La pasión de Josito Maura

Toda mi historia empezó a finales de 2004, cuando conocí a Josito Maura. La primera que le vi estaba tomando café con un conocido mío que me lo presentó y me quedé a tomar café al final con ellos.

Mi amigo se fue al trabajo (eran las 5 de la tarde), yo me tenía que ir a la biblioteca a seguir estudiando la oposición que me estoy preparando pero Josito insistió en que me quedase a tomar otro café y seguir charlando, el trabajaba, en una tienda de zapatos propiedad suya por lo que no tenía hora de abrir, parecía simpático por lo que me quedé un rato más con él.

A los 15 minutos ya me había contado toda su vida, al parecer había sido una persona de mucho dinero que lo había perdido todo y que solo mantenía la tienda de zapatos y mucha labia, que tenía que vivir en el piso de su novia Lourdes a la cual detestaba (esto me lo confesó cuando pasamos del café a las cañas) por ser demasiado barriobajera y no tener su clase social, pero lo que al le gustaban eran las chicas con clase como yo.

Yo me divertía mucho con lo que me contaba, no sabia si iba en serio o en broma, pero me sentía halagada porque notaba como me miraba, y él también me empezaba a gustar sobre todo físicamente, aunque no era fuerte si tenía unos ojos verdes penetrantes y vestía muy bien, pero no quise seguir adelante sabiendo que tenía novia.

El hecho es que los siguientes días no me lo quitaba de la cabeza, me enteré por gente (y es que Cáceres donde vivo es muy pequeño y a Josito lo conocían demasiadas personas) que ya había puesto los cuernos a su novia varias veces, no muchas, pero si algunas, y eso me animó a dar el paso.

Me presenté una mañana en su zapatería vestida muy elegante con una chaqueta oscura, blusa blanca y vaqueros, mi mejor baza siempre ha sido mi elegancia, mi altura y mi pelo, y supe que en cuanto me vio quiso desnudarme, pero quería hacerle sufrir y dejé que me invitara a un café.

Al cabo de un rato viendo que no se animaba le invité yo a un par de cañas, y entonces confesó estar mal por una discusión con su novia Lourdes porque le dio mucha caña porque al parecer ella es muy histérica, nerviosa e insegura, por lo que se encontraba de capa caída, esa aptitud de niño pequeño hundido le enterneció ante mis ojos y me insinué un poco acariciándole el brazo.

No hizo falta más, estaba necesitado de amor y de sentirse deseado, todo fue muy frenético, unos besos apasionados y porque le paré diciendo sutilmente: “deja un poco para otro día”, y es que desde el primer día el no dejaba de jactarse una y otra vez de “la famosa pasión sexual de Josito Maura”, era un bocazas y un niñato pero yo me sentía muy atraída por él.

Me estuvo llamando varias veces al móvil los siguientes días, y al final no alargué más su agobia, y quede con él, no quiso quedar en la zapatería sino en un bar (evidentemente para que la gente no le viera), yo me puse mis mejores vaqueros, jersey de cuello abierto y camisa, fue pija, como él me había comentado que le gustaba.

Desde un primer momento me soltó muy prepotente: “Yo quiero a mi novia osea que no busques más que amistad conmigo, lo del otro día fue un error, y yo no pienso dejar a mi novia ni por ti ni por nadie”, indudablemente era el dinero de su novia el que hablaba por él y la necesidad de tener un techo donde dormir.

Es gracioso en que quedaron esas palabras, pues en menos de un par de horas su pasión por querer tocarme y desnudarme no había quien le parara, sobre todo en cuanto se tomó unas cañas y una copa que le invité, de él no salía nada por lo que le invité a mi casa que estaba sola, y ya allí todo fue imparable, yo di el primer pasó pero el resto fue todo suyo.

Me sobó por todo el cuerpo antes de desnudarme, le encantaba el tacto de mi ropa hasta que finalmente me quitó violentamente el vaquero y las bragas y me penetró, fue increíble, la erección no era excesivamente grande pero el ímpetu y las ganas fueron arrolladoras, no exagero si digo que estuvo 15 minutos sin coger aliento venga a follarme y a penetrarme, ni siquiera pudo desnudarme del todo, lo tuve que hacer yo.

Según pasaban los minutos más se aceleraba, y más fuerte empujaba, tenía que levantarle la cabeza de mis tetas para que recobrara el aliento, era todo un toro, un animal en celo, con unas ansias locas de follar y de comerme todo. Ese primer día me estuvo follando ininterrumpidamente 40 minutos, y luego me echo otro polvo de 10 minutos, fue apoteósico.

Me quedé totalmente prendada de él y con ganas de más y ahí si que me cortó pues los siguientes días volvió con el arrepentimiento venga a decirme que lo que había pasado había sido un desliz y que él quería a su novia y que no cortaría con ella, me quedé flipada, menudo golfo y sinvergüenza, aunque claro, esa era la tónica habitual de Josito Maura.

Le dejé en paz unos días, y aparecí de nuevo en la zapatería, como siempre vestida como a él le gustaba, tardo poco en volver a caer, y esos ojitos verdes estuvieron de nuevo entre mis tetas venga a follar y follar como ningún otro mortal puede haber follado nunca, no duró tanto como los primeros días pero desde luego compensaba por el tremendo derroche de energía sexual que desprendía cada vez que follaba. No me extraña que su novia, la desgraciada Lourdes, no le dejase pues si follaba así en todas las situaciones era para tenerlo a su lado aunque le pusiera los cuernos constantemente.

Me encantaba por una parte ese aparente genio y carácter que tenía pero también como contrarrestaba con ese crío niñato que no paraba de hablar, y es que desprendía tal magnetismo que era adictivo.

Nuestros encuentros siguieron durantes los siguientes días, incluso un día al entrar en la tienda me encontré a la famosa novia y tuve que hacer el tonto de que iba a comprarme unos zapatos para disimular.

El caso es que al cabo de unos meses me cansé de ser la otra, no me importaba, de hecho me gustaba la clandestinidad de nuestra relación, le daba más morbo a nuestras cada vez más brutales relaciones sexuales, pues con él descubrí el placer en todos los rincones de mi cuerpo, y esa mezcla de entusiasmo infantil al follar (como si llevase años sin follar) hacían de Josito una tentación suprema.

Por lo que un día quise pegarle un susto y le dije estar embaraza, a lo que el cabrón al principió se puso tristón aparentando que le afectaba para ir dejando ver poco a poco su incomodidad ante el tema diciéndome en un momento dado: “ese no es mi problema, yo no asumo nada, si quieres dinero no tengo nada”

Eso me cabreó mucho pero planee mi venganza (como buena mujer vengativa muy lentamente), le mande un sms desde una cabina a su novia diciendo algo así como “Tu novio te pone los cuernos, síguele el jueves por la tarde y verás”, solo que no pude llevarlo a cabo pues ese jueves no pillé a Josito, pero sabía que a partir de entonces iba a ser esto una tremenda relación de sexo bestial con maquiavélicas consecuencias.

Él astutamente me esquivó durante semanas, incluso me llegaron a decir que se estaba liando con otra tía que conocía a su madre y se aprovechaba de esa conexión para tirarse a Josito, pues él hacía siempre lo que decía su madre.

Yo dejé que pasaran los meses y no volví a aparecer por la zapatería, rehice mi vida y aunque siempre me quedaba en el subconsciente el tremendo morbo de follar salvajemente otra vez con él y me carcomía un poco los celos que se estuviese tirando en esos meses a su “novia oficial” o a cualquier otra que me hubiera sustituido.

Finalmente fue él que atacó, estaba tomándome un café con una amiga, y apareció él junto a su novia en el bar, me saludo muy tímida e indiferentemente, casi como avergonzado y supongo que temeroso de que Lourdes (su novia) se diese cuenta de que había algo entre los dos. Estuve tentada de ponerle en un compromiso pero sabía muy bien que Josito a pesar de ser un débil ante todo jamás me perdonaría haber interferido en su vida y entonces ya si que se acabaría todo. Por lo que pasé de todo y seguí de charla con mi amiga.

Pero gran sorpresa que en menos de una hora recibí una llamada suya simplemente para charlar, y así fue, incluso me convenció de que solo quería eso, pero como siempre su debilidad se hizo patente, y fui muy franca diciendo: “¿a quien quieres engañar con esa aptitud de persona honesta, integra y fiel a tu novia?, si te derrumbas siempre en cuanto ella no está”, él callo como queriendo que siguiera hablándole así, le eché una bronca pero lo cierto es que esos ojos verdes pseudo llorosos me enternecieron bastante y le di de todo corazón un beso en los labios que él agradeció.

Ese día me di cuenta que Josito a pesar de tener más de 30 años es y siempre será un niño necesitado de amor que lo buscaba tanto en otras chicas desesperadamente, y era ese niño dentro de cuerpo de hombre el que le hacía follar siempre tan intensamente como si la vida le fuese en ello, una mezcla de amor/sexo sea con quien fuese, su tremenda carencia afectiva le hacía vulnerable ante cualquier mujer, y eso me atraía más todavía, y ese día desembocó todo bestialmente.

Fuimos a mi casa, y ya dentro nos empezamos a besar lentamente al principio pero luego más pasionalmente, llevaba yo una camiseta de tirantas y unos vaqueros y me besó las tetas por encima de la camiseta con una dulzura y ternura que jamás le había visto nunca antes, era como si un niño de 14 años besará por primera vez unas tetas a través de la ropa, con mucho tacto, ternura, curiosidad y deseo, todo un cúmulo de placer por lo lento que fue todo, tremendamente lento.

Yo ya notaba la erección en su pantalón pero no fue directamente al grano, al contrario, siguió acariciándome por encima de la ropa, primero mis pechos, luego mi culo, mi entrepierna y mi cuello, me encantó, no tengo otras palabras que decir como me encantó, era la ternura personificada, como si su vida dependiese de eso. Jugueteo con todo mi cuerpo durante más de 10 minutos.

Ya todo fue un manantial de pasión, me desnudo con mucha suavidad pero con ferviente deseo en su mirada, sabía que había estado con muchas chicas y que con otras muchas chicas le quedaría por estar, pero ese día notaba que yo para él era la persona más especial y deseada del mundo. Me folló como siempre con fuerza, con mucha energía, con ese aire de ingenuidad de que estaba descubriendo que grande es follar, y duró, duró, incluso le llamaron al móvil y no se dio cuenta, fue un torrente de deseo puro, duro y muy natural, acrecentándose según pasaban los minutos, no se ni cuanto duro, solo se que tuve un orgasmo que duró muchísimo, más de 20 segundos, yo que se, fue como llegar al cielo y quedarme en él, no quedan palabras en el mundo para describirlo, una pasión sexual pseudo infantil repleta de energía, ilusión y entusiasmo por follar como nunca.

El se vistió y me dijo lacónica y muy seriamente: “Esta es la última vez que nos vemos” y se fue. Y desde entonces lo ha cumplido a rajatabla. En el fondo intenta ser fiel a su novia pero le es imposible, y en cierta manera es justo que sea así, pues un hombre tan dulce, tierno y sexualmente impecable está predestinado a satisfacer a muchas chicas, y eso él no lo sabe, pero por eso cada cierto tiempo cae contra toda su voluntad en las redes de una nueva chica, y es que la pasión de Josito Maura es una de las cosas que nunca se olvidan y que compensan de haber sido mujer.

Leche rosa

Rey era de esos machos mexicanos que no dejaban mujer sin haberla probado enterita, y ninguna dama podía resistir al encanto de un comandante militar en uniforme.
La historia que voy a contarles se remite a sólo hace algunos años, en esa época la novia en turno de Rey era una chica menudita, con sus proporciones bien deliciosas, senos grandes y nalgas bien paraditas, una delicia al ojo masculino que osara contemplarla, pero como todas las mujeres, tenía sólo un defecto: creía en el terrible concepto de la abstinencia.
Rey y Lucía llevaban ya 5 meses de novios, la urgencia del sexo comenzaba a pesar en la dureza y el color enegrecido de los testículos del comandante cada vez que le acariciaba las curvas a Lucía, quien pretendía que no pasaba nada, aunque muy dentro de ella ardía el deseo y muy fuera sus genitales se humedecían con tan sólo imaginar la sangre hirviente que mantenía erecto el gran miembro de su novio y que al acercarse podía sentir con lujo de detalle a través de la ligera tela de sus diminutos vestidos que tanto le gustaban.
¿Porqué Lucía creía en la abstinencia? Todos sus días 28 le resultaban sumamente dolorosos. Sentía a través de los inmensos cólicos el movimiento vomitivo del ovario en turno expulsando el óvulo muerto, el arrastre de la célula inservible a través del desgarre del útero, los vasos sanguíneos que dejaban brotar grandes chorros y el pequeño orificio vaginal adolorido por dejar pasar la muchísima menstruación del primer día. La compañera del cuarto de Lucía, Dulce, observaba éste espectáculo cada mes y cada mes le repetía lo mismo: “Lucy, tu tienes la culpa cariño, sí tan sólo dejaras que alguien te abriera la conchita no sentirías tanto dolor”. Lucía sólo la contemplaba con un profundo gesto de dolor, entonces se atrevió a preguntar, “¿Tu crees que el sexo me va a quitar los cólicos?”, “sin duda”, le respondió segura Dulce.
Lucía tomó el teléfono determinada a solucionar dos cosas, el sexo y los cólicos. Le pidió a Rey que se encontrara con ella en un motel del centro, no muy lujoso pero famoso por los buenos desayunos que servían en el restaurante, que lo estaría esperando muy “dispuesta” y que no se preocupara en llevar preservativos. Rey tuvo una erección inmediata al colgar el teléfono.
Cuando Rey llegó al Motel preguntó a la recepcionista por Lucía García, la indicación fue habitación 25. En cinco minutos Rey se encontraba frente a Lucía, que tenía puesto un diminuto y muy ligero vestido rojo que contrastaba con su piel blanca como semen almacenado por mucho, mucho tiempo. Rey usaba ropa muy holgada nada sexy, él no importaba, él estaba a punto de convertirse en un falo, no más, un falo gigante que iba a hacerle el amor a Lucía por todas partes hasta dejarla convertida en una mujer completa, llena, blanca por dentro y por fuera, y quizás en unos meses más la botaría, la dejaría como cuando se libera a un animal cautivo.
Lucía le dijo, “quiero que me penetres”, Rey no conocía a la mujer que le pedía directamente esto, a la mujer que durante cinco meses había resistido la calentura dentro de sus pantalones, hizo un gesto de duda alzando una ceja y ella volvió a hablar, “quiero que me hagas el amor porque la verdad me ayudaría mucho, la estrechez de la virginidad me provoca fuertes dolores menstruales y hoy que estoy reglando me gustaría que me ayudaras a agrandarme por dentro”. Rey no supo si sentirse incómodo o caliente, cachondo quizás porque su verga comenzaba a palpitar lentamente y a prepararse lubricando la tierna cabeza de su miembro.
“No digas más amor, no digas más” y entonces le subió el vestido hasta las nalgas, le bajó hasta las rodillas el bikini brasileño que ya se encontraba manchado de líquido menstrual, entonces la tiró a la cama con una agresividad respetable, como sólo un comandante entrenado puede tenerla, y el espectáculo de su velluda puchita fue indescriptible. Del orificio vaginal colgaba un hilito, Lucía traía puesto un tampón, claro, estaba reglando. Rey jaló delicadamente el hilito y para su sorpresa, el líquido fue tan abundante que le salpicó la cara y parte del pecho. Rey se quitó entonces la ropa, sólo los calcetines quedaron prendidos en los largos pies. “Ahora sí mi frigidita, ahora sí”, y le mostró la enorme verga chorreante que parecía enfurecida por las venas azules y saltonas. La sangre no paraba de salir, entonces penetro sin rodeos y de una buena vez a Lucía que gritaba similar a los graznidos de patas en celo, “Ajjjjfajjaaaa, ohj, ohj, ayyyyyjiiiahhh” salían de su tierna boca. No voy a mentir, al principio le costó tanto trabajo a Rey meter por la estrechez su gran aparato, pero la sangre ayudó mucho a facilitar la penetración, en cinco minutos Lucía se convirtió en toda una perra sexual, se dilató tanto por la exitación como una puta experimentada y no tardo en mostrarle sus senos al comandante, en tocárselos al ritmo de la cúpula, en chuparlos con su lengüita de niña perversa, en mordisquearlos para subir el tono del buen ensangrentado sexo que estaban teniendo.
Rey observaba gustoso el espectáculo, era la primera vez que se lo hacía a una mujer menstruando, entonces se distrajo por algo que le pareció repugnante. Pequeños tejidos, diminutas costras se le había adherido al pene, comenzó a preguntarse que era eso, él no sabía nada de menstruaciones ni de ginecología. El hecho le disminuyó la erección y Lucía no tardó en notarlo, “ya no te siento, ¿qué pasa?, dame más, hazme un agujero del tamaño de Nueva Cork, cójeme, no seas puto, anda ma…”, y Rey se concentró para recobrar fuerzas y hacer chillar a la recién putilla.
Lucía no aguantaba el calor, las nuevas sensaciones de el otro dentro de ella, ya no había vacío ni dolor, sólo la calentura que se movía en ella y ella que se movía en la calentura. Los impulsos la llevaron a sentarse, entonces el pliegue de la vagina le añadió presión al gigantesco miembro de Rey, él no pudo aguantar, por más experimentado, y como siempre lo hacía antes de venirse, le dio lo más duro y fuerte dentro de la calientísima muchacha
Ambos terminaron al mismo tiempo, ella suspiró un tierno gracias y él le dijo, “no seas tonta, lo mejor está por venir”, mientras pronunciaba estas palabras ella pudo sentir algo aún más caliente que su sangre siendo expulsado dentro, la sensación riquísima de la leche de vida le aumentó el orgasmo, gritó, y entonces cuando el líquido la invadió expulso lentamente la verga de Rey. Hubo un espectáculo más maravilloso que cualquiera que yo pudiera describir, el blanquizco líquido de la chorreante pija se mezcló con la menstruación de Lucía, por todas partes, entre las cavidades, mezclándose con el sudor de los cuerpos, una leche rosa invadió el lecho de los amantes.
Lucía tuvo en su primer coito el mejor acto sexual de su vida, nunca superado por ningún otro hombre. Rey en realidad nunca lo dijo pero hasta hoy la leche de fresa le provoca asco, recordar aquella leche rosa que en realidad lo repugnó, lo traumatizó al punto que, al día siguiente de haber cojido a Lucía, mientras ella dormía en la cama de la habitación, él se metió al baño, talló con jabón 6 veces su pene para poder retirar los tejidos y las costras sangrientas que la regla de su novia le había dejado de recuerdo.
Hoy no puedo decir que Rey haya cambiado el hábito de comer mujeres, como buen mexicano sigue su filosofía de entre más mejor, prueba de eso es lo que la otra vez me dijo, “con Lucía no fue agradable, pero ya caliente, ¿qué le hacemos?”.

Un día en la oficina

Esta historia esta basada en un hecho real y como siempre en estos casos voy a omitir los nombres reales por otros por si en alguna etapa de mi vida alguien pueda identificarse con ella no se sienta perjudicado/a por parecer similar su experiencia.

Todo comenzó en un ambiente de trabajo, como es lógico en una empresa con muchos trabajadores entre los que se encontraban bastantes mujeres, muchas más mujeres que hombres, y la edad media rondaba los 27 o 28 años.

Yo tenía un puesto de responsabilidad y debía enseñar a toda la oficina el nuevo sistema informático que se había instalado recientemente, naturalmente debes dedicar bastantes horas a las personas para que aprendan a manejar estos complejos programas y ha todas horas estas colgado al teléfono para atender a sus demandas.

Una vez aclarado el entorno en el que me movía paso a relatar lo que sucedió sin más demora para no hacer tedioso este prologo.

Me encontraba en la empresa a última hora de la tarde, creo que sobre las 8 de la tarde creyéndome solo y entonces como siempre a esas horas paré el sistema para hacer unas copias de seguridad, nada mas hube parado el servidor que contenía la gestión comercial sonó mi teléfono móvil y oí una voz que me resultaba familiar que identifique inmediatamente.Se trataba de Laura que con aire de contrariedad me recriminó que se le había colgado el equipo y que podía pasar, pues tenia unos trabajos pendientes y debía terminarlos para el día siguiente, le comente lo ocurrido y le dije que pondría el sistema en funcionamiento inmediatamente para que pudiera continuar.

Así lo hice y a los 5 minutos volvió a llamarme para decirme que no podía recuperar un archivo que necesitaba, solicitando mi presencia para solucionar el problema que le angustiaba como me hizo saber.Sin pensarlo ni un instante me acerque a su mesa que estaba en el otro lado de la oficina y que desde mi despacho no podía ver, cuando llegue esbozo una sonrisa al verme y me señalo con su mano el monitor para que comprobara el problema; me quedé mirando el monitor y acto seguido la miré a ella dándome cuenta que no había separado la vista de mi desde que llegue (eso es lo que pienso ahora), en ese instante la miré fijamente a los ojos para decirle que debía sentarme en su silla para poder solucionar el problema, ella se levantó y la miré de arriba abajo rapidamente.Llevaba una blusa blanca un poco escotada que se apreciaba su bella ranura entre sus pechos bien tersos, con una falda corta por encima de la rodilla con una abertura por delante (esas faldas que al andar parece que se le puede ver algo), los zapatos negros de tacón bajo y unas piernas bien torneadas.

Nada mas sentarme en su sitio y comprobar que pasaba con ese equipo supe lo que le ocurría, se había colgado de la red, decidí entonces comprobar las conexiones que se encontraban debajo de la mesa, me levanté y le comente que fuera moviendo el ratón mientras yo iba tocando los cables para saber si se recuperaba la sesión o teníamos que reiniciar la máquina, entonces me agache debajo de la mesa y me puse a comprobar la conexión de red, cuando levante la vista hacia la silla pude comprobar que se había sentado y estaba ligeramente abierta de piernas pudiendo adivinar el color de sus bragas, y ante tal espectáculo continué comprobando los cables pero lo único que comprobaba era que podía ver más de aquella mujer que se mostraba ante mi sin ningún pudor.

Entonces me levanté y mirándola fijamente a los ojos le pregunte si se había movido el ratón, me dijo que no y me preguntó si sabia que le pasaba, yo estaba sudando y algo nervioso, le dije que haría otra comprobación y me agache de nuevo, esta vez dirigí directamente la mirada a sus piernas y comprobé con asombro que ahora tenias los muslos mas abiertos que la vez anterior pudiendo comprobar bien su entrepierna y esas braguitas blancas que apenas tapaba su mata de pelos que sobresalían por los costados.Ya no sabia que hacer si continuar comprobando los cables o mirar mas de cerca, así lo hice, me acerque un poco mas con sigilo hasta estar amenos de 10 cm., de sus rodillas, de repente cerro las piernas, creo que por haber notado mi respiración sobre ellas, me retiré rápidamente y a la vez le dije que no veía nada raro y que lo mejor sería reiniciar la maquina.
Cuando me levanté observe una media sonrisa en su boca que me hizo pensar (no se había dado cuenta o sabia lo que hacia), le dije que me dejara sentarme en su sitio para reiniciar la maquina, una vez sentado ella se puse de pie cerca de mi, tanto que notaba el roce de su ropa sobre mi brazo, entonces se agacho apoyando sus brazos sobre la mesa para ver mejor lo que hacia (supongo).

La tenia tan cerca que pude oler su perfume y su olor corporal que mezclado hacia sentirme mas excitado cada vez, de repente se giro hacia mi para preguntarme si tardaría mucho pues se hacia tarde y debía terminar ese trabajo, la miré a los ojos y a continuación a su escote, no lo pude evitar, fue muy fugaz pero lo suficiente para que ella se percatase del detalle, distraído le dije que esperaba se arreglara enseguida.

Desgraciadamente para mi, se reinicio y se arregló, ella se sentó de nuevo en su sitio y dándome las gracias continuó con su trabajo, Antes de marcharme le comente que cuando se fuera a marchar me avisara para poder apagar el servidor y terminar mi trabajo.Me retiré a mi despacho dándole vueltas a mi cabeza sobre lo ocurrido, habría sido fruto de mi imaginación, fue todo casual?.

Por más vueltas que le daba me convencía que no podía ser que una mujer con falda sabiendo que un hombre debajo de su mesa tenga las piernas abiertas, me convencí de que era premeditado, seguro.

No pasó mas de media hora cuando de nuevo me llamó por teléfono para comunicarme que estaba acabando y que si podía pasara por su mesa para comentarme un error que le había salido en ese momento, me acerqué inmediatamente pensando en todo lo que había pasado y deseando que se le hubiera bloqueado de nuevo el ordenador, cuando llegué estaba trabajando con toda normalidad y le pregunté que pasaba.

Mirándome fijamente me dijo que creía que el ordenador iba mas despacio ahora y que si podía echarle un vistazo, me puse a su lado y me agache apoyando mis brazos sobre la mesa muy cerca de ella miré el monitor para comprobar si notaba algo raro, después de un par de minutos y girando la cabeza hacia ella le dije que no veía nada extraño.

Fue entonces cuando ella giro su cabeza y muy cerca de mi (apenas cabía un dedo entre nuestros labios), me comento que ahora iba bien, no pude evitar juntar mis labios sobre los suyos y ella entreabrió los suyos para fundirnos en largo y calido beso, la coji de la nuca y la apreté hacia mi metiendo mi lengua en su boca a lo que ella acepto de buena gana pues noté que le gustaba, yo estaba muy excitado y pasé mi mano sobre su pecho
Cuando de repente ella se hecho hacia atrás retirando a la vez mi mano.

Le pregunté si se había molestado, contestándome que no pero que era tarde y tenia que marcharse pues su marido hacia 5 minutos que la había llamado para saber cuando iba ir a casa.Comprendi inmediatamente a lo que se refería y acepte sin mucha gana la situación.Sin mediar palabra apagó el ordenador y dándome un beso en la boca se marchó.

Yo me quedé un rato más sin parar de pensar en ella y en todo lo que había ocurrido y sabiendo que al día siguiente volvería a verla con todo el mundo alrededor, que pasaría y como reaccionaria al vernos de nuevo, no quise sacar más conclusiones y me marché también.

Al día siguiente me levante pensando en ella y con ganas de llegar al trabajo, hacia tiempo que no tenia tantas ganas de llegar pero que caray, aquello merecía la pena.

Cuando llegué a mi despacho me apresuré a realizar mis primeras tareas lo antes posible para poder cuanto antes acercarme a su mesa.Cuando terminé fui a su departamento revoloteando y disimulando mis ansias por verla, hasta que al acercarme a ella dándole los buenos días le pregunté que tal iba el ordenador, mirándome me comento que todo iba bien y acto seguido me sonrío, no podía decirle nada pues había alrededor mucha gente y habría que disimular, ya habrá otro momento pensé, y me retiré de su lado.

La jornada transcurrió con toda normalidad para todo el mundo menos para mí que paraba de pensar en todo lo del día anterior, deseaba que llegará la noche para saber si se quedaba y acercarme a su mesa.

Llego la tarde y sobre las 7 mas o menos recibí un correo de ella en que me decía que se iba a quedar y que no desconectara el servidor, no fuera a pasar lo de ayer y tuviera problemas, terminando el mensaje con un beso, rápidamente le contesté diciéndole que no se preocupara que la tendría en cuenta y preguntándole hasta que hora iba a quedarse para yo así poder planificar mi trabajo.

El siguiente mensaje me decía que hoy no tenia tanta prisa como ayer pero que si yo quería desconectar antes que se lo dijera, naturalmente le dije que no hasta que decidiera marcharse.

Llegaron las 8 en la que todo el mundo se marchaba y yo estaba nervioso como nunca, entonces pensé que a lo peor alguien mas se podía quedar y entonces no estaríamos solos, fue cuando se me ocurrió lo de enviar un mensaje a toda la red comunicando que por motivos de seguridad tenia que desconectar los servicios y que tardaría un par de horas en restablecer su funcionamiento, rápidamente lo hice pero sin pasárselo a ella, al momento comprobé que las conexiones de todos los equipos esta desconectadas menos uno (el de Laura).

Por si las moscas me di una vuelta de reconocimiento para comprobar si estábamos solos, efectivamente ya no quedaba nadie, era el momento para acercarme a su mesa y así lo hice, cuando me vio aparecer sonrió y eso me alegro mucho, le dije que ya no había nadie que lo había comprobado y si le faltaba mucho, me dijo que no pero que no tenia prisa y que si quería podía comprobar los cables otra vez porque pensaba que no iba bien el ordenador, no me lo pensé dos veces y me agache a comprobarlo, esta vez no miré los cables mis ojos fueron directamente a sus piernas pudiendo comprobar que ahora estaba totalmente abierta de piernas y podía ver perfectamente sus bragas sin esfuerzo, llevaba una falda parecida a la de ayer de color azul marino y sus bragas eran negras, me di cuenta que no se veían pelos, se habrá depilado pensé.

Me levanté excitado y acercándome a ella la bese sin mediar palabra a lo que me respondió con fuerza, nos fundimos en beso apasionado entrelazando nuestras lenguas y abrazándonos fuertemente, no pasó mucho tiempo para con mucho cuidado acercar mi mano a su pecho, no hubo rechazo y continué con mi exploración ahora por debajo de su camisa llegando hasta su pecho pequeño y duro con su pezón erecto que acaricie con cuidado, ella suspiraba profundamente mientras yo mordisqueaba su cuello y besaba a la vez.

Estábamos los dos muy excitados, sobre todo yo que mi erección iba en aumento y deseaba sacar mi pene al exterior pues me apretaba el pantalón, le cogí la mano y la dirigí a mi entrepierna diciéndole ” mira como me tienes”, a lo que ella me contesto pues si supieras como estoy yo?, sin pensar baje la mano por su trasero levantando su falda y metiendo mi mano por debajo de sus bragas alcanzando su zona húmeda que realmente estaba mojadísima, en ese instante pensé en bajarle las bragas y comenzar a comerle tan sabroso bocado, pero me di cuenta de que ese no era el mejor sitio para no ser sorprendidos si alguien entrara en ese momento.

La cojí de mano y le dije que me siguiera, nos acercamos a l cuarto de baño que estaba cerca de allí y nos encerramos dentro, puse el pestillo y dirigiéndome a ella comencé a quitarle la camisa dejando al descubierto su ropa interior, baje el sujetador y dejando sus pechos al descubierto me los lleve a la boca saboreando sus ricos pezones que se pusieron erectos al contacto con mi lengua, mientras tanto ella había dejado caer su falda y ahora podía ver sus diminutas bragas negras que girándola para verla por detrás comprobé que su culo estaba completamente desnudo solo le atravesaba por su ranura una fina tela que hacia mas sexy su culo respingón y blanquito, desde esa posición le baje las bragas y abriendo sus nalgas pude ver su chocho que al tocarlo note que estaba muy mojado y sonrosado, puse mi lengua sobre el notando ese sabor salubre tan agradable que lleno mi boca entremezclandose con mi saliva, le pedí que se agachara un poco apoyando sus brazos sobre la taza del baño, y abriéndose de piernas tenia ante mi un hermoso coño dispuesto a disfrutarlo.

Con mis dedos comencé a acariciar su clítoris suavemente con un ritmo que iba acelerando a medida que notaba que ella suspiraba y jadeaba dando pequeños grititos de placer, cando note que su clítoris crecía por la excitación pase a meter un dedo primero y otros dos después en su vagina, ella movía su culo adelante y atrás jadeando de placer así hasta que me pidió que parara pues estaba a punto de correrse.

A continuación dándose la vuelta la vi de frente con su monte de venus poblado de vello castaño, no tenia mucha mata y se había depilado las ingles, me amorré a él como si me lo fueran a quitar y apartándome la cara me dijo que quería vérmela, sin dudar un instante me puse de pie la bese en la boca para que saboreara sus propios jugos que no dudo en chupar mi boca, le pegunte si le gustaba y me dijo que no era la primera vez que lo probaba sobre todo cuando se masturbaba solía chupar sus dedos.

Me baje los pantalones y los calzoncillos que ya tenia mojados y mi pene emergió por fin liberado de aquella cárcel respirando el aire fresco que tanto deseaba, ella se agacho y tomándolo entre sus manos mirándolo fijamente me dijo que le gustaba mucho tocarla cuando estaba dura, le dio un beso tras otro por todo el capullo y por todas partes mientras con una de sus manos me tocaba los huevos apretando suavemente, me excitaba verla desde arriba como acariciaba con cariño mi pene, no tardo mucho en metérsela en la boca poco a poco, lamiéndola por todos lados y metiéndose los huevos en la boca, me tenia mojado todos mis genitales y le dije que si seguía así no podría aguantar correrme en su boca, me miró diciéndome que no le importaba que me corriera en su boca, pero mi propósito no era ese sino que necesitaba metérsela en ese chochito tan bonito que aun mantenía su sabor en mi boca, entonces le dije que quería penetrarla ahora mismo que no aguantaba mas, se levanto y mirándome a los ojos me dijo que si tenia un condón si, que ella no tenia, me quede pensando un momento para recordar si lo tenia y me di cuenta de que no, no, le dije y me contesto que entonces no pues no estaba segura de mi pues me conocía tiempo pero como estaba casada y con su marido había relaciones seguras y tu no se con quien vas.

Me hizo comprender y yo también me hice cargo y le propuse hacernos un 69 en el suelo si no tenia inconveniente, me dijo que no había problema y entonces cogi la tolla del baño y la puse en el suelo para que se recostarme la espalda en ella, ya que yo me puse en el suelo y ella encima bien abierta de piernas viendo su hermoso culo blanquito y aquel chochito sonrosado todo para mi, note como sin vacilar un momento se la introdujo en la boca y comenzó a succionar lentamente, pasaba la lengua sobre la punta del capullo notando el calor de su boca húmeda en mi pene, yo mientras tanto le lamía el clítoris y al mismo tiempo la penetraba con mi dedo índice a ritmos acompasados hasta legar a penetrarla con tres dedos a la vez, con la otra mano comencé a tocar su culo para empezar a introducir lentamente mi dedo gordo, hasta que ya entro y comencé a moverlo despacito, esto era divino y mi gusto no paraba de elevarse, es entonces cuando le dije que me correría dentro de poco, y tu?, le pregunte, ya me he corrido una vez tu sigue y correte cuando quieras, fue decirlo y eyacule en segundos.

Pensé que al correrme retiraría mi pene de su boca y cual seria mi sorpresa que no fue así, mantuvo mi miembro dentro de su boca hasta que ya no quedo ni una sola gota de semen, giro sobre mi y besándome en la boca aun con restos de mis jugos nos abrazamos estrechamente.

Nos levantamos del suelo y volvimos a besarnos placidamente, entonces me dijo que debía marcharse porque debía ser tarde y tenia obligaciones en casa, lo entiendo le dije, tengo que lavarme un poco me contesto, y cogiendo la toalla del suelo la mojo y sentada en la taza del baño comenzó a lavarse, le pedí hacerlo yo aceptando con “vale” y comencé a hacerlo lentamente pues aquello me agradaba bastante, fue cuando me dijo que se estaba excitando mucho, quieres que te masturbe ahora?, le pregunte, contestándome con un “si quieres?”, entonces comencé a frotar su clítoris con mis dedos al mismo tiempo que habría su chocho con la otra mano para ver bien su hermoso chocho, no tardo mucho en correrse cuando le metí tres dedos dentro de su chocho con un ritmo muy acelerado con ese ruido de chapoteo tan peculiar que hace cuando se esta lubricando la vagina, note en mis dedos y en sus gemidos que se corría apretando sus muslos sobre mi mano y convulsionándose repetidas veces, era maravilloso verla en ese estado de excitación.

Cuando paro de gemir se relajó y abrió sus muslos dejando liberada mi mano que saque lentamente de su vagina pudiendo contemplar como la tenia llena de un liquido parecido al semen, había tenido una eyaculación bestial, me miró y al ver como me quedaba extrañado de lo que veía, me dijo que ella en algunas ocasiones cuando se masturbaba también eyaculaba que sabia que no era muy normal y me pregunto si me daba asco, conteste que no evidentemente, eso me excitaba más todavía.

Me puse de pie y ella entonces se lavó sola, vistiéndose a continuación rápidamente por lo tarde que se había hecho, yo también me lave y me vestí, antes de salir del baño nos dimos un beso calido en los labios y saliendo ella primero miró alrededor por si alguien se encontraba por allí pudiendo advertir nuestra presencia, cogio su bolso y se marchó rápidamente.

Yo me quedé un poco mas pensando en todo lo que había pasado y deleitándome al mismo tiempo, y me dije que quizás a partir de mañana tengamos mas oportunidades y tendremos que aprovecharlas no?.

Continuara………

La mujer policía

Una cerveza era engullida por Mauricio Pocaterra en un bar de primera en Miami un viernes por la noche; el hecho de tener un buen salario le permitía poder darse un gusto, en un bar como ese.
Había una banda de Jazz conformada por blancos anglosajones o como se les llama “WAP”, eran buenos y sabían entretener el lugar, probablemente no les gustase que tuviesen que tocar en un lugar frecuentado por latinoamericanos mugrosos que se dedicaban a sobre poblar el país y robar sus empleos, bueno, esa fue la primera impresión de Mauricio.

El barman del lugar era su amigo, un cubano casi anciano que había logrado con éxito escapar del régimen de Castro, montado en una balsa. Se había residenciado y adquirido el bar, el negocio había prosperado y ahí estaba.
Mauricio estaba apoyado en la barra observando el lugar, hoy el bar estaba concurrido, habían muchas personas entreteniéndose, pero él se mantenía apartado de todo, había una cosa que tenía que hacer más tarde, que era muchísimo más importante que toda la gente congregada ahí. Bebía su cerveza, pero lo hacía despacio ya que esa era la única cerveza que iba a tomar, tenía que conducir.

Terminó su cerveza, le pagó al barman y salió del establecimiento, se encontraba en lo que podría llamarse “La Zona Roja” de Miami, un área llena de Discotecas y Bares, todo el lugar estaba lleno de luces de neón y anuncios, habían muchas personas que venían a divertirse, pero Mauricio tenía que ir a otro lado.
Se dirigió a su auto, un Malibú color beige, se montó y arrancó, avanzando por la avenida mientras las resplandecientes luces de neón brillaban en todas partes. Observó el colorido paisaje nocturno de la Jungla de Concreto, pasando varios semáforos, mientras pensaba en su familia, su hermosa esposa y su pequeña hija de solo tres años de edad. En ese momento la pequeña estaba siendo cuidada por su suegra, así era cuando el y su esposa tenían que trabajar hasta tarde.

Decidió llamar para ver si todo estaba en orden, sacó su celular mientras con la otra mano conducía, marcó el botón que tenía programado el número de su casa, espero unos segundos y contestó la voz de una señora mayor. Mauricio la reconoció en el acto, era su suegra:
— ¿aló? — dijo la voz.
— Sra. Mondragón, soy yo Mauricio. — respondió él.
— Ah, ¿Cuándo vas a volver? — dijo la suegra.
— Ahora tengo que ir a resolver ciertas cosas, voy a llegar tarde, ¿y Adriana?
— Como siempre en este día, haciendo su turno. — contestó al suegra.
— O.K — dijo Mauricio mientras se detenía en un semáforo.
— Disculpa, pero me gustaría que vinieses a la casa inmediatamente, no pienso permitir que me eches al bebé y te vayas a festejar por ahí. — dijo la Sra. Mondragón con tono cortante.

— Sra. Mondragón, estoy trabajando, no pretendo echarle al bebé, pero en estos días con los nuevos contratos me ha surgido trabajo de más. — eso era verdad, solo que aquella noche se dió el gusto de echar el carro. — Tengo muchas cuentas que arreglar, pero si quiere puedo pagar a una niñera para que….
— Nada de niñeras, no me parece que una adolescente desconocida ande rondando por la casa, que pasa si se roba algo, además es un gasto más.
— Eh, sí, oiga disculpe, pero tengo que irme estoy en la carretera y me dirijo un momento al almacén… — ya quería deshacerse de esa vieja fastidiosa.
—… ¿En la calle?, no se supone que tú…
— Sí señora, tengo que irme adiós, que tenga buenas noches… — cortó la comunicación y apagó el Celular.
Maldita vieja fastidiosa, lo único que hacía era ladillar, todo había sido idea de Adriana. A su madre le costaba vivir sola con una miserable pensión, Adriana amaba a su madre incondicionalmente y ella a su hija, pero lamentablemente Mauricio no entraba allí.
La Sra. Mondragón lo que hacia era fastidiar a Mauricio, siempre había una queja o una objeción con respecto a lo que él hacía y eso lo amargaba, pero amaba mucho a su esposa Adriana y por eso aguantaba todo.

Se relajó y siguió conduciendo. Pronto empezó a salir de la ciudad, llegando a una carretera solitaria que pasaba por unos suburbios, se trataba de un complejo industrial el cuál a esas horas estaba cerrado, ahí había un asunto que tenía que atender.
El lugar prácticamente estaba a oscuras a excepción de los postes en la calle, luego de haber avanzado unos metros pudo notar una patrulla de Policía que venía directamente hacia él, por la calle, en sentido contrario. Siguió avanzando y la patrulla le pasó de lado y continuó con su ruta. Mauricio asomó la cabeza por la ventanilla y respiró el aire fresco, le gustaba la brisa nocturna era muy refrescante, la noche estaba llena de estrellas y la poca luminosidad del lugar resaltaba eso.

Mauricio miró el espejo retrovisor y pudo ver que el coche patrulla giraba poniéndose en el mismo carril, justo detrás de él.
En el acto la Patrulla activó sus sirenas y luces mientras se mantenía detrás de Mauricio:
— Mierda.
Mauricio se ladeó y se acercó a la acera, donde aparcó, la patrulla se detuvo justo atrás como era el procedimiento de las fuerzas del orden.
Miró por el espejo retrovisor, vió que de la Patrulla salía un oficial, que poco a poco fue avanzando, hasta su ventanilla y le iluminó el rostro, con su linterna negra de vigilancia, encandilándolo. Escuchó una voz femenina, suave pero directa:
— Good evening, please put your hands in the unsettled.
Mauricio obedeció, la oficial sin apartar la luz del rostro de Mauricio dijo:
— ¿Habla español?
— Sí.
— Muy bien permítame su licencia de conducir. — dijo la oficial mientras bajaba su linterna, Mauricio la observó y pudo comprobar que se trataba de una mujer, su piel era ligeramente bronceada y de nariz perfilada, cabello castaño oscuro ondulado, tenía como un poco de Chicano, era hermosa y por un vistazo rápido, tenía un buen cuerpo.

Mauricio obedeció en el acto, buscó en los pantalones sacó su billetera y sacó la credencial del permiso para conducir, mostrándola al oficial:
— Aquí tiene.
La oficial la tomó y comenzó a verla, revisándola detenidamente, las luces de su patrulla la iluminaron y así Mauricio pudo verla mejor, vaya, era una chica hermosa.
— ¿Puede salir un momento del auto por favor? — sonaba más a una orden que a un favor.
— ¿Qué es lo que ocurre? — dijo Mauricio.
— Por favor salga del auto. — dijo la oficial.
Mauricio salió del auto, la oficial dijo:
— Quédese ahí.
Se quedó quieto y ella siguió observando la credencial, Mauricio pudo verla mejor, en verdad era una tremenda nena, lástima que fuera la que probablemente fuese a fregarlo y no de la forma en que a Mauricio le gustaba que lo fregasen.
La oficial siguió observando la credencial y miró a Mauricio diciendo:
— Va a tener que acompañarme.
— ¿Qué?… pero ¿cuál es la causa? — dijo Mauricio completamente sorprendido.
— Hay algo extraño en esta credencial, además este auto lo tengo registrado como robado. — dijo la oficial.
— Eso es un error, por favor tiene que revisar su base de datos. — dijo Mauricio.
— Ya lo hice y esta usted arrestado. — dijo la oficial mientras en el acto agarraba a Mauricio y le colocaba la esposa en una muñeca y luego a la otra,
— Tiene derecho a permanecer en silencio, todo lo que diga será usado en su contra en una corte, tiene derecho a un abogado, si no puede costear uno, se le proporcionará uno, ¿ha entendido cuales son sus derechos?
La oficial lo esposó y empezó a empujarlo hacia el auto:
— ¡espere un momento no puede hacer eso!
— ¡ha entendido sus derechos? — esta pregunta parecía casi una amenaza.
— Sí. — dijo Mauricio resignándose.
La mujer lo empujó a la patrulla esposado y lo introdujo en la parte de atrás:
— ¿Que va a pasar con mi auto? — dijo Mauricio.
— Lo remolcarán y luego podrá reclamarlo, bueno si logra salir de este embrollo. — dijo la oficial mientras se sentaba al volante.
— ¿Cómo es eso de que “si logro salir”?, escuche yo no he hecho nada, todo esto es un error.
— Si claro, eso es lo que todos dicen. — dijo la oficial.
Mauricio se recostó en el asiento y la patrulla arrancó. El vehículo dio varias vueltas y salió del distrito industrial, tomó la autopista y comenzó a dirigirse a la costa, pasando de largo el desvió que se dirigía a la estación de Policía, pero Mauricio no lo advirtió.

La patrulla continuó, hasta que finalmente llegaron a los muelles, Mauricio vió el lugar y preguntó:
— Disculpe, pero creo que aquí no está la estación de policía.
— Haga silencio. — ordenó la oficial.
Mauricio observó detenidamente el paisaje, la patrulla continuó hasta detenerse en un yate que estaba anclado en un muelle apartado y solitario, ya estaba bien entrada la noche, por lo tanto toda el área estaba casi vacía.
Mauricio no podía ver la hora porque tenía las manos esposadas, miró para todos lados, no había nadie, el lugar estaba completamente abandonado.
La oficial se bajó y le abrió la puerta, lo tomó por un brazo y lo sacó del auto, — ¿Adonde me lleva?
— Silencio. — dijo la oficial.
Ambos fueron avanzando por el muelle hasta que llegaron a un Yate lujoso. Mauricio pudo ver que el Yate tenía cinta amarilla por todas partes, lo que indicaba que había habido un operativo policial en ese lugar.
La oficial introdujo a Mauricio dentro del Yate, el lugar era verdaderamente lujoso, una vez dentro del Yate entraron al piso superior, que era como una especie de sala de estar.

La oficial prendió la luz y Mauricio pudo ver el impresionante complejo, el piso estaba forrado con una alfombra blanca, había sofás de cuero por todas partes, las paredes estaban revestidas de madera barnizada muy fina, el lugar tenía hasta un bar incluido.
La oficial llevó a Mauricio al centro de la habitación, tomó una silla y sentó a Mauricio con violencia y sacando otras esposas, le esposó los pies a las patas de la silla, dejándolo completamente inmóvil.
Ahí estaba Mauricio Pocaterra, a la 1:30 de la mañana (pudo ver la hora por un reloj que había en la pared), de un Sábado.
Estaba esposado a una silla incapaz de moverse, en un yate abandonado que fue escenario de algún crimen, por las cintas amarillas que había en todas partes y con una mujer policía que lo había llevado ahí con un propósito nada legal, por lo visto.

Luego de haberlo atado, la oficial se dispuso a dar una vuelta por el lugar, revisándolo todo. Luego de unos minutos regresó a donde estaba su prisionero.
Debido a su proximidad con el mar y al hecho de que estaban en verano, se sentía el salitre en el ambiente, esa salinidad pegajosa que se pega en la piel y que es verdaderamente incómoda. La policía se puso frente a él, se erguía con fuerza y seguridad, era una mujer joven, casi de la misma edad que Mauricio, era hermosa y mostraba fuerza con un poco de severidad. Estaba vestida con un uniforme de policía negro con mangas cortas, parecido al de la policía de los Ángeles

Se paró frente a él y empezó a estudiarlo minuciosamente, miró su rostro y examinó todo su cuerpo, caminó a su alrededor mientras seguía observándolo detenidamente, Mauricio se mantuvo callado.
Frente a él se inclinó, sacó la lengua y con la punta le acarició la mejilla. Mauricio sintió un corrientazo que le pasó por todo el cuerpo, produciéndole excitación.
Se volvió a erguir mirando a su cautivo y en el acto se quitó el cinturón donde llevaba las armas y las linternas, dejándolas en el sofá. Avanzó hacia Mauricio, solo que esta vez se acercó hasta que su entrepierna quedó frente a su rostro, se quitó el cinturón de vestir, zafó el botón del pantalón, y bajó el cierre, todo lo hizo lentamente mientras miraba a Mauricio a los ojos.
Metió su mano por la cremallera abierta, su cautivo pudo ver como su mano se deslizaba dentro de su ropa interior, la mano subía y bajaba rítmicamente en la entrepierna, Mauricio pudo ver que estaba masturbándose.
La respiración poco a poco empezó a acelerarse, la oficial cerró los ojos y comenzó a gemir ligeramente, luego sacó la mano y chupó sus dedos con la boca. Comenzó a desabotonarse la camisa y la tiró a un lado.
Estaba en sostén y con el pantalón desabotonado; moviendo los pies, se quitó los zapatos y se dio la vuelta quedando de espaldas a Mauricio, bajándose los pantalones lentamente. El cautivo pudo ver que las pantaletas en la parte de atrás formaban un hilo dental que mostraba unas nalgas hermosas, torneadas y bronceadas.

La oficial poco a poco fue bajándose los pantalones hasta que llegó a la mitad del muslo, ahí se los dejó, empezó a mover las caderas rítmicamente, con lentitud como si estuviese bailando en un cabaret, se soltó la cola que tenía y su cabello cayó suelto por la espalda.
En el acto se sentó en la pelvis del prisionero y a continuación se recostó sobre él, movió su pelvis, rozando su trasero caliente con la entrepierna de Mauricio, este comenzó a excitarse.
Pasaron unos segundos y la chica se levantó, ya Mauricio no la veía como una oficial del departamento de Policía de Miami, la sobada que le dio con sus sensuales nalgas estuvo increíble.
Se levantó y lo miró directamente, su sensual ropa interior era blanca, sus senos bien formados, Empezó a acariciarse todo el cuerpo con lentitud, mientras levantaba el pie con su media y se lo ponía en la cara, quería que le quitara la media con la boca. Mauricio mordió la punta de la media y la jaló con los dientes La oficial retiró la pierna y la media salió limpiamente. Lo mismo hizo con la otra pierna.

Luego le puso la mano en la entrepierna y empezó a sobarle con suavidad, mientras le desabotonaba la camisa, luego le subió la camiseta y le lamió el abdomen con suavidad, mientras le miraba a los ojos directamente. Luego le quitó la correa, le zafó el botón del pantalón, y le bajó la cremallera.
Mauricio estaba demasiado excitado, tenía una erección, la policía abrió el pantalón y ahí estaba el interior blanco inflado como un bulto, la policía vió la hinchazón del interior y empezó a acariciarlo, luego bajó un poco los pantalones y los interiores y el miembro erecto se levantó con todas sus fuerzas.

La chica retrocedió un poco, sorprendida un poco por lo que veía. Con las dos manos se dispuso a acariciarlo con lentitud, Mauricio cerró los ojos mientras esas sensaciones que sentía en ese momento lo transportaban a una dimensión de placer.
La Policía se inclinó y le pasó la lengua al miembro con suavidad, éste se puso mucho más erecto. Moviendo su cabello a un lado y acercándose, se lo introdujo en su boca, chupándolo con suavidad, Mauricio empezó a gemir, eso ya era lo máximo.
Estuvo chapándolo unos segundos, luego se levantó, se bajó las pantaletas, se quito el sostén quedando completamente desnuda frente a él, volvió a arrodillarse y chupó el miembro del cautivo. Se levantó y se inclinó pegando sus senos al rostro de Mauricio, el en el acto Mauricio empezó a lamerlos y saborearlos, la policía gimió y empezó a acariciarse su vagina, con la mano. Así estuvo unos minutos, luego trajo dos sillas y poniéndolas frente a su prisionero, se montó en ellas y así quedó erguida victoriosa frente a su prisionero. Se inclinó ligeramente y acercó su vagina al rostro de Mauricio.
Haciendo uso de su lengua, Mauricio empezó a lamerla con suavidad. Usando sus dedos abría mas su sexo para que Mauricio la degustara, ella empezó a gemir, su respiración se aceleró ye su sexo empezó a humedecerse, ahora si estaba verdaderamente cachonda.
Se bajó de la silla y se acercó a él, con su mano tomó el miembro erecto y lo cuadró para que la penetrara cuando se sentase sobre él. Empezó a cabalgar sobre el prisionero con un movimiento rítmico, ambos a comenzaron a gemir con suavidad, Mauricio estaba esposado y no podía tocarla, pero Dios, como estaba gozando.

Ambos gemían, y sus cuerpos sudados estaban unidos, él sentado esposado con la camisa abierta y los pantalones abajo, ella desnuda sentada sobre él, siendo penetrada mientras saltaba vigorosamente como una vaquera montando un toro salvaje, en un rodeo. Así continuaron, acercándose al orgasmo, cada vez con más rapidez y cuando el orgasmo explotó, ella dio un gemido más y se detuvo.
Se incorporó, se fue hacia el sillón de cuero y se acostó, desnuda, con el cabello suelto y jadeando. Su hermosa y sudada humanidad reposaba en el sillón y se adormeció. Mauricio la observó desde donde estaba.
Observó su físico, su rostro hermoso, completamente relajado. El no podía moverse, estaba sudado y sus interiores estaban manchados de semen y de fluidos vaginales, estaba sudado y toda su ropa la tenía pegada al cuerpo, no podía refrescarse, tenía sed y estaba agotado.

La oficial estuvo un rato recostada, luego se levantó, observó a su cautivo, lo revisó con cuidado viendo las esposas. Se dirigió a un baño que estaba ahí, cerró la puerta y luego se escuchó como una regadera se abría, se estaba bañado.
Luego de unos minutos salió secándose con una toalla y procedió a vestirse, se puso su uniforme y se recogió el cabello, se puso su cinturón de armas y sus zapatos.
A continuación quitó las esposas de las piernas de su prisionero y procedió a levantarlo, le subió los interiores y los pantalones, con cuidado para no mancharse de semen y de fluido vaginal. Mauricio sintió un dolor en la espalda, consecuencia de estar sentado con la oficial, saltándole encima.

La oficial lo movió llevándoselo fuera del yate, lo metió en la parte de atrás en la patrulla y arrancó el vehículo, saliendo rápidamente del muelle.
Volvieron a atravesar la ciudad, las calles estaban desiertas, por lo que daba la impresión de que era muy tarde. Mauricio aprovechó que estaba sentado en el coche patrulla para recostarse un poco y descansar, además de sudado, tenía sueño y se sentía flojito, en verdad la oficial lo había exprimido por completo con su número.
— Supongo que no me dirá a donde vamos a ahora. — dijo en tono sarcástico, a lo cual la oficial no respondió a la pregunta.
Siguieron avanzando hasta que llegaron al distrito industrial donde había sido detenido, se movilizaron hasta el lugar donde estaba su auto:
— gracias a Dios que no se lo robaron. — exclamó Mauricio dando un suspiro de alivio.
La oficial frenó el auto, abrió la puerta de atrás y sacó al prisionero, le quitó las esposas y le dio su permiso de conducir.
— Su permiso de conducir no muestra defecto alguno, disculpe por la demora, que tenga buenas noches. — dijo la oficial con tono amable y cordial, a continuación se dió la vuelta, se montó en la patrulla y se fue.
Mauricio Pocaterra quedó parado al lado de su auto en un suburbio industrial de Miami, estaba sudado, cansando, con sueño, su bello púbico estaba enmarañado y pegajoso por el semen y el fluido vaginal, tenía la camisa abierta y no podía creer lo que le había pasado.
Miró su reloj y este marcaba 3:30 de la mañana, debía ir a su casa, se montó en el auto y arrancó. Mientras conducía pensaba en lo ocurrido y luego de unos minutos lanzó un chillido de victoria, había debutado muy bien esa noche y de forma muy sorpresiva.

Llegó a su hogar en solo quince minutos, entró en la casa, su suegra y su hija estaban dormidas, gracias a DIOS y lo decía por su suegra. Llegó a su cuarto se desnudó y se duchó, se puso su pijama y se metió en la cama, mañana llegaba su esposa de su turno nocturno de trabajo.
***
Abrió los ojos a las 11:00 de la mañana, se levantó, se puso su bata y salió de su cuarto, la cama matrimonial estaba intacta, por lo visto su esposa no había llegado.
Salió de la habitación y escuchó un llanto de bebé en la habitación contigua, entró en el cuarto, su bebé estaba llorando, la tomó y la cargó, cuando le llegó un olor horrible.
— ya veo que te ocurre. — dijo.
En el acto la acostó en una mesa y procedió a cambiarle el pañal; que asco, el pupú de bebé era horrible, pero el era hábil y cambió el pañal sin ningún problema. El bebé se calmó y dejó de llorar, el la meció un momento, lo puso en la cuna, fue al baño que estaba enfrente de la habitación y se lavó las manos, cuando regresó se llevó una sorpresa.

En la habitación del niño estaba una mujer de uniforme.
— Veo que ya solucionaste el problema, le dijo.
— Sí, ¿cuando llegaste? — dijo Mauricio.
— Hace una hora, pero dormías. — dijo la mujer.
Mauricio avanzó y la abrazó besándola con suavidad:
— ¿Y como te fue en tu trabajo?
— Bueno, fue mi turno nocturno, en un principio todo estuvo tranquilo y normal, hasta que tuve que detener a un sujeto que me pareció sospechoso conducía por una zona industrial. Cuando lo revisé, Dios era todo un adonis, no pude evitar excitarme y empezar a tener pensamientos morbosos, todo llegó a un punto que tuve que llevármelo para tirar con él, aaaah… fue algo increíble…
— Me he casado con una mujer de prácticas y gustos, extraños, salvajes… y excitantes, tengo que decir que anoche me sorprendiste. — dijo Mauricio, poniendo su mano en la entrepierna de su esposa.
Ella se sobresaltó y su esposo le comentó:
— Ya no hay esposas que me contengan.
La mujer se rió y dijo:
— Tu idea fue increíble, tenemos que hacerlo más seguido.
— Vale, la próxima tu serás la que queda esposada mientras yo te saboreo hasta las últimas consecuencias.
Los dos siguieron besándose, abrazados. Tocaron la puerta, y Adriana Pocaterra, oficial de Policía de Miami y esposa de Mauricio, dijo:
— Adelante.
La Sra. Mondragón entró, la fastidiosa suegra de Mauricio y la madre de su esposa, venía con sus quejas habituales:
— ¿Dónde has estado? — preguntó la suegra.
— Tuve mucho trabajo, se me complicó todo. — dijo Mauricio.
— Pues no deberías llegar tan tarde. — dijo la suegra con expresión altanera, para luego dar la vuelta e irse.
— ¿Por qué se porta así conmigo? — dijo Mauricio mientras seguía abrazado a su esposa.
— Ten paciencia con ella. — dijo Adriana consolándolo.
— Bueno, bueno. — dijo Mauricio resignándose. — ¿sabes qué?
— ¿Qué? — dijo Adriana.
— Debí haberle dicho la verdad… Sra. Mondragón anoche yo estaba con su hermosa y sensual hija en un yate, lo hicimos en todas las formas posibles y no excitamos hasta más no poder…
— ¿Y que crees que hubiese opinado de eso? — dijo Adriana pícaramente.
— No lo sé, ¿quieres que se lo diga y así lo averiguamos? — dijo Mauricio.
— No te atrevas. — dijo Adriana sonriendo.
Mauricio agarró una nalga a su esposa y empezó a acariciarla, luego le dio un beso y le dijo:
— Supongo que debes venir agotada.
— Estoy muerta.
— Desde luego, te voy a preparar la cama.
Adriana se fue y Mauricio se acercó a la cuna del bebé, ésta se había dormido de nuevo, la arropó bien y luego aseguró la radio para poderla oír, si lloraba.
Bostezó, estiró los brazos y salió del cuarto dirigiéndose a su habitación, para prepararle la cama a su esposa.

Mi cubanito y yo!

hola,
para serles sincera jamas eh publicado mis cosas personales y privadas, pero la verdad, quisiera compartir con todos los lectores d esta seccion algo q al principio parecia un sueño y al final se convirtio en realidad, pues sabiendo q este medio(internet) no es del todo “bueno”, a pesar de esto, por esta vía conocí al q hoy es mi esposo. yo soy mexicana y mi marido es cubano, mi cubanito!

bueno en un conocido grupo d salas d chat, me encontraba navegando por sus salas, (dejenme decirles q la verdad antes no era afecta a esto y menos a conocer a personas en el buen sentido d la palabra por esta via), en fin..un sabado a eso d las 10:30 d la noche, estaba sin nada q hacer e ingresé a un grupo d chat muy reconocido, d pronto veo navegar a un chavo d 24años y le pregunto d donde eres?, me dice de cuba y tu?, y le digo d mexico, en eso yo pienso y digo q loca, uno d cuba, como q nooo, pero dije(no se porque) prefiero uno d cuba y no d eeuu, en eso me pide mi msn y yo le doy uno q
usaba solo para hablar con desconocidos, es decir no mi personal, ya nos fuimos a chatear por el msn, y comenzamos a hablar, intercambiamos fotos, y me encanto, y yo tambien a el, ahh dejame les digo como soy, tengo 23años,
mido como 1.63cm, cabello rubio, buen cuerpo, ni flaca ni gorda, digo no me habia ido nada mal con los chavos sino todo lo contrario, la clasica chavita q termina con ellos por x razon(digo habia pues ya hoy solo me debo a uno, y
ese es mi marido)..total sucedio el 1er paso: nos gustamos, empesamos a hablar y nos fuimos metiendo mas a fondo a lo interno, a lo emocional, q eso me cautivo en el(ya q ahora solo se topaba uno con chavos superficiales, q
la verdad q flojera), y con este niño sucedio todo lo contrario lo superficial q el deberia d ser por sus 24años d edad, eso no lo tenia, sino todo lo contrario un niño serio, responsable, sencillo, noble y aparte d todas estas virtudes guapo, osea, como q no le podia pedir mas a la vida.bueno asi empesamos, desde el primer dia(q por cierto hablamos como 7hrs
seguidas por el msn) al despedirnos en ese dia me dijo q si queria ser su cybernovia, y yo le digo q si q al cabo y nada perdía(la verdad al decirme eso yo no lo tome muy en serio q digamos), en eso el me dice, bueno eso depende, y yo le digo q de que dependia, y me dice si pues de q tan sincera seas en nuestra relacion, (y yo me quede pensando y me digo a mi misma, bueno si eso me dice es porq el piensa andar bien en toda la extension d la palabra conmigo e incluso y a pesar d la distancia me iba a ser fiel), total le digo yo q si, q si lo aceptaba como cybernovio..pero la verdad cada dia, entre mas hablabamos mas nos sentíamos el uno para el otro, y asi transcurrieron 5 largos y a la vez cortos meses(cortos cuando hablaba con el y largos cuando no).

para esto en el dia d san valentín(dia d los enamorados), el me propuso matrimonio y yo sin pensarlo le di el si, si me quiero casar contigo, solo q para eso, para dar ese paso tan importante como el matrimonio, yo necesitaba conocer a su familia, no porque dudaba d el, sino porque necesitaba conocérlos a todos; para esto yo estuve en dos ocasiones anteriores a punto
d casarme con dos d mis ex, q habia tenido, y bendito sea dios, no se dio con ellos, pues yo se q el destino me tenia separado a mi media naranja y siii esa media naranja se encontraba en cuba.

total, yo estaba decidida d irme a pasar unos meses en cuba, para conocer d mas cerca a toda la familia q sería y q ahora ya es mi familia política..claro q a mi cubanito jamas lo habia visto antes en persona, pero a pesar d esto, tanto el como yo, ya nos amábamos, pues vimos y conocimos mas a fondo nuestro yo interno antes q vernos fisicamente, nos importaba mas
la belleza interior, pues queriamos casarnos y no queremos un matrimonio para unos meses, sino para toda la vida, y por ello veiamos mucho mas importante nuestros sentimientos, y nuestra manera d pensar y ver la vida, nuestros ideales para alcanzarlos, etc..

yo metida en un lio, pues mis papas no me dejarian volar sola, y ya se imaginaran, al ir ellos a dejarme al aeropuerto, pero tanto ellos como yo sabian q lo q me movia ir a cuba, era mi felicidad al lado d mi niño..

en fin, llegue a la habana, q por cierto me la armaron d tos, pues pensaban q iba a traficar ciudadanos cubanos, al verme una papeleria para el tramite d mi boda, los d inmigracion y el aduanero me detuvieron, a eso si alagandome a mil, q si les regalaba una foto mia, q porq no me casaba con alguno d ellos, como les dicen alla, auténticos jodedores!, para no hacerles
largo el cuento mi niño iria a recogerme al aeropuerto a las 3:45 de la tarde y salí a las 7:45 de la noche…sali completamente exausta y sin ganas d ver mas a los guardias del aeropuerto, en eso veo a mi niño a lo lejos q viene a encontrarme, rapidamente me quita me equipaje, se arrima a darme un beso, y en eso yo le volteo(vire) la cara y termina dandomelo en la
mejilla..luego nos dirijimos a un cajero automatico en el mismo aeropuerto y ahí fue donde dije esto es mio(pues me abraza y me planta un beso, ohhh.. pero q beso, me dejo temblando y con su aroma) , y desde ese dia, mas bien desde ese momento, dije a esto hombre lo quiero para el futuro padre d mis hijos.

desde el primer dia dormimos juntos, claro, como dormimos en casa d su tía, dormimos con la ropa puesta, yo traía un pantalon super a la cadera, con un diminuto syper, q apenas media un cm, de rayas color cafe con negro y una blusa negra strapless con mangas caidas pegada al cuerpo, él pantalon d mezclilla desmanchado y camiseta negra..a la mañana siguiente nos pregunta su tia, durmieron bien?, y nosotros si muy bien, y nos dice, si la verdad hasta yo vi eso, pues sin querer los vi como se compenetraron(pues mi bebe estaba con su pierna arriba d la mia y los dos voltiados hacia un mismo
lado, es decir el me abrazaba y estabamos pegaditos, claro q con nuestra ropa puesta); y asi fueron pasando los dias..

al mes d estar y convivir juntos dia y noche, pues no nos separábamos, nos casamos..y dias antes d q llegara el dia d yo regresar a mi casa en mty, me llevo a conocer la universidad donde estudiaba, y q gracias a esa universidad, ay estudiaba y aparte él era uno d los administradores d red, nos encontramos en esa bendita sala d chat..estando alli(servidores),y ya
casados, yo estaba un poco aburridilla, y le dije: amor, ya vámonos.. y me dice: ya voy acabar mi niña, y en eso el en otra d las computadoras me pone un video, donde una pareja estaba haciendo el amor, y yo me quede viéndolos, y mi niño como estaba ocupado, d repente voltiaba a ver..en eso se levanta, me da un beso, y me dice:

mi cubanito: quieres hacerlo?

yo: estas loco, (pues ese no era lugar para q me hiciera el amor, pues en cualquier momento podría entrar algún compañero d red y encontrárnos haciéndolo..)

él: ándale mi amor, al cabo cierro con llave, y pongo esta bicicleta en la puerta para q al momento d alguien abrir se tarde en entrar..

en eso apaga las luces del centro d red y solo dejó la computadora encendida, y en la esquinita del q era su escritorio, me subió, me bajó mi short(traía short corto y blusita tipo halter), me hace a un lado mi tanga negra d seda, y ya para ese momento ya estaba excitadísima y me empieza a cojer apresuradamente mi vagina y al mismo tiempo mis senos con la otra
mano, me los coge bien rico!, me besó desaforádicamente, como queriendome comer y rapido , pues en cualquier instante podría entrar alguna persona y encontrarnos d esa manera, escuchándose solo el ahhhhhh uhhhhhhhhhhh y nuestros latidos q estaban a milll…..en eso se baja el syper(cierre) d su short y saca mi cosita, mi rico pene, estaba ahi duroooo como una piedra, rapido lo acomoda a la entrada d mi coño, y en eso entraaaa, uhhhhhhh….., y empieza el metesaca intercalado con ricos y deliciosos besossss en mi boca y mis pechoss……. hasta q el me dice, cójela mi niña, cójela, siéntela, esta calientita…, toda su rica y calientita leche en mi coñito, y yo estaba disfrutando, y a la ves me encontraba pendiente d q no llegara nadie
al centro d red..al terminar en ese rato, me vuelve a dar un rico beso y me dice,

mi cubanito: mi cosita

yo: mande

él: te amo!

y asi, siguieron mas y mas relaciones entre los dos, claro q para serles sinceros, como yo siempre eh sido una chava con principios y moral a la cual le doy suma importancia, q para mi era fundamental llegar virgen al altar.., y nunca me imaginé q por este medio, siiii, por el internet, conocería al q hoy es mi esposo y sobretodo q todavía existiéran hombres asi como él, con los principios en alto, como se dice actualmente, con los clásicos pensamientos “a la antigüita”, así como son mis pensamientos; gracias a esta vía(internet), encontré al amor de mi vida. te amo mi cubanito!

espero, les haya gustado este mi primer relato, y si no, comoquiera es valido 😉
cualquier comentario, escríbanme,
mi correo es: petmiaily1@hotmail.com

María

Levanté la sábana con mucho cuidado y metí mi mano lentamente hasta que rocé aquel montículo cubierto apenas por una diminuta pantaleta, me aventuré a tocar con mayor firmeza; María separó sus piernas y comenzó a gemir profundamente por lo que supe que estaba disfrutando mi caricia. De pronto su mano aferró la mía y la apretó fuerte contra su sexo; yo me quedé petrificado, hacía tres noches que había estado haciendo lo mismo, pero apenas la tocaba me iba directo al baño y me masturbaba furiosamente; yo apenas tenía once años y no me atrevía a ir mas lejos, incluso creo que lo hacía por el constante bombardeo que me tenían mi hermano mayor y un primo que estaba de vacaciones en mi casa. Que si yo no era capaz de cogerme a la cachifa, que si su cuarto quedaba al lado de mi cama y no tenía puerta, en fin, que al final terminé gateando hasta la cama de María y esa noche me capturó…

“Esta noche no te vas de aquí hasta que no me cojas bien cogida carajito, llevo tres noches haciéndome la paja porque tu llegas, me tocas, y me dejas con la cuca ardiendo, entonces me tengo que coger con los dedos y eso no es igual a un güevo ven, mámame las tetas gran carajo que esta noche te desvirgo!!”

Me hizo mamarle las tetas hasta que se sintió bien excitada, entonces me colocó sobre ella entre sus macizos muslos y tomando mi verga con una de sus manos la guió hasta su húmeda y caliente cueva, me agarró con ambas manos por la cintura y halándome hacia ella dejó que mi lanza se clavara hasta el final de aquel rugoso, estrecho y caliente pasaje; fue la sensación mas deliciosa que jamás he experimentado en mi vida, era la primera vez que mi verga se abría paso entre los pliegues de una vagina y como es lógico, es una experiencia que jamás se olvida; lo malo fue que apenas me moví dentro de ella y acabé como lo que era, un carajito sin experiencia que no sabía controlarse.

María río bajito y me dijo en un susurro: “esta vez te la paso porque es tu primera vez, pero hoy mismo vas a aprender a controlarte para que sepas como hacer gozar a una mujer; así como tu acabaste bien rico, las mujeres acabamos igual, no lo olvides nunca, cuando te cojas una mujer, deja que acabe cuantas veces quiera antes de acabar tú; y si esperas que ella te lo pida es mejor, así querrá repetirlo contigo. Al principio es difícil, yo lo sé, pero ya verás que antes que yo me vaya de esta casa te habrás convertido en un amante perfecto…”Acarició nuevamente mi miembro que enseguida se puso rígido… “coño carajito!!, no solo lo tienes grande para tu edad, lo mejor es que se te para con solo tocártelo, que arrecho eres!!”; me guió nuevamente hasta su vagina y me recibió entusiasmada; “no te muevas!, deja que yo te goce hasta que acabe y luego tu podrás acabar de nuevo…”; se movió con fuerza hasta que sentí que se puso rígida y comenzó a temblar mientras su respiración se agitaba y sentía como su rugosa vagina me apretaba una y otra vez; descansó un rato inmóvil hasta que su respiración volvió a la normalidad y comenzó a moverse de nuevo hasta que me dijo… “muévete ahora que yo sé que estás desesperado por acabar de nuevo!!”; lo hice tal como ella me dijo y casi enseguida descargué una nueva porción de semen en su ardiente vagina que me recibió con un segundo orgasmo mas intenso que el anterior.

Aquellas excursiones nocturnas se volvieron algo cotidiano; todas las noches gateaba hasta la cama de María que me esperaba ansiosa y hacíamos el amor siguiendo sus instrucciones; tan pronto me mamaba sin dejarme acabar, como me hacía mamarle la cuca hasta que ella acababa en mi boca; aprendí como estimular su clítoris mediante suaves mordiscos o chupones intensos o lamidas muy suaves y rápidas. También me enseñó a usar manos y dedos en todo su cuerpo; amasaba y besaba sus duras tetas o aplicaba labios, lengua y dientes en sus pezones o en sus nalgas y aún en su trasero. Igual se me ofrecía en la posición tradicional, como se colocaba en cuatro para que yo la cogiera desde atrás o me cabalgaba de frente o de espaldas mientras me decía como amasar sus tetas o meterle un dedo en el culo mientras me la cogía. Lo cierto es que al cabo de un mes, yo era capaz de aguantar hasta que ella me pedía que le diera mi orgasmo y ella agradecida me felicitaba haciendo que yo me sintiera mas seguro cada vez.

Un sábado nos quedamos solos en casa pues todos habían salido; María estaba planchando ropa en el lavadero, yo pasé por detrás de ella a dejar una ropa sucia en el canasto y al hacerlo no pude resistir la tentación de rozar sus hermosas nalgas con mi verga; “si vuelves a hacer eso me vas a tener que coger aquí mismo desgraciado…!!”; aquellas palabras me provocaron una erección inmediata, al pasar de regreso la tomé desde atrás por las tetas y le dejé sentir mi dureza entre sus nalgas. Debo decir que María tenía una carne muy firme; tanto que era difícil hundir los dedos en sus tetas o nalgas cuando la manipulaba. Además su temperamento era muy ardiente, apenas la rozaba y ya estaba excitada y dispuesta a ofrecérseme. Empinó el culo hacia arriba y lo restregó con fuerza contra mi verga… “eres ocioso carajito, pero me encanta; hoy vas a saber lo que es un culo estrecho y gozón, vente, vamos a la cama!!…”.

No sé cuantas veces acabé ese día; nos hicimos de todo, nos mamamos mutuamente aunque ella nunca me dejaba acabarle en la boca, asumimos cualquier cantidad de posiciones y en cada una María logró un orgasmo; yo mismo logré cuatro. Estábamos fumando mientras descansábamos del último encuentro cuando María comenzó a excitarme con su boca; no usaba sus manos, solo tomó mi dormido miembro entre sus labios y comenzó a succionar con fuerza hasta que mi erección tocó su garganta; hizo arcadas pero no me soltó, me azotaba con la lengua mientras sus ojos buscaban los míos. Al rato me soltó y se puso boca abajo apoyada en sus rodillas con el trasero empinado… “llegó el momento!, usa un poco de vaselina, pon un poco en mi culo y comienza a meter tu dedo lentamente y hacia abajo hasta que Aaaaahhh!, así coño!, suavecito papi!!, métemelo hasta el fondo mi amor y luego gíralo despacio mientras me das hacia atrás y hacia delante mi vida, ay coño que rápido aprendes coño de madre!!, eres lo máximo David!!, me vas a hacer acabar papito!!, méteme un dedo en la cuca y sigue dándome así hasta que acabe que estoy al borde!!; ay coño!, ssssss! Assssíiiiiiii coooñooooooooo!, que rico mi viidaaaaaa!!, dame seguido mi amor que estoy acabando hijo de puta! Ay mi madre que vaina tan riicaaaa nojoodaaaaaa!!!, sssssssss!!!! Ya!, ya! Ya! Ya!!!, ahora saca tus dedos muy suavemente para que no me duela!, ajá!, ahora si David! Cógeme por el culo con ese güevote rico que te gastas mi macho!!, métemelo despacio para que me acople a tu tamaño y cuando me tengas bien clavada entonces me das con fuerza mi cielo que quiero sentir que me rompes el culo con esa vaina!!!”.

Me arrodillé colocando mi verga justo frente a su orificio posterior; lo presenté contra su entrada ayudándome con la mano y lenta pero firmemente lo fui enterrando en su estrecho pasaje hasta que su esfínter se cerró alrededor de mi glande… “ay coño que riiicooo!!, no te muevas papi!, no te muevas David!, deja que mi culito se adapte a tu tamañote mi macho!! Luego sigues cuando yo te avise!, sssss! Que grueso lo tienes papi!!, Ay coño!, ahora si!, mételo despacito mi rey hasta la pata muchachito divino!!, déjame sentir esa verga rica en mi culito papiiitooooo!!; ay coño!, que rápido aprendes carajito!, vas a ser una maravilla con las mujeres mi cielo!!!; dame despacio hasta que te avise y entonces me das bien duro ricura, hasta que me destroces!!!, quiero que me hagas acabar bien rico por detrás!!!.

María acabó tres veces por el culo mientras yo amasaba sus nalgas y apretaba sus tetas con furia o halaba sus cabellos según lo que ella me pidiera. Yo estaba al borde y ella debió notarlo pues cuando se aproximaba el cuarto orgasmo me pidió que le acabara en el culo…, “dame duro mi amor!!, dame tu leche David!!, lléname el culo con esa leche caliente mi cielo!!, ay si!, ay si!, ay coooññoooo siiiiiiii!!.

Todavía lo hicimos una vez mas en la cual María se sentó sobre mí y se clavó ella misma por el culo mientras se amasaba las tetas y gritaba como una endemoniada aprovechando la soledad en la que nos encontrábamos.

A los tres meses de estar en casa, ella me decía que estaba listo para complacer a cualquier mujer; me agarró una noche y me hizo acabar en su boca como jamás me había permitido; tres veces me recibió en su boca y tres veces acabó mientras se acariciaba con los dedos; al final de esa noche me ofreció su trasero pidiéndome que se lo metiera seco hasta que la hiciera llorar de dolor. Tuvo que morder la almohada para no gritar pues mis padres se hubieran dado cuenta; al día siguiente se marchó y nunca mas supe de ella. Debo confesar que a esa edad ella fue quien me cogió a mí, pero igual le doy gracias por todo lo que me enseñó pues luego me fue muy útil con otras mujeres. Gracias María!, donde quiera que estés…

Semen en ayunas

Mi novio y yo estamos estudiando en la Universidad de Valencia y hace unos días que acabamos los exámenes de septiembre, y como las clases no empiezan hasta octubre, estamos aprovechando estos días para descansar e ir a la playa. Lo cierto es que esto no tiene nada e extraordinario, porque llevamos yendo todo el verano, pero estos días últimos los estamos aprovechando al máximo.

Además lo bueno que tiene el ir a la playa en esta época es que como todo el mundo está trabajando, pues practicamente la playa está vacía por las mañanas, por lo que casi siempre estamos solos.

Hasta ahora nunca habíamos intentado hacer nada en la playa, y eso que llevamos casi 3 años juntos. Pero yo aquel día estaba muy caliente, y Mario…bueno, creo que Mario nunca deja de estarlo. Es insaciable ese chico.

Era un día normal de la semana. Mario se pasó a recogerme temprano, sobre las 9:00 de la mañana. Subimos a su coche y nos dirigimos, como todos los días, a la playa más cercana. Al llegar no había absolutamente nadie, pero bastó con bajar hasta la orilla para instalarnos, cuando oímos llegar a un coche. Al rato vimos que se trataba de una pareja de personas mayores, un hombre y una mujer, que se pusieron como a 10 metros de donde estábamos nosotros, y mira que había playa. La verdad es que tampoco nos importó demasiado y nos olvidamos pronto de su presencia. Mario comenzó a ojear una revista mientras yo tomaba el sol, boca arriba, extrañamente consciente de mi calentura, causada no precisamente por el sol de las 10 de la mañana, sino porque, con la cabeza ladeada, no podía quitarle la vista de encima al paquete de Mario.

Así pasé un rato, hasta que me dio la sensación de que el calor de mi bajo vientre no se aplacaría nunca, por lo que me incorporé para darme un baño. Se lo comenté a Mario, pero éste, imbuido en la dichosa revista, solo me lanzó un gruñido como de haberse dado por enterado. Eso me reveló. Me cabreó bastante, vaya. Así que cogí, me levanté, y me acerqué a la orilla, y allí me quedé quieta un rato, notando cómo la espuma de las olas me acariciaban los pies y los tobillos. Me fui metiendo poco a poco en el mar, medio enceguecida por el oblicuo sol de la mañana, admirando la claridad del agua, el olor a yodo, la fina arena el fondo. No comprendo el porqué, pero todo esto contribuyó a que me excitara más. Tenía los pezones tan duros que casi me dolían. Cuando el agua me llegó a la altura de las caderas me zambullí, pensando que quizás, si Mario me estaba mirando, se animara a seguirme, porque al meterme de cabeza le di una buena panorámica de mi trasero. Pero al emerger a la superficie y girarme hacia él, vi que mi táctica había fallado. Ni siquiera levantó la vista cuando le grité que el agua estaba “buenísima”.

¡¡Me sentí despechada!! Así que decidí pasar de él. Cerré los ojos y me concentré en el líquido elemento, en cómo el agua rozaba mi piel, en mi larga melena flotando en el agua. Yo llevaba un bikini blanco de triángulo que me lo había comprado años atrás, cuando aún mis tetas no habían alcanzado toda su extensión, y la verdad es que me estaba un poco pequeño. Y la parte de la braguita también me estaba un poco ajustada, se me iba remetiendo la tela por la rajita el culo. Tenia que estar casi continuamente cuidando de que no se viera más de lo normal, pero como era septiembre y apenas hay gente en la playa en esta época, y solo me iba a ver mi novio, que ya me tiene bien vista…pues total , qué mas me daba. Además aquel bikini le volvía loco a Mario. Menos aquel día, claro. Supongo que estaba un poco cortado por la pareja de ancianos, no sé.

El caso es que la parte de arriba me molestaba. Era de esas que se atan al cuello y a la cintura. Y… además me apetecía sentir el agua entre mis senos, así que me lo desaté del cuello y me lo bajé hasta la cintura. Miré haca los ancianos y vi que no estaban mirando , de hecho estaban medio ocultos por su enorme sombrilla, inclinada hacia el sol, como una gigantesca flor que va buscando la luz. Bajé la vista y observé mi pecho. Se veía refulgente bajo el agua y con los rayos el sol que penetraban en ella. No pude evitar tocármelos y sentirlos en mis manos… tan redondos y tan duros, con mis punzantes pezones entre los dedos, y la suavidad del agua a su alrededor, como acariciándomelos, habiendo que se elevasen, como si quisieran salir a la superficie. Qué placer. Me puse a nadar lentamente a lo largo de la orilla, en sentido contrario a donde estaban los ancianos, totalmente desnuda de cintura para arriba. Los hombros y el cuello supongo que se veían demasiado liberados de cualquier carga de tirantes.. porque Mario no tardó en acercarse a la orilla y mirarme con picardía. Yo le sonreí y le hice un gesto para que se acercara. Él se zambulló en el agua y a los pocos segundos ya me estaba magreando los pechos.

“Eres una descarada, Patricia… una descarada zorrita. ¿Y si el viejo te descubre?”.

“Pues se pondrá contento, Mario, yo qué quieres que le haga, estamos en un país libre, no?”

Mi chico sonrió complacido ante mi natural descaro. Deslizó la mano por mi vientre hasta llegar al elástico de las braguitas y metió la mano por ellas hasta rozarme el vello púbico, con el que se entretuvo un rato enrrollandolo y desenrrollánolo.

“Estoy como un toro, Patri” – y pegó su entrepierna justo en la raja de mi culo – “no te haces una idea…”.

“Me la hago, si…no te separes, por favor…”- dije mientras dejaba escapar un gemido.

Para ese entonces su mano ya había alcanzado la plenitud e mi sexo, y me acariciaba el clítoris con un dedo mientras que con otro hacía a magos de querer metérmelo hasta la médula, del énfasis que le ponía. Le dije que no fuera tan descarado, que nuestros vecinos podrían descubrirnos. Entonces él, separándose de mi, me agarró de la muñeca y me guió fuera del agua. Estábamos tan calientes que ni me di cuenta de que yo aún llevaba la parte superior del bikini por la cintura hasta que nos sentamos en las toallas. Rápidamente me puse boca abajo y traté de volver a anudármelo al cuello, pero Mario me lo impidió sujetándome las dos manos. Yo me dejé hacer. Luego se incorporó y colocó la sombrilla de tal forma que nos tapara un poco de la vista de los dos viejos. Se tumbó boca arriba y se bajó el bañador lo suficiente como para dejar a la vista su flamante polla… yo no necesité más pistas. Coloqué mi cabeza sobre su bajo vientre y comencé a darle pequeños lametones por debajo del glande, en esa zona tan rugosa. Su pinga estaba totalmente enhiesta y muy dura, bastante humedecida en la punta debido al líquido preseminal que no tardé en lamer también. Me encanta ese sabor. Más incluso que el propio semen.

Coloqué mi mano alrededor de la base el pene, apretando bien, para ver toda aquella polla en su esplendor, pero no pude aguantar demasiado esa visión, necesitaba comerme aquella polla ya, así que no tardé en dale lentos y húmedos lengüetazos, notando el sabor de su piel, desde la base hasta la punta del capullo, chupando siempre un poco la puntita en busca de más liquido preseminal. Luego pasé la lengua alrededor de la base del glande y me metí la punta en la boca, aprentando todo lo que pude mis labios y haciendo fuerza para que pareciera que me lo metía en una abertura muy estrecha. Mario entonces posó su mano sobre mi nuca y suspirando me dijo, “suave, Patricia, suave, por faaaaavor”… me encanta cuando me dice eso.

Lo hice más lentamente, hasta que vi que él ya no podía más. Entonces empecé a hacerlo paulatinamente más rápido, haciéndole una paja con mi boca, un rápido mete saca. Lo hacía tan deprisa que pronto me empezó a doler el cuello. Iba a decírselo a Mario cuando me gritó que se corría… y se corrió. Si, señor. En toda mi boca. O mejor sería decir en toda mi garganta, porque noté cómo un chorro caliente y espeso de semen se me colaba por la garganta y descendía hasta mi estómago vacío (aquella mañana no había desayunado…nada mejor que semen en ayunas).

Cuando levanté la cabeza para mirarle, descubrí al hombre mayor en la orilla, justo enfrente de nosotros, con las manos unidas a la espalda y observándonos directamente. Yo me miré unos instantes y creo que me puse roja como un tomate.

“Ayyyy, hijos míos….qué envidia me dáis…”.

Mario y yo nos reímos con ganas.

“Lo siento, señor, pero no se la presto…”

“Lástima, hijo, lástima…mi pobre Herminia ya no está para esos trotes…”.

Lucas

Los mejores amigos de mis padres habían comprado un campo en un pueblo a unos cuatrocientos kilómetros de Buenos Aires y nos invitaban a pasar con ellos una semana entera. La noticia me disgustó porque ya habíamos veraneado con ellos el verano anterior y su hijo Lucas, ahora de diecisiete años, me había resultado insufrible. Era un chico demasiado lindo pero muy pedante y me trataba como una minusválida, seguramente creía que por tener en ese entonces doce años era un ser anormal y no me habló ni me miró en el mes entero que estuvimos juntos. Por eso la idea de soportarlo nuevamente me parecía una verdadera tortura, pero mis esfuerzos por quedarme con mi tía y mis primos fueron infructuosos, mamá y papá se opusieron terminantemente a que no los acompañase. Así que el sábado muy temprano emprendimos el viaje y al cabo de cuatro horas llegamos a un hermoso pueblito y en unos minutos más entrábamos al parque de una gran casa que nos maravilló. Era un chalet de estilo californiano en medio de un parque rodeado de árboles, con un césped verde esmeralda y hacia atrás, y a un lado de la casa, se veía una gran pileta de natación brillar al sol. Apenas nos detuvimos se acercaron Natalia y Juan y detrás de ellos, el insufrible Lucas. Nos saludaron entusiasmados y observé que Lucas me miraba de un modo que evidenciaba cierta sorpresa pero luego se acercó con una gran sonrisa y me dio un beso en la mejilla. -Kim, creciste, comentó con sorpresa y agregó: Estás hermosa. Yo no lo podía creer, ese chico hermoso con el torso desnudo, bronceado por el sol y con ese mechón de pelo rubio cayéndole por la frente me halagaba, era verdaderamente increíble. Pero me tomó de la mano y me dijo: -Vení que te muestro la pileta, te va a encantar, a esta hora el agua ya está tibia y nos podemos bañar, apurate, ponete la malla. Volvimos a la casa Natalia y Juan nos llevaron a nuestras habitaciones en el piso alto, me habían destinado un dormitorio hermoso con ventana al parque. Apenas me quedé sola me puse la bikini roja, una de las dos que me había comprado mamá, una roja y una amarilla, me encantó lo que vi en el espejo: mis piernas eran largas y bien torneadas, de perfil mi cola era perfectamente redonda y parada y de frente mi entrepierna se veía seductora con el pequeño pero insinuante bultito de mi vagina. Pero al subir la vista el efecto se diluía al llegar a mi busto, mis tetitas eran apenas una leve intención de verdaderas tetas, lo único que las hacía diferentes a las de un chico eran mis pequeños botones rosados, pero el conjunto era agradable: mi rostro era delicado y de rasgos pequeños, excepto mis ojos que me enorgullecían, mi boca y mi nariz tenían el delicado encanto de los de mi mamá y todo se veía enmarcado por la cascada dorada de mi pelo sobre mis hombros desnudos, me vi linda y eso me gustó. Mamá vino a verme y me dijo que estaba bellísima y bajamos al parque. Al verme Lucas dijo: ¡Guauu!, Kim qué bella estás y logró hacerme poner colorada pero enseguida agregó: ¡Una carrera hasta la pileta! Y salimos disparados y saltamos al agua gritando. Enseguida comenzó una guerra de agua y luego hubo concursos de tirarse al agua de bomba a ver quien salpicaba más y después carreras de natación y todo alternando con guerras de agua bajo la mirada sonriente de nuestros papás. Al mediodía comimos bajo los árboles y luego, antes de volver a la pileta salimos en bicicleta a conocer el lugar. Fuimos hasta el río y recorrimos las calles del pueblo desiertas a la hora de la siesta, volvimos en carrera por la ruta y llegamos a la casa transpirados y cubiertos de polvo y al soltar las bicicletas corrimos a la pileta y ni escuchamos el consejo de Natalia: ¡Chicos, duchensé! Porque ya saltábamos al agua así, todos sucios pero muertos de risa. Estuvimos en el agua hasta casi el anochecer excepto una rápida merienda hasta que finalmente fuimos a bañarnos y cambiarnos para la cena. Me puse un lindo vestido que mamá eligió y mientras me cepillaba el pelo me preguntó si lo estaba pasando bien. -Genial mamá, ¿viste que cambiado está Lucas? Mamá se rió y contestó: -¿No será que la que está cambiada sos vos? La miré intrigada y me dijo:
-Kimberley, estás hermosa y Lucas lo aprecia y trata de demostrarlo. Me sentí extraña, no me imaginaba que un chico de la edad de Lucas se pudiese interesar en mi pero al mismo tiempo muy orgullosa. Mientras los hombres se ocupaban del asado y las mujeres de las ensaladas Lucas me llevó a la sala y me hizo escuchar discos que le gustaban y descubrimos gustos comunes que nos entusiasmaron. Comimos al aire libre un riquísimo asado y luego Lucas y yo volvimos a escuchar música pero la intensa actividad del día ya se hacía notar y el sueño me empezó a vencer y me quedé dormida sentada en un sillón. Cuando me despertó mamá ya era tarde y todos se iban a dormir. Hacía calor y me quité la ropa dejándome la bombacha y me puse una camiseta muy corta casi con los ojos cerrados y caí profundamente dormida. Me despertó el calor y una sed que me arrasaba, era tarde y no se escuchaba un solo ruido, traté de volver a dormirme pero la sed era muy grande. Me levanté y salí descalza al pasillo, la oscuridad no era completa porque por las ventanas abiertas entraba la claridad de la luz de la luna y a medida que bajaba las escaleras y llegaba a la sala me iba a acostumbrando a esa tenue iluminación. Entré a la cocina, prendí la luz y fui directamente a la heladera y estaba inclinada buscando una botella de agua cuando escuché la voz de Lucas detrás mío: -¿Qué buscás Kim? Me enderecé de un salto, ¡estaba en bombacha agachada mostrando el culo y Lucas me había visto! Me di vuelta pero era peor, La camiseta no me llegaba ni a la cintura y se me notaban los pezones a través de la delgada tela de algodón, además la bombacha marcaba mucho mi vagina y los labios eran notables y destacaban la rajita entre ambos. -Bus…bus…caba agua, tenía sed, tartamudeé. -Yo también, contestó Lucas mientras me miraba detenidamente. Me observaba sin ningún tipo de pudor, los pezones, mi cintura desnuda, mi pequeña concha… Lucas solo tenía puesto el pantalón corto de su pijama, que se abultaba en su entrepierna, y se veía terriblemente atractivo. Sonrió como aprobando. -Dale, sacá el agua que traigo vasos. Tomamos agua helada mirándonos a los ojos y luego Lucas preguntó: ¿No querés tomar helado? Asentí con la cabeza y Lucas buscó en el freezer y sacó un pote de helado, lo habíamos tomado de postre pero algo había sobrado. Lo destapó y aseguró: -Alcanza para los dos, de un cajón tomó una cuchara y agregó: Vení tomémoslo afuera. Al salir caminaba delante mío y se detuvo para apagar la luz y yo, torpe, lo atropellé. Toqué sus piernas con las mías, mi pancita se apoyó contra sus nalgas y mis labios rozaron su espalda. Me excitó tocar su piel con mi boca. -Dame la mano, dijo Lucas y me llevó hacia el sillón hamaca que había cerca de la pileta, nos sentamos, destapó el helado y hundió la cuchara y sacó helado que me ofreció: -Abrí la boca. Yo la abrí y me puso la cuchara en la boca sonriendo, estaba rico pero me gustaba más tomarlo así, como una nena a la que alimentan, sonreí. Tomó una él y luego me ofreció otra y así tomamos una cada uno, pero luego Lucas empezó a jugar y cuando yo abría la boca alejaba la cuchara y dejándome con la boca abierta reía. Yo también empecé a reír e intentaba sorprenderlo atacando la cuchara rápidamente cuando la acercaba, así se terminó el helado y el juego. Lucas dejó el envase vacío en el suelo y me sorprendió con un inesperado beso en los labios. Un beso de labios fríos y con aroma a chocolate, me quedé mirándolo sorprendida pero antes de que reaccionase me volvió a besar. Esta vez una mano estaba en mi espalda, bajo la camiseta, y la otra me tomaba del hombro desnudo. Su lengua estaba fría como sus labios pero el beso era ardiente y tenia sabor a chocolate, perdí la cabeza toda mi concentración estaba en ese beso, en esa lengua que ya no estaba fría y que recorría el interior de mi boca. La mano que me tenía del hombro bajó a lo largo del brazo y acarició mi cintura antes de comenzar a subir bajo la camiseta hacia mis inexistentes tetitas, las yemas de los dedos acariciaron mis pezones excitados arrancándome un gemido, mi vagina latía y sentía que se mojaba. Fue un beso largo e intenso y cuando Lucas me miró a los ojos los dos respirábamos agitados. No me resistí cuando me sacó la camiseta y me acostó en el sillón, me volvió a besar mientras acariciaba mi pecho y yo sentía su pija dura contra mi pierna. Me besó el cuello y cuando lamió mis pezones tuve el primer orgasmo. Sus manos bajaron a la bombacha y comenzó a bajarla, levanté mi cola para ayudarlo y me la sacó, se incorporó un momento y al quitarse el pantalón vi su pija por primera vez, era grande y recta y estaba muy parada, me la imaginé penetrándome y sentí un poco de miedo pero no estaba dispuesta a ofrecer ninguna resistencia, confiaba en Lucas. Miró mi vagina con una sonrisa, los pelos del pubis brillaban húmedos y los besó haciéndome gemir. Su lengua recorrió los labios de mi concha, se deslizó entre ellos y empecé a tener orgasmos en cadena, uno detrás de otro, sentí un dedo que me penetraba y me mordí una mano para no gritar de tanto placer que sentía. No me di cuenta que tiraba del pelo de Lucas hasta que una mano sujetó la mía dándome a entender que le hacia doler, entonces acaricié su cabeza y la apreté contra mi vagina. No se cuanto duró la terrible chupada de concha porque perdí toda noción de tiempo pero en un momento sentí que el cuerpo de Lucas se deslizaba hacía arriba y sentí su boca empapada buscar la mía mojándome toda la cara con mi propio flujo, lamí su boca, su cara mojada saboreando mi propio sabor a mujer. Pero Lucas buscó mi boca y me besó profundamente justo en el momento que acomodaba la cabeza de su pija entre los labios de mi concha ya muy abierta, el glande estaba caliente y lo deseé desesperadamente pero no tuve que desearlo demasiado porque empezó a deslizarse hacia el interior de mi concha con extrema facilidad. Todo fue demasiado rápido, apenas el pene llegó a estar todo adentro de mi pequeña concha y Lucas se apretaba muy fuerte contra mi cuerpo sentí su eyaculación y el cuerpo de Lucas se sacudió. Su orgasmo provocó el mío y me aferré a su cuerpo con toda mis fuerzas mientras reprimíamos nuestros inaguantables gemidos, nos besamos para silenciarlos con un beso en el que parecía que nos iba la vida. Yacimos agotados con nuestros sexos latiendo por largo rato y luego Lucas me la sacó lentamente y me hizo sentar sobre sus rodillas y así abrazados nos comimos a besos largo rato mientras sentía que un líquido tibio corría por mis muslos. Me paré para mirarme y de mi concha salió el resto de semen que corrió libremente hasta mis rodillas. -Me tengo que lavar mi amor, dije. -Yo también me contestó Lucas y entonces vi su pija colgando brillante a la luz de la luna, metámonos en la pileta, sugirió Lucas. Pensé que pensarían los demás si supiesen que se estaban bañando en el agua en la que sus hijos se lavaron su flujo y su semen y casi me da un ataque de risa. El agua estaba singularmente tibia y nos metimos sin hacer ruido y parados empezamos a lavarnos pero de pronto Lucas me besó y con un impulso me hizo flotar bajo su cuerpo, entendí el juego e inflé mis pulmones para flotar y extendí mis brazos moviéndolos lentamente. Me volvió a penetrar y giramos abrazados, unidos por nuestros sexos y así recorrimos la pileta besándonos, girando, impulsándonos cuando los pies tocaban el fondo y así entre volteretas hicimos el amor como dos delfines y tuvimos un orgasmo maravilloso. La noche continuó en la cama de Lucas donde aprendí varias cosas más sobre el sexo, me arrodillé entre sus piernas abiertas y examiné su pene detenidamente satisfaciendo mi curiosidad y con el beneplácito de Lucas que me miraba sonriendo: descubrí su glande retirando la piel que lo rodea y lo imaginé un cíclope con ese único ojo que me miraba, lo toqué con la punta de la lengua y luego lo lamí probando su sabor que me gustó mucho, descubrí que hacerlo provocaba gemidos en Lucas que se retorcía con los ojos cerrados, lo levanté y miré sus testículos y pasé la lengua por la piel rugosa y peluda que los cubre. -Por favor Kim, por favor, me volvés loco, suplicó. Primero no comprendí pero luego entendí todo, la aferré por su base con mi mano derecha y me metí toda la pija dentro de la boca y moví la cabeza hacia abajo y hacia arriba metiéndola toda y luego sacándola una y otra vez mirándolo gozar al tiempo que mis labios la apretaban y chupaba sintiendo al glande crecer dentro de mi boca hasta casi ocuparla totalmente como un globo que se infla. Me di cuenta que lo enloquecía y que se aferraba a las sábanas como si su vida dependiese de ello y me sentí perversamente poderosa y omnipotente, disfrutaba llevándolo al borde de un frenesí que por primera vez descubría que podía provocar, yo una preadolescente sin experiencia… Lucas giraba la cabeza hacia un lado y hacia otro ahora con los ojos muy abiertos, gemía y sollozaba y a duras penas reprimía los gritos que intentaban salir de su boca hasta que sentándose de golpe en la cama exclamó: ¡Kim! Y se derramó en mi boca. Luego cayó hacia atrás y se revolvía gimiendo como pidiendo clemencia, pero yo no la iba a tener y seguí chupando y tragando su semen y deleitándome con sus sabor. Dejé de chupar cuando ya no le salía ni una sola gota más y Lucas yacía agotado, como muerto en la cama, me acosté a su lado y me dio el beso más profundo que jamás hubiese imaginado y me dormí abrazada a él. Lucas me despertó cuando ya se veía la luz del amanecer y me dio un blister con dos pastillas. -Tomá una mañana cuando te levantes y otra después del mediodía, son para evitar embarazos. Prometí no olvidarme y recogiendo mi camiseta y mi bombacha que por ahí andaban tiradas, me fui a mi dormitorio. Me puse una bombacha limpia y me dormí antes de apoyar la cabeza en la almohada, agotada y saciada de tanto sexo. Mamá me despertó a eso de las diez, me dejó dormir un rato más porque en el primer intento no había logrado despertarme, adjudicó mi sueño a la actividad del día anterior, no imaginó que la actividad nocturna había sido más intensa aún. En la cocina Lucas desayunaba, tenía unas ojeras tremendas que adjudicó al calor que no lo había dejado dormir. El muy amoroso al saludarme me preguntó si había dormido bien y agregó: -Preparate que hoy nos tenemos que divertir más que ayer. Le aseguré que estaba dispuesta y así fue, esa noche aprendí varias cosas nuevas e intentamos el sexo anal pero Lucas olvidó contar con alguna crema lubricante y tuvimos que posponerlo para la noche siguiente en la que pudimos por fin concretarlo, me pareció divino. De más está asegurar que fue una semana inolvidable que lamenté mucho que terminase. Nuestra relación continuó en Buenos Aires y para fin de año ya lucía unas tetitas hermosas de las que estaba muy orgullosa y que a Lucas le encantaban.

Las aventuras de Valeria

Hola, mi nombre es Rafael. A los demás no los presento, porque para ellos siempre uso nombres ficticios.

Mi novia tiene una amiga a la que llamaremos Valeria. Tiene veintiún años y está como pan dulce. Mide un metro setenta y dos, de cabellos oscuros, ojos gris perla, tez blanca, estructura delgada, pechos generosos, cintura de avispa, buenas caderas y un culo infartante. ¡Ay! (ése fue pellizco de mi novia).

Bueno, fuera de bromas. Valeria está para desayunarla, almorzarla y cenarla; por lo que podrán deducir, que no tiene problemas para conseguir chicos, sino que su problema es exactamente el opuesto.

Fue así que, queriendo librarse de uno de esos molestos compañeros de trabajo que la seguía a todas partes, viajó a España aprovechando una beca de la universidad a la que asiste.

De esta forma, nos escribió una carta luego de dos meses de silencio radial y, ¡oh, sorpresa! Nos comunicaba que estaba saliendo con un flaco que conoció en el avión. Si bien fue bastante detallada en lo que se refiere al encuentro y comienzo de la relación, obviamente no fue demasiado explícita en cuanto a lo sexual, aunque la conocemos bastante como para saber sus tendencias.

Con los datos de la carta sumados al conocimiento que tengo sobre ella, comencé a imaginar ese primer encuentro en el avión.
Y es que mi alma de escritor (y pervertido sexual) siempre tiende a convertir lo que leo en una película mental donde se le agregan los paisajes y un montón de detalles productos de mi imaginación.

Basta de preámbulos y vayamos a los bifes. Para resumir, de la carta de Valeria, saqué una historia bien pornográfica desde el punto de vista del papel masculino, es decir, como si yo fuera el flaco con el que ella se encontró en el avión.

Y lo que quiero compartir con ustedes es esa historia producto de la información real más mi fantasía.

Me hundo en el asiento del avión cansado. Hube de correr para no llegar tarde. Aunque ahora sólo quiero relajarme, noto a alguien mirándome. Hago un paneo alrededor como si quisiera ver el paisaje que me rodea y descubro una chica (Valeria) que me mira con la cabeza gacha.

Me río por dentro. Me gusta la forma que tienen de mirar las chicas cuando les interesa alguien pero no quieren que ese alguien los descubra. De esta manera me mira ella.

Decido hacerme el difícil. Me pongo los auriculares del asiento y me coloco los anteojos para sol. Con ellos, me detengo a mirarla sin cambiar la postura de mi cabeza, lo que hace que mis ojos se vean un poco forzados.

Me gusta lo que veo; alta, esbelta, excelente cuerpo. Lleva puesta una remera blanca lisa, escotada y una falda negra con motivos floreados. Sus pies están calzados con sandalias franciscanas.

De vez en cuando hago algo para hacerme notar, lo que logro con bastante facilidad porque mi blanco no me saca los ojos de encima aunque se quiera hacer la desentendida. Así, la mantengo a raya, esperando el momento para atacarla.

Y la oportunidad no se presenta en el avión. Cuando llegamos al aeropuerto, sin embargo, ella no sale inmediatamente. Leo el deseo en ella, pero quiero someterla a mis caprichos totalmente, quiero que sea mi esclava incondicional y, para ello, debo mantener mi juego.

De súbito, ella entra al baño. Mi oportunidad llegó. Espero pacientemente en la entrada y veo salir a dos mujeres. Cuando veo que se acerca una señora para entrar, me apresuro a decirle que ese baño no funciona y que debe ir al del piso superior. La mujer me confunde con un empleado de aerolínea y me hace caso.

Entreabro la puerta y espío. La veo salir del cubículo y dirigirse al tocador. Espero a que me de la espalda y entro silenciosamente. Trabo la puerta y comienzo a ver debajo de las puertas de los cubículos; no hay nadie. No he hecho ruido y me he mantenido fuera del reflejo de los espejos, por lo que ella no me ha visto todavía.

Ya decidido, me paro directamente tras ella, mirándola fijamente y con decisión a través del espejo. Camino lentamente hacia ella, mientras me mira como cordero a punto de degüello. En su mirada hay expectación y deseo. Saca un lápiz labial y, sin dejar de mirarme desde el espejo, se pinta los labios.

Apoyo mi cuerpo contra el de ella. Mi entrepierna es un mástil que puntea esas hermosas nalgas. Ella no dice nada, pero noto su pecho bajar y subir en una respiración agitada. Le tomo la cintura y paseo mi mano por su estómago y por debajo de su remera. Con mi otra mano, me saco el pantalón y los bóxer. Le saco la remera y noto que no tiene corpiños puestos. Le beso el cuello y la espalda mientras le levanto la falda y le saco la tanga. Su respiración es cada vez más agitada. Recorro con mi mano su lugar secreto y lo encuentro húmedo y listo para recibirme.

De esta forma, desde atrás, penetro en ella de un solo empujón. Arranco su primer gemido. La sigo trabajando mientras me detengo a observar ese soberano culo. Mis manos recorren, masajean, pellizcan y soban sus turgentes pechos. Ella sigue gimiendo hasta que, de pronto, comienza a convulsionarse toda. Se toma de mis pelos y trata de acariciarme, de agradecerme ese orgasmo. No lo consigue, así que se da vuelta y me abraza besándome. Nuestros labios se encuentran por primera vez y nuestras lenguas se confunden en una masa viva que está en permanente movimiento.

Vuelvo a penetrarla, pero ahora ella está de frente. Puedo besar lo que antes sólo mis manos conocieron y puedo tocar lo que antes sólo mi boca y mis ojos exploraron. Giramos de modo que yo quedo apoyado en la mesada del tocador y ella sobre mí. Para sujetarse, rodea mi cintura con sus piernas y yo la tomo por las nalgas. Mis dedos quedan cerca de su ano, y en cada arremetida, lo masajean y entreabren. Me atrevo y lubrico mis dedos con sus jugos, acto seguido inserto uno en su agujerito. Confundo sus señales y lo saco. Entonces ella ataja mi mano y le ordena que meta de nuevo ese dedo juguetón. El explorador no se hace rogar y vuelve a la cueva a investigar. Ella vuelve a lanzar gemidos fuertes, aunque mantenemos el juego de no hablar. Sabemos que a la primera palabra, romperíamos la magia. Su cuerpo se tensa y vuelve a caer en una serie de convulsiones.

Ella se relaja, pero yo sigo endurecido. Su cuerpo es tan bello que me excita en forma permanente y demencial. Ella nota mi estado, pero su vagina está muy irritada, por lo que puedo notar de sus labios hinchados y rojos.

Se arrodilla y juega con su lengua. La hace ir de la base a la punta. Mete en su boca sólo la cabeza y chupa mientras juega con su lengua.

“¡Qué buena que es!”

Me hace una mamada fenomenal, hace que la leche se agolpe para salir. Ella lo nota y comienza a usar su boca como si se tratara de la vagina, chupando con más fervor. Le tomo la cabeza, no quiero acabar en su boca, pero ella se aferra a mis nalgas y no suelta su presa. Comprendo lo que quiere y no me hago rogar. Relajo mi instrumental y el jugo de vida sale a borbotones mientras ella no deja escapar una gota.

Nos quedamos un rato abrazados. Disfrutando de ese momento de relajación. Luego nos acicalamos y nos vestimos en silencio.

Destrabo la puerta y salimos. Nadie en el exterior se ha enterado. Salimos por la puerta del aeropuerto sin decidirnos a separarnos.

Coincidimos en llamar el mismo taxi. Abro la puerta y la invito a pasar. Cuando pasa al lado mío digo:

–Por cierto, me llamo Juan.

–Y yo soy Valeria. Gusto en conocerte.

–¿Vamos a la mía o a la tuya?

Y la respuesta fue la mía. Desde ese entonces, estamos conviviendo en mi piso.

Tere

Al estar leyendo algunos relatos del sitio, recordé una de mis primeras experiencias sexuales, yo dentro de las múltiples actividades que tuve entre los 15 y los 22 años, una que mas me hizo conocer mucha gente, obviamente mujeres dentro de ellas, fue el formar parte de una estudiantina, Teresa fue una de esas personas que llegaron a mi vida para dejar algo muy profundo, ella era una mujer divorciada con un hijo, con 26 años de edad para cuando yo tenia 19, ella tenia la función de hacer los arreglos musicales para algunos instrumentos que dominaba en la ejecución, y yo tocaba la guitarra y dirigí musicalmente en algún momento al grupo, por lo cual nos toco trabajar juntos muchas veces en los arreglos de las canciones que se iban incluyendo en el repertorio, por lo cual no era raro que yo estuviese en su casa hasta altas horas de la noche los fines de semana.

Tere era una mujer de un cuerpo que para mi en ese momento se me hacia de Diosa, ninguna de las chicas de la estudiantina se podían comparar con ella, de 1.60 mts. de estatura, de complexión delgada, cabello al hombro negro, de cara redonda de bonitos ojos aunque siempre traía lentes, su busto era normal, ahora que se como van las tallas de bra podría decir que era 32 c o 34 b, bien puestos aunque ya había amamantado, pero lo que resaltaba de ella eran sus piernas y su trasero, siempre en minifalda o jeans, era el centro de atracción de la mayoría de los hombres del grupo, y digo la mayoría porque había dos chavitos que decidieron cambiar sus gustos sexuales, nada contra ellos, son excelentes amigos míos hasta la fecha.

Un sábado previo a una noche colonial en una importante Universidad de la Capital Mexicana (La Salle), estuvimos trabajando como de costumbre hasta tarde pues el domingo teníamos que ensayar algunas canciones nuevas para el evento, eran aproximadamente las 21:00 y ya teníamos tres o cuatro horas trabajando en las canciones, yo estaba con mi guitarra sentado en suelo junto a ella, de momento ante el cansancio ella se levanto y se sentó en el sillón que se ubicaba ante mi, traía vestida una minifalda negra de licra que hacia que su lindo trasero se viese en toda su expresión dejando ver sus lindas piernas sin medias, completaba su vestimenta una playera de algodón color roja y no traía bra, yo la verdad no podía dejar de verla mientras trabajábamos, al sentarse recargo su cabeza en el respaldo del sillón y cerro los ojos, sus piernas estaban a penas 50 o 60 centímetros de mi cara y yo creo relajo su cuerpo en un momento que quedo dormida por el trajín, abrió un poco sus piernas y puede ver mas de lo que había visto hasta ese día, despertó y se me quedo viendo mientras yo estaba perdido viendo mas allá de la tela de la falda, ella puso una mano entre sus piernas tapando la visión y me di cuenta de la situación, me sonroje y le dije que iba al baño, ella soltó una sonora carcajada, y me dijo –nada mas deja limpio no vayas a manchar el baño!!- y volvió a reír, hasta parecía que sabia perfectamente lo que tenia intención de hacer, pajearme, no era la primera vez que ocupaba su baño para eso.

M di la vuelta y me le quede viendo como recriminando el comentario, ella se me quedo viendo con una sonrisa en los labios y completo su sarcástico comentario –o a poco no lo has hecho nunca??, tengo hermanos de tu edad y es normal que ellos se masturben-, regrese a su lado y me le quede viendo, realmente me había dejado sin palabras, sin mediar nada mas, Tere puso su mano sobre mi pantalón y empezó a acariciar mi polla sobre la tela, y me dijo –vamos a aliviar a este pequeño-, prosiguió –se que te gusto “peque” (así me decía), y tu no eres feo, me gustas, soy mayor que tu, pero de tanto convivir en el trabajo de la estudiantina me ha hecho sentir un afecto muy especial por ti, además tengo ganas de estar con un hombre pues hace mas de dos años que no tengo relaciones sexuales, ¿te gustaría?- yo estaba hecho un pendejo, ante lo que escuchaba y las caricias que me estaba proporcionando Tere, mas por iniciativa de ella me empezó a besar y solo acerté a responder a los mismos, me recargo en el sillón apoyo sus piernas en el sillón con las piernas flexionadas se sentó en mis piernas poniendo cada una a mis costados, su falda se subió dejando ver su pantaleta negra, de cual escapaban algunos vellos que hacían que me calentara sobremanera, seguimos besándonos, ya empezaba a despertar, y comencé a acariciar su espalda y la recorría hasta sus hermosas nalgas, acariciaba sus piernas desnudas y fui metiendo mis manos debajo de la falda que solo cubría su trasero, para poder tocar su cola sin barreras, Tere se empezó a mover sobre mi polla haciendo rozar su coño, yo estaba que reventaba, le quite su playera y comencé a besar sus tetas, eran hermosas, piel blanca y sus aureolas rositas con sus pezones finitos ya erectos de la calentura del momento, los bese y los chupe, daba mordidas pequeñas que la hacían gemir, con sus manos hacia que mi cabeza no se despegara ni un centímetro de sus lindas tetas, mis manos levantaron totalmente su falda hasta su cintura y fui retirando su pantaleta, dejando sus nalgas al aire, mientras mi boca hacia lo suyo con sus tetas mis manos acariciaban esas masas de carne que mas de una vez fueron delicia de mis pajas, ahora las tenia en mis manos, se separo de mi se paro frente a mi y retire completamente la pantaleta y la falda que estaba en su cintura, su cuerpo era perfecto, yo me pare y retire mi camisa y ella empezó a desabotonar el pantalón, me retire el bóxer y quedamos totalmente desnudos frente a frente, mi polla estaba que reventaba la tenia erecta como hasta ese momento no la había tenido, hizo que me sentara y ella se hinco entre mis piernas pensé que me haría una mamada pero solo se limito a pajearme la polla y de vez en cuando a besarla en distintos puntos, no aguante prácticamente nada, mi polla empezó a derramar mis semen poco a poco resbalaba por la mano de Tere era una visión fenomenal, cuando hube terminado ella empezó a frotarse en el cuerpo mi semen como si de una crema se tratara al final chupo sus dedos limpiando los restos que quedaban, se volvió a sentar sobre mi rozando su coñito contra mi verga y no tardo nada en volver a la vida, cuando estaba de nuevo en batalla, ella me dijo –ahora si, me vas a tener toda para ti, se levanto un poco y con su mano la cómodo en la entrada de su concha, se fue clavando poco a poco subiendo y bajando cada vez mas, hasta que estuvo toda dentro de ella, la cargue y la acosté sin sacársela en el sillón, hice que doblara sus rodillas y las flexionara, me hinque y comencé a meterla y sacarla de esa conchita que se sentía como fuego, abrazando cada centímetro de mi verga, estuve penetrándola por un buen rato, hasta que ella comenzó a contraer su vientre y respirar mas acelerado, su orgasmo venia y venia con fuerza, yo acelere mis arremetidas y con un dedo acariciaba su clítoris dándole aun mas placer, su orgasmo llego con un grito y un apretón de todos los músculos de su abdomen y vientre, seguí bombeando dentro de ella dejando que el orgasmo se alargara lo mas que se pudiera, poco a poco fueron saliendo de concha todos los jugos que fueron generados por su orgasmo, saque mi verga de su concha y dedique a lamer sus líquidos, me enfoque en su clítoris una vez limpia y poco fue el tiempo que dilato en volver a tener su segundo orgasmo, tras recuperarse me dijo –metemela otra vez quiero que me dejes tu leche dentro-, me acomode de nuevo y empecé otro mete y saca muy suave, quería sentir si concha en toda su magnitud, poco a poco fui sintiendo como se acercaba mi eyaculacion, empecé a acelerar el pasito, y en unos segundo estaba diciéndole que me venia, ella me apretó con sus piernas así si misma, y yo me derrame dentro de ella, uno, dos, tres chorros de leche caliente fueron depositados en su rica conchita, me quede recostado sobre ella , la seguía acariciando y ella a mi, después repetimos un a vez mas, esta vez si me dio una mamada de película y fue la primera vez que lo hice estando mi pareja en la posición de cuatro puntos, fue supremo, pues le di dedo en el culo mientras me la follaba, tuvimos algunos encuentros mas mientras ella estuvo en la estudiantina, después se fue a con sus padres que son de Durango, pues regreso el patán de su ex esposo y empezó a fastidiarla, prefirió irse con sus padres para evitar algún conflicto mayor, aun conservo un recuerdo bonito de Tere, donde quiera que estés preciosa recibe un saludo.

Raza de Bronce.

raza-d-bronce@hotmail.com