreír ante la pregunta. No pronuncio palabra

A veces, detrás suyo, decenas de personas, hombres y mujeres, seguían la hilera que mis hijos y yo habíamos empezado. Nadie entendía una palabra, pero todos bailaban subyugados por el ritmo, por sus giros y repliegues, por su encanto, por la alegría y fuerza que ponía a todo, en fin, por ese poder casi demoníaco, casi divino, para embrujar a las personas….

–No te incomoda Marwa? No te molesta que tanta gente  nos persiga?

–No tesoro, al contrario, me gusta, me gusta mucho, siempre, siempre estoy a la espera, vigilante, por locos dispuestos a morir de amor…

Dedicada a Karmen.

Este relato es total y completamente imaginario y no esta basado en  personas o situaciones de la vida real directa o indirectamente…

FIN

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