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Una chica llamada Betty

En el último año de la secundaria empecé a salir con una chica llamada Betty. Ella vivía en la misma calle que yo y juntos ibamos caminando a la escuela, yo la pasaba a buscar por la mañana y luego cuando volvíamos nos despediamos en la puerta de su casa. Cada día nos tomabamos nuestro tiempo para volver después de clases, aprovechando para besarnos, y a veces tocarnos un poco si encontrabamos algún rincón protegido de las miradas indiscretas. Luego nos juntabamos muchas veces en las tardes para estudiar, casi siempre en su casa, y entonces la cosa se ponía un poco mejor, ya que sus padres trabajaban hasta tarde y podíamos estar solos. Si bien no follabamos, porque Betty quería llegar virgen al matrimonio, ella me la chupaba casi todos los días, haciéndome eyacular en su boca y tragándolo todo.

Una tarde, durante una de estas sesiones, Betty levantó repentinamente la cabeza al escuchar un ruido en la planta baja (su habitación estaba en el primer piso).

—¡Lo había olvidado! ¡Mi madre volvía a casa temprano hoy!

Mi erección se fue abajo en solo un segundo, tan solo de pensar que su madre estaba abajo y no debía descubrirnos así. Enseguida me puse los pantalones, cuando escuchamos la voz de la madre que venía desde abajo

—¿Beeettyyyy…? ¿Son ustedes?

—Si mamá, ¿qué pasa?

—Venía un momento al baño, por favor.

Betty me miró con ojos de fastidio, y dijo que seguramente querría mostrarle alguna nueva manera de limpiar la bañera o algo así de estúpido. recordé entonces que lalimpieza del baño era una de las tereas de Betty en su casa. Ella bajó la escalera y fue al baño. Como había dejado la puerta del cuarto abierta, yo podía escuchar casi todo lo que decían.

La madre de betty dijo algo sobre que no le discutiera mas, que lo necesitaba y tenía que tomarlo, algo a lo que Betty se dejaba hacer a regañadientes, como tomar un remedio o algo así. la madre le dijo que no tenía opción en ese asunto, y Betty le respondió algo sobre que yo estaba arriba, a lo que su madre le dijo que yo tendría que esperar. Entonces escuché que el agua del fregadero corría, casi un minuto, haciendo un sonido extraño. Luego paró y hubo silencio durante algunos segundos, y luego escuché que la madre de Betty decía “ahora quiero que te aguantes todo esto sin chistar” y escuché que salía del baño y cerraba la puerta.

Se fue hasta el living y prendió la televisión, poniéndola a todo volumen, supongo que para evitar que yo escuchara algo, se sentó a verla. Yo bajé las escaleras sin hacer ruido, pues entendía que estaba excluido de la situación, pero tenía curiosidad. veía a la madre de Betty que estaba mirando la tv, de espaldas a mi, y no quería que me descubriera. Al legar al cuarto de baño, vi a Betty mirándome y agitando su mano para que me acercara. Caminé n pco hacia ella, siempre tratando de no hacer ruido, y ella me susurró energicamente “ven aquí”. Entré al baño, y lo primero que ví fue un bolso rojo, para enemas, colgado de la ducha. Era como los que se usan como bolsa de agua caliente, y estaba bien lleno. De el salía una manguera, que estaba metida ¡en el culo de Betty! Ella tenía sus manos apoyadas en sus rodillas, su falda estaba subida alrrededor de su cintura y sus bragas a la altura de las rodillas. Me quede mudo, sin poder decir palabra, completamente asombrado por lo que veía. Betty me dijo que me sentara en el asiento del retrete para que terminaramos con lo que habíamos comenzado arriba. ¡Que maravilla de chica! Ella si que sabía satisfacer a un hombre. inmediatamente me bajé los pantalones y los calzoncillos y me senté, la imagen de mi novia con esa manguera en el culo me había puesto la polla tiesa nuevamente. Betty me la empezó a chupar, mientras el agua bajaba y se metía en su culo, y eso a mi me exitaba muchísimo. En pocos minutos llené su boca de semen, mucho mas de lo que descargaba habitualmente, pues la exitación era mucho mucho mayor que lo que acostumbraba. Betty lo tragó todo, como de costumbre. Entonces me miró y me preguntó

—¿Como estuvo?

—Maravilloso…

—¿Quieres que te haga otro?

—Eehh… tu madre está aqui al lado… me asusta un poco que nos descubra…

—No te hagas problema, ella no se dará cuenta de nada.

Betty se levantó, se sacó la manguera del culo, descolgó el bolso, y comenzó a llenarlo nuevamente. Su madre debió haber oído el agua y preguntó desde el living

—Betty, ¿estás bien?

—Si, mamá, estoy preparando el otro

—Bueno. Cuanto más, mejor.

Betty me miró a mi y susurró

—Claro. Mas enema, mas polla, mas leche. Cuanto mas, mejor.

Después de llenar el bolso, volvió a poner la manguera y lo colocó nuevamente colgado de la ducha. Me dió la manguera tomándolo desde el inyector y me dijo

—¿Me haces el honor?

Tome rapidamente la manguera mientras Betty volvía a inclinarse. Me puse detrás de ella y separándole las nalgas fui metiendo el inyector adentro. Luego me indicó que abriera una llavecita que había en la manguera, y el agua comenzó a bajar nuevamente.

Me volví a sentar en mi lugar, y Betty tomó nuevamente la polla. Betty sabía tratarla. Me miró y me dijo que esta vez no le acabara en la boca.
—¿Por qué?

—Quiero que me la metas en el culo. Así podré sentir tu polla adentro sin perder la virginidad.

Me la chupó hasta que el agua terminó de bajar, y la bolsa del enema estuvo completamente vacía. Cuando terminó, me dijo que se la metiera. Yo me levanté y me puse detrás de ella, y le pregunté

—¿Estás segura de que aún tienes lugar?

—Siempre tengo lugar para tu polla

Se la metí despacio, resbalaba facilmente, sin duda estaba relajada y bien lubricada. Su interior era caliente, creo que podía sentir el agua en mi polla

—¿Como se siente?— me dijo.

—Fabuloso… es fabuloso.

Betty comenzó a moverse despacio, chocando su culo contra mi polla, era maravilloso. Tocaba su vientre y podía sentirlo hinchado por el enema. Le acabé adentro, Betty estaba encantada con que mi semen estuviera en su culo. Al fin se dió vuelta y me dió un beso

—¿Te gustó?— preguntó Betty.

—Muchísimo

—Podríamos hacerlo mas a menudo… ¿no te parece?

Desde entonces nuestros encuentros “para estudiar” combinaron sexo oral, anal, y enemas.

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12 comentarios en “Una chica llamada Betty

  1. me exito bastante tu relato, sabes yo tambien soy un fanatico de los enemas, pero mi fantasia mayor ha sido siempre compartirlos con alguien, pero nunca se me ha hecho realidad. contacte con una chica de españa, pero dejo de escribirme, me gustaba mucho platicar con ella, por que debes saber que mi aficion tambien es usar ropa femenina, bragas, tangas, sostenes, bodys, y toallas femeninas, me exita bastante. si gustas escribeme y podremos compartir experiencias.

  2. MI TRATAMIENTO CON LAVATIVAS AY QUE PENOSO FUE
    Hola: Me llamo Yadira Hernández L. Y quiero contar mi experiencia de lo que me ocurrió la vez que tuve que ir a mi clínica debido a una alergia intestinal que me dio, eso ya tiene dos años y debido a que soy una chica alérgica a toda clase de medicamentos, acudí a la clinica que me corresponde donde me atendió una doctora joven y muy bien parecida llamada Verónica, la cual me mandó hacer estudios muy profundos para descartar problemas comunes de gastroenterología. Me hicieron los estudios y posteriormente acudí nuevamente con la doctora Verónica y ella al analizar los estudios me dijo: -“Yadira, de acuerdo a tus analisis tienes una alergia intestinal causada por tus malos habitos al intimar con tu pareja, (mi novio) y debido a que no te puedo mandar medicinas por tu alergia a cualquier medicamento lamento informarte que te voy a tener que mandar enemas de dos litros diariamente y durante dos años y medio.”- Entonces yo le pregunté a la Doctora: -“¿Si me pudiera explicar por favor que son los enemas?.”- Y la doctora me contestó: -“Mira Yadira, suena muy fuerte y penoso lo que te voy a decir, pero en términos coloquiales se les conoce como lavativas.”- Cuando la doctora mencionó la palabra Lavativa me puse de todos los colores que existen y empecé a sentir sudor y una pena demasiado grande, entonces le dije a la doctora: -“Ayy doctora que horror, ay qué pena, recéteme lo que usted quiera por favor menos lavativas, es que me dan mucha pena, además las lavativas son la muerte, es que son un sacrificio doctora, ya una vez me pusieron una y fue una experiencia demasiado fuerte para mi por todo lo que implicó para mí la lavativa y ahora usted me dice que me las tienen que poner diario y durante dos años y medio, ayy qué horror.”- Y la doctora me dijo: -“Ni modo Yadira, te las vamos a tener que poner quieras o no, si quieres mejorar en tu salud.”- Entonces salí del consultorio con mi tia y yo iba agachada y con una pena y una verguenza horribles, queria esconder la cabeza debajo de la tierra como si fuera un avestruz. Entonces mi tia me dijo: -“Mira hija necesito que me acompañes a la farmacia porque tengo que comprar el irrigador para lavativas, es necesario porque ya mañana te las van a empezar a poner, acabo de hablar con una chica que es enfermera y se prestó para ponerte tus lavativas a un costo muy bajo.”- Entonces yo le dije a mi tia: -“Ay tia, no, por favor no quiero lavativas.”- Y mi tia me dijo: -“Ni modo hija es necesario que obedezcas las órdenes médicas, es por tu bien, asi que vamos a comprar el irrigador para lavativas a la farmacia.”- Después de un rato llegamos a la farmacia especializada en instrumental médico y mi tía le dijo a la dependiente: -“Señorita por favor me da un irrigador para lavativas de dos litros.”- Y la señorita dependiente se metió y tardó un rato, después salio con el irrigador en sus manos y lo puso sobre el mostrador de la farmacia y le dijo a mi tía: -“Ay señora, pocas veces mandan lavativas tan fuertes a la gente, es muy feo, pobre de la persona a la que se las mandaron.”- Entonces cuando dijo eso y vi el irrigador tan espantosamente grande porque era de dos litros sentí que me moria, estaba espantoso, era de peltre blanco de dos litros, se veia gigantesco y junto con él venía un tubo de goma y un juego de cánulas bastante grandes gruesas y largas, era horrible lo que estaba viendo. Pero al ver yo detenidamente el irrigador empecé a sentir además de la pena, cierto morbo solo de pensar que me tenian que conectar el irrigador por el ano y al ver la cánula tan grande senti hormigueo en la vagina y en el ano y comencé a asociar en mi mente las lavativas con una relacion sexual anal, y me dije para mí misma: -“Ay que pena, que horror, siento que me van a hacer sexo anal con el irrigador a la fuerza.”- Y cada que volteaba a ver el irrigador que estaba sobre el mostrador de la farmacia sentia eso mismo y sentia que un calor me llenaba la cara y sentia muchísima pena solo de verlo con su tubo de goma y su cánula. Después de eso mi tía pagó en la caja y la señorita envolvió el irrigador para lavativas en un papel y lo metió en una bolsa y se lo entregó a mi tía. Partimos de la farmacia y yo solo iba pensando en las lavativas, sentia una sensación muy extraña en mi, como que en ese momento se me juntaba todo lo que una persona puede sentir en diferentes circunstancias, porque al mismo tiempo que sentía pena, sentia preocupación y al mismo tiempo sentía mucha ansiedad y nervios, sobre todo cuando volteaba a ver la bolsa donde venía el irrigador. Media hora después llegamos a la casa y lo primero que hizo mi tía es llamar a la enfermera por teléfono para comentarle que ya habia comprado el irrigador para lavativas, acordaron que al otro día ella iba a venir a mi casa a comenzar mi tratamiento por la noche. Ese día tomé un baño y no pude dormir, solo de pensar que al otro día me iban a poner una lavativa de dos litros era suficiente para sentir demasiada ansiedad, me daba vueltas y vueltas en la cama y no podía conciliar el sueño, solo pensaba: -“Qué horror mañana comienza mi tratamiento, mañana me van a poner una lavativa, ay que feo.”- Al otro día amanecí desvelada y me levanté, tomé un baño y me dirigí a la cocina con el fin de tomar mi desayuno, y allí me encontré a mi tía preparándome algo natural, un jugo y algunas verduras, y le pregunté: -“Tía, ahora porqué me preparas ese desayuno?.”- Y Mi tia me contestó: -“Yadira, a partir de hoy vas a llevar una dieta muy rigurosa como indicó la nutrióloga en la clínica por mandato de la doctora porque no debes recargar tu estómago por la alergia que tienes, y sobre todo porque hoy comienzan tus lavativas.”- Y le respondí a mi tia: -“Ay tia, qué horror, anoche no pude dormir solo de pensar que hoy comienza mi tratamiento.”- Entonces de mala gana desayuné lo que se me había preparado sabiendo que la comida iba a ser temprano debido a que en la noche me tenían que poner una lavativa bastante pesada y como iba a ser la primera no sabía como me iba a ir con ella. Posterior al desayuno llegó la hora de la comida y fue igual, comí algo muy ligero de acuerdo a la dieta que me mandó la nutrióloga de la clinica. Tenía que comer a la una de la tarde porque a las nueve de la noche iba a comenzar mi experiencia con las lavativas. Después de comer me comencé a sentir muy tensa y ansiosa, estaba sudando y solo pensaba en el irrigador que estaba sobre la repisa en el baño. Al fin llegó la hora, esta chica, Brenda la enfermera, llegó a las ocho y media de la noche, estaba vestida con su uniforme de enfermera porque venía directamente de la clínica donde trabajaba, no vivía lejos de mi casa. Entonces me comenzó a decir: -“Hola Yadira, me llamo Brenda y soy enfermera y yo soy la chica que va a realizarte tus enemas.”- Yo le contesté y le dije: -“Si ya se, mucho gusto, ya me dijo mi tía que ibas a venir a esta hora.”- Entonces ella me dijo: -“Bueno entonces voy a preparar el irrigador y quiero que veas como lo hago.”- Y yo le dije: -“Está bien.”- Y Brenda la enfermera me dijo: “Bueno Yadira por principio de cuentas voy a hervir dos litros y medio de agua y posteriormente llenaré el irrigador con un litro y medio de ésta agua lo suficientemente caliente y el otro medio litro tiene que ser de jabón quirúrgico.”- Yo me encontraba demasiado tensa y estaba pensando en todo el procedimiento que iba a utlizar Brenda la enfermera para ponerme la lavativa, me empezó a invadir una pena y un morbo indescriptibles porque nuevamente recordé que las lavativas me las tenían qué poner por el ano. Después de un rato Brenda me llamó al baño y me dijo: -“Yadira ya tienes que prepararte porque tu lavativa ya está lista.”- Entonces ella llenó el irrigador tal como lo había dicho, le puso un litro y medio de agua algo caliente y medio litro de jabón quirúrgico. Cuando terminó de llenarlo lo colgó en la pared del baño y en ese momento vi lo largo que era el tubo de goma conectada al irrigador y me impactó ver la cánula tan grande y gruesa al final del tubo de goma, me sonrojé nuevamente y empecé a sentir un morbo que antes no había sentido y una pena indescriptible y al mismo tiempo me imaginaba lo que se sentiría tener la cánula conectada en el ano, yo intentaba inhibir esos pensamientos porque trataba de ver las lavativas y el irrigador como un simple procedimiento médico pero no podía porque me vencía el morbo. Entonces en ese momento Brenda la enfermera me dijo: -“Yadira cierra la puerta del baño y desvistete por completo, quitate tus pantaletas y el sujetador o sosten para que no te incomode al momento de estar con tu tratamiento.”- Y yo le dije: -“Ay Brenda me da mucha pena, ¿es necesario que me desnude completamente para mi lavativa.?”- Y ella me contestó: -“Si Yadira, te tienes que desnudar por completo pòr comodidad tuya pero sobre todo por higiene, así fue indicado para tí y tienes que obedecer las órdenes médicas.”- Entonces yo comencé a desnudarme y conforme me iba quitando la ropa sentia mucha vergüenza, primero me quité las zapatillas y después me quité el sostén, tenía tanta pena que le daba la espalda a Brenda. Cuando empecé a quitarme las pantaletas sentí que mis manos se debilitaban de la pena y la vergüenza, no quería que Brenda me viera completamente desnuda y aunque ella también era mujer sentía que mi pudor se desvanecía delante de ella. Y también sentía que en ese momento el control de mi cuerpo pasaba a Brenda y ella contaba con el espantoso irrigador para lavativas para controlarme y dominarme. Eran muchos sentimientos encontrados porque yo soy una mujer heterosexual y me incomodaba mucho saber que otra mujer iba a tener dominio sobre mi utilizando un irrigador para ponerme lavativas.Y aunque ella era enfermera, yo no tenía la preparación suficiente para entender eso, sobre todo por el morbo tan profundo que sentía en ese momento. Entonces en ese momento ella me dijo: -“Bueno Yadira, deja toda tu ropa en el rincón y vas a hacer lo siguiente: hincate en el suelo.”- Entonces yo me hinqué viendo de frente al W.C. ya que el baño no era tan grande. Ya que estaba hincada, Brenda me dijo nuevamente: -“Bien, ahora Yadira, así hincada como estás te vas a doblar toda hacia adelante, tienes que quedar lo más empinada que puedas casi tocando el suelo con la frente y vas a abrir las piernas lo suficiente para que yo te pueda introducir la cánula en el ano, esta posición se llama genupectoral y es la forma en que te mandaron los enemas a ti Yadira.”- Y yo le dije: -“Ay Brenda, no habra otra posición?, es que no me gusta asi.”- Y es que solo de pensar en esa posición definitivamente me imaginaba que me iban a hacer el sexo anal con el irrigador, con una lavativa. Y empecé a sentir nuevamente una pena indescriptible, el morbo se apoderó de mí como nunca, incluso los latidos de mi corazón se agitaron mucho. Entonces Brenda me dijo: -“No Yadira, lamentablemente no hay otra posición para tí porque así te las mandaron, para que el jabón penetre uniformemente por todo tu intestino para que no se agolpe en un solo lado.”- Después que Brenda me dijo eso tuve que obedecerla. Entonces ella me dijo: -“Bueno Yadira te voy a poner el lubricante en el ano para introducirte la cánula.”- Y entonces sacó un tubito y empezó a ponermelo en el ano y yo lo sentía bien frío, ya cuando terminó de ponerme lubricante en el ano y en la cánula me dijo: -“Ahora si Yadira, quiero que estés flojita porque te voy a introducir la cánula en el ano.”- Cuando me la empezó a meter empecé a sentir mucha pena, por la penetración anal, y en mi mente empezaron a circular muchos pensamientos eróticos, sentìa como si me estuvieran introduciendo un pene muy grande, pero al mismo tiempo me sentia muy mal porque sabia que era un tratamiento médico que me habían mandado y yo no lo estaba viendo con la seriedad que debía tomarlo. Cuando Brenda terminó de meterme la cánula sentía que me lastimaba porque que era muy gruesa y larga, pero al mismo tiempo, sentìa mucho placer y solo de pensar que atrás de mi estaba colgado un irrigador de peltre blanco de dos litros lleno con jabón caliente y yo sometida ante él sin poder defenderme, comencé a sentir un morbo demasiado fuerte acompañado de una exitación sexual que iba en aumento al sentir la cánula lastimándome horriblemente, porque sentía que se me encajaba muy fuerte. Entonces Brenda la enfermera me dijo: -“Bueno Yadira, voy a soltar la manguera para que te empiece a entrar el jabón por el ano, vas a sufrir un poco, pero asi son las lavativas, asi que te vas a aguantar.”- Entonces de repente sentì como me entraba el jabón caliente a través del ano, sentia como me iba penetrando el jabón sin parar. Era una sensación indescriptible, porque después de un rato, comencé a sentir muchas ganas de hacer del baño y yo le decia a Brenda: -“Ayy Brenda ya me estoy haciendo del baño ufff, ya me hago, ya no aguanto la lavativa, por favor te suplico que ya me la quites.”- Y Brenda solo me decía: “Ya te dije que te tienes que aguantar porque asi son las lavativas, además no te la puedo quitar hasta que se vacíe el irrigador por completo.”- Y yo seguía sufriendo mucho con la lavativa, era un tormento, sentia que la lavativa era la muerte, pero al mismo tiempo al entrarme el jabón sentia una exitación demasiado exacerbada, sentía un placer sexual como nunca lo habia sentido, y durante la lavativa tuve un orgasmo tras otro, sentia un fuerte dominio sobre mì, y sentìa que en ese momento yo dependía de un irrigador para lavativas, dependía de la inexistente voluntad del irrigador ahi colgado en la pared del baño, solo él controlaba y decidía cuándo iba a vaciarse por completo, yo sentía que era mi verdugo. El irrigador era el dueño de mí y del tiempo en ese momento y él decidía cuanto tiempo me iba a seguir exitando y haciendo sufrir al mismo tiempo. Él tenia el control sobre mi sexualidad y sobre mi tormento. El irrigador se había posesionado de mì con la lavativa que me estaba metiendo por el ano. El irrigador se estaba viniendo dentro de mí y me controlaba completamente y Brenda era una simple espectadora que estaba esperando con los brazos cruzados a que el irrigador decidiera vaciarse por completo. Yo con anterioridad había pensado que Brenda iba a tener control absoluto sobre mí, pero oh sorpresa al darme cuenta que finalmente el irrigador para lavativas era mi dueño en ese momento, el que me dictaba cuanto tenía que gozar y cuanto sufrir al mismo tiempo. El irrigador se convirtió en un tirano para mi, en mi dictador pero al mismo tiempo en mi dueño sexual y no me podía zafar de él. El irrigador me estaba atormentando pero al mismo tiempo me recompensaba con una satisfacción sexual indescriptible, máxima. Así pasaron 45 minutos, hasta que finalmente el irrigador decidió terminar mi placer y mi tormento. Decidió al fin terminar mi sacrificio y mi morbo. Entonces de repente Brenda me dijo: -“Yadira, ya se vació el irrigador, ya te lo puedo quitar al fin, te voy a sacar la cánula para que te levantes y te sientes en el W.C.”- Cuando Brenda comenzó a sacarme la cánula sentia que me lastimaba mucho, debido a los cuarenta y cinco minutos que duró mi lavativa y que se me hizo eterna. Finalmente Brenda me sacó la cánula, sentí un alivio y al mismo tiempo frustración de ya no sentir los fuertes orgamos que la lavativa me estaba produciendo, yo me imaginaba que después de esta experiencia tan fuerte el irrigador también había quedado exahusto, pero cuando lo vi parecía listo para continuar con su dominio sobre mí. En ese momento todavía estaba colgado en la pared del baño y nuevamente sentì esa sensación extraña de morbo, sentí que a partir de ese día me había convertido en esclava del irrigador y de sus lavativas, tanto en sentido sexual como médico, y que él iba a dictar a partir de ese momento y por una larga temporada mi vida, ya que mi vida iba a girar alrededor de mi tratamiento de lavativas. El irrigador para lavativas se había convertido en mi dueño absoluto. Y hasta el día de hoy el irrigador y sus lavativas siguen dictando mi vida, me converti en su esclava. JYHL.

  3. hola me encantan los enemas nunca he recibido uno, pero creo que seria fantastico recibirlos, me encantaria encontrar a un hombre que disfrutara haciendomelos 🙂

  4. Acuarela:yo estoy dispuesto a darte todos los enemas que quieras.
    Tengo mucha experiencia en eso y lo vas a pasar genial!!!
    Contestame. Besos.

  5. Hola Silvia,

    Yo tengo sitio, experiencia y si hace falta buenos utensilios. Escribe me y hablamos, a ambos nos vendrá bien un contacto con las mismas aficiones. Te espero!

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