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El concierto de Britney

El siguiente es un relato ficticio, inspirado en una persona real, lo que de ninguna manera quiere decir que esto haya ocurrido. Es mas, esto no ocurrió jamas, salvo en la imaginación del autor del relato, y debe ser entendido como una situación ficticia.

Tras las gruesa puerta de metal se escondÌa el mayor manjar jamás soñado por un hombre. Mientras el encargado de seguridad me manoseaba, como su deber corresponde, me asaltaba la duda de si se habría dado cuenta de mi potente y extraordinadira erección.

Mientras esperaba el término de la sesión de reconocimiento, contemplaba estupefacto la entrada al camerino: su camerino, y recordaba lo vivido en la última hora y media.

Fue un tiempo de placer y excitación. En primera fila de un multitudinario concierto. TenÌa plena visión de la silueta mas hermosa de la Tierra, con su sonrisa, su mirada y sus sinuosos movimientos. Sus serpenteantes caderas, sus tonificados brazos, sus esbeltos, lisos y musculosos muslos, su marcado abdomen, su redondo y apretado trasero, sus hermosas y esféricas glándular mamarias, bailando al ritmo de sus impresionante voz y candenciosa danza, atrapadas en un diminuto sujetador verde. Su cuerpo, de medidas perfectas, acompañado de un largo pelo rubio y unos increíbles y fulgurantes ojos marrones verdosos. Gotas de sudor impregnaban su cuerpo, haciendo que sus muslos resplandecieran aún más ante las vigorosas luces de la gran cámara del espectáculo.

Miles de paquetes hinchados y, a buen seguro, cientos de pezones endurecidos, estaban atónitos y pletóricos ante el espectáculo que Britney dada aquella noche a todos sus fans y simpatizantes.

Una casualidad del destino, una elección fortuita, hizo que fuera elegida mi persona para visitar a la estrella en su camerino personal, hecho que ocurrió ante las desafiantes miradas de envidia del resto de los presentes.

Allí estaba yo, a punto de conocerla en persona, a un paso de la estrecha visión de su hermoso cuerpo y de la escucha de su increíble voz dirigida directamente a mi afortunada esfigie.

Entré. Allí estaba ella: sobre una tumbona, haciendo ejercicios abdominales…

Vestía un sencillo top con cierto escote y muy apretado. CarecÌa de sujetador y se trasparentabas sus pezones marrones a través del fino tejido blanco. Con su abdomen sudado y al descubierto, tan sólo queda decir que llevaba unos cortísimos pantalones blancos fijados a su resplandeciente piel.

Ante mí podía contemplar la cara posterior de sus inmensos muslos y adivinaba el comienzo de su culito respingón.

Durante unos segundos más observé los acompasados movimientos de Britney enseñándome una y otra vez su espectacular busto.

Cuando advirtió al fin mi presencia, se levantó súbitamente quedando durante unos instantes en posición de perfil. De esta manera, pude acatarme mejor del tamaño de sus pechos y de su imponente figura: su culito y sus tensados muslos Se viró hacia mÌ con su dulce sonrisa y aún me cautivó más. Seguía avanzando con pasos firme, dejándome ver los movimientos de sus caderas, los dulces vaivenes de sus grandes pechos y, para sorpresa de mi durÌsimo miembro, podía observarse con meridiana claridad la marca de su excelsa rajita, que se adivinaba grande y hermosa.

Pero, cuando tan solo quedaba un metro para que alcanzara mi posición, se frena en seco, deja de sonreir, y en pocos segundos, su cara se convierte en el espejo de la sorpresa. Se habÌa quedado mirando fijamente por debajo de mi cintura. Sin duda, se habÌa sobresaltado ante la visión del enorme paquete alojado bajo mis prietos vaqueros. Paulatinamente, su cara de sorpresa cambió por una de lujuria y de curiosidad.

Levanta su cabeza, apunta a mis pantalones con su inocente dedo índice y pregunta:

– ¿Eso es todo tuyo?

Se acercó un poco más a mí, lo suficiente como para ver claramnente que sus pezones habían crecido bajo ese mini top traslúcido. Mi excitación era máxima y mi cabeza estaba a un paso del delirio. No pude articular palabra alguna para contestarle. Pero no hizo falta.

Ella continuó:

– ¿Soy yo la causa?

Entonces, sin dejarme responder, comenzó a acariciarse las tetas sobre el top, tocándose sus inhiestos pezones y apretándose sus sugerentes pechos. Ambos sobresalÌan más allá de sus manos. Continuó bajando éstas por su duro y estilizado abdomen, acariciando su propia piel con gran dulzura y sensualidad.

Luego, llevó sus manos a sus adorables y atléticos muslos, efectuando caricias con gran dulzura y elevando su propia libido gradualmente.

Poco después, depositó su mano derecha sobre su entrepierna. Fue asÌ cuando mi estómago casi da un vuelco, y cuando mi pene alcanzó su máxima excitación: estaba viendo como la chica mas codiciada del planeta se tocaba su chochito sobre el pantalón. Mi cerebro no aguantó más, y mis pantalones ya no podÌan contenerse. Me bajé los pantalones y dejé a su vista mi impresionante paquete y mis también atléticas piernas, libres completamente de vello.

La reacción de Brit fue increible: primero, quedo pasmada, pero enseguida hizo lo mismo que yo: se quitó los pantalones, pero a diferencia mía… ¡no llevaba ropa interior!

La visión fue lo más sugerente que había visto ante entonces: imagínensela ahí de pie, con las piernas ligeramente separadas y vestida únicamente con un top semitrasparente.

Sólo tuve tiempo de imitarla, dejando al descubierto mi monumental miembreo viril: 22 centímetros de largo y 18 cms de perímetro. Completamente erguido, mi cerebro se decantó por dejar el pensamiento a mis gonadas: me acerqué a ella, la toméde su durísimo y al mismo tiempo, suave culo, la peguéa mí y le introduje mi enorme polla en su humeante chochito, mientras la empotraba contra la pared de la entrada. Mientras, sentía sus tetas, aún sin liberar, cerca de mi cuello.

Sus gemidos eran intensos y el placer era inevitable. Yo culeaba cada vez con más fuerza y mayor intensidad, introduciendo mi falo rítmicamente mientras sobaba su culo y sus muslos sin piedad.

Durante veinte minutos, permanecimos en aquella posición hasta que mi polla descargó su munición espesa y caliente sobre la vagina de una Britney absolutamente húmeda, de fuertes, anchas e inquietas caderas.

Extasiado, retiré mi polla de su coñito, dejándola en pie, con mi pene creciendo de nuevo sobre su barriga. Salvajemente, le arranquéel top dejando al descubierto sus redondos y enormes pechos. Los atrapé, los chupé, los sobéy los mordí sin descanso mientras ella tocaba mi cuerpo y me masturbada.

La elevé de nuevo del suelo, esta vez sobre mis brazos, dandome cuenta de su chochito peludito envuelto en semen y flujo. La trasporté a la tumbona donde la había hallado al principio y procedí a secarle su rajita con la lengua, mientras ella hacía lo propio con mi todavía duro y enhiesto pene. Me sobaba el culo mientras se metía el falo hasta lo más profundo de su tierna y valoradísima garganta. Yo le metía mi lengua en su sexo, mordisqueando su clítoris y sus labios vaginales, a la par que tocaba su tierno y bien formado trasero y sus gruesos y firmes muslos.

Continuará…

britneysex5@hotmail.com

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Un comentario en “El concierto de Britney

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