Capitulo 2: La misión de Urara.

¨ Esto ya se esta poniendo muy bizarro ¨ (Pensé), como puede ser esto. (Me pregunte en vos alta)
El mapa que me dibujo era completamente distinto al que conozco, además esta el tema del dragón y el sujeto con el hacha.
Le pedí que si podía llevarme hasta ese reino, o con alguien con teléfono.
– ¿Teléfono? (Pregunto, sin comprender de lo que le hablaba)
– ¿Que es Teléfono?
– Un aparato que sirve para hablar con otras personas. (Respondí algo desesperanzado de que me comprenda)
– Lo siento, no creo haber visto nunca algo así.
– Pero si podría llevarte al reino de Picesla. (Dijo con alegría)
– De verdad, gracias, eso seria estupendo. (Viendo lo alegre que estaba ella, me tente a abrazarla, pero vi su espada… mejor no)
– Pero antes debo terminar mi entrenamiento. (Dijo)
– A que entrenamiento te refieres.
– Para recibirme de hechicera, debo poder conseguir el cascaron del huevo de un dragón recién nacido y luego llevárselo ha mi maestro.

“Si claro, lo que me faltaba.” (Dije solo para mí)
– Hechicera (Pregunte con cara de ingenuo), tú eres una especie de bruja.
– No, una hechicera, bueno, lo seré cuando me reciba y para ello debo terminar mi entrenamiento. (Dijo, poniéndose derecha y colocando sus manos en las caderas)
– Te recibes de hechicera, que, se estudia en una escuela.
– Si, yo estudio en la escuela de mi padre (Respondió con altivez), el gran hechicero Juan Vergara, director y dueño (Esto ultimo lo resalto muy bien) de la escuela de hechicería Vergara.
– Si claro, me estas jodiendo.
– ¿Jodiendo?
– Si, me estas haciendo una broma.
– No, realmente soy una hechicera.
– Bueno, demostrámelo, hace algo… mágico. (La desafié)
– Esta bien,…veamos…
– Ves esa piedra de allá. (Me dijo apuntando con su dedo a una piedra que se encontraba a unos tres metros)
– Si. (Respondí.)
– La haré levitar (dijo sonriendo), mira bien.

Entonces comenzó ha hablar en otro idioma, yo casi no podía contener la risa, pero me quede duro cuando vi la piedra elevarse en el aire y dirigirse hacia mi muy lentamente.
Cuando se acerco lo suficiente la revise, debía pesar mas de cinco quilos, pase mi mano por debajo de ella, por arriba, no lo podía creer, luego la tome y la revise, realmente era pesada, era una maldita piedra flotando en el aire, luego la solté y seguía flotando, ella culmino con un movimiento de manos y la piedra se desvaneció en frente de mí.
– ¿Qué te pareció? (me preguntó, mientras se sentía orgullosa de si misma)
– Es…, increíble, es… estupendo.
– Como lo hiciste, me podes enseñar.
– No, lo ciento, pero no cualquiera puede ser hechicero, se necesita llevarlo en la sangre.

Mientras desayunamos continuamos hablando, yo seguía intrigado con lo de la magia.
Al finalizar le pregunte si había algún lugar en donde pudiera asearme, hacia tiempo, varios días que no me bañaba, y el aroma no era precisamente agradable.
Me dijo que al norte había una cascada, que fuera allí, luego iría ella, ya que también quería asearse.
– …¿Dónde queda el norte? (pregunte)
– No lo sabes. (dijo con un tono de burla.)
– No, (le respondí, ignorando su sonrisa)
– Bien, te lo explicare, mira hacia allí, (dijo apuntando en dirección a una colina) ves allí en la colina hay una cascada, ¿la ves? (Dijo casi sin contener la risa)
– Bien ese es el norte.
– Muy graciosa, (no podía creer que se estudiara burlando de mi) mejor me voy.

Me dirigí a la cascada (algo molesto, pero luego no pude evitar reírme), luego de caminar por un rato llegué, era hermosa, el agua era cristalina y tibia se podía ver el fondo, el cual no era muy profundo, me desvestí y metí en el lago en donde desembocaba, me relaje y permanecí sumergido en el por un largo rato.
En eso escucho un ruido, miro y observo ha Urara que se escondía detrás de unos arbustos, (Baya, era toda una fisgona) me ice el otario, como si no pasara nada, Salí y camine desnudo por la horilla del lago, me tendí en el suelo y serré mis ojos para descansar, no pude evitar pensar en Urara, allí espiándome, eso me éxito, me quede un rato acostado hasta que se me paso la excitación me volví a cambiar y me dirigí al campamento.
Al rato aparece Urara, le pregunte que estaba haciendo (La note agitada y sudada), me respondió que fue ha buscar algo para preparar el almuerzo, pero que no encontró lo que estaba buscando.
Pasamos el resto de la mañana conversando y me acorde de algo que dijo.
– Urara, vos me dijiste que tu apellido es Calipso, pero que tu padre se apellida Vergara.
– Si, el no es mi verdadero padre, cuando era una niña fui abandonada, y criada por Amb Calipso, el era el señor de los ladrones del reino de Pisesla, el me enseño todo sobre la profesión del ladrón y era bastante buena.
– Una noche decidí ir a robar el colegio de hechicería, pensé que habría muchas cosas de valor, y así era, pero también había un muy buen sistema de seguridad y me atraparon.
– Cuando me juzgaron, Juan Vergara estaba presente, no se por que, pero pidió que en lugar de ser enviada a prisión me pusieran bajo su cuidado.
– Eso ya hace diez años, el me educo, me enseño que hay mas en este mundo que el robar, y descubrió en mi el poder de la hechicería.
– Vaya, es una gran historia.
– Si, y estoy muy agradecida con el, por eso me esfuerzo tanto por ser la mejor en todo lo que hago.
– A propósito, vos a que te dedicas, de que vivís.
– Soy una cazadora de recompensas, persigo a criminales buscados y cobro la recompensa.
– Eso suena peligroso.
– “Menos mal que no intente nada raro con ella” (Pensé)
– Si, pero me gusta.
– Entonces debes ser muy buena peleando.
– El general Ethernet por pedido de mi padre me enseño el arte de la lucha con y sin armas mientras seguía mis cursos de hechicería. (Si definitivamente fue lo mejor, me dije)
– Y cuanto haces que te dedicas a esto.
– Tres años.

Por la tarde, luego de recoger el campamento, Urara se dirigió a unas cuevas a buscar el cascaron que necesitaba.
– Juan, vos quédate acá, yo iré a una cueva que hay al pie de esa montaña en busca del cascaron que necesito.
– No, te acompaño. (Quería ver un poco mejor el lugar)
– No, por ningún motivo voy a permitir que me acompañes, es muy peligroso.
– Dale, deja que te acompañe, podría ayudarte a buscar ese cascaron.
– Parece que no escuchaste, lo que tengo que buscar es el cascaron de un huevo de dragón, uno del que haya nacido recientemente un dragón. (Dijo muy seria)
– Eso significa que hay un bebe dragón, y una mama dragón muy protectora.
– Por eso no voy a permitir que vengas conmigo, no podré cuidarte si la dragona nos ataca.
– Está bien, me quedare. (Proteste)
– Pero que se supone que haga mientras tanto.
– Podrías buscar leña para prepara el fuego para la cena, limpiar el pescado, lavar la olla…
– Esta bien, esta bien… (Ni en mi casa trabajaba tanto.)

Por supuesto que no le ice caso; en cuanto se alejo, comencé a seguirla, a distancia.
Luego de caminar por más de un kilómetro llegué a la entrada de la cueva. (Era enorme, oscura y se sentía un gruñido dentro)
Por los gritos de Urara, parece que la mama dragona la descubrió, ella paso corriendo por mi lado como alma que se lleva el diablo, ni me vio.
Una enorme bola de fuego comenzó ha salir de la cueva, me tire detrás de unas rocas para protegerme, y paso un dragón al ras persiguiendo a Urara.
Valla que era veloz, corría como un campeón olímpico, en un momento la perdí de vista entre los árboles del bosque.
En ese momento aproveche para entrar a la cueva, no era tan profunda después de todo, de inmediato encontré los pedazos del cascaron, tome algunos y salí de inmediato.
Me aleje de la entrada de la cueva rodeando tras unas rocas muy grandes, las cuales me ayudaron a esconderme.
Luego me dirigí de regreso al campamento, en donde encontré a Urara, estaba muy agitada, pero cuando le mostré los trozos del cascaron se alegro mucho saltando de alegría me abrazo y dio un gran beso; luego se alejo, como sorprendida, y asiéndose la disimulada siguió observando el cascaron y sonriendo.
Por la noche, luego de cenar, se acerco y me entrego un cuchillo.
– Esta daga la tengo desde hace muchos años y quiero que la aceptes. (Me dijo, extendiendo su mano en la cual había una hermosa daga, con el mango labrado en plata)
– ¿Por que? (Pregunte sorprendido)
– Gracias a tu ayuda pude conseguir el cascaron, ahora podré terminar mi entrenamiento.
– Gracias (dije), es hermosa, ¿estas segura?
– Si, quiero que sea tulla.

Por la mañana, me despierta para desayunar, luego de acabar y limpiar todo recogimos el campamento y partimos.
– Mavery, tenemos que partir ahora si queremos llegar antes del anochecer en donde tengo mi nave.
– Bien (rallos, no mas barcos), pongámonos en marcha.
– Decime, tu nave en donde la anclaste.
– En una colina al Noroeste de aquí, casi nadie pasa por esa zona de la isla.
– ¿Por qué? (Pregunte con curiosidad)
– Esta muy cerca al templo de las brujas de los dragones.
– … (De seguro la respuesta no me va a gustar).
– ¿Qué son las brujas de los dragones?
– Un grupo de brujas, que adoran a los dragones y ofrecen sacrificios a su dios Draco.
– Pará, sacrificios (Ya savia que no me gustaría la respuesta), es por eso que nadie se acerca a ese lugar y vos queres ir hacia allá.
– No te preocupes (Dijo con una sonrisa), si tenemos cuidado nada nos pasara, confía en mi.
– ¿Qué pasa, no confías en mí? (Pregunto seria)
– No, en vos si confío, en las que no confío son en esas brujas.
– Tranquilo, todo estará bien. (Respondió, me agarro de la mano y se puso en marcha, casi arrastrándome)

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