Capitulo 3: El regreso de Urara a casa.

Seguimos caminando por varias horas mientras conversábamos, en eso le suelto una pregunta.
– Urara, decime, ¿vos tenes novio?
– ¿Novio?, ¿Qué es Novio?
– Un novio es alguien de quien estas enamorada, un prometido, un amante, o algo por el estilo. Alguien con quien te sentís a gusto, con quien… tener relaciones.
– No, no tengo prometido… ¿Qué son relaciones?
– …Como te lo explico…
– Cuando vos estas a solas con un hombre y este se desnuda y vos también, luego se besan… (Me interrumpió con un sobresalto)
– No, yo…, yo jamás he estado con un hombre… (Dijo sonrojándose. No podía creer lo que estaba oyendo, aún no había tenido relaciones)
– Pero… vos… sos una mujer muy hermosa (Dije excitado), no puedo creer que nunca…
– En realidad no, (Dijo sonrojándose de nuevo, ha pesar de ser una mujer independiente y fuerte era muy tímida en ese aspecto)

Seguimos sin decir una palabra mas, yo seguía pensando en lo que había conversado con ella, posiblemente no haya tenido sexo nunca, pero de seguro lo deseaba y también se masturbaba, ya que en el lago, el observo que lo espiaba y luego la vio mas tarde agitada y sudada.
Aun inmerso en mis pensamientos y fantasías, no vi por donde caminaba y choque de frente con la rama de un árbol, el golpe me dejo tonto, caí al suelo de rodillas y apoye mis manos en el suelo.
– Mavery (grito), estas bien.
– Si (le respondí mientras corría asustada hacia mi)
– Baya tonto, no viste la rama. (Dijo ya mas tranquila al ver que no era nada serio)
– No (respondí)
– Ay (grite, mientras me apretaba la cabeza con sus brazos), no me aprietes que me duele. (En realidad me dolía, pero lamente después decir eso, ya que ella tenia mi cabeza entre sus pechos)
– Bueno (Dijo molesta) sigamos.
– “Maldición, que imbécil que soy” (Me dije a mi mismo)
– Oye, espera, lo ciento (Me disculpe con la esperanza de que siguiera con sus cuidados), no quise gritarte.
– No te preocupes, sigamos.

Si definitivamente fui un verdadero idiota.
– Mira (Dijo ella), después de esa colina esta mi nave.
– …Oye, eso me tiene intrigado, que tipo de barco es, y como lo dejaste sobre una colina.
– Ya lo veras (dijo sonriendo).
– Vamos, dime (Le dije, pensando que con todas esas cosas raras que había visto hasta el momento este seria una nave al estilo de los barcos del juego Final Fantasy)
– NO (dijo), ya lo veras.
– …Mira… (Dijo, pero de repente dejo de sonreír)
– No, esta destruida (grito mientras corría hacia la nave)
– Espera… (Al llegar a la sima me quede atónito, no era lo que yo estaba esperando, mas se parecía a un globo aerostatito con una embarcación en su base, la cual estaba completamente destruida y la tela del globo hecha jirones.)

Me acerque corriendo hasta donde se encontraban los restos de su nave.
– ¿Qué sucedió? (Pregunte)
– No se, (respondió) parece que la han desgarrado.
– Tal vez un dragón (dijo)
– …Y… ahora (pregunte)
– No se, este era mi único transporte, y esta muy dañado para repararlo.
– No habrá otra forma de salir de esta isla (Pregunte algo asustado)
– …No (respondió lentamente), a menos que consigamos otra nave o un barco.

Me sente junto a los restos de la nave mientras observaba a Urara ir de aquí para allí preocupada.
– …ESO (grite luego de un rato)
– ¿Qué, Que es? (Pregunto Urara asustada desenvainando su espada con una velocidad increíble.)
– Si, ya lo recuerdo (dije poniéndome de pie)
– ¿Qué, maldición responde? (Dijo mientras se me aproximo a una velocidad increíble.)
– Cuando llegue a la isla (dije) conocí a un hombre bajito y barbudo que perseguía a un dragón.
– Bajito y barbudo (dijo ella pensativa), sabes como se llama.
– Si, era algo como… Nogre, Norte… ha ya recuerdo Nor Gre, si así se llamaba.
– Nor Gre (Dijo abriendo los ojos), estas seguro.
– Si, Por…
– El es un pirata, un asesino y saqueador, es buscado en todos los reinos, hay una cuantiosa recompensa por su cabeza.
– Estas segura, no parecía malo, dijo ser un dragador… a propósito… ¿que es un dragador?
– Un dragador (dijo resoplando) es un cazador de dragones, y si, si estoy segura, Nor Gre es un maldito demente, si no te ataco es porque no representaste un peligro para el, o porque no tenia ganas.
– Entonces ni pensar en ir a pedirle ayuda (dije sacudiendo mi cabeza de lado a lado)
– Si, iremos (Mis ojos se abrieron tanto que parecían que se saldrían de sus orbitas)
– ¿Qué, por que me miras así?
– ¿Qué por que…? (Repetí)
– Dijiste que es un loco peligroso, ni en pedo me acerco a el.
– Tenes una forma de hablar muy extraña (Dijo mirándome fijo)
– Y tú vendrás conmigo, necesitare tu ayuda para atraparlo.
– ¿Qué? Estas loca, yo no soy un caza recompensa, no se nada sobre pelear con armas.
– La única arma que he usado en mi vida es el arco… (Rayos, por que habré dicho eso)
– Genial (dijo mientras rebuscaba en sus cosas), aquí tienes.
– Es un arco corto y también tengo treintas flechas.
– Ahora en marcha (dijo mientras caminaba)

Por que habré tomado clases de arquería cuando era pequeño, no, por que lo dije…
Caminamos unos kilómetros hacia el Sur, ya que según Urara, el único puerto disponible en la isla para desembarcar, era el puerto Maquir, que se encontraba en el extremo Sur de la isla.
– Oye, (le dije agitado) espera, descansemos un poco.
– Bien, descansamos aquí luego seguiremos viaje.
– Tu quédate aquí (dijo sonriendo), yo iré a aquel arrollo ha aprovisionarnos de agua.
– Bien, aquí te espero. (respondí también con una sonrisa)

Es increíble, siempre esta de buen humor, siempre sonriendo.
Comencé a divagar de nuevo en ella, en su cuerpo, el poder acariciarla…
Cuando un grito me saco de mi fantasía.
– Urara (grite), estas bien.

Comencé ha correr hacia el arroyo, al llegar volví a llamarla y no logre encontrarla.
Note en el suelo varias huellas, parecía que hubieran peleado, y que arrastraran a alguien, Urara…
Seguí el rastro hasta que lo perdí en un camino que se dividía en dos, uno hacia el norte, adentrándose en la isla, el otro al sur, hacia el mar, supuse que seria el camino más probable y lo seguí.
Luego de caminar por un buen rato escuche ruidos detrás, parecía una carreta.
Me escondí y vi pasar una carreta rodeada de barrotes jalada por cuatro caballos y en su interior un montón de mujeres y hombres encadenados, entre ellos estaba Urara.
No lo podía creer habían atrapado a Urarar, seguí la carreta hasta el puerto en el cual había un gran barco y muchos… marineros… mas bien parecían piratas.
Me escondí tras unas rocas y observe, bajaron a todos de la carreta y los guiaron dentro del barco.

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