Tormentoso recuerdo
Wednesday, January 31st, 2007Esto que les voy a contar es verÃdico, y lógicamente en la historia omitiré mi nombre y el de los involucrados ya que si bien creo nunca van a leer esto uno nunca sabe.
Siempre he tenido una gran predilección por los hombres gordos, siempre que veo uno, no puedo dejar de mirarlo, aunque sea disimuladamente, y fantaseo con lo que puedo hacer con el en la intimidad. Yo también soy gordo y mi familia, especialmente mi mamá, anda siempre insistiendo en que debo de bajar de peso. Nadie sabe mi condición de bisexual, y nunca habÃa tenido la oportunidad de estar con un hombre como a mi me gustan cuando sucedió lo siguiente.
Ingrese a la universidad a la facultad de derecho, y en el comienzo de clases, hice muy buenos amigos y amigas, no esta por demás decir, que mi forma de ser es amigable y que no se me nota para nada que también me gustan los hombres (gordos, aclaro, ya que los delgados, esbeltos, musculosos, etc., no me llaman para nada la atención).
Bueno, como iba contando, hice buenos amigos y amigas, pero entre ellos estaba un compañero de clases, que podrÃa decirse era el gordo ideal para cualquier fantasÃa que pudiera tener cualquiera de nosotros, yo no podÃa creer que pudiera existir un ser tan bello en este mundo, aunque lo podÃa ver con mis propios ojos siempre incrédulos al maravilloso espectáculo de su persona; era un sueño; gordo en el sentido de la palabra, era el dueño de unos gruesos par de piernas y brazos, su tórax completamente relleno, una cara simpática de hombre-niño, unas manos regordetas que hacÃan delirar, su piel morena, su pelo colocho de color negro. El aroma que emanaba de su cuerpo, era algo exquisito al sentido del olfato, con el cual yo me embriagaba. El solo verlo era emerger a una realidad paralela, era sentirse uno un ser infalible en este ingrato mundo.
Yo quede tremendamente emocionado al conocerlo y enseguida nos hicimos muy buenos amigos, ya que hubo entre nosotros una quÃmica increÃble, que podÃamos charlar durante horas y horas o simplemente estar juntos y no sentÃamos el tiempo.
Pasaron los años en la universidad; compartimos grandes momentos como amigos, pero hasta allÃ. En todo ese tiempo que paso, yo no era capaz de dejar de pensar en él; y todos esos años vivÃ, imaginando que cosas no muy santas pasaban entre el y yo, casi a diario me hacia unas pajas de antologÃa a su salud, pensando en el como único objeto de mi placer.
Sucedió entonces, que antes de terminar la universidad, él se hizo novio de una amiga en común, y la embarazó, casándose posteriormente con ella.
Yo desde el momento que él se casó, perdà completamente toda esperanza de estrenarme sexualmente con un hombre, ya que querÃa hacerlo con él, aunque realmente mis esperanzas fueron siempre muy remotas, puesto que no sabÃa si a él le gustaba también la cosa entre hombres, y si le gustaban los gordos; yo nunca habÃa podido encontrar a un gordo con el que poder saciar mis instintos carnales, y se me hace difÃcil poder llegar a hacerlo ya que no quiero que la gente sepa que me gustan y por lo tanto no he tenido la oportunidad de conocer a gente gay, y ademas donde vivo, aunque seguramente hay, no se donde poder localizar a alguien asÃ; a pesar de todo lo anterior, con mi amigo, yo siempre habÃa tenido una pequeña luz de esperanza, ya que cuando entablábamos algunas conversaciones o cuando estábamos juntos, hubieron rozones de manos, de piernas, abrazos, cosas que me ponÃan muy caliente y me imaginaba que a él también; incluso una vez cuando estábamos en un restaurante el me agarró las manos entre las suyas por mucho tiempo y sin razón alguna, pero yo como siempre inútil a mas no poder, hacia como si eso fuera lo mas normal y no intentaba nada mas.
En fin, nació el hijo de mi amigo, y por la amistad que me unÃa con el y con su esposa, me pidieron que lo apadrinara, y asà lo hice, convirtiéndome en su compadre.
Cerramos por fin nuestras carreras y decidimos estudiar juntos para sustentar el último examen para graduarnos. Nosotros residimos en el interior del paÃs, y estudiamos también en el interior, y resulta que un dÃa de tantos se anuncio en la universidad que se iba a impartir un curso en el campus central de la universidad de la Capital, para quienes pensaban sustentar el examen final de la carrera y nos inscribimos los dos, también lo hizo su esposa y otros amigos. Las clases eran los fines de semana casi todo el dÃa y lógicamente tenÃamos que viajar todos los fines de semana.
Unos dÃas antes a un fin de semana, me comento que ese fin de semana próximo, su esposa no iba a poder viajar con el, ya que tenia unos compromisos, y que si no querÃa yo que viajáramos juntos. Yo le dije que me encantarÃa, pero como a mi no me gusta madrugar, yo viajaba un dÃa antes y me quedaba en casa de mis abuelos que viven en la ciudad capital, y asà al otro dÃa, sin mayores carreras ni sacrificios, podÃa llegar temprano a la universidad para recibir las clases, y que si el querÃa podÃa viajar conmigo un dÃa antes y quedarse en casa de mis abuelos. El me dijo que estaba bien y entonces asà quedamos de acuerdo.
Viajamos un viernes, y a eso de las siete de la noche llegamos a casa de mis abuelos; esta tiene tres dormitorios, y precisamente el dÃa que llegamos estaba de visita un mi tÃo con su esposa, por lo que me dijeron que Ãbamos a tener que dormir juntos en el mismo cuarto mi amigo y yo. En ese momento por poco brinco y pego un grito de la alegrÃa, pero logre dominarme. Como si nada pasase y sin mayor afectación, le dije a mi amigo lo que me habÃan dicho y le dije que me acompañara para enseñarle el dormitorio donde nos quedarÃamos y dejar nuestras cosas. Entramos, dejamos nuestras maletas en una mesa, y sacamos nuestros libros; nos recostamos un rato en la cama, repasando un poco lo que Ãbamos a ver al otro dÃa en la universidad; yo con disimulo, miraba al hermoso ejemplar que tenia a escasos centÃmetros de mi, apenas podÃa contener las ganas que tenia de abrazarlo y dar rienda suelta a mi lujuria, viendo ese regordete cuerpo allà reposando cerca de mi.
No paso mucho tiempo cuando nos llamaron para la cena, la cual estuvo muy amena, y luego de comer y charlar, dimos las buenas noches y nos fuimos a dormir.
Ya en el dormitorio le pregunte, si querÃa que bajáramos el colchón de la cama, para dormir mas cómodos (de lo emocionado que estaba ya no sabia lo que hacia o decÃa), arrepintiéndome inmediatamente de haberle propuesto semejante cosa, pero afortunadamente el me contesto que no. Yo me quite el pantalón, el hizo lo mismo, nos metimos a la cama solo con playera y calzoncillo; yo por poco me desmayo al verlo en paños menores. Apagamos la luz.
Yo no era capaz de cerrar los ojos; pasaron como quince minutos y el empezó a roncar durmiendo profundamente; yo pase como tres horas torturando mi imaginación para idear algo para tirármelo, pero no se me ocurrÃa nada; sabia que ese era el momento, era todo o nada, no habÃa mañana, era una oportunidad única; también me detenÃa el hecho de que yo no sabia si el tolerarÃa lo que yo pensaba hacer y que reacción podrÃa el tener ante esa situación.
HabÃan pasado ya como cuatro horas, cuando me armé de valor y sin importarme las consecuencias, sin importarme que podrÃa pasar, sin importarme estar en casa de mis abuelos que son profundamente religiosos, lo abracé; al sentir la sensación de ese cuerpo de ensueño junto al mÃo, sentà que perdÃa la razón y apenas logre permanecer consciente; comencé a deslizar mi mano por todo su cuerpo, la metà luego entre sus calzoncillos y agarré su miembro. En ese momento cesaron los ronquidos y todo quedó en silencio absoluto.
Por un momento me encomendé a todos los santos, pensé que se iba a levantar y armar un escándalo; pero lo que sucedió fue que se pegó totalmente a mi; yo lo abrasé duro y sentÃa que me habÃa muerto y que estaba en el cielo, ya que comencé a tocar todo su regordete cuerpo, lo que me hacia delirar, era una delicia.
Como no opuso resistencia, sintiendo que me iba a volver loco, bajé su calzoncillo, yo me bajé el calzoncillo, tome con mi mano sus suaves caderas y trate de penetrarlo sin mas ni mas. El daba culazos de desesperación hacia mi, para que lo penetrara de una vez, pero mi pene no entraba en su cerrado agujero.
Indiscutiblemente era la primera vez para los dos (asà lo creo yo), y no lo hacÃamos bien, pero como lo disfrutábamos. Después de intentarlo una y otra vez, sin poder concretarlo, posiblemente por la inmensa pasión que nos embargaba; el se puso boca arriba y asà desnudo como estaba yo me coloque encima de el y comencé a acariciarlo y a besarlo por todos lados siempre pegándome bien a el.
El gemÃa y resoplaba, estaba verdaderamente gozando aquel momento, y el gozo que el sentÃa amplificaba diez mil veces el mÃo; yo a veces le tapaba la boca para que no siguiera gimiendo, pues a la par estaba el cuarto de mis abuelos y podrÃan oÃr aquello.
Estuve aproximadamente dos horas gozándome a mi compadre, cuando exhausto y aun si acabar, me recosté a su lado y comencé a dormitar. No habÃan pasado cinco minutos, cuando él se pega a mi, me agarra el pene con la mano, con la otra busca el agujero de mi culo y acomoda su pene en el mismo; me dió dos empujones con los cuales sentà un dolor intenso, que no podÃa resistir, estuve a punto de pegar un grito, por el movimiento que hacia chuleándome, la cama empezó a rechinar, yo estaba a punto de zafarme puesto que el dolor que experimentaba era inmenso, cuando se oyó que habrÃan la puerta del cuarto de al lado; estábamos tapados con las cobijas, y solo nos dio tiempo a quedarnos quietos, cuando sin mayor aviso entra mi abuela a decirnos que ya era hora de levantarse, después ella salió como si nada.
El saco su pene de mi culo, con lo cual sentà un gran alivio, dado el dolor que sentÃa, y sin mas le dije que me iba a bañar yo primero y que después él podria hacerlo.
Siguió el dÃa normal como si nada hubiera pasado. Fuimos a las clases, platicamos, seguimos nuestra amistad como siempre, y nunca mencionamos lo que habÃa pasado.
Pasaron los meses, y el como al principio de su matrimonio tuvo muchos problemas, terminó divorciándose de su mujer, a la que verdaderamente querÃa.
Hasta este momento, jamás hablamos de lo sucedido, a pesar de que seguimos siendo grandes amigos, a veces yo he tratado de armarme de valor para sacarle el tema, pero no se como hacerlo, y además no me atrevo, ya que siempre habla cosas no muy buenas de los hombres a los que les gustan los hombres, esto con el propósito de darse el tono de gran macho, pero hace que no me atreva a decirle nada y que no me atreva a volver a intentar nada con el.
En lo que a mi concierne por el momento, pienso retener el tormentoso recuerdo de lo que pasó, eternamente, digo tormentoso porque cada vez que me acuerdo quisiera volverlo a hacer y me desespera porque no se como volver a hacerlo, y aunque no pude cogérmelo como dios manda fue algo que disfrute al máximo.
No se si algún dÃa llegaremos a hablar de lo que paso, pero considero que a él le gusta la cosa entre hombres, aunque no estoy seguro, pudo haber sido suerte por mi parte, no se. Quisiera que los que lean esto, y asà lo deseen, me escriban lo que piensan, y que debo hacer. Quisiera conocer a alguien gordito, que este necesitado de compañÃa, amistad o algo mas, que es como yo me encuentro ahora. Y si no pues solo sus comentarios y consejos de cómo me puedo ligar a alguien ya que estoy muy solo. Vivo en un paÃs en donde casi no se ven osos, pero tal vez hay alguno por allà para mi, yo soy de Guatemala. A los que quieran comunicarse conmigo mi e-mail es oram_74@yahoo.com.mx
Pueden escribirme y llamarme Yoghi, ya que es como me dicen algunos amigos. Adiós y procurare inventar algunas historias para seguir en contacto. Por ultimo quiero que sepan que a veces tardo mucho en ver mi e-mail, pero siempre lo miro y seguro les mando contestación. Adiós.
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