Capitulo 6: Bien venido a Picesla.

Luego que todos se dispusieron en sus labores, regrese a mi camarote.

“Bien” (pensé) “que haré ahora, para colmo tengo por delante cinco meses, no se si podré zafar de esto mucho tiempo”

Ya al atardecer entra Urara, (sonriendo como siempre, pero esta ves algo distinta, había algo en ella que no encajaba en su forma normal de comportarse)

Hola, (la salude mirando con atención)

Hola (respondió, esta ves algo mas tímida que de costumbre)

Vine porque todavía tenemos que arreglar algo.

¿Qué? (pregunte intrigado)

Bien, vos me salvaste, me liberaste y quiero agradecértelo (dijo sonrojándose)

Oye (respondí viéndomelo venir), no es necesario (dije, mintiendo descaradamente)

Pero… (dijo levantando la vista y mirándome fijo a los ojos con tristeza) yo debo…

…yo quiero…

Oye, no quiero que hagas nada, si lo haces como un favor. (no lo puedo creer, que me esta pasando, una hermosa mujer se me ofrece y la rechazo)

Mira, yo… (será que… no imposible, aunque nunca había conocido a alguien como ella)

Yo…

No logre terminar la frase, Urara se me tiro encima y me tumbo sobre la cama, me besaba con pasión, aunque con torpeza.

La abrace fuerte y le respondí a sus besos, en un segundo ya estaba al palo, tenia la pija súper dura y le rozaba la pierna a Urara con ella dentro del pantalón.

Ella se separo de mí y se quito su ropa, quedando completamente desnuda, era un espectáculo maravilloso, ese par de tetas, esa concha peluda, sus caderas.

Ella avanzo hacia mi, se acostó sobre la cama y me dijo que la hiciera suya.

Ella temblaba, un poco por miedo otro por ansiedad y una gran parte por la excitación que tenia.

Le dije que si estaba segura, me respondió que si, que se enamoro de mi y que quería ser mi mujer, también me pidió que fuera dulce, que tenia miedo.

Sabiendo que esta era su primera vez con un hombre le dije que no temiera, que la cuidaría.

Comencé acariciándola suavemente.

La bese en la boca, por un rato, en su labio superior, en el inferior, en toda la boca, fui besando sus mejillas hasta sus pómulos y de allí seguí a su cuello.

Bese sus orejas, mientras le decía muy suave que la amaba, mientras ella me acariciaba y me decía entre gemidos que también me amaba.

Continué bajando por su cuello, recorriendo sus hombros y comenzando a subir en círculos hacia sus pezones, mientras subía por sus pechos, los besaba, los lamía y chapaba.

Lento, muy despacio, continué mientras oía sus gemidos, al llegar a la sima bese sus aureolas, las cuales estaban de un color rosado hermoso.

Comencé a lamerla, movía mi lengua en círculos cada vez más rápidos y mas serrados, llegando a rozar su pezón, el cual estaba erecto y duro, parecía una hermosa frutilla.

Me entretuve un rato largo con ese pezón, lo lamía, chupaba, lo introducía por completo en mi boca y lo presionaba contra mi paladar con la lengua, dejándolo empapado en saliva.

Siempre acompañando todo con suaves caricias.

Sople aire frió muy suave y ella se estremeció, seguí chupando y lamiendo.

Comencé a moverme hacia el otro pecho de la misma forma, al llegar al pezón esta vez sin tocarlo, exhale una bocanada del aire mas caliente que pude y nuevamente se estremeció.

Continué chupando, y besando su otro pezón, nuevamente lo deje empapado de saliva y volví a soplar suavemente aire frió.

Seguí por otro rato, mientras con la mano derecha le acariciaba la concha, pero sin meter los dedos, eran un movimiento suave y constante, un movimiento circular.

Comencé a bajar por su pecho, pase por su estomago hasta el ombligo, allí decidí ir hacia sus caderas, siempre besándola, chapándola y en ocasiones mordiéndola con suavidad.

Esto me estaba volviendo loco, tenia ganas de penetrarla de una vez por todas, pero prefería ser paciente.

Continué con los besos y las caricias, besaba su cintura mientras la daba vuelta y la colocaba boca abajo.

Comencé a subir por su espalda, lentamente hasta su nuca, allí comencé a amasarle el culo con mis manos. La excitación que ella tenía y los gemidos que daba eran increíbles.

Comencé a descender nuevamente, hasta llegar a sus nalgas, las besaba y mordía ya con más pasión.

Continué bajando por la parte de atrás de su pierna hasta los pies.

Nuevamente la coloque boca arriba y le separe las piernas.

Le elevé un poco la pierna que estaba besando y comencé a subir por el interior de esta, es increíble lo sensible que es esta zona, ella no dejaba de jadear.

Lento despacio, siempre acariciando sus pechos y su concha.

Al llegar hasta su concha no la toque, simplemente exhale aire caliente con suavidad y su columna se curvo hacia arriba en un espasmo orgásmico.

Continué con la otra pierna, hacia abajo asta los pies y de nuevo hacia arriba.

Al llegar a la concha la rocé con la punta de mi lengua, la movía velozmente sobre la superficie, tocando solamente sus labios vaginales.

Luego, sin dejar de amasarle los pechos, la lamí, aplane mi lengua lo mas que pude y desde la unión de su ano hasta la parte de enfrente de su vientre, subí con un lengüetazo tratando de cubrir la mayor superficie posible.

Seguí lamiendo y comencé a penetrarla con mi lengua, estaba disfrutando como loco con el delicioso sabor de sus jugos vaginales.

En eso tubo otro orgasmo, y vi como se desbordaba por su entrepierna.

Seguí jugando mientras disfrutaba oírla gemir, ella se aferraba con fuerza de mis cabellos y empujaba con fuerza hacia abajo, mientras elevaba las caderas tratando de seguir el ritmo.

Comencé a subir por su vientre, pase nuevamente por su ombligo y llegué a los pechos, en ese momento comencé ha meterle un dedo y ha masturbarla con suavidad.

Seguí subiendo siempre sin dejar de jugar con mis dedos en su conchita.

Al estar en posición tome sus manos y las lleve hacia atrás de su cabeza, le coloque la punta de mi pija en su concha y comencé a moverla pero sin penetrarla, ella subía sus caderas buscando que la penetrara, y tratando de zafar sus manos para abrazarme.

Entonces me decido y le meto la punta, ya me dolía la pija de dura que la tenia, estaba ansiosa por sentirse contenida en esa cueva calida y acogedora.

Empecé a empujar despacio, ella gemía y respirar con agitación, hasta que llegué a la tela que separa su virginidad, su himen.

En una estocada este cedió, en lo que ella grito, me dijo que le dolía, le dije que no se preocupe, ahora me quedare quieto dentro de ti y el dolor pasara.

Al rato comencé a moverme nuevamente, ella ya no se quejaba, gozaba, me rodeo con sus fuertes piernas la cadera para evitar que me saliera.

Comencé con embestidas mas duras y rápidas, mientras ella gemía, otro orgasmo exploto y arqueo nuevamente su columna, con tanta fuerza que me levanto en el aire sin ningún problema.

Mientras nos besábamos y acariciábamos, ya llevaba un ritmo increíble, y no aguantamos más y ambos terminamos al mismo tiempo, mientras la llenaba con mi leche, ella quedo enroscada en mí.

Al acabar nos quedamos abrasados, yo aun dentro de ella, completamente transpirados y agotados, nos quedamos dormidos.

Por la mañana al despertar, me encuentro solo en la cama.

Urara ya se había despertado, cuando me ciento sobre la cama, observe la gran mancha de sangre que había en ella.

Una gran aureola de color rojo oscuro, la cual se notaba mezclada con otros líquidos, dejando esa zona de la cama aun húmeda.

En eso veo que la puerta se abre y entra ella con unos platos y jarras llenos de comida y bebida.

Hola preciosa (le dije sonriendo)

Buenos días, (me respondió con una gran sonrisa, se notaba alegre y su rostro relucía de felicidad)

Traje el desayuno, (dijo depositando todo sobre la mesa), ven, comamos.

Mientras me bestia, ella se acerco a mi y me dio un gran y largo beso, me acaricio y abrazo con fuerza.

Te amo (dijo despacio en mi oído), te amo mucho.

Yo también te amo mi reina (respondí mirándola a los ojos)

Desayunamos, y discutimos lo que deberíamos hacer el día de hoy en el barco.

Me contó la situación actual.

Anoche tuvimos viento a favor y hemos avanzado mas rápido, el día de hoy parece que seguiremos con suerte.

Genial (respondí), espero que el viaje sea tranquilo.

Ahora deberás salir a inspeccionar el barco (dijo mirándome y esbozando una sonrisa burlona)

¿Qué? (dije sobresaltado), te dije que no se nada sobre barcos.

Tranquilo, yo te acompaño, si veo algo te aviso.

Bien, a poner el pecho. (Urara me miro como queriendo preguntar que dije, sacudió la cabeza y siguió comiendo)

Al terminar de desayunar, nos dispusimos a salir a realizar la ronda, ella se adelanto para abrir la puerta, antes que la alcance, la tome del brazo, la tire hacia mí y la bese con fuerza mientras amasaba su hermoso culo con mis manos.

Luego abrí la puerta y salí, dejándola atrás, con una mirada lujuriosa en sus ojos que brillaban.

Mientras realizaba el recorrido por la cubierta, con Urara siempre a mi lado indicándome cosas, disfrutaba del hermoso y calido sol, mientras oía los gritos de los demás marineros.

Eeee, alcen la vela mayor (grito uno que estaba en el timón) el viento esta soplando de nuevo.

Alguien grito algo de un trinquete de proa, y dos salieron corriendo.

Oye, ¿Qué es el trinquete? (pregunte)

Ves el palo mayor que esta en proa (dijo señalándolo)

Si, (respondí)

Bien, allá arriba esta la verga (no pude evitar esbozar una sonrisa).

¿De que te reís? (pregunto mirándome intrigada)

No, después te explico (había mucha gente alrededor nuestro)

Bien (continuó), allí es donde se amarra la vela (no podía evitar seguir riéndome)

¿Qué, de que te ríes? (volvió a preguntar)

Nada, ya…

HOMBRE AL AGUA (grito uno de los marineros)

Uno de los marineros había caído por la borda y el barco se alejaba de el con rapidez.

Arrójenle un salvavidas (grite, pronto me di cuenta que fue algo entupido, algunos se me quedaron viendo raro.)

Arrojen una cuerda (ordeno Urara), bajen las velas (prosiguió), giren a babor.

Luego de un rato el sujeto ya estaba de nuevo en cubierta, Urara parecía muy enojada con el, le gritaba y le ordeno que regrese a su puesto, cosa que izo de inmediato.

Urara imponía mucho respeto y temor cuando se ponía seria y gritaba.

¿Qué sucedió? (pregunte)

Ese idiota no se aseguro, y cayo al agua (dijo enfadada)

Preferí dejar que se calmara un poco, así que regrese al camarote, el único lugar donde me sentía a gusto.

Cerca del medio día salí nuevamente a cubierta y ahí estaba ella, tan hermosa, tan sexy, tan… ¿violenta…?

Ella estaba peleando con dos sujetos, ellos la atacaban con espadas y ella solo se defendía con una vara, era increíble se movía con una agilidad tremenda, giraba la vara por todos lados, en un momento desarmo y arrojó al piso de la cubierta a los dos sujetos.

Uno de los marinos me dijo que estaba entrenando, eso me dejo mas tranquilo.

Agarro una espada y comenzó a moverse sola, sobre la cubierta, realizando movimientos parecidos a los de artes marciales, de repente comenzó a blandir su espada con velocidad y destreza, parecía uno de esos chinos de las películas de kung-fu.

Al acabar me dirige una sonrisa, y se acerca, estaba agitada y sudada.

Ese sudor que le recorría el cuerpo, que mojaba sus pechos, eso me éxito demasiado.

Lamentablemente no era el momento indicado para saborearla.

Nos trajeron el almuerzo y Urara salio de la tina en la que se estaba bañando, su cuerpo desnudo escurría agua, y yo también me empecé a escurrir…

Le pregunte si quería comer algo, me dijo que no tenia mucha hambre.

Me acerque a ella y comencé a acariciarla, me quite la ropa y ya tenia la pija dura dentro de mi calzoncillo.

Le pedí que me los quitara, ella se arrodillo y me los bajo, levanto la cabeza y mi pija estaba delante de su boca.

Recordé que todavía no me la había chupado, aun le quedaban vírgenes su boca y culo.

Le dije que me la acariciara, ella levanto su mano y comenzó a acariciarla, le pedí que me la chupara.

Ella la miro con duda, y pregunto como.

Le coloque la palma de su mano sobre mi pija y le dije que serrara la mano, la cual la rodeo completamente, le dije que moviera su mano hacia atrás y adelante despacio, y que mientras lo hacia metiera mi pija en su boca y lo chupara y lamiera.

Así lo izo, primero beso la punta, lamió el tronco, luego la introdujo en su boca rodeándola con sus labios, y comenzó a chupar, al principio con dudas, pero pronto se entusiasmo y acelero el ritmo y la fuerza.

Yo le sostenía la cabeza a la vez que bombeaba y le amasaba el pecho y pellizcaba sus pezones.

Nos dirigimos a la cama y me acosté boca arriba, la coloque enzima de mí con su boca en mi pija y su concha en mi boca formando un 69.

Mientras le acariciaba las tetas, jugaba con mi lengua en sus labios vaginales, ella seguía en su labor sin detenerse, yo ya estaba por explotar pero ella exploto antes en un gran orgasmo, llenándome la cara y la boca con sus jugos, faltando poco para que yo también acabase, la hice colocar de rodillas en el piso, frente a la cama, mientras yo seguía tendido de espaldas, le dije que recibiría de mi pija un chorro de leche, que no se asustara.

Ella me mimo con sin dejar de chupar y asentó con la cabeza, y en ese momento explote, un manantial lácteo salio de mi, llenando su boca, le veía como le chorreaba por la comisura del labio, ella lo saboreo con los ojos serrados y se lo trago todo, volvió a meter mi pija en su boca y siguió lamiendo y chupando hasta que ya no quedo mas nada por sacar.

Quede tendido un rato sobre la cama ya con mi pija flácida y en franca retirada.

Bien, dije al rato, me muero de hambre, a comer, ella afirmo y nos sentamos desnudos a comer.

Al acabar de comer se vistió y salio a continuar con sus deberes.

Por la noche ella quería seguir, pero lamentablemente yo no podía, estaba completamente descompuesto, pálido y no dejaba de vomitar, algo de la cena me había caído muy mal.

Lo siento (le dije vomitando dentro de una bacinica)

No te preocupes (respondió suavemente, mientras me acariciaba la nuca)

Acuéstate, traeré algo para las nauseas y mañana estarás mejor.

Al rato regresa con una jarra con una cosa verde apestosa.

Esto es Pertit, una planta curativa, se hierve y se machaca en mortero hasta formar una pasta, tendrás que beberla (dijo dándome eso)

Solo el olor me izo vomitar de nuevo, luego de resistirme a beberlo por un rato, me forzó a tragármelo, era realmente fuerte, y asqueroso.

Eso bajo por mi garganta muy despacio, como un jarabe espeso.

Me recosté y no podía quitarme el sabor de esa cosa.

Ella me beso y dijo que descansara.

Me quede profundamente dormido.

Desperté ocho días después.

Hola, (me dijo Urara)

Realmente estuviste mal, con mucha temperatura y delirando.

Como te sentís ahora.

Mareado, (respondí) pero sin nauseas (me sentía débil)

Solo descansa, luego te traeré algo de comer.

Se despidió con un tierno beso y salio.

Estuve en cama por tres días y al cuarto ya estaba mucho mejor.

Urara se acerco para saber como me sentía, hacia tiempo que no le prestaba atención y ese día se veía particularmente más radiante.

La tome de la cintura y la arroje sobre la cama.

Le dije que mucho mejo con una sonrisa lujuriosa.

Nos besamos y la comencé a desnudar de a poco, aunque ella estaba mas apurada, se quito toda la ropa y me desvistió mientras me besaba con frenesí.

Respondiendo a su furia la bese con fuerza y apreté sus tetas hasta hacerla gritar de dolor.

Ella me araño la espalda mientras me besaba con fuerza.

Baje mi mano hasta su concha la cual estaba completamente húmeda, le metí un dedo y comencé a masturbarla con fuerza, luego fui metiendo otros y jugando con ella.

Mojando mis dedos con sus fluidos, lubrique y jugué con su ano, le introduje un dedo y ella dio un sobresalto.

Tranquila (le dije jadeando)

Esto te va ha gustar.

La acosté boca arriba y pase mis brazos por detrás de sus piernas, levantándolas a la altura de mis hombros, luego apoye mis manos detrás de sus hombros, ella quedo con sus rodillas casi en la misma posición que mis manos.

Yo estaba encima de ella y con todo su culito a mi disposición.

Necesito que me ayudes (le pedí), coloca mi pija en la entrada de tu culo.

Ella la agarro y la coloco en donde le pedí, cuando entro la cabeza ella la soltó y se aferro a las sabanas con fuerza.
Empecé a empujar mientras ella gemía y gritaba, en el tercer enviste ya la tenia por completo adentro, entonces comencé a bombear, moviéndome cada vez más fuerte.

Ella seguía gimiendo y gritando en una mezcla de placer y dolor, yo mientras, gemía y respiraba con dificultad, muy agitado.

Estuvimos así por un rato en ocasiones se la sacaba por completo y se la volvía meter hasta el fondo con una embestida brutal, ya era mas fácil estaba completamente dilatada y bien lubricada.

Ella mientras me acariciaba las bolas con una mano y con la otra se masturbaba, llego varias veces al orgasmo, derramado fluidos sobre sus pechos y cara.

Finalmente explote dentro de su culo, mi semen se escurría por su agujero aun penetrado por mi pija, me quede en esa posición inmóvil hasta que deje de sacudirme por los espasmos producido por mi eyaculación.

En un momento, llaman a la puerta.

¿Qué? (grite), no molesten.

Señor, (dijo un marinero desde el otro lado de la puerta) se acerca una tormenta.

De inmediato salí de encima de Urara y me coloque los pantalones, abrí la puerta y volví a preguntar.

¿Qué?

Señor (repitió) una tormenta (mientras decía eso apuntaba con su dedo en dirección al frente del barco)

Urara se levanto y vistió, salio a cubierta y vio con asombro, yo la seguí y quede igual que ella, era una gran tormenta que se acercaba directamente hacia nosotros.

Señor, ¿Qué asemos? (pregunto este)

Que tan grande es (dije sin apartar la vista de ese banco gigantesco de nubes negras)

Inmensa (respondió) si intentamos rodearla nos demoraríamos un par de meses mas.

Pero eso seria un problema (continuo este) las provisiones de comida y agua no duraran mucho mas.

Urara y yo nos miramos.

Continuemos de frente (dijo ella)

De acuerdo (confirme, no muy convencido)

De frente, directo a través de ella (ordene al marino)

SI SEÑOR (respondió y salio corriendo)

Mavery, (dijo ella) yo iré a preparar todo, tú regresa a la cabina.

De acuerdo (le dije mientras me despedía con un beso.)

La tormenta nos azotó por mas de un mes, en ocasiones parecía que amainaba, pero luego se desataba con mas furia, los relámpagos iluminaban el cielo oscuro y las olas se levantaban a mas de cuatro metros de altura.

Lo único se hacíamos todo el tiempo y por turnos era drenar el agua que se metía en el barco e inundaba la bodega.

Se hacia casi imposible el caminar sobre cubierta por el fuerte viento, teníamos que amarrarnos con fuerza para no caer al agua, tanto por la fuerza del viento como por los embistes de las olas que caían con furia sobre la cubierta del barco.

Al lograr salir de la tormenta habíamos perdido a varios hombres, los cuales habían caído por la borda y desaparecían de inmediato bajo las olas y el barco.

Los meses pasaron y todo continuo muy normal, todos los marinos seguían con sus cosas y yo seguía cogiendome a Urara.

Una vos que llamaba a la puerta nos despertó.

Señor (dijo esta voz) hemos divisado tierra.

¿Qué? (dije sin comprender, aunque Urara ya había saltado de la cama y se estaba vistiendo)

Tierra (dijo ella contenta)

Han visto tierra mi amor. (dijo terminando de cambiarse y saliendo a cubierta)

Yo aun estaba en la cama, me levante, cambie y salí, se veía a la distancia un gran puerto.

Ese es el puerto de Picesla (dijo ella feliz)

Tierra (dije más feliz que ella) por fin.

La alegría duro poco, de pronto nos vimos rodeados por buques de guerra de la armada de Picesla.

Nor Gre (dijeron de uno de los barcos) usted será puesto bajo arresto de inmediato.

Entréguese pacíficamente o abriremos fuego.

No disparen (grite dirigiéndome hacia el buque que nos lanzo la advertencia)

No somos piratas (dije), hemos atrapado a Nor Gre y venimos a entregarlo.

Diríjanse al puerto y desembarquen, si intentan algo los mataremos.

Ordene que hicieran lo que decían y una vez en el puerto desembarcamos.

Al desembarcar entregamos al pirata Nor Gre.

Bien (dijo el capitán de la milicia de Picesla), ustedes lo han capturado y esta es tu recompensa.

Quinientos mil topis (depositando un cofre frente de mi)

Ahora debo atender otros asuntos, asta luego.

Abrí el cofre y estaba lleno hasta el tope con monedas de oro.

Vi el rostro de los demás y el de Urara y comprendí que era mucho, aunque no sabía exactamente cuanto.

Tome puñados de estas monedas y las coloque en pequeñas bolsas que servían de monedero y llenándola se los fui entregando a los tripulantes.

Esto es para ustedes (dije), ya son libres y de seguro querrán regresar a sus hogares.

Gracias señor (dijo uno), esto es muchísimo oro, será mas que suficiente para regresar a nuestros hogares.

Urara metió sus manos en el pequeño cofre y reía mientras jugaba con el oro.

Decime, (le pregunte) esto es mucho dinero.

Si te referís a que no tendrás que preocuparte por un buen tiempo (dijo mientras sonreía) si, esta es una pequeña fortuna.

¿Qué aras ahora? (pregunto) ya que tenes tanto dinero.

No se, la mitad de esto es tuyo (dije)

Ella me miro y salto a mis brazos y beso con fuerza.

Ahora deberíamos ir a comprarte ropa (dijo mirándome de arriba a abajo)

Si, (respondí) me hace falta.

Donde iremos (pregunte)

Mmmm, cerca de aquí hay un gran bazar (dijo) vamos.

Cada uno tomo una manija del pequeño cofre y nos pusimos a caminar.

A pesar de ser pequeño era muy pesado, considerando que estaba lleno de monedas de oro.

Mientras recorríamos las calles podía observar los distintos negocios.

Una taberna llamada “Son Gou”, en la cual se veía fuera de ella un gran numero de mesas ocupadas con hombres bebiendo y comiendo como cerdos, mientras manoseaban a las meseras.

Un montón de casas una pegada a otra, me llamo la atención un cartel que se encontraba encima de la entrada de otra tienda.

“Tienda de hechicería, Arut”, observe al pasar, el frente era pequeño tenia una puerta y una pequeña vidriera, en la cual había frascos con cosas dentro, algunas flotando en liquido, también una bola de cristal en el centro, y un montón de animales colgando de sus patas.

Seguimos caminando hasta encontrarnos frente a una gran tienda que tenía un enorme cartel adosado sobre la puerta.

“GRAN MERCADO Derbalo”, se podía ver no bien entrar, una inmensa sala con grandes mesas sobre las cuales había armas de todo tipo; hachas, espadas, arcos, unas masas con púas y otras cosas que ni idea que podrían ser.

Contra la pared de la derecha se encontraba una gran biblioteca, me acerque un poco y pude leer algunos títulos.

“Plantas curativas, por Moro Mark”; Pociones y venenos, por Salam Sper”; “Como defenderse de los malos espíritus, por Inu Sha” y seguía, seguía…

Mavery (me llamo Urara) ven, mira esto.

¿Qué…? (pregunte al acercarme, estaba viendo un traje de cuero con púas sobre sus hombros y rodillas)

Es un traje de cuero de dragón, muy resistente (dijo) y estas son púas de erizo de mar

…Muy…heavy…

No habrá algo mas discreto, algo como lo que tengo puesto.

…Si, (dijo desanimada) por aquí.

¿Estos? (me pregunto) te gustan.

Eran horribles, parecían confeccionados con bolsas de arpillera, y eran totalmente bombachudos.

Sabes (dije no muy convencido) me parece que me quedare con el traje de cuero de dragón.

De verdad (dijo feliz), bien pruébatelo.

Si… ¿donde?

Aquí, donde mas.

Me los probé y me quedaban muy ajustados, algo incomodo, no estoy acostumbrado a ropa tan entallada.

Te queda maravilloso (dijo mirándome)

¿Te parece? (pregunte no muy convencido, me apretaba mucho en las bolas)

Si, ha (dijo como recordando algo) también tendrás que comprarte ropa de gala.

…¿Por? (pregunte arqueando mis Sejas)

Bueno, no querrás que mis padres te vean vestido así, ¿verdad?

No, por supuesto (dije, sus padres, ya me había olvidado de ellos)

A propósito, donde vives (pregunte)

Cerca de aquí, en la isla Vergara.

Vivís en una isla con el apellido de tus padres.

Si, es nuestra isla, allí esta también el colegio.

Queda muy lejos. (quise saber, la idea de volver al mar no me agradaba demasiado)

No, solo, medio día en barco.

Luego de elegir ropa, y algo parecido a un pañal, que usaría como calzoncillo, algunas armas, provisiones y otras cosas fuimos a pagar.

En el mostrador había un anciano calvo y con barba de chivo completamente blanca.

Hola querida (dijo este dirigiéndole una sonrisa a Urara, luego me estudio de pies a cabeza)

Tiito, (dijo ella) el es mi amigo Mavery, lo conocí en la isla de los dragones y me rescato del pirata Nor Gre.

Mavery el es mi tío Pigmenton Nervbalo.

Su rostro cambio por completo cuando ella le dijo eso, sonriendo salia de su lugar detrás del mostrador y me abrazo con fuerza.

Muchacho tu salvaste a mi querida Urara, (dijo sin soltarme) estoy en deuda contigo.

Pide lo que quieras y será tuyo.

Gracias, (dije tratando de que me suelte) no será necesario.

Insisto (dijo, soltándome por fin) pide y te será dado.

Ahora no, (interrumpió Urara) tenemos que salir para casa.

Luego de las despedidas y más abrazos salimos con nuestros bártulos a la calle, y ya era de noche.

Caminamos hasta una hostería que había cerca de allí y pedimos una habitación.

Así que es tu tío (le pregunte, sentándome en la cama)

¿Quién? (pregunto)

El de la tienda, Pimienton,

HA (dijo sonriendo), es Pigmenton, no, no es mi tío verdadero, es un muy buen amigo de mis padres, es como de la familia.

Bueenooo (dije estirando mis brazos como bostezando) será mejor que descansemos.

O prefieres… (le dije mientras golpeaba mi mano contra la cama)

No se, (respondió ella acercándose)

Estoy cansada (decía mientras se abría de piernas arriba de mi y se sentaba lentamente sobre las mías.)

Comencé a besarle los senos y a acariciarle el culo, luego nos sacamos la ropa y me empujo sobre la cama, dejándome tendido boca arriba.

Quito mis calzoncillos y comenzó a lamer y chupar, ya era toda una experta en ese ramo.

Luego se arrodillo encima de mi pija bien parada y con su mano la coloco en la entrada de su concha, se dejo caer permitiendo que entrara de una, hasta el fondo, comenzó con un movimiento suave de vaivén, luego en círculos lentos, otra ves en vaivén, lento, despacio, en ocasiones se quedaba quieta y solamente presionaba con sus músculos vaginales, apretaba y soltaba, volvía a apretar y a moverse.

Yo no dejaba de amasar sus pechos y a pellizcar sus pezones, luego la atraía hasta mí y la besaba, agarraba sus nalgas y la movía con fuerza mientras levantaba mi pelvis.

Nos enroscábamos en una despiadada lucha de lenguas, luego lamía sus tetas y seguimos luchando.

Cada vez con movimientos mas veloces, ella empezó a mover su cintura a mayor velocidad y a gemir, era un gemido desesperado, yo por mi parte también había entrado en esa desesperación, y comencé a gemir cada ves mas fuerte, ella subía el volumen de sus gemidos y el ritmo de sus embestidas.

EY, USTREDES (gritaron los de la habitación de alado mientras golpeaban la pared) guarden silencio.

Lo ignoramos, no nos íbamos a detener justo en este momento, continuamos con mas fuerza, mas rápido, con embestidas salvajes y frenéticas hasta que llegamos al limite y explotamos, yo subí mi pelvis elevando a Urara de la cama varios centímetros, mientras ella arqueaba su espalda y exhalaba un grito mezclado con un hondo y largo gemido.

Nos recostamos abrazados hasta que nos dormimos.

Por la maña bajamos a desayunar y mientras estábamos en eso unos sujetos empezaron a molestarnos.

Oye perra (le decía uno, al que le escurría el licor por su barba y se limpiaba con su brazo)

Si queres gozar, ven con migo, yo te haré gritar.

Pero ella ya grito bastante (dijo otro que estaba en otra mesa, riéndose), anoche casi no me dejaron dormir con sus gemidos.

Lo dudo, no creo que es infeliz pudiera hacer gritar a ninguna mujer.

Con ese traje, parece marica (Sus compañeros comenzaron a reír a carcajadas, eran cuatro, uno mas grande y feo que el otro, pero el líder les ganaba por lejos)

Urara se levanto de la mesa muy lentamente, primero elevo sus piernas dejando su culo bien parado a la vista de todos y luego se enderezo.

Este hombre es mas hombre que cualquiera de ustedes, mas que todos ustedes juntos.

Para que dijo eso, los sujetos se callaron y se pusieron de pie.

Si, que lo demuestre (dijo el mas feo… el del medio… no el de alado)

Ven hombre rudo (decían mientras desenfundaban sus espadas)

Cuando acabemos con tigo, nos ocuparemos de tu mujercita.

En ese momento me hubiera gustado tener una uzi o un lanzamisiles.

Me levante y… agarre mi jara de bebida, y se la lance.

Tuve tanta mala puntería que le di a uno que estaba de espalda en la barra bebiendo, este era tan grande como estos sujetos, “tierra trágame” pensé.

Por suerte este se puso furioso, y agarro al primero que vio cuando se dio vuelta, ese fue el feo.

Al que lanzo contra otra mesa donde otros sujetos estaban comiendo… bueno esto se empezó a poner feo, de verdad feo.

Tome a Urara de la mano y la arrastre fuera, mientras que con la otra llevaba todas nuestras cosas con dificultad.
Por que no te quedaste a pelear (me pregunto, parecía que quería entrar en la lucha)

¿Qué? Estas loca, no se pelear, me hubieran matado.

¿No sabes pelear? (pregunto con asombro)

De donde venís no pelean.

Bueno si, pero no todos lo hacen, y la mayoría no utilizan espadas, hachas y cosas por el estilo. (aunque muchos utilizan botellas, palos y otras cosas, pero no podemos compara una espada a una navaja)

Ella seguía caminando a mi lado, en silencio.

Desde mañana te entrenare en el arte de la guerra (dijo muy emocionada, hubiera preferido que siguiera en silencio)

Gracias (dije exageradamente) pero no creo…

bueno (dijo sin escuchar una palabra) mañana empezaremos.

Aunque trate de convencerla que no es buena idea, no me escudaba seguía hablando de todo lo que me enseñaría.

Primero deberás fortalecer tu cuerpo (ya empezó a criticar, ni que fuera fofo…)

Luego aprenderás el uso y cuidado de la espada de doble filo.

Si, (dijo golpeándose la mano con un puño) también aprenderás Incon,

¿Incon? (pregunte intrigado y a la vez sin mucho animo)

Si, el Incon es un tipo de lucha, que te permite enfrentarte a otros sin armas.

Después…

Para entonces tenia el cerebro desconectado, solamente caminaba a su lado sin oír una palabra.

Aquí esta (dijo ella señalando algo)

¿…?

Me estas escuchando (pregunto golpeándome con el codo en las costillas)

¿Qué?, si (respondí sin saber que dijo) si, que sucede.

Estaba mostrándote el barco que compre, lo utilizaremos para ir hasta la isla de mis padres.

Si, claro, es hermoso (dije sonriendo, solo por fuera)

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