INTRANQUILO/1

octubre 12th, 2014

Aquel curso fue el curso en que cumplí dieciocho años, siempre lo recordaré por eso y porque algunas dudas que me rondaban acabaron aclarándose. No era un buen estudiante, nunca lo he sido, aunque intentaba aplicarme, atender y hacer las tareas, mi cabeza prefería estar en otra parte. Era un chaval muy fantasioso, bueno, quizás ahora que ya tengo veinticuatro años lo siga siendo. Pero menos. Espero.
El caso es que ya llevaba dos años en un grupo reducido, no nos lo decían abiertamente pero estaba claro que aquella clase era el curso de los torpes. No me importaba demasiado, la verdad, al menos las asignaturas nos las hacían más fáciles. Si uno se puede ahorrar un poco de trabajo, pues mejor.
Aquel era nuestro segundo año como clase, ya digo que éramos pocos, doce, y nos llevábamos bien, más o menos, aunque yo no acababa de encontrar ningún compañero al que pudiera considerar un amigo. Pero eran buena gente, la mayoría.
En fin, no quiero hablar de mis compañeros, o al menos no eran ellos el objetivo de mi interés. Me gustaría hablar de un profesor, de mi profesor de Lengua. Su nombre, Javier. Tenía treinta y cuatro años, aunque no los aparentaba para nada. Se lo habíamos preguntado a la vuelta de una de aquellas excursiones que tanto hicimos durante el curso. A Javier le encantaba sacarnos del instituto y llevarnos a exposiciones, a obras de teatro, a visitar museos, disfrutaba con su trabajo y hacía que nosotros también lo pasáramos bien. Algunos, como yo, incluso muy bien. El caso es que, y vuelvo a lo de la edad, le preguntamos que cuántos años tenía, siempre hay un morbo especial por la vida de los profes, o al menos por la vida de los profes enrollados, de los otros mejor no hablar. Javier nos sonrió con esa sonrisa suya que parecía querer parar el mundo: treinta y cuatro, nos dijo, ya os lo dije el curso pasado ¿no os acordáis? Sí, claro, yo me acordaba, como me acordaba de todo lo que nos había ido contando a lo largo de aquellos dos años: la zona en la que vivía, donde solía comprarse la ropa, una ropa que me encantaba y que le sentaba genial, lo que le gustaba leer, la música que escuchaba, dónde había pasado el verano, y, lo que más nos impactó: que era gay.
Algo de eso me había figurado ya, no solo porque en el instituto se comentaba el tema sino porque había algo en él que me atraía bastante. Realmente yo no tenía muy clara mi orientación sexual, bueno, sí la tenía pero no quería aceptarla, no me aceptaba. Ahora con el paso del tiempo sí la he asumido, soy gay y como tal me reconozco, sin que me importen los comentarios de la gente, pero entonces, con diecisiete años y con dieciocho recién cumplidos, prefería decirme que era bisexual, de hecho tuve alguna historia con alguna chica, nada importante, lo normal: llamaditas, quedadas, algún magreo sin más… Pero en la intimidad de mi cuarto, cuando aquello se hinchaba y empezaba casi a dolerme, en quienes yo pensaba era en tíos, en tíos como mi profesor Javier, un tipo que a pesar de ser mayor que yo me resultaba muy cercano, un tipo muy atractivo, no demasiado alto, moreno, de rostro bien perfilado, con una nariz recta, ojos pequeños, y un cuerpo que cuidaba y trabajaba en el gimnasio y en la piscina.
Cuando nos dijo que era gay, se lo preguntó abiertamente Pedro, el chaval más lanzado del grupo, a quien habíamos nombrado delegado, recuerdo que todos, los doce que estábamos en el andén de la estación, esperando que llegara nuestro tren para volvernos a nuestras casas después de otra estupenda excursión, todos, digo, nos quedamos callados, esperando su respuesta, respuesta que salió con toda la naturalidad con la que este profesor parecía hacer las cosas: creí que ya lo sabíais, nos comentó, no es algo que tenga que ocultar, siempre lo digo cuando me preguntan, pues para eso está un profesor, para responder y aclarar las dudas.
Hubo un pequeño revuelo de comentarios, desde una de las chicas, Tamara, que se mostró sorprendida y, creo, decepcionada, hasta el de otro compañero, Antonio, que dirigiéndose hacia Lolo, un alumno bastante afeminado y un poco friki, le preguntó sin contemplaciones: tú también eres gay ¿no? Lolo, ante esta pregunta, se sintió como ofendido, y lo negó, diciendo que tenía novia, una tal Carmen, una chica que bien mirado, con lo que ya sé, era la típica novia de marica. Un apaño, vamos.
Cuando Javier, nuestro profesor, nos dijo que era gay,no sé por qué ,mientras los demás murmuraban, solté que yo era bisexual, y entonces noté cómo el corazón se me aceleraba y cómo me ponía colorado. Bajé la cabeza, como avergonzado, quizás suponía que todos estarían pendientes de mí y que aquella confesión me había delatado. Aunque realmente, ahora lo sé, aquellas palabras iban dirigida a Javier, era como si yo quisiera decirle: yo también soy un poco de lo que tú eres. A pesar de que creía que había soltado una bomba, nadie me miraba, todos tenían la vista fija en Javier, quien seguía dando algunas explicaciones: no, no tenía novio, aunque lo había tenido, sí, su familia lo sabía y sus amigos…
Bueno, tenía dieciocho años y las ideas poco claras. No se me podía pedir más.
Pasaron los meses y seguimos haciendo excursiones. En estas excursiones la relación con Javier se hacía más intensa, estábamos fuera del instituto y era normal que surgieran temas y conversaciones que no solían darse en clase. Recuerdo que me vestía con esmero para esas actividades. Era y soy bastante presumido, siempre me ha gustado la ropa y a pesar de mis inseguridades, cuando me miraba en el espejo del cuarto de baño y veía mi cuerpo delgado y que poco a poco iba adquiriendo unas formas más rotundas no podía dejar de excitarme y de gustarme, aquello invariablemente terminaba en unas pajas que manchaban el lavabo.
Era en estas excursiones cuando más disfrutaba de la cercanía con mi profesor. Notaba que él también tenía cierto interés en mí, en clase se sentaba a mi lado, no le gustaba ponerse en la mesa del profesor, habíamos colocado las mesas en forma de u, y él, desde el primer día se había situado entre Lolo, el chaval este que era muy afeminado, y yo. Entonce me podía recrear en su presencia cercana, y oler su perfume, y sentir el calor que su cuerpo desprendía y que hacía que yo, ya de por sí distraído, me distrajera más aún. A veces nuestras rodillas o nuestros codos se tocaban, y aquello me ponía mucho, lo sentía tan cercano…
Como digo, pasaron los meses y vino una época un tanto confusa. Tenía problemas en casa, sobre todo con mi padre. Yo pensaba que no me entendía, estaba dándome todo el día la tabarra con los estudios, había suspendido cuatro en la segunda evaluación y ya no tenía más oportunidades, no podía repetir más. Además, no sé por qué, empecé a tener celos de mi hermano pequeño, José Miguel; pensaba que mi padre le echaba más cuenta que a mí, claro, él era el hijo modélico: iba bien en los estudios y no le daba tantos problemas como yo. A eso se sumó que acabé peleándome con un primo mío con el que solía salir.
Este primo mío era dos años mayor que yo y ya estaba en la universidad. Me había presentado a sus nuevos amigos, chicos y chicas universitarios, con los que me lo pasaba muy bien, aunque eran mayores que yo y estaban viviendo una experiencia que estaba seguro que yo nunca viviría, me sentía aceptado y me veía como uno más de ellos. Ya digo que siempre he sido muy fantasioso, y por eso que me llegara a creer que yo formaba también parte de la vida que ellos llevaban en la universidad, a pesar de que yo seguía en 4º de ESO. Pero hubo un hecho que hizo que dejara de hablar con mi primo, y que me viera solo, sin amigos, y sin esa realidad que yo mismo había ido creando, un hecho desagradable, o al menos así lo viví, aunque quizás ahora, lo hubiera vivido de otra manera. Posiblemente. Entonces tenía dieciocho años y las ideas confusas. Ahora veinticuatro y las ideas muy claras. Lo que pasó fue lo siguiente:
Salimos un sábado por la noche como otros tantos sábados, hicimos botellona con sus amigos y lo pasamos muy bien. Bebimos bastante, bueno, yo al menos bebí mucho, no es que fuera una costumbre habitual, pero ya digo que las cosas en casa no iban bien, y tampoco en el instituto, me notaba raro, muy pasota y con pocas ganas de nada. . Acabamos en una discoteca de la que mi primo, que era un tipo muy abierto y que conocía a mucha gente, tenía pases. Como sabía yo que la noche podía ser larga, le había comentado a mis padres que no me esperaran, que me iba a ir a dormir a casa del primo. Mi padre protestó, pues siempre protestaba cuando yo salía, aunque al final, convencido por mi madre y por mi actitud, aceptó. Además el hecho de que yo saliera con mi primo y con sus amigos le daba cierta tranquilidad, pensaban que mi primo al ser mayor que yo me iba a cuidar.
Total, que salimos de la discoteca sobre las cinco de la mañana, bastante borrachos. Cogimos un taxi y nos fuimos a su casa. Aquel fin de semana mis tíos no estaban. A mi primo se le ocurrió decirle a uno de sus amigos, Juan, un tipo muy atractivo, algo pijo, estudiante de Derecho y tenista semiprofesional, con esa piel morena de los que practican deporte al aire libre, que se viniera a dormir con nosotros. A mí me pareció una idea estupenda. Ya digo que Juan era un tipo que estaba muy bien, además era agradable y solía darme charla cuando yo, que era el más pequeño del grupo, me quedaba un poco colgado.
Llegamos a la casa de mi primo, quien nos ofreció tomar otra copa. Yo estaba bastante borracho, ya lo digo, y ellos parecían estar algo más sobrios, pero no mucho más. Como no quería parecer el niño chico que no quiere beber más, acepté. Nos servimos un cubata cada uno y nos sentamos en el sofá del salón. Empezamos a charlar, bueno, mejor dicho, empezamos a decir tonterías, y a hablar de las tías de la pandilla. Juan estaba colgado por Nuria, una chica muy guapa también y muy simpática pero que tenía novio, pero dijo que quien realmente le ponía era Patri, otra chica del grupo que solía vestir una ropa mínima y muy ceñida, sabía cuál eran sus encantos, dos buenas tetas y un culo respingón, y los explotaba. Mi primo le dio la razón, era una tía tremenda a la que gustaba ponernos, así dijo, a todos calientes. Yo sonreí, como había sonreído Juan, no quería autoexcluirme de aquellas confidencias de machotes. Mi primo, animado por ese momento de complicidad tan hetero, empezó a describir el cuerpo de Patri de una manera bastante explícita: que si sus tetas tenían unos pezones pequeños y puntiagudos, que si sus labios seguro que sabían chuparla muy bien, que si el culo estaba pidiendo a gritos que se la metieran, que si tenía que tener el coño depilado y siempre mojado… Juan lo miraba divertido, estaba disfrutando, se le notaba, es más, en un momento dado le dijo, entre risas, que no siguiera, que se estaba poniendo cachondo. Yo permanecía en silencio, sonreía de vez en cuando y le daba sorbos a mi cubata, aunque ya el estómago se me estaba poniendo del revés.
Mi primo siguió con sus fantasías. Yo no sabía muy bien a dónde quería ir, no me gustaban sus comentarios pero no podía dejar de oírlos y sobre todo, no podía dejar de ver cómo Juan se iba excitando cada vez más, los vaqueros despintados se habían hinchado por la entrepierna, allí donde él, con descarados golpes, tenía puesta la mano, excitación que también compartía mi primo, que también parecía animarse, y también yo, más por la visión del bulto de Juan que por los comentarios de mi primo.
El caso es que, no sé muy bien cómo, ya digo que estaba bastante borracho, mi primo encendió la tele y en un momento en la pantalla apareció una tía que le estaba comiendo la polla a un tío. Mi reacción fue de sorpresa y de cierto aturdimiento: los efectos del alcohol se hacían cada vez más evidentes. Cuando vi que Juan y mi primo se habían sacado sus pollas y empezaban a pajearse, ya no supe si aquello era la realidad o estaba en medio de un sueño bastante extraño y caliente. Claro que yo también estaba excitado, pero por lo que podía ver a mi izquierda: el miembro gordo y moreno de Juan que no paraba de agitarse por el movimiento de su mano. Me tuve que quedar como un lelo, la vista fija en aquel trozo de carne tan apetecible, el segundo que yo veía así, del primero hacía ya casi tres años, empalmado, en directo, de verdad, tan cercano, aquella polla de la que yo no podía apartar la vista. En mi pantalón algo empezó a humedecerse y mi pecho a agitarse y mis labios a hincharse. Creí que no me podría aguantar y que en un momento dado me iba a lanzar con la boca abierta a chupar aquella polla que seguía con sus movimientos frenéticos. Juan, ya digo, seguía en su tarea, la mirada absorta en el televisor, la mano acariciando su verga oscura, se había llevado los dedos a la boca y ahora los pasaba suavemente por aquel capullo casi morado que como un faro seguía llamando poderosamente mi atención. Y mi primo… mi primo seguía también con sus movimientos, pero su mirada no estaba fija en el televisor, su mirada la notaba yo sobre mi rostro. . ¿Qué, Luis, te mueres por darle un bocado?, fueron sus palabras las que me sacaron de mi ensoñación.
En un principio no supe qué quería decir, tampoco que se refería a mí, ya digo que estaba aturdido por el alcohol y más aturdido por la visión del nabo de Juan y de su pecho, se había subido la camiseta y una mano recorría su torso, un torso atlético cubierto de ligeros vellos oscuros. De ahí, que mi primo, una sonrisa en su boca, volviera a decir, esta vez más fuerte: Anda, Luis, atrévete, chúpasela. Estás deseando.
No solo ya entendí lo que me estaba diciendo, sino que también lo entendió Juan, menos borracho posiblemente, y más consciente de lo que estaba pasando. Noté sus ojos en mí, y cómo había dejado de pajearse. No era una mirada complaciente, la verdad. Se volvió hacia mi primo, quien seguía meneándosela, como si aquella situación le excitara más que la se estaba produciendo en la pantalla, y de nuevo, fijó sus ojos en mí. ¿Te gusta?, me preguntó Juan echándole un vistazo a su polla que volvia a agitarse, ¿te gustan las pollas, putita?
Mi mirada iba de su nabo a sus labios y a sus ojos. Unos ojos en los que se reflejaba una tensión que no me gustaba nada. Mi corazón se había acelerado, y mi respiración se hacía ahora más dificultosa. En mi cabeza un montón de imágenes se agolpaban en un vértigo indescifrable: aquella tarde en el dormitorio de primo cuando le comenté más o menos lo de mis dudas sexuales en plan confidencia, la discoteca,, un tipo que me había echado una mirada intensa en los servicios de la discoteca, Javier, mi profesor, el ruido de la botellona, mi padre echándome una bronca … El caso es que aquello que tanto se había estremecido dentro de mi pantalón dejó de dar señales de vida y que una especie de miedo y vértigo empezó a subirme por el pecho. Sí, oí la voz de mi primo,a la pequeña le van las pollas, ¿no ves cómo te mira?, le preguntó a Juan con una sonrisa en la boca. Pues adelante, puto, cómetela entera, replicó Juan levantándose y dirigiendo su nabo enorme hacia mi boca.

(continuará…)

El don de Silvia

octubre 12th, 2014

Silvia no era guapa, no tenia el mejor cuerpo, y tampoco era popular, pero todos la temian. Podria ser su pelo negro, podria ser su piel clara, podria ser su nariz respingona llena de pecas, pero no era nada de eso. Eran sus hipnoticos ojos azules los que hacian que la temiesen.

Laura era su mejor amiga, y conocia su secreto. Sabia que nada ni nadie podia resistirse a sus ojos, pero jamas habia usado su don, hasta ese dia.

Entro en la clase de matematicas y lo vio. Era guapo, casi irresistible. Tenia el ppelo negro y los ojos oscuros, y su piel era morena. En otras condiciones lo habria ignorado, pero estaba sentado en su sitio, al fondo de la clase, pegado a la ventana. Se acerco a el.

-Perdona. Debes de ser nuevo. No quiero empezar con mal pie, pero te has sentado en mi sitio.

El la miro, dispuesto a replicar. A decirle que se buscase otro sitio, pero no pudo, porque se encontro nadando en sus ojos.

-Lo siento. Ahora me voy.

Silvia lo cogio de la muñeca.

-No es necesario- le tendio un trozo de papel doblado-. Solo ven a mi casa esta tarde. Por cierto, ¿como te llamas?

-Me llamo Oscar. No te preocupes, ire por la tarde.

Todas las demas chicas la miraron sorprendidas. Silvia, la paliducha, la de los ojos raros, acababa de ligarse en cuestion de segundos al chico mas guapo que habian visto en mucho tiempo. Silvia sonrio satisfecha.

En efecto, a las seis de la tarde, Oscar se presento en casa de Silvia.

-¿Vives sola?

-Algo parecido.

Silvia se nego a dar mas detalles, y condujo a su nuevo amigo a su cuarto.

-Desnudate.

Oscar iba a negarse, pero recordo sus ojos, sus hermosos ojos, y no lo dudo. Se sorprendio a si mismo al ver como una ereccion comenzaba a formarse. Cuando miro de nuevo a Silvia, estaba solamente vestida con un kimono. Su ereccion aumento.

-Ahora mirame- Oscar obedecio, y se perdio en sus ojos-. A partir de ahora haras todo lo que yo te diga. Mañana iras a clase como cada dia, pero vendras conmigo siempre que puedas. Ademas, si alguien te pregunta que hay entre nosotros, diras que soy tu novia. ¿Me has entendido?

-Si, mi señora.

-En agradecimiento te ayudare con eso.

Silvia señalo su sexo, y Oscar observo como su pene estaba tan erecto que incluso dolia. Ella se acerco y comenzo a lamerle el capullo, para mas tarde pasar al frenillo y acabar por metersela entera en la boca. Se corrio dentro de su boca, y ella se trago su semen, y sonrio con una mezcla siniestra de satisfaccion y victoria.

Relato de lo mejor del sexo que he tenido

octubre 11th, 2014

Bueno ..resulta que en mi trabajo hace 04 años atrás , justamente en la el lugar que yo trabajaba todo el día, en una noche de farra bebimos con mi compañero y amigo llamémosle Luis hasta el amanecer .. recordamos entonces que debíamos presentarnos a trabajar … pero casi ya amanecía, de todos modos fuimos a trabajar , pero por lo ebrios que estábamos sucedió algo inesperado.
Un accidente grave con mi amigo, tuvimos que llevarlo de urgencia al hospital, pasé todo el día allí realizando todos los trámites que requerían para operar al herido, al llegar a casa como a las once de la noche le conté a mi esposa lo ocurrido, cabe indicar que vivía con nosotros su hermana (mi cuñada de 14 añitos), debía ir a rondar por eso de los ladrones mi trabajo desde las 12 de la noche hasta como las cuatro de la mañana .. Entonces salía de la casa aduciendo tener un poco de miedo y sucedió lo inesperado….

Me dijo mi esposa que tal si …Carla… por llamarla así, te acompaña … asentí con la cabeza y la muchachilla se emocionó pues siempre había querido conocer mi trabajo, les contaré que su cuerpito tierno ya estaba sumamente para desearla… que linda que estaba …. Yo conducía el vehículo de mi amigo pues él se quedó en el hospital.
Entonces llegamos al sitio y todo estaba tranquilo, nos sentamos los dos en el asiento trasero y charlábamos; de pronto no sé porque le di un beso en los labios y ella solo se sonrió asustada y dijo … porqué hace eso ..??? y le respondí .. no lo sé, pero me gustas …si pero no puede ser porque usted es mi cuñado me dijo … pero mis manos estaban sobre una de sus tetitas que por cierto estaban grandes para su edad .. y ella solo decía no , no esperece ,…. Pero con un vago esfuerzo .. lo que me animó a seguir toqueteándola .. hasta que la bese de nuevo y no opuso resistencia … le dije que no pasaría nada que ella no quisiera .., que solamente quería ver como se excitaba a su corta edad , y ella dijo que bueno pero solo eso… entonces la besé por todos lados .. Ya le había quitado el saco, y logré quitarle la camiseta y el bracier quedando libres esos senos tan esplendorosos, sus pezones apenas se estaban formandose en las puntas.
Luego casi sin insistencia le quité una pierna de su pantalón, manoseando por encima del interior su vagina … qué rica ….. Apenas tenía bellos…. Se resistió un poco al querer quitárselo, pero no mucho y lo hice … la subí en mis piernas colocando sus senos en mi delante y su vagina que estaba muy mojadita sobre mi pene , claro que estaba por debajo de mi pantalón, pero ella lo sentía y se movía cada vez mas .. hasta que dejando de comerme sus senos le dije .. te lo meto…. Y ella dijo ahora o nunca,… hazlo… QUÉ HERMOSO que placer saqué mi pene que parecía que estallaría … y ella se lo metió .. yo estaba en otro mundo .. solo escuché el primer.. mmmmmmmm que hizo al sentir mi pene dentro y luego nada más solo sabía que lo que sucedía era hermoso … ella subia y bajaba . podía sentir como se mojaba cada vez más y más hasta que me dío una cachetada suave seguida de un beso y me dijo .. terminaste.. ?? le dije que no aún se burló y dijo pues que pena yo ya…..se imaginan .. me quería dejar así … pues no lo logró porque la abracé fuerte la penetraba muy rápido .. Cosa que ella disfrutó,… terminó otra vez .. y yo casi termino dentro … lo saqué y ella quedó mirando como terminaba .. Pues más me excitó su rostro de putita que puso y lo hice frente a sus hojos ..
Que placer sentí esa madrugada .. fue el mejor de mi vida .. llegamos a casa al amanecer y ella se acostó en su cama y yo salí de la casa a fumar .. pues me sentía un poco mal pero satisfecho…
Luego sucedieron muchos más encuentros con ella ya se los contaré si me lo permiten .. espero que les guste adiós

Hola amigos y amigas II

octubre 10th, 2014

Hola amigos y amigas II:

Yo comencé como casi todos los chicos (as) hace ya bastante tiempo, siendo un jovencito, al principio, fue miedo a ser descubierto por mis padres, luego por los amigos, y después por mí esposa actualmente tengo 25 años y aun me gusta travestirme.

En una ocasión en que me encontraba solo en mi casa ya que mi esposa estaba con sus padres en monterrey, decidí travestirme completamente y salir a un antro gay en el centro de la ciudad de México, en busca de alguna aventura.

Soy ligeramente alta, (1.65) blanca, delgada, con buen cuerpo ya que practico la natación, largas y bien torneadas piernas, culito redondito (hasta mi esposa lo dice). Así que, primero me di un rico baño en tina, me rasuré todo mi cuerpo, piernas, pecho, axilas etc., me puse una buena cantidad de crema perfumada en todo mi cuerpo y comencé a vestirme adecuadamente, primero me puse una fajita con algo de relleno en los glúteos y en las caderas, un brasiere también con rellenito y unas hermosas pantaletas negras con encaje, unas medias de las que no necesitan liguero, luego escogí un vestido negro con blanco con un hombro descubierto y que me llegaba un poco arriba de las rodillas, zapatillas negras, una peluca corta color miel, un poco de maquillaje, no tengo barba, me puse sombras azul claro y pinte los ojos profusamente con delineador rimel y todo, también me puse pupilentes azul claro, perfume discreto y listo para ir a la aventura.

Al llegar al antro encontré poca gente, (era entre semana), y además temprano. Me fui a la barra pedí una bebida, veía a la gente ir y venir, de pronto se acerco a mi un joven como de 20 años, alto, bien parecido, de buen cuerpo (atlético), se sentó junto a mi y me preguntó si venía acompañada, para evitar malos entendidos le dije que estaba travestida, me dijo que no le importaba que ya me había visto y que le había gustado mucho, (hasta me hizo sonrojar), me invitó a bailar y acepté, comenzamos a bailar y me abrazo con bastante fuerza, pegando su pelvis a la mía, comencé a sentir como se le paraba su miembro, seguimos bailando a la vez que comenzamos a besarnos, sentía como deslizaba sus manos por mi cintura llegando hasta mis nalgas al tiempo que me jalaba hacia él, yo me comencé a calentar al sentirlo tan excitado y le dije que deberíamos ir a un lugar mas íntimo, aceptó y nos fuimos a un hotel cercano al antro, el pagó la entrada y fuimos directamente a lo nuestro, ya en el elevador nos comíamos a besos y caricias, me tocaba toda y yo no dejaba de agarrar su miembro sobándoselo encima del pantalón, tenía un miembro bastante grande (18 cm.) y de buen grosor, llegamos a la habitación y le pedí que me esperara un poco, porque tenía que ir al baño, no me dio tiempo de nada, se hincó frente a mi y levantó mi vestido comenzando a besarme las piernas mientras intentaba quitarme las medias, lo levanté y lo recosté en la cama, me hinqué y le desabroche la bragueta, bajé sus pantalones y su bóxer, le saqué el pene y le di la mejor mamada de su vida, desde los huevos hasta el glande, tragándomelo todo hasta casi ahogarme, el daba grititos de placer y me tomaba de la cabeza hundiéndome todo su miembro en la boca, no tardó en venirse dentro de mi boca, me tragué todo su semen y a base de chupadas se lo dejé limpiecito, entonces se levantó y tomándome de la cara comenzó a besarme, a abrazarme y a tocarme toda, me quitó el vestido y la ropa interior y dándome la vuelta me recostó boca abajo en la cama, se subió encima de mi y me besaba el cuello, la espalda, me mordía las nalgas, me besaba las piernas y alzándome por las caderas me puso en cuatro patas, comenzó a lamerme el ano, y a meterme los dedos, primero uno luego dos y finalmente tres, yo sentía que no aguantaba mas, y le pedí que me metiera la verga hasta el fondo porque estaba muy caliente, en ese momento me preguntó mi nombre y le dije que mi nombre era Mario pero para el era María, la suplique por favor que me cogiera porque iba y reventar de caliente, no esperó mas, escupió en mi ano y me metió todo su miembro de un golpe, yo sentía la gloria a la vez que algo de dolor, el me movía de adelante hacia atrás apretando mis caderas, me jalaba de la cintura para meter todo su miembro pasaron un par de minutos y después me pidió que me acostara boca abajo sobre las almohadas y abriera las piernas, se puso encima de mí y así volvió a meter su miembro en mi culito, además de que me mordía el cuello y la espalda, me daba de nalgadas y yo levantaba el culo lo mas que podía, pasé mis manos hacia atrás y lo jalaba de sus nalgas hacia mí para sentir como me metía más y más su verga, no tardó en venirse dentro de mí, y comencé a sentir como me escurría su lechita por las nalgas y las piernas, así se quedó unos minutos encima de mí que me parecieron una deliciosa eternidad.

Se levantó y me invitó a que nos diéramos un baño, ya en el baño, nos comenzamos a enjabonar el uno al otro, y nuevamente nos comenzamos a excitar, solo que ahora el estaba de espaldas a mi, y yo le acariciaba la espalda, la cintura, el pecho, lo abrazaba le tocaba el miembro, los glúteos, el ano, el me dijo, “ahora te toca a ti”, cógeme, así, recargado en la pared y de pie, porque esta es una de mis fantasías sexuales, le puse jabón en el ano y comencé a meterle mi miembro, el decía, “métemelo todo, fuerte, bien fuerte porque así es como me gusta, yo lo tomé de los hombros y lo jalaba hacia mi, a la vez que le metía mi miembro hasta dentro, de pronto sentí que se estaba viniendo y no pude más, viniéndome yo también dentro de el, me di la vuelta y me hinque frente a el metiéndome su miembro en la boca para darle una deliciosa mamada ya que lo tenía bien parado, se lo chupé hasta que nuevamente se vino en mi boca, tragándome toda su lechita, y así me quedé con su miembro dentro de mi boca hasta que se le comenzó a poner flácido, nos terminamos de bañar, nos vestimos muy calladitos, y casi sin mediar palabra nos salimos del hotel, ya para entonces serían las dos de la mañana, nos despedimos sin intercambiar teléfonos ni direcciones, ya que la discreción es lo mejor en estos casos.

Espero que les haya gustado porque esto fue cierto.

Ya les contaré otra historia otro día, Besos.

Hola amigos y amigas I

octubre 9th, 2014

Hola amigos y amigas:

Me llamo Mario @ y esta historia es real:

Mido 1,65 delgada, tez clara, tengo un cuerpo bien formado ya que he practicado la natación desde pequeña, siempre he sentido atracción por la ropa femenina y desde hace unos meses comencé a tomar hormonas para desarrollar el busto.

Tenia aproximadamente 16 años cuando me sucedió lo que voy a contar; estábamos en un local que hacia las funciones de tintorería, y nos habíamos reunido varios amigos y amigas para jugar a la botella, éramos cuatro hombres y dos mujeres, comenzamos a jugar y nos íbamos turnando, a veces nos tocaba besar a alguna de las niñas pero a veces teníamos que hacerlo entre los hombres, después de un buen rato se comenzó a poner la situación mas candente y dos de los chicos tomaron a las chicas y se fueron a la bodega, yo me quede con Jorge y comenzamos a platicar, el era mayor que yo por 3 años, y me decía que se había quedado excitado con las niñas, que eran de muy buen ver.

Yo sentí que se comenzó a acercar demasiado a mi, cosa que me puso muy nerviosa, el lo noto y me dijo que deberíamos seguir con el juego, el y yo solamente, le dije que no tenia caso porque los dos éramos hombres, me dijo que podríamos fingir y cuando nos tocara turno hacer como que alguno de los dos era mujer.

Aunque me sentía incomodo y muy nervioso acepté, pero le dije que los chicos y las chicas podrían volver en cualquier momento, entonces me propuso salirnos e ir a otro lugar, y fuimos a mi casa, porque yo sabía que no había nadie, todos estaban de viaje, yo me había quedado porque tenía un trabajo escolar que hacer.

Llegamos a mi casa y nos sentamos en la sala de estar, me pidió algo de tomar, le traje un café y yo un refresco, me dijo que pusiera algo de música y puse algo para bailar, inmediatamente se puso de pie y me saco a bailar, me sentí algo nerviosa e incomoda pero me dijo que no me asustara que no me iba a pasar nada que yo no quisiera, Jorge era un chico bien parecido alto, fuerte, de piel bronceada, va al gimnasio y tiene un cuerpo fabuloso.

Me pregunto si tenía hermanos o hermanas, le dije solo tenia una hermana mayor que yo de 18 años, me dijo que me pusiera algo de ella para parecer mujer, de principio me negué pero me pareció excitante, fui a la recamara de mi hermana, y saque algunas cosas de ella, soy lampiño, no tengo barba así que primero me rasure las piernas (tengo poco bello pero quería verme bien) y luego me puse una tanga negra y un brasiere haciendo juego, lo rellené con unas hombreras, (todavía no me ha crecido el busto),una blusa rosa tipo suéter, una falda negra corta, unas zapatillas negras de tacón alto, me arregle el pelo y como lo usaba un poco largo no me costo trabajo hacer una pequeña cola de caballo, me puse maquillaje de mi hermana me pinte los ojos en tonos rosa con gris, me puse labial rosa y cuando me vi al espejo me sorprendí, y aunque ya lo había hecho otras veces me gusto lo que vi.

Con mucho cuidado baje las escaleras para no caerme porque tenia poca practica con los tacones, cuando Jorge me vio, se sorprendió, me dijo “te ves hermosa”, (me gusto que me hablara en femenino) ya no te voy a decir Mario de ahora en adelante te vas a llamar María.

Se acerco a mi y me abrazo por la cintura, subió mis brazos a su cuello y comenzamos a bailar, nos veíamos a los ojos y de repente me comenzó a besar, al principio me opuse pero poco a poco fue venciendo mi resistencia y me deje llevar por él, me besaba y acariciaba mis nalgas, cosa que me gusto bastante, comencé a sentir como su miembro crecía y cada vez lo pegaba mas a mi cuerpo, yo había aprendido a ocultar mis genitales viendo páginas en Internet, en un cierto momento baje una de mis manos y comencé a acariciarle el pene por arriba del pantalón, esto le estaba gustando, porque comenzó a dar pequeños pujiditos de placer, esto me animó y le desabroche la camisa, al tiempo que él me quitaba la blusa, me hinqué delante de el y comencé a desabrochar su pantalón, lo baje junto con su bikini, y mi sorpresa fue que tenia un hermoso miembro, grande y grueso, como lo había soñado para mi primera vez, (ya había probado algunas cosas en mi boca y mi culito pero nunca un miembro de verdad).

Comencé a darle una buena mamada, empezando por el glande y llegando hasta los huevos, tragándome todo su miembro casi hasta ahogarme, el me decía “que buena putita me saliste”, yo solo asentía con la cabeza mientras se lo seguía mamando, comenzó a dar algunos grititos y me dijo que se iba a venir, yo seguí mamando y sentí que me llenaba la boca con su lechita, (yo había probado mi propio semen, así que no me era extraño el sabor), termine de chupárselo hasta que no le quedó nada de leche, me levante y lo bese en los labios con la ultima gota de semen, él me besaba el cuello, el pecho, el abdomen, y bajo mi falda y mi tanga, me dio vuelta y estando detrás de mi me acariciaba la cintura, los glúteos, las piernas y poco a poco me fue empinando hasta que estuve en cuatro patas y comenzó a morderme las nalgas y lamerme el ano yo ya no podía mas y le suplique que me hiciera suya, pero con cuidado porque iba a ser la primera vez.

Me dijo “no te preocupes chiquita” y primero me metió un dedo, después dos dedos y cuando considero que estaba lo suficientemente abierto mi ano, poniéndome bastante saliva apunto su verga a mi ano, y comenzó a empujar, poco a poco fue entrando y aunque me dolía me aguante porque el dolor no duro mucho, me preguntaba si me estaba gustando, le dije que si, entonces de repente lo metió todo de golpe, yo di un grito de dolor y de placer al sentir esa tremenda verga dentro de mi, me jalaba hacia el con bastante fuerza, yo solo gemía y le pedía mas, mas, dame mas, mételo todo hummm…, papacito que rica verga tienes mi amor, cojéme, hazme tuya soy tuya, entonces me dio vuelta y se sentó en el sillón frente a mi, me jalo hacia el yo me subí a su verga y me la metí toda de un jalon, empecé a cabalgar en su verga y me movía de adelante hacia atrás sintiendo como se venia dentro de mi, mientras el me mordía el pecho y me apretaba las nalgas, diciéndome María mi amor de ahora en adelante solo serás mía, solo mía.

En ese momento escuche que llegaba un auto y era el de mi hermana, rápidamente me subí a cambiar dejando a Jorge en la sala vistiéndose, baje unos instantes después, ya desmaquillado y vestido de hombre, le presente a mi hermana que ya había entrado a la casa, mi hermana se me quedo viendo fijamente, se sonrío, me beso en la mejilla, me dijo al oído muy suavemente “cuídate y protégete” enseguida se despidió y se subió a su recamara, Jorge me propuso irnos a otro lugar, lo cual acepte, y nos fuimos a un bar gay.

Al llegar nos encontramos con unos amigos de él, que al verme le preguntaron que quien era yo, les dijo que era su novia, (eso me encanto), y al momento me aceptaron, nos sentamos y pidieron unas copas, yo me sentía fascinada, ya que todos me trataban de mujer, al cabo de un rato uno de sus amigos comenzó a tocarme las piernas por debajo de la mesa, y me puso un papel en la mano que decía que nos fuéramos de ahí, porque Jorge ya se había ido con otra chica, sentí coraje y acepte la propuesta de Miguel, me llevo a un hotel cercano, pidió una habitación y nos metimos en ella, no acabábamos de entrar, cuando vino detrás de mi y me abrazo pegándome a él, me besaba el cuello, y me acariciaba el pecho, y eso me hacia sentir muy caliente, pase una de mis manos para atrás tocando su pene, me comenzó a desabrochar le camisa y el pantalón, y en menos que se los cuento ya me tenia boca abajo en la cama, estando sobre de mi sentí que se quitaba la ropa y ponía su miembro entre mis nalgas, abrió mis piernas y escupió en mi ano varias veces y sin mediar palabra me metió su miembro hasta el fondo, di un grito de dolor y de decepción porque esperaba un poco de cuidado y cariño, iluso de mi, me di cuenta que Jorge me había llevado ahí para compartirme con sus amigos, porque en cuanto Miguel se vino, se levanto y abrió la puerta para que entraran los demás chicos, eran otros tres, y me hicieron lo que quisieron, aunque sin lastimarme, primero me pusieron en cuatro patas y uno de ellos se puso detrás de mi y comenzó a meterme su miembro por el culo, otro me puso su miembro en la boca y el tercero me tocaba mi miembro, al sentir que me estaba viniendo, cambiaron y uno de ellos se acostó boca arriba, para que yo me sentara en su verga, al tiempo que me jalaba hacia su pecho y me apretaba fuerte, en ese momento sentí que otro de ellos se ponía detrás de mí y metía su miembro al mismo tiempo, que barbaridad, tenia dos miembros en mi ano y otro en la boca, yo pedía clemencia porque sentía que me estaban partiendo en dos, pero no me hicieron caso y siguieron cojiendome hasta que terminaron, me dieron vuelta boca arriba y vi como el tercero me levantaba las piernas y se las ponía en los hombros, me dijo que tenia un lindo culito y que me iba a coger como se coge a una niña, me estuvo metiendo y sacando su verga algo así como cinco minutos yo sentía que me escurría leche por todos lados, al tiempo que comencé a sentir que se me paraba la verga, y mientras me cogia este chico me masturbe deliciosamente, al terminar de cogerme los cuatro se vistieron y me dejaron abandonada en la habitación.

Me salí del hotel y muy calladita me fui a mi casa, esa noche mientras me bañaba me volví a masturbar, pensando en todo lo que había vivido, ¡Wau¡ que nochecita.

Ya les contare otra historia otro día. Mario-María.

Cojida feliz

octubre 8th, 2014

Soy una mujer de 27 años casada con un hombre muy sexyy ,tenemos una vida sexual activa, pero mi marido quiere verme follar con otro hombre y para eso invito a varios amigos para que tuvieran sexo conmigo y llegaron tres amigos entre ellos un negro grande y cuando lo vi enseguida me imagine como la tendria y empesaron a desnudarse y el negro me impresiono sobre manera porque era muy fornido y cuando se bajo los pantalones me quede petrificada por el tamaño de su mienbro era descomunal,, debia de medir como 30 cm y muy gordo como 8 cm de diametro se acerco a mi y me beso en la boca y me toco el culo de inmediato tomo su polla con la mano y me la metio en la boca y me atraganto por lo grande que era, me la metio hasta la garganta y asi estuvo un rato hasta que eyaculo en mi boca y eran litros de semen que me obligo a tragar y yo muerta de asco lo trague todo, luego me quito la pollera y la braga y me penetro por la vagina y me lleno toda y muy profundo tanto que me hiso doler y volvio a eyacular tanto como antes y me lleno de leche la vagina, los otros dos miraban y se masturbaban como tambien mi marido que estaba presente y lo gosaba mucho, de pronto uno de ellos me agarro y me hiso chupar su polla hasta que acabo y me lleno de leche yo me deje hacer y lo juro que me gusto, estas vejaciones son horribles pero muy eroticas,mi marido estaba muy exitado viendome ser cojida por los tres, el tercero era pequeño pero muy polludo como de 25 cm y gorda, me agarro y me la metio en el culo y me hiso doler mucho porque la tenia muy grande y asi estuvo hasta que acabo y me lleno el ano de leche y asi me cojieron los tres y mi marido siempre mirando y masturbandose, yo enseguida me fui a la ducha y estuve como una hora pero no consegui quitarme toda la porqueria que me metieron los tres, luego se vistieron y se fueron y hise el amor con mi marido freneticamente me cojio como nuncalo habia hecho y me dijo que me habia portado muy bien y desde entonces periodicamente invita a sus amigos para que me cojan y por decir la verdad lo disfruto mucho y tengo los mejores orgasmos de mi vida.. colorin colorado este cuento ha terminado

Demasiados Ases

octubre 7th, 2014

Lo habían discutido mucho.
Peor él no paraba de insistir. Llevaban casados cerca de diez años y las cosas de la convivencia le iban bien, solo que se estaba apagando la pasión.
Si, definitivamente llevaban meses anclados en la inapetencia sexual, en el hastío.
Lo habían consultado a un terapeuta de parejas, el mismo que le había aconsejado lo de los juegos preparatorios para despertar el interés sexual, no se lo prohibió pero también le advirtió que ese tipo de historias podían ser muy peligrosas a posteriori.
Por fin una noche de insomnio metió en Google la palabra intercambios de parejas y después de asombrarse del numero de paginas encontró un apartado de contactos.
Nunca supo porque se decidió por aquella pareja, tal vez porque ella era rubia y el parecía un tipo agradable.
Su primer email fue rápidamente contestado, era como si alguien estuviese de guardia al otro lado de los satélites.
La otra pareja no puso pegas para actuar de invitados, era la primera vez y le daba confianza “jugar en casa”, además su vivienda en una zona apartada de la urbanización casi pegados al bosque, era un sitio seguro y discreto.
La tarde señalada observó como Lourdes, su mujer salía de la ducha y se enfundaba el modelo de Calvin Klein que le había regalado en su ultimo cumpleaños, era el que mejor le sentaba: las transparencias del sujetador permitian vislumbrar el rosado de los pezones y las braguitas tipo boxes dejaban desnudos la parte inferior de los relevantes y bien contorneados glúteos de su esposa.
Sintió una mezcla de celos y excitación, tanta como la primera vez que la vio desnuda, la cosa prometía.
Cuando sonó el timbre los dos se pusieron de pie como impulsados por un resorte.
Las presentaciones fueron rápidas, pero lo suficiente para comprobar que el visitante era algo mas viejo que aparentaba en la foto, mas de cincuenta años que a pesar de haber estado cuidados habian dejado huella en una barriguita ya excesiva, la camisa verde con tres botones sin utilizar dejaban ver una la gruesa cadena de oro, pelo abundante y entrecanoso peinado hacia atrás, todo le daba un aire de señoriíto vicioso entreverado con un algo de macarra. Sus únicas palabras tras contemplar la cara de Lourdes: me ponen las pecosas, no sirvieron para mejorar su imagen
Ella en cambio no desmerecía la foto: alta, rubia, cara mas bien ancha, ojos claros y una magnífica figura, no tuvo que pronunciar muchas palabras para descubrir una nacionalidad eslava sin concretar.
Al cerrar la puerta no pudo ignorar la mirada recriminatoria de su mujer: desde luego ella se llevaba la peor parte.
Habían imaginado unos prolegómenos suaves, tal vez un baño en la piscina de la casa, unas caricias bajo el agua y una discreta fuga a las habitaciones.
Pero cuado le propusieron una plan unido al poker, él no pudo resistirse, el juego era una de sus debilidades mas o menos controlada.
Al principio la suerte le sonrió y habia conseguido dejar a la rubia en ropa interior, pudo contemplar su cuerpo escultural de piel blanca acaramelada por los rayos uvas, sus pechos apretados en el centro por un sujetador del que pujaban por escaparse, su culo con la lisura de una bola de billar, solo interrumpido por la cinta del tanga, ya se relamía, empalmado desde que ella perdió la primera prenda, imaginando lo que estaba a punto de pasar.
Pero la suerte cambió súbitamente y fue un ful de ases-kas el que había llevado a su mujer a dejarse bajar las bragas por el visitante, lo hizo de forma rápida casi con brusquedad y ella por los nervios habia trastabillado, perdiendo el equilibrio .
Sin dar tiempo a nada, llevo su manaza hasta el delicado pubis de Lourdes y empezó a jugar con su vello de tonos cobrizos, parecía divertirle ensortijándolo con los dedos , hasta que su índice desapareció entre los labios mayores y empezó a frotarle el clítoris, primero de forma lenta y rítmica luego con mas rapidez.
Entre excitado, humillado y profundamente celoso miró por la ventana e intentó dejarse llevar por el vuelo de algún pájaro sin conseguirlo así que posó su vista en la rubia, echada de lado sobre un sofá mantenía una actitud distante, como si el tema no fuese con ella.
Su mujer sin poder reprimir el placer estaba iniciando un balanceo de caderas intentado acompasarse al rito que le marcaba el dedo, sus primeros quejidos parecian estallarle en sus oídos.
Cuando el visitante estimó que su vulva estaba lo suficientemente húmeda y preparada, se desabrochó el pantalón dejando emerger un falo erecto, turgente y enorme.
El nunca había escuchado el ¡Dios mio! que ella exclamó cuando aquello empezó a perforarla..
Aunque lo intentaba no podía despegar sus ojos de la escena, casi hipnotizado vio como ella subia y bajaba en movimientos primero lentos y luego trepidantes, parecía deslizarse por aquel pene igual que una bailarina de puti-club lo hacia por la barra.
El polvo le pareció largo, infinitamente largo y los jadeos de su mujer superiores a los que emitía con él.
Al terminar ella se subió las bragas de forma automática descuidada, la vio dirigirse hacia él con paso dubitativo, con las braguitas desparejadas y la cara todavía enrojecida por el placer y el esfuerzo, solo alcnzó a decirle dijo una frase cortante: ya lo hemos hecho, ahora dile que se vayan.
Pero el visitante le hizo una oferta que el no pudo rechazar, una nueva ronda al mejor de cinco manos y con dos de ventaja para él, por que como terminó recalcando “aquí tenemos que mojar todos”.
Pero las cartas volvieron a jugarle una mala pasada, el juego pareció un calco del anterior: después de ganar las dos primeras manos había perdido las otras tres.
El visitante la había hecho recostarse de rodillas sobre el sillón de respaldo bajo, sacó de su bolsillo un bote rosa y empezó a arrastrar su dedo untado de vaselina a traves de los pliegues de su glúteos, el veía como el dedo iba penetrando cada vez mas en las profundidades del culo de su mujer
Hacia las cosas despacio y a conciencia su dedo cargaba vaselina de la cajita y la distribuía con movimientos circulares dibujado con precisión el cerco del ano mientas que con la otra mano separaba con los gluteos, ocasionalmente hundía el dedo, perforándola, lo que provocaba sistemáticamente un respingo y un gritito por parte de ella.
Cuando lo creyó preparado el volvió a dejar emerger de sus pantalones el mismo falo poderoso, con el que la había penetrado la vagina.
Poco a poco la fue penetrando, empalando, ella gemía débilmente tal vez de placer y de dolor, ajeno a sus reacciones el visitante seguía con empujones intermitentes, pudo contemplar como la verga iba desapareciendo progresivamente dentro del culo de su mujer
El ya no quería mirar mas¡ya era demasiado!, pudo ver como la rubia se metia el dedo dentro del tanga y empezaba a masturbarse, parecía hacerlo mas por aburrimiento que por excitación, intentó concentrarse en esa imagen.
Los fuertes gemidos ya claramente de dolor, le hicieron volver sobre el asunto principal, el visitante asiendo las anchas caderas de su mujer la estaba embistiendo con fuerza.
Afortunadamente el acto duró poco.
Cuando cesó la penetración ella quedó inmóvil, despatarragada, el visitante se sacudió el falo contra la grupa de ella, dejando babear una amplia cantidad de esperma retenido por la opresión del esfínter, una vez liberado, el semen discurrió por la estrecha cintura y el flanco de ella, goteando hasta el sillón.
El pensó que la tapiceria se estaba manchando, fue esa idea tonta con la que el celebro se protege en situaciones comprometidas.
La rubia termino por correrse más por mecánica que por intensidad.
No dijeron nada al marcharse, él tampoco se levanto de la silla, girada hacia el jardín.
Solo cuando se cerró la puerta, ella fue capaz de moverse y se dirigió con paso tambaleante y las piernas entreabiertas hacia su dormitorio.
Oyó como su mujer abría el grifo del bidet, el agua salía con fuerza.
Fue entonces cuando en la silla donde había jugado su rival descubrió aquello: lo primero lo captó desde su silla: eran cuatro ases de distinto palo, la tarjeta tuvo que levantarse para estudiarla: era de un club de alterne que presumía estar especializado en chicas del este. Sintió una especie de vahído y una fuerte sensación de nauseas
En la otra habitación el agua seguía saliendo a borbotones intentando aplacar el fuego de muchas irritaciones.
Cogió las cartas y la tarjeta, las trituro y las tiro a la basura.
Cuando iba por el pasillo con una bolsa de hielo para ella, se conjuró consigo mismo: nadie conocería nunca el engaño.

Cojer con otro hombre

octubre 7th, 2014

Era de noche y mi marido me pidio que queria verme cojer con otro hombre pero a mi no me hacia gracia y invito a un amigo suyo para que viniera y cuando llego me lo presento y le dijo que me cojiera y yo lo mire fijo y note un gran bulto en su pantalon ya tenia una ereccion y mi marido le dijo muestrasela y el se bajo los pantalones y cuando la vi me quede petrificada era enormemente descomunal como de 28 cm y muy gruesa como una botella el me tomo de la cintura y me dio un beso en la boca y me metio su mano entre las piernas y me quito el vestido mientras intentaba metermela y entro solo la cabesa porque era enorme, luego pudo meter un poco mas y me dolio mucho era muy gorda y el seguia empujando y logro meterla un poco mas, como 3 cuartos de su largo luego empujo brutalmente y la metio toda hasta las pelotas y yo me moria del dolor pero tuve un orgasmo magnifico y grite de placer mientras mi marido miraba la escena y se masturbaba ,luego empeso el mete y saca y eyaculo muchisimo semen tanto que se me salia por los costados de mi vagina el placer era inmenso y tuve un orgasmo brutal … luego llegaron como 4 amigos mas entre ellos un negro muy grande y dos de baja estatura entraron y se pusieron a tomar con mi marido y luego uno de ellos me tomo por la cintura y me bajo las bragas y intento metermela pero no pudo y luego se bajaron los pantalones y se pusieron enfrente de mi y cuando vi al negro desnudo me quede helada tenia una polla descomunal como de 30 cm y muy gorda como una botella de cocacola de las grandes y los otros mas bajos tambien tenian una polla grande el negro se me acerco y me metio su polla en la boca y se la chupe la tenia muy erecta y casi no me entraba pero era muy sabrosa luego me dio vuelta y me la metio en mi vagina y empujo mucho y consigio meterla un poco pero siguio empujando y al fin entro toda hasta las pelotas el mas bajo tenia un polla enorme y me la metio por el culo y el otro me la metio en la boca el negro empeso el mete y saca y eyaculo casi enseguida muchisimo semen que se ma salia de la vagina y hiba a parar a mis pernas el que me la metio por el culo tambien acabo y me lleno el culo de leche el que me la habia metido por la boca tambien eyaculo y me lleno la boca de semen que se me salia y hiba a parar a mis tetas mientras mi marido seguia masturbandose y eyaculo muchisimo semen que fue a parar sobre el banco ,al lado mio… y colorin y colorado esta cuento ha terminado…en la proxima les cuento como me follaron 3 hombres a la misma ves. uno por la vagina otro por el culo y el otro por la boca y acabaron los 3 a la misma ves y tuve un orgasmo descomunal y grite mucho de placer… fue inolvidable… hasta pronto…

La Lección De Mi Primo

octubre 7th, 2014

Finalmente fuimos a Viña del Mar porque después de varios años mi papá había arreglado sus diferencias con su hermano mayor. Nos quedaríamos en su casa. No veía a mis tíos desde el funeral de mi abuela, años atrás. Como mi primo Lorenzo se había ido con unos amigos a La Serena, mis tíos me ofrecieron su pieza. Él también era hijo único como yo y de él si no me acordaba para nada.

Después de cenar subí corriendo a jugar con la Play 3 de mi primo. Me quedé dormido con la tele encendida. Desperté con un golpe. A los pies de la cama había un chico mirándome que supuse era mi primo. Enojado me preguntó quién era. Le dije que era Franco, su primo de Santiago. Se rió, me pidió disculpas y me dio la mano. Lorenzo tenía diecisiete años, moreno, de pelo negro crespo y corto, ojos verdes, alto y flaco aunque se notaba que ejercitaba porque tenía los músculos marcados, sobre todo en su estómago. Yo tenía doce años, alto para mi edad pero obviamente más bajo que mi primo; flaco, pálido; cabello rubio liso y largo, ojos celestes.

Me dijo “huevón ¿te corriste la paja? Ta pasao a moco aquí”, me puse rojo, le dije que no. La verdad, en ese tiempo yo no entendía muy bien qué era correrse la paja o pajearse. Intuía que era algo relacionado con sexo por lo que había escuchado en los baños del colegio, pero exactamente no sabía. Miré la hora, eran las 12:50 de la noche. Lorenzo empezó a sacarse la ropa. ¿Tú no estabas en La Serena? –le pregunté. Me contó que un par de amigos se intoxicaron con mariscos así que uno de los padres de los afectados los trajeron a todos de vuelta. Cagó la fiesta –dijo Lorenzo. Oye huevón, voy a bajar al jacuzzi ¿querí venir y nos tomamos unas chelas? –me preguntó. Acepté. Entré al baño a mear y al salir mi primo ya tenía su traje de baño puesto. Me dijo que me esperaba abajo y se fue. Me puse un traje de baño y bajé.

Mi primo me observó un rato mientras tomaba los primeros tragos de su cerveza y me dijo “tai muy flaco, huevón; tení que hacer más deporte”. No sé cómo adivinó que yo no jugaba ni taca taca. Sacó del refrigerador otra cerveza, me la pasó. Al seco –me dijo y así lo hicimos. Era la segunda vez que tomaba cerveza. Sacó otro par y nos dirigimos al patio. La noche estaba súper tibia para ser noviembre y el agua del jacuzzi estaba exquisita. Estuvimos como una hora metidos ahí, nos tomamos tres cervezas cada uno y subimos a acostarnos. Oye huevón vamos a tener que compartir cama ¿o preferí dormir en el suelo? –me preguntó. Me da lo mismo, igual tu cama es grande –le dije. Vale, duerme aquí no más entonces, espero que no ronques –me dijo, le aseguré que no. Los trajes de baños quedan colgados acá, en la barra de la ducha –me gritó desde el baño. Al salir lo vi desnudo. Su pene era grande, oscuro y grueso; tenía la cabeza afuera y su color rosado contrastaba con el resto de su miembro. Me llamó mucho la atención. Se metió a la cama. Caminé hasta el baño, me saqué el bañador, miré mi pene; lo sentí enano, le di una sacudida y caminé hasta la cama. Me quedé de pie ahí, con los brazos a los lados sin saber qué hacer. Mi primo me miró de arriba abajo. ¿No trajiste pijama?—me preguntó. No –le mentí. ¿Oye, cuánto mides? –me preguntó. Le respondí que no sabía. Salió de la cama y fue hasta el baño. Me dijo que fuera. Me mostró una cinta de medir que estaba pegada detrás de la puerta. Ponte ahí –me dijo y sosteniendo mi frente contra la puerta me dijo “un metro sesenta y cinco”. A ver tú –lo invité. Se puso en la misma posición, tomé un cepillo de dientes y lo sostuve en la marca porque yo no alcanzaba a verla. Se quitó y medimos un metro ochenta y dos. Eres un enano –me dijo riéndose burlesco. Demás que te alcanzo en dos años más –le dije. Lorenzo volvió a la cama. Me pidió que le llevara una regla que tenía en su escritorio. Se la pasé. Acuéstate no más –me dijo. Metió la regla debajo de las tapas y la sacó. Me dijo “mi pico mide catorce centímetros, toma y mídete el tuyo a ver”. Tomé la regla y marqué con un dedo dónde llegaba la punta de mi pene. Miré el número y le dije “ocho”. Soltó una carcajada. Le dije “ya para de huevearme huevón, tú eres cinco años mayor que yo, cuando tenga tu edad voy a tenerlo más grande que tú”. Sí claro, y eso que no me lo hai visto parado huevón –me respondió riéndose, se dio vuelta y apagó la luz. Me volteé hacia la ventana y me quedé dormido.

Desperté con un portazo. Mi primo había entrado al baño. Escuché sus pedos. Me estiré y me di cuenta que mi pene estaba erecto. Otra vez. Qué molesta sensación. No sabía qué hacer con él. Levanté las sábanas. Lo miré, lo apreté, no se bajaba. Decidí ponerme un short por si salía mi primo. Demasiado tarde. Mi primo salió del baño de nuevo en pelota. Me senté en la cama. Oye huevón, me voy a duchar y voy a bajar a la playa ¿querí ir? –me preguntó, le agradecí pero rechacé la oferta. Me fijé en su pene. Esta vez el glande estaba oculto. No entendí por qué hacía eso, yo sacaba el glande sólo al lavármelo. Cuando Lorenzo se fue, salí de la cama y me metí a la ducha. Al salir, me sequé bien, tomé mi pene y me eché el cuerito para atrás. Como siempre, se me corrió para adelante solo, volví a hacerlo y lo mantuve así con los dedos. Me miré en el espejo. Me sentí ridículo así que dejé de hacerlo.

En la tarde yo estaba en la piscina cuando llegó mi primo y de un salto se unió. Al rato subimos a su pieza a jugar Play. La mamá de Lorenzo nos avisó que “los grandes” irían a pasear y de ahí se pasarían al casino. Estuvimos jugando un par de horas hasta que bajamos a la cocina a calentar pizza. Mi primo dijo “me meo” y se empinó un poco en el lavaplatos y se puso a mear. Me reí y le dije “huevón cerdo”, él se rió y me dijo siempre hago esta huevada cuando no están mis viejos. Se sacudió su tremenda verga y se la guardó. Es liberante mear en esta huevada huevón, debería hacerlo algún día –me aconsejó. Sacó un par de cervezas, comimos y subimos. Tomábamos cerveza, jugábamos Play y mi primo fumaba cigarrillos. Me preguntó si yo fumaba. Le dije que no. Me preguntó si ya me pajeaba. Fui sincero –gracias a las cervezas supongo– y le dije “¿sabí qué? he escuchado esa mierda varias veces y no sé qué chucha es”. Mi primo se rió. Me dijo “es masturbarse po primito”, y qué es masturbarse –le pregunté. Puta el huevón perdido, ven pa’cá, te voy a dar la lección de las lecciones –me dijo acercándose a su computador. El se sentó y yo me quedé de pie a su lado. Empezó a poner unas fotos de chicas desnudas. Se me empezó a poner duro. Crucé las piernas. Mi primo giró hacia mi paquete y me dijo “ok, ya se te para al menos, a mí también” y se agarró el bulto del short. Ahora bájate el short e imítame. Puso un video porno, se bajó el short y su verga gigante saltó como un resorte. Le tocaba el estómago. Mi primo agarró su pene y empezó a frotarlo como limpiando un rifle. Mi corazón se puso a latir a mil. Mi primo veía el video y seguía en lo suyo. De pronto me miró y me dijo “pero huevón, haz lo mismo, esto es pajearse o correrse la paja o masturbarse o como querai decirle, vai a ver lo bacán que se siente” y diciendo esto me bajó el short. Una gota de líquido transparente salió de la punta de mi pico. La recogí con un dedo y me la limpié en la pierna. No huevón, no seai gil –me dijo– esa gota la esparces por la callampa y la usai como lubricante, así –mi primo subió el cuero de su pico lentamente y apretando fuerte y al bajarlo salió una larga gota transparente. La cogió con el dedo índice y la esparció por toda la cabeza. Mientras lo hacía me decía “así ¿ves?” y yo veía y sentí que otra gota salía así que eché el cuero para atrás y lo imité. Empecé el sube y baja más rápido. Comencé a sentir una rica sensación, como eléctrica. Mi primo revisó mi técnica y me dijo “tení que ir tapando y destapando la callampa, hasta atrás ¿o te duele?” Un poco –le dije, échale saliva –me dijo, y eso hice. Con el tiempo el cuero se te va a ir soltando –agregó. La electricidad en mi cuerpo aumentaba, la película estaba cada vez más caliente y mi primo se la estaba cascando a toda máquina diciendo garabatos y respirando fuerte. Sentí temblar mis piernas y dije “¡conchetumadre!” y de mi pico saltó un chorro de algo blanco y espeso. Cayó en la pierna de mi primo. Mi primo se impresionó un poco, aceleró sus movimientos, cerró los ojos, se apoyó hacía atrás en la silla y saltaron no uno sino varios chorros de lo mismo sobre su estómago. Exhaló fuerte, yo me sentí débil. En un gesto de complicidad mi primo estrechó su mano toda mojada con la mía y me dijo “esto es semen primito, es lo que sale de tu pico cuando estai en el placer máximo. También le dicen leche o moco. Bienvenido al club de los pajeros” dijo sonriendo algo exhausto. Sonreí. Fuimos a ducharnos. En la ducha me explicó la importancia del aseo personal y más cosas del sexo y del embarazo y de los condones. Nos revisamos los penes con atención mientras nos jabonábamos.

Después de eso, bajamos a comer algo y subimos a ver una película. Nos quedamos dormidos. Desperté y mi primo tenía sus brazos alrededor mío, estábamos acostados de lado. Me quedé dormido nuevamente.

Me comí a mi sobrina costeña de 20 y termine la faena con sexo anal.c

septiembre 23rd, 2014

Esta historia es cien por ciento real y me sucedió hace un par de meses atrás: Empezare contándoles que soy de Ambato-Ecuador y llevo casado 2 años con una chica de Portoviejo, por lo general las chicas de la costa son mejor dotadas que las de la sierra y mi mujer no es la excepción, piernotas, un culazo y unas tetas redonditas. Pero mi historia relata en como me comí a una de sus sobrinas, como es obvio sus sobrinas están igual de bien dotadas, por ello desde la primera vez que las vi se me fueron los ojos. Bueno resulta que tengo un hijo de 2 años y como mi esposa y yo trabajamos lo dejamos en una guardería, pero en ese tiempo le dio un fuerte resfriado por lo que mi esposa llamo a mi suegra para que viniese de la costa a cuidarlo unos días en mi casa; como mi suegra ya tiene algunos años encima siempre viene con alguien y esta vez decidió venir con una de mis sobrinas Janine. Janine tiene 20 años y tiene un cuerpo delicioso delgada de tez trigueña 1,70 con unos senos no muy grandes pero si redonditos y duros, unas piernas largas y gruesas y un culo grande y paradito, mi relación con ella siempre fue buena, pues la conocí antes cuando estuve de novio con mi esposa y cuando la veía me la pasaba molestándola de lo “fea” que esta o de que no tiene novio por creída o que buscase trabajo en un cabaret y ese tipo de bromas, a las que ella respondía con chistes del mismo calibre; aunque siempre que la veía me provocaba una erección por lo buena que esta, últimamente no le había prestado mucha atención pues prácticamente había convertido a otra de sus primas (Nadia) en mi amante lejana, pues cada vez que iba de visita a Portoviejo me las ingeniaba para hacerle el amor cuando mi esposa se descuidaba, pero esas historias y como la ultima vez que le hice el amor cuando estaba embarazada les contare en otra ocasión. Volviendo a Janine aquel día yo había salido mas temprano de mi trabajo y como era un martes ni mis amigos ni el trafico fueron impedimento para estar una hora y media antes de lo que normalmente suelo estar en mi casa, al llegar note la casa muy silenciosa por lo que asumí no había nadie, pero al llegar a mi cuarto me lleve la grata sorpresa de encontrar a Janine, viendo la televisión; un poco asustada note que cambio el canal que veía, sin embargo me di cuenta que el numero del decodificador del cable marcaba un canal erótico, cuyo numero me lo se de memoria por su puesto. Ella me saludo de forma nerviosa y yo casi sin responder le pregunte en donde estaban mi esposa, mi suegra y mi hijo, a lo que me contesto que habían salido hace 5 minutos al supermercado y dijeron que se iban a demorar. Janine estaba recostada en la cama de mi dormitorio y traía en su cabeza una toalla, estaba puesta una blusita corta de tirantes sin sostén, pues note claramente sus pezones a través de ella y un short de tela celeste, que mas parecía una tanga por lo corta; me la quede mirando de pies a cabeza y a parte el hecho de que estaba mirando porno en mi cama, me provoco una erección que casi abre el cierre de mi pantalón, por lo que me senté a su lado rápidamente para que no lo notase; ella un poco asustada todavía por mi llegada inesperada empezó a disculparse por haber usado la ducha de mi cuarto pues al parecer la ducha de las visitas se había dañado, le dije que no había problema que solo esperaba que no haya dejado sus calzones en el piso, entonces reímos y tomo de nuevo un poco de confianza, sin embargo yo estaba muy excitado y no quería que ella pierda la calentura que debía tener al ver el canal porno; entonces me arriesgue y con un tono burlesco le dije Janine y en realidad que estabas viendo? Cogí el control y puse la televisión en video y una mujer le practicaba sexo oral a un tipo; ella se enrojeció y dijo: no que te pasa yo estaba viendo caricaturas con una voz de burla también, yo me reí y le dije ya vas a ver chica morbosa (siempre con un tono de chiste) y me dijo hay tío es que ante la necesidad por lo menos debo verlo, entonces le dije pero sobrina que falta de confianza yo puedo ayudarte con eso ¡!!haber ponte en cuatro!!! ella me dijo que estúpido y nos reímos, entonces seguimos viendo la película; de pronto Janine me dijo pero tu eres muy caliente, porque solo viendo eso ya lo tienes parado y le dije que me estas viéndole bulto? y dijo riéndose ¡no! pero se nota, entonces sin mas dilaciones me baje el cierre y le indique mi pene diciéndole pues míralo en vivo; ella puso una cara de asombro única, no se si porque mi pene estaba tan erecto que parecía le salía sangre o por lo que hice, pero cuando volvió en sí lo siguiente que hizo es sacarse la toalla de su cabeza arrodillarse al frente mío y empezar a chupármela con una tenacidad y placer único, yo aproveche para sacarle esa blusita y mientras me la chupaba le agarraba las tetas y le masajeaba esos pezones rosados y duritos; me la chupaba con tanta vehemencia y ricura que sentí me venía y así fue le termine en la boca. Ella contrario a lo que parecía, ya tenia experiencia en esto de las mamadas, pues se trago mi leche y lo que le había salpicado se lo froto en sus deliciosos senos, hasta ese entonces no habíamos dicho una palabra mas, solo se oía mis gemidos de placer y el sonido de su boca al succionar mi pene, pero después de tal actuaciones mes inhibiciones hacia ella terminaron, por lo que retome palabras diciendo: ahora me toca a mi! entonces, le saque ese mini short que cargaba y la hice recostar, tenia su vagina completamente rasurada y emanaba ese olor delicioso a recién bañada, pero también ese olor a conchita mojada por la excitación del momento seguramente; se veía tan deliciosa ahí acostada que no perdí la oportunidad de lamerla desde la punta de los dedos de sus pies, me enloqueció ver sus uñas recién pintadas y esos pies tan sexis, así que los lamí como a un helado y después continué con sus pantorrillas, sus muslos hasta llegar a su cosita, ella solo hacia pequeños sonidos de placer, pero en cuanto empecé a lamer su sexo, gemía tan fuerte que mordía la toalla para disimular sus gemidos, ella tuvo su primer orgasmo rápido y verla ahí reprimiendo sus gritos me hizo poner a cien nuevamente y procedí a someterla de forma suave y delicada, pero ella me dijo dame duro tío dame duro y con sus piernas parecía me practicaba una llave apretando mi espalda; ya vaciado por la mamada inicial, le bombeé como por 15 minutos a ratos con tanta fuerza y goce que ya no se oían sus gritos sino el rechinar de la cama, por lo que cambiamos de posición a la famosa posición del perrito, así en cuatro, su trasero era impresionante sus nalgas formaban una inmensa manzana, tan deliciosa que después de 10 o 15 embestidas me fui de nuevo y sentí que ella también, pero estaba tan excitado de ver ese enorme culo que seguí bombeándole y nunca perdí la erección, de pronto ella regreso a ver a la televisión y dijo hazme eso, (pasaban una escena en que el tipo le estaba introduciendo el pene en el ano a la zorra de la t.v) , no lo pensé dos veces y utilizando los mismos líquidos que por chorros habíamos botado, le empecé a introducir primero mi dedo medio en el ano, si sus gritos de excitación al hacerlo por su concha eran fuertes en cuanto empecé a introducirle mi amigo por el ano, se transformo en una sirena, cosa que por cierto me excitaba mas, por lo que completamente agachada mordiendo la almohada empecé el bombeo, suavemente hasta sentir ese delicioso vació, dejando de morder la almohada me decía dale comete ese culo dale duro tío, culéame duro, dale, lo que me volvió loco y le empecé a bombear hasta sudar frió del placer, mordía la almohada y gritaba con mayor intensidad pero aislando el sonido aplastando su boca en la cama, lo que termino por hacerme estallar nuevamente en su enorme culo. Nos quedamos recostados por un instante yo encima de ella, por primera ves la empecé a besar como un adolescente enamorado mordiendo sus labios y metiendo mi lengua hasta los rincones mas recónditos de su boca; hasta que recobramos conciencia de que mi esposa y mi suegra podían llegar; así que ella me dijo ándate y vuelve después como que nunca hubieses llegado a la casa yo me encargo de este desorden. Con los nervios de punta ante la posibilidad de la llegada de mi esposa pero con una satisfacción enorme me fui a dar vueltas por el barrio en el auto hasta una hora similar a la que llego normalmente y cuando decidí entrar me encontré a Janine lavando las sabanas de mi cama en la lavadora y mi esposa diciendo que su sobrina había regado un vaso de refresco y muy servicialmente hasta lavo las fundas de las almohadas. Sinceramente desde ese día no he vuelto a hacer nada con mi sobrina porque desde ese encuentro nunca mas volvimos a estar solos en casa y pocos días después regreso a su ciudad, pero ahora espero con ansias mi visita a la costa para ver si continuo la segunda parte de esta historia o la convenzo para hacer un trío con su prima.