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Los ojos que me robaron el alma

Era la primer clase en la Universidad… y fue ahi cuando la vió… con una sonrisa resplandesciente y un brillo especial en sus ojos dennotaba su alegría de estar en la Universidad… para él fue un destello de luz en su vida, no porque aquella chica le causara un profundo amor, sino porque la vio como el mejor objeto que haya podido desear, aunque ella ni siquiera se percatara de su presencia en aquel grupo tan heterogeneo.
Paso el tiempo y él, un chico de nombre Diego, empezo a mostrarse en el grupo tal cual era, un completo Casanova sin remedio, un seductor cazador de chicas pero ella de nombre Ana, seguia sin hacerle el menor caso, ella seguia completamente ajena a él, con sus amigas y su propio mundo, tan lejano para Diego, que por su parte, empezó con su primera victima, una chica de nombre Lucero a quien enamoro perdidamente y luego mandó a pasear sin el menor miramiento, acabó el primer curso y Diego solo consiguio de Ana una insípida conversacion sobre cabellos (dado que él tenia el cabello largo) al comienzo del segundo curso, la maestra Asesora del grupo, formó los equipos de trabajo de ese curso, y en un descuido juntó a Diego, Ana y otras dos chicas Karen y Lilia, que habían hecho una mancuerna genial entre ellas y que no tardaron en congeniar terriblemente con Ana, a quien Diego veía como su próxima conquista… ya en los trabajos escolares, el equipo era demasiado inquieto y sin mucho interés por el esfuerzo y el trabajo, claro eran un fiasco como equipo de trabajo y la maestra Asesora no daba un peso partido por la mitad por este cuarteto de chicos, Ana mientras tanto se habia dado centa de las intenciones de Diego pero, cuando Diego intentó besarla, ella retrocedia sin chistar, lo hacía menos y comenzo a humillarlo, era divertidisimo tener a un hombre detrás de ella, Diego, al ver que su aparentemente “fácil” compañera de trabajo lo mandaba a volar, decidio irse por el camino difícil y pedirle que fuera su novia, Ana por su parte dijo que no y se alejó, Diego seguía conquistando chicas en la facultad, pero aquella mujer lo ponía furioso de pensar que le habia dicho que no, volvió a intentarlo, no una sino 6 veces mas, Ana por su parte, se dió el lujo de rechazar sus besos, sus caricias y sus palabras dulces, sus declaraciones de amor eran un verdadero espectáculo, ella decia que no de todas formas posibles, en publico, en privado, llorando, riendo, hablando, o dándole una sonora bofetada, en medio de gritos, o llena de furia, con miedo o como fuera el caso es que de todos los estados de ánimo posibles ana le decia que no a Diego, él por su parte conquistaba a mas y mas chicas a las que mandaba a volar una vez que havian el amor con él, pero ana, aquella muchacha seguía resistiéndose, el curso terminó y entrarno al tercero, ya era la vez número 13 que diego le pedia a Ana que fuera su novia, ella en medio del salón lo humilló y le pegó una sonora bofetada, le gritó como nunca que lo despreciaba, que no lo queria cerca de ella, aun cuando eran amigos ella no lo quería de pareja, mientras medio salón ya se contaba entre la lista de amorios de Diego, Ana parecia divertirse con Diego de la manera mas sublime, y mientras él era endiosado por las chicas de la universidad, Ana seguía humillándolo cruelmente, para ella, él no valía nada, al menos no como pareja, y él seguía cada vez mas escaprichado por ella, aquello era del conocimiento general del grupo, eran como aquellos dibujos animados del zorrillo Pepe Le Pew y la Gatita, personificados a maravilla por Diego y Ana, quien como única diferencia con la Gatita, ella humillaba a Diego para divertirse, el grupo por su parte también se divertia de ver como aquel chico a quien muchas perseguían era humillado de la manera mas terrible por su eterno capricho, pasó el tiempo del mismo modo los 6 cursos y salieron de la Universidad, Ana se fué a estudiar otra carrera mientras los demás hacían postgrados o iban a trabajar, cabe mencionar que de aquel grupo, Diego siempre había sido un júnior y en cierto modo Ana también lo era, ella era la clásica princesita consentida por sus padres, así las cosas el tiempo pasó y pasaron 6 años desde aquel fatídico dia en que Diego conoció a su delirante obseción, que seguía haciendolo como quería, en una ocasión lo hizo ir a una playa lejana con la promesa de hacer el amor, siendo que ella estaba escriibiendo desde su casa y de esta manera lo engañó y lo hizo viajar de balde, así era ella de mala con él, aunque hubo algo por ahí antes de acabar el quinto curso en la Universidad, Diego cumplió su anhelado sueño de besar a Ana, se besaron y eso despertó en los 2 una irrefrenable pasión, pero que Ana era demasiado orgullosa para admitir, desde entonces se veían a escondidas donde se besaban intensamente y aunque Diego se lo proponía Ana seguía diciendo que no, tal vez sólo por alimentar su enorme alter Ego, ya eran 35 veces las que Diego le había propuesto a Ana ser novios y Ana, acostumbrada como estaba desde niña a ganar, seguía diciendo que no, aparte porque conocia bien a Diego, que seguía siendo un promiscuo Casanova y parecía volverse mas terrible cuando ella decía que no, y a Ana, le fascinaba tener en sus manos a alguien como él, así las cosas un buen día Ana se enojó con Diego y lo humillo de forma tan terrible que Diego solo podia respirar venganza, en las noches solo pensaba en como llevar a cabo su plan, y esto fue lo que hizo:
Sus padres de Diego cumplirian años de casados y Diego les regaló un viaje a la playa para 2 semanas, y puesto que sus hermanos estaban casados ya, asi que tendría su casa para él solo, así pues, se dedicó a seguir a Ana para saber sus actividades diarias, y sabía que ella se quedaba sola en su casa en las tardes por medio de su hermana, supo que sus padres se irían a la playa con unos tios en las mismas fechas que los padres de Diego oh gran casualidad! pensó él así que siguió a Ana en todo el dia que anduvo comprando lo necesario para su casa en el supermercado, luego cuando fué a casa a dejar todas las cosas, él apareció de sorpresa, le pidió a Ana que hicieran el amor pero ella no quiso y con una carcajada volvió, como siempre a golpearlo, Diego ya no se aguantó el golpe y la abofeteó, Ana, por la fuerza terrible del golpe de Diego se fué hacia atrás y se golpeó en una pared y perdió el conocimiento, lo que Diego aprovechó para subirla a su carro y llevarla a su casa, quisiera Ana ir o no, él la llevaría, allí la ató a la cama de sus padres y la amordazó, cuando ella despertó, se vió atada y quiso gritar pero ningún ruido salió de sus labios, frente a ella estaba Diego, quien le dijo:

– Hola Ana, te gusta mi casa? la vamos a pasar muy bien… tu espera un poco, preciosa y lo vas a ver…
Ana quiso gritar pero no podía, se desesperó y quiso soltarse, pero las cuardas con las que estaba atada empezaron a dañar la piel de sus muñecas, la desasperación se aprovechó de ella que seguía moviéndose sin parar, y aunque Ana se movía con furia no podía hacer nada, y dejó de hacerlo hasta que sus manos comenzaron a sangrar producto de las cuerdas con las que salvajemente la había amarrado Diego, su cara tenía una mueca de odio y los ojos dorados-verdes de Ana, miraron a Diego con la furia de un gato montés, su pecho respiraba agitado, lo que excito a Diego como nunca, los cabellos de la hermosa melena rubia de Ana, caían revueltos sobre su rostro, Diego empezó a tocarse ya que estaba muy excitado de verla así, tan bella y agitada, tan furiosa y tan indefensa, tan fria y a la vez tan asustada, ahí estaba ella, quien durante tantos años lo despreció y humilló, estaba ahora a su merced, la excitacion de Diego no pudo mas y empezó a dolerle por encima de los pantalones, con un brillo de superioridad y de alegría en sus ojos, Diego la miró, la tenía a su merced.
– Ahora si vas a saber lo que es bueno mi güera, lo vas a saber muy bien y no te quedarán deseos de separarte de mi, te vas a arrepentir de las humillaciones que me hiciste, ahora eres mia!!!
con estas palabras Ana no pudo menos que abrir sus hermosos ojos verdes por el miedo y dilatar sus pupilas y empezar a llorar, las lágrimas corrian pos sus mejillas, lo que hizo que Diego se lanzara sobre de ella y por sobre la ropa empezara a acariciarle los senos suavemente al principio mirando profundamente a Ana que lloraba como un bebé gritando No!!! y Te Odio! la excitación de Diego crecía palpitante en su pecho mientras acariciaba los senos de Ana ante la terrible mirada de odio de ella, las lágrimas de Ana seguían cayendo de sus ojos, Diego entonces apretó tan fuertemente aquellos senos tan tibios que Ana no pudo menos que gritar de dolor, con lo que Diego la abofeteó y sus mejillas blancas y sonrozadas se pusieron amarillas y azules mientras Diego decia:
– Callate estúpida que nadie podrá escucharte, ademas es lo menos que te mereces!
Dicho esto la mano de Diego libremente bajó por el vientre de Ana hasta llegar a su sexo, Diego no vaciló en acariciarlo por encima de la ropa primero pasando delicadamente uno de sus dedos y después 2 y luego toda la mano acariciaba a Ana, que seguía llorando pero esta vez con sus terribles ojos claros cerrados y gimiendo un poco, Diego no sabía si por la excitación o por el miedo, luego resolvió acostarse sobre ella para verla cara a cara, Ana no apartaba sus ojos de él mientras Diego con sus manos acariciaba sus senos y su sexo que para sus sorpresa empezó a sentir húmedo a través de sus jeans, mientras Ana con un miedo terrible y con las manos destrozadas por las cuerdas no sabía que hacer, sintió el paquete de Diego restregarse contra ella, y en momentos su mano que la acariciaba lascivamente, y, por increíble que parezca empezó a sentir placer en las caricias de aquel chico que siempre había tenido a sus pies y que ahora, estaba dispuesto a dominarla por la fuerza.
– Te están gustando mis caricias, verdad? no sabes cuantas veces me masturbé noches enteras pensando en ti, las veces que ocupaste mis pensamientos y mis fantasías sexuales más eróticas y sabes que mi reina? ahora las vas a cumplir quieras o no!
Dicho esto Diego tomó unas tijeras y cortó la blusa y el sostén de Ana, quedando libres un par de senos blancos y cálidos, Diego se puso a jugar con ellos para reprimir un poco su erección y evitar venirse demasiado pronto, quería disfrutar el momento, mientras Ana seguía diciendo No! bajo su mordaza, después Diego cortó los pantalones de Ana, dejandole solamente su sexy panty al descubierto, para sorpresa de Diego, vió que la panty estaba completamente empapada con los flujos de Ana, que seguía luchando por desatarse, mientras sus manos sangraban por las cuerdas y ella lloraba y gritaba “Te Odio Diego” a través de su mordaza y lo perforaba con la mirada de sus terribles ojos felinos anegados en llanto.

Diego empezó a desnudarse y cuando estuvo completamente desnudo, se acostó de nuevo sobre Ana que seguía llorando pero ahora en silencio, luego Diego se sentó sobre su pecho y le dijo:

– Te voy a uitar eso de la boca mi mor, y quiero que me des la mejor mamada que hayas podido darle a alguien en tu vida, nena, pero si gritas o haces algo, no voy a tener piedad de ti.. entendiste reina mia?

Ana asintió con la cabeza y Diego le puso junto a su boca su pene hichado por la excitación, y se lo metió en la boca, mientras Ana veía con terror a Diego que le dijo mientras ella acariciaba su pene con su lengua:
– Yo hubiera dado lo que fuera por una mirada de aprecio de tu parte, hubiera vendido mi alma al diablo porque tus malditos ojos me hubieran visto con amabilidad… y que irónica es la vida mi amor, que los ojos que siempre me vieron con desprecio, ahora me tienen miedo.. jajajaja

Ana no pudo reprimir mas su enojo y con fuerza mordió el pene de Diego, que lo sacó de su boca en medio de un alarido, Diego vió a Ana con su misma altanería de antes aunque ahora amarrada, así que decidió castigarla y con su cinturón como si fuera un látigo empezó a pegarle a aquella nívea piel, Ana gritó y sintió como la piel le ardía, Diego no veía siquiera donde caían los cinturonazos, sólo oía los gritos de dolor de ella, lo que encendía mas y mas aún su pasión por poseerla
– Estúpido… crees que yo te voy a querer si me tratas asi? te odio Diego aprendetelo te odio!!!!!!!

Al terminar de golpearla, su piel le ardía y estaba roja de los golpes, Ana lloraba y con su llanto, con sus esfuerzos por liberarse, con su piel golpeada y con sus ojos llenos de odio lo excitaba mas cada vez, vió la panty de Ana, la prenda que aún le quedaba y la cortó con las tijeras, con lo que el mas maravilloso sexo brotó ante sus ojos.

Diego no pudo más y se lanzó sobre ella, mirando aquellos ojos capaces de robar el alma con una mirada, que aún lloraban copiosamente y entonces, la penetró de manera abrupta y salvaje, Ana gritó y sintió como la perforaban por dentro, era muy estrecha y si, era virgen, Diego la embistió con mas fuerza y la desfloró de forma muy poco gentil y la penetró mientras ella seguía luchando por defenderse y gritaba con furia, con el miedo, Ana estaba muy estrecha y Diego tuvo problemas para penetrarla, lo que logró con gran esfuerzo, Ana sintió entonces ganas de orinar y aunque se aguantó lo mas, no pudo contenerse y, empezó a orinarse ante las embestidas de Diego, ella, al darse cuenta de lo que pasaba, apretó pero no podía detener el flujo de la orina mientras miró con pena a Diego, que lejos de detenerse se excito mas al verla orinarse por causa de sus terribles embestidas, lo que hizo que él soltara una risa sardónica y le dijo “Ya te hiciste mi amor, me hubieras avisado, mira nomas como te pusiste”, Ana bajó los ojos avergonzada a mas no poder, presa de un dolor terrible por la penetración, mientras la orina no dejaba de fluir y Diego no dejaba de bombearla de la manera mas salvaje y dolorosa para ella, que ahora no podía ni voltear a verlo, y ella no acababa de soltar orina, Ana se puso a llorar de la verguenza y de la humillación de la que estaba siendo víctima le gritó a Diego:
– Ya me hiciste lo que querias ya déjame… detenteee!!!!… por… por favor…!
Las últimas dos palabras fueron una súplica de ella, mientras Diego dijo:
– No que me voy a detener!!! y tu? ya terminaste o te llevo al baño mi amor?Ana sentía que se moría, sus antes altaneros ojos ahora estaban bajos, llorando en silencio… por fin terminó de orinar y Diego terminó de bombearla al sentir el orgasmo mas intenso de toda su vida momentos despues… Ana ya no se resistia cuando Diego la besó apasionadamente al terminar, momentos despues de acabar, diego sacó su pene de la vagina de Ana, que sangraba copiosamente por la desfloración, Ana era como una muñeca, sus ojos estaban fijos en la nada, muertos, Diego le pidió perdón por lo que le había hecho… pero ella no se movía… sólo las lagrimas caian continuamente de aquellos ojos ausentes y vacíos, Diego la dejó asi una hora y decidió salirse a tomar aire… no sabía que hacer ahora… entonces se le ocurrió una idea.. iria a bañarse y de paso le daría un baño a Ana, puesto que se había ensuciado, luego la dejaría en su casa… y para que no hablara, la amenazaría..
Diego llegó a la recámara y ahí seguía ana.. no se habia movido y sus ojos seguian llorando fijos en ninguna parte, diego la desató y sus manos heridas cayeron primero una y luego la otra a sus costados de ella, Diego vió que ana no se movía por su voluntad, estaba como muerta, la cargó y la metió en la tina de baño que previamente habia dispuesto al bañarse él y que ahora había llenado para ella, ella sintió el agua pero no se movió… solo sus ojos seguian llorando, mientras Diego empezó a pedirle perdón, Diego empezó a bañarla dulcemente y ella ya no lo miraba… despues de lavar sus largos y rubios cabellos, y decirle que ella era la mejor mujer de la tierra, y que él de verdad la amaba, que lo había hecho para que ella lo volteara a ver, ella empezó a llorar con mas fuerza, Diego entonces la besó gentilmente y ella le devolvió la caricia, el estaba dispuesto a salir y dejarla que terminara de bañarse pero ella dijo:
-Diego.. me vas a dejar sola después de esto?… porque no vienes y me haces terminar a mi tambien?
Diego sonrio y regresó con ella, ahora los ojos verdes de Ana brillaban, se metió en la tina y empezaron a hacer el amor, los 2 terminaron agotados, pero felices y esta vez, diego se esforzó por darle placer a ana, no solamente a si mismo, esto ya no era sexo como lo que había pasado en la cama, fue una experiencia nueva, al terminar Diego llevó a Ana a su casa en su flamante deportivo rojo, no está de mas decir que ellos son una pareja muy estable ahora que se ama profundamente y que tiene deseos de casarse…
O mejor dicho somos… Ana y yo, Diego, decidimos mandar nuestra historia, ahora soy mas que feliz con mi novia… la bella Ana y sus ojos de gato (por los que doy cualquier cosa que me pidan), brillan cuando me ven…
saludos gente!
DIEGO Y ANA
p.d. hasta se me quito lo mujeriego y Casanova! jajajaja

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