Archivo por meses: enero 2007

Tormentoso recuerdo

Esto que les voy a contar es verídico, y lógicamente en la historia omitiré mi nombre y el de los involucrados ya que si bien creo nunca van a leer esto uno nunca sabe.

Siempre he tenido una gran predilección por los hombres gordos, siempre que veo uno, no puedo dejar de mirarlo, aunque sea disimuladamente, y fantaseo con lo que puedo hacer con el en la intimidad.  Yo también soy gordo y mi familia, especialmente mi mamá, anda siempre insistiendo en que debo de bajar de peso.  Nadie sabe mi condición de bisexual, y nunca había tenido la oportunidad de estar con un hombre como a mi me gustan cuando sucedió lo siguiente.

Ingrese a la universidad a la facultad de derecho, y en el comienzo de clases, hice muy buenos amigos y amigas, no esta por demás decir, que mi forma de ser es amigable y que no se me nota para nada que también me gustan los hombres (gordos, aclaro, ya que los delgados, esbeltos, musculosos, etc., no me llaman para nada la atención).

Bueno, como iba contando, hice buenos amigos y amigas, pero entre ellos estaba un compañero de clases, que podría decirse era el gordo ideal para cualquier fantasía que pudiera tener cualquiera de nosotros, yo no podía creer que pudiera existir un ser tan bello en este mundo, aunque lo podía ver con mis propios ojos siempre incrédulos al maravilloso espectáculo de su persona; era un sueño; gordo en el sentido de la palabra, era el dueño de unos gruesos par de piernas y brazos, su tórax completamente relleno, una cara simpática de hombre-niño, unas manos regordetas que hacían delirar, su piel morena, su pelo colocho de color negro.  El aroma que emanaba de su cuerpo, era algo exquisito al sentido del olfato, con el cual yo me embriagaba.  El solo verlo era emerger a una realidad paralela, era sentirse uno un ser infalible en este ingrato mundo.

Yo quede tremendamente emocionado al conocerlo y enseguida nos hicimos muy buenos amigos, ya que hubo entre nosotros una química increíble, que podíamos charlar durante horas y horas o simplemente estar juntos y no sentíamos el tiempo.

Pasaron los años en la universidad;  compartimos grandes momentos como amigos, pero hasta allí.  En todo ese tiempo que paso, yo no era capaz de dejar de pensar en el;  y todos esos años viví, imaginando que cosas no muy santas pasaban entre el y yo, casi a diario me hacia unas pajas de antología a su salud, pensando en el como único objeto de mi placer.

Sucedió entonces, que antes de terminar la universidad, el se hizo novio de una amiga en común, y la embarazo, casándose posteriormente con ella.

Yo desde el momento que el se caso, perdí completamente toda esperanza de estrenarme sexualmente con un hombre, ya que quería hacerlo con el, aunque realmente mis esperanzas fueron siempre muy remotas, puesto que no sabia si a el le gustaba también la cosa entre hombres, y si le gustaban los gordos;  yo nunca había podido encontrar a un gordo con el que poder saciar mis instintos carnales, y se me hace difícil poder llegar a hacerlo ya que no quiero que la gente sepa que me gustan y por lo tanto no he tenido la oportunidad de conocer a gente gay y adema donde vivo, aunque seguramente hay, no se donde poder localizar a alguien así;  a pesar de todo lo anterior, con mi amigo, yo siempre había tenido una pequeña luz de esperanza, ya que cuando entablábamos algunas conversaciones o cuando estábamos juntos, hubieron rozones de manos, de piernas, abrazos, cosas que me ponían muy caliente y me imaginaba que a el también;  incluso una vez cuando estábamos en un restaurante el me agarro las manos entre las suyas por mucho tiempo y sin razón alguna, pero yo como siempre inútil a mas no poder, hacia como si eso fuera lo mas normal y no intentaba nada mas.

En fin, nació el hijo de mi amigo, y por la amistad que me unía con el y con su esposa, me pidieron que lo apadrinara, y así lo hice, convirtiéndome en su compadre.

Cerramos por fin nuestras carreras y decidimos estudiar juntos para sustentar el último examen para graduarnos.  Nosotros residimos en el interior del país, y estudiamos también en el interior, y resulta que un día de tantos se anuncio en la universidad que se iba a impartir un curso en el campus central de la universidad de la Capital, para quienes pensaban sustentar el examen final de la carrera y nos inscribimos los dos, también lo hizo su esposa y otros amigos.  Las clases eran los fines de semana casi todo el día y lógicamente teníamos que viajar todos los fines de semana.

Unos días antes a un fin de semana, me comento que ese fin de semana próximo, su esposa no iba a poder viajar con el, ya que tenia unos compromisos, y que si no quería yo que viajáramos juntos.  Yo le dije que me encantaría, pero como a mi no me gusta madrugar, yo viajaba un día antes y me quedaba en casa de mis abuelos que viven en la ciudad capital, y así al otro día, sin mayores carreras ni sacrificios, podía llegar temprano a la universidad para recibir las clases, y que si el quería podía viajar conmigo un día antes y quedarse en casa de mis abuelos.  El me dijo que estaba bien y entonces así quedamos de acuerdo.

Viajamos un viernes, y a eso de las siete de la noche llegamos a casa de mis abuelos;  esta tiene tres dormitorios, y precisamente el día que llegamos estaba de visita un mi tío con su esposa, por lo que me dijeron que íbamos a tener que dormir juntos en el mismo cuarto mi amigo y yo.  En ese momento por poco brinco y pego un grito de la alegría, pero logre dominarme.  Como si nada pasase y sin mayor afectación, le dije a mi amigo lo que me habían dicho y le dije que me acompañara para enseñarle el dormitorio donde nos quedaríamos y dejar nuestras cosas.  Entramos, dejamos nuestras maletas en una mesa, y sacamos nuestros libros;  nos recostamos un rato en la cama, repasando un poco lo que íbamos a ver al otro día en la universidad;  yo con disimulo, miraba al hermoso ejemplar que tenia a escasos centímetros de mi, apenas podía contener las ganas que tenia de abrazarlo y dar rienda suelta a mi lujuria, viendo ese regordete cuerpo allí reposando cerca de mi.

No paso mucho tiempo cuando nos llamaron para la cena, la cual estuvo muy amena, y luego de comer y charlar, dimos las buenas noches y nos fuimos a dormir.

Ya en el dormitorio le pregunte, si quería que bajáramos el colchón de la cama, para dormir mas cómodos (de lo emocionado que estaba ya no sabia lo que hacia o decía), arrepintiéndome inmediatamente de haberle propuesto semejante cosa, pero afortunadamente el me contesto que no.  Yo me quite el pantalón, el hizo lo mismo, nos metimos a la cama solo con playera y calzoncillo;  yo por poco me desmayo al verlo en paños menores.  Apagamos la luz.

Yo no era capaz de cerrar los ojos;  pasaron como quince minutos y el empezó a roncar durmiendo profundamente;  yo pase como tres horas torturando mi imaginación para idear algo para tirarmelo, pero no se me ocurría nada; sabia que ese era el momento, era todo o nada, no había mañana, era una oportunidad única;  también me detenía el hecho de que yo no sabia si el toleraría lo que yo pensaba hacer y que reacción podria el tener ante esa situación.

Habían pasado ya como cuatro horas, cuando me arme de valor y sin importarme las consecuencias, sin importarme que podria pasar, sin importarme estar en casa de mis abuelos que son profundamente religiosos, lo abrase;  al sentir la sensación de ese cuerpo de ensueño junto al mío, sentí que perdía la razón y apenas logre permanecer consciente; comencé a deslizar mi mano por todo su cuerpo, la metí luego entre sus calzoncillos y agarre su miembro.  En ese momento cesaron los ronquidos y todo quedo en silencio absoluto.

Por un momento me encomendé a todos los santos, pensé que se iba a levantar y armar un escándalo;  pero lo que sucedió fue que se pego totalmente a mi;  yo lo abrasé duro y sentía que me había muerto y que estaba en el cielo, ya que comencé a tocar todo su regordete cuerpo, lo que me hacia delirar, era una delicia.

Como no opuso resistencia, sintiendo que me iba a volver loco, baje su calzoncillo, yo me baje el calzoncillo, tome con mi mano sus suaves caderas y trate de penetrarlo sin mas ni mas.  El daba culazos de desesperación hacia mi, para que lo penetrara de una vez, pero mi pene no entraba en su cerrado agujero.

Indiscutiblemente era la primera vez para los dos (así lo creo yo), y no lo hacíamos bien, pero como lo disfrutábamos. Después de intentarlo una y otra vez, sin poder concretarlo, posiblemente por la inmensa pasión que nos embargaba;  el se puso boca arriba y así desnudo como estaba yo me coloque encima de el y comencé a acariciarlo y a besarlo por todos lados siempre pegándome bien a el.

El gemía y resoplaba, estaba verdaderamente gozando aquel momento, y el gozo que el sentía amplificaba diez mil veces el mío;  yo a veces le tapaba la boca para que no siguiera gimiendo, pues a la par estaba el cuarto de mis abuelos y podrían oír aquello.

Estuve aproximadamente dos horas gozándome a mi compadre, cuando exhausto y aun si acabar, me recosté a su lado y comencé a dormitar.  No habían pasado cinco minutos, cuando el se pega a mi, me agarra la pija con la mano, con la otra busca el agujero de mi culo y acomoda su pene en el mismo;  me dio dos empujones con los cuales sentí un dolor intenso, que no podía resistir, estuve a punto de pegar un grito, por el movimiento que hacia chuleándome, la cama empezó a rechinar, yo estaba a punto de zafarme puesto que el dolor que experimentaba era inmenso, cuando se oyó que habrían la puerta del cuarto de al lado; estábamos tapados con las cobijas, y solo nos dio tiempo a quedarnos quietos, cuando sin mayor aviso entra mi abuela a decirnos que ya era hora de levantarse, después ella salió como si nada.

El saco su pene de mi culo, con lo cual sentí un gran alivio, dado el dolor que sentía, y sin mas le dije que me iba a bañar yo primero y que después el podria hacerlo.

Siguió el día normal como si nada hubiera pasado.  Fuimos a las clases, platicamos, seguimos nuestra amistad como siempre, y nunca mencionamos lo que había pasado.

Pasaron los meses, y el como al principio de su matrimonio tuvo muchos problemas, termino divorciándose de su mujer, a la que verdaderamente quería.

Hasta este momento, jamás hablamos de lo sucedido, a pesar de que seguimos siendo grandes amigos, a veces yo he tratado de armarme de valor para sacarle el tema, pero no se como hacerlo, y además no me atrevo, ya que siempre habla cosas no muy buenas de los hombres a los que les gustan los hombres, esto con el propósito de darse el tono de gran macho, pero hace que no me atreva a decirle nada y que no me atreva a volver a intentar nada con el.

En lo que a mi concierne por el momento, pienso retener el tormentoso recuerdo de lo que paso, eternamente, digo tormentoso porque cada vez que me acuerdo quisiera volverlo a hacer y me desespera porque no se como volver a hacerlo, y aunque no pude cogermelo como dios manda fue algo que disfrute al máximo.

No se si algún día llegaremos a hablar de lo que paso, pero considero que a el le gusta la cosa entre hombres, aunque no estoy seguro, pudo haber sido suerte por mi parte, no se.  Quisiera que los que lean esto, y así lo deseen, me escriban lo que piensan, y que debo hacer.  Quisiera conocer a alguien gordito, que este necesitado de compañía, amistad o algo mas, que es como yo me encuentro ahora.  Y si no pues solo sus comentarios y consejos de cómo me puedo ligar a alguien ya que estoy muy solo.  Vivo en un país en donde casi no se ven osos, pero talvez hay alguno por allí para mi, yo soy de Guatemala.  A los que quieran comunicarse conmigo mi e-mail es oram_74@yahoo.com.mx

Pueden escribirme y llamarme Yoghi, ya que es como me dicen algunos amigos.  Adiós y procurare inventar algunas historias para seguir en contacto.  Por ultimo quiero que sepan que a veces tardo mucho en ver mi e-mail, pero siempre lo miro y seguro les mando contestación.  Adiós.

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El padre de Guille

El padre de Guille.Esto que les cuento me paso a los 18 años, yo tenia un amigo de toda la infancia, (Guillermo) por lo cual era muy amigo de toda la famila. Tenía acceso a la casa y siempre iba de visitas, estuviera o no estuviera él.

Siempre tenia pensamientos muy tiernos para con su padre porque me trataba como a un hijo, no así con su señora que parecía que no le agradaba mi relación tan cercana con su marido. El era un tipo muy bueno, se llamaba Horacio, tenía en esa época 54 años, era muy grandote de cuerpo y sobre todo tenia una panza tan grande que siempre sobresalía de todo lo que se ponía. Unos de los mejores detalles era que siempre lo vi con pantalones ajustados, por lo menos un talle menos de lo que debía usar y eso hacia que se le notara un tremendo paquete orientado para la derecha, tanto era ese paquete que gastaba los pantalones ahí antes que en otras partes. Usaba barba y era lo que se denomina un oso ejemplar. Trabajaba en una empresa y tenía un cargo mas que importante lo cual hacia que impusiera respeto al mirarlo, y eso yo lo admiraba.

Una tarde de enero, pleno calor estaba cerca de su casa y quise pasar a visitar a mi amigo, fui hasta la casa, toque timbre y por el portero me contesta Horacio y me dice que su hijo no estaba pero si quería pasar a esperarlo que pasara. Me resultaba extraño que no esté pero mucho no me importó. Cuando pasé encontré un escenario un tanto extraño pero agradable, nunca me imagine verlo así, primero porque en todo los años que lo conocía nunca lo llegue a ver en cuero, y segundo por el respeto que le tenía. Por el cuadro que encontré supuse que estaba solo y que había almorzado con mas de una botella de vino… se encontraba acostado en el sillón mirando la tele en slip, esa imagen fue tan fuerte para mí, que mi trozo despidió una baba espesa y lo sentí moverse inmediatamente.

Su slip, no era seguramente el más nuevo porque tenia los elásticos flojos cosa que agradezco a su descuido, porque se asomaba un huevo peludo que parecía muy sabroso y mis ojos no podían dejar de mirarlo, arriba estaba toda esa masa de grasa desparramada y unos pezones grandes como hamburguesas. Quiero aclarar que nunca había tenido algo con algún tipo y ni pensaba en tenerlo mas allá que me agradaban. Siempre tuve buen sexo con mujeres y es el día de hoy que lo sigo teniendo. Pero ese día estaba de regalo, me invito a tomar un vaso y que me sentara, yo elegí el sillón que estaba justo enfrente de él para seguir mirándolo. Me contó que Guille se había ido a la casa de la novia y que no volvía hasta mañana, que su mujer estaba trabajando y que él no había tenido ganas de ir a trabajar por eso era que estaba en la casa.

Me pidió disculpas por recibirme así a lo que yo le dije que no había problema que teníamos confianza y que yo en mi casa con el calor que hacía estaría igual, fue lo mas osado que se me ocurrió, bastante suave y con tono de chiste lo comente, pero sin dudarlo me respondió y me dijo que no tenga vergüenza que me ponga cómodo, que estabamos entre hombres. Por un momento me paralicé con su respuesta, pero en realidad sí tenía calor y me gustaba la idea de verme en ropa interior delante de él. El problema era que no podía disimular mi verga que parecía una víbora, pero igual accedí. Me saque la remera y note que no dejaba de mirarme, por eso tome el valor y me saque el pantalón y deje que me viera y que opinara.

Lo primero que sentí fue un gemido casi como de mujer lo cual me excitó aun más, en eso vi que se empezó a manosear su verga y que cambiaba de tamaño muy rápidamente. Se me acercó de rodillas cosa que no podía creer, me bajo mi slip y sin dudarlo se metió mi verga en su boca, imagínense yo parado con mi verga durísima y con el padre de Guille mamándomela. Me la chupó como nadie y con muchas ganas casi como desesperado, se paró y pude ver la verga más grande de todas estirando el slip como si fuera una carpa. Me di cuenta que quería que se la chupe, entonces me agaché y me puse debajo de su barriga enorme y me metí su chota en la boca, que apenas me entraba la mitad, cuando sentí sus enormes manos en mi cabeza y empezó como a coger mi boca muy rápidamente. Ya estabamos los dos como locos entonces me llevó a su habitación y de un armario saco un liquido que comenzó a ponérselo en su agujero negro delante mío, se acostó boca abajo en la cama como esperando que lo penetre cosa que yo no lo dude ni un segundo. se la puse en la puerta de su culo enorme, lo agarre de la cintura y lo penetre con fuerza, estaba caliente y me gritaba que no se la sacara, que termine adentro, que era suyo.

Yo lo bombeaba con fuerza para que la sienta bien adentro hasta que lo llene de leche hasta que le cayera por su raya. Bueno gente esta es mi historia y mi culo no lo entrego…

praco1@hotmail.com

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Trio en Maracaibo

Mi nombre es Marcos, vivo en Maracaibo, Venezuela, tengo 52 años y soy un oso alto con 105 kilitos atribuibles a una panza peluda y firme.

Soy hombre casado con dos hijas ya mayores; pero no por eso les voy a negar a ustedes mi gusto por los machos. Incluso, mi primera experiencia sexual, aparte de las que tuve con la palma de mi mano, fue con un profesor de mi colegio. La pura verdad es que no voy a entrar en detalles sobre esa vez porque pese a que mi deseo y curiosidad fueron los que me llevaron a ponerme a gachas sobre un inodoro para que me cogiera el gordo y sudado profe, realmente la experiencia resultó más humillante que excitante. En cuanto la leche del profe me embarró el culo, el hombre empezó a amenazarme si decía algo. Pero nunca le perdí el gusto al güebo y hasta el día de hoy cada vez que recuerdo esa primera culiada me pongo erecto.

Cada tanto y cuando puedo, me veo obligado a dejar el lecho matrimonial y pagar un macho, que es la manera más rápida y discreta de saciar mis ganas.

Pero el fin de semana pasado, mi esposa no quería salir a pasear como era nuestra costumbre y yo decidí irme sólo. Me enrumbé hacia la ferretería Epa, recién inaugurada. Las ferreterías siempre son un buen lugar para bucear machos, y de hecho he tenido que disimular mas de una ereccion en sitios similares. Pero me acordé que había leído en internet hacía poco que el centro comercial Galería era óptimo para machos con ganas de levantar machos.

Cambié rumbo 180 grados en La Limpia y me dirigí al Galería, aunque no tenía idea de cómo abordar sexualmente a un hombre fuera de los círculos de la prostitución. Seguramente iba a perder el tiempo, pero realmente me intrigaba la idea.

El Galería, para quien no lo conoce, tiene una pista de patinaje en su centro.

Alrededor de la pista la gente se para a mirar o hablar. Parejitas hetero se agarran de la mano, amigos conversan, y hay cierto porcentaje de hombres solos que miran hacia la pista o a la gente pasar a su lado. La primera vuelta que di me fije en un joven no muy lindo de cara, pero tenía un cuerpazo bien formado. Me miró de una manera extraña, pero asumí que yo lo había buceado demasiado de frente y que sospechaba de mi y que no le gustaba la vaina.

Volteé la mirada y seguí caminando, preguntándome a mismo qué mierda estaba yo haciendo, y que si lo que buscaba era meterme en problemas.

Cuando crucé la esquina de la pista caminé un poco hacia donde calculaba podía admirar al chamo desde lejitos. Pero no lo vi. Me fijé a ver si estaba caminando por ahí y tampoco lo vi, hasta que viré completamente y lo caché caminando detrás de mí. Me asusté y miré de frente a la pista, pero de reojo vi que se puso al otro extremo de la baranda detrás de una parejita de estudiantes mirando la pista. Miré en su dirección “y que” disimuladamente, y el hizo lo mismo pero yo de cagado quité la vista. A estas alturas yo estaba súper excitado pero al mismo tiempo no muy seguro de lo que podía pasar. Pero el chamo se hartó de mi guabineo y empezó a alejarse de la baranda. Yo volteé a mirarlo y el se detuvo y giró para darme la cara. Esta vez me miraba serio y yo a él. Me armé de valor y me sonreí. La cara del chamo se iluminó con una sonrisa y regresó para pararse a mi lado. Nos dimos la mano intercambiando nombres: “Marcos”, “Eduardo”.

Me sorprendió que lo primero que me preguntara fuera mi estado civil. Como que Eduardo estaba acostumbrado a coger con hombres casados. Entre sonrisa y sonrisa casi me regaña por el vacilón que le hice, y le tuve que explicar que nunca había hecho algo así, y que no me imaginaba que un chamo como él quisiera tener algo con un viejo panzón como yo.

“Pero si estáis chévere, Marcos. Aparte de que a mi me gustan los hombres maduros”

Le puse cara de duda, y él miró a su lado y luego hacia su propia entrepierna. Apretó su mano contra el pantalón haciendo que se le marcara su verga cachu’a. “Me tenéis caliente, papi!” Me susurró mirando mi bojote parado, “Y por lo visto yo también te gusto”.

Debo admitir que aun tenía mis dudas sobre la sinceridad del chamo, pero yo estaba demasiado excitado. “Cómo hacemos?” le pregunté.

Me preguntó si yo tenía carro y que fuéramos al estacionamiento. Se montó en mi carro y yo lo prendí. “Pa’ donde vamos, chamo?” le dije…

Ahora que podía hablar con más privacidad, me hizo una aclaración que me puso más nervioso que nunca. Casi me echo para atrás otra vez. Eduardo tenía de pareja a un tío suyo de casi mi edad y con quien de vez en cuando buscaban un tercero al apartamento que tenían alquilado en la zona norte. Yo por supuesto era el potencial tercero para ese domingo en la tarde.

“No chamo, me vas a disculpar, pero ya esto está muy raro para mí.”

Realmente la expresión de decepción en su cara fue de película. “Vamos, papá, mi tío te va a caer cheverísimo!” Yo aún testarudo con mi negativa. A todas estas el carajito no tenía pinta de asaltante, pero eso nunca se sabe. “Y yo que ya me había imaginado cabalgándote el güebo” me dijo con una sonrisa pícara. “En ese caso,” le dije riéndome y aludiendo a mi pene grueso pero nada largo “no te perdiste de gran cosa!”.

“No papi! Lo que me interesa a mí es que te funcione, más nada! Pero si para tí es importante el tamaño…” me respondió y acto seguido uso sus peludos brazos para bajarse el cierre del pantalón y jurungarse adentro.

“Chamo, que hacéis?”

Pero se sacó la verga y se colocó de lado para que yo la viera mejor. Era larga y gruesa, en su presente estado de semi-erección, y se veía que tenía una cabeza formidable que se asomaba a medias del pellejo. Entonces se pajeó un poco para ponerla completamente erect. “No te gusta?” me dijo…

Me faltaba poco para babearme. Se lo agarré y suavemente lo empecé a masturbar.

“Chamo, que verga tan rebuena tenéis.” Eché un rápido vistazo alrededor y viendo que no había nadie cercano bajé la cabeza para meterme ese güebote en la boca… Madre, que rico! Y yo que tenía como tres años que no mamaba güebo. Y este carrizo tenía la cabeza del pene bien ancha. Qué ganas tenía yo de verlo expulsar un par de lechazos tibios. Daba gusto lamérsela y recorrer mis labios por todo el tronco venoso e hinchado de su joven miembro. Pero en eso escuché que un carro se estacionaba cerca. Yo hice para levantar la cabeza, pero Eduardo me agarró por el cuello y me apretó las narices contra su vello púbico.

“Papá!, esta mirando para acá. Si te levantas se va a ver muy sospechoso.”

Oí unos tacones acercarse y alejarse mientras cerraba los ojos y dejaba que el olor de este machito inundara mis sentidos. Cuando me dejó levantar la cabeza, Eduardo se abrochó y me dijo que este no era lugar. Si yo quería, me explicó, podíamos llamar a su tío y pedirle que nos encontráramos para tomarnos unas cervecitas en un lugar público y que si aún no me llamaba la atención cada quien se iba para su casa. Pero decidí que si Eduardo era parte de una trampa, yo ya había mordido el anzuelo (o por lo menos me lo había metido en la boca). Así que manejé hasta el apartamento del tío mientras Eduardo me hablaba de él y de su tío lo que me hizo bajar la guardia y tenerle más confianza.

Nerio, el tío de Eduardo, me causó muy buena impresión desde el primer momento que entré al apartamento. Casi calvo, con un bigote muy frondoso y una panza muy prominente. Entre whiskeys y whiskeys hablamos por rato largo de una cosa y la otra: como manejaba yo mi matrimonio y mis necesidades homosexuales, la manera en la que un tío y un sobrino se volvieron pareja, el matrimonio fallido de Nerio, y un pocotón de cosas que se comieron casi una hora muy agradable. Yo ahora estaba intranquilo no por desconfianza (que ya la había perdido) sino porque ya estaba morboso pero no sabía quién debía comenzar la cosa.

“Estas nervioso?” me preguntó, y yo le dije que un poquito. “Párate un momentico” Nos levantamos y Nerio me envolvió en sus brazos… Yo me aferré a él y nos abrazamos. “Qué rico estáis, Marcos” Automáticamente abrí los labios y dejé que Nerio me los lamiera y luego me besara apasionadamente mientras apretaba su cuerpo contra el mío.

Era curioso.

En mis experiencias con otros machos me habían mamado, yo había bebido más leche que un becerro, yo había culiado y habían acabado en mi culo por lo menos un par de veces. Pero nunca había besado a otro hombre, y Nerio jamoneaba sabrosísimo. De reojo vi que Eduardo ya se había quitado la camisa y se desabrochaba el pantalón.

Yo le sobé el frente del pantalón a Nerio y noté que lo tenía duro y quizás tan grande como su sobrino. Le desabroché el pantalón y lo dejé en calzoncillos, los cuales no eran lo suficientemente fuertes para retener su erección que pulsaba rabioso por salir.

Eduardo se pegó a mi espalda y empezó a desabotonar mi camisa con una mano mientras me sobaba el güebo con la otra. Nerio aprovechó de sacarse la camisa y bajarse los interiores. Nerio era básicamente lampiño, pero con un brote de pelos entre los pechos gordos que presentaban unos pezones oscuros que pedían ser lamidos. Pero debajo de su barrigota pelona y blanca había otra cosa que a la que yo quería pegar los labios y la lengua: sendo miembro erecto con unas bolotas colgantes completamente afeitadas. Tampoco tenía vello púbico.

En ese instante supe que esa tarde le iba a dar el culo a Nerio. Él me desnudó de la cintura para abajo mientras Eduardo pegaba su peludo pecho contra mi espalda, me acariciaba el pecho y me sobaba la barriga susurrándome al oído con total convencimiento lo buenote y sabroso que me encontraba. Nerio pegó su panza a la mía y siguió besándome deliciosamente, sólo que ahora mi pene arremetía contra su barriga y en ante la mía presionaba su verga caliente. Por detrás sentí como el güebote que había degustado en el estacionamiento del Galería frotaba contra mis nalgas como pidiendo permiso para entrar.

Me di vuelta y empecé a besar a Eduardo. Rico! Pero su tío le podría dar lecciones. Esta vez fue el miembro del gordo el que empezó a frotar contra mis nalgas mientras que uno de sus brazos me aferraba el pecho y su otra mano me sobaba alternadamente la panza y el güebo. Yo le hice saber lo que quería empujando mi culo hacia atrás y meneándome contra su güebo.

“Sobrinito, si que te conseguiste un coño caliente esta vez!”

“Y mama güebos que da gusto!”

Ahí recordé un asunto que no había terminado y me arrodillé frente a Eduardo.

Si bien de cara tenían los mismos rasgos, de cuerpo Nerio y Eduardo eran opuestos. Por su musculatura, Eduardo sin duda hacía deporte o iba regularmente al gimnasio. Y tenía pelos por todos lados. Lo que tenían en común, por supuesto, eran unos 20 centímetros de verga dura y gruesa que cada uno quería meter en mi cuerpo.  La cabeza del güebo de Nerio era más bien pequeña y puntiaguda, perfecta para meterse en un culito poco transitado como el mío.

Por segunda vez ese día mis labios se abrieron para recibir el voluminoso y aterciopelado glande de Eduardo. Le apliqué todas las técnicas de felación que un negro me había enseñado en Caracas hacía 15 años. Por los gemidos de placer del sobrino, la leccioncita había sido plata bien invertida. A Eduardo le volvía loco que le pasara la punta de la lengua por toda la base del pene. Aproveché de jugar con sus peludas bolas la grandeza de las cuales no había podido apreciar en el carro. Desafortunadamente su glande era demasiado sensible, pero eso no me iba a impedir saborearla de vez en cuando. Sin duda este machito tenía los genitales más perfectos que me había tocado complacer.

Nerio se masturbaba mientras alternaba entre besuquearse con su sobrino y ver como desaparecía la verga de Eduardo en mis cachetes. Naturalmente, a mí me educaron para no ofender a nadie, menos un anfitrión, así que empecé a masturbar con mi mano izquierda a Eduardo y le agarré la verga a su tío para darle también a él una mamadita de las que me enseñó el negro.

Aprovechando que Nerio estaba todo afeitadito como el culo de un bebé decidí lamerle las bolas, más grandes que las mías, pero nada comparables a los bolones del sobrino. La lamida de bolas gustaba tanto a Nerio que empezó a masturbarse, pero como para no acabar, paró la acción y pidió traslado a la habitación.

Yo ya me había hecho una idea de lo que quería disfrutar, así que una vez en el dormitorio, tomé la iniciativa y senté a Eduardo en la cabecera de la cama king size y me puse en cuatro frente a él para seguir mamándole el güebote, dejando mi culo vulnerable a la voluntad de Nerio. Sentí el colchón hundirse con el peso del tío, y segundos mas tarde una de sus manos se posó sobre mi nalga y la apartó. Su güebote, seguramente humedecido con su propia saliva, empezó a restregarse contra el ojo de mi culo. Yo dejé de mamar esperando el momento de gloria. Una punzada de dolor anunció la penetración de la cabeza del güebo de Nerio. Pero algo en mí no quería que se detuviese…

Sentí que empezaba a sacarla y meterla, pero yo estaba muy consciente de que sólo me estaba metiendo parte de su larga verga. Cuando yo ya le empezaba a coger el gustico a la cosa, el coño vino y me lo empujó todo para dentro. Madre! Qué rico! Yo empecé a menearme del gusto y a gemir del placer. Las contadas veces anteriores que me habían dado por el culo, yo había perdido la erección. Pero esta vez era diferente. Eduardo aprovechó para ponerse de espaldas y yo posé mi güebo en sus nalgas peludas y empecé a frotarme contra ellas. Pronto mi líquido pre-seminal puso muy resbaladizo ese culito joven y el placer que me daba era tan intenso como si lo estuviese penetrando.

A Nerio le llegó a su momento: apuró alocadamente su arremetida y en una última clavada alzó la voz y se estremeció vaciando sus bolas dentro de mi culo. Cuando me sacó su acabada verga y se apartó un poco aproveché de colocar mi guëbo entre las nalgas de Eduardo y torpemente perdí unos segundos ensalivándomela y buscando el ojo mismo de su culo. Una vez encontrado empujé para dentro y pronto mi verga se rodeó del calor de las profundidades anales de Eduardo. Empecé a cogerlo, pero no creo habérselo metido una docena de veces cuando sentí ese cosquilleo familiar que anuncia un orgasmo. Me corrí dentro de él y luego me le desplomé encima. Sin duda el peso era mucho para él e hizo que me volteara boca arriba en la cama. Noté que Nerio ya se había puesto tieso de nuevo y se masturbaba. Eduardo se colocó en cuatro encima mío y también se masturbaba. Le hice que se arrodillara al lado de mi cabeza y seguidamente me puse a chuparle la verga.

Nerio se colocó detrás de su sobrino y por la expresión de Eduardo, lo penetró profundamente. Traté de seguir mamándole el güebo a Eduardo, pero era imposible por lo violento de las arremetidas de su tío. Se contentó Eduardo con frotarse el pene contra mi pecho por un rato; pero seguidamente vi cómo se detuvo y un lechazo salió de su pene para dar directo en una de mis tetillas.

Eduardo frotó una y otra vez su verga contra mi cuerpo eyaculando repetidamente como nunca había yo visto. En unos instantes me tenía bañado de leche el pecho, cuello y la barbilla. Yo me pasé la mano por el verguero de semen que me había derramado el chamo hasta que me entró un pánico repentino:

“Muchacho!” dije con una risa nerviosa, “Y ahora cómo hago?”

“Nada! Te puedes bañar aquí!”

“Y le llego de la calle a mi esposa todo bañadito?”

El sobrino puso cara de alarma, pero Nerio tranquilamente buscó una amplia toalla del baño y empezó a limpiarme todo. Ya sería cuestión de evitar acercarme mucho a Elena antes de meterme a la ducha. No es que ella tenga el olfato muy fino, pero no hubiese tenido que ser sabueso para percibir el olor de machos calientes que me dejaron Nerio y su sobrino…

Marcos – Maracaibo / libidinosofrontino@hotmail.com

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Fantasía Osuna

Hola, me llamo Carlos, tengo 23 años, 1,85 mt, 80 kg, con cuerpo bien formado, trabajo y estudio. Hace poco más de 2 años, en el lugar donde trabajo, ingreso en reemplazo del anterior, un veterinario, un oso de lo más apetitoso que e conocido. Pongámosles por nombre Sergio, 1.90 MT., 120 kr., ojos azules, bigote, pelos en todo su pecho y mas halla…, pelo castaño bien claro, un macho que ahora puedo definirlo como un verdadero polarbear, cazado con hijos y unos 45 años.

Mi fantasía comienza así…

Sábado de verano por la mañana…con motivo (o excusa) de realizar un control a mis caballos (animal que me fascina), con Sergio mi compañero de trabajo y veterinario oficial, partimos rumbo al campo, sitio alejado de todo el ruido mundano…

Una vez estando allí, ponemos manos a la obra y nos dedicamos a vacunar, desvasar, etc., a mis caballos tarea esta que implica un esfuerzo físico, y como mi compañero sufre muchísimo el calor decide antes de empezar quitarse la camisa que lleva puesta…Momento en el cual yo creo desfallecer… ver ese cuerpo cubierto de pelos, esa panza, ese macho en esa situación, me llenaba de morbo… acto seguido me recomienda sacarte la mía, cosa que hago sin miramientos…

Iniciada la tarea y producto de la misma, nuestros cuerpos en mas de una vez se rozan… motivando en mi una erección casi instantánea como respuesta a ese roce, a ese olor a hombre…

Concluido el trabajo nos disponemos a marchar, cuando Sergio me increpa – no te parece que deberíamos bañarnos aquí?. Un siiii desesperado se desprende de mi boca, y me ruborizó al instante porque siento que Sergio a notado ya la alegría extrema que esa pregunta me produjo…

Ya en la casa, Sergio me solicita una toalla y acto seguido encara el baño decidido… segundos mas tarde comienzo a escuchar el ruido del agua y para esa altura mi sexo se encontraba acalambrado de tan duro… de repente escucho que Sergio me llama, acudo a la puerta de baño y le pregunto que es lo que necesita, a lo que responde que le gustaría que le enjabone la espalda puesto que el no llega y estaba con un coco de barro, le escucho decir… mi corazón siguió el camino de mi sexo ¡se paro!, infinidad de cosas pasaron por mi cabeza en segundos, y por ultimo me digo a mi mismo –Es ahora o nunca.- armado de valor y como se lo solicitado fuera lo mas normal del mundo, entro y mis palpitaciones llegan 1.000.000 millones, cuando veo a este hombre en toda su plenitud, de espaldas deja ver como al descuido dos nalgas carnosas, no súper carnosas por las cuales rodaba el agua como acariciándoselas, agua que recorría toda la inmensidad de su espalda y de su ser…

Inmóvil, pienso que es la oportunidad que estaba esperando pero no hago nada…

Sergio se da vueltas a medias y me pide que me acerque… a lo que obedezco con el mayor de los agrados… una vez a centímetros de su cuerpo gira totalmente, y lo que siempre me había imaginado luego de mirar su bulto cada vez que podía, aparece ante mis ojos, la visión no podía ser tan perfecta, una pija de unos 18 cm rodeada de venas que parecían estallar en cualquier momento y con una cabeza gorda y morada…

El objeto de mi deseo se encontraba a una distancia irresistible, y por ello tuvo un efecto imán en mi mirada que por mas que intento no puedo aparta… situación que el percibe y me dice – te gusta?- a lo que asiento con la cabeza, acto seguido avanza y me abraza con la fuerza que solo un oso puede generar, a lo que respondo… me mira y me confiesa que hacia ya mucho tiempo que tenia ganas de hacerlo… y me besa. Nuestras lenguas se comienzan a mezclar, y los brazos empiezan a recorrer nuestros cuerpos… se agacha me saca lo poco que me quedaba de ropa y se mete mi miembro en la boca… maravillo es el único adjetivo que le cabe… siento que no puedo mas mi fantasía se hacia realidad, y por un acto involuntario descargo todo mis jugos en su boca carnosa que no para de mamarme…Se incorpora y agarrándome por los hombros me empuja hacia bajo… ya puedo percibir ese olor a bolas transpiradas, y la boca se me hace agua, el guía su aparato a mi cavidad y comienzo a lamerlo como si fuera el mas rico helado del mundo, abro la boca mi me propongo tragármela… comienzo despacio, por la cabeza y trato de metérmela todo lo que puedo, el responde con gemidos y con un leve vaivén que cada vez se hace mas fuerte… sus gemidos son ya ensordecedores y con un – Te acabo- me llena la boca con su leche calentita… .

Continuara…

Si te gusto no dudes en escribirme (prometo contestar a todos) arielhot [arroba] latinmail.com

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Papá oso y yo

Todo empezó cuando yo llevaba a mi sobrina al colegio todas las tardes para hacerles un favor a mi hermano y mi cuñada ya que ellos trabajaban y no podían por cuestión de tiempo. No tardé mucho en conocer a padres y a madres que todos los días llevaban a sus hijos a la escuela, con los que hablaba aunque fuese del tiempo, aunque normalmente los padres me hablaban de cómo estaban las madres de otros niños a lo que yo respondía haciéndome el macho aunque mis ojos ya estaban fijados en un padre que todas las tardes llevaba a sus dos hijos, los dejaba en la puerta y apenas se paraba a hablar como el resto. Era un hombre de unos treinta y pocos, bastante fuerte y grande, afeitado a diario pero se notaba que tenía una barba bastante cerrada y lo que realmente me hacia perder la vista era unos hermosos pelos que le salían por el cuello de la camiseta. Lo observaba continuamente tanto que hasta conocía su coche y como por aquel entonces me dedicaba a repartir publicidad por los buzones no tardé en localizar su casa. Una tarde en el colegio lo miraba haciendo correr mi imaginación y de pronto uno de sus niños cruzó la calle sin mirar con la mala suerte que pasaba un coche en ese momento,
suerte que yo que como no dejaba de mirar me di cuenta y de seguida pude agarrar al pequeño y evitar un susto. El padre malhumorado corrió para reñirle al niño y de forma escueta me dio las gracias. A partir de ese instante comenzamos a saludarnos y además del hola siempre había una sonrisa, (para nada sospechosa). Mis fantasías iban cada vez mas lejos me lo imaginaba desnudo con un torso con una pelambrera negra y espesa y un miembro enorme acorde al tamaño de su cuerpo. Un buen día repartiendo publicidad en su calle como de costumbre en su buzón perdía más tiempo e incluso hacia ruido para ver si salía, pues ese día sucedió; se abrió la puerta y apareció él. Me saludó y yo a él aunque algo nervioso mis ojos se me iban al cuello del polo al que le faltaban dos botones por abrochar, ese triángulo negro de pelos debajo de su garganta que no podía dejar de mirar. Muy educadamente me volvió a dar las gracias por lo de su hijo y me invitó a entrar a lo que yo lógicamente no me negué aunque no sabia muy bien controlar mi nerviosismo que espero que él no notase. En
primer lugar me presenté y el me dijo que se llamaba Francisco y me preguntó si quería tomar algo. Yo no sabía ni que hacer pero tenía que decir que sí, así que le dije que tomaría un refresco, me invitó a sentarme en el sofá, vino y puso un par de refrescos en la mesa de café junto al sofá. En ese momento se dio cuenta que llevaba el polo con unas manchas enormes, se
disculpo y me pidió que me quedara sentado que él iría a cambiarse. Quedé sentado esperando un momento ya que de seguida volvió con el torso desnudo mientras se ponía una camiseta limpia. Fue solo un instante pero suficiente
para ver su pecho peludo casi igual que lo había imaginado aunque con alguna cana  que otra cosa quedé extrañado dado que solo tenía treinta y  pocos. Comenzamos ha hablar del colegio y de lo sucedido con su hijo, yo estaba cada vez más nervioso y a la vez excitado lo que me hacia ser cada vez mas indiscreto con las miradas. Aprovechaba cada vez que me acomodaba  para estar más cerca de él. Intentaba que nuestros antebrazos estuvieran en contacto mientras con los ojos me lo comía entero, cosa que él se daba cuenta y apartaba el brazo. Sus miradas empezaban a ser sospechosa y en mi
cabeza había un montón de dudas, mi silencio denotaba mi nerviosismo así que opté por alejar mi brazo y no hacer algo que tuviera que arrepentirme. Fue entonces cuando él sin previo aviso me cogió la mano y mirándome directamente a los ojos me preguntó: ¿Que es lo que quieres? Mis nervios estaban a   reventar  no sabia que decir, menos mal que tomo la iniciativa y
me besó en la boca, fue ahí cuando me olvidé de mis nervios y directamente mi mano se fue a su pecho, quería sentir esa mata de pelos que le cubría su pecho musculoso aunque fuese por encima de la camiseta. Francisco enseguida
se quito la camiseta y me puso el trabajo más fácil, dejando a la vista una inmensa pelambrera de pelos negros y algún que otro que se acercaban al gris. Continuó besándome como un loco, metía su lengua en mi boca y apenas
me dejaba respirar. Fue ahí cuando fui a quitarme mi camiseta y él me detuvo diciendo:

-Vamos a mi habitación que hoy estoy solo y nadie nos podrá molestar.

Le seguí hasta la habitación y una vez allí me empecé a quitar la ropa quedándome en calzoncillos que por cierto no podían disimular el gran bulto que había debajo dado que estaba muy cachondo, él hizo lo mismo. Yo le observaba  y miraba su calzoncillo a punto de estallar, era un bulto muy grande, yo quería  tenerlo en mi boca y sin darle tiempo a más me arrodillé
y empecé a chupar su calzoncillo que enseguida se quito para meterme su rabo en la boca. Una polla enorme y eso que estaba semierecta , su pubis era tan peludo como el resto de su cuerpo, no tardó en alcanzar su firmeza máxima dentro de mi boca, con una  mano iba bajándole el prepucio mientras con la otra le acariciaba su pecho lleno de vello rizado y mi boca le  saboreaba todo el nardo. Él empujaba y un par de veces tuve que sacármela de la boca para alternar con mi lengua, era un pene enorme y disfrutaba frotando mis labios con el borde de su capullo. Tuvo que pedirme lo dejara, así que levanté mi cabeza y comencé a besarlo, Francisco retiro su boca y comenzó a besarme mis pezones que aunque no tanto como los suyos, son bastante peludos. Fue bajando rápidamente y agachándose hasta arrancarme el calzoncillo y coger mi nabo que no dudó en metérselo en la boca, cosa que me extrañó ya que creía que apenas tendría experiencia con hombres,  empezó a
chupármela como un experto aunque poco rato ya que me tiró a la cama y se abalanzó sobre mi como un oso salvaje  con un inmenso y tupido montón de pelos que lo cubría. Empezó besándome pero poco a poco con su boca fue siguiendo la trayectoria de los pelos de mi pecho dirección a mi polla la cual solo lamió y empezó a comerse mis huevos aunque Francisco no era eso lo que quería en ese momento. Me levantó las piernas y alcanzó con su lengua mi culo y comenzó a lamerlo provocando en mí un enorme placer al rozarme con ese mentón áspero debido a su barba de no haberse afeitado esa mañana. Poco a poco empezaba a meterme sus dedos gordos como la polla de cualquier jovenzuelo nada comparable a la suya una polla que era  gorda y digna de un oso tan fuerte como era este. Mi culo cada vez estaba mas relajado y
finalmente consiguió su propósito; me metió su enorme tranca sin que yo apenas sintiese  molestia alguna, empezó a moverse y ahí fue cuando grité de dolor y le pedí que parase, muy obediente  se disculpó y se dispuso a sacarla a lo que le paré y le dije que la dejase dentro para que mi esfínter se acostumbrase a su rabo. Nos mirábamos con cara de placer mientras
acariciaba su pecho lobo y observaba las gotas de sudor que caían por su frente pidiéndole entonces que continuase. Tal vez no fue suficiente tiempo porque todavía me dolía pero era mucho placer el que sentía por lo que me daba igual el dolor que en unas cuantas sacudidas se calmó ayudado del placer de gozar al ser penetrado por ese hombre tan macho al que no podía dejar de admirar su fornido pecho osuno. No quería que esa satisfacción acabase nunca pero Francisco estaba a punto de correrse y prefirió sacar su pene poco a poco para alargar un poco mas el momento. Hacia calor y el sudor
nos envolvía y teníamos que recuperar la respiración que era bastante agitada después de la follada que me había metido. Tumbados magreándonos fue cuando ese hombre con esa espesa pelambrera se tumbó boca abajo y me pidió que lo penetrara, quería sentirme dentro de él como yo lo había hecho antes. Mi verga  estaba destrempada  por lo que comencé a pajearme mientras humedecía su agujero que estaba a la vista ya que el con sus manos separaba sus nalgas, ya con mi miembro preparado abrí su ano peludo para meterle mi instrumento que entro sin problemas aunque por el aullido de mi compañero tuvo que hacerle daño, le pregunte que si seguía a lo que me contesto que no parase y así lo hice le metí la polla hasta dentro, le aplasté mis pelotas contra su culo, él separó sus piernas facilitando la penetración. Observaba su espalda  musculada escuchando sus gemidos de placer, pero estaba deseando que se pusiese a cuatro patas para poder acariciar su torso de macho así que se lo ordene el cual obedeció sin rechistar. Me estaba follando al gran oso que llevaba meses observando como llevaba a sus crías al colegio. Mi mano no paraba de frotar su pecho excitado al tener tanto pelo entre mis dedos.

No me quedaba mucho así que la saque, le di la vuelta y le comencé a comer la polla  que ya estaba casi muerta, mientras yo intentaba no tocarme la mía para así poder esperar y corrernos juntos cosa que no conseguí así que sin más, retorciéndome de placer me corrí en su tripa peluda, pocas gotas le llegaron a tocar ya que no guardaba mucho semen en mis huevos pero Francisco al verme se excito todavía más. Yo me tumbé a su lado y le pedí que hiciese lo mismo pues a mi una buena
corrida encima me encanta y esta no tardaría; un gemido que se escuchó por toda la casa me avisó de que empezaría a escupir, y así fue escupió  tal cantidad de semen que me lleno todo mi pecho al tiempo que yo lo extendía por mi  torso velludo.  Quedamos en la cama un buen rato mientras comentábamos lo bueno que había sido y yo que no me quise quedar con la duda le pregunté si era la primera vez que lo hacia con un hombre. A lo que me respondió que no pero que  desde que se había casado no había querido volver a probar. Tanto tiempo sin hacerlo le había hecho olvidar lo placentero que
era, así que era tarea mía hacerle recordar.

Espero que os haya gustado para cualquier cosa me tenéis en:
bcn-noi25@hotmail.com

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Osos

mi historia comienza un poco rara ya que fue con mi cuñado un chubby q desde comienzo me calentaba demasiado pero jamas le dije nada y de parte de el no habia ninguna actitud sospechosa y supuestamente no habia muy buena onda entre los dos  fue algo realmente insesperado aqui comienza todo.
un dia estaba en casa medio aburrido ssin salir  era de esos dias que  como a cualquiera le vendria bien acostarse con alguien . esa tarde pasaba por su casa y el venia de jugar futbol con sus amigos  lo encontre  y le pregunte por mi hermana  y me dijo que se habia  ido de viaje y volveria al otro dia . entre charla me dijo q estaba medio dolorido y que necesitaba descansar un poco , entonces me ivito a pasar comenzamos a charlar en la cocina y  me dijo que tomaria un baño para relajarse un poco estaba tomando un jugo cuando de repente se saco su camiseta y dejo ver su panza peluda con unos pezones rosados que me moria de gana de tenerlo en mi boca. y el me dijo que si queria que lo espere  y le dije que bueno.
con mi pija parada estaba muy nervioso mientras sentia que se se estaba bañando con un placer especial como relajandose . hasta que me llamo y me dijo que si queria ver television en su habitacion hasta que se desocupase. y yo fui.
entonces cuando salio salio desnudo con una toalla que le marcaba su hermosa pija  al costado yo mucho no queria mirar aunque mis ganas fueron mas fuertes entonces comenzo a secarse despacio y me miraba entonces fue hasta su cajon y saco un slip y me pregunto que color se podria poner y saco uno gris y uno rojo y a mi me gustaba el rojo.
entonces se acosto en la cama y me pidio si sabia hacerle masajes en las piernas porq depues del partido necesitaba estirar yo no sabia que contestarle aunque mis gana estaban a mil. y le respondi que bueno que iba a ver se acosto boca abajo y comence a hacerlo tocando suavemente sus piernas peludas y se quejaba de placer y subi hasta su espalda y el estaba super relajado.. luego de un buen rato de pasarle mis manos por su cuerpo me dijo que me  ponga comodo y que me saque el pantalon para poder estar mas comodo .
entonces lo hice y me pidio que le hechara aceite en su parte de adelante  yo sutilmente le puse cuando vi su pija que explotaba ese slip rojo pidiendo salir entonces entre masajes y masajes me saco la remera y me pidio que acariciase su polla que estaba parada y colorada era gruesa , no tan larga pero deliciosa entonces me desnude y  comenzamos a besarnos y a tocarnos me pidio que le chupase la polla y ni lenta ni perezosa lo hice comenzamos a cojer desenfrenadamente me lamio mi cola como un poseido  y me hecho 3 polvos uno en la cama otro en el baño y despues en la pileta  dsde ese momento hasta el dia de hoy lo hacemos a escondidas y me encanta hacerlo con el

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