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Capitulo 8: Isla Vergara.

Ella aun respirando agitadamente, miro a la derecha y dijo, lle-llegamos…, a-allá e-esta-a mi… cas-casa…

Yo solamente me desplome en el suelo con ella todavía empalada con mi pija, con los brazos y las piernas extendidas respirando con dificultad y me quede en silencio.

Después de descansar, nos cambiamos.

Al llegar al puerto, desembarcamos y nos dirigimos a una caballeriza en donde tomamos dos caballos y nos pusimos en marcha, hacia la casa de Urara.

Decime una cosa (le pregunte), de donde sacaste eso que usaste en el barco.

¿Te gusto? (Pregunto sonriéndome), lo ice yo, te acordas de lo que llevaba puesto en la isla.

Si (respondí, el recuerdo de la primera vez que la vi, paso por mi mente como un rayo)

Bueno, como me compre ropa nueva, eso ya no lo necesitaba, simplemente lo corte.

Otra cosa, por que me tengo que poner esta ropa para ver a tus padres. (llevaba un pantalón dorado, muy suelto, y una camisa haciendo juego, una especie de turbante de color azul con lunares amarillos, una capa blanca, todo era de seda, o al menos eso parecía, y lo peor eran los zapatos, unos zapatos verdes que terminaban en una punta hacia arriba.)

Bueno, no pretenderás que nos vean vestido con esos trajes de cuero, verdad

Hasta yo me he cambiado. (Ella llevaba un pantalón celeste muy bonito que le ajustaba en la cintura y se habría en campana abajo, una camisa; también celeste, parecía ceda lo que ella levaba puesto, sus mangas debía ser de tul, se le podían ver los brazos y usaba unos zapatos como los míos pero estos eran dorados.)

¿Qué, tus padres no te permiten usar cuero?

Estas bromeando (Respondió, aprendió rápido a utilizar algunas de mis feraces)

Pero por que. (insistí)

Ya lo sabrás, ha, se me había olvidado comentarte algo…, mira allá vivo.

El camino por el que íbamos estaba franqueado por espesos árboles, pero en un recodo, al girar lo vi, enfrente de mi se levantaba un enorme castillo.

Vivís en ese castillo (dije incrédulo)

Si, eso fue lo que olvide decirte. (dijo haciendo un gesto como de niña pidiendo perdón, por decir una mentira)

Mi padre es el Rey de esta isla.

…El Rey…

Y que se supone que debo hacer, jamás trate ha la realeza, que debo decir, como debo comportarme.

Bueno (dijo sonriendo con maldad) ya trataste a la realeza.

¿Cuándo?

HO RAYOS, vos, vos sos de la realeza… (Mierda, y yo la llame puta.)

Si, soy la princesa Urara Calipso, princesa del reino de Sopena.

Uuuuu, me coji a una princesa, genial…, si el padre se entera, me mata.

Oye, tu padre se enfadara si descubre que tu y yo, bueno ya sabes.

Mejor no se lo digas (comento irónicamente)

Una princesa debe permanecer casta hasta su matrimonio.

¿Qué? (pregunte elevando la voz) estas loca, ahora me lo decís.

Porque, hubieras preferido que te lo dijera en el barco, aquella vez.

Que dios me asista, si el rey se entera que desvirgué a su hija me fusila, o lo que hagan aquí.

Al llegar a la entrada del palacio, los guardias franquearon la entrada con una reverencia, entramos en un enorme patio, con árboles, aves parecidas a los guacamayos, una enorme fuente se encontraba en el centro del patio, en ella había una escultura de una sirena desnuda con una vasija debajo del brazo la que sostenía con ambas manos y de ella salía agua.

Nos bajamos de los caballos frente a una enorme puerta de madera, cubierta con un repujado de plata.

Dos muchachitos se acercaron corriendo y tomaron a los caballos, se alejaron haciendo reverencias.

Entramos y caminamos por un enorme pasillo, ancho y lardo cubierto por una enorme alfombra roja.

Al final del pasillo se observaban al Rey y la Reina, sentados en sus tronos.

Me dijiste que tu padre era el director de una escuela. (le dije en voz baja)

Si, (respondió ella también en voz baja) lo es, es el director de la escuela y el rey de esta isla, aunque no ejerce directamente el cargo, tiene un asistente.

Entonces el es también un hechicero, si, y uno muy bueno.

Al acercarnos, el rey se levanto y Urara corrió a sus brazos.

El la estrecho con fuerza y le bezo la frente.

Bienvenida hija (dijo sonriéndole)

Hola padre (respondió ella abrazándolo)

La reina se acerco y también la abrazo.

Hola querida (dijo ella abrazándola)

Hola madre (respondió Urara besándola en la mejilla)

Luego el rey me miro fijo a los ojos y me observo de los pies a la cabeza.

El era un sujeto bajito, mas bajo que su hija, gordo y con los cachetes rojos.

Vestía un pantalón lila con bordados de oro y una camisa igual, llevaba un turbante dorado y una capa roja con los bordes blancos, la cual arrastraba por el suelo.

En cambio la Reina, era otra cosa.

Ella era alta como Urara, de pelo negro, lacio y largo hasta la cintura, sus ojos eran marrones oscuro y su piel negra.

Sus bustos eran inmensos, su cintura fina y unas caderas magnificas.

Vestía un traje dorado muy elegante y ajustado, dejaba asomar por encima sus hermosos pechos.

Padre, madre, quiero presentarles a Mavery (dijo ella presentándome)

Mavery Sopena (dije inclinándome ante ellos)

No es necesario que te inclines (dijo Urara)

Padre, el me rescato del pirata Nor Gre.

Mavery, (pregunto el Rey)

Bien, usted ha salvado a mi hija y estoy muy agradecido, si hay algo que pueda hacer por usted, solamente pidalo.

No es necesario…

Si, dígame (dijo el Rey)

Bueno, Urara me dijo que usted es un excelente hechicero, y me preguntaba si pudiera ayudarme a regresar a mi hogar.

Por supuesto, dígame en donde vive.

Mavery comenzó a relatarle toda la historia desde que salio de su casa en Argentina hasta que llego a la isla de los dragones.

Vaya, (dijo este) es una historia muy interesante.

Así que usted es de otro mundo.

La verdad no se si es otro mundo u otra dimensión (tal vez este soñando, quizás sigo en mi camarote… Un sueño…

Todo es muy real para ser un sueño.)

Mundos paralelos, otras dimensiones, esto es muy interesante (Hablaba el rey para si mismo en voz alta)

Pierda cuidado, si existe una forma de regresarte la encontrare.

Gracias alteza (dije sonriendo, al mirar a Urara estaba triste, comprendí que no le gustaba mucho la idea de que me fuera.)

Hija, (dijo la Reina) pero que cara, estas triste por algo.

No, (respondió sonriendo, pero seguía triste) estoy bien.

La Reina observo a Urara por un rato y luego me miro a mi, no se si se había dado cuenta de algo, pero ya empezaba a sentir escalofríos.

Hasta que encontremos la forma de regresarte a tu hogar, serás nuestro huésped (dijo el Rey)

Usaras la alcoba Sur.

Querida (dijo dirigiéndose a Urara), muéstrale cual es su habitación.

Si padre.

Urara me guió por un sinfín de pasillos, siempre seguida por un guardia que no me quitaba la vista de encima.

En voz baja continuamos hablando.

Que te pasa (pregunte)

Nada, por que (respondió)

Es que estas triste, te pasa algo.

Es que…

… no quiero que te vayas.

Por favor, quédate (pidió suplicando)

Te amo.

Ya también te amo (dije sonriéndole)

Pero este no es mi hogar, aquí no conozco nada.

No se de que podría vivir.

Allá tengo un trabajo, amigos… (La conversación la ponía mas triste)

…Y si voy contigo (pregunto sin levantar la vista del suelo)

Eso seria estupendo (respondí)

Pero… allá no serias una princesa, no tendrías todo este lujo y comodidades.

Además… (no continué, eran muchos los problemas, ella no existía en mi mundo, como pasaría desapercibida, sin documentos, sin trabajo, seria difícil)

Aquí ese (dijo deteniéndose frente a una enorme puerta doble.)

Donde es tu habitación (pregunte)

En el ala Sur.

Al sur, eso es en la otra punta del castillo (observe con mucha astucia…)

Si, (comenzó diciendo) primero debo ir hasta el final del pasillo.

Luego girar a la izquierda y continuar hasta llegar al cuarto corredor en donde debo girar a la derecha.

Seguir de frente hasta encontrarme con la estatua de un león y girar a la derecha.

Seguir de frente, mi habitación es la que esta al final del pasillo.

Pero no se te ocurra ir allí (dijo, mostrando una leve sonrisa.)

Nos despedimos, estuvo tentada a abrazarme, pero al recordar que estaba el guardia observando desde la distancia se reprimió.

Entre en mi habitación y lo primero que vi fueron unos horribles querubines, parecían estar gritando de terror, aunque supongo que el que los tallo quiso que pareciera que estaban felices.

Estaban tallados en madera y colocados frente a una enorme chimenea.

Sobre la chimenea había un cuadro gigante del Rey, con una estúpida sonrisa montando un hermoso caballo blanco.

En su mano derecha, la cual tenía elevada a la altura de su cabeza, colgaban unos faisanes, al menos eso parecía.

Parece que considero, que a sus visitas les gustaría tener un retrato suyo con dos aves mueras en sus manos.

La cama era enorme, tenía cuatro columnas que se elevaban desde sus cuatro rincones a una altura de tres metros y tenia una especie de techo…

Como un toldo. Este estaba forrado con una tela roja y de los bordes de este techo colgaban como estalactitas unas puntas de madera de unos veinte centímetros parecidas a lanzas todas trabajadas y decoradas.

O todas las habitaciones de huéspedes son así, o esta era la habitación de las visitas no deseadas.

Guarde mis cosas en un enorme ropero que había contra una de las paredes y coloque el cofre con el oro debajo de la cama.

Al rato golpean a la puerta, era un sirviente, no habrá tenido más de quince años.

Señor (dijo este muchachito) lo están esperando en el comedor principal.

Gracias (respondí)

Me podes decir donde queda.

Si, debe dirigirse… (comenzó con las explicaciones, ya en la cuarta vuelta estaba perdido)

Espera, mejor guíame vos.

Si señor (respondió)

Luego de caminar por varios pasillos y corredores llegamos a una enorme sala en la cual se encontraban sentados en una gran y larga mesa el Rey, la Reina y Urara.

El Rey estaba sentado en la cabecera, a la izquierda de este sobre un costado de la mesa la Reina, frente a ella en el otro lado de la mesa Urara.

A mí me sentaron al lado de Urara, bueno a unos cuatro metros de ella.

Sirvieron la cena, y comenzamos a comer.

Comían en el más absoluto silencio.

Lo único que se escuchaba era una orquesta que tocaba música muy suave.

Ehhh, es muy lindo su castillo alteza (dije mirándolo y sonriendo)

Gracias (dijo este)

Si, también muy grande (respondí sin dejar de sonreír. Uuuuu, frío polar.)

Usted a que se dedica (pregunto la reina)

Trabajo en una empresa que desarrollan software de computadora, soy ingeniero en sistemas.

¿Y que es eso exactamente? (pregunto el rey fríamente, definitivamente no le agrado)

Bueno, es difícil de explicar (comencé, la reina no dejaba de observarme)

Mi trabajo es crear programas para computadoras, las computadoras son maquinas electrónicas que nosotros utilizamos para trabajar y entretenernos.

¿Qué tipo de maquinas? (pregunto esta muy interesada)

Bien, (por que no le dije que era bombero, seria mas fácil de explicar)

Una computadora es…

Tiene un… gabinete, es como una cajita en la cual están guardados los distintos componentes; como la mather, el disco rígido… (me estoy yendo a la mierda)

Es difícil de explicar (ellos ni siquiera tienen electricidad)

¿Cómo puede trabajar en algo que no sabe explicar que es? (pregunto el Rey)

Es difícil (respondí, ya me estaba sacando de quicio.)

Lo que sucede es que utilizamos tecnología completamente distinta a la de ustedes.

¡Si! (dijo sin darle importancia)

Este viejo de mierda me estaba pudriendo.

Si me permite, debo decirle que tiene usted una hermosa mujer (dije cambiando de tema)

¿Cómo se atreve? (dijo el Rey golpeando con sus manos sobre la mesa)

¿Qué? (pregunte asustado, para que mierda abrí la boca)

Disculpe, no fue mi intención ofenderlo (dije rápidamente)

Es que en mi mundo se acostumbra a elogiar a las mujeres,

Entre Urara y la Reina lograron calmarlo, pero la cena se termino de inmediato y el Rey se fue deprisa, murmurando algo que no entendí.

Al rato regreso Urara y se sentó a mi lado con la cabeza fija en la mesa.

Lo siento, (se disculpo) no se por que actúa de esa manera.

¿Por qué? (pregunte molesto)

Porque me odia, simple y sencillo.

Mejor me retiro a mi cuarto (dije levantándome, intente besarla pero ella se aparto.)

No, los guardias podría decírselo a mi padre (dijo en voz baja)

Estuve dando vueltas por los pasillos del castillo, molesto por lo que sucedió, y tratando de orientarme.

Finalmente encontré mi habitación.

Pedí que llenaran con agua caliente una especie de bañera que había allí.

Cuando la bañera estuvo llena coloque un biombo delante de ella y me desvestí.

Me metí en ella y permanecí sumergido un largo tiempo.

Logre relajarme, y comencé a pensar en Urara su hermoso culo y luego mi mente comenzó a divagar en las tetas de la Reina.

En un momento se me paro y yo seguía pensando en las veces que tuve sexo con Urara, principalmente la última ves, en el barco antes de llegar a la isla.

Salí y comencé a secarme, desnudo camine hacia la cama secándome el cabello.

De repente me detengo en seco, allí estaba sentada sobre el borde de mi cama la Reina.

Lo primero que ice fue taparme con la toalla, de mucho no sirvió, la erección que tenia era tremenda, la toalla quedo sobre mi miembro erecto formando un enorme bulto.

No quise interrumpirte (dijo mirando fijamente mi pija parada detrás de la toalla)

No (dije tragando saliva)

No se preocupe (estaba aterrado, si alguien nos viera en esa incomoda situación)

Sabes, Mi hija y yo estuvimos hablando.

Ella no es mi hija realmente, sabias. (pregunto)

Si, (respondí) ella me contó todo sobre eso)

Si, y a mi también me contó algunas cosas (dijo mirándome a los ojos)

Ella y yo llevamos una relación más de amigas que de madre e hija.

Si, definitivamente estoy muerto, si el Rey se entera me corta la cabeza.

Ella me dijo que perdió su virginidad con vos, me contó todo.

Cada una de las veces que tuvieron sexo, y como la haces gozar de placer.

Este… Yo… (no sabia que hacer, pensé que me daba un infarto)

Reina… Yo no… (no logre terminar la frase)

Quiero que me hagas lo mismo a mí (dijo, dejándome atónito)

¿Qué? (pregunte como si no hubiese entendido nada de lo que dijo)

Si, lo que acabo de decirte.

El Rey es muy bueno conmigo, pero no me satisface.

Y con lo que me contó Urara, pienso que vos si podrías lograrlo.

Bueno… yo no se si debiéramos (dije pensando en el Rey, no porque me faltaran ganas, pero se complicaría muchísimo)

También podría ir a hablar con el Rey sobre lo que le hiciste a su hija.

NO (la corte con desesperación)

Pero si se entera Urara… (dije, poniéndome a pensar, no se por que, pero me asusta mas la idea que ella se entere, a que lo haga su padre)

Si vos no decís nada, yo tampoco (respondió acercándose)

Se acerco hasta mi y comenzó a besarme, la tome de los brazos dejando caer la toalla, mi pija seguía erecta y estaba deseosa de buscar una nueva madriguera donde ocultarse.

Le quite la ropa muy rápido y la arroje sobre la cama.

Ella cayó pesadamente boca arriba y con los bracos hacia atrás.

Despacio, (dijo asustada) se amable con tu Reina.

¿Mi Reina? (pregunte con una sonrisa malvada)

Vos no sos MI REINA (dije acercándome a ella, ya no pensaba, solamente actuaba)

Vos sos mi cosa, mi puta, mi propiedad, VOS SOS MIA (seguía hablando y viendo el rostro de terror que tenia)

NO (Intento gritar, pero le tape la boca con una almohada)

Agarre un pedazo de tela que había allí y le tape la boca, luego le ate las manos a una de las columnas de la cama.

Ella respiras agitada, con miedo.

Se movía con desesperación, intento librarse pero no pudo, quedo bien amarrada y amordazada, solamente se oían sus quejidos ahogados.

Intento patearme pero yo lo evite sosteniendo sus piernas, tome una almohada y se la coloque debajo de su cadera.

Tome sus piernas y las doble, atándole los pies a los costados de su cadera.

Quedo con sus piernas bien abiertas, la tome de la cintura y la acomode.

Me acosté sobre ella sin penetrarla, solamente rozaba su concha con mi pija.

Le chupaba las tetas con fuerza, luego se las amasaba y la besaba sobre la mordaza.

Le decía en el oido, ahora vas a saber lo que es un hombre puta.

Vos querías gozar, te voy a ser gozar, te voy a ser sufrir, te voy a partir en dos.

Mientras veía su rostro lleno de miedo, había comenzado a llorar.

Baje mi mano y comencé a tocar su concha, la sentí húmeda, parecía que después de todo se había excitado la Reinita.

Le metí dos dedos y comencé a masturbarla mientras amasaba una de sus tetas y chupaba la otra.

Seguí así, mientras oía sus gemidos, seguía llorando con los ojos serrados, sus lagrimas caían por su cien hasta la cama.

Aumentaba la velocidad de los movimientos de mis dedos y ella arqueaba la columna.

Al rato se hoyo un gemido muy largo el cual ahogaba la mordaza y estallo en un orgasmo.

Sus líquidos se derramaron sobre la cama.

Me coloque frente de ella, alce y separe lo mas que pude sus rodillas y la penetre con fuerza, fue una embestida violenta, le entro todo a la primera.

Ella seguía arqueando su espala y pretendiendo gritar, ya no lloraba, sus ojos húmedos estaba fijos en mi.

Comencé a embestir con violencia, una y otra ves, mientras veía sus hermosas tetas de color negro balanceándose de aquí para allá, en un movimiento hipnótico.

Luego me detuve, se la saque, levante sus rodillas mas y se la metí con fuerza en el culo.

Ella no estaba preparada para recibirla, y grito con muestras de gran dolor.

En dos envestida poderosas la tenia completamente adentro, mientras seguía bombeando mis huevos golpeaban con fuerza contra su culo.

Tome sus tetas y comencé a amasarlas nuevamente, seguí alternando besos, mamadas, amasadas.

Volví a sacársela y se la metí nuevamente por la concha, mire su rostro y tenia sus ojos serrado y gozaba de una forma increíble, trataba de liberar sus manos mientras se retorcía de placer.

Al ver como luchaba por liberarse le solté las manos.

Ella me apretó con fuerza las nalgas, empujándola hacia abajo.

Mientras gemía, ella amasaba mi culo, lo empujaba con fuerza y yo aceleraba el ritmo de mis embestidas.

Acabe por completo dentro de ella con un gemido, ella acabo con una especie de alarido.

Me quede acostado sobre ella con mi pija dentro de su concha mientras descansaba, hasta que ya la tenía flácida y acurrucada.

Me di vuelta sobre la cama, colocándome boca arriba, mientras ella se desataba la mordaza y luego se quitaba las ataduras de las piernas.

Nun- Nunca me habían echo-o algo así (hablaba con dificultad)

Debo decirte que… al principio tuve miedo pero fue increíble (seguía ya respirando mas normal)

Nunca sentí tanta potencia, tanta fuerza.

Ahora (dije mirándola a los ojos)

Ahora vos me pertenece, desde ahora sos mía.

Si (dijo obediente)

Soy tuya, tu sierva.

Tuya para siempre.

Luego de un rato se vistió y salio de mi habitación, me tape con las sabanas mi cuerpo desnudo y me dormí.

Por la maña, al despertar veo a Urara parada en la entrada de la habitación.

Pasa (le dije)

No te quedes allá.

Es que no seria correcto (dijo, de repente se volvió tímida otra ves)

Por que (le pregunte, parece que tiene miedo que su padre se entere de lo nuestro)

Dale, no pasa nada acercarte.

Ella se acerco despacio, mirando cada tanto hacia la puerta.

Cuando estaba al lado de mi cama me quite las sabanas y quede completamente desnudo frente de ella.

No aparto la vista, simplemente se quedo mirando mi pene dormido fijamente.

Hace mucho (le dije acariciándomelo)

Si (respondió)

Pero ahora estamos en el castillo de mi padre y si el se entera…

No te preocupes (le dije sentándome en el borde de la cama con las piernas abiertas mientras seguía acariciándome el pene que ya había empezado a reaccionar.)

No (dijo ella apartando la vista)

No hay tiempo, nos esperan para desayunar.

Cuando empezó a marcharse la tome de la mano y la jale hacia mí, la bese y coloque su mano sobre mi pija.

Te dije que no podemos (dijo elevando la voz)

Cállate (le dije, esto de ser el macho dominante me empezaba a gustar)

¿Qué dijiste? (pregunto con sorpresa)

Que te calles la boca.

Al decir eso la empuje hacia abajo haciendo que cayera de rodillas.

Chapala (le ordene)

Te dije que no tenemos tiempo (respondió)

Te digo que me la chupes, hace unos días que me tenes olvidado, soy un hombre y tengo necesidades.

Yo ya tenía la pija bien dura, le tome la cabeza y le acerque la pija a la boca, le roce los labios con la punta y se la deje allí, muy cerca de su boca.

Que estemos en el castillo de tu padre no significa que no cojeras conmigo (dije serio)

Si es así, prefiero irme, yo quiero estar con vos, pero si aquí no podemos entonces me iré.

No dijo nada, simplemente agarro mi pija y la empezó a chupar, se la metio en la boca y comenzó con su mamada.

Tenes razón (dijo sacándose la pija de la boca)

No puedo estar sin vos, te deseo.

Se coloco la pija nuevamente en la boca y continúo chupando.

No teníamos mucho tiempo, ya que nos ataban esperando para desayunar.

Acelero el ritmo de sus mamadas, me estaba dando una pajeada espectacular.

Ya sin resistir le llene la boca de leche, caliente y pegajosa.

La saboreo, con los ojos serrados y se la trago, siguió chupando asta que ya no quedo más nada.

Al acabar se levanto, me beso y dijo que nos esperaban en el comedor.

Al darse la vuelta se sobresalto, parada en la entrada estaba la Reina.

Madre (dijo sorprendida)

Que haces aquí (pregunto)

Como demoraban decidí venir a buscarlos (dijo sonriendo)

Por favor (le dijo) no le digas a mi padre.

No te preocupes (le dije)

Ella no dirá nada, cierto (dije mirándola)

Si, (respondió agachando la cabeza)

No diré nada.

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