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Los monjes

Hace meses escape de un monasterio en el sur de Europa donde estuve enclaustrado por bastante tiempo, el mismo que me  hizo desistir hasta de la necesidad sexual que arropa a los hombre de este mundo. Decidí una vez fuera y con la ayuda de varios Monjes que querían atreverse a escapar pero que por sus años no podían, salir a conocer el mundo. Fue entonces  cuando decidí conocer América….y me vine. Hacia mucho tiempo que no veía la luz del sol, solamente una vez al año, justo en la noche de año nuevo, donde le veíamos por unos segundos en la mañana, luego de nuevo al monasterio nos arropaba un sentimiento de desilusión y de frustración.

El Monje encargado del lugar era un arrogante señor de 55 años de  edad, nunca vi su rostro hasta el día que me escape pero su voz sonaba como un trueno. El día que yo llegue a ese lugar estaba escapando de la redes de una feroz ogro que hacia conmigo toda clase de indecencias propias e impropias de la región,(eso lo supe en América….lo de indecencias, digo). Nunca supe quien fue mi madre o mi padre, y aunque eso no importa en el fondo, siempre vi que este señor me decía que muy pronto se convertiría en mi “padre”. La noche que llegue al lugar estaba lloviendo a cantaros y empapado con las manos encogidas por el frío y con todas mis fuerzas, toque a la puerta, pero nadie respondió!. Así que no tuve mas remedio que treparme por un ventanal y como mi mano no era muy grande ni gorda, pude llegar hasta el pistillo de pase de la misma y abrirla, entonces entré casi sin fuerzas y me desplome en el piso.

Sentí que una nube estaba sobre mi cabeza, y fue cuando divise que mi antiguo amo me llamaba con fuerza por la comarca. No sabia que hacer, su voz me sonaba hasta triste, pero ya estaba decidido!!!. No podía volver a la vida que llevaba, llena de humillaciones y decadencia, necesitaba escapar, ser libre, poder decidir con quien vivir y lo mejor, Ser feliz (bueno por lo  menos muy rara vez lo era) entonces me quede en silencio y respiré hondo.

Y así, poco a poco el sonido del ogro se fue alejando y yo me quede en silencio, de repente sentí como si la voz misma del ogro se fuera desvaneciendo igual… pero en ese mismo lugar, dentro del monasterio… me quede quieto, recobrando fuerzas y respirando cada vez mas tranquilo…

Al despertar, me di cuenta que estaba tendido en un charco de agua y mis músculos temblaban por el frío, me levante del lugar un poco mareado. Me fui sosteniendo por las paredes y sin orientación ninguna del lugar, que estaba como la boca de un lobo, me pareció ver que una luz salía por la rendija de una puerta, aunque era muy diminuta, era la única luz que tenia el espantoso lugar y fui hacia ella. Miré alrededor y decidí acercar mi vista a la luz. No entendía lo que veía, unos hombres desnudos corrían por toda la habitación, parecían que huían de algo, aunque no entendía porque se reían. Tal vez estaban poseídos por algún maléfico espíritu, ya que se revolcaban uno sobre otro y sus cuerpos se unían con los demás en un acto singular y doloroso que me sorprendió tremendamente. Me asuste y corrí por el oscuro pasillo sin importar la oscuridad. Al final tropecé fuertemente con una puerta y esta se abrió, permitiendo que yo cayera al suelo dándome un fuerte golpe en la cabeza que me derrumbo por completo.

Abrí los ojos… no veía nada, solo había oscuridad. Pero estaba acostado en un lugar muy blando, y caliente y al tocar me di cuenta que se trataba de una cama, pero no podía moverme, alguien cuyo olor nunca olvidaré me tenia sostenido entre sus brazos, y aun sin atreverme a moverme por temor a que me mataran por ser un intruso, me quede quieto, solamente respiraba despacio y sin moverme. Sabia que me habían atrapado, pensé que me matarían ahorcándome y de repente sentí que las manos de mi verdugo comenzaban a tocarme lentamente por mis brazos, su calor era fuerte se podría decir que hasta muy  agradable. Cada músculo y cada poro se abría y bendecía de cierta forma a este extraño ser, que antes de estrangularme me acariciaba y me dejaba en el cuerpo una extraña sensación. Sus manos tocaron mi pecho y mi vientre y su cuerpo se comenzaba a balancear sobre el mío, al final sus manos tocaron mi órgano de expulsión de líquidos (así me dijo el ogro que se llamaba cuando lo usaba) y mi sorpresa fue mayor cuando sentí una cavidad húmeda y profunda que le recorría en su tamaño en un movimiento de alejarse y acercarse, y aunque no pude distinguir en la oscuridad, hubiera jurado que mi verdugo, al igual que el ogro, tenia su boca allí. Me sobresalte cuando hacia lo mismo que el ogro!! quise gritar, pensé que era el, pero algo me detuvo. Su olor no era el mismo y su cuerpo era mas pequeño, además, no sentía el desagradable roce con sus afilados dientes que me hacían gritar, sino que mas bien era apacible, era mas delicado. no sabia que hacer, mi cuerpo estaba profundamente estremecido y cada segundo sentía que mi mente estaba envuelta en una extraña nube de sentimientos y sensaciones muy impropias. Aunque sentía un poco de dolor no era desagradable, mas bien pensé que este, como todos los regalos que se le hacen a los que van al patíbulo condenados por delitos, era uno de ellos. Esa sensación que tantas  veces rechace y que me llevo a muchas noches de miedo, hoy era algo sencillamente maravilloso. Mi cuerpo comenzó a sudar y sin poder controlar mi temperamento, exhalé un gemido del cual también me sorprendí. El verdugo dejo de hacer lo que hacia. Me quede quieto, arrepentido de todos mis pecados, supe que era el momento final, el cuerpo del verdugo que estaba desnudo me fue arropando mas y mas y su boca, que extrañamente tocaba partes de mi cuerpo me avisaba que venia  hacia mi… y al estar cerca, sentí su aliento en mi cuello. Sabia que lo disfrutaba, que extraño ser… que extraño asesino, antes de matar a sus victimas, las acaricia y las besa, luego las ahorca! y así me quede, esperando que sus manos tocaran mi cuello y apretaran y apretaran… pero no entendí lo que paso en ese momento. Efectivamente sus manos me tomaron por el cuello, y justo antes de comenzar a apretar, su boca se unió a la mía y su lengua se introdujo en mi boca, haciendo de mi lengua una  estupenda compañera de juegos. No entendía a mi cuerpo, pero este no me respondía. Su lengua y la mía, juntas en una unión cuyo pensamiento vivo de algún ser las haría amigas de toda la vida, me hacían estremecer y su cálido cuerpo ya completamente encima de mi, le hizo estremecerse, tanto así que sus temblores tan extraños y tan fuertes le hacían sudar mucho mas, demasiado… luego se fue quedando quieto, y poco a poco se desplomo sobre mi… así duro unos segundos… pensé que se había dormido o tal vez… muerto?. No eso me dio miedo, pero en el momento que le iba a tocar, se  incorporó y supe que me miraba, por muy oscuro que era el lugar, la luz de sus ojos me llamo la atención , y luego de observarme, sonrió y se levanto. cerré los ojos, pensé que me atravesaría un puñal o me desgarraría el cuello, pero no fue así!!!. Sin abrir los ojos, sentí un aliento cálido en mi frente y un beso. y sin entender nada de lo ocurrido, se aparto hacia un  lado y se retiro del lecho… Todo estaba oscuro y de nuevo en esa oscuridad sentí miedo; ya este ser no quería matarme hoy pero estaba seguro que volvería… en cualquier momento… en cualquier momento…

Creo que habían pasado horas, demasiadas tal vez, debí caer profundamente dormido ya que no recuerdo quien pudo haber traído esa antorcha y esa bandeja que estaba a mi lado. Pero aun así, me levante y mire que tenia un caldo caliente y algo de pollo. Comí y mire alrededor, pero era una habitación redonda, que por su forma no era muy ventilada pero si un perfecto refugio para la tormenta, la cual estalló afuera mas violenta que la noche anterior, y aunque la habitación tenia una ventana  amplia, no me atreví a abrirle, me dio miedo el frío y allí aunque a merced de mi verdugo, de alguna forma irónica (claro… que podía pensar) estaba protegido. Me recosté en la cama, que ya podía observar y me entretuve a pensar quien era ese extraño ser que la noche anterior me hizo delirar, y hasta me pregunte si no se trataba de un sueño.

Pase horas y horas esperando que alguien llegara, que abriera la puerta o que me asesinaran de una buena vez, pero el eco de mi voz se perdía entre la rendija de la puerta, donde no había mas que oscuridad. Ya habían pasado algunas horas, y la antorcha estaba terminando la última gota de aceite, sabia que se apagaría de un momento a otro, y eso me hizo pensar en la oscuridad que pronto me haría compañía. Sentí miedo y me aparte al rincón de la cama y abracé mis piernas, miré la antorcha y esta por fin se apago. Al fin, casi preso de un ataque de pánico, miré por debajo de la rendija de la puerta que una luz se acercaba, y lentamente, muy despacio, luego de introducir una llave en la cerradura, abrió la puerta lentamente…

Allí vi el cuerpo de una persona que se ocultaba en una túnica oscura, cuya capa ocultaba su cabeza y rostro, estos no se veían. Pensé que era un hombre por la contextura de sus manos que pude ver rápidamente antes que apagara su antorcha y un lunar algo grande cerca de su dedo pulgar.

Todo quedo en silencio!!!  en oscuridad!!!.

Pensé de nuevo en el puñal o en la daga que atravesaría mi cuello o en una estaca en el corazón como hacen con los vampiros, pero no fue así. Su mano tocó la mía, que aunque presa de nervios no tuvo mas remedio que seguir, y me levanto lentamente de la cama, llevándome justo a la pared, y me abrazo fuertemente. La lluvia sonaba mas fuerte y cada trueno me hacia temblar. Ya al tercer trueno, su voz, muy pero muy suave (casi como un susurro) me habló al oído y me dijo que no tuviera miedo. Metió su mano entre mis piernas y toco de nuevo lo que había en medio, con un movimiento consecuente y sin parar frotaba delicadamente y me envolvía en una fuerza llena de extenso placer que nunca olvidare. El olor que despedía su piel que se mezclaba con su sudor me hacia sentir fiebre y su boca recorriendo mi cuello me hacían apretarle. Su mano tocando mis  músculos de atrás me hacían ver que era un ser tremendamente fuerte y su pecho junto al mío me hacia la respiración muy entrecortada, mi cuerpo por un momento casi se desploma, pero fue allí cuando comprobé la extraordinaria fuerza de este ser, su cuerpo sostuvo el mío y me levanto, me llevo hasta la cama y me acostó en ella, luego se fue encima de mi y de nuevo nuestras bocas formaban un juego excitante de comunicación. Cada una de ellas se alegraba por estar en contacto con la otra y su roce me hacia elevar mi condición muscular al máximo. Me besó de arriba hacia abajo, y mis gemidos ya no importaban, mas bien lo hacían moverse con rapidez y calma al mismo tiempo, su boca estuvo de nuevo humedeciendo mi entrepierna y sus manos fuertes tomaban mis antebrazos, se subió de nuevo a mi cuerpo y me besó, allí al tocar de nuevo mi entrepierna al  jugar con el, hizo que una corriente inexplicable invadiera mi cuerpo. La mente estuvo nublada, y la parte de atrás de mi cabeza se estremecía con una fuerza casi animal, los ojos se fueron hacia arriba incontrolablemente y un temblor fuertísimo le hizo apretarme para que no me cayera de la cama. Mis músculos estaban muy estirados, y sin sentir dolor alguno, un grito desahogado salió de mi garganta. Estaba siendo invadido por la muerte, lo sabia!. El temblor duro algún tiempo y en grados se fue alejando, hasta que volví casi sin sentido a la razón. Todo ocurrió muy rápido, en segundos… Luego mi cuerpo se quedo tremendamente cansado y desee con todas mis fuerzas dormir… Sentí su aliento cerca de mi boca y su calidez me hizo abrazarle. Allí supe que me había asesinado, no sentía dolor, no sentí en que momento me clavo el puñal, y a pesar de que sentía calor en mi cuello no sabia si fue que me desgarro la garganta o me dio un fuerte golpe en la cabeza. Estaba aturdido, muy aturdido.

Era extraño que sintiera esta sensación por un ser que luego de ser mi asesino, me abraza con tanta fuerza. Porque a pesar de estar muerto, lo sentía. Bueno, claro!!. eso que sentí fue la muerte, no tiene otra explicación, lo que extraño de verdad es no sentir dolor en el cuerpo, y un puñal o un estrangulamiento debe doler mucho. Aún así no quise pensar, y me fui quedando dormido… de nuevo su boca me dio un beso en la frente.

La antorcha, la comida y el gran recipiente con agua no me sacaban del asombro de lo extraño de ayer… hacia rato que me había revisado de pies a cabeza y lo único nuevo que descubrí fue una mancha de escamas que en mi vientre desaparecieron al contacto con el agua, la cual recorrió mi cuerpo de pies a cabeza no encontrando ninguna gota de sangre, ninguna evidencia que me dijera que mi verdugo me había asesinado. Pero, y la muerte que sentí?!!! eso no pudo haber sido un sueño!!!. Fue demasiado evidente y real. Pensé que tal vez el pollo o el caldo tendrían alguna sustancia extraña, ya el ogro me había hablado de que en el mundo estaban haciendo cosas extrañas que a la gente les ponía como locos.

Pensé que si estaba muerto el cielo o el infierno no podían ser como este lugar… no era lleno de nubes, ni Ángeles, ni de animales, tampoco había fuego quemando a humanos. Pero lo extraño era la sensación de estar tanto en el cielo o en el infierno al mismo tiempo. Necesitaba salir de dudas, era evidente que anoche fui asesinado, pero porque continuo en mi  cuerpo?. Esta noche lo sabré, aun así no me pueden matar dos veces… o si?.

Llegó el momento. El de la túnica oscura de nuevo me llevo a la pared, y me sostuvo entre sus brazos, mi cuerpo invadido por un extraño delirio no me dejaba pensar, ya era evidente que necesitaba cada noche el aroma que despedía el cuerpo de este ser, era necesario que mi boca se refugiara en la suya, ya no podía mas luchar con mi razón para esperar una respuesta de este ser. Mi corazón se aceleraba y mi cuerpo se estremecía a cada roce, y él lo sabia. Cada vez lo hacia mas suavemente y se estremecía conmigo a cada beso, a cada abrazo y a cada caricia. Fue allí, en un momento donde la razón de mi pasión y la de mi cordura lucharon fuertemente, donde abrí sin contemplación la ventana y un aire frió invadió la estancia. La luz de la luna y su esplendor entraron en la habitación como intrusas y yo aproveche se momento para descubrir el rostro del asesino mas extraño que había conocido. Al descubrir su rostro se rompió la capa de su cuello y la túnica oscura resbalo dejándole el torso desnudo. Era un hombre de rostro grave y grueso, las arrugas de su frente eran muy marcadas, el cabello negro y espeso así como sus cejas ocultaban la dulzura y tristeza de su mirada, así como también una fuerte vitalidad. Sus espesas barbas y bigotes daban el toque masculino que yo sospechaba y sus ojos grandes e intensos derrumbaban al mas fuerte. Me observo contrariado, y con decepción bajo la mirada y comenzó a subir su túnica sobre sus hombros, pero le detuve!!!!. Le tomé el mentón con mi mano y subí su rostro junto al mío y le besé. Fue intenso, muy intenso. Mi mano comenzó a desatar el cordón que sostenía su túnica por la cintura y esta cayó al suelo completamente; dejando el cuerpo de ese hombre a merced del frió y de la luz de la luna que estaba sobre el.

No tenia la postura de un cuerpo atlético, como los del ogro por ejemplo, no tenia la división de los músculos del pecho, ni la dureza de su estomago o vientre… pero su piel era mucho mas suave, además estaba protegida por una gran cantidad de vellos que le rodeaban por completo por todos lados, y sus piernas, que si eran de roble, sostenían un ser ancho, grueso y con una carga fuerte de belleza, la misma que descubrí esa noche gracias a la luz de la luna.

Esa noche conocí el amor, y conocí mucho de lo que estaba ignorante, sentí que estaba en un mundo diferente y aunque algo triste, lleno de infinito placer. Las noches del ogro ya no pasaban por mi mente y solo la ansiedad de esperar las nuevas noches hacían de mi un ser lleno de alegría. La muerte que esperaba llegaba en la forma que sentí el primer día, y luego de muchos rodeos y golpes de cabeza, así como de sentirme culpable, pecador, indecente, inculto, tonto, avergonzado…pero feliz. Supe que la muerte que yo sentía no era mas que el desahogo sexual. El mismo que noche tras noche sentía con el Monje, el mismo que me hacia desearle mas. Me enseñó la verdad del amor, me enseño a recorrer su cuerpo, a explorarlo, me enseñó la verdad del amor, del cuerpo, me dio su ser, y fue mío, y así por mucho tiempo yo fui para el su felicidad. Ya cada vez que la muerte llegaba y me inundaba, estaba dentro de el como me había enseñado, los sonidos que salían de su garganta y que yo ahogaba con mi boca alzaban con una fuerza descomunal todos mis músculos y su placer se dibujaba en el rostro cuando me veía.

Noche tras noche el amor nos visitaba sigilosamente, lleno de verdad, de bondad, de pasión… Una de esas noches, cuando el cielo iluminado nos ofreció un singular panorama del bosque cuya extensión vasta era infinita, me ofreció un paseo silencioso y erótico mientras a mi espalda me abrazaba mirando el espectáculo. Al tomar mi rostro sobre sus manos, supe que la extraña muerte le había llegado, y sus blancos dientes relucientes dejaron en su rostro una sonrisa maravillosa, sus ojos cerrados me invitaron a besarle y su cuerpo cansado se desplomó sobre el mío. Así estuvimos unos minutos, le bese la frente y el durmió tranquilo en mi pecho.

Hace ya varios años que fuimos descubiertos en el bosque por el avatar quien fue ayudado por el maligno ogro con el que viví hace tiempo. Esa noche mi amante fue enviado a América donde esta noche escapo, por decir del avatar, ya que tuve que ordenarme Monje por su mandato.

Esta noche sé que el ogro y él estarán encerrados en un juego de pasión y lujuria donde siempre se sumergen, pero por una invitación del avatar (firma que yo falsifiqué) están invitados una gran cantidad de personas del pueblo, las mismas serán llevadas por mis amigos en el monasterio y las puertas de la habitación del bacanal donde estarán los susodichos solo serán abiertas si le dan un empujoncito (con la ayuda de mis amigos Monjes, claro esta). Mañana será otro día…

Fin.-

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