Loco por mi tía y su suegra

noviembre 23rd, 2014

Mi tía y yo, cuando estábamos solos o no nos veía nadie, teníamos un jueguecito muy interesante: yo la pellizcaba suavemente el coño, con brevedad y como en broma, y ella, haciendo como que huía, me soltaba siempre la misma frase:

No me toques el mochuelo que me pongo muy nerviosa. Un día de estos yo te voy a tocar a tí y verás cómo te pones nervioso.

Así ocurría cuando era posible y había intimidad, algo realmente difícil porque por la casa siempre estaban correteando mis tres primas. Eran hijas de otra tía, la que había emigrado a Canadá. Era enfermera y ese trabajo, allí, aquí o en cualquier parte, exige una dedicación incompatible con la crianza de tres hijas. Por eso estaban aquí, a cargo de mi tía y su suegra. Ambas eran viudas. Sus maridos viajaban en el mismo coche y…..un accidente acabó con ambos. Ya hacía cinco años. Yo llevaba unos meses pellizcando el coño a mi tía, que lo llamaba mochuelo. Siempre que lo citaba había algo especial en la forma de decirlo, como si fuese una cosa………no sé……… ¡mágica o algo parecido!. Mi tía me gustaba con locura. En ella pensaba cada vez que me desahogaba por las noches.

Aquel verano, un poco antes de que la suegra y las niñas se fueran a la casa del pueblo, ocurrió algo……… especial, casi casi milagroso. ¡Se fue la luz cuando mi tía se arreglaba para ir a la oficina. Ella trabajaba por la tarde, yo, por la mañana, en el mismo

ministerio. Sigamos: como consecuencia del apagón, mi tía vino a terminar su arreglo en mi habitación,, que era exterior y la más luminosa. Su suegra y las niñas estaban en el comedor. Mi tía, vistiendo sólo una combinación y el sosten, vino a coger unas bragas a la enorme cómoda que había en mi habitación y que era de uso común. Sacó las bragas de un cajón y me advirtió:

No mires que me voy a poner las bragas y si miras me verás el mochuelo.

Yo, por probar a ver si había suerte, dije:

Si lo escondes tanto es que debe ser muy feo.

¿Feo mi mochuelo?….Lo tengo precioso, para que lo sepas.

Eso quiero, ver si es tan guapo como dices.

Se quedó muda, sin saber que decir, con las bragas en la mano. Yo, que estaba echando la siesta, salté de la cama y me acerqué a ella. Estaba empalmado, con la polla en erección. Estaba así porque unos segundos antes de la escena, me estaba desahogando. Como siempre pensando en ella, en mi tía. Como era verano, sólo llevaba un calzolcillo ligero, que no ocultaba en absoluto mi erección, que había aumentado aún más ante lo que pudiera ocurrir, porque al observar mi visible erección, a mi tía se le había encendido el rostro y no dejaba de mirar el gran bulto del calzoncillo.

Sin dudarlo ni un momento, hice lo de siempre, pero aumentado: la cogí con toda la mano el coño. No fue el habitual pellizco, la cogí el coño por completo. Se estremeció y dijo en voz baja:

No me cojas el mochuelo que me dá mucha…..impresión y me pongo…… muy…….me pongo muy tonta.

Yo ya estoy tonto perdido.

¿Tanto te gusta mi mochuelo?.

Tu me gustas con locura. Y eso que no te he visto aún el…..mochuelo.

Su respiración era agitada, su voz ronca y su mirada no se apartaba del bulto del calzoncillo.

¿Tienes muchas ganas de verlo?

Si, estoy deseando que me lo enseñes.

Bueno, sólo un momento, que pueden entrar.

Comenzó a subirse la combinación. Se detuvo y preguntó:

¿De verdad te gusto?.

Estoy enamorado de tí, desde hace tiempo.

Con voz enronquecida y con los ojos clavados en el bulto de mi polla, que amenazaba reventar el calzoncillo, dijo trabajosamente:

Para que no me de corte tu también me la tienes que enseñar.

Yo, soltando un momento el coño de mi tía, me quité los calzoncillos. Mostré la polla, que estaba enorme, hinchada, ansiosa de coño y la arrimé a la entrepierna de mi tía. Su reacción fue la lógica: la tomó con mano trémula y comenzó a moverla de arriba a abajo, tal como yo me desahogaba por las noches pensando en la que me tenía loco de deseo. Tomando la combinación, mientras me temblaba el cuerpo por la emoción, la subí despacio, recreándome en la certeza de que, ¡al fin, iba a verle el coño, su mochuelo, en el que quería hundir toda mi polla y todas mis insaciables ansias de hacerla mía, de convertirla en mi hembra, en mi querida, en mi novia, en mi mujer……en lo que fuese…¡pero sólo mía!, porque ese mochuelo sólo tenía que recibir mi leche. Creí que era sólo un pensamiento, pero resulta que todo eso lo expresé en voz alta. Eso era lo que dijo mi tía con voz apenas audible por la ronquera, el deseo que se iba a realizar y su repentino despojar se de la combinación. Se quedo desnuda ante mí, retrocedió un paso y, sin soltarme la polla, dijo:

¿Qué, es precioso o no es precioso?.

¿Está o no está para lamerlo todos los días?

Casi sin voz, conmocionado por lo que prometía ese gesto y esas palabras, que incitaban mis ganas de penetrarla y derramar mi leche en sus entrañas, repliqué:

Es la primera vez que veo un chocho, pero este debe ser el más bonito del mundo.

Nuestras bocas se buscaron y jugueteamos con las lenguas, lamiéndonos incansables. Al mismo tiempo, lo que hizo que me temblasen las piernas, arrimó mi polla a su coño, a su precioso y deseable mochuelo y la restregó por la raja. Creí morirme de gusto. Apartando su boca de la mía, dijo con voz rota por la pasión:

Si tu quieres mi mochuelo sólo para tí, yo también quiero que tu polla no entre en otro, que sólo se meta en mi mochuelo. ¿Lo prometes?.

Tu eres la única, no me gusta ningu-na otra, sólo quiero metértela a tí.

Volvió a besarme, a lamerme la cara. Agachándose, se metió la polla en la boca y lamió unos segundos. Sentí que iba a correrme,¡qué gustazo, que cosa tan rica, cómo me ponía! Se incorporó .

No podemos tardar mucho más. Ponte de rodillas y dame un lametón. Yo te hago y tu me haces.

No lo dudé ni un segundo,me arrodillé y, metiendo mi cabeza entre sus separados muslos, lamí goloso, cachondo perdido, el coño por el que tanto había suspirado. Sin ganas de sacar la lengua de las cálidas, húmedas y ardientemente suaves paredes de su coño, fue mi tía la que me hizo levantar.

¡Métela mi vida, que no puedo más!.
Agáchate un poco.

Guió mi polla hasta la gran entrada del caliente coño y metió la punta. Se recostó en la cómoda y abrió aún más las piernas.

¡Toda, métela toda, mi amor!.

Así lo hice. Fui de sorpresa en sorpresa, a cual más agradable y excitante. Nada más meterme en su coño, que estaba muy húmedo y resbaladizo, lo que facilitaba la penetración, sentí que un calor abrasador me quemaba la polla, que un aro de fuego la ceñía y la masajeaba de arriba a abajo. ¡Era la gloria, lo nunca soñado!. mi tía empezó a retorcerse, a acompasar mi entrada con fuertes empujones. ¡Qué fácil fue entrar hasta lo más profundo de sus entrañas!. ¡Cómo me mojaba!. Sus jugos me envolvían la polla, la acariciaban con suavidad nunca sentida, volviéndome loco de pasión, de ganas de vaciarme entero. Era como si algo me apretase con suavidad y quisiera sacaralgo de mis entrañas. No me dió tiempo, mi tía dió un gritito y se corrió.

Respondió la voz de su suegra.

Sara,¿pasa algo?.

No, Patro, no pasa nada, es que me he pinchado con un alfiler.

¿Quieres alguna cosa?.

No, Patro, todo está bien.

Arrimando la boca a mi oído, dijo en un susurro:

Si supiese lo que está pasando, se apuntaba.

Pero si es algo vieja,¿no?.

Sólo tiene sesenta años. A esa edad las mujeres están siempre dispuestas a una juerguecita con un hombre.

Esto último me lo grabé en la mente. Porque…….nunca se sabe.

Mi tía se sacó la polla del mochuelo, cogió de la cómoda un paño, me limpió a conciencia, se lo puso entre las piernas, se ajustó las bragas y haciendo que me acostase otra vez, salió de mi habitación. En eso, volvió la luz. Terminó de arreglarse y salió a la calle. En la tele seguía el serial. Entró la suegra de mi tía, cerró la puerta, olfateó con insistencia y, acercándose, abrió la cama. No reaccioné porque me cogió por sorpresa. Acercó la nariz a la polla, que todavía estaba en tremenda erección, la cogió con ambas manos y susurró:

Habeis estado jodiendo. ¡Y no me digas que no, que yo me las sé todas!. ¿A qué sí, ha que habeis echado un polvo?. Sé sincero, que no pasa nada. ¿A qué lo habeis hecho?.

Yo, algo avergonzado y muy nervioso porque sus manos no soltaban la polla, que parecía reventar la tela del calzoncillo, me quedé mudo, sin atreverme a decir una sóla palabra.

No hace falta que hables, quien calla, otorga. ¿A que es así?. Lo que pasa, viendo como sigues y lo hermosa que se te ha puesto la polla, es que no te has quedado satisfecho. No lo niegues, que de esto yo sé un poco….bastante.

A la vez que hablaba, y como yo no la había retirado la polla de entre las manos, comenzó a moverla de arriba a abajo, como si quisiera que me desahogase manualmente. Yo todavía estaba excitadísimo por el medio polvo con mi tía, que resultó decepcionante para mis irrefrenables ganas de primerizo en el sexo . La polla vengordaba más. Me gustaba el toqueteo de Patro y estaba deseando que continuase. Ella lo notó, me abrió el calzoncillo, me masajeo la polla con gran habilidad y me dió un beso en la punta.

Aunque está seca, todavía huele a otro coño y eso no me gusta. Si estuvieses bien lavado, te la iba a chupar con ganas, dándote un gusto como no te lo volverá a dar ninguna mujer. Te juro que no me resistes un minuto sin correrte.

Los toqueteos de Patro, que sabía menearla muy requetebién y mis ganas de coño no del todo satisfechas, provocaron mi respuesta. La suegra de mi tía ya se la barruntaba, no en vano mi polla, entre sus manos, había engordado más y estaba rígida como un garrote.

¿Qué apostamos a que aguanto más de un minuto?

Abriendo la blusa y bajándose el sostén, se pasó la polla por las tetas, metiéndola en el canal y restregandomela gloriosamente. ¡Qué gustazo me esba dando!.

¿Nos pagas el cine a las niñas y a mí si consigo que te pongas como un toro y acabes pidiéndome que me quite las bragas?.

Comprendí que ya me había ganado, que esa mujer era sabia en esto de la jodienda y que íbamos a pasarlo de muerte. Y decidí entrar en el juego previo al polvazo.

¿Y por qué iba a quitarte las bragas, Patro?.

Hembra vieja, con muchos años de matrimonio, sabía lo que estaba sintiendo y quiso dejarlo todo bien claro, sentenciado.

Porque como sé que te voy a volver loco y vamos a joder muchas veces, me vas a quitar las bragas……para……. ¿Para qué crees?.

¿Para comerte yo el coño?.

Para eso, cielo mío, porque lo tengo muy bonito y te vas a enamorar de mi coño, ¿que te juegas a que, empiezo yo a chupártela y acabamos haciéndonos un sesenta y nueve de locura, cariño mío. ¿Qué te apuestas?.

Jadeando, con la voz algo ronca, porque la buena señora me estaba poniendo como una moto, sólo pude decir:

Nada, no apuesto nada. Me estás poniendo a cien.

Poniéndose de rodillas, su boca buscó la mía y nuestras lenguas se unieron. Así estuvimos varios minutos. Era verdad que Patro sabía poner cachondo perdido a un hombre. Al menos a mi. Me excitó tanto, me puso tan loco, que no tuve más remedio que tocarla el coño. Al notar que mis manos buscaban su entrepierna, se incorporó y se echó a mi lado. Eso me excitó todavía más. Aunque parezca mentira, aquella mujer me excitaba casi tanto como mi tía. Mis manos buscaron su coño. Patro me lo facilitó bajándose las bragas. Sentí la aspereza de su vello. Me sorprendió tanta abundancia. Me incorporé para verla mejor. Comprendió lo que quería y encendió la lamparita de noche. ¡Joder, estaba muy buena!, ¡cómo me gustó!. Me sentí tan atraido, tan emocionado, tan exci tadísimo que, aunque sólo fue un simple beso, rápido, casi fugaz, posé mis labios en su coño.

¿A qué no me huele?, ¿a qué ya sabes que nos vamos a hacer un sesenta y nueve de locura, muy largo, que sólo terminará cuando los dos nos corramos en la boca?. ¿A qué ya no lo dudas, amor mío?. Me gustas con locura. Desde que tenías diez años. Si no te comí la polla fue…por miedo a tu reacción.

Mientras aproximaba mi boca su coño, susurré:

Debiste hacerlo, me habría gustado mucho, pero mucho.

Mi lengua se hundió en el coño. ¡Era verdad, su coño no olía a nada, no sabía a nada!……… ¡¡¡¡¡Y no estaba recién lavada!!!!!. Me dedique con ansia a lamer por dentro sus labios mayores, la zona por donde entra la polla. Me gustó con locura. Patro abrió al máximo las piernas y me apretó la cabeza contra el coño. Mi nariz rozó su clítoris. Sus jadeos eran cada vez más audibles. Se retoricía, subía y bajaba el coño y me decía:

¡Te quiero, mi vida, te quiero, me estás volviendo loca!…..Desde hace años sueño con acostarme contigo. ¡Qué gusto, me voy a correr..!…….. ¡Me corro, amor mío, me corro, qué gustazo, nunca sentí……..nunca sentí
tanto gusto!…..

No siguió hablando, se dió la vuelta y se metió entera la polla. Su cabeza era un torbellino de movimientos. Me mojó la lengua muchísimo, tras varios estremecimientos epilépticos.

Hizo una breve pausa y aunque yo no me había corrido, se levantó, me besó con ardor, lamiéndome la lengua y me dijo quedamente.

Hoy le toca a Constantina llevar al cine a sus hijas y a las niñas. Yo pondré cualquier excusa para quedarme, ¿Lo deseas?.

Estoy que me muero por tí.

Yo también. Verás cuánta felicidad nos vamos a dar. ¿A qué ya no lo dudas, vida mía?.

¿No te irás a marchar?, ¿no irás a hacerme lo que mi tía?.

¿Qué te hizo, mi amor?.

¡Joder!, se fue sin correrme.

¿Con tanto trajín con dos mujeres y todavía no te has corrido?.

Claro, imagína cómo estoy.

Eso no puede ser. Voy a ver si las niñas siguen viendo la tele y vuelvo enseguida. Voy a hacer que te vuelvas loco. Aguanta un poco, cariño mío, que no tardo nada.

Cinco o seis minutos después, completamente desnuda, entró en mi cuarto. ¡Qué muslazos, qué gordísimos!, ¡qué pedazo tetas!, ¡cuánto pelo en el coño, era una selva negra, rizada, que casi llegaba hasta el ombligo!.

¡Me gustas con locura, Patro!.

Y tu a mi, cachondo mío, cariño, que llevo deseándote desde que eras un chaval. He dejado a las niñas en casa de Constan y ya estamos solos. Me he lavado muy bien el coño y te lo voy a poner en la boca, ¡qué tengo unas ganas de un sesenta y nueve contigo!……….

Se acostó a mi lado y comenzamos el ritual de los besos superficiales, primero, húmedos, de lenguas y lametones, después. Yo tenía la polla como un garrote y la acarició con mano trémula. ¡Qué bien la meneaba, qué sabiduría la suya!.
Se puso encima, a gatas, poniendo el coño al alcance de mi boca. Se metió toda la polla en la boca y chupó y lamió con ansiosos chupetones. Luego, volviendome loco, comenzó a chupetear al rededor, arriba y abajo. Eran unos chupetoncitos breves ,rápidos. Los interrumpía para meterse de golpe toda la polla en la boca. Yo, sin poder esperar ni un segundo, abracé su culo para elevarme y alcanzar ese glorioso coño, ese chocho precioso, asombrosamente peludo, libre de olores y sabores. Mi lengua se hundió en su interior y Patro se retorció, exhalando un profundo suspiro.

Tuve varios estremecimientos, preludio de toda una carrera. Patro, lista como pocas, pendiente ahora sólo de mi disfrute, invirtió la postura, asió la polla y, jadeante, emocionada, dominada por un ardor que únicamente se calmaría después de correrse, colocó la polla en la entrada de su coño, cerró ligeramente la entrepierna y se la metió entera en el coño. Sentí el bajar y subir de la piel, que se empapó de la leche de Patro. Era como un torrente, como una lluvia incesante de leche, de su deliciosa leche, cuyo agridulce sabor ya había probado gustoso. Arriba, abajo, humedad abundantísima, suavidad infinita…….¡Qué coño tan maravilloso, como movía
mi polla!.

No resisto más, Patro (dije casi sin voz), no te aguanto, me voy, me corro…..¡qué gusto, qué gustazo me das, mi vida!, ¡Ay, ay, ay, que gusto!.

Yo también me corro contigo, juntos, a la vez, tu leche y mi leche…. ….¡te quiero!….¡toma mi leche, dame la tuya, amor mío!……… ¡Juntos, córrete conmigo, juntos!.

¡Esto es joder, Patro, qué gustazo tan grande, qué gustazo, mi vida!.

¿Te has corrido a gusto, verdad, amor mío?. Yo me…..¡he vaciado por completo, te he echado todo lo que tengo dentro, todo, no me queda nada!…….¡Qué locura, cómo nos hemos comido!….¿Te ha gustado comerme?.

Si, cariño, me he vuelto loco lamiendo tu coño, el más rico del mundo. ¡He disfrutado como un loco sintiendo tu leche en mi lengua!…….. Me ha gustado mucho, ¡pero mucho!, sentir cómo te mojabas más y más a cada lametón mío. ¡Eres toda una hembra, Patro, cachonda mía, te quiero!.

Me descabalgó y tumbándose a mi lado, me secó la polla con un paño. Volvió a tocarme la polla, mientras metía la lengua en mi boca. ¡Qué tía más cachonda, que hembra!.

¿Te enfadas si te hago una pregunta …………comparativa.

No resistes la curiosidad, ¿verdad?.

No, amor mío, necesito saberlo. ¿Cuál te gusta más, Sara o yo?.

¿Por qué los seres humanos siempre estamos compitiendo?. ¿Qué necesidad tienes de saber eso?.

Se volvió a meter la polla en la boca, reanudando sus chupetones.

Dime, cielo, ¿cuál de las dos?.

No sabía que decir. Mi respuesta podía fastidir el gustazo que nos ibamos a dar los tres, porque Patro podía cabrearse si la confesaba que mi amor de siempre era mi tía, aunque no me hubiese corrido hoy con ella. Fue un error, pero podía achacarse a la proximidad de las niñas y Patro. Mi tía y yo íbamos a dormir juntos todas las noches, aunque sólo fuesen unas pocas horas. Las niñas lo condicionaban todo. Habría que arreglarlo. Decidí decirle a Patro que era ella la que me tenía loco perdido. Así lo hice. Y todo ocurrió tal y como había previsto.

¿De verdad, mi vida, cachondo mío?, ¿me quieres más que a Sara?.

Buscó mi boca y nos lamimos durante unos minutos. Después, con la sabiduría que ya conocía, volvió a chuparme la polla. ¡Joder que tía más cachonda, qué bien lo hacía todo!.

A ti es a quien yo quiero, mi amor. Estoy que me muero por tí, Patro.

Y yo por ti, vida mía. Pero tenemos que ser muy prudentes, que Sara no se de cuenta de que nos queremos porque sería capaz de echarme de casa.

¿Tanto puede enfadarse?.

¡Bueno, tu no sabes cómo somos las mujeres!, si un hombre nos gusta, nos enamoramos y nos vuelve locas……¡odiamos a la que intente llevárselo!. Eso siempre ha sido así. No falla, es algo fijo: si pudiese una……..¡la sacaba los ojos con las uñas!.

¡Uff!, habrá que hacer las cosas con habilidad. ¿Cómo notais las mujeres que hay otra por medio?

Es muy fácil: cuánto que el hombre deja de buscar con frecuencia a la que está en casa, es que se está desahogando a modo con otra hembra de fuera……o de dentro, como pasa aquí. ¡Me pone en la calle, seguro!. ¿Y yo qué hago, si no tengo dónde caerme muerta?.

Entonces, Patro…..tu y yo….¿podremos seguir queriéndonos?.

Sí, mi amor, cómo no vamos a disfrutarnos si nos gustamos con locura, ¿o no es así?.

Entonces…….

No podremos jodernos con frecuencia, porque tu perderías apasionamientos y ella….. no olvides que es viuda, como yo y se dará cuenta. Las viudas sabemos mucho de estas cosas.
Si usamos la cabeza, ella no se enterará. Cuando tenga la regla, tu y yo a fiesta completa: sesenta y nueve y polvazo. Los días restantes…….Ella te tendrá mas que satisfecho y no buscarás más. Cuando eso ocurra…pues…¡aquí estoy yo!.

Algunas tardes podremos, cuando las niñas vayan a jugar a casa de sus amiguitas. ¡Bueno!, esperemos que Sara no tenga ganas todos los días. En fin, ya veremos.

Volvió a chuparme un poco más y, levántándonos nos fuimos al baño. Dentro de la ducha, me entraron ganas de orinar. Cuando fuí a salir, Patro me dijo:

¡Méame a mi, amor mío, méame a mi, mi vida!. Y yo te meo a ti. Bueno, si quieres que nos hagamos esta guarrería. ¿Probamos?. Nunca lo he hecho, pero……igual nos gusta, ¿no?.

Me costó lograrlo. Al sentir mi orín en los pelos de su coño, exhalo un gran suspiro y me cogió la polla, me pidió que me agachase un poco y, poniendo mi polla bajo los grandes labios de su coño, …..¡me meó!…..¡Y lo hizo con ganas!….Le salió mucha más cantidad que a mi. ¡Qué caliente estaba su orín!…Me gustaba la gran guarrería que se le había ocurrido a la cachonda Patro, mi segunda novia. El calor de su orín ,me puso cachondo. Patro notó mi paulatina erección y…….abrió el agua de la ducha.

No te emociones que tienes que guardar para Sara, que esta noche, por aquello de la novedad, vendrá como un tren expreso, a toda máquina. Ponte con ella muy loco. Para que…no se imagine que …..como no te has corrido con ella……. pues te has desahogado con otra y acabe….. ……cayendo en la cuenta……. …….Ella sabe que una mujer es siempre……una posibilidad para un hombre. Y yo soy una mujer con ganas de joder. Con ella hay que tener cuidado, porque, como las viudas tenemos buena vista para estas cosas, puede darse cuenta de todo. Y yo no me puedo jugar que me ponga de patitas en la calle. A tí te perdonaría, pero a mi ¡no!. Así que dúchate a fondo, muy enjabonado y no quieras repetir conmigo, guarda para Sara, que, te juego lo que quieras a que viene a ciento por hora. Verás como, si no están las niñas, te come a besos y no le importará que yo lo vea. Al contrario, me advertirá que ni se me ocurra mirarte con buenos ojos, que tu eres para ella.

Sucedió tal como predijo esta cachondísima Patro: la noche con mi tía Sara fue tempestuosa, nos dormimoa a las cuatro de la madrugada. Nos hicimos de todo y me dejó cansadísimo. Llegué al trabajo arrastrándome y hube de aguantar el cachondeo subsiguien-
te, el clásico “¿dónde habrás es- tado tu esta noche, que vienes que no puedes con tu alma?. Lo que menos se podían imaginar que esa noche de locura la había pasado con mi queridísima tía Sara, hermana de mi madre, a cuya muerte asumió dicho papel, transformado ahora en el de querida, amante, novia, esposa sin papeles ni bendiciones, pero haciéndome el hombre más feliz del mundo. Siempre he estado enamoradísimo de mi tía. Y aún lo estoy, como ella de mí. ¡Ah, casi se me olvida!. Lo de mearnos el uno al otro, que presenté como una improvisación personal, la gustó tanto que, cada vez que nos duchábamos después de un polvazo, ese era el obligado colofón. Patro y yo, con cuidado, con mucha prudencia, no dejamos de jodernos con ganas, de lamernos en unos sesenta y nueve de locura, ¡¡¡es que esta Patro era mucha Patro!!!. Mi gran amor por mi tía carnal Sara no era óbice para que me diese mis buenas palizas sexuales con Patro, un mujer ¡¡¡¡tre-
menda!!!.
Sara nunca se enteró de este lío que yo me traía con Patro. Los contactos no eran frecuentes, porque mi tía Sara todas las noches se vestía de amante: medias negras, liguero rojo, bragas blancas, zapatos de tacón, tetas al aire……¡¡¡un juego de colores delicioso!!!. Siempre encontraba respuesta en mi, en su amante, que la quería con locura. Ambos nos queríamos con locura, quede claro.
Al principio de nuestra relación amorosa sólo dormíamos juntos unas pocas horas. Dos meses después, deseando los dos dormir juntos toda la noche, arreglamos una habitación para las niñas y otra para Patro, que era la encargada de ponerse el despertador y avisarnos antes de que se despertasen las niñas. En fin, que les voy a contar que no sepan: nuestra felicidad la debimos a un oportuno corte en el fluido eléctrico.

Gracias por publicarlo y por leerlo.

Juancho.

Mi adorada mulata

noviembre 23rd, 2014

Hacía mucho calor y tenía necesidad de cortarme el pelo, era época de piscina y se precisaba pelo cortito. Me acerqué, como siempre, a la peluquería de señoras y caballeros cercana a mi casa. Las oficialas cortaban de maravilla, eran guapas, incluso las menos jóvenes, y……¡vaya, hombre!…para mí es preferible que te toque la cabeza una mujer, ¡vaya que sí!. ¡Qué barbaridad, estaba hasta arriba de clientas!. Me aproximé a Manuela, que era la que me arreglaba habitualmente y, sin llegar a decirle nada,se dirigió hacia Lana, una caribeña, de tez morena, muy buenas tetas y tipo buenísimo.

Lana, ¿te falta mucho?.

Cinco minutos.

Pues cuando acabes coges a Juancho. Se le puede hacer en un periquete.

Ante la risita de Lana, Manuela, algo amoscada, le espetó:

Bueno, ya sé. Lo otro es cosa tuya, pero no vamos a hacerle esperar dos horas cuando se le arregla en dos minutos. Así que…….en cuando puedas le coges.

Hubo algunas risitas. Yo, que ya sabía por donde iban los tiros, me hice el tonto, como si no supiera nada de nada. Yo conocía perfectamente que, en la América de habla hispana, coger es la equivalencia de joder. Mucha guasa se traían estas peluqueras. Y la que más la morena caribeña, que estaba muy buena. En vista del cachondeo existente, decidí, haciéndome el ignorante, contribuir al jolgorio con mi aparente despiste. Me lo facilitó Manuela.

¿Te importa que te coja Lana, Juancho.

Más risitas generalizadas, por lo bajo y disimulando. ¡Qué tías como se cachondeaban de lo habido y por haber!. Pues…¡se iban a enterar!.

No, Manuela, me es igual. Como si me coge otra cualquiera. A mi me es lo mismo, con tal de que me cojais pronto.

Las sonrisas se acentuaron y sonó alguna discreta carcajada. Procuré que fuese a más.

Aunque estoy acostumbrado a que me cojas tu, Manuela, no me importa que me lo haga Lana. Seguro que lo hace de maravilla.

Alguna carcajada sonó con fuerza, dentro de una risita generalizada.

Procuraré no defraudarte, Juancho.

Estoy seguro de que me lo vas a hacer como a mi me gusta.

Aumentaron las risitas y alguna ahogó la carcajada con la mano.

Manuela me indicará cómo te lo hago.

No hace falta, Lana, tu me lo harás igual de bien que Manuela.

Otra oficiala, que se moría de risa, le dijo a Manuela:

Con clientes como Juancho da gusto,¿no, Manuela?. Contentos de cómo les has cogido siempre.

Más risas. El que de verdad se divertía, aunque no riese, era yo, convertido en un super-cachondo. A estas iba yo a hacerlas mearse de risa. Me quedé con las ganas. Manuela, sacando voz de encargada, dijo a todas que menos diversión y a trabajar. La espera, superior a los optimistas cinco minutos, la entretuve mirando, ¡admirando! el gran cuerpazo de Lana, que no debía tener más de cuarenta años. Ella, mirando de reojo, observaba mis admirativas miradas y …..¡qué bien!…..sonreía levemente. Me sorprendió relamiéndome al mirarla. Me la devolvió envuelta en una cálida sonrisa. La guiñé un ojo. Sonrió más ampliamente y me devolvió el guiño, disimulándolo. ¡Bueno, bueno, bueno, mira tu por dónde las bromitas del coger iban a tener consecuencias!.
Pasaron varios minutos, seguimos mirándonos y sonriéndonos abiertamente.

Ya puedes pasar al sillón, Juancho, que enseguida me pongo contigo.

Se fue al aseo de empleadas. Regresó a los cinco minutos.

Ya soy contigo, Juancho. ¿Te han molestado las risitas?.

En absoluto, yo he sido el que más ha provocado.

Así que……¿tu sabías?…..

Claro, he tenido varios amigos sudamericanos. Sé el significado de coger.

Habló mientras me colocaba alrededor del cuello el habitual salva-pelos.

Autor: JUANCHO

El papa de mi mejor amigo me hizo mujer…

noviembre 22nd, 2014

Hola, soy una travesti madura, vivo en Veracruz, México, soy totalmente pasiva.
Actualmente tengo 38 años y mis inicios fueron desde mis 13 años.

Desde muy chica, como a los 12 años me di cuenta de lo que provocaban mis piernas, mis muslos, mis caderas y mis nalgas en los varones… y a mí me encantaba andar siempre en shorcitos muy pequeños y justos…lo que lucía mucho mis piernas. De esto me daba cuenta por los tipos que me miraban o que me decían cosas…en algún tiempo mi padre hizo algunos arreglos en la casa y entraron a trabajar unos albañiles, eran 6 tipos. Cuando me vieron un día salir al patio, que era en donde estaban haciendo arreglos a una barda, pues yo ni enterada estaba de que habían tipos extraños en la casa y salí con mis shortsitos cortitos de lycra y a todos les llamo la atención y la mayoría se sorprendieron al darse cuenta de que era chico y no chica. Mi madre al darse cuenta de cómo me miraron me grito por mi nombre de niño “Javier” que me metiera a la casa de inmediato y que no saliera para nada al patio….más nunca me comento algo sobre mi forma de vestir….creo que a ella le daba gusto que yo hubiera heredado sus muslos y sus caderas. Mi madre que en ese tiempo tenía un cuerpazo de ensueño y que le gustaba mucho usar medias, lycras, todo muy pegado al cuerpo). Yo aprovechaba cuando por las tardes que llegaba de la escuela mi madre no llegaba aun del trabajo y salía al patio a jugar…..era cuando los albañiles aprovechaban para verme las piernas y chulearme o silbarme….uno de ellos, creo que el jefe de los demás me pregunto qué porque había salido al patio si ellos había oído el grito cuando mi madre me lo había prohibido….yo les dije que por que aburría estando en mi cuarto solo….aprovecho para decirme que me veía muy linda con mis short de lycra, que tenía unas piernas de muñequita y que a todos les gustaba yo…y me digo que no le diría nada a mi madre de que salía al patio pero que debía de vestirme más linda, que por que no usaba las medias de mi madre (imagino que ya se habían dado cuenta de cuerpazo de mi madre y que a ella le encanta usar medias)me comento que me vería mucho mejor si me pusiera unas medias o una minifalda de las que usaba mi madre….así que cuando podía y no estaban mis padres yo me las ponía y me gustaba lucirlas delante de ellos, varios llegaron a tocarme a manosearme pero nada más se atrevían a eso…a mí eso me ponía loquita…me daban cosquillas por todo el cuerpo sentir las manos de esos hombres sobre mis piernas y sobre mis nalgas…terminaron el trabajo como a los tres meses y durante todo ese tiempo me acariciaban las piernas….con medias, sin medias….con mis shorcitos de mezclilla que yo misma cortaba chiquititos para lucir mis piernas….o con alguna minifalda que mi madre ya no usaba….en alguna ocasión mi padre me llamo la atención por usar los shorts así de cortos pero después, por su trabajo ni atención me prestaba…pues sí….los albañiles se fueron y yo me quedaba con muchas ganas de que alguien más me acariciaría…

En la escuela muchas compañeras me decían que envidiaban mis piernas y mis nalgas, porque eran muy bien torneadas y voluminosas… y que esto llamaba mucho la atención de los chicos en la escuela…ellas me comentaban lo que comentaban de mi los chicos, de mis piernas, de mis nalgas, que era muy caderona para ser chico y que muchos decían que si hubiera sido chica sería la más buena de la escuela….eso a mí me encantaba escucharlo de mis compañeras pero no lo hacía notar, pero si sentía una emoción de que a mis compañeros les gustaran mis piernas….

Mi gusto por vestir prendas femeninas fue gracias a los albañiles de la casa y a Don Agustín, al padre de mi mejor amigo. Él fue con quien estuve mi primera vez y aunque me dolió bastante lo disfrute muchísimo, supo llevarme, conducirme hasta explotar en un orgasmo que fue el primero que sentía…como nena y que marco mi vida, ya que desde ese día he disfrutado mucho mi lado femenino.

Sucedió que mi amigo, Alberto, menor dos años que yo (11), era con el único niño que mi familia me dejaba salir a jugar a su casa porque sus padres y los míos se conocían. Mi familia nunca dejo que yo saliera a jugar con los chicos de mi cuadra como cualquier niño normal, según mi madre me enseñaría cosas malas y groserías. Esto provocó que la mayoría de los chicos de la cuadra hicieran burla de mí, que era aniñado, que era el que mami consentía, que era una niñita que no podía jugar futbol por que podría rasparse las rodillas, yo siempre le pedía permiso a mi mama de salir a jugar con ellos, pero siempre obtuve un no rotundo…lo que hacía era subirme a la azotea de la casa y ver como se divertían jugando futbol o a correr y vaya cosas de niños de esa edad, así que la única opción era ir a casa de mi amigo Alberto a jugar con él. Alberto vivía en la esquina de la cuadra y yo casi en medio…así que nada mas era irme caminando de mi casa hasta su casa y mi madre observándome desde la casa.

Lo que me gustaba de ir a jugar con mi amigo es que sus papas si lo dejaban salir a jugar con los demás chamacos, nos dejaban salir a jugar desde las 6 de la tarde y ya nos salían a hablar como a las 9 de la noche…nosotros dos éramos los más chicos, el de 11 y yo de 13…los demás eran de 15 a 18 años creo el mayor, salíamos a jugar a la cuadra atrás de la de mi casa y así mis padres no se enteraban que yo salía a jugar con ellos…fue cuando me di cuenta de que también a los chicos de la cuadra les gustaban mis piernas, jugando me tocaban y me decían que se veían ricas mis piernas, que a muchos les gustaban y más si usaba short cortos, y que para que me dejaran jugar en el equipo que siempre ganaba, debería usar short cortitos para que me eligieran en su equipo y según ellos esto les traería más suerte al equipo….así que inicie a usar los short muy cortos, para que ellos me eligieran y jugara en el equipo…cuando terminábamos de jugar nos sentábamos en la banqueta de la calle y mi equipo todos querían sentarse a lado de mi…así que decidieron entre ellos que el que metiera más goles era el que se sentaría junto de mi…por que según ellos yo era la que les traía suerte…fue cuando me percaté de que me trataban como chica…me decían que era su Reyna de los goles…que cada equipo debe tener una Reyna y que esa era yo para ellos…y que debía ser amable con el que metiera más goles para que siempre ganáramos…ser amable significaba que me dejara tocar las piernas y acariciármelas….esto a mí me gustaba….y mucho, disfrutaba cuando me tocaban mis muslos, cuando metían sus manos entre mis piernas y tocaban mis muslos interiores….eso me hacía sentir muy rico….y como a mi amigo Alberto no lo escogían para jugar en el equipo, siempre estaba con el equipo perdedor y no se enteraba de lo que pasaba conmigo y los del equipo. Un día llego un chico nuevo de otra cuadra y un poco mayor que los que estábamos ahí y jugo con el otro equipo y era muy bueno jugando, así que ese día nos tocó perder, pero al siguiente fin de semana le pidieron que jugara con nuestro equipo y quien sabe que le decían pero me veía mucho a mí y me llamaron para presentármelo, se llamaba Raúl y todos me decían que le pidiera que jugara con nosotros y acepto a jugar con nosotros. Ese día ganamos, y cuando terminamos de jugar, pues nos fuimos a descansar como siempre lo hacíamos a la banqueta y él se sentó junto de mí y pues comenzó a tocarme, pero era diferente, no fue directo a mis piernas, comenzó a abrazarme y a tocarme los hombros, las espalda, metía su mano por dentro de mi camisa y me acariciaba la espalda, eso me ponía la piel chinita chinita, metió lo que pudo de su mano por detrás de mi short y me tocaba, muy suave, muy despacio entre mis nalgas. Él se dio cuenta de cómo me ponía y como tenía la piel y todos los demás también y se reían de cómo me erizaba la piel nada más de acariciarme la espalda y los hombros. Se puso de pie y me dio su mano para levantarme, me digo que lo siguiera, le pregunte que a donde, el me digo que iríamos a la casa que estaba vacía a una cuadra de donde jugábamos…ósea a dos cuadras de distancia de mi casa…yo moría por ir, pero sabía que era muy arriesgado porque si los papas de Alberto nos hablaban y yo no estaba me metería en problemas, por lo que le dije a mi amigo Alberto que iba a ir a buscar un balón nuevo a casa de Raúl, que si sus papas nos hablaban me esperara para llegar juntos, el me digo que nada más que no me tardara mucho, ese día habíamos terminado de jugar como a las 7 de la tarde, ósea que tenía tiempo suficiente para ir con Raúl a donde el quería llevarme. Le dije a Raúl que sí, que iría a donde él quisiera, me tomo de la mano y todos los del equipo nos hicieron burla, de son novios, son novios….yo iba feliz, me soltó de la mano y paso su mano por mis hombros…era la primera vez que un chico me trataba de esa manera, después paso su mano a mi cintura y me atraía hacia el…eso a mí me hacía sentir en las nubes, ni me importo que mi amigo Alberto nos viera, de hecho creo que nunca se enteró de eso. Íbamos llegando a la casa vacía pero había una fiesta a lado e iba a ser muy difícil que nos pudiéramos meter sin llamar la atención, medio molesto Raúl me digo que sería para el otro fin de semana que iríamos…y nos regresamos con los del equipo, pero ya de regreso él puso su mano sobre mis nalgas y de esa forma me traía caminando, yo me sentía soñada. Justo íbamos llegando cuando la mama de mi amigo nos había ido a buscar para cenar. Inmediatamente me separe de Raúl y me despedí, salí corriendo con Alberto hacia su casa.

Cuando llegamos a casa de Alberto, vi que la mama de Alberto hablaba con su papa y discutieron un rato, poco después salieron a darnos de cenar y durante la cena la señora me pregunto que quien era el chico con el que venía yo caminando, yo no sabía que decir, imagine que me había visto como me traía y me puse nervioso, pero Alberto comento enseguida que habíamos ido a buscar un balón nuevo a casa del chico este, y fue cuando el papa de Alberto, Don Agustín comento, ya vez, no estaban haciendo nada malo, fue cuando me di cuenta que si se había dado cuenta de algo la mama de mi amigo. Pero su papa salió en defensa mía, la cena transcurrió ya sin ningún comentario, pero la señora estaba molesta y Don Agustín me sonreía y mucho…note una cierta mirada extraña en el hacía a mí. Terminando la cena don Agustín me pidió que me quedara un rato a platicar con él, esto fue del agrado de la mama de mi amigo, yo nervioso le comente que sí, que de que quería hablar conmigo. Mando a mi amigo a su cuarto y la señora levanto la mesa y se fue a su cuarto.

Don Agustín me comento que había notado en mi ciertos cambios, cierto modales extraños, raros en un niño, y el final se atrevió a decir modales femeninos que tenía en mi forma de vestir, que tenía semanas que me veía usando short muy cortos y que eso no estaba bien porque era muy chica…si así digo “muy chica” …vio mi cara de asombro y corrigió…que era muy chico…yo le comente que no tenía nada de malo usar los shorts cortos y que a mí no me molestaba, que a mí me gustaba mucho mostrar mis piernas, fue cuando me digo que si me había molestado por haberme dicho “chica”, le dije que no…que no sentía nada malo que me tratara así…y se sentó junto a mí y me pregunto que a donde había ido con el chico de la calle, yo le dije que había ido por un balón a su casa y volvió a preguntarme que por que me traía agarrada del culo como si fuera su chica….yo súper nerviosa le dije que no me había dado cuenta de eso…que no habíamos hecho nada, que si eso era malo?…el me digo que si era malo andar dejándome agarrar por tipos de la calle, que muchos pueden pensar que no era una chica decente…volvió a decirme chica…pero le dije si soy decente…y el me digo y también eres chica verdad?, me dice te gustaría ser una chica verdad?, yo le dije que me sentía a gusto cuando los chicos me tratan así, me pregunto que como me trataban los chicos…fue cuando le comente de lo de Raúl, que cuando me tocaba la espalda y los hombros sentía como me erizaba la piel….y fue cuando él puso su mano sobre mi pierna y comenzó a acariciarme…vio inmediatamente que mi piel se erizaba…y me digo que no había ningún problema, que él iba a arreglar las cosas con su mujer, porque le iba a decir a mis papas como me encontró en la calle, don Agustín iba a hablar con su esposa para arreglar eso y que yo no me preocupara…pero que ya no íbamos a salir a jugar a la calle y menos con esos chicos…que nos quedaríamos a jugar en su casa y que él iba a jugar con nosotros….me dio una palmada en mis piernas y me digo que ya podía irme a dormir…cuando me levante del sillón me tomo de las nalgas y me digo que era una nena muy hermosa y que la íbamos a pasar muy bien los dos en su casa….yo no entendí a que se refería pero me sentí triste de no volver a jugar con los chicos de la calle y menos de volver a ver a Raúl.

Fue cuando comenzó todo con don Agustín, le compro un Atari a Alberto y siempre estábamos en la sala jugando Atari y llegaba don Agustín del trabajo y se sentaba con nosotros a jugar…a su hijo lo sentaba sobre su pierna y a mí en la otra…pero a mi me acariciaba toda la espalda, mis nalgas y mis piernas…sin que su hijo se diera cuenta…y aunque se diera cuenta era más chico y no imaginaba nada malo….Un día que no estaba su esposa, mando a Alberto a comprar refrescos, la tienda quedaba a dos calles de la casa, en cuanto salió Alberto, me sentó sobre sus piernas y comenzó a besarme los hombros…a mí me encantaba eso porque tenía bigote y sentir sus bigotes por mis hombros y mi espalda era delicioso, esa tarde comenzó a besarme el cuello, fue acercándose a mis labios y me deje besar, fue raro pero rico, sentir sus labios sobre los míos, sus bigotes, después su lengua hurgar dentro de mi boca, me encanto y no sabía qué hacer, si mover mi lengua o no, yo me deje hacer pero durante ese beso me fue desabrochando el shorts de mezclilla que llevaba y comenzó a acariciarme las nalgas, sus manos recorrían de arriba abajo mis muslos mis nalgas hasta mi espalda y subía sus manos hasta mi cuello en donde me daba jaloncitos de cabello mientras metía mas su lengua dentro de mi boca…eso me hacía sentir desfallecer..bajaba sus manos y sus dedos seguían la separación de mis nalgas y jugaba con mi culito sus dedos, yo por instinto gemía..y esto le gustaba a el…pues más juagaba con sus dedo sobre mi culito..separaba mis nalgas y las apretaba..todo a la vez..su lengua en mi boca, una mano apretando mi nalgas y la otra con su dedo jugando en mi culito…cuando oímos que llegaba Alberto, se separó y me mando al baño a arreglarme el shorts. Ese día eso fue lo más que paso, pero cuando se volvió a sentar con nosotros, pues como él se la pasaba acariciándome y yo disfrutando de sus caricias, pues no poníamos atención al juego y el que ganaba era Alberto, así que Alberto fue quien digo que él iba a jugar solo con la máquina, porque nosotros no sabíamos. Así que Alberto se entretenía en el Atari mientras yo y su papa nos divertíamos a nuestra forma. Me encantaba sentir los besos de don Agustín en mi cuerpo, así que le decíamos a Alberto que íbamos a estar viendo la tele en el cuarto de su papa y él ni en cuenta, entrabamos al cuarto y don Agustín cerraba con seguro el cuarto y nos encerrábamos los dos solos, comenzaba a besarme todo el cuerpo, me quitaba la ropa él y cada parte me la besaba, cuando me quito por primera vez mi short comenzó a besarme las nalgas y cuando separo mis nalgas y metió sus bigotes en mi culito, yo grite de placer, tanto fue mi grito que salió a ver si Alberto había escuchado, pero ni en cuenta Alberto, así que regreso al cuarto y yo ya me había vestido, así que volvió a desvestirme y a besarme, y cuando llegaba a mi culito con sus besos yo me derretía, temblaba todo mi cuerpo, vibraba, me comía mi culito riquísimo, eso me ponía a mí a mil. Así estuvimos casi un mes, su esposa la mandaba a un curso de repostería, Alberto se la pasaba jugando Atari y yo encerrada con él en su habitación. Ya llegaba yo y solita me lanzaba a los brazos de Agustín y este me comía a besos, literalmente me comía a besos, me decía que era su nena consentida, que lo que pidiera me lo daría y yo le pedía que me comiera a besos, que me comiera el culito, que disfrutaba mucho como me comía mi culito y solita me ponía en cuatro para que me comiera el culito, un día me compro unos ligueros y unas medias, me las puse y se excito tanto que me enseño su miembro y me hizo que se lo acariciaría. Y como casi todos los días iba a casa de Alberto, por que don Agustín les había dicho a mis padres que me estaba dando clases de matemáticas, así que iba a su casa a diario. Estuvimos un mes así, me comía a besos, me comía el culito y después se sacaba su miembro y yo se lo tocaba, hasta que él se venía. Todo se iba dando poco a poco no fue brusco conmigo, supo despertar mi sexualidad poco a poco, un día yo solita cuando se estaba viniendo puse mi boquita para que se viniera en ella y cuando él se dio cuenta de que tenía la boca abierta esperando que me la llenara con su esperma se vino en abundancia y me lleno la boca y la cara con su leche, fue la primera vez que comí leche, su leche y me gusto, aunque muy espesa sabia rara pero rica, así que me la comí toda, y en cuanto termine de comerme su leche aún tenía en mi mamo su miembro y mi mano con parte de su semen y comencé a pasar mi lengua por mi mano para tomar su leche y pase mi lengua por su miembro y eso fue suficiente para que se volviera a venir y llenarme nuevamente de leche la boca fue cuando me di cuenta de que eso le gustaba, así que inicie a pasar mi lengua sobre su miembro. Días después comencé a chupársela, el me digo que era como una paleta que deba de chuparla pero sin morderla y yo encantada. Aprendí a chuparla, aprendí a comerme su leche, aprendí que si yo sentía delicioso cuando él me comía mi culito, el sentía también delicioso cuando yo le comía su miembro. Ya sabíamos que nos gustaba y lo disfrutábamos, cada día me compraba ropita de nena, zapatillas, usaba el maquillaje de su mujer. Después me entere por parte de él, que cuando salíamos a jugar a la calle ese tiempo él se la pasaba cogiéndose a su esposa o si no a su vecina, pero desde que iniciamos los dos, mejor dicho desde que el inicio a enseñarme a disfrutar mi sexualidad, ya no estaba con la vecina y a su esposa ya casi no se la cojea. Yo le pregunte que como era coger y me digo, que pronto me enseñaría, que íbamos poco a poco, que solita yo se lo iba a pedir.

Las cosas las acomodo también Agustín que no teníamos problema alguno, a su esposa la mandaba a cursos de repostería o de cocina, a Alberto le compraba cartuchos nuevos de Atari, o lo mandaba a jugar a la calle, para que así nos quedáramos solos él y yo. Él sabía muy bien que yo llegaba a su casa a las 6:15, a esa hora su mujer ya no estaba, Alberto estaba en su cuarto, porque le compro tele nueva para su cuarto, así que a mí me dio una llave de la puerta de la casa, llegaba yo a esa hora, él estaba en su cuarto acostado esperándome, yo me metía al cuarto de visitas, ahí me cambiaba de ropa, siempre encontraba algo nuevo, ya sea minifalda, lycras, medias, zapatillas, pelucas, lápiz labiales. Algo nuevo siempre había y una notita donde decía que yo era su nena, su mujercita, su niña que lo hacía feliz. Yo me ponía contenta, me vestía, abría con cuidado para que no cuenta Alberto, pero nunca se dio cuenta y me metía al cuarto, a veces lo encontraba vestido, a veces ya desvestido y con su miembro en la mano, cuando lo encontraba con su miembro en la mano era porque no teníamos mucho tiempo, tenía algo que hacer o salir a algún lado, pero siempre me daba su lechita en mi boca y yo salía contenta.

Un día cuando iba para su casa, me estaba esperando en la puerta de la casa Raúl, el chico con el cual nunca pude ir a la casa abandonada, me jalo del brazo y me estaba reclamando, cuando salió de la casa Agustín y de un empujón lo mando directo al suelo, lo insulto y por suerte nadie estaba en la calle, le digo que no volviera a molestarme, porque él era mi hombre, que él era un verdadero macho para mí, Raúl salió corriendo y nunca más me volvió a molestar, yo me sentía como una princesa en donde mi hombre me defendía, nos metimos a la casa y no aguanto y me tomo de las nalgas y me besaba diciéndome que yo sería siempre su hombre, que sería su macho, que yo sería siempre su nena, su mujer, su hembra, eso me enloqueció de alegría y ni cuenta me había dado de lo feliz que estaba de que me había metido ya el dedo en el culo, cuando lo sentí, lo único que hice fue pegarme más a su cuerpo y dejarlo hacer, me metió todo el dedo por el culito y sentía delicioso, me decía al oído que si me gustaba yo ni hablar podía de lo rico que sentía. Cuando escuchamos que Alberto le gritaba , “ papa que haces”, fue que nos soltamos y le comente a Alberto que Raúl había llegado a molestarme y decirme de cosas feas y que su papa me había salido a defender, no sé si se lo creyó o no pero se metió a cuarto a volver a jugar.

Ese día Agustín me estuvo comiendo mi culito y metía un dedo y después dos por mi culito y decía que lo tenía bien apretadito, que eso lo volvía loco y que pronto me haría su mujercita, que me iba a ser su nena y que quedaría marcada con su leche. Que ya pronto seria su mujer. Yo temblaba cada vez que sentía sus dedos, los movía dentro de mí de una forma que hacía que viera estrellas, cerraba mis ojos y disfrutaba de todas las sensaciones que me hacía sentir, y se lo decía, que siguiera, que más profundo, que metiera otro dedo más, se acostó a un lado de mí y me dejo a mi alcance su miembro, fue cuando conocí el famoso 69, el me comía y metía los dedos por mi culito y yo le chupaba de vez en cuando su miembro, porque del placer que sentía dejaba de hacerlo, pero cuando el sentía que dejaba de chupársela me la metía mas adentro de la garganta y más al fondo sus dedos dentro de mi culo…así que era la locura, sentir mi boca llena de su miembro y mi culito lleno de sus dedos era el paraíso. Ya teníamos cerca de dos meses así, comiéndonos y ahora el disfrutando de mi culito con sus dedos, nunca fue brusco conmigo, siempre fue muy suave conmigo, muy delicado, todo lo hacía con delicadeza, yo lo veía como una dios, cuando se quitaba su trusa y le veía su miembro totalmente parado y duro, me tiraba a sus pies y me lo metía a la boca para disfrutarlo, como disfrutaba dándoles sus chupadas y el también, veía como ponía sus ojos en blanco y metía hasta el fondo de mi garganta su miembro. Acostumbrarme a tener dentro de mi garganta su miembro entero que para mí en ese momento era todo un mástil, fue poco a poco, nunca me la metió toda de una sola vez, poco a poco, me decía mi nena cómetela poco a poco, que él sería muy feliz cuando viera que toda la tuviera dentro de mi boquita y eso hacía, practicaba con plátanos y con pepinos las chupadas y más tenerla dentro de mi garganta, así fue que poco a poco moldee mi garganta para tenerla toda dentro, después aprendí que cuando la tenía toda dentro de mi garganta y que al pasar mi lengua por sus huevos el brincaba de gusto, así que también eso descubrí, que le encantaba que le chupara sus bolas y también disfrutaba yo todo eso….fue muy lindo conmigo, todo se fue dando poco a poco.

Cierto día que mis padres tenían una fiesta por la noche y por casualidad también los papas de Alberto asistirían a esa fiesta. Y la idea de mis papas era que me quedara en la casa de Alberto, para que no nos quedáramos solos. Cuando Agustín me pregunto que si mis papas iban a ir a la fiesta y le dije que sí, fue cuando me digo, que ya era hora de culminar nuestro amor, que ahora si iba ser su mujercita, su nena completamente, yo no entendía. Agustín se las ingenió para no asistir a la fiesta y mando a su esposa con mis padres …de eso me entere yo más tarde, para no asistir, argumentando un mal estomacal…se quedó con nosotros…según a cuidarnos…esa noche él nos preparó de cenar a mí y a Alberto y no sé qué paso pero Alberto inmediatamente se durmió , que hasta Agustín lo llevo cargando a su cama…

Esa noche me digo cuando salíamos del cuarto de Alberto, después de haberlo acostado en su cama, me dio una nalgada y un enorme beso, mientras me tocaba todas mis nalgas, se separa y así abrazados me digo, te deje una sorpresa en tu cuarto, ve y te espero en nuestra recamara, ponte hermosa mi nena y no tardes. Él se fue a la recamara y yo directamente al cuarto de visitas, había una caja con un moño rojo y una nota que decía: “esta noche será nuestra mi nena, serás mi mujer en todos los sentidos, disfrutaras de tu hombre y seré el primero en romperte el culito, te amo mi niña preciosa”, eso me puso feliz, abrí la caja y dentro había una vestido rojo largo con una abertura a media pierna, un hilo dental negro, corset negro, medias de red negras, ligueros negros, zapatillas negras, un peluca pelirroja, lápiz labial rojo, una crema corporal fina y un botecito de lubricante, con una nota que me decía: unta dos dedos de crema y póntelos en tu culito amor, para que disfrutes más. Me desvestí, me puse la crema en todo el cuerpo, unte mis dedos y me puse la cremita en mi culito…inicie a vestirme, me coloque el corset negro y me lo ajuste fácilmente porque era con ajuste por el frente, me coloque el liguero, las medias y me coloque el vestido rojo, me calce las zapatillas negras y me vi en el espejo…sin peluca lucia hermosa…me pinte los labios, me coloque la peluca, me peine, me puse un poco de brillo en el rostro, me puse rímel, alargue mis pestañas y salí en busca de mi marido. Él estaba en la sala, vestido con su traje, nunca lo había visto así, se alegró al verme, me digo que lucía hermosa, pero no estaba solo, había una chica también hermosa con un maletín en la sala con él, me la presento, me digo que era amiga de él y que se llamaba zafiro, y que era estilista, así que me dejo sola con ella y me comenzó a maquillar, mientras me maquillaba me decía que si era mi primera vez que salía a la calle, le dije que no sabía a dónde íbamos a ir, ella me digo no te preocupes, el sabrá hacerte lucir y sentirte con confianza, ella era una chica travesti. Cuando termino de maquillarme, yo me desconocía, no sabía que esa era yo, bueno que esa podía ser yo, le hablo a Agustín y el impactado me tomo del brazo y me dio un beso que hasta mis 38 años nunca nadie me ha dado….era el beso de un hombre por la mujer que ama…así lo sentí. Agustín le pago no sé qué cantidad a zafiro, la acompaño hasta la puerta de la casa y la despidió, regreso a sala por mí, yo seguía sorprendida de lo que había hecho esta chica en mí, era otra, era una mujer, una chica que lucía despampanante, llego Agustín me tomo de la cintura me jalo hacia su cuerpo y comenzó a besarme, pensé que el labial se iba a correr mas no fue así…todo parecía un sueño, yo hecha toda una chica, en los brazos de un hombre maduro, elegante y que en esos momentos era mi hombre, mi macho y yo su mujer…como alguna vez lo soñé, el beso duro unos dos minutos pero yo me sentía en la nubes, en los brazos de mi hombre y así vestida. Me digo vamos a ir a cenar a un lugar retirado, para que no tuviera problemas él y ya después iríamos a donde yo quisiera. Se aseguró que Alberto estuviera bien dormido, lo movió, le hablo y nada, el seguía durmiendo, me comento que le había puesto algo en la bebida para que durmiera y que se levantaría hasta mañana, así que salimos de la casa, me abrió la puerta del carro y me senté, cuando hice eso la abertura del vestido mostro toda mi piernas y él se inclinó para darme un beso y acariciarme la pierna, se subió al auto y me llevo primero a caminar tomados de la mano, eran como las 9 de la noche de fin de semana, había mucha gente en la calle, eso no nos importó, él me tomaba dela mano y me abrazaba y yo me pegaba a su cuerpo, nos detuvimos y comenzó a comerme a besos y yo respondía, la gente que pasaba se sorprendía por la forma de los besos y cuando se daban cuenta de que era muy chica para él, algunos comentaba viejo rabo verde y nos causaba risa.

Estuvimos caminando tomados de la mano unas calles de ahí me llevo a un parque, caminamos, nos besamos, yo me sentía como en un cuento, todo era maravilloso, los hombres me volteaban a ver, las mujeres volteaban a verme por la abertura del vestido, cuando el me besaba mi pierna se enroscaba con la suya y mostraba toda mi pierna en toda la extensión…me tomo de la cintura y me llevo nuevamente al carro, compro unos bebidas preparadas, yo me sentía más feliz, entrar de mano de el a un bar y sentarme en un banco alto de eso de las chicas y el a mi lado acariciándome la pierna delante de todos y besándome, pidiendo bebidas y besándonos…todo era delicioso, sus besos, sus manos, sus caricias, la bebida…todo…salimos del bar. Yo me sentí algo mareada, nunca antes había bebido nada, me recargaba en su hombro y el ponía su mano sobre mis nalgas, sin importarle que nos vieran o que lo reconocieran a él, eso a él no le importo nada, me decía que nunca antes se había sentido tan orgulloso de llevar de la mano a una muñeca como yo, de escasos 13 casi 14 años, con zapatillas altísimas que hacían que mis piernas y mis nalgas lucieran mejor, y el un hombre mayor, tendría como 38 años en ese entonces, el me decía que se sentía como un macho, todo un macho cuando los demás hombres volteaban a verme y que iba con él, con mi dueño, eso era música para mis oídos, ya me sentía como en un sueño y las bebidas hicieron lo demás, yo lo besaba, le besaba las manos, sus brazos, su cuello, sus labios…estaba loca por él, por haberme hecho sentir así de maravillosa., salimos del bar me llevo al carro y antes de entrar al auto me jalo hacia él, me dio un beso enorme y exquisito que mis piernas temblaban por la emoción y la falta de aire, jugo con su lengua dentro de mi boca y yo me sentía desfallecer, le pedí que me llevara a donde quisiera, que quería sentirme completamente mujer y le tome su miembro por encima del pantalón y lo tenía enorme….me metí al auto y el subió inmediatamente, durante el camino yo ya no podía aguantar más mis ganas y le saque su miembro del pantalón y se lo comenzó a chupar como loca…..quería que explotara dentro de mí, pero él no me dejo, me digo que esa leche hoy iba a acabar dentro de mi….yo quería seguir y él no me dejaba…condujo nuevamente hasta su casa, metió el carro al garaje y me abrió la puerta, esos detalles a mí me hacían sentir toda una mujercita, como se comportaba conmigo, tierno en ocasiones, macho en otras. Salimos del auto y me tomo de la mano y me guio hasta su cuarto, me dejo un momento en lo que fue a verificar que Alberto siguiera dormida, regreso y me digo que la noche era nuestra. Comenzó a desvestirme lentamente, me quito el vestido y únicamente me dejo con las medias, el cortes, los ligueros, el hilo dental y las zapatillas, nuevamente comenzó a besarme, me beso mis tetillas y sin yo saberlo me estremecía demasiado, nunca antes lo había hecho pero me encanto y de eso se dio cuenta el, así que me mordía lentamente mis tetillas mientras sus manos no dejaban de recorrer mis piernas y mis nalgas, comenzó a meterme un dedo en mi culito y se dio cuenta de que me había puesto la crema que me dejo, eso le gusto porque tenía un sabor a fresa, entonces yo comencé a desvestirlo a él, le quite el saco, su corbata, su camisa lo besaba todo, su cuello, su pecho lleno de vellos, eso me encantaba de él, comencé a quitarle los zapatos y desabroche su cinturón y comencé a darle besitos a miembro por encima del pantalón, a morderlo por encima de su pantalón, eso le encanto, lentamente quite su pantalón y lo deje en su bóxer, por debajo de su bóxer lucia su hermoso miembro delicioso, se lo quite e inmediatamente le di un beso a su hermosa y brillante cabezota, lucia ejemplar, maravillosa, brillaba y eso me hacía sentirme alucinada, me acostó en la cama y comenzó a besarme lentamente todo el cuerpo, me mordía ligeramente mis muslos, mis piernas, mis brazos, mis hombros, mi espalda en el cuello me daba como chupadas que me hacían gemir como una gata en celo, me recostó boca abajo y comenzó a besarme todas mis nalgas, mordía mis nalgas y yo me estremecía con sus besos y su bigotes, abrió mis nalgas y comenzó a comerme lentamente mi culito, le encantaba el sabor a fresas que tenía según él, me quito las zapatillas e inicio a besarme los dedos de los pies, eso también me ponía como loca, yo me revolcaba de placer en la cama por todo lo que me hacía, lo disfrutaba demasiado. Mientras no dejaba de meterme dedos por mi anito…yo me revolcaba como gata en celo de tanto beso de tanta excitación….solita me puse en cuatro…sin saberlo…mi cuerpo sabía lo que quería y el también, habían surtido efecto las bebidas y los besos y los abrazos…..puso su cabeza del miembro sobre mi ano y este se resistía a ceder…pero comenzado a morderme los hombros y el cuello y ahí fue que afloje el cuerpo y me metió como la mitad de su miembro, yo sentía como me abría lentamente, como se abría paso su enorme cabeza en mi culito, podía sentir sus venas de su miembro rozar las paredes de mi culito, eso me enloquecía, ….yo sentía como que quería ir al baño,,,y me sujeto fuertemente de las nalgas y me dio nalgadas…me decía que era toda una niña hermosa, y que el seria mi papi…yo le decía que sí,…que era mi papi, que me dolía que me la sacara…le dije sácamela papi…me duelo…eso lo excito tanto que se olvidó de la dulzura y afloro su hombría dormida y me clavo todo su miembro dentro de mí…di un grito que él se encargó de ahogarlo con su mano sobre mi boca…mientras mordía mi hombro. Me decía…ya, ya te hice mujer, ya eres mi mujer…serás mía de ahora en adelante…comenzó a adaptarse mi colita a su miembro…y comenzó a sacármela despacio…y cuando pensé que ya todo había terminado…nuevamente me la metió toda…ahora ya sentía yo rico, había momentos en que él se cansaba y yo solita me movía ensartándome todo su miembro dentro de mí …y fue así como este hombre despertó la chica que llevaba dentro…toda la noche me estuvo dando por mi anito, se acostó y me pidió que me subiera encima de él, y lo hice, cuando me senté y puso su miembro en mi culito, este solito se dejó ir, se me fue entera y me sentí completamente llena, satisfecha, me sentía dominante y comencé a dar de brincos sobre su miembro, que entraba y salía de mi cuerpo con la velocidad que yo me moviera, estuve cabalgándolo como 25 minutos hasta que sentí como me llenaba de algo hirviente dentro de mí, el me digo que ya había derramado su leche dentro de mi culito y que de ahora en adelante yo sería su mujer cuando él quisiera y yo gritaba feliz que sí, que él era mi papi, mi macho, mi hombre, mi marido. Cuando termino de venirse dentro de mí, me recosté a su lado y sentí como quedaba un vacío en mi culito, también sentí como me salía como me escurría su leche caliente por entre mis nalgas y no me quede con las ganas y me metí los dedos para saborear la leche de mi marido, se dio cuenta él y le agrado que disfrutara de su leche, nos recostamos un rato, mientras yo seguía bastante excitada, me recosté en su pecho y volver a ver su pecho velludo me volvió a calentar y comenzó a besarlo nuevamente hasta llegar a su miembro y volverlo a chupar, se la estuvo chupando un buen rato, hasta que me digo que si no tenía sed, le dije que si, así que me digo que como ahora ya era su mujer, debería de consentirlo e ir por las cosas que él quisiera, me levante de la cama e inmediatamente sentí como salía de mi culito , como escurría su leche entre mis piernas, me digo que solamente me pusiera las zapatillas y que fuera por agua a la cocina.

Fui hacia la cocina y me encanta el eco de mis zapatillas al caminar por su casa, me sentía la esposa, la mujer de Agustín, me sentía dichosa, feliz, llena, completa, me sentía toda una mujer, sentía como escurría la leche de mi marido por entre mis nalgas y mis piernas, eso me enloquecía, estaba sirviendo agua en un vaso cuando llego por detrás de mí y me comió a besos los hombros, la espalda, me inclino hacia enfrente y por instinto saque mis nalgas, el hizo a un lado el hilo dental y me la dejo ir toda, su miembro entraba ya en mi totalmente, se me iba completamente toda, podía sentí como golpeaban sus huevos en mi culito, podía sentir sus vellos rozar mi culito y me enloquecía, en la cocina, con zapatillas, mi culo escurriendo de leche y con su miembro nuevamente dentro de mi…..era la locura, este hombre me hizo lo que quiso esa noche y yo encantada de la vida, me cogió en la sala…en la cocina…en la terraza…en el patio…me baño y ahí mismo me volvió a coger…me decía que nunca antes nadie lo había excitado tanto como yo…y me decía hijita ven con papi…y eso me encantaba…que me tratara como su hija o como una nena…esa noche paro de cogerme como hasta las 5 am…porque mis padres llamaron que ya estaban por llegar…así que me fue a acostar al cuarto con su hijo,…y ahí me pidió que le besara su miembro…me digo que si le había gustado lo que me había hecho yo le dije que si….y el me digo que a los hombres les gusta que sus mujeres….cuando les encanta lo que su hombre les hace…le deben de dar besos y chupadas a su miembro…porque él fue el que dio placer…así que ahí ..acostada a un lado de su hijo comenzó a besarle y a chuparle su miembro…hasta que oímos que abrían el portón de la casa, le pedí que se viniera dentro de mi boca que quería sentirme llena de él y de su leche y se vacío nuevamente en mi boca, delante de él me tragué toda su leche y el encantado, me digo que era una glotona…me pregunto que si me había gustado y le dije que si…que todo me había gustado…y más su sabor y su tamaño inmenso….me digo que iba a regresar por la mañana…que a su esposa iba a darle de tomar algo para que durmiera y que su hijo también le había dado de tomar algo para dormir. Así que por la mañana como a las 8 am abrió la puerta del cuarto y nos fuimos a la sala…ahí nuevamente me pidió que se la chupara…y fue cuando por primera vez la vi sin estar dura…era algo mediana pero aguada…cuando comenzó a chuparle me encanto saber que mi boca que mis chupadas lo ponían durísimo…así que cada vez que me la metía y se salía…solita me bajaba a chupársela y ponérsela durísima para que me volviera a coger….ese día su esposa se levantó al medio día. Yo estaba toda rozada del culo pero contenta…mis papas llegaron por mí y le preguntaron que como me había portado, y él les digo que como toda una doncella…mis papas ni encuentra por el comentario…y yo encantada…
Él fue mi pareja desde los 13 años hasta los 16…claro que cuando él no podía encontraba yo nuevo amigos…eso ya después se los platicare…saludos y un beso…ahí les dejo mi fotito actual….aun dicen que mis piernas les encantan a los hombres…..besos. Me encantan me fascinan los hombres maduros…

Eres mio – Parte 1

noviembre 21st, 2014

Una noche, en la fiesta de trabadores en mi oficina me decidía a decirle a mi jefe lo que sentía por él. Él se llama Ernesto, tiene 35 años, es un ex militar, lo que explicaba su físico espectacular. Desde que lo vi me gustó mucho, en especial su gran paquete y su mirada penetrante. Además de su forma autoritaria de manejar a mis compañeros de trabajo y a mí. Temía calentarme en horas de trabajo al verlo o escuchar su voz. Su presencia gatillaba los pensamientos más impuros en mí. Imágenes de su torso, sus firmes manos y su paquete, recorrían mi imaginación mientras tecleaba en el computador, despertando algo en mi pantalón. Estaba harto de fantasías y estaba dispuesto a arriesgar mi trabajo con tal de tener algo con mi jefe.
En fin, en la fiesta de la oficina todos bebimos bastante. Al final casi todos se fueron menos yo y le dije a mi jefe que quería hablar con él en su oficina privada sobre unas ideas que tenía para la compañía. Al entrar, aprovechándome de que él estaba medio borracho, le dije la verdad. Le dije que me calentaba mucho, que lo deseaba. Él aturdido no dijo nada o no entendió. Yo me acerqué entre nervioso y excitado y me atreví a besar su cuello. Olía el alcohol en su cuerpo, y me prendía como bencina. Lentamente lo fui poniendo contra la pared con mi cuerpo. Baje mi mano y al agarrarle el paquete al parecer le gusto,pero además hice que reaccionara.
Me tiró al sofá y yo al aferrarme de él cayó conmigo al sofá. Me dijo en ese momento:” Fabián contrólate por favor!” “Pero no puedo, me gustas mucho, hazme tuyo” Dije eso sin pensar en consecuencias. Era mi fantasía hecha realidad, todo o nada. Su masculina cara estaba enrojecida por el alcohol y la situación parecía superarlo. Me puse de rodillas al sillón. Nuestras miradas se cruzaron y yo miré su paquete como pidiéndole permiso. Con mis manos y boca ávidas, desabroché su cierre y saqué su miembro. Fue entonces cuando me tiró del pelo hacia atrás. “Esto quieres maricón?” Dije con su aliento bien cerca de mi cara. “Sí.., lo quiero.. En mi boca-“Sin soltar mi cabeza, me sacó el cinturón con su mano derecha. Yo me dejé hacer, el dolor en mi cabeza sólo me excitaba más. Me soltó y amarró mis manos detrás de mi espalda con el cinturón. Sin poder usar mis manos, él sonrió al verme de rodillas a él, a su merced. Se sacó su camisa, la corbata, el pantalon y pude por fin completar las piezas que me faltaban de su cuerpo. Ese torso trabajado, con un suave vello por encima. Era muy peludo en las axilas y un lunarcito acompañaba su pezón izquierdo.
Teniéndome así de rodillas me dijo “acércate” Me monté sobre él en el sillón . Pensé que me daría un beso, pero sólo me tomó fuerte del cuello. De un sopetón metió varios dedos de su mano izquierda en mi boca. Yo los lamía con cara de nene pervertido. Con las piernas abiertas, sentado sobre él me sentí indefenso. Veía su cara de gozo mientras me ahogaba con sus grandes dedos. Luego abrió mi camisa a tirones. Vi un botón saltar volando. Con sus dedos dedos húmedos comenzó a pellizcar mis pezones. Al principio los retorcía un poco, y luego los tiraba con fuerza. Yo echándome hacia atrás lo disfrutaba y gemía de dolor y placer. Luego él me dijo al oído, “Lo estas disfrutando cierto putito?” – “Si… “dije yo con mi respiración acelerada. “Dime que eres mi puto” y entre un grito lerespondí“Ah..Yo soy tu puto, soy tuyo, ah,, “ Él sonriendo comenzó a masturbarse. Seguía pellizcándome y tirándome el pelo. Tenía el deseo de quitarme la camisa y de pajearme, pero mis manos estaban atadas, causándome goce y dolor. Mis piernas me tiritaban y mi miembro estaba completamente erecto.
En medio del placer, yo humedecía mis labios secos de tanta agitación. Me preguntó al oído “tienes sed?” y yo asentí sumisamente. “Abre la boca” Lo hice y escupió en ella. Me pegó una cachetada y me dijo “Se dice gracias”. “Gracias”. Yo estaba medio aturdido. Nunca había tenido una experiencia de dominación, pero él parecía un experto. . Me puso nuevamente en el suelo y se acomodó bien en el sillón, con las piernas bien abiertas. “Quieres leche puto?” me preguntó y yo no dude en lanzarme a su entrepierna como pude, ya que tenía las manos atadas. Me levantó de los pelos y me dijo, que tenías que hacerlo bien lento primero. Tenía que empezar con sus bolas. Mojé mis labios y me preparé para hundir mi cara entre esos muslos musculosos. Me metí su par en la boca mientras sus pelos acariciaban mi nariz. “Ah,, puto de mierda” me decía mientras me sofocaba agarrándome de los pelos y se echaba hacia atrás de gusto. Luego de unos minutos, me tiró para atrás y me escupió en la cara. “La quieres toda cierto?” “Si… “Respondí sonrojado y con los ojos llorosos por el dolor y la cara cubierta de sus sudor y mi saliva. “Eres un puto asqueroso” Tomó su camisa y en su único gesto de piedad, limpió mi cara. “Gracias…” Dije en voz baja. A lo que él sonrió. Yo sabía él disfrutaba de tenerme allí, de rodillas. Su puto, su empleado maricón, estaba aprendiendo las reglas de su juego.
Por fin tuve el honor, cuando agarró su miembro con su mano izquierda. Lo tenía todo tieso, y la cabeza estaba roja y mojada. Acercó mi cabeza, y me dijo ábrela bien grande. Así lo hice. Y la introdujo lentamente hasta donde pudo. Sentí su glande mojado, era tan dulce. Lo paladeaba y luego lo sentía en el fondo de mi garganta. El olor de su cuerpo me tenía loco. Mis gemidos eran ahogados por esa suave y a la vez dura extremidad suya. Todo mi cuerpo me dolía por la posición, pero a la vez tiritaba de placer. Mi satisfacción era la última de las preocupaciones de ese hombre, ese toro que yo debía complacer. Él sólo hecho de tener su miembro en mi boca ya era estar en la gloria.
Luego empezó a ponerse más rudo conmigo, por lo que supe que estaba por venirse. Sus manos me presionaban a él hasta el punto que pensé que me ahogaría. Me lo metía muy rápido. Me estaba bautizando como su puto y me lo hacía saber con sus insultos. “puto de mierda, te gusta, ah?, mmm… ohh… sigue así..Maricón… ohh…” Empujaba hasta metérmela toda. De la nada la sacó de mi boca y comenzó a pajearse frenéticamente. “Abre la boca perra!” Me tomó del cuello y me puso al lado de su glande. Entonces sentí como su cuerpo tiritaba mientras disparaba chorros y chorros de espeso semen en toda mi boca. “Mírame mierda” Decía mientras terminaba su orgasmo. Mi cara quedó cubierta. Mientras me miraba fijamente, echó todo el semen que quedó esparcido en mi boca. “ahora trágatelo” Obedecí un poco asqueado. Apenas terminé me dijo que se la limpiara. Noté que no sujetó mi cabeza. Supongo que porque ya estaba extenuado.
Al terminar de limpiársela, desató el cinturón que sujetaba mis manos. Por fin pude estirarme un poco.
Yo seguía sin correrme pero comprendí que yo estaba ahí para servirle y que él no se dignaría a darme placer. Recogió mis cosas y me las tiró. “Ándate.” Yo me paré, confundido. Asumí que él dormiría en su oficina privada. No sabía si estaba despedido o qué. Me dirigí hacia la puerta. Disponía a irme cuando me tomó por el cuello con fuerza. Acercó mi cara hacia la suya y yo desee un beso. Podía sentir su aliento cerca de mi boca. Él parecía querer decirme algo pero no sabía qué. Pasó su pulgar por mis labios y determinó mi destino: “Eres mío ahora.”


Es mi primer relato así que aprecio sugerencias, ideas, comentarios, lo que sea.
Si quieren hablarme/escribirme aquí les dejo mi mail guess04789@gmail.com

Sueño contigo

noviembre 21st, 2014

Este sueño lo tuve contigo corazón mio……….Una noche después del trabajo ya en casa descansando de un día de ir y venir, de subir y bajar, de hablar con miles de personas, y de haberme mensajeando contigo; me quede profundamente dormida pues el delicioso café que bebí después de una gratificante ducha……..No sé en qué etapa de mi sueño empecé a soñar que estaba deliciosa y plácidamente dormida tendida boca abajo en mi cama y dentro de esa placidez empecé a sentir que alguien me estaba tocando suavemente todo mi cuerpo sentía esas caricias ligeras y muy suaves, sutilmente rosando mi piel, su mano delicadamente iniciaba en mi cabello bajando muy suavemente por mi espalda en donde se tomo su tiempo como si estuviera dibujando un mapa astral con los lunares de mi espalda como si tales fuesen estrellas en el cielo.
Despues siguió su camino como si del cielo bajase a la tierra su mano bajo hacia mis glúteos y en ellos sentí como si trazara un corazón….y siguió su camino abajo por la línea que se forma justo en la unión de mis piernas…..yo dormida o senti dormida en mi cama derritiéndome por dentro, me preguntaba si estaba dormida o fingía estarlo ¿? Quien Era ¿?
Después te detuviste y noté como te movias en la cama,ligero como un felino tus movimientos apenas perceptibles como tu entrecortada y agitada respiración…..Ohhhsentí algo duro y caliente en mi trasero, era la punta de tu pene, estaba segura. Era difícil no gemir y estremecerme ante eso, a pesar de que me frotaste tu enorme miembro por todas las nalgas, incluso sentí tu palpitante deseo de introducirlo y poseerme, si no fuera por la posición en que me encontraba pero pese a ello sentí como tu pene palpito como urgiéndole encontrar donde entrar y aun sin haber tocado mi vaginapalpitante y húmeda.
Después estando justo encima de mí sintiendo su piel con mi piel…comenzaste a arrimarme tu peney ponérlo entre las nalgas, yo fingía gemir como si fuese a despertarme y me movia para subirlas un poquito y facilitarte el camino. Quería gritarte que me poseyerasyaaaaa, entonces pusiste todo tu cuerpo contra el mío y me susurraste suavemente algo inaudible al oido.
Después de decir eso tomaste mis caderas con tus manos y arremetiste hacia mi vagina como si fueras a penetrarme pero sin haberte quitado aun la ropa, al sentir tu enorme miembro en todo su esplendor no me aguante y solté un gemido por lo que inmediatamente notaste lo caliente que estaba. Entonces sonreíste tiernamente acariciando mis nalgas y metiste tu tibia mano entre mis piernas ¡Oh por dios! Mis gemidos salían sin control de mi garganta, mientras me pasabas tus grandes dedos en mi botoncito yo me ponía loca. No dijiste absolutamente nada.
Yo pretendía estar dormida, aunque para ese momento sabías que no era verdad.
Después bajaste de la cama, con la tenue luz de la lámpara y con mi curiosidad quise saber que estaba pasando, vi que te desnudaba completamente para después buscar unas almohadas, y también vi tu silueta de la cual sobresalía la erección que era realmente enorme, al ver eso sentí como mi corazón latía aceleradamente y mi vagina palpitaba ansiosa, como si supiera lo que le esperaba.
Me levantaste las caderas y me colocaste una pila de varias almohadas de modo en que quede de tal forma que pudiera penetrarme bien por donde tu quisieras, yo me deje llevar, estaba que explotaba me encantaba darte el control de mí cuerpo. Después continuaste frotando tu miembro duro; ahora ya desnudo y mojado, me estaba calentado demasiado y seguías sin metérla. Hasta que al fin comenzaste acomodarte suave y con delicadeza para introducirme tu enorme pene lentamente.
Estaba tan caliente y mojada que yo quería acelerara tu proceder y quedaras todo adentro de mí, e iniciaras el mismo movimiento una y otra vez hasta que estallaras dentro de mí…Hasta que los dos estalláramos al mismo tiempo
Pero no lo hicistetus manos subieron hacia mis senos para acariciarlos y mientras lo hacías me seguías frotando tu pene por mis traseroy por mi vagina sin penetrarme, lo frotabas suavemente y por momentos acelerabas la fuerza del roce……Eso me enloquecía más
¿Qué estabas esperando?
Quería tu pene…..ya, todo adentro, mis gemidos eran más fuertes y más desesperados, mientras tu parecías disfrutar de mi urgente necesidad llenándote de más placer con mi exitación.
-Ya no aguanto –Grite con mi voz entre gemidos- hazlo ya.
Entonces te levantaste y sujetastevolviéndome boca arriba por instinto levante mis caderas y abri mis piernas para recibirte, ya me estaba saboreando lo que seguía, primero sentí como lo punteabas, no sé cuánto, ¡te encantaba hacerme sufrir o te exitabas con mi urgencia!? Pero de repente arremetiste y la metiste hasta el fondo ¡Oh por dios! ¡Qué sabroso se sentía! Jamás me habían penetrado así,grite de placer, apenas podía respirar, tu pene me llenaba toda…Era delicioso.
Es difícil de explicar la sensación que tuve, me embestías y me sujetabas las caderas con fuerza yo gemía como loca y apretaba tu pene con todas mis fuerzas, no puede aguantar mucho así que en un breve instante me vine, me vine como nunca, ese orgasmo fue tan largo que me dio miedo. Y lo mejor de todo es que Tú aun no terminabas, pero para ese entonces yo me estaba escurriendo . Y aun tenia adentro tu gruesa vaina.
El diminuto “chickchick” que hacia mi vagina húmeda al ser penetrada por tu pene se mezclaba con el sonoro “plapplap” que hacían mis nalgas cuando tus caderas impactaban contra ellas, lo cual me ponían todavía más caliente, y junto con mis gemidos me hacían sentir como si yo fuese un volcán en erupción.
De repente, los impactos contra mis nalgas se hacían más sonoros y más rápidos, sentía que tu pene se ponía más duro, estaba tan apretadito, tan rico… y en el momento en que sentí como empezabas a disparar por dentro tu caliente semen me dio un orgasmo más fuerte que el anterior, me estaba volviendo loca……….Habíamos terminado. Te quedaste ahí un rato y dentro de mí y luego suavemente la sacaste. Yo me quede ahí fascinada aun disfrutando del momento pues sentía como tu semen aún brotaba de mi vagina, me encantaba esa sensación.no quería moverme, realmente disfrutaba como cada espesa gota se escurría por mi pierna. me quede de nuevo dormida sintiendo el calor de tu cálido y ardiente cuerpo muy pegado junto al mío mientras me tenías entre tus brazos.

Una china me enamora

noviembre 21st, 2014

Madrid, en plena canícula, es un lugar donde el calor aprieta. Hoy, ya mediado Julio, el calor era de los que obligan a buscar la sombra de los árboles o de los edificios. Yo había conseguido aparcar el coche en zona sombreada. Estaba enfrente de la casa que fuera de mi suegra y ahora teníamos en alquiler. Los inquilinos habían avisado de una avería en la conducción de agua, lo que me obligó a llegarme hasta allí y comprobar a quien correspondía la reparación. Hubo suerte y la comunidad se hizo cargo del gasto. Una vez en la calle, decidí esperar a ver si el fontanero, tal como había asegurado, llegaría al momento. Estaba fuera del coche cuando la vi venir. Era una china preciosa, de unos cuarenta años, figura muy agradable y vistiendo una especie de chandal de tela muy ligera que se ceñía a sus muslos. Sus formas eran muy de mi gusto. Aunque iba acompañada por una niña pequeña, al pasar junto a mi, no me pude contener y la piropeé:

¡Guapísima, eres guapísima!.

Volvió la cara hacia mí y me sonrió ampliamente.

Glacias, señol.

Gracias las que tu tienes, cariño, que han hecho que me enamore de ti, ¡preciosa!.

Aunque ya me habían rebasado, se volvió y retrocediendo me dijo:

Agladezco palablas del señol. Mi il a complal pan. Mi vuelvo lápido. ¿Tu espelal a mi?.

Con impaciencia. Te espero impaciente.

Mi no taldal. Señol no ilse sin hablal con Chiu.

¿Cómo me voy a marchar si me gustas con locura, mi amor?. Aquí te espero.

Mi no talda. Me gusta que tu espelal a Chiu. Tu amable con mi. Muchos no tlatal bien como tu. No taldo.

No tardes, mi amor.

No taldo. A mi gusta sel amol tuyo. Tu gustal a Chiu. Mucho gusta, mucho gusta a Chiu. ¿Cómo llama tú?.

Ju ancho, me llamo Ju ancho, Chiu.

Nombre lindo. Gusta a Chiu. Tu gustal mucho, mucho, mucho a Chiu.

Y tu a mí, Chiu. Ha sido verte y enamorarme de ti.

Con los labios imité el darla un beso Se alejaron. El culo de Chiu, amplio sin exagerar y muy respingón, se movía acompasadamente. ¡Qué china tan guapa!. Hacía muchos años, y ya tengo 50, que yo no decía un piropo, ni me lanzaba a conquistar a una mujer con tanto ímpetu. Parece, según lo que estaba ocurriendo, que las cosas estaban saliendo más que bien, porque la preciosa china, detuvo su caminar y volviéndose hacia mi, me dijo sonriente, en tono muy cariñoso:

Chiu contenta de tu sentil. Chiu sentil lindo por Ju ancho. Mucho gustal Juancho, mucho gustal a Chiu. Chiu da beso a Ju ancho, que tlata a Chiu con caliño.

No tardes cariño.

Chiu quiele plisa pol volvel con ti.

Reanudaron camino hacia el Súper del barrio. Salieron antes de un minuto. Cuando llegaron, la sonrisa de Chiu era cautivadora. Sin soltar la mano de la pequeña, se aproximó mucho y me dijo en tono quedo, con la voz ligeramente temblona:

Mi casa celca, taldal poco en vuelta. Tu tilaste beso a Chiu y Chiu tiló beso a Ju ancho.¿Quieles dal beso a Chiu?.

Lo estoy deseando, mi amor.

Juntó sus labios a los míos. La abracé con fuerza. Apretó su cuerpo contra el mío. Sentí intensamente el calor de su entrepierna y, apoyando una mano en su culo la apreté contra mi polla. Colaboró en el apretón. Al separarse, mirándome a los ojos con cariño, me dijo con voz rota:

¿Tu contento, Ju ancho?.

Si, amor mío. Me he enamorado de ti.

Chiu muy contenta de sentil caliño pol ti. Caliño glande, mucho glande, mucho. Ahola voy a casa, dejo hija con madle, abuela y vuelvo coliendo. ¿Tu espelal a Chiu?. ¿Gustal a Ju ancho beso y ablazo a Chiu?

Muchísimo. Me ha gustado con locura.

Chiu también caliño. Mucho gustal beso y ablazo. Sentil mucho caliño. No seguil por vel vecinos. No seguil………ahola. ¿Ju ancho sabe?.

Si, cariño mío, luego tendremos ocasión de hacerlo sin que haya miradas indiscretas. Ve y no tardes.

Chiu no ve hombles. Chiu sólo tlabajo pala vivil familia. Chiu viuda. Cinco años. Malido malo, pegaba a Chiu. Yo feliz sin malido, feliz sin hombles. Ju ancho es difelente, gusta mucho, es homble con caliño, que quiele a Chiu. Yo deseo homble bueno, como Ju ancho. Quelel mucho caliño a Ju ancho.

Yo también soy viudo. Y no tengo novia. Para novia sólo me gustas tu, Chiu. No dudes que voy a quererte muchísimo y que de mí no puedes esperar nada malo.

Chiu feliz, gusta sel novia de Ju ancho. Chiu hacel mucho feliz a Ju ancho. Chiu sel muy feliz. Mucho gustal beso y ablazo de Ju ancho,novio mío. Gusta mucho sel novia de Ju ancho, mi amol de veldad.

¡Anda, vete a casa y no tardes!. ¿Quieres que comamos juntos?. ¿Tienes que regresar pronto?.

Hija con abuela. Chiu no plisa. Chiu cambial lopa. Talda mas.

Te espero, mi amor. No te enfades por lo que te voy a decir. Si lo digo es porque te quiero, porque me he enamorado de tí y deseo tenerte a mi lado de día y de noche. Avisa que es posible que no vuelvas hasta mañana. Si tu quieres, claro.

¿Ju ancho quiere que novia Chiu, duelma en tu casa, contigo?.

Estoy soñando con ello, amor mío.

Tu también amol mío. Volvel lápido. No malchal sin novia.

Se alejaron a buen paso. Yo, abrumado todavía por los acontecimientos, abrí la puerta delantera derecha y me dispuse a esperar. Estuve analizando la situación. Viuda, sin compromiso, ya que sólo estaba comprometida con su familia, me dió por pensar que…….. Bueno, no adelantemos los acontecimientos. Casi sin darme cuenta del tiempo, me encontré con Chiu junto a mí. Salí del coche y la miré largamente.Estaba preciosa. Llevaba un vestido chino, con bordados, de color azul.

Estás preciosa, Chiu. ¡Cuanto me gustas!.

¿Tu no dal beso a tu novia?.

Nos abrazamos y nuestras bocas se unieron ansiosas. Para no dar un espectáculo, el beso fue breve. Entramos al coche. Nos abrazamos con ansia. Yo, tomando a Chiu por el culo, la elevé ligeramente para acercarla más. Conté con toda su colaboración. Mientras nuestras lenguas se enlazaban y lamían, metí la mano bajo la falda, buscando su entrepierna, que abrió para mí. Al sentir mis dedos rozando sus bragas……..tuve …..un estremecimiento. Fue mutuo. Chiu llevó su mano hasta mi entrepierna. Sentir que me tocaba la polla me volvió loco. Separándome un poco pedí muy emocionado:

Déjame que vea tu tesoro, tu chochito. Por favor.

Sin decir palabra, tras mirar si alguien nos veía, se subió la falda, bajó las bragas y me mostró el tesoro de mujer más bello que he visto nunca. Tenía muchísimo vello. Sin rizos, lacio, pero abundantísimo. Me enamoraba Chiu.

Todo lo tuyo me enamora, Chiu.

Contenta de enamolal a Ju ancho. Ju ancho enamola a Chiu. Yo quelel mucho, mucho. Chiu no tenía ganas de homble, pelo vel a Juancho y enamolal, mucho enamolal de Juancho. Sólo tu hacel ganas de homble a Chiu. Sólo tú hacel que Chiu cambie, olvide homble malo y quiela dal su chochito a su novio.

¡Qué alegría oirte decir eso. Tienes un chochito precioso, Chiu.

¿Gusta chochito de Chiu?.

Me vuelve loco. Estoy deseando besarlo, comérmelo. Te quiero.

Chiu quiele también que tu comas chochito de Chiu y quiere comer cosa de Ju ancho. Chiu te da chochito a tí. No besal ahola. Antes bañal en ¿hotel?, ¿tu casa?. ¿Juancho tenel casa?.

Si, mi vida. Y vivo solo.

Yo contenta de il casa de Ju ancho. Tu enseñal a Chiu, tu cosa.

Me desabroché. Como tenía una erección brutal, me costó algo sacarla. Cuando la tuvo ante sí, la miró largamente y, tras acariciarla con verdadero cariño, miró alrededor y se la metió en la boca. Comenzó a hacer círculos con la cabeza y a subir y bajarla. Me volvía loco. ¡Qué gustazo, estaba a punto de correrme!. No quise hacerlo por si la desagradaba y retirándola, la besé en la boca. Se echó un poco hacia atrás y, con voz apenada, preguntó:

¿No gusta cómo hace Chiu?. Chiu sentil pena mucha.

Me gusta con locura. Iba a correrme y no he querido hacerlo en tu boca.

Tu hacel siemple en boca. Yo igual en boca Ju ancho. Chiu quiele mucho a Ju ancho.Mucho caliño, pol eso enseña chochito a Ju ancho. Chiu no sel poca velgüenza, sel mujel buena. Yo enamolal de Ju ancho desde plimera vez que vel. Por eso enseñal chochito a Ju ancho, pol mucho caliño, mucho amol. Pol eso como cosa de Ju ancho. Mucho gusta cosa tuya, mucho gusta. Te quielo. Digo veldad.

Ya lo sé, cariño, ya lo sé. No digas siempre Chiu, puedes decir: yo quiero a Juancho.

Yo quielo mucho a Ju ancho. Mucho.

Buscó mi boca y mi lengua. Excuso decir que se la enteegué gustoso. Nos lamimos ansiosamente, chupando los labios y la lengua. El beso duró varios minutos.

Chiu……Yo quielo a Ju ancho. Quielo dal todo caliño, todo amol. Quielo dal chochito. Muchas ganas de dal chochito a Ju ancho. Yo amal a Ju ancho. Yo ganas muchas, muchas ganas de estal todos días con novio. Días y noches, todas horas. ¿Que decir tu?.

Que te quiero mucho, mi amor. Vamos a comer.Luego a casa. Después hablaremos de eso de vivir juntos.

¿Tu quieres vivir con Chiu?

Creo que…….no sé…….quizás si quiera. No lo sé, Chiu, vas demasiado deprisa. ¿Tan fuerte ha sido el flechazo?.

¿Que ser eso, flechazo?.

Amor a primera vista.

Yo si sentil amol al vel a ti. Enamolal de Ju ancho a plimela vista. Chiu sentía deseo de homble bueno del que enamolal, al que dal chochito con amol glande. ¿Tu miedo de familia mía?.

No, no es eso. Ya hablaremos.

Comimos en un restaunte próximo a mi casa.La comida era excelente y el precio moderado. Durante la comida, Chiu, sentada junto a mí, siempre que no nos veían, se subía la falda para enseñarme la gloria de sus muslos. ¡Cómo me gustaba!. Estaba claro que el flechazo había sido mutuo. La mano de mi novia, de vez en cuando y con discreción, me acariciaba la entrepierna. Los dos estábamos deseando acostarnos, jodernos con locura. En un momento dado, Chiu, como si adivinase mis pensamientos, me dijo al oído:

Tu novia, Chiu, esta loca pol dalte su chochito. ¿Gusta sabel caliño de novia?.

M e encanta, mi amor. ¿Sabes que me has enamorado, que te quiero desde el primer momento que te ví?.

Si, novio. ¿Te gusta yo llamal novio?

Me encanta, no ves que te quiero mucho.

¿Se dice muy?.

Si, se puede decir.

Pues tu novia, Chiu, muy enamolada de ti. Desde plimel momento de velte. Tu tlataste con caliño. Nunca un homble tlató a Chiu con caliño. Tu el plimelo.

Siempre será así, amor mío.

Tu ¿dal cuenta de que tu novia habla mejol desde quelelnos mucho. Yo quielo mucho, Ju ancho, mucho. Tu hacel feliz a novia, volvel a cleel en hombles. Antes sólo vel hombles malos. Tu hacel cambial a novia.

Me alegro, cariño. Todo lo que hago y te digo es sincero, de corazón.

Yo cleo a novio y doy mi colazón. Y mi chochito. Yo muchas ganas de dal chochito a mi novio. Mucho deseal sentil a novio dentlo de chochito.

Yo también, amor mío. Vámonos a casa.

Pocos minutos después llegábamos a la urbanización. Yo vivía en las afueras de Madrid. Cuando dejamos el coche en el garaje, Chiu, me rogó que la enseñase la urbanización. Mostró enorme admiración por la piscina, el tenis, el parque infantil……La urbanización toda. La tomé en brazos para cruzar el umbral de mi casa. Se abrazó a mi cuello y, muy emocionada, lloró durante un par de minutos. Con mis besos conseguí calmarla. Comenzamos a desnudarnos. Las tetas de mi novia eran…….¡preciosas!. Empecé a comerlas con glotonería. Mi bella chinita, besándome la boca con ansia y tras darme numerosos lametones por el cuello y el pecho, me dijo:

Plimelo baño. Novia tuya quiele estal muy limpia pala que tu comel con gusto. Novio también baño. Yo muchas ganas de comel y lamel. ¿Quieles, amol?

Claro que quiero, cariño. ¿Usamos la misma ducha?.

Novios duchal siemple juntos. Yo dal jabón a Ju ancho y tu dal a tu novia. Te amo mucho ,mucho amal a mi glan amol. ¿Tu quieres a novia?.

Con toda mi alma y todo mi cuerpo. Estoy muy enamorado de tí, vida mía. Y quiero darte mi….cosa. ¿Tu sabes cómo la llamamos en España?.

Yo oil muchos nombles.

A mi cosa la llamamos polla.

Polla..polla…polla. Ya sé. ¿Cómo llamal a mi chochito?.

Chochito, almeja, chocho, coño, altramuz…….Tiene muchos nombres. ¿Cuál te gusta más?.

¿Cuál gusta a novio?.

Coño. Coño es el que más me gusta.

A mi también. Mi chochito llamal coño, coño. Yo acoldal, amol mío.

La conversación sirvió de fondo a nuestro mutuo enjabonamiento. Chiu estaba feliz, sonreía continuamente. Tras aclararnos, me arrodillé en la bañera y comencé a lamerle el coño a mi adorable novia. Me interrumpió diciendo:

Secal plimelo, luego cama de novios.

Tumbada en la cama, luciendo su provocadora abundancia capilar en el coño, abrió las piernas y, separando con los dedos los labios de su precioso coño, me mostró el delicioso color rosado de sus entrañas. Noté que me enamoraba aún más, algo casi imposible porque habíamos sentido el flechazo, el rayo, el amor y el deseo a primera vista. Adopté la postura sesenta y nueve y, antes de que la abundante pilosidad de mi novia me llenase la boca, Chiu se metió toda la polla en la boca y comenzó sus hábiles movimientos: su boca abrazaba la polla, subiendo y bajando la piel, lamiendo constante e incansablemente. Su saliba que me lubricaba la polla con deliciosa abundancia, resbalaba y mojaba mis pelos, mi entrepierna. Chiu, se retorcía al sentir la profundidad de mis lametones. Mientras sentía el placer de lamer y ser lamido, comprobé que el coño de mi novia era una delicia carente de olor, con el lógico saborcito del coño que se moja al sentir las lamidas del hombre al que quería y deseaba con locura. Chiu se retorcía, lo que aumentaba mi pasión, las ganas de chupar los labios de su coño. Y así lo hice: tome entre mis labios los del cachondo coño de Chiu y succioné con amor, emoción, loco deseo…….. En fin, que nunca había lamido un coño tan rico como el de mi novia china. Cada vez se retorcía más y gemía más fuerte. Sin previo aviso, solamente anticipado por un grito, sentí que las paredes del coño se mojaban mucho más, humedeciendo mi lengua abundantemente. Se estaba corriendo. Yo, deseando jodernos en carne viva, dejé el sesenta y nueve, colocándome sobre ella. Chiu, todavía jadeante por el gustazo de mis lametones, invirtió la posición, poniéndose encima. Sus manos acariciaron mi polla con cariño y se la metió de golpe. ¡Qué calor!, creí que me asaba la polla. Ardía su coño que, al estar empapado por el reciente orgasmo, se tragó mi polla suavemente. El coño de

Chiu era un horno abrasador, de suaves y húmedas paredes que ceñían mi polla, como si fuese un aro, un anillo que abrazaba con gran fuerza. ¡Qué delicia, qué coño tan estrecho, cómo me gustaba!.

Amor mío, tu coño me mata de gusto, no voy a aguantarte, me voy a correr enseguida. Te quiero, cariño. ¡¡Me abrasa tu coño, me quema la polla!.

Si, eso quielo, que tu volvel loco de gusto . Chiu, adola a Ju ancho. Tu polla también quema coño de Chiu. ¡Gusto glande, como sentil nunca!. Tu dal gusto, mucho gusto, mucho gusto, mucho gusto. Colel con Chiu, tu colel, colel con novia. Yo colel, tu echa mucha leche en mi coño. ¡Te quielo, me colo, no podel lesistil, molil de gusto, molil de gusto tanto, amol mío!.

¡Te quiero, me corro, toma mi leche, te la doy toda a ti, sólo a ti, mi amor!. ¡Toda mi leche, toda!.

¡Dame leche tuya, toda de Chiu, toda sólo de mi!. Me colo, dame leche, toda mía. ¡Me colo, amol mío, me colo, tu colel conmigo!.

Si, si, si,¡toma, te la doy toda, es sólo tuya, mi leche es sólo tuya!. ¡Toma, me corro!

Chiu colel, mojal mucho mojal polla de novio. ¡Te quielo, mi amol, te quielo mucho, mucho amol tuyo y mío!. Doy leche mía!.

¡Qué carrera!, nunca había echado tanta leche en el coño de una mujer.

Ni cuando estaba casado. Chiu era la mujer que más me ha gustado. No era exagerado decir que estábamos enamorados, eso ocurre con cierta frecuencia. A un hombre le gusta una mujer a primera vista, con el primer beso o el primer roce, y de otras, aunque las trate con frecuencia, incluso se acueste con ellas, jamás se enamora. Le gustan para joder, pero como simple desahogo animal. A las mujeres les ocurre los mismo. Los seres humanos somos muy especiales en nuestros afectos y enamoramientos.

Al tiempo que me descabalgaba, recogiendo nuestros líquidos con un paño, me dijo con ternura:

Ju ancho, novio de mi amol, yo quielo estal siemple a tu lado, vivil conti- go. Yo muy enamolada de mi novio. ¿Tu enamolado de Chiu?.

Si, cariño, estoy enamorado de tí.

Entonces ¿ tu quelel vivil juntos?. Decil si y Chiu mujel más feliz del mundo.

Una cosa así no se decide de un día para otro. Te diré lo que vamos a hacer: ¿cuándo tienes vacaciones?.

Un mes y vacación. Casas donde limpial todas vacaciones.

¿Te gusta el mar?.

Mucho, gusta mucho. En China yo vivil junto a playa. ¿Tu lleval a playa?.

Sí. Tengo un apartamento. Era de mi hermano, que murió en un accidente. El sitio es precioso. Y más tranquilo que la mayoría de las playas del Mediterráneo.

Yo contenta, pero tenel familia que cuidal. ¿Qué pensal mi novio?.

Que si, que es natural que también te acompañen.

No me dejó continuar. Me comió la boca a besos. Su lengua no paraba de lamer la mía.

¡Te quielo, Ju ancho, homble mío, homble bueno!.

Yo también te quiero, Chiu. Asi podemos probar si somos capaces de vivir juntos, de soportarnos.

Yo segula de lleval bien todos juntos. Madle caliñosa y muy buena cocinela, mucho buena, mucho buena, tu chupal dedos.Cocina como España, no como China. Mi hija es la mejol, nunca enfada, muy caliñosa y obedece.

Un mes después, con el maletero casi ocupado por completo, pese a su gran capacidad, llegamos a la playa. El coche se portó de maravilla, como siempre. Al ver la urbanización, que tembién tenía piscina, tenis y un gran garaje, las alabanzas de las tres orientales me colmaron de satisfacción, de cierto orgullo, por qué no decirlo. Tras enseñarles la casa y las habitaciones que íbamos a ocupar, niña y abuela salieron a la terraza, quedándonos solos Chiu y yo.
Seabrazó a mi, apretando su coño contra mi polla. La ayudé tomándola por el culo y apretando. Chiu, cariñosa y afectiva, cerró la puerta y se desabrochó la blusa, quitó el sostén y, sentándose en la cama, me bajó pantalón y calzoncillo. Su boca buscó mi polla y se metió más de la mitad, que chupó y lamió con ansia, con deseo de mujer enamorada. Esas cosas del enamoramiento se sienten y se disfrutan mucho más que las que se realizan con mujeres a las que no amas. Sacandosela de la boca, me miró con ojos cariñosos, enamorados, llenos de deseo y, con voz muy ronca, me dijo:

Todo viaje soñaba con comel polla de novio. Tenel muchas ganas de comel tu polla, mi amol, de sentil dentlo de mi chochito, de mi coño, ¿tu quelel a Chiu?. Yo quielo con mucho amol a mi novio. ¿Quieles vel chochito pala metel polla, amol mío?.

Claro, mi amor, pero la niña….tu madre…..Pueden vernos. Sería violento.

No vel, yo hacel gesto a madle. Ella entendel que quedal en balcón con niña.

Se subió la falda y, bajándose las bragas, me habló con voz desfallecida por la pasión y el deseo imperativo de sentirme dentro de sus entrañas:

Te quielo, amol mío. Mete polla en chochito, en coño de Chiu. Muelo pol ti, muelo de ganas. Todo el viaje queliendo jodelnos tu y yo. Mete polla en coño de novia. Te quielo, Ju ancho.

¡Qué coño tan bonito, qué hermosura de pelambrera lacia, abundantisima. Su excitante visión y los lametones que seguía dándome, me pusieron la polla como un garrote. Me tumbé en la cama. Me cabalgó jadeante de deseo, de abrasador deseo. Se metió la polla despacio. Sentí que su estrecho coño, con su estrecho anilo, su aro de carne ardiente, abrazaba mi polla, echaba hacia tras la piel y poco a poco, mojando más polla y horno de amor, abrasaba, quemaba y empapaba. ¡Qué impresiones nunca sentidas!. Chiu me mataba de gusto. Su cuerpo se retorcía, me mojaba más y más. Me enardecía ese horno de placer que me empapaba la polla. ¡Cómo se corrió!, ¡Qué palabras me decía!, ¡cómo me mojaba la polla, anegada por sus jugos, su deseable leche!.

¡Te quielo!, ¡nunca quelel a otlo!!. ¡Vuelves loca a tu novia!. ¡Gusto enolme, enolme gusto!. Yo quielo tu leche. Mezclal con la mía. ¿Tu quieles a Chiu?.

¡Sí, sí, te quiero!.

¡Colel conmigo, colel conmigo!. ¡Tu dal leche a Chiu, dal leche toda, toda!. ¡Colel conmigo, colel conmigo!. ¡Leche tuya en mi coño, sólo en mi coño!. ¡Te quielo!.

¡Qué bárbaro, qué forma de correrse!. Sentí la polla empapada, era como una inundación. ¡Qué pedazo mujer, que pedazo de hembra, cómo me ponía! ¡Cómo sentí aquel polvo!. Desde el fondo de mis entrañas, fue surgiendo el avasallador sentimiento de la mayor carrera de mi vida. ¡Creí que me desmayaba, qué gustazo, que barbaridad!. Mi cuerpo se vació en el coño de Chiu, que se retorcía encima de mí. De repente se quedó quieta, su coño apretó más mi polla con su aro de fuego y sentí que, a la vez que se vaciaba encima de mí, recibía con ansia mi leche, como si esa fuese la única meta de su vida. Nos quedamos quietos, sin fuerza. No podíamos ni oir. La puerta se entreabrió y la mirada de la abuela, que era joven, de unos cincuenta y cinco años, se quedó fija en mi polla, empapada, erguida, arrogante, que parecía pedir más. Como Chiu se había sacado la polla, pero sin descabalgarme, no se apercibió de la mirada de su madre. Era una mirada de hembra hambrienta de sexo, del que no disfrutaba hacía años.
Utilizando el dedo índice, hizo gestos señalándonos a su hija y a mí. Ante mi asentimiento, se llevó las manos a la cabeza imitando los cuernos de un toro. Señalando a su hija, repitió el gesto de cuernos y luego me apuntó a mí con el dedo índice. Enarqué las cejas. Imitó el gesto de llorar y volvió a señalarme, indicando que no debía llorar. Señalándonos a ella y a mí, movió los labios en repetidos besos. Yo asentí y entonces, subiéndose la falda, me enseñó sus muslos y se relamió los labios mirando la polla. Chiu tenía la cabeza junto a la mía, viendo sólo el colchón. También me relamí y lancé un beso. Me interesaban dos cosas: averiguar lo de los cuernos y no perder la posibilidad que ofrecía la madre de Chiu, que, ante mi clara respuesta, se subió más la falda y lució todos sus preciosos muslos y unas bragas que su coño abultaba. Muchos pelos negros se salían por los lados de las bragas. Volví a relamerme. La madre de Chiu, cerrando la puerta,hizo un gesto con la mano, señalandonos alternativamente. Mi cabeza hizo una inequívoca señal afirmativa.
Sacando mucho la lengua imitó el gesto de lamer. Sonreí. Cerró la puerta con suavidad. Habían quedado sentadas las bases de un entendimiento sexual, que tendría que ser clandestino, secreto y por ello más gustoso. La prohibición siempre es más pasional y gratificante. Tal como ocurre cuando madre e hijo o hermanos se enamoran y se dan al mutuo deseo,a la pasión de los sentidos, que no miran nada, no se frenan ante nada y sólo saben darse gusto, correrse con ardor, inundándose mutuamente. ¡Vaya!, ese amor loco, prohibido, iba a ser, de vez en cuando, mi traición a Chiu. Tenía muy presente el aclarar el delatado engaño de Chiu, los cuernos que me estaba poniendo. ¡Valiente tía!, tendría que hacerme una analítica sobre el sida.

Chiu, interrumpió mis pensamientos.

(A PARTIR DE ESTE MOMENTO, PRESCINDIRÉ DE LA “ R “ SONANDO A “ L”. SERÁ MÁS CÓMODO PARA TODOS).

¡Qué gustazo, das a novia!. Te quiero, mi amor!.

Yo también, cariño.

Me descabalgó y se echó a mi lado, apretando su empapado coño contra mi muslo. ¡Joder, estaba empapada de verdad!.
Nos quedamos quietos, sin movernos y aparentemente sin pensar , porque mi cabeza era un torbellino de encontradas ideas. La mamá de Chiu tenía unos muslos asombrosos: gruesos, fuertes, bonitos hasta decir basta. Sus piernas eran largas, perfectas de forma, preciosas. Su coño, a juzgar por lo visto, prometía una selva de pelos, seguramente lacios, pero excitantes. Los movimientos de su lengua prometían un sesenta y nueve reventón de leche, de gustazo, de excitación.
Yo, tenía mucha imaginación, no paraba de pensar. ¿Es que te gustaba la madre de Chiu?. ¡Hombre!, hasta no haber jodido con ella, hasta no intentar un sesenta y nueve, no era posible establecer comparaciones, pero…. ¡èstaba muy buena la mamá!, ¡¡¡menudos muslazos!!!, ¡cómo abultaban las bragas los pelos del coño!. A mí me gustaban muy peludas de coño, cuanto más, mejor. Y la mamá parecía prometer una gran pelambrera. Y además estaba el asunto de los cuernos.

Entramos en el baño, yo me duché antes y salí ya vestido a la terraza. La niña estaba sentada, leyendo. La voz de la abuela me reclamó:

Ju ancho, yo no puedo levantar tanto peso. Tu ayudar con maletas, por favor.

El armario empotrado tenía unas grandes puertas y la abuela estaba entre ambas, discretacmente semioculta. En voz baja, con gran ronquera, preguntó:

Chiu ¿poder vernos?.

No, Han-Li, está duchándose.

Entonces tu mirar y decir si gusta.

Se subió la falda y bajó las bragas hasta medio muslo.

¿Han-Li gusta a Ju ancho?.

Me gustas mucho, eres preciosa.

¿Tu quiere sesenta y nueva?, ¿tu quiere joder?.

Tengo muchas ganas, pero hay que lavarse muchísimo.

Han-Li chorro de oro, Juancho no sentir olor. Yo muero por comerte todo, por tenerte dentro de coño. ¿Tu quieres meter en coño de Han-Li?.

Estoy deseando correrme en tu coño, Han-Li, me gustas con locura.

Yo, loca por Ju ancho, no haber hombre desde viuda. Ya quince años sola. Ya contaré cómo yo querer mucho, mucho a Ju ancho. Primera vez que dar mano mojar mucho, no poquito, mojar mucho bragas. Por eso saber que yo querer amor con novio de hija. No dar vergüenza, tu también novio mío, sin saber Chiu. Si bajan playa, yo quedo, decir muy cansada. ¿Tu también cansado?.

Muchísimo. Para quedarnos solos, ¿no?.

Quedar solos, joder mucho, mucho. ¿Tu tener ganas?.

Sí, me las estás dando tu.

Yo dar más gusto que nadie, ya verás. Ahora salir, Chiu poder venir. Estoy lavada, ¿tu dar beso en coño?.

Me agaché y, al notar ausencia total de olor alguno, metí mi lengua en su coño. Me apretó la cabeza contra su coño y efectuó tres o cuatro rotaciones muy cachondas. Empezó a mojarse. Hizo que me incorporase y metió su lengua en mi boca. Lamió con ansia desbordada. Me abrió la bragueta, sacó la polla y me la chupó con enorme maestría, metiéndosela toda, tocando con los labios el vello púbico. Se me doblaron las piernas. ¡Joder con Han-Li!…..Era más……más ¡todo! que Chiu: Chupaba…..¡¡cómo chupaba!!…..Su coño no tenía sabor ni olor alguno, era especial para lamer, lamer y requetelamer. Todavía no lo sabía, pero joder con Han-Li debía ser mil veces mejor que con Chiu. Estaba deseando probarlo. Han-Li se incorporó y dándome un breve beso en la boca, me guardó la polla y cerrando la cremallera, dijo en un susurro:

Yo contar verdad sobre Chiu, para que tu no tengas pesar de engañar con madre. Despacio, cuando ser posible. ¿Viene ya Chiu?.

Salí al pasillo y aproximé el oído a la puerta del baño. Seguía duchándose. Regrese junto a Han-Li.

Sigue en la ducha.

La niña, no oye, sólo mira cuento.

Adoptando un aire confidencial, me preguntó:

Si Chiu marchar otra casa, otro hombre, ¿tu quedar con Han-Li?. Yo guisar y querer mucho a Ju ancho. Hacerte feliz, mucho, muy feliz.

Vayamos por partes. ¿Es que tu hija juega conmigo, hay otro hombre y yo soy un…pasatiempo?.

No, tu gustar a hija, pero haber hombre de China que quiere casar con Chiu, cuando quedar viudo. Mujer muy grave, mucho grave. Hija estar con Ju ancho si mujer no muere, si hombre quedar viudo, Chiu casar y marchar a China con hombre. Lleva niña y lleva Han-Li. Yo gusta quedar con Ju ancho, no volver a China con hija y nieta. ¿Tu qué decir?.

Que me dejas de piedra. ¡Cuidado, que sale!. Seguiremos hablando.

Chiu salió completamente arreglada, suponiendo que su hija querría bajar a la playa. Así fue. Ambas se habían puesto el bañador. Han-Li dijo estar agotada. Yo, alegué que, después de seis horas de viaje, lo que quería era echarme un rato y descansar. Madre e hija se fueron a la playa. Desde la terraza las ví dirijirse hacia el mar. Al volverme en busca de Han-Li, escuché cómo se lavaba en el bidé. Lo estaba haciendo a conciencia, a juzgar por el contínuo chapoteo. Me asomé y ví el coño más maravilloso del mundo. Me tiró un beso.

Chiu no mala mujer, no puta de ir con dos hombres. Chiu buscar casar para seguridad niña. Como tu decir que casar no, Chiu empezar a hacer caso a dueño casa trabajar. Mujer muy enferma de cáncer, morir pronto. Hombre prometer boda y llevar China a Chiu y niña, también a mí. A mi no gusta volver China, gusta Madrid, gusta Ju ancho. Yo querer mucho. ¿Guiso bien?.

Si, cariño, lo haces muy bien. Guisar. Lo de joder……..para saber hay que probar.

¿A ti gusta beso en coño de Han Li?. Si, porque tu lamer. Tu más feliz conmigo que con Chiu. Mas gusto, más amor, sesenta y nueve más rico, más gusto, mucho más que con Chiu. Tu ver enseguida.

Terminó de aclararse y, desnuda como estaba, me condujo a su cama. Bajándome pantalón y calzoncillo, comenzó a lamer y chuparme la polla, que ya había empezado a enderezarse. ¡Qué bárbaro, qué bien lo hacía Han-Li! ¡¡¡¡¡Infinitamente mejor que su hija!!!!!, ¡qué gustazo sentir que se la metía toda, que con los labios llegaba hasta el vello púbico. Paró un momento y mirándome largamente, con el rostro encendido por la pasión, preguntó:

¿Tu quieres comer mi coño?. Yo desear mucho Ju ancho lamer coño Han-Li.

Nos pusimos en sesenta y nueve. La cantidad de pelos de Han-Li era una exageración: desde la parte más alta de la pelvis, bajaban en selvática superabundancia hasta las ingles. Cuando separó los muslos para sentir mi lametones, comprobé que los pelos llegaban a los labios. Sentí su aspereza al meter la lengua en el interiorde ese asombroso coño, cuyo sabor era dulce, delicioso, cálido, de respuesta inmediata. Se mojó muchísimo al sentir mi lengus acariciando los adorables labios de su coño. ¡Qué carne tan suave, qué locura de gusto sentir la paulatina humedad vaginal. Se retorcía, subía y bajaba el coño, acompasando sus movimientos con la cadencia de mis lametones.
Simultáneamente, chupando con fuerza, girando la cabeza y con un metisaca genial, que me volvía loco, me hizo la comida de polla más cachonda de mi vida. Mujer experta, ansiosa de sentirse pentrada por mí, no permitió que me corriese en su boca, cambió la postura y, cabalgandome ansiosa, jadeante, se metió la polla. Costó algún esfuerzo adicional, lo tenía estrecho de no usarlo en quice años. Era suave como la seda, húmedo, muy húmedo, confortable. Uno se sentía como en casa, en un lugar conocido, caliente y deliciosamente móvil. Han-Li no paraba, se movía en cinculos y arriba y abajo con una habilidad sabia, de hembra que deseaba sentir dentro al hombre.

Yo quiero tu leche, Ju ancho. ¡¡¡Me corro!!!, ¡no aguantar !!, ¡corro como loca!, ¡dame leche, toda!. ¡¡¡Te quiero, que gusto, locura me das!!.

Esas palabras, a veces inconexas, me volvían loco, haciéndome sentir la suavidad de las paredes de su coño, su enorme humedad, cuya leche me resbalaba por la polla y me mojaba el vello y casi llegaba hasta el culo. ¡Qué coño!, me gustaba tanto o más que el de Chiu. ¡Vaya pareja, qué bien jodían, cómo hacían gozar al que les metía la polla en lo profundo de sus entrañas!. Gritamos ambos, aumentaron nuestros flujos, vaciándonos al fin. ¡Qué barbaridad, cuánta leche nos echamos!, ¡cómo nos inundamos!. Las sábanas se empaparon y nuestros cuerpos no querían separarse, deseaban seguir fundidos en uno solo. Fueron unos minutos de gran quietud. Estábamos saboreando esa calma, cuando, sin previo aviso se abrió la puerta y Chiu ahogó un grito con la mano.

Madre….¿cómo hacer tu amor con mi novio?. Y tú, Ju ancho, ¿cómo joder con Chiu y con madre?.

Serenamente, sin alterarse, Han-Li se hizo cargo de la situación.

¿Dónde está mi nieta?.

En water, ganas de pis, por eso volver rápido. Y yo pillar sinverguenzas.

Nos levantamos. Y, tras secarnos conunos paños, nos vestimos, aprestándonos a enfrentar el lógico cabreo de Chiu. Tenía cara de pocos amigos.

Luego hablar. Mucho hablar, mucho despacio con Madre sinvergüenza y novio malo, que no quiere a Chiu y miente si habla y miente si jode con Chiu. Todo mentir. ¡Mal hombre!.

Eso no, hija, eso no. Ju ancho sabe que tu acuesta con hombre de mujer enferma, que Chiu casa con él y marcha a China con hija. Yo no ir China, yo quedo Madrid. Quedo con Juancho. ¿Tu quieres a Han-Li?.

Sí, quiero que vivas conmigo.

¡Hombre malo, malo con Chiu!. Engaña siempre.

No, hija, tu ser la que engaña con otro hombre. Yo contado a Ju ancho. Poner triste. Yo alegrar con cariño, mucho cariño y muchos besos en cama. Madre y Ju ancho mucho joder. No ser vergüenza engañar a Chiu. Hija pone cuernos a Ju ancho. Es insulto para hombre bueno. Tu, hija, solo pensar tu beneficio, pasar encima de personas. A Chiu nada importa si sacar ventaja. Ju ancho bueno, Chiu mala con Juancho.

Me creí en la necesidad de mediar en la conversación.

Efectivamente es asi, Chiu, te has portado muy mal conmigo, has abusado de mi confianza y me has expuesto a enfermedades mortales como el sida. No eres buena. Chiu, siento haberte conocido y dado cobijo en mi casa. Ahora tendré que hacerme las pruebas del sida. Espero que………¡bueno!…….Mira. Chiu, has obrado muy mal y me has expuesto a morir.

¡No, Ju ancho, no!. Jurar que marido de mujer enferma no tener enfermedad de sida. Hombre ser donante de sangre y le hacen análisis en Cruz Roja cuando dar sangre. El me quiere y enseñar pruebas. No enfermo, hombre sano. Chiu también hacer análisis. Estar sana, limpia, sin enfermedad sida. Juro hablo verdad. Juro.

En fin, ya veremos, Chiu. Lamento que todo esto haya ocurrido. Lo sabré cuando me haga las pruebas.

Han-Li promete a Ju ancho haber visto pruebas. Chiu dice verdad. ¿Tu confía si Han-Li también hacer análisis?.

Pues mira……¡sí, me quedaría más tranquilo!.

¿Quieres mañana?.

Si, iremos a la capital y procuraremos que lo vean.

Mira, Chiu, lo único bueno de todo este lío de los cuernos, es que he saboreado a tu madre, he jodido con ella y me gusta con locura.

¿Gusta más que Chiu?.

Si. Bueno, a tí no creo que te importe, ya tienes tu futuro marido.

Si importa. Yo quiero a Ju ancho. Sólo busco futuro niña. Juro ser así. Yo no mala mujer, yo quiero a Ju ancho. Pero futuro niña más importante que yo, que nadie. Solo eso empuja a buscar marido.

Bien, ya no tiene remedio. Debes llamar a ese señor y ver que pasa con su mujer. ¿Cuánto hace que no le ves, cuánto hace que no jodes con él?.

Juancho no decir eso.

¿Cuánto?.

No ver en veinte días. Mujer muriendo.

Toma mi móvil y llámale.

Se retiró a otra habitación y volvió al cabo de un par de minutos. Tenía cara de preocupación.

Mujer ha muerto. Enterrada hace horas. Marido no cree que tu ser amor de Ju ancho. Tu explicar, madre, toma teléfono.

Se retiró ligeramente. Vió que la nieta estaba en la terraza viendo unos tebeos y habló con el fututo marido de Chiu. Fue terminante. Hizo constar que era ella, Han-Li mi novia. Que el motivo de venir a vivir con nosotros dos Chiu y la niña se debía a que, como en verano flojeaba el trabajo, no tenían dinero para el alquiler. Afirmó que su novio, que la quería mucho, aceptó acoger a su hija y a su nieta. Juancho es muy buen hombre y buen novio, dijo.
Han-Li me miró con cariño y me tiró un beso con los labios. Aseguró formalmente al futuro marido de Chiu que ella, Han -Li jamás aceptaría que yo estuviese acostándome tambien con su hija. Debió notar ciertas dudas en el viudo y acabó convenciéndole con esta explicación.

Yo quiero mucho a novio y él quiere mucho a Han-Li. Yo no ir con vd., la niña y Chiu a China. Yo quedo aquí, con Ju ancho, mi novio. Yo seguir viviendo con él. Digo verdad. Si, ahora se pone Chiu.

Tras hablar con su futuro marido, avisó que dentro de una semana vendría a por Chiu y la niña para regresar a Madrid, a su casa. Chiu advirtió que se casarían en la Embajada de China en Madrid y marcharían a su pais pocos días después. Dijo que la explicación de Han-Li había despejado sus dudas.

Bien, hija, madre alegrar. Ju ancho y yo quedamos aquí, en playa. ¿Tu quieres, mi amor?.

Si, cariño, tenemos todo un mes por delante para disfrutar del mar y de nosotros. Chiu te deseo que seas muy feliz. Como tienes mi número, esperamos que nos llames para contarnos cómo os va.

Yo …contenta no mucho. Querer estar con Ju ancho, pero tu no casar y yo pienso futuro de hija, ¿entender tú?.

Entendemos, hija, entendemos, pero Juancho es para Han-Li.

Me acerqué y tomándola por la cintura la di un largo beso en la boca.

Han-Li y Ju ancho querer acostar. Tu ir a playa con nieta.

¿No cansar de…….joder, tanto joder?.

No, hija, ser muy felices. No venir antes de una hora. Ju ancho y Han-Li comer sesenta y nueve, luego joder mucho. Mucho cariño los dos, mucho cariño. Tu casas, no enfadar con madre.

No, no enfadar. Vamos a playa.

Cuando cerraron la puerta, nos metimos en la ducha. Dedicamos diez minutos a dejar perfectamente aseados nuestros cuerpos, especialmente lo que nos íbamos a devorar.
Ya en mi cama, que era de matrimonio, nos pusimos en sesenta y nueve y comenzamos a lamernos despacio, sin prisas, pensando sólo en complacer al otro, a la otra. Han-Li suspiraba, jadeaba, se retorcía y me chupaba avarienta, sabedora de que ya no nos íbamos a separar. Gritamos, sentimos la explosión del mutuo placer, de un gustazo intenso, extenuante. Nos derramamos en las bocas, ¡¡¡qué gustazo!!!, ¡qué bárbaro!. Nos quedamos quietos, saboreando el goteo de leche y nos dormimos. Nos despertó la presencia de Chiu, que debía llevar mucho rato observando y recordando momentos vividos recientemente. Avisó que la cena estaba dispuesta. Ya era de noche.

Gracias por publicarlo y leerlo.

Ju ancho.

Un chico lindo, demasiado lindo (1)

noviembre 20th, 2014

Ese verano el chico había cumplido dieciocho años. Desde un tiempo atrás, don Benito, el viejo que vivía en el fondo, había empezado a fijarse en él de una manera perversa. No le quitaba los ojos de encima y cada vez que se cruzaban, si el jovencito giraba un poco la cabeza, lo sorprendía siempre mirándole la cola.
Era un chico de cabello castaño, espeso y enrulado; grandes ojos oscuros, facciones delicadas y un cuerpo delgadito y esbelto de largas y suaves curvas casi femeninas: cintura alta y estrecha que realzaba la curva leve y armoniosa de las caderas; cola empinada, de nalguitas redondas, carnosas y firmes; piernas de rodillas finas y muslos largos, bien torneados, más mórbidos que musculosos y cubiertos por una suave pelusita apenas perceptible sobre la piel clara y tersa. Su “admirador” andaba por los 75 años. Era nacido en Galicia y estaba jubilado como albañil. Su mujer, doña Pilar, había fallecido poco tiempo antes. Don Benito era de baja estatura, calvo y con un rostro de facciones ratoniles: larga nariz y barbilla escasa.
Pero ese viejo no era el único al que el chico llamaba la atención. También la dueña de casa, una solterona de sesenta y seis años a la que todos llamaban, ridículamente, señorita Rosa, había empezado a mirarlo de forma rara e inquietante.
El chico entendía al viejo: estaba caliente y quería cogerlo, pero ¿y la vieja? ¿qué podía querer de él?
El chico siempre le había tenido un poco de miedo. Le veía cara de bruja, con su pelo canoso peinado con rodete y su cara redonda, sus orejas grandes y salientes y su nariz ganchuda. Su temor de ella aumentó, claro, desde el momento en que comenzó a comérselo con los ojos y a llamarlo “bomboncito”, “precioso”, “cosita rica” y otras “lindezas” por el estilo.
¿Y qué podían querer de él Ermelinda y Pola? Eran dos viejas que vivían en la cuadra y que casi todas las noches se juntaban a charlar en la puerta de la casa de Ermelinda.
El chico las veía allí cuando por la noche volvía de dar una vuelta por la avenida del barrio. Al pasar junto a ellas se daba cuenta de que interrumpían la conversación y lo miraban. Sentía esos ojos envolviéndolo en una especie de viscosidad que lo perturbaba.
Cierta noche en que el chico volvía de su acostumbrado paseo las dos le cerraron el paso entre risitas.
No atinó a otra cosa que balbucear un buenas noches y trató de esquivarlas, pero ellas se lo impidieron con rudeza. Lo pusieron contra la pared y Ermelinda dijo mientras entre ambas lo sujetaban de los brazos:
-Mirá, Pola, mirá lo que es este culito. –y le apoyó una mano en las nalgas para comenzar a estrujarlas entre sus dedos.
-¡Tocalo, Pola! ¡Qué carnes duras tiene! –Pola lo tocó y estuvieron manoseándolo durante un rato. El chico sentía las respiraciones agitadas en su nuca y oía sus frases obscenas y humillantes:
-Sos una nena de tan lindo…
-¡No tener una buena pija para metértela en este culo!
El chico no podía más de la angustia y el miedo y suplicaba que lo dejaran ir.
De pronto Ermelinda le dio un chirlo cuya fuerza aminoró el jean y dijo:
-Para eso está hecho este culito, ricura, para ser nalgueado. –y repitió el golpe. Pola la imitó y después del tercer chirlo le estrujó la nalga derecha entre sus dedos, que el pobrecito notó duros como garfios.
-Nalgueado y cogido, jejeje. –agregó Ermelinda y sus palabras llevaron la angustia del chico a límites extremos, al punto que movido por ese sentimiento logró zafarse de las viejas y correr hacia su casa, cuya puerta de calle abrió con mano temblorosa. Sus padres ya estaban durmiendo, “gracias a Dios”, se dijo, porque no hubiera sabido cómo explicarles sus lágrimas y su estado de nervios. Una vez en la cama siguió sollozando un largo rato en medio de fantasías terribles hasta que por fin, después de un largo tiempo, pudo dormirse no sin antes comprender que la señorita Rosa debía verlo de la misma manera morbosa y pervertida que Ermelinda y Pola.

…………….

Al día siguiente creyó que iba a volverse loco cuando sus padres le dieron la noticia de que en febrero, dentro de muy pocos días, se irían de vacaciones a Córdoba durante todo el mes. Trató de disimular lo mejor posible su terror al saber que iba a quedarse solo e indefenso en manos de don Benito y las viejas, ya que no podía hacer ese viaje porque estaba preparándose para el examen de ingreso a la universidad. Su extrema timidez le venía impidiendo contarles lo que estaba viviendo y tampoco se lo permitió ante el riesgo cierto de ser abusado impunemente por ese grupo de degenerados.
Sus padres trabajaban, ella en una boutique y el papá en una compañía de seguros y sus horarios eran prácticamente iguales: se iban a las 11 y volvían alrededor de las ocho de la noche. Ese día oyó que el papá, antes de irse a trabajar, le contaba del viaje a la señorita Rosa y sintió como que por un segundo el corazón se le paralizaba al tiempo que el miedo se hacía una pelota en su estómago.
No habían pasado ni diez minutos de la ida del matrimonio a sus trabajos cuando al ir al baño vio a la señorita Rosa y a don Benito conversando en el fondo. Al verlo interrumpieron la charla, lo miraron sonriendo malévolamente y entonces tuvo la certeza de que sus temores no eran infundados: iban a aprovechar la ausencia de sus padres para abusar de él.
Cuando salió del baño la vieja lo interceptó en el pasillo y con más cara de bruja que nunca le dijo:
-Así que te dejan solito, ¿eh, precioso?
Mirando al piso y con la garganta oprimida por la angustia, contestó balbuceando:
-Sí… es que… es que yo no puedo… no puedo viajar porque me estoy preparando para…
-¿Y no tenés miedo de quedarte solito? –interrumpió la vieja.
-No, señorita Rosa… ¿De qué voy a… a tener miedo? –dijo con un hilo de voz mientras sentía que sus piernas habían empezado a temblar.
-No sé, sos tan lindo que alguien podría querer hacerte algo. –dijo la solterona con cinismo.
Ante semejante frase tragó saliva y no pudo articular ni una palabra. Ella se apartó y el chico salió caminando muy ligero hacia el comedor mientras escuchaba las carcajadas de la vieja a sus espaldas.

…………..

Todas las noches, antes de dormirse, se prometía que al día siguiente le contaría todo a sus padres, pero siempre la timidez terminaba ganándole y creía morir de vergüenza de sólo imaginar semejante confesión. Mientras tanto, don Benito lo acosaba cada vez más y a veces, cuando pasaba al lado de él le decía con su cerrado acento gallego:
-Ya te voy a agarrar, niño…
Lo mismo la señorita Rosa, que cierta tarde volvió a interceptarlo en el pasillo y mientras lo mantenía apretado contra ella de frente, rodeándolo con sus brazos, le puso una mano en las nalgas y mientras las sobaba le dijo mordiendo las palabras:
-Qué de chirlos te voy a dar en esta colita de nena que tenés.
Desesperado intentó librarse pero ella lo retuvo más fuerte aún:
-Entre Ermelinda, Pola y yo te vamos a dejar el culito rojo y ardiendo, precioso… Y Benito te lo va a romper, jejeje… -le adelantó.
El terror del chico era indescriptible ahora que sabía lo que le esperaba en cuanto sus padres se fueran.
Por fin llegó el día de la partida. La mamá lo llenó de indicaciones y le dejó un poco de plata en el cajón superior del ropero para sus escasos gastos. Con el carnicero había arreglado que le fiara la carne y la verdura durante ese mes y en el almacén de don Carlos podía comprar también al fiado. El chico la había escuchado tratando de concentrar su atención en lo que le decía, pero sin poder evitar la idea aterrorizante de que minutos después quedaría en la casa solo e indefenso.
Habían pasado muy pocos minutos desde la ida del matrimonio cuando le cayeron encima. El chico estaba en el comedor tratando de distraerse viendo televisión cuando entraron la señorita Rosa y don Benito. Giró al oír la puerta y trató de escapar por el dormitorio, pero quedó paralizado al ver que allí estaban Ermelinda y Pola, sonriendo diabólicamente, como los otros dos.
-Caíste, mocoso… -dijo a sus espaldas la señorita Rosa con una risita que le heló la sangre y más cuando don Benito agregó:
-Por fin serás mío, niño… Voy a follarte hasta por las orejas.
Los tenía detrás de él y un segundo después la señorita ya lo sujetaba con los brazos en la espalda. Sentía su respiración agitaba en la nuca mientras el viejo, Ermelinda y Pola se le acercaban lentamente, con expresiones que hablaban a las claras del goce perverso que estaban experimentando.
-Por favor… No me hagan nada… soy… soy un chico, por favor… -suplicó con la voz ahogada por la angustia y el miedo.
-Un chico muy lindo sos. –dijo Ermelinda pegando su cara a la del jovencito. –El chico más lindo que he visto en toda mi vida, un manjar muy apetecible.
Don Benito la desplazó con un brazo y plantándose ante el chico le tomó firmemente la barbilla entre el pulgar y el índice de su mano derecha.
-Dame ese morro tan lindo que tienes, niño. –le dijo mordiendo cada palabra. El chico entendió que se refería a su boca y que quería un beso y entonces movió la cabeza con violencia y se liberó de sus dedos. Esto enojó al viejo y le pegó una fuerte bofetada que le llenó los ojos de lágrimas.
-Hay que enseñarle cómo debe comportarse, viejo, y nosotras lo haremos. Te lo vamos a dejar mansito como un perrito faldero. –dijo la señorita y Ermelinda y Pola asintieron entusiamadas.
-Ya lo creo que sí. Cuando le hagamos sentir el cinto en ese culito hermoso que tiene entenderá que le conviene portarse bien. –dijo Pola.
El chico se largó a llorar y no paró de hacerlo mientras lo arrastraban hacia el fondo de la casa, a la habitación de don Benito.
-No me hagan nada… ¡Por favor, no me hagan nada!… –rogaba el pobrecito con la voz quebrada por los sollozos mientras las viejas lo desnudaban y don Benito se iba sacando la ropa.
Ya en cueros, don Benito se le echó encima con la verga semidura, pero la señorita Rosa lo detuvo extendiendo un brazo:
-No, viejo, primero tenemos que zurrarlo para enseñarle a ser obediente. –dijo mientras el chico miraba como hipnotizado el pene del viejo, porque nunca hasta ese momento había visto el pene de un adulto y ése le causaba una gran impresión.
La señorita se sentó en el borde de la cama y Ermelinda y Pola echaron al chico boca abajo sobre las rodillas de la dueña de casa.
-Te voy a dar una buena lección de obediencia, mocoso. -dijo la señorita antes de dejar caer el primer chirlo sobre la cola del atribulado muchachito. Inmediatamente el chico advirtió lo pesada que era esa mano. Chilló y en mitad del grito le cayó el segundo chirlo. Ermelinda y Pola lo tenían sujeto por las muñecas, de modo que la pobre colita estaba indefensa a merced de la otra vieja. Pronto, a medida que el dolor aumentaba, perdió el chico la cuenta de las nalgadas que iba recibiendo. La señorita comenzó a acelerar el ritmo de los golpes y eso hacía que los gritos de la víctima se confundieran en uno solo que no conmovía a las viejas, sino que las excitaba más, a juzgar por lo agitado de sus respiraciones que incluso a veces se transformaba en jadeos y algún gemido. Mientras tanto el chico sentía que la respiración se le hacía difícil. Abría mucho la boca y tragaba aire desesperadamente, pero le parecía que ese aire llegaba apenas a sus pulmones. Era muy fuerte lo que estaba viviendo. Por fin, cuando era ya muy intenso el doloroso ardor de sus nalgas, la señorita Rosa dio por finalizada la paliza y le ordenó que se arrodillara. El chico lo hizo y quedó ante las tres viejas con don Benito a la derecha. Lo miró y al ver que su pija ya estaba completamente dura y parada tuvo el pobrecito tal estremecimiento que estuvo a punto de perder el equilibrio y caer al piso.
-Mira, niño. –le dijo el vejete con una sonrisa perversa y envolviéndolo en una mirada que ardía de lascivia. –Mira el trozo que te vas a comer.
El chico creyó que se le echaría encima en ese mismo momento, pero la señorita dijo:
-Sí, claro que se va a comer tu pedazo, pero primero que sepa bien lo que le espera y lo que queremos de él.
Y entonces le dijo:
-Oíme bien, mocoso. A partir de ahora vas a hacer todo lo que te ordenemos. Todo lo que te ordene yo, Ermelinda, Pola y Benito. Ya sabés lo que el viejo quiere, jejeje, cogerte bien cogido, y lo que queremos nosotras es darte como te di yo recién, pero no sólo con la mano sino también con un buen cinto y otras cositas. A las tres nos excita eso, así que preparate a andar siempre con el culito rojo y ardiendo, pero igual te va a convenir portarte bien y obedecernos, porque si te retobás vas a saber lo crueles que podemos ser. ¿Entendido hasta acá, mocoso?
-Sí… sí, señorita Rosa… -contestó el pobrecito con un hilo de voz.
-Muy bien, sigo. Vas a ser la nenita de Benito y nuestra sirvientita. Te vas a ocupar de barrer, de limpiar los dos baños, de baldear la galería y el patio de atrás, de barrer mi dormitorio y el de Benito, de limpiar mi cocina y la de Benito, de servirnos la comida, en fin, de todo lo que hace una sirvienta.
El chico la oía sin poder dominar el temblor que lo agitaba mientras la piel se le erizaba. Tragó saliva y dijo:
-Sí, señorita Rosa…
-Bueno, Benito, ahora sí es todo tuyo. –dijo ella y el viejo se trepó a la cama y desde allí dijo:
-Vamos, niño, aquí, échate aquí de costado, mirándome. –El chico recordó la paliza que la señorita le había dado y obedeció. En cuanto estuvo en la posición indicada, don Benito lo atrajo hacia él rodeándole la cintura con su brazo derecho y empezó a sobarle las nalgas, las caderas, los muslos. Sus dedos oprimían, pellizcaban, se deslizaban por esas zonas que parecían obsesionarlo. Al mismo tiempo, lo besaba en el cuello, en los hombros, en las mejillas y cuando su boca le buscaba los labios el chico movía la cabeza esquivándolo. De pronto sentió que le sujetaban los brazos y un dedo se introducía en su culo después de que desde atrás controlaran los corcovos con que intentaba evitar la penetración. Tenía un dedo bien metido y todos reían, incluido don Benito. Pronto supo que era la señorita quien lo estaba penetrando, porque dijo entre risas nerviosas:
-¡Te lo estoy explorando, viejo sátiro! ¡Qué cerradito lo tiene! ¡Jajajajajajajajaja!
-Ya se lo voy a abrir. –contestó el viejo con una risita siniestra.
-Noooooo, por favor no me lo haga, don Benito, nooooooooooooo… -suplicó el pobrecito al darse cuenta de que la violación era inminente.
Las viejas lo pusieron en cuatro patas y así quedó, sujeto por ellas con el viejo arrodillado detrás de él.
-¿Tenés la vaselina? –preguntó la señorita Rosa.
-Sí, en la mesita de luz. –contestó don Benito, que se había arrodillado detrás del chico. La vieja abrió el pote de vaselina y untó con ella el orificio del ano del chico y la verga del viejo. Inmediatamente después el chico sintió, aterrorizado, la punta de la pija presionando para entrar. Corcoveó para impedirlo y la señorita Rosa le dijo enojada: -Como sigas moviéndote, después de que el viejo te coja te voy a despellejar las nalgas a cintarazos, mocoso.
Ante semejante amenaza optó por resignarse, dándose cuenta de que nada lo libraría de ser violado. La punta seguía presionando hasta que después de algunos intentos el chico sintió que entraba, provocándome un intenso dolor. Don Benito exhaló un largo y ronco suspiro de satisfacción y se la metió toda mientras las viejas lo sujetaban con más fuerza para neutralizar sus desesperados corcovos. Esa cosa dura avanzaba y retrocedía dentro de él haciéndolo sufrir mucho, como si lo estuviera desgarrando por dentro. Se puso a llorar y no paró hasta que, después de acelerar por un momento el ritmo de la penetración, el viejo lanzó un bufido animal y se derrumbó sobre su espalda mientras el chico sentía como un chorro caliente en el interior de su cola. El vejete permaneció unos segundos echado sobre su víctima, quemándole la nuca con su aliento, y cayó después de costado sobre la cama, donde quedó jadeando fuertemente.
El chico no podía dejar de llorar de vergüenza, de rabia y por ese intenso dolor en su pobre cola. Escuchó a Ermelinda decir: -Miren, miren, che, le rompió el culito.
Las tres rieron y el pobre chico sintió algo líquido que resbalaba lentamente por su muslo derecho. La señorita dijo: -Sí, está largando un hilito de sangre. A ver. –Y se inclinó sobre esa maltratada cola. El chico estaba acostado boca abajo y en esa posición sentió que la vieja le entreabría las nalgas:
-Sí, tiene una herida chiquita. Voy a limpiársela. –anunció para después salir de la habitación. Volvió enseguida y limpió el pequeño desgarro con agua oxigenada, restañó el hilito sanguíneo y siguió limpiando hasta que la sangre dejó de salir mientras el chico gemía por el ardor que le provocaba el agua oxigenada.
-No te lo vas a poder coger por tres o cuatro días, viejo. –dijo Ermelinda.
-No importa, le usaré esa linda boquita que tiene. –contestó don Benito con voz somnolienta, y el chico se estremeció al imaginar esa situación.
-Bueno, vamos. Dejémoslo dormir a Benito. –dijo la dueña de casa y entre las tres se llevaron al chico.
-¿Dónde lo vamos a tener? –quiso saber Pola.
La señora Rosa pensó durante unos segundos y finalmente dijo:
-Ahí, en el baño de la familia. –dijo. –Lo encerramos ahí con llave y lo sacamos cuando tenga que hacer de sirvientita y cuando el viejo se lo quiera coger.
-¿Qué duerma en el baño también? –preguntó Ermelinda.
-Claro, va a dormir y a comer ahí. –contestó Rosa.
.Ay, pobrecito el bebé. –fingió compadecerse Pola mientras entre las tres lo metían en el bañó.
-Hasta luego, bomboncito. Esta noche te traigo la cena. –se despidió Rosa para después cerrar la puerta con llave.
Acompañó a Ermelinda y a Pola hasta la puerta de calle y mientras iban por el pasillo dijo:
-Bueno, a divertirse en grande todo un mes, jejeje…
-Hay que darle con cinto, Rosa, dejarle bien rojo ese culito tan lindo que tiene. –dijo Pola.
Ermelinda estuvo de acuerdo y entonces la dueña de casa dijo:
-Tengo un buen cinto para eso, ¿y ustedes?
-Yo tengo uno muy apropiado, ancho y grueso. –dijo Pola.
-Yo también tengo uno muy bueno. –agregó Ermelinda.
-Bueno, mañana traigan esos cintos y le damos una buena zurra. –propuso Rosa.
-Che, yo muero por verlo chupándole la pija al viejo. –se entusiasmó Pola.
-Síiiii, con esa boquita tan linda que tiene… esos labios carnositos… ¡Mmmmmhhhhhhhhhhhhh! –se excitó Ermelinda.
-Bueno, che, basta, mañana la seguimos. –cortó la señorita Rosa.
Dos horas después le llevó al chico un sándwich de jamón y quedo y un vaso de agua. Lo encontró sentado en el suelo, con la espalda apoyada en el inodoro y una expresión de angustia en la bella carita.
-Tomá, comé. –le dijo mientras dejaba el vaso en el piso.
-No tengo hambre. –murmuró el chico sin mirarla. La vieja sintió entonces, muy claramente, el deseo de dominarlo, de lograr que el mocoso hiciera lo que ella quisiese. Entonces dejó el sándwich sobre la tapa del inodoro, se inclinó un poco hacia delante, tomó al pobrecito por el pelo y tras enderezarle la cabeza le cruzó el rostro de una bofetada.
-¡Acá mando yo, mocoso! ¡¿Vas a comer o querés que te siga dando?! –dijo sin soltarle el pelo.
-Por favor, señorita… por… –rogó el chico con los ojos llenos de lágrimas, pero la vieja interrumpió la súplica con otra cachetada, y le siguió dando mientras el pobrecito profería gritos de dolor y ruegos inútiles al tiempo que ambas mejillas se le iban poniendo cada vez más encarnadas.
-Voy a comer, señorita Rosa, voy a comer, no me pegue más… por favor… dijo por fin el chico deshecho en llanto.
-Muy bien, precioso, muy bien, así me gusta, que me obedezcas, que te portes bien. Ahora calmate, dejá de llorar y comé.
Pasaron algunos segundos durante los cuales la solterona disfrutó en silencio de ese goce sádico que había sentido golpeando al chico e imponiéndole su voluntad. Ella, las otras dos viejas y Benito había pasado meses fantaseando con esa situación, confabulándose y planeando apoderarse del chico apenas tuvieran la oportunidad y ahora que tenían a la codiciada presa en su poder y podía darse el gusto de ejercer toda su perversión, comprobó que el placer era aún mayor que el imaginado. El chico pudo por fin, con un gran esfuerzo para tragar cada bocado hasta dar cuenta del sándwich.
-Tomá el agua, toda. –le ordenó la vieja. El chico obedeció y después dijo:
-Señorita, por favor se lo pido, ¿puedo traer el colchón de mi cama acá?… No voy a poder dormirme en el piso… Por favor…
La solterona pensó el asunto. Negarle lo que pedía era una forma de mostrarle su poder sobre él, pero también lo era permitiéndole que trajera el colchón al baño, porque de ella, exclusivamente de ella dependía que el chico pudiera dormir o no.
-Está bien. –dijo. –Vamos a buscar ese colchón y lo traés para acá. Tenés que dormir bien para que puedas hacer tu trabajo de sirvientita. –y emitió una risotada malévola y burlona.
Salieron y la vieja hizo ir adelante al chico, para poder deleitarse morbosamente mirándole el culo y esas caderas de curvas leves y armoniosas realzadas por lo estrecho de la cintura, y esas piernas largas, deliciosamente torneadas.
“Tenemos que darle con el cinto también en los muslos. “ –se dijo. “¡Son increíbles las piernas que tiene este turrito!”.
De pronto se sintió compartiendo ese deseo que Ermelinda y Pola le habían expresado alguna vez, cuando empezaban a pensar en apoderarse del chico: “No tener una pija para metérsela en ese culito que tiene.”
Movió la cabeza como para alejar esa suerte de frustración y ya en el comedor, donde el chico tenía su sofá cama, esperó que quitara el colchón y lo cargara con alguna dificultad para finalmente depositarlo en el piso del baño, entre la bañera y el lavatorio.
Ésta era la clase de seres pervertidos en cuyas manos el chico había caído, pagando un altísimo precio por su ambigua y turbadora belleza. Sus padecimientos recién comenzaban.

(Continuará)

Mi vecina y sus guantes

noviembre 20th, 2014

Hace ya un tiempo, no recuerdo exactamente cuánto, pero viene a mi memoria como siempre con un estallido de deseo y sin más, tengo una erección inmediata.
Fue en un día nublado y algo frío de noviembre, cuando salí al patio de mi casa, y sentándome sin más idea que combatir el ocio, noté que mi vecina, una cuarentona guapa, ataviada con un mandil floreado mismo que llevaba sobrepuesto en un vestido verde, intentaba usar su lavadora, pero esta parecía no funcionar. De algún modo, observaba que le resultaba difícil solucionar aquello, y por mera cortesía y decidiendo hacer un favor, me levanté de mi sitio.
__ Si no tiene inconveniente, puedo ayudarle con su lavadora – dije con algo de nerviosismo.
La vecina, cuyo nombre desconocía, se llevó la mano a la cabeza, y tras pensarlo un poco, dijo que aceptaba. Nos separaba una malla de alambre, de modo que salí de mi casa, y toqué la puerta de la suya; pero cosa extraña, tardó algunos minutos en abrir. Me hizo llevar a donde su lavadora, y tras examinarla, noté que no era un desperfecto de la máquina, sino que el cable estaba mal conectado al tomacorriente. Puesto que tardé unos minutos en notar esto, la vecina estaba en el interior de la casa. Con voz alta, le dije que ya podía usar la lavadora, a lo cual ella regresó, y se dio cuenta cuando sin poderlo evitar, miraba yo los guantes que ocultaban sus manos, con los cuales fregaba los platos. Eran amarillos y largos hasta el codo.
__ ¿Cómo puedo pagarte? – Preguntó con cierta malicia en su voz.
Y no esperando mi respuesta, se dirigió ante mí, y con su guante derecho, húmedo aún por el jabón, comenzó a sobar mi entrepierna, cuyo miembro estaba por demás erecto.
__ ¿Te gustan los guantes de hule, verdad? Lo que no sabes, es lo que te puedo hacer con ellos, si no te molesta.
No pude responder, debido a la fuerte impresión. Lo cierto, es que me excitaba demasiado ver a mi vecina usando aquellos guantes. Y cuando veía sus ojos negros, sus labios carmesí, doblegados en una irónica sonrisa, sentí un fuerte impulso de permanecer ahí. Con cierta lentitud, comenzó a desvestirme. Me quitó primero los zapatos deportivos, sin batallar después, echó abajo los pants que usaba junto con los calzoncillos. Me sujetó el pene cono sus enguantadas manos, sobándole de arriba abajo. Acariciaba mis testículos, cuando de repente me dijo con suave voz:
__ ¡Súbete al fregadero!
Se dirigió después al interior de su casa, mientras yo esperé con calentura a que regresará. Regresó al poco, con una bolsa grande de cuero, y una cajita, de la cual extrajo un rastrillo de rasurar, y una lata de gel para lo mismo. De un cajón tomó unas tijeras, y mirándome con aquella sonrisa que adoraba, me dijo:
__ ¡Te voy a depilar por delante y por detrás¡
Sin más, comenzó su labor, mientras quedaba absorto al ver el color de aquellos guantes en sus manos. En escasos minutos, logró dejarme lampiño por el frente, y tomándome por el talle, mi hizo girar e inclinarme. Comenzó a depilarme alrededor del ano, lo cual me daba mucha picazón. Una adrenalina se desataba dentro de mí cuando sentía sus guantes alrededor de mis nalgas. Tomó el grifo extraíble del lavabo, provisto de una manguera, y con el lavó mi ano dejándole después seco, acto seguido, me frotó con unos aceites muy resbaladizos los cuales me quitaron de inmediato la picazón.
__ ¡Ven y recuéstate en la mesa!
Obedecí, y una vez sobre la mesa me despojó del sweater que restaba solo para quedar desnudo. Comenzó e desnudarse, pero solamente se quitó su vestido, dejando su delantal. Se echó unos chorros de ese aceite sobre sus guantes, que al verlos brillar me excitaron más, me recostó sobre la mesa, y noté como abría la bolsa de cuero y tras incorporarme nuevamente de modo que ahora estaba sentado sobre la mesa, miré como se colocaba un dildo realista firmemente adherido a un arnés brilloso de vinil.
__ ¡Sorpresa! – Dijo mi extraña vecina.
Me recostó de nuevo, y me colocó de modo que mi culo quedase al borde de la mesa. Sentí su dedos jugar en mi ano, y después uno de ellos, se introdujo en mi cavidad. Lo metía y extraía una y otra vez, hasta que al paso de dos o tres minutos, los hizo con otro dedo, luego con tres y cuando sentí cuatro de ellos penetrándome, me beso en los labios y me dijo con esa misma sonrisa irónica:
__ ¡Ahora estás listo para el fisting!
Note y sentí como aquella mano derecha enguantada comenzaba a entrar con dificultad en mi caliente ano, y aunque me dolía como el demonio, resultaba en sumo y placentero esto. Poco a poco empujaba su mano, mientras veía su rostro claro y como paseaba su lengua por fuera de sus rojos labios, lo cual me hacía arder por dentro. Continuaba yo de piernas arriba, mientras me penetraba su mano derecha, y con la izquierda me sujetaba mi pierna izquierda. Entonces, sentí toda su mano en el interior de mi ano, y allí la dejó sin moverla. Solo movía sus dedos, lo cual me excitaba al grado de que no evite jadear y gemir.
__ ¡Eso, libérate y afloja tu cuerpo! – Dijo ella con la voz más cachonda.
Continuó con su ritmo penetrante. Ahora, extraía y metía aquel guante, de modo que lo introdujo hasta el final del mismo. Sentí un ardor y placer único al tener todo su ahulado brazo dentro de mí. Después, comenzó a penetrarme con ambas manos, sacaba una y metía otra. Luego, me sugirió ponerme a gatas sobre el piso, donde ella en cuclillas, continuaba introduciendo sus manos hasta donde podía hacerlo. Observé yo, que casi introducía más allá de su codo, de manera que con todo el deseo dentro, le podía más y más.Después, se colocó de pie, y me invitó a incorporarme, donde con cierta rareza, me invitó a usar unas prendas de ellas. Era un vestido entallado strapless, unas botas negras a la rodilla de tacón alto, una mascada de cuero muy excitante, al igual que unos guantes de color piel iguales que los que usaba ella para lavar los platos. Al haberme colocado esto, me inclinó de nuevo y esta vez con aquel dildo como de veinticinco centímetros, comenzó a penetrarme. Lo hacía con lujuría, mientras se apretaba sus pechos que salían fuera de su delantal. Era un placer sentir su pene artificial dentro de mí. Nunca antes había hecho esto, pero seguro que lo haría de nuevo. Por diez minutos me sodomizó y cuando creí que terminaba, como si fuese real y creíble, hizo una voz que gemía y jadeaba, de modo que de algún modo su pene eyaculó en mí explotando sus residuos blancuzcos similares al semen, dejándome el culo remojado. Ella se llevó un chorro a su mano enguantada, y se lo lleva la boca. Acto seguido me propinó un largo beso compartiéndome aquel fluido, que me pareció dulce. En ese momento, comenzó a frotar mi miembro, e inclinándose me dio una mamada con la cual me corrí de un modo como nunca lo había hecho. Pero una vez acabado esto, extrajo de su bolsa de cuero un dildo hueco, pidiendo que me lo colocara.
__ Ahora es tu turno de hacerme lo que yo contigo.
Puesto que aún tenía un deseo enorme, primero la penetré cono mis guantes color piel de hule, y después con aquel dildo por cerca de media hora hasta que se corrió toda, quedando extasiada en el suelo de su propia cocina.

Por robar termine esclavo de mi ama y transexual

noviembre 19th, 2014

Todo comenzó siendo de 14 años, solía jugar al futbol en el patio de mi casa. Por ese entonces había algo nuevo en mi, se despertaba el deseo sexual de experimentar lo que sentían las mujeres al colocarse panty medias, deseaba saber que se sentía con el roce de aquella fina tela sobre mis muslos, la curiosidad se acentuaba cada vez más, de vez en cuando me masturbaba con unas medias de mi mamá o de mi abuela que dejaban sucia en el canasto del baño. Así pasó el tiempo y cierto día jugando en el aquel lugar pude ver que en el patio de la vecina habían una medias colgadas en la soga de la ropa, me llamaron la atención el color y la textura, ya que no eran como las que acostumbraba a usar de mi mamá o la abuela; de repente sentí un escalofrió y la necesidad de saltar el muro y robarlas, pero estaba latente el temor por sí me descubrían al hacerlo, en un momento recobre fuerzas y sin pensarlo salte y rápidamente me acerque a la soga y tome las medias y rápidamente de un brinco volví a mi casa. Corrí a mi cuarto me senté sobre la cama y comencé a observar lo que tenía en las manos, eran fabulosas de un color azul Francia y con dibujos en forma de hojas, aparte de ser gruesas en sus textura que no dejaban ver las manos a través de ellas; nunca hasta ese momento había logrado tener algo parecido y no veía el momento de colocármelas y terminar masturbándome con ellas cuantas veces pudiera hasta dormirme y quedar exhausto por el acto sexual. Llegando la noche ya en mi cuarto sólo y todos en la casa dormidos comencé por sacarlas del escondite secreto y a colocármelas, en la medida que cubrían mis pies y mis tobillos y hasta los muslos para luego llegar a la cintura la excitación hacía que mi cuerpo temblara y una vez colocadas termine acabando sin ni siquiera tocarme, nunca había experimentado tal cosa, creo que fue todo lo ocurrido ese día que ayudo a que explotase con un orgasmo genial. Dentro del cuarto camine desfilando mis piernas y dejaba que se reflejaran sobre el espejo, eran tan gruesas y cómodas que no podía ver el color de la piel todo era azul Francia, así fue que hasta llegar a la cama me cubrí con las sabanas y acolchado para luego dejar que el roce de la tela me vuelva a excitar y lograr acabar nuevamente varias veces hasta dormirme felizmente cansado.
Fue el despertar de una noche genial que al ver el sol del nuevo día, escondí mi tesoro y me fui a desayunar, a la media mañana mi madre me pidió que hiciera algunas compras y yo accedí; salí contento de mi casa y comencé a realizar los que me habían pedido; al salir del tercer negocio que perplejo al ver que venía hacia a mí la vecina, es decir la dueña de aquellas hermosas panty medias azul Francia, no pude verlas a los ojos y mucho menos saldarla pero ella se acerco y me dijo con voz baja cerca del oído…así que ahora robas. Yo me quede helado y sentí que el corazón se paro y no logre pronunciar palabra, pero ella no se quedo atrás y me volvió a decir…esto tiene un alto precio por el silencio de mi boca. Ahora solo atine a balbucear y entrecortado le dije que no entendía lo que me decía…¡para que! exploto en ira y acercándose de nuevo a mí me dijo…mentiroso y ladrón. Por un momento muchísimas imágenes se cruzaron por mi mente y en la confusión me sentí descubierto y medio lagrimeando entrecortadamente le dije perdón. Ahí la situación cambio y su semblante también ya más tranquila a causa de la confirmación de mi error me dijo suavemente y dulcemente al oído…hoy en la tarde te espero en mi casa con las medias que me robaste y si no venís te vas a arrepentir. Y se alejo.
Toda la felicidad y excitación que tenía de los hechos de la noche anterior se esfumaron de repente y se apoderó de mi el temor y la confusión, no sabía que hacer y mucho menos como enmendar el error y comencé a sentir una culpa grandísima que me dieron ganas de llorar, así que llegando a casa me refugié en mi cuarto y no pude almorzar del miedo que sentía al recordar todo lo que me dijo mi vecina. Se me cruzaron muchas ideas pero el tiempo paso y con él la tarde hasta que inesperadamente sonó el teléfono atendió mi madre y paso lo peor mi vecina deseaba hablar conmigo y llamándome mi mamá me acerque y ella me dijo…no te habrás metido en problemas… ¡no!. Yo muy rápidamente le asentí con la cabeza que no y atendí muy cordialmente y escuché atentamente mientras me decía… ¡Ya te quiero acá! No pude negarme y convenciendo a mi madre de que la ayudaría con unas cosas pesadas enfile para su casa.
Al llegar a la puerta ella me estaba esperando y me abrió para que pasara, me recibió muy cordialmente y me pidió que tomara asiento, yo quise pedirles disculpas y ella me dijo que me callará que ahora le tocaba hablar a ella y a mi obedecerle sin chistar, de lo contrario todos se enterarían de lo ocurrido. ¿Ante tal escenario que podía hacer?
Ella estaba maquillada y con el pelo recogido y con una bata que solo le dejaban ver unos zapatos de cuero que más tarde me di cuenta que eran botas. ¡Mientras comenzó a decir!..ya que te gustan las prendas femeninas y que las que te robaste son muy finas y costosas las tendrás que pagar con acciones placenteras. Entonces se paso frente a mí y quitándose la bata que la cubría quedo al descubierto su cuerpo bien formado y un traje de cuero, corset y en las piernas medias pero eran con ligas todo en color negro además de las botas, y me dijo ahora me vas a obedecer solamente a mí y sabrás que siente una verdadera mujer. En medio de tanta cosa, los pensamiento entrecruzados, la incertidumbre, el temor y esta situación que estaba viviendo opte por dejarme guiar por sus palabras y obedecerle, ya que otra no tenía. Con voz firme me pidió que me desvistiera, yo a esa edad tenía un cuerpo bien formado y delgado y como ella dijo asentí y me saque toda la ropa, me pidió que pasará a otra habitación y pude ver que había una camilla y en una mesa todas las cosas que usan las mujeres para depilarse ahí logre darme cuenta lo que seguía y en unas dos hora y medias con liquido y cremas, no tenía ningún pelo sobre el cuerpo.
Pasado ese tiempo me dijo ya es tarde así que mañana volves a la misma hora…escuchaste. Y asentí con la cabeza y en silencio. En mi casa ni una palabra pero estaba muy confundido y tenía muchas emociones y pensamientos encontrados. Al otro día estaba ahí y ella recibiéndome me dijo hoy es tu día y me llamo con el nombre de Daniela, me ordeno entrar en un cuarto que estaba lleno de ropa y me dijo que me colocara todas las prendas que estaban sobre la cama, un body una bombachita con medias ligas y zapatos todo en color blanco también me maquillo y me coloco una peluca, al verme en el espejo parecía una niña mas y ella exclamo esto es lo que querías y yo lo voy a disfrutar… por robar terminaste esclavo de mis deseos. Me ordeno colocarme en cuatro patas sobre la cama y me bajo la bombachita diminuta y comenzó con cremas a untarme mi agujerito y de repente un dedo penetro mi ano virgen y ella decía…esto hay que abrirlo un poco para que reciba algo grande; hasta que coloco tres dedos y presionaba con fuerza, mientras yo lloraba del dolor y ella reía y exclamaba un poco más mi amorcito que así se forman las mujeres en la cama.
No aguantaba más hasta que se detuvo y atándome a la cama con un collar me dejo así con el culo al aire apago la luz y se fue, paso el tiempo y al rato volvió pero no sola, se abrió la puerta prendió la luz y entro ella con otra persona y dijo…esta es la niña que te comente que desea ser una mujer completa ahí esta para que la desvirgues, al ver quien era se llamaba Roque un vecino del barrio, un negro de casi 2 metros de altura y con un pene entre las piernas que comencé a rezar. El lleno de emoción dijo: que putita hermosa me conseguiste hoy…y besándome la cola y acariciándome el cuerpo comenzó su acto, ella aprovecho para chuparle la pija y dejarla bien paradita y El unto mi anito con saliva y crema, también me introdujo hasta dos dedos y le dijo a ella, deja ahora a Daniela que pruebe el sabor de una buena pija, es verdad tenía un sabor salado intenso pero aceptable y una vez que estaba listo me dio vueltas y comenzó desde atrás a querer entrar en mí
Que dolor insoportable yo gritaba y ella me tapaba la boca y le ordenaba a él que siguiera hasta que me hiciera mujer, no sé cómo pero con mucha fuerza entro la cabeza de aquella cosa enorme y sentí que en mi ano algo se rompió, después del sangrado intenso me di cuenta que me había desgarrado. Fue una bestia él y también ella, además yo me desmalle del sufrimiento y al despertar estaba ahí recostado sobre la cama y ella colocándome una crema cicatrizante. Ya repuesto me ordena que me descambiara y que esperara su llamado, que esto recién empezaba.
Así fue pasaron dos semanas, yo ya estaba algo inquieto por todo lo ocurrido, en las noches recordaba lo ocurrido y al excitarme terminaba masturbándome pensando el Roque y su hermosa verga. Una tarde ella me llamo ordenándome que fuera y al entrar desesperadamente me desvistió y me dijo que ya me colocara la ropa que tenia sobre la mesa del comedor, era un traje corset con medias ligas y una tanga diminuta que alcanzaba para tapar mi pene y unos zapatos todo en color rojo y detalles negros. Luego pasamos al otro cuarto y fue mi sorpresa había dos mujeres o no hombre, no eran travestis, yo en ese entonces no conocía bien esto pero con el tiempo fui aprendiendo. Ella ahora mi ama, les ordeno que me tomaran e hicieran lo que desearan, y así fue esa tarde recibí de adelante y atrás. Una travesti era rubia y la otra más tirando a morena, las dos comenzaron a acariciarme besarme y mientras la morena me daba su pija para chuparla la otra se acomodaba detrás mío y untándome comenzó a penetrarme, el pene que tenia no era tan grande así que fue entrando y también yo disfrute esta cogida, ahora si me sentía más cómodo o cómoda mejor dicho y mientras me embestía por la cola la otra acabo en mi boca y pude saborear todo su semen tragándome hasta la última gota, después intercambiaron lugares y otra vez volví a recibir el néctar de ellas por delante y por detrás en abundancia que me chorreaba por la comisuras de la boca y por el ano.
Mi ama quedo satisfecha y echando a las travestis me ordeno que la lamiera hasta que logró terminar en un orgasmo intenso….
Esta es la primera historia de cómo comencé a ser esclavo de mi ama, fue tal su accionar en mí que hoy entra por mi cola dos puños…pero esa es otra historia.

Me follaron 4 tipos a la vez

noviembre 19th, 2014

les cuento como una ves me follaron 4 tipos a la ves, resulta que mi marido queria verme follando con otros hombres y invito a 4 de sus amigos a venir a nuestra casa para que me follaran y llegaron 4 hombres uno alto y delgado y otro bajo y gordito y un negro enorme como de 50 años y muy alto y fornido, bueno entraron y se sentaron y tomaron algo de beber y mi marido los invito a cojerme y ellos aceptaron y se empesaron a desnudar y a cual era mas grande y musculoso cuando quedaron en ropas menores se les notaba la polla tiesa y se quitaron los calsoncillos y me quede petrificada porque el negro la tenia descomunalmente enorme como de 30 cm y muy gorda como una botella de cocacola de las grandes, bueno uno de ellos se me acerco y me dio un beso en la boca y empeso a tocarme el culo y yo se lo consenti y el me agarro por la cintura y me metio su polla que era grande en mi vagina lo cual me dolio mucho y me la enterro hasta las pelotas y empeso el mete y saca y muy pronto eyaculo y me lleno de leche la vagina y corria por mis piernas y yo tuve un gran orgasmo y hasta grite de placer, en eso se vino el negro hacia mi y dios mio su polla era enorme y trato de metermela por el culo pero no pudo mas que la puntita pero siguio empujando y me la metio hasta los huevos fue un sufrimiento enorme me estaba partiendo el culo en dos y empeso el mete y saca y era divino el roce de su pija en mi esfinter era como llegar al cielo y me vino un orgasmo fenomenal que casi me desmaye de placer y el eyaculo tanto que se derramaba hacia afuera y me corria por las piernas, el mas bajito y gordito me puso su pija en mi boca y me la hiso chupar largamente hasta que se corrio y me lleno la boca de leche y se derramaba y caia sobre mis tetas, entonces el mas alto me toco el culo y me mostro su polla que era enorme y larga y se masturbo frente a mi y me rocio toda la cara con su semen, mientras mi marido miraba la escena y se masturbaba sentado en un banco y eyaculo muchisimo semen que salto lejos y me cayo sobre mi cara dejandome toda mojada de semen,, bueno los 4 hombres terminaron conmigo y se fueron y yo segui con mi marido quien me cojio como nunca lo habia hecho, me echo 4 polvos fabulosos y yo acabe 4 veces grandiosamente y quede exausta de cansada, espero que se repita porque fue fabuloso, como nunca lo habia experimentado y estoy recaliente y ansiosa de que se repita… hasta la proxima …fin…