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Capitulo 4: El rescate de Urara.

Mi preocupación era, como podré colarme en el sin que me descubran.
Durante el día seria imposible, había mucha guardia, decidí esperar hasta la noche.
Ya había oscurecido y yo seguía acurrucado tras la roca observando.
Estaba adolorido y con hambre, para colmo con el apuro y la preocupación deje todo cerca del arroyo.
Observe que había solo un guardia frente a la rampa de abordaje y otros dos sobre la cubierta del barco.
Decidí que seria mejor trepar por la cadena del ancla.
Con cuidado me acerque al barco y me arroje al agua, nade un poco hasta el ancla y la alcance.
Bien solamente deberé trepar y… BLORGJ… PUAJ…
Algo se enredo en mis piernas y me jalaba al fondo.
Mire y unos tentáculos me avían aprisionado, el agua estaba fría y oscura, no podía ver muy bien que era exactamente eso, pero si no actuaba rápido moriría.
Saque la daga que Urara me había regalado y luche, hasta que logre que me soltara, me aferre con fuerza de la cadena y comencé a trepar con desesperación.
En un momento, el cual pareció una eternidad, logre trepar hasta el barco y colarme dentro.
Me dirijo hasta una entrada que estaba siendo vigilada por uno de los piratas, por suerte este dormía y no me escucho entrar.
Seguí bajando las escaleras hasta que llegue al calabozo.
Este era oscuro, solo estaba iluminado por un par de faroles y muy húmedo, se notaba un hedor a suciedad, al final había una gran celda en donde estaban los prisioneros.
– Urara, soy yo. (dije en voz baja)

Al verme ella se puso a llorar y me abrazo a través de las rejas y me besó, me besó con pasión.
– No te preocupes (le dije) te sacare de aquí, a ti y a los demás. (Por supuesto, que todavía no sabia como)
– Oye, no puedes usar magia para liberarte (pregunte bajando aun mas la voz)
– No (respondió ella en un susurro), estos brazaletes impiden que pueda mover mis manos con libertad y sin eso no podré hacer nada, tampoco puedo quitármelos, ya que me quitaron todo lo que traía conmigo.
– Bien iré a ver si encuentro algo, espera aquí… (si, me di cuenta solo, no es necesario que digan nada)

La solté y salí del calabozo, el sujeto seguía durmiendo, intente ver si tenía las llaves pero solamente tenia una botella de algún licor.
Recorrí con cuidado parte de la cubierta, hasta que llegue a un camarote que estaba protegido por dos guardias, me escabullí por uno de los costados del barco y observe por la claraboya, allí estaba durmiendo Nor Gre y sobre una mesa estaban las llaves.
Regrese al calabozo y le comente a Urara un plan que había urdido.

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