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La trampa

Trabajo como Diseñador Gráfico, siempre me han llamado la atención las formas de los objetos y las imágenes en general. Combinar líneas, colores y texturas en un contexto es de verdad mi mundo. Una tarde que venia saliendo algo exhausto de la oficina, veo como al final de la calle un hombre esta parado, como esperando a alguien. El taxi que yo había llamado para que me recogiese estaría por llegar, pero era tal mi impaciencia por llegar a casa que los minutos pasaban muy lentamente… coño el taxi no llega!. Mi mirada iba y venia de ambos lados de la calle, y nada que se ve un condenado taxi con una banderota en las puertas, que eran la identificación de la línea de taxis que siempre utilizo. Lo que si pude notar era que el tipo que estaba al final de la calle ya no estaba, tomando en cuenta que durante varios minutos estaba allí, y creo que hasta me estaba mirando, pero que coño… con tanto cansancio y tantas ganas de irme de allí no creo que despierte interés en nadie.

Al regresar la mirada veo que el taxi al fin llega.

-Qué pasó que se tardó mas de lo esperado?, pregunté al chofer.

-Disculpe amigo, es que me dieron la dirección equivocada, como unas dos esquinas más

allá, donde termina la calle…

-¡O sea que tu eras el que estaba parado allá!, le dije con asombro y rabia…

-Si, yo estaba esperando que llegara quien había pedido el servicio, pero nada… entonces

opté por llamar de nuevo a la central y me corrigieron la dirección, resultando ser usted el

pasajero a quien tengo que llevar…

-Mira (le dije), vamonos de una vez que estoy loco por llegar a mi casa.

Este personaje me resultaba, en cierta forma, conocido. Vaya uno a saber de donde… era de aspecto sencillo, por su cara diría que estaría rondando los 40 años de edad. En el rostro se dejaba ver una sombra de barba bastante oscura, supongo que es de los que se tienen que afeitar dos veces al día. Como estaba sentado se notaba bastante su contextura mas o menos gruesa, con un pecho abultado y una barriga que no se notaba nada mal. Al ver una de sus manos al volante (la derecha) esta se notaba rellenita, con bastantes pelos entre los nudillos de los dedos. Sin mediar mas palabra me subí al taxi, el cual era mas o menos nuevo. Por dentro se respiraba un suave olor a tapicería recién hecha.

Vivo en un pequeño apartamento a unos 3 kilómetros de mi trabajo. De vez en vez me voy en buseta, ya que hay una que pasa justo enfrente de la oficina y me deja a unas dos cuadras del edificio donde vivo, pero hoy es un día en donde no estoy dispuesto a lidiar con gente de pie, y menos con paradas cada 2 minutos para poder llegar con suerte en una hora… En mi hogar cuento con las comodidades necesarias para un hombre soltero, y también tengo un pequeño mueble con varias botellas de licor. Mi impaciencia por llegar y servirme un trago de brandy era demasiada, pero el aire acondicionado del taxi y su mullida tapiceria me tranquilizaron un poco…. ya había oscurecido. En eso…

-Amigo, que olor es ese como a quemado?

-No sé, déjeme estacionarme un momento…

El chofer paró el carro, ya faltaban solo unas cuadras para llegar. El olor era como a plástico quemado, e incluso pude notar como un leve humo blanco se colaba por las ventanillas del aire acondicionado. Nos bajamos y el chofer subió el capó del carro.

-Creo que se quemó el cable de corriente del radio… comentó amargamente el tipo.

Coño, tan cansado que iba yo, y este pendejo viene a amargarse porque el radio se le jodió… De inmediato tomé la decisión de pagarle, y de largarme de ahí para caminar hasta mi casa.

-Mira, aquí tienes el monto que me ibas a cobrar. Lamento lo del radio, pero espero no

tener que volver a montarme con un chofer que se angustia porque su radio se le jode…

El tipo me miró como regañado, y aunque esperaba una mala respuesta de él solo me dijo que lo que se le había dañado era el radio de comunicación con la central de la compañía de Taxis….

-Ahhh, coño, esté bueno… disculpa (le dije bastante apenado)…

-No se preocupe, mire usted sabe si por aquí habrá algún teléfono público?

-Realmente el último que conozco lo dejamos atrás hace rato. Ahora, es muy urgente que llames o que???

-Lo que pasa es que cuando hay estas emergencias uno debe reportarlas de inmediato, además creo que no voy a poder circular ya que debe haber un corto circuito. Si sigo andando así con las luces prendidas puede pasar algo peor…

Lo que faltaba pues, yo loco por llegar a mi casa, el taxi que contraté se jodió faltando unos metros para llegar y este tipo sin poder hacer nada. Para completar, mi celular había consumido por completo su batería…

-Mira amigo, vamos a hacer algo. Falta poco para llegar a mi casa, creo que lo mejor será que prendas el carro y me lleves hasta allá, le das poco a poco sin encender las luces y al llegar yo puedo prestarte mi teléfono, te parece???

-Si, se lo agradezco…

Acto seguido comenzamos de nuevo la marcha. Justo cuando estábamos frente al edificio, el carro comenzó a hacer un ruido extraño ya  despedir un fuerte olor a quemado otra vez…

-Bueno, ya llegamos. Si el mal es mayor, de todas formas llama para que te vengan a auxiliar, le dije…

En eso el tipo cerró el carro con intenciones de subir conmigo al apartamento. Tuve que hacerlo desistir de la idea, y el mejor argumento era que no lo conocía. Yo iría a buscar el teléfono; que era inalámbrico y debido a que vivo en un primer piso no habría problema para él comunicarse… Entendió la situación y de inmediato fui por el teléfono.

Lo noté bastante nervioso cuando hablaba, y cuando dejó de hacerlo me miró como con cierta angustia.

-Me dijeron que me quedara aquí, y que vendría una grúa en unas 3 horas ya que otro de los Taxis se había dañado fuera de la ciudad…

-Verga!, le dije. ¿Y es que solo tienen una?

-Pues si, es una compañía pequeña…

No sé si era lástima o ganas, pero se me ocurrió que este carajo podía meter el carro en el puesto que yo tengo en el estacionamiento. Y luego la mete comenzó a imaginarse otros escenarios…

-Vamos a empujar el carro hasta el puesto que yo tengo… le dije.

Comenzamos a mover el carro, el con las manos sobre el volante y la otra empujando desde la puerta y yo atrás. Rápidamente lo estacionamos.

El tipo, vale decirlo; no estaba mal. Pude notar como sus piernas eran gruesas, con un culo mas o menos grandecito. De pantalón este tipo debía meter fácilmente talla 40. El uniforme no le iba mal, y de paso los pantalones eran de una tela como gabardina, lo que dejaba notar un redondo bulto que quizás escondería algo bien ansiado por mi desde hacia tiempo.

Yo soy especialista en mamarme una buena tranca. Nadie que haya pasado por mi boca se puede quejar, eso si: Exijo lo mismo. Ojo por ojo, diente por diente… o debería decir lengua por güevo…

-Mira amigo, sube hasta mi apartamento, en la sala hay una tremenda ventana que da hacia la calle. Estamos pendientes para cuando la grúa llegue y así no tienes que esperar abajo, te parece?

-Bueno, coño me disculpa entonces la molestia…

Subimos y en eso noté como el cansancio había desaparecido por completo de mi organismo. Deben ser las ganas de tirarme a este tipo, o no sé que coño pueda ser…

Entramos, le dije al chofer que se sentara en la sala mientras yo iba al cuarto a cambiarme de ropa. Este tipo me inspiraba confianza, pero había algo extraño en él. De todas formas, si algo llegara a pasarme sé que el vigilante del edificio algo tendría que decirle a la policía…

Cuando salgo del cuarto veo, para mi mayor sorpresa; que el chofer se había quitado la corbata y desabotonado la camisa.

-Coño, menos mal que no eres confianzúo, le dije…

-Ah, disculpe… es que esta haciendo calor y como estamos entre hombres…

-No no, tranquilo… es más, te ofrezco un trago de brandy, para que se te terminé de ir la arrechera y la angustia por lo del carro…

-Ah bueno, échele pichón!

Comenzamos a tomar poco a poco, empezamos a hablar de trivialidades. Resulta que este tipo siempre iba a recoger a alguien que trabaja en otra oficina cercana a la mía, esa era la razón por la que me parecía conocido; ya que al yo bajar a la parada él siempre me veía. Yo si noté como en dos o tres ocasiones que había un chofer de taxi frente a la oficina esperando a alguien. La conversación se extendió por una hora, y el brandy empezaba a dar una extraña y agradable sensación. Raúl, que así se llamaba el taxista; lucía tremendamente bien. Su camisa abierta dejaba ver un pecho parecido a una alfombra, era tetón y podría asegurar que era peludo en todo el cuerpo a juzgar por el pecho… Tenía las cejas algo gruesas, y los ojos eran muy negros. Noté que la boca era mas o menos gruesa, parecía un portugués…

-Raúl, si quieres quítate toda la camisa. Yo voy a hacer lo mismo, esta franela me da calor….

Yo soy gordo, desde que era un niño mi afición principal fueron los placeres de la buena mesa. A mis 40 años de edad luzco unos buenos 105 kilos enfundados dentro de un metro con setenta y cuatro centímetros. A los trece años comenzaron a salirme vellos en todo el cuerpo, pero fueron aumentando en el pecho, la barriga, las piernas y las nalgas. Sin embargo, aún con todo y mis kilos, siempre he sido bastante dinámico. Y a la hora del sexo, me vuelvo una fiera. He tenido muchos encuentros furtivos, y solo 3 parejas estables. Lo que mas me hace gozar es, definitivamente, mamar y ser mamado. Me han penetrado muy poco, y aunque yo disfruto cuando me cojo a alguien por lo general prefiero hacer lo que los americanos llaman el “mouth fucking”, es decir: Cojerse a alguien por la boca.

Coño, Raul semidesnudo era todo un espectáculo. No me equivocaba, este tipo tiene una de las espaldas mas generosamente peludas que yo haya visto antes… Los brazos eran fuertes, y las tetas eran grandes pero firmes. Las tetillas lucían un color carne oscuro, y si… eran cubiertas por pelos.

En ese momento Raúl me miró con algo de pena, se le notaba… pero en su mirada podía notarse interés. Yo también estaba sin nada encima, a excepción de los boxers que cargaba puestos.

Nos acercamos a la ventana a ver si llegaba la grúa, claro faltarían unas dos horas para que eso ocurriese. Seguíamos conversando, cada uno con una copa de brandy en la mano. Ambos estábamos mirando hacia fuera, con nuestras cinturas pegadas a la pared. Cuando decido retirarme a preparar algo ya que el hambre apremiaba, le dije a Raúl que me acompañase a la cocina. Me dijo que no podía…

-Coño Raúl, deja la angustia que la condenada grúa no viene todavía…

-Es que no es por la grúa, es que este brandy aparte de marearme…

En eso, al darme el frente veo como una erección asomaba indiscretamente por sus pantalones. Le noté apenado, pero al mismo tiempo como esperando algo. Le dije que era normal, que el brandy tiene esos efectos… en eso veo que el carajo se acerca caminando toscamente hacia la cocina, y sin decir nada me abrazó.

Comenzamos a besarnos, yo cerré los ojos pero de inmediato los abrí. Vi que los suyos se mantenían cerrados y demostraban, aún cerrados, bastante placer.

Raúl besaba bien, realmente bien. Yo me preguntaba en ese momento si este carajo era gay, o bisex, o el brandy estaba envenenado… qué coño!. Nuestras lenguas se iban entrelazando, y el sabor a brandy comenzaba a dar paso a un sabor de hombre, de machos unidos por la boca; ambos mezclando sus fluidos para gozarse el uno al otro… Sentía sus manotas acariciar mi espalda, y las mías cruzaban su espalda para acariciar su cabeza. De una vez se separó de mi boca y comenzó a chuparme suavemente las orejas. Su respiración era profunda y cálida. Con voz entrecortada me decía que yo le gustaba que jode, que desde que me vió por primera vez le había llamado mucho la atención… Me separé de él en forma un tanto brusca…

-Como es la vaina?, acaso me conoces o algo?

-No te conozco, es que las veces que me tocaba ir a buscar al tipo del edificio te vi varias veces, y de verdad no hallaba como caerte. Fue hoy que para mi sorpresa me dijeron que fuera a buscar no al mismo tonto de siempre, sino a otra persona que resultó siendo tu…

-Y porque carajo no estabas enfrente del edificio sino al final de la calle?, le dije.

-Porque estaba un poco asustado de no saber como manejar la situación, así que fui a preparar el carro un poco más allá… Coño yo iba pensando cuando carajo empezaría el olor a quemado del cable que dejé suelto…

-O sea, que esa vaina fue una trampa????, y la llamada telefónica???, y la grúa???

-Ninguna de esas vainas es verdad. Lo que si es verdad que tendré que meterle mano al carro mas tarde, ya que si no me voy para la central de la compañía con el carro en buen estado me botan en el acto.

-Mmmm, fíjate la vaina, pensé…

-Todo esto era para poder inventar algo para estar mas tiempo contigo, pero no pensé que la cosa iba a llegar a estar aquí como ahora estamos, ves?

En ese momento pensé lo peor, que este tipo me quiere atracar, que a lo mejor es uno de esos locos sueltos con ganas de matarme. Pero algo me decía que el carajo no era de esos, algo extraño me lo sugería… así que me dije: Total, si me va a joder que primero me dé placer…

-Mira Raúl, y hablando de meter mano…

Continuamos besándonos, yo haciéndome un poco el pendejo y él agradeciendo el que no le hubiera metido su coñazo por embustero, o por no haber intentado esa trampa antes…

El tipo me bajó los boxers mientras continuaba besándome, cuando me dí cuenta tenía mi güevo dentro de su boca. Coño!, que vaina mas sabrosa nojoda… debo confesar que este tipo sabía como mamar, era todo un campeón. Me costaba contenerme para no acabar. Mis 15 centímetros cabían completamente dentro de aquella suave cueva, húmeda y caliente, con una lengua que lo cubrían todo y que succionaba mi verga como queriéndome ordeñar… No más pasaron unos 5 minutos cuando, de un solo golpe; saqué mi güevo y le acabé encima de la cara…

Raúl cerró los ojos, y ví en su rostro empapado en leche como una sensación de bienestar.

Luego me miró como agradecido, y me pidió el baño para lavarse la cara. Al regresar yo estaba tendido en el sofá, esperándolo para darle lo suyo. Venía completamente desnudo, ya que aprovechó para terminar de desvestirse en el bañó según deduje.

El cuerpo completamente desnudo de Raúl era supremo, las piernas totalmente peludas, y encima de la verga una tremenda mata de pelos negros, negrísimos… su güevo era bonito, aunque no venía parado se veía atractivo, y se gastaba unas tremendas bolas.

Se me abalanzó encima y comenzó a besarme de nuevo, totalmente encima de mi cubriéndome por completo. Rápidamente se incorporó sobre sus rodillas y me metió su güevo dentro de la boca, estaba fláccido y tenía buen sabor aunque estaba húmedo ya que el muy cabrón se lo había lavado en el baño, estaría lleno de babita, pensé; y olía a limpio.

Mientras él me miraba desde arriba como yo se lo mamaba y confundía mis bigotes con su pelambre al tragármelo completico, sentí como se iba poniendo erecto poco a poco… Cuando lo estuvo por completo era todo un señor güevo, mediría unos 16 centimetros y era bastante gruesecito. Justo como a mi me gustan…

Lo chupaba con fuerza, me lo sacaba con la mano derecha para apreciarlo y de paso lamerle las bolas, mientras con la mano izquierda le acariciaba las tetillas paradas y suaves… En eso Raúl agachó un poco el cuerpo y se apoyó en sus dos manos sobre el sofá. Comenzó así un vaivén lento al principio, para luego convertirse en una agradable tortura…

El ritmo era simétrico, y el güevo entraba y salía de mi boca hasta que decidí apretarlo para evitar que saliera, logrando que lo moviera para que el roce con mi lengua y el cielo de la boca le diera aún más placer….. de repente los movimientos se hicieron más rápidos, más, más…………

-Coño!, vergaaaaaaa!!!!!!!!!!

Torrentes de leche se disparaban desde la verga de Raúl dentro de mi boca, sentía la sensación de sabor amargo y dulzón inundando mi garganta. Me tragué aquel güevo embadurnado en semen, mientras succionaba sentía como las últimas gotas iban a parar a mi traquea para luego bajar completamente… Raúl no dejaba de gruñir del placer y seguía moviéndose frenéticamente…

Me lo sacó, y vi a ese güevo que segundos antes estaba en plena acción ahora como descansado y reposado luego de semejante paliza…

Pero la batalla apenas comenzaba. De inmediato Raúl me besó, sin importarle que aún mi lengua contenía restos de su leche. Nos fundimos en un beso largo, con nuestras lenguas saboreándose una a otra… dejó de besarme y fue bajando poco a poco, yo tenía de nuevo mi verga a reventar… pero no era ese su objetivo. Aunque si me la lameteó, vi que con malicia y sin dejar de mirarme a los ojos me fue subiendo la cintura y comenzó a mamarme el culo…. coño que vaina tan buena, me decía yo. Era una de las mejores mamadas de culo que yo había recibido en mi vida. Su boca cubría por completo mi ano, y su lengua trataba de penetrarme suavemente. No sé si era que estaba lo suficientemente relajado, o que su saliva tenía poderes mágicos, pero sentí como unos 3 centímetros de lengua penetraban mi culo con un mete-saca frenético. Era de verdad sabroso y sin comparación a nada que hubiese experimentado antes…..

Comenzó a hacerme la paja sin apartar sus ojos de los míos…. yo estaba a punto de reventarme, y cuando asomó a mi cara el rictus propio del orgasmo, muy sabiamente Raúl comenzó a mamarme el güevo…. no pasaron 3 segundos cuando comencé a gritar del placer, llenando su boca de mi leche……. el ritmo de las mamadas era intenso, casi creí que me quería arrancar el güevo con semejantes chupadas….. mientras acababa le agarré la cabeza con ambas manos y la pegaba aún más a mi cuerpo, al final el comenzó a lamerme las bolas mientras el güevo seguía bien adentro… fue una especie de cierre de oro.

Ambos nos fuimos al baño, y mientras nos duchábamos me dijo que era divorciado; que desde hacia unos 3 años sentía que no podía disfrazar más sus verdaderos gustos y que desde entonces frecuentaba a un amigo que lo “inició”, al que él llamaba su “segundo frente”. Este amigo se había marchado de la ciudad hacia unos 2 meses, y desde entonces no había tenido sexo con más nadie.

-Raúl, cuando quieras puedes venir.

-Ok, sería posible venir los sábados en la mañana?, es que los tengo libres…

-Coño, le dije… Mañana es sábado!, o sea, que mejor te saldría quedarte esta noche

conmigo…

-Y el carro?

-Tranquilo, yo te ayudo… a seguir la trampa….

Comenzamos a reírnos, y al ver como su cuerpo con el agua lucía aún mas atractivo, me agaché y empecé a mamarle las bolas….

FIN

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