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El Trabajo de Suzanne

La fascinación de Amy hacia el cuerpo de Wendy aumentó la última semana de noviembre, cuando Wendy se dio cuenta de que Suzanne sabía dar masajes. Suzanne había disminuido el tiempo que usaba para dar masajes para dedicarse más a la fotografía, pero todavía conservaba unos pocos clientes regulares. Wendy quería urgentemente una especialista en masajes, y se ofreció como modelo a Suzanne a cambio de masajes. Suzanne aceptó el trato alegremente. En pocos minutos colocó unas pantallas por todo el estudio mientras Wendy se había quitado la ropa y esperaba las instrucciones de Suzanne. Mientras Amy ayudaba a Suzanne a colocar las luces, no podía evitar mirar el cuerpo delicado de Wendy constantemente.

La sesión de fotografías fue breve. Lo único que Suzanne quería hacer era ver el efecto de la luz sobre el cuerpo de Wendy. Las únicas fotografías que planeaba utilizar eran un par de la cara de Wendy. Para las fotografías de desnudos del día siguiente, Suzanne llamó al Departamento del Arte de la universidad para reservar uno de los estudios.

Al día siguiente, Suzanne y Amy prepararon las luces en el estudio de la Universidad y escogieron las pantallas para la sesión. Suzanne llevó todas sus cámaras, varios trípodes y flashes. Según las instrucciones de Suzanne, Wendy llegó vestida con un sudadera. No llevaba ropa interior para evitar las marcas que la ropa apretada dejaba en el piel. Se desnudó y se paró en el centro del estudio.

Suzanne tomó rollo tras rollo de película bajo distintas combinaciones de luz. Se puso feliz al descubrir que su nueva modelo había practicado gimnasia en el colegio, y que conservaba una gran flexibilidad en el cuerpo que por cierto Amy no tenía. Suzanne pudo experimentar con Wendy poses completamente distintas a las que había tomado con Amy. Habría algunos fotos de esta sesión que se venderían, pensó Suzanne.

De repente Suzanne se dio cuenta de que Amy y Wendy tenían la misma estatura y figuras parecidas. La única diferencia entre Amy y Wendy era que las caderas de Amy eran un poquito mas anchas y sus senos eran un poco distintos a los senos de su amiga china. El hecho que Wendy y Amy tuvieran la misma estatura, pero el color de sus cuerpos fuera distinto por la diferencia de raza, le dio a Suzanne la idea de tomar fotos de Wendy y Amy juntas. Para verse mas parecidas Suzanne quiso que Wendy y Amy se rasuran el pubis, y las dos muchachas irían al peluquero para tener el mismo arreglo de pelo. Con esto, cada una las dos modelos seria como la imagen de la otra en un espejo. Wendy y Amy estuvieron de acuerdo y fueron inmediatamente con el peluquero de Wendy para acordar el estilo y el corte de pelo.

Suzanne decidió que además de las fotos de Amy y Wendy desnudas, también tomaría fotos de sus modelos en diferentes vestimentas. Esa noche las tres mujeres se fueron al Centro Comercial para comprar una gran variedad de ropa; trajes de vestir para el trabajo, vestidos formales, chaquetas de cuero, ropa de mezclilla.

Suzanne y sus modelos pasaron todo el día siguiente en el estudio. Usaron las diferentes ropas, posaron juntas desnudas, posaron con el torso desnudo, con la parte inferior de su cuerpo desnudo, posaron una desnuda y la otra completamente vestida. Se pusieron frente a frente y se movieron como si fueran el reflejo en un espejo la una de la otra. Las fotografías fueron excelentes y Suzanne estaba muy feliz con Amy y Wendy.

Sin embargo, con el pasar del día, Suzanne empezó a darse cuenta que la sesión tenía muchas más posibilidades. Decidió que quería mucho más de Amy y de Wendy. Quiso que las caras de las dos muchachas obtuvieran vida por una intensa emoción. Quiso que la sesión fuera una experiencia real para las tres. Quiso experimentar con sus dos modelos y hacer algo verdaderamente atrevido. Suzanne reservó el estudio para el tercer día y pidió que sus modelos le regalaran otro día de sus vidas. “Mañana quiero hacer algo verdaderamente intenso con ustedes. Tenemos una energía excelente ahora y quiero llevarlas hasta sus límites” La actitud de Suzanne era puramente de trabajo. Amy y Wendy se prepararon para aguantar lo que seria un duro pero interesante día.

Al llegar al apartamento esa noche, Suzanne todavía no sabia lo que quería de Amy y de Wendy. Al azar reveló varios fotografías de la sesión para ver qué ideas podía sacar del trabajo ya realizado. Una de las fotos que reveló mostraba a Amy y a Wendy de espaldas. No usaban ropa excepto idénticas chaquetas de mezclilla y zapatos tenis. Se tomaban de las manos jalándose para alejarse una de la otra. La tensión de los músculos de las piernas y las nalgas se veía claramente bajo su piel. Suzanne estudió las expresiones en la cara de sus modelos y luego sus caderas. De repente tuvo una idea. Si Amy y Wendy fueran castigadas, si sus nalgas fueran coloreadas de rosa y sus caras reflejaran la emoción de haber sido recién castigadas, esta foto habría sido en verdad audaz.

Suzanne decidió que azotaría a Amy y a Wendy durante la sesión del día siguiente. No cabía duda de que el castigo daría a las muchachas las sensaciones que Suzanne quería. La fotógrafa recordó el efecto que la zurra con una paleta había tenido en Amy en junio durante la sesión de fotografías deportivas. Le habló a Amy de su idea. Al principio Amy se opuso.

“Suzanne, no entiendo. ¿Por qué quieres castigarnos? ¡No hicimos nada malo!”

“Amy, no se trata de castigarlas a ustedes, se trata de la intensidad de la experiencia en el estudio. Yo quiero todo de ustedes. Quiero que salga toda la emoción de sus almas en esas fotos. Quiero ver el miedo y la ansiedad en sus ojos. Quiero que sientan miedo al no saber lo que sigue. Quiero el dolor y la pasión de mañana saltar hacia quien mire las fotos.”

Suzanne hablaba en serio. Amy se dio cuenta que ella se traía algo entre manos El corazón de Amy latió. Por fin dijo “¿Con qué nos castigarás?”
“Todavía tengo la vieja paleta de mi padre. La utilizaré mañana con ustedes.” Suzanne miró a su amiga. La cara de Amy reflejó temor y preocupación. Suzanne puso su mano sobre la de Amy: “Amy, significaría mucho para mi si tú y Wendy pueden hacerme ese favor. Sé muy bien que les pido mucho, especialmente a Wendy.”

Amy suspiró. “Muy bien, lo haré. Hablaré con Wendy para tratar de convencerla a ella también. Necesito que me lleves a casa de Wendy y que me dejes allí. Necesito explicarla frente a frente.

Wendy se sorprendió al ver Amy en la puerta de su casa. Al cerrarse la puerta tras de Amy después de entrar, ésta empezó a hablar: “Wendy, tengo que hablarte de la sesión de mañana. Será una experiencia bastante dura para nosotras.”

“Desde luego. ¿Qué tiene Suzanne en mente?”

“Nos quiere castigar con la paleta.”

“¿CÓMO? ¿Por qué? ¿Se enojó con nosotras?”

“De ninguna manera. De hecho estuvo muy contenta con nuestro trabajo de hoy. Tanto que quiere ir mas allá con las fotos. Me costó entender lo que quiere. Tal como lo entiendo es que ella quiere sacar toda la emoción que tengamos para las fotos. Ella piensa que si puede darnos un estímulo extra de emociones, las fotografías resultarán algo muy especial.”

Wendy negó con la cabeza. “Amy, no quiero… Nos pide demasiado.”

Amy se detuvo un momento, también tenía sus dudas. Al fin decidió defender a su compañera de cuarto.

“Suzanne es buena fotógrafa, sabe muy bien lo que hace, sé que ella no nos pediría esto sin tener muy buena razones.”

Wendy suspiró “Amy, exactamente, ¿qué le dijiste?”

“Le dije que yo lo haría, y que hablaría contigo. Mira, yo también estoy nerviosa. Lo único que te puedo decir es que ella me castigó con esa paleta en junio. Duele, pero lo que recibimos de la profesora Burnside fue mucho peor.”

Wendy guardó silencio por largo rato. Por fin suspiró de nuevo y miró a Amy con ansiedad. “Está bien, lo haré. Espero que valga la pena.”

Al día siguiente Suzanne bajó cargada con su equipo fotográfico, acompañada de sus modelos, quienes portaban grandes maletas con ropa. Llegaron al estudio del Departamento de Arte para el tercer día de sesión fotográfica. Rápidamente Suzanne subió la temperatura en el estudio y empezó organizar sus cámaras y su equipo. Bruscamente mandó a Amy y a Wendy a sacar la ropa de las maletas para ordenarla y poder cambiarse rápidamente.

Suzanne no era la misma persona durante el trabajo, especialmente durante una sesión en el estudio. Amy quedo asombrada de que la brusca fotógrafa en el estudio hoy fuera la misma persona que hacía pocos días la llevó a Detroit y luego se arrodilló con ella en un callejuela.

Suzanne decidió utilizar una pantalla blanca para la mayoría de las fotografías, pero también quiso experimentar un poco con otros diseños y otros colores pero que combinaran básicamente con blanco. Verificó las otras pantallas y volvió su atención a la iluminación. Amy y Wendy usando sudaderas permanecieron juntas mirando a Suzanne mientras se movía por el estudio.

De repente Suzanne salio del estudio y volvió con un pequeño taburete. Metió la mano en la bolsa de las cámaras y sacó la paleta. La puso encima de la taburete. Amy y Wendy cruzaron miradas. Se veía claramente que estaban nerviosas.

Suzanne se volvió hacia sus dos modelos. “Muy bien, Wendy, Amy, desnúdense y pasen al centro del estudio.”

Amy y Wendy la obedecieron. La tensión nerviosa en los ojos de las modelos complació a Suzanne, esto era lo que quería. Tomó close-ups de los perfiles de las caras de Amy y Wendy juntas, y luego retrocedió para tomar fotos de los cuerpos de las muchachas. Suzanne sabia que los close-ups funcionarían muy bien. Había la emoción en los ojos que ayer faltaba.

De pronto Suzanne mandó a Amy y a Wendy a pararse al lado de la taburete. “Wendy, toma la paleta en la mano. Mírame. Suzanne tomó una serie de perfiles de Wendy. “Wendy, dale la paleta a Amy, pon las manos en el taburete y separe tus pies un poco. Por favor trata de no llorar.”

Suzanne tomó varias fotografías de Wendy con las manos en el taburete. Wendy la vio con una mirada triste y nerviosa. De repente Amy se sintió increíblemente excitada al ver el cuerpo de Wendy doblado para recibir el castigo. Suzanne tomó la paleta de la mano de Amy, y azotó a Wendy duro 10 veces. Los golpes resonaron en el estudio.

“Amy, te toca a ti.” Los ojos de Wendy se llenaron de lágrimas, pero se las arregló para no llorar mientras se paraba junto a Amy que puso sus manos sobre el taburete.

“Amy, voltea a mirarme.” La cámara de Suzanne chasqueó varias veces. De repente Amy sintió el dolor del primer azote de la paleta en el culo, se mordió el labio por el dolor. Igual que a Wendy, Suzanne la azotó duro 10 veces. Al cumplir el castigo Suzanne tomó dos fotografías de Amy, todavía con las manos en la taburete.

Suzanne mandó rápidamente a Wendy y a Amy a pararse en el centro del estudio para una larga serie de desnudos dobles. La fotógrafa había tenido razón, había una intensidad de emociones en la expresión de las caras de sus modelos que había faltado el día anterior. Suzanne sabía que el color rosado en el fondillo de Amy y el tono rosa en el fondillo oscuro de Wendy le agregaría audacia a las fotografías.

Mandó a Wendy y a Amy al taburete. Quería más color en los fondillos de sus modelos. Las dos muchachas intercambiaron miradas de nuevo, con una expresión de miedo y nerviosismo. Suzanne capturó esas miradas con la cámara.

Una vez más Wendy recibió 15 duros azotes en las nalgas. Fue aun mas difícil no llorar, pero se las arreglo para guardar silencio. Le tocaba ahora a Amy. De nuevo la picadura fuertísima de la paleta. Fue peor esta vez, aguantar 15 nuevos azotes encima de los primeros 10.

Rápidamente Suzanne mandó a Amy y a Wendy a ponerse las chaquetas de mezclilla y los tenis. Repitió todas las fotografías del día anterior con las chaquetas, incluso aquella que le había dado la idea de azotar a sus modelos inicialmente. Mientras Amy y Wendy se jalaban una a la otra, los ojos llenos de lágrimas y las caras nerviosas de ellas alborozaron a Suzanne. Suzanne entonces les ordenó tomarse de las manos y pararse frente a frente, con las caras juntas, y mirar hacia la camera. Amy sintió los muslos desnudos de Wendy contra los suyos.

Suzanne pidió a sus modelos ponerse los trajes de vestir. Completamente vestidas la única evidencia de su dolor y de su tormenta de emociones estaba en sus ojos, pero se apreciaba de forma muy clara. Suzanne le pidió a Amy desnudarse de nuevo pero que Wendy permaneciera vestida. Suzanne le pasó la paleta a Wendy y mandó a Amy agarrarse los tobillos. Colocó a Wendy tras Amy y Suzanne tomó unas fotografías preliminares.
“Wendy, quiero que castigues a Amy. Hazlo despacio y tómate tu tiempo entre azotes. Amy, por favor mantén tu mirada en mi.”

Wendy azotó a Amy casi con la misma fuerza que Suzanne, añadiendo una tercera serie de azotes sobre los azotes que Amy ya recibió. En esa ocasión el dolor fue casi insoportable y poco faltó para que Amy llorara. Suzanne estaba emocionada, tomaba fotografías con dos cámaras. Ella no le pidió a Wendy que parase hasta que Amy hubiera recibido 20 duros azotes. Amy requirió de toda su fuerza interior para permanecer quieta.

Rápidamente Suzanne cambio los rollos de película. “Amy, Wendy, páranse frente a frente, tómense de las manos y mírenme a mi.”

La lagrimas rodaban por las mejillas de Amy. Ambas miraron hacia la cámara y Suzanne tomó varios fotografías.

“Abrácense y hagan las paces.” La cara empapada de lágrimas de Amy se acercó a la cara emocionada de Wendy. Amy sintió la ropa de Wendy raspar su piel desprotegida. Suzanne tomó una serie de close-ups, retrocedió para tomar unas fotografías del contraste entre el traje oscuro de Wendy y el cuerpo desnudo de Amy. Luego Suzanne mandó a Wendy a cambiarse y ponerse un vestido formal para otra serie de fotografías con Amy todavía desnuda. De nuevo Suzanne tomó una larga serie de fotografías. El vestido dio a estas fotografías un tono muy distinto al del traje de negocio. Suzanne volvió a pedir a Wendy que se cambiara y se pusiera los bluejeans y la chaqueta de cuero. Tomó otra serie de fotografías con la nueva variante de la vestimenta de Wendy, que dio otro contraste con la piel dsnuda de Amy.

Suzanne puso una silla de madera en el centro del estudio. Pidió a Wendy se sentara en ella y a Amy acostarse sobre las rodillas de su amiga. Suzanne sacó una cámara de alta velocidad. “Azota a Amy con la mano, hazlo con fuerza.” Otra vez los golpes resonaron por todo el estudio. Suzanne pasaba rápidamente de un lado a otro tomando decenas de fotografías.

Amy nuevamente se esforzó por no llorar, Wendy no mostraba ninguna misericordia, lo que por supuesto Suzanne quería. Wendy se había emocionado tanto como Suzanne con la sesión. Wendy no azotaba a Amy con todo su fuerza, sino con una precisión calculada para aumentar la eficacia de cada nalgada. Los ojos de Wendy se cruzaron con la cámara de Suzanne. Si! Ese fue el momento culminante entre la fotógrafa y la modelo! Suzanne tomo varios close-ups de la intensa emoción en el rostro de Wendy.

Con pocas ganas Suzanne rompió el hechizo entre ella y Wendy y ordenó a Wendy dejara que Amy se parara. Wendy dejó de darle nalgadas a Amy, aunque era evidente que quería seguir adelante con el castigo. Amy se paró con dificultad tratando de no llorar. Con los ojos llenos de lágrimas dio a Wendy una mirada llena de dolor que Suzanne pudo capturar con la cámara.

Suzanne pasó la chaquete de mezclilla a Amy. Con manos temblorosas Amy logró ponérsela y abrochar los botones. Suzanne ordenó a Amy pararse de espaldas a la cámara, pero volver la cara hacia la ella sobre su hombro. El culo rojo de Amy contrastaba con el azul oscuro de la chaqueta. Amy todavía estaba sentida de que Wendy le hubiera dado nalgadas tan dolorosas encima de las tres azotainas con paleta que ya llevaba. Esa mirada dolida fue el centro de atención de la siguiente serie de fotografías de Suzanne. Los ojos de Amy se cruzaron con la lente de Suzanne y la fotógrafa encontró el momento justo con Amy.

Suzanne tomó unos rollos más de película de las caras y los cuerpos de Amy y Wendy, pero ya tenia lo que quería. Le pasó por la mente pedir a Amy y a Wendy que intercambiaran lugares, pero se dio cuenta que “el momento” para hacer eso ya había pasado y que las nuevas tomas no serían tan buenas como las que ya tenía. Así Wendy se libró de más castigo por ese día y Amy no tuvo la oportunidad de vengarse en el fondillo de Wendy.

Mientras Amy y Wendy estudiaban para los exámenes finales del semestre, Suzanne pasó los días en su laboratorio revelando las fotografías. Éstas son buenas, pensó Suzanne. Estaba muy contenta con las fotografías del primer día de Amy y Wendy juntas, pero las fotografías del primer día no se comparaban en nada con las fotografías del segundo día. Suzanne mostró algunas de las mejores fotografías a sus modelos que estaban sorprendidas de que ellas mismas fueran los personajes de esa colección. Suzanne, en su acostumbrada manera de tratar a sus modelos, les ofreció a Amy y Wendy la mitad de la ganancia de las fotografías, esta vez para dividirse en partes iguales entre Amy y Wendy.

Suzanne pidió que Amy y Wendy firmaran contratos de modelo y fue a visitar a su redactor en jefe con todas las fotografías de los dos sesiones. Por largo rato el redactor miró las fotografías en silencio. Quedó muy impresionado con la colección, se veía claramente en su rostro. Llamó a dos asistentes para que revisaran las fotografías mientras Suzanne, sentada, los miraba nerviosa. Ninguno decía nada, pero cada tanto intercambiaban miradas asintiendo. Al salir los ayudantes de la oficina, el redactor enlazó sus manos y miró a Suzanne.
“Suzanne, ¿te das cuenta de lo que tienes aquí?”

“No muy bien. Tomé las fotografías sin tener planeado nada. No sabía como saldrían.”

“Pues te digo que así como salieron estas fotografías te pondrán entre los mejores fotógrafos de Nueva York. Estas fotografías serán controvertidas, te lo aviso. Yo soportaré la furia que causará la colección, pero tú también recibirás fuertes críticas.

“No… no entiendo”

“Voy a promocionar tus fotografías al máximo. Son muy atrevidas, muy audaces. Lo que me gusta de estas fotografías es que no querías que fueran tan audaces, pero lo son. Sería irresponsable hacia esta empresa si yo dejara pasar la oportunidad de promocionar tu trabajo lo más posible.” El redactor pausó y continuó: “Una pregunta, pura curiosidad, ¿de verdad castigaste a tus modelos?, ¿no fue maquillaje?”

“Sí, las castigué, quería que brotara de ellas toda la emoción en la sesión, y no sabia de qué otra forma lograrlo. La idea de azotarlas me llegó al terminar el primer día en el estudio, porque yo quería forzarlas hasta sus límites. Además yo no utilizaría maquillaje para esto. Se notaría fácilmente diferencia.”

“Pues tuviste éxito, tus fotografías tienen esa emoción que buscaste. En cuanto a la controversia que despertarán, prepárate. Cada artista que hace el trabajo de calidad que tú hiciste tiene que aguantarla.”

Suzanne y el redactor pasaron varias horas escogiendo las fotografías para el libro. Suzanne quedó un poco asombrada del entusiasmo del redactor, y aun más al ver cuantas fotografías él había querido incluir en el libro. El sacó unas más para promoción de la colección y otras para mandar a revistas de fotografía artística. Aun más asombrada se quedó Suzanne cuando vió el borrador de su contrato. Se dio cuenta de que había sido bastante generosa con Amy y con Wendy. El dinero que cada una recibiría por las sesiones de fotografía, fácilmente pagaría todos los gastos de ellas para el resto del tiempo en la Universidad.

“Suzanne, tu novio es abogado ¿cierto?” Ella asintió. “Muéstrale el contrato, háblenlo, quiero estar seguro de que estarás completamente satisfecha con nuestro acuerdo.”

ecclip@quik.com – pagina web

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2 comentarios en “El Trabajo de Suzanne

  1. busco mujer que guste que le regañen enviarle al rincon de castigo yo implantar el castigo como para echarla en mis rodillas y darle una buenas nalgadas sintir como se ponen rojitas y calientitas y disfrutar como gosa me encuentran spanker_profesional@hotmail.com

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