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La mansión / Capí­tulo 2

Hoy detallaremos la situación de las sumisas que han alcanzado el grado III, como así también de las que han sido enviadas para su corrección. Las sumisas grado III son despertadas a las 7:00 AM, en este estado de su entrenamiento desayunan y comienzan su día, el mismo consiste en diversas tareas de adiestramiento, Clara es enviada a la sala del tercer piso, donde se encuentra él más completo equipamiento de mascaras, látigos, fustas, mordazas, agujas, sogas, correas, poleas, dildos y todo lo que vuestra imaginación pueda concebir. Al entrar la criada que la lleva abre la puerta de la sala blanca y la deja en presencia del Amo entrenador. Clara automáticamente se arrodilla, y adopta la posición, manos en la espalda, mirada hacia el piso y silencio total.

El amo arroja como prueba una fusta y ella presta se dirige en cuatro patas hacia la misma, la coje con su boca y se dirige presurosa hacia el Amo. Este latoma en sus manos y como prueba de su satisfacción le ordena que abandone su posición de cuatro patas se arrodille y le da como gratificación dos soberanos fustazos uno en cada seno, los que son agradecidos inmediatamente por Clara. El Amo camina a su alrededor y le indica que el adiestramiento de hoy consistirá en la practica del bondage, así toma unas cuerdas de diferentes largos y grosores y comienza con dicho arte. Lo primero que hace es atar sus senos, haciendo correr la cuerda con precisas vueltas por cuello y espalda, los mismos quedan en su base reducidos significativamente lo que ocasiona un amorotonamiento importante sin que se genere la más mínima expresión de dolor en la esclava. Luego procede a atar sus manos a la espalda, y la coloca de rodillas, para hacer mas incomoda la posición ata sus manos a los tobillos. A fin de evitar el balanceo pasa por la argolla del collar una cuerda que ata en dos ganchos existentes en el piso y que se hallan suficientemente separados a izquierda y derecha.

Como en esta posición la esclava podría intentar perder la rectitud y sentarse sobra sus talones, se le unta el ano con grasa y se coloca un arnés que deja al descubierto la entrada. Por el otro lado continua con un terrible dildo de unos 5 centímetros de diámetro que apoya en una base fija en el piso, si la esclava intenta descansar y perder la rigidez de la espalda, el instrumento le taladrara el ano. Para evitar que se incline hacia adelante se le coloca frente una tabla de espinas las que se habrán de incrustar en su rostro.

En esta incomoda posición deberá permanecer hasta que vuelvan por ella. Al haber sido amordazada su babeo comienza a ser constante lo que provoca en la misma un total sentido de servilismo. Detrás de ella en un mechero se encuentra una olla con un cucharón y en el mismo se esta derritiendo cera.
La otra esclava mientras tanto, ha sido atada en una cruz de san Andrés, y será sometida a una sesión de acupuntura y látigo. El amo acupunturista comienza a colocar sus agujas en los pezones. Así forma con tres agujas en cada uno, una flor. Los gritos que profiere la esclava al ser traspasada merecen una severa reprimenda. La misma consiste en siete fustazos en su sexo abierto y expuesto, por cada grito. Se toleran solamente gemidos. Después de unos treinta fustazos, el dolor que los mismos generan hacen que las agujas sean un bálsamo. Continua el acupunturista introduciendo en ambos senos un total de 24 agujas. De esta forma quedan preciosamente decorados y se coloca en el extremo de cada una un pétalo de rosa.

Seguidamente procede a efectuar el mismo tratamiento en los labios vaginales. Con la primer penetración surge un fortísimo alarido que esinmediatamente sofocado con la introducción en la boca de una mordaza. A la segunda si bien se opaca el gemido, se vuelve a quejar, por lo que el Amo procede a castigar con fusta la cintura y las pantorrillas de la esclava, la cual por el ardor que los golpes le provocan cesa en sus quejidos y permite culminar la decoración de los labios vaginales. Luego de esto es penetrada por un dildo de 3 centímetros por 25 de largo que es firmemente sujetado para impedir su salida. La penetración del mismo resulta muy sencilla pues la esclava sin permiso se ha corrido varias veces, esta observación merece una severa reprimenda que se ejecutara por la noche.

Volvemos a Clara la misma ha flaqueado en varias ocasiones, hilos de sangre recorren su rostro y su ano se encuentra totalmente dilatado. No obstante en líneas generales a sobrellevado el bondage en forma satisfactoria, el amo como premio coje el cucharón con cera y a unos cinco centímetros de sus senos procede a volcarlos, con lo cual se logra una sensación ardiente pero que en nada quema. Luego de esto proceden a desatarla y la dejan tirada en el piso pues las horas transcurridas impedirían que pueda erguirse, mantenerse de rodillas o siquiera en posición canina. Es el premio a su comportamiento.
También el amo saca su verga y para que reponga su perdida de líquidos procede a orinarla, lo que es gratamente recibido y tragado por Clara dado que el orín contiene sales que reconfortan, luego limpia sin mediar orden alguna el miembro y se le permite recostarse en el piso.

Mientras tanto se procede a retirar las agujas que le fueron colocadas a la otra esclava, y se la estimula, esto es muy importante en todo entrenamiento, permitiéndole sobar el pene de uno de los esclavos de la casa. El mismo esta mal oliente pues hace una semana que no se le permite lavarse, aguardando una ocasión como esta. La esclava altamente entrenada nota la situación y sin expresar el mas mínimo asco, procede a recorrerlo con su lengua de punta a punta, a introducir la cabeza en su boca y recorrer la misma con su lengua por todos los costados, a realizar la mas extraordinaria sesión de garganta profunda, todo por supuesto con sus manos a la espalda. A todo esto el esclavo que tiene permiso de correrse inunda con su semen a la esclava, la que prolijamente traga hasta la ultima gota . Tan abundante fue la corrida que unas gotas no han sido retenidas y caen al piso. Al darse cuenta de esta situación la esclava en forma desesperada por temor a ser castigada lame el piso y lo deja perfectamente limpio, igual de limpia ha quedado la verga del esclavo. Ante estas pruebas de sumisión, destreza y actitud el amo decide concluir por hoy el entrenamiento y le concede caminar en cuatro patas hasta la puerta a la espera de que pasen a retirarla.

El día no ha sido tan generoso con las esclavas que fueron enviadas para corrección. Durmieron en el segundo subsuelo en la tierra con el riego funcionando lo que convirtió las celdas en un verdadero lodazal, el sistema antiflama funcionaba cada 10 minutos, y su estacado era de cadena corta al piso con lo cual el movimiento era mínimo y el nivel de estiramiento superaba en dos centímetros el largo de sus cuerpos.

Al abrirles la celda son llevadas a la sala de correcciones. La misma es de mármol, frió y útil. Son colgadas de la viga existente en el techo por el esclavo de la casa, es una situación inmunda pues están embarradas por el lodo mezclado con sus deposiciones lo que las hace mal olientes, el Amo corrector, utiliza un látigo de nueve colas largas, para ni siquiera acercarse y procede a castigar a discreción a ambas durante una hora. En total habrán recibidos los animales unos cincuenta latigazos. Luego de eso y estando casi en un estado de obnubilación por el correctivo recibido, son manguereadas con agua fría.
Al poder acercarse el amo introduce con cánula la manguera en sus anos y efectúa una lativa constante de quince minutos.

Siendo la habitación de mármol toda la suciedad corre rápidamente hacia las alcantarillas, por lo que la sala queda en perfecto estado.

Dado la falta de ofrecimiento de sus sexos y senos que ambas han tenido para con sus amos, son sentadas en un madero y atadas al mismo con sus manos a la espalda. Se le colocan en los pezones pinzas que llevan una soga que esta atada a un cilindro. Para que aprendan a entregar sus vaginas y aceptar cualquier cosa, sea del tamaño que sea con la que se desee penetrarlas, se procede a abrir sus labios vaginales y clavar con un clavo sus labios bien abiertos. Una vez clavadas, se comienza lentamente a hacer girar el cilindro con lo que la soga se va tensando y se logra un hermoso estiramiento de pezones y tetas. El dolor es terrible y gritan pidiendo la supresión del castigo y jurando fidelidad a sus amos. En este estado se para el estiramiento pero no se afloja, por lo que continúan los gritos. El Amo corrector indica que luego de una hora de absoluta silencio, serán liberadas. Han pasado cuatro horas y aun están en la sala…

Luego de unas seis horas son retiradas y llevadas a sus celdas. Se suspenderá esta noche el sistema antiflama y se deja en el bols su ración de comida, la que deberán ingerir sin utilizar las manos, para beber un poco de orín, si desean agua pueden lamer el suelo pues se han formado charcos.

Las otras esclavas son llevadas a sus dormi, mas Martha que se corrió sin permiso, es atada y un arnés doble colocado en su vagina y ano, no tiene permiso de correrse, si a la mañana se encuentra el mas mínimo rastro de haber tenido un orgasmo, será severamente reprendida, el arnés es colocado con vibración uno la mas baja, para que permita una estimulación que produce orgasmo, pero que una esclava con su nivel de entrenamiento debe necesariamente resistir.

Las sumisas aprendices han tenido un día muy sencillo, habiendo sido entrenadas en obediencia mediante rápida respuesta a la orden del Amo y recibiendo fustazos al por mayor por su lentitud, lo que resulta absolutamente normal en esta primera etapa. Como ya hablamos de la importancia de los premios, se les ha dejado 30 minutos de recreo para que practiquen lesbianismo en forma libre, y a la vez poder observarlas para tener una idea del grado de destreza de cada una en esta disciplina.

Continuara…

edusix@yahoo.com

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