Adrenalina en el almacén

Soy y Yina y soy travesti de closet. Hace algún tiempo, por curiosidad abrí una cuenta de facebook, como travesti, en la que subía fotos y compartía mi sentir vistiéndome de mujer, pues desde siempre me ha encantado usar ropa femenina y sentirme mujer.
La verdad es que también buscaba algo  de acción, así que interactuaba con chicos y otras tv.
Había encontrado un chico diez años menor que yo, y en aquél tiempo él tenía 23 años.
No era muy atractivo, pero me encantaba: no muy alto, moreno, algo fortachón y tenía buenas piernas, porque jugaba futbol. Además por su edad, era muy impetuoso y cuando nos veíamos en mi departamento, cogiamos dos o tres veces. Me metía la verga, con mucha intensidad, toda su fuerza y energía y yo me volvía loca escuchando cómo chocaban sus testículos contra mi culito.
No posee un miembro muy grande, pero sí tiene talento para usarlo y con ello me hacía ver estrellas. Le gustaba besarme en la boca, daba unos besos ricos en todo el cuerpo, en las nalgas, me mordía las tetas; me acariciaba mucho y de cuando en cuando me nalgueaba con fuerza.
Era un tipazo para la cama y con el me sentía una mujer completa, puesto que me trataba como tal, me decía que era su nena, su mujer. Y cuando me tenía ensartada, me decía que era una perra , una puta, con lo que yo me excitaba y me movía más, así que lo hacía gozar, en tanto que yo lograba venirme por dentro, dos o tres veces, cada vez que me hacía suya.
Dejamos de vernos un tiempo, lo cambiaron de turno en su trabajo, una purificadora de agua como velador, yo trabajaba hasta tarde y no podíamos coincidir. Aunque ello no impedía que nos mandaramos mensajes y fotos calientes por whatsapp.
Un domingo por la noche, como a las diez, estábamos platicando por whatsapp él y yo. Obvio la plática se había puesto candente y me pidió  que fuera a verlo al trabajo porque dentro de poco su supervisor se iría a rondar las otras plantas, así que estaría sólo durante dos horas.
En principio me dio miedo, pues el ir a un lugar implicaba muchos riesgos, podrían cacharnos y mínimo llamar a la policía y a él, correrlo.
Y unos momentos después, sin pensarlo, acepté porque me sentí muy excitada de coger en un lugar desconocido y con esa adrenalina de que pudieran cacharnos.
Me puse un cachetero de encaje color rosa mexicano que había comprado recientemente y unas medias negras de red. Arriba me puse un top negro que me cubría el torso. Me puse un vestido negro pegadito y medias. Encima para disimular me puse un pants y playera. Por si se ofrecía, en una mochila metí también un baby doll rosa de encaje que a él le gustaba mucho, una tanga de cebra, un vestido pegadito color blanco, tacones y peluca.

Tomé mi auto. El trabajo de mi muchacho estaba cerca de mi casa como a quince minutos, y en el camino iba muerta de nervios y más porque él a cada rato me llamaba para ver si ya llegaba.

Al llegar, me quedé estacionada un momento, saliendo él por el portón principal. De inmediato entré. Era un patio grande, al fondo medio iluminado pude ver los camiones repartidores. Me pidió que entrara a las oficinas que estaban hacia el lado izquierdo. Eran amplias, pasé un escritorio y metió a un despacho y después al baño de ese despacho, en el la única luz que había entraba por una rendija del patio contiguo. Uffff él también estaba muy nervioso y me pidió que lo esperara unos minutos. Mientras eso ocurría aproveché para terminar de arreglarme, ponerme peluca, tacones, pues ya iba medio maquillada.

De repente entró y como estábamos a oscuras, pude ver un poco su mirada turbada por la excitación. Me dijo que me veía muy bien y de inmediato empezó a manosearme y a besarme en la boca. Para entonces me puse el baby doll que había llevado y cuando se dio cuenta que lo traía puesto, se detuvo para mirarme bien de arriba a abajo y me dijo “qué puta te ves” uuufff eso me puso más cachonda olvidándoseme el lugar donde estábamos. Así que luego me bajé a chuparle la verga. Me gustaba mucho chuparsela mientras le acariciaba las piernas peludas y de futbolista. Así estuvimos como dos minutos, lo besaba, le chupaba las tetillas de hombre y él de cuando en cuando mordía las mías, haciéndome gemir, hasta que me pidió metermela, porque el tiempo corría. La sensación de nervios y de excitación era única, porque a pesar de que él decía que no había nadie, yo sentía que podían cacharnos.

Saqué condon y lubricante, atendí muy bien su pene delicioso y enseguida me inclinó hacia el lavabo, me dedeó un poquito y me la clavó de un sólo golpe. De lo excitada y nerviosa que estaba, no sentí tanto dolor, así que de inmediato me bombeaba, me nalgueaba y me decía “qué puta eres” o “eres mi perra” él apoyó una pierna sobre el retrete y con eso podía metermela un poco más profundamente. Me ponía más caliente  que me dijera todas esas cosas y por eso le pedía más y más. Los dos estábamos super calientes, apasionados y en eso en el patio de afuera se escuchó un ruido. Uuff, me puse a mil de nervios. Pensé que nos cacharian. Él de inmediato se puso la camisa, se subió los pantalones y salió a ver. Fueron minutos interminables porque no regresaba. Escuché más ruido en el patio y en la oficina por donde había pasado para entrar y sentí el cuerpo helado, porque escuchaba la voz de mi chico y la de otro hombre. Al cabo de unos minutos, regresó y me dijo que no habría problema, pero que su supervisor se dio cuenta de que había alguien en el baño y quería entrar a ver quién era, pero mejor lo dejó porque él también iría a ver a una amiga cerca de ahí, así que le comentó que no se preocupara, porque iba a tardar con su amiga. “deja bien atendida a tu chica” le dijo su jefe.

Debo confesar que se me hizo excitante la idea de que el supervisor entrara y entre los dos me cogieran, ya que esa ha sido mi fantasía, por mucho tiempo. Se lo comenté y el respondió que era una putita y que me iba  a dejar bien cogida para que yo no pensara en más hombres. Me empezó a besar con fuerza, mientras me manoseaba, me tomó con fuerza por el cuello y me besaba con mayor  deseo. Me decía que esa perrita  era sólo de él. Oírlo y la forma como me trataba, me prendió más, me sentía hembra dominada por su macho, además de que me hablaba con voz cachonda, por lo que empecé a besarlo por  todo el cuerpo hasta bajar  su herramienta, lamerla, ensalivarla, admirar lo que iba  a comerme. Entre la penumbra busqué otro condón, se lo coloqué y le pedí que se sentara sobre la tapa del retrete, poco a poco me senté sobre ese falo y me dispuse a gozar de él a mi gusto. Siempre me ha gustado agarrar esa posición porque es posible gozar del miembro y al mismo tiempo hacer gozar al macho. La adrenalina se estaba apoderando de mí y no podía parar de subir y bajar sobre mi hombre, lo oía gemir, decirme que era su puta y más me excitaba. Así sentada sobre él me coloqué para poder besarlo en la boca, apoyando mi brazo sobre su hombro; así mi tetilla izquierda quedó expuesta a su boca, que la devoraba con la respiración entrecortada. Más sentones y gemidos, más sudor y sexo, más mordidas, besos y lengüetazos, hasta que mi chico empezó a venirse, sentí que él  se estremecía y yo me movía más, para que gozara y poder exprimerle más leche. Le di unos apretones con mi ano y él reaccionó gimiendo más, y con un orgasmo más profundo.

Estábamos rendidos, me besaba y me acariciaba los pechos. Me levanté y de inmediato reaccionó, saliendo al patio para dar un rondin, en tanto que me apuré a ponerme el pants de nuevo y preparar mi salida. Salí sin problema y gustosa de haber ido a visitar a mi chico para dejarlo satisfecho. De regreso a mi casa me mandó mensajes para decirme que lo había dejado rendido. No volví a verlo dos o tres veces más, durante el siguiente año. Y hace un año no sé de él, pero recuerdo encantada los buenos polvos con él.

Gracias por leerme.

Domme me hizo blackmail y humillo a mi novia

Hace unos 6 años le comunique a una chica que conocí en un chat que quería ser completamente dominado por una mujer.  Luego de conversar y enviarle fotos mías y de mi pene largo ancho y erecto me ordeno que fuera a su apartamento que quedaba a una hora de mi casa. Al llegar vi a mi dominante una profesora joven llamada Mistress Carla para los efectos de robusta figura grandes nalgas cintura fina pelo negro largo y lacio y piel blanca unos pequeños senos. Esa noche me ordeno que le diera un masaje y se desnudo de la cintura hacia arriba para masajear su espalda.  Durante el masaje me pidió que frotara mi miembro en sus nalgas luego me ordeno que me masturbara arrodillado hasta correrme mientras ella me grababa. Ella al igual que yo desconocía del estilo de vida BDSM pero con el poco estudio que habíamos tomado de la web discutimos acerca del protocolo y ella me comunicó que la próxima cita pediríamos un cinturón de castidad para yo usarlo todo el tiempo.  Luego de este día me arrepentí de ser su esclavo tuve una novia por un año y medio solo para separarnos y mientras estaba en el proceso de conocer a mi novia actual decidí contactar otra vez a Mistress Carla.  En mi conversación con Carla le informe que tenia pareja pero que en el fondo quería la mujer mas dominante para mi futuro y yo mismo le propuse entregarle toda mi información personal números y contactos de teléfonos como redes sociales emails de todos mis familiares y amigos mas cercanos para que pudiese usarlos para soborno o “blackmail” si yo no quisiera seguir sus ordenes, ella acepto y me ordeno que realizara una lista con mi nombre numero de seguro social licencia cuentas de redes sociales con contraseñas nombres completos y números de teléfonos direcciones físicas de amistades y familiares.  Al completar el documento con toda mi información personal se lo informe a mi dominante y ella me ordeno encontrarla en el estacionamiento del centro comercial.

 

Al llegar al centro comercial me baje dem i vehiculo y me monte en el suyo nos saludamos brevemente luego de dos años y proseguí a entregarle la carpeta con mi información ella la examino satisfecha y me ordeno que me bajara del auto y fuera a mi cas y redactara un ensayo de 300 palabras de mi vida como sumiso y le enviara múltiples fotos desnudo mostrando el cuerpo y la cara. Al dia siguiente tenia planeado hacer mi matricula en la universidad y visitar a mi novia pero luego de dormir en casa de mi novia con el sexo prohibido por mi nueva Ama esta me ordeno regresar a su casa.  En ese momento me encontraba a dos horas y media de la casa de mi Ama y le pregunte si era posible posponer la cita, ella me respondió lo siguiente:

 

“Voy a tener que llamar a tu novia y decirle todo”

 

Asustado le suplique que no lo hiciera y ella me ordeno que llamara a mi novia y la dejara en el momento pero no me atreví. De inmediato mi ama colgó el teléfono y dos minutos mas tarde recibo una llamada de mi novia la cual estaba en mi carro esperándome mientras yo hacia matricula en la universidad. No me atreví a contestar su llamada y fui a toda prisa al carro al llegar mi novia me dijo que la llevara a su casa y todo el camino fui intentando explicar lo sucedido lo mejor que pude. Mientras conducía mi ama le envió todas las fotos y copias del escrito realizado por mí. Mi novia que es una puta cualquiera en comparación con mi ama no rompió conmigo la pendeja. Durante semanas y meses mi ama me ignoraba y tan solo se dedicaba a atormentar a mi novia psicológicamente pidiendo una reunión de los tres pero yo nunca permití eso. Durante esos dias Mistress Carla le envío todas las fotos a todas mis amistades y familiares nos mantuvo tanto a mí y mi novia en un infierno en la tierra.  Fue sumamente vergonzoso el celular de mi novia sonaba constantemente con fotos mía y de mis partes expuestas. Mistress Carla  junto a una amiga usaban mis redes para crear conversaciones y llevaron a mi novia al borde de la locura. Mistress Carla solo me contactó para informarme lo inservible que soy y demostrarme sus dos nuevos esclavos en una foto desde alguna isla en el caribe recibiendo sexo doblada sobre en un jacuzzi de un esclavo y con otro esclavo amarrado en su la cama. Mistress Carla implanto miedo y vergüenza en mi como nadie lo ha hecho hasta la fecha y aunque sigo con la puta pendeja de mi novia y mis amigos y familia no me tratan igual sueño con servir a Mistress Carla.

Alicia, de niña a mujer. Capitulo 1

PREAMBULO

Como toda creación literaria, esta historia es una ficción y todos los personajes, situaciones y acontecimientos son fruto de la imaginación del autor. No tienen origen directo en ningún caso concreto que haya sucedido.

Sin embargo, la imaginación se nutre muchas veces de hechos reales, que acontecen con más frecuencia de lo que cada uno de nosotros imaginaría. Cualquier lector que se acerque a este relato es muy posible que encuentre en la sociedad en que se desenvuelve paralelismos con sucesos, más o menos recientes, muy similares a los que se describen. Sin embargo, es muy difícil que todaslas situaciones que se relatan en esta historiase den en la misma protagonista, con la misma intensidad y en el mismo espacio-tiempo en que las he situado. De ahí su carácter fundamental de ficción.

Por separado, todas las circunstanciasson verosímiles y, sobre todo, actuales. Cuando coinciden varias, como ocurre en la historia,interaccionan, generando efectos insospechados, que se autoalimentan.

Alicia relatará, en primera persona, las vicisitudes por las que pasa a lo largo de su corta vida.No nos ocultará nada. La extrema intensidad de sus vivencias le hace sentir la necesidad de darlas a conocer, como si fuera una especie de “aviso a navegantes”. Sin embargo, no pretende trasladarnosninguna “moralina”: esto es bueno y esto no lo es. Ante cada situación concreta, lo que desencadena su final es la actitud que frente a ella toman quienes la protagonizan, únicos responsables de sus consecuencias.

Como casi todo en la vida, los acontecimientos arrancan lentamente. Sin apenas apreciarlo se aceleran, hasta alcanzar una altavelocidad de crucero. Antes de que Alicia tome plena conciencia de ello desembocan en un torbellino de sensaciones desenfrenadas, sin ningún tipo de control.

Por ello os pido a todos un poco de paciencia con el ritmo que gobierna la historia. Confío en no defraudaros con mi relato.

El Autor.

LA HISTORIA DE ALICIA

Capítulo I: OTOÑO DE 2016 (Los orígenes)

Me llamo Alicia.

Nací en Madrid, el 16 de Agostode 1.998, por lo que acabo de cumplir 18 años. Tengo recién estrenada mi mayoría de edad.

Mi madre era hija única. Muy joven -solo tiene 33 años-, ya que me tuvo poco antes de cumplir los dieciséis. Soy fruto de un embarazo no deseado y padre desconocido, ya que mi madre era partidaria en aquel tiempo de lo que denominaba“amor libre”; o sea: jodía con todo aquel que se le ponía a tiro. En sus frecuentes orgías de sexo, el consumo de drogas y alcohol era la compañía necesaria e imprescindible. Practicaba la promiscuidad y no tomaba ninguna precaución encaminada a evitar un más que posible embarazo.

Así acabó sucediendo, y cuando mis abuelos descubrieron que su hija estaba embarazada habían pasado más de cinco meses.Mi abuelo era propietario de una pequeña industria, a medias con su hermano,vivíamos desahogadamente y habría podido costear un aborto. Pero el embarazo estaba ya bastante avanzado y no se hizo.

Tras soportar las más duras recriminaciones y castigos que podáis imaginar, mi madre lo único que hizo fue reducir un tanto su actividad sexual y rebajar un poco los consumos colaterales de alcohol y drogas. Continuó adelante con el embarazo y nací yo.

Después de mi nacimiento mi madre no hizo nada para modificar su conducta. Al contrario, la intensificó-con frecuentes y repetidas ausencias de casa los fines de semana-. En alguna ocasión durantetoda una semana. En muy poco tiempo acabó cayendo en el alcoholismo y la drogadicción.

Mostrándose mi madre totalmente incapaz de asumir mi existencia y procurarme los cuidados que todo bebé necesita,fueron mis abuelos quienes se ocuparon de atenderme durante los primeros años de mi vida.

Durante esos años mi madre nunca rompió definitivamente el vínculo familiar. Vivía la vida a su manera, a salto de mata, enrolada en grupos marginales que se formaban y deshacían cada poco tiempo. Se cobijaban en viviendas o locales, que ocupaban hasta que eran desalojados. Adoptó indumentarias y comportamientos góticos y siguió enganchada al alcohol y las drogas. Solía visitarnos de vez en cuando, sobre todo cuando andaba escasa de recursos, que solía ser cada tres o cuatro meses.

Desgraciadamente, mis abuelos fallecieron a consecuencia de un accidente de tráfico, en el que yo resulté ilesa. Contaba yo solo ocho años.

Su hermano, y socio en la empresa, con casi 80 años de edad y una salud un tanto delicada, no quiso hacerse cargo de mí, ya que su salud había empeorado bastante últimamente y no se consideraba capaz de atender a una cría de mi edad. Avisó a mi madre de la situación y quedé a su cuidado hasta tanto se leía el testamento de su padre –mi abuelo-.

De su lectura resultó que salvo la “legitima”, que por Ley correspondía a mi madre, yo resulté heredera universal de los bienes de mi abuelo. El abogado que se ocupaba de todos sus asuntos personales era nombrado albacea.

Mi madre se entrevistó con el albacea y acordaron que él se encargaría de velar por los intereses de mi capital, llegando al siguiente acuerdo:

1- La mitad de mi abuelo en el negocio, fue adquirida por su hermano, por una cantidad muy importante, a fin de que la Empresa siguiera funcionando. Se liquidaron el resto de las propiedades de mi abuelo y el resultado fue que yo tenía una verdadera fortuna.

2- Mi madre, consciente de su incapacidad para administrar la cantidad que le correspondió, delegó su administración en el albacea a cambio de percibir una asignación mensual que nos permitiera vivir con un cierto desahogo.

3- El compromiso de mi madre de ocuparse de mí hasta mi mayoría de edad, fecha en la que se me haría entrega de mi herencia. Su incumplimiento supondría la pérdida de mi custodia acusada de delito de abandono. El albacea era el administrador de mi fortuna económica, por nombramiento de mi madre.

Esto lo he sabido muy recientemente, pero me era totalmente desconocido en las fechas en que transcurre la historia que os estoy contando.

Mi madre pensó que una cría de ocho años no le impediría continuar con sus “actividades” y aceptó de buen grado las condiciones que se le impusieron. La asignación mensual era apreciable y le vendría muy bien.

En aquellas fechas mi madre tenía veintitrés años y se encontraba enrollada con un individuo de bastante más edad que ella, que la explotaba sexualmente, dedicándola a la prostitución de alto standing, con su plena aquiescencia. Con los ingresos que obtenía por sus servicios, Ginés y ella se mantenían y hacían frente a los gastos que les suponía la adquisición del alcohol y las drogas necesarios para mantener su adicción.

A partir de entonces viví en compañía de mi madre y Ginés, su compañero, que me aceptó de buen grado, tratándome muy cariñosamente. Lo que referiré a continuación es la historia de los últimos diez años de mi vida.

Periódicamente mi madre enviaba al albacea mis notas escolares y de vez en cuando le hacíamos una visita para que él constatara que yo me encontraba bien. Las visitas eran una mera rutina. No pasaban de nuestra presencia en su despacho durante algo menos de una hora. Ese día las dos estábamos radiantes. Mi madre presentaba muy buen aspecto; no mostraba ningún rastro de su vida disoluta.

**************

Desde los primeros meses de convivencia con mi madre y Ginés tuve ocasión de ser testigo de las frecuentes borracheras de mi madre, que muy a menudo acababa el día completamente borracha, siendo Ginés el que se encargaba de acostarme la mayoría de las noches. Entonces mi madre tuvo la gran idea de su vida, -según me contó al cabo de unos años-.

Esa gran idea consistía en añadir un poco de ginebra en el vaso de leche que yo tomaba todas las noches antes de irme a dormir. La ginebra cumplía su cometido en mi cuerpo y me hacía caer completamente dormida al cabo de pocos minutos, con lo que mi madre me acostaba temprano y aprovechaba para continuar con su consumo masivo de alcohol, hasta la plena borrachera.

Los siguientes tres años fui de un lado para otro con mis padres -los llamaré así-, huyendo de todas las deudas y trampas que iban dejando tras ellos. Fundían con facilidad y rapidez todo el dinero que les llegaba, incluida nuestra asignación.

Mi escolaridad se hizo completamente inestable, pues en ocasiones esa huida se producía a mitad de curso, lo que obligaba a trasladar mi expediente escolar de un colegio a otro. Pese a estos vaivenes mis notas eran bastante buenas porque yo soy muy aplicada en todo aquello que me interesa.

Hasta Mayo de 2010, cuatro meses antes de cumplir los 12 años, mi vida transcurrió monótona, dentro del consabido ajetreo de cambios de residencia, pero entonces detuvieron a Ginés por un lío de drogas y fue condenado a 5 años de cárcel.

Mi madre aguantó como pudo hasta que finalizó el curso escolar y después inició la búsqueda de una nueva forma de vida.

Falta del soporte y compañía de Ginés, a quién queríamos bastante las dos, nos trasladamos a la costa levantina, donde mi madre se las fue apañando como buenamente podía. Encontró trabajo -es un decir- en un bar de carretera en el que, además de atender la barra, jodía con el primero que se le acercaba, a cambio de unos pocos euros, que compartía con el dueño del bar, del que también percibía una comisión sobre lo que recaudaba por lo que ella hacía beber a sus clientes. Era lo que se suele conocer como una “chica de alterne”.

El dueño del bar tenía una vivienda en una cercana localidad de la costa, que no utilizaba, y que cedió a mi madre como parte de su sueldo. En esa vivienda yo me pasaba sola la mayor parte del tiempo, pues mi madre me dejaba comida hecha para unos días a fin de no tener que desplazarse a diario desde el bar, que estaba a poco más de 30 kilómetros. Cada semana se las apañaba para que alguien me trajese comida preparada.

Así, mi madre podía alternar libremente con sus clientes durante la noche y dormir hasta medio día en un jergón que había en un cuartucho en el sótano, ya que el bar solo abría durante la tarde/noche y madrugada.

Como en Julio ya no tenía escuela mi vida era plácida. Casi todo el día estaba en la playa, bañándome y escuchando música, y en casa veía la tele o jugaba con la consola. Pero al llegar la noche me encontraba muy sola. Echaba mucho de menos a Ginés y a mi madre.Las primeras noches tuve dificultades para conciliar el sueño. Estaba muy inquieta y nerviosa y padecía una especie de insomnio que me tenía en vela hasta bien entrada la madrugada.

Se lo dije a mi madre cuando tuve ocasión de hablar con ella por el móvil y entonces fue cuando me contó el truco que había estado utilizando conmigo desde que se hizo cargo de mí al morir mis abuelos: el de añadir un chorrito de ginebra en el vaso de leche que yo me tomaba todas las noches cuando iba a acostarme.

El consumo repetido de ese alcohol durante años había creado en mi organismo un serio grado de dependencia. Faltarme esa dosis, al no estar ahora mi madre para ponérmela, es lo que me producía el insomnio. Pero no debía preocuparme más por ello. La solución es bastante sencilla -dijo-: si reanudaba la toma diaria de la dosis de ginebra que necesitaba volvería a dormir toda la noche de un tirón.

Me indicó cuál era la copita que tenía que utilizar para añadir la ginebra a la leche, llenándola por la mitad. Si lo haces bien, verás cómo duermes plácidamente. La ginebra era lo que ella denominaba “vitaminas para el sueño”.

Me advirtió que como me había hecho bastante mayor, -estaba muy desarrollada para mi edad y hacía un año que tenía la regla-, a lo mejor esa dosis ya no era suficiente. Si tomándola de nuevo seguía teniendo dificultades para conciliar el sueño, podía aumentar la dosis un poquito, hasta llegar a encontrar la cantidad precisa para que me hiciera el efecto deseado. Así lo hice y nos estabilizamos un poco en esa situación.

Mi madre caía muy bien a los clientes del bar, porque no hacía ascos a cumplir con cualquier clase de práctica sexual que le propusieran, y el dueño estaba muy contento con los ingresos extras que la presencia de mi madre le reportaba.

La vivienda que nos había cedido era un pequeño adosado, con un par de habitaciones, amueblado de forma muy sencilla; sin ningún lujo. Estaba ubicado en una zona en la que la casi totalidad de las viviendas eran utilizadas como una segunda residencia; había muy pocas habitadas fuera de la época estival, puentes o algún fin de semana. No tenía teléfono, para evitar que las chicas que en ocasiones se alojaban en él hiciesen un gasto excesivo, de forma que yo tenía que valerme de un móvil para comunicarme con mi madre. Cuando necesitaba algo enviaba un sms a su móvil y ella me llamaba en cuanto podía.

Me aleccionó debidamente para que pudiera quedarme sola en casa: no debía hacer demasiado ruido y antes de salir a la calle debía asegurarme que no hubiera gente cerca. No convenía que me vieran casi siempre sola, para que no pensasen que estaba mal atendida.

Cuando mi madre calculaba que se me iba a terminar la comida preparada que me enviaba, me avisaba por teléfono de que iban a venir del bar a llevarme algo más reciente, al tiempo que la chica que venía aprovechaba para poner alguna lavadora y cosas así. Una vez lavada yo me ocupaba de tenderla.

Mi madre, prácticamente, vivía en el bar. Para ella resultaba más cómodo, así que yo no tuve otro remedio que aprender a valerme por mí misma.

SEPTIEMBRE 2010

Empecé el primer curso de la enseñanza secundaria obligatoria (ESO), en un Instituto de la localidad en la que vivía, e inicié una nueva rutina: al levantarme me preparaba el desayuno y me marchaba a clase; volvía a casa a comer lo que me calentaba en el microondas y luego regresaba al instituto. A la vuelta a casa hacía los deberes, cenaba algo ligero y me disponía a dormir, después de ver algo en la tele. Fueron unos meses en los que, prácticamente, me acostumbré a vivir sola.

Durante esas primeras semanas comprobé que, efectivamente, el sistema de poner la media copita de ginebra en la leche funcionaba, pero la tentación la tenía muy cerca: estaba siempre sola y disponía de bastantes botellas de ginebra. La curiosidad por experimentar qué es lo que sentiría si bebía la ginebra sola, en lugar de mezclada con la leche, era muy grande y difícil de vencer. Además, si me “pasaba” un poco en la dosis no habría testigos que me abroncaran.

Me venían a la mente muchas de las continuas borracheras de mi madre, en compañía de Ginés y de sus amigotes, y lo bien que parecía que ella se lo pasaba cuando estaba bien borracha. Así que un buen día me decidí: probé a beber la ginebra sola, prescindiendo de la leche. Me supo algo amarga, pero me la tragué sin dificultad.

Durante un par de semanas continué con la práctica que había iniciado, sin decirle nada de ello a mi madre. Me costaba un poco más dormirme, pero no era importante. Parece ser que la leche también actuaba como relajante.

Lo que no sabía entonces es que el consumo diario iba habituando mi organismo a los efectos de la bebida y, contando además con que me había seguido desarrollando y aumentado mi volumen corporal y peso, el alcohol que ingería se diluía en un mayor volumen de sangre y tenía un menor efecto para lo que pretendía: que me adormeciera. El insomnio y la inquietud no tardaron mucho en reaparecer.

Así que puse en práctica un principio matemático bien conocido: para mantener el mismo nivel de relación en una mezcla de dos fluidos, hay que compensar el mayor volumen de uno de ellos con un incremento proporcional del otro, para que su relaciónentre ambos siga siendo idéntica;ergo:si mi cuerpo es ahora mayor que cuando era una niña, tiene más peso y la cantidad de sangre también ha crecido, debería aumentar proporcionalmente la cantidad de ginebra que ingería, para mantener esa relación estable. En consecuencia: decidí que no tenía otro remedio que no fuera incrementar algo mi dosis diaria de ginebra.

Calculando que pesaría, más o menos, un 50% más que lo que pesaba cuando era una cría, debería pasar a tomar tres cuartas partes de copa, en vez de la media que hasta ahora venía bebiendo. Para redondearlo y asegurarme que no fallaría en el cálculo, decidí que mi ración fuera de una copita. El resultado no se hizo esperar: esa noche dormí como si fuera una marmota hibernando: completamente tranquila y sosegada. Y así seguí todas las noches.

Satisfecha con el éxito, establecí como básica la ración de una copita diaria, con alguna excepción, que contaré más adelante. Algunos días despertaba con un ligero dolor de cabeza, pero se me pasaba enseguida.

Cuando estaba para agotárseme la provisión de ginebra enviaba un escueto mensaje a mi madre: “mándame vitaminas”. Ella se encargaba de que me llegaran algunas botellas. Durante casi un año ese sistema me fue de maravilla y acabé tomándole un gusto algo desmedido a la ginebra.

Digo desmedido, porque lo que empezó siendo una copita en el vaso de leche al irme a dormir, no tardó mucho en convertirse en: también una copita para después de la comida y otra para después de cenar. Más adelante fue copa y media; y pasado un tiempo acabaron siendo dos copas. Durante el transcurso del 1er año de ESO se hizo habitual mi consumo de alcohol;-dentro de un orden, eso sí-, y solo en casa, llegando a beber alrededor de cuatro o cinco copitas diarias. Tenía que estar en condiciones de acudir a las clases del instituto sin que nadie advirtiera nada. Sin embargo hacía una excepción en el fin de semana y otras Fiestas. En esas ocasiones bebía también alguna que otra copita entre horas y fácilmente llegaba a las seis, más bien, ocho, copas diarias.

Con esas cifras de consumo llegó la finalización del periodo de clases, a finales de Mayo y primeros de Junio. Yo me encontraba de maravilla en esa situación. Todo iba sobre ruedas; alcanzaba buenas notas en los exámenes finales que ya había realizado y los que quedaban no eran para mí los más complicados.

Pero sucedió algo que no podía imaginar. No había ocurrido nunca antes y resultó totalmente inesperado para mí.

Pensaba que ya tenía suficiente experiencia con la bebida y que mi consumo de ginebra lo tenía dominado, pero el sábado 28 de Mayo entró en juego un factor desconocido para mí y no supe controlarme.

MAYO/JUNIO DE 2011: Aparece mi Príncipe Azul

Una compañera de clase llevaba unos meses tratando de conquistarme para que me uniera a su grupo, compuesto de varios chicos y chicas –en total cosa de una docena- con el señuelo de que lo pasaban “bomba”. Se reunían en una cala muy discreta y contaba y no paraba sobre las “cosas” que hacían: ya te puedes imaginar, me decía; hacemos de todo y a veces nos despendolamos un poco, pero merece la pena. No seas estrecha y únete a nosotros. Lo pasarás “guay”.

Elena, que así se llama es un par de años mayor que yo y es repetidora, a pesar de lo cual va un curso más adelantado que yo. No te preocupes por la edad, me dijo. Pareces mayor de lo que eres y no vas a tener problema. Encajarás bien con todos.

El sábado 28 de Mayo había quedado con ella en la playa para pasar la mañana. Nos llevaríamos unos bocatas y luego ella se iría a la cala con los chicos del grupo. Cuento contigo, dijo.

Pasamos la mañana juntas en la playa y a media tarde llegó el momento que tanto temía.

–¿Qué? ¿Te animas y vienes con nosotros?

–Lo siento, respondí. Aún no estoy decidida. –Pensaba que irme con ellos significaba perderme mi ración de ginebra, que tanta falta me estaba haciendo ya-.

–Sigo pensando que eres una estrecha. Me lo imaginaba. Tú te lo pierdes. Toma; a lo mejor esto te anima y la semana que viene cambias de opinión. Que te haga buena compañía.

Me entregó un dvd casero y me dijo que no se lo contara a nadie. El lunes me contarás qué te parece la fiesta.

En cuanto llegué a casa me fui directa al mueble bar y me bebí casi seguidas un par de copitas de ginebra, y me entoné.

Luego encendí la tele y puse en marcha el reproductor de dvd que tengo conectado.

El video duraba poco más de una hora. Elena y otros chicos y chicas del instituto estaban en esa cala. Al principio todo era lo más normal, hasta que poco a poco fueron volando prendas. Al principio solo fueron la parte superior de los bikinis, pero poco a poco se fueron calentando y pronto no había ningún rastro de tela que cubriera sus cuerpos.

Yo me había situado cómodamente frente a la tele, casi sin ropa porque hacía cierto calor y la visión del video contribuyó a que mi calentura aumentase. ¡Qué polla tenía alguno!

Tenía cerca de mí la botella de ginebra y pronto prescindí de la copita y comencé a beber directamente a morro.

Pensaba que tenía dominado mi consumo de ginebra, ya que hasta entonces bebía mis copitas de fin de semana y no me pasaba de rosca, pero el vídeo fue un elemento inesperado y un tanto perturbador.

Las escenas fueron aumentando de temperatura y pronto se formaron algunas parejas que comenzaron a follar. Todo eso me puso tan cachonda que no tuve más remedio que dirigirme a la cocina, sacar un buen plátano de la nevera y me lo empecé a meter en el coño hasta que llegué al himen y me detuve. El dolor me frenó. Pero no frenó mis visitas a la botella de ginebra.

Di un par de vueltas a la cinta y seguí con mi lucha con el plátano y mi himen, sin dejar de lado la botella.

A las diez de la noche había vaciado la botella de ginebra, que estaba mediada cuando empecé a beber. Estaba bastante borracha, pero aún quería más. Más video y más ginebra.

A duras penas y como pude alcancé a levantarme y sacar una segunda botella.

Puse el video en función de “repetir” y seguí viendo el dvd y bebiendo ginebra, hasta que debí quedarme dormida. Ni idea de que hora sería, pero seguro que alrededor de las doce, o más.

Este episodio no habría significado nada importante. Al día siguiente me habría despertado y nadie se habría enterado.

* * * * *

Pero ese sábado, PRECISAMENTE ESE SABADO, a mi madre, que hacía siglos que no aparecía por casa, se le ocurrió venir.

Y no vino sola, sino que llegó acompañada de un “cliente”, al que pensaba desplumar, pero fuera del bar en que trabajaba y así hacer el negocio solo para ella. Mi madre pensaba que yo estaría dormidita en mi habitación y que no me despertaría.

Creo que llegó sobre las dos de la madrugada.

La siguiente descripción la hago por referencia de lo que mi madre me contó el domingo por la mañana.

El espectáculo que encontró al entrar en el salón fue el siguiente.

–Un dvd encendido reproduciendo imágenes de algo que
se asemejaba mucho a una orgía juvenil playera.
–Una cría de apenas trece años, desnuda, con un plátano
metido a medias en el coño y completamente borracha.

Será puta esta cría, creo que explotó mi madre al verme.

–Hermosa sorpresa, balbuceó medio borracho el tío que la acompañaba –un tipejo que andaría por los cincuenta-. Voy a tener a dos por el precio de una.

–De eso nada. La niña no folla. Aquí solo folla la madre, que es la puta oficial.

–Pues entre ella y tú yo prefiero a la cría. ¿Cuánto quieres por dejarme follarla? Si no me la follo yo ahora lo hará cualquiera y tú perderás una buena pasta. ¿O crees que todavía es virgen?

–Bueno, supongo que lo es, pero si quieres follártela tienes que pagar como si lo fuera. Si no, no hay trato.

–Vale. Quinientos Euros por la cría.

–Mil, por las dos.

–No te pases. No estoy tan borracho. Setecientos.

–Hecho, pero en efectivo contante y sonante.

–Voy al cajero a sacar pasta. No tengo suficiente ahora. Tú ve despertando a la Bella Durmiente. No quiero follarme a una cría que está borracha y dormida. Quiero oírla quejarse y llorar, o a lo mejor le gusta y lo pasamos todavía mejor.

–Mi madre me llevó al baño y me puso la cabeza en la bañera y me regó con agua fría de la ducha.

–Enseguida di un respingo. ¡Joder! ¿Qué coño haces?

–Despertarte, so puta. ¿Cuánto has bebido?

–Yo qué coño sé. Hasta que me he quedado dormida. ¿Te importa tanto cuánto bebo? Nunca estás conmigo. Bebo todo lo que me apetece ¿Vale?

–Me importa un huevo lo que bebas, pero ahora espabílate porque tenemos un cliente.

–Querrás decir que tú tienes un cliente. Tú eres la puta. No yo.

–A partir de ahora tú también vas a serlo, si es que no lo eres ya. Buen plátano tenías en el coño. ¿Desde cuándo follas?

–No he follado nunca. Sigo siendo virgen. El plátano no me entraba más.

–Pues vas a tener que joderte, Alicia. Mejor dicho. Ese cabrón que ha ido al cajero a por pasta es el que te va a joder.

–Pero me va a doler mucho. No lo he hecho nunca y con el plátano no podía más porque me hacía mucho daño.

–Pues si te duele, bebes ginebra. Eso sí que sabes hacerlo.

En esto mi madre oyó llegar el coche del tipo y bajamos las dos al salón.

–Tienes suerte, cabrón. La niña todavía es virgen. Al menos eso es lo que dice ella.

–Bueno, lo veremos. Venga, chúpamela y pónmela dura. El primer polvo será para la princesita.

Mi madre se puso a chupar la polla del individuo y yo los miraba alucinada. Poco a poco fui tomando conciencia de lo que me podía suceder, recordando las escenas de la playa y viendo cómo crecía y crecía esa polla, que una y otra vez entraba y salía de la boca de mi madre. El tío resollaba y se ponía cada vez más colorado, hasta que dijo:

–Basta. Déjalo ya. Ahora que me la chupe la niña. Quiero ver si ya ha aprendido a hacerlo.

Mi madre protestó, diciendo que ese no era el trato. Que solo se trataba de que me jodiese, pero él respondió que o se la chupaba yo también o que se despidiera de la pasta.

–No te preocupes, mamá. La culpa es mía por haber bebido tanto. Se la chuparé. Que luego me joda, te pague y nos deje en paz.

Me arrodillé delante del tío, como había visto ponerse a mi madre, y abrí la boca todo lo que pude.

De inmediato él metió su polla en mi interior y me llenó con solo introducir el capullo. Pero él quería más. Comenzó a coger mi cabeza y sujetarme para que no me retirase, mientras intentaba meter cada vez su polla más dentro de mi boca. Pronto empecé a tener náuseas y unas arcadas muy grandes, hasta que me hizo vomitar, llenando su polla y su pelo con los restos de mi cena y la bebida que todavía tenía dentro.

Mi vómito le puso frenético y siguió metiendo su polla todo lo dentro que podía mientras gritaba algo parecido a:

–Mámala, puta. Eres casi como tu madre. Pídele a ella que te diga como lo tienes que hacer. Quiero que te la comas entera.

Mi madre me dio consejos sobre cómo debía procurar que me entrase más y que me hiciera el menor daño posible y me daba de vez en cuando un poco de ginebra para que me animase.

Al cabo de un rato se dio por vencido viendo que no podría tragarme su polla por muchos esfuerzos que hiciera.

–Bueno, pues entonces te la vas a tragar por el coño. Ese sí que tendrá sitio para que te la meta entera. ¿Cuántos años dices que tienes?

–Doce, respondí. Me falta un par de meses para cumplir trece.

–Entonces ya tienes edad suficiente. Venga, colócate en el suelo a cuatro patas; como si fueras un perrito. Y tú, le dijo a mi madre: sujétala bien; no quiero que se caiga del susto cuando le meta la polla hasta los huevos.

No tardé nada en sentir cómo su verga, tiesa y dura a causa de nuestras mamadas, se colocó a la puerta de mi coño, que aún no se había cerrado del todo después de la medio metida del plátano.

El tío comenzó a empujar con fuerza y sentí como se abrían mis entrañas a medida que esa tremenda polla intentaba hacer camino en mi interior.

Empecé a quejarme desconsolada, pues era tal el dolor que sentía que pensaba que me iba a desmayar.

–Dale ginebra, gritaba a mi madre mi violador.

Mi madre me acercó la botella a los labios y permitió que bebiera un buen trago. Eso me tranquilizó, pero solo un pequeño rato. Enseguida el dolor se hacía cada vez mayor, hasta que el tío dijo.

–No te ha engañado la niña. Es virgen. Pero lo va a dejar de ser enseguida. Dile que se prepare que se la voy a meter hasta el fondo.

Mi madre me dijo que siguiera bebiendo. Tranquila Alicia, cariño. Solo será un momento. Una vez que te desvirgue seguro que enseguida pasará el dolor y te gustará que siga jodiéndote. Mientras, sigue bebe todo lo que quieras. No te importe si te emborrachas otra vez. Seguro que lo seguirás haciendo a partir de ahora. Cuando se empieza a beber no se termina nunca. Yo lo sé muy bien.

–Vale, mamá. Dile a ese cabrón que me la meta cuanto antes. Quiero acabar de una puta vez.

–No te preocupes, guapa. Allá voy, dijo mi violador.

Dicho eso, sin otro aviso más, me agarró fuerte por las cachas del culo y metió su polla hasta que tropezó con el himen. Luego pegó un tremendo empujón y, entonces, sí que supe lo que era un dolor agudo. Sentí que algo me taladraba y pegué un grito que debieron oír en Madagascar.

Mi madre me tapó la boca, temerosa de que alguien pudiera oírme, pero yo le dije que me diera ginebra, porque me gustaba beber y así no me dolería tanto.

Durante un cuarto de hora estuve recibiendo la polla del violador en mis entrañas y poco a poco el dolor fue remitiendo, al tiempo que la ginebra también hacía sus efectos en mi cuerpo.

–Parece que no te quejas tanto, dijo el tío. No me digas que ya te va gustando. Anda. Di que te gusta. Si ya no te duele es que serás tan puta como tu madre. La conozco bien. Es una guarra.

–Lo que de verdad me gusta es la ginebra, cabrón. Pero no pares de meterla y córrete cuanto antes. Quiero acabar de una puta vez con este suplicio. Me sigue doliendo, ¡hijo de puta!

Mis palabras hicieron que redoblase sus embestidas y su polla entraba y salía de mi coño una y otra vez. En algún instante sí que sentí algo parecido al placer, porque imaginaba su polla como si fuera el plátano que no logré meterme esa tarde.

Unos minutos más tarde sentí que sus esfuerzos se hacían más y más frenéticos y sus penetraciones más rápidas, al tiempo que mi respiración era cada vez más agitada. Pronto noté que algo caliente se derramaba en mi interior, como si me dieran disparos con una pistola de chorros de agua, como jugaba cuando era una cría. El muy cabrón se acababa de correr dentro de mi coño. Pero la cosa me gustó y no me importó que no me la sacase enseguida, sino que me siguiera follando otro ratito, pero más lentamente.

Cuando al fin me la sacó, mi coño estaba muy dolorido y me escurría por mis muslos parte del semen que se iba saliendo de mi interior.

Mi madre me dio la botella y me dijo que bebiera lo que me apeteciese. Así lo hice hasta que volví a quedarme dormida en el suelo del salón.

Ese fue mi primer desmadre con el alcohol y mi primera vez en las relaciones sexuales. Nada placentero en su conjunto y con el consiguiente miedo a un posible embarazo. Afortunadamente no se concretó.

El domingo mi madre estuvo conmigo en casa, porque el bar de carretera abría solo a partir de media tarde.

Me contó todo lo que había pasado y cómo el muy cabrón me había desvirgado. Olvídalo, me dijo. Si quieres seguir follando hazlo con esos chicos del instituto que salen en el dvd que veías ayer. Al menos son de tu edad y no tienes que aguantar a hijos de puta cómo el de anoche. Para eso estoy yo. Ya sabes que llevo años haciéndolo.

Al final anoche me gustó algo, sobre todo cuando se corrió y me jodía más despacio. Pero no te preocupes. No tengo ganas de repetirlo; al menos de momento y, desde luego, no con los del instituto. Todo lo que hacen lo cuentan y pareceré una puta como las demás. Están en boca de todos y las tratan como lo que son: chicas fáciles.

Lo que sí te agradeceré es que me des consejos sobre cómo debo beber la ginebra. Me gusta hacerlo, pero no quiero que lo de esta noche se repita más veces.

Te vendría bien que durante unos días no la probases. Ayer cogiste dos buenas borracheras, porque cuando el tío te jodió te dejé la botella y no paraste de beber hasta que te desmayaste.

Hice promesa de portarme mejor y mi madre se despidió de mí. El trabajo me reclama, dijo, al tiempo que me dejó sola otra vez.

Tras este paréntesis, porque eso fue en el contexto de mi verdadera historia, retomo su narración.

* * * * *

Decidí olvidar el “incidente” y me volqué en preparar bien los pocos exámenes que me quedaban, a fin de sacar las mejores notas posibles. Mi relación con los compañeros de clase era muy superficial; diría que solo lo más imprescindible, ya que para evitar comentarios sobre la ausencia de mi madre en las diferentes reuniones de padres –no era la única que faltaba, ni mucho menos-, no quise tener amistad profunda con ningún compañero/a del Instituto. La mayoríame consideraban como una tía bastante “borde” y muy antipática, sobre todo por parte de Elena y su grupo, pero eso no me importaba en absoluto; pasaba abiertamente de ellos. Por encima de todo quería preservar mi intimidad e independencia.

Desde mediados de Mayo las clases en el Instituto se limitaban a la mañana, teniendo las tardes absolutamente libres.

Comencé a pasarlas mayormente en la playa. Siempre llevaba conmigo una botellita de agua mineral, de medio litro, en la que añadía un par de copitas de ginebra.Me la solía beber mientras tomaba el sol y nadie se daba cuenta, porque a nadie le extrañaba que bebiera de una botella cuyo contenido era agua.Allí inicié una relación muy superficial con un hombre maduro, de trato muy agradable: nos ocupábamos de la ropa del otro cuando de nosotros se estaba bañando. Nuestra conversación no pasaba de convencionalidades.

El incremento de mi consumo de ginebra llevaba aparejado una menor duración de las provisiones, haciendo que mi petición de reposición fuera cada vez más frecuente. A todo eso mi madre se hacía la loca, como si nada de eso fuera con ella. Siempre respondía a mi solicitud de “vitaminas”, como llamábamos entre nosotras a la ginebra, con el envío de una abundante provisión de botellas. Nunca me preguntó qué hacía con ellas, ni cuanto bebía cada día, por lo que supuse que daba por bueno que yo pudiera beber más de lo aconsejable para una cría de mi edad y que tendría muy en cuenta sus consejos de la noche de “marras”.

Pronto comenzaría el verano. Aún no había cumplido trece años y mi cuerpo seguía con su proceso natural de evolución: aumento de volumen en los senos, aparición del vello púbico y formación de las caderas y glúteos, bien delimitados.

Así que poco antes del iniciarse el verano del 2011, sucedió lo que se iba a convertir en el auténtico inicio de una vida sumida en el más absoluto y total desenfreno.

Continuará…

“El buen padre” 4ta parte

Esa semana, que Aayla no estuvo, no la pasamos de lo más divertido Inés y yo, durante todo el fin de semana y dos días seguidos, no dejamos de tener sexo en toda la casa, no miento si digo que durante todo ese tiempo Inés hizo que me corriera más de 15 veces y es que no la pasamos jugando al juego de “aquí te pillo, aquí te mato” lugar donde se nos antojaba, lugar en donde lo hacíamos y cada vez en posiciones y haciendo cosas más osadas. Durante todos esos días nos olvidamos de todo lo que había allá afuera, era como estar drogado y mi dosis era su cuerpo, era ella. En 4 días todo había vuelto hacer como en los primeros de casados, Inés y yo nos llevábamos mejor que nunca, a ella se le veía de un Feliz que iluminaba la casa entera, incluso habíamos vuelto a tocado el temas de tener un hijo propio, se le prendían los ojos de solo decirlo, estábamos como locos y todo parecía ir de maravilla, sin embargo, al quinto día, la nostalgia me vino de menos a más y esa misma noche, esperando a que mi mujer se durmiera, no pude seguir fingiendo, me levante de la cama y fui directo a su cuarto para buscar refugio, hacía tiempo que no entraba ahí, muchas cosas habían cambiado otras tantas se mantenían pero en definitiva era cierto lo que Inés decía de Aayla, ella ya no era una niña, me costaba decirlo pero era cierto, se había convertido en toda una mujer, una mujer a la cual yo deseaba, aun que no quisiera reconocerlo.
La semana transcurrió, todavía un día antes de que Aayla llegara, Inés, preparo algo muy especial para mí. Mientras yo me excusaba y suplicaba en mi trabajo, para que no corrieran, por no haber ido en tantos días a trabajar, ella había salido al centro y se había comprado un conjuntito de mucama muy sexy, que, según le había dicho el dueño del lugar, era de “mucama hentai” me quede mirándola extrañado y no pude evitar reír.
-¿De qué? ¿qué es eso?
-No sé, así me dijo el dueño
-¡A! y aparte el que te lo vendió era hombre.
-Si, ¿tú crees? lo mejor de todo fue cuando me lo vio puesto, se le cayó la baba y la boca al suelo y dejo que me lo llevara sin pagar
-¿Que, como te lo vio puesto?
Ella soltó a carcajada.
-Calma hombre no seas celoso, sabía que ibas a reaccionar así por eso te lo dije, pero para nada cariño yo soy solo tuya, y este trajecito lo pagaste tu con tu dinero así que trata de disfrutarlo mientras yo misma hago lo propio.
Se me monto en las piernas y empezó a besarme sobre el cuello, la oreja, me tenia tomado por la quijada y parte de la nuca mientras sus caderas se movían tallándome las nalgas en el pantalón, el ambiente se iba encendiendo de un momento a otro y no hacia si no calentarse más hasta que, el recuerdo de cuando Aayla insinuándoseme por primera vez me sacudió del trance.
-Espérame Inés, (tomándola de los hombros y moviéndola hacia atrás)
-¿Qué, que pasa?
-No nada, no pasa nada, es solo que hoy… hoy no puedo, me dijeron que mañana me quieren temprano y bien despierto en la oficina, por favor discúlpame.
-¿Estás seguro o es que… el traje no te gusto?
-No, no, para nada ¿cómo dices eso? si el traje está muy bien y a ti te viene que ni mandado hacer, de verdad, pero es que si mañana vuelvo a faltar, por más que me necesiten en la oficina, ahora si me corren.
Ella se me quedo mirando de frente y después de un momento se levanto de mí sin decirme mas, yo sabía que lo que más le molestaba en esta vida a Inés era sentirse rechazada, lo sabía, porque desde hacía 22 años atrás que la conocía, nadie se le había podido negar. Desde siempre había sido una mujer espectacularmente hermosa, con porte y con la clase que hasta cierto punto eso mismo te da, acostumbrada a que todo el mundo le aventara flores al pasar, no venía de una familia acomodada ni mucho menos, pero eso no le impedía que los viejos lobos de mar, esos que cagan el dinero y se creen dueños del mundo, la pretendieran. Cuando yo la conocí se encontraba trabajando de bailando en un cabaret de por allá en Sudamérica, recuerdo haber preguntado al tipo de la barra por el nombre de aquella chica, el solo movió la cabeza y me dio un consejo que a pocos rasgos y tan corto parecía también una amenaza “esa mina no te conviene, tiene linda cara y que culo, pero esa ya está marcada, ahí ni para que meterse” no sabía muy bien a qué se refería con eso, pero de cualquier forma omití su consejo de mis acciones y cada que podía, viajaba hasta donde Inés para visitarla y expresarle mi interés por ella, pasaría un años y 7 visitas mas para que ella se atreviera adarme el sí y solo otras 5 visitas, es decir 2 años enteros después de que la conocí, para proponerle matrimonio y un hogar en mi país natal, ella me acepto y junto Aayla, de 3 años, regresemos a México.
-Inés, de verdad, discúlpame, yo se que preparaste todo con mucha ilusión pero…
-“El deber es el deber” no te preocupes lo entiendo (salió de la sala mientras se iba quitando todo en el camino al baño)
Al otro día fue peor de que me esperaba, una montaña de papales y obligaciones cubrían mi escritorio, tuve que pagar horas extras y ni así pude terminar con la mitad del papeleo, lo bueno era que al otro día volvía ser fin de semana y podía despejarme momentáneamente de todo el trabajo.
Llegue a la casa, abrí la puerta y antes de saber quien estaba, la voz de David me daba las buenas noches.
-Hola David, oye ¿y qué haces por acá, he? (dirigiendo mas la pregunta hacia a Aayla que se encontraba sentada a alado suyo)
-A bueno es que a su hija se le antojo comer pizza ya que veníamos de regreso y yo propuse que fuera para llevar para compartirla con ustedes señor.
-Hay pero que chico más atento es David, ¿no crees? (Inés refiriéndose a mí y alabando al idiota de David )
-Si, ya lo creo (y después de un momento) bueno mujer yo estoy muerto, me baño y me voy a la cama. David te quedas en tu casa y Aayla (posando mis ojos sobre ella y conteniéndome por no irla a abrazar) bienvenida casa.
Pero ella ni siquiera volteo a verme.
Una hora después de que yo me fuera a la cama Inés me seguiría y otra hora pasaría para que la puerta de afuera se escuchara serrar y la del baño abrir, me pare, me acomode las sandalias y salí del cuarto en busca de Aayla.
-Aayla (mientras ella salía del baño y con el cepillo de dientes en la mano) ¿podemos hablar?
Pero ni siquiera me hizo caso, siguió caminado y a punto de abrir la puerta de su cuarto
-Aayla por favor (tomándola del hombro)
-Suéltame no te quiero ver
-Yo sé que es extraño y créeme para mí lo es más, pero por lo menos déjame decirte algo.
-¿Qué me vas a contar? que te calentaste primero conmigo para después de que me fuera, cogerte a mi mama ¿es eso? no estoy sorda los escuche y no creo que nadie en media cuadra pudiera decir lo contario, además ¡bravo! déjame felicitarte, porque si lo que querías era que yo me alejara de ti, ya lo tienes y lo conseguiste de una manera muy fina.
-Yo solo quiero que sepas que te quiero.
-Aja, si como tu hija, ya lo sé y no necesito que me lo repitas
-Te equicovocas, estos últimos días que no estuviste te extrañe como no tienes idea, venía a tu cuarto por las noches, abrazar tu almohada, buscándote, pensando que eras tú
-Cállate no quiero escucharte mas (y cerró la puerta)
Al día siguiente, según me entere, ella y David tenían pensado salir a ver una obra de teatro por la tarde, solo que Aayla se encontraba indispuesta, al parecer tenía fiebre o algo así, a si que al final, para que no se perdieran los boletos, David invito a mi mujer y en menos de una hora ya estaba lista para irse con él, todavía los acompañe a la avenida, ya que tenía que comprar unos antibióticos a Aayla, para que le baja la supuesta fiebre. Cuando llegue a la casa y entre en su cuarto la encontré descansando en su cama, así que sin despertarla le acomode las medicinas a un lado, le di un beso sobre la frente y me salí para dirigirme al mío, estando en mi cama tenía poco de haberme acostado, me encontraba conciliando el sueño y a nada estaba de consumarlo cuando unos dedos sutiles se deslizaron sobre mi pecho, no tuve ni que abrir los ojos.
-Aayla ¿te encuentras mejor? (envolviendo su mano con la mía)
-A tu lado si (recostándose a un lado)
-Sabes que te quiero ¿no es cierto?
-Como tu niña
-No, como mi niña no (sorprendiéndome incluso a mí de lo fácil que lo dije)
-lo de ayer, es decir, lo que me estás diciendo ¿es enserio?
No tuve que explicarme más, deje que mis labios le transmitieran en carne viva lo que yo sentía. Sin embargo al tomarla por las mejillas pude darme cuenta que lo de la calentura, es decir la enfermedad, no había sido una treta que se había invitado para quedarse con migo a solas
-Aayla, te siento muy caliente
-Ay papá, ¿pero no hacía falta decirlo? (ruborizándose y sonriéndome)
-No hij.. digo Aayla, no hablo de eso, hablo de que tienes fiebre.
-Si un poco pero no importa (plantándome un beso, ahora ella a mi)
Me fue llevando de espaldas a la cama y montada sobre mí me fue buscado por la oreja hasta encontrarme en el cuello por un buen rato. Todo se sintió más caliente, el ambiente, el correr de mi sangre, sus labios, mi cuello, su tacto, despertaba del sueño en el que me tenia para entrar directo a otro, empecé a agradecerle con mis manos por el largo de sus piernas encogidas, le metía los dedos por adentro de los límites del short, ella reparaba solo de vez en cuando, cuando sentía que mis puntas rosaban algo más allá, que solo la piel de sus piernas.
No me detuve, poco a poco fui ensanchando los límites de sus ropas, metiéndome más adentro, hurgando, socavando, hasta alcanzándole a empalmar un dedo, el más largo, por sobre el surquito liviano de su vagina. El sobresalto fue mágico, mientras yo iba sintiendo como entraba, ella daba pequeños saltitos con la cadera hacia arriba, a ese dedo le sume un amigo, el de junto, y los dos como si fuera yo el maestro y ellos mi batuta hacíamos de Aayla un concierto de esbozos y uno que otro gemido.
Cuando sentí que por fin cedía de mi cuello y dejaba caer la cabeza a un lado de la mía, Intente irme dando vuelta, de manera que fuera yo el que quedara arriba y ella tendida sobre la cama, la tenia de frente a mí y podía verla gustosa revolver los gestos, abría la boca exclamando su placer por tener mis dedos metidos, reconociendo dentro de ella. Me fui haciendo de sus senos, con la mano libre que aun me quedaba, le fui recorriendo la blusa hasta dejarlos desnudos, los dos eran como un pequeño manjar, como un postre que con la boca degustaba y saboreaba con toda ternura.
-Papi ¿Te gustan mis pechos?
-Me encantan linda
-¿Más que los de mamá?
Por supuestos que no, con los de Inés no tenía como competir, a pesar de los años, los de Inés seguían siendo como de certamen, eran grandiosos, redondos como las dos mitades de un melón enorme, en cambio los Aayla, bueno, los de ella eran pequeños, incluso podía tomarlos casi por completos con las palmas de las manos, pero también eran redondos, eran tiernos, se sentían más suaves y firmes que los de Inés, tan suaves como la piel de un durazno sobre tu mejilla, además, como si fueran los dos un par de puntas de batido de crema con nieve, los adornaban dos lindos pezoncitos color cereza, paraditos y muy excitados.
-Me gustan los tuyos, son preciosos.
-Pero…
-Nena, no tienes porque compararte con ella, tu madre es linda a su manera y tu eres tremendamente hermosa por donde lo veas, las dos son ejemplo vivo de la belleza, pero si me pides que las compare, que escoja entre tú y ella, obviamente te escojo a ti.
Me sonrío, no me imagino que fuera esa la respuesta que esperaba, pero por lo menos le estaba diciendo la verdad, ella se veía no conforme pero si agradecida por hacerlo.
Reanudamos las acciones, aun que en realidad mi mano en ningún momento había dejado de moverse entre sus piernas y con sus pezones saboreándolos en entre mi boca la iba sintiendo estremecerse mas y mas, pronto empecé a sentir que los dedos se me humedecían y una gota recorrerme por la contra palma de la mano, pensé, que era demasiado pronto como para que Aayla ya se estuviera empapando de esa manera ¿o no? tal vez ella era más sensible a ese tipo de estímulos de lo que era Inés, trate de averiguarlo, quite toda la atención que tenia sobre senos para concentrarme por completo en su vagina, le baje el short, las bragas, hasta medial altura de las piernas y utilizando los mismo dedos se los fui pasando por el vientre bajando mas y mas hasta llegar a su pubis, una pequeña frotadita previa ante su entrada y ella se revolvía sobre las sabanas de la cama, creo que eso era lo que me daba más placer en ese momento, saber que la tenia totalmente comiendo de mi mano, no retrase más las cosas, le volví a meter los dos dedos haciendo que estos le pasaran rosando el botoncito botado de clítoris insistentemente.
Aayla se convirtió en un mar de indecisiones, no dejaba de juntar las piernas para de pronto abrirlas y después de un segundo volverlas a cerrar, con su cara era lo mismo, no sabía si apretar los labios o simplemente seguir jadeando, el tiempo fue pasando y yo fui amentando la velocidad.
Tenía entonces ya un solo propósito en la cabeza, hacerla sentir al máximo todo lo bien que pudiera, no parar para que ella no parara.
Sus reacciones no se hicieron esperar y en pocos minutos su cara pasó de un rojo fuego a incendiarse por completo, abría la boca y prefería tragarse la saliva para no gritar, sus piernas las juntaba aprisionándome por momentos la mano sin dejármela mover.
-Ya, ya sácala papá, saca tu mano
– No, hazlo con ella a dentro
-No, no por favor sácala, no me hagas esto por favor, sácala
-Tu aguanta nena, aguanta hasta que ya no puedas mas
-No por favor sácala, te lo ruego por favor.
No discutí mas con ella simplemente no quite mi mano y escalando hasta su oído no deje de susurrarle “Retenlo nena, retenlo y solo hasta que no puedas mas, déjalo salir”
Las contracciones vinieron de menos a más y a veces vareaban, ella empezó a elevar la pelvis soportándose de la nuca, espalda, tobillos y palmas de la mano sobre la cama. Parecía como si estuviera poseída, movía el colchón de la cama de una forma como si estuviera temblando.
Entre sus contracciones hubo una que sentí escurrírseme muy fuerte entre los dedos, no perdí tiempo, acelere el movimiento, ella apretó la cara fuertemente, y de un segundo a otro lo siguiente que vino fue un baño de un liquido transparente, viscoso que saltaba feliz mojando hacia a todas direcciones, sus gemidos se escuchaban más alto, agónicos y no daban señal de que estos fueran a cesar rápido, con las manos solo tenía oportunidad de amasar fuertemente los puños entre las sabanas y entre sus sonidos aun me dirigía todavía suplicas para que yo la dejara descansar, en ningún momento lo hice, incluso después de que todo bajara de intensidad, se los seguí metiendo con un movimiento más calmo y suave para no parar.

Me hicieron hembra por primera vez

Mi nombre es Karla, soy de Lima Perú, hace tiempo que tengo los deseos de narrarles mi desfloración, mi primera vez con un hombre
A mis 19 años, nunca había tenido contacto sexual alguno, mis inclinaciones siempre fueron las de mujercita, me gustaba maquillarme,usar brasier, bibidóll, hilo dental, zapatos taco siete, era una travesti de closet . A esa edad entré a trabajar a una empresa cervecera, cuya labor consistía en facturar las ventas y hacer la contabilidad de la mercadería, de uno de sus locales de distribución.El centro del trabajo se encontraba en el distrito de San Martín de Porres, donde laboraban 5 choferes, 10 cargadores, un guardián del local, y yo.
Ya había cumplido seis meses de labor, lo que me permitió hacer amistad con todo el personal, en especial con Félix, chofer de una de los camiones de reparto, amable, soltero 28 años, de talla mediana, mestizo , contextura mediana. Una tarde luego de la jornada diaria, estábamos charlando en la cabina de uno de las unidades de transporte, cuando Félix, me susurro cerca al oído que tenía muchas ganas de hacer sexo, lo cual alborotó mis hormonas femeninas, de las cuales tenía en abundancia, despertando mi líbido que hacían aflorar mis deseos de ser penetrada, de iniciarme como hembra; eran deseos sexuales reprimidos que los tenía desde los 12 años, era virgen , ignoraba lo que era copular con un hombre . El comentario de mi amigo, se hizo más provocador, cuando me dice – Oye, hazme un favor, ¿ Cuál ? le conteste ingenuamente – déjate meter la pinga- me quedé callada un par de segundos, dudaba de sus palabras , sentía temor de su proceder, debo aclarar que él no sabía de mis inclinaciones homosexuales – a ver muestrame tu pene- le dije, con miedo, con preocupación; segundos después desabrochaba la correa y la bragueta de su pantalón, emergiendo de allí un hermoso pene erecto, cabezón, de unos 17 cm, algo grueso,… sí era el primero que yo veía, – agarralo, me instó – acerque mi mano nerviosamente, lo tomé suavemente, luego la baje despacio hasta llegar a sus bolas…uyyy que emoción, que rico tenerlo entre mis manos, él cerraba los ojos , comenzó a gemir, mientras yo le acariciaba golosamente – te gusta la pinga – … – nunca me han penetrado – respondí, – estás selladita? no te preocupes, te voy a romper ese culito ,te voy a hacer mi mujer, vas a pedirme que te desflore, me vas a dar placer como toda una hembra a su macho… respondió , yo estaba lista en ese momento, ya quería entregarme, sentir la fuerza de un pene en mi ano, estaba caliente , exitada, mi cuerpo suave, delicado exigía pasión, entrega … , tiene que ser en una cama, en un lugar discreto, donde nadie nos escuche, para dar rienda suelta a mi feminidad, quiero gritar cuando me hagas tuya,de dolor, de placer, sentirme mujer cuando me encuentre entre tus brazos,.. me asombras, no sabía eso de ti pero me gusta la idea de ser el primero en iniciarte…lo que pasa es que nunca he tenido la oportunidad, quiero que me comprendas,se discreto por favor, no le cuentes a nadie, le imploraba,… no te preocupes, el guardián está buscando que alguien le supla esta noche, en la guardianía, yo le voy hacer el favor, cosa que aprovechamos, ¿ Qué dices ? – ya está bien, asentí sumisamente – te espero a partir de las 7 de la noche – Pero por favor, no le cuentes a nadie, nuevamente rogué – no te preocupes, no te vas arrepentir, te voy a desflorar con ternura,pasión, lujuria, vas pedir pichula toda la noche – estoy muy nerviosa,le comente, – cariño se te va a pasar – me sentí feliz por lo de cariño… ya sabes,… nadie se debe enterar, yo voy a llegar a las siete, previamente te daré una timbrada para asegurarme que estas solo.
Más tarde, de aquel sábado de noviembre, llegue a la hora acordada, toque el timbre, mis nervios, mis deseos carnales, mis ansias, mi arrechura, eran grandes,… Félix, abrió la puerta, entré, cerró con llave ,con cerrojo… se acercó, me tomó por la cintura, yo me pegué a él, me beso en la boca, sus manos comenzaron a hurgar por mi trasero en busca de mis nalgas….nooo, espera un momento, me gustaría cambiarme, he traído ropa intima, ojala no te incomode, le dije, – claro que no , al contrario me gustaría verte transformada en una putita – entonces, voy al baño, esperame en el cuarto amor. Momentos después, me encontraba cambiando , me desnude totalmente, saque una crema femenina me la unte en todo el cuerpo, sobre todo en el derrier, luego una colonia en spray por el cuello, la nuca, los brazos, deseaba emanar olores de mujer, después me calcé los zapatos, el brasier, el hilo dental, el bibidoll transparente, todo el ajuar era de color rojo, incluyendo los zapatos, que hacían verme espectacular, soy de tez clara , lampiña natural, caderona, de nalgas blancas, voluptuosas, carnosas, sensuales,… me delinie los ojos, los labios, use maquillaje, mi largo cabello lo levante con ganchos destacando mi largo cuello… me mire en el espejo, estaba bien rica , eso me subía el libido sexual, aumentando mis deseos, mi lujuria, …rato después con pazo cadencioso, me dirigí al dormitorio, entré… él estaba en la cama desnudo, con su pene erecto, me di un paseo dentro de la habitación, me coloque de espaldas a él, levanté ligeramente el bibidoll para que me vea las nalgas, se levantó hacia mí, – si que eres una mamacita, ushhh … estas bien rica – , ¿ te gusto ? le respondí con voz suave, tratando de imitar a la de una mujer,….. – siiii mucho, estoy al palo – me tomo por la espalda, su boca succionaba mi cuello, mis nalgas se impulsaron hacia atrás buscando ser rosadas por su pene, que al sentirlas se estremecieron de placer, los dos gemiamos, saliendo de nuestras gargantas sonidos guturales de dos personas que deseaban copular,…me tomo de las nalgas, mis piernas se enrollaron de su cintura, me depositó en la cama, luego se echó a mi lado, lo cual aproveché para colocarme a la altura de su vientre, tome su pene con mis manos, lo masturbe unos segundos… luego mi boca comenzó a lamerlo, desde el esfínter hasta sus testículos, ..yo chupaba su pene como si fuera un helado,… shup, shup,…sentía gotitas de su semen, luego de unos quince minutos, comenzó a gemir con más fuerza,… hasta que un enorme chorro de su leche invadió mi boca, unte un poco de ella en mi ano … rato después los dos yacíamos en el lecho, mis piernas buscaban a las suyas para entrecruzarse , me quite el bibidoll , el hilo dental, me eché de espaldas a él, haciendo rozar mis gluteos en su vientre, estaba arrecha, quería penetración, mi cuerpo quemaba, quería realizarme como toda una hembra, estaba muy ansiosa y estaba dispuesta a entregarme a mi macho….ayyy ayyyy mmmm…. ya quiero, quiero que me hagas tuya, penentrame, no sea malo….. por favor ¡ desflorame ¡ le rogaba, ya quiero ser mujer…ohhhh, hazme feliz…… momento después, me coloque en cuatro, me tomó por las ancas, esperó un momento, sus pene acariciaba mis nalgas, me chicoteaba con el… estaba desesperada, ansiosa , me castigaba , yaaaaa… metemelo por favor , ayy … ayyyy, mmm…mis caderas se movían en circulo esperando el inicio, …cuando de repente sentí su boca y sus labios morderme las nalgas, momentos después su lengua hurgaba por por mi esfínter anal, ohhhh era una delicia, que placer …luego sentí sus manos en mis ancas … sentí su primer ataque, ay , ay duele ay , ayyyyy duele, despacio amor, le pedía con voz aflautada de mujer… nooooo…….. sacalo, sacalo,….. se detuvo, sentí un dolor agudo en las entrañas de mi ano que sentían el desgarro de su anillo interior ,..luego de un momento, volvió a intentarlo de nuevo….me metió su glande …dolía, si dolía… quería dejarlo un momento, pero él no estaba dispuesto a esperar,….entonces, me echó de espaldas al lecho, …, me colocó una almohada debajo de las caderas, luego me hizo abrir las piernas se coloco encima mío , nuestro rostros estaban cerca , mis pies se colocaron en su hombro, él me tenía agarrada por los brazos, sus labios se acercaron a los míos,nuestras bocas se juntaron en un beso lascivo,ardiente,apasionado cuyas lenguas se enredaban dando preludio a la copulación de mi ser hacia aquel macho que me tenía prisionera en esa pose, del cual no había escape, su pene estaba a la entrada de mi orificio anal, hubo caricias, besos , promesas de amor… de pronto sentí un desgarro tremendo , dolor …ayyyy … ayyyyy me la había zampado todo, sentí su testículos golpear mis nalgas, había mucho dolor , él no escuchaba nada,.. solo metía y sacaba …plo, plo, plo,… me ardía mucho el interior, luego de unos minutos sentí el estremecimiento de su cuerpo, era su orgasmo…mi ano recibía toda su leche, me empujaba mas …luego lo saco, pude notar que por mis piernas corrían gotas de su semen y manchas de sangre… al fin me hicieron mujer, no lo disfrute pero sabía que eso era el precio, en el fondo me sentía satisfecha y dichosa de haber dado placer a un hombre, que es el sueño que yo tenía como mujer.
Terminado el momento de aquella desvirgación, nos echamos abrazados, besandonos deliciosamente hasta quedarnos dormidos, para despertar en la madrugada y con él, nuestro libido vicioso que exigía el cumplimiento de nuestros roles y así lo entendimos,…nos ubicamos verticalmente en la cama, le di mi espalda, con uno de sus brazos me levantó la pierna , mientras su vientre se ubicaba detràz de mi trasero, los dos gemiamos pero yo con más fuerza, ayyy, ayyy mmm, ayyy,… me la empeso a meter, dolía pero era aguantable, en eso de meter y sacar me ardía , pero me agradaba, era delicioso, me sentía feliz ,ohh….ohhh,,,mmm… mas… , masss,… mass ayy , … , ayyy… que rico, que placentero, cambiamos varias veces de pose, y a medida que transcurría el tiempo me gustaba más, era una mujer, estaba realizada y mi cuerpo estaba disfrutando al máximo,… cuando de repente ambos comenzamos a sentir estremecimiento de nuestro cuerpos…el orgasmo siiiiii…, que placer, algo para nunca olvidar.
Felix y yo tenemos una relación de siete años, ambos llevamos una relación con discreción y respetamos nuestras vidas privadas. Espero que les haya gustado. Felicidades para todos . Adios.

Masturbandome con fotos de chicas

Hola seré directa y espero que la pasen bien rico.

Les quería contar que yo soy una mujer muy caliente y me encanta venirme me masturbo casi todo el tiempo y acabo a chorros, me gusta admirar mi cuerpo verme las tetas hasta que me masturbo y así siempre, bueno la cosa es que un día recién bañadita y rasuradita puse en mi cama un gran espejo junto a mi y me quite la ropa externa y me quede con la interior.. Comencé a sacarme fotos de mi cuerpo y luego comencé a tocarme me acariciaba los senos y me acariciaba el Clítoris y con las puntas de los dedos recorria mis labios vaginales y comencé a sentirme excitada me moje e introduci mi dedo índice en mi vagina luego el mediano, el anular y así hasta que moje y mi vagina ya estaba dilatada y yo comenzaba a encenderme más y más..
De pronto me metí un consolador que tenia y rebasaba el placer y acababa a chorros cada vez que me lo introducía y obviamente como me gusta tocarme conozco mi punto G entonces salia chorros de mi acabada.. De repente una amiga y yo comenzamos a hablar y no se por que pero comenzamos a mandarnos fotos desnudas y me mando sus tetas su vagina y su culo y uh que rico luego yo me tomé un video Masturbandome y se lo envié y ella se masturbo también y yo sentía un placer inmenso que me quede con el consolador adentro y bajaban chorros de mi vagina hasta mi culo mis pezones estaban duros y erectos.. Estaba presa de la calentura.. Luego le dije que nos pusiéramos de acuerdo para tener sexo y la traje a mi casa fumamos y tomamos un poco.. Luego se dio todo y empezaron a comernos las ganas que sentíamos de cogernos, pero antes de eso cuando empezamos a beber y fumar le dije que estuviéramos en ropa interior para solo ir al “mandado” y así fue, ya entonces la tire en un sillón que yo tengo es ideal para esas cosas y ella traía puesto un cachetero yo tenia una tanga y la acosté con las piernas abiertas y le amarre las manos.. Primero le solté el brassier y empecé acariciar sus senos y se pusieron duros de una y empecé a pasarles mi lengua de arriba abajo y al rededor de la areola y comenzó a gemir.. Luego con mi dedo de En medio lo la mi y se lo metí en la vagina y se le fue de una a la muy guarra y genial como loca en fin hice lo mismo le dilate la vagina hasta que me acabo en la boca y me comí su relleno todo cayó en mi lengua.. Luego con el consolador que tengo lo amarre a un cinturón y me lo puse y comencé a meterselo en la vagina ella estaba hasta sonrojada de placer y acababa a chorros enormes yo estaba muy excitada también, pero solo estaba mojada.
Luego era mi turno de recibir placer y mi amiga me dijo que quería desquitarse lo que le había hecho y así fue..
Me arranco el brassier e hizo a un lado mi tanga y comenzó a meterme los dedos y a chupar mis pezones como loca y entonces me encendí y acababa a chorros luego la muy guarra me puso en 4 y me metí a el consolador mientras lamia mi Clitoris y se comía mi acabadura yo estaba más que loca gritando de placer y me pegaba nalgadas muy duro que se escuchaba como una guerra y acabe en su cara también luego, tijereamos un rato hasta que se unieron nuestros fluidos vagina les y mi vagina pulsaba no se si ella también.. Luego nos bañamos y cambiamos y fuimos por pizza y cerveza, y esto nadie lo ha sabido nunca solo ustedes.. 3:D

Mi hija y dos hombres mas y yo

Hola como estan , no se si recuerdan pero hace un tiempo un amigo de mi esposo estuvo conmigo y mi hija , y ala verdad que hacia rato que teniamos ganas de hacer algo , aprovechamos que mi marido tenia que hacer cosas y su amigo me llamo y no se como me convenció para que vaya con mi hija a su casa , creo que ya me estoy pasando de la raya pero no lo puedo manejar, me dijo que llevemos bikini ya que tiene un yacuzzi grande Claudia iba muy sexy vestida, una falda de vuelo, sandalias y una blusa escotada y debajo su traje de baño bikini, yo llevaba un pantalón negro pegado al cuerpo y una blusa de botones de color blanca y también mi traje de baño de dos piezas debajo de mi ropa.

Llegamos a su casa uq eera grandisima y empezamos a disfrutar y a organizar lo que íbamos a comer para meternos al yacuzzi los tres, ver a Claudia en bikini era un poema, se veía realmente bonita, hermosa y a Ángel se le caía la baba.

El yacuzziestá atrás de la casa de , al final de una terreno, con su agua tibia, los tres en el agua empezamos a jugar y mi hija se la estaba pasando de maravilla, le pedimos a Angel trajera algo de tomar y se fue a la cocina de la casa, Claudia me decía que Ángel es encantador que le cae muy bien porque es muy simpático y además muy guapo.

Al ver que se tarda demasiado me salgo de la piscina y voy a buscarlo, en la cocina estaba él observando detenidamente a mi hija desde la ventana, al verme llegar me dijo, que rica está tu hija, me dan unas ganas de disfrutármela, y se empezó a sobar su vergón sobre el bañador, lo tomé como una invitación y me hinqué como a él le gusta, le bajé su bañador y me metí en la boca lo que pude de su vergon y empecé a chuparla despacito con mucha salivita, él me tomaba el cabello y me presionaba para que entrara más su verga ya dura y gruesa en mi garganta y yo misma me frotaba mi vaginasobre mi bikini de la emoción y calentura que sentía…

Él seguía viendo por la ventana a Claudia y me decía, Mmmmmmmmmmmmmm, así quiero sentir la boquita de tu hija putita en mi verga que se la coma todita, con esa boquita chiquita y angelical que tiene …y me la metía más, me estaba cogiendo mi boca como si se tratara de mi vagina,

Así puta toda, toda y toma la leche de tu semental putita, se ve que te encanta imaginar como me voy a gozar a tu niña ¿verdad? Y me echó su leche, la cual me llenó mi boca y me la tragué como él me pide siempre , de pensar que va aestar con mi hija me calienta mucho
Salimos del yacuzzi con las bebidas,
Seguimos jugando todos en el agua, yo seguía cachonda porque no me había acabado y veía como mi hija de repente se le abrazaba a Angel de su cuello y este se dejaba hacer, le hacía cosquillas a ella y se que ella empezaba a disfrutar, así continuamos por una hora más u menos entre manoseos y cuando me tocaba a mi acercarme a él, me metía mano por dentro de mi tanga, me frotaba fuertemente mi vagina sino me pellizcaba mis pezones los cuales se levantaban de inmediato, yo también me abrazaba a él y ya sentía en mi entrepierna como su vergón estaba como estaca bajo su bañador.
Y sin más escuchamos como una camioneta se acercaba a la cochera, solo teníamos visión del camino al acercarse desde donde estábamos, le pregunté a Ángel quien podría ser y me dijo que era su compadre Fernando, llegó hasta donde estábamos y nos lo presentó.

Ángel lo invitó a que se metiera con nosotros al agua, fue adentro a la casa y se puso un short de esos de futbolista, estaba de buen ver, muy velludo, de piernas gruesas y algo de panza y se metió al agua también.

Empezamos a jugar los cuatro en el agua y el compadre resultó que ya sabía a lo que iba y era a hacerme compañía a mi, porque inmediatamente se me acercó y me dijo al oído, estás riquísima preciosura, me hizo hacia un esquina de la piscina y me empezó a meter mano muy rico, hacía como que jugaba pero yo sentía como me apretaba mis tetas bajo del agua, sin que mi hija se diera cuenta, ella seguía jugando con Angel y ya la tenía del otro lado del zacuzzi sentada en el borde de la misma.
Claudia me gritó que si podía tomarse una bebida con alcohol y yo le dije que lo que ella dijera estaba bien. Ya Ángel jugaba y pegada su pecho a las piernas abiertas de ella y de repente jugando le besaba el ombligo y mi hija se reía y se hacía atrás mostrándole, me imagino, el espectáculo de estar viendo a mi hija solamente tapada por el diminuto bikini
Me decía Fernando, mira como Angel toca a tu hija ¿te gusta? Esto me lo preguntó cuando me empieza frotar mi vagina haciéndome a un lado mi bikini , saia que era todo muy morboso , pero estaba tan caliente , me excitaba mucho toda la situacion y apenas le pude contestar en su oído…si siiii, se ve que está disfrutando y me dijo se ve que ella también, es igual de cachonda que su madre…y me mordió muy suavemente mi oído, mientras metía dos dedos en mi vagina , a esa altura estaba mas que mojada
Yo no aguante más y puse mi mano sobre su short y sorpresa se sentía una verga no muy larga, normal, pero eso si muy gruesa, gruesísima. Hasta parecía que estaban de acuerdo, porque en eso metió Ángel a mi hija al agua, poniéndola de espaldas a donde estábamos nosotros, y directamente Fernando me empezó a besar de manera muy rica, con mucha lengua y saliva.
Me apretaba mis pechos grandes y me frotaba muy fuerte y rico su verga en mi entrepierna y yo me sentía en el cielo ufffffff.
A pesar de estar dentro del agua, sentía como el calor me subía hasta mi cabeza, me decía despacito en mi oído… te quiero coger, mientras más fuerte me frotaba, me levantó mi sostén y me mordió mis pezones, me dolió, pero dejaba de apretarlos volvía besarme, y yo más caliente.
Ya su verga estaba fuera de su short el que había bajado y así como estaba yo me hizo a un lado mi bikiniy me frotó directamente la cabezota de su verga. Putita se ve que lo vas a disfrutar , me decía al oído y yo me calentaba,me la fue enterrando poco a poco, sentía como la fricción del agua ayudaba para que entrara, pero era muy gruesa hasta que me la clavó toda, ayyyy.
Yo quedé abrazada a su cuello, él se movía muy fuerte, sentía como me tocaba todo por dentro y sentía muy abierta mi vagina, rodee con mis piernas su cintura y me deje hacer, fuerte, muy fuerte me penetraba, y yo lo gozaba.
mi hija y dos hombres mas y yo
Me decía, se ve que te encanta la verga putita, toma, toma, ya sentía mi vagin atoda mojada me entraba toda, hasta que ya no aguantaba más, mordiéndome los labios para no gritar, además viendo como Angel ya le chupaba los senos a mi hija .

Ver esa imagen y sentirme llena de verga me hizo tener mi primer orgasmo del día, me corrí casi al mismo tiempo en que Fernando gemía en mi oído, síntoma de que me estaba por dar su leche , la verdad que me encanta que me digan cosas fuertes cuando cojo.

Nos acercamos adonde estaba ellos, seguimos jugando y Fernando se acercó a mi hija mientras Ángel me dijo: Que amor, ya te culearon rico, los vi que estaban bien calientes , y le dije, pues como tú me dejas a medias, y se rió fuertemente.

Ellos se salieron del agua y iban a prender el fuego para comer nosotras nos quedamos disfrutando de una bebida, ella me dijo que como me había caído Fernando porque se vio que estábamos muy pegados, yo me reí y le dije que era muuuuy simpático jajajaja. Prendieron el fuego y vinieron por nosotras, nos salimos del agua, mi hija se enredó en una toalla tapando sus pechos.

Seguimos bebiendo bastante alcohol las dos, Fernando tenía a mi hija un poco tomada, estaba risa y risa ella, Angel exigió su lugar para sentarse y empezó a tocar más a mi hija delante de mi, me sentaron a mi en la misma posición y yo quedé al lado de mi hija y ellos dos sentados en los bancos frotando sus pechos contra nuestras piernas abiertas.
Fernando me tocaba mis piernas y le decía a mi hija, bebe, mira que bonitas piernas tienen las dos y se acercaba y me besaba mis piernas, mi hija se reía y se dejaba que Angel le tocara las suyas. Mi hija estaba bastante tomada al igual que yo
Angel le quitó la toalla, para ver mejor sus piernas, y después Fernando me empezó a besar mi pancita y suspiré.
Mi hija se emocionó verme suspirar, entonces Fernando le preguntó a Claudia, ¿te gustaría que te besáramos los dos la pancita? y ella dijo que si.
Los dos empezaron a tocarle las piernas y Angel le empezó a besar su pancita, mi hija se ponía roja de la cara y suspiraba, le tocaba el cabello a Angel, Fernando al mismo tiempo me frotaba mi vagina sobre mi bañador.
Aquello era una delicia de sensaciones yo me sentía tan a gusto que me olvidaba de lo que realmente estaba sucediendo, que me había utilizado Angel a mi, para poder hacerle el amor a mi hija.
Angel se acercó más a Claudia, estaba frotando su pecho fuertey empezó a sacarle sus tetas, le quitó el sostén del bañador y se los tocaba, Fernando se dedicó a mi, me decía… mira mamita que ricas están las dos, era un poema ver como mi hija abría su boquita para gemir suavemente cuando Angel le comía y le lamia sus pechos, se los tocaba suavemente y yo sentía los labios de Fernando en mis muslos y frotándose en mi pancita.
Después angel se acercó más a la cara de mi hija y la empezó a besar suavemente, que ricura estar viendo eso, mi macho tomando a mi hija, Fernando me quitó mi sostén y cayeron mis pechos grandes y mis pezones se veía muy paraditos, me los apretaba fuerte, y yo solo veía las ganas con las que mi hija se devoraba la lengua de Angel en su boca, angel le frotaba su entrepierna con la suya y mi hija gemía
La levantó de nuevo con las piernas abiertas y empezó a besarle de nuevo la pancita hasta que bajó a su bañador sobre la tela la empezó a besar mientras Fernando se levantó y empezó a besarla en su boca yo me estaba tocando mi vagina sobre el bañador, no me di cuenta el momento que angel estaba ya comiendo la vagina a mi hija.

Y fue lo máximo cuando claudia se corrió, gemía fuerte, temblaba, gritaba ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy que ricoooooo, entonces Fernando me empezó a desnudar completame y me empezó a comer mi vagina, mientras angel seguía besando suavemente a mi hija en sus piernas,

La empezó a besar de nuevo en su pancita mientras a mi me comía de manera salvaje mi vagina, y angel acercó a mi hija a su pecho y la fue bajando para que poco a poco fuera sintiendo como rozaba su verga en su vagina

Angel pegó un alarido de emoción gimiendo donde iba entrando su vergón, empezó a besar a claudia y a frotarle su espalda y cabello mientras mi hija seguía moviendose arriba de la pija de mi amante hasta que de rato angel se empezó a mover más rápido y mi hija a gemir, , ya le estaba entrando toda, sentía las manos de angel por todo lados y a mi me pidió Fernando que me sentara en el banco
Fernando de pie se bajó su bañador y empecé a mamarle su vergota, no la había visto bien, estaba gruesísima, si batallaba para que la de angel me entrara la de Fernando más, pero a él le gustaba que le chupara la cabeza muy fuerte y hacer fuerza para metérmela más, acostaron a claudia en la mesa y empezó y mete saca en mis narices veía comos salía casi la mitad de la verga de angel y volvía a entrar mi hija gemía y gritaba.

Fernando se fue por el otro lado de la mesa y le empezó a chupar a mi hija los pechos y mi hija sola le empezó a chupar la verga, yo me acerqué y compartimos de esa verga en su boca casi besándonos ambas en la boca, hasta que se corrió mi hija y luego angel se la sacó y me la metió a mi corriéndose dentro de mi y Fernando en nuestras caras quedando mi cara y la de mi hija llena de leche , fue una experiencia muy morbosa y muy caliente , se que me pase de la raya , pero ver a mi hija gozar , me calento mucho , y mi hija es complice mia de no contarle nada a mi esposo

Descubriendo El Sexo Con Mi Familia (I)

Obligado por mis padres a pasar una semana con unos tíos que apena veía, me subí en un autobús camino de un pueblo costero de Huelva donde tenían un chalet que no conocía. Llegué a media tarde, con un calor asfixiante y encima me habían dado indicaciones para ir andando ya que no me podían recoger.
Llegué sudando a la casa y toqué el timbre, y toqué y toqué… cuando ya pensaba que me había equivocado me abrió la puerta una chica sonriente a la que apenas reconocí como mi prima Marta. Había dado un estirón muy interesante, ni brackets ni coleta, tenía delante de mí a una chica con un buen tipo, según se adivinaba debajo de la toalla de baño que llevaba enrollada.
-Perdona, Miguel, estamos en la piscina y no te oía. Pasa al fondo – me dijo mientras me daba un par de besos- ¡qué sudado vienes, te vendrá bien un baño!
Fui con ella hasta la parte trasera y en vez de encontrarme a mis tíos y a mi primo, también más pequeño que yo, lo que vi fue un espectacular culo… y la chica que lo lucía, que estaba boca abajo sin sujetador. Mi sorpresa fue de campeonato cuando se dio la vuelta y vino a presentarse, mostrando unos pechos que no sabía cómo mirar disimuladamente pero que me excitaron al instante. Se trataba de una amiga, Tamara. El resto de la familia se había ido a la ciudad y volverían para cenar.
Y no acabó ahí la sorpresa, por detrás oí a mi prima decirme otra vez que me diera un baño y, al volverme, me la encontré también usando tan solo unas braguitas de baño. De repente tenía a dos chicas guapísimas a unos centímetros enseñándome sus pechos con toda naturalidad. Es verdad que ya estaba acostumbrado a ver tetas en la playa, pero ninguna amiga mía ni persona cercana había hecho topless delante de mí. De hecho, luego me explicaron que sólo se quitaban la parte alta del bikini cuando estaban solas y me pidieron que les prometiera guardar el secreto.
Marta me acompañó al cuarto de mi primo, con dos camas, y me dijo que dejara allí las cosas y me fuera a la piscina. Me desnudé y estuve a punto de pajearme ya que me habían puesto a cien, pero las ganas de seguir viéndolas hicieron que saliera con mi bañador que apenas ocultaba una erección brutal.
Pasamos la tarde de baños y charla, lo que hizo que me relajara y pudiera además observarles con todo detalle sus tetas. Las de Tamara eran pequeñas pero perfectamente redondas y con unos pezones muy oscuros, muy apetecibles. Marta, algo más rellenita, tenía unas tetas un poco más desarrolladas pero además, al ser rubia, los pezones eran claros y, sobre todo, sobresalían mucho, seguro que se le marcarían con cualquier ropa ajustada.
El golpe de suerte llegó al atardecer cuando mi tío llamó avisando que habían tenido una avería en el coche y que llegarían al día siguiente por la tarde. Con esta noticia, Marta pidió a Tamara que se quedara a dormir y así cenaríamos los tres en la casa. En aquel momento pensé que la habitación de Marta solo tenía una cama y la mía dos ¿dormiría conmigo?
Nos vestimos y nos fuimos a buscar unas pizzas. La cena fue divertida mientras seguía en estado de shock pensando el par de chicas que había podido disfrutar prácticamente desnudas. Lo mejor vino después cuando Marta apareció con una botella de licor de su padre. Aunque tomamos una sola copa, para que no se notara demasiado, a los tres nos subió a la cabeza y empezamos a decir tonterías y reír sin parar.
Con las bromas, Tamara empezó a hablar de la cara de bobo que se me había quedado cuando ví sus tetas (seguro que fue así) pero por hacerme el gallito les dije que estaba acostumbrado y más de una vez había ido con chicas a una playa nudista cerca de mi casa de la playa… es verdad que había una playa nudista pero jamás había estado. Tamara me dijo que si era así, que no me importaría bañarme desnudo y me tiré el farol de que lo haría si ellas también se desnudaban. Marta se negó pero a Tamara se le veían ganas de hacerlo, total que acabamos los dos al borde la piscina en ropa interior después de quitarnos los pantalones y camisetas que llevábamos. Sin fiarme mucho de ella empecé a bajarme los calzoncillos y ella su bragas, tanto ella como yo no estábamos depilados y verle asomar los pelos negros del vientre me excitó muchísimo. Seguimos hasta que empecé a enseñar el pene y… nos bajamos todo. Fue un subidón tremendo. Nos reímos y nos fuimos al agua.
Costó convencer a Marta que se metió al agua en bragas pero al cabo de un rato decidió quitárselas y los tres nos bañamos tranquilamente en pelotas. En realidad, sólo podía verles bien los pechos pero adivinaba las manchas de pelo que se notaban entre sus piernas lo que me hizo tener de nuevo una erección que descubrieron rápidamente. Divertidas con mi pene tieso, se metían debajo del agua para observarlo, algo aún más excitante.
Pero la noche de sexo no había ni comenzado, anochecía y al no tener las toallas a mano Tamara dijo que podíamos usar la ducha que había al borde de la piscina y Marta entraría y nos pasaría las toallas. Primero se duchó Marta y justo después salimos Tamara y yo para ducharnos a la vez. Yo seguía empalmado y mientras estábamos bajo el chorro de agua, ella sonrió, miró hacia abajo, me cogió el pene y ¡me hizo una paja!. En realidad fue notar su mano que me la agarraba y me la meneaba y correrme al momento. Nunca me la habían tocado directamente y ¡ahora me la sacudía una chica totalmente desnuda! Fue tan rápido que cuando vino Marta ya me había limpiado, nos dio las toallas y no se dio cuenta de nada.
Asumido ya que nos habíamos visto desnudos fue curioso ver como entramos los tres secándonos con las toallas pero sin hacer esfuerzo por taparnos nada. Subimos a los dormitorios y Tamara se fue al cuarto de Marta para que le dejase un camisón. Yo me fui al mío y tan solo me puse el pantalón corto del pijama, hacía mucho calor en la casa. Poco después entró Marta a decirme que, como yo había intuido, iba a dormir conmigo en la otra cama de la habitación. Tan sólo llevaba puestas unas braguitas, en vista del calor también había decidido quedarse con lo mínimo.
En estas, fuimos pasando por el baño a lavarnos los dientes y al aseo final. En unas horas habíamos pasado a asumir de tal forma nuestros desnudos que mientras me enjuagaba la boca Marta entró, se bajó las bragas y empezó a hacer pis delante de mí como si tal cosa. Cuando ella acabó, yo también lo hice en su presencia, aunque con dificultad porque de nuevo la tenía bien morcillona y me costaba apuntar dentro…
Por fin, nos fuimos a nuestros cuartos y me quedé a solas con Marta, que debía estar tan a mil por hora como yo porque tras apagar la luz empezó a preguntarme por la paja, que qué había sentido y tras dar varios rodeos me preguntó que si sabría yo hacerle una a ella. Nunca había tocado un coño pero le aseguré que claro que sabía y me metí en su cama. Justo nos habíamos quitado la ropa cuando se asomó Marta, que había oído ruido. Asombrada de vernos en la misma cama desnudos, se sentó con nosotros y Tamara la animó a participar contándole que me había pajeado en la ducha y que ahora le tocaba a ella. No se animó pero se quedó sentada en la casa mirándonos mientras yo empezaba a tocar a Marta sin saber muy bien qué hacer. Le pasaba la mano por sus labios pero no atrevía a hacer nada más.
Se me notaba tanto que era novato que se rió y me dijo que me iba a enseñar. Fue una lección que aún sigo recordando al cabo de los años como si fuera ayer. Guiado por su mano, me pasó mis dedos por el exterior de su vagina, me explicó lo qué sentía y me llevó hacia el clítoris haciéndome masajeárselo tras mojarlo con un poco de saliva como lubricante. Después me pasó los dedos hacia su húmedo interior y cogió dos para que se los introdujera lo más a fondo posible, diciéndome cómo le gustaba más sentirlos. Por último, con los dedos empapados en ella, me volvió a llevar al clítoris y me dejó acariciándoselo mientras se concentraba en correrse, algo que ocurrió muy poco después. No sabía muy bien qué les pasaba a las chicas cuando llegaban al orgasmo y me chocó que apenas se notaba como unos espasmos que finalizaron cuando ella me apartó la mano y se quedó tirada con cara de placer infinito.
Para entonces mi pene había vuelto a estar tieso como una roca. Satisfecha Tamara, nos animó a Marta y a mí a corrernos juntos. Sin duda teníamos el reparo de ser primos pero el deseo nos superaba. Marta resultó ser también novata y esta vez fui yo quien le enseñé a pajearme. Le mostré como bajaba el capullo y cómo mover el brazo y con qué fuerza me la tenía que agarrar. Esta vez pude aguantar la eyaculación un poco más mientras aprovechaba para sumergir mis dedos en su coño estimulándola según acababa de aprender. Pero ambos estábamos hiperexcitados y explotamos. Empecé a correrme con un buen chorro que no solo mojó su mano sino que saltó en la cama, para sorpresa de Marta y risas de Tamara. A Marta le llegó unos segundos después cuando apretó las piernas y noté que tenía un orgasmo de los buenos. Notarlas excitarse y correrse con mi mano dentro fue una experiencia bestial.
Como era una cama pequeña, decidimos que cada uno volviera a la suya y yo me tumbé sin poder pegar ojo pensando en todo lo que había visto y sentido en una sola tarde. Tamara también estuvo inquieta y al amanecer se vino a mi cama y volvimos a masturbarnos y, esta vez, pude recorrer todo su cuerpo, besar y lamer sus pechos y sentir su culo a placer. Ella también me metió mano y noté que además de tocarme mis partes y el culo, parecían excitarle mucho mis pezones, que chupó mientras me miraba con una cara que también se me quedó grabada.

Una inesperada llamada a primera hora de la mañana nos avisó de que mis tíos estaban ya llegando por lo que apenas tuvimos tiempo de vestirnos y despedirnos de Tamara. Una semana más estuve allí con mis tíos, sin apenas novedad, salvo el episodio final de sexo descontrolado que pude, por fin, tener con Marta y… otra parienta y que contaré en la próxima entrega.

Relato de cuando tenía 18 y tuve mi primera vez con una tv

Siempre de muy chico fui muy calenton, me fascinaba mirar pornografìa y ver como las mujeres eran cogidas, sobre todo los videos de sexo anal, me encantaba y calentaba ver como esas enormes pijas entraban en esos culos hermosos y como las putas gemìan al tener esas hermosas vergas bien adentro, saliendo y entrando en esos culos bien abiertos y dilatados.
Era tanto lo que me calentaba, que eso me llevò a preguntarme porque a esas mujeres les gustaba tanto que les rompan el culo, y porque a varios hombres y a las travestis les fascina eso, que se sentiria poder chupar una pija y sentirla adentro del culo. Esa idea me empezò a merodear por la cabeza y cada vez que me exitaba y masturbaba mas se me daba por saber, pero no me animaba porque si bien la curiosidad era muy fuerte, sinceramente los hombres no me calentaban. no sabìa como hacer para matar mi curiosidad, hasta que encontrè la respuesta un dìa mirando porno: travestis. me puse a mirar porno entre travestis y sinceramente eso me calentò mucho, 2 travestis pijones cogièndose entre ellos logrò que me super exitara y me dieran ganas de chupar una buena pija, y fue entonces cuando me decidì.

Tenìa yo 18 años en ese momento(2008), cuando decidì tener sexo con una trans, asì que busque en los clasificados y me decidì a ir(en esos momentos era la manera màs ràpida ya que no existìan las redes sociales como ahora ) Se llamaba Andrea, muy linda y muy femenina, me hizo pasar y me notò nervioso, por lo que supuso era mi primera vez. Me tranquilizò diciendo que me relaje y que sino me gustaba lo que ìbamos a hacer, que ella iba a parar para que yo no me sienta mal ni pase un mal momento.

Me acostè en la cama y me saque toda la ropa, lo cual ella hizo lo mismo, primero el corpiño y luego la tanga, lo que quedò completamente desnuda y pude ver la hermosa pija que tenìa, la cual empecè a acariciar despacio, y de a poco a pajearla, hasta que creciò un poco y me decidì a metèrmela en la boca y chuparla de manera muy suave………. que rica pija tenìa en la boca, que hermoso se sentìa tener una pija bien dura en la boca, como me gustaba chuparla, me sentìa tan nena y tan puta mamando una hermosa pija como esa, estaba super caliente, chupaba esa pija cada vez con mas desesperaciòn, no podìa parar, y ella me preguntaba si me gustaba la pija y yo le decìa que si, que me encantaba. Mas la chupaba y mas me calentaba, y ella me agarraba de los pelos y me empujaba hacia abajo, y despuès me acomodò en posiciòn 69, para que le siga chupando la pija mientras ella me chupaba el culo, cosa que me super exitaba, me daban ganas de tener la pija adentro del culo, cosa que despuès de unos minutos le pedì que hiciera, no aguantaba mas las ganas de que me rompan el culo, por lo que me puse en 4 bien putita, y jugando con su lengua y sus dedos y ponièndome gel para dilatarme el culito, empezò a meter su hermosa pija en mi culo, bien despacito…..ay me re dolìa mucho, le pedi que me la saque y me dijo que respire tranqui y me rejale que era hasta que entre toda, cosa que pasò, y empezò a cogerme lentamente, hasta tener el culo bien dilatado y ahì es donde empezò a cogerme con mas fuerza, a mi me dolìa mucho pero me gustaba a la vez, gritaba como la mas puta de todas, disfrutaba mucho sentir una pija en el culo, ella me cogìa y me nalgueaba y me gritaba que era una puta, y yo le decìa que si, que era re puta, y que me diera mas y mas pija porque me encantaba, lo cual siguiò dàndome bien duro por mi culito desvirgado hasta que me la sacò, se sacò el preservativo, se hizo la paja y me tiro toda esa leche calentita en mis nalgas, asì bien rico sentìa como esa echita me chorreaba en el culo………. ella me mirò despuès de eso y me dijo: “que hermosa putita me acabo de coger”.

A partir de ese momento, fueron mas seguidas mis relaciones con travestis, siempre que puedo aprovecho aunque sea para tener sexo oral, me fascina chuparles la pija a las traviesas, es lo que mas me gusta hacer, hasta lo he hecho en ocasiones dobles, pero esas historias algunos las conoces si siguieron mis relatos

Quién será el padre?

1 parte.

El jueves pasado a la tarde me encontré con una ex compañera de la facu haciendo compras en Unicenter
Y me sorpendió verla embarazada y comprando ropita de bebé

– ¿qué tal Mariela?
– acá me ves Andre…….con panza ……
– ¿de cuanto estás?
– de tres meses…..
– ¿con semejante panza tres meses?
– son mellizos

– y te voy a contar un secreto terrible ! No se quién es el padre!!!!!

Candidato a) Antonio mi jefe que me ha estado cogiendo desde hace un año y ese fin de semana con la excusa de una reunión la pasamos en el Sofitel cogiendo como bestias
Candidato b) El cornudo de mi marido que me cogió ese lunes cuando llegué de la reunión jaja
Candidato c) Mi querido suegro que me coge una vez por semana y justo fue el martes
Candidato d) El veterano pijudo de mi vecino que me cogió cuando se fue mi suegro

O sea que tengo flor de pedo en la cabeza

¿ me podés ayudar Andrea? porque quiero saber quien es el padre y para eso necesito tu ayuda
¿cóm te puedo ayudar?

– Es muy sencillo ya que tendras que cogerte a todos incluso a mi marido usando condón y juntando el semen para hacer un análisis de ADN

– Vos estás muy loca porque no tengo ganas de cogerme a ninguno de esos
– Tengo algo que te va a motivar y es un regalo especial
– Tiene que ser muy especial
– Es un viaje con un crucero por las Islas Griegas

– ! acepto!!!!!! ¿cuándo empiezo?

– Te aviso cuando tenga todo organizado ! gracias amiga !!!!

2 parte.

Ayer cumplí con la primer parte del pedido de mi amiga cogiendo con su marido (lo primero que hice antes fue llamarla y preguntarle si estaba segura para evitar reproches)

Fue muy sencilla la tarea de lograr llevarlo a la situación y logré que en poco mas de dos horas de charla me llevara a un telo sobre la Panamericana.

Allí estuvimos cogiendo tres horas donde entre otras cosas
– me chupó la concha de tal forma que me hizo estremecer
– me cogió divinamente logrando que tuviera tres tremendos orgasmos
– se la chupéy estaba riquísima
– me la dio por el culo y me llenó las tripas con lechita calentita

y se portó como todo un caballero

Hubo un tremendo problema !!!!!! cuando salimos del telo me di cuenta que me había cogido son condón por lo que no pude juntar semen para el análisis asi que hoy a la mañana le mandé un whatsapp y recién salgo del laboratorio donde dejé un condón con la muestra de semen…….¿es necesario decir que esa muestra es de la cogida que me dio por el culo? porque quise degustar antes esa hermosa pija en la conchita bien al natural y mi amiga ya sabe lo que ha pasado y no se porqué me dijo que yo era una guacha puta jajaja

3 parte.

El sábado le tocó al jefe de mi amiga y la verdad es que me costó bastante trabajo encontrar la forma de relacionarme con ese hombre.
Tuve que apelar a mi título de Contadora para poder tener una reunión con él y después de varios llamados y de tener que soportar a la secretaria que si o si quería saber cual era el tema que quería tratar con ese señor.

– ¿cuál es el motivo de su pedido de entrevista? era ya la cuarta vez que me lo preguntaba y yo le decía que era tema privado asi que ya cansada le dije
– tengo ganas de garcharmelo !!! y entonces la tipa después de largar un bufido me dio cita para el viernes a las 15 horas

Allí me presenté es sus oficinas y después de una espera de 15 minutos viendo a la secretaria ( una vieja arrugada con cara de culo) me hizo pasar al privado.

El tipo está super fuerte, canoso, elegante y estaba intrigado por mi visita.

– ¿qué la trae por aquí señorita?
– Vengo de parte de Mariela
– ¿qué le pasa a Mariela? ¿necesita dinero? y sacando una chequera me pregunta ¿cuánto quiere?
– jajaja Mariela no quiere nada, solo me dijo que te extraña y que lamenta que por su estado no pueda atenderte como corresponde.
– ¿vos la vas a reemplazar? me pregunta el muy zarpado
– Solo quería ver que clase de hombre sos y si sos capaz de calentarme porque Mariela cree que vos sos el padre de sus hijos
– jua jua ja eso sería milagroso nena porque tengo los conductos cortados y por lo tanto mi leche si bien es muy abundante no sirve mas que para dar placer

Se paró y bajando el cierre del pantalón sacó una linda y gorda pija que me hizo mojar

– ¿te gusta esta verga guacha puta? y al decirme eso me calenté de lo lindo y subiendome la pollera le mostré mi tanguita y le dije que me gustaría probarla en mi conchita

Entonces fue que quedamos en emcontrarnos el sábado a la tarde y asi fue que me llevó a un telo y estuvimos cogiendo durante tres horas.

¿ quieren detalles? jajajaj y bueee …….. lo normal……. nos desnudamos……le chupé la pija…..me chupó las tetas y la concha
Me metió su gorda verga en la concha y eyaculó dentro abundante semen
Intentó metermela en el culo pero no lo dejé porque la tiene muy gorda y entonces me la volvió a meter en la conchita y fue un placer volver a ordeñarla

Para terminar nos estuvimos chupando mutuamente y cuando salgo del telo le mandé un mensaje a Mariela contandole que el tipo era infertil y que había disfrutadi mucho cogiendomelo pero que no había tomado muestras del semen

No iba a hacer este relato porque pensé que no valía la pena hasta que hacer un rato me llegó un whatsapp del tipo que dice textualmente

– Te metí el perro colorada !!! mi semen sirve y espero haberte preñado a vos tambien