El dí­a del referendum

Muchas personas que lean este relato se habrán enterado que en Venezuela hace poco estuvimos de votación por un referéndum…

Todavía conservo el agotamiento y el placer que unas horas antes me dio un soldado que conocí en ese día y con ese sabor en mis papilas gustativas, quiero escribirlo antes de que se vaya disipando con el transcurso del tiempo.

Como toda vez que hay que ir a votar, me levanté muy temprano y desayuné tranquilamente en mi casa sin saber lo que eldestino tendría deparado para mi Poco después de las 7:30 am salí de mi casa para ir al local donde me tocaba sufragar, que esta vez se encontraba a dos cuadras de mi hogar. Siempre que concurro a votar los custodias del lugar eran soldados, pero esta vez me sorprendió que había varios soldados muy bien parecidos, completamente de mi gusto.

Al llegar al local de votación uno de ellos, bastante alto, fornido, brazos anchos y con unos lentes redonditos me interrumpió el paso preguntándome si tenía el número de la mesa donde me tocaba emitir el sufragio. Le mostré el papel donde tenía apuntado ese número y después la Cédula de Identidad, los miró y me dijo:

-Omar, está correcto le toca votar en esa mesa.

Me señaló cual era el salón en el cual me correspondía votar, ya que en ese local había varias repartidas en las dos plantas del edificio.

Le agradecí, entré al local, me dirigí a donde me había indicado, hice la cola correspondiente, llegué a la mesa, presenté mi cédula, me dijeron que debia hacer, entré y pulsé la opción de voto correspondiente. Salí, puse el comprobante de votación dentro de la caja de cartpon, saludé a los integrantes de la mesa y salí.

Ustedes dirán que eso es normal, que no tiene nada de novedoso para andar contándolo acá???!!…Tienen razón, pero quise contarlo para que supiesen como se desarrollaron los hechos.

Por todo el local había soldados vigilando y cuidando el orden, no tuvieron que cuidar mucho porque todo estaba tranquilo. Cuando salí me encontré en la vereda con el soldado que amablemente me había dicho hacia donde tenía que dirigirme.

-Omar, que rápido que votó!!!

Me dijo eso y como respuesta le agradecí su asistencia para ayudarme a encontrar el lugar.

-Desde ayer a las 6 de la mañana que estoy custodiando este lugar… no me invitas a un café???. Por primera vez me tuteó y me guiñó el ojo como diciendo que el café era una excusa para algo más…

Lo miré mas detenidamente, vi que era aparte de fornido, bien velludo… andaría por los 26 años.

-No te parece demasiado que por cumplir con tu trabajo me pidas un café?

-No se enoje Omar, tengo sueño y… aun tengo que quedarme todo el día acá…

Pensé un momento y le respondí:

-Como vas a tomar un café conmigo si no puedes dejar tu puesto???

-Por un rato le pido a mi compañero que me suplante…

Quedé pensativo otro momento y me dije, total hoy es feriado no hay nadie en casa y en el edificio hay poca gente, que puedo perder? Me voy a divertir un poco con este soldadote.

-Vamos a hacer algo, yo vivo a dos cuadras… ven y te tomas el café en mi casa.

Llamó a su compañero y le dijo que se iba un rato a despejarse el sueño y que cubriese su puesto por un rato. En el camino me dijo que era de un pueblo del estado Sucre y que hacía poco que estaba en el Ejercito.

Cuando llegamos a mi casa me dijo muy asombrado:

-Todo esto es tuyo?… Coño tremenda casa tienes!!!

Lo hice pasar al comedor, me fui a la cocia a servirle café del que aun quedaba caliente en la cafetera eléctrica, serví dos tazas y brindamos por que ganase el referéndum la mejor opción para Venezuela. Una vez que terminó su taza de café me dijo si podía pasar al baño porque estaba de pie desde muy temprano haciendo guardia y no había podido ni echarse una meada… Le indiqué donde era, demoró bastante allí dentro hasta que finalmente salió con la verga afuera de su bragueta… en total estado de erección!!

-Epale Omar, que tal si vienes, me la chupas un poco a ver si me baja, ando muy caliente… ayer una tipa se me estaba insinuando en la entrada del liceo pero no pude salir a nada porque me quedé de guardia y dormí muy mal pensando que hoy tenía que estar todo el día cuidando el local de votación.

Se la miré y vi que era un hermoso ejemplar de verga, muy derechita, grueza, morena y larga con una buena cabeza que daba ganas de cualquier cosa.

-Que te pasa vale? Guarda eso… le dije.

-Disculpame…, es que soy de los que come de los dos platos y… coño… te vi al entrar al Liceo y… me gustaste, y creí que podíamos pasar un buen rato… me respondió medio avergonzado y cohibido, luego de un segundo en silencio empezó a guardarla cosa muy problemática dado el estado en que se encontraba su espléndida verga; por la abertura de la bragueta no pudo guardarla dado su largura y rigidez, por lo que tuvo que bajarse los pantalones y el boxer mostrándome una hermosa barriguita muy anchita surcada de vellos negros muy acaracolados.

No pude resistir esa panorámica, esa verga larga, color lacre apuntando hacia adelante coronada por esos enrulados vellos renegridos y esa barriga de ese color ladrillo oscuro.

Cuando se agarró la verga para acomodarla hacia arriba y subir su boxer para contenerla dentro no logró subirlo… porque mi boca estaba besando esa rendondez de su vientre y mi nariz oliendo esos acaracolados vellos que tenían un aroma a macho.

Me agarró la cabeza con su manos y empezó a acariciarme el cabello metiendo sus dedos dentro de él. Mi boca descendió por ese vientre hasta que llegó a la parte de la verga que se une al cuerpo donde los caracoles velludos se intensificaban, desde allí mi lengua fue recorriendo esa vara de carne hasta llegar al glande que era un poco más gordo que el resto de su instrumento. Toda su verga estaba húmeda, no era lubricante propio porque todavía ni rastros de este se asomaba por su ojo fálico, era agua porque al ir a orinar se la había lavado y no la había secado.

Lamí toda su largura desde el ojo fálico hasta los enrulados vellos unas cuantas veces de ida y otras tantas de vueltas. Sus pantalones cayeron hasta el piso y su boxer quedó por las rodillas, y en ese momento me detuve.

-Coño siue pana, lo estás haciendo muy bien!!!

Le dije que allí no y lo conduje al dormitorio donde se despojó de todas su ropas.

Pude verle unas bolas perfectamente ovaladas cayendo hacia abajo y cubiertas de esos enrulados vellos que impedían verlas en su totalidad en un principio. Se puso muy impaciente porque el tiempo pasaba y debía volver a su puesto de custodia.

-Dale, chupamela de una vez!, mira que me tengo que ir pronto!… Mi compañero estará muy enojado porque si no vuelvo…

Ante sus quejas empecé a lamer esas bolas deliciosas hasta que sus palabras se convirtieron en gemidos de placer. Le levanté las piernas y se las hice sostener con sus brazos con ganas de mamarle el culo, pero no tuve suerte ya que su ano era negrísimo, en realidad su ano no sé como era porque lo ocultaba otra interminable mata de abundantes pelos negros, por lo que mi lengua empezó a recorrer desde la raíz de su verga, se metió entre sus bolas, siguió hacia arriba por el tronco de esa verga interminable hasta que llegó a pasar mi lengua por el frenillo que todavía lo conservaba.

Se podían oir sus gemidos y si alguien hubiese mirado también sus contorsiones hubiese percibido.

-No aguantooooooo mááááááááááás chupala prontooooooo…

Mi lengua estaba lamiendo ese glande que había engordado por la excitación que mi lengua le había dado a sus bolas y al largo de su verga hasta que de a poco fui tragando la cabeza para luego ir bajando centímetro a centímetro hasta que desaparecieron dentro de mi boca y garganta… El no aguantó más y con su manos empujó mi cabeza hacia abajo hasta que me obligó a tragármela toda, cosa que me produjo un ahogo y desesperadamente la saqué de mi boca para poder toser y lagrimear.

Mientras yo tosía el se pajeaba corriendo el prepucio lentamente y dejando al aire esa cabezota toda mojada por mi saliva. Mi verga estaba en el mismo estado que la suya, dura y mojada por sus propios jugos.

Cuando me calmé lo suficiente me acosté sobre él frotando mi verga sobre la suya, cosa que le gustó.

-Chupámela… quiero que mezcles tu leche con la mía, me gusta papá…

Me puse de costado y mientras mi boca y lengua siguieron recorriendo su herramienta de placer mi mano iba y venía a apretando mi propia verga.

Su verga latió cada vez con más intensidad dentro de mi boca y sus gemidos iban alternados con palabrotas hasta que la saqué y me puse a morderle la raíz de la pija, allí entre las bolas.

-Ahhhhhhhhhhhh……….

De esa incómoda posición, como pude miré hacia arriba, su verga estaba en su máxima erección parecía un obelisco!!!… Pero… los obeliscos terminan en una punta cerrada y este empezó a largar unos chorros muy abundantes de esperma que al caer se estrellaron sobre mis ojos tapándome la visión.

Con los ojos empapados de semen, no pude ver nada más, pero mi mano aceleró sus movimientos sobre mi verga y esta al no poder soportar más tanta presión largó el contendido que había depositado en el interior de mi aparato reproductor mojando toda mi mano y parte de las sábanas.

-Dale, chupala otro poco….no ves que todavía está parada y latiendo…!!!

Me limpié los ojos con la otra mano y me quedaron las dos llenas de semen en una el mío y en la otra el suyo. Al recuperar la visión, noté que era cierto esa vara seguía apuntando hacia el techo, me extrañó mucho porque el trabajo de chupada estaba bien hecho!!

-Dale, date vuelta, estoy apurado me tengo que ir pero antes quiero sacarme la calentura y te la voy a clavar toda.

Le dije que asi apurado no ibamos a disfrutar mucho, entonces de un empujón me la metió en la boca hasta que logró tocar mi garganta. Por un buen rato estuvo así, metiéndola y sacándola de mi boca hasta que empezó a gemir nuevamente y la sacó para largarme otra gran cantidad de semen sobre la boca. Acto seguido la seguí chupando para ordeñar hasta la última gota de ese toro que me estaba comiendo por segunda vez…

Una vez que sus espasmos y su agitación fue desapareciendo, saltó de la cama directo al baño se lavó y se vistió apresuradamente.

-Bueno… me voy, se me hace tarde y mi compañero estará preocupado y molesto porque abandoné mi puesto de vigilancia por tanto tiempo.

-Sí, tienes razón… como pasó el tiempo….

-Me llamo Antonio, anota mi teléfono por si algún día querés repetirlo y quieres que te la clave enterita…

Esto me pasó el día del referendum y todavía conservo el sabor de su verga y su leche en mi mente y la sensación de esa leche llenándome los ojos y la garganta.

No creo que lo llame, pero si la necesidad apremia…

OMAR

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