El nacimiento de Raquel / Segunda parte

Después de la primera experiencia en casa de Sara, comencé una doble vida.

De día era Jorge y de noche Raquel. Cuando no quedabamos con Sara, José y Javi me concectaba al chat y los chicos me hacían sentir Raquel. Me compré algo de ropa femenina y ya no me la prestaba mi amiga.

Aquello iba por buen camino pero no terminaba de colmar mis expectativas.

Quería ser Raquel fuera de mi casa y de la casa de Sara. Quería ligar con otros chicos y saber que realmente era una mujer atractiva para más gente que para mis tres nuevos amigos. Pero me daba un poco de miedo salir a la calle como Raquel y que la gente se riera de mí. Así se lo comenté a Sara.

No había problema. Sara conocía locales que son “tolerantes” y que además tenían una expecie de “vestuarios” para nosotras. Así podíamos entrar como Jorge y Carlos, cambiarnos y disfrutar de la noche, las copas y los chicos como Raquel y Sara.

Me gustó la idea pero le dije a Sara que prefería ir las dos solas, sin javi y José, para ver si yo era capaz de ligarme a un tio solita. No hubo impedimento y quedamos en ir ese viernes por la noche.

Preparé una mochila con mi ropita. Esta vez elegí lencería blanca, una falda vaquera muy corta y una camisa blanca. ME hebía comprado unas sandalias con un tacón de vértigo. Cogí también una carteririta con lo necesario para maquillarme y la peluca que me había comprado.

Estaba muy nerviosa (o nervioso porque aún era Jorge). Para relajarme me dí un baño y además aproveché para retocar al máximo mi depilación. Me vestí rápidamente porque llegaba la hora a la que había quedado con Sara (o mejor dicho con Carlos).

Ambos nos encontramos en el sitio convenido. Me costó reconocerle porque era la primera vez que le veía vestado como a un chico. Era extraño hasta el saludo. Hasta ahora siempre nos dabamos dos besos pero siendo dos hombres no se podía hacer. Aunque nos duro poco la confusión porque cuando empezamos a hablar realmente lo ahcíamos como Raquel y Sara. Mientras nos acaercabamos al local en cuestión fuimos hablando de la ropa que nos habíamos comprado, de los chicos que habíamos visto…

Llegamos a la zona de ambiente y entramos en el garito en cuestión. Era un local grande, con una barra enorme en el centro y sofas en determinados rincones. Además era bastante oscuro y la música no estaba excesivamente alta. Había gente de todo tipo pasándolo bien, bailando, charlando en los sofás… Era bastante pronto ya que queríamos transformarnos con la mayor delicadeza posible y además aprovechar la noche.

Fuimos a la esquina opuesta del local y entramos por una puerta. Alli estaba lo que Sara llamó “vestuario”. Una especie de baño grande con las paredes forradas de espejo, varios lavabos y unas cabinas individuales que eran como provadores de tienda de ropa. En una esquina había una especie de taquillas para dejar “la otra ropa”. Nos metimos las dos en uno de esos. Nos pusimos cada una nuestra ropa y salimos a maquillarnos. Sara estaba guapísima. Con un vestido Rojo, y lencería también roja. Unos cuarenta minutos después salimos de allí. Estabamos impresionantes. Guapísimas. Radiantes. Y sobretodo con ganas de ligar y pasarlo bien.

Fuimos directas a la barra. Pedimos dos copas y nos fuimos a bailar. Desde allí podíamos ver a todos los chicos que se movían por el local. Empezamos a hacer movimientos sensuales al compás de la música. Cuando acabamos la copa fuimos a la barra y pedimos otra. Estaba agotada de tanto bailar así que decidimos ir a sentarmos a uno de los sofás. Pasó poco tiempo cuando Sara me dijo que quería ir al baño. ASí que me quede sola, cicunstancia que aprovechó un hombre para acercarse a mí. Era alto, con el pelo cano, moreno de piel. Tenía unos 40 años pero se veía que se cuidaba mucho. Seguramente de gimnasio y solarum. Era muy guapo. Vestia Vaqueros y una camisa blanca.

– Llevo observandote un rato. Eres una mujer muy atractiva.

Me contó que estaba casado y tenía una hija de 12 años. Que estaba en Valencia por negocios y que cuando estaba sólo le gustaba buscar “otro tipo de compañías”.

Me percaté que Sara había salido del baño y estaba pidiendo otra copa. Me miró y se dió cuenta que había ligado y me dirijió una sonrisa complice. En sus labios pude leer “aprovechate”.

El me invitó a salir allí. al principio me asusté pero luego pensé que si alguien se metía conmigo Luis me defendería, y accedí. Abandonabamos el local mientras yo empecé a tocarle el culo. Había ligado, era atractiva, estaba cachonda y iba a ser la más puta para Luis.

Cogimos su coche y fuimos a su hotel. La habitación era grande tenía una especie de saloncito y la cama inmensa. Abrió el mueble – bar y preparó dos copas. Nos sentamos en el sofá bebimos y nos reimos. Yo no podía más de excitación y me avalancé sobre él. le empecé a besar como una posesa. El me tocaba el culo por encima de la falda, mientras y yo le arrancaba la camisa.

Desabrochó mi falda y me la quitó. Me sentó encima de él y de espaldas.

Empecé a mover el culo sobre su polla que se notaba ya erecta através del pantalón. Sus manos estaban en todas partes. Soltando mi camisa, acariciando mi culo, mis piernas, mi polla. Los dos jadeabamos, estabamos muy cachondos. Me levantó. Yo estaba ya en ropa interior. Me dijo que fueramos a la cama. Fui delante sin mirarle y él aprovechó para despojarse de sus pantalones y sus calzoncillos. Me subí a la cama como una tigresa a cuatro patas, con las piernas muy separadas. Se puso detrás de mí, levantó el tanga y me lamió la rajita. Estaba haciendo unos movimientos circulares con su lengua que me estaban volviendo loca. Sacó también del tanga mis pelotas y la polla. Mientras me lamía el culo me los tocaba para que alcanzase una gran erección. Estaba disfrutando como nunca. Nos pusimos en posición de 69. No me anduve con preparativos y me metí toda su polla a la boca. La tenía muy grande. Yo estaba encima de él a cuatro patas comiendole el instrumento mientras él saco un consolador y me introdujo en la rajita.

Me entró casí de golpe por la lubricación de su mamada anterior. Lo movía muy despacio haciendo grandes circulos para dilatarme bien y darme mucho placer. Mientras seguía tocandome la polla para que sintiera una excitación mayor o dandome cachetes en los glúteos. Yo seguía mamando y de vez en cuando me sacaba la verga de la boca para poder coger aire y gemir de placer. En esos momentos le masturbaba con la mano. Volvió a parar, me saco el consolador y deje de mamarle el instrumento. Me dijo que quería que le cabalgase. Así que me quité el tanga, me puse de rodillas sobre su polla de espaldas a él y fuí bajando hasta que la noté dentro. Que gozada. Me movía , sacando el inmenso trozo de carne dura y volviendo a meterlo en mis entrañas. El gemía de placer cogido a mí cintura.

Me hizo parar de nuevo. Me dijo que me levantara de la cama. Fuimos de nuevo al sofá. Levantó mi pìerna derecha sobre el sofá y me inclinó un poco. Así de pie como estabamos, dejaba mi coño al decubierto para él de nuevo. Me pasó su falo un par de veces por la raja y me la volvió a meter de un empujón. Me apoyé en la cabezera del sofá y él me levantó los dos pies del suelo separando mucho más mis piernas. Bombeo así unas cuantas veces pero se cansó enseguida. Me dejó en el suelo y saco el miembro. Le indiqué que se sentara en el sofá y lo hizo . Volví a darle la espalda. Con los los dos pies en el suelo me incliné hasta meterme la polla hasta dentro otra vez.

Empecé a cabalgarle frenética. Mi polla se movía al son de mis movimientos, y me golpeaba en vientre. Gemiamos como animales, estabamos empapados de sudor. De pronto un chorro de semen caliente inundo mi culo. Aún seguía cachonda y con la polla erecta, por eso seguí con su polla dentro mientras Luis me masturbaba polla. Estaba inclinada hacia atrás así que me corrí sobre mi estómago, pecho, y su mano.

Me quede a dormir con Luis. A la mañana siguiente ya no estaba. Sobre la mesilla había un billete de 10 euros y una nota que decía: ” Coge un taxi para ir a casa. Tienes que abandonar la habitación antes de las 12.00. Vengo el día 20 de julio. Te buscaré en el mismo sitio donde te encontré”.

Miré al reloj. Eran las 11.15. Me levanté me duché y llamé a Sara desde el hotel para que me trajera la ropa de Jorge.

– Pero tía donde te has metido. Te he llamado al móvil para ver que tal y…..

-Luego te lo cuento. Traeme ropa par poder ir a trabajar aunque sea tarde, por favor.

Vino Carlos me vestí y cogimos un taxi juntos hasta mi trabajo. Quedamos a la tarde en su casa las dos nos contamos nuestras experiencias porque Sara había pillado con un Sueco.

Un besito

Raquel

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