El nacimiento de Raquel / Tercera parte

Habían pasado unos meses desde la primera vez que me sentí mujer y cada vez Raquel tenía más personalidad. Aún así no quería abandonar la vida que llevaba sobretodo porque como Jorge tenía trabajo estable. Pero no podía seguir viviendo con mis padres y mi hermana porque cuando ellos estaban en casa no me sentía cómoda. No podía maquillarme ni vestirme como a mi me gustaba y llenaba. No podía hablar por teléfono cómodamente de mis cosas, y me conectaba al chat de travestis y transexuales a escondidas para charlar con amigas, o encontrar algún ligue.

Sara me ofreció una habitación en su casa hasta que pude encontrar un apartamento para mi sola. Era pequeño, con una única habitación, un baño dentro de la habitación, una cocina y un salón, pero las estancias eran grandes.

Esa fue mi liberación. A las mañanas me “disfrazaba” de Jorge e iba a trabajar en el departamento administrativo de una empresa. Salía a las 15.30 de allí, iba a casa y me cambiaba de ropa. Ya podía ser yo misma. Me gustaba estar en ropa interior por casa, conectarme al chat, charlar con mis amigas, con Sara…. Desde que salía de trabajar no tenía que fingir más que era Jorge.

Además mi casa me daba también libertad y comodidad para poder follarme a un tio cuando quisiera. No tenía dependía de que él tuviera casa, ni de pedirle a Sara que me dejara ir con él a su piso.

El alquiler era caro, tenía que comprar ropa para dos (Jorge y Raquel) y eso minó mi economía. Un día charlando con Sara en un bar de copas me comentaba lo mismo estaba bastante pelada de pasta. Y entre bromas, alcohol y demás ambientes, las dos dijimos que seguro que había alguien dispuesto a pagar por acostarse con nostras. Me excitaba la idea de que alguien me considerara su objeto sexual y de deseo e incluso estuviera dispuesto a pagar por follar conmigo.

Un día navegando por internet llegue a un foro en el que un chico decía que buscaba chicas, travestis y transexuales para dar ambiente a la inauguración de su chalet. Venía un teléfono y un e-mail de contacto. Me excitó la idea, llamé a Sara y a ella también le gustó. Le mandamos llamamos diciendo que éramos dos amigas dispuestas a dar ambiente a su fiesta. A él le pareció perfecto y nos pidió fotos para vernos. Se las mandamos por correo electrónico y el nos dijo que nos pagaría 500 &226; a cada una si estábamos toda la noche en su fiesta. Nos pusimos las do muy nerviosas por el paso que íbamos a dar y sin pensarlo más accedimos.

Teníamos una semana para prepararlo todo. Yo me puse una falda verde de gasa muy ajustada, y una camisa blanca entallada con manga francesa y un escote bastante generosa. Me compré unas sandalias con 7 cms. de tacón de esas que se atan al tobillo. Por dentro como en las grandes ocasiones sexuales tanga, sujetador y liguero de encaje blancos. Sara eligió un vestido azul cielo muy ceñido y con un estampado de flores precioso, y llevaba un conjunto negro también con liguero.

Sara se pudo una peluca rubia, y yo como me había dejado crecer un poco el pelo, aproveché para engominármelo todo hacia atrás.

Estábamos arrebatadoras, elegantes, sexys y cachondísimas. Llamamos a Javi y le dijimos a donde íbamos, por si algo se torcía aquella noche, aunque no a qué íbamos allí. Le dijimos que le llamaríamos al día siguiente a las 11.00 de la mañana sino era así algo nos había pasado. Cogimos un taxi y nos plantamos en la dirección que Adrián, que así se llamaba nos había dado. Era un sitio elegante.

No se oía bullicio desde fuera. Parecía que habíamos llegado muy pronto, pero aún así nos decidimos a entrar. Nos recibió un chico de unos 35 años, que vestía una camisa de lino blanca y la tenía abierta y unos pantalones anchos negros, que se presentó como Adrián.

-Hola preciosas. ¿qué tal? Llegáis justo a tiempo. – Y nos hizo pasar a un gran salón decorado con mucho gusto y dinero.

Allí había otros tres chicos charlando animadamente y bebiendo unos cubatas.

Eran todos más o menos de la misma edad que Adrián. Todos muy bien vestidos con ropa cara y de sport. Nos prepararon una copa.

-¿Va a venir más gente a tu fiesta?

-Al final seremos sólo nosotros. Es una fiesta de lo más privado.

-Como lo prometido es deuda….- Adrián Sacó 1.000&226; de la cartera y me los dio.

-Muy bien ahora que ya no hay negocios por medio, podemos relajarnos todos, tomar otra copa y disfrutar.

La visión del dinero me había puesto muy cachonda. Y con las copas aquella sensación se acrecentaba.

-Poned un poco de música sensual, voy a desnudarme para vosotros.

Uno de ellos lo hizo. Y yo me puse en medio de todos ellos y me contoneaba muy sensual, tocándome, el culo, las piernas, las tetas. Enseguida se sumó Sara. Comenzamos con un baile casi lésbico. Tocándonos la una a la otra, y desnudándonos la una a la otra. Nos quedamos en ropa interior. Ellos se había despojado de sus camisas, y nos hacía corro para vernos bailar. Se les veía cachondos. Uno de ellos vino a bailar con nosotras. Le solté el pantalón sensualmente mientras el me tocaba el culo. Sin bajarle el pantalón le metía mano a su enorme polla. El seguía moviéndose y me cogía con las dos manos. No podía creérmelo. Estaba follando con tíos buenos y ganando dinero.

Para entonces Sara estaba juntando la lengua con otro tío en el sofá, mientras Adrián se acercaba a mí y el último tío iba a meterle mano a ella.

Ya nos habíamos repartido. Dos chicos para mí y dos para Sara.

Sara estaba sentada encima de uno de ellos moviéndose sensualmente rozando su culo con la polla de él, ala vez que le comía el miembro a su otro compañero que estaba completamente desnudo frente a ella, cogiendo le de la nuca y acompañando el moviendo de la felación. Quiso cambiar la posición.

Los dos chicos estaban de pie. Uno a cada lado del Sofá. Tocándose para no perder sus erecciones. Ella se puso a cuatro patas sobre el sofá con las piernas muy separadas, y con cara de puta. Deseosa de polla. Se apartó la tira del tanga dejando su coño al descubierto.

-Chúpame el coño mientras yo le hago disfrutar a tu colega.

El obedeció y ella se volvió a emplear con esmero en el falo de su amigo.

Mientras yo de rodillas y con las piernas bien separadas, chupaba la enorme verga del tercer desconocido que estaba sentado en una silla., y Adrián debajo de mí me chupaba mi polla. Había quitado del todo mi tanga. Al principio no me gustó la idea pero pensé que ellos pagaban y tenía que hacer lo que ellos quisieran. La verdad es que la mamada que me estaba haciendo me gustaba mucho. Adrián se cansó de la posición y propuso ir a su habitación.

Él fue por delante. Llevaba mi tanga en la mano y lo olía como un fetichista. Yo acompañaba a su amigo tocándole el falo mientras el metía su dedito el mi conejito.

Adrián se puso mi tanga se sentó en un sillón con las piernas muy abiertas, sacando la polla del tanga y acariciándose la verga.

– Fóllatela Kike. à Le dijo a su colega.

Nos tiramos en la cama, y yo le dí la espalda a Kike mientras introducía aquella enorme verga en mi. En esa posición podía ver a Adrián que quería masturbarse viéndonos follar. Me gustaba esa situación.

De dos intentos me metí la herramienta de Kike y empecé a cabalgarle. Muy despacio. Para que los dos disfrutásemos al máximo. Movía mi culito haciendo círculos con su polla dentro. Estaba de rodillas con mi polla tiesa apuntando directamente a Adrián que se estaba masturbado viendo la escena.

No podía creer que alguien pague 1.000 &226; por ver como un amigo suyo se folla a una tía. El caso es que yo tenía el dinero y estaba disfrutando del sexo como una loca. Kike me cogía por la cintura mientras jadeaba y gritaba:

-Vamos zorra, más rápido, métetela toda.

Aumenté el ritmo de mis movimientos. Veía que se iba a correr.

-Levántate puta me quiero correr el tu cara.

Obedecí, me di la vuelta y me encontré un chorro de semen directo a mi boca.

Los siguientes fueron a parar a los ojos y mi pelo. Entonces Adrián también se corrió. Lo hizo en su estómago. Se levantó del sillón y vino hacia la cama. Yo intenté limpiarles las pollas de semen con mi boca pero Adrián no me lo permitió.

-Espera. Esto aún no ha acabado. Ponte a cuatro patas.

El semen de Kike salía de mi culo y Adrián lo recogió en su mano. Se puso a cuatro patas junto a mí, apartó la tira de mi tanga que aún llevaba puesto y empezó a untarse el ojete con la lefa.

-Eres la única que no te has corrido así méteme tu polla zorra, que ya estoy lubricado.

Me puse tras él y le metí la punta de mi verga por el culo. Del primer empujón entro entera. Kike se puso delante de Adrián con la polla semierecta y se la dio para que se la chupara.

Estaba disfrutando de nuevo del placer que me daba mi polla. Estuve unos un rato bombeándole el culo, y el me pedía que me corriera. Cuando ya no aguantaba más solté mi semen en el interior de su culo, poco después Kike hizo lo mismo en la boca de Adrián.

Estábamos exhaustos. Adrián sacó un paquete de cigarrillos de la mesilla, encendió uno y me lo ofreció a mí.

-Toma cariño. Has disfrutado mucho para ser una profesional. Pero nos has hecho disfrutar a nosotros que es lo que importa.

Habían pasado tan sólo dos horas y media desde que llegamos a casa de Adrián y nos había pagado por toda la noche. Así que yo no me moví de allí. E hice bien porque seguimos disfrutando del sexo hasta altas horas de la madrugada, pero eso os lo contaré en otro relato.

Un besito

Raquel.

Si te ha gustado mi relato o quieres cualquier otra cosa de mí escríbeme a: raqueltv@hotmail.com

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