Mi novio me exhibía con sus amigos

noviembre 27th, 2014

Recuerdo ahora con mucho morbo las increíbles aventuras que me hacia pasar mi novio en la década de los 90’s, cursaba yo entones la universidad UVM SAN RAFAEL y mi galán al cual llamare Jorge era un caliente de marca, no se cómo lograba convencerme de que hiciera realidad todas sus fantasías, yo era, como en la actualidad, bastante nalgona y de aureolas notablemente grandes ( circunstancias que volvían loco a Jorge ) planeado y de mutuo acuerdo en una ocasión en casa de un amigo suyo fingió que de manera accidental tiraba una bebida sobre mi, de manera que me propuso echar en la lavadora mi vestido, yo tenía que negarme de manera muy coqueta y juguetona pero tenia que terminar por acceder, el caso es que me hizo encontrarme en ropa interior ( calzón y bra con copas de encaje en color blanco ) y permanecer en la sala con el y su amigo conversando y bebiendo mientras él no dejaba de toquetearme y hacer comentarios alusivos a mi cuerpo el cual su amigo podía disfrutar a detalle, otra ocasión daba una fiesta en su casa y acordamos que yo me encontraría en una habitación planchando un vestido en ropa interior con la puerta abierta de manera que cualquiera al pasar por el corredor pudiera verme en tanga de hilo y bra de media copa y así me tenía por horas! Le encantaba que tooodos sus amigos me conocieran todita! situación que por supuesto no me hacia nada popular entre las novias de estos, otra ocasión y después del triunfo que fue convencer a mis padres viajamos a Cancún acompañados de tres de sus amigos, el caso es que me hizo usar sólo la parte de abajo del bikini en la playa y sus amigos uno a uno fueron llegando a donde nos encontrábamos, me quería morir de la pena pero al mismo tiempo me resultaba agradable excitante la situación, ya me habían visto antes en ropa interior pero ahora mostraba descaradamente mis senos !! claro las erecciones debajo de sus tangas no se hicieron esperar y mucho menos disimular, se les marcaba tooodo y Jorge decía, convirtiendo todo en un juego bastante peligroso, – mira lo que hiciste – a la vez que reía y sus amigos miraban descaradamente mis tetas, luego les hacia comentarios acerca de sí notaban como tenía un pezón ligeramente más grande que el otro lo que motivaba pudieran mirarlos aún más descaradamente y después entre juego y juego y al calor de las cervezas y elevada temperatura del lugar los retaba a que no se atrevían a tocármelas y así uno a uno fueron tocándome primero con suavidad y vergüenza y pasando después a apretarlas cual pelotitas de goma, Jorge a cada rato se retiraba por cualquier pretexto dejándome a merced de sus amigos los cuales estaban fascinados con el espectáculo que ofrecía y una de las veces que regresó les dijo – ya no se hagan se mueren por chupárselas así que por mi no hay fijón – y primero uno y después dos a la vez los tenía uno en cada teta succionando como si algo les fuera a salir, la situación claro que me tenía a mil!!! Por si fuera poco Jorge llevaba una cámara Polaroid ( de las que te daban la foto ) y tomaba fotografías del grupo ( yo en topless ) y se las obsequiaba a sus amigos así que a la fecha ellos, donde quiera que estén tienen fotos mías mostrando mis pechos.

Esto sería todo por esta ocasión pero próximamente les relatare más de las innumerables anécdotas de aquellos tiempos

Su amiga. REBECCA

Una fantasía que llevó a otra

noviembre 26th, 2014

Cualquier comentario, aporte u opinión giodotcom@hotmail.com

Hola lectores, les cuento una gran historia de fantasías que se hacen realidad.

Cuando esto ocurrió, yo tenía 23 años y mi novia 21. No somos modelos de revista, ni nada parecido, pero ambos somos altos, yo mido 1.86 y ella 1.80, yo soy a parte algo delgado pero no les miento y les digo que se me nota un poco una barriguita por culpa de unos meses de no hacer deporte. ella, que a su altura le hace merecimiento, pues sus largas y esbeltas piernas y su cuello elegante le dan un aspecto de persona importante, sus atributos, algo envidiables, pues unos senos que con ciertos escotes piden a gritos saltar fuera de la ropa, y su cola, que todo pantalón quisiera verse en ella.
Siempre le había hablado a mi novia, Cynthia, que fantaseaba con grabarla mientras ella se masturbaba, ver como se daba placer mientras me miraba y yo contenía mis ganas por devorarla, al principio se negó rotundamente, pero a medida que nos conocíamos y el sexo se hacía cada vez mejor, ella empezó a convencerse que aquello podía ser realmente excitante.
En cierta ocasión, tuvimos la fortuna de tomar nuestras vacaciones en un hotel con todas las comodidades posibles, bar abierto toda la noche, cocteles gratis, una habitación para los dos solos, sin nadie conocido a millas alrededor, todo un paraíso para nuestra lujuria. Una de aquellas noches, nos encontrábamos bailando, algo pasados de tono, para aliviar un poco el calor que sentimos, fui por algo de beber para ambos, cuando regresé una mujer le hablaba al oído a mi novia, no sé que le habrá dicho, pero ambas rieron tímidamente, la noche seguía su curso, con cada canción que bailaba con Cynthia las ganas de meternos en la cama se acrecentaban, de vez en cuando veía como la mujer de antes miraba con gusto a mi novia, era una mujer no tan alta como ella, de senos pequeños pero firmes, morena, con un pequeño vestido que cuando caminaba dejaba ver un poco su sexi ropa interior negra en hilo y algo de sus firmes nalgas. Al ver como la miraba, me sentí algo incómodo, hasta puede que haya llegado a sentir celos!. Luego de ir al baño, las encontré bailando, mi novia le daba la espalda y tenía cara de no darse cuenta lo que sucedía, mientras que aquella mujer la miraba y bailaba con deseo hacia Cynthia, cuando me vio, su asustó un poco y se alejó de ella, Cynthia me miró, se acercó y me dijo al oído que ya era hora de continuar la fiesta a solas y que me tenía una sorpresa. Mientras subíamos en el ascensor a nuestra habitación, la besé y le hice sentir lo duro y grande que estaba mi pene, frotándoselo contra su muslo, quería arrancarle la ropa. Al llegar a la habitación, me dijo que entrara al baño, y que no saliera hasta que ella me lo dijera. A penas habrán pasado unos pocos minutos, pero para mi fue una eternidad, estaba tan ganoso, se notaba por encima de mi pantalón. Cuando escuché la orden de salir no demoré ni un segundo, pero quedé boquiabierto al ver a mi novia desnuda, con las luces encendidas con las piernas muy abiertas y su intimidad apuntando hacia una cámara que estaba puesta en su trípode al frente de la cama.
“grábame si quieres, y si puedes”. Tenía razón, no sabía si correr a encender la cámara o saltar sobre ella, desde la puerta del baño notaba como sus fluidos, descendían por su sexo hacia sus nalgas y empapaban las sábanas. Al fin me contuve y fui a prender la cámara, ella me miraba a través del lente y gemía como nunca la había escuchado mientras consentía su clítoris e introducía dos o tres dedos en su sexo. Se revolcaba una y otra vez, cambiaba de ritmo, rápido, despacio, cerraba los ojos, los giraba con placer, seguía gimiendo, sus manos se empapaban, pero nunca dejó esa sonrisa perversa, porque sabía que si quería terminar mi fantasía, debía dejar que ella gozara en solitario. Al cabo de un rato, yo, desde el otro lado de la cámara, también lo empecé a disfrutar, la arranqué del trípode y me acerqué a sus senos, a su cara, a sus dedos empapados mientras entraban y salían y giraban por su vagina. De repente, empecé a imaginar a aquella mujer del bar, hablándole al oído a mi novia, seduciéndola, besándole el oído, al principio estaba totalmente desconcertado, me concentré en el placer de Cynthia y mientras ella se masturbaba, yo con la mano que aún tenía libre saqué mi pene, muy erecto, con una gota de semen en la punta para hacer lo mismo, eso pareció excitarla más, se volteó, se masturbaba boca abajo, levantando el culito como si quisiera que se lo metiera sin miramientos, se puso en cuatro, seguía tocándose, esta vez nunca cambio el ritmo, lo hacía rápido y con los cuatro dedos, acariciando su clítoris y de cuando en cuando metiendo dos dedos, su cara lo decía todo, sus mejillas estaban rojas, su frente sudorosa, sus ojos muy cerrados, y de su boca salían gemidos naturales, tan reales, pero tan fuertes, que sabía que pronto sería el gran final. Cuando terminó, dejo escapar un grito sordo, con sus manos apretó la almohada y cayó rendida boca abajo. Me dijo, casi sin aliento, que me viniera en donde quisiera, pues pese a no dejar de grabarlo todo, aún tenía mi pene duro, en mi otra mano, ella se ofreció a grabar, y así fue, me masturbé hasta terminar en sus senos, aunque algunas gotas terminaron por caerle en la boca y las mejillas enrojecidas por la acción.

Al volver a la ciudad, un día mientras desayunaba con ella, recordé tan dulce fantasía cumplida cuando de repente recordé aquella rara aparición de otra mujer mientras mi novia se tocaba, como confío totalmente en ella, se lo conté, ella sólo se rio y me preguntó si es que yo quería hacer un trío, a lo que muy dudosamente dije que no, continuamos desayunando y ahí quedó el tema, pero yo pensaba en que ahora me excitaba mucho el recuerdo de aquella aparición, cosa que pensé que le molestaría a Cynthia que le contara, pero al hacerlo, ella solo se interesó con cierto morbo y curiosidad, al terminar la charla, concluimos que tenía una nueva fantasía, y era verla a ella teniendo sexo lésbico, mientras yo miraba sin ser participe de tal relación, ella se echó a reír por segunda vez terminamos la conversación.
Meses más tarde, en un día de san Valentín, que por cierto es muy cercano a mi cumpleaños, salí de la oficina muy cansado, esperando a llegar a casa de mi novia, acostarme y ver una película para descansar toda la noche, pero Cynthia tenía otros planes. Pues al entrar a la casa, muy visible había colocado un letrero que decía, “SIGUE LAS PISTAS!!”, en ese momento miré al piso y encontré un brasier que reconocía perfectamente, al parecer, los grandiosos senos de mi novia esperaban por mi, en algún lugar de la casa, seguí buscando prendas interiores, hasta que encontré unas bragas negras, de encajes y muy transparente que nunca había visto en mi vida, “son nuevas” pensé con gusto, y seguí buscando pistas, que al parecer, me conducirían a nuestro dormitorio. No sabía qué más podría encontrar, hasta que encontré otro brasier que tampoco conocía, cosa que me resultó muy extraño causándome más ganas de encontrar mi destino final. Al llegar al dormitorio, encontré las panties que más me gustan y me excitan de mi novia en la perilla de la puerta y una nota que decía “ENTRA DESPACIO, PRENDE LA LUZ Y QUÉDATE ALLÍ”
Al seguir sus instrucciones, no podía creer lo que veía, dos mujeres, desnudas, se besaban en mi cama. A Cynthia la reconocí rápidamente, su cuerpo es verdaderamente único, y lo he recorrido tantas veces con mis dedos, mis labios y mi lengua, que lo supe en un segundo, el otro cuerpo me causaba curiosidad, ya que sólo podía ver un gran par de nalgas trigueñas y muy bien tonificadas, una hermosa cintura y un cabello negro que cubría el resto de su espalda.
Las manos de Cynthia iban y venían por el cabello, por la espalda, por las nalgas y la entrepierna de esa misteriosa mujer, aunque no podía ver casi nada, estaba seguro que ambas lo disfrutaban, por la manera en que se besaban. Quise seguir hacia ellas, pero un vidrio que Cynthia, muy hábilmente colocó, se encargó de prohibírmelo, así que sólo podía sentarme a mirar, mientras mi cuerpo pedía a gritos a mi novia encima de mí.
De pronto, la mujer desconocida volteó la cara para mirarme, yo impresionado la reconocí, aquella hermosa chica del bar en el hotel, que no dejaba en paz a mi novia, mi excitación fue incrementándose, en ese momento, se giraron de tal manera que desde el punto donde me encontraba podía verlo todo. Primero se abrazaron fuertemente buscaron sus bocas y mutuamente llevaron sus manos con delicadeza a los sexos de su compañera. Continuaron con los besos, se acariciaron mutuamente los senos, los de ella, algo pequeños, pero con un bronceado perfecto y un pezón pequeño y muy bien ubicado, que adornaba perfectamente esos hermosos y pequeños senos. Poco a poco se les notaba mas y más excitadas, aquella mujer besaba, mordía y acariciaba los senos de mi novia, mientras ella, pícaramente me miraba, sus ojos eran dagas de placer, nunca, o mas bien, muy pocas veces me quitó la mirada de encima, así que como pueden imaginar, yo estaba cada segundo más y más excitado.
Empezaron a masturbarse mutuamente, acostadas boca arriba y las piernas muy abiertas, cada una consentía tan apasionada y tan excitantemente el sexo de la otra, que parecían estar llegando rápidamente al clímax, supe que Cynthia tuvo un orgasmo, porque apretó fuertemente la almohada, como era su costumbre.
Aquella mujer también supo que podría disfrutar del placer que Cynthia le podría proporcionar mientras se recuperaba de su primera venida, que se apresuró a arrodillarse, poniéndole los muslos a lado y lado del rostro, y su sexo en su cara, se miraron mutuamente y Cynthia comenzó a lamer su clítoris, inmediatamente la mujer comenzó a gemir, se acariciaba los senos tan fuertemente que se marcaban sus dedos en aquella bronceada piel, se movía y contorsionaba adelante y atrás, Cynthia agarraba su hermoso culito con ambas manos, a la mujer parecía gustarle mucho, echó su cuerpo para atrás, dejando que la lengua, la nariz y la barbilla de mi novia pudieran entrar más profundo, a Cynthia parecía gustarle mucho lo que estaba haciendo, de vez en cuando, mientras lamía, para arriba y para abajo, mientras chupaba el clítoris, mientras mordía los alrededores de ese hermoso sexo que tenía en frente, me miraba, en ese momento se dio cuenta que yo había traído una silla del comedor, y me había puesto muy cómodo para mirarlas. La desconocida, que disfrutaba del placer q mi novia le proporcionaba, volteó su cuerpo de manera que pudiera bajar su cabeza y retribuir el favor que recibía, en medio de tan delicioso 69, Cynthia dejó de lado su sexo y empezó a lamer sus nalgas, en aquello posición le fue fácil llegar ala puerta trasera de su compañera, donde empezó a estimular con un dedo, y de vez en cuando con la lengua, cada vez que lo hacía, ambas se estremecían de placer, ya que a la mujer le encantaba y mordía de placer el clítoris de Cynthia, cosa que yo creía ser el único que lo sabía, al parecer ella lo descubrió por accidente. Luego de terminar ese 69, Cynthia se colocó encima de ella y hacía que su muslo rozara la vagina de su compañera mientras le besaba los senos, aquella mujer supo acomodar sus manos para que acariciaran la cuquita de mi novia, sus dedos se veían entrar cada vez más húmedos, era tanto el placer, que sentían, que se volvieron a besar, mientras gemían mutuamente, la mujer, tendida de espaldas a la cama, dejó de tocar el sexo de mi novia para llevarse ambas manos a la cabeza, para despeinarse desesperadamente de placer, sus gemidos se transformaban en pequeños gritos de placer, su cuerpo se movía incontrolablemente, yo, sentado, estaba a punto de estallar por dentro, mi novia me miraba mientras hacía que su cómplice se viniera, tantas veces a la vez que hasta para ella, después, fue difícil de explicar.
Cuando terminaron, acariciaban suavemente sus vaginas, como si tiernamente se dieran las gracias por tal momento de placer. Luego que aquella desconocida dejó la casa, Cynthia, aún desnuda, dijo que recompensaría mi comportamiento tan juicioso (pues tanto placer a la vista no me dejaba ni mover) que fuertemente arrancó mi pantalón, metió mi pene, aún algo duro a su boca, y lo chupó hasta hacerme venir, dentro de su boca, a lo que ella sonrió y dijo “nada como el chupártelo a ti”.

La hija de mis porteros

noviembre 26th, 2014

Los porteros de mi casa tenían dos hijas muy guapas y con gran tipo. La más pequeña, era la más vistosa, rondaba los veinte años, tenía una cabellera negra como la noche y muy abundante. De baja estatura, pero con unas piernas deliciosas, de muslos gruesos y duros. Las tetas, erguidas y generosas, provocaban que, al pasar por delante de obras o talleres, se organizase una pequeña revolución. Sus labios regordetes invitaban al beso, a chuparlos. Todo ello acompañado de una cara guapa, sin ser una belleza. Su culo era un prodigio: respingón, abultado, sin descomponer su armoniosa figura y dotado de un movimiento que al andar provocaba silbidos y piropos. Esta historia conviene situarla en la década de los sesenta y en Madrid, barrio de Chamberí.
Mi asuntillo con esta guapa moza tardó unos tres o cuatro años en manifestarse. Todo comenzó cuando yo tenía 32 años, esposa y dos hijos. Cierta Nochevieja, al regresar del trabajo (no hace falta decir cuál era), había fiesta en el sótano, debajo de la casa de los porteros. Cuando iba a abrir el ascensor apareció Paloma, la guapísima chavala de la que les he hablado. Terminó de subir la escalera con una copa en la mano y cara algo achispada. Quizás por eso me tuteó.

Hola, Juancho, feliz Año Nuevo.

Buenas noches, Paloma, feliz Año. Tienen montada ahí abajo una buena juerguecita, ¿eh?.

Si. Yo tengo mucho calor y he subido a terminar esta copa aquí ¿Me la sujetas un momentito?.

Mientras sostenía la copa, Paloma se estiró el apretado jersey, avanzando el pecho para estirarlo mejor. Pensé que sus tetas iban a estallarlo. Me rozó mucho la mano, más de lo necesario, tomó la copa y me dedicó una sonrisa provocativa. Yo, que venía algo calentito de las copas tomadas en el trabajo por el Año Nuevo, no me metí en el ascensor e inicié una charla que podía conducir a cualquier cosa.Fue una mala decisión.

Es una sidra muy rica, ¿quieres probarla?. No he tocado la copa. Lo digo por si te da……no sé…..asquito.

Tu no puedes dar asco a nadie, Paloma.

Gracias. Eres majo como tu solo, el más majo del barrio. ¿Te digo la verdad?, he probado un poquito. Mira puse los labios aquí, así que, si quieres un sorbito puedes beber por este otro lado.

Me ofreció la copa. La acepté por no ser antipático. Señaló de nuevo por donde había bebido.

Hazlo por este otro lado.

Ese diablillo que siempre enreda las cosas o comienza a enredarlas, me hizo preguntar:

Y si bebo por donde tú, ¿me enteraré de tus secretos?.

Claro…….de toditos. Pero…..no me importa. Una condición, que bailes conmigo. Aunque sea un minuto. ¿Hace?.

No quiero que alguien me vea lo comente por ahí y mi mujer…..

Están todos abajo y muy bebidos. No van a subir.

Está bien, entonces…….me enteraré de tus secretos.

Bebí por el mismo sitio que ella, cuya sonrisa se hizo más amplia y provocativa. Cogió la copa y, buscando el sitio por donde yo había bebido, posó sus labios y apuró las últimas gotas. Dejando la copa en un escalón, abrió los brazos invitándome a ceñir su cintura y bailar. Toda esta parafernalia y el enorme atractivo de la chica, con esas tetas tan provocativas, me predispusieron para apretarme contra ella. Tuvimos el mismo pensamiento y nuestras entrepiernas se juntaron con ganas de sentir. Yo, estaba ya algo excitado y al sentir que sus brazos rodeaban mi cuello, la abracé con fuerza y la besé la frente. Su reacción me cortó la respiración: su boca buscó la mía, metiéndome la lengua cuanto podía.Su entrepierna, notando mi erección, se restregó con fuerza, buscando sentir mi polla en el coño. Al no conseguirlo debido a su estatura, me cogió la polla con la mano y, tras menearla despacio, apretándola mucho, la restregó contra su coño. A esas alturas yo estaba sin vista, deseando meterme en su coño. Comencé a subirle la falda, ella completó el movimiento y subió los siete peldaños que conducían al descansillo de entre plantas.

Quiero que me veas, enciende la luz.

Su magnífico cuerpo, insultantemente joven, duro, precioso, deseable, se mostró ante mi invitador, lujuriosamente invitador. Se bajó las bragas y, al ver la negrura de su abundante vello, perdí la cabeza, me abrí la bragueta y, sacando la polla subí hasta ella, que, apoyándose en la pared, abrió las piernas invitándome a entrar en su coño.

Métemela, mi amor, que me vas a querer más que a nadie.

Rozaba los labios del coño, buscando la entrada de su preciosa gruta de Venus, cuando, al escuchar sus palabras, volví a la realidad, tomando conciencia de lo que había estado a punto de hacer. La besé suavemente en los labios. En el momento en que iba a decirla que no jodería con ella, que era un hombre casado, vecino de la finca y padre de dos niños, la puerta del almacén del sótano se abrió y varias pisadas anunciaron que subía gente. Me guardé rápidamente la polla y escapé silenciosamente escaleras arriba. Paloma se bajó la falda y descenció despacio los peldaños. La oí comentar con los que subían el fresquito del descansillo. Continuó el desfile de personas que se marchaban a casa de no sé quien. Entretanto yo abría la puerta de mi casa y me libraba milagrosamente de una excusa nada fácil: decirle que no a una mujer que se había quitado las bragas y abierto de piernas. ¡Uf, de buena me libré!. Tenía ganas de darme de bofetadas por imbécil, por facilón, por estúpido, por…….me llamé de todo. La luz del dormitorio estaba encendida, al abrir la puerta mi mujer, de la que estaba profundamente enamorado, se incorporó.

¡Hola, cariño!, te he esperado despierta. Es Año Nuevo y quiero darte muchos besos y tomar contigo una botellita de champán que tengo en la nevera.

Espera, amor mío, que me meo vivo.

Salí disparado hacia el baño, cerré la puerta y vacié la vejiga. Tenía muchas ganas. Luego, por un escrúpulo lógico en un casado que casi llega al adulterio, me lavé a conciencia la polla y la boca, terminando con un elixir bucal.
Era lo mínimo que podía hacer.En la cocina, llenando dos copas, me esperaba la mujer a la que yo quería, la madre de mis niños, modelo de fidelidad y amor conyugal y maternal.Preciosa mujer la mía, la que más me gustaba.
¡Soy un pobre diablo!, pensé, lo que he estado a punto de jugarme, porque estas aventuras extraconyugales se sabe cómo comienzan, pero no cómo terminan. Pueden ser un desastre, suelen serlo. ¡De la que me he librado!. Después, el champán, los besos, las caricias………Yo venía ya encendido y la subí el camisón. Estaba sin bragas. ¡Qué cuerpazo el de mi esposa, qué pedazo de mujer!.

Estoy sin bragas porque te estaba esperando para brindar por el Año Nuevo y por lo que…………quisieras que celebrásemos, amor de mi vida, que te quiero con toda mi alma.

Y yo a tí, corazón mío, que me pones loco.

Ya lo sé. Y tu a mí. Voy a lavarme el chochito por si te apetece…….Bueno, ya sabes……..

Mucho, me apetece, estoy deseándolo.

Pués lávate tu primero. No, mejor te lavo yo, mi vida.

Me bajó pantalón y calzoncillo, tomó mi polla con manos amorosas y la dió un largo beso. Como venía encendido a causa de mi estupidez con Paloma, tenía ya una erección regularcita. Me dió un beso en la boca y mimosa, satisfecha por las reacciones que provocaba en mí, me dijo con acento ligeramente orgulloso:

Marido de mi vida, ¿te pongo así sólo con decirte lo que nos vamos a hacer?.

La abracé con fuerza y acaricié con inmenso cariño su chochito, el que más me gustaba de todos los que había en el mundo. Se abrazó contra mí arrimando su entrepierna a mi polla. Nos rozamos coño y polla, que se me puso como para atravesar una pared……¡Joder, parecía una lanza!…..¡Cómo me ponía mi mujer!. Me miró zalamera, orgullosa de cómo me hacía sentir.

Ven, cariño mío que te la lave, que es preciosa y me tiene loquita perdida.

Volvió a besármela, pasando acto seguido a lavarmela profusamente. Como siempre, me lavaba en el bidé y no dejó de enjabonar los huevos y el culo.

Vete a la cama, marido mío, que tu mujercita se va a lavar muy bien para tí, para que la disfrutes como te gusta. Espérame desnudo. No he apagado la calefacción……..por si acaso. Te quiero.

De nuevo nos abrazamos y besamos con esa pasión cómplice que envuelve
a los matrimonios enamorados.
Al cabo de diez minutos, abrió la puerta del dormitorio y, encendiendo la lámpara del techo, permitió que viese su esplánmdida belleza de mujer. La había adornado con liguero, medias negras y zapatos de tacón. Sus pechos, agrandados por la lactancia de dos bebés, permanecían firmes, duros. ¡Qué pedazo de mujer, cómo me enamoraba!. Yo era un imbécil, ¿cómo había podido caer tan fácilmente en la provocación de una jovencita?, ¿dónde estaban mi experiencia y el conocimiento que daba una buena cultura?. ¡Menudo conocimiento el mío!. Si esta era la mujer que me enamoraba, ¿qué hacía yo buscando una aventura estúpidamente peligrosa?.
Mi mujer se acercó a la cama y permaneció de pié, expectante, deseosa de comprobar la excitación que provocaba en mi, su marido, el verla desnuda, mostrándome los pelos que adornaban su precioso chochito, el más bonito del mundo. Sonrió amorosa cuando mi cabeza se aproximó a su entrepierna. Sentí sus rizos en los labios y mi lengua buscó su clítoris, que lamí largo rato. Oi los jadeos de mi mujer, sintiendo sus estremecimientos y sus frases amorosas, excitadas, deseosa de mostrame la satisfacción que le producía mi lengua.

¡Qué gusto, marido de mi alma, cariño, te quiero!. Yo también te quiero comer, vida mía, deja que me acueste.

Nos estiramos en la cama. Su boca se metió casi toda la polla y chupó con deseos de hacerme feliz. Mi lengua buscó sus labios mayores, los sujeté entre los míos y al chupar, al succionarlos, comenzó a rotar las caderas, a chupar con más fuerza la polla. Sacándosela un momento, me dijo, casi sin aliento:

Date..la vuelta…..marido de mi alma…….que me tienes loca…..quiero besarte la boca, comerme…..la lengua……dámela.

Me di la vuelta y nos comimos la boca como dos caníbales, chupando las lenguas, los labios, lamiendo los dientes…….haciendo, en fin, todo lo que una pareja enardecida por la pasión es capaz de inventar para mejor besarse, comerse, ¡devorarse como dos caníbales!. Me cabalgó ansiosa de sentirme dentro de sus entrañas, en lo más profundo. Se estremeció abrazándome con fuerza., buscando incansable mi boca,lamiendo mi lengua y jadeando al sentir cómo entraba mi polla en su coño cada vez que daba un apretón. Respiraba deprisa, rotaba las caderas, subía y bajaba su coño sin parar, cada vez con mayor rapidez y,dando un gemido más largo y audible, me advirtió:

¡Me corro, amor mío, macho de mi vida, que te quiero con locura!…. ¡Me voy a correr, te empapo todo, todo……..!…¡Ay, amor mío, córrete conmigo, que quiero sentir tu leche!…..¡Toma, toma, toma la mía, me corro, dame tu leche, amor de mi vida!…….¡Me corro, échame tu leche!. ¡No resisto, me voy, mezcla tu lecha con la mía, que me muero por tí, dámela que es mía, dámela!.

Yo también me corro, mi reina, que me tienes loco perdido, que eres la mujer……..¡mi esposa querida, mi amor!…….¡Me corro, me corro!

¡Yo contigo, me voy, dame tu leche, échamela que te quiero, mi amor!.

¡Toma, toma, toma mi leche!.

Me corrí fuera de su coño, sacando la polla y apoyándola en su vientre, que regué abundantemente. Estuvimos abrazados, besándonos suavemente, lamiendo nuestras lenguas durante un buen rato. Había que recuperarse, ¡menuda paliza!. Jadeábamos y en la mirada de mi esposa vi un amor infinito, ardoroso, satisfecho, de deseos acumulados durante mi ausencia laboral que ¡al fin! explotaron apasionadamente, llenos de humedad. Imagino que mi mirada expresaría lo mismo, porque nada hay más hermoso que un matrimonio buscando complacerse, darse gusto, entregarse al otro, a la otra sin reserva alguna, sin preservativo, en carne vida, abrasándose,
sin temor a enfermedades…..¡¡¡¡¡gozando!!!!!.

¿Por qué te has corrido fuera?, no me has dejado sentir cómo te vacías en mis entrañas, amor mío. ¡Eres malo, yo quiero tu leche dentro de mí, no en mi vientre, eres muy malo con tu esposa, cariño!.

Tu eres la mala, que no piensas en lo que te ha ocurre cuando te pones tan loca conmigo y yo me corro dentro.

Ya lo sé, que me pasa como a las conejas, que ovulo al sentir el gustazo que me das y me puedo quedar en estado. Pero es que ¡te quiero tanto, mi amor!, me das un gustazo tan…..grande…tan……..¡apoteósico!.

¡Qué delicia de mujer, cómo me sentía, cómo se volvía loca conmigo!. Pero….¡había que tener cuidado!. En dos ocasiones, y durante un mes, dejé de tirarme en marcha, de correrme fuera y como consecuencia, nuestros dos hijos. Y es que es así, siente tanto gusto que, como les ocurre a las conejas, ovula y…….¡preñada!. Entre las mujeres no es frecuente, pero tampoco es raro. En fin, lo dicho, mucho cuidado porque dos niños ya era suficiente.
Transcurrieron tres años. Los niños, de siete y cinco años, durante las vacaciones se ponían revolucionados y mi mujer decidió que había que ir a la playa. Por medio de un amigo que trabajaba en un juzgado de la provincia de Alicante, tuve acceso a las subastas judiciales por impagos.
Los precios eran un auténtico chollo: por veinte mil pesetas (hablamos de los años sesenta) se podía conseguir un apartamento en la playa. Este amigo, al que los subasteros de la zona debían favores, habló con estos profesionales de la subasta y les pidió que no hiciesen ofertas. Me comunicó el precio de salida de un apartamento majísimo, de tres dormitorios, pujé por dicho precio y me lo llevé. A partir de ese año, todos los meses de Junio mi familia se iba a la playa, dejándome solo. Mis suegros se iban también, así que tenía que comer en las tabernas del barrio, que tenían buenos precios.
El primer año de padecer esta situación, molesta que no cabe más, cené en casa de mis tíos y al regresar en el coche, sin ganas de meterme en casa, busqué una terraza para tomarme un cubalibre que me ayudase a dormir, que sin mi mujer en la cama, no era fácil. Aparqué cerca de casa y me dirigí hacia la glorieta de Quevedo donde había varias terrazas. Todas estaban ocupadas. Al pasar por delante de una próxima al baile Las Palmeras, donde ligaban las putas por las noches, alguien me llamó. ¡Hombre!, era Paloma, la hija pequeña de los porteros.

Si buscas sitio, siéntate aquí, conmigo.

Su sonrisa era de lo más provocativo y su minifalda, exagerada.

Gracias, Paloma, pero si me siento aquí, frente a Las Palmeras, las vecindonas del barrio se lo cuentan a mi mujer cuando vuelva de la playa.

¿Estás de Rodríguez?.

Si, de Rodríguez, de Rodríguez, sí.

Pareces aburrido.

Como una ostra, aburrido como una ostra.

Se me ocurre una cosa, si es que te apetece sentarte a tomar algo. Te vas a por el coche y yo te espero en Olavide. Vamos, si te apetece, claro.

La visión de sus muslos, de su generoso escote (¡qué tetas tenía la tía!) y su invitadora mirada, me hicieron………pensar…..¿por qué no?, tengo unas ganas de charlar con una mujer que……

Vale. Voy a por el coche y te recojo allí.

Dicho y hecho. Mientras caminaba en busca del auto, pensé en las vueltas que había dado la vida para esta chica, Paloma. Se quedó embarazada al poco de nuestro encuentro de Año Nuevo y el padre de la criatura sólo accedió a darla apellidos y pasar una pequeña pensión alimenticia. Su salario era bastante modesto. Ella, dejando a la niña a cargo de sus padres, los porteros, se dedicó a la vida…..alegre. ¡Estaba guapa la jodía! Y yo salido, hambriento de charlar con una mujer. Me dije a mi mismo. ¡oye, sólo eso, ¿eh?, sólo eso !.

Al llegar a la plaza de Olavide, paré el coche. Paloma lo conocía de sobra y se acercó rápidamente, abrió la puerta y se sentó. ¡Joder, qué muslazos!.
En el asiento del coche lucía mucho más los muslos, completamente descuidada, faltando muy poquito para enseñar las bragas. Lo comenté.

¡Anda que…!, casi me enseñas las bragas, Paloma, llevas una mini algo exagerada.

Clarito, cielo,para que tu me veas lo guapa que estoy. Mira que bragas tan bonitas.

Se subió la falda hasta la altura del ombligo, mostrando una braga más pequeña que una tanga. ¡Qué bárbaro, que entrepierna tan preciosa!……La tía estaba para joderla a lo salvaje. Y se mostraba así para encenderme y hacerlo. ¡Uff!, estaba buenísima.

¿Tu no me enseñas nada, cielo?. Me gustaría volver a vértela. ¿Te acuerdas?.

Primero enseñame tu el……

¿El coño, cariño, quieres que te enseñe el coño?.

Hice un gesto de asentimiento y acaricié su entrepierna. Al sentir mi caricia, se quitó las bragas rapidamente. ¡Joder, qué coño tan bonito, cuánto pelo y qué bien repartido, qué bien recortado?.

¿Te gusta?……¿A que me lo he recortado muy bien?…..¿Lo he dejado bonito, cielo mío?.

Está precioso, Paloma, está para………

Para meter lo que me vas a enseñar ahora mismo. Llevamos esperando mucho tiempo, ya es hora de que terminemos lo empezado hace tres años. Los dos nos quedamos con las ganas, ¿te acuerdas?.

Mientras hablaba, con habilidad de profesional del sexo, me abrió la bragueta y, acariciando la polla, se inclinó y lamió alrededor del glande, bajando y subiendo por los laterales, con lo que logró encenderme la sangre. Abrió totalmente las piernas y, tirando de la polla hacia delante, consiguió rozarse el coño. Intento restregarla por dentro de los labios vaginales, pero la separación de los asientos y la palanca del freno no se lo permitieron. ¡Menos mal!, porque sin preservativo yo no iba a joder con ella.

No, no, no, no sigas, Paloma, sin preservativo no.

Estoy limpia, cielo mío y me muero de ganas de hacerlo contigo, de sentir como me echas dentro tu leche.

Inconscientemente, sin saber que estaba usando las mismas palabras de mi esposa cuando me corría fuera de su coño, me volvió a la realidad de quiénes éramos y nuestras responsabilidades. Me reacomodé en el asiento, me guardé la polla y, súbitamente recuperada la sensatez, la dije con firme afecto:

Perdona, Paloma, pero ……¡no, no quiero joder contigo!. Y espero que no te enfades, aunque me es igual que lo hagas. Tu tienes una profesión y yo una obligación, mi mujer, los niños…….Eres tan guapa, Paloma que…..

Que te gusto mucho, ¿verdad?.

Sí, a que negarlo, pero debo evitarme conflictos.

Pero si yo no voy a complicarte la vida, Juancho, te lo juro por mi niña.

Si, supongo que si, pero eso no cambia las cosas, el peligro.

¿Qué peligro, cielo?, no hay peligro, me pongopastillas para no quedarme embarazada, no debes temer nada. Y me reviso cada quince días. Estoy muy sana, Juancho. Y me muero de ganas de joder contigo.

Yo…no voy a decir que no tenga ganas de correrme en tu coño, pero….. ¡me da miedo!, ¿y si me gusta mucho y quiero repetir y repetir y nos liamos un romance.

¡Sería precioso, Juancho!, ¡ojalá ocurra lo que dices!. Yo me puedo enamorar de ti enseguida. Casi lo estoy desde aquel Año Nuevo. Muchas veces me acuerdo de ese momento tan maravilloso. Mira, cielo mío, a veces, cuando lo estoy haciendo con otro hombre……..pues…..¡te juro que soy sincera!…..pienso que eres tu el que está dentro de mí.

Ya ves, Paloma, que el peligro está ahí, preparado para complicar las cosas. Mira, y me gustaría que lo entendieses, yo quiero a mi mujer, soy feliz con ella, con los niños, con…….con mi vida tal como es ahora. Y no la voy a cambiar.

Ni yo te voy a obligar a nada, cariño mío, que me gustas muchísimo y estoy deseando ser tuya, que tu seas mío. Si así lo quieres, podemos hacerlo una vez y ya no volver a vernos.

No, Paloma, eres preciosa, me gustas mucho como mujer y estoy seguro de que joder contigo iba a ser algo demasiado bueno, peligrosamente bueno. No quiero arriesgarme, ¿comprendes?.

Lo únco que comprendo que contigo siempre me voy a quedar con las ganas.Esta es la segunda vez. Es demasiado,¿no?.

Noto en tu voz enfado y no debes hacerlo. A los hombres casados nos ocurren estas cosas: nos ponemos locos y……en el momento de la verdad, nosdamos cuenta de que nuestra mujer no se merece una canallada así. Perdona, no lo vamos a hacer.

Recobrando la calma y bajando la falda, se aprestó a salir del coche.

No hay quien pueda contigo, Juancho, eres demasiado buena persona. Por eso me gustas tanto. ¡Y porque tienes una polla que me enloquece!. En fin, me voy. Dame un beso por lo menos¿no?.

Nos besamos suavemente, sin lengua y sin apasionamiento. Un beso de amigos. Salió del coche y se dirigió hacia Quevedo. Sin duda se encaminaba a Las Palmeras.
Aparqué el coche, muy cerca de mi portal y pude ver que la taberna del Delfín no habían cerrado a pesar de la hora. Yo comía allí a diario por su precio y el buen guisar de su mujer. Mientras me encaminaba hacia allí, pensaba en lo buena que estaba la mujer del tabernero, que era la que trajinaba los pucheros.

Buenas noches, Julia.

¡Oh!, buenas noches, Juancho.

¿Cómo está abierto a estas horas?

Porque Benigno se ha ido enfermo. Vómitos, descomposición…….toma todo tan frío que……¡tenía que pasarle!.

Bueno, pues siga vd. en lo suyo, que me voy a dormir. Que se mejore su marido. Hasta mañana.

¿Qué es lo que quería vd?. Ya sabe que aquí no tiene vd. mas que pedir por esa boca para que rodemos por complacerle. Sobre todo yo, ya lo sabe vd. Por cierto, Benigno no es mi marido, es mi hermano. La dueña de la taberna soy yo.

Su tono se había convertido en algo…….¿sugerente, invitador…?…..¿provocador?. No acertaba a definirlo, pero tenía una latente segunda intención. Me empezó a interesar el posible sesgo que pudiera tomar este encuentro inesperado. Con esta mujer, que debía tener unos……..cincuenta y tantos años, no había peligro si se llegaba a algo, todo lo contrario de lo que podía ocurrir con una chica joven, con Paloma, sin ir más lejos. Con una mujer como Julia, si llegábamos a mayores, me podía vaciar en su coño sin miedo alguno. ¡Tenía tántas ganas de echar toda la leche en el coño de una mujer!…..Echándola fuera, como tenía que hacer en casa, me quedaba……a falta de algo. Sentía gusto, gustazo con mi mujer, pero la amenaza de la casi segura maternidad, me obligaba a vaciarme fuera del coño. El preservativo era, al menos para mí, reducir las sensaciones a la mitad, por eso no podía utilizarlo.Este pensamiento duró unos segundos. Ella, Julia,que estaba muy buena, gorda, lustrosa, pero atrayente, siguió hablando en un tono íntimo, voz baja para evitar oídos indiscretos. Me tomó un brazo, haciéndome entrar.

Pase vd., Juancho, que aquí, bien lo sabe vd. no nos comemos a nadie, al menos una servidora. ¿Qué desea vd?, Lo que sea, repito, lo que sea no tiene más que pedirmelo, que yo me desvivo por complacerle. ¿Creía vd. que Benigno es mi marido?.

Pues…sí, la verdad.

A partir de este momento su tono, sus ademanes, su …..avanzar el pecho al decir ciertas cosas, se hicieron francamente íntimos, invitadores, parecía ofrecerse.

Pues yo soy viuda y sin compromiso¿sabe vd.?. ¡Qué ceremoniosos somos, ¿verdad?.

Yo, Julita, si a vd.

Eso de Julita me ha….no sé…..¡me ha conmovido, vaya!.

Lo celebro. Le decía que si a vd. no le importa…¿nos tuteamos?.

Ya era hora, que somos muy ceremoniosos. Me alegro de que nos hablemos con confianza. Bueno, perdona, Juancho, a lo mejor tu no quieres confianzas.

Me gustaría que nos tuviésemos confianza.

La conversación, tan llena de segundas intenciones apenas desveladas, me excitaba y mi polla empezaba a engordar, a ponerse a tono con la circunstancia.

Mucha confianza, Julia. Y perdona si me paso en mis pretensiones.

Tu puedes decir lo que quieras, que yo estoy sin compromiso y …..deseando servirte. Siempre he querido demostrártelo. Tan ciego estás que no ves lo que una mujer……..¡Bueno!….demuestra. Es que ¿no lo has notado?.

Ahora, sí, ahora sí lo estoy notando.

Eso me gusta, que lo tengas muy claro. ¿Qué te sirvo?. Pasa dentro y echo el cierre, que por la esquina viene gente y yo sólo quiero servirte a ti, ¿sabes?. Ayúdame.

Empezamos a bajar el cierre. Era fácil. Pero, en un momento dado, cuando ya se terminaba de bajar con el pie, Julia dijo que no podía acabar de bajarlo. Me pidió ayuda. Me situé a su lado y juntamos las piernas para hacer más fuerza. Estaba tan suave que hasta un niño lo habría bajado. ¿Buscaba que me apretase contra ella?. Por si acaso……acoplé mi entrepierna a su culo, procuré que notase mi media erección. ¡Vaya si la sintió!, apretó el culo contra mi polla y se restregó ligeramente. Bajamos del todo el cierre y permanecimos apretados. Mi polla, que venía de encenderse con Paloma, se había puesto en plan energúmeno, intentando romper el pantalón y la falda de Julia.

¡Ay, Juancho!, llevo tiempo soñando con esto, con más que esto, con todo.

Yo también, Julia, que tienes un tipazo que me gusta con locura.

¡Qué alegría!, porque si te parece bonito debes saber que lo tengo así para tí, sólo para tí, sin que tengas miedo de nada, que yo sólo deseo darte alegrías, felicidad. Si tu me dejas, claro.

Yo te dejo lo que tu quieras, Julia. ¡Lo que sea!.

Yo también deseo darte….lo que tu quieras…¡todo!, ¿me oyes?,¡todo lo que quieras!.

¿Tu sabes que yo estoy casado?.

Si, Juancho, lo sé y no me importa. Las mujeres, a partir de ciertas edades, sabemos elegir lo que es importante: el cariño, los afectos, el saber que un hombre piensa en nosotras, desea vernos…….sentirnos……en fin, sólo queremos lo que busquemos de mutuo acuerdo.No tengas recelo alguno que yo sólo deseo darte……¿qué quieres que te dé?…¡pídemelo!.

Un beso.

¿Uno?…¡mil, cariño, mil!…Y dónde tu quieras, dónde más te guste, ¿sabes?.

Juntas las bocas, lamiéndonos las lenguas y apretadas las enterepiernas, mis manos empezaron a subir su falda. A notarlo, bajo una cremallera lateral y la falda cayó al suelo. Como no llevaba combinación, pude sentir la suavidad de sus bragas. Se separó de mí, adoptó pose de modelo y me dijo con voz ronca:

¿Te gusta lo que ves, quieres ver más?, qué quieres que te enseñe, cariño?.

Me emociona oirte decir cariño.

Si es que lo eres. Llevo años sin hacer caso a los hombres y mira tu por donde, aparece Juancho y vuelvo a sentir como mujer. ¿Qué quieres verme?, ¿quieres que te enseñe el coño?. ¡Pide por esa boca, que yo te hago lo que sea!.

Tu coño, cielo, lo quiero ver cuando te lo hayas lavado muy bien, porque será verlo y comerlo.

¡Me vuelves loca, cariño, loca perdida!. Vamos a casa, cielo, a la cama, a devorarnos……..porque estamos deseando devorarnos, ¿a qué si?.

Me muero de ganas, cielo mío.

Ven, al fondo está la escalera que comunica tienda y vivienda. Más discreto imposible, ¿verdad, cariño mío?. ¡Ay!, dame un beso, dame tu lengua, que me muero por ti, cielo.

Al pie de la escalera nos devoramos la boca. Metimos la lengua del todo en la boca del otro, de la otra. ¡Qué humedad tan rica!, ¡cómo me gustaba la boca de Julia, qué lengua tan sensual, cómo encendía mis pasiones!. Metí la mano por debajo de las bragas, tenía ligeramente mojado el coño. ¡Me gustó muchísimo su calor!. Con esta, sí, con esta me acuesto esta noche, que hace mucho que no lleno un coño de leche. Eso de correrse fuera es muy frustrante, Julia podía recibir toda mi leche en su coño. Mientras, me chupaba la lengua, metiéndola y sacándola de su boca, como si estuviera lamiéndome la polla. Paró un momento para ponerse de rodillas y chuparme la polla, aproveché para olerme los dedos que había introducido en su caliente coño. ¡Nada!….¡Qué bueno, no la olía a nada!. Y eso que no estaba recién lavada.¡Sí…..claro que sí…..vamos jodernos con locura…..a hacernos un sesenta y nueve de lamidas interminables…!

La incorporé para darla un beso caníbal. Y arrimé la polla a su coño, restregando despacio, saboreando los restregones, que nos encendían a ambos. Julia, a la que se le notaba el calentón, volvió a arrodillarse y, metiéndose casi toda la polla en la boca, la chupó…….¡sí, con furor, con frenesí!. Me costó trabajo hacer que se incorporase, quería sentirme más, enloquecerme de gusto. Conseguí levantarla.

¿Es que no te doy gusto, mi vida, no te hago sentir mis chupetones. Pues te chupo con toda mi alma, deseando darte mucho gusto, que me desees, que sólo pienses en lo mucho que vamos a querernos, a disfrutarnos como dos locos. ¿No te he dado gusto, cariño?.

¡Qué dices!, si casi me corro. Lo que pasa es que quiero que nos lavemos, porque ya no puedo esperar más, me muero por lamerte el coño. Vamos arriba,¿quieres?.

Si, mi amor, vamos, que después de años de no sentir interés por los hombres, este verano apareces tu a comer y me has revuelto las entrañas, me has hecho volver a sentir como mujer, como hembra.

Subimos los pocos peldaños y, una vez arriba, sin encender la luz, nos tocamos con ansia, besándonos y lamiéndonos la lengua otra vez. ¡Es que no me cansaba de sentir sus lametones y responder con los míos, cada vez más ardientes, que me conmovían como no consiguiera Paloma, a pesar de tener la mitad de años. Julia comenzó a desnudarse y se metió en el baño. Oí la ducha y cómo se movía debajo del agua.
Salió envuelta en un albornoz, me lamió los labios y dijo:

Entra tu a ducharte, cariño mío, que yo me voy a poner muy guapa para ti.

Al terminar, me dirigí desnudo hacia la habitación iluminada. ¡Qué espectáculo, cómo me gustaba esta madura!. Se había puesto, como era costumbre en aquellos años, liguero negro, con rebordes rojos, medias negras y zapatos de tacón. Sin sostén, se cubría unicamente con una corta blusa negra que no ocultaba sus firmes tetas, henchidas, duras como las de una mujer más joven. Su coño era……..¡joder, era precioso, para enamorar!. Su pelo, negro como el de una jovencita, era abundante y cubríendo la pelvis, se derramaba en una cascada que caía hasta las inglés y ocultaba los labios que dentro de un momento lamería mi lengua.

¿Te gusto, mi amor?, ¿estás contento de que nos veamos desnudos?. Yo estoy muy contenta, feliz de ver lo guspísimo que eres. ¡Qué tipazo tienes!…….¡Te voy a querer con toda mi alma, vida mía, que llevo fijándome en ti…..meses, desde que compre el local.

Vamos a acostarnos, chiquilla mía, que me gustas con locura. Y hablemos, cariño, que estas conversaciones siempre son gratas al corazón y a los sentidos. No tenemos prisa.

¿Me vas a dar la inmensa alegría de quedarte a dormir conmigo, con tu Julia?.

Si, cariño mío. Creo que es bueno que puntualicemos algunas cosas.

Mientras hablábamos, acariciaba la ligera aspereza de su vello, a la vez que sentía el calor que su coño exhalaba, porque el coño de una mujer, cuando te gusta plenamente, cuando te lleva a lamerlo con ansia, respira como si fuese una boca que se va a tragar la polla del hombre que está su lado. Esa boca, además y para mayor delicia, se humece y empapa al hombre que se mete en su interior. Ella, corespondiendo a mis caricias, masajeaba la polla con……no sé cómo definirlo, con un apasionamiento dulce y arrasador, no acierto a explicarlo, pero que conseguía apaciguar mis dudas de hombre casado.

Se lo que me vas a decir, vida mía, y es bueno que nos sinceremos. Me vas a decir que tienes una familia y que para tí es lo primero. Me parece muy bien y yo no te voy a provocar problemas. Se que, a partir de esta noche, me voy a convertir en tu segunda amada, tu novia, tu querida, tu segunda mujer…….a la que nadie conoce y que nunca se dará a conocer. Lo comprendo, lo acepto y sello el compromiso…¡así!.

Incorporándose, se metió la polla en la boca y después de darme dos chupetones electrizantes, volvió a tumbarse a mi lado.

¿Es así o no es así, cariño mío queridísimo?.

¿Soy todo eso para ti?.

Sí. Te lo demostraré siempre. ¿Yo qué voy a ser para tí?.

Mi amor secreto, mi único amor al margen de….mi casa.

Júrame que yo soy la única, júramelo.

Te lo juro, cariño, sólo tu, además de lo que sabes.

Claro, pero eso no importa. Lo que me hace muy feliz es eso de ser la única, no haber otra. ¿Sabes que te digo?…¡que no te creo!. Eres muy guapo y tipazo y no es posible que no haya por ahí jovencitas o maduritas como yo buscando tu polla.

Yo quiero que seamos sinceros. Te prometo solemnemente que eres tu la única.

¡Qué alegría, amorcito!.

Doña Eugenia y su familia – Segunda parte

noviembre 25th, 2014

Como os conté en mi anterior relato mis relaciones con Eugenia eran una maravilla y un día cuando le estaba perforando su hermoso culo apareció su hija mayor de mi misma edad 48 años y un cuerpo semejante al de su madre, la situación fue impactante, ella en la puerta de la habitación viendo como su madre follaba como una loca, ninguno de los dos supimos cómo reaccionar, Eugenia ni se había dado cuenta, se echó las manos a la cara y se marchó, como podéis imaginar mi polla sufrió un bajón, cosa que molesto a mi puta, pero enseguida lo arreglo dándome una buena mamada y así termine descargando toda mi leche dentro de su culo.

Estuve unos días pensativo puesto que ya nuestro secreto se había descubierto y le preguntaba a Eugenia si sabía algo de sus hijas, ella al principio se extrañó de ese interés pero nuestras vidas y nuestra relación siguieron siendo esplendidas pues mi alumna era muy aplicada.

Una buena tarde estaba en casa leyendo relatos eróticos que me encantan cuando llamaron al timbre, sabía que no era Eugenia pues se había marchado de viaje a ver unos familiares, cuando abro era Isabel, la hija que nos había sorprendido mientras culeaba a su madre, me pregunto que si podía pasar para hablar conmigo, la verdad que no quedaba otra que afrontar la situación. La hice pasar y le prepare un café para intentar romper el hielo. Cuando estuvimos sentados comenzó a llorar y no sabía por dónde empezar, después de una café y unas copitas de orujo de hierbas se tranquilizó un poco, me dejo muy sorprendido al darme las gracias por lo mucho que cuidada de su madre, que había cambiado mucho, se arreglaba todos los días, salía más de casa, se mostraba cariñosa y la veía feliz y que ahora se explicaba ese cambio, tan apenas sabía que decirle pero también estaba muy bien con las atenciones que recibía.

De nuevo comenzó a llorar y me comenzó a contar su vida, que era ella quien ahora lo estaba pasando muy mal, su marido se había ido con una jovencita, su hija se había ido de casa con mala gente y también ella se sentía muy sola y que casi tenía envidia de su madre, me recordó la escena que presenció y al principio se enfadó, pero que después por la noche en su cama se imaginaba que era ella y no su madre la que estaba siendo culeada y se hizo una buena paja como nunca.

La mire a los ojos y la bese en la frente, pero ella busco mis labios, nos fundimos en un enorme beso y su lengua sí que sabía actuar y uno con más de una semana sin sexo, estaba bien caliente. Continuamos acariciándonos como locos, que hambre tenía Isabel, quiero que me comas toda, que me folles bien follada que hace mucho que nada entran en mis bajos, así que se quitó la blusa y aparecieron sus tetas al aire con unos pezones desafiantes, los cuales ataque con toda mi ansiedad, los pezones duros me vuelven loco, ella apretaba su cabeza contra sus tetas mientras mis manos entraban entre sus bragas para encontrar una vagina bien mojadita.

Nos desnudamos mutuamente y la cara la tenía como una fiera en celo, la tumbe en el sofá y fue directamente a mi polla, no hubo que darle indicaciones, cómo la comía la muy zorra se la tragaba toda, en unos instantes estábamos haciendo un 69 brutal.Después de mamarnos mutuamente un buen rato tumbado para coger un poco de aire, se puso encima y se clavó mi polla en su coño comenzando a cabalgar moviendo su culo y yo amamantándola como un bebe hambriento, hasta que tuvimos un orgasmo descomunal, que manera de sacar fluidos, hasta que comenzó a besarme mis tetas y nuestras lenguas se fundieron de nuevo.

Estuvimos en rato en silencio recreándonos con el polvo que nos habíamos dado, cuando al oído me dice, quiero que me rompas el culo como a mi madre, la bese y nos fuimos para la cama, chorreando los dos la hice poner a cuatro patas, le metí mis dedos en su rajita para mojarlos y le introduje un dedo por su culo, estaba muy estrecho y me dijo que suavecito que por ahí nadie se lo había metido, así que comencé a acariciar su clítoris mientras lamia su espalda , poco a poco fue entrando un dedo, ella decía que le dolía un poco, le respondía con un buen pollazo en su coño, cosa que agradecía, así que la follaba mientras ya entraba el segundo dedo mojado con sus jugos y los míos, ya tenía huequecito para poner el capullo, ahí lo apunte, lo comencé a meter y grito que le dolía mucho, esperé a que se acomodara y poco a poco fue entrando, pare para que lo sintiera y que se fuera relajando, cuando note que era ella quien apretaba, que ya no le dolía y que estaba sintiendo un gusto especial, eso me animo para seguir bombeando ya entraba con más suavidad, cosa que le encanto, comenzó a gemir a gritar, sigue métela toda hasta los huevos, así que continúe a buen ritmo, mis huevos chocaban en su nalgas y agarrado a su cintura le di bien duro hasta que estuve a punto de venirme, quiero tu leche ahí dentro dámela toda, no pares que yo también me estoy viniendo y note como corrían sus fluidos y explote dentro y así hasta que se desplomo en la cama.

La saque de su culo y me la limpio sin dejar rastro de nada , tenía la misma cara que su madre relajada satisfecha y llena de lujuria, me dijo que no le dijera nada a nadie y menos a su madre, que a partir de ahora vendría a visitarla más, pero que antes pasaría a recoger su regalito.

Así que ahora me tenía que planificar para poder atenderlas a las dos y no sabría decir con cuál de las dos disfrutaba más

 

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Doña Eugenia y su familia – Primera parte

noviembre 25th, 2014

Todo comenzó cuando la vecina de arriba Doña Eugenia quedo viuda, era una buena hembra y siempre me había llamado la atención, unos pechos abundantes y un buen culo, sus 60 años los llevaba muy bien, alguna paja ya me había dado pensando en ella, pero nuestra relación era solamente de buenos vecinos. A los pocos meses de la muerte de su marido, tuvo un problema con con las cañerías de su casa y el agua pasaba hasta mi casa, así que subí para ver cuál era el problema, la señora está nerviosa porque no sabía que hacer y se lamentaba de los problemas que me estaba causando, iba con una bata con un buen escote y enseguida mis ojos se fueron a semejantes monumentos, casi no escuchaba sus lamentos solo me imaginaba en comerme esas tetazas una y otra vez, cuando volví en si la abrace tiernamente y le dije que no se preocupara que yo me encargaba de todo, desde allí mismo llame al seguro de la casa y ellos se encargarían de todo. Me lo agradeció mucho y ya más tranquilos me invito a tomar un refresco y comenzó a contarme su vida, que si sus hijas no la visitaban, que se encontraba muy sola que ya era muy vieja. a lo que le conteste que de vieja nada que estaba muy bien y siempre que me necesitara que solo tenía que llamarme, cosa que le hizo que se le iluminara la cara y que me diera un buen abrazo, y note como sus pezones de habían puesto duros y mi pija de comenzaba a empinar, pero por ese día ya tuvimos bastante.

Nada más bajar a casa ya comencé a idear que esa hembra tenía que ser mía, comencé por hacer el encontradizo con ella, y cada día la notaba más contenta, me llamaba con frecuencia con cualquier excusa y cada vez con más familiaridad nos tuteamos y yo más efusivo, le encantaba que le dijera lo bonita que estaba. Llego su cumpleaños que me había anunciado con antelación y me invito a subir allí estaban sus hijas y sus nietas, ellas me agradecieron las atenciones que tenía con su madre, Eugenia estaba preciosa con vestido ajustado que le resaltaba sus lindas tetas y su hermoso culo, yo todo contenido porque estaba para comérsela aguante como pude. Cuando ya se hizo tarde me baje para mi casa más caliente que un mono, con sus hijas las que de nuevo me agradecieron y me pidieron que cuidara de su madre, cosa que en mi mente lo tenía muy claro. Desde mi ventana vi que se iban, puse en marcha todo mi plan. Le había comprado un ramo de rosas rojas que sabían que le gustaban y subí de nuevo. Eugenia se llevó una sorpresa cuando me vio de nuevo y más aún cuando vio el ramo de rosas, no sabía qué hacer ni que decir, yo aproveche para abrazarla bien fuerte e intentar darle un beso en la boca, cosa que rechazo nerviosa, lo siento me dijo suavemente ya sabes que soy muy religiosa y el sexo es casi todo pecado, a lo que le conteste que era una mujer bien linda y que se estaba perdiendo lo mejor de la vida que tenía el derecho de disfrutar de la vida plena, así quedo la cosa, le di un beso en la mejilla y me fui para casa con calentura y enfadado, cosa que ella noto.

Para aliviarme un poco me puse una peli porno de mujeres maduras cuando suena el timbre, abro y allí estaba Eugenia ahora el sorprendido era yo, casi no me salían las palabras, hasta que la invite a entrar, la peli seguía corriendo así que los gemidos se oían desde la puerta y me pregunto que si estaba con alguien no, no balbucee es solo una peli, la hice pasar, seguía con el vestido que tanto me excitaba, nos sentamos en el sofá y quite la peli. Comenzó por pedirme perdón por la brusca que había sido, que así la habían educado, que solo había tenido sexo con su marido y de vez en cuando, le pregunte que si había tenido algún orgasmo en su vida, se puso colorada pero moviendo la cabeza él no era la respuesta. La abrace cariñosamente y hablar de sexo de sus placeres y lo bueno que es para la salud, ella me confeso que no sabía nada solo abrir las piernas y que su marido se la metiera y cuando se corría se quitaba y a dormir, además que ya era vieja para esas cosas, pero que conmigo se sentía que algo le pasaba por su cuerpo, que había notado que su vagina se humedecía cuando yo la tocaba y que ahora estaba así. Puse de nuevo la peli para que viera como mujeres mayores que ella se lo montaban mientras le acariciaba el cuello, ella no perdía detalle de la peli mientras comenzaban unos suaves gemidos , no sabía que se hacían esas cosas me susurro y más le conteste, el sexo es bello, mientras esta vez si que le pude besar los labios suavecito a principio y respondió mientras mis manos ya acariciaban su tetas por encima del vestido y enseguida note como los pezones se le ponían duros, baje mi lengua por su cuello y los gemidos fueron a mas, le puse sus mano en la bragueta para que notara como se había puesto mi pija al principio con miedo pero ya no la soltaba, nos levantamos del sofá y a apreté bien sujeta para que su coñito nota mi polla mientras que nuestras bocas se fundían cada vez más, mis manos en sus nalgas y ella bien abrazada casi ni me dejaba respirar. Le fui bajando el vestido y allí estaba mi diosa con la bragas mojadas y sujetador a punto de estallar, no hablaba solo gemía, me intento quitar la camisa cosa que le tuve que ayudar y me quite los pantalones y mi boca fue directa a sus tetas y mi mano a su coño que estaba empapado ella torpemente busca mi polla hasta que la encontró bien caliente.

La lleve para la habitación y la tumbe cuando me quite el calzoncillo exclamo que nunca había visto una cosa así, le baje sus bragas y tuvo intención de taparse su rajita le sonreí y le quite el sujetador, allí estaba Eugenia desnuda, era como si fuera la primera vez así que actué con mucha delicadeza, primero lamiendo sus tetazas y sus pezones que como me imagine eran tremendos, duros y color café, mientras acariciaba su coño peludo, solo gemía y gemía, ahora vas a saber lo que siente una mujer mientras le abría sus labios vaginales y comencé a darle una buena lamida, tenía un clítoris grueso así que ataque sin piedad los gemidos ya eran gritos ¡ me gusta me gustaaaaa ¡ sigue cabron sigue así, sin dejar de acariciar las tetas note como le venía un flujo delicioso y su cuerpo se arqueaba, follame gritaba como una loca métemela toda yo seguí trabajando el clítoris hasta que saco el ultimo jugo, cayo como desmayada . Me acosté a su lado y me miro complacida, lo que me he perdido dijo y le conteste esto solo acaba de empezar, cogió mi polla y comenzó a pajearla como me imagine no había chupado una polla en su vida, así que se la ofrecí, al principio la rechazaba porque decía que le daba asco, pero la comenzó a besar, luego a pasar la lengua y así hasta se metió el capullo y poco a poco le fue cogiendo gusto, me gusta dijo la muy zorra esta rica mientras volvía a tragársela toda, cuando ya estaba bien armada de nuevo se la saque de la boca y apunte a ese coño tan rico, y de un solo golpe se la metí hasta los huevos, y como se puso se movía, subía su culo para que entrara mejor. dale fuerte cabron dale fuerte y un mete y saca cada vez con más fuerza hasta que de nuevo sentí como se corría y le di una buena ración de mi leche y así nos quedamos un buen rato, Eugenia tenía una cara maravillosa y de sus ojos salieron unas lágrimas de felicidad y yo feliz de darle una gran follada. Estuvimos toda la noche hasta que caímos rendidos de tanto follar.

Desde aquel día, siempre que subía a su casa ya me esperaba solamente con la bata y con una buena mamada es como me recibía, poco a poco la fui introduciendo en más prácticas sexuales hasta convertirla en mi puta, , probo mi leche y le encanta así llevamos varios años.

Un día cuando estábamos en unos de nuestros encuentros sin avisar apareció una de sus hijas pero eso es ya otra historia

Cuanta suerte para un gordo

noviembre 25th, 2014

Hola, mi nombre es alberto pero me dicen topo, mi suerte para conseguir novia era demasiado mala y pues eso me deprimia mucho, las mujeres de ahora casi todas les importa mucho el fisico de los hombres y pues yo estoy gordito.

Este relato paso cuando tenia 16 años, yo soy algo estudioso pero comoquiera soy muy buena persona y trato de ser feliz siempre. Le ayudo a las chicas con sus tareas pero nunca recibo nada a cambio mas que un gracias.

Un dia fui a una fiesta y pues yo no tomo ni fumo, estaba aburrido sentado solo cuando llego ella, es una de las mas bonitas de mi generacion, llego a hablarme y a hacerme compañia. Me senti algo raro de que porque me estaba hablando ella, se llama dany.

Despues me tome unas fotos con dany, ella no toma ni fuma, y pues yo ya le habia dedicado unas buenas pajas, despues de un rato nos tomamos una foto en grupo y en eso dany me agarro un seno, yo me senti bien exitado aunque haya sido solo un seno. Ella me dijo ya despues que mis senos estaban grandes, no sabia si exitarme o deprimirme porque una mujer me dijo eso.

Despues ya era algo tarde y ella no se despegaba de mi, yo no sabia que hacer, estaba nervioso y sudoroso, dany me dijo, oye vamos a casa de cecy(otra amiga de dany) para seguirle con la fiesta porque aqui ya se puso aburrido, yo pense que todo esto era un sueño.

Cecy y dany, ellas dos eran realmente candentes, las dos bien chichonas y culonas. Fuimos a la casa de cecy y estubimos platicando los tres y cada ves se ponia mas chachondo el asunto, cuando yo les dije, yo les he dedicado muchisimas masturbaciones, me he gastado como mil litros de leche en ustedes y ellas se rieron y me dijeron, topo fijate que nosotros simepre habiamos soñado tener sexo con un gordo, todos los demas gordos de la prepa se nos hacen asquerosos pero tu eres muy diferente a todos.

Cecy se saco las tetas de su vestido y fue tan rico porque sus pesones eran rositas, despues ya se saco las nenas dany y los pesones de ella eran morenitos, yo se los empeze a chupar a las dos, estaba en la gloria, dany con sus manos me saco mi verga pequeña como de 13 cms, y me la empezo a chupar, yo me senti de lo mejor, le estaba chupando las tetas a cecy mientras dany me chupaba el pene.

Encuere a cecy mientras dany no soltaba mi pene, le baje el vestidito a cecy y vi su tanguita rosa, se la baje tambien y me dijo que me la regalaba para que la oliera siempre que me pajeara, toco el turno de desvestir a dany, ahora cecy me chupaba el pene, y le baje el vestido y tenia boxers que ella me regalo tambien, huelen todavia hasta estos dias, ya acomode a cecy y a dany en la cama para chuparle las vaginas mojadas a las dos, ella gemian bien sabroso. Mas adelante le meti la verga a cecy en su vagina mientras dany se puso mis bolas en su boca, todo esto solo lo habia aprendido de videos porno y ahora lo lleve a la practica. Despues de un rato, le todo el turno a dany, la puse de perrito y le di con todas mis fuerzas, sonaba mucho cuando mi panza chocaba con su majestuoso culo y asi segui el mete y saca por un rato cuando ya saque mi verga, cecy se la puso entre los cenos y me hizo una rusa bien sabrosa, despues de eso se la meti de nuevo a cecy y ahora la puse arriba de mi, yo no sabia como estaba aguantando a dos mujeres muy cachondas y sabrosas, despues del mete y saca con cecy, ahora todo el turno de dany de hacerme una rusa con sus senos. Ya depues de esa sabrosa rusa, yo la cargue y se la meti asi mientras cecy me chupaba las bolas, ya cuando me venia le dije a dany y me la quite y acomode a las dos juntas y le avente mi semen, se veian tan exitantes, las dos con mi semen en la cara.

Ya despues nos bañamos y las dos me limpiaron el pene y yo les enjuage en los senos y la vagina, y yo me fui y ahi las deje.

Despues de esa ves mi vida cambio para siempre, me han pasado mas cosas asi que acaban en sexo pero eso despues se los contare.
Mi correo es:
jorgeluna.topin@hotmail.com

Alejandra Parte I

noviembre 25th, 2014

Mi padre nunca se dio cuenta de lo que sucedía. Yo ya me había dado cuenta que el era un perverso, lo había encontrado algunas veces viendo pornografía transgénero por internet. En otras ocaciones viajando por Avenida Insurgentes en la noche, me hacía comentarios de su atracción por las “chicas” que ofrecen su cuerpo al mejor postor.
El no sabía que también me gustaban y que mejor aún, las envidiaba, por estar así, tan bellas, en minifaldas de bellos colores, con sus senos artificiales prácticamente al descubierto y arriba de esas hermosas zapatillas con tacón de aguja, tan seductoras y exitantes.
Yo daría lo que fuera por haber estado en el lugar de alguna de ellas, me encantaba pensar en historias en mi mente.
-Hola muñeca, eres hermosa!.
-Gracias que lindo bombon, para mi es un placer ayudarte, que necesitas?.
-A ti linda, muero por darte mi instrumento.
-Ay nene, que rico me sabe hacerlo, estoy a tus órdenes.
-Sube, pagaré lo que sea.
Irme con aquellas lindura de hombre y sentir el placer de sentirme una mujer en todos los sentidos.

Mamá es una bella mujer, no entendía por que a papá le gustaban tanto esas beldades transgénero. Mamá siempre se cuidó bastante, es hermosa, luce siempre un cuerpo perfecto y nuca descuida su arreglo, podría decirse que es una de las mujeres mas bellas que he visto.

Cuando yo tenía 13 años, cierto día vi a mis papás cogiendo delicioso en la sala de mi casa, pensaban que dormía y nunca se dieron cuanta de que los espiaba detrás de una puerta.
-Valeria, tengo muchas ganas de hacerte el amor.
-Mmmm, que bien suena eso, me encantaría, y más si fueras un poco sucio.
-Que maravilla, amor, tus deseos son órdenes.
Papá tomó a mamá del cabello y le dijo:
-Empieza por chuparme la verga Valeria, se una linda lame huevos.
-Mmm, a eso me refería cuando te dije que fueras sucio.
-Callate perra y haz lo que te digo!.
Mamá le desabrochó hábilmente el pantalóna papá, sacó su pene, que por cierto, ese día me di cuanta de que era muy grande y empezó a lamerlo con tal desesperación que parecía que no lo había hecho en años. Metía y sacaba el pene de papá de su boca, lo recorría con la lengua y ponía especial empeño en el glande y los testículos

Relato gay netamente

noviembre 25th, 2014

Esta historia me sucedió cuando tenía alrededor de 17 años y 18 estaba interno digamos que me llamo maicol por seguridad soy de pelo oscuro de 172 cuerpo delgado pero lindo todo comenzó tal vez de una manera que jamás me había imaginado como es común los hombres dormíamos de a 24 por habitación así que acostarnos dos o más en una cama a recochar y reír era normal o almenos eso creía aunque había un chico en especial que me hacía sentir diferente pero jamás pensé sucediera algo una tarde mientras yo me intentaba dormir sentí su verga que se restregaba en mi culo virgen era un poco pequeña pero a pesar de eso me éxito sentir aquella sensación no sabía q hacer sentía que era un sueño pues tal vez uno de los chicos más lindos y populares de 23 años me estaba restregando su bulto me voltee para comprobar si no estaba dormido así que tomo mi mano y se la puso en su abdomen como queriéndome decir cógeme yo entendí y fui bajando hasta llegar a un pene totalmente erecto sin bellos ni nada entonces intente hacerle una paja pero me dijo que era muy peligroso así que desistí pero tenía una parola por la que no me podía levanta pero nuevamente le di a espalda y comenzó un mueva suave y sentía como su pene se deslizaba por mis nalgas en ese momento las tomo con sus manos y las apretó obligándome a soltar un pequeño gemido de placer se acercó a mi oído y me dijo que quería culiarme yo con la voz entre cortada accedíél se levantó disimulando la parola y busco un condón se lo puso y luego baso mi pantaloneta y mi bóxer e intento meterlo o sentí en la puerta pero se detuvo avían regresad todos nuestros compañeros de jugar micro él se levantó murmurándome al oído que nosveríamos en los baños yo accedíSalí de inmediato él se demoró unos minutos cuando entro me sujeto las nalgas con dureza diciendo estas muy rico yo intente buscar su pene lo acaricie el me miraba y mordía sus labios pero me retiro al escuchar q alguien entro lo llamaron un poco perturbado no contesto y apenas salieron del baño el salió y me dejo arrecho recuerdo que me beso el cuello y dijo tú no te me escapas ya encontraremos el lugar eres todo un manjar y serás solo mío esas palabras cocaban en mi corazón haciéndolo palpitar bueno aquella ocasión quedamos así.
El viernes siguiente salió la mayoría de nuestra aviación y los que no taparon sus camas con cobijas para que no los molestaran así lo hice yo también pero en esta ocasión mi intención era que aquel chico entrar y poder hacer algo eran las 3 de la tarde y ya estaba resignado que lo de la otra vez soplo fue un impulso cuando el entro en mi cama y saco su pene y me dijo lo quieres chupar me acerque a aquel pene no tan grande pero tenía un olor a sudor, orines y a semen algo reposado ya que había estado jugando futbol su cuerpo olía a macho y mi cuerpo no duro en reaccionar le comencé a hacer un sexo oral haciéndolo a erizar él se retorcía del placer pero no gemía por q no podía pero mordía sus labios con fuerza y me obligabacada vez a meterme más profundo su pene al momento de correrse lo presentí pero el sostuvo mi cabeza y no me dejo obligándome a tragar toda su esperma luego me cogió y me beso con pación y me bajo mi bóxer y me hizo una paja a la que no me pude resistir el me hacía sentir en las nubes todo era perfecto y me pregunto si deseaba q me penetrara yo dije q si pero en eso llego uno de mis amigos diciendo que me necesitaba yo sabía lo que esperaba si me disculpaba pero él me hizo saber que no se iría hasta q no saliera no tuve másobvio que dejar nuevamente las cosas por mitad
Al día siguiente a las 10 de la mañana el llego nuevamente y esta vez hicimos un espectacular 69 él se tomó mi semen y yo el suyo nos besamos creo q por 5 minutos pero paramí fue una eternidad cuando se disponía a penetrarme su novia lo mando llamar el insistió q no q estaba ocupado pero ella persistió el accedió me dio un beso y me dijo lo perdonara afirmando que le gustaba muchísimo pero que la novia era alguien especial intente decirle que no mas pero al sentir sus húmedos labios el éxtasis del momento no me dejo hablar bn así paso una tarde estábamos solos y me invito a follar pero recuerdo haberme negado tenia rabia a ser sincero quería q fuera solo mío pero él estaba empeñado en ser bisexual y eso a mí no me gustaba quería q sus labios fueran solo míos por eso él se alejó por unos días y después cuando podía se acercaba a mi fingiendo preguntar que hacíamos con mis amigos y me restregaba su pene en mi cola cada vez mi orgullo se reducía una tarde sin querer me recosté en la cama dely me cogió el sueño cuando desperté él estaba a mi lado y me estaba abrazando no le importaba nada solo sentí por primera vez no su pene si no la fuerza de su respiración contra mi cuello recuero haber mirado para todos lados y al ver que no había nadie me voltee y lo bese él se despertó con una sonrisa y me devolvió el beso luego me dijo quieres sermío un poco indecisoaccedírecuerdo como me dijo pero no vayas a gemir si te duele me dices y paro él se desnudó y bajo mi sudadera y mis bóxer y muy suavemente esta vez sin condón me empezó a penetrar el dolor era grande pero el a medida que entraba más me besaba y más me pajeava el éxtasis único de ese momento me enloquecióempecé a gemir no de dolor en realidad no podría describir lo que sentía era único él me mantuvo con delicadeza hasta que sentí como mi interior se llenaba de algo caliente él se pegó a mi fuertemente enganchándome con sus brazos el ardor que sentía era poco con el éxtasis que me hacía sentir su pene dejando de crecer dentro de mi muy pronto sin mucho esfuerzo me vine yo intente pararme a mi cama el me sujeto la mano y me dijo oye no te vayas duerme con migo recuerdo que lo bese y le dije q no era buena idea él me miró fijamente y me jalo hacia el diciéndome por ti no importa lo que digan los demás solo importa lo que sentimos yo recuerdo que dije q no me acosté en mi cama quería sentir que él era solo mío al día siguiente cuando me levante me esperaba en el baño dijo en son de recocha para todos yo me baño con él y me jalo hacia la ducha me metió y me arrincono el agua es fría por lo general por lo que al abrir la llave sentí elaje pero el introdujo su lengua en mi boca y me dejo mudo el me mostro su pene lleno desangre había sangrado yo y su pene me lo demostrabaél se agacho y me volteo y olio mi ano y dijo que olor tan delicioso huele a que te amo se levantó y el beso salimos del baño yo por mi Ado y el por el suyo pero cuando había momento se me cogía la cola o el paquete era delicioso pero él me había prometido terminarle a su novia le di 1 mes recuerdo al pasar el emes él se acercó a mí y me dijo te amo pero si la dejo q pensaran de mi a mí me dolió el saber que a él le importaba mas lo que dijeran los demás por lo que me aleje y le dije que desde ese momento seriamos solamente amigos lo que no sabía era que lo marcaria tanto a los 2 díassalió con su novia y de puro despecho hizo el amor con ella sin condón al poco tiempo me entere de que estaba embarazada eso me marca pues yo lo quería y lo quiero y lo querré el intento seguir buscándome pero no lo logro para mmi una familia es una familia y eso se respeta en este momento ya salimos pero el antes de salir me propuso irme con él y me pregunto el motivo por el que no quería luchar por nuestro amor lo único que le dije desde e día que ella quedo embarazada lo nuestro se enterró por que un verdadero hombre asume las consecuencias de sus actos el me miro a os ojos y lloro recuerdo que lo último que le dije fue toma estos guantes y cuídalos ese será mi recuerdo siempre te querré eres único pero ahora imposible hasta nunca me despedí ahora con el no hablamos yo no quiero me duele pero hay q asumir la realidad el amor se construye con acciones y por muchos meses pero se destruye con decisiones y en segundos y eso fue lo que paso e
Espero les guste espero comentarios

Dedos de Músico

noviembre 25th, 2014

Nos conocimos en un bar, apenas nos vimos sentimos esa descarga eléctrica que te produce la calentura. Cada vez que veía esos dedos grandes acariciar las cuerdas de la guitarra, me los imaginaba tocando compases en mi clítoris y me mojaba un poco más.
Apenas me vio me sonrío y cuando hubo la primera pausa se acercó a conversarme. Se presentó: “me llamo Jorge, toma lo que quieras, los músicos invitamos”, había un par de grupies de la banda, esas niñitas señoritas que van a verlos tocar a donde sean por un poco de sexo, más adelante entendí porqué.
Cuando terminaron de tocar me invitó a seguir el carrete en otro lado con otros amigos, fuimos en el automóvil de uno de ellos, como el espacio era poco me toco sentarme en sus piernas. Aprovechando el momento, me senté un poco más arriba; noté que era de esos tipos de respuesta inmediata, apenas me senté sobre él su verga se puso dura, y no se molestó en disimularlo, a mí, tampoco me molestó. Nos fuimos todo el camino moviéndonos lentamente, para que los demás no se dieran cuenta, cada vez que él se movía yo me sentía más húmeda, se me pusieron duros los pezones y quería sentir esa verga dura dentro de mí.
Llegamos al lugar del carrete, era una casa sola; apenas llegamos al patio nos dimos un beso con lengua exquisito, como era más alto que yo, sentí su verga dura y caliente en mi vientre y noté que estaba a punto de estallar. Al poco rato, dijo que faltaba hielo, y me pidió frente al resto que lo acompañara a comprar.
Nos subimos a su auto y nos besamos, inmediatamente una de sus manos se fue a mis tetas, que estaban duritas de placer; las tocó, besó y chupó; las lamía como nadie lo había hecho. Mis manos se habían perdido dentro de su pantalón, estaban encantadas con ese gran bulto mojado que era su pene, lo toqué y comencé a masturbarlo mientras conducía; a ratos tenía que estacionarse porque estaba a punto de correrse, me pedía que parara para aguatar más.
Llegamos a su casa, me tomó y me llevó a su sillón, no había tiempo para camas; ahí me sacó con su hábiles manos de músico la blusa; mis pechos se apretaban contra el corpiño, querían escapar, quería que me las chupara de nuevo. Me tomó de mi pequeña cintura y me sentó sobre su verga, aún teníamos ropa, pero sentía que la tela se iba a romper con tanta fuerza de nuestros movimientos.
Me puse de pie y le desabroché el pantalón, su tronco de carne salió escapando, era enorme, dura y roja; la tomé con mis manos y me la puse en la boca; comencé a lamerla despacio, mientras él se retorcía de placer, mientras mis manos subían y bajaban, tocaba sus testículos, también los chupé, él gemía de placer. Se la mamé un buen rato, hasta que gritó ahogadamente que se iba a correr, apreté su verga entre mis pechos y dejé que se corriera. Para mi asombro, su erección siguió intacta.
“Ahora, me toca comer a mí”, dijo con voz ronca; me sacó el pantalón y la tanga de un tirón, me acostó en el sillón y comenzó a lamerme el coño; lo hacía despacio, con cuidado, yo sentía que mi clítoris palpitaba sin parar. Luego, con sus dedos de músico comenzó a masturbarme, yo estaba en el paraíso, mi intuición era cierta, su habilidad con la guitarra se aplicaba en el sexo, tocaba sinfonías con mi coño y mis gemidos eran música. Me corrí, fue uno de los orgasmos más grandes de mi vida; mientras gritaba le enterraba las uñas en la espalda pidiendo más.
Después me tomo y me hizo ponerme como de espaldas a él, con sus dedos acarició mi coño por detrás, y cuando comencé de nuevo a mojarme, me metió la verga con tanta fuerza que casi me vengo de nuevo. Embistió con la fuerza de un toro, me tomó de las caderas y me penetraba con una fuerza descomunal, comencé a gritar de placer, mientras él me decía al oído con voz ronca; “eso, quéjese nomás… quéjese que está rica”. Ahí vino el segundo orgasmo, más grande y largo que el anterior y él se corrió monumentalmente dentro de mí. Nos desplomamos en el sillón con él aún dentro de mí; yo quería que se quedara dentro para siempre.
Cuando nos despedimos a la mañana siguiente, no nos dimos nuestros números de celular. A veces, me lo encuentro en los bares de mi ciudad, invitando a mujeres a un trago. Cuando cruzamos las miradas nos sonreímos y saludamos como viejos amigos de cogidas.

Aldonza.-

En silla de ruedas

noviembre 25th, 2014

Era verano, mi mujer los niños y yo estábamos de vacaciones en la playa. La casa había sido de mis padres y ahora, tras su muerte, la disfrutabamos nosotros. Calor, playa andaluza, niños incordiando…………. Total, que mi mujer, que había invitado a mi cuñada, no quería barullo infantil en la casa y a primera hora se iban niños, la mamá y la tía a la playa, para que se desfogasen a gusto. A mí me habían encomendado la compra de agua en el supermercado del pueblo. Yo, feliz, porque eso me permitía el intentar flirtear con una dependienta, que estaba llenita, muy buena y…..algo propicia al juego del si y no con un caballero de cierta edad como yo. Cuarenta años, ¿eh?, que no es edad de chaval, pero tampoco de viejales.La cajera, empleada a la que me estoy refiriendo, tenía unos veinticinco años, me ponía buena cara y se mostraba dispuesta a …no estoy seguro….¿a algo más?. Y en esa duda estaba cuando sucedió lo que menos podía imaginar. Les cuento. Entré en el súper algo distraído y, a causa de las gafas de sol, tropecé con una silla de ruedas de minusválido. Era una mujer. Y casi vuelco la silla. Con ella encima, claro.

Perdóneme. Vengo deslumbrado de la calle y con las gafas de sol…….Total, que no la he visto y……..¡Vaya choquetazo!. ¡Bueno, pero…… ¡qué sorpresa!.

No esperaba vd. que estuviese impedida, ¿no es así?. Como estoy siempre detras de la caja registradora………..

Si, lo confieso, no había advertido …..

Bueno, pues ya lo sabe. Soy una inválida.

¡Caramba, tiene vd. una forma de decir las cosas!.

Lo que es, simple y llanamente.

¡Inválida!…..Mujer, esa palabra es un poco…….antipática, dura, amarga.

Amarga, ¡claro que amarga!.

Tras soltar una risa forzada, dijo en tono de reproche:

¿A que ya no quiere vd. seguir flirteando conmigo como venía haciendo?.

No seas injusta, Blanca, que no he dicho nada que te lo haga pensar. Te ruego que me tutees, así …….no sé…..limamos alguna que otra aspereza. ¿Te parece?.

Como quieras. Pero mantengo la pregunta.

¿La del ….flirteo?.

Si, esa.

Pues, aunque pienses que lo digo por mantener el tipo, puedo asegurarte que me sigues pareciendo una mujer guapísima, de carácter amable, educada ….encantadora. Que me gustas,¡vaya!. Que tú me gustas, me gustas mucho, palabra.

¿Estás jugando conmigo o hay algo de….. verdad?. No me hagas daño, por favor.

Te lo estoy diciendo en serio. Si no me he sincerado contigo antes ha sido porque viéndote tan guapa……..Pensé que los tenías detrás de ti como moscas.

Ahora, viéndome en la silla……………..

No seas mal pensada, Blanca, que sigo creyendo que como moscas detrás de tí.

No hay ninguno, había uno, tú, pero ya no creo que viendo como estoy…

Te sigo viendo preciosa. Y me gustas mucho, pero……..

Pero ¿qué?. El pero que siempre he oído…¡me lo sé de memoria!.

No ,es ese pero, es otro muy distinto: estoy casado, tengo dos hijos pequeños y no pienso, fastidiarles la vida.

Es lo lógico, lo honrado.

Oye, ¿Te van a regañar por estar aquí?.

No, ya he terminado. Hoy he venido a las tres de la mañana para acabar el inventario. Así que….tu dirás. ¿Tienes prisa?.

Ninguna. En casa…….Perdona yo….

Ya me has dicho que estás casado, habla pues con naturalidad, sin que te pongas incómodo. En mi casa podemos hablar con más libertad, ¿no crees?.

Me gustas mucho, me enamoras,¿sabes?.

Si, cielo. Y me alegro, porque tu también me gustas a mí muchísimo. Desde la primera vez. Nunca pensé que tu y yo…….

No debes hacer que…..conciba ilusiones. Estoy deseando besarte,¿me dejas?.

En casa, cielo. ¿Vamos?.

He venido a comprar agua.

Debajo de mi casa hay una bodega. Aquí tardarás mucho. ¡Fíjate qué colas hay en las cajas!.

Tienes razón, vamos. ¿Te puedo coger de la mano?.

No, podría atropellarte. Voy a poner el motor en marcha.

Apenas tardamos dos minutos en llegar a su casa. Había sido de sus padres, fallecidos en el accidente en el que sus piernas se quedaron inmóviles. Al cerrar la puerta del apartamento, quise besarla. Me lo impidió.

Llevo toda la noche trabajando y debo tener un aliento algo pesado. Voy a remediarlo. Y a ducharme. No hace falta que me ayudes, puedo sola.

Se metió en el cuarto de baño. Salió al cuarto de hora. Estaba preciosa. Su cara era realmente bonita, sus labios gordezuelos, besables. Sus tetas se mostraban erguidas, como corresponde a una veinteañera. Sus piernas, carentes del vigor vital, estaban bien conservadas por los masajes y la rehabilitación que procuraba reducir al mínimo la probable pérdida muscular. Todo esto lo podía ver por haberse puesto un bañador. Me miró entre reflexiva, interesada, expectante, ilusionada…..

¿Qué te parezco fuera de la caja registradora?.

Preciosa, cariño. Si me gustabas tras la caja, ahora……,te juro que soy sincero,…….me pareces adorable y que contigo corro el peligro de……….enamorarme perdidamente.

Vuelve a llamarme cariño y dame un beso, cielo mío.

Nuestras bocas se unieron. Surgió la gran sorpresa: no sabía besar.

¡Cariño, si no sabes besar!. Con lo guapísima que eres y con esos muslos tan……preciosos ,ese pecho……. pues que no lo comprendo.

Nunca me ha besado un hombre (Se echó a reir).Tampoco una mujer. Tendrás que enseñarme tu, cielo mío. He tardado 25 años en llegar al colegio, pero te aseguro que aprenderé rápido y bien. Estoy deseándolo, cariño mío. ¿Te gusta que te diga cariño mio?

Sin decir palabra, tomé su cara entre mis manos y, abriendo ligeramente su labios, la besé suavemente. Un beso largo, que fue apasio- nándose lentamente. Me separé. Su cara estaba algo colorada, la respiración ligeramente acelerada y los ojos cerrados.

Bésame otra vez.

Si, vida mía.

Dímelo otra vez.

Vida mía, Blanca de mi vida.

Amor mío queridísimo, Ju ancho de mi corazón, bésame otra vez. Nunca pensé que diría y oiría estas cosas. Te quiero. Si no me quieres de verdad me harás un daño irreparable.

Jamás. Te adoro, cariño de mi vida.

El segundo beso, de entrega total, absoluta, fue protagonizado por nuestras lenguas. Blanca, mi preciosa Blanca, al sentir que las lenguas se unían, se dió a la caricia con entusiasmo: su lengua entró en mi boca. Sus lametones eran apasionados, interminables. Me puso a doscientos por hora y mis dedos procuraron meterse por debajo del bañador, buscando la entrepierna de mi nuevo amor. Se estremeció y me lamió la cara,los dientes, el paladar….la boca, de la que parecía quererlo todo. Con voz desfallecida dijo, casi sin aliento:

Amor de mi vida, llévame a la cama y quítame el bañador.

Así lo hice. Mi sorpresa fue mayúscula: Los pelos de su delicioso coño, mil veces precioso y adorable ¡¡¡¡eran pelirrojos!!!!.Mi queridísima Blanca ¡era pelirroja!.

¡Eres pelirroja!, creí que era tinte el color de la cabeza.

¿Te disgusta, amor mío?.

No, tesoro, me gusta que seas pelirroja, me vuelve loco, me enamora.

Con voz rota por las nuevas emociones y ansiosa de las que estaban por venir, me susurró:

Me alegro, mi amor. ¿Qué me vas a hacer ahora, mi vida?.

Comerme tu tesoro.

Con voz desfallecida, preguntó:

¿El quiqui?, ¿me vas a comer el quiqui?……………..¿Cómo, mi vida?.

Cambié a postura de sesenta y nueve, puse mi boca sobre su bellísima y abundante pelambrera roja y hundí mi lengua en la raja de su coño. Toda ella se estremeció, sus manos apretaron mi cabeza contra su coño, cortándome casi la respiración. Al aflojar la presión, pude llevar la lengua hasta su clítoris, que chupé goloso. Mis lametones la enardecían y su boca buscó instintivamente mi polla, que lamió con ansia. Abrió la boca y se metió el glan- de, lo acarició con la lengua. Yo re- doblé mis lametones a su coño. La lengua entró en sus grandes labios y lamí las paredes de su coño. Estaban húmedas, cada vez más. Exhaló un grito y sacándo la polla de la boca me dijo:

¡Qué locura, Ju ancho!. Te quiero. Siento un gusto…¡Ay, ay, amor mío, qué gustazo tan…….!

No siguió hablando, se estremeció. Sus jugos mojaron mi boca mucho más. Yo, enardecido como nunca, cambié la postura y cabalgué aquella deliciosa yegüa, que tanto me gustaba. Coloqué la polla en la entrada de su coño y fui introduciéndola poco a poco, evitando que le doliese. Estaba muy húmeda, empapada y era fácil meterla, pero una mujer virgen, sin estrenar, siempre siente dolor. Se dolía mi querida Blanca. Yo, con mucha habilidad y ternura, introducía un poco y sacaba, introducía y sacaba. Los gritos de Blanca me detenían. Al poco, metía algo más. Llegué a introducir la mitad, sin atreverme a profundizar más. Me- nos dolorida, mis meti-saca la hicieron sentir algo. Cada vez más fuerte, más intenso.

¡Qué bueno, qué bueno, qué rico, qué rico siento, que maravilla!

Ju ancho, vida mía, me viene una cosa…. ¡Qué gusto, ay, ay, ay, qué gustazo! Te quiero, te quiero, amor mío,¡ ay, ay qué gusto, qué rico, qué..gustoooo!.

Se estremeció epilépticamente, me abrazó con más fuerza, su lengua se metió toda en mi boca. Yo comencé a sentir el preludio de correrme vivo. ¡Qué sinfonía tan maravillosa la de dos enamorados corriéndose juntos, mezclando sus jugos en el acto más noble y sincero entre dos personas!.

¡Cómo he sentido la vida, Ju ancho, mi amor!. Te quiero, te quiero. Me has hecho sentir todo lo bueno de la vida, del amor.

Yo, emocionado por sus palabras, que rebosaban amor sincero, cariño entregado, sentí que el deseo de correrme en ese momento se detenía y sólo desee hacerla disfrutar otra vez. Jadeante por el disfrute de su cuerpo, de su amor, pregunté, ronca la voz de amoción:

¡Te has corrido, vida mía?.

Sí, locura mía, amor de mi vida, sí, me he corrido, me has hecho sentir que, estando tu……..siento ganas de vivir, de sentir la vida. Te quiero. Amor mío, ¿qué haces?…..¿Te vuelves a mover, quieres volverme loca otra vez?.

No contesté. No hacía falta explicar nada, sólo había una cosa que hacer: mover mi polla dentro de su precioso coño, meterla aún más. Y eso hice, con todo cariño, con gran delicadeza. Despacio, aprovechando la gran lubricación del coño de mi querida Blanca, fui metiendo la polla.

Retrocedía cuando se dolía, pero volvía a intentarlo una y otra vez. Por fin vi premiado mi esfuerzo. Casi sin voz, enronquecida por las mil sensa-
ciones experimentadas, lanzó un grito no demasiado fuerte, pero lleno de amor, de deseo, de hembra hambrienta de hombre, de su hombre. Yo lo sentí así y condicioné mis ganas de derramarme en sus entrañas con las de ella, que jadeaba, buscaba mi lengua, me lamía apasionada, entregada a mí, a su Juancho, el que la hacía sentirse más mujer, más húmeda, penetrada, sintiendo que nuestros cuerpos eran uno sólo, que el mío invadía el suyo, dándola un gustazo nunca imaginado. Sus jadeos aumentaron, sus brazos me apretaban con fuerza y su coño, su quiqui como ella decía, se mojaba más y más y, al compas de las arremetidas de su hombre. Vol- ví a hacerla sentir intensamente.

¡Me corro, Ju ancho mío, me mojo mucho, me viene , me viene…! ¡Que gustazo, que gustazo, queeee gustoooo!.

No lo pude resistir y me corrí con ella, derramando toda mi leche en su precioso y pelirrojo coño. No so- lo me derramé yo, ella también me mojo abundantemente, sentí su flujo de amor, su llamada a la vida.

¡Te quiero, amor mío, mujercita mía, que gustazo tan grande!.

¡Yo también y más que antes!. ¡Que rico, que gusto más rico!. Te quiero, Ju ancho de mi vida. Me has llamado mujercita. Eso es lo que me siento de tí, tu mujercita, tu mujer. ¿Me quieres mucho, pero mucho, mucho?. ¿Soy, de verdad, de corazón, tu mujercita?. Dímelo sinceramente, cariño mío. Yo te quiero como nunca pensé que llegaría a querer a un hombre, a mi hombre. Que tu respuesta salga del corazón, hombre mío, mi amor.

Si, Blanca, te siento mi mujer, sin diminutivo de mujercita. Te quiero como………como no he querido a………¡a nadie!. Ya te he dicho que nunca,¿me oyes?, ¡nunca!, perjudicaré la forma de vida de los chicos, la economía familiar. ¿comprendes,verdad?

Si, vida mia, Ju ancho de mi alma. Lo entiendo y no deseo perjudicar su seguridad económica y jamáte exigiré nada, ni descompondré nada. Sólo te pido que me quieras, porque yo te he entregado hoy toda mi existencia. Has dicho que me quieres como a nadie has querido. ¿Es verdad o se debe al entusiasmo de lo que hemos sentido?.

La besé con devoción. Sintió la dulce sensación de un beso nacido del amor y me lo devolvió con una suavidad y amor….¡deliciosos!. Todavía estaba dentro de su coño, aun- que con menos vigor en la erección. Sentía que su coño se contraía y su humedad aumentaba.

¿Es importante para tí saberlo, a-
mor de mi vida?.

Si, Ju ancho mío, muy importante.

Pues bien, seré sincero. Nunca he sentido esto con mujer alguna. Meterme dentro de tu coño……perdón, quiqui,

Me gusta que digas coño, es más fuerte, más pasional. ¿Notas que estoy a punto……para volver a?……

Si siento que estás más mojada, cada vez más. Esto que te voy a decir es sincero: para mí eres la mujer de mi vida, mi mujer, mi querida esposa.

¡Dímelo, dímelo, que me viene otra vez, vida mía!.

Mi mujer, mi esposa, el amor de mi vida, de hoy y para siem…….

Su apasionado grito me interrumpió.

¡Me corro, amor, me corro, Ju ancho , marido mío!….¡Ay,ay,ay……me corro, esposo, me corro, esposo!. ¡Llámame esposa, mi amor!.

Esposa mía, esposa de mi vida, espo….

Se corrió con más abundancia que en las dos veces anteriores. Sus jugos, su leche, envolvieron mi polla. Me sentí en la gloria, enamorado hasta los tuénos de esa mujer, el amor de mi vida. Gritó varias veces.

¡Marido, esposo de mi alma, te quiero, cómo me he corrido, qué gustazo!. Más que antes, todavía más. Parece imposible que yo sea capaz de sentir tanto gusto. ¿Sabes por qué es, esposo mío?, ¿A qué no lo sabes?.

Claro que sí. Porque te sientes mi esposa y sabes que yo me siento tu marido, tu enamorado esposo.

Si, vida mía, sí, así es. Has cambiado mi vida por completo. Me siento mujer, tu mujer. Y sé que tu eres mi esposo. Y por eso, porque nos queremos como no se quiere pareja alguna, nos morimos de gusto,¡de gustazo!. Tenemos que hablar, amor de mi alma, porque debes ayudarme, liberarme de tanto trabajo. Para mí ya es una carga muy grande.

No entiendo.

Mis padres eran socios, a partes iguales, con mi tío Pepe, de la Cadena de Supermercados “El Mejor”. Este del pueblo fue el primero. Yo, ya no puedo más y le pido a mi marido que me ayude. ¿Lo harás?.

Mujer, yo……

Marido, marido mío, de mi alma. ¿Sabes que si tu me dices mujer, se me escapa de la boca, del corazón, llamarte marido?

Me alegro, me gusta que lo hagas. Bueno, te estaba diciendo que yo tengo un buen trabajo. Soy funcionario de una empresa estatal y tengo una buena categoría, así que…. ¡Hombre, ya se ha salido!. Anda que me pones la polla como ….. Mira, no sé…..como no se me ha puesto con ninguna mujer. Bueno….yo no puedo ocuparme de un negocio que no conozco y que, cuando te canses de mí, me quedaré sin trabajo.

¡Tonto!. Si yo no me voy a divorciar nunca de tí. ¡Ay, qué marido tan bobo tengo!. Verás, para que todo sea seguro, adecuado y nadie…….ya sabes a quien me refiero, sospeche, te haré Gerente Gral., con participación en beneficios. En el testamento…

¡Calla, calla!, si yo me moriré mucho antes que tú. ¿Tu crees que yo podré resistir mucho tiempo el gustazo que me das?

Mi pelirroja adorable me miró con un amor que se le salía por los ojos. Acarició mi empapada polla.

¿Te he mojado tanto, amor mío? ¿Es verdad que te doy mucho gusto?.

Me matas, mujercita de mi alma.

¿Quieres que nos lavemos muy bien y nos comamos de esa forma tan rica?. Sólo comer, marido mío, porque me has dejado muy escocida. ¿Quieres, esposo mío?.

Sí, mi amor.

Llévame a la silla. Antes, pon una toalla, porque me has dejado llena de ti, de tus jugos, esposo mío.

Mientras me dirigía al cuarto de baño, mi bella mujercita hablö:

No es negociable lo de no aceptar la Gerencia General. Tampoco lo del testamento. A mí me dijeron que me sería difícil tener hijos. Y mi tío Pepe no los tiene, es muy mayor y tampoco tiene sobrinos. Por tanto, tienes que decirle que sí a tu queridísima esposa. Ju ancho, mi amor, no me engañes ni te enganes: ¿De verdad te sientes mi marido, mi esposo, aunque estés casado con otra mujer?

¡Qué rabia siento al hablar de ella!.

Contesté desde el cuarto de baño.

Me has prometido que nunca……

¡Sí, ya lo sé!…..Pero te quiero con toda mi alma y…..¡me comen los celos!…..¡Qué rabia pensar que, en tu casa, en la cama… ¡No incumpliré lo prometido, te lo juro!, pero se me parte el corazón cuando pienso que haces con ella……lo que acabamos de hacernos. Perdona, mi amor, no te enfades conmigo. Te quiero muchísimo. ¿Sabes que me enamoré de tí nada más verte?. Nunca había sentido esto. Todas las noches me dormía pensando en tí.

No tienes que tener celos, cariño mío. Ella es indiferente al sexo. Si no me pongo insistente…..¡Qué te voy a decir!, pueden pasar meses sin que hagamos nada. Sepas que no la quiero.

Pues prométeme, esposo mío, que ya no volverás a insistir ¡nunca, nunca!. Te quiero para mí sola.

Prometido, cariño. Yo también me enamoré de tí al primer golpe de vista y después de ……de jodernos en carne viva, yo siento por tí……

¡Ay que cosa tan bonita has dicho!, jodernos en carne viva….Sí, así lo hemos hecho, ¿verdad?, mi amor.

Si, mi mujercita, así lo hemos hecho.

Te he interrumpido, perdona. Sigue lo que me decías, me interesa mucho, marido.

Pues eso, que después de jodernos en carne viva, se ha apoderado de mí, de

mi corazón de mis…..mis deseos de hombre, mis deseos de sexo y amor hacia una mujer, tu, algo mágico, casi sagrado, que no todos los hombres sienten, pero que todos respetamos y deseamos sentir: me he encoñado contigo. Este sentimiento es para siempre y tiene para los hombres un carácter casi religioso. Es algo muy carnal, pero a la vez muy espiritual. Imposible definirlo.

Sin saberlo, presiento que es algo muy bueno para mí, para los dos. ¿Qué significa que te hayas encoñado conmigo?.

Que sólo te quiero a tí, que sólo te deseo a tí, que sólo quiero meterme dentro de tí, que no me interesan las demás mujeres…En fin, que soy sólo tuyo, que me es imposible joder con otra mujer.

¡Qué hermoso lo que has dicho, qué fuerzas me das para sentir la vida, si tu estás a mi lado como esposo!.

Entré al baño y, tras usar un elixir bucal, la pregunté:

Oye, por cierto, ¿tu que haces trabajando en el supermercado?. No entiendo. Siendo tuyo…¡vamos! que no tienes necesidad de ganarte el sueldo de cajera.

Porque hay que controlar cómo funcionan los negocios, cómo se comporta el personal. Hasta inventario hice. Al ojo del amo engorda el caballo. Mucho trabajo, por eso pido tu ayuda, amor mío.

Oye, amor mío, yo te ruego que no insistas en lo de trabajar en tu Cadena de Supermercados.

Está bien. Por cierto, ¿sabes cuánto ganarías como Gerente General?.

Asomé la cabeza y la miré.

Al oir la cifra, treinta veces superior a lo que ganaba ahora, se me cayeron la toalla y el frasco de colonia. No se rompió porque cayó encima de la toalla.

Blanca me miró burlona.

¿Has visto como sí, marido mío?.

No dije nada, me acerqué a ella. Al ver mi excitación, me cogió la polla y me la guió hacia su coño. Entró con gran facilidad. Gritó de placer al sentirme totalmente dentro de su coño. Su voz tenía un acento muy amoroso.

No sabía, amor de mi alma, esposo de mi vida, marido de mi amor, que el sueldo del Gerente fuese tan sexual, tan provocador.

Tras correrse como una loca, gritando y abrazándome con fuerza, mojándose y empapándome de leche, el jugo de su amor, me preguntó mimosa:

¿Por qué me pasa esto, marido?, ¿por qué mi corazón desea que seas mi esposo, no mi novio o mi amante sino mi marido?, ¿por qué este afán de pertenencia, de exclusividad?.

Es lo mismo que me ocurre a mí, que me he encoñado contigo. Es igual, solo que al revés: yo encoñado, tú, empollada, ¿comprendes?. Bueno, eso es lo que yo creo, mujer mía.

Eso debe ser, porque sólo de pensar que puedes……..(hasta decirlo me cuesta trabajo)…..joder con ……. ella…..¡No, no lo soporto!, ¡me enfurece pensar que puedas ser ……… capaz……¿serás capaz de hacerme algo tan feo, tan odioso?. Yo, te lo juro, no sería capaz de dejar que otro hombre….¡Uff, que asco, vomito sólo de pensarlo!. Tu eres mío y de ninguna otra. Y yo soy tuya, entera, sin dejar ni un pedacito. ¿Te enfadas conmigo?. Te juro que no faltaré a lo prometido. ¡Pero tú tampoco!, ¿estamos?. No te permito que jo…..hagas nada con …..ella, tu sólo eres mío y sólo te tienes que derramar en mis entrañas. Tu leche sólo es mía y la mía sólo tuya. ¿Te molesta que te diga esto?.

No, cariño. Me alegra que me quieras para ti sola. Yo también te quiero para mí sólo. Estoy convencido de que será inevitable que ………… ella…..se entere. Sobre todo porque, tal como te he prometido, no voy a volver a hacerlo con……..ella, no me sería posible y ese alejamiento es un dato que no se le escapa a mujer alguna. Cogerá el hilo y llegará hasta el ovillo, seguro. Tardará dos o tres meses en darse cuenta.

¿Te importará mucho, esposo mío? ¡Ay, Ju ancho!, te siento mi marido desde que me diste un beso y me tocaste el quiqui….¡el coño!, tu coño, que para eso lo tengo, para tí. Desde que empezaste a flirtear conmigo, me enamoraste. Y ahora….. ¿sabes cómo haces que me sienta?

Dímelo tú, esposa mía.

Por eso, porque sé que soy tu amor, que tú eres el mío, marido, me siento más fuerte, más vital, la vida me sale hasta….hasta por los poros, me creo capaz de…..que me dejes embarazada. Ya sé que los médicos…….opinan que es difícil, difícil, no imposible. Por eso siento que puedes hacerme madre. Por esto es por lo que…..¡nunca me he sentido tan viva!. Y eso es obra tuya, marido mío.

No besamos suavemente. Yo la acaricié el quiqui, como ella dice, y lo noté empapado, chorreante de la leche de los dos. Seguimos enamoradísimos. Y ya han pasado quince años. ¡Cómo para hacer caso de algunas opiniones médicas!. Tuvimos tres hijas. Mi mujer se enteró, me echó de casa y se quedó con los chicos. Ocurrió lo que predije, porque ninguna mujer se cree que un hombre no busque desahogo con ella si no hay una sustituta. Me vigiló y……. Me vió en un parque con mi querida Blanca embarazada de nuestra primera hija. Tardó sólo tres meses en quedarse embarazada. ¡Nos volvimos locos de alegría!. La prometí que, en menos de un mes, estaríamos viviendo juntos. Para hacer solemne la promesa y el momento en que íbamos a dar un vuelco a nuestras vidas, nos besamos con mucho cariño, a la vez que yo acariciaba el vientre de mi amor, que ya empezaba a evidenciar el embarazo. Mi mujer, la otra, vió toda la escena. Se pueden imaginar el lío que montó. Aunque ella tenía buen sueldo, fijé a mis hijos una magnífica pensión. Nos divorciamos. ¿A que no saben vds. con que pelirroja me casé?. ¡Ah!, la cadena de Supermercados se ha ampliado. A la muerte de su tío, mi esposa quedo de única propietaria. Sólo por unos meses, porque todo se puso a nombre de ambos. Las tres niñas, preciosas como su mamá, son pelirrojas. Lo que no sé es si la cuarta, que esperamos en dos meses, saldrá también pelirroja.

Gracias por leerlo.

Ju ancho.