Crea tu cuenta gratis y disfruta de una semana de videos de primera calidad en PornHub Premiun

Nuevo encuentro con Leticia / Capí­tulo 2

Como ya os he contado en otros relatos, Leticia era camarera en el restaurante donde yo iba a comer algunas veces. Habíamos empezado una relación extraña. Sólo sexo. Nunca habíamos hablado de ningún tema que no hubiera sido sexo y no habíamos quedado nada más que para follar. De hecho no habíamos quedado nunca, yo iba a buscarla consciente de lo que iba a encontrar.
Ella era alta, rubia (natural), siempre llevaba su melena cogida en una coleta, su culo era grande y duro y sus tetas también hermosas estaban coronadas de unos pezones pequeños. Era muy sensual y le gustaba experimentar en la cama. Hasta que la conocí yo había sido muy tradicional pero me gustaba ser parte de sus experimentos y me fiaba de ella.
Aquel día volví al restaurante para comer. Era la primera vez que lo hacía desde la primera vez que tuvimos sexo. Como no me atendió Leticia.
– Hola. ¿Otra vez te toca comer sólo?
– Hola. Sí. Todo el mundo está preparando una presentación importante para mañana.
– ¿Qué vas a tomar?
Le canté los platos, y ella se fue. Cuando trabajaba no quería que nos relacionasen así que me comportaba como un cliente más.
Me trajo el primer plato y bajo él había una nota: “Te espero en mi casa a las 23.30. Vamos a empezar ha hacer realidad nuestras fantasías”.
En nuestro último encuentro nos habíamos confesado que para mí acostarme con dos tías era mi fantasía y para ella hacerlo con dos tíos bisexuales. Al principio la idea no me hizo mucha gracia pero me fiaba de Leticia. Y además sabía que si preguntaba algo o me negaba a algo se acabaría nuestra relación sexual.
Pasé la tarde muy nervioso. ¿Qué fantasía querrá satisfacer? ¿La Suya o la mía?
Llegaron las 23.00 y me encaminé hacia su casa junto a la playa. Desde la mía tenía como 30 minutos en coche. Cuando toqué el timbre el corazón parecía que se iba a salir de la camiseta. Me abrió una chica que en principio se me hizo cara conocida pero no sabía quien era.
– Hola. Tú debes ser Ignacio ¿no?
– Sí. ¿Y tú?
– Yo soy Noemí. Te he visto alguna vez por el bar.
– Claro. Tú eres la chica que está en la barra.
– La misma. Jajajaja.
Ya estaba mucho más tranquilo porque parecía que la fantasía a satisfacer era la mía. Noemí hacía de anfitriona porque Leticia no aparecía.
– ¿Quieres una copa?
– Claro. Licor de manzana.
– Con dos hielos, ¿verdad?
– Eso es.
Nos sentamos y empezamos a charlar. Como había ocurrido siempre con Leticia de sexo.
– Leticia se esta duchando. Le gusta hacerlo cuando sube del bar. Es la forma de prepararse para el sexo. Me comentó que nunca has follado con dos chicas y como Leticia y yo solemos hacerlo habitualmente me ofrecí. Te había visto por el bar y me gustas mucho. A leticia y a mí nos gusta compartir los chicos, pero ha ella no le gusta follar conmigo si no hay un tío en la cama.
– Y ¿a ti te gusta follar sólo con tías?
– Sí me encanta. De echo y aunque me considero bisexual, mis últimas parejas han sido mujeres. Lo que pasa es que también me gusta el sexo con tíos y así es difícil mantener una relación mucho tiempo.
– Lo entiendo. Yo no soportaría tener una relación con alguien y que follara con otra persona sin estar yo.
– Y el problema es que quien quiere mantener una relación no suele ser bisexual sino que o son heteros o lesbianas y no comprenden que te gusta el sexo con otra gente y además se niegan a meter a nadie en su cama que no seas tú.

En esto entró Leticia, en tanga y sin sujetador.
– Todavía estáis así. Esperaba veros por lo menos desnudos. Ya sabéis que en mi casa vestidas sólo están las visitas. Y a estas alturas. Además hace mucho calor y no creo que estéis muy cómodos con la ropa, dijo Leticia.

Noemí se levantó. Se quitó la camiseta que llevaba y la minifalda. Se quedó en tanga como Leticia. Ambas me miraron.
– Y tú ¿qué? Nosotras estamos dispuestas a todo ˆ decía Leticia, mientras comenzó a entrelazar su lengua con la Noemí, a abrazarse y a tocarse las tetas la una a la otra.
Se pusieron de espaldas a mí. Podía ver sus culos duritos casi violados por las minúsculas prendas que aún levaban puestas. Me levanté y me desnudé. Mi polla estaba erecta. La estampa de verlas besándose me había puesto cachondo. Ellas seguían comiéndose la boca y de vez en cuando me miraban. Me puse entre ellas y le besé a Noemí. Sentía una mano en mi entrepierna, otra en mi culo y alguna pasaba por mi pecho hasta tocar los pechos de Noemí. Leticia tiraba de los pezones de su amiga que parecía que se los quería arrancar. Amasaba sus tetas y acariciaba su cuerpo hasta meterle la mano por debajo del tanga. Mientras Noemí me sobaba las bolas, la polla me masturbaba, me acariciaba.
Fuimos a la habitación de Leticia. Ella se tumbó en la cama, invitándole a su amiga a que le comiera el sexo. Tenía las piernas muy abiertas. Noemí se puso de rodillas con las piernas también separadas y me dejaba ver su coño y su ano. Yo me quedé inmóvil. Leticia me miraba, sacando su lengua, humedeciéndose los labios, mientras amasaba sus tetas y se masajeaba sus pezones. Decidí que me apetecía que ella me chupara el pene. Así que me puse junto a ella y sujetándomela con la mano se la dí a la boca.
– ahhhh!!!! Puede que te corras pronto. No ahhh importa. Correte cuando quieras. Uuuuuhhhhh. Seguiremos follando igual. ˆ mascullaba Leticia mientras recibía la tremenda mamada de su amiga que le estaba follando con su lengua.
La estampa me estaba poniendo a cien y aguanté bastante poco. Me corrí en la boca de Leticia. Ella no dejó que se escapara mi una gota de mi semen. Se lo tragó todo y siguió chupando hasta que estuve listo otra vez para seguir la sesión de sexo.
En ese momento ellas cambiaron la posición, comenzando un 69 espectacular.
Noemí volvía a dejar su sexo y ano a merced, y esta vez no pude resistirme y le lamí el coño y el culo. Me gustaba mucho el sabor del sexo femenino y lo hacía muy bien. A veces mi lengua se chocaba con la Leticia, y viendo que le estaba quitando terreno me centré más en el ano. La visión era preciosa. La lengua de Leticia saliendo y entrando del coño de Noemí, chupando su clítoris, momentos que aprovechaba yo para meter mi lengua en su coño.
Se me ocurrió meter un dedo en el culo de Noemí. Entró con suma facilidad, así que lo intenté con dos, tampoco me costó. Ví que ella miraba hacia atrás pidiendo mi polla. Me incorporé y se la introduje por el ano. Lo tenía bien lubricado del beso negro que le estaba haciendo. Ella se corrí al poco rato de estar yo bombeando en su ano. Leticia también se corrió ya que los espasmos de su compañera, repercutieron en la mamada que le estaba haciendo.

Cambiaron de postura. Me tumbaron en la cama. Noemí se puso encima de mí, con su coño a la altura de mi boca. Leticia se clavo mi polla en el coño, Yo chupaba lo que podía de Noemí, y ellas se tocaban los pechos y se comían la boca. Leticia me montaba despacio. Disfrutando de cada embestida al máximo. Al moverse se masajeaba las tetas con las manos de Noemí. Yo comía y comía coño e intentaba introducir mi lengua en su raja.
– AAAAAhhhhhh, me corro, chicas me corroooooooo
– Espera.- Leticia se levantó y Noemí se inclinó para recibir el primer chorro de leche en su boca, mientras Leticia me masturbaba para que llegará al orgasmo.
Noemí se trago algo de leche y otros chorros cayeron en su cara. Leticia soltó mi polla, pero su colega siguió chupando. Le costó un poco más que antes que se volviera a levantar pero lo consiguió. Leticia tenía un consolador en la mano, y estaba metiéndoselo a su amiga por el sexo. Le tocaba el clítoris, el ano y hacía círculos con el dentro del coño.

Cambiamos otra vez de posición. Noemí se tumbó boca arriba con las piernas abiertas
– Vamos, es tuyo.
Me puse encima de ella dejando a Leticia a mis espaldas, masturbándose con el juguetito, y se la metí hasta dentro. Me movía despacio. Después de dos orgasmos no creía que me iba a correr fácilmente pero me gustaba sentir las acometidas despacito.
Leticia me acariciaba en culo. Primero las nalgas y luego el ano. Me estaba gustando. Como estaba follando muy despacio a Noemí pudo ponerse detrás y hacerme un beso negro. Lo hacía muy bien. Noté que me introducía un dedo por el ano. Y después de luchar contra la rigidez del mismo consiguió meter hasta dos.
De pronto noté como me estaba untándome algo en el ano y acto seguido metió algo mucho más ancho. Despacito. Esperando a que mi ano se acomodara al tamaño para no hacerme daño. Era el consolador con el que ella antes había estado jugueteando. Que gusto me estaba proporcionando. La gran follada con Noemí y además el placer anal que Leticia me daba. Metía y sacaba aquel aparato follándome y a mí me estaba gustando. Noemí me cogió de las nalgas y me apretaba.
– Más fuerte, más rápido, me voy a correr, vamos tío fuerte.
– Sí. Ya, ya, yo también me corro. Si si, si
Entonces Leticia me folló con más ímpetu hasta que me corrí dentro del coño de Noemí. Leticia aún estuvo un poco más afanándose con mi ano. Después quedamos los tres exhaustos.
– ¿Te ha gustado cariño? Preguntó Noemí, mientras se abrazaba a su amiga.
– Te está gustando que te metan cosas por el culo. Eso es bueno. Algún día llegarás al máximo clímax. Dar y recibir. — Contestó Leticia
– Algún día estaré preparado para hacer realidad tu fantasía.
– Ese día será muy pronto.
Ese día llegó y os lo contaré en el próximo relato.

Mejora la calidad y duracion de tus erecciones con Vigrax


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*