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Wines

“Wines” es una empresa que se dedica principalmente a la compra y venta de materiales para la construcción, el área de ventas esta compuesta por siete cubículos ubicados en el segundo piso, una sala de juntas que la mayoría de las veces es solo utilizada para dar cursos de capacitación, ahhhh y la oficina de la Gerente de Relaciones Publicas, Karina Rice.

Todos los días tomo el metro para llegar a uno de esos siete cubículos y en el camino hasta ahí, solo voy pensando en la ropa interior de nuestra Gerente, ella gusta de vestir casi siempre pantalón del tipo sastre , telas delgadas y pegadas a su voluptuoso y hermoso cuerpo plagado de curvas, un busto firme y grande casi siempre cubierto por camisas de vestir y un saco del mismo color que su pantalón, es linda en verdad, de tez blanca que contrasta con su negra y enchinda cabellera, y lo principal, siempre nos deja distinguir el color y forma de su ropa interior al tomar asiento, gusta mucho de utilizar tangas lo que hace ver a sus pantalones aun mas pegados a su piel, claro si esto fuera posible, en fin, las siete personas que ocupamos esos cubículos solo tenemos un sueño, el de verla por una vez bajando poco a poco su pantalón hasta sus rodillas y poder distinguirla en sus diminutos panties posando para nosotros.

De ahí salió la idea de José, el contador de la empresa, quien antes de la capacitación nos propuso a los siete hacer una vaquita para juntar dinero y ofrecérselo a Karina para que nos permitiera ver sus calzoncitos antes de irnos ese día de la oficina . Se juntaron mas de 600 dólares y se los daríamos solo por bajar su pantalón ante nosotros y dar una vueltecita, parecía una cantidad tentadora.

Ese día Karina parecía que conocía nuestros pensamientos , se presento y nos dio la capacitación vistiendo un pantalón blanco de lona, repleto de bolsas en las piernas y sin ninguna en su trasero, la tela era semitransparente, se distinguía a duras penas el pequeño hilo de sus panties, parecía no llevar nada ¿el color? Tal vez beige… termino el curso y a diferencia de los demás días de la capacitación nadie se levanto de la sala de juntas, esperábamos la propuesta de José quien ya tenia en su mano nuestro dinero y mientras Karina guardaba sus cosas, el contador se acerco a ella, y en voz alta le pidió nos mostrara su ropa interior, le puso los billetes en su portafolio y ella sin dudarlo, le dijo ofendida que nooo.

Mas que decepcionados todos nos levantamos para convencerla,
— Por favor, Nadie mas que nosotros lo sabrá
— Solo queremos verla en panties, es lo mismo que andar en traje de baño en la playa— gritábamos los siete al unísono

y entonces el milagro ocurrió, tomo el dinero y lo guardo en su bolsa, nos pidió sentarnos en nuestros lugares de nuevo…

— Solo me verán por cinco minutos, daré una vuelta y por favor, no se lo van a contar a nadie mas, cuando salgamos de esta habitación nunca mas se hablara de esto, ¿entendido?

Nadie se preocupo siquiera en pensar las reglas, solo escuchamos un grito de… Siiii!!! Mientras ella peleaba a muerte con el broche del su cinturón. Al abrirlo lo jalo de una dejándolo en la silla de su escritorio, desabrocho el ultimo botón del pantalón y no es por nada pero al bajar su cierre yo lo vi caer en cámara lenta y si, eran beige, sus panties eran beige.

Tomo por los costados las presillas de su blanco pantalón y utilizando las dos manos lo fue bajando lentamente y de frente hacia nosotros… lentamente descubrí primero la diminuta tela que cubría su puchita rasurada, sus muslos y lo dejo justo en sus rodillas, el silencio era total y ella que solía moverse y sentarse siempre sabiéndose vista, esta vez estaba nerviosa, con los pantalones en las rodillas y muy nerviosa.

— Da una vuelta Karina, quítate el pantalón para que no te estorbe y danos una vuelta

Dejo los zapatos para poder sacar por ahí el pantalón dejándolo en el escritorio donde estaba sentado el contador, dio una vuelta modelando sus nalguitas descubiertas como muchacha en un table dance… entre tanto chiflido la pena la hizo recordar que éramos sus compañeros de trabajo y de un golpe , dejo de modelar.

— Fueron mas de cinco minutos, espero les haya gustado el espectáculo José, me das mi pantalón por favor

Sin pensarlo, el contador aventó hacia los demás el pantalón de Karina, teníamos todos la monda a mil y el juego continuaba, ella era un espléndido salero que correteaba su ropa de un lado a otro del salón, brincaba y bamboleaba sus tetas como balones, nos rozaba con su trasero desnudo haciendo aun mas grande mi erección.

De nuevo el pantalón lo tenia José, le dijo,

— Te lo cambio por un strip tease… te doy tu pantalón a cambio de que te quites el resto de tu ropa, o vete así a tu casa, puedes comprar un pantalón con el dinero que te dimos

El calor del juego la detuvo a pensarla y Karina acepto con un movimiento de cabeza, esta vez nadie tomo su lugar, le hicimos una rueda a su alrededor para ver comenzar el nuevo espectáculo.

Cada botón de su camisa fue desabrochado con arte, cada manga dejo sus brazos junto a un ligero baile sin música, pidió ayuda para el broche de su brassiere también beige, tome los ganchitos y de una los arranque brotando así de su cuerpo dos tetas del tamaño de unos globos… mmmmh solo quedaban sus panties pero ella seguía bailando, durante minutos seguía bailando, el show era genial todo el cuerpo se le movía y no pudimos esperar mas… fue José el primero que jalo sus calzoncitos hacia abajo, entonces Rubén, después yo y ella los volvía a subir mal acomodados, los tomo de las orillas con sus dos manos jalándolos hacia arriba lo que nos permitió la jalarlos para todas partes quedarnos con un pedazo de sus panties beige en nuestras manos, comenzó a llorar mientras se cubría su puchita, y dos de mis amigos tomaron sus brazos para que dejara de cubrirse, sus piernas se entrelazaban y fue mejor sentarla para admirarla… José la puso de espaldas, se bajo su pantalón de un golpe y abrió el culo de Karina con una de sus manos y poco a poco fue introduciendo su monda en su hueco.

— Por aquí te va a gustar, no quiero tener ninguna bronca de embarazo puta

Javier, el de costos no la dejo contestar, tapándole la nariz ya le había metido su verga por la boca, tomaron un rítmico vaivén que sabíamos no estaba disfrutando Karina, estiraba sus piernas a mas no poder mostrando su rechazo, grito desesperada al venirse Javier en su cara y salió corriendo de la oficina, junto con Javier, me vine yo también. Se había ella encerrado en el baño así que dejamos su ropa en la sala de juntas y cincuenta dólares mas por el espectáculo extra… Jorge tomo el cassete de video de la cámara de seguridad y nos fuimos esperando saber si mañana ella traerá de nuevo una de sus tangas, porque esta no servia mas.

carlos_rape@yahoo.com.mx

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