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Cura antiestress / Parte 2

Así que al día siguiente de convertir a Eva la llamo.

– Hola Eva.

– Hola Ramón, te iba a llamar ahora. He quedado con unas amigas para ir al cine, si te parece bien nos vemos cuando termine la película.

Él necesitaba tiempo para enseñarle a manejar el aparato antiestres y para los otros planes que tenia para esa tarde.

– Eva, me gustaría que quedásemos a las 6 en mi casa.

– De acuerdo, les diré a mis amigas que no voy a ir al cine. – Ella no dudó un minuto en cambiar sus planes.

Esa tarde Eva llegó puntualmente a las 6. Según entro, Ramón le pregunto que si había tenido tiempo de hacer algo de lo que le ordeno. Ella respondió

– Sí. Aprovechando que estoy sola en casa fui a un videoclub y alquile algunas películas porno. He estado aprendiendo a chuparla practicando con un plátano.

– Vaya, veo que eres muy diligente. Veamos lo que sabes.

Ella se arrodilló frente a él y comenzó a lamerle lentamente la polla. Cuando la tuvo dura, la introdujo en su boca y empezó a chuparla, moviendo la cabeza adelante y atrás. Se la veía mucho mas suelta que el día anterior. Le dijo que se fueran a su cuarto y allí le ordeno que se pusiese a cuatro patas en la cama. Ella obedeció.

– Eva, ¿te han dado alguna vez por el culo?. – Sabia de sobras la respuesta, no, y seguro que no le gustaba.

– No.

– ¿Por que?.

– No creo que me gustase.

– Cuando yo te de por el culo veras como te gusta, ¿te apetece que lo haga ahora?

– Sí.

Metió su polla por el culo de Eva y empezó a darle. Ella empezó a jadear y a disfrutar mientras él metía y sacaba su polla de su culo. Los jadeos se fueron haciendo más y más continuos hasta que Eva y Ramón se corrieron. El se corrió sobre su espalda y ella se tendió en la cama exhausta. Estuvieron descansando y luego se dieron una ducha. Ramón le enseño el aparato antiestress y le dijo como usarlo, como debía ir cambiando las cintas y como cerciorase de que el sujeto estaba respondiendo adecuadamente al proceso.

– ¿Cuándo vuelve tu hermana Ana?.

– Mis padres y ella vuelven dentro de tres días.

– Bien, quiero que aproveches cualquier oportunidad para usar con ella el aparato antiestress.

– Lo haré.

Una semana después sonó el teléfono de Ramón. Descolgó y era Eva.

– Hola Ramón.

– Hola Eva.

– ¿Te parece bien que quedemos esta tarde para que te devuelva lo que me dejaste?. A mi hermana le ha encantado.

Esa era la frase convenida. Eso significaba que había sometido a Ana.

– De acuerdo, ¿esta Ana por ahí?. Si esta dile que se ponga.

Nunca había cruzado con Ana mas que un hola y adiós pero ahora sabia que seria distinto.

– Hola Ramón.

– Hola Ana. Vente con tu hermana esta tarde a mi casa. – Ramón no supo controlarse y su voz sonó algo autoritaria. Pero no importaba…

– De acuerdo, a las 7 si te viene bien.

– Claro, ponte guapa.

– Lo haré.

– Dile a Eva que se ponga…

Poco antes de las siete llegaron ambas hermanas a casa de Ramón. Este se fijo en la vestimenta de ambas. Eva no había recibido ninguna orden acerca de como vestirse y la ropa que traía iba en su línea habitual, discreta. Ana sin embargo venia de lo más sexy. Llevaba una minifalda negra y un jersey rojo muy ajustado que marcaba perfectamente sus pechos. Si Eva no se había equivocado, Ana debería estar dispuesta a aceptar cualquier orden o sugerencia de Ramón y su indumentaria indicaba que la cosa había ido bien. Tras saludarlas, decidió pasar inmediatamente a la acción y probar el poder que tenia sobre ambas.

– Ana. – Su voz volvía a sonar autoritaria.

– ¿Sí?.

– ¿Por que no te vas desnudando?

En una situación normal habría sonado muy mal la frase de Ramón pero esta no era una situación normal. Sin dudarlo Ana se quito el jersey y Ramón pudo ver sus pechos bajo el sujetador. Se volvió hacia Eva.

– Eva, desnúdate tu también. Coge la cámara de vídeo que hay sobre el televisor y comienza a grabar cuando yo te diga. – ahora se dirigió a ambas -. Hasta que os marchéis de aquí seréis mis esclavas y me llamareis amo. ¿Lo habéis entendido?

– Si amo. – Respondieron ambas a coro.

Ramón dijo a Eva que comenzase a grabar y se puso a sobar las tetas de Ana mientras la besaba. Eran firmes y suaves.

– Ana, ¿sabes hacer una cubana?

– Si amo.

– Hazme una.

Ana le quito los pantalones y los calzoncillos a Ramón, coloco su polla entre sus tetas y comenzó a hacerle una cubana. Eva no perdía detalle y se acerco para tener un primer plano de las tetas de su hermana con la polla de Ramón entre ambas. Tras un rato de cubana, Ramón decidió probar la boca de Ana pero dándole un poco de picante al asunto. Hizo una seña a Eva para que parase y ordeno a Ana que se comportase como una ninfómana desesperada que a toda costa quería follar, chupar pollas, etc. Indico a Eva que siguiese grabando y a Ana que prosiguiese.

– Amo, quiero chupar tu polla, deseo hacerlo. Córrete en mi cara… – Ana lo miraba lascivamente y subrayaba cada palabra lamiéndose los labios.- Vaya esclava, pareces muy dispuesta.

– Si amo, estoy dispuesta a entregarme totalmente. Necesito follar, necesito que me jodan, que me den por el culo. Quiero sentir una polla en mi boca, tu polla en mi boca, en mi culo, en mi coño.

– Bien, adelante… – dijo Ramón acercando su polla a la boca de Ana.

Ella se introdujo la polla de Ramón en la boca con ansia. Empezó a chupársela como una loca, moviendo rápidamente la cabeza atrás y adelante. Ramón se sintió tan excitado que sabia que tardaría muy poco en correrse y quería seguir disfrutando de Ana. Le dijo que se detuviese y se tumbase en el sofá con las piernas abiertas. Ramón acarició su coño para excitarla.

– Follame Amo. Follame, jodeme, necesito follar.

Ramón introdujo con un rápido movimiento su polla en el coño de Ana y comenzó a follarla. Ana no paraba de jadear y Eva grababa todo con la cámara. Cuando sintió que le quedaba poco para correrse Ramón se detuvo y ordeno a Ana que se masturbase. Ana se introdujo dos dedos en el coño y comenzó a masturbarse mientras con la otra mano se daba pequeños pellizcos en sus erectos pezones. Cuando Ana se corrió Ramón le volvió a decir que se la chupara. Ana volvió a chupársela como una loca y Ramón no tardo en correrse. El aspecto de Ana tras la explosión de Ramón lo decía todo. Miraba a Ramón con una mirada lasciva que haría arder el hielo, mientras el semen del goteaba por los labios de ella. Definitivamente Ana seria una esclava excelente. Hizo una seña a Eva para que dejase de grabar.

– Ve a adecentarte esclava – dijo Ramón a Ana.

– Si amo – contesto y salió de la habitación.

– Buen trabajo Eva, tu hermana es una esclava excelente.

– Gracias Amo.

– Has traído lo que te pedí

– Sí Amo.

Eva cogió su bolso y saco de él unas fotos. Eran fotos de ella con sus amigas y de las de Ana con las suyas. Ramón iba a escoger a la siguiente incorporación a su selecto club. Estuvieron un rato ojeando las fotos y finalmente señalo una con el dedo.

– ¿Quien es?

– Es una amiga de mi hermana que se llama Cristina, Amo.

– Es guapa.

– Mucho Amo.

– ¿Son muy amigas?

– Bastante Amo.

Eso facilitaría las cosas, penso. Entonces llegó Ana. Venia desnuda, se paro frente a Ramón y dijo

– He terminado Amo. ¿En que puedo servirte?

– Veras voy a enseñarte a manejar un aparato que te resultara familiar y….

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