Se pusieron tan duros como mi pija y los masticaba, los estiraba con mis labios mientras seguía sintiendo la fricción de las piernas de Mora contra mi entrepierna.
Comencé a bajar con mi lengua por su estomago y podía sentir como se le contraían los músculos al sentir la aspereza de mi lengua sobre su piel y a medida que me acercaba a su sexo, sentía cada vez mas su olor a hembra, el característico olor de la mujer abierta frente a un hombre.
Lo que nunca me imagine era encontrarme con un sexo húmedo, con un sexo que me indicaba que, a pesar de todos los forcejeos de Mora para zafar de esa situación, algo dentro de ella, en forma inconsciente, la estaba traicionando y la excitaba.
Sin decir nada, decidí redoblar mis esfuerzos para seguir en la lucha y me deslice por sobre su cuerpo tenso hasta quedar de cara a sus piernas abiertas. Increíble ver su sexo abierto, su concha en primer plano, su definitiva vulnerabilidad frente a mi boca.
- Ahora vas a saber lo que es bueno, preciosa ¡!!
Que sabor maravilloso ¡!!! Hacia rato que no me calentaba tanto comerme una concha como en esa ocasión, hacia mucho que no me deleitaba tanto saboreando los labios de una vagina como aquella.
Mientras mi lengua lamía los labios por fuera, trataba de ver la cara de mi mucama para saber si sus gestos eran acordes con la calidez que salía de su interior y solo veía que me miraba fijo, que no se movía, que no emitía sonido, parecía haberse rendido a la evidencia de que la situación no cambiaría.
Mi lengua reptaba por los labios externos una y otra vez hasta que no aguante más y con la misma lengua, le abrí la concha y comencé a comérmela casi con desesperación. No tenía ganas de ser delicado, quería tomarla a la fuerza, quería que sintiera mi poder sobre ella.
Mis dientes se encargaron de su clítoris, lo mordieron hasta que sobresalía por todos lados, mis labios lo sorbieron y lo estiraron sin control y cada vez era más evidente que la mucamita estaba empezando a gozar porque de esa concha maravillosa salían ríos de flujo espeso, salado, sabroso como pocos hayan deleitado a mi boca.
Deje que mi primera cogida fuera con mi lengua y se la metí hasta el fondo, trate de que se asemejara a mi pija y me la cogi una y mil veces hasta que comencé a notar que el cuerpo de Mora se arqueaba despacio, casi sin querer que me diera cuenta, sus caderas estaban comenzando a moverse así que seguí con mi intención, seguí violando esa concha con mi boca y le agregue mis dedos.
Primero fue el índice, después el índice y el mayor, de a poco el anular y entraban con una facilidad asombrosa. La cantidad de flujo que ya manaba de ella hacia que fuera mucho mas sencillo cogérmela con los dedos y parecía agradarle muchísimo.
No decía nada, solo movía sus caderas al compás de mis embates manuales.
- Que pasa, preciosa ¿?? Estas gozando ¿? Estas comportándote como cualquier perra hambrienta ¿???
Mora no decía nada, solo cerraba sus ojos y la tensión de sus manos atadas se aflojaba de a poco y sus caderas seguían moviéndose hacia arriba y hacia abajo, conforme mis dedos le marcaban el ritmo del placer.
Cuando no podía mas, cuando me daba cuenta de que su concha ardía, me alejaba de ella y la contemplaba, veía como había empezado a mirar mi pija parada, como deseándola aun contra su propia voluntad.
Para enloquecerla mas aun, le acerque mi sexo al suyo y solo con la punta le acaricie el clítoris. En ese momento salto, sus caderas se arquearon y un gesto de dolor atravesó su rostro porque las ataduras se tensaron y le hicieron arder la piel de las muñecas y los tobillos.
Me acerque a su cara y le pregunte:
- Te vas a portar bien ¿?? Me prometes que no vas a gritar ¿?? Si me lo prometes, te saco la venda de la boca…. vas a portarte bien y a hacer lo que te pida ¿??
Movio su cabeza afirmativamente así que le quite la venda de la boca y la mire profundamente a los ojos.
- Sabes que quiero ¿??
- No, Señor …
- Que me chupes la pija, quiero verte esa boca llena de mi pija….
No había terminado de decirlo cuando me coloque parado en la cama sobre ella y le acerque mi pija ardiendo hasta sus labios. Presione con mi sexo sus labios hasta que los abrió y con mis manos empuje la pija hacia adentro.
- Chupame la punta despacito…. despacito….
Saco su lengua lentamente y comenzó a pasarla despacio por la punta, era increíble verla con la boca abierta, sus manos atadas a la cama y chupandome de esa forma.
Con mis manos me ayudaba para metérsela y sacársela, de acuerdo al ritmo que quería que tuviera esa situación y cuando estaba volando de calentura, se la metí entera en la boca.
Casi se atraganta pero no me importo nada, quería tener la imagen de mi mismo cogiéndome la boca de mi mucama y me calenté terriblemente al ver los esfuerzos que hacia para mamármela y no ahogarse.
Le cogí la boca como si fuera su concha, me daba un extremo placer verla indefensa, sin que pudiera negarse a nada, solo abierta para mi.
Entre y salí de su boca hasta que sentí que mi leche venia hasta la punta y mi primera acabada rebalso sus labios, dejando escapar unos hilos de leche por sus mejillas, pero la muy guachita se había tragado una buena ración de semen y eso me había puesto mas caliente todavía.
- Estas gozando perra, verdad ¿?? La estas pasando bien pero no queres admitirlo….
A pesar de tener libre su boca, no decía nada, solo me miraba como tratando de adivinar que vendría después, demasiado orgullosa como para admitir que le estaba gustando al situación.
Un poco para ponerla a prueba y otro poco porque no aguantaba más, me metí entre sus piernas y comencé a jugar con mi sexo y la entrada de su concha. Le acariciaba el agujero con la punta de mi sexo, confiando en que no gritaría ni diría nada. Así la mantuve un buen rato hasta que, sin que lo esperara, le clave la pija de un solo empujón bien adentro.
Fue maravilloso ver su rostro de sorpresa, sentir la tensión de todo su cuerpo al tenerme dentro, observar como saltaron sus tetas ante la envión de mi cuerpo hacia adentro. A pesar de estar mojada, su estrechez era evidente. No era virgen, estaba claro que alguien mas ya la había gozado, pero aun así la entrada en ella me costo, era estrecha y la sensación de mi pija encerrada de esa forma me encantaba.
- Hummmmmm, sos estrecha, perrita ¡!!! Pero esto te va a gustar, verdad que te esta gustando ¿???
Mora no se movía, no decía nada pero el calor que manaba de su cuerpo me indicaba que algo le pasaba y algo bien agradable. Colocado como estaba sobre ella, dentro de ella y con mis brazos al costado de su cuerpo, la tenía toda a mi disposición así que fui combinando las arremetidas en su interior con más mordidas y lamidas a sus tetas. No podía parar de cogermela, la imagen de su sumisión tenía una carga de morbo muy especial para mí, la idea de estar violando a alguien indefenso traía a mi mente la sensación de ser alguien perverso y eso me encantaba.
- Sentís como te estoy cogiendo ¿?? Sentís mi pija adentro ¿?? Contéstame, guacha ¡!!!!!
- Si, si, la siento- fue la tímida respuesta de mi mucama.
- No te escuche, la sentís ¿????
- Siiiiiiiiiiiiiiii, Siiiiiiiiiiiiiiii, la siento ¡!!!!!!!
- Y te gusta, perra ¿??? Quiero escucharte decir que te gusta ¡!!!!
- Si, me gusta.
- no te escuche bien, te gusta o no ¿??
- Siiiiiiiiiiiiiiii, me encanta ¡!!!!!!
Juro que esa respuesta fue sincera, no la estaba obligando a ser tan honesta en su mirada porque eso fue lo que me dio la pauta de que ya estaba entregándose por completo al placer de mi cogida.
Ante cada movimiento de mi cuerpo obligándola a abrirse mas y mas, la mirada de Mora iba cambiando y de a poco estaba aceptando que su cuerpo reaccionaba contrariamente a lo que decían sus palabras.
- Movete, movete, perra ¡!!!
Y siguiendo mis órdenes, se movía. Había comenzado a elevar sus caderas cada vez mas, hasta donde las ataduras se lo permitían, pero mas que nada había comenzado a contraer los músculos de su concha y podía sentir como me retenía adentro solo por puro placer.
De a poco su voz comenzó a hacerse escuchar en forma de gemidos suaves, su deseo comenzó a escapar por su boca y eso me alentaba a seguir cogiéndola más y más.
- Estas caliente, cierto ¿?? Al final sos puta como todas ¡!!! Te gusta ¿?
- Hummmmmm, si, Siiiiiiiiiiiiiiii ¡!!
- Yo sabia que lo ibas a pasar bien ¡!! Movete, guacha ¡!! Quiero escucharte gritar ¡!!
- Siiiiiiiiiiiiiiii, así, así, así ¡!!!!!!!
- Decime que queres, Decime ¡!! Quiero escucharte decir que lo estas pasando bien. Habla, perra ¡!!!!!!
- Siiiiiiiiiiiiiiii, me encanta ¡!!!! No pare, Señor, no pare ¡!!!
Esa frase me encendió más aun y le pregunte:
- Que no pare de hacer que, perra ¿????
- Que no pare de cogerme ¡!!!!!
- Pedimelo por favor…. Rogame, quiero que me ruegues ¡!!!!!
- Por favor, Señor, no pare de cogerme ¡!!!!!!!
No se cuanto tiempo estuve pero entre y salí de su concha mojada mil veces, bombee mi pija dentro de ella hasta que sentía que le ardía, hasta que sentía que dentro de ella se mezclaban el placer y el dolor.
Aun hoy recuerdo como gemía de placer, como se había entregado a mi deseo, como se había liberado para gozar, como toda puta barata que se pueda encontrar por ahí.
Ante el cambio de la situación decidí liberarla de sus ataduras, estaba seguro de que no se escaparía, le estaba gustando demasiado la cogida como para irse y quedarse con las ganas.
Cuando la solté, sin darle tiempo a nada, la tumbe boca abajo en la cama y le abrí las piernas desde atrás. No me dijo nada, solo miraba de costado la escena mientras yo miraba de frente el panorama de su culo y de su concha abierta frente a mis ojos.
Me acomode atrás de ella y comencé a lamerle las dos entradas al mismo tiempo, desparramando por ambos agujeros la cantidad increíble de flujo que salía ya sin control desde su interior. Podía sentir como se contraía el agujero de su culo ante el pasaje de mi lengua y adivine que no faltaba poco para el momento de poder clavársela por atrás.
- Vas a tener que pedírmelo, no lo voy a hacer si no lo pedís.
- Que cosa quiere que le pida, Señor ¿??
- Que te la meta por el culo ¡!!!
- No, por favor, eso no ¡!!!!!
- Si, eso si ¡!!!!!!! Vas a ver que te va a gustar ¡!!!!
- No, por favor, no ¡!!!!!!!!
- Pedimelo, es una orden ¡!!!!!!!! Pedimelo o va a ser peor ¡!!
La verdad es que, me lo pidiera o no, igual se la iba a meter por el culo pero quería tener la satisfacción de escucharla cuando lo hiciera, quería tener la sensación de excitación terrible que me produce una hembra pidiéndome que se la meta por atrás.
- Vamos, vamos……. Habla, perra ¡!!!!!
- Por favor, Señor…. Hágalo ¡!
- Que queres que haga ¿?? Decilo con todas las letras ¡!!
- Métamela en el culo ¡!!!!!!
- Queres que te coja por el culo ¿????
- Siiiiiiiiiiiiiiii, por favor…….. quiero su pija en mi culo ¡!!!!!!!!!!
No la hice repetir dos veces lo mismo, me acomode por encima de sus espaldas, flexione mis piernas, la tome por las caderas y sin darle tiempo ni siquiera a respirar hondo, fui presionando con la cabeza de mi pija en el agujero de su culo hasta que sentí que cedía lentamente.
Cuando ya había entrado la punta, sin demorar mas y sujetándola fuertemente desde atrás, le clave todo mi sexo dentro de ella.
El grito de dolor que profirió solo hizo que me calentara mas, su culo era virgen y mucho mas apretado que su concha, estaba a pedir de boca, me sentía en la gloria.
Mora estaba rendida, la cara enterrada en la almohada, las manos aferrando las sabanas, sus maravillosas tetas aplastadas contra el colchón y su culo mas parado que nunca, la apertura que me daba para seguir clavándosela era ideal pero ella estaba sufriendo.
- Seguí, seguí…. Vas a ver que dentro de un ratito no duele más.
- Por favor, Señor, basta ¡!!
- No, vas a ver que esto también te va a gustar.
Después de dos o tres arremetidas en su interior, me di cuenta de que el dolor había cedido y pude notar que los movimientos de sus caderas comenzaron a ser hacia adelante y hacia atrás. La tensión de sus manos aferrando las sabanas había cedido y nuevamente había comenzado a gemir en forma muy suave.
- Así, así…. ves que lindo es ¿????
- Si, Señor…. Me gusta ¡!!!!!!!!
- Sos una putita barata, como todas ¡! Te gusta que te cojan por el culo ¡!!!!
- Siiiiiiiiiiiiiiii, Siiiiiiiiiiiiiiii, siga ¡!!!!!!
Y seguí, seguí metiéndosela y alternaba su culo y su concha. Cuando sacaba la pija de su culo y veía el agujero abierto que le quedaba, me calentaba más y más la cogía por su concha. Siempre me excito ver el agujero del culo de una mujer cuando le saco la pija pero en este caso, sabiendo que por ese lado era virgen hasta que llegue yo, me excitaba más y mas me gustaba ver la huella que dejaba mi sexo al salir de su interior.
Me gustaba sentir que la perforaba, que cuando me la montaba por atrás era como montarme a una perra callejera, me gustaba subirme a su espalda, acomodar mi pija adentro de su culo y agarrarle desde atrás las tetas que bailoteaban con el movimiento de sus caderas.
Al final, la mucamita era toda una zorra que no paraba de gozar, le había despertado el instinto más animal que todos los seres humanos tenemos dentro y estaba gozando como la más experimentada de las putas, estaba gimiendo de placer ante cada entrada de mi sexo en el suyo.
Había hecho bien en soltarla porque se movía como descontrolada, ya no necesitaba que le ordenara cosas, ella sola se encargaba de moverse, de abrirse, de pedirme que la coja sin parar.
Extendía sus manos hacia su clítoris y se acariciaba mientras yo seguía empalándola por atrás, se metía sus dedos en la concha y no dejaba de gritar, estaba descontrolada y eso hacia que yo aumentara mi calentura, que quisiera seguir cogiendo con esa hembra todo el día.
Creo que los dos perdimos la noción del tiempo y no recuerdo cuantas veces acabo entre sus manos y bañó mi sexo con sus flujos, lo cierto es que llego un momento en que nuestros cuerpos estaban exhaustos y mi leche pedía a gritos ser descargada en algún lugar.
Cuando sentí que no podía evitar mas el orgasmo, me retire de su culo, la di vuelta en la cama, dejándola de rodillas frente a mi y parado sobre el colchón, con ella elevando su mirada hacia mis ojos y su boca abierta esperando mi descarga, un chorro de semen salió de mi interior bañándole las mejillas, resbalando por su cara.
La muy perra termino con otro orgasmo acariciándose el clítoris mientras podía ver como trataba de tragarse todo el semen que podía y lo que se le escapaba por la comisura de sus labios, lo arrastraba nuevamente hacia el interior de su boca con su propia lengua.
Esa imagen de la mucamita relamiéndose hizo que tuviera otro orgasmo más y esta vez se lo desparrame entre las tetas.
Cuando los dos habíamos acabado de vaciarnos mutuamente, caímos rendidos en la cama, la misma cama en donde dormía con mi esposa día a día.
La misma cama que, minutos después, con el uniforme de mucama completamente destrozado pero acomodado sobre su cuerpo como podía, Mora estaba armando nuevamente, como la empleada eficiente que había demostrado ser.
Sabrosa
Luna_gitana@yahoo.com