Casada con todos / Segunda parte

A los 15 días nos casamos. Me advirtió que de momento no tendríamos viaje de bodas pero no me importó, en cuanto terminó la boda y el pequeño banquete, me cambié de vestido y nos fuimos derechos a su casa, ya que sus hermanos no pudieron asistir por causa del trabajo y su padre no estaba en condiciones el pobre hombre, había entrado en una depresión muy grande, por la muerte de su madre, hace 5 años, desde entonces él junto con sus hermanos, había tenido que coger las riendas de la Hacienda y ocuparse de ella…

— Te presentaré a mi padre y a mis hermanos, vas a estar encantada, ya verás, me dijo según íbamos de camino a su casa por la carretera nacional, tomó un desvío y continuamos por una carretera más estrecha, franqueada por árboles a los lados, a unos dos kilómetros, por delante, se alzaba un edificio impresionante, que más parecía una mansión.

—¿Vives ahí?, pregunté impresionada.

—Ajá, viviremos ahí, contestó Rafael.

Descendimos del coche y nos paramos en la puerta, me miró y alzándome en brazos, pasamos al interior.

— ¡¡¡Ya estamos aquí !!!…., gritó Rafael.

Oímos como un estrépito, por las escaleras bajaban dos jóvenes rubios a todo correr, detrás de ellos bajaban dos más, los muchachos, de un salto se pararon frente a nosotros.

—Estos son Pedro y José, los benjamines y estos Raúl y Juan, los mayores.

¡¡¡Hola!!!…saludé a los cuatro, empezando por los Juan, estampándole dos besos en las mejillas, mientras me daban la bienvenida, cuando besaba a Raúl, oí decir a José el pequeño: es muy guapa ¿Eh?, clavando un codo a su hermano Pedro y mientras besaba a éste, volvía a decirle: No te laves la cara… José era un revoltoso, deduje y cuando fui a besarle en la cara, giró esta de repente, besándome en los en los labios y salió corriendo, gritando: ¡¡¡Le he robado un beso, la he robado un beso !!!!

— En el fondo es un niño, dijo Juan, el mayor de los tres, todos nos echamos a reír.

Se abrió una puerta y apareció un hombre de unos 54 años, tenia la cara muy lánguida y sus ojos sin brillo, reflejaban una tristeza muy grande, no obstante al verme sonrió.

— Papá, te presento a Sandra, mi mujer.

— Es muy guapa hijo, dijo mientras me abrazaba.

Colgada de su brazo nos dirigimos a la habitación por donde había salido, era un salón enorme, una de las grandes paredes, estaba ocupada por una enorme biblioteca, al fondo, encima de la chimenea, yo estaba deslumbrada, mirando la estancia con los ojos abiertos como platos. Una mujer de unos cuarenta y tantos años, llamada Juanita, nos trajo un delicioso café, charlamos durante un rato, hasta que Juan y Raúl, le recordaron a Rafael que mañana tenían que levantarse a las 5 de la mañana, para supervisar el ganado de las tierras del norte, luego tenían que bajar al Sur y ocuparse de las viñas….Nos despedimos y nos dirigimos a nuestra habitación…

Una vez dentro, Rafael se desnudó y se tumbó en la cama, contemplando a su vez como me desnudaba Yo…. La situación me daba mucho morbo, me sentía tan excitada… que regalé la vista a mi marido, con un calentísimo streap tease… agitando mis pechos… moviendo mis caderas sensualmente… me detuve al ver el tremendo bulto que se había formado en sus calzoncillos… me acerqué a la cama y me tumbé a su lado.

Inmediatamente, mi marido, me besó en la boca, acariciándome los pechos… pellizcando mis duros pezones… incrementando aún más mi calentura… solté un gemido cuando su mano se posó en mi húmedo chocho… hundió dos dedos en mi vagina, comenzando a meterlos y sacarlos… frotándome el clítoris, me corrí en su mano… sin poder aguantar más, metí la mano por dentro de su calzoncillo, apoderándome de su excitado miembro… lo sentía palpitar en mi mano y me lo metí en la boca… mamando su verga como si me fuera la vida en ello… —Dámela, cariño, córrete en mi boca…

—No, todavía no, —dijo él, poniéndola a gatas—, antes quiero disfrutar de tu culo… apoyó su miembro contra mi ano… empujando hasta que consiguió intoducir el glande, el resto de su verga me la encajó de dos golpes de riñones… el culo me ardía pero aguanté sus embestidas, poco a poco me acoplé a su polla y me entregué a él, disfrutando de la enculada hasta que me corrí de gusto…

Cambiamos de postura e hicimos un 69, mi marido me chupaba bien el coño, no era un experto…, pero logró que tuviera dos orgasmos mientras me mamaba la vulva y el clítoris… luego se coló entre mis piernas abiertas y me penetró… en dos embestidas me clavó su polla hasta los cojones… comenzando a culear… entrando y saliendo de mi vagina… le ayudé moviendo mis caderas… nos corrimos los dos… primero Yo, arqueando mi espalda, saboreando el orgasmo… luego él, regándome la vagina con su leche caliente… terminamos rendidos y nos quedamos dormidos…..
La vida en la Hacienda era maravillosa. El que más me preocupaba era mi suegro… se le veía tan deprimido al pobre… se lo hice saber a Rafael, que me recomendó que le distrajera como fuera…

Una tarde, estaba planchando ropa, para entretenerme y de paso echar una mano a Juanita, que había ido a la ciudad para visitar a un pariente, Severiano, mi suegro estaba viendo la televisión, cuando escuché como unos jadeos que me hicieron levantar la vista y fijarme en la pantalla, donde una pareja hacia el amor desenfrenadamente en la cama…

—¿Qué?. Alegrándose la vista… —le dije acercándome a él—.

—No hija… ya no estoy para esos trotes.

—Pues yo creo que si está para esos trotes y más.. —le dije mirando el bulto de sus pantalones—… él bajó su vista y se sonrojó.. —bueno es que…—.
—Si quiere, Yo puedo ayudarle —recordé la palabras de Rafael “distráelo como sea”… y de paso me distraería yo también, mi cuerpo pedía guerra—.
Me aproximé más a el, pegando mi pubis a su entrepierna… para sentir la dureza de su miembro…

—El me separó —me da vergüenza que… —Se me ocurre una idea, me senté, con las piernas abiertas y tiré de mi suegro, sentándolo entre ellas, de esa forma quedé detrás de su espalda… así no nos vemos la cara… cierre los ojos y déjeme hacer…

—No se si debo…. —protestaba—, pero mis manos ansiosas desabrochaban el cinturón de sus pantalones, abriendo su bragueta… deslicé mi mano por dentro de su calzoncillo… en busca de su abultado pene… lo abracé… me encantaba sentirlo latir en mi mano… sin soltarlo, metí la otra en busca de su huevos y se los saqué afuera… le colgaban mucho… eran gordos y pesados… me relamí mientras se los acariciaba… deslizando mi mano por el tronco hinchado de su miembro… a través de mi mano sentí su polla larga…. y gruesa… pero por más que asomaba la cara, no alcanzaba a verla… me concentré en la paja que le hacia… oyendo su continuos jadeos.. dándome las gracias por el placer que le estaba proporcianando.. aceleré el movimiento de mi mano sobre su tronco, al tiempo que le sobaba las pelotas… de pronto, Seve, se puso rígido.. bufando.. mi mano sentia como su glande se hinchaba… hasta que explotó… me quedé estupefacta cuando ví un chorro de semen saltar ! por encima de nuestras cabezas… le siguió otro.. que saltó a la altura de nuestras caras… dos más hasta el pecho… los tres siguientes cayeron sobre mis manos…

¡¡¡Guaaauuu!!!… su polla disparaba leche con un potencia inusual en su edad… se levantó sin decir nada y sujetándose los pantalones salió de la estancia, se paró mirando a través de la rendija de la puerta…

Sabiendo que mi suegro me espiaba, levanté mis manos… contemplando el semen pringoso y espeso que las cubría… olí su inconfundible aroma y saqué mi lengua para probarlo.. su sabor era más fuerte de lo normal… aproveché que estaba espatarrada en el sofá y me lo restregué por mi coño… como si fuera una pomada para calmarme los picores… pero no fue así, ya que el chocho me picaba más que antes..

Empecé a masturbarme, metiendo los dedos untados de semen en el interior de mi vagina… mirando hacia la puerta por la que me espiaba mi suegro… recogí los grumos de semen enredados en mi vello (por cierto tenia que afeitarme el coño, no quería que se desperdiciara tan preciada carga) y me los introduje… frotándome el pringoso clítoris como una desesperada hasta correrme como una loca… cuando me recuperé del brutal orgasmo, miré a la puerta pero Severiano ya no estaba. Limpié las gotas de semen que mi suegro había lanzado al correrse… examinando los alrededores… al final descubrí el primer chorro que lanzó con tanta fuerza… colgando de la lampara.. la limpié a fondo, borrando todo rastro…

La verdad es que en mi nueva casa, me sentía muy feliz, todos los hermanos se desvivían por atenderme, y… acosarme… los pobres estaban tan faltos de un hembra que les atendiese como es debido… Recuerdo que el primero fue Juan, con su aspecto tan serio… tan reservado… estaba en mi habitación, acababa de salir de la ducha… estaba completamente desnuda, de espaldas a la puerta entreabierta, con un pie apoyado en la cama aplicándome crema en mis largas piernas… De pronto, mi cuerpo se tensó…. unas fuertes manos me agarraron por las tetas… —Te deseo desde el primer día en que te vi—… era mi cuñado Juan, restregándome su entrepierna por mi culo, relajé mi cuerpo y me dejé hacer… excitándome al oír el ruido que hacia al desabrocharse los pantalones… al momento su pene luchaba por alojarse en mi culo… relajé el esfínter permitiéndole la entrada y comenzó a culearme con energía… le dejé disfrutar de mi ojete un rato y luego le rogué: Por el coño Juan, quiero sentirte muy dentro de mí…
—No quiero preñarte…

—No te preocupes, todavía tomo anticonceptivos…

Di un gemido de satisfacción cuando su polla cambió de agujero… ¡¡¡Aaaahhh!!!, Siiii, sigue, sigue, disfruta de mi chocho cuanto quieras, Ooooohhh, pero no pares por favor Mmmmmm… sus embestidas me derretían el coño… los dos oímos la voz de Rafael hablando con su padre…. —¡¡¡Rápido!!!… date prisa… que viene tu hermano… Ooohhh… dámelo Ya !!… cabrón córrete de una vez…. Mmmmmm ¡¡¡A que esperas !!! … Las pisadas de Rafael resonaban en la escalera… estaba subiendo… y Juan todavía le tomaba la medida a mi chocho con su polla… ¡¡¡Coño que nos pilla!!!… le apremié por que las pisadas sonaban cada vez mas próximas…. ya habrá tiempo para otro polvo… Mmmmm me mordí el puño, ahogando los gemidos de mi orgasmo…

Juan me estaba regando el chocho con su semen, por fin… salí pitando hacia el baño… ¡¡¡Saaandraaa!!!… ¡¡¡Choooochito!!!… Estoy en el baño mi amorhaciendo pipí… —justo cuando salía, me topé con Rafael en la puerta… — Sabes que me excita contemplar tu coñito cuando meas, me regañó mimoso….. empujándome sobre la cama… escondido detrás de la puerta, su hermano Juan nos observaba divertido… cogí a Rafael de la cabeza… cochinito, -le dije acercándole a mi coño- no me lo he limpiado… Chúpamelo… Rafael hundió la lengua en mi vagina, lamiendo con deleite… ¡¡¡Mmmmm!!!… te sabe delicioso (si supiera que se estaba comiendo el semen que momentos antes me había regado su hermano Juan…..), que seguía observando detrás de la puerta, se mordía el puño conteniendo la risa. Todo para mi cochinito… (al mismo tiempo hacia señas a mi cuñado para que se fuera)… trágatelo todo mi amor… dale gusto a tu putita…

Aventuras como esta… son las que más me gustan… ¡¡¡Ah!!!… por cierto… tres días más tarde, recompensé a mi cuñado Juan con mi especialidad…. “La mamada sin manos”, la misma que convenció a su hermano Rafael para que se casara conmigo… disfrutó como un cerdito mientras le lamía el culo… me regaló unos lechazos de antología que me cubrieron la cara…

Me presentaron a Paula, la hija del capataz, una preciosa muchacha de 20 años que siempre estaba alrededor de mi cuñado Juan, y este no le quitaba los ojos de encima a la muchacha… poco a poco empezamos una buena amistad hasta que nos hicimos íntimas…

Un día se sinceró conmigo, me confesó que estaba enamorada de Juan… pero que parecía ignorarla… acudía a mi desesperada, en busca de consejo… la abracé… no te preocupes esta tarde hablaré con el para tantearle, la besé en la frente acariciando su pelo (ya lo creo que iba a tantearle…), me miró… alzó su carita y me besó en los labios… salió corriendo a continuación… esa misma tarde fui en busca de mi cuñado, sabía que estaba en los establos…

— Claro que me gusta la muchacha… pero no la necesito, ya te tengo a tiiiiii… me dijo mientras me hincaba su polla en el coño hasta lo más hondo… ibamos por el segundo polvo y Yo por el cuarto orgasmo… esperé a que se corriera a gusto en mi interior…

— No seas idiota, cariño, piensa… a mí ya me tienes, sabes que estoy a tu disposición… si te casas con Paula… podrás disfrutar de dos hembras, piénsatelo…

— Ya, pero seguro que no hace las mamadas que haces tú, ni sabe follar como tú…

— Que bruto eres Juan… le eché sobre la paja y me senté encima, (me estaba cansando con su cabezonería), Mira, te propongo una cosa… Tú te casas con Paula… a cambio, yo me encargo de enseñarla todo lo que a ti te gusta, ¿trato hecho?…

— Y… ¿será tan guarrilla como tú?.

— Queee… Siiii —Y… ¿será tan….. Juan !!!… (estaba harta), cuando he dicho TODO, me refiero a TODO lo que Yo sé hacer, ¿trato hecho?…

— Trato hecho.

— ¿Me lo prometes?. — quería asegurarme-.

— Si, te lo prometo.

Le cogí por las orejas y me agaché estampándole un sonoro beso en los labios. -Te lo mereces. Ahora —dije dándome la vuelta y sentándome en su cara, mi guarrito se va a beber los “pisecitos” que le da su cuñadita… empecé a mearle restregando mi chocho por toda su cara… su polla se puso tiesa y le hice una fenomenal paja mientras el se bebía mis líquidos dorados… lamiendo mi coño… solté un suspiro de satisfacción al sentir su maravillosa lengua en mi ano… y es que en el fondo, mi cuñado era como un niño…

Dos días más tarde, fui a ver a José y a Perico… mis cuñados más jovencitos, sobre todo José con 16 añitos era el benjamín de la familia, siempre que podía me pellizcaba el culo o me sobaba las tetas… era el más travieso… quizá por ello le consentía tantas cosas… como el día que me sorprendió en la cochera… saboreando con glotonería la polla de su hermano Raúl. De los hermanos mayores, era el más sobrado de semen a causa de su timidez (hasta que le cogí por banda, claro está), esa tarde logré que se corriera 5 veces, 2 en mi chocho, 1 dentro de mi culo y 2 más en mi boca… se la saqué toda hasta dejarle completamente seco…

Continua en Casada con todos / Tercera parte

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