Fantaseando con mi cuñada

diciembre 18th, 2014

Esta es una historia real que sucedió hace algunos años. Por motivos obvios he cambiado las localizaciones y los nombres pero la situación fue tan real que todavía me la sigo cascando recordando aquel momento. Todo comenzó una tarde de verano.

Después de mucho cachondeo a tres bandas decidimos quedar un fin de semana para pasar la tarde juntos. Laura (mi excuñada), Sergio (un amigo de Valencia) y yo. Sergio era un amigo común que conocíamos a través de internet. Laura y yo nos llevábamos de maravilla y de vez en cuando quedábamos para tomar una copa. Éramos grandes amigos.

Laura era bajita pero bien formada, una joven guapa de 24 años. Tenía un buen trasero, aunque le faltaba algo de pecho. Sin embargo todo el conjunto destilaba sensualidad. Sergio era un muchacho alto, deportista y con unos brazos fuertes y anchas espaldas. Al menos es lo que habíamos visto por las fotos. Mi cuñada se sentía atraida por él. Aunque aseguraba no querer nada serio, pero me había confesado alguna vez que le ponía bastante.

Esa tarde quedamos en un punto intermedio que nos venía bien a los tres. Por fin nos conocimos en persona. Sergio estaba un poco cortado, especialmente con mi cuñada que desde el principio se mostraba muy animada con él y lo agarraba del brazo cada dos por tres. La tarde fue avanzando y disfrutamos de unas tapas y unas copas en varios garitos de la ciudad. Hasta que empecé a notar un poquito de mareillo por la bebida y les propuse cenar algo y despedirnos.

– ¿Ya? Si que ha pasado rápida la tarde. – dijo Sergio entristecido.
– Bueno, pero quedaremos más veces. – dijo mi cuñada sonriendo.
– Por mi perfecto. – asentí yo.
– Oye… y ¿Dónde está el trío ese que nos íbamos a montar? – dijo Sergio de repente.

Mi cuñada y yo nos quedamos perplejos mirándonos. La verdad es que por teléfono habíamos bromeado alguna vez Sergio y yo que tendríamos que coger a mi cuñada y satisfacerla entre los dos. Sé de buena tinta que Sergio le había contado nuestras conversaciones a mi cuñada y por lo tanto ella conocía el cachondeo que nos llevábamos entre manos. Incluso Laura me había confesado que en alguna ocasión se habia excitado cuando Sergio le hablaba.

– Yo estoy de vacaciones toda la semana, no tengo nada que hacer. – dije para poner a prueba a los otros dos.
– ¡Pedro! – dijo mi cuñada medio molesta y medio sonriente dándome un codazo.
– Casualmente tengo reservada una habitación para tres en un hotel cercano… – sugirió Sergio.

Nos volvimos a quedar pasados ante la afirmación de Sergio. Yo no sabía si estaba diciéndolo en serio o estaba jugando con nosotros a ver hasta donde éramos capaces de llegar.

– Estás de broma ¿verdad Sergio? – preguntó mi cuñada totalmente en serio.
– No, estoy hablando en serio. Me gusta terminar lo que empiezo. Pero solo depende de vosotros. – dijo Sergio cambiando su semblante.

Laura me miró como buscando una respuesta por mi parte. Yo no sabía que decir. La idea me ponía cachondísimo, pero sabía que ella no iba a aceptar, siempre me había visto como un hermano y jamás iba a dar un paso así.

– Sergio, cuando hablábamos por teléfono estabamos de cachondeo. – dijo Laura.
– Es posible, pero me gusta asegurar el terreno. No importa si no queréis, olvidad la propuesta. Dijo Sergio guiñándonos un ojo.
– Joder, si cuando me lo cuentas me pones, pero hacerlo de verdad… me da corte. Y con Pedro y todo, que no, que no. – negó Laura con la cabeza.
– No pasa nada, de verdad. Tan amigos. Solo espero que no me consideréis un obseso. Dijo Sergio en tono divertido.
– No, tranquilo, que no pasa nada. – dijo Laura dando un beso en la mejilla a Sergio – Nos veremos otro día ¿vale? – añadió.

Yo también me despedí de Sergio. Mi cuñada y yo echamos a andar calle abajo mientras el se quedaba atrás agitando su mano despidiéndose de nosotros. Caminamos durante cinco minutos, rumbo a la estación de autobuses, sin mediar palabra. Hasta que, a punto de llegar, mi cuñada rompió el silencio.

– Me sabe mal por Sergio. La situación ha sido muy extraña. –
– Yo desde luego no me esperaba esa propuesta. Siempre hemos hablado de cachondeo. – dije yo tratando de ocultar mi decepción. Me hubiera gustado que aceptara, pensaba yo.
– Además, estando tu… ¿qué pasaría si mi hermana se enterase? Si hubiera sido otro chico, jaja. Bromeó Laura.
– ¡Anda! Con otro si que te habrías montado un trio… ¡Pues no sé que tengo yo de malo! – dije yo entre divertido y enfadado.
– Pedro… que eres mi cuñado. ¿Cómo voy a hacerle eso a mi hermana? –
– Hombre, está mal que yo lo diga… y no pienses mal, pero yo lo veo como un rato de diversión, un poco de juego y probablemente no pasaría nada serio. – dije yo poniéndome algo más serio. Laura se paró en seco.
– ¿Y si mi hermana hiciera lo mismo con dos tíos? ¿Te molaría? – preguntó ella más seria también.
– Le pediría que me lo contase para calentarme… o le diría que se grabara. Jajaja. – dije yo riendo, aunque por dentro estaba totalmente seguro. Los trios eran mi gran fantasía.
– Seguro que si accedo te acojonas y no participas. – dijo mi cuñada poniendo una cara picara.
– Rétame. –dije yo tranquilamente mientras pensaba “sí, tú retame y verás como me acojono…”
– Dame un segundo… – dijo mientras sacaba el móvil. Marcó un número y al cabo de un segundo dijo – ¿Sergio? ¿Sigue en pie la propuesta? Me lo he pensado mejor, por mi vale. ¿Dónde nos vemos? Vale, en cinco minutos estamos ahí. Sí, sí, los dos, si mi cuñado no se corta. Hasta ahora. – colgó el teléfono y me miró fijamente. – ¿Qué? –

Tragué saliva – vamos- dije. No acerté a decir nada más. Ella me cogió de la mano y con paso decidido fue hasta el punto de encuentro. Un hotel a menos de cinco minutos caminando desde allí. Llegamos a la recepción y mi cuñada preguntó por la habitación de Sergio Pérez. El recepcionista nos indicó el número y el acceso por las escaleras. Yo todavía no me creía que fuera a pasar nada.

Tocamos a la puerta y abrío Sergio en pijama. Llevaba el pelo mojado y nos sonreia.

– ¡Hola! Pasad, curiosamente os estaba esperando jeje. – dijo riendo.

Tenía una botella de champán y unas fresas dispuestas en una mesita. Una caja envuelta en papel de regalo y un pijama limpio sobre la cama.

– Bebed y comed si queréis. Pedro, ese es uno de mis pijamas, creo que te estará bien. Laura, acepta este regalo, espero que no te incomode. Podéis tomar una ducha si queréis. – dijo firmemente. Este tío lo tenía todo preparado.

Primero me duché yo. Mientras oía como afuera conversaban alegremente sobre trivialidades. Me puse el pijama y salí a la habitación. Entonces entró mi cuñada al baño junto con su paquete de regalo. Cerró la puerta con pestillo y Sergio me invitó a echarme en la cama y ver la televisión mientras tanto.

– No me negarás que estás deseando pillar a tu cuñada. – me dijo Sergio con una amplia sonrisa.
– No… no te lo negaré. Te lo tenías muy preparado ¿eh, cabrón? – dije yo.
– Cachondeos a medias no, además quería ver si aceptábais o no. – aseguró Sergio.

El ruido de la ducha paró y a los 5 minutos se abrió la puerta del baño. Apareció mi cuñada con el albornoz. Bastante cortada por la situación.

– ¿Qué te ha parecido el regalo? ¿Te viene? – dijo Sergio.
– Lo llevo puesto… me gusta mucho, pero me da vergüenza. – dijo ella mirando al suelo.
– ¿Y no lo vamos a ver? – preguntó Sergio.
– Después a lo mejor, no metas prisa… –

Yo estaba intrigado y a la vez empezaba a notar una erección espectacular. Me tumbé boca abajo para que no se notara. Desde luego no pensaba echarme atrás, esta era la situación más morbosa de mi vida.

Pusimos las luces de las mesillas y cerramos las persianas, para que todo fuera algo más íntimo. Sergio propuso un juego “Beso, verdad o atrevimiento” para ir caldeando el ambiente. Dijo que empezaríamos con algo suave y poco a poco se iría pidiendo un poco más. Comenzó el.

– Laura, esta va para ti. ¿Qué eliges? ¿Beso, verdad o atrevimiento? – dijo Sergio.
– Va, atrevimiento, pero no te pases ¿eh? – dijo Laura aún visiblemente cortada y arrodillada sobre la cama.
– Atreve a masajearme el culo. – dijo Sergio tumbándose boca abajo.
– Mmm la verdad es que desde que te he visto esta tarde he pensado que tienes un culo muy bonito. Esto no me costará trabajo. – dijo Laura mientras agarraba el culo de Sergio y lo masajeaba durante unos segundos. Después rió de vergüenza y retiró las manos.
– ¡Oye que bien lo tocas! – dijo Sergio sentándose de nuevo en la cama.
– Ahora me toca a mi y esta va para ti Sergio. – dijo Laura divertida.
– Pues elijo beso, a ver que se te ocurre chica. – retó Sergio a mi cuñada.
– Beso ¿eh? Pues cómele el morro a mi cuñado. A ver si ahora os pone tanto esto de los tríos. – dijo Laura riendo sin parar.

Sergio y yo nos quedamos mirándola, estupefactos. Yo desde luego no me esperaba esa propuesta. Ahora empezaba a entender la amenaza de mi cuñada con eso de que me iba a echar atrás. A saber que cosas tenía pensadas para nosotros. Sergio no lo pensó dos veces y me agarró de la nuca y me metió la lengua en la garganta. Su barba pinchaba y la sensación no era para nada agradable. Me bajó el calentón en menos de un segundo. Definitivamente esto no era lo mio. Laura nos miraba con ojos como platos, creo que ella no se esperaba la reacción.

– Ale Laurita, ahí tienes el beso. ¿Has ido a pillar verdad? Te toca Pedro. – dijo Sergio muy seguro de sí mismo.
– Emm.. esto… pues para Laura. – dije yo sin pensar mucho.
– Elijo atrevimiento dime cuñado ¿qué hago? – dijo Laura a la defensiva.
– Pues quitarte el albornoz leches! Que yo no se lo que llevas debajo y vosotros si. – dije yo lanzando el reto.
– Cabrón, vas a pillarme ¿eh? – dijo mi cuñada con una sonrisa maléfica.
– Y tu has ido a experimentar con nosotros no te jode… venga, fuera ese albornoz. – dije yo bastante sobrado. Si me iba a poner más pruebas jodidas yo también quería disfrutar.

Mi cuñada se puso de pie y lentamente desató el cinturón del albornoz. Se lo quitó casi sin pensar y lo arrojó a una silla. Debajo llevaba un conjunto de lencería en rojo con un salto de cama semi transparente. Un liguero ajustadito, unas braguitas y un sujetador que realzaba su pecho. Hizo ademán de taparse y se tumbó en la cama boca abajo visiblemente sonrojada.

– Pues si que te sienta bien el rojo si. – Dijo Sergio sin quitar el ojo a mi cuñada. – ahora me toca a mi de nuevo. Esta vez para Pedro. Elige. –
– Atrevimiento venga. Dispara. – dije yo animado. Esperaba que Sergio no me la jugase.
– Sóbale el culete a tu cuñada, a ver que tal lo haces. – dijo Sergio con una sonrisa pícara. Yo pensé para mis adentros que este juego empezaba a molar.

Laura, muerta de vergüenza, se recostó boca abajo a mi lado y se levantó el salto de cama, dejando visible la braguita bien ajustada a su culo. Yo puse mis manos sobre sus gluteos y los masajee con intensidad. De todo su cuerpo, lo que más me gustaba era su culo, algo más grande de lo normal pero perfecto para masajearlo con ambas manos. Me entraron ganas de bajar la braguita, pero quería respetar el juego así que tras disfrutarlo me eché a un lado.

Mi cuñada, roja total y sin mirarme a los ojos me señaló con la cabeza emitiendo un débil “te toca.” Yo escogí atrevimiento de nuevo, a ver que me esperaba. Ella en voz baja dijo:

– Sal al pasillo sin pantalones… – dijo mirándome de reojo – y sin calzoncillos – añadio con una leve risilla.
– ¿Qué? ¡Ni de coña! Para que me pille alguien… quita, quita, yo paso. – dije yo muy defensivo.
– Entonces… paga prenda. – dijo Laura mirándome por fin a los ojos.
– Solo llevo los pantalones y la camiseta del pijama. – dije yo intentando dar algo de pena.
– Los pantalones ¡al menos concédeme ese deseo cuñadito! – me suplicó ella.

Me puse en pie y me bajé poco a poco los pantalones. Con una mano trataba de tapar mi polla, totalmente erecta. Laura no me quitaba ojo de encima y Sergio miraba divertido.

– Cuñado no te tapes, dejame ver lo tiesa que la tienes. – me dijo Laura sin una pizca de vergüenza.

Yo aparté mi mano y dejé mi miembro erecto al aire. Me terminé de quitar los pantalones del todo y me tumbé en la cama cubriéndo mi culo con la sábana. Mi cuñada aún me miraba con ojos golosos.

– Pedro me he quedado con ganas de tocártela jajaja, tan cerca y casi no me has dejado mirar. – insistió Laura.
– Cada cosa a su tiempo. – dije yo avergonzado.

Continuamos con el juego durante un rato más. Pruebas como que Sergio besara la oreja de mi cuñada, que mi cuñada metiera la mano dentro del pantalón de Sergio y le masajeara la polla y me tocó a mi y le propuse a mi cuñada que nos enseñara las tetas. Ya era hora de ver algo. Ella en principio no quería aceptar, pero le recordé que si no lo hacía pagaría prenda y sería peor… Así que finalmente se puso en pie y sacando primero un hombro y luego el otro, agarró las dos copas y las bajó un poco hasta dejar sus pezones al aire. Los mostró unos segundos, erectos y rosados. Los tapó de nuevo y se cubrió con la sábana. Sergio y yo estábamos encantados, la velada prometía mucho.

El juego duró un rato más. Sergio andaba sin la camiseta del pijama, yo desnudo completo bajo la sábana y mi cuñada con las braguitas y el liguero oculta bajo las sábanas también. Fue ella la que lo propuso.

– ¿Por qué no apagamos la luz y hacemos algo más? – nosotros nos miramos y antes de pensar nada Sergio ya había apagado la luz.

Aún con las persianas bajadas y la luz apagada, algo se veía en la penumbra. Pude ver como mi cuñada se quitaba el liguero y las braguitas y quedaba desnuda bajo la sábana. Sergio no disimulaba tanto y se quitó el pantalón. Se intuia una buena polla, larga pero especialmente ancha, como una lata de refresco. Laura no le quitaba ojo. Sergio se acercó a la cama y se arrodilló junto a Laura que estaba tumbada boca arriba y tapada. Laura, sin mediar palabra y muy convencida agarró la polla de Sergio, la masajeó dejando su capullo al descubierto y se la metió en la boca. Yo aún permanecía sentado notando como mi erección era espectacular. Sergio sujeteba la cabeza de Laura y movía la cadera adelante y atrás, ella chupaba con fuerza e intentaba metérsela lo más adentro posible. Yo aparté la sábana del cuerpo de mi cuñada y observé su cuerpo desnudo. Sus tetas no eran muy grandes, parecían pequeñas peritas con los pezones erectos mirando al techo. Sus caderas se ensanchaban y en el centro un coñito con un pelo rizado y negro. Se notaba que se cuidaba, pues no era abundante, lo justo para darle forma. Yo masajeé su monte de venus y ella abrió las piernas mientras la oía chupar. Con una de mis manos agarré su teta derecha y la masajeé y pellizqué el pezón. Ella, con su mano libre me señaló la entre pierna entre succiones. Pasé mi mano por su coño y noté que los labios exteriores estaban totalmente mojados. Ella hizo un gesto para que me agachara y me sujetó de la cabeza empujándome contra su coño.

Abrí mi boca y con mi lengua recogí los fluidos que manaban de su sexo. Me abrí camino entre sus labios con la ayuda de mi lengua y comencé a acariciarle el coño de arriba abajo. Jugando a veces con la punta de mi lengua en su agujerito y otras veces en su clítoris, rozándolo para hacerla estremecerse. Sergio sufría espasmos y entre suspiros de placer dijo que iba a correrse. Mi cuñada en lugar de parar y sacársela de la boca como yo esperaba, aceleró y chupó más fuerte. Sergio se corrió y ella continuó chupando, recibiendo toda su corrida en la garganta. Era toda una experta. Mientras Sergio quedaba sin fuerzas de rodillas sobre la cama mi cuñada seguía lamiendo su polla, pasando la lengua por su punta, recogiendo los restos de leche que aún quedaran. Yo continuaba masajeando su clítoris con mi lengua y había empezado a jugar con un dedo en la entrada de su vagina.

– Cuñadito, ven aquí que ahora quiero probar tu leche, a ver si sabe tan rica como la de Sergio. – dijo Laura totalmente extasiada.

Me tumbé boca arriba y mi cuñada se puso a cuatro patas sobre mi. Veía como caían sus tetas y las rozaba contra mi polla. Sin pensarlo dos veces, igual que había ocurrido con Sergio, se la metió en la boca y empezó a chupar. Mientras ella chupaba, Sergio se había puesto detrás y admiraba el culo en pompa de mi cuñada.Ví como se agachaba dispuesto a lamerle el ojete. Mi cuñada respiró extasiada al sentir el contacto de la lengua de Sergio en su ano.

– Esto está muy cerrado Laura, vamos a tener que abrirlo ¿no? – dijo Sergio mientras lamía el ojete de Laura.
– Si, por favor… – acertó a decir Laura.

Sergio me iba contando la jugada mientras mi cuñada chupaba mi polla con fuerza. Le metió un dedo en el culo masajeandola suavemente. Lo tenía muy apretado. Tras varios lametones y probar primero con un dedo, luego con dos y finalmente con tres, anunció que iba a probar a desvirgarle el ano con su polla. Se arrodilló detrás de ella y con algo de esfuerzo se la metió suavemente. Una vez hubo entrado el capullo, el resto entró poco a poco.

Mi cuñada se quejaba entre dolorida y extasiada y aceleró mi felación.Yo no pude más y solo acerté a decir “ahh” cuando me corrí. Noté mi corrida llegar hasta su garganta mientras ella jadeaba. Sergio permanecía detrás de ella entrando y saliendo de su culo suavemente. Laura terminó de limpiar mi polla igual que había hecho con Sergio, pero quería más y sacándose la polla de Sergio del culo se la sujetó y se la metió a la boca.

– Quiero que sea Pedro el que me folle primero el coño. – dijo Laura mirándome.

Yo recuperé de nuevo una erecíon tremenda. Menuda sorpresa, quería que yo empezara con su coño el primero. Me puse en pie y cogí uno de los condones que Sergio había dejado.

– No, no hace falta Pedro, sé que estás sano y yo tomo la píldora. Quiero que te corras dentro de mi coño. – insistiío Laura.

Yo me puse sobre ella y ella subió sus piernas a mis hombros dejando así su coño bien expuesto ante mi erecta polla. Rocé un poco la entrada para embadurnarme con su jugo y la introduje poco a poco. Se deslizaba fácilmente con lo cual aceleré el ritmo. Mi cuñada no era virgen, eso se notaba claramente, sin embargo estaba disfrutando como nunca. Mientras pajeaba a Sergio y daba lametones a su polla a mi me pedía más y más. Ella comenzó a jadear y respirar fuerte, me dijo que se corría, que siguiera, que me corriera dentro yo también.

– ¡Ahh, ahh! Pedro córrete dentro de mi, déjame el coño lleno de tu leche, vamos. –

Yo no pude aguantar más la excitación y me corrí. Creo que fue incluso más abundante que la anterior. Mi cuñada todavía seguía jadeando y noté como aumentaban sus fluidos. Sentía como mi polla palpitaba dentro de ella y con cada pálpito lanzaba un chorro de semen caliente en su interior. Ella se agarró a mi fuertemente y de repente se relajó y quedó tumbada en la cama.

– Dadme unos segundos. ¡Buff menuda corrida chicos! – exclamo totalmente deshinibida.

A los dos minutos comenzó a acariciar la polla todavía erecta de Sergio y le dijo que se la metiera, que también quería sentir su leche dentro. Sergio la puso a cuatro patas y la metió con facilidad.

– Está muy caliente Laura, se nota tu leche aquí dentro Pedro. – aseguró Sergio mientras comenzaba a moverse hacia dentro y hacia fuera.
– Sergio ponte debajo, quiero cabalgar sobre ti. – pidió mi cuñada extasiada.

Sergio se puso bajo ella y Laura, en cuclillas se introdujo su polla poco a poco. Me acerqué a sobar el culo de mi cuñada mientras tanto y pude observar como por la polla de Sergio chorreaba mi corrida. Pasé mis dedos por el tronco de su polla mientras salía y recogí un poco de mi leche, con ella embadurné y lubriqué el culo de mi cuñada introduciéndole un dedo entero en el ano y jugando dentro con el.

– Pedro ¿te gusta mi culo? Aprovecha que estoy en posición y penétramelo con tu polla, quiero que me folléis a la vez por los dos lados. –

Yo no me lo pensé dos veces y jugueteando un poco en la entrada de su ojete la fui introduciendo poco a poco. Entraba más fácil de lo que yo esperaba, supongo que el hecho de que la enorme polla de Sergio hubiera abierto camino antes era un punto a favor. Ambos penetramos a mi cuñada durante unos minutos, Sergio con fuertes embestidas metiéndole la polla hasta adentro. Yo más pausadamente para disfrutarlo. Sergio comenzó a jadear fuerte asegurando que iba a correrse y yo no pude contenerme y también me corrí. Le llenamos el coño y el culo a la misma vez con nuestra leche. Justo entonces nos dijo que no las sacáramos, que iba a correrse ella también.

Comenzó a jadear más y más fuerte, moviendo sus caderas en circulos para introducirse nuestras pollas aún más. Y de repente quedó extasiada y cayó sobre el cuerpo de Sergio. Yo retiré mi polla poco a poco y fui a limpiarme al baño.

A continuación llegó ella, desnuda, de la mano de Sergio. Pude verla en todo su esplendor. Muy feliz, con sus pechos todavía hinchados por la excitación y el vello de su coño mojado con nuestro sudor y semen.

– ¿Nos damos un bañito los tres juntos? – sugirió divertida.
– Venga, será mejor después de tanto ejercicio. – dije yo. Acto seguido mi polla se puso erecta de nuevo.

Laura, mirándonos con una sonrisa, masajeó la polla de Sergio que reaccionó de la misma manera. Nos sujetó por ambas pollas y nos introdujo en la ducha. Ella se puso en medio, en cuclillas.y comenzó a chuparnoslas a uno y a otro. Succionaba con fuerza, limpiandonos perfectamente. Al poco se puso en pie y nos dijo que ahora debíamos limpiarla nosotros por delante y por detrás con nuestras bocas. Sergio le lamió el coño con ambas corridas y yo le lamí el ojete con los restos aún de mi leche hasta que quedó limpio. Estabamos otra vez a 100.

– Por hoy está bien, una duchita fría y otro día jugaremos más. – nos aseguró.

Y así nos dejó. Pudimos frotar aún su cuerpo desnudo con agua y jabón, pero ya no nos dejó hacer nada más. Se secó y salio a la habitación en albornoz a descansar un rato. Y Sergio y yo nos quedamos con nuestras pollas erectas, embobados. Sin poder creernos que no nos iba a exprimir más. Pero así fue. Tuvimos que pajearnos en el baño rápidamente para bajar la hinchazón, ducharnos y salir con el albornoz.

Laura estaba tumbada en la gran cama de matrimonio, había una supletoria, pero en la de matrimonio cabíamos los tres de sobra. Cansados como estábamos y allí tumbados, nos quedamos a dormir los tres juntos.

Esa fue la primera experiencia con mi cuñada y Sergio. En el día a día Laura actuaba como si no hubiera pasado nada. A mi me daba más corte mirarla, pero para ella todo seguía igual.

Esta vez lo hice con un perro callejero

diciembre 17th, 2014

Hola a todos, nuevamente por aqui escribiendo un relato que paso hace poco tiempo en comparacion de los anteriores, esta vez lo hice en Merida y con un perro callejero.

Todo comenzo cuando de la noche a la mañana llego un perrito callejero a la puerta de la casa y fue muy simpatico por que el perro es super docil, y buena onda, cuando llegaba se levantaba si estaba echado y se acercaba a saludarme, en ese tiempo pues le comence a poner comida y para ser sincero la verdad es que no me paso por la cabeza hacer nada con, este perrito de estampa bonita pues es pinto y de una mediana estatura como la de un pointer, es muy simpatico y amigable, y asi que comence a atenderlo pero con sus reservas, le daba alimento y agua. y el llegaba en las tardes y se iba por las mañanas, asi paso un buen tiempo.

Un dia despues de trabajar llegue a la casa y el como de costumbre se acerco a saludarme y jugar conmigo, yo lo acaricie y de pronto llego ese pensamiento , cuando vi que se paro en mi y me tomo de la cintura, pero no hice nada, solo le acaricie la cabeza y listo, entre y me conecte a internet.

Asi pasaron unos dias, y no me podia sacar de la mente esa idea, la verdad es que, ya no lo habia hecho desde hacia tiempo y se me hizo algo normal, pero esta ocasion cuando me abrazo y no me soltaba tan facil, solo me imaginaba que lo agarraria y lo meteria a la casa, pero me abordaban n cantidad de pensamientos, que tal si me muerde?, que tal si se pone feroz? ya sabes, muchas cosas, o precauciones, asi que no hacia nada.

Una mañana al llegar a casa, ahi estaba el eso no era muy normal, pues como habia dicho siempre se iba por las mañanas, pero esto fue raro asi que lo acaricie, se paro sobre sus patas traseras y me abrazo de la cintura, en ese momento volvio a mi ese pensamiento y ya no pude mas.

Entre a la casa, y pense que era lo que iba a hacer, cerre cortinas, para que no se viera nada, busque unas calcetas, para ponerle en sus patas delanteras, tome una playera vieja para ponermela para que no me fuera a rasguñar si se le salia la calceta, y acomode todo, solo de pensarlo estaba super excitado y la verdad es que asi me siento ahora. Sali por el, lo llame y lo acaricie en la reja como era la costumbre, y esta vez le dije vamos a ver que tan buen perro eres cogiendome por que de lo demas eres excelente.

Me fije que no viniera nadie, aunque pense que lo mejor era tomarlo con toda naturalidad, asi que lo meti hasta la casa sin miramientos, el estaba emocionado pues nunca lo dejaba entrar pero en esa ocasion seria algo diferente, y asi fue pues una vez entrando cerre la puerta, y me comence a desnudar el solo me observaba, hasta que en una de esas me puse en cuatro patas y el se acerco para lamerme la cara, luego me comenzo a lamer el pito, uff que rico de verdad solo de recordarlo, luego yo por mas que le ponia mi culo para que lo lamiera no lo hacia, asi que pense en guiarlo con la mano, y el una vez que lo acerque comenzo a olisquearme y lamer una y otra vez, que rica sensacion en verdad lo goce, pero ya era tiempo ya no aguantaba mas y el no tomaba la iniciativa, yo le paraba mas la cola para que se decidiera pero solo jugaba aunque de vez en vez comenzaba a hacer su vaiven, y ya no pude mas, asi que comence a masturbarlo a ver si asi respondia queriendome montar, lo intento y pense que lo habia logrado pero no atinaba por donde estaba mi culo lleno de ganas, me montaba por un costado, por las nalgas pero quedaba muy atras, asi una y otra vez, hasta que lo que hice fue tomarlo yo mismo, y lo tome por las patas delanteras, lo monte encima de mi, pase mi mano por en medio de mis piernas recargando mi cara un poco en el piso levantando mas la cola, y ahi fue cuando senti como comenzo a bambolear senti como entro su puntita una vez, y senti muy bien, pero se salio, lo inetnte tra vez, y entro mas pero lo sacaba, asi que decidi guiarlo y dejar mi mano ahi, ufff esta vez entro todo, una y otra vez y muy rapido me cogia de nuevo un perro, y esta vez de la calle solo sentia como entraba y salia entraba y salia su roja verga en mi culo hambriento de perro, me tomaba mas fuerte por la cintura y no me dejaba al goce por este animal que de pronto senti como crecia su verga dentro de mi, y no me imaginaba que este perrito callejero de buen tamañano lo tuviera tan de buen tamaño fue algo maravilloso, nisiquiera tuve que masturbarme pues lo gazoba mucho, y en una de esas senti como metio la bola, y wow pense en ese momento es peligroso por que no se como reaccionara, pero el me seguia embistiendo y senti como crecio ya nada pude hacer, solo gozar y tomar mis precauciones, asi lo deje que siguiera esta crecio dentro de mi y ahi fue cuando me empece a masturbar no tarde ni 2 minutos cuando me vine pues era mucho el morbo y la satisfaccion, debe decir que no senti cuando se vino pero fue algo delicioso, y yo me abandone, no puedo decir como leo en algunos realtos que nos quedamos ahi como una hr fue algo asi como 20 mins y fue riquisimo, yo me seguia masturbando mientras le decia buen perro tan noble que nunca intento darse la vuelta, pero una vez que se aflojo, y salio con ese chasquido que fue el extasis final, me di cuenta de que tan grande la tenia y para un perro de raza mediana tenerlo de unos 15 a 17 cms era maravilloso con esa bola al final.

Yo despues me meti a bañar y deje que el se le bajar la excitacion, lo acaricie y le agradeci el momento, abri la puerta y lo deje salir. y el contento se fue a dar una vuelta, y yo me quede pensando en lo que habia hecho y pense en cuantas veces se podria repetir, pero despues les contare. si me desean escribir mi correo es cockerspamx@yahoo.com.mx

TC 2000 en el Chaco

diciembre 16th, 2014

Me llamo María Laura, tengo 23 años y desde hace uno trabajo como promotora para el Team Toyota de TC 2000. El fin de semana pasada estuvimos en Resistencia-Chaco, todas mis compañeras, el equipo de mantenimiento, logística, mecánica y todos los demás.

Ganamos, y además hicimos el 1-2 porque Matías logro el primer puesto, y Mariano llego 2do. Eso nos dio más que motivos para festejar a lo grande. Siempre lo hacemos, mas ahora que estamos pasando un gran momento dado la diferencia de rendimiento de nuestros formidables Toyotas.

Quedamos para la hora 23, en la carpa grande junto al tráiler principal, así que resolvimos con las chicas que a pesar de la intensas jornadas vividas, allí estaríamos para homenajear a nuestros triunfadores.

Salí del hotel donde nos hospedábamos ya pasadas las 23, y por pura casualidad, pasaba Leo, de mantenimiento, que se ofreció en llevarme en su flamante moto, ya que el autódromo esta algo retirado. Me costo acomodarme en el asiento, porque la cortita minifalda que me había puesto no tapaba nada en esa posición.

Llegamos, la oscuridad reinaba pese a que aun varios equipos estaban armando la retirada, y solo en nuestro bunker había iluminación, música fuerte con evidente ambiente de fiesta.

En la puerta nos encontramos con Seba, quien dijo que nos esperaban adentro. Entramos, la música copaba el ambiente, las luces encandilaban la entrada pero no dejaban ver el interior, así que medio a tientas fuimos avanzando yo bien pegadita a Leo.

Los grandes sillones y sofás camas estaban puestos en círculo rodeando la mesita ratona plegable. No vi a mis compañeras, por lo que pensé… oh, me adelante demasiado. Ya de entrada, Jorge me alcanzo un vaso lleno, refrescante, riquísimo, algo de subido valor etílico.

Salude a los otros tres chicos, Sergio, Manuel y Federico, preguntando por los demás.

– Estamos todos dijo Leo, la fiesta la hacemos nosotros cinco y vos Laurita.

– Es una broma, ¿verdad?

– No, para nada…… es exactamente lo que programamos.

No salía yo de mi asombro, incrédula de lo que estaba viviendo, porque si era cierto, las chicas no me avisaron que no venían después de haberme dicho que no faltara, que en esos festejos veníamos todos, jefes, pilotos, sponsors, todos, todos. Allí eran los 5 chicos y yo… no se, pero me pareció ridículo reunirnos a festejar solo nosotros. Supuse que era broma y que los demás pronto vendrían.

Nunca llegaron….. y a poco tiempo los chicos estaban organizando una sección de fotos, pidiéndome posara con ellos, uno por uno…. Terminada la primera ronda, vamos por la otra, pero esta vez temes que mostrar algo mas sustancioso, o sea que se te vean las gomas….

La primera ronda etílica, había pasado, la segunda venia medio cargada, más para mí que soy bastante flojita…. Así que muy alegre, saque pecho para la primera foto…. Pero ellos no se conformaban, quería que lo hiciera sin sostén, para que se notara la mercadería……. Me di vuelta, quite el sostén y la blusa dejaba ver mis tetas y se notaban los pezones…… Así dije…. No pidan más.

La primera foto con Seba, fue bien, con Leo fue mas subida, porque el se puso desde atrás rodeándome con sus manotas mis tetas, al momento del flash……Federico, mas osado, quiso y logro que se vieran mis pechos al desnudo junto a su cara; Manuel poso besando un pezón ya durito; finalmente Sergio quería quitarme la minifalda, minifalda que después de varios minutos de forcejeo fue a parar no se donde, para que posara yo junto a el con mi diminuta tanguita hilo dental. Festejaron eso a lo grande.

-María Laura, ponete en bolas…. Dale.

– Estas loco, vos.-

– Che, se resiste la nena….. así que démosle una lección por su desobediencia……acto seguido se me vinieron encima, no escuchando mis ruegos, me quitaron, zapato, tangas, dejándome desnuda, ya siendo pasta de besos, lamidas, palmaditas con toda clase de toqueteos muy subidos de sexualidad y sin respeto.

Los comentarios, palabras y cosas soeces que me dijeron son aquellas propias de muchachones atrevidos, porque de yegua puta, a diosa divina….. Me dijeron de todo.

– Quizás haya sido la bebida, o mi cabeza liviana. Aquello me pareció un juego, nada más. Pero comenzó a ir cada vez a mas, porque ya me mordían los pezones, dedos se metían en mi vulva y hasta alguno oso meterme un dedo en el hoyito trasero…… dando la impresión que yo flaqueaba en mis defensas porque deje de gritar solicitando que me dejaran, a solicitar que no me hicieran daño. –Hagan lo que quieran, pero no me lastimen, está.-

Bajaron un poco la música, atenuaron las luces, pero aumentaron sus requerimientos, porque bailando en circulo, fui pasando de brazos en brazos, para ir notando que cada vez se ponían mas requeridores…. a punto que ya alguno sacaba su cosa y me la refregaba en mi cuerpo.

Allí comprendí, que la cosa no iba a ser de fácil manejo, porque no parecían tener freno, a mi se me estaba desgastando el caucho moral para comenzar a perder liquido de freno, mas jugos que aparecían en mi entrepierna, fruto de un recalentamiento prematuro.

Decidí ir a boxes, baje la velocidad, y les pregunte

– che, que quieren de mí.-

– Te queremos coger, Laurita, bien cogidita.

– Fue como si me hubieran recargado combustible, llantas nuevas y otra vez a la pista….. Porque Salí arando y derrapando entre un mar de manos y pijas, que chupaba a izquierda y derecha.

Mi adicción al sexo oral estuvo totalmente cubierta, porque fueron los cinco que metieron sus lenguas en mi cuevita, haciéndome desparramar alaridos de placer.

No podría decir cuantas veces chupe y chupe, ni en que orden, si se que pronto estaba allí, en cuatro patas, siempre con una dura pija haciéndome gemir cuando se metía en mi abierta vagina, con alguna pija que golpeaba mi espalda, sin dejar de tener una buena porción dentro de mi boca. Nunca me había pasado, pero me había emputecido de golpe, sacudiendo mis curvas para que ellos disfrutaran de mi cuerpo, totalmente ofrecida, dispuesta a quemar etapas, vuelta a vuelta.

Sentí que mis piernas se aflojaban más y más fruto de mis orgasmos furiosos, debilitando mis fuerzas…. Pero antes de que se detuviera la maquina, uno de ellos resolvió empujar mi humanidad desde atrás sacándome furiosos gritos de desesperación al sentir que me rajaban el culito. Se que aquellas nalgas son de las mas miradas en cada carrera, que este culito mío es deseado por miles, y ahora estaba siendo taladrado por los chico de mantenimiento de una forma brutal. El caño de escape suele ser a veces un elemento importante en el logro de satisfacción.

Los tiempos eran libres, no había cronometro ni orden, algunos se salían de pista rápidamente, otros rendían vueltas y vueltas mejorando performances.

La música era suave, las luces eran las del amanecer en aquel circuito chaqueño, ellos exhaustos, satisfechos, pero siempre mimosos, tratándome suavemente…..me había recontra cogido toda la noche. Fue mi festejo debut en la categoría.

Mi fantasia

diciembre 16th, 2014

Hola a todos después de tanto leer relatos me anime a escribir el mío bueno espero les agrade y no los aburra
Bueno desde que tengo 14 años me gusta vestirme de mujercita y mirarme al espejo para ver cómo me veo , pero cuando empiezo a vestirme de mujer me pongo bien caliente y la fantasía que quiero cumplir es que yo este vestida de colegiala o de secretaria y estar yo con un hombre que me haga sentir una mujer de verdad, pero me gustaría más que me atara las manos y pies y después el se baje su pantalón y empiece a introducir su miembro en mi boca y después que me alce la falda y empiece a introducir su miembro poco a poco y yo diciéndole que no lo haga hasta que se venga en mi, al terminar quiero que nos bañemos juntos y nuevamente empiece a introducir su miembro en mi boca y termine en mi cara.
Espero les agrade y si hay alguien que quiera cumplir mi fantasía escríbanme Verolinda_tv@hotmail.com

Mi primera vez con mi madre, mi actual amante

diciembre 15th, 2014

Vivo con mi padre y mi madre, nos llevamos muy bien, mi papa es bastante mayor a diferencia de mi mama que me tuvo a los 17 años, ella no es muy delgada pero tiene un cuerpo que cualquier mujer quisiera tener.

De mi… actualmente voy a la universidad y veo anime, soy moreno, mido 1,73 y por una mala experiencia de niñez he estado acomplejado porque tengo un pene demasiado grande. Empecé a ver anime a los 16 años, luego mangas y de vez en cuando hentai, no recuerdo cuando me empezó a gustar el género incesto, las situaciones sexuales entre madre e hijo. No sentía excitación hacia mi madre, solo me gustaba ver otras madres, no me lo imaginaba aplicado a mí.

Un día por un descuido deje el computador prendido(descargando unas series) y mi madre miro mi historial y los videos que estuve viendo. Desgraciadamente se me olvido borra el historial y todas las hentai que vi eran incesto madre-hijo. Mi mama me espero después de la universidad para hablarme de eso, nunca en mi vida me sentí tan avergonzado. Cuando llegue me dijo que se sentía avergonzada por lo que vio, que ella no sabía que yo la miraba de esa manera; yo no supe que decir, avergonzado me fui a mi cuarto con la excusa de que estaba enojado porque no me gusta que se metan en mis cosas.
Después de ese día cambiaron las cosas. No la podía mirar a la cara, sentíavergüenza. De vez en cuando nos mirábamos a los ojos y yo corría la mirada.
Unas 3 semanas despuéscomenzó el año nuevo e hicimos un asado en mi casa (yo no la quería pasar en casa dado que evitaba a mi madre, mi papa me obligo a pasarla con ellos), mi papa se emborracho hasta no poder pararse, mi mama no bebió, y yo desde luego que si celebre, igual tome mucha cerveza.
A eso de las 3 de la mañana mi mama fue a dejar a la cama a mi papa y yo comencé a entrar la parrilla para luego irme a dormir. Cuando me fui a acostar mi mama entro a mi pieza con una blusa y ropa interior y comenzamos a charlar acerca de que ella no quería que yo estuviera tan distante con ella por ese incidente, ella me decía que ya lo había olvidado, yo aun asíseguía avergonzado por la charla y ella trajo una película: “actividad paranormal” empezamos a verla en mi pieza, yo dentro de la cubre cama y mi mama encima de la cama, entonces como le daba miedo la película juntaba sus pies con los míos(decía “no quiero que me agarren los pies”) entonces vimos esa escena en que la protagonista esta parada junto a su marido mirándolo mientras duerme, mi mama se asustó mucho y entro a mi cama, y apenas entro, a mí se me erecto el pene, y como duermo con bóxer, se me levantó el bóxer en su máximo tamaño, entonces rápidamente me arrinconé en la pared para no rozar el trasero de mi madre (ya que estábamos de costado mirando la película).
Entonces a medida que transcurría la película se empezaba a pegar a mí, luego su trasero estaba apoyadoen la punta de mi pene que la empujaba con fuerza, empezó a apegárseme más y mi pene se fue hacia abajo pasando por su entrepiernas, ella tenía atrapado todo mi pene entre su trasero y sus muslos, de ahí ella no se salió y yo no sabía que mierda estaba pasando, con toda la lógica y el cálculo que se, no pude pensar en nada lógico, mi mente se me nublo por primera vez, cuando terminó la película, yo la seguía teniendo dura y mi mama se dio vuelta, yo me hice el dormido(además de que estaba arrinconado en la pared), mi mama se me acerco más y me dio un beso en la pera, después en la mejilla, después en la frente y después me dio un beso en la boca(un piquito).
Después de ese piquito pasaron unos 10 segundos eternos y yo acerquéde nuevo mi boca a la de ella, entonces nos comenzamos a besar, sus enormes pechos apoyados en mí y sus brazos abrazándome, entonces me entro ese lobo que estaba adentro mío, empecé a chuparle los senos, los dos pezones a la vez, ella comenzó a gemir mientras me masturbaba y me lo agarraba con las 2 manos, ella se levantó de la cama, puso pestillo a la puerta, se iba a desnudar, no obstante la detuve y le susurre “no mama, quédate así porfa con esa blusa” entonces saco la cubrecama y recostó su cabeza en mi pene que la empujaba con fuerza, pero ella con su cara me lo empujaba más fuerte a mi cuerpo, tenía los ojos serrados y comenzó a darme besos en el pene, con su lengua y después se tragó la mitad de mi pene apretándolo, entonces yo eyaculé dentro de su boca y sorprendentemente mi mama se lo trago (algo que no me esperaba de ella), ella seguía chupando mi pene semi-erecto, entonces tome su cintura y sus piernas y bruscamente las lleve a mi cara, sentí su calzón mojado en mi cara y comencé a comerle la vagina con el calzón de por medio, le corrí su calzón y me la comencé a comer, con mi nariz en su ano, comiéndomela como si fuera mi primera sopa caliente en años, ella se vino varias veces, y su voz viniéndose aún resuenan en mi cabeza.
Ella desesperadamente se dio vuelta e introdujo mi pene en su cosita rica, y la introdujo casi toda asiendo un gemido de dolor y placer con la voz entrecortada, aún recuerdo ese momento placentero en que ella hizo dos movimientos de caderas y me vine dentro de ella, eyacule un montón (la mejor corrida que he tenido en mi vida) y no nos despegamos,empezó a darme los mejores besos con lengua que he dado, yo le pase la lengua por sus dientes la di besos hasta en la nariz, ella me decía “te amo mi cielo” al momento volví a tenerla dura, aunque me dolía mucho el pene, mi lujuria me impulso a seguir entonces la abrace y la di vuelta y comencé a penetrarla, mientras le chupaba los senos, sin desconectarme de ella la puse en posición de perrito y se lo seguí haciendo, ella se corrió, aun así no podía introducir todo mi pene, ella hacia los mismos gemidos con un poquito de dolor, “mami te duele” ella no respondió aun así seguí haciéndoselo, se lo hice de costado, luego con sus rodillas en sus hombros (cuando la tenía en esa pose es cuando más le dolió parece).
Esa noche fue maravillosa, mi mama se vino un montón de veces cuando terminamos a eso de las 7 de la mañana, seguíamos acostados, conectados, besándonos, abrazándonos, mirándonos sin vergüenza; sin hablar; sin correr la mirada, luego nos volvíamos a besar y lo volvíamos a hacer, lo hicimos mucho hasta como las 9 de la mañana, cuando por fin nos desconectamos y mi mami se fue diciéndome “tu papa aun duerme”.
Quise contar con detalles la primera vez con mi madre, y ahora no entrare tanto en detalles con los siguientes acontecimientos.
Al otro día cuando desperté, no podíaconcebir lo que había pasado, hasta pensé que realmente fue un sueño. Estuvimos mirándonos avergonzados todo el día, y mi papa viendo tv. Me sentíahorrible, lo más asqueroso del mundo, traicionar así a mi papa… yo debería morir eso pensé.

Ese díadespués del año nuevo fuimos donde mi abuela paterna a celebrar, yo salí afuera con un amigo de la infancia y llegue a eso de las 2 de la mañana y aunseguían celebrando, todos mis tíos bailando y mi mama sentada mirándome con vergüenza, yo me tome unos vasos de ron con cola igual, hasta las 4.30 cuando la fiesta se apagó, mi abuela y mis tíos acostados, mi papa acostado y mi mama se fue a acostar también, yo me había ido a acostar al lado de ellos en un sillón cama, dentro de la misma habitación. Estaba intentando dormir y mi mama parecía estar dormida, entonces me levante al baño(no podía dormir) y cuando iba a salir entro mi mama y cerró la puerta del baño entonces sin una palabra comenzamos con lo mismo de nuevo ella no podía parar de gemir así que prendí la bañera para hacer un ruido que opacara nuestros sonidos, me senté en el w-c y ella arriba mío con sus pezones dentro de mi boca, saltando en mi pene con mucha energía. Ella no paraba de venirse, no sécuánto se habrá venido pero me dijo en el oído que hace años que no teníaorgasmos, hasta que paso la noche conmigo, le dije que me esperara y fui a dar el gas del calefón y nos bañamos con agua caliente mientras le hacia el sexo asíde parado, eyacule 2 veces ahí en la tina dentro de ella. Después nos fuimos a acostar al sillóncama, pero lo hicimos despacito, no pude en toda la mañana sacar mi boca da sus senos. Me los comí todos, mi boca no podía cubrir esos enormes senos de ella así que le deje todos sus senos llenos de saliva. Después de esa noche no hicimos nada en 3 días (cada uno de esos días yo muerto de las ganas de ir a poseerla) hasta que mi papa comenzó en las vacaciones con el turno de noche, así que el 1er día q mi papa se fue con su nueva jornada, apenassalió de la puerta a las 7 de la tarde le baje los pantalones a mi mama y comencé a poner mi cara apegada a su trasero(ano) con toda mi fuerza y a olérselo y a chupárselo, ella no paraba de gemir entonces se lo hicimosahí mismo en el comedor, después paramos a tomar 11 y se lo hice arriba de la mesa, después nos fuimos a acostar y se lo hice en la cama, le hice cariñitos y así fueron todos esos días, yo que planeaba leer un libro.

Nos acostábamos todas las noches hasta marzo cuando mi padre volvió al turno diurno. Aun así siempre encontrábamos espacio para tener sexo y cada vez probábamos cosas nuevas, no es que tenga fetiches extraños ni ella tampoco, pero siento que no quiero separarme nunca de ella. Hace 2 meses vino una compañera de la U a mi casa a devolverme un disco externo que le presté y mi mama actuó muy extraña, normalmente es simpática y la atendería súper bien,pero la atendió en la calle y muy cortante, no la dejo verme y ella misma me paso el disco, estuvo enojada conmigo unos 3 días, incluso cuando hacíamos el amor me decía que no quería que estuviera con otras y se ponía triste y pesada como una cría, y tengo que aceptar que nunca había sido tan feliz. Por parte de mi padre, sé que algúndía pagaré por lo que hice, pero él no le daba a mi mama lo que ella necesitaba.
Sé que está mal, pero cuando más lo disfrutamos con mi madre, es cuando lo hacemos en el patio mientras mi papa mira el futbol o cuando se está bañando y lo hacemos en la cocina así con ropa puesta. La amo y siento que nunca quiero dejarla.

Pau y yo en su cuarto, una fiesta en su casa

diciembre 14th, 2014

Me llevas a tu cuarto porque soy muy dormilona y nos quedamos solas, me desvistes porque estoy cansada y te desvistes, pero me dejas la ropa interior.
Te pones sobre mí y comienzas a besarme, pongo mis piernas en tu cintura como abrazándote, te quito el sostén y tú bajas los tirantes del mío mientras me acaricias los hombros y los besas.
Yo rasguño un poco tu espalda y te beso el cuello
-Y yo siento tan rico…
Bajas hasta mi ombligo dando besos y te quedas en mi vientre, hasta que sacas una de mis piernas de mi ropa interior
-Monse ¡no pares!
Bajas un poco más porque sabes que me gusta como se siete tu boca húmeda en los huesos de mi cadera, y presionas el hueco que se hace por ellos con tus dedos. Me jalas hacia ti levantando mi cadera, para después besarme entre las piernas, y la punta de tu lengua se mueve sintiéndose tibia, yo no puedo evitar moverme un poco hacia delante y atrás.
-Me gusta como te mueves…
Entonces tu lengua se ensancha y me recorres toda entre las piernas, sin que nada quede que no probaras.
-Sabes muy bien, sabes a… orgasmo
Me levanto, te abrazo para comenzar a besar tus mejillas, tus oídos y bajo a tu cuello mientras me pongo detrás de ti, entonces recargo tus manos sobre la cama besándote la espalda y el costado hasta llegar a la cintura, me gusta morderte un poco y presionar tus piernas con mis manos, apretarlas.
Te pongo de rodillas, sigues con tus manos sobre la cama. Abro de poco a poco tus piernas al meter mi mano entre ellas y acariciar todo suavemente. Me alejo de tu cuerpo un poco, voy hacia atrás y beso tus nalgas, que no puedes evitar apretar, mientras sigo tocando tus piernas y metiendo mi mano… Entonces bajo cada vez más hasta que, lo que tocó mi mano ahora lo toca mi boca. Mi cara siente tus nalgas moviéndose y acariciándola; lo que no logro alcanzar con mi lengua lo hace mi mano y cada vez te mueves más.
Meto mi lengua por cada rincón y cada orificio que alcanza, mis dedos no pueden evitar filtrarse de vez en cuando para seguir moviéndose dentro de ti, cuando los saco los meto en mi boca para no perder nada.
Comienzo a subir, pero no mi mano que se queda donde estaba. Tú puedes sentir mis senos en tu espalda y mi vientre golpeándote, mientras mi lengua trata de alcanzar tu cuello.
-Ya me hiciste llegar tres veces…
Que la próxima sean más.
-Eso depende de ti.
Me gusta que me digas cuantas veces o al menos que lo haces. Pensar que tal vez te estás tocando.
-Me estaba tocando. Mientras escribías yo lo imaginaba todo.
-¡Me encantó! pero por mucho que me guste imaginarlo, mejor quiero que sea real. Quiero sentir tus senos en mi espalda.
Y ¿Qué más?
-Yo estoy sobre de ti, ya no tienes blusa ni sostén, fue lo primero que salió volando, yo también carezco de esas prendas.
Quiero que siempre estés frente a mí, quiero poder verte.
-Sí, estoy frente a ti. Te beso detrás de las orejas y te digo que me encantas, lo suave que es tu piel. Me gusta tu cuello, me gusta tanto que lo beso, lo succiono lento, paso mi lengua tensa por él. Te estoy sosteniendo las manos así que sólo te queda sentir, sentir mis poros chocando con los tuyos, mis senos sobre tus senos.
Bajo poco a poco, no te dejo de besar nunca, tus pezones están duros y los muerdo, estoy tan excitada que los muerdo fuerte y sientes un poco de dolor, lo que te excita más. Para contrarrestar eso, paso mi lengua suave y noto lo calientes que están. Beso tus pechos desde la base hasta la punta, todo lo hace mi boca, porque mis manos están ocupadas sosteniendo las tuyas. Bajo un poco más, el termino de tus costillas me marca el surco que mi boca sigue, pero mis manos ya no alcanzan a sostenerte, así que te suelto, tú estás tan excitada que no puedes más que agarrarme fuerte el cabello, lo jalas más en medida en la que bajo.
Por fin, llego donde empieza tu pantalón, beso toda tu piel siguiendo la costura. Con una de mis manos desabrocho mi pantalón y me lo quito. Puedo sentir lo mojada que estoy y eso me hace sentir un poco incómoda así que me desnudo por completo, tú sólo me observas, quieres tocarme pero no te dejo.
Te desabrocho el pantalón y a medida que lo voy bajando mi lengua va reconociendo todos tus sabores, te lo quito de manera brusca, ya no puedo aguantar más, meto mi mano entre tus piernas y noto ese intenso calor, esa humedad que emanas, termino de desnudarte y te observo tendida en la cama.
Vuelves a insistir para tocarme y esta vez te dejo, tus manos embonan perfectamente con mis pechos, me gusta, eres muy suave, te beso y obligo a que te acuestes de nuevo. Meto mis piernas entre las tuyas y poco a poco las abro, bajo hasta que nuestras pelvis quedan juntas, te puedo sentir y tú me sientes.
Bajo y subo lento mientras te beso el cuello, te escucho y me escuchas muy cerca de tu oído, creo que eso te excita porque cada vez te mueves más y más. Cuando siento que vas a venirte, te vuelvo a besar los pechos y sin mayor demora bajo hasta que la punta de mi lengua toca tu clítoris, está duro, muy duro, mis dedos te recorren, te abren, se meten lento. Estás tan mojada que no me cuesta.
Mi lengua baja más y en un instante ocupa el lugar de mis dedos, es pequeña pero trato de meterla hasta lo más profundo. Entre más entro más rico sabes y vuelvo a subir, muerdo un poco tus labios y mi lengua pasa una y mil veces por tu clítoris hasta que te siento explotar.
Levantas tu cadera que provoca que mi lengua pegue bruscamente contigo, siento que te tensas y poco a poco tus contracciones disminuyen, te levantas un poco y me abrazas.
En un instante ya estás sentada sobre mí, tus piernas me rodean la cintura y tu cuerpo se presiona contra el mío, no pierdes el tiempo y aprovechas que mis piernas están abiertas para colar tu mano, de inmediato encuentras el lugar preciso y mientras subes y bajas sobre mí, como si galoparas, voy llegando al éxtasis, no tardo mucho. Después de todo lo que sentí contigo no podía esperar más y el verte ahí, con tus senos siendo víctimas de la gravedad sólo acelera mis pulsaciones. Sabes que he llegado y poco a poco te bajas, te vuelves a recostar y me jalas hasta que quedo sobre ti, me abrazas fuerte y tus piernas vuelven a envolverme.
Me separo un poco y me besas, nos fundimos en un beso de satisfacción.
-Me gustas y cuando duermas conmigo te voy a mantener abrazada metiendo mi mano entre tus piernas para que no se suelte.
Justo así me imagino que me abrazas siempre que te lo pido.

Mi sobrina Alondra 1

diciembre 13th, 2014

Su nombre…, la llamaré Alondra, es sobrina de mi esposa, hija de madre soltera. Vivía en un barrio muy pobre, por lo que su entorno y su educación nula. Sus amigas visten provocativas, a veces vulgar. Y con razón, son de bajos recursos, la mayoría son obreros mal pagados. Las chicas parecen más prostitutas que adolescentes, los varones “nacos”, las piropean de manera vulgar, por no decir y ellas orgullosas, sintiéndose bonitas y deseadas. En realidad parecía que ofrecían la mercancía para que las saquen de pobres.

Alondra es hermosa, es blanca, pelo castaño claro, casi rubio, resaltan sus nalgas redondas que le permiten contonearse de manera natural, ese contoneo me hacía adivinar su trasero desnudo. No es la clásica modelo flaca, es de carnes generosas pero bien distribuidas, nada de celulitis, nada de estrías, a pesar de su complexión. Sabe que está buenísima pues los hombres la miran con lujuria, me cuento entre ellos. Su aspecto de niña bien, de niña fresa me encanta, aunque solo hay que pulirla un poco. Su mamá también buenísima, su vida personal y sentimental es un caos, tiene fama de fácil y de equivocarse con los hombres, creo que solo busca quien la saque de trabajar y la mantenga. Mi esposa que sabía la situación de su hermana y le propuso tener con nosotros a mi sobrina, apoyarle en sus estudios, supimos que desconfiaba de la nueva pareja que vivía con ellas, así que aceptó la propuesta. Mi sobrina estaba entusiasmada con un hombre mayor, un locutor popular que al parecer se quería aprovechar. Ella parecía enamorada del tipo, yo lo conozco porque soy músico y se de ese ambiente, es un clásico naco.

Estaba feliz, parecía haberse olvidado del locutorcillo lépero y vulgar. Yo la veía normal, como una hija, no se le permite que realizara trabajos como si fuera sirvienta, preferimos se concentre en sus estudios. Mi forma de verla fue cambiando cuando su confianza a vestir con ropa ligera a cualquier hora me perturbaba, sobre todo cuando estábamos solos, pues su manera de vestir era la misma aún en la presencia de mi esposa que a veces le decía procurara cubrirse un poco más. Pero estando solos mi deseo por ella aumentaba, me encanta verla vestida en su ropa de dormir como, como un short de algodón, blusa de tirantes o escotada sin sostén, o en piyama floja de las caderas que me permitían ver el inicio de sus nalgas, ropa que mi esposa le prestaba o le regalaba.

A veces no traía sostén, no podía evitar mirar sus pezones, sus senos son de buen tamaño para sus 16 años. Mi actitud cambió, la miraba de reojo, la espiaba, ya no podía pensar en otra cosa que no fuera sexo con ella, me masturbaba pensando en ella, o tenía sexo con mi mujer imaginando a mi sobrina. Cada vez era más el deseo, espiaba sus movimientos, si la acompañaba a un lugar me gustaba que se adelantara para ver ese rico trasero que contonea al caminar.

Una noche, antes de dormir, le pidió a mi esposa una pastilla para dormir, pastillas de las que el doctor le indicó tomar solo la mitad, pues son muy potentes y solo se venden con autorización médica, al parecer la tomó completa. Mi esposa acostumbra a tomarlas y esa noche, también lo hizo.

Mientras mi Alondra dormía, me conecté a internet, por algunos trabajos que tenía qué hacer, fui a la cocina por una cerveza, buscaba en el refrigerador cuando ella llegó, se tambaleaba con sus manos en la cabeza, quejándose de mareos, la pastilla estaba surtiendo efecto, parecía sentirse mal pues no le importó que la viera con una bata de dormir casi trasparente y corta, que permitía ver que no traía calzón. Su trasero se veía fenomenal, no parecía darse cuenta de lo que me provocaba, y cuando abrió la puerta del refrigerador para tomar una fruta, comprobé que no traía más que su bata, sus nalgas se asomaban por debajo, poniéndome la verga muy dura. Por su mareo se tambaleaba y la ayudé a regresar a su cuarto, parecía que estaba ebria.

Regresé con mi cerveza al estudio, lo que acababa de suceder perturbó mi mente, y entré a su face book, donde encontré fotos de ella y amigas, veía su rostro hermoso, sus poses, sus piernas deseables, su trasero alucinante. Encontré una serie de fotos donde se baña en una alberca con varias amigas, el traje de baño color amarillo la hacían ver más rica, y empecé a manipular mi verga viendo esas fotos por un buen rato. Aluciné con sus formas, y de repente una idea pervertida pasó por mi mente, si mi sobrina tomó la pastilla, seguro dormía profundamente, como mi esposa lo hacía.

Empecé a maquinar la idea de entrar a su cuarto, me paraba y me regresaba, hasta que me decidí convencido de que no despertaría. Llegué sin hacer ruido a su puerta, temí que tuviera seguro, pero recordé que yo la había cerrado al llevarla a su cama. Al abrir, la miré, acostada de lado con su trasero a mi vista, me acerqué temeroso, se veía cada vez más claro porque la habitación es blanca y las persianas permitían la entrada de un poco de luz mercurial.

Dormía casi boca abajo, son su pierna un poco flexionada, sin sábana o cobija que la cubriera. Con temor tomé de la orilla de la tela su bata y la hice hacia arriba descubriendo totalmente sus nalgas, el espectáculo era increíble. Estaba inmóvil, lo que me animó a tocarla, rocé su piel, al ver que seguía sin moverse me animé y puse en ese trasero delicioso, mi mano para tocarla a mi antojo. Seguro de que no despertaría, me acosté a su lado, donde estaba su cara, descubrí mi cintura, liberando mi verga ya dura, sin miedo tomé su mano y envolví mi verga con ella, la manipulé haciéndome una puñeta con su manito, la pasaba por mis huevos, el delirio era demasiado, por varios minutos mi sobrina me masturbaba sin darse cuenta.

Miré sus caderas desnudas y me levanté para ponerme detrás de ella, ahí estaba de nuevo ante mí ese tremendo trasero, es tan nalgona que la escena me hizo perder los sentidos, acaricié sus nalgas sin importarme si despertaba o no. Empecé a masturbarme rosando mi verga en sus glúteos, dejando en ellos el líquido pre seminal. Separé sus nalgas para colocar mi verga en su ano, lo rosaba suavemente, para ese momento ya mi mente estaba perturbada, nada importaba, creía que se la metería sin compasión, pensé por un momento penetrarla aunque despertara, y se diera cuenta que la violaba, pero me contuve, porque ver esas enormes nalgas a mi disposición, me dieron la idea de poner mi verga entre ellas, sin cogérmela, pues sus nalgas son suficientemente grandes para albergar al menos la mitad de mi verga sin penetrarla, me hice una puñeta con sus nalgas, como si me la cogiera, ya no pude más y me vacié entre ellas. La venida fue tanta que me dolieron los huevos, la sensación de placer me hizo empujar más, casi la metía en su culo y escuché un leve gemido, casi inaudible, me detuve asustado sin saber qué decir si despertaba. Siguió dormida, limpié mi verga con sus nalgas, el semen que escurría lo tomaba con mis dedos y lo untaba en su trasero.

Mi verga seguía dura, y me animé a ponerla en su boquita, toqué sus labios con la punta de mi verga, la exprimí a lo largo y salió un poco posándose en sus labios, lo supe porque se sentía la humedad en ellos, quise abrir su boca cuando escuché ruidos en la habitación principal, apresurado regresé al estudio, mi esposa somnolienta me pedía fuera a dormir. No se dio cuenta, me fui a dormir para que no sospechara. Dormí profundamente olvidando que dejé mi leche en las nalgas de mi sobrina.

A la mañana siguiente estaba preocupado, sin duda mi sobrina se iba a dar cuenta que algo había sucedido en su rico trasero. La veía extraña, me miraba de otra manera, escuché que le dijo a mi esposa que se sentía extraña, los días siguientes me incomodaban al grado de arrepentirme pues su mirada me decía que se imaginaba lo que ocurrió.

Piso compartido

diciembre 11th, 2014

A mis 18 años y con mucho esfuerzo de por medio, conseguí la nota mínima necesaria para entrar en la universidad.
En el pequeño pueblo donde nací no hay universidad, asique a tuve que buscar piso en capital de toluca. No soy de una familia adinerada, así que lo fundamental era el precio del alquiler, busque en infinidad de pisos, compare muchos precios y casi al final cuando parecía que mis padres tendrían que rascarse el bolsillo para mantenerme un alto alquiler, encontré un bonito piso de 4 habitaciones, ay de mi suerte, compartido con 3 chicas. soy de estatura normal, pelo casi negro, delgaducho, ojos negros y sin un gran atractivo, vamos un chico del montón. Bastante cortada para con el género femenino y no muy ligón, de hecho tras mi primera vez, hace tan solo 2 años, solo he tenido relaciones con 2 chicas mas.

Llame para poder ver el piso y esa misma tarde me presente allí. Me recibió una de las chicas, era muy guapa, bajita de no más 1,60, ojazos verdes y un cuerpo espectacular..

Me hizo un tour por el piso, mientras me explicaba que de no ser por la necesidad de un compañero urgente, no aceptarían aun chico, finalmente y convencido de que era un buen lugar para vivir, firme el contrato, le di dos besos y me despedí hasta septiembre. Finalizado el verano y con gran pereza y un poco de tristeza me despedí de mi familia y mi hogar.

La mudanza fue un poco tediosa, ese día ninguno de ellas se encontraba en el piso, todavía no habían llegado, desempaque mis ropas y coloque los muebles de la habitación a mi gusto, pues a pesar de no ser un palacio la habitación era muy confortable. Para cuando concluí el trabajo eran más de la 8, cena algo rapidito y fui a dormir. Para el clima habitual, la noche era demasiado cálida, tuve que rendirme a la evidencia y abrí la ventana y la puerta de la habitación para que ventilara, pero aun así tuve que quedarme en pelotas para no morir de calor.
Ya por la mañana me desperté con la luz, serian ya las 10, creyendo que todavía estaba solo en el
piso, tan solo me puse una gallumbos de cuadros para ir a desayunar, suerte que había hecho algo de compra en día entes. Salí a la cocina, de esa típicas ciudadanas, que tan solo están separadas del salón por un barra. Sin fijarme saque un bote de leche me puse a prepara el desayuno.

Bonito calzones-una femenina vos hablo detrás de mi- y mejor culo

Ruborizado hasta el extremo me di la vuelta tratando de taparme lo máximo posible. En el salón estaba una de las chicas, a la que todavía no conocía, era rubia de media melena, ojos azules, y realmente preciosa de cara, con un cuerpo espectacular, lucía una sonrisa divertida y algo picara, sin duda por la situación. Salí corriendo de la cocina entre sus carcajadas. Me vestí y reuní valor para salir de nuevo todavía rojo de vergüenza, ella seguía con una sonrisa en la cara.

Soy Diego – y entre nervios y sudores le di dos besos- encantado de conocerte.

Yo soy Alba – sonrió de nuevo – pero me gustabas mas en calzones!!

Estoy seguro de que en ropa interior tu también ganas mucho- dije intentando seguirle el juego- jajaja Reí con ganas y supongo que no le molesto por ella también se rio, esa noche cenamos juntos y dijo que las otras chicas del piso, no llegarían hasta la semana siguiente, que estaríamos solos, remarcando esta última palabra con una sonrisa picara y sacándome de nuevo los colores.
Esa noche dormí mal de nuevo, agobiado por el habitación. Ella llega silenciosa por detrás y dándome un cache en el culo me dijo:

Te prefería como ayer, en calzoncillos!.

No todos los días son fiesta guapa jeje

Desayunamos entre risas y miradas, esa chica tenía algo especial, no sé, un algo, de esa personas que te caen bien al instante, nada más conocerlas. Charlamos sin parar y decidimos aprovechar el buen tiempo e ir a la alberca por la tarde, sin duda animado por que se ese año no la
había pisado, pero sobretodo por ver a Alba en biquini. Comimos y a eso de las dos las 4 nos encaminamos hacia la alberca, ella con unos shorts y una camiseta de tirantes ajustadita, que transparentaba su biquini de flores rojo y blanco, extendimos nuestras toalla, el único equipaje que portábamos, me quite la camiseta que llevaba y senté, a ver como ella se desprendía primero de la camiseta, confirmando ese par de tetas enormes que se intuían en la camiseta ajustada, para después bajarse el short y mostrar un culo y una piernas perfectas. Me debí quedar embobado:

Parece que te gusta lo que ves – de nuevo se reía a carcajadas.

Consiguió sacarme del trance y de nuevo afloraron mis coloretes:

Realmente eres muy guapa – dije intentando nob tartamudear.

Deja de babear y vamos al agua – sonrió de nuevo – tengo ganas de refrescarme.

Corrió hacia la orilla, y yo detrás de ella, admirando su culo al correr, entremos en el agua helada, en contraste con el calor exterior era casi doloroso, pero preferible y en cuanto te aclimatas agradable. Nos metimos hasta la cintura o un poco mas y de nuevo me quede atontado mirando como sus pezones se marcaban, durísimos, a través del biquini, sin duda por el frio de agua, pero de nuevo me cazo.

No me quitas los ojos de encima, Ehh??- rio de nuevo y se lanzo hacia mi para hacerme una aguadilla- toma por salido! Consiguió hundirme, pero la agarre de la cintura, atrayéndola hacia mí y la hundí con migo, a pesar de ser flacucho tenía más fuerza que ella. Salimos del agua entre toses y risas, y así empezamos a jugar, primero inocentemente, pero con el paso del tiempo, más que jugar, casi nos sobábamos descaradamente, un recital de carias y abrazos, hasta que ella se agarraba a mi por detrás, pegándome sus pecho en la espalda y me mordía la oreja, podía notar sus duros pezones, casi sin quererlo y a pesar del frio del agua, empecé a empalmarme. Visto el juego al pretendía jugar, me gire y la apreté contra mí, haciendo la notar como estaba de duro por ella, no se corto ni un pelo, y me rodeo con sus piernas apretando si cabe, nuestro sexos, todavía más. Me miraba a los ojos y vi deseo, tanto como el que yo sentía, pero cuando fui a besarla, me percate del espectáculo que estábamos dando, ya que un par de ancianos, varios niños y una familia al completo nos miraba, algunos con descara y risas y otros con desprecio. Ella también lo noto, se aparto de mí y salió del agua, mientras yo esperaba a que se bajara mi erección, para no dar más espectáculo. El resto de la tarde fue un poco incomoda, casi ni hablamos o nos miramos, el camino de vuelta resulto aburrido y largo. Cuando llegamos, cenamos entre un silencio solo roto por los sonidos de los cubiertos, termino y se fue a bduchar, algo que yo ya había echa nada más llegar. Me puse a ver una peli en la tele, una de esas de terror.

Te importa si te acompaño? – por primera vez su vos sonó casi tímida.

Claro que no – le hice sitio – esta casa no es solov mía.

Vestia un pequeño pijama de verano, de esos que son solo un culote y una camiseta, como no muy ajustada y sin nada debajo, estaba realmente preciosa con el pelo recogido en una coleta. Se sentó en el otro extremo del sofá, sin duda lo sucedió por la tarde también la hacía dudar. En cierto momento de la película, debo decir que ella saltaba con cada susto, se arrimo a mí, se pego a mí.

Soy un poco cagueta – me miro a los ojos – te importa se me quedo así?

Por supuesto que no – la sonreí y pase mi bazo sobre sus hombros – para que estoy aquí sino? Sonrió, y en ese momento no puede controlarme, la bese, suave y tiernamente. Me aparte, un poco nerviosos por su reacción, pero su cara no mostraba cambio alguno y cuando pensaba en disculparme, ella me beso.

Fue un beso largo, donde nuestras leguas se encontraron y jugaron. Tan solo se aparto de mi para sentarse sobre mis piernas y nuestro labio se juntaron de nuevo, mis manos instintivamentev bajaron a su culo y lo acaricie y agarre.
Estuvimos solo unos minutos besándonos, pero vpareció una eternidad y cuando nuestros labiosv se separaron, lentamente subí su camiseta y se lav quite, dejando por primera vez a la vista sus pechos, perfectamente erguidos, redondos y grandes, como desafiante ante mí y coronados por unos pequeños, rosados y duros pezones.v Bese el lóbulo de su oreja, para seguir por su cuello, arrancándole un escalofrió.
Sigamos en un lugar más cómodo – susurro en mi oreja.
Me levante con ella en brazo, sujetándola por el culo mientras ella me rodeaba con sus brazo y me besaba de nuevo, mientras sus piernas,v alrededor de mi cintura, apretaban nuestros sexos, podía sentir su calor y ella sentía mi erección.
La lleve a mi habitación y la tendí sobre la cama, me quite la camiseta, me tumbe entre sus piernas, para alcanzar sus labio y besarla de nuevo con pasión y deseo, y sentir, esta vez piel con piel sus pezones como piedras. Despacio
separe mis labios de los suyos, fui bajado por su cuello, besándolo, hasta llegar a sus pezones, donde me tomo un largo rato, mordisqueando, chupando y succionándolos, también las acaricie y apreté, comprobando como no podía cogerlos
con uno sola mano, mientras gemía y suspiraba. Continúe mi particular expedición besando su vientre, pasando por su obligo. Me retire ligeramente para retirar sus pantalones, debajo de los cuales no llevaba nada mas, sacándolos por completo, retome mi trabajo, probando aquel dulce coño, perfectamente depilado.
Separe sus labio con mis dedos, mi lengua ávida busco su clítoris y en cuanto de se tocaron, sentí como un calambre o escalofrió recorría mi columna, ella sintió lo mismo, y ya que arqueov su espalda y gimió fuertemente, continúe lamiendo rápidamente, chupando casi con glotonería su punto más sensible, mientras la penetraba con mis dedos, primero con uno y lenta mente, para continuar con tres y a una velocidad asombrosa, su respiración acelerada, junto con sus gemido que para aquel momento eran casi gritos, fueron música para mis oídos cuando se corrió abundantemente en mi boca. Recorrí de nuevo mi particular ruta hacia arriba, para culminar con un largo beso en la boca. Alba me hizo gira sobre la cama, quedando sobre mí, besando de nuevo mi lóbulo y haciéndome estremecer, se deslizo sobre mi pecho rozando sus pezones, para quitarme el pantalón y el calzoncillo, liberando mi mas que erecta verga, para ese momento más dura y palpitante de lo que jamás había estado, debo reconocer que no tengo una poya como la de un caballo, pero con casi 19 cm, estoy más que satisfecho. Debo reconocer que sin calzones estas todavía mejor – dijo con esa picara sonrisa.
Agarro mi miembro con firmeza y comenzó a pajearme, aumentando cada vez más la velocidad. Cuando su brazo comenzó a flaquear, se detuvo, y mientras me miraba directamente a los ojos, su lengua se poso sobre mi hinchado glande, de nuevo me dedico una sonrisa y beso mi pene. Sus carnosos labios se cerraron entorno a mi miembro y comenzaron un lento avance, tragándose hasta casi más de la mitad de mi verga, llegado a su máxima capacidad, comenzó a subir y bajar a una velocidad fuera de lo normal. Mi verga entraba y salía de su boca una y otra y otra vez, tan solo en otra ocasión me habían practicado una mamada, pero ni de lejos como aquella, sentí que mi límite estaba próximo y la detuve.
La quite de encima y busque un preservativo en el cajón de la mesita, para colocármelo tan rápido que me pille parte de los pelos de mi pubis, me tendí sobre ella de nuevo, agarro mi poya la dirigió su entrada, sentí un colar intensísimo al tocar su vagina con mi miembro.
Separo su mano y lentamente fui entrando en aquel lugar, tan caliente como el fuego y húmedo como el mar, suave y estrecho. Lanzo un grito cuando mi pene entro por completo, cubrí su boca con la mía y comencé a moverme, sacándola lentamente y casi por completo, para introducirla de golpe y con fuerza. Cada vez que repetía esa maniobra soltaba un gemido atroz y su cara lucia preciosa en ese momento, con la boca abierta por completo y los ojos cerrados.
Jodeeer! – grito entre gemido y gemido – me estas llenando por completo!
Aumente la velocidad de mis envestidas, ella me rodeo con sus esbeltas piernas, marcando un ritmo endiabladamente rápido. Adentro, afuera, adentro, fuero.
Plas, plas, plas – chocaban nuestros cuerpos una y otra vez. El ruido de nuestro cuerpo solo era amortiguado por nuestro gemido y jadeos, estaba en el cielo, y estaba habiendo llegar mi chica hasta el, por el ritmo y volumen de sus gemido ya que era ensordecedor.

Ah!! Ah!! Ah!! Ah!! – gemía – no tee deteengaaaasss!!!!.

Coloque sus piernas sobre mis hombros, para lograr una parentación más profunda, y acelere al máximo de mis posibilidades, sentí como sus coña me apretaba todavía más, se contraía a causa del orgasmos que recorría su cuerpo, provocando espasmos y haciendo que su espalda se arqueara.

AHHHHHHHHH DIIIIOOOSSS!!!!

Grito tan fuerte que mis oídos retumbaron, y en ese preciso instante me corrí yo, apretando los dientes, estirando mi espalda, pegando nuestros sexos a más no poder, llene el condón con mi semilla y relajando mi cuerpo me tendí sobre ella, haciendo la rodar sobre mi, para que no soportara mi peso y todavía con mi pene dentro, que comenzaba a decaer, casi dolorido por semejante sesión de sexo, pero relajado tras eyacular.
Saque mi miembro de su interior, mientras nos besábamos lentamente acariciaba su sudada espalda, ciertamente ambos estábamos sudando en abundancia, la deje tendida sobra la cama para quitarme el condón e ira l baño a lavarme un poco. Cuando regrese se había dormido por completo, me tumbe a su lado, la abrace y nos cubrí con la sabana, esa noche dormí genial.

La vendedora de tabaco

diciembre 10th, 2014

Hacía mucho frío, me apetecía fumar y me había quedado sin tabaco. Al salir de la redacción, alre-dedor de las dos de la madrugada, me dirigí, como de costumbre, a la puerta de la sala de fiestas que estaba un edificio más abajo del Palacio de la Prensa. Salí del coche bien abrigado y me fui derecho hacia la señora que vendía tabaco a la puerta del cabaret, sentada como siempre en su sillita de tijera y aguantando el vientecillo del Guadarrama como buenamente podía. Era una mujer de unos cincuenta años, facciones agradables y tipo……¡Vaya vd. a saber!….Cualquiera lo adivinaba bajo el abrigo y la manta con la que se protegía del crudo invierno madrileño. Parece que tenía tetas de buen tamaño, caderas amplias y muslos gruesos. Tenía, eso sí, carácter amable y sonriente. Parece que me miraba con buenos ojos. Esto no era nada raro, porque yo era resultón y mis treinta y cinco años tenían éxito entre las mujeres.
Buenas noches, señora. ¡Vaya frío!. Deme un paquete de Chester. ¿Hasta qué hora está vd. aquí?.
Pues hasta que cierre el cabaret. Ya sólo queda por salir la orquesta.
La vendrá a buscar alguien, ¿no?, porque a estas horas y con este frío………
Yo estoy solita en el mundo, nadie se preocupa de mi. Soy………. viuda…………….., ¿sabe?.
Había cierta segunda intención en la puntualización de su estado civil. Yo decidí probar.
Mujer….., me da cargo de conciencia que vaya sola a estas horas. Yo……si llevase vd. mi camino……… Bueno, mi coche no es un Mercedes, pero…..no se pasa frío.
¡Bien bonito que es. Y no sabe vd. el gusto que me daría que me llevase vd. a casa. Vamos, que hasta le invitaría a subir a tomar un cafecito. Lo hago muy rico, ¿sabe?.
Yo imagino que vd. todo lo hace rico.
Yo diría que si, que……todo….lo hago…rico. Vamos, aunque no soy yo la que tiene que juzgar si las cosas las hago bien o mal, ¿no le parece?.
Me di cuenta de que, en su tono y en su forma de remarcar las palabras, había una clara intención de abrir una puerta al ligue, a dejar claro que llevarla en el coche podía tener contraprestación. Decidí lanzarme.
Como ha preguntado, le respondo: creo que vd. lo hace todo muy bien……muy…rico, muy gustoso.
De eso no le quepa la menor duda: todo muy gustoso. Y no me tome vd. por una desahogada, que no lo soy, se lo juro por la gloria de mi madre.
Te creo y me gustaría comprobarlo. ¿Te importa que te hable de tu?.
¡Qué dices, me encanta que nos tengamos confianza!. Eso ayuda a…….a todo, ¿no?.
Al menos a lo que me gusta ……..y quiero.
O queremos, ¿no?.
Eso me daría mucho mas gusto, ¿no?.
Te dará gusto, mucho gusto, garantizado.
¿Tienes algún enamorado celoso, que me pueda dar un garrotazo si me ve contigo?.
No hay ninguno. No lo ha habido desde que me quedé viuda. Pero……no sé…..tengo esperanza de que esto cambie. ¿Tú crees que puedo tener algu- na esperanza?.
Seguro, completamente seguro.
Me das una gran alegría……..cielo.
Eso de cielo me ha gustado mucho, me ha dado mucho gusto.
Eso es lo que yo más deseo: darte mucho gusto, pero mucho, mucho gusto.
Me estás poniendo nervioso perdido.
Yo también estoy muy…..no sé, como con ….no sé.
¿Cómo te llamas, cariño?.
Juancho. Tú te llamas Lola, según he oído.
Van a salir los de la orquesta. Lleva el coche, si quieres, a la vuelta de la esquina. No te vayas, espérame, cariño. No te arrepentirás te lo juro. No me des plantón, ¿eh?.
¿Qué dices, cielo?, si me tienes muy ilusionado.
Y tú a mí, mi vida. Mira, ya están saliendo.
Me fui al coche y lo moví hasta la esquina. Desde allí no me veía nadie. Antes de cinco minutos, apa-reció Lola portando sillita y canasta de tabacos.
Lola, cielo, coloca todo en el asiento trasero.
Así lo hizo. Se sentó a mi lado, sin abrigo y manta. Al echar el seguro de su puerta, la besé. Rodeó con sus brazos mi cuello y correspondió a mi beso me- tiéndome la lengua. Nos lamimos ansiosos, con ganas de mejores caricias. Comencé a subirle las faldas y reaccionó con presteza: se las subió hasta el vientre.
¿Te gustan mis muslos?.
Muchísimo, cariño. Los tienes gruesos, como a mí me gustan. Las medias y el liguero los hacen más bonitos, cariño. Tengo ganas de verte la entrepier-na. Estoy deseándolo.
En casa, mi amor, cuando me haya lavado. ¿Sabes que me gustas desde que empezaste a comprarme tabaco?. Me gustaste mucho. Desde que te vi, se me ocurrió que me gustaría ser tu novia.
Volvimos besarnos. Mi mano acarició su braga, justo encima del coño. Sentí cómo se estremecía, al tiempo que su nerviosa mano acariciaba mi entrepierna, presionando con ansia. Las lenguas no paraban de lamerse. Estábamos muy excitados.
Vámonos, amor mío, que a esta hora suele pasar una pareja de policías para ver si todo está en orden en el cabaret, vigilar que no haya peleas….esas cosas.
Arranqué el coche.
¿Dónde, cariño?.
Hacia Cuatro Caminos, amor mío. Ya te indicaré, porque es una calle pequeña.
No había tráfico y en diez minutos llegamos detrás de las cocheras de autobuses. Me indicó con precisión y paramos ante su portal. Había hueco para aparcar. Nada más bajarnos, una vecina se asomó a la ventana y la abrió un poco.
Bien acompañada vienes, Lola.
Si, es mi novio. ¿A que es guapo?.
Guapo es poco, está para comérselo enterito.
¿Y qué te crees que va a hacer una servidora, Ma-nuela?.
Lo que está mandao, Lola, lo que está mandao. ¡Que lo paséis bien, guapos!.
Hasta luego, Manuela.
Adiós, Lola…….y la compaña.
Cuando cerramos la puerta de su casa, Lola salió disparada hacia el baño.
Enseguida vuelvo, mi amor. Tómate algo, si quieres.
Eché una ojeada a la casa. En una sola habitación estaban el comedor-salita, la cocina y la cama. La otra habitación era el baño. Se abrió la puerta al cabo de diez minutos y apareció Lola. Venía vestida para joder: blusa corta, que no tapaba la entre- pierna, medias grises sujetas por ligas y zapatos de tacón. Toda mi atención se centraba en el coño de Lola: era muy peludo, como a mí me gustaba y me lo mostraba sin pudor alguno, deseando enseñármelo. Se acercó y comenzó a comerme la boca. Me gustaba el sabor de su lengua, que parecía una serpiente incansable, que lamía mi lengua sin parar ni un segundo. Se apartó un momento.
Entra al baño y lávate para mí. Lávate todo, hasta el culo, mi amor, que lo debes tener precioso. No tardes, mi vida. Mientras te aseas, voy a encender la cocina. En diez minutos caldea la casa. Así estaremos más a gusto. Yo te espero en la cama.
Cuando salí del baño, diez minutos después, comenté algo sorprendido:
Tienes un baño muy completo, no le falta ni el bidé.
Mi marido (q e p d) era fontanero y albañil. Muy habilidoso, ¿sabes?. Y como le volvía loco el sesenta y nueve…….pues lo puso todo…de lujo. El casero no se ocupa de nada y como Manuela, la portera, es amiga, pues……..lo cambió todo.
Se acostó a mi lado. Nos besamos de lengua. ¡Vaya lametones que nos dimos!. Su boca sabía a dentífrico. De repente, cuando más estaba saboreando su lengua, Lola se puso en sesenta y nueve y comenzó a chuparme la polla. ¡Con razón decía que su marido era un apasionado del sesenta y nueve!, Lola sabía chupar, comer una polla y volver loco al comido. ¡Qué bárbaro, qué gustazo!. Sabía apretar la boca hasta convertirla en un aro que masajeaba el glande, toda la polla, derritiéndote de gusto. ¡No pude más, me volvía loco de gusto, me dí la vuelta y mi boca busco su coño. No había olores, para lo que soy, lo reconozco , un tanto rarito. Por ello, metí mi lengua en sus labios mayores y lamí con ansia, chupando con ganas de darla gusto. ¡Vaya si lo conseguí!….Se retorció de gusto y se metió más la polla en la boca. ¡Qué chupetones, qué lamidas, qué gustazo!. Lola no pudo aguantar más y dando un discreto grito, se dio la vuelta y, cabalgándome ansiosa, se metió de golpe toda la polla. Entró fácil, tenía el coño empapado de su leche y mi saliba, Despacito, suave, evitando que me corriese enseguida, comenzó un sube y baja delicioso. Su coño no dejaba de destilar jugos, su rica leche, que iba escurriendo despacio por mi polla, mojándome todo: pelos, huevos, culo……Era de un gusto tremendo su humedad, que me hacía sentir todo lo que experimentaba, toda la pasión que se centraba en la suavidad de su coño, una maravilla de calor, de leche que me empapaba. Gritó en voz baja, se estremeció como una epiléptica y, comiéndome la boca, chupando mi lengua con pasión, me dijo:
Me matas mi rey, ¡cómo te quiero, mi vida!, ¡qué gustazo, que cosa tan rica me das!……¡Qué bien sabes entrarme en el coño!. Ya no te aguanto, me voy a correr, vente conmigo, mi amor, córrete conmigo, échame toda tu leche. No tengas miedo, no hay peligro. ¡Vente, quiero tu leche, me voy, no aguanto, no te aguanto, amor mío, ……..¡Ay,…….ay….qué gustazo, qué gustazo!.
Descansó un momento y besándome mimosa, pre-guntó:
¿Es que no te gusto?…..¿Por qué no te has vaciado en mi coño?…….¿No te doy gusto, mi cielo?.
Claro que si, vida mía, es que quiero que te corras dos veces. Así querrás que venga más días.
Al escucharme comenzó a moverse en círculos y de un lado a otro. Su arriba y abajo, su metisaca fue mucho más rápido y fuerte, su coño chocaba contra mis pelos y comencé a sentir que me venía el gustazo de joder con una mujer tan cachonda, tan húmeda, que empapaba a su macho con la le-che de su precioso coño. Era un coño muy bonito, muy peludo y ¡cachondísimo!. La avisé de que me corría y comenzó a gemir, a retorcerse más a sacar y meter con más fuerza. Gritamos los dos, mezclamos nuestras leches, nos inundamos. Yo, sabiendo ya que no había peligro de embarazo, inicié el juego de los niños y la preñez.
Lola, mi amor, te acabo de dejar mucha leche en el coño, ¿qué me vas a dar, un niño o una niña?. Dime, mi amor, que te quiero con locura.
¡Ay, vida mía, locura de mi coño, que me lo pones loco del gustazo que me das, mi amor!. ¿Qué prefieres, papá, un niño o una niña?.
Entró en el juego con alegría, buscando complacer-nos más.
Me conformo con lo que tú me des, amor mío, con lo que tú quieras.
Yo quiero una nenita, vida de……¡Ay, cachondo mío, que no se te baja la polla, la tienes dentro de mi coño!……¡Qué gusto, parece una garrota!. Me voy a correr otra vez, ¿sabes vida de mi corazón?. Muévete un poco y me corro por tercera vez.
Yo también novia mía de mi alma, que te quiero con locura. Cuando dices que te corres, yo te sigo, me voy contigo, mi cielo, novia mía.
Ponte encima, aplástame con tu peso, marido. Esto que hacemos es de marido y mujer. ¿Te molesta que te lo diga, maridito?
No, que por eso me vas a dar una niña, mujer mía, hembra de mi vida, que nunca he sentido tanto gusto con una mujer.
Natural, alma mía, marido de mi corazón, que para eso te empapo la polla y tú me inundas el coño, amor de mi vida, para darnos un hijo.
Has dicho una nena, esposa mía.
¡Cómo siento tu peso, marido mío, cómo me aplastas, que gustazo sentirte así, entrándome hasta lo más hondo. ¡Vente conmigo, que me corro, alma mía, marido de mi vida, córrete conmigo!.
Si, esposa mía, si, te doy mi leche, me quedo va-cío, te la doy toda.
Yo también me vacío, alma mía, marido de mi amor……¡Toma mi leche, dame la tuya, marido!. Vamos a tener gemelos………..gemelos….Me corro, mi vida, me corro……¡Cómo siento tu leche, vida mía, cómo me inundas!.
¡Ay, Lola, te quiero, ¡qué gustazo!.
Para descansar un rato y por si nos quedábamos dormidos, puso el despertador para que sonase en media hora. Cumplió con su obligación: su campanilleo nos despertó. Tras las despedidas, los últimos besos, etc., salí de su casa, que no daba a la calle y me llevé la sorpresa de ver que Manuela, la vecina, estaba esperando con la puerta abierta y haciéndome señas de silencio con el dedo. Se acercó a mí y me susurro:
Oye, si quieres un cafecito para reponer fuerzas, abre y cierra el portal, para que Lola pienses que te vas y entra en casa. Bueno, si es que te apetece tomarte un cafecito con una servidora.
Hice lo indicado y entré en su casa. Cerró la puerta sigilosamente y se entretuvo un momento de espaldas. Cuando se volvió, pude ver que la bata la tenía abierta hasta más de la mitad de los muslos. Estaba apetitosa la veterana. Para otro momento, claro, porque Lola me había dejado para el arrastre. Se fue hacia la cocinilla y echó dos tacitas de café. La casa era igual que la de Lola, sólo que exterior. Como había encendido el fogón, hacía calor.
Quítate el abrigo y la chaqueta, así disfrutarás mas del cafecito. Te va a gustar. ¿Qué tal con Lola?.
Bien, es una buena hembra.
No es la única. Aquí, donde me ves, con mis sesen-ta años, yo lo soy tanto como la que más. Siéntate, hombre, que no te voy a cobrar nada.
Se sentó frente a mí y la bata se abrió más, casi se la veía la entrepierna. Tomamos un sorbo.
¡Buen café!, me gusta, lo haces muy bien.
El café y …….otras…….cosas…¿sabes?.
Eso está bien, Manuela.
Me alegra que recuerdes mi nombre. ¿Cuál es el tuyo?.
Juancho.
Si me prometes no considerarme una descarada,
me atrevo a confesarte un secreto.
Prometido.
Pues verás……Eres tan guapo que…….sentí envidia de Lola. Por eso te estaba esperando. ¿He he-cho mal?.
¡Que va!, al contrario , has hecho muy bien. Lo que que pasa es que hoy…..ahora……después de…..es- toy cansado, ¿comprendes?.
Claro que sí, faltaría más. Pero, a pesar de lo de Lola, yo había pensado que…….¿No te gustaría que te hiciese un trabajito fino……sin esfuerzo para tí…..Y así saber si te puede apetecer volver otro día……más despacio y con más ganas. ¡Te juro que no te vas a arrepentir!. Vamos, si te parezco muy fea….pues…..no he dicho nada, termínate el café y perdona la molestia.
Mientras hablaba, exponiéndome tan a las claras sus intenciones, se abrió un poco más la bata y pu-de ver por completo sus muslos, cubiertos por unas medias altas, de las llamadas de Tolosa, “que llegan hasta la cosa”. Me pareció bien lo que ví, estaba deseable la sesentona, se podría pasar un buen rato con ella, que parecía tener hambre de hombre desde hacía bastante tiempo. Decidí de- jarla hacer. En las cosas de la jodienda ,nunca se sabe, donde menos se espera…..
Está bien, Manuela, como tú quieras. Pero no nos podemos entretener demasiado….Tengo que lle- gar a casa antes de una hora, Soy casado,¿sabes?.
Se levantó y ,tomándome de la mano, me llevó al baño.
Oye, es igualito que el de Lola. ¿También tu marido tenía ganas de sesenta y nueves muy limpios?.
No, no es eso. Yo me quedé viuda más tarde que Lola, lo que pasa es que decidí sacarle partido a mi silencio y que me hiciese a mí lo mismo. Ya sabes que para hacer una reforma así en una casa de alquiler, el casero te puede obligar a subirte el precio del alquiler. Yo soy la portera y la única que sabe esas cosas.
Tomó un buche de un elixir dental y se enjuagó la boca. La imité. Después de eso nos besamos. Yo no tenía muchas ganas, todo hay que decirlo, pero la lengua de Manuela me fue poniendo a tono. Aca- bé besándola con ganas y tocándola el chocho. Me lavó la polla con habilidad, mucha habilidad. ¡Joder con las viudas!, estaban todas cachondas perdidas. Sin soltarme la polla, que ya había empezado a engordar, me condujo a la cama, me hizo tumbar y echándose a mi lado comenzó el ritual del sesenta y nueve. ¡Joder, que bien lo hacía la tía!, me estaba dando mucho gusto, tanto como Lola, ¡que ya es decir!. Me mordía ligeramente, me masajeaba con ansia y me puso como un tren. Tanto que, sin dudarlo, me monté sobre Manuela y comencé a intentar metérsela. Me guió con mano experta y la metí la polla poco a poco, con esfuerzo, porque se notaba que no había jodido en bastantes años.
Al tercer o cuarto metisaca, se le humedeció el coño y comenzó a jadear con fuerza, retorciendo la entrepierna y acompasando sus movimientos con los míos. Era una tía cachonda perdida y se corrió con verdaderas ganas, gritando y agitando la entrepierna lateralmente. Todo esto y la tremenda humedad de su coño, que me había mojado hasta el culo, me puso como loco y empecé un fuerte metisaca, duro, violento, que hacía chocar mi pelvis con la suya. Los gemidos de Manuela eran para hacer que cualquiera se corriese en el acto. Yo, que le había dado toda mi leche a Lola, tardé un poco en correrme. Manuela lo hizo dos veces más, chupándome la boca, los labios, la lengua, los dientes. Todo me chupaba. No resistí más y me vacié en sus entrañas. Dio un gritito y volvió a correr-se.
¡Ay, mi amor!….¡Cuatro veces, me he corrido cua-tro veces!………¡Me tienes loca, cómo te quiero, mi amor!……….¡Cuatro veces!……..¡Me tienes lo-ca, macho mío, loca por ti.
Después de lamerme la lengua, me hizo descabalgarla y me preguntó:
No seas soso, dime si te he dado mucho gusto. Yo sé que sí, porque te has corrido en cantidad.
Claro que me has dado gusto, cachonda, que eres una cachonda, una súper cachonda. ¿Cuánto hacía que no jodías con un tío?.
Cuatro años, desde que enviudé. ¡Y tenía unas ganas!….. Anda que tú tampoco te has quedado atrás: me has echado mucha leche en el coño, me lo has inundado, cachondo de mi vida, que me tienes enamorada perdida de ti, cariño mío, que sabes darme más gusto que nadie en este mundo. ¿Quién te ha dado más, Lola o yo?. Digas lo que digas, te prometo que no me enfado. Anda, dime.
Las dos sois dos fieras.
¿A quién prefieres?
A las dos, que me ponéis echo un toro. Yo espero que no seas celosa y podamos……
Si, cariño, podemos arreglarnos……discretamente, eso sí. ¿Qué opinas tú?.
Mujer…, que Lola no lo sepa….de momento. Lue- go, si tenemos habilidad y salero en los pactos, pues……¡hasta podemos hacer un mènage a trois!.
Yo nunca lo he hecho ¿y tú?.
Tampoco, pero…….Bueno, ya veremos.
Lo más fácil es que una de nosotras te guste más que la otra y sólo quieras joder con ella. Si pasa eso……espero ser yo la elegida. Anda, ven al baño que te lave la polla y vete que vas a mosquear a tu mujer.
Nunca llegamos a encamarnos los tres juntos. Con- tinuamos jodiéndonos con ganas, en carne viva y fuimos felices. No comimos perdices, a mí no me gustan.

Gracias por publicarlo y por leerlo.

JUANCHO.

La tintorería

diciembre 9th, 2014

Mi nombre es…, actualmente tengo 44 años, soy de Buenos Aires y los que le voy a contar tal vez no sea muy excitante pero fue real. Es la primera vez que me animo a escribir en esta página por lo que les pido que si mi relato no satisface a quien lo lea no me critique, si no que me enseñe a relatar mejor.

Corría el año 1984 y todos en el barrio sabían que el tintorero era gay. Las mujeres, obvio, no se preocupaban por eso pero siempre era el tintorero el hazmerreír de la chusma barrial.
Lo conocí una mañana en la que, trabajando en un comercio del barrio, la mujer del dueño me pidió que llevara la ropa a la tintorería. Imagínense las cargadas que tuve que soportar en el trabajo por eso…
Mientras iba en camino cargando la bolsa con la ropa sucia, la tintorería quedaba a cinco cuadras de mi trabajo, iba pensando que tenía de malo que el tintorero fuera gay y no entendía porque el barrio lo castigaba tanto, y dándome cuenta de repente que, siendo yo todo un hetero, me estaba calentando mientras pensaba en el tintorero. Quiero aclarar que para ese entonces yo tenía 16 años y vivía caliente, pero nunca había pensado en un hombre y mucho menos para el sexo.

Cuando llegué a la tintorería, aprovechando que había dos mujeres delante de mí, me dedique a mirar al tintorero diciéndome a mi mismo que no me gustaban los hombres y que nunca iba a encontrar nada atractivo en él.
Efectivamente, no había ningún atractivo en ese hombre. Sesentón, calvo, barriga pronunciada… En fin, como antes dije, nada de atractivo.
Cuando las dos mujeres se hubieron marchado y me tocaba el turno, noté como clavó su mirada en mí y le gusté de inmediato. Me atendió muy lentamente, como para disfrutar el tener un pendejo como yo al alcance de su mano, y terminada la tarea de recibir la ropa, me dejó marchar no sin antes decirme que había sido lindo conocerme y que esperaba que regresara cuando tuviera más ropa que traer.
Me fui con su mirada clavada en mi espalda y una extraña sensación mezcla de seguir repitiéndome a mi mismo que no me gustaban los hombres y la verga dura como una piedra.

Durante las semanas subsiguientes, en la que una o dos veces día por medio tenía que ir, siempre seguía esa mezcla de rechazo y calentura e iba repitiéndome a mi mismo durante el corto camino a la tintorería, que nunca pasaría nada que yo no quisiera que pase porque a mi no me gustaban los hombres… Cuán equivocado estaba.
Una mañana me sorprendí yendo al trabajo con ganas de que me mandaran ese día a la tintorería. No entendía porqué y muy dentro de mí seguía negándome a pensar tal cosa pero el deseo de ver al tintorero era más fuerte que mi negación.
Como si el destino estuviese de lado de mi oscuro deseo, a media mañana apareció la señora con una gran bolsa y me pidió que vaya a la tintorería y que no me preocupara si demoraba, que su marido no me iba a regañar, porque la ropa era mucha y sabía que el tintorero la clasificaba muy lentamente. Demás está mencionar las bromas que tuve que soportar de parte de mi patrón, a las que simulé reír divertido para que nada sospechara.
Al llegar y luego del saludo obligado, procedo a darle el bolsón cargado de ropa que llevaba. El tintorero aprovechando la oportunidad y sabiendo que yo me tenía que demorar bastante hasta que el separara toda la ropa por tipo de tela y colores, me dio dos revistas porno que, según me dijo, se las prestaba en secreto el vecino. Yo con toda naturalidad y como no dándole importancia al material me las puse a hojear con el consabido resultado de que iba a terminar con una erección de caballo después de mirar aquellas fotos.
El criticaba a las mujeres de las imágenes diciendo que sólo hacían poses y que sus caras de satisfacción eran totalmente fingidas mientras me comentaba que para el, los hombres mantenían una erección durante las fotos por medios de pastillas o cremas, porque no podía ser natural que aguantaran toda la sesión de fotos totalmente erectos.

No sé si fue esa calentura que hacía mucho sentía o mi oculta bisexualidad que asomaba traicionándome, pero me sorprendí a mi mismo diciéndole que yo aguantaba muy bien un par de horas erecto y sin acabar. Me quedé mudo de asombro después de oírme decir eso ya que le había dado pie para que el tomara las riendas de la conversación y sin posibilidad de marcha atrás de mi parte.
Me preguntó a quemarropa si yo la tenía muy grande a lo que le contesté que no, que mi tamaño era normal. El me comentó que también la tenía tamaño normal y pegándose la vuelta al mostrador se puso frente a mí diciéndome si podía tocármela por arriba del pantalón sólo para ver si tenía buen tamaño, a lo que no pude negarme, un poco como para disimular que podía dominar la situación dejándole llegar hasta donde yo quisiera, pero realmente accedí a su pedido porque ya me tenía entre sus garras.
Me dejé sobar el paquete, que a esa altura estaba a reventar, y cuando él notó la erección de 21 cm que yo cargaba se le hizo agua la boca.
Epa! No es tan normal, me dijo. Si, le dije yo tratando de minimizar el tema al ver su repentino entusiasmo. No es gran cosa.
Por favor, sácala un ratito, déjame verla toda, te lo pido. Me suplico.
Accediendo a su pedido y ya totalmente entregado por la calentura del momento y sin importarme que frente a mi hubiese alguien de mi mismo sexo, se la mostré en toda su plenitud y el casi se desmaya de la alegría de ver una verga así.
Me la empezó a menear lentamente disfrutando con el tacto de ese tronco duro y joven y haciéndome disfrutar a mí con la caricia. Acto seguido me preguntó si estaba apurado a lo que contesté que no, que ya había terminado mi horario en el trabajo y que no importaba si llegaba más tarde a casa.
Me soltó por un momento la verga y cerró las persianas del negocio. Volvió hacia mí y tomando otra vez mi verga con su mano me besó en la boca. Sentí un rechazo al sentir su lengua forzándome a abrir mi boca pero me dejé hacer, y vaya mi sorpresa al notar que en pocos segundos ese asco que me había producido el beso se transformó en placer y tomándolo por la nuca lo obligué a que siguiera con su lengua en la mía.
Se separó un poco de mí y me empezó a comer las tetillas con pasión. Me encantaba y más me excitaba sentir la succión de sus labios en mis pezones. Empecé a gemir suavemente lo que lo animó a seguir bajando con su lengua mientras se arrodillaba para quedar con su cara a la altura de mi verga.
Acto seguido empezó a lamerme el capullo y a subir y bajar por todo mi tronco con su lengua. Cuando abrió la boca y se trago la mitad de mi miembro una corriente eléctrica me traspasó todo el cuerpo arrancándome gemidos de placer incontrolables. Me estaban haciendo la mejor mamada que ninguna mujer me había hecho nunca.
Antes de hacerme acabar, se incorporó y si bien me aclaró su condición de pasivo, me dijo que a el también le gustaba que lo mamaran y que era el momento que le devolviera todo el placer que me había echo sentir. No lo pensé dos veces y me arrodillé tomando su pija con mi mano y metiéndomela en la boca mientras que lo chupaba torpemente debido a mi inexperiencia. No lo debería hacer tan mal porque su cara denotaba un placer inmenso y moviendo su pelvis hacia mí me incitaba a seguir mamándolo de esa forma.
Al sentir que su descarga era inminente, me la sacó de la boca y me apuntó al pecho. Dos o tres chorros impactaron en mi dejándolo totalmente satisfecho.
Comenzó a chuparme nuevamente y ante mi aviso de que no aguantaba más y me corría la sacó de golpe de su boca e hizo que me venga sobre su miembro ya fláccido, que quedó cubierto de mi leche abundante y espesa.

Mientras recuperábamos el aliento y nos terminábamos de vestir, me dio un beso suave en los labios haciéndome comprender que cuando dos personas quieren, no importa el sexo que sea, hay que disfrutar el momento sin complejos ni tabúes.

Solo nos gozamos dos veces más pues por circunstancias de trabajo yo me mudé a Capital y nunca más lo vi.
Esté donde esté le doy las gracias por su enseñanza, por lo que despertó en mi y si bien alguna que otra vez he vuelto a estar con un hombre nunca lo voy a olvidar.