Archive for enero, 2007

Un oso vasco

Miércoles, enero 31st, 2007

Los montes del Baztán nunca fueron escenario para mis juegos infantiles, jamás antes había visitado aquellos lugares llenos de vistas maravillosas, donde bosques de castaños centenarios escondían secretos guardados en los troncos y prados de hierbas delicadas se echaban a rodar desde lo alto de las cimas que conformaban el valle.
Mi amiga y yo habíamos ido por queso en su viejo Peugeot  lleno de cachivaches y donde el polvo nos hacía estornudar cada vez que la orografía del terreno nos obligaba a tomar una curva. El día era espléndido, el sol separaba cada brizna de hierba, se filtraba entre  las hojas de los avellanos preñados de brotes tiernos que apuntaban hacia arriba.
Susana me había dicho que los quesos de Miguel eran famosos en el valle, que muchos de sus amigos habían pasado por allí conducidos por ella para degustar los productos que el pastor hacía en la soledad de su caserío. Yo estaba algo hambriento, eran ya casi la seis de la tarde y hacía más de una hora que habíamos ingerido una frugal comida en un bar de Elizondo. Creo que Susana podía oír mis borgorigmos desde el asiento del copiloto sin acercar la oreja.
“Un par de curvas más y habremos llegado“, dijo impaciente. En efecto, tras unas zarzamoras que se asomaban en la última curva vislumbramos el caserío de Miguel. Era bastante grande, con una pequeña huerta y dos perros desgreñados que salían alborozados a nuestro encuentro, empujando con sus ladridos el coche cuesta abajo. Con los ruidos del motor y de sus perrunos vigilantes el pastor salió. Bajamos del coche después de dejarlo junto a la cuneta sin acercarlo al borde. No solía pasar gente por allí, por tanto, no haría falta empeñarse en dejar sitio. Miguel se acercó con una gran sonrisa. Susana, como siempre, saludaba a sus amigos con dos besos afectuosos y esta vez, además, con un gran abrazo. A mí un escueto pero fuerte apretón de manos me sirvió para percibir la calidez y fortaleza de un hombre que frisaría con los sesenta, no muy alto pero grueso, de fuertes y velludos brazos, con poderosos pectorales que el tiempo todavía no había derrotado.

- Me alegro de verte por aquí…- saludó el pastor.
- Sí, ¿cómo estás Miguel? Hacía bastante tiempo… Desde marzo ¿no?

El pastor vestía unos arrantzales desgastados, un jersey azul de cuello de pico y unas zapatos sucios de estiércol. La cuadra que contenía las ovejas se veía a pocos metros, no era difícil adivinar en qué andaba ocupado.
Nos invitó a pasar al interior. En eso Susana recibió una llamada de teléfono. Se alejó unos metros mientras yo ponía atención a lo que Miguel decía. No sabía nada de la vida en un caserío. El hedor me resultaba insoportable lo mismo que la visión de una cerda gorda hozando en un montón de desecho que se amontonaba junto al corral. Aunque disimulando mi disgusto iba a preguntar por la forma de criar a los cerdos cuando Susana volvió hasta nosotros. Alguien que no identificó le había comunicado que tendría que bajar a Elizondo porque finalmente y tras dos semanas de espera el agente inmobiliario con quien había concertado una cita hacía un mes había encontrado por fin un hueco para atenderla. Según nos hizo saber otra reunión había sido cancelada y  la oportunidad era inmejorable. Le dije que podría marcharse con toda tranquilidad, que no pasaba nada, yo cogería un par de quesos y bajaría por algún sendero hasta el pueblo.

1. Sí, desde luego, yo le enseñaré el camino, marcha tranquila – la tranquilizó Miguel.

Miguel parecía un hombre firme aunque tímido. Al quedarnos solos noté que su actitud era otra. Aunque no parecía tener reparos a atenderme con cortesía no hablaba tan fluidamente como hacía unos instantes. Entramos  y me enseñó la puerta que daba paso a la habitación donde guardaba los quesos mientras se curaban. En ese momento se sentó en el banco de madera que había en el zaguán y se calzó un par de zapatillas de casa. Miguel era un señor fuerte, con muslos recios que quedaban de manifiesto ahora, al sentarse. Abrió las piernas y se sacó por arriba el jersey. Al hacerlo se desabrochó un par de botones de la camisa que dejaron al descubierto un impresionante bosque de pelos largos negros y grises que se le arremolinaban bajo la garganta. Miguel me miró y algo sonrojado se abrochó de nuevo. Yo no dije nada. Sin embargo, mi intuición me decía que aquel hombre en el fondo no deseaba quedarse ahí a solas conmigo.
Un pastor homosexual sexagenario en los montes del valle del Baztán… Cuánto tiempo desde la última vez… Quizás… Jamás antes había sentido tanta frialdad e indiferencia ante un encuentro con otro hombre gay. Tal vez su edad –podría ser muy bien mi padre-, tal vez aquel lugar o lo inverosímil de la condición sexual del pastor.
Miguel se incorporó y me enseñó la sala donde guardaba los quesos. No mostré demasiado interés, tal solo traté de mantener una conversación coherente aunque mis ojos ya no se iban a los quesos sino a cada articulación, a cada músculo de aquel fornido vasco solterón. Yo cada vez mantenía más los silencios y contra toda lógica el hombre iba hablando más y más rápido pero nunca mirándome a los ojos. No puedo reproducir aquí la conversación, sólo recuerdo que una descarga me recorrió el espinazo cuando me invitó a la cocina a tomar un trago de txacolí.
No sé cuánto tiempo pasó, pero hacía tiempo que la botella se había quedado vacía, junto al cenicero, mientras la segunda iba ya buena. Miguel me miraba algo más relajadamente. Hacía calor y me quité la chaqueta del chándal. Él hizo lo propio pero esta vez no se desabotonó la camisa. Podía percibir su olor a sudor, sus pezones que se clavaban en aquella camisa roja, a cuadros. Pedí un vaso de agua, el vino me estaba siendo insoportable. Miguel se levantó solícitamente a traérmelo y en el intento tropezó con un garrafón que había junto a la mesa. Me levanté pero para cuando quise echarle la mano el hombre ya se había dado un golpe morrocotudo en la rodilla. Comprobé entonces que el alcohol ya corría campante por nuestro torrente sanguíneo, el de los dos, porque me resultó difícil agarrar a Miguel sin titubear y este a gatas se esforzaba por ponerse de pie.
Al acercarme a su rodilla él me cogió de la mano para incorporarse. Se puso de pie y sentí entonces un irrefrenable deseo: sin pensar le besé en la boca. Su cuerpo emanaba un olor muy masculino y mi lengua buscaba la suya sin éxito. El cuerpo de mi amigo se quedó petrificado y durante los cuatro o cinco segundos que duró aquello no vi señal alguna de que eso fuese deseado por mi pastor. Me detuve, me alejé primero unos centímetros de su cara, luego retrocedí unos pasos. Miguel miraba hacia el suelo, inmóvil, sin decir nada.  Creía que mi cuerpo estaba siendo atravesado por dos varas de hierro que los encofradores usan para construir las columnas de los edificios. Reculé aún más y tragué saliva por dos veces. Un escueto “perdón, yo sólo pensé, Dios…, perdóname“.
En todos  mis encuentros frustrados jamás hubo ninguno tan desafortunado. Me fui a la puerta y antes de salir exhalé un suspiro profundo y denso que se quedó pegado a las piedras de la pared. Cerré la puerta y salí nerviosamente. En ese momento escuché algo ininteligible. Frené en seco dispuesto a repetir mis disculpas.
Volvió a oírse algo pero esta vez pude distinguirlo aunque con dificultad. Las paredes eran gruesas y la puerta compacta: la voz no había salido tímidamente de Miguel si se había podido oír así de claramente.

1. No te vayas. Pasa. Tenemos que hablar – dijo con la voz decidida.

Yo deseaba a aquel hombre, quería tenerlo junto a mí, escucharle, no era ya tener su cuerpo y adueñarme de sus secretos, quería acariciarlo, invitarle a tener el mío. Estaba tan excitado y tenía tanto miedo de entrar, tantos oscuros recovecos dentro de mí… Finalmente abrí y encontré a Miguel sentado a la mesa, mirándome, esta vez de frente, sin tapujos.

1. No sé por qué has hecho esto, antes… quizás… yo he querido también decirte algo…- dejó escapar Miguel
2. Lo siento
3. No lo sientas- reconoció.

Y comenzó a resbalar una única lágrima por aquella barba pungente y cana. Me levanté y lo acerqué a mí. Me pareció que había estado escuchando una voz transparente, tan leve como la de un niño que acaba de pedir un caramelo a un desconocido.

1. Jamás he hecho esto antes – espetó.

Aquella confesión tan escueta había revuelto definitivamente mi cuerpo. Le acaricié la cabeza y me abrazó. Le ayudé a incorporarse y me indicó que le siguiera. Fuimos arriba, a su habitación. Le dije que se tendiera en la cama, que se tranquilizara, cerré la ventana y volví los postigos. La luz apenas entraba, no podía ver el cuerpo de mi amante que me esperaba. Le desabotoné la camisa despacio, de abajo arriba. Al tiempo que lo hacía notaba la inmensa pelambrera que yo no podía imaginar escondieran sus ropas. Mojé mis dedos índices y los moví  alrededor de la aureola de sus pezones, primero; luego los lamí delicadamente mientras él giraba la cabeza de un lado a otro sin atreverse a decir que parara. Sus tímidas manos palpaban las mías que bien separadas de su cuerpo me permitían bajar hasta un increíble torso de macho. Su respiración se agitaba. Acerqué mi lengua a su tripa algo prominente, tenía dificultades para sentir su piel pues el vello era tan abundante  que se me metía entre los dientes y me impedía seguir pero entonces él en tono de súplica dijo:

1. Continúa, ahora no pares ya, segi segi mutil – musitó entrecortadamente.

Aquellas palabras que entonces no comprendía me animaron a seguir. Mis manos se extendieron por su cuerpo, que masajeé con fruición. Sus sobacos enmarañados se estremecían cuando jugueteaba con ellos pero nada comparado a lo que pasó después. Le bajé la bragueta y sin sacarle sus partes le lamí el calzoncillo, le dejé toda la saliva de que fui capaz pero entonces Miguel se giró y se puso boca abajo. Aquello iba bien, mi polla me dolía, la presión sobre el pantalón era demasiada pero esperé. Le hice sentir mi rabo contra su culo a través del pantalón, moviéndolo contra él. Él dijo que lo hiciera, que tenía que seguir adelante y que tenía ganas de sentir de nuevo aquello dentro de él. Quedé perplejo pero no pregunté. Le bajé bruscamente los pantalones hasta los tobillos pero no quería perderme el espectáculo. Fui a la ventana y la abrí, me di la vuelta y pude ver entonces aquello: un culo redondo como una rosquilla, prieto como un pancake y ¡cielo santo!, peludo como nunca había visto. Me arrodillé, separé sus glúteos y repasé su raja desde el perineo hasta la rabadilla. Se estremeció sin dejar escapar un solo gemido.
Le propuse ir al lavabo. Le haría encantado un baño de asiento mientras exploraba su agujero. Se sentó en la cama, se puso de pie para subirse los pantalones pero no le dejé. Él no decía nada pero ocultaba su pene. Obedeció, le agarré de su mano y nos introdujimos en el baño. La ventana era pequeña y daba a unos frondosos castaños que no dejaban pasar mucha luz. Aún así Miguel me dijo que corriera la cortinilla, cosa que hice sin rechistar. Reculó hasta el bidé y se sentó con las piernas abiertas. Me arrodillé delante de él y le besé de nuevo. Esta vez mi viejo sí colaboró, movió su lengua como si nunca lo hubiera hecho antes, saltaba en mi boca, hacía piruetas con la mía enroscada en ella, abríamos y cerrábamos la boca dejando escapar un hilo de saliva que pronto sentí en mi mentón. Aquellos besos de agua hablaban por nosotros. Luego Miguel paró y separó más aún las piernas.

1. Tócame las pelotas. Ahora. Son tuyas. Haz lo que quieras pero hazlo ya, vamos… chaval… – se impacientó.
2. Bien, pero… bésame de nuevo – dije tranquilizándole.

Con su lengua en mi lengua estiré el brazo hasta toparme con un pene grande y grueso, aún semierecto,  camuflado en un pubis muy peludo, simiesco. Exploré con mi dedo anular y corazón el bálano, acaricié su meato bajando hacia su escroto que colgaba diez o doce centímetros. Aquellos testículos se bamboleaban como péndulos mientras en mi boca la danza continuaba. Un olor fuerte ascendía por mi nariz mientras ya en su culo mis dos dedos masajeaban su entrada despacio, apartando en su camino un ensortijado revoltijo de vello. Miguel había sido capaz a tientas de encontrar el bote del jabón que me daba para que le trabajara su ano. Con un buen chorrotón en mi mano le unté bien su entrepierna, no sólo su agujero. Le froté adelante y atrás, deprisa y despacio. Miguel estaba enloquecido y yo sólo quería follármelo. La ternura se estaba disipando entre jadeos y con aquella sensación velluda entre mis dedos.

1. Levántate y ven – afirmé imperativo.
2. Dame la toalla – me dijo.
3. No, te quiero así, empapado. Así mi polla entrará suave y te haré sentir el cielo en tu culo.

Con la luz encendida pude ver cómo mi amigo sentía cierto pudor. Trataba de ocultar su rabazo con la camisa. Rápidamente me arrodillé y la engullí hasta que me dieron un par de arcadas. La saqué y Miguel me pidió que siguiera. Pero quien mandaba era yo. Lo agarré del miembro y lo devolví a la cama. Él obedecía como un colegial, se tumbó y siguiendo mis órdenes separó sus carnes. Con ambos dedos índices agrandó su agujero para que la penetración fuese más efectiva.
Le di por el culo con tanta intensidad que los jadeos de mi abuelo se podrían oír fuera pero le daba lo mismo, a mí tampoco me importaba, le metí la polla hasta dentro, le aplasté mis pelotas con violencia contra su frontón y Miguel arqueándose como un felino que se estira después de la siesta separó sus piernas y me mostró aún mejor la entrada a su cuerpo, velludo, potente con dos muslos que parecían los de un toro, una espalda tan bien musculada en la mitad superior que bien podría sujetar un par más de tíos que fueran a encularle. No me quedaba mucho para correrme pero él necesitaba un descanso, su pene se había empequeñecido. Entonces la saqué con cuidado pero le volteé y sin pedirle permiso me subí sus piernas a los hombros, me incliné hacia delante y le penetré sin pestañear. Miguel acercó su cabeza y me besó, mordió sus labios y me miró como una puta vieja, encelada. Estaba desbocado. No podía imaginarme a aquel anciano casi, vendedor de quesos, que se estuviera comportando así, como un experto culo pasivo, cariñoso, que además despertaba en mí ternura y pasión por igual.
Los minutos corrían. Miguel colocó sus brazos estirados sobre su cabeza y me dijo entonces que sin sacarla me tumbara en la cama, que quería saber como sería cabalgar sobre mis lomos con mi polla enchufada. Con más habilidad de la esperada lo hicimos, separó bien sus piernas y con una sonrisa comenzó a subir y bajar. Yo casi moría de placer, no podía mirarle pero esta vez él me obligó a hacerlo, y con un semblante serio se frotó su pecho osuno, estirándose los pelazos hasta arrancárselos. Aquello me desnortó y como un potro enfurecido le levanté por los aires mientras lanzó un quejido que se clavó en el techo. Luego vino otra embestida y una tercera.
La polla de mi viejo osazo era un ariete venoso, lleno de accidentes. Ahora era yo quien quería sentirla pero no lo consintió. Comenzó a sacar la lengua y a salivar, mojándose los labios y diciendo algo en euskera que no comprendí en absoluto. Cogió su polla y abrió la boca. Deseaba que me la metiera dentro y que le ordeñara apretando mis labios contra su húmedo glande. Así que paré porque más excitante que seguir jodiéndole era cumplir sus deseos. La saqué con cuidado y me introduje su polla en mi boca.¡Qué placer! ¡Qué gustazo! Empezó a moverse el muy cabrón y aquel buen rabazo seguía creciendo. Todavía no había llegado a su punto máximo de erección. Aquella felación me estaba costando. Miguel empujaba demasiado y un par de veces tuve que sacármela de la boca para decirle que tuviera cuidado. Enseguida comprendió que iba a ser mejor estar inmóvil. Eso sí que me ponía a cien. Un cuerpazo como aquel quieto como una momia, dejándose hacer. Mi osete me pidió tras medio minuto que parara, que iba a hacérselo ahí mismo y que no quería.

1. Ya vale, chaval, sigue como antes. Cuando me lo vaya a hacer quiero tener tu zakil en el culo. Mételo de nuevo y dale fuerte – suplicó.

Miguel había dejado su timidez en la cocina. Nuestro encuentro se tornó más previsible. Ahora se mostraba asertivo, más parecido a mis anteriores amantes, que casi siempre habían sido gente experimentada menos alguna que otra vez, que follé con jovenzuelos. Ahora mi compañero de cama estaba más cerca de mí, mantenía la mirada y escrutaba mi cuerpo, adivinando qué habría debajo de la ropa. A petición suya me quité el chándal y clavó sus ojos en mi polla. No mostró ninguna señal en su cara que me dijera que aquello le parecía descomunal ni especialmente apetitoso. Aunque el pastor ya había roto alguna barrera conmigo seguía impenetrable a la comprensión de un extraño. Con todo tirarse a un vasco más que maduro en su propio caserío era la cosa más placentera que jamás había experimentado.
Mientras esos pensamiento fluían en mí se la metí otra vez boca arriba, pero esta sería la definitiva, le agarré su cipote y empecé a masturbarle mientras le jodía el culo sin piedad. Ahora había sido más fácil, se había deslizado dentro hasta la base de mi rabo. Mi abuelote ya sonreía y jadeaba sin cortarse un pelo, abandonado al placer. Su polla anunciaba fuegos artificiales y la mía iba camino de acabar el polvo de una manera bestial. Mi mano enloquecía, desatada, apretando el cipote y agarrando los pelos que caían sobre su base. El dolor que le producían a Miguel aquellos estirones me volvían loco. Él no se quejaba. Mientras me lo tiraba con la otra mano le magreaba los glúteos prietos a pesar de la edad, curtidos en la dura labor de las hierbas, el amontonamiento de los helechos, el cuidado de la huerta. ¡Qué agradecido estaba yo a tanto trabajo casero, da gusto que uno recoja los frutos de esa forma! Miguel estaba ido, presa de un indescriptible placer, su próstata masajeada se lo agradecería.
Mi concentración en aquel agujero peludo no me impedía pensar en cómo y dónde me correría y así se lo pregunté a mi oso:

1. ¿Cómo quieres acabar? ¿Quieres correrte así, en mi mano? Dime algo, es el momento. Estás jodiendo como un profesional del porno, Mikel. Relájate más aún.
2. Sigue, sigue, sigue, no hables y dame por culo… Así… así… Ah… Ah… – exclamó.

Con la tercera exclamación Miguel calló, abrió los ojos y soltó tal escorrentía de semen que mis carrillos quedaron impregnados de aquel lechazo viscoso, caliente que empecé a saborear como una natilla. Muerto, Miguel no perdía detalle mientras sacaba mi lengua por la comisura de los labios intentando no dejar nada de aquel manjar. Entonces untó su índice en mi cara y me introdujo el dedo en la boca. Aquello arrojó gasolina sobre mi motor que se había parado por unos instantes y empezó la marcha de nuevo. Esta vez con más ímpetu.
Separé al máximo las piernas de mi oso, las doblé contra su pecho y recosté todo mi cuerpo contra el suyo. Me apoyé en el pie de la cama –una tabla de roble de su misma anchura– y con todo el impulso de que fui capaz arremetí como un león contra el ano de mi pastor. El alarido de mi amante me resquebrajó los tímpanos y aunque imploraba que parara lo repetí una vez más, saqué la polla de golpe y me corrí como un puerco sobre sus pezones, su cuello, su boca, su barriga. Me tendí sobre él y apasionadamente compartimos el semen de nuestras bocas  mientras retozamos encima de la colcha.

Tras quince minutos de folleteo Miguel y yo nos tendíamos en la cama, mi cabeza sobre su pecho, su mano en mi polla, envueltos en sudor y semen, emborrachados de sexo y derrengados. Entonces mi oso se subió encima y me separó las piernas. Su pene seguía rezumando líquido seminal empapándome mi vello púbico. Me confesó que ya no podría hacerlo otra vez.

1. Tengo 62 años y estoy ya viejo. Una vez es más de lo que puedo soñar pero te juro que he pasado el mejor rato de mi vida.

En ese momento comprendió que yo le iba a preguntar algo, que necesitaba hacerlo. Sin embargo, su rostro me daba la explicación de por qué eso le agrediría. Hay cosas que quedan, cosas que van más allá de la intimidad que se desvela entre sábanas. Cosas que pertenecen al oscuro rincón al que somos fieles, al que volvemos para huir y no descubrirnos. Cuando acabo este relato miro a mi cama y veo su cuerpo, esperando a que el velo caiga mientras en la mesa del comedor esperan un buen txakolí y una cuña de queso.
Elacomodadoryotros@yahoo.es
Nota. – Me encantaría recibir cualquier comentario sobre este texto. Es el cuarto que he escrito. Los anteriores fueron En la cocina, Los números enteros y El acomodador.

Mamada y follada Amateur

Miércoles, enero 31st, 2007

Una parejita amateur que estan aburridos en casa parece , se graban un video , primero la chica se la chupa increiblemente a su novio y despues se la empieza a follar sin parar mientras ella gime como una loca ..

Mi ex-compañera la ejecutiva

Martes, enero 30th, 2007

(por pantro 85)

“Debido a ciertos contratiempos no voy a mi casa por que esta lloviendo, entonces me encuentro con una de mis amigas que hace tiempo no veo; solía trabajar con algunas mujeres hermosas, inteligentes y profesionales, de las que todo el día están con un traje sastre, unos zapatos de tacón mediano que recubren unas medias de las que llegan a la mitad de la pierna, con una blusa blanca cuyos botones dejan ver parte del sostén cuando se recarga en una mano para contestar el teléfono… y que tiene unas piernas que a pesar de que están todo el día en una oficina, están en forma, pues su trabajo es básicamente subir y bajar escaleras para ir a sellar formatos, firmar documentos, ir al baño o sacar copias… y que se encuentran en distintos pisos.

Volviendo al tema, al encontrarme a esta amiga… me invita a refugiarme pues su casa esta cerca, y en coche es menos probable que me enferme (lado maternal de las maduritas)… sobre el coche la conversación es típica pues trata de saber como me ha ido y yo trato de secarme, mientras veo las piernas como van maniobrando los pedales del automóvil…

Una vez en casa lo mas obvio es que me preste una toalla y que me permita secar la camisa… como acostumbro vestirme al estilo robocop, tengo una camisa sobre una cuellera sobre una camiseta…lo que me permite quitarme la camisa y el cuello sin sentir vergüenza o temor a ofenderla… Me pregunta si me gusta el café… y la verdad es que me fascina y si estoy empapado de la lluvia pues mas, quizás por que es calientito o por el sabor y la cafeína.

La platica puede continuar hasta que llega el momento de platicar sobre nuestras vidas, pues sinceramente me ha ido muy bien y puedo contar historias sobre cada día de mi vida, pues aunque soy tranquilo y serio… suelen suceder cosas a mi alrededor que observo con delicadeza y que me encanta contar después… a ella le fascina escuchar pues se pierde en mi platica y tiene la costumbre de reírse y poner su mano sobre mi pierna cada vez que se ríe… es algo que nunca me ha causado molestia, pues es natural hasta donde se… es como un signo de confianza… pero la platica se va haciendo mas profunda y la risa aumenta al grado hilarante pues cada frase es graciosa y ella la contesta con una complementaria… hasta llegar a los comentarios rojos… de los cuales soy muy bueno… pero el problema empieza cuando la mano sobre mi pierna empieza a hacer un vaivén sobre mi muslo debido a que su risa es tanta que tiene que ladearse en el sillón, y entonces comienzo a ponerme nervioso pues mi miembro se pone erecto… lo cual trato de esconder poniendo la taza de café sobre el… error… el café me calienta aun mas, y me excita mucho, además esta demasiado caliente y con lo nervioso que estoy lo derramo… entonces me quedo sin saber que hacer…

Pero ella pues sin saber que ocurre lo primero que hace es tomar una servilleta de la mesa de centro y ponérmela sobre la parte de la pierna que se quemó, riéndose aún y diciendo; “Ay mijo ya vez lo que te pasa por andarme albureando (juego de palabras sexuales)… ya te quemaste”… Entonces comienza a secarme y al ver mi miembro en excitación detiene la risa bruscamente pero … como ya llevamos un rato en confianza y mi intención no era la de seducirla, lo toma con calma, entonces conserva la sonrisa picaresca de cuando me queme y me empieza a frotar una nueva servilleta sobre el miembro, por encima del pantalón, mi pene reacciona al masaje poniéndose mas duro mientras contengo la respiración y trato inútilmente de controlarme  y sin saber que hacer me quedo inmóvil mientras ella me mira a los ojos y sigue moviendo su mano…

Llega el momento en que no puedo contenerme y aunque se controlar mi eyaculación un poco, sale el liquido preseminal y mancha el bóxer y ligeramente el pantalón, como la clásica gota que tratamos de esconder cuando estamos superexitazos en un table dance… entonces ella empieza a ponerse cachonda , pues el masaje lo hizo solo por la maldad de calentarme, pero ahora comienza a desabrocharme el cinturón mientras me mira a los ojos y yo sigo aun inmóvil, pues trato de no venirme con la ropa puesta…cuando me baja el cierre del pantalón ve mi bóxer y lo baja para que no lo manche…

Entonces libera mi pene que puede desenrollarse sin dificultad y ponerse totalmente erecto…ahora lo toma de lleno con una mano, la cual esta suave y a la vez fuerte debido al trabajo de oficina, pero fría… ya que la mano con la que me dio el masaje sigue en el mismo lugar, continuando secándome … empieza a hacer un masaje desde la base hasta la punta, pero cuando toca con un dedo mi glande recibe la respuesta de un espasmo incontrolable… al cual corresponde cerrando los ojos y acercándose lentamente a mi verga… entonces la come como si fuera un dedo después de untarlo de chocolate, mi pene desaparece por completo a mi vista y solo veo unos labios en circulo con un lápiz labial que brilla

Comienza a subir y a bajar lentamente, aumentando mi respiración, trato de respirar fuerte y lento para soportar ese placer que solo una madura con su paciencia y experiencia puede dar…pero en ese momento su mano ya no esta tan fría, y la coloca sobre mis huevos tratando de acariciarlos con ese ligero arañero que a todos nos gusta…Entonces se da cuenta que no es necesario tener una mano sobre mi verga pues ha logrado controlarla con la boca, y sin abrir los ojos pone ambas manos bajo mi camiseta y las empieza a mover bajo ella, inmediatamente reacciono y me la quito… pues quiero ver sus uñas tan bien cuidadas tocándome el pecho, es algo que me gusta mucho… ella sigue subiendo sus manos y me eriza la piel… sentir sus manos mientras me succiona la verga y escucho los ruidos por toda la sala, pues hay un rotundo silencio en el cual solo ambos sobresalimos…no tarda mucho en encontrar mis pezones erectos y duros, adornados de un poco de bello que aunque no es mucho, puede ser jalado, entonces comienza a apretarlos, a tomarlos y jalarlos ligeramente… pero de pronto pega un suspiro y tiene que sacársela de la boca para tomar un poco de aire… en ese instante con ambas manos toma su falda de ejecutiva y la recorre sobre sus caderas, y vuelve a retomar su posición de mamadora experimentada, pero con una mano se recarga en una de mis piernas y con la otra haciendo acto de habilidad recorre su tanga hacia un lado.

Ahora ya nada le importa, se ha olvidado de que no nos habíamos visto en años y de que estoy semidesnudo y ella igual en una sala donde quizás pronto llegue su pareja y nos pueda encontrar… pero en vez de preocuparse, doble la cintura hacia abajo y levanta las caderas, sigue mamando pero ahora tiene la palma de la mano extendida sobre sus labios, se empieza a frotar al mismo ritmo que entra y sale mi pene de su boca…yo solo puedo semi abrir los ojos y lo único que puedo ver es una cara hermosa con un pelo a medio peinar, con los ojos cerrados, una espalda con una blusa blanca semitransparente que me permite ver su sostén pero no quitarlo, y sobre ella , una falda arrugada que culmina con unas nalgas muy blancas, como si no les hubiera dado el sol en meses, pero que se miran suaves y muy esponjaditas, como un par de bombones… también miro entre ellas unas uñas que alcanzan a sobresalir mientras se masturba con la palma de la mano…

El ritmo empieza a acelerar y como reacción lo único que se me ocurre es tomar mi camisa y morderla, pues estoy casi por venirme, ella cambia el ritmo y se la come mas rápido masturbándose de igual forma, pero esta muy excitada y tiene que sacarse el pene de la boca para poder gemir y por lo rápido de su masturbación, pero sigue jalando hacia arriba y hacia abajo mi miembro erecto, tan duro y caliente que se le ven las venas muy marcadas, como si le faltara circulación… tiene la cara muy roja y le falta aliento, aun así toma mi verga y vuelve a metérsela a la boca, ya no se mueve hacia ningún lado, lo único que mueve son su mano y su cabeza hacia arriba y hacia abajo, en ese momento yo arqueo mi espalda y ella deja de masturbarse para sujetarme las piernas y empieza a succionar con la boca…. Yo solo puedo cerrar los ojos y contener el semen, pero mis fuerzas se acaban y tengo que soltarlo, entonces pego un gemido fuerte y dejo salir mi leche caliente dentro de su boca…ella lo recibe y lo traga con gusto… no saca mi miembro y la sensibilidad post eyaculación me hace convulsionarme con los ojos cerrados, parece gustarle a ella pues solo deja sacárselo de la boca hasta que este empieza a volverse flácido, yo sin fuerzas trato de asimilar lo que paso, entonces ella se levanta y acomoda su ropa interior… se baja la falda y se la sacude para desarrugarla, yo sigo en el sillón semidesnudo y casi sin moverme… con una voz cansada me dice… “Bueno bebe se acabo, vistete por que si no te pueden encontrar aquí”… a lo que respondo con un suspiro y empiezo a acomodarme la ropa, han pasado dos horas desde que me quite la camisa y ya esta seca…

Me despido con un saludo de mano, pues la confianza regresa a su punto inicial, pero al darme la vuelta comprendo que ella sabe lo que quiere pero no es tonta, sabe que su familia es primero y que quizás esta vez solo tuve suerte”

Puedes contactarme en Pantro_85 [arroba] yahoo.com.mx

O ver mis fotos en http://www.fantasiamateur.blogspot.com

Dócil, sumisa y entregada puedes ser mía

Martes, enero 30th, 2007

Me llamo Jacinto y soy de New Mexico,USA. Mi novia y yo tenemos algo más de cuarenta años, somos separados y nos conocimos casualmente en una conferencia sobre arte; me fijé en ella, estaba algo más llenita que ahora, pero enseguida noté que podía tener un cuerpo muy sensual. Coincidimos en la siguiente conferencia- era un ciclo de varios sábados- , nos hablamos y nos
cruzamos teléfonos y direcciones de email. Lentamente fui persiguiéndola con emails, amables y sólo muy ligeramente incitantes, hasta que la invité a cenar, en esa época todavía vivía con su marido y me dijo que era imposible, pero salimos a comer y le propuse claramente establecer una relación, se negó, pero nos vimos algunas veces más y seguí con mis emails hasta que un
buen día tomando unas cervezas me permitió besarla, pero tuve que devolverla pronto a su casa.

Al día siguiente me llamó y me dijo: “llévame a cenar”. Cenamos y mientras me dijo:” quiero estar contigo”. Fuimos a un hotel y descubrí un cuerpo muy erótico y a una gran folladora. Follamos muy a gusto pero con algo del síndrome de “la primera vez”, al acabar me dijo : “la próxima vez será mejor”. A la mañana siguiente me llamó y me ofreció pasar la noche en mi
casa, ella tenía un concierto, pero vendría al acabar; llegó sobre las doce y vestida de negro de la cabeza a los pies incluida la lencería- que luego descubrí- , estuvimos follando hasta las 6 de la mañana, cuando se fue a su casa y se lo contó a su marido. Al cabo de unos meses se separaron ; durante ese tiempo fuimos saliendo y follando cada vez más y mejor.

Ahora sé que es una gran guarra y por eso me gusta. Se lo digo y sonríe y lo acepta. Le gusta ser guarra y ser tratada como tal.

Un buen día le enseñé uno de mis métodos preferidos, le dije: “no podemos hablar, yo me tumbo en la cama boca arriba y tú me montas, te pondré las manos quietas sobre las caderas y si te acaricio debes cabalgarme más despacio y si sigo acariciando cada vez más despacio, pero si te golpeo debes ir más rápido y si sigo pegándote, debes follarme más rápido”, lo hicimos y como es lógico le fui cambiando el ritmo continuamente, no se quejó del dolor, pero le dejé el culo y los lomos (a la altura de la cintura) completamente rojos; confesó que había sido fabuloso. Pensé que podía ser una buena masoca.

En sesiones siguientes, probamos todas las posturas posibles y un buen día empecé a tocarle el ano, se sorprendió, primero le metí un dedo y luego dos y vi que disfrutaba, así que con ella boca arriba le separé las piernas, le puse la punta de la polla en el ano y empujé al principio suavemente y luego con fuerza, hasta clavársela entera, gritó… fue una enculada fabulosa. Me
confesó que siempre lo había deseado pero que ni su marido ni otras parejas habían sabido hacérselo. Comprobamos que la había rajado ligeramente, pero me dijo que era un “dolor placentero”.

Semanas mas tarde, después de alternar mamadas maravillosas, polvos en todas las posturas, repitiendo muchas veces el de alternar caricias y fuertes golpes y tambien buenas enculadas, decidí introducirla al sado, especialmente el pegarla en el culo (que lo tiene hermosísimo) con una espátula, con cinturón o con látigo.

Al principio se negó y sólo aceptaba algunos cachetes y algún correazo estando de rodillas sobre un sofá, pero se negaba a los más fuertes y a que lo hiciera con una alpargata, ya que eso dijo que era demasiado humillante.

En otras sesiones, para intentar anular su resistencia, le tapé los ojos con una corbata oscura, para que no viera y así sintiera más su piel y no pudiera saber ni dónde yo estaba o con qué iba a golpearla. La obligué a situarse a 2 metros de una silla, con las piernas bien separadas y poner las manos sobre el respaldo. Así le era más difícil moverse y exponía bien su culo. La pegué a conciencia en nalgas, muslos y lomos, primero con las manos y luego con una espátula larga de madera y con un cinturón de lona que ella me había regalado, acabado en una lengüeta de cuero, se quejaba y entonces le hacía algunas caricias y le permitía descansar de su posturita y de rodillas frente a mí, chuparme la polla que estaba durísima y ya empezaba a gotearme-ese líquido inicial que pronto habíamos descubierto que le encantaba-, fue una larga sesión, al final de la cual confesó que sentirse esclavizada y golpeada era otro de sus sueños no realizados, en los cuales también soñaba con ser golpeada con un látigo o un cinturón en la espalda. Pidió: “Pero por favor no te pases, tengo miedo, no sé cómo va acabar esto, me gusta pero me asusta”.

Esto fue el inicio de muchas y variadas sesiones de azotes, acabadas en polvos frenéticos. Descubrí que le gustaba quedar marcada por mí. “Me gusta llevar marcas tuyas, soy de tu propiedad”.

A partir de ahí, las palizas y la doma siguieron. Aceptó todos mis caprichos sexuales, incluso tragarse mi leche después de mamármela o después de que me la cascara con la mano. Estaba dominada. Pero no podía pasarme ni en la intensidad ni en la dureza de los golpes. Era casi perfecta.

Ahora además lleva en la parte interior del muslo unos grandes moretones que le hago pellizcando con fuerza una buena porción de carne y piel, primero en sentido vertical y luego horizontal, para reforzar el dolor y la marca. Si alguien lo prueba verá que quedan marcas grandes y hermosas, recomiendo dar a morder una toalla a la chica, ayuda a soportar el dolor y acalla los gritos. Pero esto de los pellizcos empezó al final de una sesión muy especial.

Un viernes tuvimos una violenta y desagradable discusión por un asunto en principio muy tonto, pasamos una mala noche en mi casa y a la mañana siguiente le dije: “¡Déjame tranquilo, vete!”. Se fue y estuvo enviándome emails y mensajes al móvil pidiendo perdón y regresar a mi lado, a los que yo no respondía o simplemente le decía:”NO” o “déjame tranquilo”.

El domingo siguió igual, hasta que en un mensaje me dijo: “Podría venir a tu casa, me atas o haces lo que quieras y me castigas, incluso en la espalda y tan fuerte como te de la gana, soy tu esclava, no quiero dejar de serlo”. La oveja volvía al redil y más mansa que nunca.

La coloqué en la postura que he explicado y le dije “No puedes ni hablar ni quejarte, sólo para decir basta y largarte, si no puedes aguantarlo. Pero si te vas, no me volverás a ver más, tu misma. No quiero perderte, eres una zorra y una gran guarra y me das mucho placer, pero tú decides”.

Inicié el castigo golpeando con fuerza las nalgas con una alpargata, -cosa que le había parecido antes tan humillante!- y le explique con qué la pegaba. Seguí bajando por los muslos y pantorrilla con una espátula y luego las plantas de los pies con una fusta y con cinturón. En algún momento se retorció de dolor, pero no se quejó.

En otras sesiones había empezado por golpes más suaves, para activar la circulación, pero hoy era un castigo verdadero, no un juego, así que en cada zona o con cada instrumento pegué desde el inicio con fuerza y con saña. Era también una venganza y no sólo un castigo.

En todos los casos castigué amplias zonas de piel, pero insistiendo en algunos para acentuar el dolor y la consecuente marca posterior. Algún gemido muy reprimido me iba indicando dónde más le dolía y ahí era donde yo más insistía en el castigo. Algunas partes de las nalgas y muslos empezaron a amoratarse. Acaricié su espalda y estaba húmeda de sudor. Agarrando el cinturón con fuerza le azoté la espalda a placer, hasta ese momento no había gemido tan alto, ante un par de zurriagazos secos, gimió de nuevo y le pregunté:”¿Es que quieres marcharte?.Negó con la cabeza y le di permiso para hablar.”Sólo quiero ser tuya, castígame “.

El siguiente paso fue retorcerle los pezones varias veces y en todos los sentidos, no se quejó, sólo ladeaba ligeramente la cabeza, sin intentar huir de mis manos. Le dijé acabaremos con dos sorpresas, algo nuevo. Me senté entre sus muslos y le apliqué sendos pellizcos que explicado, con fuerza y tirando hacia fuera; la suave piel interior de sus muslos quedó roja y estriada.

Y luego el remate final. Volví a golpearle la espalda, pero esta vez por el borde y a la altura de los pechos de forma que el cinturón pegaba en el costado y se doblaba avanzando hasta rozar o golpear el pecho .Después de varios golpes de prueba, que ella no entendía, acerté con la distancia adecuada para dar en el costado de la espalda, en la teta y en el pezón a la vez. Le dolió mucho.

¿Ya entendiste mi intención?… y afirmó con la cabeza.,

Aún no había acabado de mover su cabecita cuando descargué otro golpe idéntico en el otro costado, dándole en parte de la espalda, en pleno pecho y rozando con fuerza el pezón. Repetí estos golpes maravillosos un par de veces a cada lado y vi cómo estaba temblado de dolor y de miedo.

Me coloqué detrás de ella, puse mis dedos de nuevo en sus maltrechos muslos y pellizqué con fuerza en ambos lados, sobre los pellizcos anteriores. Gimió y se retorció. Las marcas le duraron más de 2 semanas. Acerqué la mano a su vagina, metí un par de dedos y estaba mojada como nunca. Le dije: “Quizás te gustaría que te follase, ¿verdad?”. Afirmó con la cabeza sin hablar.

Sudaba a mares, entonces le ordené ponerse el respaldo de la silla a altura de la barriga, doblarse sobre él y apoyar los brazos y manos en el asiento. Antes de que pudiera terminar de apoyarse, separé sus nalgas, metí mi polla por su ano, y sin contemplaciones abrí su culo con fuerza. Era la primera vez que la enculaba sin contemplaciones, las otras veces había sido muy delicado. Gritó de dolor. Bombeé entre sus nalgas golpeándolas con el reverso de mis manos con toda mi fuerza. Yo quería que le doliera por dentro y por fuera, así que saqué y clavé la polla repetidas veces con toda la fuerza posible, sin miramientos. Fue una enculada matrícula de honor.

“Así termina tu castigo: con tu cuerpo golpeado y marcado y tu ano reventado. Así estas mucho más hermosa”.” Eres una guarra y una puta”. “Dócil, sumisa y entregada puedes ser mía, jamás vuelvas a cabrearme”.
“¿Cómo te sientes?”

“Me siento tuya, hazme lo que quieras y cuando quieras”

“Eres una puta”

“Soy tu puta. Soy una puta”.”No me dejes”.”Me gusta ser de tu propiedad”.
“Putéame”

Envíen comentarios sobre sus experriencias con la subisión y dominación a
jacitno_esp [arroba] hotmail.com

El perro de mi tio

Martes, enero 30th, 2007

Cuando mi tio Gustavo compro la quinta , yo tenia 11 años, con mi abuela ibamos por las tardes a acompañar a mi tio , va que la quinta era muy grande para el solo.
El dueño anterior habia dejado un perro que rapidamente se encariño con nosotros .Era un poderoso animal de pelo corto marron y negro , cuando se paraba en dos patas era mas alto que mi tio. Neron era cariñoso e inofensivo pero un exelente guardian cuando de cuidar la quinta y a nosotros se trataba. Leal y abnegado , elevaba al grandote y bonachon perro sobre el nivel de muchos seres humanos.
Segun el antiguo dueño dijo a mi tio que el perro jamas salio de la quinta.
Por lo tanto nunca habia estado con alguna perra , es decir era “virgo”
Yo sabia que las perras se ponen en celos provocando a los machos.
Pero pude comprobar que los perros “varones” tambien se ponen en celos.
Estaba tomando sol al lado de la pileta ,no mucho porque soy rubia y muy blanca y me hace mal.
Fue entonces cuando el neron se me acerca y me lame las piernas “slap, slap”.
Se sento como lo hacen los perros y se quedo mirandome astuto y alegre , lo acaricie , fue entonce cuando vi que una punta rosada asomaba de su capullo , lo segui acariciando el perro comenzo a hacer como  que lloraba , pense que estaba lastimado y yo no me habia dado cuenta.
Poco a poco el pene salia del capullo y me invito a ver mas, se lo toque estaba duro y era grande con nada de experiencia comence a masajearle el pene intentando masturbarlo , el perro aullaba de dolor cada vez mas fuerte “kaiii, kaii,kaii..”fue entonces cuando una bola gigante salio del capullo , neron dejo de aullar yo mire con asombro el pene de el perro !!era ENORME !!
rosado claro y con muchas venitas bien rojas , en el capullo habia sangre !
habia desvirgado al neron !.
Luego de varios minutos lo guardo y se lo lamio.
Lo cariñoso y seguidor mio que se habia transformado el neron, tambien me animaba a masturbarlo y ver con la facilidad y con que inmediates se endurecia al pene de el perro.Una vez todo afuera del capullo lo mas destacable era el tamaño  del mismo  y el gigantesco bulbo , para luego ver como chorritos se semen salian de la punta , cada masturbaciom demandaba casi media hora en ese lapso neron descargaba gran cantidad de semen .
dejando el piso de la galeria muy manchado ( por supuesto  yo lo limpiaba). Una tarde sin nadie en la quinta me lleve a neron al cuarto  mas grande, me desnude , el animal me miraba complacido, lo acaricia el comenzoa exitarce, me puse en cuatro,  luego de algunos intentos el neron se me subio encima y trato de penetrarme con poco exito , yo tampoco sabia como acomodarme para que el perro lograra su fin.
Luego de varias tentatibas el animal acerto la primer acometida me hizo arrancar un grito de terrible dolor ! AH..NOO AAHA YYYY! el enorme pene de el neron se desplazaba en la abertura de mi vagina , la cual no era lo suficientemente grande para alojar ese  gran miembro el perro sacaba un tanto su miembro y lo metia de nuevo.
Su gigantesco bulbo impactaba mis labios vaginales,  en mis muslos habia algo de sangre ,!! ahora era el perro quien me desvirgaba a mi !!, el animal siguio precionando yo acuse la poderasa fueza de neron y me desvanecide dolor, no se cuanto tiempo estube desvanecida , pero cuando me recupere estaba  pegada   ano con ano al perro senti mi vagina completamente deshecha, y una mezcla de terrible dolor y un placentero cosquilleo.
Su bulbo quedo agarrotado dentro d mi vagina,
Luego comenzo a arrastrarme AAAH.. AAAH..AAYYY.. no por favor neron quedate
quieto que me vas a mata rAYAY AAAH…AAH.AAYY Pese a mis gritos y suplicas el perro siguio arrastradome tuve mucho miedo que me lastimara seriamente , ya que me dolia muchisimo mi vagina me salia bastante sangre , por suerte se quedo quieto al llegar a un recipiente con agua.
Despues de un largo rato el neron aflojo su bulbo y nos deslogamos , quede exanime no podia incorporarme , me arrastre hasta una silla y me pide parar, la sangre aun corria por mis piernas, me fui al baño, me bañe , me vesti y me desvaneci nuevamente.
Cuando me recobre estaba neron a mi lado cuidandome.
Por tres dias manche mis bombachas con sangre, y solo despues de dos meses volvi a tener sexo con neron y ya no sangraba ni me desmayaba , aunque si gritaba de dolor.

En la obra de construcción

Martes, enero 30th, 2007

Soy Gustavo, soy un activo-pasivo de 23 años, y voy a contarles una historia que me pasó hace pocos días cerca de donde yo vivo, en la ciudad de Buenos Aires.
Habiendo arreglado por teléfono con anterioridad, fui al lugar. Era una gran obra en construcción. Siempre había tenido la fantasía de hacerlo en un lugar así, sucio, improvisado.

Golpeé la puerta y me abrió la persona con la que había hablado. Su nombre era Carlos, y era el guardia de seguridad del lugar. Se trataba de un hombre de contextura grande, fornido. Era un tipo alto, pelo negro, tez clara, que vestía su uniforme.

Nos dirigimos al interior de la obra y allí nos esperaba otro muchacho llamado Hernán, de unos 30 años, un poco más bajo que yo, y cuyo detalle que me gustó fue una colita lampiña muy linda.

Una vez adentro, nos metimos en la garita de Carlos. Los tres nos bajamos los pantalones en ese espacio pequeño y empezamos a jalar nuestras pijas, masturbándonos. Esto lo alternábamos chupándonos sendas porongas unos a otros, tocándonos y dándonos besos negros.

Luego decidimos pasar a la acción, por lo que subimos por una escalera al 1º piso. Entramos a una pieza estrecha, que tenía lugar sólo para una mesa larga y un asiento empotrado a la pared.

Allí Hernán y yo nos desnudamos, mientras que Carlos conservó su uniforme.

Carlos se sentó en el asiento, con los pantalones bajos. Yo lo masturbaba lentamente. En ese momento él se paró y me preguntó si yo quería que me culearan. Con la expresión llena de deseo le dije que sí.

Acto seguido, me puse sobre la mesa boca arriba, con las piernas levantadas y ofreciendo todo mi ojete. Carlos empezó con el trabajo de lubricación, llenándome de saliva el ano, metiendo uno, dos, tres dedos…

Yo ya estaba re caliente y pedía más, por lo que Carlos me acercó su poronga, que no era muy larga pero sí gruesa, a mi orificio, y comenzó a meter y sacar. Al comienzo me dolió un poco, pero rápidamente el dolor dio paso al placer, ya que a la vez yo le estaba chupando la pija a Hernán.

Para estar más cómodos, me bajé de la mesa, y me agaché ofreciéndole mi cola a Carlos al mismo tiempo que yo le seguía chupando la pija a Hernán.

Me sentía la más puta del mundo, siendo cogido por esos dos machos.

Carlos me bombeaba con rapidez, hasta que acabó, con el forro puesto, claro está, pero con la pija dentro de mi cola.

Yo a esa altura estaba re caliente. Me senté sobre al asiento y Hernán se sentó arriba mío, permitiendo que introduzca mi poronga de 15×5, una pija gorda, cabezona, dentro de su ojete. Empecé a bombear con celeridad, diciéndole que me encantaba su culito lampiño, hasta que acabé, totalmente extasiado.

Así terminó una tarde de sexo a full, adentro de la obra de construcción.
Si quieren contactarme, mi mail es gybi2000@hotmail.com

Besos para todos. Gustavo.

Examenes de evaluación

Martes, enero 30th, 2007
Hola me llamo Javier.
Soy de Mexico y lo que os voy a contar ocurrio en mi casa cuando tenia unos 14 años.
Todo empezo unos dias antes de los examenes de evaluación(los mas importantes del curso).
El profesor que entonces me daba clases particulares no podia darmelas porque se tenia que ir a su pueblo. Entonces buscamos a un nuevo profesor y vino a darme clases una profesora que tenia 24 años; estaba buenisima: tenia unos pechitos grandes, un culo bien formado y la cara parecia la de un angel.
Dimos clase durante unos 4 meses hasta que, ya no pude aguantar mas.
Durante la clase me empane un momento y me hecho la bronca porque estaba empanao. La mire fijamente y el dije
-Ya no lo aguanto mas
-¿el que?
-Veras estas muy buena y daria cualquier cosa por hecharte un polvo
Entonces nos miramos fijamente y nos empezamos a besar. La tumbe sobre mi cama y la empeze a tocar las tetas por encima del jersei.
Entonces me dijo:
-Quitamelo y sobame cabron
-Tu mandas
La quite el jersei y la camiseta y se quedo en sujetador.
Empeze a tocarles las tetas por encima, tenia los pezones durisimos.
Luego la abraze y se lo quite dejando ver unos grandes pechos. Empeze a vesarlos mientras ella se hacia dedos
Al rato le quite la mano de su vajina y se los hize yo. Le quite el tanga y empeze a lamerle el coño. Luego me puse en posicion 69 y me quito los pantalones y los calzoncillos y empezo a chuparmela.
Se notaba que no era la primera que chupaba porque disfrute como un loco.
Luego me coloque la abri de piernas y empeze a metersela despacio. Comenzo a gemir. Así estuvimos un rato (tuvo 4 orgasmos) hasta que me dijo que se la metiera por el culo y así hize, poco a poco hasta que empeze a metersela fuerte. Disfrutaba como la puta que era.
Luego nos vestimos y desde entonces al menos una vez a la semana me la tiro.
Espero que os haya gustado mi relato 100% real

Rocio, una verdadera hembra

Martes, enero 30th, 2007

era una estuidiante de 18 años del cual me hice su amigo y todas las mañanas la llevaba a su colegio en mi vehiculo hasta que un dia acaricie su pelo su rostro y no se resistio ya en una proxima ocasion la bese tenia unos labios muy frescos y sabrosos otrpo dia ademas de besarla le mande mi mano entre las piernas y toque su vagina q estaba bien humeda le meti los dedos en su chepa y tenia un olor riquisimo todo quedo alli hasta que nos pusimos de acuerdo en irnos cierto dia a un hotel ella al parecer ya habia tenido por alli un par de experiencias sexuales y me di cuenta al momento de tenerla en la cama era un poco torpe en sus movimientos tambien estaba un poco nerviosa la bese alocadamente la manosee le mame su vagina hasta dejarla casi seca le mame su ano y ella gemia y su cuerpo se contorsionaba como una especie de espasmos tanto era el placer de ella que se orino en la cama y luego cogi mi verga y se la meti en su chepa ella casi gritaba de placer eyacule dentro de ella pero luego le hice mamar mi pene fue una tarde maravilosa de placer y ella se hizo adicta al sexo esos episodios los contare en otra ocasion

Las 3 fresitas I

Lunes, enero 22nd, 2007

Mi nombre es Josue, y tengo 17 años, hace mucho tiempo que vengo visitando esta pagina, y por fin puedo contar una historia propia, esto paso nomas de una semana.
Tengo unas amigas muy especiales, ya que en la secundaria se hacian decir a si mismas “Las 3 fresitas”, ahi cain mal a todas pero a todos nos gustaban; Monce, Claudia y mi preciosa Fernanda, 14, 15 y 14 acabados de cumplir respectivamente…Sucede que al salir yo de la secundaria les deje de hablar, paso un bue tiempo hasta que nos volvieramos a topar y me hiciera novia a Fer, cada una de ellas creciditas del culo y de las tetas….ruiquisimo…Sucede que antes de hacerme novia a Fer le dije a Monce que me gustaba y que haria todo por ella, ella era como mi free hasta que me hice novia a Fer cosa que no le disgusto a Monce y aun asi siendo amigas andaba con las dos, luego a Claudia en un fiesta la saque a bailar, platicandole de su novio que no le convenia y demas, total que callo…

Fue en la fiesta de Fer que me las cogi a las 3 en ese mismo rato…el llegar temprano es importante, al llegar a la fiesta eran las 7 mas o menos, cumplia 14 años Fernanda, vi a Monce y a otra chava ahi, l llegar le dije que yo seria su regala esa noche, sus papas me conocen y decidieron irse con su familia para que yo me quedara con ella toda la fiesta y ellos pudieran dormir…al llegar vi a monce con un pantalon blanco transparente que se le figuraba una tanga de hilo dental mal acomodada entre la nalga derecha y su culo, se veia hermoso, luego vi a mi chica, con una minifalda negra y una como camisa que ensañaba la espalda y parte del costado de color azul, al verla le di otro regalo (aparte de yo, unas babuchas jeje), y la alze (esta chaparrita) y la abraze con fuerza y ella me empezo a besar, total que soy caliente y se me paro, tanto que puedo asegurar que ella la sentia en su pierna, pero no me dijo nada, la baje, me sirvio una cuba y yo le sirve una a ella las cuales tomamos juntos, poco a poco llego la gente, llego Claudia y la salude dandole un beso enter mejilla y boca, a lo cual se noto sorprendida le dijo que al rato platicariamos a solas, ella accedio con la cabeza, Fer enter tanto ocupada con sus invitados, yo con Monce platicando de…sexo, es algo muy efectivo, le preguntaba sobre sus fantasias, que si era virgen, ella contestaba a todo, le dije que si habia visto porno, a lo que contesto que si y que tambien se masturbaba, le dije que no le creia, ella afirmaba lo contraria, toal que le dije que me enseñara, que me iba al baño por 2 minutos (obvio indirecta de “te espero”), al llegar al baño me saque la verga y me la empece a parar justo cuando crei que no vendria, entre despacio, apago la luz mientras ella entra, ya cerrada la puerta, prendo la luz, y nos miramos fijamente durante casi 30 segundos sin una palabra, de repente como locos nos empezamos a besar y yo rapidamente le baje el pantalon y le quite la playera, acto que me correspondio ella al agarrarme la verga que ya tenia de fuera y me dijo que como se mamaba le dije que lo hiciera como en las pornos y que lo metiera en su boca y lo chupara como paleta, cosa que hizo o yo me contrai de placer, duro un rato asi cuando le dije que no perdieramos tiempo, la pare le baje la tanga ella gemia de ansiedad, me decia que se la metiera por todos lados, que deseaba esto toda su vida, pero me dijo que no queria que le doliera, le dije que no se preocupara, me dijo que si la queria, le dijo que si, y le pregunte si menstruaba (ya que no vi una toalla) me dijo que todavia no, entonces rapidamente le meti unos dedos en su vagina riquisima, lego le bese los labios y senti sus jugos por mi lengua, luego me pare, le levante una pierna hacia un lado y con cuidado para atinarle se la meti en su pucha hasta adentro ella queria gritar pero le tape la boca con la otra mano y ella solo hacia gestos de dolor y placer a la vez, queria mas y mas, la volte y la agache de carretilla la puse y me la empece de nuevo a coger, no poda parar era mi primera vez y con un culo de vieja de 14 años, despues la pare de nuevoy ella se agacho y me la mamo como nunca asi hasta venirme en su cara, estuvimos facil como 15 minutos en el baño, y por suerte nadie escucho y sospecho nada..le lave la cara, le di un beso y una nalgada antes de que saliera del baño, para eso ella me pego con la palma en la verga diciendome que fuera a su casa el proximo fin ya que sus papas no estaria: -para que “te vengas con mas calmita”, no quise pensar en eso, 2 mins despues sali yo y vi a Fer recibiendo mas regalos sin saber lo que le espera a ella y me falta Claudia, que me estaba hechando unos ojos mientras platicaba con Monce sobre lo ocurrido, esta ultimo me dijo que mejor se iba ya que no queria verle la cara a sua miga despues de lo sucedido, pero aun asi fuera a su casa el proximo fin..

Para todo esto Claudia me miraba con ojos de lujuria (y no por que este bueno, sino por que soy medio terapia), a lo cual de lejos le invite una cuba bien cargada, pero que tomariamos al mismo tiempo (ella y yo una para cad quien), luego de una serie de bailes y de cubas me conto sobre su novia que ese mismo acababa de cortar,  a lo cual le respondi que no se preocupara que yo estaba ahi para ella y para lo que quisiera que la queria mucho, luego me dijo que estaba triste por lo sucedido le dije vente vamos adentro de la casa (me dijo que iba a llorar), la lleve al patio de atras y ahi empezo todo…

Esta historia aun no acaba falta el final y que paso con ellas…pronto traere la segunda parte de esta historia de Fresitas…
Si les gusto mi hecho escribanme a condorfierro@hotmail.com, para lo que quieran…rrrrriquisimo

EVA Y ELENA

Jueves, enero 18th, 2007
Lo habiamos planado casi un año, ella vendria desde España de vacaciones de verano. la conocí gracias a esta pagina y es de lo mejor que me ha pasado hasta ahora.

ella vino de vacaciones al Puerto de Veracruz, sitio muy visitado por los españoles en Mexico. yo moria de ganas por verla en persona. ademas traia a su amiga Elena para que le enseñara todo lo necesario de la anatatomia masculina. yo me habia hospedado en un hotel muy cercado al malecon. desde mi habitacion se veia perfectamente el mar y parte del malecon. no sabia exactmente en donde se iba a hospedar pero nos veriamos en el malecon, junto al club de yates.

tenia que ir vestida unicamente con su traje de baño, (cosa muy comun aqui) y un pareo. el pareo era la clave para reconocerla. su amiga llevaria uno rojo y ella uno rosa.

no creo que se diera el caso de hubiera error. ademas ella tenia ya mi fotografia, y yo la suya.

ella dijo que sus papas no vendrian con ella y que solo vendria su amiga.

espere la mañana pacientemente, ya que no sabia a que hora llegaria. ya tenia preparado algo. unas botellas de vino espumoso, lenceria que les habia comprado, unos vibradores, gel especial para ellas, y una calentura de 100 grados. moria de ganas de cogerme a esta españolita.

por fin la vi llegar y baje inmediatamente. desde la esquina las observe y vi que eran altas para su edad, al menos aquie en Mexico. tenian 15 y 16. pero facilmente pasaban por mayores, muy bonitas.

aprovenchando que se dieron la vuelta, yo me acerque sigilosamente y le tape los ojos con un brazo y con el otro tome a Eva de la cintura apretado su culo a mi asunto.

-Roy!!!!- Grito ella dando la vuelta y plantandome un beso en la boca. ni siquiera se detuvo a pensar si era yo o no, pero que rico besa la maja.

despues del largo beso, la separe un poco para que me presentara a su amiga.

-Roy, ella es Elena, mi mejor amiga, ella me enseño algunas cosas, antes que tu.

-Elena, Eva me ha contado mucho de ti, pero estas mucho mejor de lo que esperaba

-tranquilo Roy, por que eres para mi.- replico en son de broma Eva. y reimos

tome a Eva de la cintura y tome de la mano a Elena y nos dirigimos a mi hotel. pedi en recepcion que nos enviaran algo de botana mexicana a nuestro cuarto y subimos felices por las travesura que habiamos planeado tanto tiempo.

cuando llegamos al cuarto les pedi que se pusieran comodas, en lo que yo servia unas copas. Eva inmediatamente se desnudo y solo se puso una toalla. Elena se sento unicamente, se veia todavia muy timida.

les ofrecia a cada una una copa y brindamos por España y Mexico. en eso tocaron. la camarera entro con lo que habiamos pedido y lo dejo en la mesita. le di la propina y salio sin prestar atencion. supongo que en un hotel es normal que vean todo tipo de cliente.

Eva se levanto y dijo- ya no aguanto mas, quiero conocer tu pene- se quito la toalla dejando su juvenil cuerpo a la vista, se abalanzo sobre mi y me tiro en la cama, tirando el vino en la cama. me desbrocho la camisa y la vermuda he inmediatamente comenzo a chupar. a pesar de que ella habia dicho en algun momento que lo que mdia mi verga era mucho, se la tragaba completita. yo me habia reservado varios dias para eso y sabia que tenia mucha leche para su boquita. deje que me la chupara todo lo que quisiera. Elena solo observaba como su amiga se comia mi pene y no se movia ni decia nada. yo le hice señas con los ojos para que se acercaca y viera mas de cerca. dudo un momento, pero se acerco. yo meti una mano en su brasier y acaricie las tetas de las que tanto me habia contado Eva.

Eva no paraba de mamar y no tardo mucho en sacarme toda mi leche, era tanta la que salio que a pesar de que hizo lo posible por tragarsela de un jalon se derramo de sus labios.

-Elena esto lo mas sabroso que existe- y le tomo su mano para que tocara mi pene lleno de semen. Eva continuoi lamiendo y tragando mi esperma hasta que dejo limpio mi pene, pero estaba tan estimulado que no bajo ni un apice.

asi que me dispuse a darle placer a mi Eva. la puse sobre la cama y la abri las piernas. yo sabia perfectamente que Eva era multiorgasmica y no tardaria en tener su orgasmo. le meti mi verga y le comence a bombear muy rapido y no tardo mas de 2 minutos cuando tuvo su primer orgasmo, pero yo no pare y como a los 5 minutos ella se estremecio nuevamente.

Me habia concentrado en Eva y no me habia dado cuenta que Elena se estaba tocando con una mano sus tetas y con el otro su entrepierna.

-quieres probar- y le acerque mi verga a su cara. ela voltio a ver a su amiga como pidiendole permiso y al no contestarle nada ella tomo mi verga y la comenzo a masajear.

-puedes meterla en tu boca si quieres- entonces fue cuando Eva reacciono y se levanto para chuparme la verga.

-no, no seas envidiosa Eva, deja que tu amiga pruebe. – ella a regañadientes solto mi verga y dejo que Elena lamiera. comenzo timidamente, solo con su lengua, despeus la metio poco a poco en su boca, pero me lastimo un poco con sus dientes.

-no asi no, un poco mas suave, Eva enseñale. Eva ya se habia comenzado masturbar viendo a su amiga. y le agrado la idea de enseñarle a chupar mi verga. habria su boca lo mas que podia y llegaba hasta el fondo de su garganta. Elena veia con atencio, pero cuando lo hacia asi le daban arcadas, asi que no deje que se la metiera toda. compártia unas mamadas Eva y otras Elena. asi estuvimos un rato hasta que que les dije que me venia.

- ya nenas, ya viene..- va me masajeaba la verga y se empujaba con Elena para que le diera mi leche

-no, ahora ahora le toca Elena, – les dije pero Eva queria todo para ella asi que se quedo lamiendo mi verga y Elena tambien. las dos peleaban por la punta de mi verga y esa escena hizo que me viniera en los labios de las dos. eso hizo que ellas no esperaban hacer. yo creeo que cuando lo hicieron nuevamente yo tuve un orgasmo. se besaron y se comieron mutuamente el semen que tenian en sus bocas y su caras. fue el unico momento que lo hicieron. cuando les pedi que lo hicierian nuevamente se negaron. yo creo que tenian miedo de dejar de ser amigas.

Elena todavia estaba muy caliente y le dije a su amiga si nos la cogiamos.

-es que Elena es virgen- Me dijo Eva. eso explicaba por que habia estado tan timida.

- ayudame- le dije y recostamos a Elena en la cama le quite la tanga y Eva le quieto el brasier.

- te voy a meter mi verga en tu concha, tal vez te duela un poco.- Elena solo asintio con la cabeza. tenia esa mirada de que ya no le importaba ser virgen, que queria tener la verga dentro.

Eva tambien queria ser participe de esto tomo mi verga dirigiendola al coño de su amiga. la fuimos metiendo poco a poco. cuando encontramos su himen empujamos los tres y este cedio. sangro muy poco. sobre todo porque no era muy grande. la cogimos despacio, dejando que sintiera como su vagina se abria para recibir mi palo.

ella fue la que aumento la velocidad, abriendo bien las piernas. yo le clavaba mi verga hasta dentro. sentia muy bien el fondo de su vagina y como apretaba sus paredes vaginales. ella no fue tan rapida como su amiga, pero eso no significaba que no lo disfrutara. despues de unos quince minutos, tuvo un orgasmo tan fuerte que apreto muchisimo su vagina. vi verga no soporto y eyacule entrop de ella. yo creo que eso le gusto por que senti como se enstremecia de placer. me coste sobre ella y la bese en la boca, ya no quedaba nada de esa niña timida. ya era mujer, y muy cachonda por cierto. me recoste enmedio de las dos y Elena se acurruco en mi hombro. habia quedado exhausta. y no tardo casi nada en dormirse.

me levante con cuidado y fui al baño a lavarme la sangre y semen que tenia en la verga. Eva me alcanzo y ya limpia mi verga la comenzo a chupar nuevamente.

mi verga se paro nuevamente y ella me pidio

-cogeme por el culo- eso es lo que queriamos desde que comenzamos a enviarnos email. ese culo rico, joven y apretado lo anhelaba coger. y ella ya lo queria.

-pero se suave por favor- yo saque mis armas secretas: lubricante en gel y un vibrador.

primero la caloque parada con las piernas abiertas y recargado su pecho en la cama. con ello el culito queda bien parado y abierto. me incline detras de lla y le bese sus piernas, sus nalgas, lami su anito y continue con concha. lo primero para cogertela por detras es que este bien caliente, para que te reciba con gusto. lami su coñito y ella con gemidos de placer paraba aun mas su culito. la tome de la cintura y la hice agacharse un poco para que abriera mas el culo. le lubrique muy bien su ano y le meti un dedo. lo meti y la saque varias veces y ella cerraba su culito impidiendo que saliera toda. que rico aprieta. ya que estaba bien lubricada le meti poco a poco el vibrador. es ella lo recibio con un gemido de placer. lo tenia a velocidad baja y lo metia y sacaba despacio para que se acostumbrara a tener algo ahi dentro. ella ya gemia de placer cuando de golpe le saque el vibrador.

-noooooo……. quiero mas- suplico

-te voy a dar mas putita- y lubrique bienmi pene y puse la cabeza en su ano.

-aaaahhhhh….- todavia no le entraba la cabecita y ya sentia como le pulsaba su vagina. si no lo controlaba se vendria muy rapido.

-toma, untale gel a tu amiga.- ella obedecio, estaba tan caliente que hacia todo lo que yo le pidiera.

-metele despacito un dedo- ella le metio un dedo en su culito. Elena estaba tan dormida que no reacciono. al mismo tiempo que ella metia el dedo yo le meia la verga. asi hasta que llegamos al fondo de las dos. ella metio una mano para masturbarse, pero no la deje.

-no nena, te voy a follar yo.- la jale al sillon, asi pegados y me sente con ella encima. le sobaba sus pechos y su piernas mientras la besaba en su espalda y su cuello.

-la tengo hasta el fondo papito!…-gemia

le meti el vibrador mientras le masajeaba su clitoris y ella se retorcia de placer.

-aaaaahhhhhhhhyyyyyyy- grito cuando le clave todo el vibrador.

-me vengoooo, si follame durooo. – gritaba

tuvo un orgasmo multiple, que se convulsiono del placer, sus ojos estaban en blanco y las venas de sus cuello sobresalian, yo tambien estaba en pleno orgasmo, pero por un momento pense que se ahogaba o se me moria de placer. pero la tormenta paso y ella se dejo caer en el sofa. ni siquiera se acomodo. se quedo boca abajo y yo la recoste bien.

le puse una manta para que no tuviera frio, y senti unas manos que tomaban mi verga.

-quiero que me folles asi papito- Me dijo Elena.

pero esa es otra historia
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